. El Banco Popular de China y el Banco Central de Chile firman un convenio de agencia para invertir en el mercado interbancario de bonos
El gobernador del Banco Popular de China, YI Gang, y el presidente del Banco Central de Chile, Mario Marcel, firmaron en Santiago un convenio de agencia para invertir en el mercado interbancario de bonos en China.
Hasta la firma de este convenio, el Banco Central de Chile operaba con un acuerdo exclusivo con el Banco Popular de China y a partir de ahora, podrá hacerlo tanto con entidades públicas como privadas de ese país.
La ceremonia se realizó en uno de los salones del Banco Central de Chile, en el marco de una visita del gobernador del Banco Popular de China, quien encabezó una delegación de esa entidad integrada por los directores generales del Departamento Internacional Zhu Jun y Guo Kai; el sub director del Departamento Internacional División G20, Teng Rui y el representante de la Región Caribe, Zhou Ye.
La delegación visitante sostuvo luego un almuerzo con los integrantes del Consejo del Banco Central de Chile, integrado por su Presidente Mario Marcel; el vicepresidente Joaquín Vial y los consejeros Rosanna Costa, Pablo García y Alberto Naudon.
También participaron el gerente de División Política Monetaria Elías Albagli y el gerente de Análisis Internacional, Diego Gianelli. Luego de esta reunión, el gobernador Yi y el presidente Marcel sostuvieron una reunión bilateral, en la cual se evaluaron posibles instancias de cooperación entre ambas instituciones.
Pixabay CC0 Public DomainWeisanjiang
. CPR AM lanza un fondo de renta variable global temática que invierte en educación
En línea con su compromiso con las tendencias con mayor potencial global, CPR AM, la filial y centro de gestión temática de Amundi, ha ampliado su oferta con el lanzamiento del fondo CRP Invest-Education, un subfondo de la SICAV luxemburguesa que invierte en acciones internacionales que forman parte del ecosistema educativo. La gestión está a cargo de Guillaume Uettwiller como gestor, y Yasmine de Bray, como co-gestora.
«La educación es uno de los principales retos que nuestra sociedad tendrá que afrontar para adaptarse a los grandes cambios tecnológicos que están aconteciendo. “Nos complace anunciar el lanzamiento de CPR Invest-Education, el primer fondo dedicado exclusivamente a esta temática», dijo Gilles Cutaya, director de marketing y comunicación de CPR AM.
La gestora considera que la educación, uno de los principales retos globales del siglo XXI; y concierne a todas las personas independientemente de su país de origen y cultura. La ONU ha calificado el acceso a una educación de calidad dentro de un marco de igualdad como uno de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
“La educación es una de las claves para alcanzar otros objetivos como la lucha contra la pobreza, la reducción de las desigualdades, el acceso a una mejor calidad de vida y la tolerancia entre sociedades. Se espera que el mercado global de la educación, actualmente estimado en cinco billones de dólares, se duplique hasta 2030, impulsado principalmente por los cambios demográficos y sociales y la revolución tecnológica”, explican desde la gestora.
La gestora señala que para hacer frente a los desafíos de esta temática, la filosofía de inversión de CPR Invest – Education se basa en un enfoque dual que busca combinar sentido y potencial de rendimiento. En primer lugar, el universo definido por el equipo de gestión cubre todo el ecosistema educativo a lo largo de la vida de un individuo y se estructura en torno a tres pilares:
Acceso a la educación y al mundo profesional: gestión y administración escolar, desde la primera etapa de la infancia hasta la formación continua, integración profesional, acreditación y contratación.
Contenidos y herramientas: editores y distribuidores de contenidos educativos y profesionales, así como todas las tecnologías relacionadas con la educación (EdTech).
Servicios del día a día: alojamiento para estudiantes, catering, transporte escolar, financiación y material escolar
En segundo lugar, este fondo está en línea con la filosofía de inversión responsable de CPR AM y Amundi. El equipo de gestión adopta un enfoque exigente y sostenible, excluyendo a las empresas con malas prácticas ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo) y/o que son objeto de controversia siguiendo criterios específicos relacionados con la temática.
«La educación es una de las piedras angulares para un crecimiento económico fuerte y sostenible. El universo de inversión relacionado con esta temática es extremadamente joven y debería beneficiarse de una dinámica de crecimiento significativa en los próximos años. Por lo tanto, tenemos mucho margen de maniobra a largo plazo para aprovechar todo el potencial que ofrece el ecosistema educativo, a la vez que aseguramos un enfoque verdaderamente responsable», subraya Guillaume Uettwiller.
La cartera del fondo CPR Invest – Education incluye aproximadamente 70 valores. El fondo está registrado en Francia, Reino Unido, España, Austria, Bélgica, Finlandia, Italia, Holanda, República Checa y Suecia.
«Hay tendencias estructurales muy fuertes en torno a la educación y estamos convencidos de que se trata de la próxima temática a largo plazo que nos permitirá combinar sentido y rendimiento. Reúne todos los ingredientes para satisfacer las necesidades de los inversores, tanto individuales como institucionales, como parte de una inversión de diversificación», concluye Vafa Ahmadi, director de gestión de renta variable temática.
CC-BY-SA-2.0, FlickrFoto: John Sonderman. Por qué no nos seduce la renta variable estadounidense
Nos encontramos en un momento óptimo para hablar sobre los mercados estadounidenses dados los recientes retrocesos. A comienzos del 2018, la visión de consenso era que la expansión estadounidense seguía adelante, pero avanzaba hacia el final del ciclo, mientras que los mercados emergentes, Japón y Europa todavía se encontraban al inicio de una expansión y recuperación.
Se esperaba que las rebajas fiscales introducidas por el presidente Trump a finales del pasado año ampliaran el déficit en los Estados Unidos, si bien este estímulo también resultaría beneficioso para la expansión global, concretamente, en la esfera de los emergentes y en los sectores de energía y materiales.
Se preveía un pronunciamiento de las curvas de rentabilidad, lo cual favorecería que otros bancos centrales refrenaran su relajación monetaria. Por su parte, se esperaba que el dólar estadounidense se debilitara y el aumento de tasas de interés implicara que las acciones de value, financieras y emergentes se anotaran rentabilidades relativamente positivas, mientras que las acciones de tecnología y crecimiento ofrecerían rendimientos relativamente negativos.
Como de costumbre, las expectativas no siempre terminan por materializarse. En realidad, la retórica en torno a la guerra comercial de la administración Trump se recrudeció rápidamente y se tradujo en tácticas agresivas contra el resto del mundo, no solamente para China. Dicha evolución se tradujo en una depreciación significativa del renminbi en julio, terminando en la práctica con la visión de consenso que se describe anteriormente.
Durante buena parte del periodo transcurrido desde agosto del 2016, los mercados globales han evolucionado de forma coordinada. Sin embargo, en el 2018, comenzaron a experimentar una correlación más negativa: los mercados estadounidenses han continuado ascendiendo, mientras que buena parte del resto del mundo se ha mantenido en terreno negativo. Consideramos que esta situación es extraña dada la dinámica subyacente del mercado estadounidense.
Creemos que existen diversas cuestiones clave relativas a las valoraciones en el mercado estadounidense y los estímulos que se están aplicando. En primer lugar, el índice Citi Economic Surprise parece haberse desconectado completamente de las tendencias de la renta variable estadounidense; se han ignorado las señales de empeoramiento de los datos y el mercado bursátil ha seguido delante de todas formas. En nuestra opinión, esta tendencia no es sostenible.
El índice de US CAPE, que muestra un PER a partir de los beneficios ajustados por la inflación de los 10 últimos años, se encuentra actualmente por encima del nivel de “advertencia”; de 25, por cuarta vez desde comienzos del último siglo, lo cual indica que el mercado se encuentra sobrevalorado. El índice de CAPE invertido, que compara los beneficios con los tipos libres de riesgo de los bonos del Tesoro, sugiere que nos encontramos en una situación en que la rentabilidad de los bonos del Tesoro es más atractiva, otra señal de que la renta variable estadounidense no es asequible.
El múltiplo del EBITDA correspondiente al índice de S&P 500 es otro parámetro adecuado a tener en cuenta. En la actualidad, se encuentra en máximos, aproximadamente, de 12. Al tomar en consideración el aumento de los costos de las importaciones que se derivan inevitablemente de la imposición de aranceles, la ralentización de la demanda china en general de bienes estadounidenses, la solidez del dólar estadounidense, que reducen las ventas en el extranjero, y el alza de los tipos de interés apuntan a que el potencial de beneficios estadounidenses ha llegado a su máximo, algo que consideramos que el mercado ya ha descontado.
Las recompras de acciones estadounidenses también se encuentran en máximos, otra posible advertencia de que el mercado se aproxima a su punto más alto. Para abordar una dinámica incluso más a largo plazo, es importante fijarse en el patrimonio de los hogares estadounidenses, que han crecido en gran medida desde la gran crisis financiera, y en comparación con el PIB. Se ha producido una divergencia significativa entre ambos durante las dos últimas décadas; en este momento, nos encontramos en una posición en que, según nuestra opinión, prácticamente todo se encuentra sobrevalorado. Pensamos que esta importante desconexión resulta preocupante, pues la caída resultante puede resultar incluso más traumática. Las estimaciones de esta sobrevaloración se encuentran en el entorno de los 30 billones de dólares. Una vez más, no resulta sostenible.
El déficit sigue siendo otro tema de conversación importante. Los ingresos previstos no cubrirán el gasto que Trump ha trazado y es probable que el déficit aumente como consecuencia de las rebajas fiscales previstas por Trump. Los aumentos del déficit de esta magnitud sólo suelen darse en periodos de recesión, por lo que, dado que Estados Unidos todavía se encuentra en un periodo de crecimiento, esta escalada de la deuda resulta inquietante.
Además, no puede decirse que se trate de un buen momento para comprar acciones al encontrarse la tasa de desempleo en un mínimo cíclico, como sucede en la actualidad. También podría ser un mal momento para comprar acciones al hallarse la curva de rentabilidades plana, a punto de invertirse.
Además, los resultados de las elecciones legislativas también podrían ser el origen de más turbulencias. Con los republicanos manteniendo el Senado, pero perdiendo la Cámara, un posible bloqueo político podría ralentizar el crecimiento, si bien la política comercial probablemente seguiría siendo agresiva. Pensamos que la reacción del mercado será moderada, pero tanto el dólar estadounidense como la renta variable registrarán cierta presión vendedora. La tensión para el mercado de bonos probablemente se contendría, pues serían menos probables nuevos estímulos fiscales.
En última instancia, no nos sorprenden en demasía las recientes ventas masivas dado la variedad de factores que sugieren que la renta variable estadounidense tiene poco recorrido al alza tras la gran subida de este año. Creemos que otros factores catalizadores que podrían desencadenar nuevas ventas son, entre otros, que la inflación estadounidense aumente significativamente, que la Reserva Federal cometa un error en su política y suba las tasas de interés demasiado rápido y que los bonos suban con rapidez al descontar el pleno empleo y la inflación importada con motivo de los aranceles. Consideramos que han existido mejores puntos de entrada en el mercado estadounidense que en el actual y que pueden encontrarse más valores en otros ámbitos.
Columna de Charles Hepworth, director de inversiones, miembro del equipo de carteras gestionadas de GAM Investments.
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Foto: xPhere CC0. ¿Pasó la tempestad? ¿Cuánto durará la recuperación?
Las bajas en 2011 y 2012 del Dow Jones (DJ), S&P 500 (S&P) y Nasdaq Compuesto (NASDAQ), de 17%, y 18%, en promedio, respectivamente, sin incluir a Russell 2000 (RUT) porque cayó mucho más, se entendieron como baches en la trayectoria de recuperación de la gran crisis. Alineado al proceso, el índice principal de la BMV (IPC) declinó 10% y 14% en uno y otro año. Se asume que a partir de 2014 las bajas de las bolsas se derivaron de la nueva realidad política y económica global. Así, a mediados de 2015, los índices perdieron hasta 14% en promedio (RUT, 24%) desde sus nuevos máximos. Durante 2018, Wall Street ya había dejado 10,5% en promedio en el camino, con un proceso de recuperación de DJI y S&P que se dilató por nueve meses. El IPC, que en 2015 estaba por culminar su alineación a la dinámica alcista generalizada, produjo entonces bajas de 12%; en el primer semestre de este año, perdió también 12%.
Retroceso similar al de otras ocasiones, pero…
El ajuste actual de Wall Street hasta el punto mínimo (semana del 20 al 26 de noviembre), promedia 11% (si agrupamos a RUT, que es más sensible, la media se eleva a 12,5%). El IPC, que se desligó de DJI y S&P a partir de octubre de 2016 (factor Trump), y que hacia julio de este año parecía tender a emularlos (factor electoral), se desplomó 22%. En proporción, cayó lo doble de lo que cabría esperarse.
Por su magnitud, el retroceso global se consideraría “normal”, similar a los que ha habido en este largo proceso de alza (bull market), si no fuera por diversos elementos que mencioné en la colaboración pasada y que, entremezclados con los excesos de créditos apalancados y la incertidumbre que supone el endeudamiento internacional (gobiernos, empresas, hogares), con dólar y réditos más altos (el FMI hizo sonar las alarmas), las posibilidades de “rebote” accionario no lucen inminentes como en las veces pasadas.
Un par de indicios positivos es 1) que DJI, S&P e NASDAQ, como previmos, parecieran sostenidos por las líneas de los promedios móviles (PM) de 200 y 300 días y 2) la formación técnica que dibujan a partir del 24 de octubre, parece ser alentadora. La tesis se mantiene: ahí puede estar por ahora el soporte duro.
¿Cuánto para volver a máximos?
En medio de contextos difíciles, en las ocasiones posteriores a 2009, las bolsas han tardado al menos seis meses, en una de ellas más de un año, en tornar a sus techos previos. Ahora, aun con el entorno externo más complicado, que incluye diversas emisoras de peso oscilando en zona bajista (bear market), se advierten visos de solución. Sobre todo, porque los problemas no son del tamaño ni entrañan la dificultad extrema que los de hace diez años. Si los responsables atienden como es debido los aspectos cruciales, la escalada podría conformarse entre diciembre y mayo. Desde luego, dada la reconfiguración geopolítica mundial, persiste la otra posibilidad prevista: que sobrevenga estancamiento.
¿Cuánto menos habría perdido el IPC por el mero efecto dominó?
A simple vista y con base en lo que se ha visto desde la crisis, alrededor de la mitad de su caída brusca. ¿Su recuperación irá correlacionada a la de Wall Street? Es probable, e incluso es factible que salga antes de su hundimiento excesivo (subida a 45 mil puntos) si el nuevo gobierno presenta cifras presupuestales y plan de desarrollo coherentes y el congreso evita pronunciamientos o ideas vagas y grandilocuentes. Pese a todo, aunque el riesgo de agudización de la hondonada sigue latente, la situación interna no equivale a la de 1995, cuando el índice se desbarrancó 47%, ni el contexto internacional se equipara al de 1998, 2000 o 2008, cuando se difuminó el 45%, 37% y 47% de su valor, respectivamente. Por eso, a pesar de las formas erráticas del nuevo ejecutivo, el 22% de la baja actual parece en parte desmedido.
Pixabay CC0 Public DomainDassel. Perspectivas 2019: el menor crecimiento no es preludio de recesión
El año ha sido complicado para el mercado y todo apunta a que en 2019 las cosas serán muy diferentes a como fueron en 2018. Por eso, ahora que acaba el año, las gestoras empiezan a hacer públicas sus previsiones para el próximo año y si hay algo en lo que todas coinciden es en afirmar que el crecimiento global se va a ralentizar, pero eso no significa que estemos ante una recesión a corto plazo.
El crecimiento continuará en casi todas las áreas geográficas, pero lo hará con menos intensidad. De hecho, el análisis que hace AXA IM señala que en 2018, el crecimiento alcanzó su punto más alto. “2018 nos ha ofrecido el mayor crecimiento en siete años. El crecimiento del PIB de Estados Unidos alcanzó su máximo en 12 años, China parece que va a superar su tasa de crecimiento objetivo del 6,6%, los mercados emergentes se expandieron en línea con la tasa del año pasado y aunque el crecimiento de la zona euro se desaceleró, su mantiene en el 1,9%, es decir por encima de su potencial”, apunta en su informe.
El hecho de que siga habiendo crecimiento argumenta la percepción de las gestoras de que una recesión no es una posibilidad a corto plazo. Por ejemplo, Deutsche Bank considera que no habrá recesión en la economía mundial en 2019, aunque anticipa que sí se producirá una desaceleración. La entidad prevé que la economía global crezca por encima del 3,5% durante el próximo año a pesar de algunos factores políticos de riesgo como la guerra comercial entre EE.UU. y China, el Brexit y el desafío presupuestario italiano.
“Creemos que una economía global cada vez más divergente y una revolución política están contribuyendo a la creciente volatilidad en el mercado y a reforzar la necesidad de ser activo y selectivo. Los temas atractivos a largo plazo incluyen el crecimiento de la Inteligencia Artificial, la creciente influencia de China en Asia y el potencial de los factores ESG (factores ambientales, sociales y de gobernanza) para mejorar el rendimiento de las inversiones”, apunta en esta misma línea Neil Dwane, estratega global de Allianz Global Investors.
La gran pregunta es: ¿hasta cuándo durará el crecimiento? 209 será un año totalmente diferente y eso podría hacer cambiar el ciclo. Según el análisis que hace Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, recuerda que 2019, por primera vez en los últimos años, “los bancos centrales van a ser vendedores netos de activos y no habrá el efecto liquidez que ha favorecido las valoraciones anteriormente. Ya hemos visto una caída significativa. En concreto en el índice S&P500 los beneficios esperados han pasado de cotizar a 19 veces a hacerlo a 15 y en 2019 se puede mantener esta tendencia, quizá no de manera tan dramática. Pero la volatilidad aumentará”.
En opinión de Nordea AM, un nuevo entorno de mercado ya ha quedado patente este otoño: cuando las dos economías más importantes avanzan de forma desincronizada, el mundo tiene un problema. “La economía estadounidense avanza a toda máquina mientras que China sigue ralentizándose, pese a los renovados estímulos fiscales y monetarios. Puesto que la política monetaria mundial viene determinada en gran medida por Washington, y el crecimiento mundial aún sigue impulsado principalmente por China, esta divergencia trae consigo problemas para los mercados. La consecuencia es que las condiciones monetarias, impulsadas por una sólida economía estadounidense, se están tornando demasiado restrictivas para el conjunto de la economía mundial. Por tanto, prevemos que la desaceleración mundial seguirá su curso”, explican desde Nordea AM.
Pixabay CC0 Public DomainSCAPIN. Los fondos de commodities ganan peso como alternativa para descorrelacionar las carteras
Los movimientos al alza en el precio del petróleo experimentados a lo largo del último mes han reavivado el interés de los inversores europeos en fondos de materias primas, según indica el último informe sobre tendencias The Cerulli Edge, en su edición europea, elaborado por Cerulli Associates.
Las commodities tienen a ser un activo con mayor riesgo y con comportamientos y desempeños muy diferentes, lo cual puede traducirse también en oportunidades para el inversor. Según indican desde Cerulli Associates, firma global de análisis y consultoría, este tipo de activos son más demandados cuando las economías son fuertes, pero gran parte de la inversión depende de las tensiones geopolíticas que tanto condicionan el mercado de petróleo.
“Las sanciones impuestas por Estados Unidos han afectado a las exportaciones de Irán, aumentando los precios del petróleo. Cualquier sanción contra Arabia Saudita podría ser aún más importante para los mercados», explica André Schnurrenberger, director general para Europa de Cerulli Associates.
En su opinión, las cestas de productos con activos de commodities están menos correlacionadas con, por ejemplo, la renta variable, por lo que son un buen elemento para introducir en las carteras cuando se busque diversificación, más a un . “Los bancos centrales, a través de la flexibilización cuantitativa, han apoyado la renta variable y los bonos durante los últimos años. Muchos expertos dicen que la retirada de tales posiciones puede impulsar la venta de acciones y la compra de oro y otros metales», señala Schnurrenberger.
En este sentido, desde Cerulli Associates señalan que los ETFs se han convertido en un vehículo de inversión bastante popular para buscar esa diversificación entre las carteras, ya que ofrece un coste razonablemente bajo. “Los ETFs ofrecen al inversor acceso a una variedad de mercados, sin que tenga que pensar demasiado en cómo se descubren, almacenan, extraen o cualquiera de los otros procesos necesarios para llevarlos al mercado», dice Schnurrenberger.
Por eso desde Cerulli Associates creen que estas dos ideas, los ETFs y la inversión en commodities, convergerán. “Los proveedores de productos deben considerar los fondos de materias primas o commodities, especialmente los ETFs, como una opción atractiva, aunque es posible que haya que trabajar para explicar por qué el coste nunca es tan bajo como en los productos de bonos y renta variable. Los fondos de fondos y otros productos que buscan la diversificación también se tendrán más presentes en sus inversiones los activos vinculados con las commodities”, concluye Schnurrenberger.
Foto cedidaAna Botín, presidenta de Banco Santander.. Santander respalda los Principios de Banca Responsable de Naciones Unidas
La Iniciativa Financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI, por sus siglas en inglés), de la que forman parte Banco Santander y otros 27 bancos, ha lanzado el borrador de los Principios de Banca Responsable. Estos principios definirán el papel y las responsabilidades del sector financiero para garantizar un futuro sostenible. Al comprometerse con el nuevo marco, los bancos adaptarán sus negocios a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y al Acuerdo de París sobre cambio climático.
“La banca responsable no es un concepto nuevo, pero esta iniciativa reconoce su importancia hoy en día. La banca solo puede cumplir su misión de ampliar el acceso a los servicios financieros, e impulsar el empleo y el crecimiento económico, si trata a los clientes, los accionistas y a la sociedad con el respeto que se merecen. La esencia de la responsabilidad es eso: el beneficio obtenido con una misión”, señaló Ana Botín, presidenta de Banco Santander.
Los principios fijan una definición estándar mundial de lo que implica ser un banco responsable y pretenden garantizar que los bancos creen valor tanto para sus accionistas como para la sociedad. Aportan el primer marco mundial para incorporar la sostenibilidad a todas las áreas del negocio bancario, desde la estrategia hasta la gestión de fondos o las operaciones financieras.
Al firmar los Principios de Banca Responsable, los bancos se comprometen a asumir públicamente el impacto social, ambiental y económico del sector. Además, acuerdan establecer objetivos públicos para abordar los efectos negativos más relevantes, a la vez que buscarán ampliar su capacidad de impacto positivo. De esta forma, los inversores, los políticos, los reguladores, los clientes y la sociedad civil podrán comparar bancos y hacerles asumir responsabilidades en función de sus objetivos con la sociedad.
Los principios entran ahora en una fase de consulta pública de seis meses, antes de que los firmen bancos de todo el mundo en la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York en septiembre del 2019. Se ha invitado a bancos y grupos de interés de todo el mundo a que presenten sus comentarios y observaciones para el desarrollo futuro de estos principios y a que expresen su apoyo firmando los Principios de Banca Responsable.
Pixabay CC0 Public DomainPexels. Las oportunidades de los valores industriales inteligentes, según DWS
Los objetivos de inversión del fondo DWS Smart Industrial Technologies son empresas que combinan de forma inteligente el mundo digital y el mecánico. En opinión de la gestora, el sector de la aviación ha crecido con más fuerza que la economía mundial durante muchos años y por eso, en la actualidad, tiene un gran peso en su cartera.
“Cada año, alrededor de 1.500 nuevos aviones entran en servicio en todo el mundo. La mitad de ellos es para reemplazar aviones más antiguos, mientras que la otra mitad aumenta la capacidad de las aerolíneas”, explica Marcus Poppe, gestor del fondo. De hecho, según la gestora, existe una demanda desproporcionada de aviones de corto y medio recorrido como el A320 de Airbus o el 737 de Boeing.
En su opinión, la presión de los costes sobre las aerolíneas está cambiando su modelo de negocio. De los muchos proveedores en la producción aeronáutica, Marcus Poppe encuentra especialmente interesantes a los fabricantes de motores. «La venta de motores de avión únicamente es rentable con series muy grandes, por lo que en los próximos años estas empresas ganarán cada vez más dinero en el creciente sector del mantenimiento, que tiene altos márgenes», explica el gestor.
Estos altos niveles de rentabilidad se deben principalmente al uso de la tecnología. En los últimos años, la presión de los costes sobre aerolíneas ha hecho que éstas hayan logrado obligar a los fabricantes de motores a cambiar completamente su modelo de negocio. En el pasado, los fabricantes se beneficiaban principalmente de los elevados márgenes en el mercado de repuestos, pero hoy en día las compañías compran un rendimiento garantizado del motor que pagan por hora de vuelo. «Cada pieza de repuesto es pagada por el fabricante del motor y, como resultado, quieren hacer la menos cantidad de remplazos posible», dice Poppe. Por lo tanto, para el gestor, estas empresas son las pioneras del llamado mantenimiento predictivo y basado en condiciones.
Además de “comercio electrónico y globalización», que es uno de los focos del DWS Smart Industrial Technologies, la gestora identifica otros cinco sectores industriales inteligentes de cuyo desarrollo los inversores también pueden beneficiarse: automatización y robótica, digitalización y seguridad de datos, tecnología de la construcción y eficiencia energética, infraestructura y tecnología médica.
Foto: César Perez Tapia. La generación X se convertirá en la de mayor riqueza y los asesores deben reconocerlo
En el transcurso de los próximos 25 años cerca de 45 millones de hogares estadounidenses transferirán un total de 68 billones de dólares (trillion en inglés) a herederos y organizaciones benéficas según proyecta Cerulli Associates.
El nuevo informe de la firma de consultoría e investigación global, High-Net-Worth y Ultra-High-Net-Worth Markets 2018: Cambiando la demografía de la riqueza privada, encuentra que los Baby Boomers transferirán casi el 70% del total, o alrededor de 48 billones de dólares.
La transferencia se puede lleva a cabo en cuatro modalidades: regalar a herederos inter vivos (en vida), legar a herederos (al morir), donar a caridades inter vivos, o legar a caridades. Cerulli espera que una gran mayoría de la riqueza, casi el 93%, se transfiera al momento de la muerte, y el resto se donará a organizaciones benéficas y se otorgará a los herederos a través de donaciones entre vivos.
«Este cambio multigeneracional en la riqueza reformará el panorama de la administración de la riqueza durante el próximo cuarto de siglo y obligará a las empresas a alterar sus modelos y servicios de negocios existentes», afirma Asher Cheses, analista de Cerulli. «Los Gen-Xers son los principales beneficiarios de la riqueza transferida de los Baby Boomers», agrega Cheses. De hecho, al final del período de 25 años, Cerulli espera que los Baby Boomers sean reemplazados por Gen-X como la generación con mayor riqueza. «A pesar de que tomará algún tiempo para que estas familias superen a la generación Baby Boomer, la construcción de relaciones genuinas y duraderas con esta cohorte de herederos debe ser una prioridad para los ejecutivos de gestión de patrimonio», afirma Cheses.
A medida que los Baby Boomers buscan retirarse y transferir una parte significativa de su riqueza a las próximas generaciones (Gen-X y Millennials), Cheses considera que las firmas que sirven a los HNWI serán presentadas con una gran oportunidad y una importante amenaza. Según Cheses, las empresas deben responder construyendo relaciones multigeneracionales con sus clientes y adaptarse a las nuevas expectativas y preferencias de la próxima generación. “La planificación de la riqueza multigeneracional puede ser costosa y requiere un proceso bien pensado. Las empresas que son capaces de desarrollar una estrategia exitosa no solo para atender las necesidades cambiantes de los Baby Boomers, sino también para involucrar de manera efectiva a la próxima generación de herederos probablemente retendrán la mayor parte de los recursos en los próximos años», concluye.
Foto: Presidencia mexicana. Este no es un buen año para el multilateralismo pero el T-MEC ya está firmado
De acuerdo con BBVA Bancomer, el sentimiento de los mercados al cierre del mes fue de cautela a la espera de algunas definiciones en las reuniones que tuvieron lugar con motivo de la cumbre del G20 en Argentina. Las naciones y miembros del G-20 seguían luchando por llegar a un acuerdo sobre temas clave como comercio, inmigración y el cambio climático, mientras los líderes mundiales comenzaban a llegar a Buenos Aires antes de una cumbre que comenzaría el viernes y que sería marcadaa por un comentario de una fuente del Gobierno alemán que enfatizó en que «Este no es un buen año para el multilateralismo» y que las negociaciones son «muy, muy difíciles».
Sin embargo, en el marco de la cumbre que se comprometió a conseguir consenso para un desarrollo justo y sostenible, los presidentes Enrique Peña Nieto, Donald Trump y Justin Trudeau firmaron el nuevo acuerdo comercial denominado Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). En el que fuera el último día del presidente mexicano. En su discurso, Peña Nieto comentó que «El tratado que hoy suscribimos es la expresión de la voluntad compartida por nuestras tres naciones de trabajar unidas por el bienestar y la prosperidad de cada una de nuestras sociedades. Este día marca la culminación de un largo proceso de diálogo y negociación, que permitió superar diferencias y conciliar visiones».
Mark Mobius de Mobius Capital Partners, comenta que el nuevo tratado es suficientemente similar al anterior para no dar la impresión que el comercio entre los tres países se verá drásticamente alterado. Si bien exige que un 40% de los componentes de los autos exportados se hayan fabricado por trabajadores con sueldos superiores a los 16 dólares la hora, Mobius señala que esta situación se puede arreglar al introducir mayor automatización. El conocido inversor de mercados emergentes y frontera también destaca que «desde la perspectiva de la ESG, es agradable ver un mayor énfasis en los derechos laborales y ambientales. El T-MEC realiza una serie de mejoras significativas, que deberían tener un impacto positivo, especialmente en México», añadiendo que «un componente peligroso del acuerdo es que tiene una cláusula de expiración con el acuerdo que expira en 16 años, a menos que los países acuerden una extensión después de 6 años», lo que significa que al final de la gestioón de AMLO se deberían estar llevando a cabo las negociaciones para ratificarlo.
En general, Mobius considera el tratado beneficiosos para México, en especial considerando la situación geopolítica que viven los Estados Unidos y China, por lo que México seguirá siendo un foco para Mobius Capital Partners. Eso sí, se mantendrán atentos al entorno macro en general, con la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.