La gestora de venture capital Mountain Partners Chile acaba de lanzar el primer fondo verde de América Latina que invertirá exclusivamente en startups Green y Climate-tech de la región, que contribuyan a bajar directa o indirectamente la huella de CO2 para generar un impacto positivo en el ambiente.
Según anunciaron a través de un comunicado, lanzaron un vehículo llamado Green-Future Fund I, de más de 50 millones de dólares, que invertirá desde niveles semilla (seed stage) a la serie A en empresas carbon tech, ag-tech sostenible y tecnología minera sostenible, además de firmas de energías renovables y cero emisiones, entre otras.
“Nuestra visión en el mundo no se concibe si no es de forma sostenible, por eso decidimos lanzar el primer fondo de la región exclusivamente enfocado en soluciones Green y Climate-tech. Con el COP26 se vieron intereses alineados de muchos actores, y nosotros vemos el potencial de los emprendedores de la región como actores críticos para actuar frente a la crisis ambiental”, señaló Santiago Caniggia Bengolea, fundador y Managing Partner de Mountain Partners Chile.
En esa línea, el ejecutivo asegura que el fondo busca startups que “desafíen el status-quo, que sean apasionadas por la innovación y que estén buscando escalar las soluciones ambientales del mañana”.
Los emprendedores sustentables que se incorporen en la cartera de Mountain Partners Chile, agregó, se incorporarán a la red de networking internacional de los fondos de la gestora, lo que abre la puerta a potenciales sinergias y alianzas con otras startups del portafolio.
Además, el fondo contempla la colaboración con la consultora de innovación en minería y energía sustentable Quintil Valley, liderada por Walter Rosenthal, quien además fue director de la incubadora Crisalys.
El fondo, indicaron en su nota de prensa, tendrá una doble base en Miami y Viña del Mar.
Mountain Partners Chile y su matriz, el fondo suizo-alemán Mountain Partners, han invertido en más de 200 empresas en el mundo, con más de 10 IPOs.
Algunas de las empresas más destacadas y unicornios en el portafolio global de Mountain son Platzi, Tier Mobility, Wefox, Lingoda, Kavak y Liferando. En Chile, destaca Políglota, Destácame, Zapping, Capitalizarme, Recorrido y Glamit (recientemente vendida a Accenture.
La gigante brasileña Patria Investments, gestora especializada en activos alternativos, anunció este jueves el lanzamiento de una nueva estrategia de capital de crecimiento, anclada por Kamaroopin, un grupo de inversión en mercados privados afiliado a Tarpon Investments y dirigida por Pedro Faria.
Según informó la firma paulista a través de un comunicado, la asociación está estructurada en dos etapas. Primero, se establece una participación minoritaria durante una campaña conjunta de recaudación de un nuevo fondo; y luego, una combinación de negocios completa que depende del éxito de la recaudación y ciertos otros requisitos.
“El capital de crecimiento es muy complementario a nuestro negocio insignia de capital privado y amplía nuestra oferta de productos para satisfacer un área clave de la demanda de los inversores”, dijo Alexandre Saigh, CEO de Patria.
En esa línea, el ejecutivo destaca la expertise de la firma liderada por Faria. “Estamos entusiasmados de asociarnos con Pedro y el equipo de Kamaroopin en esta nueva iniciativa que ampliará la presencia de Patria en la cadena de valor de los mercados privados. Nuestras filosofías de inversión están altamente alineadas con un enfoque sectorial y un compromiso de ser no solo inversores, sino ‘company builders’”, indicó.
Con un tamaño de mercado de más de 15.000 mil millones de dólares en América Latina, las estrategias de capital de riesgo (Venture Capital) y capital de crecimiento (Growth Equity) tienen una gran demanda, según resaltó Patria en su comunicado.
El volumen de transacciones de capital de riesgo en Brasil ha crecido a una TCAC de más del 40%durante la última década, con un valor de transacción que alcanzó los 6.600 millones de dólares en 2021.
Nuevo socio
Kamaroopin se creó en 2018 y actualmente cuenta con tres empresas en su cartera: inversiones realizadas en asociación con grandes emprendedores que buscan impulsar el crecimiento a través de un enfoque en el consumidor y modelos de negocio habilitados por la tecnología.
Su portafolio, destacan desde Patria, ha generado un múltiplo bruto de 2.7x basado en las valoraciones de junio de 2021, liderada por su primera inversión distintiva en Petlove, una plataforma digital para el cuidado de mascotas en Brasil.
La cartera actual de la firma de inversión privada asciende a casi 1.000 millones de reales (o más de 175 millones de dólares) en activos bajo administración.
“Hoy es un día muy importante para Kamaroopin”, dijo Pedro Faria, socio fundador de la firma. Según indicó el ejecutivo, la firma se fundó dentro del ecosistema SK Tarpon, con la misión de ser desarrolladores de negocios.
“Hoy damos un paso más con la asociación con Patria, la principal firma de inversión alternativa enfocada en Latinoamérica. Nos inspira el liderazgo de su equipo y su exitoso modelo de inversión. Fortaleceremos nuestra capacidad para respaldar a muchas más empresas y construir legados comerciales consistentes y duraderos”, comentó.
Detalles de la transacción
Si bien no se han divulgado los términos financieros detallados de la transacción, la estructura comprenderá dos etapas.
La primera fase incluye un acuerdo para adquirir una participación minoritaria del 40% en el negocio existente de Kamaroopin a cambio de una contraprestación en efectivo, con una recaudación conjunta de un nuevo fondo de capital de crecimiento posteriormente.
La segunda etapa de la transacción comprenderá la adquisición de la participación restante del 60% en Kamaroopin a través de una contraprestación en acciones de Patria, dependiendo de la consecución de objetivos de recaudación del nuevo fondo predefinidos y de otros requisitos.
Si no se cumplen los requisitos de la segunda etapa, Patria y Kamaroopin tendrían la opción de cancelar la transacción.
La firma fundada por Faria tendrá un impacto mínimo en las ganancias distribuibles a corto plazo de Patria, con la excepción de una oportunidad relacionada con la eventual tarifas de rendimiento en Petlove, explicó la compañía en su nota de prensa.
“Como parte del acuerdo de asociación, Patria tendrá derecho a participar en la cristalización de la eventual comisión de desempeño de Petlove, en una estructura que fue diseñada para brindar la mejor alineación de intereses entre todas las partes”, agregaron.
Tras el cierre de la segunda etapa de la transacción, el resultado de Kamaroopin se consolidarían por completo en Patria. Incluyendo los ingresos del nuevo fondo, se espera que la estrategia sea rentable tanto en base a los ingresos por comisiones de gestión como en base a la distribución de beneficios.
Foto cedidaEn el evento participaron Ana Claver, directora general y responsable para Iberia, US Offshore & Latinoamérica, Jack Neele, gestor de cartera de la estrategia Global Consumer Trends Equities, y los gestores de carteras Nicolas Beneton y Ed Verstappen.. Las megatendencias financieras que liderarán la inversión durante la próxima década
La salud, la digitalización de la ‘cuarta revolución industrial’ y la sostenibilidad serán algunas de las principales megatendencias que centrarán los esfuerzos económico-financieros de las próximas décadas. Es algo que los expertos del sector llevan tiempo anunciando y en lo que volvieron a incidir los intervinientes del webinar «Las megatendencias que conforman nuestro futuro», un evento presencial y digital organizado por Robeco la semana pasada en el East Hotel de Miami, y conducido por Juliete Henke, directora de Instituciones Financieras para US Offshore y LatAm para Robeco Miami. (Puede volver a ver el evento haciendo click en este enlace).
Ana Claver, directora general y responsable para Iberia, US Offshore & Latinoamérica de la firma, fue la encargada de inaugurar la conferencia, incidiendo en la influencia que la pandemia ha tenido en la aceleración de las tendencias que serán imprescindibles para los inversores a nivel internacional en el futuro próximo. También hizo hincapié en la importancia «estratégica» que tienen y tendrán los mercados de Latinoamérica y US Offshore.
La digitalización del comercio es «irreversible»
El gestor de carteras de la estrategia Global Consumer Trends Equities, Jack Neele, abundó en esta idea. Una de las áreas que ha recibido un mayor impulso ha sido la de la digitalización, como por ejemplo en los pagos: a causa del riesgo de infección que suponía el dinero corriente, el pago mediante tarjeta o aplicaciones ha experimentado durante la pandemia un auge que ya es irreversible y se acelerará en los próximos años, en opinión del experto. “Probablemente no volveremos a pagar con billetes y monedas”, pronosticó.
Otro ejemplo notable se encuentra en el ámbito del comercio. Las compras online, recordó Neele, han prosperado durante la pandemia hasta convertirse en la opción predilecta de muchas personas, no solo en el ámbito de la comida sino en otras categorías como artículos de primera necesidad o herramientas.
La atención que la gente dedica a cuidarse también ha cambiado tras la llegada del coronavirus. La ciudadanía se ha dado cuenta de la importancia que tiene la salud, tanto física como mental, en sus vidas, y por lo tanto la inversión en este sector también tiene visos de convertirse en otro de los caballos ganadores de la carrera financiera en los próximos años.
Una de las últimas tendencias incluidas en el fondo Global Consumer Trends Equities es la de los servicios de subscripción. Plataformas como Netflix, HBO o Filming fueron la opción favorita de millones de ciudadanos para combatir el tedio durante los largos confinamientos de los últimos meses, algo posible gracias a una tecnología capaz de proveer estos servicios a relativamente bajo coste, creando un “muy potente modelo de negocio porque fideliza más al cliente”, en opinión de Neele.
El metaverso, apuesta de futuro
Además, si hablamos del futuro de la digitalización es inevitable hablar de la joya de la corona del creador de Facebook: el metaverso, aunque según Neele aún se encuentra en fases tempranas de su desarrollo, cuenta con un prometedor futuro apuntalado por una inversión de 10.000 millones y se espera que genere “un mercado de hasta tres billones para las compañías expuestas, tanto aquellas en el ámbito de las infraestructuras, como de la realidad aumentada, durante los próximos 3 a 5 años”, remachó el gestor.
En cuanto a los resultados económicos del fondo durante 2021, el gestor explicó la desaceleración del 2021 como el “reverso” natural de la bonanza del año anterior. “Todas las compañías han sufrido una desaceleración en 2021, pero no porque vayan mal sino porque el crecimiento del año previo era insostenible, ahora tenemos un crecimiento más sostenible y menos volatilidad”, matizó.
Los inversores, según el experto, no quieren ver un 100% de crecimiento un año que descienda hasta el 20% al año siguiente, sino que sea del 25% todos los años: una “senda de crecimiento estructural” y homogéneo para la que el fondo Global Consumer Trends Equities “está bien posicionado”.
Aprender a identificar los «cambios estructurales»
El gestor de carteras de clientes Ed Verstappen, client portfolio manager en Robeco, hizo hincapié en la importancia de anticipar los cambios estructurales en las tendencias relacionadas con la tecnología para descubrir cuales serán los sectores económicos ganadores en el futuro.
Un ejemplo de este cambio estructural es el que, en tan solo quince años, ha llegado de la mano de los smartphones, un dispositivo que evolucionó desde ser un simple teléfono a convertirse en un terminal desde el que controlamos casi cualquier aspecto de nuestras vidas.
Pero, para beneficiarse de estos cambios disruptivos en las tendencias de consumo de la sociedad, es imprescindible hacer un trabajo de investigación a fondo, motivo por el cual “Robeco no lanza un fondo muy a menudo”. La gestora solo lo hace cuando cuenta con un conocimiento profundo de la naturaleza y la evolución de las tendencias por las que apuesta, aclaró el gestor.
Nueva ola de digitalización en países en emergentes
La filosofía de la gestora se basa en la obtención de beneficios a largo plazo y la diversificación. El último fondo lanzado recientemente por la gestora, Next Digital Billion, apuesta firmemente por lo que Verstappen denominó la “nueva ola de digitalización”, una tendencia que liderada por empresas locales que se harán con el mercado de los servicios digitales en los países emergentes de Latinoamérica y el sudeste asiático.
Para el gestor de carteras Nicolas Beneton, último de los intervinientes en la presentación, a lo largo de esta cuarta revolución industrial, la atención de la inversión debe centrarse en los “proveedores de soluciones”: aquellos actores que innovan y fabrican la tecnología básica que pueda suponer una disrupción en sectores en auge como el de la movilidad eléctrica.
El gestor aconseja invertir en “la cadena de valor” y no centrarse en el producto final. Un ejemplo es la extracción y procesamiento del litio, un metal estratégico cuya demanda no deja de aumentar en la era digital y que será clave en la electrificación del sector automovilístico. Los semiconductores seguirán jugando también un papel clave en la digitalización, en opinión de Beneton, mientras que el big data y el internet de las cosas son tendencias que tendrán un crecimiento exponencial, añadió.
La sostenibilidad, caballo ganador
También centró su discurso en la sostenibilidad, un sector que será otro de los grandes beneficiados en el futuro y que supone, con la aproximación adecuada, un oportunidad de inversión para las próximas décadas.
Los retos a los que se enfrenta el mercado son los cambios demográficos, el cambio en las preferencias de los consumidores, la demanda de las economías emergentes, la seguridad energética y de recursos y la presión medioambiental. Se espera que la demanda de ciertos productos como la comida, el hierro, el agua y la energía primaria siga creciendo en la próxima década, según aclaró.
Para sacar provecho de las “megatendencias sostenibles” en la transformación que está por llegar la clave es “invertir en compañías que tienen una ventaja competitiva”, en ámbitos como el cambio climático, la escasez de agua y los cambios poblacionales, explicó el gestor.
Tres claves para no perder este tren de la inversión sostenible durante los próximos años, añadió, son la innovación, la concienciación del consumidor y las regulaciones, que según explicó Beneton “favorecen la transición a la sostenibilidad”.
Foto cedidaBen Hayward, nuevo CEO de TwentyFour AM.. TwentyFour AM nombra a Ben Hayward nuevo CEO de la firma
TwentyFour Asset Management ha anunciado el nombramiento de Ben Hayward como nuevo consejero delegado de la gestora. Según ha explicado la firma, Hayward, socio fundador de TwentyFour, sustituirá a Mark Holman, que ha sido CEO de la firma desde su creación en 2008 y que dejará su cargo en enero de 2022.
Desde la gestoras destacan que, bajo el liderazgo de Mark Holman, la compañía ha experimentado un rápido crecimiento en términos de activos bajo gestión, de base de clientes y de presencia geográfica. En ese tiempo, Holman ha compaginado sus funciones de consejero delegado con la de gestor de carteras a tiempo completo del fondo insignia de TwentyFour, Strategic Income. “El crecimiento de la firma le ha hecho cada vez más difícil dedicar el tiempo suficiente a ambas funciones”, matizan desde la gestora. Por este motivo, se produce el relevo en el liderazgo de la gestora, de tal forma que Holman se dedicará totalmente a la gestión de carteras como miembro del equipo de bonos multisectoriales de la firma.
Por su parte, Ben Hayward ha sido miembro del Comité Ejecutivo de TwentyFour durante seis años, y seguirá siéndolo en su nueva función de consejero delegado. Según indican desde la gestora, Hayward dejará las responsabilidades de gestión diaria de la cartera de valores respaldados por activos (ABS), pero seguirá siendo miembro del comité de asignación de activos de la empresa. Los tres socios actuales del negocio de ABS, Rob Ford, Douglas Charleston y Aza Teeuwen, junto con otros ocho profesionales de la inversión, seguirán dirigiendo esa estrategia.
“A medida que hemos crecido, hemos invertido constantemente en nuestro negocio, en nuestra gente y, por supuesto, en nuestro propio equipo de gestión. Desde su creación, Mark ha dirigido el equipo de gestión y la empresa de forma excepcional, convirtiendo a TwentyFour en una de las boutiques de renta fija más respetadas de Europa. Ben Hayward ha sido un miembro clave de nuestro equipo de gestión durante muchos años y espero seguir trabajando con él como nuestro nuevo consejero delegado”, ha señalado Graeme Anderson, presidente de TwentyFour Asset Management.
Según explica Anderson, “estos cambios representan una evolución positiva natural en TwentyFour Asset Management que creemos que va en el mejor interés de nuestros clientes, y nos ayudará a mantener nuestro excelente rendimiento a largo plazo”. Además, la gestora ha anunciado que ampliará su Comité Ejecutivo con la incorporación de Eoin Walsh (socio) y Sujan Nadarajah (socio), tras la incorporación de John Magrath (socio) a principios de año.
Pixabay CC0 Public Domain. Los inversores institucionales esperan que el “gasto de venganza” y los bancos centrales impulsen los mercados en 2022
Los inversores institucionales del mundo se dirigen con confianza a 2022 armados con estrategias tácticas para contrarrestar sus expectativas de aumento de la inflación, subidas de los tipos de interés y mayor volatilidad de las acciones, los bonos y las divisas, según los resultados de la encuesta publicada por Natixis Investment Managers.
Las conclusiones muestran que el 62% de los inversores institucionales espera que la demanda reprimida de artículos de gran valor sea un importante motor de crecimiento en 2022, lo que se conoce como «gasto por venganza». Sin embargo, la mayoría cree que los responsables políticos tienen en última instancia las claves de la recuperación económica y que esas políticas están detrás del actual desequilibrio de la oferta y la demanda, la inflación y las valoraciones distorsionadas de las acciones. En concreto el 68% cree que cuando los bancos centrales dejen de imprimir dinero, el largo mercado alcista llegará a su fin, pero no en el año que viene.
La encuesta -en la que han participado 500 inversores institucionales que gestionan colectivamente más de 13,2 billones de dólares en activos para pensiones públicas y privadas, aseguradoras, fondos soberanos, fundaciones y dotaciones de todo el mundo- reveló que los inversores institucionales tienen previsto realizar pocos cambios generales en su asignación general a las acciones (39%), los bonos (37%), el efectivo (5%) y las alternativas u otras (19%) en el próximo año. En cambio, se están posicionando para hacer movimientos tácticos.
Inflación, tipos de interés y rendimientos
Como el resto de inversores, el 69% afirma que el aumento de la inflación es el principal riesgo de la cartera, aunque son más propensos a creer que es estructural (55%), resultado de una combinación de política monetaria flexible y bajos tipos de interés, que cíclico (45%). Según explica la gestora, la inflación plantea una serie de problemas económicos a largo plazo, pero la política de tipos de interés plantea a los equipos institucionales retos de inversión más inmediatos, ya que el 64% de los encuestados cita los tipos de interés como principal riesgo de la cartera.
Desde Natixis IM apuntan que el próximo año se caracterizará por una “caza del rendimiento”. Según indican, “más de una década de tipos bajos, algunos de los cuales incluso se hundieron en territorio negativo durante la pandemia, han llevado a las instituciones a buscar rendimiento”. En este sentido, los activos privados y los alternativos han sido buscados en 2021, con el 84% de los inversores institucionales invirtiendo ahora en capital privado, el 81% en deuda privada y el 81% en infraestructuras. Para 2022, los inversores han señalado como sectores más atractivos las tecnologías de la información (45%), la sanidad (41%) y las infraestructuras (40%), seguidos de la energía (34%).
Sin embargo, el 45% cree que los activos privados ofrecerán un refugio seguro en caso de una corrección del mercado, ya que los mercados privados siguen subiendo hasta alcanzar un nivel récord. Además, al 69% de los encuestados le preocupa que las instituciones hayan asumido demasiado riesgo en su búsqueda de rentabilidad.
Por último, la encuesta señala en sus conclusiones que la alta volatilidad y las valoraciones distorsionadas hacen que la gestión activa sea la estrategia preferida. “La gestión activa será fundamental para los inversores institucionales que deseen ser selectivos a la hora de encontrar las mejores oportunidades y lograr una mejor rentabilidad ajustada al riesgo. Tres cuartas partes de los encuestados afirman que sus inversiones activas superaron los índices de referencia en los últimos 12 meses. Los inversores institucionales también se están acercando a los activos digitales, ya que el 28% ya invierte en criptomonedas, y cuatro de cada diez creen que un activo digital es una oportunidad de inversión legítima”, señalan desde Natixis IM.
La reapertura del comercio: ganadores y perdedores
Sobre el contexto económico, un 56% considera que las interrupciones de la cadena de suministro son el mayor riesgo para la recuperación. “Los bancos centrales desempeñan un papel destacado en la evolución de los mercados para las instituciones y el 47% considera que una política menos favorable es un riesgo. Aunque los factores económicos tradicionales son los mayores riesgos en este momento, las nuevas variantes, como la recién descubierta Omicron, siguen ocupando el tercer lugar en su lista de riesgos económicos”, apunta en sus conclusiones la encuesta.
A pesar de ello, el 60% afirma que cree que la vida volverá a la normalidad pre-coronavirus después de la pandemia, lo que se espera que se refleje en las tendencias comerciales. Según indica la gestora, “las instituciones se centran menos en el streaming y los productos digitales, y predicen en cambio que veremos experiencias en persona, como teatros, restaurantes y viajes, superando al comercio en casa, como las compras online y Netflix”.
El 59% de las entidades cree que el sector energético tendrá mejores resultados en 2022, ya que la recuperación económica impulsa la demanda, y un 49% considera que la sanidad tendrá un rendimiento superior en respuesta a la demanda de COVID-19 y a las posteriores campañas de vacunación en todo el mundo.
Según muestran los encuestados, el COVID-19 también ha influido en las perspectivas del sector de las tecnologías de la información, que se ha visto muy afectado por los cierres patronales, cuando el trabajo desde casa ha impulsado la necesidad de soluciones informáticas a domicilio. Por otra parte, la encuesta muestra que se espera que los mercados tradicionalmente defensivos sean los que obtengan los mayores resultados, ya que el 35% de los inversores institucionales prevén que el sector inmobiliario obtendrá resultados inferiores y el 27% los servicios públicos.
A la luz de las conclusiones de la encuesta, Andrew Benton, director de Europa del Norte de Natixis IM, ha señalado: «El gasto de venganza demostrará ser un verdadero motor en 2022. Existe una verdadera demanda reprimida por parte de los consumidores que están en el mercado de artículos de gran valor, pero esperamos que las interrupciones de la cadena de suministro sigan haciendo subir los precios. Sin embargo, el crecimiento económico sostenido depende de los bancos centrales, que actualmente desempeñan un papel excesivo en la evolución del mercado. La mayoría de los inversores institucionales consideran que el largo mercado alcista llegará a su fin cuando los bancos centrales retiren las medidas de apoyo. En general, las instituciones miran a 2022 con optimismo. Sin embargo, la elevada volatilidad del mercado bursátil, el aumento de la inflación y de los tipos de interés mantienen a los inversores en alerta, lo que les empuja cada vez más a realizar una asignación más táctica para sortear el entorno actual».
Pixabay CC0 Public DomainOperativa en mercados financieros. . Hedge Funds
Casi de un día para otro, los gestores de carteras comenzaron a sustituir su exposición a la renta fija por fondos de inversión libre (hedge funds). ¿A qué se debió esto? Dos tendencias lo explican: tras sus repentinas y abultadas caídas en 2020 y 2021, muchos gestores de carteras simplemente desean mantenerse alejados de la renta fija tradicional; por su parte, ahora que han vuelto a generar alfa, los fondos de inversión libre parecen ofrecer un potencial de rentabilidad muy superior con un riesgo similar o inferior.
Empecemos con la primera tendencia. En la actualidad, la cruda realidad es que los inversores de renta fija afrontan unas rentabilidades previstas anémicas con un gran riesgo de caídas potenciales. Veamos el caso de AGG, un ETF que replica el índice Barclays Agg. Este índice constituye una representación diversificada de bonos del Tesoro de EE. UU., bonos con grado de inversión y otras cosas más complicadas, como títulos hipotecarios. Según BlackRock, su yield to maturity medio está actualmente en el entorno del 1,4 %. Digamos que esta es la hipótesis principal: explicado de forma muy simplificada, si metieras 100 dólares en AGG hoy, dentro de seis años tendrías en torno a 109 dólares. Aunque es menos de lo antes se ganaba con una cuenta de ahorro, esa volatilidad considerablemente reducida (3 %) se puede considerar casi igual de segura y predecible. Un gestor de cartera acuñó una frase para describir esta mentalidad: «La renta fija es el nuevo efectivo».
Pero la volatilidad puede resultar equívoca: actualmente, lo que preocupa de verdad es el riesgo de caídas. Los inversores se ven obligados a caminar por la cuerda floja para ganar ese 1,4 % anual: los tipos sin riesgo se mantienen en niveles históricamente reducidos, los diferenciales de crédito continúan siendo estrechísimos y los impagos brillan por su ausencia. Según muestra el gráfico de la derecha, tanto los tipos como los diferenciales de crédito se encuentran en mínimos históricos, o cerca de ellos. En la práctica, conforme ambos se aproximan a su «límite inferior» de cero, las expectativas de rentabilidad caen y el riesgo aumenta.
Recientemente, dos alertas pusieron de manifiesto este riesgo de «cola gruesa». Durante las tres primeras semanas de marzo de 2020, conforme la pandemia iba cobrando fuerza, los rendimientos de los bonos del Tesoro se desplomaron muy por debajo del 1 %, mientras que los diferenciales de crédito se multiplicaron por cinco. Por suerte, al final del mes, la Fed puso en marcha un programa de relajación cuantitativa sin precedentes y los mercados recuperaron gran parte del terreno perdido.
Sin embargo, las caídas intermensuales eran demasiado acusadas para pasarlas por alto. El gráfico muestra los rendimientos de marzo de 2020 y las caídas intermensuales de los bonos del Tesoro de EE. UU., los bonos con grado de inversión y la deuda de alto rendimiento (Fuentes: Federal Reserve Economic Data, Bloomberg).
Estas dos últimas clases de bonos sufrieron caídas intermensuales superiores al 20 % y registraron pérdidas que aniquilaron años de rentabilidades. Incluso los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo, que habían subido durante el mes, retrocedieron un 15 %. Se trató de una bandada de cisnes negros cabreados.
Después, durante el primer trimestre de este año, el carácter excesivamente «acelerado» de la recuperación generó temores inflacionistas y un repunte de los rendimientos de los bonos del Tesoro. Los bonos del Tesoro a más largo plazo perdieron casi un 15 %. Los bonos con grado de inversión también perdieron dinero —en su caso, el equivalente a 2-3 años de rentabilidades— y sufrieron una caída próxima al 7 % (ver gráfico). Los bonos de alto rendimiento salieron mucho mejor parados gracias a su mayor sensibilidad a la renta variable, que se revalorizó. En muchos segmentos de los mercados de renta fija, una normalización de los tipos de 300 puntos básicos —algo nada descabellado a la luz de lo sucedido en los últimos veinte años— podría implicar pérdidas del 10-20 % y fulminar una década de rentabilidades. Dicho de otra manera, hay más cisnes negros acechando en los rincones del universo de la renta fija.
Y aquí es donde entran en acción los fondos de inversión libre. Hace no muchos años, los hedge funds no atravesaban su mejor momento. Lo que más preocupaba a los gestores de carteras es que una espiral deflacionaria pudiera socavar los estratosféricos niveles de las valoraciones de la renta variable. En cuanto a la renta fija, sus rendimientos eran ínfimos, pero el episodio de reacciones adversas a la retirada de estímulos de 2013 era ya agua pasada y un endurecimiento monetario se antojaba improbable. Con todo, la espiral deflacionista no llegó a materializarse, y dado que los tipos, ya de por sí bajos, siguieron reduciéndose, tanto los precios de las acciones como los de los bonos evolucionaron al alza. En lugar de actuar como amortiguadores, ambas cestas de las típicas carteras 60/40 iban a toda mecha. Así, los hedge funds, en un contexto de dificultad para generar alfa, tuvieron el dudoso honor de ofrecer una rentabilidad similar a la de los bonos con un riesgo similar o superior, o menos de la mitad de la rentabilidad de la renta variable con la mitad de riesgo. Debido a esto, muchos inversores llegaron a la conclusión, quizá acertada, de que estos fondos no merecían la pena.
En la actualidad, el renacimiento de los hedge funds está en pleno auge. Volviendo al periodo de marzo de 2020 al que nos referimos antes, al igual que muchos inversores, la COVID-19 cogió por sorpresa a la mayoría de fondos de inversión libre, que llegaron a perder un 9 % intermensual. Si bien es cierto que no es una caída pequeña, resulta más que aceptable comparada con las de la renta variable y la renta fija. Sin embargo, los hedge funds se adaptaron muy rápido y, según hemos explicado en otras ocasiones, anticiparon tanto la recuperación económica como la rotación hacia las compañías de valor. De este modo, cerraron el año con avances de un dígito elevado y han generado suficiente alfa para compensar sus años de dificultades. A continuación, muchos hedge funds, como las estrategias de futuros gestionados, se anticiparon a los temores inflacionistas y ganaron dinero con el repunte de los tipos. Esta evolución incrementó el atractivo de algunas estrategias por su carácter de «coberturas dinámicas frente a la inflación», lo que las convirtió en una forma directa de mitigar algunos de los riesgos de cola gruesa descritos anteriormente.
Con lo que se cierra el círculo y volvemos a la cuestión de las rentabilidades previstas. ¿Qué rentabilidades cosecharán los hedge funds durante la próxima década? Evidentemente, nadie lo sabe a ciencia cierta. No obstante, un porcentaje de entre el 1 % y el 2 % anual en renta fija sería un nivel muy conservador. Incluso durante los años «perdidos» de la década de 2010, los fondos de inversión libre ganaron un 4 % anual, y eso tras aplicar un montón de comisiones. Si a esto se sumaran unas condiciones de mercado aceptables con generación de alfa, podríamos llegar fácilmente a un 6 % anual. Unas comisiones y gastos recortados de forma inteligente y un nivel incluso mayor de generación de alfa podrían repercutir positivamente en las carteras de los clientes. Para los gestores de carteras, esto podría suponer triplicar o cuadruplicar la rentabilidad con un riesgo idéntico o inferior. Visto de esta manera, abogar por la sustitución resulta de lo más lógico.
La información o los datos contenidos en el presente documento no constituyen en modo alguno una oferta, recomendación o consejo para comprar o vender acciones de las participaciones del Fondo. Los inversores deben consultar la información clave para inversores («KIID») y el folleto del Fondo disponible en https://www.imgp.com para obtener más detalles sobre los riesgos implicados.
Pixabay CC0 Public DomainBence Balla Schottner. Bence Balla Schottner
La vida no es en blanco y negro, sino que tiene matices. Lo mismo vale para los bonos verdes: los hay de distintos tonos de verde, con algunos que ofrecen unos marcos y estándares de primera clase, y otros que no. Incitados por la fuerte demanda de los inversores, los bonos verdes han experimentado un crecimiento enorme, lo que ha alentado la transición fundamental para abordar el cambio climático (véase el gráfico 1). Estos bonos han gozado de una excelente acogida en el mercado, de modo que a menudo, los inversores pagan una prima para adquirirlos. De hecho, Morgan Stanley estimó hace poco que los inversores están dispuestos a aceptar unos rendimientos de 5 a 10 puntos básicos menos que las emisiones no verdes equivalentes.1 Parece ser una situación en la que todos ganan: las empresas y otros emisores obtienen acceso a capital más barato, y lo utilizan para ayudar a prorrogar el periodo durante el cual la humanidad podrá disfrutar del mundo financiando iniciativas para frenar o revertir los daños ambientales.
Los bonos verdes son una innovación estupenda, pero no siempre están a la altura de lo prometido. No todos los emisores se centran del mismo modo en la sostenibilidad, y no todos los bonos exhiben unos marcos de sostenibilidad sólidos o una documentación inequívoca sobre el bono.
Algunos bonos son más verdes que otros
Aunque se supone que los bonos verdes deben financiar proyectos respetuosos con el clima, en algunos casos el propio emisor tiene un enfoque global dudoso en materia de sostenibilidad. La mera emisión de un bono verde no significa que su emisor sea automáticamente sostenible, así que reviste cierta importancia examinar la emisión en el contexto de la política de sostenibilidad global del emisor y su transparencia a la hora de abordar los riesgos ASG materiales. Además, estos riesgos tienen que considerarse de manera holística, junto con un conocimiento profundo de las consideraciones fundamentales, de valor relativo y técnicas en las que se basa una decisión de inversión.
El intríngulis está en los pormenores
El examen detallado de la documentación sobre los bonos que realizan los analistas también pone de manifiesto unas diferencias significativas entre los distintos emisores acerca del uso del producto de la emisión, por ejemplo, o la calidad del procedimiento y la comunicación de información sobre el impacto de la emisión verde. Nuestros analistas sectoriales intercambian las buenas prácticas que identifican en la documentación de los bonos verdes en distintas regiones como, por ejemplo, las relativas a la delimitación de los ingresos. Para ilustrarlo, en el gráfico 2 comparamos la redacción utilizada por dos emisores distintos del mismo sector (uno estadounidense y uno europeo). Los emisores que destacan son los que especifican que el uso del producto de la emisión no tiene un carácter fungible. En general, si bien la redacción del principio de “caveat emptor” del bono puede ser similar, todavía hay unas grandes diferencias entre los emisores en lo que se refiere a los marcos verdes que aplican y, algo importante, su disposición a ser transparentes a la hora de auditar los proyectos y compartir datos con los inversores. Nuestros analistas evalúan estos procedimientos y los correspondientes compromisos de supervisión y comunicación de información y dialogan con los emisores para impulsar el progreso en el desarrollo e implementación de unos planes de sostenibilidad claros.
¿Hay unos incentivos adecuados?
Los bonos vinculados a la sostenibilidad son una parte incipiente del mundo de los bonos temáticos y ayudan a los emisores a impulsar la sostenibilidad y abordar unos factores ASG materiales que afectan a sus sectores. Estos bonos exigen que los emisores cumplan ciertos objetivos ASG durante un periodo determinado o paguen a los titulares un cupón más alto. No se trata siempre de unos listones elevados, pero estas estructuras ponen un precio si, por ejemplo, no se consigue reducir las emisiones de gases de efecto invernadero o mejorar la diversidad. En algunos casos, los objetivos son demasiado moderados o se basan en unos indicadores clave de rendimiento que resultan difíciles de replicar. De nuevo, en estos casos cobra crucial relevancia que nuestros analistas dialoguen con emisores como estos para asegurar que sus objetivos estén bien definidos, sean ambiciosos y puedan ser verificados de forma independiente.
De hecho, dado que el inversor obtiene un cupón más alto si la empresa no alcanza sus objetivos de sostenibilidad, podría ser más apropiado que los emisores recibieran descuentos de los cupones si alcanzan sus indicadores clave de rendimiento más estrictos, en vez de ser penalizados si no los alcanzan. De este modo, el emisor se beneficiaría de un coste de financiación menor cuando cumpliera sus objetivos, y los inversores sacarían partido de la exposición a un emisor más sostenible.
Los detalles son más importantes que las etiquetas
Esencialmente, al comprar bonos tanto con la etiqueta verde como sin ella, creemos que vale la pena profundizar en los detalles: entender los riesgos ASG de los emisores, valorar si dichos riesgos son materiales y determinar si se está compensando debidamente a los emisores por suscribirlos. En MFS, creemos en un enfoque ASG integrado que se centra en el diálogo para conseguir llevar a cabo con éxito y a tiempo una transición hacia un mundo más sostenible. Esto requiere un enfoque activo a largo plazo que no se base en unas exclusiones o en comprar bonos verdes de forma pasiva sin considerar la solvencia fundamental del emisor y su planteamiento global a la hora de abordar los factores ASG significativos a los que se enfrenta. Dadas las prisas de muchos para tener una imagen más verde, y el consiguiente riesgo de una exuberancia excesiva, creemos que es crucial aplicar un proceso bien meditado y disciplinado que sea coherente con una asignación responsable del capital.
Tribuna de Pilar Gómez-Bravo, directora de renta fija europea,y Robert M. Hall, gestor de carteras de renta fija institucional en MFS Investment Management.
Anotaciones:
Resultados de la encuesta a los inversores sobre Renta Fija ASG: ¡más emisiones, por favor! 4 de noviembre de 2021
Información importante
Tengan en cuenta que un enfoque de inversión sostenible no garantiza unos resultados positivos y que todas las inversiones, incluidas las que integran factores ASG en el proceso de inversión, conllevan un cierto nivel de riesgo, lo que incluye la posible pérdida del importe principal invertido. Las opiniones expresadas pertenecen al autor o autores y pueden variar en cualquier momento. Dichas opiniones se ofrecen exclusivamente a título informativo y no deberán considerarse una recomendación para comprar ningún título ni una incitación o asesoramiento de inversión.
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EXCLUSIVAMENTE PARA USO DE INVERSORES INSTITUCIONALES Y PROFESIONALES.
Foto cedidaKoen Popleu y Monika Kumar, gestores en Lazard AM. Koen Popleu y Monika Kumar como nuevos gestores
Lazard Asset Management amplía su equipo de inversión sostenible con el nombramiento de Koen Popleu y Monika Kumar como nuevos gestores. Con más de 30 años de experiencia en inversión combinada, Popleu y Kumar liderarán desde Bélgica un equipo de nueva creación que se centrará en soluciones de inversión que fomenten una economía más sostenible.
Trabajarán junto con los codirectores de inversión sostenible y ESG, así como con los analistas de las plataformas de inversión global de la empresa, con el objetivo de reforzar la gama de fondos sostenibles de la entidad. Se espera que su primera estrategia, que dará prioridad a las implicaciones y oportunidades derivadas del cambio climático, esté disponible en 2022.
«Koen y Monika tienen una amplia experiencia especializada en la identificación de oportunidades de inversión que ayudarán a crear un valor sostenible y a largo plazo para los clientes», comenta Ron Temple, codirector de multiactivo y jefe de renta variable estadounidense de Lazard AM.
«La transición hacia una economía global más sostenible está creando oportunidades y riesgos para los inversores. Las incorporaciones de Koen y Monika apoyan nuestro objetivo de integrar estas consideraciones en todas las estrategias de LAM, para ofrecer soluciones de inversión centradas en la sostenibilidad», añade Nikita Singhal, codirector de inversión sostenible y ASG de Lazard AM.
Popleu y Kumar se incorporan desde Candriam, donde gestionaban conjuntamente las estrategias Candriam Climate Action Strategy y Candriam Circular Economy. Anteriormente en Candriam, Popleu desempeñó varias funciones, entre ellas la de jefe del equipo de renta variable europea ISR, mientras que Kumar trabajó como analista de renta variable europea y temática global.
Lazard AM ha contratado a más de una docena de expertos en 2021 para reforzar su oferta de inversión sostenible. Entre otros, ha contratado recientemente a Robert Wall como jefe de infraestructura privada sostenible. La expansión apoya la estrategia de desarrollo en inversión sostenible de la entidad y se consolida con la creación de un equipo experto en ciencia del clima y transición energética.
Los mercados rebotaron con fuerza en octubre: los índices S&P 500 y MSCI Europe subieron un 7,0% (USD) y un 4,7% (EUR), respectivamente (1). El índice MSCI Emerging Markets también avanzó un 1,0% (USD) (1). Por su parte, el índice MSCI Japan cedió durante el mes un 1,2% (JPY) (1). El sector energético continuó siendo el sector que mejor rentabilidad presentó; el índice MSCI ACWI Energy avanzó un 6,4% (USD) (1) respaldado por el aumento de los precios y los persistentes problemas de suministro. Dado que los mercados se recuperaron, el índice VIX cedió a 16 (2) a finales de mes.
¿Supone un motivo de preocupación el encarecimiento de la energía?
El origen del reciente aumento de los precios del gas en Europa se remonta a un consumo superior a la media el pasado invierno, con el consiguiente agotamiento de las reservas en todo el continente. Además, el inadecuado suministro procedente de Rusia en 2021 ha agravado la situación. Ante la llegada del invierno, la persistente presión sobre el suministro por un invierno más frío que de costumbre podría mantener los precios del gas en niveles elevados. Sin embargo, el impacto del encarecimiento del gas en el consumo y el crecimiento debería ser limitado porque repercutirá en las facturas de energía de manera retardada y parcial en los diferentes países europeos y se debe tener en cuenta además el elevado nivel de ahorro acumulado por los consumidores. Además, prevemos que el suministro adicional procedente de Rusia modere la escasez en los próximos meses, lo cual sugiere en mayor medida que los efectos sobre la inflación y el crecimiento deberían ser limitados.
Los bancos centrales comienzan a revertir las políticas acomodaticias
Los tipos de los bonos a 10 años del Tesoro estadounidense continuaron evolucionando al alza desde el 1,5%2 a finales de septiembre para cerrar el mes en el 1,55%2. La orientación ligeramente restrictiva del FOMC en septiembre indicó un deseo de cierta aceleración hacia la normalización de la política al persistir los riesgos al alza de la inflación. En caso de que los problemas de suministro y el encarecimiento de la energía sigan traduciéndose en mayores costes de vida y, en última instancia, inflación de los salarios, podríamos estar aproximándonos al final del enfoque de «esperar a ver» de la Reserva Federal. Aunque prevemos que la Reserva Federal anunciará el inicio de la retirada gradual de los estímulos en noviembre y que esta concluirá para mediados de 2022, la política en general posiblemente seguirá siendo acomodaticia. Auguramos que los tipos seguirán subiendo moderadamente, pero pensamos que se asentarán en niveles menores que en ciclos anteriores. Hay indicios de que a los inversores en renta fija les preocupa cada vez más el riesgo de inflación, que sin embargo podría acelerar la normalización de las políticas de los bancos centrales.
Riesgos del sector inmobiliario de China: ¿sistémicos o idiosincráticos?
Aunque algunas de las compañías inmobiliarias chinas altamente endeudadas continuaron acaparando titulares en todo el mundo en octubre, el riesgo de que se produzca una perturbación sistémica global nos parece remoto. Aunque China se enfrenta actualmente a diversos obstáculos, pensamos que su gobierno tiene la voluntad y las herramientas de política apropiadas —por ejemplo, reducir la ratio de reservas obligatorias, elevar el gasto fiscal, acelerar la concesión de préstamos y reducir la ratio de entradas y los costes de las hipotecas— para brindar un apoyo sólido a su sector inmobiliario y estabilizar el conjunto de la economía en este momento. Es de esperar que prosiga durante el cuarto trimestre cierta racionalización de la energía, si bien las agresivas reformas ya adoptadas por algunos ministerios clave ofrecen la oportunidad de que se suavicen las presiones para las cadenas de suministro y se estabilicen los precios de materias primas básicas en los próximos meses.
Repercusiones para la inversión
Como resultado de la baja volatilidad materializada en el mercado recientemente, ajustamos nuestras carteras, elevando la exposición a renta variable a mediados de mes para asegurar que continúen en línea con sus respectivos objetivos de riesgo. La atenuación del riesgo por acontecimientos a corto plazo como la reunión del FOMC de septiembre y sus actas, que se publicaron a mediados de octubre, también contribuyó positivamente a la evolución. Dicho esto, seguimos el plan previsto de la Reserva Federal para la eliminación paulatina de los estímulos y su anuncio el próximo mes. Continuamos infraponderados en duración, pues las valoraciones de la renta fija siguen mostrándose elevadas dados el favorable entorno macroeconómico y la posible reversión del respaldo prestado a la duración por algunos factores técnicos en el tercer trimestre.
Posicionamiento táctico
Tribuna de Andrew Harmstone, gestor sénior en el equipo Global Multi-Asset y responsable de la estrategia Global Balanced Risk Control (GBaR), y Manfred Hui,codirector de cartera global y analista de investigación en el equipo Global Balanced Risk Control (GBaR) de Morgan Stanley Investment Management.
Anotaciones:
Bloomberg, rentabilidad de 1 mes a 31 de octubre de 2021.
Bloomberg, a 31 de octubre de 2021.
La rentabilidad de los índices se facilita con fines meramente ilustrativos y no pretende describir el rendimiento de una inversión concreta. La rentabilidad pasada no es garantía de resultados futuros. Consulte el apartado Información importante para conocer las definiciones de los índices.
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La mente humana está acostumbrada a normalizar tendencias de corto plazo. Nuestra mente busca adaptarse lo más rápido posible a una situación cambiante y, al hacerlo, adquirimos cierta miopía para intentar descifrar el futuro. Nos envuelve una especie de “sesgo hacia el presente”, en el cual le damos mucho más peso a lo que sucede hoy, y lo usamos como “mejor predictor” del mañana. Este sesgo cognitivo es particularmente disruptivo en tiempos atípicos, como, por ejemplo, el año 2021, el cual está muy lejos de considerarse “normal”. ¡Vaya! En 10 o 20 años, cuando se hagan regresiones históricas para dilucidar tendencias, lo más seguro es que 2020 y 2021 deberán ser considerados como datos aberrantes en el análisis e, incluso, deberán ser tratados de manera separada.
Se han escrito una cantidad inmensa de páginas intentando explicar los sucesos de 2021, y en Franklin Templeton hemos comentado esas y otras teorías en distintos foros y webinars (si no tuviste oportunidad de escucharlos, ve a la sección de webinar de nuestra página, ahí los encontrarás todos), por lo que no detallaré lo que sucedió. En lugar de eso, hare un resumen de pocos renglones: 2021 empezó con una oferta deprimida de bienes (algo normal tras un año recesivo), pero una demanda rampante (lejos de ser normal, e impulsada por los estímulos fiscales). Ese desequilibrio entre oferta y demanda generó escasez y una subida importante de precios, sobre todo, en materias primas y energéticos (Gráfica 1).
¿Es normal ver subidas promedio de 33% en los precios de materia prima en un solo año? La respuesta es un rotundo no. La subida vista este año no se había observado desde 1979, cuando el índice subió alrededor de 56%. Incluso en el “super ciclo” de materias primas (commodities) observado entre 2002-2007, el año en el que el índice tuvo su mayor subida fue en 2002, con crecimiento del 24%, y en todo ese lapso (en 6 años) el índice se apreció alrededor de 100%. En el caso de 2021, el índice subió una tercera parte de lo que subió en todo el super ciclo anterior. ¡Una locura!
Pero no abusemos de tendencias pasadas para intentar explicar el futuro. ¿Qué se espera para los commodities en 2022? El Banco Mundial publicó en octubre su perspectiva semestral respecto a los mercados de commodities, y parte de su conclusión es que esperan una normalización de la demanda a nivel global que quitaría presiones a los precios de diversas materias primas y evitarían que sigan subiendo. Sus pronósticos son los siguientes (Gráfica 2).
¡2021 luce bien distinto a 2022! Después de un año de subidas históricas, en el 2022 se espera que los commodities tomen un poco de aire y dejen de subir, e incluso, en algunos casos, hasta bajar. Pero ¿esto que implica para la inflación en México?
En 2021 la inflación en México se vio bastante afectada por la dinámica global de precios, particularmente por el aumento en materias primas, es decir, la inflación no-subyacente (Gráfica 3). A la primera quincena de noviembre, el índice general de inflación (INPC) había subido 7,05% AsA (la inflación más alta en los últimos 20 años); el índice subyacente se colocó en 5,53% y el no-subyacente en 11,68%. A pesar de que el índice subyacente pesa 75% del INPC y el no-subyacente pesa solo 25%, la inflación general se ha visto mucho más afectada por la inflación no-subyacente que por la subyacente.
Por otro lado, la inflación subyacente también se ha visto contaminada por la fuerte subida de la inflación no-subyacente, sobre todo en el rubro de Mercancías, y particularmente en Mercancías Alimenticias. Las Mercancías Alimenticias son todos aquellos alimentos y bebidas que tienen un nivel de procesamiento, por ejemplo, la tortilla, el pan dulce, los alimentos enlatados, etc. Al tener como materia prima los productos agropecuarios (los cuales han subido 9% los últimos 12 meses), el aumento en los costos termina por traspasarse a los precios de dichos alimentos procesados. En ese sentido, las mercancías alimenticias son las que más han aportado a que la inflación subyacente se mantenga alta (Gráfica 4).
Dado estos números, es fácil concluir que el precio de los commodities a nivel global ha sido el causante principal (mas no el único) de que la inflación esté en los niveles en los que está actualmente (Gráfica 5):
Dicho todo lo anterior, ¿qué podemos esperar para la inflación mexicana en 2022? Para contestar esto hay que precisar algo que, una vez dicho, sonará trivial, pero que a mucha gente se le escapa cuando piensa en la inflación, esto es: que la inflación baje no significa que los precios vayan a bajar. Caer en este error es bien común. La inflación no se mide por el nivel de precio de un bien o servicio, sino por el cambio de precio de ese bien o servicio; pero el consumidor promedio tiende a pensar al revés. La inflación es el agregado de los cambios en los precios de bienes y servicios, por lo que, si los precios no cambian, la inflación es cero.
Entonces, se requerirían presiones adicionales a las ya observadas para ver a la inflación subir, y la palabra clave aquí es “adicionales”. Si no hay presiones adicionales, como, por ejemplo, precios de commodities subiendo aún más (que no es lo que se espera), los precios tenderán a permanecer estables, y la inflación tenderá a bajar. Por otro lado, existe el caso de los efectos de segundo orden, es decir, presiones inflacionarias ya realizadas en commodities, que pueden permear en bienes y servicios conforme pase el tiempo. Sin embargo, es altamente probable que estos efectos de segundo orden sean menores pues el rubro de Mercancías ya trae reflejadas gran parte de esta subida de precios (los productores, al usar materia prima perecedera como los productos agropecuarios, no pueden tener un gran nivel de inventario para amortiguar el efecto de la subida de precios, por lo que su costo variará según los precios, y dicho costo será transmitido al consumidor final en forma de inflación). Lo podemos observar en los datos: mientras los productos agropecuarios han subido 9% en los últimos 12 meses, las mercancías alimenticias han subido 7,52%, un traspaso casi uno a uno en los precios.
Ahora sí, después de todo este preámbulo, ¿hacia dónde va la inflación en 2022? Y, por consiguiente ¿hacia dónde va la política monetaria?
Usando el último consenso de Banxico para inflaciones mensuales, podemos ver que la inflación tocaría su pico a finales de año (Gráfica 6) para después empezar a bajar paulatinamente. Es decir, el consenso de economistas en el mercado mexicano espera que no existan presiones inflacionarias adicionales tan fuertes como las que vimos durante 2021, lo cual va en línea con lo esperado por el Banco Mundial y su pronóstico sobre los precios de las materias primas.
Estresemos el escenario base. Asumamos ahora que la inflación cierra el año en 7,20%. ¿Qué se requiere para que la inflación se mantenga alrededor de ese número o, incluso, que siga subiendo durante 2022? Como ya lo había comentado: presiones adicionales. Pequemos “al estilo economista” y apliquemos un “caeteris paribus” al precio de los commodities. Viendo solo el precio de las materias primas, se requeriría que mes a mes, el precio promedio de los commodities subiera más que lo observado en la gráfica 7.
Lo cual se ve bastante complicado dado la ralentización de la demanda, las nuevas variantes del Covid y los pronósticos de la mayoría de los analistas del mercado.
Dicho esto, ¿hacia dónde va la política monetaria en México? Si el escenario expuesto anteriormente se concreta, es altamente probable que Banxico entre en una pausa tan pronto como en su primera junta del año, de tal forma que la tasa de cierre de 2021 (entre 5,25% y 5,50%) permanecerá sin cambios durante la primera mitad del 2022. El argumento usado por Banxico será que nunca estuvieron en un ciclo restrictivo de tasas, que los aumentos observados durante 2021 fueron precautorios, y que la inflación ha empezado a ceder. Sin embargo, es altamente probable que una vez que la FED comience su ciclo de alza de tasas, Banxico reanude el suyo para evitar distorsiones en el mercado cambiario, que podrían traer inflación hacia adelante. En este sentido, en el segundo semestre de 2022 es probable que Banxico vuelva a subir su tasa de interés entre 0,50% y 0,75%, totalmente contingente a las acciones de la FED para terminar el año en un rango entre 5,75%-6,25%.
Si bien el escenario expuesto es nuestro escenario base, obviamente, este podría cambiar conforme vaya avanzando el 2022 y vayamos conociendo cómo se van desenvolviendo las distintas variables macroeconómicas en México y el mundo.
Columna de Franklin Templeton México, escrita por Luis Gonzali, CFA