La Banca Privada Internacional de Safra National Bank sumó a Álvaro Catao y Jaime Fernando De Bettio como Directores, anunció el banco en su perfil oficial de LinkedIn. La oficina está ubicada en Aventura, Florida.
“El Sr. Catao y el Sr. De Bettio aportan una amplia experiencia en banca privada y se dedicarán a atender el mercado brasileño”, añadió la entidad. Ambos profesionales se habían incorporado juntos a StoneX en mayo de 2023; también fueron vicepresidentes de Wealth Management de UBS, siempre en Miami.
“Estoy encantado de anunciar que me uní al equipo de Banca Privada Internacional de Safra National Bank of NY en Aventura, Florida, como Director”, escribió Catao en su cuenta de Linkedin. “Estamos entusiasmados por la oportunidad de trabajar en una institución de primera clase, verdaderamente global y con fuertes raíces en Brasil”, agregó.
Por su parte, De Bettio escribió, también en su perfil de Linkedin: ¡Estamos ansiosos por afrontar los nuevos desafíos y contribuir a nuestros clientes, colegas y amigos!
Álvaro Catao tiene más de 35 años de experiencia: trabajó en Lehman Brothers (1987-1992), Ibolsa (200-2003), Pactual Capital Corporation (2003-2006), J.P. Morgan (2010-2015) y UBS (2016-2023), hasta que se pasó, junto a De Bettio, a StoneX, según su perfil de Finra.
Jaime De Bettio primero trabajó en Brasil, y en 2010 llegó a Miami para unirse a Morgan Stanley, donde se desempeñó como Director Asociado entre 2013 y 2018. Posteriormente también ingresó a UBS, donde ocupó el puesto de Vice Presidente de Wealth Management hasta 2023, cuando fue fichado por StoneX.
La Française, el grupo multiespecialista de gestión de activos de Crédit Mutuel Alliance Fédérale, ha anunciado la puesta en marcha de un equipo de gestión de carteras de clientes con el nombramiento de Alexandre Menendez como su responsable. Desde la oficina de París, Alexandre reportará a Gerardo Duplat, responsable de Desarrollo de Negocio.
En su nuevo cargo, Alexandre es responsable de apoyar la experiencia del grupo en activos cotizados, al tiempo que actúa como puente entre el equipo de gestión de carteras de Crédit Mutuel Asset Management y el equipo de desarrollo de negocio de La Française.
Gerardo Duplat ha asegurado que: «Alexandre cuenta con una sólida experiencia y conocimientos técnicos, que estoy seguro de que, junto con su profundo conocimiento de los requisitos previos de los inversores, serán clave a la hora de seguir ampliando nuestro crecimiento en toda Europa. Estoy encantado de dar la bienvenida a Alexandre al equipo de La Française».
Alexandre Menendez, CFA, responsable de gestión de carteras de clientes
Alexandre cuenta con 18 años de experiencia en gestión de activos. Comenzó su carrera en 2006 como gestor de carteras de renta fija global en AXA Investment Managers, especializado en estrategias Global Aggregate. En 2020, se trasladó a ELEVA Capital, donde fundó y dirigió la división de renta fija.
Alexandre Menendez tiene, además. un máster en finanzas por la ESCP y es CFA charterholder.
Como uno de los grandes retos históricos para las políticas públicas de México, la industria financiera local mira de cerca los cambios alrededor del sistema de pensiones. Uno de los últimos hitos, la aparición del Fondo de Pensiones para el Bienestar (FPB), en particular, ha dejado más preguntas que respuestas, mientras el mercado espera más definiciones en materias de financiamiento –la variable clave– y régimen de inversión.
Este fondo empezó a operar el 1 de mayo de 2024, durante el tramo final de la administración de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). La iniciativa apareció en la escena después de un acelerado proceso en el Congreso, de tan sólo tres meses, con el objetivo de mejorar las pensiones de los trabajadores que ganan menos. Sumado a este apresurado origen, el mercado de pensiones mexicano mira con inquietud la escasa claridad en torno a sus reglas de operación y la ambigüedad de su régimen de inversión, resaltando los dilemas de transparencia, eficiencia y –sobre todo– fuentes de financiamiento de largo plazo.
El FPB inició oficialmente con recursos por 44.894 millones de pesos mexicanos (alrededor de 2.190 millones de dólares), provenientes de las transferencias realizadas por las Afores y de las cuentas inactivas de los trabajadores con 70 años o más. Esto significa que los complementos pagados a las pensiones de los jubilados de los últimos meses se financiaron con recursos de otros trabajadores, no dinero público. Con todo, este stock de capital se ve modesto al lado de la industria total de fondos de pensiones. La cuenta del Fondo representa un 0,75% del AUM total de las Afores, que ronda los 6 billones de pesos (cerca de 292.700 millones de dólares).
Esos son los únicos recursos con los que cuenta el vehículo público hasta el momento, lo que abre múltiples interrogantes sobre el financiamiento a largo plazo. Esto en un contexto en que las estimaciones apuntan a que faltarían unos 85.000 millones de pesos (4.150 millones de dólares) adicionales para cumplir su objetivo.
Financiamiento, el dilema clave
Como los primeros complementos se pagaron con recursos de los propios trabajadores, existe la sensación de que esos fondos fueron “expropiados”, según describe Pedro Vázquez Colmenares, experto en seguridad social y pensiones, una de las voces más respetadas en el tema dentro de México. “No debió suceder así, pero el problema es de origen, porque las fuentes de financiamiento del fondo son ambiguas”, indicó a Funds Society. Es más, agregó, es una situación que “incluso pareciera inconstitucional, porque se apropiaron de recursos privados para pagar con base en una política pública”.
Otro problema es la falta de claridad en el mecanismo con que se financiarán los recursos necesarios para pagar los complementos de los próximos años. “Según la ley, deben salir de fuentes que, desde mi punto de vista, son muy ambiguas, tales como la venta de terrenos o las supuestas utilidades de la compañía aérea nacional y otras”, indicó. Con todo, Vázquez Colmenares advirtió que la reforma aprobada este año podría agravar los problemas del sistema, en vez de solucionarlos, debido a su elevado costo fiscal. “Se trata de corregir un problema real, que se detectó acertadamente”, explicó, de la “generación Afore”. Este segmento comenzó a cotizar el 1 de julio de 1997 y tendrá pensiones bajas, debido a un período de ahorro muy limitado. “No se puede solucionar con mecanismos opacos”, indicó, agregando que la situación se traducirá en una “enorme” presión fiscal.
Preocupación por las cuentas privadas
Además de la incertidumbre sobre las otras fuentes de financiamiento del FPB, uno de sus pilares actuales se podría contraer a futuro, según advirtió Arturo Hanono, Senior Advisor en México para Alpine Capital Advisors, firma de asesoría especializada en capital privado global. El profesional subrayó que está previsto que los recursos que se transfieren al Fondo disminuyan con los años, “ya que la inmensa mayoría preferirá pensionarse antes que dejar que su dinero se vaya al Fondo del Bienestar para pagar los complementos de pensión de otros”. La consecuencia: su principal espacio de financiamiento se estrechará.
Es más, Hanono fue más allá y comentó que no descarta “nuevas ocurrencias” para tratar de cubrir el problema, aunque sea momentáneamente, para cumplir con el objetivo del Fondo, sin fijarse en las consecuencias de largo plazo. “Existe el riesgo de que en algún momento se decrete el traspaso de los recursos de las cuentas de los trabajadores de 65 años o incluso de 60 años”, dijo. El temor, que el ejecutivo describió como “latente en la industria”, es por el considerable impacto que esto podría tener en los activos administrados por las Afores. “No del 0,75% que reportaron con el traspaso de los casi 45.000 millones de pesos realizado hace unos meses”, recalcó.
Arturo Rueda, analista independiente del mercado de pensiones mexicano, hace eco de esta preocupación. “Coincido en que las fuentes de financiamiento son inciertas en el largo plazo y no me extrañaría que en algún momento el gobierno decida incrementar el universo de los recursos que deben entregar las Afores al Fondo. Aunque, de todos modos las administradoras seguirían con una buena parte de los activos en administración”, señaló.
Lo único que está claro es que los mecanismos de financiamiento incorporados en la propuesta son imprevisibles y parecen insuficientes. La iniciativa, indicó el doctor Óscar Javier Apáez Pineda, jefe de posgrado en derecho mercantil de la Universidad La Salle, “habla de que se fortalecerá con recursos que no son constantes como el 75% de lo que obtenga el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, la liquidación del Fondo Nacional de Desarrollo Agropecuario (lo que sucederá una vez y no se sabe cuánto aportará) y las utilidades que genera Mexicana de Aviación (cuando las genere) y otras empresas paraestatales”.
El asunto del régimen de inversión
El régimen de inversión del FPB establece que este vehículo deberá mantener un monto de activos altamente líquidos en su tesorería, para realizar los pagos. Esta categoría incluye cuentas de liquidez, repartos y títulos de deuda gubernamental con plazo de vencimiento menor a un año. Además, la cartera invertirá sólo en pesos mexicanos. Aunque esto implicaría que el FPB invierte gran parte de los recursos que administra en bonos soberanos a plazo muy corto, en la realidad “no se ha caracterizado por ser una cifra disruptiva”, según relató Arturo Hanono, agregando que “tampoco hay certeza de que así lo haga”.
El vehículo previsional solidario también abrió un flanco de menor transparencia. “El Fondo le quitó recursos a las Afores, ciertamente pocos, pero que significaban inversiones que dejaron de realizar las administradoras. Estas mismas estaban perfectamente identificadas, supervisadas y de las que se realizaba día con día un corte de los movimientos y rendimientos obtenidos. Ahora, bajo las reglas que dieron origen al Fondo, no sabemos en qué se invierte, cuánto se invierte y el plazo al que se hacen las inversiones”, dijo el especialista. Por lo tanto, existe un problema adicional: no conocer la tasa de rendimiento que paga a los trabajadores cuyos recursos fueron asignados al FPB.
El Régimen de Inversión del Patrimonio del Fondo de Pensiones para el Bienestar –documento que contiene los lineamientos generales para la gestión del vehículo estatal– establece que, “en la medida de lo posible, el Fondo deberá generar rendimientos que contribuyan a incrementar su patrimonio, sujeto a una prudente administración de riesgos”. Estas palabras, comentó Pedro Vázquez Colmenares, subrayan la ambigüedad en algunos temas relevantes, como el rendimiento. “No sabemos qué tipo de rendimiento otorgará el Fondo a quienes tengan su dinero ahí. Todo se origina en que no sabemos ni siquiera si invierte, cuánto invierte y en qué invierte los recursos que administra”, dijo el experto previsional.
El profesional también recalcó que, hasta el momento, a cuatro meses de que se transfirieran los recursos al FPB, “no se ha cumplido con los requisitos mínimos de transparencia”. De todos modos, desde el mercado no reportan movimientos que puedan dar luces de decisiones de inversión. “No hemos observado un incremento en la operación del mercado de dinero durante los últimos meses. Es evidente que, de existir, hay un bajo impacto por ahora, ya que seguramente el Fondo invierte pocos recursos vía la Tesorería de la Federación”, indicó Hanono, de Alpine Capital Advisors. “Ni siquiera sabemos si el Fondo tiene un director de inversiones, figura esencial para este tipo de intermediarios en el mercado”, agregó.
«La idea del eterno retorno es misteriosa”, comienza diciendo Milan Kundera en su icónica novela “La insoportable levedad del ser” (1984). El texto no tiene nada –absolutamente nada– que ver con los activos financieros, sino que trae reflexiones filosóficas sobre la vida, el amor y las relaciones de pareja. Sin embargo, el concepto del “eterno retorno” que el autor checo retomó de Friedrich Nietzsche, parece interesante al momento de hablar de lo que ha pasado durante 2024 en los mercados.
En forma simplificada, Nietzsche se refería a la necesidad de regresar a momentos de la vida que pueden hacer que se ingrese a una “insoportable levedad” para evitar el “peso” de la vida. ¿Será acaso eso lo que han intentado hacer los inversores durante el año? Aprender de los errores del pasado para afrontar el futuro es algo que pareciera no suceder en finanzas.
Para Manuel Felipe García Ospina, Head de Inversiones Internacionales de Skandia Colombia, 2024 ha sido un año que ha dado sorpresas respecto a las expectativas que existían en 2023. “Tuvimos un mercado creciente debido, básicamente, a la cantidad de dinero que Estados Unidos ha puesto en el plano internacional”, comentó el ejecutivo, haciendo eco de la alegoría de la caverna. Los inversores, explicó, están viendo las imágenes que se reproducen en la pared y el fuego que produce esas imágenes es la cantidad de dinero que ha volcado el país norteamericano.
“Estamos en el mito de la caverna de Platón, viendo una realidad que puede estar distorsionada. Muchos dicen que el empleo viene bien, que la tasa de desempleo no ha subido, pero cuando se miran los indicadores con detenimiento, se encuentra que se hace una revisión a la baja de los meses anteriores y son mediciones que se fijan en el dato puntual y no en el histórico”, puntualizó. Actualmente hay más de 4 trillones de dólares de nueva deuda que EE.UU. ha metido al sistema desde junio de 2023 y solo este año son 2,5 trillones de dólares nuevos en obligaciones, con 36 trillones de endeudamiento, detalló el experto.
García Ospina dijo que, mientras siga entrando dinero a la economía global –particularmente con EE.UU. emitiendo deuda y ese financiamiento traduciéndose en subsidios y ayudas–, los mercados continuarán al alza y veremos una economía que no cae. Entonces, los inversores pensarán que no cayó la economía, que no habrá un hard landing y siempre se piensa en un soft landing.
Impresiones desde la caverna
Miguel Sulichin, CEO & Senior Investment Advisor en ADVISE Wealth Management, dijo a Funds Society que el inicio de 2024 estuvo precedido por un muy buen 2023 y un muy mal 2022, con EE.UU. buscando domar el problema de la alta inflación, consecuencia de la pandemia. Si bien habían logrado bajarla desde los dos dígitos a 4,5% en 2023, el objetivo de la Fed estaba en 2%.
El experto aclaró que la preocupación estaba en lo que podría pasar a finales de este año, si el país norteamericano tenía un soft landing o un hard landing. Básicamente si entraba o no en recesión. “La realidad es que la economía no entró en recesión, sino todo lo contrario. De alguna forma, eso fue separando a los diferentes jugadores del mercado, quienes cómodamente apostaron por los bonos del Tesoro americano, que pagaban y rendían mucho. No entendieron que eso era una historia de corto plazo, porque EE.UU. en algún momento iba a dar la vuelta”, explicó.
Los analistas tenían mucho miedo de equivocarse. Incluso personas muy creíbles en el mercado “actuaron totalmente bearish y se pegaron de frente contra la realidad”, porque pensaron que la situación era más parecida al 2008, relató Sulichin. “Pensaban que esto era, como se dice en la jerga, ‘el rebote del gato muerto’ (dead cat bounce)”, ilustró. Por otro lado, agregó, la Reserva Federal actuó de forma un poco lenta, al no haber seguido la tendencia que venía del mercado, que no estaba en recesión. La entidad, aseguró, “tendría que haber empezado a bajar la tasa antes”, aunque sí enfatizó en que “mantuvo su independencia y eso es lo importante”.
Otro punto que ocupó líneas y líneas de análisis fue la geopolítica, con los expertos sondeando a lo largo del año los posibles efectos de los conflictos bélicos en Medio Oriente y la guerra en Ucrania, entre otros. Aun así, los mercados “se comportaron de una manera indiferente, ¡y siguieron de largo!”, sentenció Sulichin. “Cuando miras a los mercados, no les importó nada la política y tampoco les importó nada la geopolítica. Lo único que les importaba era la Fed y la economía americana. Y se concentró en eso. Los inversores prácticamente compraron de acuerdo a la Fed y vendieron de acuerdo a la Fed también”, explicó el ejecutivo de ADVISE Wealth Management.
El aprendizaje de cara a 2025
Cuando hay errores o problemas, el aprendizaje llega más pronunciado, causando un trauma en el protagonista. Sin embargo, cuando las cosas fueron bien, es más difícil trabajar en la mejora continua. Por este motivo es importante analizar los posibles desafíos para 2025. Ignacio Sapetnitzky, Global Investment Advisor de SeaView, señaló que el año que viene será clave estudiar cuál será la expectativa de las utilidades de las compañías para 2026 y cómo el mercado va a asumir estas expectativas.
Según el profesional, la industria deberá asegurarse de que tanto el mercado como los inversores profesionales inviertan de una forma responsable. Por ejemplo, Sapetnitzky pone el foco en la valuación de las compañías al momento de invertir en renta variable, de tal manera que las empresas y utilidades “estén alineados con los precios que refleje el mercado” y evitar invertir en un activo sobrecomprado.
Para García Ospina, de Skandia Colombia, la “gran pregunta” para el próximo año es cómo se resolverá la negociación de la deuda –una de las cosas que los capitales globales miran con más atención– en abril o mayo. El Congreso estadounidense deberá optar si deja seguir gastando o “cierra la chequera”.
Los desafíos de la administración Trump
En este nuevo período presidencial, Donald Trump va a tener que lidiar con varias cosas. EE.UU. tiene un nivel de endeudamiento que “ya se vuelve absolutamente fuera de todo contexto”, según García Ospina, y con un gasto financiero importante. Es más, los intereses de la deuda ya se convirtieron en el segundo gasto federal más grande para Washington, sobrepasando el monto destinado a defensa. Sólo los supera el costo del programa de salud Medicare.
“A este ritmo, si se siguieran endeudando a estas tasas, dentro de unos años van a ser más grandes los intereses que incluso Medicare. Es algo totalmente insostenible y que seguirá alimentando el descuadre de las finanzas públicas y la economía global en general”, sentenció el ejecutivo.
A esto se suma que muchas promesas de campañas de Trump –que iniciará su mandato el 16 de enero– podrían afectar a la macroeconomía y, por ende, al mercado. Por ejemplo, una de sus banderas para llegar a la Casa Blanca fue la propuesta de aplicar aranceles a las importaciones, con una tarifa fija global de 10% y una tarifa particular para China de 60%.
Si el mandatario decide implementarlo de una forma rápida, se podría hacer, explicó Sapetnitzky. Pero, por otro lado, el estratega de inversiones de SeaView planteó la posibilidad de que la retórica del empresario busque tener un arma para “utilizar esa capacidad de implementar aranceles como una fuerza de negociación con otros países”. De todos modos, el experto llama a monitorear de cerca el tema, ya que la instauración de estos aranceles “puede tener un impacto o una presión inflacionaria a corto plazo”.
Además, Sapetnitzky alertó que, durante los primeros meses de la administración Trump, habrá que seguir muy de cerca cómo afectan las políticas fiscales a la política monetaria. Y en consecuencia, los analistas deberán estar muy atentos a las medidas que tome la Fed.
El año 2025 promete traer nuevos aires al mercado financiero brasileño, con una cara distinta al mando del Banco Central de Brasil. A partir de enero, la entidad –guardiana de una de las tasas de interés más altas del mundo– tiene su primer presidente designado por el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva: Gabriel Galípolo, el “niño de oro” de un presidente que ha sido un duro crítico de la entidad. En el mercado, las expectativas son altas. La institución se volvió independiente recientemente, durante el gobierno de Jair Bolsonaro, y la relación que ha mantenido con el ejecutivo es tensa. Desde el inicio de su mandato, Lula y otras figuras prominentes del Partido de los Trabajadores han presionado por una reducción de los tipos de interés, con críticas y acusaciones dirigidas al anterior presidente del banco, Roberto Campos Neto.
En el corazón de estas críticas está la política de tasas altas que prevalece en el país. Al editar esta nota, los tipos de referencia se ubicaban en 11,25%, coronándose como la cuarta tasa nominal más alta del mundo. Sin embargo, los últimos meses, ante la inminente transición en el liderazgo de la institución, la postura se ha suavizado. Galípolo, que se desempeña como director de Política Monetaria del Banco Central desde hace un año y medio, fue designado en agosto para el cargo.
El profesional es bien visto por el mercado, que ya lo mencionaba como posible sucesor de Campos Neto desde hace un tiempo. Al economista ya lo conocían desde hace años, pero su posición anterior al BC, de secretario ejecutivo del Ministerio de Hacienda –mano derecha del ministro, Fernando Haddad–, le abrió un canal de comunicación con el mundo financiero. La dirección del Banco Central también incluye la gestión de ocho directores adicionales.
Críticas desde el gobierno
De cara al cambio de liderazgo en el Central, la gran pregunta del mercado financiero local, especialmente en Faria Lima, es: ¿cederá Galípolo a potenciales presiones del presidente Lula para reducir la tasa de interés? Esto se vuelve especialmente relevante en un momento en que la entidad monetaria reanudó el ciclo de alzas ante la expectativa de un aumento de la inflación. Sin embargo, nadie tiene una respuesta definitiva.
De todos modos, algo es seguro: la relación entre el futuro líder del ente rector y Lula es armoniosa. Ya cuando asumió la Dirección de Política Monetaria del Banco Central, el mandatario dio señales de que podría ser el próximo presidente. “Galípolo es un niño de oro. Si hay un niño de oro, es Galípolo. Es muy competente, de una honestidad incomparable. Obviamente tiene todas las condiciones para ser presidente del Banco Central”, declaró en ese momento.
Meses después, la nominación se concretó y el economista fue designado oficialmente para reemplazar a Campos Neto. Hasta ese momento, la tasa de interés se mantenía en 13,75%, convirtiéndose en un blanco constante de cuestionamientos desde el Palacio de Planalto.
Un cambio de tono convincente
En mayo de 2024, Lula expresó una de sus críticas más contundentes contra el manejo de la institución. “Solo tenemos algo desajustado en Brasil en este momento, que es el comportamiento del Banco Central. Un presidente del BC que no demuestra ninguna capacidad de autonomía, que tiene un lado político y que, en mi opinión, trabaja más para perjudicar al país que para ayudar. No tiene explicación la tasa de interés tal como está”, disparó.
A esas alturas, la entidad ya había empezado a reducir los tipos de interés gradualmente, con recortes de 0,25% y 0,5%. Pero el ritmo se consideraba lento en el Ejecutivo. En una reunión decisiva que causó irritación en el gobierno, la mayoría votó por una rebaja de 25 puntos base, cuando la minoría del gobierno defendía una de 50 puntos base.
Lula también ha dicho que el próximo presidente del BC debería ser “inmune a los nervios momentáneos del mercado”. Declaraciones como esta y las de Gleisi Hoffmann, presidenta del Partido de los Trabajadores, quien sugirió retirar la independencia del BC, aumentaron la tensión en el mercado financiero y generaron críticas sobre la postura del gobierno.
De repente, sin embargo, todo cambió.
En julio, entre un dólar al alza y preguntas sobre el equilibrio de las finanzas públicas, Da Silva manifestó públicamente su compromiso con la responsabilidad fiscal: “Gastamos en educación, en salud, lo que es necesario, pero no malgastamos el dinero. Responsabilidad fiscal no es una palabra, es un compromiso”.
Ese mismo día, el ministro Haddad reiteró la independencia del BC: “La dirección del Banco Central tiene autonomía para actuar cuando lo considere conveniente. No existe otra orientación”. Desde entonces, el gobierno ha dejado sus ataques al ente rector de lado, reforzando que la institución mantendrá su independencia bajo el actual director de Política Monetaria. “Si Galípolo dice que necesita aumentar las tasas, perfecto, que las aumente”, indicó Lula en agosto. Con este telón de fondo, el mercado prevé que los tipos de referencia terminen 2026 en 13%. Si bien persiste la gran duda sobre si Galípolo podrá ejercer su autonomía en un BC donde pronto el gobierno tendrá mayoría en la dirección, el mercado espera que así sea, por ahora.
Inicios en el sector público
Graduado en Economía por la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo (PUC-SP), el futuro presidente del Banco Central de Brasil no pasó desapercibido entre sus profesores. “Tuvo una gran vida universitaria, se involucró fuera del aula, con profesores, debates y colegas. De esa manera desarrolló habilidades interpersonales y de vida. Siempre aprovechó las oportunidades de networking que le ofrecían sus profesores”, recuerda la profesora Cristina Helena de Mello, del Departamento de Economía.
Esa curiosidad académica lo llevó a ambientes de discusión con figuras influyentes del mundo económico, como el expresidente del Banco Central, Persio Arida. Una vez que entró al mundo profesional, inició su trayectoria en la esfera pública. Siendo joven, en 2007, comenzó a trabajar en la Secretaría de Transportes del Estado de Sao Paulo. Poco después, fue promovido a una dirección vinculada a la Secretaría de Economía, donde actuó como director de una unidad de proyectos de concesión. En esa época, tenía apenas 25 años. Poco después, decidió emprender como consultor y fundó Galípolo Consultoría, especializada en infraestructura, abriendo el camino que más tarde lo llevaría al Banco Fator, donde adquirió una amplia experiencia en el sector financiero privado.
Trayectoria en el rubro financiero
El profesional fue CEO del banco entre 2017 y 2021, llegando al cargo después de un breve período como director de Nuevos Negocios. Esto se dio en un momento desafiante para la institución, que enfrentaba pérdidas financieras desde 2013. Durante su gestión, Galípolo trabajó en la reestructuración del banco, coordinando áreas estratégicas como la gestión de activos, seguros, banca corporativa, banca privada y tesorería.
Uno de sus principales logros fue la participación de la compañía en importantes procesos de M&A, como la venta en la Compañía Energética de Sao Paulo (CESP), donde Banco Fator actuó como asesor de la transacción. En esa época, se trataba de la mayor empresa de energía del estado, privatizada por el gobierno de Sao Paulo y adquirida por el Canada Pension Plan Investment Board (CPPIB). Poco después, la firma fue seleccionada por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) para liderar consorcios en la modelación de la privatización de grandes empresas de infraestructura, como la Compañía Estatal de Aguas y Alcantarillado de Río de Janeiro y una distribuidora de gas en Mato Grosso del Sur.
En 2021, el banco registró una ganancia neta de 2,9 millones de reales (alrededor de 504.400 dólares), revirtiendo la pérdida de casi 30 millones de reales (5,2 millones de dólares) del año anterior. Este resultado positivo fue impulsado por la venta de una correduría del grupo a BTG Pactual. La experiencia de Galípolo en el sector privado, en una institución en reestructuración, le proporcionó una visión práctica sobre la dinámica del mercado financiero y la importancia de los ajustes estructurales para la salud financiera a largo plazo.
Gabriel Galípolo: ¿heterodoxo u ortodoxo?
Fue durante sus años universitarios, en la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo (PUC-SP), que el futuro presidente del Banco Central de Brasil, Gabriel Galípolo, conoció a un economista a quien siempre admiró: Luiz Gonzaga Belluzzo. Una figura destacada entre los heterodoxos brasileños, el profesional trabajó como Secretario de Política Económica en la década de los 90 y en los últimos años ha sido un importante interlocutor del presidente Lula. La cercanía entre Galípolo y Belluzzo, con el tiempo, dio frutos en forma de libros. Juntos escribieron “Manda quien puede, obedece quien tiene pérdida” (2017), “La escasez en la abundancia capitalista” (2019) y “Dinero: el poder de la abstracción real” (2021).
En síntesis, estos libros examinan el capitalismo contemporáneo desde la perspectiva de los países emergentes, argumentando que el sistema económico genera desigualdades y concentra la riqueza y el poder en manos de unos pocos, a menudo en detrimento del bienestar colectivo y las necesidades sociales. ¿Pero significa esto que Galípolo adopta una línea estrictamente heterodoxa? Una pregunta relevante, considerando que ese enfoque provoca cierta resistencia en el mercado brasileño, dadas ciertas experiencias negativas, como el gobierno de Dilma Rousseff –cuando el PIB cayó casi 7% en dos años– o el caso de Argentina.
Para José Márcio Rego, quien fue profesor del banquero central, no es un sesgo cerrado. “No es un heterodoxo ortodoxo. Dialoga”, declaró el académico a la prensa, al ser consultado sobre la posición económica de su exalumno. En esa línea, indicó que el pragmatismo es parte de la esencia de Galípolo, lo que será importante en los próximos meses.
Es importante poner en contexto algunos de los acontecimientos más relevantes que ha atravesado la industria financiera en los últimos años. Empezaría por el aumento significativo de las tasas de interés, más de 500 puntos básicos en la tasa de la Reserva Federal, impactando especialmente en el aumento del costo del capital y afectando negativamente los costos financieros de las compañías y la actividad de transacciones, medida por las fusiones y adquisiciones (M&A) en los mercados privados en general. No obstante, el “cambio en la retórica” por parte de la Reserva Federal a finales de 2023 provocó una mayor fluidez en la emisión de nueva deuda y una reactivación en el número de transacciones M&A a nivel global.
Este contexto ha sido positivo para los activos privados en general, pero principalmente la deuda privada ha logrado capturar una parte significativa de este escenario, financiando el 84% del mercado mediano en los Estados Unidos. Se estima que, para finales de 2024, el total de los activos de deuda privada bajo gestión alcanzaría los 1.800 millones de dólares, lo que representa un aumento del 17% respecto a 2022. Este crecimiento meteórico se debe, entre otras cosas, a que los bancos han ido reduciendo su participación en el mercado de financiamiento debido a las restricciones de liquidez, la supervisión regulatoria más estricta y las estructuras de costos más altas.
El crecimiento del Direct Lending
Una de las estrategias que más ha crecido dentro de la deuda privada son los préstamos directos a compañías en EE.UU. y Europa, conocidos como Direct Lending. En lo que respecta a retornos, esta clase de activo ha mostrado un desempeño sólido en los últimos tres años, impulsado principalmente por las altas tasas de interés.
Según el Cliffwater Direct Lending Index (CDLI), los rendimientos alcanzaron aproximadamente el 12% en 2023, un aumento significativo en comparación con el 6,3% en 2022 y cerca del 12,8% registrado en 2021. En lo que va del año, agosto de 2024, los retornos han estado alrededor del 8%, nuevamente devolviendo retornos sólidos. Estos rendimientos han estado atribuidos en buena medida al alto nivel de tasas que el mercado ha experimentado en estos últimos años.
A pesar del incremento en los costos de financiamiento, los defaults promedios entre los prestatarios mostraron un leve aumento. El KBRA Direct Lending Default Index reportó una tasa de incumplimiento del 2,3% para 2023, debido a la buena gestión y la sólida actividad económica. Los márgenes de utilidades y ventas no han caído prácticamente en este periodo, y las compañías han podido navegar satisfactoriamente este escenario de tasas altas. La deuda privada sigue manteniendo todos sus atributos para cualquier portafolio de inversión por su característica “All-Weather”, baja correlación con la renta fija tradicional y consistencia en retornos con baja volatilidad.
Latinoamérica, una exposición menor al 5%
Para entender la actividad en activos alternativos en la región, es necesario diferenciar al tipo de inversor y sus características. Históricamente, estos activos han sido exclusivos por su nivel de sofisticación y mínimos de inversión para los inversores institucionales. Chile, Perú, Colombia, Brasil y México, por el desarrollo principalmente proveniente de sus fondos de pensiones locales, llevan décadas invirtiendo en activos alternativos, y en mucho menor escala el resto de los países latinoamericanos para sus inversores individuales.
En los últimos años, hemos visto un cambio importante en el foco donde las firmas de capital privado están queriendo crecer y en el acceso a nuevas oportunidades que estas firmas ofrecen para el inversor individual o retail. La oportunidad que hoy se presenta está expresada en dos números: 50% y 16%. Según Bain & Co., los inversores individuales, que históricamente han quedado excluidos de estas oportunidades de inversión, tienen alrededor del 50% de todos los activos globales bajo manejo, pero solamente tienen un 16% de exposición a los activos alternativos. Se estima que la exposición en América Latina sería incluso más baja, menor al 5%.
Un elemento clave para comenzar a observar una mayor exposición a estas oportunidades es el desafío que plantea el desconocimiento que existe en este tipo de activos. La mayoría de los inversores individuales tienen un bajo conocimiento, tanto de los riesgos como de las bondades que ofrecen muchas de estas oportunidades, desde una perspectiva de diversificación y de mejora en el perfil riesgo/retorno dentro de sus carteras. Los grandes cambios que hemos visto, gracias a la tecnología y la creación de vehículos amigables, son las estructuras semilíquidas abiertas, ofreciendo algo de liquidez mensual o trimestral, y los mínimos de inversión, dando acceso a firmas dedicadas enteramente a la gestión de activos privados al alcance de casi cualquier inversor.
Otro aspecto importante ha sido la coyuntura actual de tasas de interés que hemos visto en los últimos años, creando un ambiente amigable para los activos de riesgo en general, con excepción de 2022, consiguiendo la rentabilidad esperada según su riesgo en casi cualquier activo de inversión. Por lo tanto, el costo de oportunidad de no estar invertido en un activo alternativo era relativamente bajo en comparación con otras opciones del mercado más líquidas. Con la Reserva Federal comenzando un ciclo de baja de tasas, pivotando a partir de su retórica de comienzos de año, y con cierta presión principalmente sobre la renta fija, quizás esto genere un aumento en el apetito por rentabilidad en oportunidades más sofisticadas, aún en detrimento de liquidez.
La educación financiera y el proceso de suscripción
Se necesita que tanto el inversor final como el asesor de inversión tengan el convencimiento de los beneficios que ofrecen estos activos alternativos. Considero que el foco debería estar puesto en tres factores fundamentales. En primer lugar, para lograr un portafolio diversificado y eficiente se deben entender las correlaciones entre los diferentes activos que componen una cartera de inversión. En otras palabras, el activo alternativo debe proveer una fuente de retorno diferente a lo que esa cartera ya tiene invertido para alcanzar el máximo retorno con el menor riesgo posible.
En segundo lugar, es fundamental entender que los activos alternativos tienen una función estratégica dentro de un portafolio de inversión, dada su naturaleza privada y menos líquida, con un horizonte de inversión de mediano/largo plazo. Por último, las firmas y fondos deben ayudar a proporcionar información de forma más simple, digerida y, en lo posible, en el idioma del inversor.
En lo que refiere al acceso, si bien se han creado vehículos que funcionan en beneficio del inversor individual, como los “feeders funds”, y que simplifican bastante el proceso de suscripción hacia muchas de estas soluciones, todavía resulta una barrera para el inversor final acostumbrado a suscribir o invertir de forma simple y directa desde su cuenta de banco.
Por último, lo mencionado con respecto a otras opciones de inversión en activos tradicionales durante los últimos años. El 5% de rentabilidad del Bono del Tesoro americano se transformó en la “competencia” no solo para estos activos alternativos, sino para otras oportunidades en los mercados públicos o tradicionales.
Los desafíos de la industria de activos alternativos
La democratización de los activos alternativos ha traído un conjunto de oportunidades de inversión muy beneficioso, no solo para los inversores individuales, sino para todo tipo de inversor, incluidos los de alto patrimonio e institucionales, dada la creación de nuevos vehículos y estructuras. No obstante, las firmas se enfrentan a una serie de desafíos que tienen que ver con tres temas: operacionales, ejecución y comunicación.
El universo de Private Wealth –al menos en la región– está dominado por los fondos mutuos y renta fija (bonos) por las características rentistas de los inversores. Al introducir una nueva clase de activo, en este caso los alternativos, en donde los procesos de suscripción son bastante diferentes relativos a los activos tradicionales, las firmas deben poner énfasis en trasmitir claridad a sus clientes en temas de procesos operacionales tales como: puntos de acceso, clases disponibles, términos, transparencia en fees y plataforma de custodia.
La primera experiencia de ejecución y suscripción debe ser positiva y amigable. Si bien hoy existen plataformas que permiten de forma digital acceder a Top-Tier Managers, entiendo que todavía existe mucha confusión con respecto a todos estos desafíos planteados, y que ante la duda muchos inversores y asesores no saben a quién acudir, o las respuestas vienen en otro idioma y desde lugares remotos, afectando las chances de aumentar la exposición a esta clase de activos. Las firmas deben tener esto en cuenta si quieren crecer y, por lo tanto, van a requerir profesionales que hablen el idioma de alternativos y que puedan transmitirlo según el tipo de inversor (desde el más al menos sofisticado). A modo anecdótico, cuando comencé a lidiar con los activos alternativos, uno de los principales problemas que existía era la falta de acceso a buenos gestores, ya que priorizaban el inversor institucional donde los mínimos de inversión eran muy altos.
Actualmente, y con estas dos dificultades (acceso y montos) relativamente solucionadas, definitivamente creo que estas oportunidades de inversión tienen cabida en cualquier portafolio o cartera. Los que contribuimos en cierta medida hacia la democratización en donde todos los inversores puedan acceder a las mismas oportunidades de inversión, debemos seguir enfocados en poner la mira en el mediano-largo plazo. Trabajar en conjunto con las firmas, las cuales han mostrado un compromiso muy alto en seguir apoyando en todo sentido a sus equipos (comerciales, de operaciones, marketing), para que en definitiva los portafolios de los inversores logren de una forma más eficiente sus objetivos de inversión deseados.
A pesar del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y del avance de los partidos de derechas en Europa, las gestoras se muestran positivas sobre las perspectivas de la inversión sostenible para este año. Hasta ahora, el patrimonio de los fondos de inversión sostenibles ha mostrado un crecimiento significativo en los últimos años. Según datos de 2023, estos fondos alcanzaron un patrimonio de aproximadamente 500.000 millones de euros, con Europa representando el 84% de este total, es decir, alrededor de 420.000 millones de euros.
¿Cómo ven las firmas de inversión 2025? Según Pascal Dudle, responsable de Inversión Temática y de Impacto de Vontobel, la sostenibilidad seguirá siendo importante a pesar de algunos problemas causados por los recientes cambios políticos, y será impulsada por las empresas que mantengan su compromiso, por razones que van desde las oportunidades económicas hasta la gestión de riesgos.
“Lo emblemático de esto fue el inesperado, pero alentador apoyo del CEO de ExxonMobil en el momento de la COP29 en noviembre, que había instado al presidente entrante Trump a no salir del Acuerdo de París y mantener intacta la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) de Estados Unidos. El 2025 también será testigo de la continuación del escrutinio de los inversores hacia la miríada de enfoques ESG ofrecidos, con los más estrictos, como la inversión de impacto, probablemente entre los ganadores”, apunta Dudle.
En su opinión, 2025 también será testigo de la continuación del escrutinio de los inversores hacia la miríada de enfoques ESG ofrecidos, con los más estrictos, como la inversión de impacto, probablemente entre los ganadores. “La transición energética ha llegado para quedarse, ya que las tecnologías limpias son, en muchos casos, económicamente viables, escalables y conllevan un riesgo tecnológico limitado. La necesidad de fiabilidad y resistencia debería, en particular, impulsar las inversiones en infraestructuras, como el aumento de la inversión en redes para garantizar su refuerzo y modernización”, señala el experto de Vontobel.
La zancadilla de Trump
Mientras los inversores, y Europa, siguen con su giro hacia la sostenibilidad. La Administración Trump ha tomado otro camino. El primer mandato de Trump estuvo marcado por un retroceso en las medidas de protección del medio ambiente, la retirada de EE.UU. del Acuerdo de París y un escepticismo hacia la ciencia del clima. Además, estas políticas afectaron al ecosistema global de finanzas sostenibles, por lo que su regreso podría poner a prueba una vez más la resistencia de la inversión ESG.
En este segundo mandato, ha declarado una “emergencia nacional energética” en línea con sus promesas electorales. Según explican los expertos de Allianz GI, la medida busca reforzar el sector de las energías fósiles en EE.UU., el mayor productor de petróleo del mundo, y reducir los precios de la energía en un 50%.
“Sus medidas complicarán la lucha contra el cambio climático. Asimismo, hay escepticismo sobre la posibilidad de que Trump logre reducir los precios de la energía a la mitad tal y como propone. Durante la pandemia de 2020, incluso cuando los precios del petróleo alcanzaron niveles negativos, los costes energéticos en EE.UU. solo se redujeron un 19%. Otros factores, como la orden de reabastecer la Reserva Estratégica de Petróleo podrían incluso presionar al alza los precios en el corto plazo”, afirman Greg Meier, director, economista senior de Allianz Global Investors, y David Lee, especialista en el sector energético de EE.UU. en Allianz GI.
En este sentido, la conclusión de ambos expertos es clara: “Aunque estas acciones refuerzan el compromiso del presidente Trump con las energías fósiles, su impacto real en la reducción de los precios energéticos será probablemente limitado y distante de las expectativas anunciadas”.
Claves para el inversor
Ante este contexto, Sophie Chardon, jefa de Inversión Sostenible de Banca Privada en Lombard Odier, considera que los inversores deberán enfocarse en temas de inversión menos expuestos a la política, como infraestructura, digitalización, eficiencia energética en edificios, gestión del agua o agricultura de precisión. “Desde una perspectiva de inversión, la segunda administración de Trump podría generar más divergencia sectorial y regional a medida que EE.UU. pierda impulso en las inversiones sostenibles.Tras el descenso indiscriminado en las valoraciones del universo de inversión sostenible en los últimos meses de 2024, las dinámicas de ganancias están al mando, y la selección de acciones es crucial”, afirma Chardon.
Además destaca que mientras EE.UU. pueda frenar sus esfuerzos climáticos bajo la administración de Trump, el impulso global, especialmente desde China y la UE, debería mantener en marcha la transición hacia la energía verde. “Los inversores necesitarán centrarse en sectores menos expuestos a políticas políticas, y en el camino correcto para alinearse de manera rentable con la demanda a largo plazo de tecnologías limpias, infraestructura y resiliencia climática”, insiste Chardon.
En opinión de Deepshikha Singh, responsable de Stewardship en Crédit Mutuel Asset Management, para los inversores, las perspectivas son desiguales. “Los inversores pueden ser testigos de recortes significativos en la acción climática federal y en las normas de información. El elegido por Trump para presidir la SEC, Paul Atkins, se ha opuesto abiertamente a las normas de divulgación climática de la SEC. Sin embargo, es probable que estados como California y Nueva York sigan fijando objetivos climáticos ambiciosos. Además, los grandes inversores institucionales podrían apoyar la demanda de activos sostenibles, ya que tanto los riesgos financieros del cambio climático como el deseo de resiliencia a largo plazo siguen siendo preocupaciones centrales para los gestores de activos y los fondos de pensiones”, sostiene Singh.
En cambio, considera que Europa mantendrá su liderazgo en esta materia, por lo que esta divergencia podrá ser aprovechada por los inversores. “Las empresas europeas que se alineen con las estrictas normativas ESG podrían atraer más capital, mientras que las compañías estadounidenses que luchan por cumplir las normas internacionales podrían enfrentarse a costes más elevados y a un acceso reducido a los mercados extranjeros. La alineación de la industria financiera europea con el Acuerdo de París y los objetivos de la COP29 presenta oportunidades para aquellos que priorizan las inversiones verdes. Europa también podría tratar de influir en los mercados financieros mundiales mediante la ampliación de los requisitos de divulgación ESG para las empresas que operan a nivel internacional, lo que podría afectar a las empresas multinacionales con sede en los EE.UU. y en otros lugares”, añade el experto de Crédit Mutuel AM.
Para Singh, la clave está en que la resiliencia de la inversión sostenible radica en su capacidad para adaptarse a los ciclos políticos. Si bien reconoce que las políticas de Trump pueden suponer un desafío para algunos aspectos de la inversión ESG, ve poco probable que se revierta el abrumador cambio en los mercados globales hacia la sostenibilidad. “Los inversores, impulsados tanto por la gestión del riesgo como por las oportunidades, seguirán integrando factores ESG en sus carteras, incluso frente a la oposición. La demanda de inversiones transparentes y responsables persistirá, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca. De hecho, el segundo mandato de Trump podría incluso subrayar la urgencia del liderazgo del sector privado para impulsar el movimiento de inversión sostenible en EE.UU. y en otros lugares”, concluye.
Foto cedidaFlorian Becker, director ejecutivo de Aquila Capital
Aquila Capital, gestor de activos especializado en inversiones sostenibles en activos reales, ha anunciado nuevas incorporaciones a su Consejo de Administración. Según la entidad, estos nombramientos estratégicos refuerzan el compromiso de la compañía con la aceleración del crecimiento, la generación de rendimientos resilientes para clientes institucionales y minoristas, y el apoyo a iniciativas de energía limpia, contribuyendo a la descarbonización de la infraestructura global.
En concreto, a partir de febrero de 2025,Florian Becker asume el cargo de director ejecutivo (CEO), sucediendo a Harald Schönebeck, quien ha pasado a desempeñar un rol de asesor senior. Con casi una década de experiencia en liderazgo dentro del Grupo Aquila, Florian ha ocupado varios cargos de alto nivel, incluyendo director de Operaciones (COO) y asesor general. Como miembro clave del equipo directivo de Aquila Capital desde su fundación, ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo y crecimiento de la compañía. Su profundo conocimiento del modelo de negocio y la visión estratégica de la empresa lo convierten en la persona idónea para liderar la expansión y las iniciativas de inversión en activos reales sostenibles.
Además, Aquila Capital ha anunciado los nombramientos de Silvia Schmitten-Walgenbach como directora de Operaciones (COO); el de Michael Hacker como director financiero (CFO); el de Lars Kühne como director de Riesgos (CRO); el de Markus Wandt como director de Inversiones (CIO) y, por último, Christoph Wallrich es el nuevo responsable de Luxemburgo.
Desde la firma han insistido en que tiene como objetivo convertirse en un líder en inversiones sostenibles en activos reales mediante la diversificación de su base de inversores, la ampliación de sus estrategias de fondos y la entrada en nuevos mercados. Para lograrlo, la compañía está expandiendo su enfoque más allá de los inversores institucionales para atraer a clientes minoristas y mayoristas a través de productos como los fondos ELTIFs. Asimismo, está fortaleciendo su oferta de fondos mediante el crecimiento a gran escala y el lanzamiento de fondos temáticos que respaldan tecnologías innovadoras, como las soluciones de almacenamiento de energía en baterías (BESS) y otras soluciones para la transición energética.
Por otra parte, la compañía ha señalado que está explorando activamente nuevas oportunidades en mercados clave de Europa y a nivel global. De hecho, su asociación estratégica con Commerzbank, establecida el año pasado, mejora los canales de distribución y acelera el crecimiento de los fondos, reforzando aún más el papel de Aquila Capital en la transición hacia una economía de emisiones netas cero.
«Estoy comprometido con impulsar el crecimiento de Aquila Capital hacia nuestra ambición de convertirnos en un gestor de activos líder en estrategias de inversión sostenible en Europa y más allá. Los recientes nombramientos han fortalecido aún más nuestro equipo de liderazgo, dotándonos de la experiencia y visión necesarias para ofrecer estrategias de inversión innovadoras y generar un valor duradero para nuestros grupos de interés. También quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Harald Schönebeck, Helge Papenhausen y Till Schulz-Eickhorst por su destacada contribución y liderazgo durante esta fase de transición”, ha señalado Florian Becker, CEO de Aquila Capital.
El interés del Grupo Financiero Atlántida por la banca europea comenzó en julio de 2024 cuando adquirió el 45% de EBN Capital, la gestora de fondos de EBN Banco. Ahora, la entidad hondureña da un paso más y, según publican los medios económicos, habría cerrado un acuerdo definitivo para comprar el 55% y el 60% EBN Banco, firma española especializada en productos de inversión y ahorro. Por ahora, la compra estaría pendiente de ser autorizada por parte del Banco de España y de la Comisión Nacional de Mercado de Valores (CNMV).
El interés del grupo por España es claro y así lo manifestó Guillermo Bueso, presidente del Grupo Financiero Atlántida, cuando entró en el capital de la gestora de EBN Banco: “Nos sentimos muy satisfechos por este importante avance y de marcar un hito dentro de nuestra trayectoria financiera al ser el primer grupo de origen hondureño en obtener acceso al mercado financiera español”.
El Grupo Financiero Atlántida es una destacada entidad financiera con sede en Honduras, fundada en 1913 con la creación del Banco Atlántida en La Ceiba. A lo largo de más de un siglo, ha diversificado sus operaciones y ampliado su presencia en varios países de América Latina y Europa. Actualmente está presente en Honduras, El Salvador, Nicaragua, Ecuador y España. “Con más de 112 años de experiencia, el Grupo Financiero Atlántida se caracteriza por su innovación, crecimiento constante y solidez financiera, consolidándose como un referente en el sector financiero de América Latina y expandiendo su influencia a nivel internacional”, indican desde el Grupo.
Respecto a EBN Banco, está especializada en productos de inversión y ahorro tanto para particulares como para empresas. Originalmente centrado en la banca corporativa, en 2019 amplió su enfoque hacia clientes minoristas, ofreciendo soluciones financieras a través de canales digitales. Sus tres principales áreas de negocio son: inversión, ahorro y financiación.
2025 no será un año tranquilo. En menos de siete semanas hemos asistido al rally del dólar y el oro, a una clara divergencia entre los principales bancos centrales, a la irrupción de un nuevo jugador en el sector tecnológico con la IA de DeepSeek, a la agitación del mercado de bonos y a una mayor volatilidad a raíz de Trump y sus aranceles. Convertir este entorno en una oportunidad para los inversores y adaptar las carteras, para ello es el principal reto al que se enfrentan las gestoras.
Según los analistas de Portocolom, febrero ha comenzado con cierta cautela en las bolsas estadounidenses, tras un buen inicio de año y gracias a tener un poco más de visibilidad en cuanto a qué harán en los próximos meses los bancos centrales. “Por ahora se mantiene cierta calma, a la espera de nuevas decisiones de la administración Trump. Las bolsas estadounidenses experimentaron cambios muy leves y lo que podría ser más significativo, la volatilidad semanal medida por el diferencial entre el precio máximo y mínimo parece estar reduciéndose”, apunta en informe diario.
Además, sus expertos destacan que los bonos del tesoro experimentaron caídas en sus rentabilidades. “Aunque la economía sigue fuerte en EE.UU., los inversores ven claras posibilidades de que los tipos de interés sigan bajando en 2025 (alejando la posibilidad de que se produzcan subidas), y por ello el Treasury a 10 años cedía 5 puntos básicos para cerrar la semana con una rentabilidad del 4,49%. En Europa las bajadas fueron algo superiores y el Bund alemán y el Bono español se dejaban 10 y 7 puntos básicos respectivamente, para cerrar con una rentabilidad del 2,36% y del 3,04%”, resumen sobre el mercado.
Esta semana estará marcada por el nuevo anuncio de Trump de la imposición de un arancel del 25 % sobre todas las importaciones de acero y aluminio. Según Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management, a diferencia de la experiencia de la semana pasada con los aranceles, en la que los activos de riesgo se vendieron y luego se recuperaron, la reacción del mercado hasta ahora ha sido bastante moderada.
Haefale destaca que el índice CBOE VIX de volatilidad implícita de la renta variable estadounidense se mantiene moderado en 15,8 puntos, dentro del rango de sus mínimos de 2025. El oro ha atraído más ofertas, subiendo un 2,6 % en las dos últimas sesiones hasta un máximo histórico de 2942 dólares/onza. Dado que los inversores están adoptando un enfoque más moderado, desde UBS hacen varias observaciones. “A pesar de los crecientes riesgos arancelarios, seguimos esperando que una economía estadounidense sólida, los vientos de cola de la IA y los recortes graduales de los tipos de interés de la Reserva Federal ofrezcan un contexto favorable para la renta variable. Seguimos esperando que el S&P 500 termine el año al alza”, afirma.
Además, desde Amundi recuerdan que la volatilidad del dólar, la subida del petróleo y los estímulos de China son temas clave para los mercados emergentes. “La incertidumbre sigue siendo alta en medio de los elevados riesgos geopolíticos y las expectativas sobre los aranceles de Trump”, insisten.
Johanna Kyrklund, directora de inversiones del Grupo Schroders, reconoce que en 2024 su mantra era “no lo pienses demasiado”, ya que el crecimiento nominal era positivo y los recortes de tipos de interés apoyaban a los mercados de valores, incluso en el contexto de valoraciones elevadas en Estados Unidos. Sin embargo, ahora señala que, de cara a 2025, conservará esa postura, pero hay dos grandes riesgos que pesan en su mente: el mercado de bonos y el nivel de concentración en los índices ponderados por capitalización de mercado.
Ajustes de carteras
En este contexto, las gestoras están ajustando su visión y su posicionamiento. Por ejemplo, desde BlackRock explican que los cambios en la política estadounidense y los avances de la IA han provocado una fuerte volatilidad en los mercados en lo que va de año, que subraya el hecho de que nos encontramos en un nuevo entorno macroeconómico, con una gama más amplia de resultados posibles. “Mantenemos nuestro marco básico de apetito por el riesgo, pero ajustamos las perspectivas. Mantenemos la sobreponderación de la renta variable estadounidense por la solidez de las perspectivas macroeconómicas y la megafuerza de la IA, que es un gran cambio estructural. Adoptamos un posicionamiento sobreponderado en deuda pública de la zona del euro, donde el posible impacto de los aranceles sobre el crecimiento debería reforzar los recortes de tipos”, indica BlackRock en su último informe.
Por su parte, desde DWS consideran que el entorno es una buena oportunidad para las estrategias multiactivo. “Creemos que invertir en varias clases de activos tiene sentido por la siguiente razón: a medio plazo esperamos rentabilidades atractivas en varios segmentos del mercado, que, una vez más, también están menos correlacionados entre sí. Esto hace que la diversificación sea posible y ventajosa. Especialmente en lo que respecta a la posible volatilidad del mercado tras las elecciones en EE.UU., preferimos una cartera multiactivos con una combinación adecuada de diferentes clases de activos”, argumentan desde DWS.
Según indica el CIO de la gestora en su último informe, tras años de letargo, los fondos del mercado monetario han despertado con un repunte en los últimos tres años: desde principios de 2022, unos 1,9 billones de euros han entrado en fondos del mercado monetario a escala mundial, lo que supone un aumento del 30,4%. “Los fondos de otras clases de activos sufrieron, especialmente los fondos equilibrados. Sin embargo, debido al cambio de tendencia de los tipos de interés y a la mayor incertidumbre económica y política tras las elecciones estadounidenses, en nuestra opinión es el momento adecuado para volver a diversificar”, añade.
Desde Amundi, consideran que el contexto sigue siendo ligeramente favorable para los activos de riesgo gracias a unas perspectivas de crecimiento resilientes, las políticas acomodaticias de los bancos centrales y la abundante liquidez. “Desde el punto de vista de la asignación de activos, el contexto positivo para los activos de riesgo nos lleva a mantener una postura de riesgo ligeramente positiva en la renta variable global. También nos hemos vuelto más positivos con respecto al crédito Investment Grade europeo, mientras que hemos pasado a una postura neutral con respecto a la deuda de los mercados emergentes. Creemos que los inversores deberían seguir centrándose en las coberturas de renta variable en el mercado estadounidense debido a las ajustadas valoraciones y diversificar con oro para afrontar mejor la volatilidad potencial derivada de los riesgos geopolíticos y de inflación”, indican.
En renta fija, la gestora sigue prefiriendo los investment grade al high yield y los financieros a los industriales. “También nos gustan las alternativas high yield, como los préstamos apalancados, debido a sus valoraciones más atractivas”, señala. Y en renta variable ven potencial en los valores defensivos de consumo básico y salud con un capacidad de fijación de precios, así como en los bancos de calidad con balances sólidos y una menor sensibilidad a los cambios de tipos.
“En mercados emergentes mantenemos la selectividad. Mantenemos una postura neutral sobre la renta variable global de mercados emergentes debido a la incertidumbre en torno a las políticas de Trump. En renta fija, las perspectivas para la deuda de los mercados emergentes son constructivas. En general, favorecemos los tipos locales en países que ofrecen altos yields nominales y reales, y que están menos expuestos a las políticas de la nueva administración estadounidense. Buscamos oportunidades selectivas en crédito high yield, sin esperar una ampliación significativa de los diferenciales, ya que las nuevas emisiones están bien absorbidas”, indican desde Amundi.