Fidelity: Salir del cero: evaluación del papel del bitcoin en las carteras modernas

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Foto cedidaGiselle Lai, Director, Digital Assets Strategist, Asia Pacific en Fidelity International.

El bitcoin ha madurado hasta convertirse en una clase de activo diferenciada y ha sido una de las inversiones con mejor comportamiento durante buena parte de los últimos 15 años, según el último análisis de Fidelity. Por ello, los inversores deben preguntarse ahora si una asignación cero al bitcoin y a otros activos digitales sigue representando una decisión de cartera deliberada y bien fundamentada. A la vista de la creciente madurez del bitcoin, su perfil de liquidez y sus efectos históricos en las carteras, es posible que los inversores tengan que articular una justificación más clara para mantener la falta de exposición, aunque una asignación nula siga siendo adecuada para algunos mandatos.

Justificar la falta de exposición a bitcoin

«En términos generales, los activos digitales se encuentran todavía en una fase temprana de su desarrollo: la tokenización sigue siendo una tecnología incipiente, mientras que los casos de uso en el mundo real para otras blockchains, como ethereum o solana, aún se están desarrollando. El bitcoin, por el contrario, ha salido de los márgenes de los mercados financieros, llegando en ocasiones a superar a la plata por capitalización bursátil y acercándose a las 10 acciones cotizadas de mayor tamaño. Además, ha sido el activo con mejor comportamiento en 11 de los últimos 15 años. Eso no elimina la necesidad de que los inversores actúen con cautela, sobre todo a tenor de la volatilidad del bitcoin, pero sí cambia el marco», explica Giselle Lai, Director, Digital Assets Strategist, Asia Pacific en Fidelity International.

Los estudios han revelado que, históricamente, incluso las asignaciones pequeñas han influido de manera significativa en los resultados de las carteras, mientras que las decisiones de financiación y los enfoques de rebalanceo suelen tener un impacto reducido frente a la decisión inicial de asignación.

El bitcoin ha generado las mayores rentabilidades entre todas las clases de activos en diferentes horizontes temporales durante los últimos 15 años. Sin embargo, también ha mostrado la mayor volatilidad. Desde una perspectiva histórica, esta volatilidad se ha visto compensada en términos ajustados al riesgo, ya que el bitcoin ha registrado ratios de sharpe y de sortino comparativamente elevados. «Por ello, su inclusión en las asignaciones de activos en determinados momentos de los últimos 15 años podría haberse considerado comparable a otros enfoques de riesgo para conseguir rentabilidades diversificadas», asegura Li, que matiza que dada la breve trayectoria del bitcoin, «sus ganancias desmesuradas iniciales y su comportamiento cíclico hacen que el análisis sea difícil de realizar, y las decisiones deberían tomarse caso por caso, en lugar de adoptarse desde una perspectiva general».

Activos digitales y carteras 60/40: nuevo enfoque de la diversificación

El bitcoin es, en esencia, un activo escaso puesto que su límite máximo de 21 millones de monedas y su calendario de oferta predeterminado respaldan la idea de evaluarlo como si funcionara de manera similar a un activo monetario escaso, como el oro, explica Li, que añade que tanto el bitcoin como el oro comparten ciertas características como depósito de valor (la escasez y un papel percibido en la preservación del poder adquisitivo) y, de hecho, han reaccionado de manera similar durante algunas crisis de mercado en los últimos años. Sin embargo, no son intercambiables. Sus diferentes bases de inversores y su correlación a largo plazo relativamente baja sugieren que el bitcoin aún puede aportar algo distinto a las carteras que ya tienen oro. En este contexto, el bitcoin podría considerarse menos como un sustituto de los depósitos de valor tradicionales y más como una exposición complementaria con diferentes motores de rentabilidad y características de liquidez.

Eso tiene implicaciones más amplias para el futuro de la configuración de las carteras 60/40, tal y como explica Li. «Tras un largo periodo en el que la combinación de acciones y bonos constituía la base de las carteras diversificadas, los inversores se enfrentan ahora a la duda de si esa estructura es suficiente en un entorno caracterizado por una dinámica inflacionista cambiante, correlaciones variables y unos efectos de diversificación de los bonos potencialmente menores», apunta. La experta añade que aunque el bitcoin no es una solución universalmente adecuada para todos los inversores, «constituye una posible asignación alternativa que puede merecer ser tenida en cuenta dentro de un enfoque más flexible de la diversificación, el dimensionamiento de las posiciones y los presupuestos de riesgo».

Las fuentes de financiación mostraron pequeñas diferencias

Al analizar estas posibles asignaciones al bitcoin, los inversores han echado mano históricamente de cualquiera de las dos partes de la cartera, aunque la financiación suele proceder con mayor frecuencia de la parte de renta variable. Muchos gestores de inversiones califican la elevada volatilidad del bitcoin como «arriesgada» y, por lo tanto, lo financian con dinero procedente de la categoría de activos «de riesgo».

Sin embargo, los estudios sugieren que las diferentes fuentes de financiación no tienen un impacto significativo en el potencial de rentabilidad: los resultados son similares en las tres opciones de financiación del ejemplo hipotético que se muestra a continuación. Por lo tanto, «la decisión puede girar menos en torno a la procedencia de la financiación y más en torno a la decisión inicial de dejar atrás una asignación cero», argumenta Li.

El bitcoin puede tener un gran impacto, pero con cautela

En general, dada la posición del bitcoin como el activo digital líder, es probable que ya no sea viable adoptar un enfoque pasivo de “no tomar decisiones” respecto a las asignaciones a bitcoin. El elevado potencial de impacto de esta clase de activo, a juicio de Li, implica que los inversores deben realizar un cierto grado de análisis y tomar decisiones activas en torno a las asignaciones. Aunque históricamente ha mostrado un alto techo de rentabilidad, también ha registrado caídas significativas y, por ello, debe evaluarse con el mismo rigor que otras clases de activos.

Su volatilidad, el contexto normativo y la adecuación al mandato siguen siendo limitaciones importantes. Sin embargo, dado su perfil histórico de rentabilidad, su baja correlación a largo plazo con los activos tradicionales y su papel potencial a la hora de replantearse el diseño de carteras, la carga del análisis podría estar cambiando. En el entorno actual, tener una exposición “cero” ya no puede ser sinónimo de que simplemente no se ha tomado una decisión. Es una posición que requiere su propia lógica de inversión.

Allianz Global Investors: Cuando los robots empiezan a ganarse el sustento

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La empresa china de robótica Unitree completó en agosto su salida a bolsa en el STAR Market de Shanghái, y la reacción del mercado ha sido extraordinaria. El tramo destinado al público minorista de la oferta se suscribió en exceso más de 8.000 veces, y las acciones cerraron su primer día de cotización con una subida de alrededor del 460 %, lo que sitúa la valoración de la empresa en aproximadamente 50 mil millones de dólares —más de cinco veces la valoración de aproximadamente 9.000 millones de dólares establecida cuando se fijó el precio de la operación dos semanas antes 1. Para un sector que los inversores han evaluado hasta ahora principalmente a través de rondas de financiación, vídeos conceptuales y demostraciones tecnológicas, esto ofrece al mercado una imagen transparente y con un precio público de cómo un fabricante especializado en robots humanoides genera ingresos, asigna capital y planifica su crecimiento.

La fabricación de robots es cada vez más sencilla

El éxito de Unitree demuestra lo mucho que ha avanzado el sector. La empresa ha aumentado sus ingresos rápidamente, ha alcanzado la rentabilidad y tiene previsto aumentar considerablemente su capacidad de fabricación. Los ingresos pasaron de 159 millones de RMB en 2023 a casi 1.700 millones de RMB en 2025, año en el que el beneficio neto declarado alcanzó aproximadamente los 278 millones de RMB; la empresa entregó más de 5.500 humanoides a lo largo del año 2. Sus ambiciones de recaudación de fondos ponen de relieve la creciente confianza en que los robots humanoides pueden fabricarse a gran escala, en lugar de como prototipos experimentales. La propia salida a bolsa recaudó aproximadamente 6.100 millones de RMB, y casi la mitad de los ingresos se destinó al desarrollo de modelos de robots con una base de fabricación diseñada para una capacidad anual de 75.000 humanoides y 115 000 robots cuadrúpedos al año.³

Sin embargo, la capacidad de producción por sí sola no garantiza el éxito comercial. La cuestión más importante es si habrá suficientes clientes que puedan encontrar tareas económicamente rentables para que estas máquinas las realicen. Las tendencias actuales de ventas ponen de relieve esta distinción. Gran parte de la demanda actual proviene de instituciones de investigación, universidades y desarrolladores de software que utilizan los humanoides como plataforma de desarrollo.

Estos clientes están contribuyendo al avance de la tecnología y a la creación de ecosistemas en torno al hardware robótico, pero aún no son prueba de una adopción comercial generalizada.
El reto al que se enfrenta el sector se asemeja al clásico dilema del huevo y la gallina. Los robots necesitan experiencia en el mundo real para ser más capaces, pero las empresas solo los implantarán a gran escala cuando sean ya fiables y económicamente atractivos. Las empresas que cree el ciclo de retroalimentación más rápido entre la implantación, los datos operativos y la mejora del software podrían, en última instancia, desarrollar las mayores ventajas competitivas.

De los cuerpos a los cerebros

En los últimos años se han producido avances notables en el hardware robótico. Los humanoides son cada vez más capaces de caminar, mantener el equilibrio, transportar objetos y realizar movimientos complejos. Sin embargo, la capacidad física por sí sola no basta para que un robot resulte útil en un entorno laboral. El valor comercial depende de si una máquina es capaz de comprender su entorno, adaptarse a circunstancias cambiantes y completar tareas de forma segura y coherente. Por eso la competencia se está desplazando cada vez más del hardware al software.

Los robots operan en entornos en los que la realidad rara vez sigue un guión. Los objetos pueden estar fuera de lugar, las herramientas pueden moverse de forma inesperada y las personas pueden interrumpir los flujos de trabajo. Una máquina que funciona a la perfección en condiciones controladas puede tener dificultades cuando se enfrenta a estas variaciones. En entornos industriales, tales fallos pueden provocar costosos tiempos de inactividad o riesgos de seguridad.

Aunque la estructura estilizada de la inteligencia humanoide puede dividirse en cuatro áreas principales, las principales empresas tecnológicas están adoptando ahora diferentes enfoques
para resolver este problema. Algunas están desarrollando sistemas estrechamente integrados que combinan percepción, razonamiento y movimiento en una única plataforma. Otras están creando modelos de IA y capas de software destinados a funcionar con múltiples fabricantes de robots. Independientemente de qué enfoque tenga éxito, el futuro del sector puede depender tanto de la inteligencia y las capacidades de aprendizaje como de las propias máquinas físicas.

Los datos podrían ser la ventaja oculta de China

Mientras que los grandes modelos de lenguaje aprenden a partir de las enormes cantidades de información digital disponibles en Internet, los robots necesitan algo muy diferente: ejemplos de cómo los objetos físicos, las herramientas y los entornos interactúan en el mundo real. Necesitan comprender el movimiento, la fuerza, la fricción, la sincronización, los fallos y las acciones de recuperación. Recopilar estos datos es considerablemente más difícil y costoso que recopilar texto o imágenes.

China está intentando convertir este reto en una ventaja competitiva. Los responsables políticos están animando a las fábricas, las organizaciones de servicios y las empresas estatales a abrir entornos del mundo real para las pruebas y el entrenamiento de los robots. El objetivo es acelerar el aprendizaje exponiendo a los robots a aplicaciones prácticas en lugar de limitar el desarrollo a entornos de laboratorio. Mientras tanto, los gobiernos regionales también están apoyando la creación de datos, el desarrollo de software y programas de implantación temprana.

Estas iniciativas reflejan una estrategia más amplia: aprovechar la base industrial de China para generar la experiencia operativa necesaria para mejorar la inteligencia robótica.

Olvídese del hogar, piense en las fábricas

La visión popular de los humanoides suele centrarse en versátiles asistentes domésticos. En la práctica, es probable que las primeras implantaciones a gran escala sean mucho más especializadas. Las fábricas y los almacenes ofrecen entornos atractivos porque los flujos de trabajo están relativamente estructurados, las tareas son medibles y los supervisores humanos pueden intervenir cuando sea necesario. Estos entornos brindan oportunidades para que los robots realicen trabajos repetitivos, físicamente exigentes o difíciles de cubrir con personal, al tiempo que generan valiosos datos operativos.

Esto significa que los inversores deberían centrarse menos en las demostraciones que acaparan los titulares y más en el rendimiento operativo medible. Indicadores como el tiempo de actividad, las tasas de finalización de tareas, la frecuencia de intervención, los costes de mantenimiento y los pedidos repetidos pueden ofrecer una visión más clara del progreso comercial que los vídeos de robots realizando movimientos acrobáticos.

Un posible catalizador podrían ser los modelos de negocio de «robótica como servicio». En lugar de adquirir máquinas caras por adelantado, los clientes pagarían por el trabajo realizado. Este tipo de acuerdos podrían reducir las barreras de adopción, al tiempo que impondrían una mayor responsabilidad a los desarrolladores a la hora de demostrar el valor y la fiabilidad en el mundo real.

La próxima prueba

El sector de los robots humanoides parece estar entrando en una nueva fase. La capacidad de fabricar robots a gran escala ya no es la cuestión central. Cada vez más, la atención se centra en si las máquinas pueden realizar un trabajo útil de forma fiable, segura y a un coste económico que resulte razonable para los clientes.

El progreso será más evidente cuando los proyectos piloto den paso a implantaciones repetidas, cuando los robots puedan aprender tareas adicionales sin necesidad de una reprogramación exhaustiva y cuando las instalaciones pasen de ser ensayos aislados a un uso comercial más amplio.

Estos hitos ofrecerán una prueba más sólida de la adopción a largo plazo que los objetivos de producción por sí solos. Cuando se produzca esa transición, la oportunidad podría extenderse mucho más allá de los fabricantes de robots para incluir semiconductores, sensores, plataformas de software, herramientas de simulación, integradores de sistemas y otras partes del ecosistema más amplio de la robótica.

Por ahora, la salida a bolsa de Unitree ofrece una instantánea útil de la situación actual del sector. Los robots humanoides pueden fabricarse, financiarse e implementarse cada vez más a
una escala significativa. El reto que queda es demostrar que pueden aportar algo aún más valioso: unidades fiables de trabajo productivo.

 

Tribuna de Nedialko Nedialkov, gestor de Allianz Global Investors

LYNK Markets: Cripto ya cambió, y ahora está cambiando todo lo demás

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Bitcoin cae un 15 % en una semana y es noticia. Lo recupera un mes después y vuelve a ser noticia. Ese ciclo se ha repetido tantas veces que ya pasa por ser toda la historia del cripto, pero está lejos de serlo. 

Debajo de los vaivenes de precio, quiero destacar cuatro desarrollos distintos que vienen cambiando cómo funciona realmente la industria. Esto va más allá de Bitcoin o Ethereum: hablamos de cómo la trifecta web3, cripto y blockchain se está convirtiendo en parte del sistema financiero. 

Los reguladores ya tienen sus reglas por escrito 

Durante años, un banco que quisiera acercarse a las stablecoins no tenía una respuesta clara a una pregunta básica: ¿qué pasa si el emisor no tiene en verdad los dólares que promete? TerraUSD le dio la respuesta a todos en 2022, cuando un token atado al dólar colapsó a unos pocos centavos casi de la noche a la mañana. La GENIUS Act, aprobada en Estados Unidos en 2025, cerró ese vacío.¹ 

Ahora los emisores deben respaldar sus stablecoins uno a uno con dólares reales y bonos del Tesoro de corto plazo, y reportar esas reservas de forma periódica. La Unión Europea construyó un marco comparable por la misma época. Los departamentos de compliance que antes escribían «estatus regulatorio incierto» cada vez que mencionaban la palabra cripto, ahora pueden escribir otra cosa. 

Wall Street se puso al día 

En 2017, Larry Fink calificó a Bitcoin como «an index for money laundering». En 2024, lo llamó «digital gold», un giro que refleja cuánto avanzaron la infraestructura y los casos de uso reales: la custodia se resolvió, los fondos regulados se volvieron un vehículo concreto, y la línea entre el activo y la especulación en torno a él se hizo más nítida.² BlackRock, la firma que dirige Fink, gestiona hoy un ETF de Bitcoin con decenas de miles de millones de dólares. 

JPMorgan, cuyo CEO alguna vez juró despedir a cualquier trader que operara Bitcoin, hoy evalúa dejar que sus clientes lo hagan.³ Desde que se lanzaron los primeros ETFs de Bitcoin en enero de 2024, atrajeron cerca de 87.000 millones de dólares en flujos netos, con compradores tempranos como el fondo de la Universidad de Harvard y el fondo soberano de Abu Dabi.⁴ Aun así, menos de medio punto porcentual del patrimonio asesorado en EE.UU. está hoy en cripto.⁴ La mayor parte del dinero todavía no llegó. 

Las stablecoins mueven dinero sin que nadie lo note 

Una stablecoin es un token diseñado para valer siempre un dólar, un euro u otra moneda tradicional, respaldado por efectivo y bonos del gobierno guardados en reserva en algún lugar. Esa es toda la idea. Suena poco llamativo hasta que uno mira qué reemplaza: una empresa en San Pablo que le paga a un proveedor en Singapur a través del sistema bancario tradicional espera entre tres y cinco días a que la transferencia se acredite, y paga una comisión por el privilegio. El mismo pago en una stablecoin respaldada por dólares se liquida en minutos, por centavos. 

Esa brecha explica por qué las stablecoins ya suman más de 300.000 millones de dólares en circulación, y por qué incluso JPMorgan tiene su propia versión, JPM Coin, que procesa miles de millones de dólares en transacciones todos los días.¹ Los bancos no están adoptando stablecoins porque estén convencidos ideológicamente, sino porque la alternativa es más lenta y más cara. 

Edificios, acciones y fondos, cortados en piezas más chicas 

La tokenización toma algo que ya existe, como un edificio de oficinas, un fondo de crédito privado, una acción que cotiza en bolsa, una barra de oro, y representa su propiedad como un token digital que puede dividirse, negociarse y rastrearse con más facilidad que una escritura en papel o un documento de suscripción a un fondo. 

Un fondo privado que antes exigía un ticket mínimo de 250.000 dólares puede, tokenizado, venderse en piezas de 500 dólares. Pensemos en un edificio de departamentos de 40 millones de dólares: tokenizado, ya no necesita un solo comprador con 40 millones, sino suficientes compradores dispuestos a quedarse cada uno con un token. 

Ya hay versiones tokenizadas de acciones que cotizan en bolsa operando en varias plataformas, y se liquidan en segundos en vez de esperar el día hábil estándar. BlackRock y Franklin Templeton tokenizaron fondos del mercado monetario. La cantidad de inversores que tienen activos del mundo real tokenizados creció casi un 8 % en un solo mes este año.⁵ 

El tamaño del ticket es solo una parte de lo que está cambiando. La otra mitad son las propias plataformas: las mejores ahora se conectan a la misma cuenta de bróker o transferencia bancaria que el inversor ya usa, en lugar de exigirle una wallet y un login aparte, además de un conocimiento práctico de blockchain. Es un problema en el que pensamos constantemente en LYNK: la tecnología sólo amplía el acceso cuando elimina fricción, no cuando agrega una nueva. Naturalmente, esto no elimina el riesgo subyacente del activo, sino la fricción de comprarlo, venderlo y mantenerlo. 

Dónde nos deja esto 

Hace cuatro años, un fondo tokenizado con un mínimo de 500 dólares, o un pago transfronterizo que se liquida en minutos en vez de días, era algo teórico. Hoy, ambas cosas son rutina. Ninguna de las dos ocurrió porque el cripto ganó un debate sobre su futuro, sino porque reglas más claras quitaron la excusa para esperar, y porque la vía tradicional se fue encareciendo. 

Considero que esta tendencia seguirá avanzando de dos formas: una más visible, con inversores adquiriendo criptomonedas de forma directa, o a través de un fondo o un ETF, tal como generaciones anteriores compraban oro u otros metales.. 

El otro avance, en cambio, estará basado en la tecnología detrás del hype: los mismos rieles que hoy mueven el pago de una stablecoin en minutos, o dividen un edificio de 40 millones de dólares en acciones digitales, se convertirán en el backbone utilizado detrás de una hipoteca que se liquida el mismo día, o de un pago de seguro que nadie tiene que reclamar. Nadie involucrado necesitará saber que hubo blockchain de por medio. 

Ese tipo de adopción es más difícil de ver, y probablemente sea más grande: no como una elección que los inversores toman individualmente, sino como infraestructura que toma terreno en silencio, y que se consolida cada vez más.

 

 

Tribuna de Fernando Tobías, Marketing Director de LYNK Markets

Morgan Stanley: Una tercera vía para invertir en commodities

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No hace mucho tiempo, los mercados de commodities se consideraban adecuados únicamente para inversionistas con la mayor tolerancia al riesgo. Ahora que los commodities se han convertido en una parte significativa de muchos portafolios, los inversionistas podrían encontrarse entre la espada y la pared: las estrategias activas van abiertamente en contra de sus motivaciones estratégicas para invertir en commodities, mientras que las soluciones pasivas pueden crear portafolios mal estructurados que pueden ser vulnerables al adelantamiento de operaciones (front-running).

¿Por qué invertir en commodities?

Las inversiones en commodities han pasado de ser exóticas a ser más habituales en los portafolios de los inversionistas durante las últimas dos décadas. Las conversaciones con clientes indican que típicamente implementan asignaciones a commodities por dos razones:

  1. Protección contra la inflación: Los portafolios de futuros de commodities tienden a registrar una valorización significativa durante períodos de inflación.
  2. Diversificación: Las correlaciones de los rendimientos de los commodities con los rendimientos de renta variable y renta fija tienden a ser bajas.

Ya sea para protección contra la inflación o para diversificación, esta clase de activo está hoy firmemente establecida en la mayoría de los portafolios modelo y ha captado grandes flujos de capital en los últimos años.

Apuestas problemáticas en estrategias activas

Parte de estos flujos se ha dirigido a gestores activos, cuyas estrategias suelen tomar posiciones activas en commodities basándose en análisis fundamental o técnicas cuantitativas. En muchos casos, estas estrategias también invierten agresivamente el colateral subyacente.

Ambas apuestas activas pueden resultar problemáticas tras un análisis más detallado, ya que parecen debilitar las motivaciones de muchos inversionistas. ¿Ofrece un portafolio protección contra la inflación si un gestor decide subponderar o incluso vender en corto un commodity? ¿La introducción de estrategias de renta fija en el fondo de colateral disminuye la diversificación esperada frente a las inversiones de renta fija existentes del inversionista? Por su naturaleza, las estrategias activas en commodities pueden estar en contradicción con los principales objetivos estratégicos para invertir en esta clase de activos.

Peligros potenciales de las soluciones pasivas

Las soluciones pasivas basadas en índices amplios de commodities, como el S&P Goldman Sachs Commodity Index (S&P GSCI®) y el Bloomberg Commodity Index (BCOM), también han recibido grandes flujos. Si bien las comisiones de gestión y los costos de implementación tienden a ser más bajos en este enfoque, estas soluciones pueden conllevar sus propios riesgos.

Dado que no existe un equivalente a la capitalización de mercado en los mercados de futuros, los gestores emplean otras métricas para ponderar los commodities que integran estos índices. La elección de la métrica puede dar lugar a portafolios dramáticamente diferentes detrás de los diversos índices de mercado amplio, confundiendo a los inversionistas que creen estar invirtiendo en un segmento del mercado no sesgado o de menor riesgo.

Un riesgo aún más preocupante es que los portafolios generados con estas métricas a menudo presentan concentraciones materiales: el GSCI mantiene casi el 40 % de su portafolio en dos contratos de petróleo, mientras que el BCOM tiene una cantidad similar de su portafolio en petróleo, gas natural y oro. Las reglas de construcción del índice son lo suficientemente explícitas como para que otros participantes del mercado puedan explotar los patrones predecibles de compra y venta de los mandatos pasivos en perjuicio de otros inversionistas. Debido a estos problemas, muchos inversionistas consideran que las soluciones pasivas en commodities son subóptimas.

El enfoque de Parametric para la inversión en commodities

El enfoque basado en reglas de Parametric para la inversión en commodities incorpora ideas como ponderaciones objetivo, rebalanceo sistemático y exposición diversificada tanto a nivel de commodities individuales como de sectores.

  • A diferencia de muchas estrategias activas, este enfoque busca proporcionar los beneficios estratégicos de mantener una exposición constante, amplia y exclusivamente compradora (long-only) a numerosos commodities, evitando apuestas en renta fija.
  • A diferencia de muchas estrategias pasivas, este enfoque evita las consecuencias de la concentración y utiliza reglas de negociación que son transparentes para nuestros inversionistas, pero lo suficientemente ambiguas como para evitar que otros se adelanten a sus operaciones (front-running).

Características de la clase de activos de commodities

Alta volatilidad

Las inversiones en commodities tienen una reputación bien merecida de experimentar altos niveles de volatilidad, incluso en períodos muy cortos. Los precios de los commodities están intrínsecamente ligados a riesgos como la agitación política, las condiciones climáticas y otros factores derivados de una demanda generalmente fija combinada con una oferta incierta. Estos aspectos se combinan para elevar la volatilidad de los precios de commodities individuales por encima de la volatilidad de los precios de las acciones de mercados desarrollados o emergentes en la mayoría de los casos.

Reversiones frecuentes

Los commodities pueden considerarse la única clase de activos donde las reversiones de precios son la norma, debido en gran medida a esta dinámica entre precios y oferta: cuando los precios son bajos, los productores tienden a reducir su producción o disminuir sus esfuerzos para descubrir y extraer nueva oferta, lo que a su vez causa una disminución en la oferta que eventualmente se refleja en un precio más alto. El aumento de precios incentiva a los productores a dedicar recursos para capitalizar el incremento de la demanda. Dado que la oferta resultante tiende a sobrepasar la demanda real, el mercado pasa a una condición de sobreoferta, lo que nos devuelve al punto de partida del ciclo.

Baja correlación

La clase de activos de commodities abarca bienes físicos disímiles que comparten pocos impulsores comunes de retorno; por ejemplo, poco conecta el precio del maíz con el precio del aluminio. Eso diferencia a los commodities de las acciones y los bonos, donde las variables económicas crean de forma natural un beta de clase de activo. Por esta razón, las correlaciones promedio entre los miembros de un sector de commodities tienden a ser muy bajas o negativas.

Un enfoque disciplinado para invertir en commodities

Los inversionistas que esperan capturar los beneficios de diversificación o lucha contra la inflación de los commodities deben navegar por una clase de activos con alta volatilidad, impresionantes reversiones de precios y dinámicas de fijación de precios que difieren notablemente de las de los mercados de bonos o acciones. La Estrategia de Commodities de Parametric que hemos desarrollado es un enfoque diseñado que aplica heurísticas de sentido común para abordar estos problemas.

La Estrategia de Commodities de Parametric se fundamenta en los siguientes elementos clave:

Diversificación a nivel de commodity y sector

Un portafolio construido para enfatizar la diversificación puede amortiguar la volatilidad de commodities individuales a nivel de portafolio. La Estrategia de Commodities de Parametric elige ponderaciones objetivo que enfatizan la diversificación a nivel de commodity y sector, al tiempo que reflejan las condiciones de liquidez de cada commodity.

Estructura temporal de los futuros

Quizás ninguna parte de la inversión en commodities genere más confusión y controversia que las causas e impactos de la estructura temporal en un portafolio de commodities. En pocas palabras, el precio de un contrato de futuros difiere según la fecha de vencimiento, de manera similar a la curva de rendimiento que se observa en las tasas de interés. Muchos factores determinan la estructura temporal del precio de un futuro de commodity, como las dinámicas de oferta y demanda, los costos de almacenamiento e incluso las tasas de interés. Se dice que un commodity cuyos precios de futuros aumentan a medida que se incrementa el tiempo hasta el vencimiento está en contango, mientras que un commodity cuyos precios de futuros disminuyen está en backwardation.

Un inversionista debe rolar (roll) una posición —vendiendo el contrato por vencer y comprando un contrato a un plazo más lejano— antes del vencimiento para evitar recibir la entrega del commodity subyacente.

Portafolio de efectivo 

Un portafolio de futuros de commodities, tal como se representa en los índices principales, representa en realidad dos portafolios: un portafolio de futuros de commodities y un portafolio de efectivo que respalda estas posiciones de futuros. Estos índices asumen que el portafolio de efectivo se invierte en T-Bills (Letras del Tesoro de EE. UU.) a tres meses.

Trabajamos hacia nuestras ponderaciones objetivo en varios pasos:

  1. Agregamos cualquier commodity no incluido en los índices primarios, siempre que tenga un volumen de negociación adecuado y el potencial de diversificar aún más el portafolio. Aunque un portafolio con ponderaciones iguales puede ser el más diverso en teoría, debemos hacer algunas concesiones para lidiar con los problemas del mundo real.
  2. Establecemos ponderaciones objetivo para el portafolio que reflejen la restricción de liquidez; es decir, disminuimos la ponderación de los commodities menos líquidos, lo que nos permite construir un portafolio tan diversificado como lo permitan las dinámicas del mercado.
  3. Modificamos estas ponderaciones objetivo para reducir concentraciones no intencionadas que pudieran introducirse. Si dos commodities representan exposiciones subyacentes similares, desestimamos ambos para evitar crear concentración en el portafolio.
  4. Asignamos exposiciones a commodities en ponderaciones iguales a cuatro niveles de liquidez. A los commodities similares y de etapas iniciales de producción (upstream) se les asigna un nivel inferior al que implicaría su volumen de negociación, como se demuestra en la membresía y ponderación de cada nivel.

Los inversionistas pueden perder los beneficios de la diversificación a nivel de commodity individual si las ponderaciones objetivo provocan concentración a nivel sectorial. Por ejemplo, los portafolios de commodities equitativamente ponderados tienden a concentrarse en contratos agrícolas debido a la gran cantidad de dichos contratos. Dado que las correlaciones pueden ser elevadas entre commodities del mismo sector, es importante mantener la diversificación a nivel sectorial. Por eso, nuestro proceso de ponderación objetivo busca equilibrar la diversificación a nivel de commodity individual con la diversificación a nivel sectorial.

Reconociendo que los futuros de commodities históricamente han sido más efectivos cuando combaten la inflación inesperada, buscamos mantener exposiciones objetivo en una amplia gama de commodities y sectores de commodities. Así es como ayudamos a garantizar que el portafolio tenga exposición a las presiones inflacionarias, independientemente de dónde surjan.

Minimización de los impactos en la estructura temporal

Existen diversas opiniones sobre cómo abordar el contango y la backwardation al construir un portafolio de commodities. En la Estrategia de Commodities de Parametric, el posicionamiento no cambia en respuesta a las señales de las curvas de futuros o a los cambios en las formas de la curva. Sin embargo, una estrategia que evita los commodities debido a los riesgos de contango pierde las presiones inflacionarias si estos commodities son la fuente de la próxima ola de inflación. La estructura temporal de los commodities también es dinámica: los commodities pueden pasar de contango a backwardation o viceversa de manera impredecible.

Los índices de commodities principales reflejan exposiciones basadas en los contratos de futuros más cercanos al vencimiento. Sin embargo, los efectos de contango y backwardation suelen ser más pronunciados en estos contratos. Estos efectos disminuyen a medida que la exposición del inversionista se traslada a contratos de más largo plazo. Al avanzar hacia contratos situados más adelante en la estructura temporal, la Estrategia de Commodities de Parametric reduce el impacto de la estructura temporal en sus posiciones de commodities.

Un beneficio adicional de trasladarse a exposiciones de más largo plazo es que hay mucho menos dinero pasivo indexado a referencias que reflejan estas posiciones. Esto limita el volumen de negociación pasiva que otros participantes del mercado podrían explotar. El front-running que afecta a la mayoría de los mandatos pasivos es generalmente mucho menos pronunciado en la Estrategia de Commodities de Parametric.

Sin apuestas de renta fija en el efectivo 

Muchos inversionistas consideran agregar apuestas activas de renta fija a la porción de efectivo de su portafolio de commodities, típicamente en forma de apuestas de duración o de crédito. Sin embargo, estas apuestas van directamente en contra de las razones estratégicas para invertir en commodities. Las posiciones de duración exponen al inversionista a pérdidas cuando las tasas de interés aumentan. Dado que las alzas dramáticas en las tasas de interés suelen acompañar a los períodos inflacionarios, las apuestas de duración en el portafolio de efectivo pueden anular parcialmente las propiedades de lucha contra la inflación de la parte de futuros del portafolio de commodities.

Las apuestas activas de duración y de crédito en el portafolio de efectivo tienen el potencial de aumentar drásticamente la correlación entre las asignaciones de commodities y de renta fija en el portafolio de un inversionista, reduciendo el beneficio de diversificación de invertir en commodities.

La intención de la Estrategia de Commodities de Parametric es asegurar las propiedades de diversificación y protección contra la inflación de la clase de activos de commodities. Dado que los argumentos anteriores demuestran que inyectar apuestas de renta fija en el portafolio de efectivo contraviene estos objetivos, nuestra estrategia mantiene su portafolio de efectivo en instrumentos del Tesoro de EE. UU. con un vencimiento máximo de doce meses.

Conclusión

Creemos que nuestra estrategia permite a los inversionistas participar en los atributos positivos y el crecimiento a largo plazo de la clase de activos de commodities de manera constante y replicable, sin el riesgo de concentración de los índices de commodities principales. Nuestra experiencia confirma que la diversificación y el rebalanceo son aplicables a los commodities.

 

 

Columna de opinión de Greg Liebl, Director, Estrategia de Inversión en Parametric & Adam Swinney, CFA, Estratega Sénior de Inversión en Parametric (Morgan Stanley Invesment Management)

“El padre tiempo siempre gana”: la última lección de Warren Buffett al convertirse en presidente emérito de Berkshire

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El mítico Warren Buffett cumplió hace poco 96 años y, en cumplimiento de la ruta sucesoria diseñada muchos años antes, ha dejado por completo las riendas de Berkshire Hathaway al asumir funciones de presidente emérito. Sin embargo, no dejó pasar la oportunidad para también dejar una lección más como parte de su legado inmaterial pero igualmente valioso.

Sin sabor a derrota, Warren Buffett reconoció al único adversario al que ningún inversionista puede vencer. “El Padre Tiempo siempre gana”, escribió a los accionistas de Berkshire Hathaway al explicar su decisión de convertirse en Presidente Emérito. Pero, en su caso, añadió algo más: “ha sido generoso conmigo”.

La frase resume mucho más que el cambio de un cargo corporativo. En la carta que acompaña el anuncio de Berkshire Hathaway, Buffett no escribe como quien abandona una empresa después de seis décadas, sino como alguien que observa el paso de una generación a otra y evalúa qué parte de su obra debe sobrevivir cuando él ya no esté al frente.

Desde 1965, Buffett ha sido la figura central de Berkshire. Ahora deja la presidencia del Consejo y Howard G. Buffett, su hijo, asumirá esa responsabilidad, mientras Greg Abel continuará al frente de la operación como director ejecutivo. Warren Buffett permanecerá como miembro del Consejo.

La transición, por tanto, no supone una ruptura. De hecho, el propio Buffett la presenta como la conclusión lógica de un proceso que llevaba años preparándose. Lo novedoso de su mensaje está en otro lugar: en la forma en que explica qué considera realmente importante preservar de Berkshire.

Y su respuesta sorprende porque no se trata de una acción, tampoco de una adquisición, una reserva de efectivo o algún otro activo financiero, es algo que pare él es mucho más valioso: la cultura.

El verdadero activo está fuera del balance

Buffett escribe que Greg Abel dirige la compañía, mientras Howard Buffett tendrá la responsabilidad de proteger su cultura y sus valores. Enseguida establece una jerarquía poco habitual en el lenguaje de los negocios: ambos elementos tienen, dice, un valor superior al de cualquier activo registrado en el balance de Berkshire.

La afirmación resulta especialmente significativa viniendo del hombre que convirtió a Berkshire en uno de los mayores conglomerados empresariales del mundo y que durante décadas fue considerado una de las referencias más importantes de la inversión de largo plazo.

En el momento de entregar el control, Buffett no habla de preservar una determinada rentabilidad, tampoco de mantener una cartera específica o de alcanzar una determinada capitalización bursátil, habla de preservar una manera de hacer negocios.

Es justo ahí donde aparece una de las claves de su legado; Berkshire no fue construida únicamente alrededor de las inversiones que Buffett y Charlie Munger eligieron. También lo fue alrededor de una filosofía: pensar en décadas, evitar decisiones impulsivas, mantener una relación particular con los accionistas y otorgar a los administradores de las compañías adquiridas un grado considerable de autonomía.

Por eso la sucesión no consiste simplemente en encontrar a alguien que pueda ocupar la silla de Buffett, consiste en comprobar si una organización puede mantener sus principios cuando la persona que durante más de seis décadas los encarnó deja de estar al mando.

Una póliza de seguro para los accionistas

Buffett deja en su escrito una de sus habituales metáforas para explicar el papel de su hijo: Howard Buffett, dice, debe ser visto como “una póliza de seguro” propiedad de los accionistas, una que todos esperan no tener que utilizar nunca, esto resulta revelador tratándose de Buffett.

Además, Greg Abel está al frente del negocio. Howard no llega para administrar las operaciones cotidianas de Berkshire, sino para actuar como una especie de custodio de aquello que no aparece en los estados financieros: la cultura y los valores. La división de responsabilidades también muestra hasta qué punto la sucesión fue pensada como un proceso institucional y no simplemente como el reemplazo de un individuo.

Buffett recuerda que Howard ha sido director de Berkshire durante 33 años, un periodo incluso superior al que él mismo tuvo para aprender antes de asumir el control de la compañía a los 34 años; en este sentido la idea es clara: la sucesión no comienza el día en que Buffett deja un cargo, en realidad empezó décadas antes.

El tiempo como enemigo y como aliado

Hay una ironía que dice mucho deWarren Buffett en todo esto; durante décadas, el inversionista convirtió el tiempo en una de las principales ventajas de Berkshire. Mientras buena parte de los mercados financieros se mueve al ritmo de los resultados trimestrales, Buffett y Munger construyeron su reputación sobre la paciencia y la capacidad de pensar a largo plazo.

En su carta, Buffett recuerda precisamente que desde el principio buscaron accionistas que pensaran “en décadas en lugar de trimestres”; sin embargo, ahora el tiempo aparece desde otra perspectiva. Buffett acaba de cumplir 96 años y después de más de 60 años al frente de Berkshire, reconoce que ha llegado el momento de completar la transición.

Pero, no lo presenta como una tragedia ni como una crisis, al contrario. Dice que sigue teniendo “el mejor trabajo del mundo” y que nunca se ha sentido mejor respecto de lo que viene; es probablemente uno de los aspectos más interesantes de la carta: Buffett no describe su salida como el final de una era que deba ser lamentada, sino como una consecuencia natural del mismo principio que durante décadas recomendó a sus accionistas: pensar en el largo plazo.

El tiempo finalmente gana, pero la preparación puede determinar qué sucede después. Buffett no deja Berkshire sino que deja de necesitar dirigirla. También hay otra diferencia importante porque Buffett no abandona Berkshire, continúa como director y accionista. Y en su carta dice que espera seguir siendo accionista junto con los demás propietarios.

Eso cambia el significado de la transición; el hombre que durante décadas tomó las decisiones fundamentales ya no estará en la posición desde la cual las toma, pero seguirá observando la evolución de la compañía desde dentro y participando en ella como propietario.

Es una forma coherente con la relación que siempre buscó construir con los accionistas: estar del mismo lado de la mesa. Por eso, más que una despedida, la carta tiene el tono de una entrega de estafeta. Buffett parece estar diciendo que Berkshire ya no necesita que él sea su centro operativo porque las decisiones importantes pueden ser tomadas por otros y porque, al menos en su opinión, los principios que considera esenciales están suficientemente arraigados.

Greg Abel es la prueba de esa confianza. Buffett asegura que sus expectativas sobre él eran muy altas desde el principio y que Abel las ha superado. También afirma que Abel lleva tiempo tomando las decisiones verdaderamente importantes y que nunca ha tenido que dudar de ninguna de ellas.

La frase tiene un peso especial: la sucesión no comienza ahora porque Abel acaba de recibir el poder; formaliza algo que, en buena medida, ya estaba ocurriendo.

De Charlie Munger a Howard Buffett

La carta también tiene una dimensión generacional: durante buena parte de la historia moderna de Berkshire, Buffett y Charlie Munger fueron inseparables de la identidad de la compañía. Munger murió en noviembre de 2023, pocos días antes de cumplir 100 años, ahora Buffett da otro paso atrás y lo hace dejando una organización en la que la continuidad ya no depende de que existan dos figuras históricas al frente.

Ese puede ser uno de los mayores desafíos para Berkshire en los próximos años: demostrar que aquello que funcionó extraordinariamente bien bajo Buffett y Munger puede seguir funcionando cuando ambos formen parte de la historia de la compañía, Buffett parece confiar en que así será y no porque piense que exista un sustituto suyo, sino porque considera que la organización que construyó puede ser más importante que el hombre que la construyó.

Quizá por eso la última parte de su carta resulte más significativa que el anuncio corporativo; Buffett agradece a los accionistas la confianza que depositaron en él y califica haber sido su presidente como “el privilegio de toda una vida”, después vuelve al tiempo: “El Padre Tiempo siempre gana”, escribe.

Pero inmediatamente evita convertir la frase en una tragedia sino que dice que el tiempo fue generoso con él porque le permitió ver a Berkshire llegar a un punto en el que se siente más confiado que nunca respecto de su futuro. Es ese quizás el verdadero mensaje de su última carta como presidente y una de sus lecciones.

El éxito de una empresa no consiste solamente en cuánto dinero puede acumular mientras su fundador está al frente, también consiste en si puede conservar aquello que la hizo diferente cuando el fundador deja de estarlo y Buffett parece haber llegado a esa conclusión después de más de seis décadas.

El hombre que hizo de la paciencia una estrategia de inversión termina enfrentándose a su propia prueba de largo plazo: entregar el control y confiar en que el tiempo, que inevitablemente termina con todo liderazgo individual, no termine también con la filosofía que construyó.

Sobre la inflación de agosto y la subida de la Fed

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El dato anticipado de inflación de agosto sorprendió negativamente. El índice general quedó en línea con las proyecciones de consenso (+0,4%) y sin cambios en tasa interanual (+3,4%), pero la subyacente superó la barrera del +0,2% (+0,3%), a pesar de una ligera disminución del crecimiento interanual (del 2,5% al 2,4%).

El repunte, concentrado sobre todo en el precio de los servicios de telefonía móvil y comunicación, billetes de avión y sector hotelero, puede filtrarse a la inflación subyacente del PCE, cuyo dato de agosto conoceremos el próximo día 30, resultando en un incremento de ~+0,3% en tasa interanual (desde el 0,2% de julio).

La suspensión de la esperada reunión entre Irán y los países del Golfo, que ahora se aplaza hasta el domingo para tratar de definir una ruta temporal alternativa de tránsito en Ormuz, y las nuevas declaraciones de Trump (“Irán está desesperado por hacer un trato rápidamente”), que destilan urgencia ante las inminentes elecciones legislativas de noviembre y ceden poder de negociación a Teherán, impulsan la cotización del barril de brent hasta los 109 dólares e incrementan la probabilidad de un ciclo de tensionamiento monetario más largo (el mercado descuenta casi 4 subidas de la Fed de aquí a verano de 2027).

Aunque, como hemos venido explicando en este espacio, la trayectoria de la inflación continúa acercándose al objetivo del 2% (como vemos en la gráfica, que recoge la media de los indicadores de inflación filtrada, supercore e inflación persistente), el progreso no está siendo todo lo rápido que le gustaría al Comité Federal de Mercados de la Fed. A esta preocupación se añaden también los efectos sobre los precios y el crecimiento de las inversiones en temática IA y un crecimiento nominal muy robusto, con las ventas reales finales calculadas por la Fed de Atlanta (que representan el valor total de la producción de bienes y servicios ajustado por inflación, pero excluyendo el cambio en inventarios) situadas en máximos de los últimos tres años.

 

 

Con todo ello, la probabilidad de un incremento de 0,25 puntos (que llevaría los tipos hasta el 4%) subió rápidamente hasta ~90% durante el fin de semana, lo que daba a Kevin Warsh una gran oportunidad para ganarse la credibilidad de los inversores con una subida “de seguridad” que no debería afectar en exceso a una economía que mantiene tasas de crecimiento nominal por encima del 7%. La inacción, como alternativa, sería incongruente después de su discurso restrictivo en Jackson Hole.

Lo cierto es que Kevin Warsh enfrentaba una situación delicada antes del anuncio: satisfacer las preferencias de un presidente ruidoso y persistente o dar al mercado de renta fija lo que le está pidiendo para ganarse así su confianza. Trump puede ser el hombre más poderoso del mundo, pero, como dijo el célebre James Carville, el mercado de bonos puede intimidar a cualquiera, más incluso que el Papa o el presidente de Estados Unidos.

Y optó por lo segundo, con una subida de 0,25 puntos, unánime y la primera desde 2023, para facilitar la consecución del objetivo de inflación del 2% en un plazo de tiempo razonable. Los comentarios y “el mapa de puntos” (una subida más en 2026, que la curva ubica en la reunión de diciembre, pausa en 2027 y rebajas en 2028) indican que este será un “miniciclo” de subidas preventivas. Es interesante señalar que la revisión al alza del tipo terminal por parte de la Fed puede justificarse tanto por el impacto que los avances en IA pueden tener sobre la productividad (algo en lo que Warsh cree firmemente) como por las políticas fiscales expansivas y cíclicas que vienen poniéndose en práctica en EE.UU. desde la primera presidencia de Donald Trump.

Posicionamiento en renta fija y factores a vigilar

En el ámbito de la renta fija, y si estamos en lo cierto en nuestras perspectivas de inflación, las sorpresas positivas son ahora más probables. Dado que el mercado ya ha anticipado el mensaje, una posición neutral en duración parece razonable, aunque conviene seguir de cerca la evolución de esas tendencias positivas en el mercado laboral que comentábamos la semana pasada y que podrían cambiar los planes de la Fed si adquieren más inercia. Estas eran: sueldos más altos para los que cambian de empleo, disminución en el porcentaje de personas marginalmente vinculadas a la fuerza laboral, incremento en la demanda de trabajadores en sectores ligados a desarrollos de infraestructuras IA y evolución en agosto de las peticiones de paro. 

La subida “dovish” de 0,25 puntos instrumentada por el Banco de Japón, llevando los tipos hasta el nivel más elevado de los últimos 30 años, es otro aspecto a monitorear por los efectos que una rentabilidad más elevada y un yen más volátil puedan tener sobre el “carry trade”, que ha sido una fuente de financiación para el mercado de renta fija de Estados Unidos.

La estabilización en el precio de la energía (el precio del barril cayó el jueves tras conocerse que el oleoducto saudí Este-Oeste podrá operar casi de inmediato a media capacidad, hasta su reparación definitiva en unas seis semanas) podría ser otra sorpresa positiva. Finalmente, nuestro monitor de actividad de bancos centrales muestra un claro punto de inflexión en las políticas globales de relajación de tipos de interés, que anticipa una disminución de la actividad industrial de cara a 2027.

 

 

 

Renta variable: el impacto del miniciclo de subidas sobre la IA

Respecto a la renta variable, el aumento en costes de financiación que puede suponer este “miniciclo” de subidas puede afectar negativamente a las empresas con balance más tensionado en el ámbito de la IA. Pequeñas empresas de reciente creación, con balances estresados, sin calificación crediticia como algunas de las nuevas neocloud pueden tener problemas para sacar adelante sus proyectos de construcción de centros de datos.

Este obstáculo, unido a la oposición pública creciente en torno a la construcción de centros de datos (según información de Morgan Stanley, el 75% de los estadounidenses y el 83% de los demócratas no quieren albergar este tipo de construcción en sus comunidades; como resultado, ya en 2025 se pospusieron o cancelaron proyectos por valor de 156.000 millones de dólares y de 130.000 millones solo en el primer trimestre de 2026), puede constreñir la oferta de capacidad de computación, dando ventaja a los hiperescaladores, que se han movido más rápido.

Como podemos ver en la tabla, los hiperescaladores han cerrado buena parte de su financiación a tipo fijo, con vencimientos largos y, aprovechando su alta calificación crediticia, a un coste medio inferior a la rentabilidad actual del T-bond a 10 años.

 

 

El retraso en el despliegue de inversiones IA, que aportaron ~0,6% y ~0,4% al PIB del primer y segundo trimestre, respectivamente, puede ser otro factor que afecte positivamente a las lecturas de inflación.

Con una perspectiva más global y de acuerdo con nuestros cálculos, al analizar los últimos seis ciclos de subidas de tipos en Estados Unidos, observamos que la bolsa muestra cierta volatilidad a corto plazo, pero mantiene rendimientos positivos 12 meses después del primer incremento de tipos. La excepción en este caso viene representada por 2022, periodo en el que la Fed se mantuvo muy por detrás de la curva.

 

 

 

 

Amundi toma una participación del 9,9% en ICG

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Foto cedidaValérie Baudson, consejera delegada de Amundi, y Benoît Durteste, consejero delegado y director de inversiones de ICG.

Amundi ha anunciado la adquisición de una participación del 9,9% en ICG, lo que representa una inversión total de aproximadamente 620 millones de euros, en conformidad con la alianza estratégica y accionarial a largo plazo anunciada por Amundi e ICG en noviembre de 2025. A partir del tercer trimestre de 2026, los activos bajo gestión, las entradas netas y los resultados financieros de Amundi reflejarán la contribución correspondiente a su participación económica del 9,9% en ICG.

Este supone un hito importante en la alianza entre ambos grupos, consolidando aún más la posición de Amundi en los mercados privados. Como parte de este acuerdo, Amundi e ICG han suscrito un contrato de 10 años en virtud del cual Amundi actuará como distribuidor global exclusivo en el canal de banca privada y gestión de patrimonios para los productos de tipo evergreen y otros productos específicos de ICG. A su vez, ICG será el proveedor exclusivo de Amundi para dichos productos dentro del negocio de distribución de Amundi.

Según añade la gestora, esta alianza incluye el desarrollo conjunto de nuevos productos dirigidos específicamente a inversores particulares y patrimoniales. Se prevé que el primero de estos productos, centrado en el mercado secundario de private equity, se lance en las próximas semanas.

“Nuestra alianza con ICG marca un paso significativo en el desarrollo de la oferta de Amundi en mercados privados. Aprovechando las capacidades de primer nivel de ICG, junto con el alcance global de Amundi y nuestro profundo conocimiento de las necesidades de los clientes particulares, continuaremos ampliando el acceso a soluciones de mercados privados para inversores patrimoniales a nivel mundial. Esta alianza crea una sólida plataforma para la innovación con la ambición de desarrollar nuevos productos adaptados a las necesidades cambiantes de los inversores, al tiempo que genera un crecimiento rentable y a largo plazo en beneficio de todas las partes interesadas”, ha comentado Valérie Baudson, consejera delegada de Amundi.

Por su parte, Benoît Durteste, consejero delegado y director de inversiones de ICG, ha añadido: “Estamos encantados de que Amundi haya completado la adquisición del 9,9% de participación económica en ICG, en línea con la alianza estratégica a largo plazo anunciada en noviembre de 2025. Nuestros equipos están trabajando estrechamente en diversos productos adecuados para el mercado patrimonial, y esperamos lanzar el primero de ellos en las próximas semanas: un fondo evergreen que dará acceso a nuestra estrategia de inversión LP Secondaries. Este es solo el primer paso para materializar los beneficios comerciales de nuestra alianza, la cual combina la capacidad inversora referente de ICG con la experiencia de Amundi en el mercado de pensiones y gestión de patrimonios. Ya estamos identificando múltiples oportunidades para profundizar nuestra colaboración a largo plazo”.

Groupama AM pone a Nicolas Leprince al frente del equipo de Absolute / Total Return

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Groupama Asset Management continúa desarrollando sus expertises en renta fija con la creación de un equipo dedicado a las estrategias de Retorno Absoluto / Total Return, bajo la responsabilidad de Nicolas Leprince, CFA, con el fin de respaldar las ambiciones de la gestora en este segmento. Según explica la firma, este nombramiento y la creación de un equipo específico se enmarcan en la voluntad de la gestora de seguir desarrollando su experiencia en Absolute / Total Return. Desde el 1 de septiembre de 2026, Nicolas Leprince, CFA, está al frente del equipo de Absolute / Total Return. Depende directamente de Stéphan Mazel, director de Gestión de Renta Fija de Groupama Asset Management. 

Con más de veinte años de experiencia en la gestión de activos, Nicolas Leprince cuenta con una sólida experiencia en los mercados de renta fija y en las estrategias de gestión flexible. Antes de incorporarse a Groupama Asset Management, fue desde 2019 Senior Fixed Income Portfolio Manager en Edmond de Rothschild Asset Management, donde gestionaba, entre otras, una estrategia de renta fija flexible con un enfoque macroeconómico y una gestión activa de los tipos de interés y del crédito.

Anteriormente, trabajó durante más de quince años en BNP Paribas Cardif, donde, entre otras funciones, fue responsable de inversiones en renta fija entre 2016 y 2019. Además, dirigía un equipo dedicado a la gestión de cerca de 90.000 millones de euros en activos de renta fija. Según destacan desde Groupama Asset Management, la firma «continúa desarrollando su expertise» con este tipo de decisiones.

La sombra de ‘Terminator’ y la legislación se cuelan en el ciclo de inversión de la IA

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La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una temática habitual a tratar con las firmas de inversión. Cuando les preguntamos sobre si hemos llegado al tope de inversión en esta temática, tanto desde el ángulo de la renta fija como de la renta variable, nos insisten en que no. Argumentan que aún queda margen y oportunidades de inversión en el universo de la IA, incluso después de las advertencias de figuras clave de la industria —como Dario Amodei (CEO de Anthropic), Sam Altman (CEO de OpenAI) y Elon Musk (xAI)— sobre la necesidad de ralentizar el desarrollo por riesgos de seguridad. 

El impacto de la actual oleada de inversión en inteligencia artificial podría ser superior a los 20 billones de dólares. Según reconocen desde Capital Group, el gasto de capital de las grandes tecnológicas se está acelerando a un ritmo que podría superar el proceso de industrialización de China y alcanzar los 30 billones de dólares en 2032, apuntan como referencia.

“No cabe duda de que la inteligencia artificial se está convirtiendo en uno de los principales motores de la actividad económica. No obstante, no debe entenderse únicamente como una temática tecnológica, sino como un ciclo de inversión con amplias repercusiones en el conjunto de la economía. El ecosistema de la inteligencia artificial abarca múltiples niveles, desde el diseño de semiconductores y el desarrollo de software al suministro de energía, la construcción de infraestructuras y los sectores que integran la nueva tecnología en sus actividades, como los medios de comunicación y los servicios financieros”, recuerdan.

¿Debate o marketing?

Esta gran oportunidad de inversión ha convivido estos días con la sugerencia de moderar el ritmo de desarrollo tecnológico, lo que tuvo un cierto impacto en las empresas de semiconductores, mientras que favoreció a las compañías de software. “Los grandes desarrolladores de modelos disponen de escasos incentivos para ralentizar voluntariamente una tecnología que consideran estratégica, especialmente cuando los competidores chinos se encuentran a tan solo seis u ocho meses de distancia”, señalan desde Banca March.

Este debate, sumado a un horizonte de tipos de interés más altos, podría, según el último análisis de Banca March, “convertirse en el escenario perfecto para una corrección momentánea en las bolsas”. Ahora bien, los expertos de la entidad quitan hierro y apuntan que “la narrativa sobre una posible desaceleración en el desarrollo de la IA parece responder más a una estrategia de marketing institucional previa a dos de las mayores salidas a bolsa de la historia que a una realidad operativa”. 

“La competencia en este ámbito es extraordinariamente intensa, global y descentralizada, lo que dificulta enormemente cualquier intento de coordinación entre los principales actores. Más aún cuando la Administración Trump se ha mostrado abiertamente contraria, lo que descarta intervenciones gubernamentales sobre el sector”, añaden.

En opinión de Flavien del Pino, responsable de BDL Capital Management para España, la reciente corrección de las compañías tecnológicas más expuestas a la IA no responde únicamente a un movimiento coyuntural de mercado, sino que refleja una duda fundamental sobre la rentabilidad real de esta tecnología.

“El ritmo de gasto de los hyperscalers se está acelerando hasta niveles sin precedentes y está destruyendo la generación de free cash flow, acumulando una deuda que rozará los 2 billones de dólares. Para justificar los 7 billones de dólares que se invertirán en centros de datos hasta 2030 con un retorno (ROCE) de solo el 10%, el sector necesitaría generar 3,6 billones de dólares anuales en nuevos ingresos, cifra superior a todo el mercado mundial actual de software y servicios IT”, explica sobre la incertidumbre sobre el retorno del capital que esto genera.

Freno a la inversión

Entonces, ¿hay algún factor que podría frenar realmente la inversión en IA? Según los expertos, en este sentido, una cuestión clave será las regulaciones nacionales. En concreto, las perspectivas de regulación de la inteligencia artificial en Estados Unidos y las posibles restricciones al desarrollo de centros de datos. En opinión de Libby Cantrill, responsable de Políticas Públicas de PIMCO, aunque el Congreso estadounidense puede empezar a centrarse más intensamente en la seguridad de la IA y la participación del Gobierno federal parece inevitable en algún momento, «no es probable que veamos un marco regulatorio federal integral convertido en ley a corto plazo». De cara al próximo Congreso, apunta que probablemente habrá una mayor atención sobre esta cuestión, aunque «por ahora la regulación de la IA no parece inminente».

Ante la falta de avances a nivel federal, Cantrill considera que «es probable que los estados sigan avanzando con legislación sobre seguridad de la IA» y liderando las restricciones sobre los centros de datos. En este ámbito, ciudades de 32 estados ya han avanzado en la adopción de moratorias y hasta 26 estados están considerando actualmente moratorias a nivel estatal.

En este contexto, Cantrill anticipa que «en 2027, dada la situación política, podríamos ver más fricciones en el desarrollo de infraestructuras de IA, con un probable aumento generalizado de los costes de construcción de centros de datos» y, en algunos casos, estados que opten por detenerlos por completo. Esto implicaría, según concluye, «un mosaico más complejo tanto para las empresas como para los inversores».

Implicaciones para el inversor

Desde la óptica del inversor, Andrew Heiskell, estratega de renta variable, Wellington Management, y Brian Barbetta, Global Industry Analyst, Wellington Management, consideran que el debate ya no se centra en si la IA es relevante, sino en una cuestión más compleja: ¿qué eslabones del ecosistema capturarán el valor generado? 

“En un entorno tan dinámico, es poco probable que el progreso tecnológico a largo plazo y las expectativas de los mercados públicos a corto plazo avancen al mismo ritmo. En su lugar, cabe esperar que sigan produciéndose momentos en los que el sentimiento de los inversores sobrevalore o infravalore las cambiantes realidades empresariales y tecnológicas”, sostienen ambos expertos de Wellington Management.

Su planteamiento es que para invertir en el universo en constante evolución de la IA no solo requiere una selección de valores, una sólida capacidad de análisis y una gestión activa de primer nivel, sino también una comprensión integral de su ecosistema, ya que puede ofrecer a los inversores mayor serenidad frente a la volatilidad y la ambigüedad del mercado. “Es poco probable que la mera diversificación en una cesta de valores con exposición a la IA permita aprovechar todo el potencial de esta tecnología única y transformadora. En cambio, los gestores activos que posean sólidas capacidades de análisis y sean conscientes de que el liderazgo variará a medida que evolucione la tecnología y cambien las condiciones del mercado, estarán en una mejor posición para generar rentabilidad y gestionar el riesgo en esta nueva era de la IA”, defienden. 

Además, para los inversores, cada vez resulta más difícil evitar por completo a las grandes empresas tecnológicas, dado su peso en los índices bursátiles globales y su papel fundamental a la hora de impulsar la productividad, la innovación y el crecimiento económico. Sin embargo, “los inversores no necesitan concentrar su exposición en un puñado de empresas estadounidenses de gran capitalización para participar en las tendencias a largo plazo de la digitalización y la inteligencia artificial”, advierte Yan Taw Boon, director de estrategias temáticas para Asia en Neuberger. 

En su opinión, actualmente, uno de los avances más importantes es que el auge de las infraestructuras de IA se está extendiendo más allá de la propia tecnología. “La inversión se está dirigiendo cada vez más hacia sectores como la energía, la construcción, la automatización industrial y la fabricación de componentes especializados necesarios para construir y gestionar centros de datos de IA. Esto genera un abanico más amplio de oportunidades para los inversores que buscan exponerse al crecimiento relacionado con la IA, al tiempo que reduce la dependencia de un pequeño grupo de valores tecnológicos dominantes”, explica el experto de Neuberger.

Para Taw será clave diversificar la exposición entre distintas zonas geográficas, sectores y capitalizaciones bursátiles, para que “los inversores puedan participar en el crecimiento estructural del sector tecnológico y, al mismo tiempo, mitigar el riesgo de concentración”. 

PUENTE lanza su primer fondo de inversión en Uruguay

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Reforzando su oferta de productos de ahorro para los inversionistas uruguayos, la firma PUENTE lanzó su primer fondo de inversión en el país austral. La meta, indicaron a través de un comunicado, es entregar una alternativo que genere rendimiento todos los días, apalancando las capacidad de inversión de la firma de gestión patrimonial y mercado de capitales.

El vehículo, denominado Puente Liquidez Pesos, fue lanzado luego de que la compañía recibiera la autorización del Banco Central del Uruguay (BCU) para operar como administradora de fondos de inversión, una licencia que se suma a la de corredor de bolsa, con la que ya desarrollaba sus operaciones en el mercado local desde hace más de 25 años.

El nuevo fondo está diseñado para quienes desean obtener rendimiento sobre su dinero con acceso inmediato a su capital, detallaron. La estructura permite realizar rescates en cualquier momento, con acreditación del dinero al día hábil siguiente, sin plazos fijos ni penalidades.

La cartera del vehículo está compuesta por Letras de Regulación Monetaria emitidas por el BCU, títulos de deuda a corto plazo que ofrecen alta liquidez. Por estas características, PUENTE Liquidez Pesos está orientado a inversores de perfil conservador, con un nivel de riesgo bajo en términos de crédito, liquidez, tasa, moneda, mercado y país.

«Con este lanzamiento damos un paso muy importante en nuestra estrategia de crecimiento en Uruguay. Queremos acercar soluciones de inversión simples, transparentes, accesibles y en este caso en moneda nacional, para que más personas puedan hacer rendir su dinero sin resignar liquidez. Este fondo responde a una necesidad concreta del mercado y amplía las alternativas disponibles para gestionar el patrimonio de nuestros clientes», destacó Ignacio de Castro, CEO de PUENTE Uruguay, en la nota de prensa.

Con presencia en América y Europa, PUENTE es una entidad especializada en gestión patrimonial y mercado de capitales que brinda servicios a más de 35.000 clientes y administra activos por aproximadamente 6.000 millones de dólares.