Invertir en el futuro con la Inteligencia Artificial
| Por Rocío Martínez | 0 Comentarios

La Inteligencia Artificial (IA) es una de las mayores oportunidades en la cambiante economía de la actualidad. Esta opinión generalizada también la comparte James Chen, gestor senior del fondo Allianz Global Artificial Intelligence.
Para la economía, la adopción de la IA tiene el potencial de recortar significativamente los costes al tiempo que impulsa los ingresos de cara a los próximos años. Los datos son claros: Chen cita una encuesta de McKinsey & Company que muestra que, de media, la caída en costes es del 32% y el aumento de los ingresos, del 63%.
Además, un estudio de PwC revela que la contribución de la IA a la economía global será de 15,7 billones de dólares, de los cuales 6,6 billones corresponden a un aumento de la productividad y los 9,1 billones restantes, a sus efectos sobre el consumo.
Chen resalta que la IA no tendrá implicaciones solamente en la industria tecnológica. Al contrario, “es transformadora a lo largo de todos los sectores de la economía”. Desde salud, a distribución, pasando por aplicaciones para el hogar, la agricultura y el Internet de las cosas.
Además, cree que la IA podría aproximarse a la inteligencia humana en los próximos 10-15 años. “Este camino requiere mucha innovación y se necesitan compañías para hacerlo crecer”, asegura Chen, que admite que hay que saber qué compañías están progresando en este sentido.
El fondo Allianz Global Artificial Intelligence permite a los inversores aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado en este campo. Se trata de una estrategia con 11.300 millones bajo gestión que tiene como singularidad que no se ciñe solamente al ámbito tecnológico.
Chen explica que el 36% de la cartera está expuesto a Infraestructura de IA, es decir, big data, almacenamiento en la nube, Internet de las cosas y telefonía móvil. Otro 33% de las posiciones corresponden a aplicaciones de la IA, como automatización inteligente, robótica, deep learning, ámbito social, sistemas cognitivos y visión artificial (machine vision). El 28% de la cartera está invertido en industrias basadas en las tecnologías de la información, entre ellas, publicidad, agricultura, automóviles, salud, finanzas, educación o real state, entre otros. El fondo tiene una posición mínima en liquidez: un escaso 3%.
El equipo de gestión ha desarrollado su propio análisis económico para seleccionar los valores que formarán parte de la cartera: desde un enfoque bottom-up y a través de un proceso de inversión por fundamentales. Eso sí, también se reservan la posibilidad de manejar tácticamente la cartera, en la que tienen cabida entre 40 y 100 valores.
El tamaño de la posición en cada valor viene determinado por el rango de precios objetivos tanto alcistas como bajistas: el primero es de hasta un 50% y el segundo, de un 20%. La posición más elevada no superará el 10% y la mínima de inicio, el 0,5%.
Entre las oportunidades que ofrece este fondo, según explica Chen, está el elevado potencial de retorno de la inversión a largo plazo, que puede verse incrementado por la gestión activa de las posiciones. Además, da la posibilidad de invertir de forma específica en el área de inteligencia artificial y una elevada diversificación de la cartera de inversión.
Eso sí, se trata de la inversión en compañías pioneras y hay ciertos riesgos. Principalmente, relacionados con la volatilidad de las acciones en cartera.
EE.UU. es la principal área geográfica representada en la selección de valores, con un peso del 86%, mientras Microsoft es el único título en cartera con un peso superior al 5%. Amazon, Meta Platforms, Tesla y ON Semiconductors superan el 4%.