Banco Santander coloca una segunda serie de bonos con tasa flotante en el mercado local

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Banco Santander coloca una segunda serie de bonos con tasa flotante en el mercado local
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Tras haber realizado una exitosa colocación en agosto, Banco Santander regresa al mercado de deuda local con una segunda serie de bonos en pesos con tasa flotante. La serie U3, que vence el 1 de junio de 2021, es por un monto total de 75.000 millones de pesos.

El instrumento, que paga intereses variables con cupones anuales calculados en función de la tasa cámara, Tasa cámara obtenida del Indice Cámara Promedio (ICP) que construye y publica diariamente la ABIF a partir de la tasa cámara interbancaria promedio informada por el Banco Central de Chile, más un spread, se emitió a través de un remate holandés, adjudicándose a un precio de 100,94, lo que representa un spread de 60 puntos básicos sobre la tasa cámara. En tanto, la serie está clasificada con rating local AAA por las agencias Fitch Ratings y Feller Rate.

Con este hito, la entidad continúa desarrollando el mercado de deuda en tasa flotante en Chile, generando una curva de instrumentos con características similares a diferentes plazos. Esto permitirá balancear su perfil de vencimientos y, al mismo tiempo, proveer liquidez al mercado. Cabe destacar que el desarrollo de este producto comenzó en 2017 y culminó con un extenso roadshow local en agosto de este año, gracias al cual los principales inversionistas conocieron sus características.

Para Emiliano Muratore, Chief Financial Officer de Santander, “la segunda colocación de este nuevo instrumento aumenta la oferta en el mercado de papeles que entregan protección directa al alza en las tasas de interés. La demanda demuestra también el trabajo realizado durante el año con los inversionistas para promover este tipo de estructura”.

Stranger things

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Stranger things
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¿Qué nos están diciendo los mercados? En las últimas semanas, hemos visto algunos desplazamientos masivos y hemos observado corrientes de fondo que, a veces, son difíciles de encajar entre sí. En efecto, los mercados han caído de forma mucho más sustancial que los datos económicos, que los giros en las condiciones de oferta y demanda en el mercado del petróleo y que los cambios en las perspectivas estratégicas en zonas importantes para el comercio global.

Pese a que los datos económicos han ido suavizándose y los miedos iniciales en torno a las futuras restricciones de oferta en el mercado petrolífero no se han materializado, resulta complicado explicar una corrección del 10% en los mercados de acciones y una del 20% en los precios del petróleo tras los máximos de septiembre y principios de octubre. Obviamente, todos los que llevamos más tiempo en los mercados hemos visto incluso “stranger things” que lo que ha ocurrido en el último mes, pero parece justo preguntarse qué está en juego en este momento.

Primero, probablemente resulte útil dar un paso atrás y evaluar dónde estamos en el panorama fundamental y qué ha cambiado este año. Desde mediados de 2016, ha habido una recuperación extraordinariamente intensa y cada vez más sincronizada. Pero esto cambió a principios de 2018: la dinámica cíclica global comenzó a repuntar y emergieron las divergencias en el ritmo de crecimiento entre las distintas regiones y sectores. En concreto, las regiones europeas, japonesas y emergentes se desvincularon de la fortaleza de la economía estadounidense.

Asimismo, nuestro “Global Cycle Indicator”, que registra la dinámica de más de 70 encuestas realizadas empresas y hogares, se suavizó en los últimos siete meses. 

Esto supuso la retirada de un sólido soporte para los mercados financieros internacionales y, de esta forma, se abrió la puerta a la incertidumbre de los inversores y se permitió que los factores políticos y normativos tuviesen más influencia en el sentimiento del mercado.

Al mismo tiempo, la evolución de los indicadores no justifica del todo la tendencia negativa que se ha observado en los mercados desde el pasado febrero. De hecho, el crecimiento global, los beneficios corporativos y la confianza de empresas y hogares se han mantenido bastante bien este año y parece que van a consolidarse.

Los indicadores no dan motive para anticiparse a un escenario de recesión para 2019. Además, hay que hacer hincapié en que los ciclos económicos no mueren de viejos. Los parámetros históricos apuntan a comportamientos muy irregulares a lo largo del tiempo. Hay ciclos muy cortos, como a principios de los años 80 en Estados Unidos y Europa, y ciclos muy largos, como las últimas tres décadas en Australia o actualmente en EEUU.

Asimismo, aquellos indicadores que tradicionalmente suelen aparecer en el periodo previo a una recesión –la aceleración de las dinámicas salariales e inflacionarias, el excesivo apalancamiento del sector privado o las “sobreinversiones”- continúan ausentes.

Evidentemente, siempre existe la posibilidad de que haya un “shock negativo” en los mercados y, como consecuencia, un endurecimiento de las condiciones financieras, pero esta agria sensación no es tan severa ni duradera como para esperar una recesión.

Asimismo, las corrientes que se entrecruzan entre los distintos tipos de activos no son necesariamente compatibles si se miran desde una perspectiva “fundamental”. Por ejemplo, si la corrección en el petróleo estuviese provocada por una caída en el crecimiento de la demanda global, ¿por qué los precios del gas natural y un gran número de productos agrícolas están subiendo y no cayendo?

Esto no quiere decir que los miedos no estén jugando papel alguno en el panorama actual, dado que los sectores cíclicos están claramente retrasando a los defensivos, pero existe un matiz importante que explica el grado de volatilidad observado. También es interesante apuntar que, pese a la incertidumbre política en torno a Italia y las señales de una ralentización económica en ese país, sus activos están resistiendo.

Con todo, algunas “strange things” están ocurriendo en los mercados, pero no son lo suficientemente raras para que perdamos la fe en la relativa salud de nuestro sistema económico. Lo que sí podemos decir es que los riesgos son más altos de lo normal y que algo de cautela a corto plazo está justificada a la hora de invertir. Al mismo tiempo, todavía no hay motivos para alarmarse por la futura dirección de la economía internacional. De hecho, cuando se calme la agitación actual, podrían surgir oportunidades en nuevos mercados. No olvidemos que vimos “stranger things” en el pasado.

Tribuna de Valentijn van Nieuwenhuijzen, jefe de inversiones en NN Investment Partners

¿Ha medido bien el mercado el impacto de la retirada de los programas de compras de los bancos centrales?

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¿Ha medido bien el mercado el impacto de la retirada de los programas de compras de los bancos centrales?
Pixabay CC0 Public DomainArielrobin. ¿Ha medido bien el mercado el impacto de la retirada de los programas de compras de los bancos centrales?

De cara a los próximos años, una de las principales preocupaciones de los gestores y analistas es cómo afectará la retirada masiva de los programas de compras de activos por parte de los bancos centrales. En este sentido, lo que más se analiza es las consecuencias que tendrá en la liquidez del mercado y en las valoraciones de los activos.

Las posibles consecuencias no deben ceñirse solo a la liquidez y las valoraciones, sino valorarlas en un espectro más amplio que incluya a los ahorradores, inversores, compañía y sus accionistas, gobiernos y a la economía en general. “La respuesta de los bancos centrales a la crisis financiera de hace 10 años pudo haber salvado al mundo de una depresión devastadora, pero también creó una serie de efectos imprevistos, desde un mayor endeudamiento a una mayor desigualdad económica. Mirando en retrospectiva lo que hicimos bien y lo que salió mal, ¿qué lecciones podemos sacar para el futuro?”, señala Neil Dwane, estratega global de Allianz Global Investors.

La mayoría de los analistas coinciden en que estos programas de compras han tenido un efecto positivo para los mercados de renta variable, los bonos y los mercados en general porque generaron un marea creciente que ayudó a la industria financiera y a los inversores durante la crisis. En cambio, “resolvimos una crisis de deuda creando más deuda, lo que empeoró la desigualdad económica, fomentó la política populista y fortaleció el sentimiento antiglobalización”, añade Dwane.

Esto ha creado un efecto de riqueza en los mercados de acciones, bonos y propiedad, una «marea creciente» que ayudó a la industria financiera y a los inversores ricos. Sin embargo, de hecho, no ha ayudado a la economía global a recuperarse por completo. En cambio, resolvimos una crisis de deuda al crear más deuda, lo que empeoró la desigualdad económica, fomentó la política populista y fortaleció el sentimiento antiglobalización.

En opinión de Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, uno de los mercados más vulnerables para 2019 es el de renta variable norteamericano. “El caso es que en 2019, por primera vez en los últimos años, los bancos centrales van a ser vendedores netos de activos y no habrá el efecto liquidez que ha favorecido las valoraciones anteriormente. Ya hemos visto una caída significativa. En concreto en el índice S&P500 los beneficios esperados han pasado de cotizar a 19 veces a hacerlo a 15 y en 2019 se puede mantener esta tendencia, quizá no de manera tan dramática; pero la volatilidad aumentará”, argumenta.

A una perspectiva similar se tendrá que enfrentar la Unión Europea, aunque el Banco Central Europea (BCE) lleve otra velocidad en esta etapa de normalización de la política monetaria, sobre todo comparado con la Reserva Federal (Fed). Aún así, las gestoras se muestran cautas con Europa, dado el momento de eventos políticos que vive –en especial con el Brexit y con Italia–.

“Aunque que el Banco Central Europeo continúa con la finalización de su programa de compra de bonos para finales de 2018, tiene la intención de reinvertir los ingresos de los bonos con vencimiento adquiridos en virtud del programa durante un período prolongado, por lo que la política monetaria está preparada para permanecer acomodaticia durante la mayor parte de 2019, lo que debería mantener al euro significativamente más bajo. Seguimos siendo menos optimistas sobre la perspectiva de las acciones europeas hasta que se calmen los vientos políticos en contra”,  explica el equipo de analistas de WisdomTree.

Dwane sostiene que hay que poner especial atención a los inversores, ya que el efecto que han tenido estos programas en ellos ha tenido que ver con su capacidad para asumir riesgos. “Las políticas QE y las tasas de interés a cero llevaron a los inversores a tomar más riesgos para obtener un rendimiento, y crearon una búsqueda de ingresos sin remordimientos. Al impulsar los rendimientos de los bonos cada vez más bajos, los bancos centrales interfirieron con la asignación de capital y fomentaron el uso del apalancamiento”, explica.

Matthieu Duncan, CEO de Ostrum AM: “Blockchain solo ofrece ventajas a la industria de la gestión de activos”

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Durante la sesión “Blockchain: Believe the hype?”, celebrada dentro del marco de la cumbre de Natixis Investment Managers en París, Matthieu Duncan, CEO de Ostrum Asset Mangament, una de las 26 gestoras afiliadas de Natixis IM, explicó las múltiples ventajas que ofrece la tecnología blockchain para la industria de la gestión de activos y sus implicaciones.

“Creemos que el impacto de la tecnología blockchain en la industria de la gestión de activos será muy significativa. Blockchain es una base de datos compartida sin una autoridad central. Esa es la innovación de blockchain que cambia las reglas del juego. Existen muchas bases de datos en el mundo y muchas contrapartes que operan unas con otras, pero tienen una autoridad central, una tercera entidad de confianza. Blockchain es un mecanismo de desintermediación masivo de estas terceras partes de confianza, y la industria de los servicios financieros está repleta de terceros de confianza. Blockchain ofrece una mayor velocidad, unos menores costes y un mayor grado de transparencia. Estos tres beneficios son la razón por la que el impacto de esta nueva tecnología será enorme no sólo para la industria de gestión de activos, sino también para cualquier otra industria relacionada con los servicios financieros”, comentó Matthieu Duncan.  

Las implicaciones

En términos del impacto de la tecnología blockchain dentro de la industria de inversión, Matthieu Duncan identificó dos categorías de impacto: la primera categoría de impacto está relacionada con los activos en los que los gestores invertimos y la segunda, con la relación con el cliente.

“En el lado de los activos, blockchain va a tener unas enormes implicaciones en la operación de los activos, en las transacciones, en el ejercicio del voto y en las acciones corporativas. En esta parte del cambio no somos impulsores, sino tomadores del cambio. Por ejemplo, la bolsa de Australia ha anunciado que va a transferir toda su actividad operativa a través de un mecanismo de blockchain en el futuro. En el lado de la implicación en la relación con el cliente, creo que blockchain ofrece un enorme potencial para la gestión de activos. A lo largo del tiempo, los gestores de activos se han separado cada vez más del cliente final. Ostrum Asset Management, gestiona activos para millones de clientes con los que no tenemos una relación directa, a excepción de uno de nuestros clientes, el cliente con que realizamos la primera transacción de fondos mutuos dentro de una plataforma blockchain a nivel mundial en el verano de 2017, de la mano de Funds DLT, -una subsidiaria de la Bolsa de Luxemburgo que ofrece soluciones blockchain en la industria de la gestión de activos-. La capacidad de conocer al cliente final es una de las principales ventajas que ofrece blockchain a la industria de gestión de activos”, explicó Matthieu.  

“En el momento que podemos saber quiénes son nuestros clientes finales, podemos conocer las causas de su comportamiento. Esto tiene enormes implicaciones a la hora de añadir valor para el cliente, por ejemplo, tendremos un mejor conocimiento de los eventos de liquidez. La industria de distribución de fondos de inversión es una tarta de múltiples capas, en las que los intermediarios incluyen costes, una menor eficiencia en tiempos y distancia con los clientes. Blockchain tiene el potencial de simplificar la cadena de operaciones de una forma muy significativa”, añadió.

La posible irrupción de las “FANGs”

Una de las principales barreras a la disrupción en la industria de la gestión de activos ha sido precisamente la complejidad de los mecanismos de distribución. Y, blockchain tiene el potencial de simplificarlos y abrirlos. La complejidad de esta cadena de distribución ha sido precisamente la que ha mantenido a las grandes empresas de tecnología, las llamadas FANGs, fuera de este mercado.

“Con anterioridad, los mecanismos de distribución eran muy complejos, pero en el momento en el que se puede crear un entorno digital con un mecanismo de distribución altamente simplificado, las FANGs entrarán en este mercado. Estoy absolutamente convencido de ello. En el futuro se podrá comprar fondos mutuos a través de Amazon o Google. Las FANGs viven de los peajes de la intermediación, no están tan interesados en la gestión de activos en sí. Si no han entrado antes es debido a los mecanismos de distribución que actúan como barrera, pero blockchain reducirá la barrera en el futuro”.  

El genio ya está fuera de la lámpara

Como conclusión, Matthieu Duncan señaló que Blockchain solo ofrece ventajas para la industria de la gestión de activos. “Desde mi punto de vista, es muy importante que la industria adoptara la tecnología blockchain. Una vez que el genio está fuera de la lámpara es muy difícil que vuelva a entrar. Es una amenaza para muchos intermediarios, por lo que la adopción va a ser lenta. En el momento en el que un jugador de la industria tiene una ventaja tecnológica sobre el resto, entonces la adopción es irreversible”, concluyó.   

Andorra sale definitivamente de la “lista gris” de paraísos fiscales de la Unión Europea

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Andorra sale definitivamente de la “lista gris” de paraísos fiscales de la Unión Europea
Pixabay CC0 Public DomainPublic_Domain_Photography . Andorra sale definitivamente de la “lista gris” de paraísos fiscales de la Unión Europea

Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (Ecofin) acordaron ayer excluir al Principado de Andorra de su lista gris de paraísos fiscales. Esto significa que la Unión Europea reconoce que el país no es en ningún caso susceptible de ser considerado como paraíso fiscal, sino que ya es un país “plenamente cooperante” y “normalizado” en materia financiera y fiscal, así como en cuestiones de lucha contra el blanqueo de dinero.

Según explican los expertos, se trata de un reconocimiento tácito de la Unión Europea a los esfuerzos llevados a cabo en años recientes por las autoridades andorranas para luchar contra el blanqueo de dinero y homologar su legislación financiera y fiscal a las de los países más avanzados y transparentes de su entorno. De hecho, el Ecofin ha adoptado esta medida después de analizar los criterios establecidos por el Consejo de Europa; la transparencia fiscal, el marco impositivo y la implementación de medidas contra la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios (BEPS).

Tras el anuncio, el ministro de Finanzas del Gobierno andorrano, Jordi Cinca, ha declarado que “el hecho de que el Ecofin haya reconocido públicamente que Andorra ya no forma parte de la lista gris ni de la lista negra que en su momento emitió la Unión Europea es un reconocimiento al trabajo realizado por Andorra a lo largo de estos últimos años, una labor que se ha centrado en la lucha contra el blanqueo de dinero, la cooperación en materia fiscal y el establecimiento de un marco fiscal homologable y comparable con el de cualquier país de nuestro entorno. Esto nos ha permitido, por ejemplo, firmar convenios de doble imposición con España, Francia o Portugal”.

No solo las autoridades han celebrado esta decisión del Ecofin, sino también el sector financiero del país. En este sentido, Esther Puigcercós, directora general de Andorran Banking, ha destacado que esta decisión “es la consecución de un objetivo fijado hace ya muchos años por todo el país, no solamente por el sector financiero y bancario”. Puigcercós añade que “solamente gracias a un esfuerzo y trabajo conjunto entre instituciones, gobierno y entidades bancarias se han podido adoptar los estándares internacionales más exigentes en materia de transparencia, hecho que se reconoce internacionalmente  hoy de manera definitiva”.

Mejoras legislativas

Según Cinca, las modificaciones legislativas implementadas en este último año han permitido que Andorra se elimine del Anexo II de las conclusiones del Ecofin del 5 de diciembre del 2017, en el que fue incluida con 46 países más. Este Anexo II, mejor conocido como “lista gris”, dejaba fuera de la “lista negra” a las jurisdicciones que se habían comprometido en firme a corregir las deficiencias detectadas, siempre que estos compromisos se cumplieran antes de finales de 2018.

Una vez agotado el plazo concedido para realizar las correcciones mencionadas, los países que no hubieran cumplido con sus compromisos volverían a la “lista negra” de jurisdicciones no cooperantes en materia fiscal. En este sentido, Andorra debía modificar la Ley del Impuesto sobre Sociedades para suprimir dos de los regímenes fiscales especiales existentes y modificar dos otros.

Estas modificaciones entraron en vigor en mayo de 2018. Después de que en noviembre el Marco Inclusivo aprobase la evaluación favorable realizada por Global Fórum sobre prácticas fiscales perjudiciales respecto a los actuales regímenes fiscales especiales de Andorra, el Código de Conducta de la Unión Europea sometió a evaluación estas modificaciones.

Así ha sido cómo finalmente el Ecofin, teniendo en cuenta el informe del Código de Conducta, ha considerado hoy que los regímenes fiscales especiales de Andorra ya no tienen ningún componente que pueda ser considerado como potencialmente perjudicial. De esta manera, Andorra ha salido de la lista gris y se posiciona definitivamente como jurisdicción cooperadora en materia fiscal.

Estas son las cinco razones por las que está aumentando la volatilidad

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Estas son las cinco razones por las que está aumentando la volatilidad
Pixabay CC0 Public DomainBlickpixel. Estas son las cinco razones por las que está aumentando la volatilidad

Alentada por el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, la volatilidad ha regresado a los mercados bursátiles mundiales justo en un momento en el que los inversores se enfrentan a nuevas preocupaciones. Por un lado, han de lidiar con las pesiones sobre una política monetaria estadounidense más estricta, con una guerra comercial en ciernes y también con una desaceleración del crecimiento económico en China.

En las últimas semanas los índices de volatilidad han aumentado y la renta variable lo ha acusado con caídas. Una reacción que se ha debido sobre todo a los descensos de las compañías de tecnología, entre las que se incluyen muchas de esas empresas que llevaron a los índices a nuevos máximos durante un mercado alcista que dura ya casi una década.

«El retroceso del mercado de valores no es tan sorprendente si se tiene en cuenta que los tipos están aumentando, el mercado laboral está ajustado y la Reserva Federal está eliminando algo de liquidez del sistema», apunta el economista de Capital Group Darrell Spence. “Las valoraciones de acciones también han crecido, y el mercado ha estado subestimando lo que la Reserva Federal dijo que iba a hacer en lo que se refiere al aumento de los tipos a corto plazo. Además, hay una disputa comercial con China que podría presionar más a la economía».

En este sentido, los inversores deberían esperar periodos de mayor volatilidad en el medio plazo, a medida que se van registrando eventos que potencialmente podrían mover el mercado: las elecciones de mitad de legislatura en Estados Unidos, un mayor ajuste monetario de la Reserva Federal, y la retirada de medidas de estímulo de la era de la crisis por parte del Banco Central Europeo. A continuación, explicamos cinco de ellos:

  1. Los tipos de interés están aumentando y la Reserva Federal está eliminando su política monetaria acomodaticia. Es posible que la renta variable necesite una corrección, pero parte de la respuesta a las caídas está en el mercado de bonos. El rápido aumento de los tipos en las últimas semanas fue el desencadenante principal. Al mercado no le ha sorprendido tanto la dirección de los tipos, sino el ritmo de reacción del mercado, ya que el rendimiento del bono estadounidense a 10 años alcanzó un máximo de siete años en 3,23% y el rendimiento del bono a 30 años se colocó en máximos de cuatro años, en 3,4%. Eso está provocando la volatilidad del mercado debido a una combinación de tipos en aumento y el fin de la flexibilización cuantitativa. El endurecimiento de la política monetaria continuará mientras el ritmo de la actividad económica siga siendo elevado y las expectativas de inflación aumenten. «A medida que la Fed pasa de la flexibilización cuantitativa a una política de ajuste, sus decisiones dependerán más de los datos», señala Mike Gitlin, jefe de renta fija de Capital Group. Nuestro equipo de renta fija espera otro aumento del precio del dinero en diciembre hasta 2.5%, así como dos o tres aumentos adicionales en 2019.
  2. El retroceso en la tecnología no debería ser una sorpresa. El peso de la tecnología se ha elevado hasta acumular un 26% del índice S&P 500 y si se añaden Netflix y Amazon, su peso estaría cercano al 30%. Estas compañías han tenido un gran efecto en los mercados, en ambas direcciones. El trading automático probablemente ha contribuido a movimientos más agudos en los mercados, generando una mayor volatilidad. Por otro lado, también es necesario tener en cuenta que el sector se ha disparado más de un 600% desde la última fase de mercado bajista.  Además, las acciones de las tecnológicas normalmente se negocian con una primaen el mercado, debido a su potencial de crecimiento desmedido. Teniendo esto en cuenta, acciones como Facebook, Microsoft o Alphabet tienen ratios de precio-ganancias de alrededor de 20 veces según las ganancias estimadas por los datos de FactSet. Siendo esto así, incluso acciones con valoraciones muy altas como Amazon, parecen tener un valor mucho más razonable si se utiliza una métrica basada en los ingresos. En este sentido, en una relación precio/ventas, Amazon tiene la proporción más baja de todas las acciones de las FAANG (Facebook, Apple, Amazon, Netflix y Alphabet de Google), y que va más en línea con el mercado en general.
  3. Podríamos estar viendo algunas consecuencias tempranas de las escaramuzas comerciales. La temporada de resultados trimestrales ya ha evidenciado algunas decepciones para los mercados, aunque todavía no hay datos demasiado severos. Por citar un ejemplo, dos compañías industriales como PPG Industries y Fastenal, han hecho referencia a la desaceleración de la demanda en China. Si nos fijamos en la empresa francesa de artículos de lujo LVMH, la tendencia no cambia demasiado, ya que señalan que han notado más controles fronterizos, así como un consumidor chino más débil.
  4. Las comparaciones de ganancias serán más difíciles. De acuerdo con el economista Jared Franz, la rebaja fiscal en Estados Unidos provocó un crecimiento en el de las ganancias por extraordinarios que se irá desvaneciendo en 2019 a medida que este estímulo desaparezca. En este sentido, Franz señala que “según algunas estimaciones, los recortes de impuestos han aumentado el crecimiento de las ganancias por acción hasta en un 50% en 2018″, cuya consecuencia más directa es que “las ganancias podrían desacelerarse en 2019, y el mercado está comenzando a descontarlo”. Por otro lado, “la apreciación del dólar también ha sorprendido a muchos” señala Franz, y eso “puede ser otro obstáculo potencial para el próximo año, ya que las compañías S&P 500 obtienen una parte significativa de sus ventas de los mercados extranjeros».
  5. El crecimiento se está desacelerando más de lo esperado en China y Europa. La economía de China creció en el segundo trimestre al 6,7%, el ritmo más lento desde 2016, lo que llevó a nuevas medidas de estímulo de las autoridades chinas. Por su parte, la tasa de crecimiento económico de Europa se ha desacelerado por tercer trimestre consecutivo. A pesar de un ciclo económico tardío, persisten algunos factores positivos. China está inyectando nuevos estímulos monetarios en la economía a través de una flexibilización de las condiciones crediticias. En los últimos años, EE. UU. ha vivido un aumento constante de los márgenes de beneficios, unos tipos de interés relativamente bajos que conducen a un bajo coste del endeudamiento, una inflación muda en los salarios o materias primas y una reducción de los impuestos sobre la renta. Estos factores han creado un viento de cola positivo que disminuirá hacia 2019, pero es poco probable que se revierta. Sin embargo, sí apunta a expectativas de retorno más modestas. Todo indica que este entorno será propicio para la renta variable, pero habrá que acostumbrarse a un incremento de la volatilidad y preparar las carteras para ello.

Tribuna de Richard Carlyle, director de inversiones de renta variable de Capital Group.

Los cuatro grandes desafíos de los modelos operativos de los propietarios de activos

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Los cuatro grandes desafíos de los modelos operativos de los propietarios de activos
Pixabay CC0 Public DomainDimitrisvetsikas1969 . Los cuatro grandes desafíos de los modelos operativos de los propietarios de activos

Los propietarios de activos que buscan tener éxito en un mundo de cambios constantes como la tecnología, la demografía, la globalización, el medio ambiente o las normas sociales tendrán que reposicionar significativamente sus modelos operativos y de inversión, según concluye el nuevo estudio del Instituto Thinking Ahead (ITA) de Willis Towers Watson.

En el documento, titulado The asset owner of tomorrow, se abordan cuatro de los principales desafíos a los que los propietarios de activos han de enfrentarse y cómo estas tendencias podrían influir en su actividad en los próximos cinco o diez años.

Según ha indicado Roger Urwin, responsable global de análisis de contenido de Willis Towers Watson y principal autor del informe, “ser propietario de un bien puede llegar a ser increíblemente complejo y la tendencia indica que en los próximos años no va a facilitarse el proceso. Todo comienza con una definición clara de lo que queremos decir con el término propietario del activo, o lo que es lo mismo, las instituciones que gestionan más de 50 billones de dólares de ahorros colectivos a nivel global bajo responsabilidad discrecional y fiduciaria. La dimensión de sus activos y el alcance de su influencia hacen que los propietarios de activos no puedan fallar en su misión. Por ello, y para que los pasos prácticos descritos en el documento se desarrollen con éxito, es fundamental que los propietarios de activos comprendan mejor el mundo en el que operan, si es que desean gestionar el riesgo, explotar las oportunidades y prosperar a través de great acceleration”.

El documento describe los cuatro grandes cambios en respuesta a la gran aceleración en los próximos años:

  1. Cambiar el enfoque: los propietarios de los activos deben pasar de un enfoque basado en el desempeño a uno que fije su vista en los logros, reconociendo sus deberes públicos/sociales y teniendo una visión a más largo plazo de sus asignaciones de capital y responsabilidades de propiedad.
  2. Adopción de sistemas de automatización para mejorar la toma de decisiones:los propietarios de activos con éxito serán los que logren ser más eficientes en el manejo de “big data” y la tecnología computacional junto con la tecnología humana para crear oportunidades para el pensamiento en la red.
  3. Potenciar la cultura y la diversidad para seguir evolucionando el modelo de personas:el punto fuerte de los propietarios generalmente no va ligado a un liderazgo fuerte, lo que reduce la ventaja competitiva que agrega una cultura efectiva. En particular, surge la necesidad de una mayor diversidad, tanto de “identidad”, como “cognitiva”.
  4. Repensar el modelo de inversión:para responder de manera efectiva a los múltiples problemas de la inversión moderna, los modelos de inversión deben tener en cuenta los sistemas y métodos de riesgo y rentabilidad, cada vez más sofisticados, al mismo tiempo que deben desarrollar prácticas de sostenibilidad de una manera más centralizada.

«Para los propietarios de activos, cada situación es diferente y, precisamente, la clave de su éxito viene dada por la comprensión y la evolución de los principios de buenas prácticas y su aplicación a circunstancias únicas. Como resultado, existe la enorme necesidad de que entiendan el mundo en el que operan a través de un modelo que conecte todos estos puntos», apunta Urwin.

En su opinión, el análisis que ofrece este informe es particularmente relevante para los fondos con prestaciones que superan las aportaciones, es decir, con flujo de caja neto negativo, sujetos a una necesidad de reducción de riesgo a futuro, que además tienen horizontes de inversión relativamente cortos.

“El propietario de activos de mañana tendrá que enfocarse en múltiples horizontes temporales. A partir de este estudio se han identificado grandes oportunidades para los propietarios de activos que evolucionen hacia un profesionalismo más potente en sus modelos operativos y logren una mayor diferenciación”, concluye.

¿De qué deben preocuparse los mercados?

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¿De qué deben preocuparse los mercados?
Foto: Jeanne Menjoulet . ¿De qué deben preocuparse los mercados?

Desde principios de año se respira en los mercados financieros un ambiente que recuerda al periodo entre septiembre de 1939 y mayo de 1940, que tan bien conocen los soldados franceses, denominado como «la extraña guerra» (drôle de guerre): el conflicto ya había estallado y la sensación de peligro empezaba a calar, pero la guerra solo se materializaba, en aquel entonces, en forma de escaramuzas aisladas, a la espera de la primera gran ofensiva.

Hoy, la declaración de guerra para los mercados es de índole monetaria y se remonta a tiempo atrás. Hace ya tiempo que los grandes bancos centrales anunciaron su intención de poner fin a las medidas extraordinarias de apoyo a los mercados y a  las economías occidentales, que implementaron durante los diez últimos años para atajar los efectos directos e indirectos de la gran crisis financiera de 2008. Por tanto, la guerra ya se ha declarado, especialmente por parte de la Reserva Federal estadounidense (Fed).

Sin embargo, sus efectos siguen siendo intermitentes. Cierto es que los principales mercados bursátiles no presentan un balance demasiado satisfactorio en la recta final de este año, aunque siguen evolucionando en línea con las tendencias observadas durante la última década. Durante este periodo, el índice de renta variable europea Eurostoxx se anota un incremento del 20%, el índice bursátil estadounidense S&P 500 se revaloriza un 167%, por no mencionar el índice del sector tecnológico estadounidense Nasdaq, que registra una progresión del 464% durante el periodo. Sin embargo, han empezado a producirse acontecimientos insólitos que indican que ya no estamos en tiempos de paz.

Si bien el índice de renta variable estadounidense registra una subida del 2% desde principios de año, el índice de los mercados bursátiles emergentes retrocede un 17% durante el mismo periodo y el de las acciones chinas cae un 20%. No podemos obviar, y con razón, que las amenazas de la Administración Trump contra las exportaciones chinas han contribuido a esta espectacular divergencia. Con todo, centrarse en ese aspecto sería ignorar el motivo fundamental: el cambio de contexto de liquidez para los mercados en 2018 ya ha comenzado. La Fed, en lugar de inyectar liquidez en los mercados como viene haciendo desde 2009, ha empezado a reducirla desde principios de año a través de la subida de los tipos de interés y la reducción del tamaño de su balance. Cabría entonces preguntarse por qué la retirada de liquidez, que por ahora solo está teniendo lugar en Estados Unidos, ha perjudicado a los mercados emergentes en lugar de al mercado estadounidense. La respuesta es tan sencilla como un tuit: la política presupuestaria de la Administración Trump no solo ha apuntalado el crecimiento económico estadounidense sino que, sobre todo al fomentar la repatriación de capitales hacia EE. UU. a través de atractivas ventajas fiscales, ha aspirado literalmente los dólares del universo emergente offshore (sobre todo en Latinoamérica y Asia). Esta política ha tenido tanto éxito que, paradójicamente, el ajuste monetario de la Fed no ha penalizado ni a la economía ni al mercado bursátil estadounidense, sino que, por el contrario, ha asfixiado a la esfera emergente. Esta última región ha proporcionado al mercado estadounidense el empuje necesario para su progresión. ¿Perdurará esta dicotomía?

A corto plazo, es posible que así sea, mientras resulte más atractivo invertir la liquidez en EE.UU. que en cualquier otra región. Pero no debemos olvidar que la ofensiva principal está aún por llegar. En diciembre, el Banco Central Europeo pondrá fin a su política de compra de activos de renta fija europeos, mientras que el Banco de Japón acaba de empezar a reducir el ritmo de compra. Y lo que es más importante, la solidez de la economía estadounidense empieza a adquirir un cariz inflacionista, lo que alienta a la Fed a proseguir alegremente su propia ofensiva a través del incremento periódico de sus tipos de referencia. Entretanto, la financiación de este crecimiento estadounidense, que se cimienta sobre un drástico incremento del déficit presupuestario (probablemente cerca de un 6% del PIB este año, es decir, el doble del objetivo de la UE), obliga al Gobierno de Washington a impulsar al alza los tipos de interés de la renta fija para atraer a unos prestamistas que cada vez brillan más por su ausencia.

El problema de este enfoque para los mercados de renta variable es que la reversión del estímulo monetario se produce de forma simultánea a una ralentización económica en todo el mundo. Esta es ya patente en Europa, Japón y China, y empieza a tomar forma en Estados Unidos. Si bien el ritmo de crecimiento de este último país sigue siendo constante, este aspecto constituye, irónicamente, el principal quebradero de cabeza para el mercado estadounidense: un crecimiento que decae — y, por tanto, unos analistas que revisan a la baja sus previsiones de resultados empresariales— pero que sigue haciendo gala del vigor suficiente (por encima de su «potencial de crecimiento», afirman los economistas) como para justificar que la Fed prosiga con su endurecimiento monetario.

A más corto plazo, existen algunos acontecimientos que podrían proporcionar un cierto balón de oxígeno a los mercados: un alto el fuego estratégico negociado en el marco de la disputa comercial entre China y EE. UU., un acuerdo definitivo sobre las condiciones del brexit o, incluso, una tregua en la escaramuza entre el Gobierno italiano y la Comisión Europea. A más largo plazo, llegará un día, como siempre sucede, en el que los bancos centrales ondearán la bandera blanca y pondrán fin al endurecimiento de la política monetaria. Sin embargo, este proceso de ajuste monetario apenas acaba de dar comienzo. Una leve ralentización económica o una ligera corrección en los mercados no bastarán para intimidarlos. Así, entre el más corto plazo y el largo plazo, se perfila en el horizonte un periodo muy desagradable durante el que los inversores en renta variable harían bien en no abandonar sus refugios excepto de forma breve y con una gran prudencia.

Columna de Carmignac por Didier Saint Georges

Santander lanza Private Wealth para clientes con un patrimonio superior a 20 millones de euros

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Santander lanza Private Wealth para clientes con un patrimonio superior a 20 millones de euros
. Santander lanza Private Wealth para clientes con un patrimonio superior a 20 millones de euros

Santander Private Banking (SPB) ha anunciado el lanzamiento de Private Wealth, una nueva iniciativa diseñada para particulares con activos de al menos 20 millones de euros que tiene una base de clientes inicial de 1.500 personas.

La iniciativa se centra en servicios personalizados, de mayor valor añadido y basados en las necesidades específicas de cada cliente. La oferta incluye servicios de inversiones tradicionales y alternativas, además de planificación patrimonial y de asesoramiento a la siguiente generación a través de la relación que Santander mantiene con 1.300 universidades en todo el mundo. 


Los nuevos servicios serán ofrecidos por un equipo de banqueros especializados, coordinados a través del modelo único de relación global de SPB para atender las necesidades locales e internacionales de los clientes de forma integrada. 
La iniciativa incluirá soluciones digitales de vanguardia para facilitar a los clientes acceso instantáneo a sus carteras de inversiones y los mercados de capitales. 


La nueva unidad de Private Wealth forma parte de la división de Wealth Management. “Nuestro alcance internacional y la fuerte presencia local en nuestros mercados principales hacen que estemos posicionados para convertirnos en el mejor gestor de patrimonio en Europa y América”, comenta el director de Wealth Management, Víctor Matarranz.


“Estoy convencido de que Grupo Santander, gracias a sus capacidades de banca de inversión global y gestión de activos, está en una posición privilegiada para ofrecer a los clientes de banca privada un servicio único”, añade Alfonso Castillo, responsable global del segmento de Private Wealth.


Santander Private Banking, que forma parte de la nueva división de Wealth Management creada el año pasado, da servicio a 170.000 clientes en los principales mercados donde el banco tiene presencia. La división tiene activos bajo gestión de 333.000 millones de euros a 30 de septiembre de 2018. 


 

La Corte Suprema de Chile avala el cierre de cuentas a los operadores de criptomonedas

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La Corte Suprema de Chile avala el cierre de cuentas a los operadores de criptomonedas
Pixabay CC0 Public Domain. La Corte Suprema de Chile avala el cierre de cuentas a los operadores de criptomonedas

El máximo tribunal chileno considera que los bancos pueden cerrar las cuentas a los operadores de criptomonedas porque este tipo de divisa no está regulado y no cuenta con el respaldo de ningún gobierno o empresa privada. Así, el recurso de la operadora Orionx contra Banco Estado está sentando un precedente para este nuevo sector financiero.

Los jueces consideraron que la decisión de Banco Estado de cerrar la cuenta de Orionx (objeto de la demanda) no constituye un acto arbitrario e ilegal y señala que “el giro de la actora comprende la compra y venta de monadas virtuales y criptodivisas tales como Ethereum, Ripple, Litecoin y Bitcoin, todas consistentes – según se señala en el propio recurso – en programas computacionales, específicamente algoritmos que, como tales, carecen de manifestaciones físicas y no tienen valor intrínseco como tampoco uno que cuente con respaldo de algún gobierno en particular o de alguna compañía”.

De todos modos, las tres operadoras de criptomonedas que trabajan en Chile mantendrán una denuncia contra diez bancos ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC). Orionx, Buda y Cryptomarket acusan a las entidades de abusar de su posición de dominio colectivo cuando el pasado mes de marzo decidieron cerrar sus cuentas.

El pasado mes de agosto, el TDLC falló a favor de las operadoras y condenó a los bancos a compensarlas. La sentencia fue recurrida.

Por su parte, los bancos argumentan que mantenerles las cuentas a los operadores de criptomonedas les hacen correr el riesgo de ser acusados de lavado de activos, ya que estas divisas escapan a los controles regulatorios y pueden ser usadas por el crimen organizado.

Ahora, la sentencia de la Corte Suprema de Chile coincide con una racha de fuertes caídas de las cotizaciones de las criptomonedas.