Cómo enfrentarse a los mercados bajistas: 4 lecciones de gestores expertos

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Los mercados de renta variable de todo el mundo han entrado en territorio bajista. El índice MSCI ACWI ha caído más del 20% en los primeros seis meses del año. Muchos inversores piensan ya en la posibilidad de una recesión y en un futuro entorno complicado.

En Capital Group han pedido a varios gestores, cada uno de ellos con una experiencia de inversión de más de 30 años, que cuenten qué lecciones han aprendido en periodos previos de caída de los mercados y cómo las aplican en el entorno actual. El 31% de los gestores de la firma cuenta con más de 30 años de experiencia de inversión, y el 84% cuenta con 20 años o más.

 

Evitar las compañías que destacaron en el ciclo anterior, por Lisa Thompson 

La experiencia me ha enseñado que los ciclos de mercado son largos. Creo que la pandemia marcó el final del ciclo posterior a la crisis financiera mundial, dominado por el desapalancamiento, los problemas de demanda y la expansión de la globalización. Estas condiciones llevaron a una orientación más expansiva de la política monetaria y fiscal, a un coste de capital reducido y a la inflación de las cotizaciones. 

Hoy nos encontramos en el principio de un nuevo ciclo, uno que, en mi opinión, estará marcado por la desglobalización, la reducción de la oferta de mano de obra y la descarbonización, condiciones que llevarán a un cambio de la inflación de los precios de los activos a la inflación de los bienes. Los márgenes de beneficios y las compañías con valoraciones elevadas se enfrentarán a una presión continua. Creo que la inflación va a continuar subiendo durante este periodo, así que mi intención es evitar muchas de las compañías de rápido crecimiento, fundamentalmente estadounidenses, que destacaron en el ciclo anterior.

Gráfico 2

Los cambios de ciclo traen consigo cambios de liderazgo en los mercados. Así, en el entorno actual de subidas de tipos de interés, busco oportunidades de inversión en compañías con precios más bajos que generen un sólido flujo de caja. Yo lo llamo la «venganza de los raritos». Trato de evitar aquellas empresas que han sido más «populares» en los últimos diez años, como las compañías tecnológicas y de medios de comunicación, y busco oportunidades entre aquellas otras a las que nadie hacía caso, pertenecientes a sectores afectados por el reducido coste del capital, una asignación del capital poco acertada y una normativa desfavorable. Entre los ejemplos podemos encontrar compañías de telecomunicaciones en mercados como el europeo, el mexicano y el japonés. 

 

Separar el grano de la paja, por Don O’Neal 

En primer lugar, es importante reconocer que las cosas han cambiado. Lo que nos funcionaba en el proceso de selección de títulos ya no lo hace, y probablemente no lo hará en varios años. La inversión en las mejores compañías con las mejores trayectorias de crecimiento ha sido un buen enfoque en los últimos diez años.

De cara al futuro, lo más probable es que resulte más complicado generar una buena rentabilidad y que cambien los factores que la impulsan. Por ejemplo, ya no es posible mantener la inversión en las compañías de más rápido crecimiento sin tener en cuenta los beneficios. Creo que estamos ante el regreso de los fundamentales.

Los fundamentales de las compañías que han registrado las caídas más acusadas habían quedado por debajo de las expectativas, mientras que aquellas empresas que mantuvieron unos fundamentales sólidos lograron resistir mejor a las caídas.

Gráfico 3

Creo que es el momento de hacer borrón y cuenta nueva, centrarse en los fundamentales y concentrar la cartera de inversión. De desechar sin miramientos a aquellas compañías que nos generen dudas e invertir únicamente en nuestras mayores convicciones. Podría tratarse de compañías de crecimiento de los sectores de semiconductores, servicios en la nube o búsquedas, por ejemplo. Pero también podríamos estar hablando de empresas más orientadas hacia el valor, como las compañías de los sectores de defensa, seguros o energía.

 

Enfocar la inversión en compañías dominantes, por Jody Jonsson

Algo de lo que me he dado cuenta a lo largo de mi trayectoria profesional es que, cuando se produce un cambio de régimen en el mercado, las compañías que ocupaban el liderazgo en el ciclo anterior pueden tardar mucho en recuperarse. Esta pérdida de liderazgo podría durar mucho más de lo que se podría pensar.

Durante el periodo de finales de la década de 1990 y principios de 2000, algunas de las grandes tecnológicas cayeron un 80% o más, y se mantuvieron en ese nivel entre cinco y diez años. Y eso las que lograron sobrevivir, porque otras desaparecieron. Las tecnológicas tardaron casi diez años en recuperar el liderazgo del mercado. Lo mismo ocurrió con las compañías financieras tras la crisis de 2008: perdieron el favor de los inversores durante otros diez años. En periodos así, hay que pensar que lo que ha cambiado no ha sido únicamente la valoración de estas compañías. Normalmente primero se corrige la valoración y luego los fundamentales.

¿Cómo me planteo entonces la inversión en el entorno actual? En mi opinión, no estamos ante una tormenta pasajera, sino ante un verdadero «cambio climático» en los mercados. Debemos evitar quedarnos anclados en las tasas de crecimiento, los márgenes de beneficios o las cotizaciones que se registraban en el pasado. Dada la gran incertidumbre que ofrece el entorno actual, invierto fundamentalmente en compañías consolidadas y dominantes en sus respectivos sectores, que generan sólidos flujos de caja, cuentan con fuertes ventajas competitivas y pueden financiar su propio crecimiento. Por otro lado, invierto de forma más moderada en aquellas otras empresas más volátiles que ofrecen un mayor riesgo y una mayor rentabilidad, ya que, en un entorno de subida de tipos de interés, los inversores tienden a mostrarse menos indulgentes con las valoraciones de las compañías más especulativas.

Trato de invertir en compañías con valoraciones razonables y justificadas según los flujos de caja y los beneficios a corto plazo. Entre ellas, por ejemplo, se incluyen algunos proveedores de servicios sanitarios o fabricantes de dispositivos del sector sanitario, o compañías financieras no bancarias, como aseguradoras y operadores de mercados, que pueden verse favorecidas por la subida de los tipos de interés y el aumento de los volúmenes de negociación y no son excesivamente sensibles a la evolución de la economía.

 

Los mercados bajistas pueden ser un buen aliado para los inversores, por Steve Watson

A lo largo de mi trayectoria profesional me he enfrentado a 21 crisis de mercado, entre ellas el colapso de la Unión Soviética, el estallido de la burbuja tecnológica, la crisis financiera mundial y, ahora, el COVID-19. Me refiero a todas ellas solo para poner de manifiesto el hecho de que las perturbaciones del mercado son una realidad para los inversores. Es solo cuestión de tiempo que el tren acabe descarrilando. Según mi lista, hemos de enfrentarnos a alguna de estas circunstancias cada dieciocho meses, aproximadamente.

Gráfico 4

Siempre he pensado que el mercado fluctúa entre el entusiasmo excesivo y el pesimismo extremo. Un inversor con un grado razonable de objetividad puede obtener buenos resultados vendiendo en el primer caso y comprando en el segundo. Este enfoque suele ocasionar ciertos problemas, y tiende a ofrecer mejores resultados en las primeras etapas de los mercados alcistas, cuando el pesimismo da paso al optimismo. Warren Buffett lo definió mejor: «Hay que ser temeroso cuando los demás son codiciosos y codicioso cuando los demás son temerosos». Dicho de otro modo: los mercados bajistas pueden ser un buen aliado para los inversores, siempre que estos mantengan la calma, sean pacientes y se enfoquen en el largo plazo.

Me gusta invertir en una compañía cuando los precios son bajos y no cuenta con el favor de los inversores, pero también me gusta mantener la inversión durante el tiempo suficiente como para que el mercado refleje lo que, en mi opinión, es el verdadero valor de la compañía en cuestión. A pesar de mi preferencia por las compañías de valor, sigo confiando en la gran capacidad de resistencia del sector tecnológico. El momento de entrada en la compañía es importante para mí, por lo que trataré de invertir en ciertas compañías tecnológicas cuando su cotización esté a la baja.

Además, llevo bastante tiempo prestando especial interés a los dividendos como el principal mecanismo que utiliza una compañía para transferir valor a sus inversores. En mi opinión, el potencial de las compañías que reparten dividendos para ofrecer una estabilidad relativa en periodos de inestabilidad de los mercados es hoy más importante que nunca. Y, de hecho, sigo invirtiendo en compañías con un gran volumen de dividendos, así como en empresas con dividendos en crecimiento. 

 

Ucrania, la cadena de suministros mundial y la inflación: tres factores que seguirán marcando 2022

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El equipo de economistas de BNY Mellon IM recuerda que, según nos enseña la historia, los mercados bajistas pueden ser intensos, pero efímeros. “De hecho, suelen asociarse con una recesión. Aun así, el pasado nos da motivos para la esperanza: si analizamos el comportamiento del S&P 500 durante todos los mercados bajistas registrados desde 1929, la mayoría de las veces el índice arroja una rentabilidad positiva en el año siguiente al inicio de un mercado bajista”, argumenta.

Pese al complicado entorno, la gestora recuerda la gran resiliencia que ha mostrado el mercado durante su larga historia y tenerla muy presente para sobrellevar lo que queda de año. Según recogen en su documento de análisis sobre el tercer trimestre del año, los activos de riesgo han sufrido fortísimas correcciones en los últimos tres meses como consecuencia, en gran medida, de un reajuste de las expectativas sobre hacia dónde se dirigen los tipos de interés. “Pero los activos de renta fija también han perdido valor ante este aumento de las expectativas de tipos de interés, generando una desagradable correlación positiva entre las caídas de bonos y acciones. De cara al futuro, muchas cosas dependen de cómo evolucionen la inflación y, por lo tanto, los tipos de interés”, indica el documento.

Teniendo en cuenta esta premisa los economistas de BNY Mellon IM, la gestora considera que hay tres factores que tienen una importancia crucial. En primer lugar, destacan la situación en Ucrania y cómo evolucionará el conflicto en los próximos meses. “Parece cada vez más improbable que pueda alcanzarse un acuerdo de paz, por lo que los altos precios de la energía y los alimentos, así como las sanciones económicas, han venido para quedarse”, afirman. 

En segundo lugar, afirman que “los problemas que experimentan las cadenas de suministro mundiales, en parte relacionados con la guerra de Ucrania, pero que también están ligados al desabastecimiento de microchips procedentes de Taiwán y las disrupciones en la producción de bienes duraderos”. Aunque puede que la política de covid cero de China haya exacerbado estas disrupciones, “probablemente no lo haya hecho tanto como se desprende de la narrativa estándar”, matizan.

Por último, reconoce que resulta evidente que las presiones inflacionistas ya están afectando a los elementos «básicos» (es decir, sin incluir alimentos ni energía) del índice de precios y que las expectativas de inflación a más largo plazo están aumentando.

Enfoque y escenarios

Según su experiencia, en el entorno actual, dominado por la inflación y el riesgo de recesión, sigue resultando útil aplicar un enfoque basado en escenarios. Nuestras perspectivas de inversión global pueden resumirse en tres escenarios que, en el mejor de los casos, pasaría por que el conflicto en Ucrania se moderase y se frenaran las subidas de precios de los alimentos y la energía. En este caso, apuntan, “las subidas de tipos se ralentizan y, como resultado, se frena la inversión de la curva de tipos y se limitan las divergencias mundiales de política monetaria”. 

Los otros dos escenarios que maneja, y a los que da una probabilidad del 30%, estiman, por un lado, que el el conflicto en Ucrania se intensifica, provocando shocks en los precios de los alimentos y la energía, y generando una recesión en 2022; y, por otro, una opción en que la rescisión llegaría en 2023 con una demanda estadounidense muy debilitada, la inflación aún elevada e inmersos en una espiral inflacionista generalizada. 

En este sentido, el equipo de economistas de la gestora considera que la inflación ha alcanzado máximos de varias décadas en las principales economías del mundo. “Aunque los salarios se han ajustado en cierta medida, no han aumentado al mismo ritmo que la inflación y, como resultado, muchos hogares han visto reducido notablemente el poder adquisitivo de sus rentas. La confianza de los consumidores estadounidenses y europeos ha caído hasta niveles que normalmente anticipan una crisis. No obstante, las familias han acumulado una gran cantidad de ahorro que, en su mayoría, no han gastado aún y que podría actuar como colchón ante una caída de las rentas reales”, argumentan.

Poniendo el foco en EE. UU., donde la inflación ha alcanzado el 8,6%, recuerda que la última vez que las autoridades estadounidenses lograron que la inflación bajase desde esos niveles sin provocar una recesión fue en 1951. “En el pasado, casi siempre ha hecho falta que la actividad económica pase por un periodo de decrecimiento para lograr reducir la inflación y las expectativas de inflación”, matizan sus economistas. 

Implicaciones para la inversión

Ahora bien, ¿qué supone todo esto para los inversores? Según reconocen, durante el segundo trimestre, los mercados moderaron su entusiasmo con respecto a los principales factores de impulso macroeconómicos. “En las últimas semanas, una inflación más alta de lo que se esperaba, junto con indicios de que el crecimiento se está debilitando han obligado al mercado a reconocer que los riesgos de recesión están aumentando”, afirman.

En línea con su escenario principal, le asignan una mayor probabilidad a la posibilidad de que los bancos centrales “pisen el freno” para controlar la inflación de una vez por todas, lo que podría poner a los activos de riesgo en una situación complicada. En consecuencia, la gestora ha reducido aún más su exposición a riesgo, ya que ve probable que los mercados sigan volátiles y las primas de riesgo altas, por lo que nuestras previsiones sugieran que los riesgos muestran un sesgo bajista. 

“Las partes del mercado con duraciones más bajas probablemente se comportarán mejor que los activos con duraciones más largas. En términos relativos, creemos que las acciones que generan rentas superarán a las que no lo hacen, ya que las rentas representan una cobertura frente a las sorpresas de inflación e implican una menor sensibilidad a las subidas de tipos. Es probable que la renta variable estadounidense y de otros mercados desarrollados no europeos se comporten mejor que la renta variable europea, más expuesta a los impactos económicos y sumida en una mayor incertidumbre”, afirman. 

En mercados emergentes, reconoce que prefieren invertir en países exportadores de materias primas como Brasil, México e Indonesia. “Hemos reducido nuestra infraponderación en China y preferimos mantener un posicionamiento neutro con un sesgo hacia infraestructura, tecnología y consumo básico”, añaden.

En el caso de la renta fija y el crédito, consideran que sigue existiendo una pequeña posibilidad de que los tipos de interés del mercado vuelvan a aumentar si la inflación básica sorprende al alza. Sin embargo, a los niveles actuales y teniendo en cuenta que los tramos a 10-30 años y 5-10 años de las curvas de tipos de la mayoría de los mercados desarrollados están a punto de invertirse, reducirán su  tradicional infraponderación en duración en renta fija.

Por último, sobre el comportamiento de las divisas estiman que el dólar aún tienen recorrido. “Opinamos que el euro se verá presionado por el riesgo de fragmentación que empiezan a descontar los mercados, la proximidad geográfica con Ucrania y los riesgos relacionados con el suministro energético”, concluyen.

DWS nombra a Sebastian Krämer-Bach responsable global de Comunicación y Marketing

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Nuevo nombramiento en DWS. La gestora ha anunciado que Sebastian Krämer-Bach asumirá el cargo de responsable global de Comunicación y Marketing de la firma. Según explican, tras una fase de traspaso ordenado de responsabilidades, sucederá a Adib Sisani, que deja la firma a petición propia tras más de cinco años.

Krämer-Bach procede de Deutsche Bank, donde recientemente fue responsable de las actividades de medios de comunicación como responsable global de Comunicación Externa desde 2019. Desde este nuevo cargo, Reportará directamente de Stefan Hoops, CEO de DWS, quien ha destaca que «las comunicaciones y el marketing son funciones clave para el futuro de DWS». Según matizan desde la gestora, este cambio se hará efectivo, como muy tarde, en septiembre de 2022.

En este sentido ha añadido: «Estoy muy satisfecho de que con Sebastian Krämer-Bach ganemos un profesional de la comunicación que gestionará con confianza e impulsará aún más el compromiso con nuestros grupos de interés. Una de sus tareas será elaborar con nuestros colegas de ventas cómo será la comunicación dirigida a los empleados y a los grupos de interés externos, así como la comercialización de productos a los clientes. Al mismo tiempo, lamento que Adib Sisani haya decidido dejar DWS para buscar nuevos retos. Nos gustaría agradecerle su liderazgo y su exitoso e incansable trabajo durante estos años, en la que ha sido una verdadera fuerza que ha impulsado la percepción de DWS. Le deseamos lo mejor para el futuro».

Antes de incorporarse a Deutsche Bank en 2019, Sebastian Krämer-Bach trabajó como socio director en la consultora de comunicación Deekeling Arndt/amo. Con anterioridad, fue responsable de Comunicación de la farmacéutica Stada AG y director general en Hering Schuppener Consulting (ahora FGS global). Antes de incorporarse a Hering Schuppener en 2010, trabajó durante nueve años en Dresdner Bank, donde dirigió la oficina del ceo.

Por su parte, Adib Sisani se incorporó a DWS en 2017, primero como jefe de relaciones con los medios. En 2019, asumió la responsabilidad de todo el departamento de comunicación corporativa y, en 2020, fusionó la función de marketing con la de comunicación. Entre sus cargos anteriores figuran el de spokesman en Golfan Sachs y el de subdirector de comunicación del FDP (Partido Democrático Libre) y del vicecanciller alemán Guido Westerwelle.

Vincent Ching, nuevo responsable de Intermediarios para Asia-Pacífico de Value Partners Group

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Value Partners Group ha anunciado el nombramiento de Vincent Ching como responsable de Intermediarios para Asia-Pacífico, desde el pasado 1 de julio de 2022. Estará ubicado en Hong Kong y dependerá directamente de June Wong, directora general del Grupo.

Según indica la firma, desde su nuevo cargo, Ching supervisa la gestión y el desarrollo de la gestión de distribución de fondos en la región de Asia Pacífico y Hong Kong. Ching cuenta con 18 años de experiencia en la industria de inversión y antes de ser nombrado para este nuevo cargo era el responsable de distribución minorista de la firma para Hong Kong, puesto que ha ocupado desde 2019. Su carrera en Value Partners Group comenzó con su incorporación en 2015 como director asociado de negocio con intermediarios. 

Antes de unirse a Value Partners, Ching fue vicepresidente de BlackRock Asset Management North Asia, centrándose en el negocio de distribución de fondos en Hong Kong y el norte de Asia. A lo largo de su carrera profesional, también ha trabajado en otras firmas como, por ejemplo, en First State Investments.

“Vincent ha hecho una contribución constante y valiosa al Grupo. En el pasado ha realizado un gran trabajo en la dirección del negocio minorista de Hong Kong, y me complace invitar a Vincent a desempeñar este papel más importante para ayudar a Value Partners a conseguir un mayor éxito», declaró June Wong directora general del Grupo.

Por otra parte, Wallace Tsang, director regional de Negocios Intermediarios del Grupo en la región de Asia-Pacífico, ha decidido abandonar sus actuales responsabilidades por motivos familiares. Según señalan desde la compañía, dejará el Grupo a finales de julio de 2022 y destacan que Ching y Tsang han colaborado estrechamente a lo largo de los años, y seguirán trabajando juntos con el equipo en las próximas semanas para garantizar una transición fluida.

“Nos gustaría agradecer a Wallace su inestimable contribución y su dedicado servicio en el Grupo. Ha sido un ejecutivo leal y clave en Value Partners y fue una de las figuras clave detrás del éxito de Value Partners en la última década. Le deseamos lo mejor en sus futuros proyectos”, ha añadido Wong.

Inversión sostenible y ASG: navegar los sistemas con vientos adversos

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AdvertisementEste año, los mercados de renta variable se han enfrentado a fuertes vientos en contra, y para la inversión ASG esto ha supuesto una tormenta casi perfecta. El conflicto entre Rusia y Ucrania, el aumento de la inflación, la ralentización del crecimiento, la actividad de los bancos centrales y el impacto persistente de la pandemia han creado una gran incertidumbre a nivel macroeconómico.

A esto se ha unido un cambio en la retórica del mercado hacia una fuerte postura contraria al ​​growth​​ y menos favorable a los ASG que lleva a una mayor rentabilidad de los sectores que normalmente no están asociados con la inversión sostenible, como la energía, la defensa, el tabaco y las materias primas. Sin embargo, la buena noticia es que consideramos que esta es una corrección natural y un resultado lógico de los excesos de la burbuja ASG que se formó en los mercados el año pasado.

En 2021, se observó un fuerte impulso al alza para todo lo relacionado con los ASG y los valores ​​growth​​ con una “historia” detrás. El apetito por estos valores con una “historia” alcanzó niveles máximos, al anteponer sus promesas sobre el futuro a los flujos de caja y la rentabilidad actual. Esto se hizo particularmente evidente en la demanda de sociedades de adquisición con fines específicos (SPAC), las “empresas fantasma” creadas para recaudar dinero a través de una oferta pública inicial para comprar otra empresa, a menudo con perspectivas ASG. Estas incluían empresas relacionadas con las baterías de estado sólido, el hidrógeno, el reciclaje de plástico, las pilas de combustible y los nuevos vehículos eléctricos.

“El apetito por estos valores con una «historia» alcanzó niveles máximos, al anteponer sus promesas sobre el futuro a los flujos de caja y la rentabilidad actual».  Situamos a las SPAC en la misma categoría que las criptomonedas altamente especulativas y las acciones meme (que atraen un fuerte seguimiento basado en plataformas digitales y redes sociales). Aunque parecía que sus historias podían ser interesantes, nuestro enfoque fue evitar todas las SPAC. Nos pareció que esta era una gran burbuja especulativa ASG y, en línea con nuestro enfoque de larga duración, no participamos. En 2022, hemos visto explotar la burbuja a gran escala.

Aunque el entorno actual es complicado para la inversión ​​growth​​ y ASG, en realidad está reforzando las tendencias a medio plazo en las que nos centramos. La seguridad energética, la resiliencia económica y la relocalización de la cadena de suministro están muy en línea con nuestra temática de sostenibilidad. Los legisladores y los gobiernos también han mantenido su atención en los ASG, y se han tomado medidas para apoyar la transición a una economía global más sostenible.

Entre los últimos avances en materia de sostenibilidad se encuentra el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que sugiere que el calentamiento global se está produciendo a un ritmo más rápido de lo que se creía y que la necesidad de actuar se está intensificando. Mientras tanto, el Grupo de Trabajo sobre Divulgación Financiera Relacionada con la Naturaleza (TNFD) publicó la primera versión de su marco de gestión de riesgos, la Comisión de Bolsa y Valores e EE. UU. declaró que está planeando mejorar la divulgación de información sobre el clima, y la Unión Europea acordó introducir un impuesto sobre el carbono para las importaciones de bienes altamente contaminantes como el acero, el cemento y los fertilizantes a partir de 2026.

Los desafíos a corto plazo para la inversión ASG han sido significativos, pero sus metas a largo plazo no han cambiado y se han acelerado potencialmente. Por lo tanto, consideramos la volatilidad como un saneamiento necesario de los excesos del sistema y apoyamos las tendencias de inversión en sostenibilidad en las que se centra nuestro equipo.

¿Cómo ha afectado el aumento de los precios de la energía y la inflación a la inversión sostenible?

Los valores energéticos han sido algunos de los grandes ganadores de este año y los enfoques de inversión sostenible como el nuestro, que no ofrecen exposición a las empresas de petróleo y gas, se han visto perjudicados. Aunque a corto plazo es un factor negativo para la inversión sostenible y en ASG, creemos que el aumento de los precios del petróleo y el gas acelerará la adopción de productos y servicios de empresas que ofrecen soluciones sostenibles.

La sostenibilidad está estrechamente vinculada a la innovación y buscamos empresas que estén transformando el mundo para mejor. Un ejemplo claro es el sector de las energías renovables y los proyectos de desarrollo relacionados con estas. A medida que suben los precios del petróleo y el gas, aumenta el número de proyectos que pueden generar una rentabilidad aceptable. En general, estamos asistiendo a una mayor demanda de muchos proyectos renovables.

“Si bien es un factor negativo para la inversión sostenible y en ASG a corto plazo, creemos que el aumento de los precios del petróleo y el gas acelerará la adopción de productos y servicios de empresas que ofrecen soluciones sostenibles».

Otro ejemplo serían los vehículos eléctricos. El aumento de los precios del petróleo y el gas hace que los vehículos eléctricos resulten más atractivos para los consumidores. Aunque ya no tenemos una exposición directa a los fabricantes de vehículos eléctricos, nos gustan las empresas que suministran tecnologías clave dentro del sector de los VE. Puede tratarse, por ejemplo, de conectores, cables, chips semiconductores o motores eléctricos.

En cuanto a la inflación y la tasa de variación de los tipos de interés, que actualmente preocupa a los mercados, creemos que esto debe considerarse como una vuelta a la normalización. Desde un punto de vista relativo, el aumento de los tipos de interés es considerable, ya que parte casi de cero, pero, si lo pensamos bien, los tipos de interés siguen en mínimos de varias décadas (véase el Gráfico 1). Por lo tanto, seguimos creyendo que estos niveles representan condiciones favorables para el crecimiento.

Janus Henderson

En la actualidad, existe una narrativa común en los medios que afirma que el ​​growth​​ se resiente en un entorno de subida de los tipos de interés. Esto no se basa en la realidad. Si volvemos la vista a principios de la década de los 90, ha habido cuatro ciclos de ajuste de los tipos de interés de la Reserva Federal de EE.UU., y en tres de esos cuatro el ​growth​ superó al ​value​. Además, el tecnológico fue a menudo el mejor sector para invertir durante esos cuatro periodos. Aunque es posible que esta vez el ​growth​​ no supere al ​value​​, creemos que es importante señalar que esta narrativa no concuerda con la historia reciente.

¿Ha cambiado fundamentalmente el panorama para la inversión ASG?

Es importante tener en cuenta que somos inversores a largo plazo, lo que significa que no reaccionamos ante las tendencias a corto plazo, especialmente los movimientos sectoriales y la rotación de estilos que estamos experimentando actualmente. Como se ha señalado anteriormente, creemos que las tendencias en torno a las cuales hemos construido nuestro enfoque se mantienen en gran medida y que, en todo caso, se han acelerado.

Desde una perspectiva global, vemos mucha preocupación en cuanto a la fragilidad de la cadena de suministro, la resiliencia económica, la reubicación de la producción, la relocalización de las cadenas de suministro y la independencia energética. Estos aspectos se relacionan con las tendencias de sostenibilidad en las que nos centramos. Por lo tanto, vemos la volatilidad como una oportunidad para aprovechar un mercado definido por el miedo a corto plazo. Esto ha supuesto ampliar posiciones en aquellas teorías a largo plazo en las que tenemos confianza.

Creemos que el desafío de la sostenibilidad se refleja en cuatro megatendencias que seguirán impulsando a la economía global del futuro:

  • La limitación de los recursos.
  • El crecimiento demográfico.
  • Cambio climático
  • El envejecimiento de la población.

Siempre nos hemos decantado por buscar empresas con economías de negocios y flujos de caja comprobados. Muchas empresas sostenibles ofrecen un gran potencial de acumulación porque aportan soluciones a importantes retos sociales y medioambientales. También tienen la posibilidad de comportarse bien en un entorno inflacionario. Muchos tienen poder de fijación de precios y están ofreciendo soluciones que, en muchos casos, son deflacionistas. La innovación tecnológica es un buen ejemplo, ya que ofrece eficiencias en la producción de bienes y servicios a escala. La energía de menor coste a través de energías renovables es otro beneficio deflacionista.

¿Ha mermado el 2022 tu confianza en la inversión sostenible?

Es muy importante distinguir entre el corto, el medio y el largo plazo. No hay duda de que estamos experimentando algunas de las condiciones de inversión más adversas en la última década. Sin embargo, durante el primer trimestre, esto contrasta con lo que vemos y escuchamos de las empresas en las que invertimos. Un examen de los puntos fuertes y débiles de las empresas desde una perspectiva de análisis fundamental muestra actualmente muchos signos positivos, un buen crecimiento y resiliencia en los modelos de negocio.

A nivel nacional, los gobiernos están cada vez más enfocados en la inversión en energía renovable y en ayudar a reubicar y localizar las cadenas de suministro. Esto ha llevado a algunas empresas semiconductoras a anunciar la construcción de nuevas ​fabs​​ (plantas para la fabricación de productos electrónicos avanzados) en los Estados Unidos y Europa, lo que ha llevado a las empresas que suministran las piezas, los equipos y las tecnologías que se utilizan en estas nuevas fábricas a anunciar un aumento en sus listas de pedidos, un incremento de la demanda y una sólida cartera de productos.

Esto enfatiza la importancia de centrarse en la salud real de las empresas en el presente, en vez de en las “historias” del futuro. Los desafíos a corto plazo para la inversión ASG han sido significativos, pero creemos que sus objetivos a largo plazo no han cambiado. Aunque los “vientos” seguirán azotando los mercados, agradecemos las oportunidades a más largo plazo que traen consigo.

 

Tribuna de Hamish Chamberlayne, director de renta variable sostenible global en Janus Henderson Investors

 

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Se retira Francisco Silva, uno de los fundadores de Grupo Security

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Se cierra una era en Grupo Security. Francisco Silva, uno de los fundadores del grupo financiero, renunció al directorio y la presidencia de la compañía chilena en la última sesión de su mesa directiva.

Su reemplazo es otro de los pioneros de Security, Renato Peñafiel, que dejó el cargo de gerente general del holding para asumir la presidencia.

El retiro también implica la salida de Silva de la presidencia de Banco Security y otras filiales del grupo –incluyendo su administradora general de fondos–, donde también será reemplazado por Peñafiel.

A través de un comunicado de prensa, el directorio de Grupo Security agradeció la contribución de quien fue su presidente desde 1996. “Francisco deja una huella imborrable en cada una de las empresas del Grupo, las cuales hoy son líderes en sus mercados y están en la vanguardia en el desarrollo de la industria”, señaló Peñafiel.

A futuro, el ingeniero se mantendrá ligado a la gestión del holding, como asesor en distintas materias. Bajo petición de la mesa, el histórico fundador de la firma seguirá participando en distintos comités, incluyendo crédito, finanzas, inversiones y tecnología digital.

Para reemplazar a Peñafiel en el cargo de gerente general, la firma nombró a Fernando Salinas. El ejecutivo tiene 19 años de experiencia en el grupo, y se desempeñaba hasta ahora como gerente de Finanzas y Gestión Corporativa del holding.

“Estos cambios responden a un proceso planificado enmarcado en nuestras políticas corporativas y nos permite seguir fortaleciéndonos frente los desafíos de la organización y profundos cambios que experimenta el mundo financiero”, afirmó Peñafiel en la nota de prensa.

La carrera de Silva

La trayectoria del ingeniero en el holding se extendió por más de tres décadas, tras la creación de Banco Security Pacific. Esta firma, que originalmente estaba en manos de Banco Security Pacific de California, eventualmente se convirtió en Grupo Security tras su compra por parte de Silva, Peñafiel y un grupo de inversionistas chilenos, en 1991.

Silva estudió Ingeniería Civil en la Pontificia Universidad Católica de Chile y obtuvo un grado de ingeniero y un Magíster en Ciencias de la Universidad de Stanford, según consigna el grupo financiero en su portal online.

Además de presidir el holding y sus filiales, el profesional también es presidente del Comité Bilateral de Negocios Chile-China, que depende de la asociación gremial empresarial Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa).

Antes de su historia en Security, que inició en 1987, cuando se incorporó al Security Pacific National Bank de California como representante en Chile, Silva ocupó distintos roles en el sector financiero chileno.

Entre 1976 y 1979, fue gerente de Finanzas del Banco del Trabajo, para luego pasar al Chase Manhattan Bank N.A., donde ocupó el cargo de vicepresidente, entre 1979 y 1980. Su siguiente paso fue el Banco Central de Chile, donde se desempeñó como director de Operaciones, entre 1981 y 1984. Desde ese año y hasta 1986 ocupó el rol de gerente general de AFP Unión, una administradora previsional que luego fue absorbida por AFP Planvital en 1998.

Silva también ha sido miembro de los directorios de distintas compañías chilenas a lo largo de los años. Estuvo en la mesa de Cemento Polpaico entre 2001 y 2013; la de la eléctrica AES Gener entre 1988 y 2000; la de la firma de servicios de salud Grupo Banmédica entre 1990 y 1992; la del holding eléctrico Enersis (actual Enel Chile) entre 1988 y 1991; y la de Chilectra (actual Enel Distribución Chile) entre 1988 y 1989.

 

 

Las cuentas gestionadas unificadas crecieron un 34% en tres años

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La proporción de activos de cuentas gestionadas unificadas (UMA) ha aumentado más de cinco veces en los últimos 13 años hasta representar el 22% de los activos de cuentas gestionadas, según la última edición de Cerulli Edge-U.S. Managed Accounts.

Este crecimiento se produce a pesar de los innumerables retos que las oficinas centrales de los broker/dealer señalan cuando se produce la transición a una plataforma UMA.

Los puntos problemáticos, como la incorporación de datos de todas las opciones de inversión en el perfil del cliente y el sistema de generación de propuestas, la provisión de herramientas de análisis de cuentas que permitan a los asesores supervisar las inversiones subyacentes y la racionalización de las participaciones, los impuestos, las comisiones y los informes de rendimiento a los clientes, son retos citados habitualmente.

«Conquistar estos vientos en contra operacionales y tecnológicos requiere importantes desembolsos de tiempo, talento y tesoro por parte de las empresas patrocinadoras que buscan añadir capacidades de UMA», afirma Matt Belnap, director asociado de Cerulli.

Sin embargo, los patrocinadores de cuentas gestionadas no han cedido a estas limitaciones. En 2008, la cuota de activos de UMA representaba sólo el 4,1% del total de activos de la industria de cuentas gestionadas.

Al cierre de 2021, las UMAs representaban el 22,2% del total de la industria de cuentas gestionadas, con la cuota de activos creciendo cada año desde 2009.

Los activos totales de los programas UMA han crecido a una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 34%.

«Tanto en 2020 como en 2021, las UMAs vieron los mayores flujos netos de efectivo de cualquier tipo de programa de cuentas gestionadas», añade Belnap.

Si bien el crecimiento de los activos está impulsado por fuentes orgánicas e inorgánicas, la innovación de los vehículos y la mejora de los precios están facilitando que los patrocinadores de cuentas gestionadas consideren la adopción de UMA.

Los patrocinadores de cuentas gestionadas pueden ahora añadir más opciones al menú de la cuenta de una manera más fluida. Sin embargo, la mejora de los precios es un acelerador muy importante. En los últimos cinco años, el precio medio de una UMA ha disminuido en 25 puntos básicos, de los cuales una gran parte procede de la comisión de asesoramiento, según el estudio.

«A medida que los asesores y, cada vez más, sus clientes se preocupan más por las comisiones, los precios de los programas deben seguir siendo competitivos. Los precios están ahora en el rango de otros programas de cuentas gestionadas», comenta Belnap. 

Según el estudio, algunas empresas patrocinadoras han empezado a considerar la UMA como la única forma de prestar asesoramiento basado en honorarios, pasando esencialmente de ser un programa entre muchos a ser la plataforma completa en la que los asesores prestan asesoramiento basado en honorarios.

«La consolidación en una sola plataforma no es sólo un objetivo en sí mismo. La consolidación de la plataforma permite a los asesores financieros perseguir el objetivo más amplio de la gestión de los hogares, adoptando una visión holística de los activos de todo un hogar y gestionándolos hacia metas y objetivos específicos, lo que podría ser el siguiente paso para las UMA», concluye Belnap. 

Emisiones negativas: más allá de las cero emisiones netas

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Pixabay CC0 Public DomainKazuend

Hasta 140 países y cientos de empresas de todo el mundo se han sumado a la carrera para alcanzar un nivel de cero emisiones netas, frenar el calentamiento global y evitar una crisis climática.

Sin embargo, limitar el aumento de la temperatura a 1,5 ºC en 2100 –el punto principal del Acuerdo Climático de París firmado hace seis años– sigue siendo una esperanza lejana.

Las proyecciones actuales, basadas en las políticas vigentes, muestran que el mundo será 2,7 ºC más cálido que hoy en día1.

Además, incluso en el mejor de los casos, que tiene en cuenta todos los compromisos y promesas de cero emisiones, la temperatura media va camino de aumentar 1,8 ºC.

El problema de los compromisos de cero emisiones es que no todas las industrias pueden descarbonizarse a ese ritmo.

El objetivo de “cero emisiones netas” se consigue cuando los gases de efecto invernadero que se emiten se compensan con la eliminación de la misma cantidad de carbono de la atmósfera por otros medios.

Para alcanzar este objetivo a mediados de este siglo, todos los sectores de la economía deben reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, para industrias como la agricultura, la aviación, el transporte marítimo y la producción de cemento, esta meta no es realista. Es probable que sus emisiones sigan siendo elevadas durante décadas. Lo mismo ocurre con gran parte del mundo en desarrollo.  China y la India tampoco alcanzarán el nivel de cero emisiones netas antes de 2060 y 2070, respectivamente, a tenor de sus objetivos actuales.

Aquí es donde las tecnologías de emisiones negativas (NET, por sus siglas en inglés, Negative Emissions Technologies), o métodos para eliminar carbono de la atmósfera, podrían realmente marcar la diferencia.

Según los miembros del Comité Consultivo de las estrategias Timber y Global Environmental Opportunities de Pictet AM, cada vez son más los científicos y gobiernos que consideran las NET como esenciales para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas.

Ya hay empresas, como el gigante de software Microsoft y la reaseguradora Swiss Re, que utilizan las NET para eliminar los gases de CO2.

Las NET nuevas e innovadoras, como la captura directa del aire, son atractivas porque pueden ser más eficientes y reducir los costes operativos de la eliminación de carbono. Esto significa que podrían implantarse a una escala mucho mayor.

Volverse negativos, ser positivos

Hay varias formas de conseguir emisiones negativas. Pero cada solución tiene sus propias limitaciones, ya sea en términos de efectividad, durabilidad o asequibilidad.

Los métodos NET consolidados, como la plantación de árboles, se basan en la fotosíntesis para absorber y retener los gases de efecto invernadero, mientras que las nuevas tecnologías, como la captura y el almacenamiento de carbono (CAC) y la meteorización mejorada, utilizan la química para hacer prácticamente lo mismo.

La forestación se considera el método más asequible para eliminar el CO2 de la atmósfera. Por otra parte, sin embargo, su eficacia es menor que la de otros métodos, ya que un bosque recién plantado puede tardar en crecer y su durabilidad depende de la longevidad del propio bosque. Por otro lado, las tecnologías de captura directa del aire pueden ser eficaces en su instalación, pero actualmente su implantación es muy costosa.

Aunque las empresas pueden elegir entre diversas opciones de NET, los miembros de nuestro Comité Consultivo afirman que depender de una sola tecnología puede ser menos efectivo que utilizar una combinación de métodos diferentes. En otras palabras, el uso de una cartera de NET puede ofrecer un mejor resultado total que la implantación de un solo sistema de forma aislada (véase la figura). Las combinaciones variarán, naturalmente, según el sector y la empresa.

Por ejemplo, Microsoft recurre a la silvicultura para el 85% de su eliminación de carbono prevista, pero también utiliza el suelo, la bioenergía, el biocarbón y la captura directa del aire2.

Con el propósito de eliminar todas sus emisiones históricas desde su fundación en 1975, la empresa de Seattle ya ha comprado la eliminación de 1,3 millones de toneladas de carbono en 26 proyectos en todo el mundo.

El precio de volverse negativos

Sorprendentemente, el sector de los combustibles fósiles es el que quizás esté mejor preparado para aprovechar las NET. Esto se debe a que alrededor del 90% de sus conocimientos científicos, tecnológicos y de ingeniería son transferibles al desarrollo de la tecnología CAC3.

Sin embargo, en otras industrias con grandes emisiones como son la agricultura o la moda, la tecnología de eliminación de carbono es difícil de implantar a escala.

Para estos sectores, según nuestros expertos, el mercado voluntario de carbono podría ser una solución mejor. Este sistema en ciernes, que funciona al margen de mercados regulados como el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión europeo, permite a las empresas compensar sus emisiones de carbono mediante la compra voluntaria (en lugar de obligatoria) de créditos de eliminación de carbono.

El valor actual del mercado voluntario asciende a 400 millones de USD, pero se espera que crezca hasta alcanzar los 480.000 millones de USD en 20504. Esto equivaldría a una reducción de hasta 3,6 gigatoneladas de CO2 equivalente (CO2e) al año, poco menos de una quinta parte de la cantidad exigida por el Acuerdo de París.

Actualmente, el precio medio del mercado voluntario de carbono se sitúa en torno a los 4-5 USD por tonelada de CO2e. Pero las estimaciones de la industria sugieren que podría aumentar hasta alcanzar los 140 USD en 20505.

Al menos a corto plazo, las actividades del mercado voluntario de carbono se concentrarán en las tecnologías terrestres de reducción de carbono, incluida la forestación, la reforestación y la gestión forestal mejorada, ya que tienen un coste bajo y son fáciles de implantar. Con el tiempo, según afirman los miembros de nuestro Comité Consultivo, el mercado se ampliará para abarcar otras nuevas tecnologías, como la CAC.

No obstante, para que el mercado voluntario de carbono tenga éxito, es necesaria una mayor transparencia. Sobre todo en lo que respecta al funcionamiento de las compensaciones de las emisiones de carbono.

Por ejemplo, las empresas que compran créditos de eliminación de carbono generados por la forestación no deben esperar poder aplicar las compensaciones inmediatamente. En estos casos, su uso debe reflejar de algún modo el tiempo que transcurre entre el momento en que el carbono se libera a la atmósfera y el momento en que se elimina de los bosques.

«El mundo debería utilizar las NET como parte integrante de una cartera más amplia de medidas de reducción de carbono concebidas para dotar a la economía de una base más sostenible».

No son un comodín

Pese a todo el entusiasmo que suscita la compensación de emisiones, su expansión pone de relieve una espinosa cuestión filosófica. Si la compensación se convierte en el instrumento preferido para reducir las emisiones de carbono, apenas tendrá utilidad para erradicar las actividades que las provocan.

Los miembros de nuestro Comité Consultivo afirman que las NET no deben servir como una especie de “comodín” que permita a las industrias contaminantes eludir o retrasar los esfuerzos para reducir las emisiones con carácter prioritario.

Por el contrario, afirman que las NET deberían formar parte de una cartera más amplia de medidas de reducción de carbono concebidas para dotar a la economía de una base más sostenible.

 

 

Tribuna de Steve Freedman, responsable de Investigación y Sostenibilidad para el equipo de renta variable temática de Pictet Asset Management y presidente de los Consejos Asesores Temáticos.

 

Descubra más información sobre la experiencia de Pictet Asset Management en inversión temática.

 

 

Anotaciones:

(1) Climate Action Tracker

(2) https://www.microsoft.com/en-us/corporate-responsibility/sustainability/carbon-removal-program

(3) McKinsey

(4) https://www.ucl.ac.uk/global-governance/news/2021/jan/reforming-global-voluntary-market-carbon-offsets

(5) UCL/Trove y McKinsey

 

Notas importantes

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¿Es agosto un mes diferente?

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Si agosto es el mes del merecido descanso en el hemisferio norte, es también el mes en el que muchos inversores revisan cómo se encuentran sus inversiones al tener «más tiempo libre». Y en este 2022 con mucha más razón, debido al escenario en el que nos estamos moviendo y las previsiones pesimistas que, un día y otro también, nos trasladan desde organismos públicos y privados.

Agosto es un mes mucho más volátil por la menor negociación, con lo que cualquier oscilación al alza o a la baja ocasiona fuertes movimientos. Es un mes heterogéneo y su evolución depende más de la situación de mercado que de la estación estival propiamente dicha. Un ejemplo de las mayores subidas y bajadas: el S&P 500 en 1982 subió un 11,6% y en 1998 bajó un 14,58%, demostrando así la enorme volatilidad que se produce en este mes de baja contratación.

La volatilidad se podría presentar ante cualquier noticia que no esté descontada y agosto tiene un histórico cargadito de «sobresaltos»:

  • 1990: Invasión de Kuwait por Iraq
  • 1997: Crisis de los «Tigres Asiáticos»
  • 1998: Crisis del rublo (también Rusia…)
  • 1999: Brasil y el «efecto samba»
  • 2011: Crisis del euro
  • 2015: Desplome de la bolsa China
  • 2018: Guerra comercial Estados Unidos/China

Sin olvidarnos de otros dos acontecimientos, como fueron la quiebra de Lehman Brothers que, aunque no se declaró hasta el 15 de septiembre, hizo que el agosto del 2008 fuera muy movido. Y el verano de 2012 con las manifestaciones de Mario Draghi.

Incertidumbres y preocupaciones

Estamos en una etapa en la que la invasión rusa de Ucrania, el precio de las materias primas con el gas y el petróleo a la cabeza, los tipos de interés, la inflación, las elecciones en Italia… nos generan todo tipo de incertidumbres y preocupaciones. Tenemos un nivel de pesimismo superior al de la Gran Depresión.

Ya no se habla tanto de la pandemia, del deterioro empresarial, de los fondos Next Generation, de la evolución de los cuellos de botella, criptomonedas, del encarecimiento de las hipotecas. Ahora el GAS –con mayúsculas- es la noticia de apertura de todos los informativos.

Las materias primas se han convertido en el actor principal y con la evolución de sus precios están afectando de una forma muy determinante tanto a la política monetaria como a la inflación. Las materias primas ligadas al sector energético se mantendrán con precios altos, con lo que seguiremos con la guerra económica por su control.

La política monetaria, con las subidas de los tipos que se están produciendo y con las previstas (a final de año podemos estar con un 4% en EE.UU.), están adelantando una desaceleración a nivel global. El dólar vuelve a ser la moneda refugio y hemos vuelto a ver la paridad euro-dólar por primera vez desde 2002.

La inflación ha llegado a los famosos «dos dígitos», con todas las consecuencias que tiene en la economía real y en la vida diaria de las personas. La buena noticia es la moderación prevista desde los máximos alcanzados.

En renta fija hay que seguir esperando a una estabilización del mercado para poder incrementar la duración. Y, en el caso de la renta variable, posiblemente todavía no se hayan visto los mínimos en las valoraciones si bien pueden estar cerca.

Una situación a superar

A continuación mostramos la rentabilidad y volatilidad de los índices internacionales, demostrando que la situación actual ya la hemos vivido antes y se superó, como también la superaremos ahora.

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Esta es la situación actual y a partir de ahora hay que decidir qué hacer con las inversiones. Lo que sí está claro es que es un buen momento para reajustar carteras o para hacer cartera, ya que va haber una recuperación (solo nos falta la fecha exacta), pero siempre pensando en el largo plazo y en los objetivos vitales. Y ahora a seguir disfrutando de lo que nos queda de este agosto…

Ucrania y la ruta hacia la desglobalización: un repaso a su historia con Serhii Plokhy

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Para aquellos que están disfrutando de unos días de vacaciones, calurosos en el hemisferio norte y fríos en el hemisferio sur, Erik Knutzen, director de Inversiones y Multi-Asset Class de Neuberger Berman, propone como tema de lectura una revisión de la importancia milenaria de Ucrania para el comercio mundial, que nos ayudará a entender por qué el conflicto actual podría ser otro golpe de gran impacto contra la globalización.

“Hace cinco años, mi primera recomendación fue Guerra y Paz, una novela épica ambientada en el Imperio Ruso durante las guerras napoleónicas que me recordó la importancia de recordar la situación más general. Tres años después, atrapado en casa durante la pandemia de 2020, la serie de televisión Chernóbil me ayudó a reflexionar sobre la capacidad de recuperación, la planificación anticipada y la redundancia estratégica de nuestros sistemas y carteras frente a las catástrofes. Los acontecimientos actuales me han llevado de nuevo a esa situación a la hora de hacer las recomendaciones de este año”, afirma Knutzen. 

En este sentido su propuesta es: Las puertas de Europa: Pasado y presente de Ucrania, de Serhii Plokhy. “Es un atractivo estudio de esta parte del mundo cambiante, culturalmente diversa y a menudo conflictiva; y según mi parecer ofrece muchos recordatorios de lo importante que ha sido Ucrania, durante milenios, para el comercio y la economía mundial”, afirma. En su opinión, sus páginas son un gran recordatorio de que la historia nunca está realmente en el pasado, sino que siempre está a un giro de los acontecimientos de ser nuestro mañana.

Según explica, tal y como revela el libro de Plokhy, las primeras referencias a la región en la literatura occidental se refieren al comercio. A mediados del siglo V a.C., el historiador Heródoto describió la abundancia de comercio valioso procedente de las tierras al norte del Mar Negro, donde los colonos griegos habían construido comunidades prósperas con fuertes conexiones con los escitas locales. Cuatro siglos y medio después, las cosas habían cambiado. El poeta romano Ovidio, exiliado en Tomis, en la actual Rumanía, escribe sobre cómo los “salvajes” sármatas se hicieron con el control de la región, convirtiéndola en un reducto inhóspito de “heladas y enemigos” más allá de los límites del Imperio Romano y sus redes comerciales. Desde los primeros tiempos, por tanto, surge una idea clave sobre el país que hoy conocemos como Ucrania: Cuando tenemos un ambiente pacífico y abierto, el comercio mundial fluye; cuando es violento y cerrado, mucho comercio queda bloqueado.

En opinión de Knutzen, si echamos un vistazo a un mapa podremos saber el motivo. “Ucrania es una encrucijada norte-sur y este-oeste en la vasta masa terrestre euroasiática, que conecta Europa central y occidental con los suelos fértiles y la geología rica en minerales de Eurasia, y el Báltico y el noreste de Europa con el Mar Negro y el mundo mediterráneo. El Mar del Sur de China y el Canal de Suez son algunas de las rutas comerciales más críticas y geopolíticamente sensibles del mundo moderno, pero las tierras al norte del Mar Negro son su antiguo precursor y, como hemos aprendido este año, siguen siendo fundamentales”, explica. 

Cuatro duros golpes

Según reconoce el CIO de Neuberger Berman, el conflicto de Ucrania tiene profundas ramificaciones geopolíticas, humanitarias, militares y estratégicas, pero también podría convertirse en el cuarto martillazo contra siete décadas de globalización.

“El final de la Segunda Guerra Mundial, la caída del Muro de Berlín y la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio fueron tres momentos fundamentales en el progreso de la globalización. El primer acontecimiento estableció las instituciones para hacerla realidad y los otros abrieron esas instituciones al mundo. La Gran Crisis Financiera de 2007-09 fue el primer gran revés. La crisis puso de manifiesto la fragilidad potencial que conlleva la compleja interconexión de los mercados mundiales, financieros y reales, y provocó un aumento de las medidas proteccionistas en muchos países. El Brexit y las elecciones estadounidenses de 2016, que provocaron la fractura de las relaciones comerciales dentro de Europa y entre los Estados Unidos y China, fueron el segundo golpe: una reacción populista contra los beneficios desiguales de la globalización. Después llegó la pandemia del COVID-19, y todo lo que reveló sobre la vulnerabilidad de las cadenas de suministro de alcance mundial, hipereficientes y justo a tiempo (just-in-time)”, explica. 

¿Y las lecciones de desglobalización del conflicto en Ucrania? Según su visión, la clase todavía no ha terminado, pero las primeras conclusiones son que, incluso en nuestra era postmoderna de alta tecnología, la geografía sigue importando, y las fuentes de algunas de nuestras necesidades más básicas –alimentos y energía– están quizás más concentradas y con más riesgo de lo que habíamos anticipado. “También parece estar endureciéndose un retorno a los bloques comerciales segmentados al estilo de la Guerra Fría, que ya estaban resurgiendo debido a las tensiones entre los Estados Unidos y China sobre la importancia estratégica de los semiconductores, los datos y la infraestructura tecnológica”, añade. 

Desglobalización

Aunque el objetivo de Knutzen es hacer una recomendación para que leamos estas vacaciones, no puede resistirse a comentar lo que todo esto significa para los inversores. En este sentido, afirma: “Creemos que estamos en un retroceso sostenido de la globalización. No creemos que esos cuatro golpes sean acontecimientos aleatorios y aislados. Las crisis financieras pueden agrandar las desigualdades económicas mundiales; la desigualdad alimenta el populismo; el populismo genera conflictos; las pandemias, que se propagan a través de las rutas comerciales y de viaje a nivel global, pueden exacerbar las desigualdades y alimentar más llamamientos populistas para endurecer las fronteras, así como provocar la reestructuración de las cadenas de suministro”. 

En su opinión, la era de la globalización redujo los costes de la mano de obra y de las mercancías, mantuvo a raya la inflación y los tipos de interés, elevó la parte del crecimiento que corresponde al capital y disminuyó las primas de riesgo que se cotizan en los activos financieros. “Si utilizamos tan solo una métrica sencilla, el múltiplo precio-beneficio a futuro del índice S&P 500 tuvo un promedio de menos de 15 veces en los 35 años anteriores a la caída del Muro de Berlín, pero más de 20 veces después”, argumenta. 

Por último, reconoce que la desglobalización parece estar revirtiendo todas esas cosas. “Es probable que eso haga más difícil cumplir los objetivos de rentabilidad a largo plazo corriendo el mismo nivel de riesgo, y más peligroso confiar en los bonos para diversificar la renta variable. Creemos que será necesario un enfoque más activo de la inversión, y un enfoque más flexible de la diversificación: entre regiones; entre estilos; entre mercados líquidos e ilíquidos; y entre activos financieros y reales”, concluye.