El equilibrio tremendamente frágil brindado por las autoridades condiciona las perspectivas a medio plazo

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El equilibrio tremendamente frágil brindado por las autoridades condiciona las perspectivas a medio plazo
Pixabay CC0 Public Domain. El equilibrio tremendamente frágil brindado por las autoridades condiciona las perspectivas a medio plazo

La crisis del coronavirus no solo está creando una nueva situación para los mercados, sino que también está dejando al descubierto la fragilidad del sistema. En su último comentario sobre la coyuntura actual, Carmignac apunta que, para comprender dicha fragilidad, hay que recordar que, después de la gran crisis financiera de 2008, los bancos centrales se esforzaron al máximo durante 10 años para evitar que la economía y la inflación entraran en recesión. Esto ha funcionado, aunque, a su juicio, “no del todo”; ya que, en Europa, se ha evitado la recesión, pero el crecimiento y la inflación se han mantenido en niveles anémicos.

“La paradoja reside en que unos tipos de interés cada vez más bajos han fomentado el aumento constante del apalancamiento financiero. Y la caída de los rendimientos de los bonos y el apoyo garantizado de los bancos centrales han animado a los inversores a asumir cada vez más riesgos, aunque la realidad económica fuera mediocre”, afirma la gestora. Por ello, los mercados se beneficiaron de la acción de los bancos centrales mucho más que la economía real.

En su opinión, el equilibrio alcanzado es muy singular: mientras se evitó una recesión mediante el apoyo monetario continuado, los activos de riesgo podían seguir avanzando, impulsados por la oferta de liquidez permanente de los reguladores. El repunte de los mercados de renta variable y deuda corporativa, e incluso de los activos inmobiliarios, alimentó un efecto positivo de riqueza, que a su vez fomentó el gasto de los consumidores, sobre todo en Estados Unidos.

Pero, según Carmignac, este equilibrio plantea dos problemas: el primero es que el apoyo de los bancos centrales no puede interrumpirse en ningún momento, como se demostró en 2018. De lo contrario, la economía se tambalea muy rápido y los activos de riesgo registran ventas masivas, lo que refuerza la recesión económica. “En ese sentido, 2019 supuso un alivio para los mercados: los bancos centrales habían aprendido la lección y los tipos bajos y los programas de QE estaban garantizados de una vez por todas”, afirma.

El otro problema reside en la posibilidad de una recesión brutal, por cualquier razón, que los bancos centrales no pudieran frenar con su apoyo, lo que haría que todo el castillo de naipes se derrumbara. Y, para la gestora, el coronavirus ha sido exactamente eso. “El cisne negro no ha sido la crisis sanitaria en sí misma, sino el cierre de la actividad económica, que generó un envite deflacionista de proporciones históricas. De repente, se rompió el delicado equilibrio necesario entre el crecimiento bajo -aunque positivo-, una inflación reducida pero positiva y unos precios de los activos financieros muy elevados”, apunta.

Es probable que aquellos que han apostado por el apalancamiento, ya sean inversores, empresas o incluso algunas economías nacionales, no tengan más remedio que declararse en quiebra a causa de esta conmoción, con consecuencias “potencialmente devastadoras a nivel mundial”.

Sostener el castillo de naipes

En este contexto, la tensión inicial en los mercados bursátiles, en los meses de febrero y marzo, tenía, a su juicio, todo el sentido. Pero lo que también era inevitable era que los bancos centrales y gobiernos duplicaran su apoyo. “Las autoridades no tendrán límites a la hora de mantener en pie el castillo de naipes. De ahí el amplio repunte del mercado de renta variable desde mediados de marzo”, que, señala Carmignac, no es otra cosa que “la continuación de la lógica que impera desde hace una década”.

Ahora, los mercados están más caros (en cuanto a valoraciones) que en sus máximos del pasado febrero, pese a que el horizonte de crecimiento económico es claramente más bajo que hace tres meses. Además, la parte de la ecuación relativa a la oferta de liquidez es lo suficientemente potente como para justificar múltiplos de valoración mucho más altos en los activos de riesgo. “Naturalmente, esto favorece a los sectores no cíclicos”, apunta.

Para la gestora, es clave ser conscientes de que las perspectivas a medio plazo se basan en la continuidad del equilibrio tremendamente frágil proporcionado por las autoridades. Gracias a este, las valoraciones de los activos de riesgo pueden mantenerse elevadas porque hay suficiente confianza en que las previsiones económicas a medio plazo serán muy lentas, pero no recesionistas ni inflacionistas, lo que justificará una oferta monetaria constante.

Asimismo, destaca que, por un lado, cuanto más coqueteemos con un crecimiento extremadamente bajo, más posible será que volvamos a caer en recesión en caso de accidente. “Por otro lado, cuanto más al extremo tengan que llegar las autoridades para salvar la desconexión entre los precios de los activos y la realidad económica, más tentados estarán los mercados de poner a prueba su credibilidad”, advierte. Por ello, Carmignac ha incorporado a empresas mineras de oro en sus carteras.

Es esta visión fundamental de un horizonte de crecimiento lento en el mejor de los casos la que explica su preferencia en las carteras de renta variable por títulos de crecimiento a largo plazo, de alta calidad, con capacidad de generar flujos de caja y elevada visibilidad. “Sobre todo los disruptores tecnológicos, que son los que de verdad están ampliando su cuota de mercado en este contexto”, revela.

“Esto también explica que esperamos que los próximos episodios de inestabilidad del mercado amenacen este frágil sistema de vez en cuando, de ahí nuestra gestión del riesgo, extremadamente vigilante”, añade. Por ello, considera que la gestión pasiva ha dejado de ser una solución.

PNC Financial Services vende su participación del 22,4% en BlackRock

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Larry Fink, consejero delegado de BlackRock.. PNC Financial Services vende su participación del 22,4% en BlackRock

El banco estadounidense PNC Financial Services sale del accionariado de BlackRock. Según ha explicado la gestora en un comunicado, su mayor accionista ha puesto en venta la totalidad de su inversión, es decir, el 22,4% de su participación. Estas acciones se venderán en una oferta pública secundaria suscrita. 

Actualmente, la entidad estadounidense posee 34,8 millones de acciones ordinarias y acciones preferentes convertibles de la Serie B en BlackRock, que se convierten en acciones ordinarias al momento de la venta. “PNC también espera otorgar a los suscriptores una opción de 30 días para comprar un 10% adicional de las acciones ofrecidas”, informan desde BlackRock. Con salida de PNC del accionario de BlackRock se pone fin a una relación de 25 años en lo que el banco ha definido de “beneficio mutuo”. Según explica el banco en su comunicado, esta venta responde a su objetivo de “materializar los beneficios de su inversión” y mejorar su caja para tener margen y responder a las potenciales oportunidades que plantea el entorno actual. 

“La sólida trayectoria de BlackRock y su desempeño han aportado un valor significativo desde que PNC adquirió su participación en la compañía. Como buenos gestores del capital accionario, hemos revisado de manera consistente las opciones para desbloquear el valor de nuestra inversión», explica William S. Demchak, director ejecutivo de PNC

Por su parte, BlackRock también ha matizado que inmediatamente después del cierre de la oferta secundaria,la gestora tiene la intención de hacer una recompra de 1.000 millones de acciones a PNC. Sujeto al cierre de la oferta, BlackRock habrá recomprado, aproximadamente, 1.500 millones de dólares de sus acciones en 2020 y habrá completado su nivel objetivo de recompra de acciones para el año. Sin embargo, en su comunicado advierte que “seguirá siendo oportunista en caso de que surjan oportunidades de valoración relativa”.

Tras la oferta y la recompra de 1.100 millones de dólares de acciones (y suponiendo que los suscriptores ejerzan su opción de compra de acciones adicionales en su totalidad), PNC habrá dispuesto de todas sus acciones, excepto de las 500.000 acciones que tiene la intención de donar a la Fundación PNC tras la finalización de la oferta. BlackRock no recibirá ninguna de las ganancias de la venta de acciones de sus acciones ordinarias.

BlackRock ha presentado una declaración de registro (incluyendo un prospecto) ante la SEC. Según señala, la oferta secundaria se realizará simultáneamente en los Estados Unidos e internacionalmente a través de Morgan Stanley, Citi y Evercore ISI.

Bienvenido a la “nueva realidad”: principales tendencias en la economía tras la pandemia

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Pixabay CC0 Public Domain. Bienvenido a la “nueva realidad”: principales tendencias de la economía tras la pandemia

Primero fue China y ahora es la Unión Europea la que avanza, paulatinamente, hacia el fin de las medidas de distanciamiento social y hacia la reactivación de la economía. La realidad en cada país es muy diferente, aunque el denominador común sigue siendo frenar los contagios sin hundir totalmente la economía. En este sentido, las bolsas han celebrado la reapertura, con restricciones, de cierta actividad económica y se aferran a argumentos positivos para mantener sus niveles. 

“Países como Francia, Dinamarca, Noruega y Reino Unido hoy ponen en marcha nuevas medidas en sus respectivos procesos de desescalada. Y en España comienza la entrada en fase 1 para el 51% de la población del país aunque permanecen en fase 0 comunidades como Madrid y la gran mayoría de Cataluña”, apuntan los analistas de BancaMarch. Una característica de esta desescalada es que los países siguen vigilando que no haya un repunte en los contagios por COVID-19, como ha ocurrido en Corea del Sur y Alemania. 

Desde el inicio de esta crisis, los expertos han apuntado que la magnitud del daño económico tendrá mucho que ver con las medidas de paralización de la economía que tomen los países, así como las herramientas que se pongan en marcha para contener el daño. “La difusión mundial del COVID-19 ha creado una volatilidad sin precedentes en los mercados financieros, impulsada por los temores sobre el impacto económico y los intensos niveles de incertidumbre sobre lo que sucederá a continuación. Sin embargo, durante el último mes, los mercados de inversión han recuperado casi la mitad de la bajada experimentada. Esta recuperación se debe a la percepción de que el virus se está controlando, junto con las extraordinarias políticas de los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo”, explica Joseph Little, Global Chief Strategist, HSBC Global Asset Management.

Nuevas tendencias

En opinión de Nicholas Grace, gestor de renta variable de Capital Group, lo que hemos vivido con esta pandemia impulsará tendencias como el aumento del proteccionismo y el nacionalismo. “Las posiciones hacia la inversión extranjera directa procedente de China han cambiado y ya estamos asistiendo a una incipiente propensión de los países a proteger a sus campeones nacionales. Tomemos el ejemplo de India, la semana pasada aprobaron una nueva legislación que limita la inversión extranjera directa, aumentando los obstáculos para China.  En Europa, Alemania y España también han endurecido sus reglas, imponiendo un límite del 10% para las compañías de importancia estratégica. La preocupación es que las compañías extranjeras aprovechen las débiles valoraciones del mercado de renta variable para aumentar posiciones a través de fusiones y adquisiciones”, apunta. 

La segunda tendencia que podemos observar de cara a esa “nueva realidad” es, según Grace, es el paso de la desregulación a la regulación y el aumento de la intervención gubernamental. Según explica, no sólo veremos impuestos mucho más altos a nivel individual y corporativo, sino también mucha más regulación en las empresas. “Anteriormente, se aumentó la intervención en el sector bancario en términos de niveles de capital Tier 1, retribuciones a los CEO, así como distribuciones de dividendos y recompra de acciones. Se espera que esta tendencia se extienda a otras industrias y afecte a una franja de las empresas. Las industrias que han recibido apoyo de los gobiernos se someterán, especialmente, a un escrutinio regulatorio”, afirma. 

Tanto en Europa como en otras regiones del mundo, Erik Weisman y Robert M. Almeida, gestores de MFS Investment Management, «la economía de la poscrisis no se asemejará a la economía de la precrisis». En su opinión, si quisiéramos reconstruir la economía mundial tal y como se encontraba antes de que estallara la crisis de la COVID-19, entonces necesitaríamos volver a poner todos los pedazos (capital, empleadores, mano de obra, financiación y cadenas de suministro) exactamente en el lugar que ocupaban antes. Sencillamente, no creemos que esto vaya a suceder. 

“El juego de parejas es demasiado complicado y, para empezar, algunos de los pedazos no existían. Además, todo intento de recrear el mundo precoronavirus supondría simplemente retornar a una economía rota de forma diferente. El ciclo económico que acaba de finalizar se caracterizaba por un exceso de apalancamiento, una insuficiente inversión en recursos productivos y una dependencia excesiva de la remuneración a los accionistas: era insostenible. En este contexto, ¿cómo debemos abordar las valoraciones de los activos de riesgo en el futuro, cuando intentamos restablecer la economía en algún tipo de nueva forma?”, se plantean los gestores de MFS IM. 

Además de estas tendencias, el equipo Macro y Next Generation Research de Julius Baer considera en su último informe que las sociedad van a abrir el debate sobre cómo equilibrar los costes de una crisis como esta con las recursos sanitarios. Desde Julius Baer opinan que no es ético “descartar este debate”, aunque reconocen que es “difícil de abordar”. Si bien la tendencia hacia la digitalización tenía buenos cimientos antes de la crisis, se ha acelerado la velocidad con la que está produciéndose. Un mundo aún más digitalizado brinda oportunidades, pero viene con la amenaza bajo el brazo de la “creciente de inseguridad cibernética”. Por otra parte, la inversión sostenible pasó por su bautismo de fuego batiendo al mercado en general. Así, se espera que la demanda de los inversores se amplíe como resultado de la crisis, dando “un impulso” a esta estrategia que ya está en auge.

Además, desde Julius Baer consideran que, a nivel teórico, también habrá importantes cambios. Consideran que la actual situación adversa acelerará “las tendencias estructurales existentes en lugar de crear otras nuevas”. De este modo, como consecuencia del shock económico y para combatir las consecuencias de la crisis, la Teoría Monetaria Moderna tomará cada vez más importancia en los próximos años: reivindica la monetización de la deuda pública para lograr el pleno empleo y proporciona una actitud menos dura hacia la inflación. 

PIMCO reclama “urgentemente” una “colaboración fiscal comprometida» en la Unión Europea

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Foto cedidaNicola Mai, analista de crédito soberano de PIMCO.. PIMCO reclama “urgentemente” una “colaboración fiscal comprometida en la Unión Europea”

La fuerte caída del PIB en la zona euro durante el primer trimestre y la probabilidad de una caída mucho más dramática en el segundo trimestre son consistentes con la previsión económica de PIMCO. La gestora estima que la economía de la zona euro se contraiga alrededor de un 10% este año, con el riesgo de que la contracción sea mayor. Este escenario supone un gran reto para el proyecto de la Unión Europea. 

Por ello, Nicola Mai, analista de crédito soberano de PIMCO, pone el acento en que es “urgentemente necesaria una colaboración fiscal y monetaria comprometida y decisiva para hacer frente a la crisis económica”. En su opinión, pese a los esfuerzos, Europa sigue quedándose atrás. “Los responsables políticos europeos se enfrentan al momento de la verdad”, advierte. 

Según Mai, el hecho de que probablemente muchos modelos de negocio no puedan volver a la normalidad por un largo tiempo (o en algunos casos, nunca más) muestra la necesidad de que el apoyo fiscal no solamente debe ser agresivo, sino más amplio y duradero, abarcando por ejemplo, mayores subvenciones e inyecciones de capital para los sectores en dificultades. Los bancos centrales, por su lado, necesitan coordinarse con las decisiones fiscales mediante el afianzamiento de los balances soberanos.

“Para evitar el riesgo de que la crisis dañe el tejido social en los países, los responsables políticos necesitan actuar decisiva y concertadamente. Nuestro análisis sugiere que, para alcanzar la cifra económicamente efectiva de 1 billón de euros (o más) en el tan esperado Fondo de Recuperación de la UE, la mayor parte del apoyo a los países deberá ser en forma de préstamos, en lugar de subvenciones”, explica. 

De lo contrario, advierte que la Comisión Europea no podría emitir tanta deuda en los mercados públicos sin perder su calificación AAA. “En teoría, el despliegue de un mayor volumen de subvenciones solo sería posible si los países decidieran aumentar el presupuesto de la UE en más del 1% del PIB y durante más de dos o tres años, lo cual es poco probable, en nuestra opinión, dado que la actual propuesta del Fondo de Recuperación ya enfrenta suficientes obstáculos”, señala. 

Dado que las subvenciones probablemente no superen el 0,5% del PIB de la zona euro, la mayor parte del apoyo fiscal sería en forma de préstamos a los Estados. “Dichos préstamos serían útiles al margen si se otorgan con vencimientos a muy largo plazo, a tasas muy bajas y con poca o ninguna condicionalidad. Sin embargo, acordar estas condiciones podría ser un desafío, debido a los comentarios recientes de algunos funcionarios del norte de Europa”, añade. 

En este sentido, y viendo el discurso del BCE, Mai sostiene que los responsables políticos en Europa terminarán haciendo lo necesario, pero el tiempo es esencial: “Cuanto más se demore en llegar una respuesta política convincente, mayor será el riesgo de daño económico y social, y mayor será el riesgo de perder el control. Europa se enfrenta al momento de la verdad”.

 

El confinamiento por el coronavirus y la ruptura de los hábitos

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Pixabay CC0 Public Domain. ¿Pueden los criterios ESG sobre los gobiernos reflejar el éxito o fracaso de la gestión del COVID-19?

A medida que los gobiernos empiezan a reflexionar sobre las estrategias para permitir que la mitad de la población mundial abandone sus hogares, la atención se centra en la tarea de reconstruir las economías y en las tendencias sociales que se acelerarán a causa de la pandemia. 

A medida que se desarrollan los efectos del COVID-19, los cambios a largo plazo en el comportamiento de los consumidores y las repercusiones en los sectores que van desde el turismo a la tecnología están atrayendo una atención crítica. Muchos de los intentos por proyectar los efectos a más largo plazo de la actual pandemia de coronavirus dependen en gran medida de que los cambios en las pautas de comportamiento de los consumidores resulten permanentes una vez que se empiecen a levantar los confinamientos.

¿Cuánto tiempo se tarda en adquirir hábitos que se mantengan? El consenso es que, de acuerdo con investigaciones psicológicas, se requiere alrededor de dos meses para que un hábito se forme. La ciudad china de Wuhan vivió un período de casi dos meses de encierro y muchos de los estados europeos más afectados por la crisis están trabajando para aliviar las restricciones después de una experiencia similar. 

Históricamente, las crisis han ido acompañadas de un cambio social. Tras las guerras mundiales del siglo XX, se establecieron servicios de salud universales (aunque no en Estados Unidos), las mujeres obtuvieron el derecho de voto en muchas democracias (aunque no en Suiza) y se incorporaron en gran número al mundo laboral. Tras los atentados terroristas de 2001, nos ajustamos a las restricciones de seguridad en los aeropuertos y la crisis financiera de 2008 agravó las desigualdades, desencadenando un aumento generalizado de los nacionalismos y la xenofobia. Esta vez, podemos prever amplios cambios en las tecnologías de conectividad, la globalización, la geopolítica y la sostenibilidad. 

Dependientes de la tecnología 

Nuestra dependencia de la tecnología ha sido obvia en las últimas semanas. El comercio online se ha incrementado, exigiendo más a la logística y a los servicios postales y de mensajería para mantener las entregas mientras que la demanda de citas médicas a distancia, o servicios de telemedicina, ha aumentado. Las ventas de ordenadores, monitores e impresoras se han incrementado a medida que nos adaptamos a trabajar desde casa y los niños aprenden por sí mismos desde su confinamiento. 

La demanda de una capacidad de red cada vez mayor puede seguir impulsando las redes móviles de 5G, especialmente teniendo en cuenta la perspectiva de un estímulo fiscal destinado a la conectividad. Las plataformas de intercambio digital, así como las posibles implicaciones para el valor de los bienes inmuebles comerciales, evolucionarán a medida que ajustemos las expectativas de nuestros espacios de vida y de trabajo tanto dentro como fuera del hogar. 

El crecimiento del teletrabajo también expuso las vulnerabilidades de la seguridad online. Zoom, un sistema de videoconferencias, vio aumentar por 20 el número de abonados en las primeras semanas de confinamiento en Europa, y muchas empresas prohibieron su uso por motivos de seguridad unas semanas más tarde. Inevitablemente, también surgirán temores sobre la solidez de la arquitectura de Internet, tanto de su infraestructura basada en la nube como del almacenamiento físico de datos y los cables en los que se apoya. 

Habrá que insistir en el hecho de que muchos gobiernos no han actuado con la antelación suficiente como respuesta a la pandemia. Por ejemplo, gran parte del mundo no ha podido seguir el «simple mensaje para todos los países: tests, tests, tests» de la Organización Mundial de la Salud desde el pasado 16 de marzo. Tampoco todos los gobiernos han podido proporcionar equipos de protección, incluidos guantes y mascarillas que son la primera línea de defensa para los sanitarios. Por no hablar de los sistemas de información más sofisticados como las herramientas de vigilancia del comportamiento en pacientes contagiados. 

La tecnología será parte de la respuesta, en forma de pruebas médicas masivas y monitoreo de la población. Aunque sea problemática desde el punto de vista de las libertades civiles, es seguro que se hará más común, incluso se espera que sirva para contener brotes adicionales. Ya se están desplegando nuevas tecnologías de rastreo en China y se están estudiando en Europa con el respaldo de Google y Apple. 

Es probable que la pandemia actúe como catalizador, acelerando las tendencias existentes en el comercio electrónico, la logística y la seguridad cibernética, y subrayando la fragilidad de otras. 

Desglobalización 

La globalización se ha intensificado desde la II Guerra Mundial. Pero la liberalización del comercio de bienes y servicios, facilitada y vigilada por los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio y la adhesión de China, ha sido cuestionada desde la gran crisis financiera de 2008/2009. La mayor amenaza para una respuesta coordinada a la crisis actual es el colapso de la confianza política en el sistema multilateral, provocado por el aumento de las desigualdades y explotado por los políticos populistas. El último ejemplo es la decisión de Estados Unidos de retirar la financiación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Es importante porque los gobiernos están al mando de la economía, asumiendo el control, al mismo tiempo que gran parte de los servicios del sector privado se han paralizado. Esto tiene sentido ya que los gobiernos pueden recibir pagos para pedir préstamos y proporcionar estímulos fiscales y monetarios. 

En 2019, la atención económica se centró en la reacción de la industria manufacturera ante las dificultades de hacer frente a la disputa comercial entre EE.UU. y China. Ahora, esperamos ver que la producción de artículos críticos, que antes se daban por sentado, se reoriente a nivel nacional. La producción de mascarillas médicas, por dar un ejemplo obvio y oportuno, se centra en Asia. Francia sólo tiene cuatro centros capaces de fabricar mascarillas de grado quirúrgico porque hasta la crisis actual el país suponía que siempre podría importar lo que fuera necesario para cubrir cualquier déficit. El Gobierno francés está ahora quintuplicando la producción. Además, ahora los temas de cooperación y competencia internacional están claramente centrados en el regateo comercial del suministro de mascarillas. El presidente Trump por ejemplo, invocando su política de «America First», bloqueó el envío de tres millones de mascarillas a Canadá. 

Otras industrias quizás traten de reducir su dependencia de la fabricación de bajo coste en Asia y China, recurriendo a la producción y a la obtención de nuevas soluciones para la cadena de suministro. Otro ejemplo puede ser el de los componentes químicos de bajo valor añadido, considerados repentinamente esenciales porque son la materia prima de medicamentos básicos sin patente. Es posible que veamos la misma tendencia en el abastecimiento de alimentos a medida que nos ajustemos a los niveles cambiantes de suministro y nos enfrentemos a la fragilidad de nuestras redes de suministro actuales, que dependen de la “just-in-time delivery”, lo que ha contribuido a la disminución de los niveles de stock. 

Sin duda, la automatización de los procesos industriales, el almacenamiento y la solución de los cuellos de botella logísticos se acelerarán para hacer frente a las nuevas urgencias y es probable que sigan siendo una prioridad para las empresas mucho después de la pandemia. 

Los viajes son una baja obvia a corto plazo y plantean dudas sobre la rapidez con la que se recuperará el sector una vez que las restricciones de movimiento comiencen a levantarse. Podríamos ver más restricciones en los viajes corporativos y un impacto prolongado en los viajes de ocio, en particular los de larga distancia. Es probable que esto se combine con las crecientes sensibilidades ambientales de los viajeros, y puede generar algún cambio de los viajes aéreos a los ferroviarios. A corto plazo, cualquier cambio duradero en el comportamiento de los viajeros de negocios y de ocio puede prolongar la presión sobre los precios del petróleo, a pesar del reciente acuerdo entre la OPEP y Rusia, que hace que sus precios bajen aún más, pues el combustible de aviación representa el 7% de la demanda mundial. 

¿Un nuevo eje geopolítico? 

Dadas las muy diferentes experiencias de gestión de la pandemia y el control de su narrativa en China y EE.UU., ¿mirarán los historiadores este período como un punto de inflexión en el equilibrio geopolítico de poder entre EE.UU. y China? Esto ocurre cuando algunas democracias occidentales liberales parecen especialmente debilitadas a causa de líderes populistas y las preguntas sobre la interferencia de las elecciones extranjeras, mientras los EE.UU. se preparan para otras elecciones presidenciales en noviembre de 2020. 

Por último, la solidez de la cohesión de la Unión Europea está bajo un escrutinio aún mayor. El tiempo que se tardó en acordar una respuesta común a la pandemia en toda la zona euro, que sigue siendo bastante limitada en comparación con el nivel de gasto de emergencia que se ofrece en Asia, no contribuyó demasiado a reforzar los argumentos de los federalistas. Después de haber tropezado con un compromiso y de haber dejado de lado la idea de los coronabonos, el resultado final puede resultar eficaz con la potencia de fuego adicional del Banco Central Europeo. 

En los mercados emergentes, el impacto de la reducción de los precios del petróleo probablemente generará una serie de vías de crecimiento muy diferentes, que pondrán a prueba la vulnerabilidad económica de los productores de petróleo y contribuirán a la recuperación de los países importadores de petróleo, como la India y China. 

Sostenibilidad en tiempos del COVID-19 

¿Seguirán los líderes mundiales considerando el cambio climático como una prioridad con sus economías en recesión o en recuperación? La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, prevista para noviembre, se aplaza hasta el año 2021. 

Desde el punto de vista de la ciencia del clima, la crisis actual va a ofrecer a los investigadores una oportunidad sin precedentes para estudiar el impacto del comportamiento humano en el medio ambiente. Hay una oportunidad de aprender lo que sucede con los gases de efecto invernadero en la atmósfera cuando el mundo vuelva a los niveles de transporte internacional de los años 50. ¿Se debilitarán los compromisos de reducción de los gases de efecto invernadero ante la ralentización de las economías? ¿O la experiencia de niveles más bajos de contaminación, incluso en el mundo emergente? ¿La comprensión de los efectos positivos para el crecimiento de la inversión en infraestructura ecológica estimularán la adopción de más medidas? 

Dado que los residentes de muchas ciudades han estado disfrutando de un aire más limpio durante el confinamiento, es probable que disminuya la tolerancia del público a la vuelta a la normalidad, junto con una mayor consciencia de los efectos de la contaminación atmosférica en la salud pública. En la actualidad, las investigaciones vinculan la exposición a la contaminación con la propagación y la tasa de mortalidad del COVID-19, por el efecto de la contaminación atmosférica en la respuesta inmunológica del cuerpo y en las condiciones de salud subyacentes, que se agravan. Una revisión de las causas y los factores que contribuyen a la crisis puede dar un nuevo impulso a los esfuerzos por hacer más estrictos los controles de las emisiones, especialmente en el transporte. 

Además, los paquetes de estímulo fiscal pueden dar un impulso a la infraestructura ecológica. Al menos en la UE, parece probable que cualquier programa de apoyo a largo plazo se ajuste al Acuerdo Verde de la UE anunciado el año pasado. En otros lugares, el aumento de la disponibilidad de préstamos y capital de bajo coste hará más atractivas las inversiones en eficiencia energética y tecnologías renovables, las cuales requieren un desembolso de capital inicial pero ofrecen un rendimiento económico positivo. 

Desde el punto de vista de la sostenibilidad empresarial, la pandemia está poniendo de relieve las deficiencias en infraestructura y la necesidad de más inversiones. Hasta ahora, los planes de continuidad de la actividad empresarial daban por sentado que cualquier cierre forzoso de las oficinas de una empresa sería compensado en otros lugares y no preveían la posibilidad de que todos los sitios quedaran fuera de juego simultáneamente. La sostenibilidad de numerosas empresas será examinada de nuevas maneras y ofrecerá oportunidades para los más destacados, incluidas las empresas del sector tecnológico. 

En general, estamos observando con atención la reactivación económica de China y Asia, no sólo desde el punto de vista de la experiencia del virus, sino también con la mirada puesta en la evolución de las preferencias, el enfoque y las posibles oportunidades de los consumidores. 

Se avecina un cúmulo de cambios sociales y políticos, hábitos de consumo y demandas tecnológicas, aunque sólo sea porque esperamos, personal, nacional y globalmente, estar mejor preparados por si se repite la experiencia.

Tribuna de Stéphane Monier, Chief Investment Officer de Lombard Odier.

AXA IM desarrollará un mecanismo de filantropía en su gama de fondos de impacto

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Pixabay CC0 Public Domain. ¿Cuál será el impacto del COVID-19 en los activos del sector inmobiliario?

AXA Investment Managers fortalece sus lazos con Access to Medicine Foundation al convertirse en la primera gestora de fondos en patrocinar a la organización. Según explica la firma, destinará  500.000 euros para medicamentos relacionados con la prevención y respuesta a enfermedades infecciosas, así como a pandemias como el COVI-19.

Como parte de su inversión de impacto y los esfuerzos que la entidad lleva a cabo en compromiso con la salud, AXA IM ya colabora Fundación. A través de Yo Takatsuki, jefe de Investigación de ESG y Active Ownership, que forma parte del Comité de Revisión de Expertos del Índice de Acceso a Medicamentos, uno de los programas de investigación dirigidos por la organización.

“El entorno actual de COVID-19 resalta aún más la necesidad de que la industria financiera desempeñe un papel diferente y de más impacto en nuestras sociedades. Hoy, aprovechando la reciente respuesta del Grupo AXA a la crisis y manteniénedonos fieles a nuestras convicciones respecto al active ownership, estamos dando un paso adicional para presionar por el progreso en las áreas que nos importan.”, asegura Gérald Harlin, presidente ejecutivo de AXA IM.

La misión de la Fundación Access to Medicine es guiar e incentivar a las compañías farmacéuticas a mejorar el acceso a la medicina en países de ingresos bajos y medios. Actualmente, el 50% de la población no tiene acceso adecuado a atención médica y, según la gestora, el nivel actual de inversiones es insuficiente para combatir las enfermedades infecciosas.

En estrecha colaboración con las compañías farmacéuticas, pero también con las principales partes interesadas en las comunidades de atención médica, los esfuerzos de esta de la Fundación son sistémicos, lo que ayuda a garantizar el acceso a antibióticos y vacunas esenciales.

“Nuestra asociación con Access to Medicine Foundation y nuestro compromiso de donar una parte de los honorarios de gestión de nuestros fondos de impacto para apoyar proyectos alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, no solo refleja nuestro propósito, sino también lo que creemos que es nuestra misión. haciendo cambios positivos duraderos en todo el mundo”, añade Harlin.

Además, AXA IM también está desarrollando un mecanismo filantrópico para su gama de fondos de impacto. Estos tienen como objetivo invertir en negocios y proyectos diseñados para tener un impacto directo, medible y positivo en la sociedad y/o el medio ambiente, al tiempo que ofrecen beneficios al aprovechar temas clave de la economía sostenible.

Así, el 5% de las tarifas de gestión de este rango se utilizará para financiar proyectos adicionales destinados a desarrollar soluciones con un impacto social. Estos proyectos se centrarán en los temas clave de las estrategias de Responsabilidad Corporativa de la gestora y se alinearán con los ODS seleccionados de la ONU, como, por ejemplo, eliminar la pobreza, salud y bienestar o calidad de la educación, entre otros.

Los fondos de impacto de las unidades de negocio Core y Alternativas (Alts) de AXA IM estarán involucrados en esta iniciativa. La selección de organizaciones benéficas y proyectos asociados será decidida por comités internos dedicados compuestos por expertos en inversión responsable y responsabilidad corporativa de la gestora, así como los equipos de inversión relevantes de AXA IM Core y AXA IM Alts.

“Desde nuestra vocación de gestión activa y de largo plazo, vemos un creciente apetito de los inversores por estrategias que abarquen responsabilidad e impacto. Al incorporar un mecanismo como éste en nuestros fondos de impacto, estamos cumpliendo con las expectativas de nuestros clientes mientras tenemos un impacto directo en los individuos, las comunidades y nuestra sociedad. Esta es otra forma de hacer realidad nuestra misión: invertir junto con nuestros clientes para construir un mejor mañana ”, concluye Harlin.

El tipo de cambio flotante y la profundidad del mercado chileno pueden mitigar las caídas de los commodities

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Pixabay CC0 Public Domain. Manuel Orozco, analista de S&P, destaca el tipo de cambio flotante y la profundidad del mercado financiero chileno como efecto mitigador de los shocks en los precios de los commodities

A finales del mes de abril, la agencia de calificación Standard & Poors revisó la perspectiva de Chile de estable a negativa debido a los riesgos a un menor crecimiento económico esperado dado el efecto del reciente shock externo y a los efectos de las protestas sociales de finales de 2019.

En su informe la agencia explica que esta bajada en la perspectiva “refleja al menos una posibilidad de una entre tres de que podamos revisar a la baja la calificación de Chile dentro de los próximos 24 meses debido a las consecuencias de un posible periodo prolongado de bajo crecimiento económico. De igual forma, el aumento de la incertidumbre global y el riesgo de una débil recuperación en el comercio mundial, unido a los efectos de las recientes protestas sociales, podrían limitar las perspectivas de crecimiento del PIB y contribuir a una erosión de las finanzas públicas de Chile, dando lugar a una bajada de la calificación”.

No obstante, el rating actual del gobierno de Chile, situado en A+, sigue siendo el más alto de la región y en una entrevista en exclusiva a Funds Society, Manuel Orozco, Primary Credit Anaylyst de S&P Global Ratings, detalla los argumentos que sostienen esta calificación, así como sus perspectivas macroeconómicas para el país.

Recuperación en 2021

La agencia espera una contracción del PIB chileno del 4% para 2020 y una recuperación del 4,6% durante 2021. En este sentido, Orozco explica que “desde S&P estamos viendo que este es un shock profundo pero de corta duración, donde esperamos que mucho del output perdido en el primer semestre de 2020 se pueda recuperar. También aquí juegan a favor todas las medidas que han detallado todas las autoridades fiscales y monetarias que deberían ayudar a contener el crecimiento del desempleo y así Chile pueda tener un rebote en el crecimiento a 4,6% durante 2021”.

Para los años siguientes esperan que el crecimiento se estabilice ligeramente por encima del 3% que según Orozco “lo que podría contribuir a mantener la calificación”, aunque puntualiza que “la calificación es un número de factores donde la economía es solo un componente, y que puede haber otras cosas que se deterioren por encima de nuestras expectativas que nos lleven a bajar el rating señala.

Impacto limitado del proceso constitucional

Orozco señala que el escenario base de S&P Global es que proceso constitucional no alterará de forma significativa aspectos claves del modelo económico chileno y que seguirá siendo una economía abierta con flexibilidad monetaria, fiscal y de tipo de cambio y de reconocida fortaleza institucional. Reconoce que este proceso puede generar incertidumbre y afectar a los flujos de la inversión directa. Sin embargo, el escenario base de que el modelo chileno mantendría sus distintivas características resultarían en niveles de inversión que estén en línea con los volúmenes históricos”.

En este sentido, el analista destaca, además, el historial de Chile de compensar con medidas tributarias periodos de mayor gasto, siguiendo un enfoque conservador que “le ha permitido ahorrar suficientes recursos para hacer frente de una manera sustancial a la crisis que estamos atravesando hoy en día”, afirma.

Menor dependencia de las commodities

“No es lo mismo para Chile tener un shock de los precios de los commodities hoy que hace 10-20 años”, declara el experto al ser preguntado sobre la excesiva apertura de la economía chilena. Los motivos detrás de esta afirmación son varios. Entre ellos, Orozco destaca la flexibilidad del tipo de cambio y su función para absorber estos shocks, y la menor dependencia de la economía chilena al sector de la minera, la cual ha disminuido desde una contribución del 20% del PIB al 10% en los últimos años.

La profundidad del sistema financiero es otro aspecto muy relevante para absorber shocks externos y en este sentido, Orozco destaca el fuerte desarrollo que se ha experimentado en los últimos diez años.

“Cuando bajan las tasas, más de una compañía chilena puede optar por buscar financiarse en los mercados domésticos y esto te lo permite el tamaño de tu sistema financiero. Y lo mismo para el gobierno central, que lleva años accediendo a financiación en el mercado doméstico y así no depender tanto del mercado externo”, afirma el analista.

Por último, Orozco señala el hecho de que los dos últimos shocks en materias primas hayan afectado en una mayor magnitud al precio del petróleo que al de cobre ha tenido un impacto mitigador para Chile. “La caída del precio del petróleo ha sido mayor que la del cobre y al ser Chile un importador neto, este efecto actúa como cobertura natural”, concluye.

 

En el medio de las dificultades se esconde la oportunidad

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Javier Allegue crossroads_0
CC-BY-SA-2.0, FlickrFoto: Javier Allegue. Foto: Javier Allegue

Los mayores desafíos generan a menudo las mayores transformaciones y esperamos que la ola de perturbaciones nos ayude a salir de la peor fase de la pandemia del COVID-19 rápidamente, algo que supondrá una excelente oportunidad para los inversores de ese ámbito.  En este aspecto se centran precisamente los fondos Disruptive Growth y Alpha Technology: difícilmente existe un producto con una posición mejor ante esta situación.  La cita del título de este artículo, que es de Albert Einstein, es muy acertada; existen muy pocas posibilidades en una trayectoria de inversión en la que la oportunidad es muy grande y creemos que esta es una de ellas.

El mercado ha reaccionado ante la pandemia de una forma bastante predecible: en primer lugar, experimentó una caída drástica que generó una lectura del mercado bajista (superior al -20 %) en un tiempo récord, y la mayoría de las acciones bajaron bruscamente de manera conjunta.  Curiosamente, y este el primer indicio para nosotros de que la tecnología se estaba tratando de una forma diferente esta vez, las principales empresas tecnológicas  con un gran crecimiento no cayeron más que el mercado en general. 

Normalmente, nuestra percepción ante una caída pronunciada sería que las empresas con un gran crecimiento caerían mucho más inicialmente.  El primer cambio se debió a una mezcla de pánico y una reducción importante del apalancamiento de las carteras.  Tal y como se podía predecir, cuando entramos en situación de confinamiento mundial, algunos sectores quedaron rezagados.  Las aerolíneas, las empresas de viajes y los grupos hoteleros quedaron fulminados y la propia supervivencia de algunos de ellos se puso rápidamente en duda.  A su vez, las medidas para frenar la epidemia dieron lugar a cambios importantes en las prácticas laborales y las costumbres personales, los cuales fueron posibles gracias al mundo tecnológico en el que vivimos.  

El trabajo a distancia y la comunicación virtual se vieron impulsados gracias a la nube, la capacidad para trabajar desde cualquier sitio.  Esto no habría sido posible hace tan solo diez años atrás.  Al mismo tiempo, las cadenas de suministro de bienes y servicios fundamentales se han visto reforzadas por la red de tiendas minoristas online como Amazon, así como por las empresas de servicios de transporte, como la de entrega de alimentos.  En resumen, los ganadores del crecimiento disruptivo  de los últimos diez años son el elemento central que ha permitido una forma de mundo funcional en este período de bloqueo sin precedentes.

Microsoft registró un crecimiento del 775% en servicios en la nube en países que aplican una política de confinamiento.  El director técnico de Telefónica ha dicho que el crecimiento del negocio en la nube previsto para todo el año 2020 se ha producido en apenas unos días.  Los mayores proveedores de telecomunicaciones de EE.UU., AT&T y Verizon, han experimentado subidas en los niveles de tráfico del 27% y el 22% respectivamente.  Los beneficiarios más claros han sido los servicios de conferencias de vídeo y de voz, que se han disparado: por ejemplo, el tráfico de Webex ha subido un 240%, la mensajería a través de Whatsapp de Facebook ha aumentado un 50% y las videollamadas, un 200%.  No obstante, lo que es impresionante es que en Asia, donde las medidas se han relajado y la vida está empezando a volver a la normalidad, los niveles de uso de tecnología a distancia siguen siendo altos en comparación con niveles previos al COVID-19.  Creemos que esta pandemia acelerará el cambio estructural hacia la nube, hacia el teletrabajo y hacia un cambio en los estilos de vida que será permanente. 

El mercado ha empezado a identificarse con este cambio estructural acelerado.  En cualquier recesión normal o desaceleración económica drástica, los semiconductores de materias primas serían los principales perdedores.  En este caso, ha ocurrido lo contrario.  En el GAM Star Disruptive Growth Fund, hemos sido grandes defensores del almacenamiento (DRAM, NAND y HDD) como forma de obtener una amplia exposición a la tendencia del crecimiento de los datos y la inteligencia artificial.  Aunque todas las empresas que seleccionamos para reflejar este tema (Siltronic, Micron y Seagate) han caído drásticamente en una primera reacción ante la epidemia, se han recuperado y Micron solo ha bajado un 15% hasta la fecha y Seagate, un 16%.  Esto es algo atípico en una desaceleración y es un claro indicio de la creciente tendencia hacia la nube.  

En otros ámbitos, las empresas de infraestructuras en la nube como Amazon y Microsoft, así como otros operadores de soluciones puntuales como Zoom Video, Citrix y Docusign, han obtenido un rendimiento relativo sólido.  De hecho, estas tres últimas empresas han experimentado un crecimiento del 44%, el 32% y el 19%, respectivamente.  Esto es algo muy raro en una situación de desaceleración normal.

No está nada claro el tiempo que tardaremos en volver a la normalidad tras esta horrible pandemia, y esto provocará una volatilidad continua en los mercados.  En particular, el momento en que se pondrá fin a las estrategias de confinamiento tendrá una repercusión muy significativa en los posibles resultados de muchas empresas y muchos sectores.  Si bien en muchos casos los gobiernos han establecido una estructura de apoyo financiero sólida durante un período de tres meses, ¿qué sucederá si el período de segregación debe ampliarse?.  Existe un amplia variedad de resultados en los sectores vulnerables, como los viajes, las aerolíneas, los hoteles y las grandes tiendas minoristas, que van desde un cambio estructural (en el mejor de los casos) hasta la quiebra (en el peor); por un lado, existen otros sectores que seguirán una trayectoria impulsada por el crecimiento económico más normal, en la que la incertidumbre es grande actualmente, y, por otro lado, existen otros sectores que experimentarán una gran fortaleza estructural.

En esto último se basa el crecimiento perturbador y la tecnología, que van desde los proveedores de estos servicios, como Amazon y Microsoft, hasta los beneficiarios de las plataformas, como Google y Facebook, pasando por los innumerables actores secundarios en herramientas de colaboración, videoconferencias, ciberseguridad y la modernización general de diferentes sectores para adoptar la tecnología como base.  

Un gran ejemplo de modernización de un sector existente puede verse claramente en Domino’s Pizza, una de las primeras empresas que adoptó la tecnología digital y cuyo modelo empresarial ha cambiado de manera tan drástica que se podría decir que es una empresa fundamentalmente tecnológica.  Según su director digital, ya en 2009, Domino’s empezó a pensar en sí misma como empresa tecnológica que vende pizza: querían adoptar buenas aptitudes con los datos, sin miedo a fallar y trabajar con una velocidad más similar a la de Amazon que una marca de pizzas.  Resulta poético que el día que el mercado alcanzó su pico en 2020, el 19 de febrero, Domino’s publicó las cifras del cuarto trimestre de 2019, las cuales dieron lugar a un crecimiento de la acción ese día del 20%.  Domino’s es un claro ganador en el nuevo contexto, y su modelo empresarial basado en la tecnología la aísla de lo peor de las consecuencias del COVID-19.

Lo que hay que señalar aquí es que, como dijo John Chambers, exdirector general de Cisco, todas las empresas deben innovar basándose en la tecnología: hasta un 40% fracasarán en este proceso a menos que innoven con la fuerza suficiente.  La epidemia del COVID-19 ha reafirmado esta necesidad: esto garantizará una aceleración de la tendencia hacia el uso de tecnologías revolucionarias.  Nadie sabe exactamente qué mercado tocará fondo o si es posible que ya lo haya hecho, pero no hay que pasar por alto la oportunidad que ofrece esta caída.  Se impulsan las mismas tendencias que hemos establecido para que los fondos aprovechen y las carteras de renta variable deben asegurarse de que están expuestas a esta situación por encima de todo.

 

Columna de Mark Hawtin, responsable de inversión de GAM Investments.

 

Advertencias legales importantes

Los datos contenidos en este documento tienen simplemente el objetivo de la información y no constituyen asesoramiento de inversión. Por la veracidad y exactitud del contenido de esta información se declina toda responsabilidad. Cualquier recomendación u opinión contenida en este documento puede cambiar y refleja el punto de vista de GAM en las actuales condiciones económicas. Se declina toda responsabilidad por la veracidad y exactitud de los datos. La rentabilidad pasada no es un indicador de la rentabilidad actual o futura.

 

Las 5 verdades que, según UBS, hacen que los valores sostenibles sean la inversión más interesante del momento

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El interés en la inversión sostenible es más alto que nunca, sin embargo, sigue habiendo confusión sobre lo que realmente representa: ¿Una conciencia tranquila a costa de los retornos más pobres? ¿Son los inversores sostenibles en su mayoría Millennials?

UBS destaca 5 puntos clave que todos deberían conocer sobre uno de los sectores de inversión más actuales y emocionantes.

1. La inversión sostenible ha tenido históricamente resultados comparables a las inversiones convencionales

La inversión sostenible consiste en considerar criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) al evaluar las inversiones. Muchos inversores ahora reconocen que estos factores pueden afectar materialmente el desempeño financiero dependiendo del modelo de sector y de negocio, y evaluarlos ayuda a proporcionar una imagen más integral de los riesgos y las oportunidades. Esto debería respaldar un rendimiento comparable a las inversiones convencionales: de hecho, el índice MSCI KLD 400, uno de los índices «sostenibles» más antiguos que proporciona exposición a las empresas estadounidenses, ha generado retornos y volatilidad similares al S & P500 en los últimos 29 años.

(Tenga en cuenta que el rendimiento pasado no garantiza el rendimiento futuro)

2. La inversión sostenible se está convirtiendo en la corriente principal

El interés en la inversión sostenible, tanto de inversionistas individuales como institucionales, ha crecido significativamente en los últimos años gracias al creciente reconocimiento del vínculo entre los problemas de sostenibilidad y el desempeño financiero. Según Google Trends, las búsquedas mundiales del término han aumentado un 75% desde 2014, y la Revisión Global de Inversiones Sostenibles de 2018 estima que los activos de inversión sostenibles totalizaron casi 31 billones de dólares a principios de 2018, un aumento del 34% desde los niveles de 2016. Un informe de octubre de 2017 de McKinsey incluso describe la inversión sostenible como «la nueva normalidad».

3. Los inversores tienen muchas opciones para invertir de manera sostenible en todas las clases de activos

Históricamente, las opciones de inversión sostenible se centraron principalmente en evitar exposiciones no deseadas en acciones públicas. Hoy en día, los inversores tienen una multitud de opciones que se extienden más allá de las estrategias exclusivas e incluyen enfoques de integración ESG, así como una inversión de impacto intencional. El universo de estas inversiones sostenibles, que abarcan bonos, acciones e inversiones alternativas que incluyen capital privado, crédito privado, bienes raíces e infraestructura, respalda la construcción de carteras de activos cruzados bien diversificadas. A principios de 2018, la mayoría (51%) de las soluciones de inversión sostenible se centraron en la renta variable pública, mientras que aproximadamente el 36% se centró en la renta fija.

4. Más datos pueden ayudar a medir la sostenibilidad de las inversiones

La mayor disponibilidad de datos ambientales y sociales de las propias empresas y de terceros permite una mejor evaluación del desempeño en métricas de sostenibilidad. Esto permite a los inversores evaluar qué inversiones cumplen con varias dimensiones ESG, realizar un seguimiento de su progreso a lo largo del tiempo y priorizar cada vez más los problemas que cada individuo se preocupa.

5. Los desafíos de sostenibilidad pueden representar oportunidades de inversión a gran escala

Los desafíos de sostenibilidad que enfrenta el mundo hoy en día pueden ser desalentadores, ya que van desde las amenazas del cambio climático hasta las limitaciones de los recursos naturales y la disponibilidad insuficiente y la asequibilidad de una atención médica de calidad. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas han sido adoptados por los inversores como un marco común para identificar los problemas sociales y ambientales más urgentes. Las estimaciones del capital necesario para abordar estos desafíos sugieren una oportunidad comercial potencial significativa para soluciones que puedan abordar con éxito estos problemas.

 

 

EE.UU: la crisis del COVID-19 exacerba las debilidades sociales, fiscales, económicas e institucionales

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Pixabay CC0 Public DomainLeo 2014. Leo 2014

La sincronización de la crisis sanitaria y la económica por el COVID-19 exacerbarán las debilidades sociales, fiscales, económicas e institucionales subyacentes en Estados Unidos (AA/Estabilidad).

A pesar de la significativa intervención de la Reserva Federal, incluido su compromiso de comprar cantidades ilimitadas de bonos del Tesoro y títulos respaldados por hipotecas, y el estímulo fiscal de 2 billones de dólares del Congreso, prevemos una profunda recesión de al menos -3,5% de crecimiento en 2020.

Esta previsión base no tiene en cuenta la posibilidad de que se produzca una crisis económica y financiera más profunda. Principalmente, estaría provocada por una grave escasez de liquidez e insolvencia de las empresas, debido a las prolongadas medidas de contención y la falta de acceso oportuno a vías de liquidez públicas o privadas.

El contexto actual vuelve a cuestionar la opinión tradicional de que los bonos del Tesoro de EE. UU. son activos libres de riesgos.

Desde hace tiempo en Scope mantenemos la calificación crediticia de Estados Unidos en AA, apoyado en nuestro análisis de que no se pueden desvincular completamente las debilidades fundamentales de su economía de la fortaleza crediticia sin parangón del país como emisor de la moneda de reserva mundial, el dólar estadounidense. Esto permite a EE.UU. gestionar los déficits fiscales y de cuenta corriente con una preocupación limitada por la sostenibilidad de la

Estados Unidos tienen cuatro debilidades crediticias fundamentales:

  • La disminución del crecimiento potencial actual por debajo del 2% en comparación con el 3% anterior a la crisis financiera mundial
  • Déficit fiscal persistente, agravado por las anteriores políticas fiscales pro-cíclicas del gobierno – prevemos un aumento del déficit a alrededor del 15% del PIB este año
  • Pasivos contingentes importantes, en su mayoría relacionados con las obligaciones de programas de salud y costes médicos
  • Polarización política que impide soluciones bipartidistas para hacer frente a los desafíos mencionados
  • La crisis del COVID-19 exacerbará estas debilidades estructurales. 

Disminución del potencial de crecimiento económico

En primer lugar, el crecimiento potencial del PIB se ha desacelerado considerablemente como consecuencia de la disminución de la productividad total de los factores y de la mano de obra, y se estima ahora en alrededor del 1,8% para 2020-29, aproximadamente la mitad del promedio de 1950-2005, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Por tanto, la crisis del COVID-19 probablemente golpeará con más fuerza a los segmentos más débiles de la sociedad y, por lo tanto, empeorará los resultados sociales más preocupantes de EE.UU., incluida su proporción persistentemente alta de la población que depende de los programas federales de nutrición, atención sanitaria, educación y vivienda. Otros resultados sociales que se están deteriorando son la erosión de la movilidad socioeconómica, los decepcionantes resultados de la educación superior, el estancamiento de los ingresos y el aumento de los niveles de desigualdad de ingresos y riqueza. Es probable que estas cuestiones interrelacionadas limiten la participación en la fuerza de trabajo, la formación de capital humano, el crecimiento de la productividad y la demanda agregada, lo que en última instancia reduce las perspectivas de crecimiento de Estados Unidos.

Estos factores, junto con el aumento histórico de las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo comunicadas durante las dos últimas semanas, de casi 10 millones de personas, ponen de relieve la magnitud del desafío social y del mercado laboral de Estados Unidos. Además, subrayan nuestra previsión de que la tasa de desempleo supere el 10% este año. Es probable que las constantes pérdidas de ingresos de los hogares y las empresas también reduzcan aún más el potencial de crecimiento del país.

Ampliación del déficit fiscal, empeoramiento de la trayectoria de la deuda

En segundo lugar, la crisis del COVID-19 aumentará aún más los déficits fiscales y la deuda pública de Estados Unidos, una trayectoria que la Administración ya había acelerado debido a las anteriores políticas de gasto fuertemente procíclico y de recorte de impuestos. El paquete de apoyo económico de alrededor del 9% del PIB en respuesta a la crisis del COVID-19 aumentará el déficit a alrededor del 15% del PIB, lo que dará lugar a una relación general entre la deuda y el PIB de casi el 125% a finales de este año.

La combinación de elevados déficits fiscales y un menor crecimiento potencial impide una trayectoria descendente en la relación entre la deuda pública y el PIB, que en cambio esperamos que aumente por encima del 130% en los próximos años. Esto está notablemente por encima de los ratios de deuda esperados de Francia (AA/Estable), en torno al 110%, así como de Reino Unido (AA/Negativo), de algo menos del 100%, para finales de 2020.

Pasivo contingente de los programas de salud y de pensiones

En tercer lugar, los pasivos contingentes son un riesgo material para el balance del gobierno federal. Según el FMI, el valor actual neto de los déficits acumulados por los programas de pensiones y de salud es actualmente de alrededor del 200% del PIB, impulsado en su mayor parte por obligaciones relacionadas con el costo de los programes de salud de alrededor del 170% del PIB. Esta exposición contingente es la más alta entre las economías avanzadas, y significativamente superior a la del Reino Unido (61%) y Francia (42%).

La deuda de los gobiernos estatales y locales en alrededor de 3 billones de dólares a partir del cuarto trimestre de 2019 (14% del PIB) constituye un pasivo contingente adicional, que la crisis del Covid-19 pondrá de relieve.

Esperamos mayores transferencias federales a los estados y municipios para amortiguar el aumento de la demanda de desempleo y otros beneficios, así como para cubrir el fuerte aumento de los costes de atención médica. Si bien los costes de salud y las responsabilidades de los estados representan obligaciones morales no vinculantes legalmente, en última instancia podrían ser asumidas parcialmente por el gobierno federal, lo que pondría aún más presión en el balance estatal.

La polarización política impide soluciones políticas bipartidista

Un establishment político dividido y polarizado parece capaz de acordar sólo un mayor gasto gubernamental en lugar de abordar las debilidades estructurales del país mediante reformas bipartidistas.

Creemos que esto representa una debilidad fundamental en la capacidad institucional del país para hacer frente a sus desafíos económicos y fiscales a medio plazo, ya que la polarización da lugar a un proceso legislativo menos deliberativo, a la política de riesgo y a la incertidumbre política, que esperamos que va a persistir también después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos del 3 de noviembre.

Columna de Scope escrita por Alvise Lennkh