Pixabay CC0 Public Domain. El equipo de Morningstar analizará el impacto del coronavirus en los mercados financieros a través de una webinar
El coronavirus ha despejado de encuentros la mayoría de las agendas del sector financiero en los países afectados. Sin embargo, la actividad no se ha detenido del todo. Ahora más que nunca, los analistas quieren explicar y valorar el evento de mercado que estamos viviendo: por eso Morningstar convoca un webinar para mañana, martes 17 de marzo, a las 12.00 PM CDT/ 5.00 PM GMT, a través su web.
Morningstar organizará un panel de expertos para reflexionar sobre los efectos del coronavirus en los mercados financieros, que estará moderado por Christine Benz, directora de finanzas personales de Morningstar. Según explica la firma, los principales temas que se van a analizar son: el impacto del virus en los conglomerados empresariales, opciones para disminuir la exposición al riesgo de las carteras y cómo prepararse para futuras situaciones de inestabilidad del mercado.
Entre los ponentes estarán Russel Kinnel, director análisis, quien hablará sobre “cómo se ven los fondo de inversión tras la crisis del coronavirus y por qué la diversificación es la mejor herramienta para los momentos de turbulencia en los mercados”. Por su parte, Jelena Sokolova, analista de renta variable de EMEA, intervendrá con una ponencia titulada “El impacto del coronavirus en la industria minorista de artículos de lujo y viajes».
Por último, Karen Andersen y Preston Caldwell, analistas de renta variable, reflexionarán sobre “el impacto más amplio de los escenarios COVID-19 en la economía global». Y Jeff Wagner, especialista en carteras de Morningstar Investment Services, sobre los efectos de virus en los inversores y cómo las carteras gestionadas pueden potenciar el éxito de los inversores.
Para unirse a este seminario online, es necesario registrarse en el siguiente link.
Ninety One, la firma dedicada a la gestión de activos que hasta hoy operaba bajo el nombre de Investec Asset Management, ha completado su proceso de escisión de Investec Group con su salida a bolsa en los parqués de Londres y Johannesburgo.
La totalidad de las acciones ordinarias de la gestora, unas 622.624.622 acciones de Ninety One plc, han sido admitidas a cotización en la Lista Oficial de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) y en negociación en Mercado Principal de la Bolsa de Londres con el símbolo “N91”, así como en la Junta Principal de la Bolsa de Johannesburgo, donde cotizará con el nombre abreviado “Ninety 1P” y el código alfa “N91”.
Tras el proceso de escisión, aproximadamente el 55% de Ninety One se distribuirá a los accionistas del Grupo Investec, a través de los vehículos Investec plc e Investec Limited. El Grupo Investec retendrá un 25%, incluyendo el 10% que se había destinado originalmente a nuevos o existentes accionistas institucionales, mientras que el vehículo de inversión Forty Two Point Two, en el que participan los 40 principales responsables y gestores de la firma, mantendrá aproximadamente un 20%.
Ninety One también ha anunciado que todo el capital social ordinario emitido por la gestora, que consta de 240.071.863 acciones de Ninety One Limited, ha sido admitido hoy a cotización en la Junta Principal de la Bolsa de Johannesburgo bajo el nombre abreviado “Ninety 1L” y el código alfa “NY1”, con otras 60.017.591 acciones que se emitirán de conformidad con el grupo Forty Two Point Two y que también se admitirán a cotización en la Junta Principal de la Bolsa de Johannesburgo a partir del próximo viernes 20 de marzo.
Esta salida a bolsa no ha permanecido ajena a las condiciones de volatilidad que reina en los mercados globales tras el impacto del brote del coronavirus. De hecho, el pasado jueves 12 de marzo, la firma anunció que el plan de introducir nuevos o existentes accionistas institucionales a través de la venta del 10% de acciones de la firma por parte de Investec Group sería abandonada a la luz de los últimos acontecimientos.
“Hoy es un momento histórico para Ninety One. A pesar de la extraordinaria volatilidad del mercado, confiamos en la resistencia de nuestro modelo de negocio, ligero en capital, y su oferta de inversión activa, especializada y desarrollada orgánicamente. Lo nuestro es una historia a largo plazo de un modelo de negocio único con una cultura cuidadosamente desarrollada, un compromiso con la propiedad de los empleados y un largo historial de gestión”, comentó Hendrik du Toit, fundador y CEO de Ninety One en el comunicado oficial de la firma.
“Aprecio profundamente el apoyo de mis antiguos colegas de Investec durante todo este proceso y les deseo lo mejor mientras trazan su propio curso como banco y negocio de gestión patrimonial. Me gustaría agradecer al personal de Ninety One su arduo trabajo y compromiso con nuestros clientes y nuestra firma. Esperamos continuar cumpliendo con nuestro propósito de invertir para un mejor mañana”, concluyó.
Foto cedidaJerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). . La Fed interviene de nuevo dejando los tipos al 0% y compras masivas: ¿hasta dónde podrá apoyar la economía?
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anunció ayer, de nuevo por sorpresa, una rebaja de los tipos de interés. “Los efectos del coronavirus pesarán en la actividad económica a corto plazo y plantearán riesgos en el panorama económico. A la luz de esta situación, el Comité de la Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido reducir el rango objetivo para la tasa de fondos federales a un rango de entre el 0% y el 0,25%”, explica en su comunicado.
Las medidas tomadas ayer por la Fed son, en opinión de Olivia Álvarez, analista de Monex Europe, “el movimiento de política monetaria más agresivo de la historia realizado en un solo día”. Según la analista, la Fed ha desplegado de manera combinada todos los instrumentos convencionales y otras medidas para facilitar la liquidez y el flujo de créditos y reducir la demanda de dólares. Entre ellas:
Recorte de 100 puntos básicos de los tipos de interés de los fondos federales, que descansan ahora en el rango de 0%-25%.
Incremento de 700.000 millones de dólares para el programa de expansión cuantitativa a lo largo de los próximos meses, que incluye al menos 500.000 millones de dólares en compras de bonos del tesoro y 200.000 millones en activos del sistema financiero.
Recorte de 150 puntos básicos de los tipos de interés a los préstamos directos a bancos a través de la ventanilla de descuento –ahora en 0,25%-, con un plazo expandido para estos contratos de hasta 90 días.
Reducción a 0% del requerimiento de reservas obligatorias para miles de bancos.
Llamada a los bancos a disponer de reservas de liquidez y capital acumulados para créditos intradiarios a hogares y negocios con o sin respaldo colateral.
En coordinación con los cinco principales bancos centrales del mundo, flexibilización de liquidez de dólares a través de las líneas swap para facilitar el flujo de dólares en esos mercados.
En opinión de Sebastien Galy, estratega senior de estrategia macroeconómica de Nordea AM, la Fed se está adelantando a un mercado que había esperado alrededor de cuatro recortes de tasas a lo largo del año y que comenzaría a nunciar su reunión de marzo prevista para esta misma semana. En su opinión, “la Fed debería seguir dando los pasos correctos, pero solo se le aplicará un precio tardío. En un régimen de alta volatilidad, las soluciones flexibles con sus estrategias automatizadas tienen la capacidad de reaccionar muy rápidamente.
La semana pasada, desde PIMCO ya avisaron que la Fed podría llevar los tipos a cero y ampliar su programa de estímulo. “En los últimos días, la liquidez del mercado del Tesoro se tensó debido a que un aumento en la volatilidad más amplia del mercado que provocó una ola de ventas de bonos del Tesoro fuera de la carrera. Estas ventas fueron impulsadas en gran medida por inversores que utilizan el apalancamiento en un esfuerzo por amplificar los rendimientos del arbitraje del diferencial de rendimiento entre los rendimientos de los bonos del Tesoro y otros instrumentos del mercado, incluidos los futuros del Tesoro. Esta ola de ventas, junto con las salidas generales de los inversores de los mercados de renta fija obligaron al sistema a absorber una cantidad significativa de bonos en cuestión de días. Las acciones de la Fed el jueves deberían ayudar en última instancia a facilitar una negociación más ordenada a medida que estas grandes posiciones se liquiden. Al proporcionar préstamos a plazo a los concesionarios principales y al aumentar las compras propias de bonos del Tesoro fuera de la carrera, la Fed está ayudando a respaldar la capacidad de los mercados para cumplir su función de intermediario”, explica Tiffany Wilding, economista de PIMCO.
En este sentido, su colega Joachim Fels, asesor económico global de la gestora de fondos PIMCO, llama a los inversores a «mantener la fe» y avisa de que la solución requiere de «una enorme respuesta fiscal» ante «la crisis sanitaria global más severa» a la que nos hemos enfrentado en el último siglo. El experto advierte de que va a ser necesario aunar todos los esfuerzos posibles por parte de las autoridades monetarias y políticas para evitar que el escenario ya inevitable de recesión pueda convertirse en uno de depresión. Según Fels, «las buenas noticias es que parece que tanto gobiernos como bancos centrales se han puesto manos a la obra y están ya respondiendo de manera más contundente desde la semana pasada», con el último paquete de medidas anunciado ayer por la Reserva Federal apuntando el camino necesario.
¿Qué significa este recorte?
Fels advierte aún así de que las medidas deberán ir más allá, y deberán concentrarse en primer lugar, y más urgente, en “respuestas fiscales de gran calado para apoyar a negocios y a los ciudadanos” que ser verán afectados de forma inevitable por esta crisis, incluyendo rebajas fiscales y subsidios. Para ello, opina el experto, es necesaria la acción conjunta y coordinada de bancos centrales y gobiernos. Necesitarán no solo mantener los costes del crédito bajos, sino mantener el flujo de crédito constante tanto para negocios como para los hogares, aprobando medidas regulatorias que relajen las condiciones del crédito y programas de financiación específicos para prestatarios no financieros.
En opinión de Álvarez, la contundente actuación de la Fed deja claro un mensaje: la economía norteamericana –y global- enfrenta notables riesgos de una amplia recesión y disrupciones al sistema financiero sin precedentes. “Como referente, durante la crisis financiera del 2008, a la Fed le tomó varios meses implementar medidas de magnitud similar a las que ha tomado hoy en un único movimiento. Con esta intervención, la Fed prácticamente agota su armamento de política para actuar de manera preventiva ante una potencial recesión económica, dejando un limitado espacio para tomar medidas adicionales en caso necesario. Otras opciones de política monetaria aún disponibles en circunstancias más severas serían incrementar el ritmo de crecimiento de la hoja de balance, tipos de interés negativos o la devaluación directa de la moneda, lo que en cambio, podrían debilitar notoriamente la estabilidad del sistema financiero internacional”, añade.
Esta es la misma preocupación que Jesse Cohen, analista senior de Investing.com, tiene. ¿Hasta cuándo podrá la Fed apoyar la economía? Según su valoración, “la Fed hizo más o menos lo que el mercado esperaba. Ahora la atención se centra en el hecho de que es posible que el banco central se haya quedado sin munición si las cosas se ponen todavía peor. A pesar de que todos esperamos que la Fed rescate al mercado y lo salve de nuevas pérdidas, hay muy poco margen en los tipos ya para seguir combatiendo al coronavirus. Se espera que la economía global sufra un shock a corto plazo a medida que las cadenas de suministro se rompan y los consumidores se enfrenten a la rápida expansión del brote”.
Para Galy la decisión de ayer de la Fed tiene múltiples consecuencias: “Si esto se ve como un movimiento de pánico, no ayudará a los mercados de valores, aunque es una decisión muy positiva. En segundo lugar, los bancos sufrirán una estructura de plazos muy bajos y planos, aunque a corto plazo deberían beneficiarse de los bonos del Tesoro estadounidense”, explica.
Desde Natixis IM señalan que habrá que seguir de cerca los datos para ver cómo evolucionan las economías europeas y de Estados Unidos, y vigilar cualquier señal de deterioro drástico, especialmente en EE. UU. “Sabemos que los datos de marzo serán negativos y que en abril el impacto va a continuar. También monitoreamos el crédito y los mercados de financiamiento donde han empezado a surgir señales de estrés, por ahora, el riesgo sistémico sigue bajo”, apuntan en su último análisis.
En opinión de Julius Baer, el principal desafío para los bancos centrales y los ministerios de finanzas será evitar una crisis de efectivo. «El recorte de ayer muestra que la Fed estaba preocupada y no ha querido esperar tres días a su reunión, lo que nuevamente podría desencadenar algunas ventas de pánico en el mercado de valores, ya que algunos inversores se preguntarían si la Fed sabe algo que nadie más sabe en el mercado. Continuamos argumentando que las tasas de interés a corto plazo servirán de muy poco para combatir la crisis inducida por el coronavirus y su impacto negativo en la confianza y las cadenas de valor», señala Patrik Lang, responsable de análisis de estrategia de renta variable de Julius Baer.
Pixabay CC0 Public Domain. Los bancos centrales lanzan una acción coordinada para aliviar el impacto del coronavirus, mejorar la su liquidez y evitar una crisis de crédito
La semana comienza con la vista puesta en la decisión anunciada ayer por los bancos centrales de Inglaterra, Suiza, Japón, Canadá, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) de tomar acciones conjuntas para aliviar el impacto del coronavirus en los mercados y mejorar su liquidez. Una decisión busca dar un respiro a las bolsas mundiales, en particular a las europeas, y evitar el colapso de los mercados financieros.
Según el comunicado emitido por las instituciones monetarias, el objetivo de su “acción coordinada” es “proporcionar liquidez mediante un swap en dólares”. Básicamente, los bancos centrales han acordado rebajar el precio de los acuerdos permanentes de liquidez en dólares estadounidenses en 25 puntos básicos, de tal forma que el tipo de los swap semanales a 84 días de vencimiento quedará fijado en 25 puntos básicos. Según los expertos, esta medida se complementa la decisión de la Fed de rebajar los tipos de interés hasta situarlos en un rango de entre el 0% y el 0,25%
“Para aumentar la efectividad de las líneas swap a la hora de aportar liquidez, los bancos centrales extranjeros con operaciones regulares de liquidez en dólares también han acordado empezar a ofrecer dólares semanalmente a cada una de sus jurisdicciones con un vencimiento a 84 días, además de las operaciones de vencimiento a una semana que actualmente se ofrecen. Estos cambios comenzarán a tener efector de cara a las próximas operaciones programadas durante la semana del 16 de marzo. Los nuevos precios y ofertas de vencimiento estarán vigentes el tiempo que sea apropiado para respaldar el buen funcionamiento de los mercados de financiación en dólares estadounidenses”, explican en su comunicado.
En este sentido, los bancos centrales han querido recordar que estas líneas de swap son facilidades permanentes disponibles y sirven como un “importante respaldo de liquidez para aliviar las tensiones en los mercados de financiación globales”, lo que ayuda a mitigar los efectos de tales tensiones en el suministro de crédito a los hogares y las empresas, tanto en el país como en el extranjero.
Para Diego Fernández Elices, director general de inversiones de A&G, el principal objetivo de las medidas de urgencia que gobiernos y bancos centrales están comenzando a implementar es el poner cortafuegos a una posible crisis de crédito. “Se trata de evitar a toda costa que lo que comenzó siendo una crisis sanitaria y se convirtió en una crisis de confianza termine siendo una crisis de crédito real. Para ello, se debe garantizar la liquidez del sistema y el acceso al crédito principalmente, de las pymes”, explica.
Por su parte, los analistas de BancaMarch señalan en su análisis diario de mercados que la decisión adoptada este fin de semana por los principales Bancos Centrales es positiva y tiene que ayudar a frenar el deterioro de las condiciones financieras globales. «El principal riesgo ahora para los mercados financieros se centraría en la posible dificultad en acceder a liquidez por parte de las empresas. En este punto cabe destacar que una vez más las autoridades monetarias han salido al rescate de la economía y están utilizando su abanico de herramientas disponibles: bajadas de tipos y compras de activos. En las próximas semanas será necesario confirmar que estas medidas permiten frenar la ampliación de los diferenciales de crédito y que confluyen además con otras medidas de estímulo fiscal que apoyen la recuperación de la demanda una vez se logre contener la expansión del Covid-19», apuntan.
En este sentido, Credit Suisse señala en su último informe que habrá que esperar a ver qué efecto general todas estas medidas, tanto las conjuntas como las individuales, en el mercado. Según afirma, «queda por ver si las acciones tomadas hasta el momento restablecerán los mercados y si se pueden tomar medidas adicionales para estabilizar los mercados. Pero sí creo que los bancos centrales y los responsables políticos aún tienen en mente 2008. Pensar que no habrá otra crisis financiera hasta dentro de otros 12 años es no haber aprendido nada de los errores del pasado reciente».
Pixabay CC0 Public Domain. Más de la mitad de los hedge funds usa datos alternativos para ser más competitivos
A finales de febrero, la Comisión Europea anunció que revisará la directiva de información no financiera. Por ello, y como parte del Pacto Verde Europeo, ha publicado una consulta pública para revisar la directiva de información no financiera (NFRD, por sus siglas en inglés).
Según explican los expertos de finReg360, la revisión pretende proporcionar a todas las partes interesadas datos completos y homogéneos sobre cómo inciden las actividades de una compañía en el medioambiente y en la sociedad, y cómo se tratan los potenciales riesgos de sostenibilidad. “Se trata de una pieza clave para que los participantes en el mercado puedan cumplir a su vez con las obligaciones de divulgación y, de esta forma, que los inversores finales puedan conocer el grado de sostenibilidad de sus inversiones”, señalan.
La Comisión Europea publicó la consulta el pasado 20 de febrero y estará abierta hasta el 14 de mayo, un plazo suficiente para recabar información para mejorar la calidad y el alcance de la información que las empresas sujetas a esa obligación tienen que publicar anualmente. Desde finReg360 apuntan que los aspectos más relevantes que se quieren revisar con esta consulta son:
Calidad y alcance de la información no financiera: necesidad de incorporar otros factores no financieros no previstos hoy o categorías adicionales de información no financiera que las empresas deberían comunicar.
Estandarización de la información: para que todas las empresas publiquen la información conforme a estándares comunes. Para ello, se deberán establecer estándares vinculantes.
Principio de materialidad: puede ser necesaria una definición alternativa de este principio, de forma que encaje en el contexto de la información no financiera.
Verificación del contenido: dado que el auditor se limita a comprobar la existencia de la información no financiera.
Digitalización: posibilidad de que la información se publique en un formato machine-readable o legible por máquina.
Estructura y ubicación de la información no financiera: cuando se separa del informe de gestión, tiene consecuencias negativas.
Alcance: hay argumentos de peso para ampliar el ámbito de aplicación de la NFRD a otros tipos de entidades, como grandes empresas no cotizadas o filiales de empresas sujetas.
Desde finReg360 explican que la Comisión ha identificado una serie de problemas con la información que hoy se reporta y por eso lanza la consulta sobre estos temas. “No se comunica suficiente información sobre cuestiones de sostenibilidad relacionadas con las actividades empresariales, lo que provoca un déficit de este tipo de datos en el mercado. En particular: la información no es suficientemente fiable y comparable; no se reporta toda la información que es necesaria o se reporta información no relevante; determinadas compañías que son relevantes para los inversores no están obligadas a publicar esta información; y aunque sí esté publicada, la información no es fácilmente localizable. Además, las compañías incurren actualmente en costes innecesarios para transmitir la información no financiera”, resume sobre los principales problemas que ha identificado la Comisión Europea.
Pixabay CC0 Public Domain. La evolución inalámbrica 5G: ¿Se me oye bien?
Si se juzga únicamente por su descripción, el 5G no parece el tema más interesante del momento. No tiene el atractivo de la inteligencia artificial, o del aprendizaje automático, por ejemplo. Tampoco hace reales las imágenes típicas de la ciencia ficción, como lo hacen los vehículos sin conductor, la robótica avanzada o la tecnología ponible.
Sin embargo, su poco atractivo para el público se compensa con su increíble potencial de transformación. Se prevé que esta quinta generación de comunicación inalámbrica sea hasta 100 veces más rápida que la actual 4G. De hecho, la tecnología 5G es el ingrediente esencial que hace posibles muchas de las principales tecnologías del mañana. Por ejemplo, los robots solo podrán llevar a cabo las complejas tareas que se imaginan para el futuro si pueden sincronizarse entre ellos de forma inalámbrica en tiempo real.
Es posible que los principales beneficios del 5G no vengan de lo que se espera, sino de innovaciones tecnológicas que hoy todavía son meros esbozos de ideas. Eso es lo que ocurrió con el 4G cuando se implementó hace casi una década. El 4G cumplió su promesa de ofrecer velocidad y conectividad. Más allá de ello, sin embargo, articuló las bases que posibilitaron el vasto ecosistema actual de aplicaciones para teléfonos inteligentes: vídeo y música en streaming, redes sociales y juegos portátiles.
Lo mucho que está en juego con el 5G se refleja en la feroz competencia entre Estados Unidos y China. Como parte de su conflicto generalizado en el área del comercio y la tecnología, las dos economías más grandes del mundo se enfrentan en una carrera para dominar el 5G, con el convencimiento de que ofrecerá una vía hacia la superioridad económica y digital. En efecto, si podemos guiarnos por lo ocurrido con el 4G, el país que mejor despliegue el 5G podría obtener importantes beneficios económicos.
El 5G es la tierra prometida digital
Por supuesto, nada de esto ocurrirá de la noche a la mañana, ya que todavía hay que limar los estándares tecnológicos, superar los obstáculos logísticos, y realizar importantes inversiones en infraestructuras.
Aún así, hay mucho que celebrar, tanto para las compañías que ofrecen componentes y servicios como para los usuarios, con su impresionante velocidad y tiempo de reacción casi inmediato. Es posible que en los próximos años el 5G despeje algunos de los atascos del 4G, asiente las bases de las nuevas innovaciones, y en última instancia, de paso a una nueva era de las comunicaciones.
La reducción de la latencia es la revolución inalámbrica
Cada generación de red móvil ha mejorado a su predecesora. La gran virtud del 5G consiste en reducir la latencia, esto es, el tiempo que dos máquinas tardan en comunicarse entre ellas. Un ejemplo es cuando, al realizar una llamada de teléfono, hay que esperar un momento en silencio antes de que el otro teléfono empiece a sonar. Ese momento es el tiempo de viaje: la señal debe llegar al otro dispositivo, que debe procesarla y enviarla de vuelta al teléfono que hace la llamada.
La latencia se mide en milisegundos, o milésimas de segundo, y aunque no parece que suene a mucho, es un gran problema para las acciones dependientes del tiempo.
El 5G soluciona la necesidad de velocidad
La mayoría de las redes 4G tardan unos 50 milisegundos en llevar una solicitud de un punto a otro; las redes 5G tienen el potencial de reducir ese tiempo de forma consistente a 1 milisegundo. Puede sonar a poco, pero una mejora así de nuestro tiempo de reacción a la velocidad de conducción de una autopista nos permitiría frenar unos 3 metros antes. Si nuestro vehículo se está conduciendo a sí mismo, cada centímetro cuenta.
Este tipo de reducciones de tiempo son todavía más importantes en sistemas que procesan cientos o miles de solicitudes de servidor al minuto, en especial cuando la velocidad de una función depende de otra. En una línea de producción, por ejemplo, un robot no puede ir más rápido que el que va delante. La latencia también limita la funcionalidad multitarea o los cambios entre funciones. Una latencia elevada añade tiempo a cada paso, lo que hace que algunas tareas sean demasiado ineficientes para merecer la pena.
Muchos sectores podrían beneficiarse del 5G
Los vehículos sin conductor encabezan la lista de sectores que esperan beneficiarse del 5G. Las comunicaciones ultrarápidas darán a los vehículos más tiempo para reaccionar a las sorpresas y para enviar advertencias a otros vehículos.
La robótica industrial también podría recibir un gran impulso, ya que las máquinas automatizadas podrían ejecutar tareas más complejas. Los robots estarían mejor preparados para encargarse de varias tareas. Más allá de eso, el 5G podría permitir que las fábricas empleasen robots sin el estorbo del cableado. Y las máquinas con reflejos inmediatos podrían minimizar los accidentes en las plantas de fabricación al identificar y esquivar a los humanos.
La aparición del 5G podría tener importantes consecuencias en la sanidad. Por ejemplo, podría acelerar la aplicación de cirugía robótica, lo que permitiría que los médicos controlasen los dispositivos de forma remota sin retrasos y sin perder precisión. Esto permitiría que un especialista en una parte del mundo operase a un paciente en la otra.
Además, a medida que los dispositivos conectados se hacen más comunes (como las neveras conectadas a Internet y los collares de perro con GPS), es probable que los hogares añadan una carga mucho mayor a la red. Una latencia más baja y un mayor ancho de banda harán que «el Internet de las cosas» sea más fácil de gestionar.
Ha comenzado la carrera mundial por la supremacía en el 5G
El impacto final del 5G podría ir más allá de la simple tecnología. Si nos guiamos por el pasado, una implantación con éxito podría impulsar toda una economía, tal y como vimos en Estados Unidos con el 4G. Al modernizar su obsoleto sistema 3G, EE. UU. creó un entorno fértil para que las compañías tecnológicas nacionales desarrollasen nuevas formas de almacenar y transmitir el contenido, y un sólido acceso para el público garantizó la audiencia necesaria para consumir ese contenido. Los inversores se beneficiaron mucho cuando Facebook, Netflix y Alphabet (la matriz de Google y Youtube) aseguraron sus posiciones líderes en el mercado.
Ahora se ha disparado una carrera frenética para dominar el 5G. China lleva mucho tiempo intentando establecerse como uno de los grandes actores en el mercado de las redes móviles, tanto ayudando a desarrollar protocolos de sistema como apoyando a sus productores de hardware. Uno de ellos, Huawei, se encuentra entre los mayores productores de hardware de red, aunque en la práctica se le ha vetado en los mercados estadounidenses por miedo a que sus terminales pudieran recopilar datos delicados para el Gobierno de China.
Como parte de su estrategia, China aisló su Internet y desarrolló su propio motor de búsqueda, sus redes sociales y sus gigantes del comercio electrónico: Baidu en lugar de Google, WeChat en lugar de Facebook, Alibaba en lugar de Amazon. Ahora tiene su propio ecosistema de Internet, altamente desarrollado. Esto ha situado a China en una buena posición para cosechar los beneficios del 5G, y quizá, para posicionar a algunas de sus compañías como líderes mundiales.
Lo que es seguro es que la lucha por la supremacía en el 5G va a crear oportunidades para los inversores a largo plazo. Las empresas que crean tecnología punta, así como las que la emplean para lanzar productos nuevos o mejorados, tienen el potencial de destacar en el mercado mundial. Una vez que el 5G esté disponible en todas partes, se crearán modelos de negocio que antes no existían a causa de las limitaciones tecnológicas. También dará un impulso a los gigantes de la tecnología actuales a medida que las búsquedas en Internet, las redes sociales y el comercio electrónico se integran más y más en el día a día.
Tribuna de Isaac Sudit, analista de inversión en renta variable de Capital Group.
Courtesy photo. FLAIA realizará su primer "Foro Digital de Bienes Raíces, Direct Lending & Private Debt"
La Florida Alternative Investment Association (FLAIA) organizará su primer Foro Digital de Bienes Raíces, Direct Lending & Private Debt el 26 de marzo, con diversas sesiones entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde.
Según Michael Corcelli, fundador y presidente de FLAIA, el evento «se centra en la intersección de los préstamos directos y los bienes raíces, ya que las oportunidades ofrecidas para una inversión exitosa son abundantes. Los bienes raíces son un pilar de la economía estadounidense y global y el mundo tiene abundancia de oportunidades para los inversores. El objetivo de este foro es proporcionar una plataforma digital donde diferentes partes interesadas puedan aprender de los tomadores de decisiones clave, establecer relaciones y obtener capital que fluya hacia sus respectivos proyectos».
Medidas de contención no solo para la crisis sanitaria sino también para contener el pánico de los mercados: tras sufrir ayer el Ibex la mayor caída de su historia -por encima del 14%-, a última hora del día la CNMV anunció una medida que tiene como objetivo moderar los movimientos bajistas. Así, ha acordado prohibir las ventas en corto durante la jornada de hoy viernes 13 de marzo sobre todas las acciones líquidas admitidas a negociación en las Bolsas de Valores Españolas cuyo precio cayó en más de un 10% durante la sesión de ayer 12 de marzo de 2020 y sobre todas las acciones ilíquidas (en los términos del Reglamento Delegado (UE) 918/2012) cuya caída ha sido superior al 20%.
La decisión se ha tomado de conformidad con el artículo 23 del Reglamento (UE) 236/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, que faculta a las autoridades nacionales competentes para restringir temporalmente las ventas en corto en el caso de una caída significativa en su precio.
El acuerdo se ha tomado teniendo en cuenta la evolución de los mercados de valores en el contexto de la situación creada por el virus COVID-19, que han registrado caídas extraordinarias en los precios de las acciones europeas (14,06% en el Ibex 35) con numerosos valores superando los porcentajes de variación que se recogen en el mencionado Reglamento (UE) 236/2012 y su normativa de desarrollo.
Igualmente se ha tenido en cuenta el riesgo de que en próximas jornadas puedan producirse movimientos de precio desordenados en el mercado bursátil europeo, incluyendo el español.
Según la CNMV, se trata en total de 69 valores, entre ellos Abengoa, Acciona, ACS, Aena, Airbus, Amadeus, BBVA, Santander, Bankia, Bankinter, CaixaBank, Enagás, Ence, Endesa, Ferrovial, Gestamp, Iberdrola, Inditex, Merlin, NH, OHL, REE, Repsol, Talgo, Técnicas Reunidas y Telefónica.
Por ventas en corto se entienden las definidas en el artículo 2.1.b del Reglamento (UE) 236/2012, esto es, toda venta de una acción o instrumento de deuda sin que el vendedor lo posea en el momento de cerrar el contrato de venta, incluso en el caso de que, en el momento de cerrar el contrato de venta, el vendedor haya tomado en préstamo, o acordado tomar en préstamo, la acción o el instrumento de deuda para su entrega en la fecha de liquidación.
Asimismo, quedarían exentas de la prohibición las actividades de creación de mercado, tal y como se definen en el artículo 2.1.k del mismo Reglamento.
La CNMV ha dado traslado de este acuerdo a la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA).
El acuerdo adoptado ha entrado en vigor con efectos inmediatos desde su publicación en la página web de la CNMV ayer por la noche.
CC-BY-SA-2.0, FlickrFoto: Jean and Fred. Foto: Jean and Fred
En el último trimestre del año, los mercados bursátiles estadounidenses repuntaron hasta máximos históricos en un contexto de creciente optimismo sobre una posible reactivación mundial. Si a cualquier participante del mercado le hubieran dicho en enero de 2019 que así es como acabaría el año, no lo habrían creído: el sinfín de desafíos a los que hacían frente la economía mundial y los mercados a principios de año no auguraban nada bueno.
La Reserva Federal estadounidense (Fed) había endurecido su política de forma prematura, la guerra comercial entre EE. UU. y China se estaba recrudeciendo, el Reino Unido estaba sumido en el agonizante proceso del Brexit, Europa se estaba ralentizando (Alemania evitó por los pelos entrar en recesión técnica) y el populismo de derechas resurgía en todo el mundo. En este contexto, cabía esperar que los mercados progresaran poco durante el año y, en cambio, lo hicieron de forma espectacular.
Para finales de diciembre, el índice de volatilidad (VIX), un parámetro para cuantificar la volatilidad en los mercados de renta variable, estaba sumido en la más absoluta calma, y el índice MSCI All Country World Equity había subido casi un 28 % en divisa local. El último trimestre del año protagonizó un especial optimismo que quedó reflejado en los mercados de capitales. Por tanto, los sectores cíclicos de renta variable, como el industrial y el financiero, registraron una evolución superior a la de las opciones más seguras, como los suministros públicos o el consumo básico. Los rendimientos de la deuda pública a largo plazo repuntaron y, en cuanto a las divisas, el dólar australiano se revalorizó frente al yen japonés, mientras que el euro y la libra esterlina repuntaron frente al dólar estadounidense. En materias primas, el cobre superó al oro y el crudo empezó a subir. La euforia empezaba a echar raíces.
Las razones de esta evolución pueden desglosarse a corto y a largo plazo. En el plano más inmediato, el consumo estadounidense mantuvo su solidez durante el año gracias al reducido nivel del desempleo, el aumento de los salarios, el abaratamiento de la financiación de hipotecas y el moderado nivel de la inflación.
Ello conllevó que el 80 % de la economía más importante del mundo se encontraba en buen estado y que, por tanto, resultaba poco probable que se produjera una recesión a escala mundial. En segundo lugar, la liquidez mundial era abundante, dado que los bancos centrales hacían lo que podían para compensar los efectos del comercio usado como arma en la política internacional. La disputa más obvia era entre EE. UU. y China, pero Japón y Corea del Sur también se vieron envueltos en un amargo enfrentamiento sobre reivindicaciones históricas.
La Fed, tras detectar una pérdida de dinamismo económico a principios de año, dio marcha atrás en su endurecimiento de 2017 y 2018 recortando los tipos de interés y declarando que estaría preparada para permitir que la inflación superase su objetivo «de forma simétrica» antes de plantearse un nuevo ciclo completo de endurecimiento (véase Gráfica 1 más abajo). Asimismo, amplió su balance para abordar problemas técnicos de la financiación de los «repos», lo que en gran medida se interpretó, de manera acertada o errónea, como un refuerzo de su compromiso de brindar una liquidez que, en última instancia, beneficiaría a la economía y a los mercados de renta variable. El Banco Central Europeo (BCE) también renovó su programa de expansión cuantitativa, si bien con una gran oposición por parte de Alemania y los Países Bajos.
Estos efectos positivos se intensificaron después del verano, cuando parte de la incertidumbre que acechaba a los mercados se disipó. La salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) empezó a darse por sentada con el nuevo primer ministro del país, Boris Johnson, lo que acabó confirmándose con su victoria en las elecciones en diciembre. Al mismo tiempo, EE. UU. y China parecían haber formalizado la primera fase de un exhaustivo acuerdo comercial después de meses de incertidumbre.
Pero, en un plano más profundo, en 2019 se produjo la continuación de una tendencia clave que apuntaló aún más a los mercados bursátiles. En concreto, la demanda de activos seguros por parte de fondos de pensiones, países productores de petróleo, exportadores y empresas con abundante liquidez superó la oferta disponible y mantuvo los precios de los bonos en niveles elevados y los rendimientos, contenidos.
Junto con las políticas monetarias flexibles, los rendimientos negativos o reducidos resultantes en la deuda pública hicieron que los dividendos o las rentabilidades de las acciones parecieran atractivas en comparación y contribuyeron al fenómeno «TINA» —siglas en inglés de «no hay alternativa»— en los mercados de renta variable. Los elevados rendimientos no solo aumentaron el atractivo de las perspectivas de rentabilidad a largo de la renta variable, sino que apuntaban a un mayor valor.
Perspectivas y repercusiones para la inversión
A pesar de la evidente disipación de la incertidumbre, la economía mundial sigue haciendo frente a importantes retos. La globalización podría seguir revirtiéndose mientras las industrias y comunidades locales continúen haciendo frente a las dificultades derivadas de la disrupción y la desigualdad que esta causa y los políticos sigan intentando canalizar el descontento resultante en vez de abordarlo. Así, la guerra comercial entre China y EE. UU. y el brexit seguirán siendo síntomas de este problema tan arraigado. Resulta probable que el crecimiento económico mundial siga peligrando ante la ralentización de la demanda conforme la población activa empiece a envejecer y, en última instancia, a contraerse en el mundo occidental y en China. Este contexto se ve agravado por las escasas probabilidades de que se aplique una respuesta política concertada para abordarlo.
El recurso a la política presupuestaria tendría mucho sentido en vista de los reducidos costes de financiación en todo el mundo y de las rentabilidades potenciales de dedicar recursos a proyectos de inversión.
El sistema interestatal de autopistas que Eisenhower creó en la década de 1950 constituye un magnífico ejemplo del poder de autofinanciación del gasto en infraestructuras: arrojó una rentabilidad estimada del 600%. No obstante, parece poco probable que se materialice una respuesta coordinada, habida cuenta de la oposición (Alemania) y el escaso margen presupuestario (EE. UU., Japón, Italia).
La inmigración es otra posible solución para impulsar la población activa, pero ha pasado a ser una cuestión polémica en muchas economías clave. Así pues, resulta probable que los bancos centrales de todo el mundo sigan haciéndose cargo del problema manteniendo los tipos de interés en niveles reducidos a través de la política monetaria y posibles políticas de expansión cuantitativa (véase Gráfica 2 a continuación).
Al contrario de lo que podría parecer, este contexto de estancamiento económico y los rendimientos reducidos resultantes en la renta fija deberían contribuir a apuntalar las valoraciones de la renta variable, en vez de lastrarlas, dado que los inversores se ven obligados a buscar rendimientos allí donde puedan encontrarlo. Muchos han descrito estos últimos años como excepcionales por haber mostrado estas características tan opuestas pero, en vista de que las condiciones subyacentes no han cambiado, creemos que no hay motivos para creer que no pueden mantenerse durante algún tiempo.
La renta variable sigue siendo la clase de activos escogida por los inversores que buscan crecimiento gracias a las mayores rentabilidades y valoraciones que hemos descrito. Sin embargo, el contexto de escaso crecimiento probablemente conllevará que muchos inversores infravalorarán la asignación adecuada a la clase de activos.
Si bien la volatilidad y otras circunstancias específicas podrían constituir motivos más legítimos para ser prudentes, invertir en empresas que pueden aumentar su cuota de mercado y atraer el capital de los inversores comprometidos seguirá siendo una opción interesante. Se puede obtener valor adicional aumentando la exposición a «megatendencias» que no dependan de un crecimiento económico esquivo.
Algunos ejemplos son: Fortress America (principal beneficiario de las políticas de la Fed, mejor gestión corporativa del mundo), la inversión según criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG) (el largo camino de la bondad, las cambiantes demandas de los inversores), la tecnología (crecimiento en un mundo de reducido crecimiento) y los mercados emergentes (auge de la clase media, escasa representación en los índices de renta variable).
Más allá de la renta variable, aquellos inversores con el objetivo de preservar el capital deberán buscar la sencillez y la coherencia. Esta parte de la asignación de activos en la cartera debería tener por objeto lograr un perfil de rentabilidad estable, pero discreto, con el fin de amortiguar la volatilidad asociada a la renta variable.
La mejor forma de lograrlo probablemente sea a través de bonos alternativos, como los títulos vinculados a la inflación o aquellos con garantía hipotecaria, así como la deuda corporativa con duración reducida. La deuda pública sigue desempeñando su papel de diversificación en las carteras más allá de la renta variable y ofrece ahora cierto valor tras el reciente repunte de los rendimientos.
Desde el punto de vista táctico, pueden surgir oportunidades a medida que los mercados pasen de descontar los indicios de una demanda reducida a descontar de nuevo la consiguiente respuesta política. Entretanto, el reajuste periódico de los objetivos de asignación de activos puede generar un valor sorprendente con el tiempo y debería constituir un componente habitual de la actividad regular de todas las carteras. Esta combinación de rigor y flexibilidad será crucial para alcanzar el éxito en 2020.
Tribuna de Julian Horward, responsable de soluciones multiactivo en GAM Investments.
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Pixabay CC0 Public Domain. En términos generales, los fondos direccionales con mayores exposiciones netas superaron a aquellos con niveles inferiores de exposición
En un entorno donde la mayoría de las clases de activos se revalorizaron, el sector de los hedge funds experimentó uno de sus mejores años en una década, según la opinión de Alexis Mansuy, analista en SYZ AM, y Cédric Vuignier, director de Investigación e Inversiones alternativas en SYZ AM. Además, la mayor parte de las estrategias avanzaron, a excepción de las de los gestores sistemáticos macro, que no consiguieron interpretar los mercados con sus modelos fundamentales. “Para los fondos equity market neutral, fue un año positivo a la par que complejo, sobre todo a causa de unas rotaciones de factores más frecuentes y al estrangulamiento de las posiciones cortas”, subrayan los expertos.
Además, la decisión de la Reserva Federal de recortar los tipos de interés vuelve a catapultar los precios de los activos a cotas máximas, situando la volatilidad en niveles mínimos. Como consecuencia, se generaron importantes alzas en las asignaciones a renta variable y apalancamiento en las estrategias basadas en riesgos, como la de la paridad de riesgos. “En caso de que este aumente la volatilidad, cabe esperar un gran desapalancamiento como el que experimentamos a finales de 2018”, advierten desde SYZ AM. Ahora bien, ¿será el coronavirus el desencadenante?
“En nuestra búsqueda constante de alfa, creemos que hay tres temáticas que destacarán en los próximos doce meses”, destacan los autores. En primer lugar, el arbitraje de los bonos convertibles debería beneficiarse de una mayor volatilidad a nivel de los títulos individuales y del aumento de las emisiones nuevas en Estados Unidos. Asimismo, desde la gestora creen que hay valor por descubrir en Japón: “Gracias a las recientes reformas aplicadas por el primer ministro, Shinzo Abe, el sector empresarial japonés está experimentando profundos cambios”, destaca Mansuy.
Por último, la tercera temática de inversión que destaca SYZ AM es el aprendizaje automático. “Esta tecnología revolucionaria está alterando radicalmente nuestra experiencia del mundo a medida que los ordenadores desarrollan sus propios algoritmos”, subrayan los autores. Esto ha creado una carrera en pro de los datos y, entre los inversores, una búsqueda en el mercado. El aprendizaje automático es, según SYZ AM, actualmente una tecnología en la que se puede invertir y que trabaja para optimizar las carteras y crear inversiones y modelos de previsión.
Por otro lado, desde la gestora esperan que los mercados muestren mayor volatilidad, lo que debería favorecer a los gestores macro discrecionales y sistemáticos a corto plazo. No obstante, a los replicadores de tendencias de medio a largo plazo puede resultarles más complejo capear un mercado con más turbulencias.
Asimismo, en el periodo analizado, los mercados de renta variable se anotaron alzas de dos dígitos en la mayoría de las regiones, con dispersión entre los sectores. Las persistentes rotaciones de estilo también caracterizaron el periodo, lo que situó a los títulos financieros entre los más rentables.
Pese a los recortes de tipos a corto plazo a nivel mundial, el rendimiento estadounidense a 10 años volvió a subir del 1,5% a casi el 2%, lo que provocó una rentabilidad inferior en los sectores equivalentes a la renta fija como suministros públicos, inmobiliario y consumo básico.
En términos generales, los fondos direccionales con mayores exposiciones netas superaron a aquellos con niveles inferiores de exposición. Sin embargo, destaca la gestora, las marcadas rotaciones del estilo de crecimiento al de valor hicieron que el alfa fuera más baja para algunos gestores en este segmento. “Esto también generó preocupaciones para los gestores market neutral, que tendieron a mantener un posicionamiento largo en crecimiento y corto en valor, y que arrojaron una rentabilidad de plana a negativa desde septiembre hasta finales de año”, añade Vuignier.
Por todo ello, en estos últimos cuatro meses de repunte de renta variable, desde la gestora subrayan que “no es de extrañar que los gestores de estrategias equity hedge hayan aumentado su apalancamiento”.
“Continuamos siendo prudentes respecto de los mercados bursátiles en el año 2020, después de que en 2019 se hayan registrado rentabilidades que no veíamos desde hace más de media década”, concluyen los analistas. En este año, las tensiones políticas sobre las relaciones comerciales entre EE. UU. y China, y recientemente entre EE. UU. e Irán, así como la continua incertidumbre acerca del Brexit, justifican esta actitud prudente.