La pelota pasa al tejado de la política fiscal después de que los bancos centrales inunden el mercado de liquidez

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Foto cedidaBanco Central Europeo (BCE). . El BCE apuesta por aumentar la liquidez del mercado e insiste en una “política fiscal ambiciosa y coordinada”

El mercado no quedó satisfecho ayer tras la reunión del Banco Central Europeo (BCE). Pese haber anunciado compras de activos por valor de 120.000 millones de euros, no redujo los tipos de interés, algo que el mercado sí esperaba. Eso sí, Christine Lagarde, presidenta del BCE, insistió sobre la necesidad de una “política fiscal ambiciosa y coordinada para apoyar a las empresas y a los trabajadores en riesgo” como fórmula para amortiguar los efectos económicos del coronavirus. 

En opinión de PIMCO, las medidas tomadas no han alcanzado las expectativas del mercado y considera que “el BCE se ha quedado corto”. Según explica Andrew Bosomworth, jefe de gestión de cartera alemana de PIMCO, “el BCE espera que su programa de compras adicionales tenga un gran impacto en el sector privado, en particular en los bonos corporativos. Sin embargo, la reacción inicial de los mercados de crédito fue negativa, y los diferenciales se ampliaron aún más, lo que pone de relieve tanto las grandes expectativas depositadas en el BCE como la fragilidad del actual entorno del mercado”.

David Lafferty, estratega jefe de Natixis IM, apoya la decisión tomada hoy por el BCE y explica que Lagarde ha tocado todas las teclas correctas, incluyendo más expansión cuantitativa y creando una estructura doble de tipos para las TLTROs. “Esto ha sido esencial, crea el entorno favorable para que los bancos presten y las empresas se endeuden, sin castigar a los ahorradores. Lo que es más importante, el BCE se ha mantenido firme contra la noción equivocada de que unos tipos más bajos pueden resolver todos los problemas económicos. En relación con el brote epidémico, el coste de los fondos es de una importancia limitada. Es el acceso a los fondos lo que importa y el plan del BCE es un buen intento para afrontar esa cuestión. La estrategia aquí es apoyar a la economía mundial, no limitarse simplemente a dar apoyo a las Bolsas”.

En esta misma línea de apuesta por la liquidez, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anunció ayer que destinará 1,5 billones de dólares para garantizar la liquidez de los mercados. “La Fed también está reanudando la flexibilización cuantitativa, comprando bonos por valor de miles de millones de dólares, lo que debería ayudar a las áreas del mercado donde la liquidez se ha endurecido recientemente”, apuntan desde Fidelity.  

Según explican los analistas de BancaMarch, esta inyección de liquidez se está llevando a cabo en dos pasos, comenzando ayer jueves con la compra de 500.000 millones de dólares en repos a tres meses y que continuará hoy con la compra de 500.000 millones de dólares en repos a 1 mes y 500.000 millones de dólares en repos a 3 meses. “La misma medida que se aplicará durante la jornada de hoy, se ofrecerá de forma semanal durante lo que queda de mes. Adicionalmente la Fed aumentará a partir de hoy y durante un mes, sus compras de valores de deuda pública, más allá de los 600.000 millones de dólares con los que actualmente gestiona su balance. De acuerdo con el organismo, esta decisión ha sido tomada en respuesta a los problemas de liquidez del mercado de valores del Tesoro, a causa del brote de coronavirus”, añaden. 

Apuesta por las políticas fiscales

Desde Unigestion señalan que “a pesar de provocar un alivio de corta duración, no será suficiente para contener los impactos del virus a nivel macro y cambiar el sentimiento”. Y así ha sido por el momento, ya que este viernes 13 de marzo ha comenzado con algo más de calma en los mercados europeos, pero sin rumbo. Y básicamente también es lo que pretende el BCE porque tal y como indicó ayer su presidenta, Christine Lagarde, es el momento de las políticas fiscales. 

«La presidenta del BCE fue clara en su mensaje: el BCE no está en la primera línea de defensa en esta crisis, que es, según su análisis, primero un choque de oferta, luego un choque de demanda, acompañado de inestabilidad financiera. De acuerdo con Christine Lagarde, la respuesta debe ser, por lo tanto, ante todo fiscal”, señala Frank Dixmier, director global de renta fija de Allianz Global Investors.

Para Samy Chaar, economista jefe de Lombard Odier, aún queda mucho margen para que los Estados tomen decisiones fiscales. “La función de reacción de las autoridades fiscales ha sido lenta y lo que se ha anunciado hasta ahora está lejos de ser exhaustivo. El apoyo debe ser sustancial para la mayoría de las economías (más del 0,5% del PIB) y las economías afectadas necesitan claramente paquetes más importantes (más del 1% del PIB). En este sentido, la flexibilización fiscal del 2% de China es un buen ejemplo”, añade Chaar. 

“El BCE se ha unido a otros grandes bancos centrales para ofrecer un paquete específico para apoyar las condiciones financieras. Sin embargo, lo hizo mucho menos agresivamente que otros grandes bancos centrales. Christine Lagarde dejó claro al principio de la rueda de prensa que la política fiscal es necesaria en este entorno económico. En consecuencia, pidió a los gobiernos europeos que adoptaran una política fiscal coordinada y sustancial, flanqueada por el BCE. Eso ya no era un llamado, sino casi una súplica, que a su vez puede ser vista como una admisión de cuán limitadas son las opciones del BCE en este caso”, insiste Ulrike Kastens, Economist Europe de DWS.

En este sentido, la lectura que hace Lagarde de la crisis del coronavirus es la de un shock temporal. “El BCE cree que estos son eventos temporales por los que el mercado pasará y ha puesto la responsabilidad en los líderes de la UE de proporcionar más apoyo fiscal en lugar de depender de la política monetaria. En nuestra opinión, esto no es un apoyo para los mercados y los mercados han respondido en consecuencia», apunta David Zahn, responsable de renta fija europea de Franklin Templeton.

Leer entre líneas

Se podría decir que Lagarde fue ayer, ante todo, sincera. Aunque no gustara a los mercados. Por eso tan relevante fue conocer las medidas como la lectura de lo que significan. Según explica Didier Saint-Georges, miembro del Comité Estratégico de Inversión de Carmignac, “la predefinición del importe del programa de relajación cuantitativa, a pesar de su flexibilidad, bien puede interpretarse como una firme reticencia a adoptar medidas más contundentes, lo que, por supuesto, quedó confirmado con el indicio de que los límites no volverán a modificarse a corto plazo”.

En opinión de Andreas Billmeier, analista de Western Asset (Legg Mason), considera que si Lagarde hubiera tenido más experiencia en los mercados financieros, habría evitado decir que la reducción de los diferenciales no es tarea del BCE. “Tal vez la rueda de prensa haya sido un poco decepcionante frente a las expectativas de los mercados, que esperaban una flexibilidad total en el programa de compra de activos adicional, especialmente con respecto de la clave para la suscripción de capital. La presidenta Lagarde parecía un tanto indecisa en algunas ocasiones y evitó un par de preguntas incisivas, posiblemente porque tal vez sea demasiado pronto en su mandato para abordar un momento tan tenso”, comparte a la hora de valorar la posterior rueda de prensa. 

Aumenta la volatilidad

La decepción de los mercados de ayer quedó reflejada en el hecho de que cayeron rápidamente tras la conferencia de prensa. “El sentimiento del mercado es actualmente muy negativo ya que el nivel de incertidumbre es muy alto. La volatilidad también se encuentra actualmente en niveles extremos, lo que refleja el miedo en los mercados. El posicionamiento también está siendo sacudido, particularmente en las estrategias de carry, y la liquidez se está agotando”, advierte en su último informe de Unigestion. 

Todo este entorno hace inevitable que la mente se vaya a 2008, lo que ha hecho a los analistas fijarse en el sector financiero. “Si bien la liquidez adicional para los bancos es sensata, las entidades ya están inundadas de liquidez, y como la presidenta del BCE, C. Lagarde, ha mencionado en la conferencia de prensa, los bancos no han mostrado signos de estrés hasta la fecha”, añade Azad Zangana, economista y estratega senior europeo de Schroders

Tampoco ha convencido el tono de Lagarde, que lejos de tranquilizar a los mercados, insistió en su discurso de que podríamos llegar a una situación como la de 2008, si no se toman medidas. El BCE revisó sus previsiones de crecimiento económico de manera relativamente modesta, ya que considera que la crisis del coronavirus afectará a la baja a la economía. “El crecimiento se ha revisado a la baja del 1,1% al 0,8% en 2020, y del 1,4% al 1,3% el próximo año, sin cambios en 2022 en el 1,4%. En cuanto a la inflación, no se ha modificado en absoluto: 1,1%, 1,4% y 1,6% para 2020, 2021 y 2022, respectivamente. Ello se debe en gran medida a que el los pronósticos de la inflación se finalizaron antes del más reciente colapso del precio del petróleo”, destacan desde Nomura.

Bank of America vuelve a recortar sus previsiones globales de crecimiento

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Pixabay CC0 Public Domain. Bank of America vuelve a recortar sus previsiones de crecimiento ante la crisis del coronavirus

En enero, Bank of America sostenía que la ralentización de la economía tocará fondo en primavera, gracias a la relajación de las tensiones derivadas del enfrentamiento entre EE.UU. y China, y al riesgo relativamente bajo de que se produzca una recesión. Ahora ha ajustado su visión y reducido las previsiones de crecimiento para este año por causa del coronavirus.

Hace unas semanas, Bank of America revisaba sus perspectivas y recortaba casi a la mitad su previsión sobre la eurozona, al rebajarla del 1% inicialmente previsto al 0,6%. El país más perjudicado es Italia, donde la proyección pasa ahora de una expansión estimada del 0,3% a una contracción del -0,2%. Otros países que sufren una drástica revisión son Alemania (pasa del 0,5% al 0,1%) y Francia (baja del 1,2% al 0,8%). Bank of America asume que habrá una “pérdida permanente de actividad” a causa del coronavirus, anticipa un “crecimiento próximo a cero” en el primer semestre y una recuperación en la segunda mitad del año, siempre y cuando la crisis “se resuelva a finales de primavera”.

Incluso la entidad rebajó las previsiones de crecimiento mundial al 2,8%, frente al 3,1% previsto inicialmente. Unas cifras que ha vuelto a valorar y a ajustar. Bank of America predice ahora que el PIB mundial crecerá un 2,2%, frente a ese 2,8% que esperaba a finales de febrero. Respecto a la eurozona, rebaja la previsión al 0,2%, frente al 0,6% que estimaba en su primera revisión del crecimiento.

Dejando a un lado el recorte hecho para la zona euro, según la visión de los analistas de la firma, el año ha empezado cerca de la parte final del ciclo alcista más largo desde que hay registros. Muchos de los factores determinantes – política de los bancos centrales, globalización, petróleo – han alcanzado máximos y están surgiendo nuevos paradigmas económicos en respuesta a un conjunto de desafíos diferentes a los que los sistemas social, medioambiental, político y económico se enfrentan en todo el mundo. 

Según explica, son cuatro motivos los le han llevado a recortar de nuevos sus previsiones:

  1. El aumento de casos de coronavirus fuera de China. La entidad explica que las medidas que los países desarrollados han tomado a raíz de la expansión del virus debilitará sectores como el ocio o el comercio al por menor, y por último a la mano de obra. «Esto es mucho menos draconiano que lo que China ha hecho para mantener a muchos trabajadores en casa y monitorear el movimiento de una manera muy agresiva. El impacto de las acciones de Italia en la propagación del virus nos dirá mucho sobre la capacidad de contener el virus sin un estado policial agresivo», añade.
  2. La lenta respuesta de algunos sistemas de salud públicos. En este sentido, Bank of America considera que algunos países no sido capaces de lanzar un mensaje claro a la sociedad para contener la epidemia ni tienen capacidad en sus sistema de salud público para hacer frente a la situación. «Los países sin cobertura sanitaria universal corren un mayor riesgo porque en una pandemia el sistema sanitario es tan fuerte como el eslabón más débil. Por lo tanto, tal vez la respuesta política más importante sea cerrar esos agujeros lo antes posible», matiza. 
  3. Los inversores y los responsables políticos se han acostumbrado a que sean los bancos centrales los que respondan a la crisis. En este sentido advierte que «la respuesta negativa del mercado al recorte de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal puso de relieve que los bancos centrales solo desempeñan un papel de apoyo en esta crisis. De hecho, las condiciones financieras se han endurecido considerablemente. Se han anunciado varias medidas fiscales en todo el mundo, pero en la mayoría de los países las cifras son relativamente pequeñas». 
  4. La «guerra del petróleo». Las tensiones por el petróleo entre Arabia Saudita y el resto de la OPEP añade más presión a la baja sobre el crecimiento. «Como primera aproximación, un colapso en los precios del petróleo es neutro para el crecimiento global, ya que significa una transferencia de ingresos de los productores a los consumidores. Sin embargo, creemos que perjudica el crecimiento a corto plazo. En primer lugar, perjudica la inversión en el sector y crea una presión a la baja en el mercado de valores. En segundo lugar, el coronavirus ha desencadenado una fuerte caída en los viajes, por lo que la reducción de los precios de la energía es menos beneficiosa para los hogares de lo normal», explica.

“Dadas las macrotendencias que afectan a los mercados, todo apunta a que la inversión tal y como la conocemos llegue a su fin. La localización, en contraposición a la globalización, tendrá importantes implicaciones en el crecimiento global y veremos también cambios en el comportamiento de las corporaciones por la influencia del capitalismo moral: el foco se trasladará de los accionistas a los stakeholders en el sentido más amplio”, señala la entidad.

Por ello considera que los inversores deberán tener en cuenta varias tendencias a más largo plazo para la década que comienza, entre ellas: de global a local, el paso de una guerra comercial a guerra tecnológica, el salto de bonos a acciones, y de los beneficios a corto plazo a crecimiento a largo plazo, donde los criterios ESG (medioambientales, sociales y de buen gobierno) ayudan a identificar los casos de crecimiento a largo plazo.

¿Aportan valor los hedge funds especializados en tecnología?

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Pixabay CC0 Public Domain. ¿Aportan valor los hedge funds especializados en tecnología?

Todos los analistas e inversores consideran el sector tecnológico una gran oportunidad y lo suficientemente grande como abordarlo desde diferentes estrategias. En opinión de Lyxor, hay espacio para “estrategias independientes”, además considera que, como complemento a los productos pasivos, las estrategias tecnológicas activas cobran cada vez mayor atractivo.

Una de sus características es que estamos ante un gran universo. El segmento abarca un amplio espectro de negocios, entre los que se incluyen fabricantes de chips y componentes, ordenadores y software, fabricantes de dispositivos y teléfonos inteligentes, Internet y el Internet de las cosas (que conecta redes de dispositivos y la nube). También incluye empresas activas en los campos de los vehículos autónomos, la inteligencia artificial (que utiliza ordenadores para imitar las habilidades de aprendizaje, razonamiento y autocorrección de los humanos), las cadenas de bloques (que eliminan la intermediación en las transacciones), la ciberseguridad y los medios de comunicación de retransmisión en directo (streaming). “A este universo se adscriben unas 5.000 empresas en todo el mundo, de las cuales unas 300 son de gran capitalización o megacapitalización y unas 2.000 son de mediana capitalización y reciben menos cobertura”, señalan desde Lyxor. 

La gestora considera que, ante un ciclo económico maduro y en vista de que las valoraciones de las empresas tecnológicas están alcanzando sus cotas máximas históricas (dejando de lado la burbuja de las puntocom de 1998-2000), se debe ser más selectivos y mantener exposiciones tecnológicas más ajustadas. “Los inversores consultan con expertos para moverse por las complejidades de los productos tecnológicos y, sobre todo, para determinar la calidad y la sostenibilidad de los modelos de negocio de las empresas tecnológicas”, añaden.

Desde su punto de vista, el argumento que sustenta la generación de alfa en el sector tecnológico parece sólido: la variedad de inversores que participan en este segmento proporciona profundidad al mercado. Las empresas tecnológicas también se encuentran en fases muy diferentes de sus ciclos de productos: algunas se hallan en fases muy tempranas, con un elevado crecimiento de los ingresos y el gasto en capital, pero con escasa rentabilidad, mientras que otras son empresas maduras que se esfuerzan por mantener el ritmo de la innovación, que ofrecen unos beneficios más reducidos a la vez que más estables y un carry más elevado. 

Según señalan desde Lyxor, son varios los catalizadores que pueden ayudar a los gestores a generar valor. “En el sector tecnológico, las operaciones de fusiones y adquisiciones y las salidas a bolsa siguen llevándose la mayor parte de los volúmenes globales (>100.000 millones de dólares/trimestre de adquisiciones, aproximadamente el 25% del volumen mundial). Si bien las empresas tecnológicas pasan por frecuentes inflexiones estratégicas, también son un segmento que reviste especial interés para los proveedores y los activistas de private equity, lo que proporciona catalizadores adicionales”, explica.

 ¿Cómo generar alfa? 

Pese a todo, la gestora considera que el sector se enfrenta a una intensificación de las dificultades para generar alfa. “Al ser estratégico en las dinámicas de poder de los países, el sector se ve cada vez más afectado por acontecimientos macroeconómicos de base amplia, entre los que se incluyen políticas fiscales, (geo)políticas y reguladoras. En segundo lugar, al contribuir de forma importante a la rentabilidad general de los índices, aumenta su vulnerabilidad a la confianza global del mercado. Los encantos de los valores de crecimiento suelen atraer a inversores en momentum y cuantitativos, capaces de acentuar las tendencias en ambos sentidos”, argumentan.

Según el análisis que hace, los hedge funds especializados en tecnología sí generan alfa. “Con una media del 40%, los gestores han demostrado su capacidad para ajustar de forma activa sus exposiciones netas. La guerra tecnológica librada entre Estados Unidos y China arrojó dudas sobre los negocios y las operaciones de las empresas del sector. Sin embargo, los gestores lograron superar este episodio, aunque su alfa fue más modesta. Por otra parte, los periodos de alfa negativa coinciden con momentos de avance del segmento tecnológico, que los productos pasivos capturan mejor”, sostiene.

En su opinión, las condiciones siguen siendo propicias para la generación de alfa. La gestora considera que la correlación entre valores y sectores tecnológicos se mantiene en niveles muy reducidos, lo que revelaría la existencia de una amplia variedad de factores. Asimismo, las acciones tecnológicas responden bien a sus fundamentales, como pone de manifiesto la proporción de su rentabilidad impulsada por acontecimientos específicos de cada empresa (a diferencia de los vaivenes del mercado en general). “Además, en nuestro grupo de homólogos de gestores especializados en tecnología la diferenciación es elevada. La reducida correlación de sus resultados sugiere un posicionamiento y un conjunto de oportunidades muy diferentes”, concluyen.

¿Están las empresas preparadas para gestionar esta crisis sanitaria?

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Pixabay CC0 Public Domain. ¿Están las empresas preparadas para gestionar la crisis del coronavirus?

Si bien las empresas han puesto en marcha protocolos para evitar la propagación del brote, en realidad sólo un 49% de las mismas cuentan con un Plan de Continuidad de Negocio (PCN) ante el coronavirus, según la última encuesta de Mercer. Debido a la creciente propagación del virus Covid-19 y sus efectos en la economía mundial, Mercer ha encuestado a más de 300 empresas con oficinas en 37 países para estudiar cómo abordan este suceso las corporaciones y cómo afecta a su personal, tanto expatriado como local.

Desde la entidad, recomiendan a las empresas una respuesta que se base en la recopilación de información de fuentes fiables, una comunicación frecuente y la revisión de su Plan de Continuidad, Además, aconsejan seguir las directrices de organismos oficiales, tratar al personal, local y expatriado de forma igualitaria, escuchar las preguntas y preocupaciones de los empleados y proporcionar las medidas y elementos de protección y prevención adecuados.

Por ahora no se han producido evacuaciones masivas de trabajadores expatriados. No obstante, en caso de que se diese este suceso, las empresas ofrecen distintas respuestas según la decisión venga de la empresa o del trabajador. En la mayoría de los casos el seguro del empleado cubre tanto gastos de traslado como de alojamiento. Las compañías que deciden repatriar a sus empleados mantienen intactos los conceptos salariales siempre y cuando no se supere un cierto umbral temporal en un 43% de los casos. Sin embargo, hay casos en los que los salarios y otros beneficios pueden verse congelados hasta que vuelvan a ocupar sus puestos de trabajo. “Los retornos se examinarán caso por caso, pero casi la mitad de las empresas coinciden en no traer de vuelta a sus trabajadores hasta que no sea seguro”, subraya el informe.

“El fenómeno del coronavirus está afectando a las corporaciones de forma transversal, limita su capacidad de operación, genera costes adicionales en la gestión de sus empleados y reduce su capacidad de alcanzar los objetivos financieros fijados. “En esta situación las claves deben ser proteger, evaluar y prevenir. Debemos pensar rápido y actuar de forma ordenada para asegurar el bienestar de los empleados, locales y expatriados”, afirma Juanvi Martínez, líder del área de Career de Mercer en España.

Muchas de las empresas encuestadas han adoptado medidas drásticas, como el cierre de sus plantas de producción en China continental (58%) así como la restricción de viajes a países donde hay casos confirmados (72%). Casi la mitad están evaluando la evacuación de los expatriados, pero sólo un 20% lo ha llevado a cabo.

Por otro lado, algunas compañías están enfrentado la situación con acciones prácticas como proporcionar mascarillas (48%) y desinfectante para manos (68%) en el lugar de trabajo o permitiendo una mayor flexibilidad para trabajar de forma remota en las ubicaciones más afectadas. Así, por ejemplo, el 58% de las empresas están implementando los sistemas necesarios para flexibilizar el teletrabajo.

“Debido al inusual período de incubación, que puede extenderse hasta dos semanas, otra práctica común es la imposición de períodos de cuarentena”, destaca la encuesta de Mercer. Casi la mitad de las empresas, un 42,8%, obliga a sus empleados a permanecer en casa al regresar de un país afectado, tanto por viajes de negocio como personales. En estos casos la mayoría de los empleados continúan trabajando en remoto desde sus hogares y perciben su salario completo.

Sin embargo, se han detectado casos en los que la cuarentena se detrae del período de vacaciones. Una vez completado el período de cuarentena, sólo el 46% realizan pruebas médicas a sus empleados. A pesar de la preocupación, por ahora la gran mayoría de las empresas no se plantea modificar ni sus objetivos de compensación a largo plazo (76.9%) ni sus planes de incentivos (83%).

Casi todas las empresas (86%) anticipan además un impacto negativo en su cuenta de resultados derivado de un exceso en los costes de gestión de la salud y bienestar de sus empleados, así como una reducción en las ganancias debido a la reducción de sus operaciones por falta de personal y la caída global de los mercados, según los datos de Mercer.

CFA Society Uruguay suspende los eventos que tenía programados para el día 12 y 13 de marzo

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Wikimedia Commons. CFA Society de Uruguay suspende los eventos que tenía programados para el día 12 y 13 de marzo

CFA Society Uruguay ha comunicado que se ha visto obligado a cancelar los eventos que tenía programados para la tarde del 12 de marzo y mañana del 13 por cancelación del viaje del Dr. Michael McMillan, director de Educación Ética y Estándares Profesionales de CFA Institute, por motivos de fuerza mayor.

 Asi, el evento del lanzamiento de Ethics Challenge previsto para la tarde del 12 y la conferencia del dia 13 eventos que se iban a realizar en el World Trade Center, fueron suspendidos.

La organización informará sobre su futura reprogramación

Vanguard en México: «Queremos ser un asset manager local»

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Juan Hernández, foto cedida. foto cedida

El Vanguard FTSE BIVA Mexico Equity ETF (VMEX), el primer ETF de Vanguard domiciliado en México cumple seis meses en el mercado este marzo. El ETF que busca replicar el índice FTSE BIVA, brindando a los inversionistas acceso y exposición al mercado de capitales mexicano, logró en sus primeros tres meses, levantar 1.000 millones de pesos, aún cuando, por tamaño, los inversionistas institucionales todavía no podían invertir en él.

Según comenta en entrevista Juan Hernández, quién se encuentra a la cabeza de Vanguard en México, esta aceptación la considera positiva y de cara a lo que resta del 2020 la meta, más que el crecimiento en valor absoluto, que considera superará al 100% de los activos bajo administración, es la de “que los institucionales participen mas activamente en el producto… Medimos el éxito con que cada vez mas los inversionistas mexicanos lo utilicen”, señala agregando que “estamos dando al mercado mexicano una solución  diversificada en una estructura de fácil acceso y además es el producto más barato de renta variable mexicana y el índice que elegimos el FTSE-BIVA tiene casi 59 emisores de todos los sectores de la economía, FIBRAs y demás, diversificación que ha ofrecido más de 100 puntos básicos sobre el índice del IPC”.

El VMEX es el primer vehículo de inversión lanzado por Vanguard en el mercado latinoamericano y con él, México se convirtió en la octava plataforma de la firma estadounidense. “Es un hito para Vanguard en México”, comenta el directivo agregando que este producto complementa su portafolio de más de 90 ETFs internacionales actualmente listados en el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) que ofrecen exposición internacional, principalmente a Estados Unidos y Europa.

“Esperemos sea el primero de muchos productos que lancemos . Queremos ser un asset manager local y con clases de activos mexicanas. Es algo donde queremos participar y agregar valor, siempre con la filosofía de Vanguard de ofrecer productos bien diversificados a bajo costo”, comenta.

El directivo nos anticipa que están analizando a la renta fija mexicana para ver cuál podría ser su próximo producto. No son de lanzar productos de nicho sino se enfocan en las “grandes clase de activos que hacen sentido para la gran mayoría de los portafolios, porque es donde podemos agregar escala y ofrecer productos a muy bajo costo… Esperamos poder anunciar un producto de renta fija mexicana en este año” señala.

Sobre la industria en general, Hernández considera que los cambios regulatorios vistos en las afores el año pasado, como el cambio a fondos de ciclo de vida o el que por fin se pudieran utilizar fondos mutuos internacionales, han sido muy positivos para el mercado y le gustaría ver realizada la propuesta de levantar el 20% de límite a la inversión extranjera. Sin embargo también nota que en el mercado en general se están dando avances importantes en cuanto a la diversificación. “El portafolio de estrategias multiactivo ya está arriba del 15% del mercado y si bien hay una industria que principalmente invierte en renta fija mexicana de corto plazo, ese porcentaje ha ido bajando a expensas de soluciones multiactivos y valores extranjeros. La tendencia es positiva en cuanto a que los mexicanos cada vez diversifican mejor su cartera y construyen portafolios, desde nuestro punto de vista mejores, en cuanto a riesgo retorno y nosotros estamos contribuyendo con nuestro granito de arena en cuanto a producto y asesoria”, concluye.

Martín Litwak presenta el primer producto Wealthtech Blockchain de la industria 

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El abogado Martín Litwak, CEO y cofundador de la firma Smart Structuring, anunció el lanzamiento de su primer producto Wealthtech BlockchainSmart Trust. Se trata de una plataforma blockchain diseñada para proporcionar soluciones de almacenamiento y trust management ultra seguras. 

Smart Trust es una herramienta que ha sido desarrollada durante más de un año y concebida como la primera solución Blockchain del mercado para una industria que todavía tiene como base el papel.

“Uno de los mayores desafíos del trust management es el mantenimiento de registros y el fraude del administrador. La «confianza» en la industria de la confianza se ha perdido en los últimos años, y cada vez más, los clientes buscan una mayor seguridad, mantenimiento de registros perpetuos y una mayor transparencia. Nuestra solución basada en Blockchain es única y la primera de su clase, ya que Smart Trust brinda al cliente la tranquilidad de que su confianza está almacenada en Blockchain, siempre está disponible para que la vean y que el mantenimiento de registros esté actualizado y actualizado», comentó Litwak.

Desarrollado por un equipo de fintech en Buenos Aires, Smart Trust fue una creación de Litwak, autor, orador y abogado desde hace mas de de 20 años. A principios de 2019, se le ocurrió la idea después de contratar a un cliente que había sido defraudado por un administrador de varios millones de dólares. Un examen más detallado del caso mostró un mantenimiento de registros descuidado y pocos controles y transparencia en el archivo.

«Los beneficios de Blockchain están bien documentados», señaló el cofundador de Smart Structuring y director de tecnología Naum Ravinovich. “Cuando comenzamos a construir Smart Trust, notamos cuán integral es la experiencia del usuario en la plataforma y escuchamos a múltiples profesionales con respecto a lo que necesitaban que hiciera la plataforma y cómo debía funcionar dentro del entorno Blockchain. La gestión de confianza realmente está entrando en una nueva era con el lanzamiento de Smart Trust y nuestro equipo de desarrollo espera construir la próxima oferta en nuestra cartera de productos «.

Financiado por amigos y familiares, Smart Trust se está instalando actualmente en la primera ronda de socios de prueba y espera comenzar a generar ingresos en la última mitad de 2020. Varias compañías ya han expresado su interés en Smart Trust. Por otro lado, Smart Structuring anunciará varios otros productos que ya están en proceso en el segundo trimestre.

 

Los bancos centrales sacan su limitada munición, pero ¿qué hay de las políticas fiscales?

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Pixabay CC0 Public Domain. Los bancos centrales sacan su mermada munición, pero ¿qué hay de las políticas fiscales?

La clave del día está en Europa y en lo que finalmente anuncie el Banco Central Europeo (BCE). Por ahora, ya han trascendido dos mensajes de su presidenta, Christine Lagarde: la entidad monetaria usará todas las herramientas necesarias y podríamos acabar en un situación similar a la de 2008, de no tomarse medidas. La gran pregunta es si hoy insistirá en el papel que pueden jugar las políticas fiscales y cuánto presionará a los Estados para que las desplieguen. 

Hoy se espera que Lagarde ejecute alguna de las herramientas que aún tiene sobre la mesa: recortar la tasa de depósitos en diez puntos básicos, aumentar el programa QE o ampliar el programa TLTRO para dar mayor liquidez al mercado. Unas medidas que se sumarían a las ya tomadas por el Eurogrupo, que ha decidido aprobar un paquete de ayudas de 25.000 millones de euros para frenar el coronavirus. 

En lo que todas las gestoras coinciden es que el mercado está a la espera de que los bancos centrales lideren las medidas para frenar shock que ha supuesto la pandemia del coronavirus, y que se ha agudizado con las tensiones en torno al petróleo. “Los bancos centrales demuestran estar preparados para aliviar los episodios de tensión financiera: la Reserva Federal ha reducido sus tipos de interés en un 0,5% (al 1,25%) y puede que lo haga de nuevo en su reunión del 18 de marzo. El Banco de Inglaterra bajará sus tipos el 26 de marzo. El BCE está listo para actuar e inyectar liquidez en los mercados si es necesario. Si la situación empeora, el BCE puede comprar más bonos corporativos, reducir su tasa de depósito de -0,5% a -0,6% y hacer su sistema de tiering más generoso. El Banco de Japón proporcionará liquidez y podría acelerar sus compras de ETFs”, explica Hans Bevers, economista jefe en Bank Degroof Petercam.

Frente a lo que pueden hacer los bancos centrales, Bevers recuerda que nos estamos olvidando del papel que puede jugar la política fiscal. “Ésta, en forma de en forma de estabilizadores automáticos, garantías de crédito, desempleo temporal, retraso en el pago de los impuestos o créditos fiscales, debería ser más eficaz. Esto puede que lleve un poco de tiempo y los esfuerzos de coordinación resultarán difíciles, pero, al final, marcarán una diferencia significativa”, destaca. 

El uso de las herramientas monetarias no están desgastada solo en la Unión Europea. Luke Bartholomew, Investment Strategist de Aberdeen Standard Investments, señala que la medida de ayer del Banco de Inglaterra de rebajar 50 puntos básicos los tipos no fue “especialmente” sorprendente. “Si bien estas medidas no pueden perjudicar, no es probable que por sí solas tengan un efecto enorme y la política monetaria está claramente llegando al límite de lo que puede lograr. Sin embargo, su impacto puede multiplicarse si se combinan con una importante relajación fiscal. Una política coordinada asegura a los inversores que los responsables políticos harán lo que sea necesario para tratar de mitigar cualquier daño económico”, advierte. 

Tomando como ejemplo el movimiento de ayer del Banco de Inglaterra, Mark Holman, consejero delegado de TwentyFour AM (boutique de Vontobel AM), señala que el Banco de Inglaterra ha tomado la delantera en las políticas monetarias, “ahora veamos si el Tesoro del Reino Unido puede impresionar en el aspecto fiscal. En nuestra opinión, ya es hora de que el país muestre al resto del mundo sus colores más fuertes una vez más después de la debacle del Brexit”.

Incluso, Holman va un paso más allá: “Un problema global no puede ser resuelto por una sola de las naciones del G7. Lo que se requiere es una acción coordinada de todo el mundo. En cuanto al Banco Central Europeo (BCE), sabemos que de alguna manera no tendrá el mismo impacto, aunque Christine Lagarde, su presidenta, está haciendo todo lo posible para persuadir a los estados de la Eurozona para abrir las arcas fiscales, que es lo realmente necesario”.

Esta visión de acciones coordinadas y poner el foco en las medidas fiscales se consideran fundamentales porque, tal y como señala François Rimeu, estratega senior de La Français AM, cualquier medida que tome hoy el BCE -por poner el ejemplo más próximo en el tiempo- hay que medir qué impacto puede tener. “En general, creemos que la reacción del mercado podría ser positiva para el crédito y los diferenciales periféricos, pero esto podría ser a muy corto plazo. Dado el nivel actual de incertidumbre y la evolución de la crisis del coronavirus en diferentes países (Francia, España, Alemania, Estados Unidos…), el impacto del BCE podría ser de corta duración”, advierte. 

En opinión de Jared Franz, economista de Capital Group, los bancos centrales se enfrentan a un gran dilema. “La política monetaria puede influenciar la demanda, pero no afecta demasiado a la cuestión de los suministros. Además, con los tipos de interés ya bajos en Estados Unidos y negativos en Europa, hay muy poco margen de maniobra para hacer esas políticas. Los bancos centrales pueden acelerar los programas de expansión monetaria cuantitativa, pero normalmente, esta opción tiene un impacto más limitado que la bajada de los tipos de interés. Esto se traduce en que los gobiernos también tendrán en cuenta la expansión fiscal para contrarrestar los efectos del virus”, argumenta.

Justamente por ello Ben Whitmore y Dermot Murphy, del equipo de Renta Variable de Jupiter AM, consideran que uno de los puntos clave para el mercado será cómo tratarán los gobiernos de mitigar el impacto de una crisis. “Los gobiernos tendrían que abordar el impacto del coronavirus a través de la expansión fiscal, algo totalmente diferente de todo lo visto en el pasado reciente” pero advierten que “no está claro cuál sería el impacto”.

ESMA publica recomendaciones para los participantes del mercado ante el impacto del COVID-19

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Foto cedida. ESMA publica una serie de recomendaciones a los participantes del mercado ante el impacto del COVID-19

La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés) ha publicado unas recomendaciones a los participantes del mercado ante el coronavirus (COVID-19) con el objetivo de reforzar la protección de los inversores y promover que los mercados financieros continúen siendo estables y ordenados. 

Según ha explicado la institución europea, tras un debate de la Junta de Supervisores en el que se han examinado la situación del mercado y las medidas de contingencia adoptadas por las entidades supervisadas, ha decidido realizar y publicar una serie de recomendaciones a los partícipes en los mercados financieros. Estas recomendaciones son:

  • Planes de continuidad de negocio. ESMA recomienda a todos los participantes del mercado, incluyendo las infraestructuras, que estén preparados para aplicar sus planes de contingencia, incluyendo la puesta en marcha de medidas de continuidad de negocio para garantizar la continuidad operativa de acuerdo con las obligaciones regulatorias.
  • Difusión de información al mercado. Señala que los emisores de valores deben difundir sin demora cualquier información significativa sobre el impacto del COVID-19 en sus magnitudes económicas fundamentales, perspectivas o situación financiera, teniendo en cuenta las obligaciones de transparencia recogidas en el Reglamento de Abuso de Mercado.
  • Información financiera. Los emisores de valores deben informar con transparencia sobre los actuales y los potenciales impactos del COVID-19 en su informe anual correspondiente a 2019 si aún no se ha formulado o, en caso contrario, en sus informaciones periódicas intermedias, en la medida de lo posible basándose en un análisis tanto cualitativo como cuantitativo de la actividad de sus negocios, situación financiera y rendimiento económico.
  • Gestión de fondos. Por último, ESMA indica que los gestores de fondos deben continuar aplicando los requisitos relativos a gestión de riesgos y actuar en consecuencia. 

“ESMA, junto con las Autoridades Nacionales Competentes (ANCs), está siguiendo de cerca la situación a la vista del impacto continuado en los mercados financieros de la Unión Europea (UE) del brote de COVID-19”, ha señalado en su comunicado. En este sentido, destaca que continúa analizando la evolución de los mercados financieros y está preparada para utilizar sus competencias de forma que “se asegure el funcionamiento ordenado de los mercados, la estabilidad financiera y la protección de los inversores”.

Las (otras) perspectivas para 2020: prudencia es la palabra clave

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Pixabay CC0 Public DomainFoto: CDC. Foto: CDC

Conviene adoptar un enfoque de inversión prudente para afrontar una serie de riesgos. Entre estos se incluyen, además de las repercusiones del coronavirus, unas elevadas valoraciones, una calidad crediticia bajo presión, las tensiones geopolíticas y el entorno macroeconómico.

Si su bandeja de entrada se parece en algo a la mía, seguro que se entretuvo todo el mes de diciembre organizando las numerosas ediciones de perspectivas de inversión para 2020. Conforme las examinaba, dos ideas me vinieron al pensamiento:

  • El futuro es imposible de predecir; simplemente debería esperar seis semanas para redactar mis perspectivas. Esto incrementaría enormemente mis probabilidades de exactitud.
  • Muchos de esos correos electrónicos que ni se abrieron ni leyeron tienen algo en común: ni una sola mención al coronavirus.

Las vidas que el coronavirus se ha cobrado suponen, sin lugar a dudas, una auténtica tragedia. Como firma internacional y miembros de la comunidad mundial, el impacto en nuestros clientes y empleados representa nuestra máxima prioridad.

También nos preocupa que, detrás de los titulares y comentarios de inversión idiosincrásicos y, en ocasiones, alarmistas en todo el mundo, se esconde una importante faceta de esta crisis sanitaria: los economistas, analistas e inversores parecen haberse convertido actualmente en profesionales médicos y especulan sobre la naturaleza, la duración y las consecuencias de un riesgo mundial que no existía hace dos meses (un riesgo en el que muy pocos pueden afirmar ser expertos). La narrativa del virus pone de manifiesto la dificultad que entraña prever el futuro.

Prudencia es la palabra clave

Nos adentramos en 2020 con cautela. Nuestro posicionamiento no se basaba en ningún conocimiento premonitorio sobre el coronavirus, sino más bien en un amplio reconocimiento de los desafíos que los inversores afrontarán en el nuevo año. Estos retos parecen aún más acentuados a la luz del virus y su impacto en la economía mundial.

Las restricciones de viaje, la incertidumbre comercial y las perturbaciones en las cadenas de suministro representan claros obstáculos a corto plazo; la confianza, el gasto de capital y el consumo son ámbitos conexos que probablemente se verán sometidos a presión. La dinámica económica resulta indudablemente desfavorable en el primer trimestre de 2020, si bien se desconocen la duración y la magnitud de los efectos del virus.

Como he mencionado, nuestra evaluación del virus no fue el factor determinante de nuestra postura de prudencia de cara al nuevo año. Más bien, reflexionamos sobre lo que conocíamos y llevamos a cabo una evaluación probabilística de los elementos que podrían incidir en las rentabilidades de la inversión.

En 2019, prácticamente todos los activos líquidos cosecharon rentabilidades espectaculares. No obstante, estamos firmemente convencidos de que las semillas de la cosecha de 2019 se sembraron en 2018. Sin la volatilidad del mercado bajista en el cuarto trimestre de 2018, sobre todo en diciembre, las rentabilidades de 2019 probablemente no se habrían materializado. De igual modo, la evolución del año pasado define el entorno en el que nos hallamos hoy en día. Solo pueden lograrse unas rentabilidades impresionantes tras un periodo de caída. En ausencia de volatilidad, las expectativas de rentabilidad deberían ser más reducidas, dado que el punto de partida son unas valoraciones exigentes.

Muchos riesgos que se habían identificado previamente siguen presentes en el actual entorno: unas elevadas valoraciones, una calidad crediticia bajo presión, las tensiones geopolíticas y el entorno macroeconómico. Los elevados saldos de deuda siguen siendo una preocupación potencial en el sector empresarial. Las tasas de apalancamiento corporativo en Estados Unidos se sitúan en máximos de 40 años (1), debido al creciente volumen de deuda con calificación BBB («investment grade») que roza la condición de «bono basura». No se puede culpar a los emisores corporativos por endeudarse a tipos de interés históricamente bajos, salvo por el hecho de que gran parte de esa deuda está financiando la recompra de acciones de las propias empresas, lo que está ocurriendo ahora a un ritmo más acelerado que la compra de acciones de inversores minoristas o institucionales (2).

Inquietudes en torno al crecimiento

La calidad del crecimiento en el universo empresarial estadounidense sigue siendo motivo de preocupación. Muchas compañías se están beneficiando de unos tipos de interés más bajos y unos tipos impositivos reducidos, y han recogido los frutos de la consiguiente expansión de los márgenes. Además, como nuestro estratega de inversión, Rob Almeida, señaló en un artículo reciente (3), la actual calidad de los beneficios (a saber, los «beneficios ajustados») parece ínfima.

El carácter prudente de nuestras perspectivas se atribuye a estos factores, sobre todo si tenemos en cuenta que los diferenciales de la deuda corporativa se han estrechado hasta rozar niveles récord. El entorno macroeconómico mundial también supone un desafío. Los saldos de deuda a escala internacional siguen repuntando hasta cotas sin precedentes, mientras que a los bancos centrales les resulta casi imposible alejarse de las políticas monetarias acomodaticias sin ocasionar una ralentización económica.

Estas políticas no solo agravan los elevados niveles de endeudamiento, sino que además crean el distorsionado fenómenos de los tipos de interés negativos. No creemos que estas dinámicas vayan a alterarse de forma significativa en 2020. A principios de año, China reforzó su postura acomodaticia, la Reserva Federal estadounidense dejó entrever que mantendría una política de tipos de interés «bajos para siempre» y Christine Lagarde tomó el mando de un BCE acomodaticio que Mario Draghi había dejado en piloto automático. A nuestro parecer, este año veremos más de lo mismo, lo que justifica la continuación de un enfoque de cautela y prudencia.

No cabe duda de que los mercados de riesgo cobraron fuerza en el cuarto trimestre de 2019, al relajarse las tensiones comerciales gracias a la firma de la primera fase del acuerdo comercial entre Estados Unidos y China que parece haber puesto freno al deterioro económico. Con posterioridad, sin embargo, solo constatamos una leve mejora de las condiciones económicas o la confianza empresarial. Los mercados de riesgo descontaron rápidamente una recuperación que todavía no se ha materializado. Esa confianza se está viendo amenazada por el impacto del coronavirus. También ponemos en tela de juicio la solidez de la primera fase del acuerdo comercial, a medida que comienza la etapa preparatoria de la segunda fase de conversaciones y las negociaciones comerciales europeas cobran impulso.

Los riesgos geopolíticos persisten

En el frente geopolítico, el año comenzó con una cita electoral en Taiwán, lo que nos recordó que la presión social en el sudeste asiático y China tiene visos de prolongarse durante algún tiempo. El resurgimiento de las tensiones en Oriente Próximo podría ejercer presión sobre los mercados de energía y materias primas.

Por fin se puso término al «brexit», y el Reino Unido se halla ahora en un año de «transición» en el que tendrá que negociar nuevos acuerdos comerciales, aunque estos se enfocan a resolver asuntos que ya han sido objeto de extensos debates durante tres años sin que se haya alcanzado ninguna solución. Mientras tanto, Estados Unidos se adentra en el tramo final de unas controvertidas elecciones presidenciales, caracterizadas por unas opiniones y políticas extremadamente divergentes.

La evaluación de los fundamentales y los riesgos resulta esencial

Por último, la llegada de enero no es motivo para elaborar unas nuevas perspectivas. Puede que sea el primer mes del año, pero enero no es diferente de abril u octubre. El comienzo de un nuevo año tampoco es razón para replantearse el enfoque de inversión adoptado. En nuestra condición de gestores activos, nuestro mandato consiste en evaluar las perspectivas sobre los fundamentales con arreglo a los precios que estamos pagando por esos fundamentales. Mientras examinamos estas dinámicas en el entorno actual, deberíamos seguir actuando con prudencia.

Esta era nuestra postura en diciembre y en enero, y todavía parece (incluso más) pertinente en la actualidad. El coronavirus ha añadido una buena dosis de incertidumbre adicional. China ha reaccionado de la única forma que conoce: recortando los tipos de interés, aumentando la liquidez e incluso adoptando más medidas de relajación fiscal. Se desconoce cómo evolucionarán China y la economía mundial

El virus supone además un recordatorio de que siempre existen riesgos impredecibles acechando entre las sombras. La actual narrativa del mercado pronto podría verse amenazada por un vuelco de los indicadores económicos que, con casi total seguridad, se producirá tras el estancamiento de la actividad vinculado al virus (y, tal vez, por algunas de las otras preocupaciones identificadas). Como el Bardo afirmó, con mucho acierto, en Hamlet, «Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino a batallones» (4).

 

Columna de William J. Adams, director de inversiones de renta fija global en MFS Investment Management

 

Anotaciones: 

(1) Moody’s Analytics Research, Weekly Market Outlook, 21 de noviembre de 2019.
(2) Goldman Sachs, Portfolio Strategy Research, «Flow of Funds: Outlook for US Equity Demand in 2020»
(21 de octubre de 2019).
(3) Robert Almeida, Strategist’s Corner, «Lo extraordinario se está volviendo demasiado ordinario», febrero de 2020.
(4) William Shakespeare, Hamlet, 4.º acto, escena V.