Pixabay CC0 Public Domain. La EIOPA anuncia medidas para mitigar el impacto del COVID-19 en el sector asegurador
La Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA, por sus siglas en inglés) ha publicado una serie de medidas encaminadas a mitigar el impacto del COVID-19 sobre el sector asegurador. Éstas están dirigidas a mantener la continuidad del negocio y a asegurar la solvencia y el capital.
En este sentido, la entidad europea ha querido señalar las actuaciones más urgentes a tener en cuenta para las aseguradoras. En primer lugar, recuerdan que las compañías de seguros deberán estar dispuestas a aplicar las medidas necesarias para garantizar así la continuidad del negocio de sus clientes y que estos, a su vez, puedan prestar sus servicios a los usuarios. Asimismo, “las autoridades nacionales competentes (ANC) flexibilizarán los plazos de presentación de informes de supervisión y de información correspondientes al año 2019”, subrayan desde la entidad.
La EIOPA, por su parte adoptará tres medidas para asegurar la continuidad del negocio. En primer lugar, limitará las solicitudes de información y las consultas al sector a los elementos esenciales necesarios para evaluar los efectos que el COVID-19 está causando en el mercado. Asimismo, ampliará el plazo límite para la evaluación holística de la revisión de 2020 sobre los efectos de la Directiva 2009/138/CE, conocida como Solvencia II, hasta el 1 de junio. Por último, comunicará, en los próximos días, los detalles sobre el aplazamiento de los requisitos adicionales de presentación de informes e información.
Solvencia y capital
Para lo previsto en Solvencia II en el ámbito asegurador, la entidad europea establece que las compañías deberán, por un lado, mantener de forma permanente suficientes fondos propios para cubrir su capital de solvencia obligatorio, y potro, adoptar aquellas políticas necesarias para reservar su capital y la protección de sus asegurados. Entre ellas, la EIOPA destaca políticas prudentes de dividendos u otras de distribución, incluida la remuneración variable.
Asimismo, la entidad recuerda que la normativa incluye una graduación de la intervención supervisora respecto al capital de solvencia obligatorio y el capital mínimo obligatorio. “Esto permite flexibilidad en casos de situaciones extremas, incluidas medidas para ampliar el período de recuperación de las compañías de seguros afectadas”, aseguran desde la EIOPA.
En este sentido, el organismo europeo también hace mención a los instrumentos contemplados en la normativa que pueden utilizarse para mitigar los riesgos e impactos en el sector asegurador. “La EIOPA y las ANC aplicarán estos instrumentos para garantizar que los titulares de las pólizas de seguros permanezcan protegidos y se salvaguarde la estabilidad financiera”, afirman.
No obstante, subrayan que los test de estrés realizados recientemente “han demostrado que el sector asegurador está suficientemente capitalizado y es capaz de soportar este tipo de situaciones graves”.
Por último, destacan que la EIOPA “seguirá vigilando la situación” y adoptará o propondrá a las instituciones de la Unión Europea las medidas necesarias para mitigar el impacto de la volatilidad del mercado, asegurar la estabilidad del sector asegurador en Europa y salvaguardar la protección de los asegurados.
Los patrimonios de las personas, como sucede con cualquier cosa, están sujetos a riesgos de diversa índole.
Entre ellos, cabe destacar los siguientes:
confiscación;
devaluación;
doble tributación;
filtración o robo de información;
inestabilidad política;
inflación;
inseguridad jurídica;
intercambio de información;
juicios y ataques por parte de terceros;
problemas sucesorios; y
voracidad fiscal.
Dependiendo del tipo de activo de que se trate y, fundamentalmente, del país de residencia del propietario de aquel, algunos de estos riesgos tendrán mayor relevancia que otros.
Es por esto, entre otras cosas, que la planificación patrimonial es algo muy personal y que una misma estructura fiduciaria puede ser muy eficiente para una familia determinada y ser una pésima idea para otra.
Al mismo tiempo, se trata éste de un campo muy dinámico en el cual hay que estar muy actualizado. Soluciones que eran eficientes hasta ayer pueden no serlo más hoy.
Lo importante es que una eficiente planificación patrimonial internacional puede eliminar, o al menos reducir, el impacto de muchos de estos riesgos, y de allí su creciente relevancia.
A todo esto, ¿qué es exactamente la planificación patrimonial?
De un modo sencillo, podemos decir que la planificación patrimonial consiste precisamente en determinar cual es la manera mas eficiente de poseer cada uno de los bienes que componen el patrimonio de una persona (o familia) y cual es el modo más eficiente de transferir dichos bienes a las siguientes generaciones de manera de cumplir con los objetivos del dueño original de los mismos y de mitigar los riesgos antes expuestos.
La situación actual
Situaciones de crisis como la que plantea actualmente el Covid19 se han visto pocas veces en la historia y el impacto que este tipo de situación tiene sobre la planificación patrimonial es tan grande como el que tiene en general en nuestra vida cotidiana.
A grandes rasgos, las crisis aumentan tanto la probabilidad de que se verifiquen los riesgos que mencionamos al comienzo de la presente columna, como la magnitud de sus consecuencias.
A modo de ejemplo, ningún país (salvo Venezuela) está actualmente analizando aumentar impuestos y, de hecho, son muchos los que los han bajado y/o han prorrogado el vencimiento de éstos.
Sin embargo, es en mi opinión altamente probable que – solucionado el tema del virus y enfrentados a una crisis económica sin precedentes – muchos países lo hagan.
Otra cosa que siempre vemos en situaciones de crisis es la restricción de las libertades de las personas.
En el caso de la planificación patrimonial, esto podría darse con un avance de los Estados sobre la privacidad de los individuos, algo que ya vimos luego del fatídico 9/11 y que no me sorprendería en absoluto que volviera a suceder.
Finalmente, toda crisis económica (máxime si es global) genera desempleo y aumento de los índices de violencia en las calles, lo cual implica una amenaza concreta para los patrimonios, sobretodo en regiones que ya eran violentas antes de la pandemia (como sucede con muchos países de América Latina).
En pocas palabras, es innegable que la crisis actual aumenta en forma considerable la importancia de una eficiente planificación patrimonial y, dado que casi todos contamos con más tiempo que antes de que se desatara la misma, me permito sugerir que coloquen este tema en vuestra “bucket list” de cosas para hacer durante la cuarentena.
¿Qué están haciendo los más ricos?
Las personas y familias con patrimonios más grandes fueron quienes mas rápidamente adaptaron sus acciones en este campo a la coyuntura actual.
Desde un punto de vista puramente financiero, las decisiones de este tipo de familias han venido apuntando a:
re-balancear portafolios de inversión;
aprovechar oportunidades de inversión (o prepararse para hacerlo); y/o
preservar activos en el largo plazo.
Desde el punto de vista de la planificación patrimonial, esto es lo que han estado haciendo:
aprovechan para transferir riqueza a la siguiente generación o a estructuras fiduciarias;
revisan y actualizan sus estructuras fiduciarias; y/o
trabajan en temas que han dejado pendientes (i.e. protocolo familiar, sucesión en los negocios, etc.)
Alternativas de planificación patrimonial para todos
Si bien no todas las herramientas de planificación patrimonial están a la mano de todas las personas (tal cual sucede con todos los bienes y servicios), la realidad es que todos podemos hacer algo para proteger lo que tenemos.
Ello es así porque la planificación patrimonial no solo se puede realizar a través de la incorporación de una o más vehículos jurídicos sino también a través de la compra de cierto tipo de activo.
Si, por ejemplo, el objetivo de una persona fuera exclusivamente de tipo impositivo, la planificación patrimonial podría basarse en la adquisición de activos financieros exentos de impuestos.
Si se buscara, en cambio, un mayor grado de privacidad, se podría invertir en activos no financieros y que por ende no estén sujetos al intercambio de información entre países (i.e. inmuebles, joyas, autos de colección, obras de arte y/o criptomonedas).
Obviamente, cuando el principal objetivo pasa por buscar una mayor seguridad jurídica o se quieren resolver cuestiones sucesorias o de protección de activos en sentido estricto, entonces la planificación debe necesariamente consistir en el armado de una o más estructuras jurídicas.
En este ultimo escenario, la clave pasa por elegir correctamente estructuras, jurisdicciones y proveedores.
Las herramientas legales existentes en materia de planificación patrimonial van desde la mera confección de un testamento hasta la mudanza internacional, pasando por la creación de sociedades, trusts, fundaciones y fondos de inversión familiares y/o la contratación de seguros de vida.
Algunas de estas herramientas van a permitir una sucesión mas ordenada, en tanto que otras van a ir mas allá, otorgando claras ventajas impositivas a quienes las utilicen. Tales son los casos del trust irrevocable y discrecional que, en la inmensa mayoría de los países de la región permite diferir el impuesto a la renta y evitar el impuesto a la riqueza, y del fondo de inversión familiar, que por lo general permite también diferir el impuesto a las ganancias y eventualmente pagar una alícuota menor a la hora de rescatar fondos.
Lo importante, a la hora de determinar cual es la mejor estructura patrimonial para un cliente en particular, es conocer sus objetivos y necesidades, analizar los riesgos a los que se enfrenta y estudiar en profundidad la legislación de su país de residencia fiscal.
En materia de planificación patrimonial internacional las soluciones deben adaptarse a los clientes y no viceversa.
Martín Litwak es fundador y CEO de la firma @UntitledLegal, una boutique de servicios legales especializada en fondos de inversión, finanzas corporativas, planificación patrimonial internacional, intercambio de información y amnistías fiscales y, a la vez, el primer “Legal Family Office” de América. Por otro parte, Martin es autor del libro “Como protegen sus activos los mas ricos (y por que deberíamos imitarlos)”.
Pixabay CC0 Public Domain. Aumentará el apetito por riesgo en la región pero el manejo de la crisis será determinante en la elección del país
Los flujos de capitales de no residentes en los países emergentes han registrado un volumen de salidas récord durante el mes de marzo de 83.300 millones de dólares, 14.400 millones de los cuales corresponden a la región latinoamericana, según los datos del IIF (Institute of International Finance por sus siglas en ingles).
Martin Castellano, Head of LatAm Research de IIF, confirma en declaraciones exclusivas a Funds Society que “ los flujos de capitales de no residentes a Latinoamérica reflejan lo que sucede en el resto de los países emergentes: una salida de capitales abrupta mucho más pronunciada que en los episodios de estrés que se vivieron en el pasado como la crisis financiera global de 2008-2009”.
Para los activos de renta fija en la región, marzo ha sido el primer mes con un comportamiento negativo con un volumen de -4.400 millones de dólares de salidas. Sin embargo, los activos de renta variable llevan registrando salidas de forma continuada desde agosto 2019 acentuándose esta tendencia durante el primer trimestre del año y especialmente durante el mes de marzo con un registro de -10.000 millones de dólares de salidas.
Sin embargo, Castellano puntualiza que el comportamiento difiere mucho por país. “Por ejemplo, en Brasil hemos visto salidas muy marcadas, casi sin precedentes, en el mercado accionario desde el comienzo del choque externo. Mientras tanto, en México vemos que ha sido el mercado de deuda el que sufrió más la salida de capital foráneo, principalmente en el mes de marzo”.
En línea con los principales bancos centrales y gobiernos del mundo, en Latinoamérica se han tomado medidas similares con el objetivo de inyectar liquidez en los diferentes mercados y minimizar el impacto del COVID-19 en las economías. Castellano valora estas medidas de forma muy positiva, porque les “permiten posicionar mejor a la economía para que la recuperación sea más rápida y robusta una vez transcurrido el choque”. No obstante, el experto alerta que la situación de las finanzas públicas es peor que en crisis previas y que este será unos de los principales desafíos a los que deberán enfrentarse.
A futuro, el experto se muestra convencido que los flujos de capitales de no residentes retornaran al cono sur en busca de un mayor apetito por riesgo “lo cual va a generar oportunidades para la región teniendo en cuenta que se va a seguir necesitando capital para crecer y el potencial es enorme”, confirma.
Sin embargo, será precisamente la reacción de los distintos gobiernos en materia económica la que jugará un papel determinante a la hora de decidir el destino de los flujos de no residentes. “Seguramente veamos una mayor diferenciación y un mayor foco en fundamentos que beneficiará a aquellas economías que hayan hecho un buen manejo de la crisis. Considero que la evaluación de la calidad de la política económica va a tomar una mayor relevancia a la hora de decidir en qué lugar invertir”, concluye el experto.
Wikimedia CommonsCongreso argentino, Buenos Aires. ,,
A petición de un legislador oficialista, el parlamento argentino ha empezado a tramitar una ley de impuesto extraordinario que gravaría por una única vez a los grandes patrimonios. El tributo apunta a quienes se sumaron al “blanqueamiento” de capitales de 2016 y 2017, pero tratando de evitar que la medida sea inconstitucional.
El presidente Alberto Fernández ha anunciado que respalda el nuevo impuesto que serviría para hacer frente a la crisis generada por el coronavirus. El proyecto se presentará la semana que viene en la Comisión de Presupuesto de la Cámara baja a cargo del diputado Carlos Heller, del bloque Frente a Todos dirigido por Máximo Kirchner.
“No creo que esto afecta a más del 1% de la población, pero puede tener un impacto importante sobre los ingresos públicos. Para tener una idea, si tomamos solo a los que ingresaron al blanqueo del gobierno anterior y les aplicamos un impuesto del 2%, es igual a presupuesto que gastó el PAMI (Programa de Atención Médica Integral de Argentina) en 2019”, dijo Heller.
Fuentes oficialistas consideran que las 50 mayores fortunas de Argentina reúnen más de 70.000 millones de dólares.
Pero los juristas han advertido que apuntar a los patrimonios que entraron en el sinceramiento de 2016/2017 puede ser inconstitucional, ya que aquel proceso se basó en dar una serie de condiciones y garantías jurídicas a los participantes. Además, los interesados ya pagaron en su día un impuesto especial acorde con lo declarado.
Así, la lista del nuevo impuesto y la de la exteriorización de capitales no debería coincidir y los impulsores de la iniciativa están buscando crear un gravamen excepcional que tenga que ver con la importancia del patrimonio del contribuyente.
El proceso de blanqueamiento de capitales realizado durante la administración de Mauricio Macri batió récords mundiales ya que, según fuentes oficiales, alcanzó 116.800 millones de dólares.
CC-BY-SA-2.0, FlickrShardayyy Photography
. McKinsey & Co
La industria de gestión de activos en Estados Unidos sufrirá cambios significativos en los próximos diez años. Según el informe de McKinsey & Co., «On the cusp of change: North American wealth management in 2030», en los próximos diez años, la industria de gestión de activos ofrecerá asesoramiento hiperpersonalizado que se basa mucho más en los objetivos que ahora, además, el número de clientes crecerá a tasas sin precedentes.
Aproximadamente la mitad de los asesores en todos los canales en la gestión del patrimonio serán mujeres y el 40% serán minorías, frente al 33% y el 20%, respectivamente de hoy en día, predice el informe, que pone a los asesores del futuro más como life coaches que gestores de inversiones.
«El enfoque de reclutamiento necesitará cambiar fundamentalmente para lograr una combinación diferente en nuestras fuerzas asesoras», comentan los autores.
El informe también predice que la mayoría de los nuevos clientes de administración de patrimonio «querrán acceder a un asesoramiento con un modelo estilo Netflix, es decir, basado en datos, hiperpersonalizado, continuo y, potencialmente, por suscripción. La aparición de un modelo personalizado y respaldado por datos se puede observar en todas las industrias, pero tal vez sea más frecuente en el entretenimiento», mencionan.
«Los gigantes de la transmisión utilizan los datos del cliente para comprender de manera continua y profunda las preferencias y desarrollar recomendaciones hiperpersonalizadas. Para los administradores de patrimonio, el acceso continuo y la hiperpersonalización automática podrían cambiar los términos del éxito», señalan.
Según la firma, «los asesores pueden embarcarse en el viaje ahora utilizando datos y tecnología de manera más frecuente y consistente … Para 2030, los clientes se unirán a foros de la comunidad para calificar y comparar a los asesores, especialmente a medida que el asesoramiento se democratiza más».
El informe también predice que para 2030, al menos el 80% de los asesores ofrecerán asesoramiento basado en objetivos, y aproximadamente la mitad de los clientes querrán perseguir objetivos «pequeños».
«Para dar vida a los consejos basados en objetivos y hacerlos prácticos, intuitivos y prácticos, los asesores deben aprovechar las técnicas de economía del comportamiento, como la gamificación y las medidas competitivas basadas en la comunidad», señalan.
Para prepararse para la próxima década, McKinsey & Co cree que los asesores deberían:
Implementar enfoques más personalizados e impulsados por los datos.
Invertir fuertemente en, y construir, motores de conocimiento del cliente, desarrollando una visión integral de los clientes
Iniciar rápidamente programas de reclutamiento y capacitación y desarrollar un grupo de talentos orientado hacia el futuro.
Transformar radicalmente su áreas de mid y back-office, aprovechando las tecnologías avanzadas para lograr la excelencia operativa.
Vigilar atentamente la consolidación en el horizonte y prepárese para unir fuerzas con los competidores para aprovechar las sinergias.
Pixabay CC0 Public Domain. Tras una semana más tranquila, los mercados necesitan orientación sobre cuándo podrá abrirse la economía
Los movimientos de precios de la semana pasada en los mercados de acciones y bonos fueron más limitados que en las semanas anteriores. Que esta calma continúe dependerá de si los datos del coronavirus muestran signos de mejora, según Ewout van Schaick, responsable de multi-activos en NN Investment Partners. A su juicio, los bonos soberanos de los mercados desarrollados y los corporativos de alta calidad pueden ofrecer oportunidades para los inversores que buscan alternativas al efectivo.
“Ha sido claramente una semana mucho más tranquila. En los mercados de renta variable, el tamaño de los movimientos ha sido considerablemente menor, y en los de renta fija, en general, han sido mucho más pequeños que antes”, asegura Van Schaick en el último podcast publicado por la gestora.
La única excepción de la semana pasada tuvo lugar en los mercados del petróleo, ya que los precios se recuperaron y llegaron a subir cerca de un 30%. Esto, apunta, se debió al aumento de las reservas de petróleo en China y a que Donald Trump aseguró que es necesaria una intervención para que Rusia y Arabia Saudí lleguen a un acuerdo. Sin embargo, advierte de que no cree que esta recuperación en el mundo del petróleo sea sostenible, ya que lo que inicialmente fue un problema de oferta, ahora se está convirtiendo en un problema de demanda, como resultado del coronavirus y bloqueo global.
Teniendo esto en cuenta, NN IP mantiene la prudencia en renta variable y se inclina por los bonos gubernamentales de los mercados desarrollados. “Los programas de compras de los bancos centrales suponen un apoyo clave y son de tal calibre que los spreads todavía pueden ampliarse”, afirma Van Schaick. Por ello, si los inversores buscan una alternativa al efectivo, les recomienda inclinarse por los bonos soberanos europeos o estadounidenses. Asimismo, ve oportunidades en la deuda corporativa con grado de inversión.
En cuanto a los mercados emergentes, opta por la cautela, ya que considera que el entorno actual es muy desafiante: “Cuanto más tiempo permanezcamos en este bloqueo económico global, mayor será el impacto en la cadena de suministro global y en las exportaciones de los emergentes”, asegura.
Con todo, destaca que lo importante de cara a las próximas semanas es prestar atención a cuánto tiempo mantendrán la tranquilidad los mercados o si veremos otro repunte de la volatilidad. A juicio de Van Schaick, dependerá de lo que ocurra en el lado sanitario y, de momento, destaca ciertos avances positivos en Europa, como la reducción de los casos en algunos países.
La clave, en su opinión, reside en la actitud de los responsables políticos, es decir, en cómo piensan que pueden pasar de este bloqueo a la apertura gradual de la economía de nuevo. “Creo que, si conseguimos claridad en esto, serán buenas noticias que nos harán ser más positivos sobre los activos de riesgo en cartera”, sentencia.
Desde Miami, Montevideo, México D.F, Oslo y Madrid, la redacción de Funds Society y Futuro a Fondo no bajamos la guardia y continuamos teletrabajando para ofrecer a nuestros lectores la mejor información y análisis sobre la industria de fondos, eso sí, con una gran sonrisa y con mucho ritmo.
Con este vídeo nos hemos querido unir a las numerosas las campañas en redes sociales a favor de quedarse en casa para resistir y vencer al COVID-19. En estos días tan duros de confinamiento, incertidumbre y pesadumbre queremos que, además de la información, te acompañe nuestro espíritu de lucha, resistencia y alegría.
El equipo de dirección, marketing y redacción abrimos las puertas de nuestras casas para estar más cerca de nuestros lectores y transmitirles el sentido de esta canción, que se ha convertido en todo un himno contra el coronavirus.
Juntos superaremos esta pandemia y volveremos a trabajar, reunirnos y vivir. Pero mientras tanto, Funds Society seguirá al lado de sus lectores, desde todos los rincones del mundo… ¡resistiendo!
Según Luca Paolini, estratega jefe de gestión de activos de Pictet Asset Management (Pictet AM), estamos viviendo en tiempos sin precedentes y este es, en consecuencia, un mercado bajista sin precedentes. Para poner las cosas en perspectiva, el cese de la actividad económica para evitar la propagación del coronavirus ya ha destruido 6,6 millones de empleos en la economía estadounidense en la semana que finaliza el 28 de marzo. En el pico de la gran crisis financiera hubo 600,000 empleos destruidos, esto significa que el mercado laboral de Estados Unidos se está deteriorando a un ritmo 10 veces más rápido que en el período 2008-2009.
Existe la sensación general de que el mercado está sobreactuando, que los inversores están entrando en pánico, pero desde el punto de vista de Paolini, el mercado se está comportando racionalmente. La reacción del mercado está alineada con la disminución en el crecimiento experimentado por la economía. Aproximadamente a un 35% de la población mundial no le está permitido trabajar, un territorio sin precedentes en el que los mercados son increíblemente difíciles de navegar.
El desempeño de las diferentes clases de activos, medido desde el pico del mercado hasta finales de mes, ha desvelado algunos resultados inesperados. En algún momento de la oleada de ventas masivas, la renta variable global (medida por el índice MSCI ACWI) experimentó una caída del 35%. Sorprendentemente, los dos mercados de renta variable que mejor lo han hecho han sido Japón y China, con una bajada de solo un 13,6% y 13,8%, respectivamente. Estos dos mercados son los que tienden a sufrir más cuando hay una recesión global. Por el contrario, el mercado de bursátil de Estados Unidos, un mercado que es defensivo por naturaleza, no ha tenido un desempeño tan excepcional, sufriendo una caída del 22,6%.
Al observar cuidadosamente los distintos sectores de la renta variable global, a la mayoría de los sectores defensivos tradicionales les fue bien. Además, algunos sectores considerados más cíclicos, como la tecnología o la minería, no lo hicieron tan mal considerando la profundidad de la recesión real.
La comparación de este mercado bajista con cualquiera de los anteriores es injusta porque la naturaleza del choque es completamente diferente. La disminución del PIB mundial, que es de proporciones épicas, podría estar cerca del 20% para el primer trimestre. El mercado ya está valorando esta disminución no solo en los Estados Unidos, sino también a nivel mundial.
La buena noticia es que ya se han puesto en marcha estímulos monetarios y fiscales sin precedentes. La inyección de liquidez neta implementada por los bancos centrales del G5 se sitúa alrededor del 10% del PIB nominal, mientras que la suma del estímulo actual y anunciado de la política fiscal global representa un 3,2% del PIB global. Básicamente, un estímulo un 50% mayor que el implementado en la gran crisis financiera. Una gran parte del estímulo proviene del lado fiscal, algo que Paolini considera un estímulo correcto, ya que no se trata de una crisis financiera, sino de una disminución en el crecimiento económico.
La disminución en los beneficios de las empresas estadounidenses será mala pero no catastrófica. Pictet AM espera una disminución del 30% en los beneficios de Estados Unidos, que aproximadamente la misma caída que se sufrió durante 2008 y 2009.
“El dato que será crítico aquí es la duración del confinamiento. Un mes adicional con medidas de confinamiento a nivel mundial representa aproximadamente una disminución del 10% en las ganancias corporativas. Pero, para algunas empresas, esta caída puede ser vital. En términos de dividendos, el crecimiento anual del dividendo por acción está implícito en el precio futuro del dividendo y actualmente el mercado de futuros está valorando una disminución del 35% en los dividendos a nivel mundial -una bajada del 54% y 22% en Europa y Estados Unidos, respectivamente”, dijo Paolini.
Es muy difícil determinar cuándo alcanzarán los mercados de acciones su punto más bajo en este mercado bajista. Sin embargo, desde el punto de vista macroeconómico, casi todas las condiciones previas para alcanzar el mínimo ya se han cumplido. Los elementos que faltan para que finalmente el mercado bajista toque fondo son quizás unos números más impactantes en la economía estadounidense, una curva de rendimientos en los bonos más pronunciada, y por supuesto, una mejora en la tasa de infección por coronavirus. Cuando se cumplan todos estos requisitos será hora de volver a la renta variable, pensando estratégicamente en un horizonte de 5 años, en el que las acciones estadounidenses podrían obtener un rendimiento real del 5% o 6%.
Por ahora, Pictet AM mantiene una postura cautelosa. Están sobreponderando sectores defensivos como el farmacéutico, con posiciones en largo en el oro y en francos suizos. En el espacio de la renta fija, después de la gran ampliación de diferenciales que se ha producido, han cerrado la posición en corto que mantenían en bonos de grado de inversión y han disminuido su exposición en deuda high yield, especialmente en high yield europeo, ya que se espera un potencial y significativo aumento en las tasas de impago.
Posibles escenarios de recuperación
Un posible escenario es una recuperación en forma de V en la que el brote de coronavirus terminará en los próximos 3 o 4 meses. Sin embargo, incluso en este optimista escenario, habrá algunas implicaciones en el largo plazo ya que no hay muchas empresas y sectores que tengan unos balances suficientemente sólidos como para sobrevivir en un entorno como este.
“La Fed ha llegado a afirmar que un 25% de las empresas de pequeña capitalización en Estados Unidos echarán el cierre si la situación continúa durante dos semanas más. Por el contrario, hay algunos nombres increíblemente sólidos en el sector tecnológico. Esta recesión ha sido muy favorable con la tecnología, porque en el confinamiento se consumen más servicios en línea. Además, las empresas tecnológicas tienen unos balances increíblemente sólidos”, explicó Paolini.
El riesgo consiste aquí en que algunos sectores como los cíclicos profundos (energía, bancos o industrias), que normalmente tienden a repuntar una vez que termina la recesión, habrán recibido un gran apoyo por parte del gobierno y probablemente el gobierno pedirá algo a cambio. Se espera que haya una posible dilución de accionistas y nacionalizaciones. Los dividendos, las recompras de acciones y la remuneración de los CEO estarán bajo escrutinio.
Finalmente, si la recuperación tiene forma de U o L, lo que, en opinión de Paolini, es una suposición muy probable y justa, los inversores aprovecharán la oportunidad de comprar muy buenos nombres a un precio más barato. En ese caso, sectores como la industria farmacéutica y otras industrias dentro de la categoría quality growth continuarán teniendo un buen desempeño.
“Las acciones farmacéuticas no se encuentran en niveles muy caros, pero también existe el riesgo de que el gobierno pudiera imponer restricciones si la situación empeora. Los servicios en línea, los proveedores de internet, los productores de alimentos y el sector retail son los ganadores más obvios en este mercado bajista. Ya se ha visto un movimiento por parte del mercado. Sin embargo, no se trata de elegir sectores, sino de cuán sólida y resistente es una empresa. Por ahora estamos manteniendo un sesgo defensivo. Dependiendo de cómo resulte la recuperación económica, buscaremos acciones cíclicas profundas o acciones quality growth. Con suerte, la crisis sanitaria puede ser superada en algunas semanas, en vez de en los próximos meses. Pero es demasiado pronto para decirlo”, concluyó Paolini.
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Pixabay CC0 Public Domain. ¿Funciona bien el mercado de renta fija?: tensiones de liquidez puntuales y bajos rendimientos
El mercado de renta fija se enfrenta a una tormenta de volatilidad y tensiones de liquidez. Lo que más preocupa a los gestores son los problemas de liquidez puntuales que se están encontrando como consecuencia de la mayor aversión al riesgo de los inversores. Lo relevante es que estas perturbaciones no solo afectan a los activos con más riesgo, sino también a los que, teóricamente, son más seguros.
“En medio de estos niveles de volatilidad e incertidumbre, los inversores han retirado miles de millones de dólares de, prácticamente, todas las clases de activos, siendo las únicas excepciones los fondos del Tesoro y del Gobierno de Estados Unidos. Las mayores salidas se han producido en investment grade de EE.UU, la cual ha experimentado salidas de 35.000 millones de dólares, superando el récord de 7.300 millones de dólares de la semana pasada”, explica Álvaro Cabeza, country manager UBS AM Iberia, como ejemplo de lo que está ocurriendo.
Lo primero es entender si estamos ante algo puntual o si esto es un síntoma de que el mercado de renta fija ha dejado de funcionar correctamente. A esta duda, Ario Emani Nedjad y Andrea Iannelli, del equipo de renta fija de Fidelity International, explican que los inversores han pasado rápidamente de aprovechar las caídas para comprar a vender a cualquier precio; al mismo tiempo, las condiciones de liquidez se han deteriorado sustancialmente. “Se han planteado diferentes teorías para explicar los movimientos de los precios, pero hasta ahora los flujos de los ETFs y la reducción del apalancamiento por parte de carteras centradas en los segmentos de deuda subordinada y AT1 parecen haber desempeñado un papel importante”, matizan.
En opinión de Gorky Urquieta, co-responsables de deuda de mercados emergentes en Neuberger Berman y experto en renta fija, uno de los cambios más importantes que han detectado en las últimas semanas tiene que ver con la liquidez, incluso en aquellos activos que por principio son muy líquidos, como por ejemplos bonos del tesoro norteamericano. “Este fenómeno de falta de liquidez en algunos activos ha sido puntual y se ha podido ver agudizado porque los ETFs han tenido dificultad para vender sus vehículos y sus bonos subyacentes. Esto ha generado una bola de nieve”.
Según observa Urquieta, esta falta de liquidez se ha notado en el volumen diario de negociación, que es entre un 40% y un 50% menor al que se observaba hace dos meses. Pero Urquieta es optimista: “Cuando pase o mejore la situación actual, es lógico esperar que todo vuelva a la normalidad. Eso sí, tras estos episodios tan dramáticos, es de esperar que luego se produzca algún cambio de tipo estructural”.
Principales activos
Una de las principales preocupaciones es el crédito y el momento del ciclo en que le ha pillado el coronavirus. “En nuestros informes de perspectivas trimestrales para el crédito hemos hablado en varias ocasiones del superciclo de deuda. Durante años se han ido acumulando desequilibrios de ámbito global, tales como el aumento del endeudamiento del sector privado en China, de poco más de 4,5 billones de dólares antes de la crisis financiera global hasta los 30 billones de dólares actuales. La posición neta de inversión internacional de EE.UU., que hoy en día se sitúa en menos 11 billones de dólares, es cinco veces más extrema que antes de la mencionada crisis financiera global. La desigualdad social alcanza niveles que no se veían desde la década de 19202”, señalan desde Rebeco con la intención de contextualizar el mercado de crédito.
En especial, los gestores vigilan algunos activos, como la deuda investment grade, pero también aquellos con mejor calificación crediticia. “Desde principios de marzo, la rentabilidad de la deuda corporativa de empresas de mayor calidad cayó un 8%, mientras que los emisores investment grade acusaron un descenso medio del 16%. En el plano de la deuda pública, los rendimientos de los países cuya deuda se considera más segura registraron un repunte meteórico, con unos niveles de volatilidad que no se habían observado ni siquiera en 2008”, señalan desde Carmignac.
Por áreas geográficas, los activos de renta fija de mercados emergentes son a los que más seguimiento están haciendo los gestores. Por ejemplo, desde Aberdeen Standard Investments indican que la caída de los precios en los bonos corporativos de mercados emergente están encontrando cierto alivio gracias a las medidas de los bancos centrales. “Por ejemplo, la liquidez en las empresas asiáticas ha mejorado desde que se revirtieron los cierres en China y surgieron compradores locales, mientras que la liquidez en Latinoamérica sigue estando desafiada por el cierre en la ciudad de Nueva York. Esta dislocación ofrece increíbles oportunidades en el mercado. Nuestra larga experiencia de inversión en mercados emergentes nos dice que cada vez que hay una capitulación como ésta el mercado vuelve a subir muy fuerte”, explican.
Urquieta apunta que los sufrirán más los activos con peor calificación. “En particular, me preocupa la alta concentración que hay en EE.UU. en high yield del sector energético, dado el comportamiento de los precios del petróleo. También el high yield corporativo de mercados emergentes, donde es previsible que veamos mayores tasas de default”, añade.
Por último, a los gestores también les llama la atención que muchos inversores se hayan deshecho de bonos soberanos, que se han vendido al mismo tiempo que los activos con más riesgo. Philipe Lespinard, responsable de renta fija de Schroders, explica que parte de la respuesta es que las reservas de los bancos centrales se mantienen principalmente en bonos soberanos. “En este momento, con muchos de ellos están preparando líneas de apoyo de liquidez, tienen que vender bonos para conseguir efectivo”, matiza.
Para Lespinard estamos ante una conjunción de circunstancias: “Tenemos una gran cantidad de gasto fiscal por delante y medidas más directas a nivel micro para apoyar a las empresas, como las garantías de préstamos del gobierno, que permiten a las empresas tener descubiertos importantes. En última instancia, algunos de estos descubiertos tendrían que ser perdonados. Esas pérdidas pasarán a los balances de los gobiernos, lo que dará lugar a un gran aumento de la deuda soberana en muchos países, tal vez hasta del 5%-10%. El aumento de los rendimientos de los bonos soberanos también es un reflejo de esto. Estas corrientes cruzadas parecen explicar por qué los rendimientos de los bonos soberanos han estado aumentando en momentos en que normalmente se estarían reduciendo”.
El papel de los bancos centrales
Si comparamos este episodio de turbulencias con otros pasados, por ejemplo el cuarto trimestre de 2018 o el periodo 2015-2016, se observa que los movimientos y magnitud de ventas son similares, pero la diferencia está en que ahora hay una gran intervención de los bancos centrales y de los estados en el mercado.
“A la vista de los últimos anuncios de los bancos centrales -recortes de los tipos de interés, QE, inyecciones de liquidez- y los gobiernos -gasto público a golpe de déficit presupuestario, ayudas salariales, ayudas fiscales, ayudas para el pago de préstamos-, resulta un tanto inquietante que las cosas no se hayan calmado todavía a pesar de que la política monetaria y presupuestaria avanzan en la dirección correcta”, reconocen los expertos de renta fija de Fidelity International en su último informe.
En opinión Urquieta, las medidas que han lanzado y presentado los diferentes gobiernos y bancos centrales ayudarán a que el mercado de renta fija vuelva a la normalidad. “No solo tendrán un efectivo positivo la compra directa de activos que están haciendo los bancos centrales, sino también las medidas fiscales que están tomando los gobiernos. Hay que tener en cuenta que su efecto será progresivo, y es ahora cuando ya empezamos a notarlo”, concluye el experto de Neuberger Berman.
Según indica DPAM (Dregoof Petercam Asset Management) en su último informe, la situación del mercado de renta fija es el reflejo de la «conformación de un nuevo modelo que bonina palancas de política monetaria y fiscal». En su opinión, este nuevo modelo tiene el potencial de aumentar la inflación, sobre todo por el lado de la demanda ya que podría hacerse visible a través del apoyo fiscal. «Estudiaremos y aprenderemos cómo la cooperación y la interacción entre ambas tendrá un impacto en los horizontes de inversión a corto, medio y largo plazo. La mayoría de las iniciativas de política fiscal están proporcionando impulsos económicos básicos keynesianos del lado de la demanda. Otros ofrecen garantías de crédito en el lado de la oferta. La política monetaria actúa principalmente como un respaldo de los mercados financieros mundiales. Los bancos centrales quieren evitar una crisis de crédito o una crisis de liquidez total», apuntan.
Pixabay CC0 Public DomainFoto: Martin Sanchez. Foto: Martin Sanchez
El COVID-19 está provocando un daño económico sin precedentes en todo el mundo. Si bien el coste humano y financiero de la pandemia será enorme, no debemos olvidar que los periodos de distorsión también presentan oportunidades de inversión. Los inversores deben armarse de paciencia y adoptar un enfoque a más largo plazo si desean salir beneficiados.
En estos momentos, solo existe una conclusión evidente: el COVID-19 provocará la destrucción más drástica de la actividad económica que ninguno de nosotros hayamos experimentado en nuestras vidas. Una parte importante del mundo se encuentra completamente paralizada. En la era moderna, no existe ningún precedente de este tipo de paralización laboral y comercial a escala mundial. El coste humano es gigantesco, no solo por el número de personas contagiadas o fallecidas, sino también por el serio peligro que corre el medio de sustento de tantísimas familias (es decir, la capacidad para satisfacer las necesidades básicas de subsistencia).
Tan solo comenzamos a concebir la magnitud de los efectos que esta situación tendrá en la economía mundial y en nuestra forma de vida en el siglo XXI. La interconexión mundial que ha caracterizado las últimas décadas, encarnada por empresas como Uber y Airbnb, así como por los llamados inventarios «justo a tiempo», probablemente dé un paso atrás (o respete el «distanciamiento social», por utilizar el término que se ha convertido en uno de los memes de los últimos tiempos).
Ahora bien, debemos tener presente que el mundo ha capeado muchas crisis en el pasado: guerras mundiales, hambrunas generalizadas y virus letales. La humanidad ha sobrevivido a estos periodos tumultuosos, eso sí, no exenta de daños, aunque a menudo ha salido fortalecida. Así pues, en el mundo de las finanzas, en lugar de dejar que el pánico determine nuestro camino, debemos preguntarnos con calma: ¿qué hacemos ahora?
Destrucción económica y desempleo
El parón económico está generando una situación de desempleo masivo. En Estados Unidos, esto empieza a manifestarse en el extraordinario aumento de las peticiones de ayudas por desempleo en cuestión de días. En estados como Ohio, Connecticut y Nevada, las solicitudes presentadas son 10-15 veces superiores a las cifras habituales. Los 100.000 trabajadores de Las Vegas Strip se encuentran ahora en desempleo. Los hoteles, los restaurantes y los salones de juego están cerrados. Los puestos relacionados con la preparación y el servicio de comida representan cerca del 10% del empleo en la economía estadounidense (1).
Los trabajadores de los sectores aeroespacial y de automoción, representados por el sindicato de la industria de la automoción UAW (United Auto Workers) también se encuentran inactivos. La expansión de más de una década que siguió a la crisis financiera mundial se vio apuntalada por la fortaleza del gasto en consumo. Hoy en día, de repente, se ha arrebatado a la economía este pilar básico, a una velocidad y a una escala nunca vistas. El sector de servicios, que representa el 50% de la economía estadounidense, se ha visto drásticamente reducido, lo que ha afectado por igual a dentistas, optometristas, camareros y propietarios de pequeños negocios. Y aunque el Gobierno trata de contrarrestar el enorme menoscabo en las rentas de los hogares y en el posterior consumo, cualquier paquete fiscal solo podrá amortiguar el golpe hasta cierto límite.
Cabe destacar que la práctica paralización económica supone un pesado yugo para la apalancada economía estadounidense. Es cierto que el tipo de apalancamiento actual no es el mismo que el registrado durante la crisis financiera mundial. Hoy en día, la deuda se concentra principalmente en manos de las empresas, mientras que, en 2008/2009, fue el apalancamiento financiero lo que causó tantos problemas.
Los bancos que se adentran en esta crisis están mucho mejor posicionados, en términos de capital y liquidez, que al inicio de la crisis financiera mundial. Como en todas las crisis, los bancos se hallan en el ojo del huracán de la volatilidad. Si bien todavía no podemos cuantificar el pleno alcance de la presión a la que se verán sometidas estas instituciones financieras, sí sabemos que el actual nivel de apoyo económico y liquidez constituye una base más sólida.
Dicho esto, no contamos con modelos que pueden evaluar el impacto de una paralización económica de esta magnitud en una economía apalancada. Los ingresos brutos de las empresas se desplomarán, algunos en mayor medida que otros. La diferenciación entre las empresas capaces de capear esta tormenta y las que probablemente no sobrevivirán determinará el entorno de inversión en los próximos trimestres y años.
Las autoridades políticas al rescate
Los bancos centrales de todo el mundo han respondido a la crisis con rapidez y de manera contundente, sobre todo en los 10 últimos días aproximadamente. La Reserva Federal estadounidense (Fed), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra (BoE) y otros bancos centrales han anunciado medidas extraordinarias de relajación monetaria. Entre dichas medidas cabe mencionar el recorte de los tipos de interés, los programas de expansión cuantitativa (QE), los sistemas de control de la curva de tipos y las líneas de liquidez.
Esta última medida ha sido diseñada para responder a los graves retos de liquidez en los mercados durante este periodo de volatilidad y caídas colosales. Como consecuencia de las normas adoptadas tras la crisis financiera mundial, las sociedades de valores de Wall Street no pueden desempeñar la función de «amortiguador» como en anteriores periodos de graves distorsiones en los mercados, lo que ha exacerbado aún más las restricciones de liquidez. Por lo tanto, resulta crucial que las respuestas políticas se centren, entre otras cosas, en restituir la liquidez en el sistema financiero y facilitar a las compañías de buena calidad la obtención del crédito necesario para afrontar este periodo en el que los ingresos atravesarán dificultades en el mejor de los casos o se verán reducidos a cero en el peor.
Por desgracia, las autoridades fiscales no han estado a la altura de sus homólogas monetarias, al no abordar la sobrecogedora caída de la actividad económica real (la clave de esta crisis) con suficiente premura hasta los últimos días. Lamentablemente, aunque no es de extrañar, la respuesta fiscal se ha visto entorpecida por la política. Sin embargo, incluso los responsables de la formulación de políticas están actuando con mayor celeridad y determinación de lo habitual durante los periodos de crisis.
Además, el rápido fortalecimiento del dólar estadounidense está agravando la crisis. El descenso de los precios de los activos (y el consiguiente temor) ha creado una enorme demanda de dólares, lo que se debe en parte al cierre de las posiciones de cobertura, así como a la acumulación masiva de dólares estadounidenses para abonar los eventuales gastos y los pasivos. Hoy en día, existen líneas de swap de divisas con muchos bancos centrales, aunque es posible que tengan que hacerse esfuerzos adicionales en este frente.
El entendimiento del COVID-19 es crucial
Cabe mencionar que las respuestas monetarias y fiscales no tendrán plena eficacia hasta que los expertos médicos tengan un mejor entendimiento de la naturaleza del virus, los medios de transmisión y el desarrollo de tratamientos y una vacuna. Hasta que no sepamos cuánto tiempo tendrán que estar confinados los ciudadanos en sus casas y durante cuánto tiempo se mantendrá el bloqueo efectivo de la actividad económica, resulta muy difícil evaluar si las medidas adoptadas por las autoridades políticas son las adecuadas. Este problema solo puede solucionarse efectivamente con políticas públicas centradas en los factores relativos al propio virus: confinamiento, hospitales, ventiladores, entre otros. Se desconoce cuándo podremos volver a la normalidad de forma segura y cuándo podremos regresar a nuestros lugares de trabajo, a los cines y a las tiendas.
Se necesita un horizonte temporal a más largo plazo
En este clima de incertidumbre, existen unas cuantas cosas que sí sabemos. Una de ellas es que la venta de activos a precios de liquidación en mercados ilíquidos se traduce en pérdidas. De esto no cabe duda. Desaconsejamos esta práctica.
Entonces, ¿dónde están las oportunidades? Sugerimos a los inversores que evalúen la situación sin tener en cuenta las experiencias pasadas; solo cuenta el presente. La volatilidad y el descenso de los precios han generado un mayor número de puntos de entrada ventajosos en los mercados. Los activos son baratos, sin duda más baratos que hace seis semanas. Plantéese esta pregunta: si no estuviera ya invertido en el mercado, ¿compraría?
Esta situación ofrece a los gestores de inversiones la oportunidad de añadir pequeñas posiciones en empresas que pueden tolerar entre seis y doce meses de perturbaciones en los ingresos. La profundidad y la duración de la pandemia, así como sus repercusiones, siguen siendo un interrogante. Los mercados han respondido a esta incertidumbre situando las correlaciones en niveles cercanos a uno. En periodos caracterizados por tales distorsiones, las inversiones de calidad reciben el mismo tratamiento que las inversiones mediocres, y esto genera oportunidades. La recuperación de las empresas, los consumidores y la economía mundial llevará su tiempo. Recomendamos a los inversores que amplíen sus horizontes temporales y que se armen de paciencia.
Esta crisis provocará a buen seguro un cambio de paradigma en la forma en la que interactuamos en sociedad, aunque la resiliencia y el ingenio del ser humano nos han ayudado a salir de crisis de similar magnitud en el pasado. Esta vez no será diferente. Si no apostamos por esta visión, nos abocamos inevitablemente a un escenario apocalíptico.
Tribuna de William J. Adams, director de inversiones de renta fija mundial, y Erik Weisman, gestor de carteras y economista jefe en MFS Investment Management.
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