Los ETPs globales alcanzaron los 2,3 billones de dólares en 2025, superando el récord anterior de 1,8 billones de dólares establecido en 2024. Sin embargo, lo más interesante no es la cifra, sino el comportamiento que tuvieron los flujos y su significado. “Las encuestas a nuestros clientes realizadas a lo largo de 2025 mostraron una pérdida de optimismo sesgo alcista a medida que avanzaba el año. Sin embargo, esto no impidió que los ETPs globales registraran un año récord de entradas netas y que los ETPs de renta variable captaran 1,4 billones de dólares, con la renta variable estadounidense concentrando la mayor parte, con 740.800 millones de dólares”, apuntan iShares en su último informe.
Según explica la gestora, también se observó una asignación significativa a exposiciones fuera de EE.UU., a medida que los inversores buscaban diversificación frente a los riesgos de concentración en los índices estadounidenses. “Esto se tradujo en entradas récord en renta variable europea (91.100 millones de dólares), casi igualando los flujos netos totales hacia esta exposición entre 2015 y 2024 (94.500 millones de dólares)”, matizan.
Europa y mercados emergentes
En este sentido, los inversores de EMEA fueron el principal motor de las compras en 2025 (72.900 millones de dólares), mostrando una convicción mayor hacia la renta variable europea que hacia la estadounidense durante los seis primeros meses del año (45.600 millones de dólares frente a 8.700 millones). “En la segunda mitad del año, las asignaciones de los inversores de EMEA estuvieron más equilibradas, con 27.300 millones de dólares hacia renta variable europea y 30.900 millones hacia acciones estadounidenses”, reconoce el informe.
La gestora también destaca que la renta variable de mercados emergentes registró entradas significativas, alcanzando los 152.300 millones de dólares. De nuevo, los más activos fueron los inversores de EMEA, que alcanzaron un récord de 38.500 millones de dólares, mientras que los ETPs de renta variable de mercados emergentes cotizados en EE.UU. registraron su tercer mayor año de entradas netas (41.300 millones de dólares).
Wikimedia CommonsJerome Powell, presidente de la Reserva Federal de EE.UU., y Donald Trump, presidente de EE.UU.
Una situación sin precedentes, que tiene a los inversionistas del mundo atentos, se abrió cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos inició una investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. Tras recibir la notificación de una investigación judicial –relacionada con un aumento sustantivo del presupuesto de los trabajos de renovación de las oficinas centrales de la Fed–, el economista denunció en un video la amenaza judicial como un ataque político. ¿Cuál es el escenario que enfrenta Powell? Hay varios antecedentes que refuerzan la independencia de la Fed, la principal preocupación de los capitales internacionales, pero también eventos en que las relaciones entre la Casa Blanca y el central se han tensionado en el pasado.
Según destacó el banco Banamex en un informe, no hay precedentes para una acción como esta desde que la Fed se fundó, en 1913. Tampoco los hay para una respuesta similar a la de Powell, quien respondió directamente por primera vez a los persistentes dardos de la administración Trump.
Desde julio del año pasado que el mandatario estadounidense ha estado escalando las críticas contra el presidente de la Fed, por no impulsar una agresiva reducción de tasas de interés. Incluso lo ha acusado de haber politizado algunas decisiones de política monetaria para favorecer al expresidente Joe Biden en la elección de 2024. Ante este terreno desconocido, Banamex repasa algunos de los antecedentes históricas de la a ratos tensa relación entre el ente monetario y el gobierno federal.
Antecedentes de independencia
Respecto a Powell, la firma recalcó que todavía no hay una acusación penal formal. Si existiera, el caso llegaría a la Suprema Corte y ésta podría tomar, en principio, varios meses para pronunciarse. El Departamento de Justicia aún podría desistirse, o la corte rechazar una eventual petición de remover a Powell antes de que su encargo culmine legalmente en mayo próximo.
En el frente que más le preocupa a los inversionistas está la independencia de la Fed. Legalmente, señalaron desde el banco, la independencia legal del banco central no está en la Constitución, pero sí se basa en sentencias –tanto históricas como recientes– de la Suprema Corte.
En 1935, la máxima instancia judicial estadounidense decidió que el presidente de EE.UU. no podía remover arbitrariamente a comisionados de agencias independientes, excepto por causas muy serias y que no estén relacionadas con decisiones propias de su función.
Es más, en mayo del 2025, la Suprema Corte distinguió a la Fed respecto de otras agencias independientes, argumentando de manera especial y más fuerte a favor de su independencia, y en contra de la posibilidad de que el Ejecutivo remueva a un miembro de la Fed.
“Durante medio siglo, la independencia de la Fed ha sido un ancla para la reputación nacional y global de la institución financiera más importante del mundo. Indudablemente, ha sido factor del excepcionalismo americano de las últimas décadas y, en particular, del rol del dólar como la moneda reserva de valor más importante”, señaló Banamex en su reporte.
Sin embargo, esta independencia no ha estado exenta de presiones por parte del Ejecutivo. A raíz de la influencia que la Casa Blanca ejerció con el ente monetario en las décadas de los 60 y 70, desde los inicios de los años 80 que el país norteamericano ha ido fortaleciendo y resguardando su independencia.
Los balances políticos
Uno de los grandes riesgos, según Banamex, consiste en una posible alteración de los equilibrios internos de la Fed, especialmente del comité que dicta la política monetaria de la principal economía del mundo (el Comité Federal de Mercado Abierto, o FOMC, por su sigla en inglés). Esto considerando la potencial solicitud de remover a Powell y la solicitud de sacar a Lisa Cook.
En la actualidad, Trump, cuenta con tres de los siete miembros de la Junta de Gobernadores, quienes están alineados con su postura de un sesgo acomodaticio de la política monetaria: Michelle Bowman, Christopher Waller y Stephen Miran.
El período de Miran, en particular, termina en enero de este año. En ese momento, podría ser reelegido o podría suceder que Trump usara esa plaza para nominar a alguno de los candidatos a presidente que no se encuentran aún en la Junta de Gobernadores, como Kevin Hassett, Kevin Warsh o Rick Rieder.
El período del mismo Powell abre distintas posibilidades. Aunque su mandato como presidente termina en mayo de este año, el economista tendría la posibilidad de quedarse como gobernador hasta 2028. Aunque la costumbre es que, una vez que terminan sus períodos, los presidentes de la Fed suelen renunciar, la enérgica respuesta del domingo ha aumentado la posibilidad de que Powell opte por quedarse como gobernador, para evitar que Trump tenga una mayoría en la Junta de Gobernadores.
Si destituyeran a Cook y a Powell como gobernadores, los simpatizantes del presidente Trump pasarían de ser tres a cinco y se volverían mayoría en el comité. Sin embargo, seguirían siendo una minoría de cinco en las decisiones de política monetaria del FOMC, que tiene 12 miembros. El riesgo es que las decisiones de política monetaria se tomarían en un contexto altamente politizado, recalcaron desde Banamex.
“Además de las dificultades propias de acordar una sola visión de política monetaria, todas las decisiones se producirían en un contexto de lucha por minar o rescatar la independencia de la Fed y, en particular, en el contexto de la presión explícita del presidente Trump para bajar sustancialmente la tasa de interés, desde su actual nivel de 3,75%”, indicó el banco.
La presidencia del FOMC
Otra variable clave es quién tomaría el timón del FOMC. Aunque el presidente de la Fed siempre ha sido el presidente del FOMC, la ley indica que los miembros de este comité sean quienes elijan a su presidente, por mayoría simple. En consecuencia, podría ocurrir que, en esta ocasión, no eligieran al nuevo presidente de la Fed como presidente del FOMC. Igualmente, sería posible que el nuevo presidente de la Fed se ubique en una posición de minoría.
Aunque esto ya ocurrió una vez en el país, a mediados de los años 80, en esta ocasión una configuración tal sería fuente de fuerte incertidumbre sobre el comportamiento de la Reserva Federal en los próximos meses y años, advirtió el banco.
Hasta ahora, los mercados han reaccionado muy poco, quizá porque estiman que la investigación contra Powell no prosperará. En caso contrario, veremos una reacción significativa y creciente con el paso del tiempo, según Banamex.
Con todo, es posible que el Departamento de Justicia se desista y, sobre todo, es probable que la Suprema Corte de Justicia deseche la demanda. Sin embargo, si esto no ocurre así, y la Fed comienza a percibirse como menos independiente, es probable que se vea un empinamiento de la curva de tasas de interés en Estados Unidos, debido a que la Fed podría bajar las tasas a corto plazo, pero las de largo subirían y el dólar se depreciaría.
Apoyo internacional
Este nuevo enfrentamiento entre la Administración Trump y Powell está resonando también en la comunidad financiera internacional. Tanto es así que los principales banqueros centrales internacionales, incluida Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), o Pablo Hernández de Cos, director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), han expresa su solidaridad con Powell, en una declaración que firman junto con otros diez responsables. En este sentido, su mensaje es claro: «Nos solidarizamos plenamente con el Sistema de la Reserva Federal y con su presidente, Jerome H. Powell. La independencia de los bancos centrales es un pilar fundamental de la estabilidad de precios, financiera y económica, en beneficio de los ciudadanos a los que servimos. Por ello, es crucial preservar esa independencia, con pleno respeto al Estado de derecho y a la rendición de cuentas democrática. El presidente Powell ha ejercido su cargo con integridad, centrado en su mandato y con un compromiso inquebrantable con el interés público. Para nosotros, es un colega respetado, por quien sienten el mayor aprecio todos los que han trabajado con él».
Estas palabras también están suscritas por Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra; por Michele Bullock, gobernador del Banco de Australia; por Tiff Macklem, gobernador del Banco de Canadá; y por Gabriel Galípolo, gobernador del Banco de Brasil, entre otros. No solo altos cargos en activo han expresado su apoyo a Powell, también han respaldado este comunicado los ex secretarios del Tesoro, cargo que también ocupó Yellen bajo el mandato presidencial de Joe Biden, Timothy Geithner, Jacob Lew, Henry Paulson y Robert Rubin.
En Boreal creemos que la gestión patrimonial no es un negocio de productos. No es un juego de volumen. Y tampoco es una historia tecnológica disfrazada de asesoramiento. Es una disciplina humana: una que exige criterio, empatía, rigor técnico y humildad, y la comprensión de que la complejidad no se resuelve con atajos.
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No pretendemos que la compensación sea irrelevante. Importa —pero la alineación importa más. El enfoque de Boreal en materia de compensación se guía por un principio simple: la creación de valor debe ser recompensada allí donde realmente ocurre. Nos asociamos con nuestros productores de maneras únicas, alineadas con nuestros intereses y diseñadas para fomentar relaciones de largo plazo.
Eso significa:
La colaboración se recompensa, no se penaliza
La originación importa, pero también la custodia y la retención
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Las relaciones de largo plazo se valoran por encima de la producción de corto plazo
Creemos que las carreras en gestión patrimonial deben ser sostenibles, no extractivas.
En lo que respecta a la tecnología, Boreal la adopta cuando mejora la claridad, la eficiencia y la experiencia del cliente. La rechazamos cuando sustituye el criterio o convierte la confianza en una mercancía.
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Crecemos, pero lo hacemos de manera intencional. No perseguimos la escala por sí misma. No diluimos estándares para acelerar la expansión. Creemos que la coherencia cultural es un activo estratégico.
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A cambio, ofrecemos algo cada vez más escaso en los servicios financieros: un lugar donde profesionales serios pueden realizar un trabajo significativo y satisfactorio, a lo largo del tiempo, junto a personas a las que respetan.
En un mundo de capital abundante, las personas son la restricción. En un mundo de ruido, la claridad es la ventaja. En un mundo de velocidad, el criterio es el factor diferenciador.
Boreal existe para profesionales que entienden esto y que desean construir algo duradero tanto para sus clientes como para ellos mismos y sus familias.
Si esto resuena contigo, no seas un extraño. Quién sabe cuándo podrían cruzarse nuestros caminos.
Tribuna de opinión firmada por Joaquín Frances, consejero delegado de Boreal Capital Management LLC
Durante gran parte de los dos últimos años, la historia de la IA en los mercados ha estado dominada por un optimismo desenfrenado. Sin embargo, en las últimas semanas de 2025, tanto los mercados de renta variable como los de crédito retrocedieron desde lo que parecían ser valoraciones exageradas. Para los inversores esto ha supuesto reflexionar sobre su actual exposición a esta tendencia y, sobre todo, plantearse cuál será su peso en las carteras en 2026.
“En 2025, el sector tecnológico contribuyó, aproximadamente, con el 70% a la rentabilidad del S&P 500 y con más del 60% al crecimiento de los beneficios del índice. Esta fuerte aportación se debe al aumento constante de las previsiones de beneficios para las empresas de semiconductores, impulsado por el compromiso de los hyperscalers de invertir cientos de miles de millones de dólares en gasto de capital relacionado con la IA. Además, el poder de fijación de precios de los chips de IA ha permitido que los márgenes y beneficios alcancen nuevos máximos. Sin embargo, la esperada ampliación del mercado —es decir, la diversificación del rendimiento hacia otros sectores gracias a las ganancias de productividad impulsadas por la IA— aún no se ha materializado en la renta variable”, recuerda Nicolas Bickel, responsable de inversión en Edmond de Rothschild Banca Privada.
Las cifras que señala Bickel son argumento suficiente para seguir invertido en valores tecnológicos y relacionados con la IA. Andy O’Brien, CFA, gestor de carteras en las estrategias de Investigación de EE. UU. de Putnam Investments, coinciden en que la IA y el sector tecnológico presentan importantes oportunidades de inversión. “Creemos que la IA es la innovación tecnológica definitoria de esta generación, una que transformará de manera fundamental la forma en que las personas viven y trabajan en los próximos años y décadas. Al igual que en ciclos transformadores anteriores, como el auge de internet, esta ola generará enormes oportunidades de inversión. Sin embargo, también traerá importantes riesgos, ya que muchos de los primeros participantes probablemente no alcanzarán sus ambiciosos objetivos y muchas empresas consolidadas enfrentarán nuevas disrupciones”, afirma O’Brien.
Por ello, la gestora sigue manteniendo posiciones en nombres líderes de infraestructura de gran capitalización como NVDA y AVGO, que han capturado gran parte de la creación de valor temprana en la infraestructura de IA. Pero el gestor también reconoce que “nos enfocamos en la ampliación del conjunto de oportunidades, tanto dentro de las capas físicas de la IA (memoria, almacenamiento y energía) como en la capa de implementación (software, servicios y videojuegos), donde esperamos que surja la próxima etapa de creación de valor”.
Ante el debate de la IA
Según reconocen Johanna Kyrklund, directora de inversiones (CIO) del Grupo Schroders, y Nils Rode, director de inversiones de Schroders Capital, a medida que entramos en 2026, existe una gran preocupación por las valoraciones del mercado de acciones y se están estableciendo comparaciones con la burbuja puntocom. Pero, según su análisis, si observamos las valoraciones del mercado, las bolsas siguen respaldadas por el hecho de que los rendimientos de los bonos se comportan bien, la inflación está estable por ahora y por la probabilidad de que los bancos centrales relajen un poco más su política monetaria.
“A nivel de mercado, seguimos viendo rentabilidades positivas en la renta variable. Por ejemplo, seguimos viendo potencial en los hiperescaladores para generar ingresos. En conclusión, continuamos viendo oportunidades. No hay que perder de vista el riesgo específico de la renta variable, pero la clave está en asumir este riesgo de forma deliberada, respaldada por un análisis fundamental detallado, y no por el peso de una acción en el índice. Estamos buscando oportunidades para diversificar. No todo ha girado en torno a la IA. El 2025 demostró las ventajas de la diversificación geográfica y las acciones de valor han tenido un buen comportamiento fuera de Estados Unidos”, señalan estos dos expertos de Schroders.
De cara a este año, Amundi se muestra tajante y considera que los inversores deberían adoptar una perspectiva global para mitigar la creciente concentración en renta variable. Según Víctor de la Morena, director de Inversiones de Amundi Iberia, habiendo buenas opciones y “más baratas” en el mercado habría que mirar más allá de los grandes nombres y del sector de la IA. “Estamos ante el mismo nivel de concentración que en 2000 y, en nuestra opinión, estamos en una burbuja, solo que no lo sabremos hasta que no estalle. Esto no significa que no haya que tener una exposición a la tendencia de la IA, solo que hay que ser selectivo y evitar estarlo a cualquier precio de valuación. Es importante no apostar todo al principio, porque puede ser que luego haya cambios en el juego”, aclara.
También en renta fija
Esta reflexión no solo afecta a la renta variable, también es necesario hacerla en el caso de la renta fija. Según Johnathan Owen, gestor de TwentyFour AM (Boutique de Vontobel), las estimaciones de emisión relacionadas con la IA se sitúan entre 1 y 3 billones de dólares para los próximos años, un volumen de deuda que bien podría resultar manejable, pero el momento es motivo de preocupación. “Los inversores se preguntan por qué deberían comprar la oferta actual cuando es probable que otra gran transacción esté a la vuelta de la esquina. Ya hemos tenido una serie de emisiones de bonos gigantes vinculadas al gasto en IA y, como resultado, cuatro empresas tecnológicas figuran ahora entre los diez principales emisores de bonos IG de EE.UU. en lo que va de año, frente a ninguna en 2024. Además, esto se suma a la considerable financiación del mercado privado.”, explica Owen.
En su opinión, más allá de la tecnología, la IA está afectando a casi todos los ámbitos del panorama empresarial. Por ejemplo, en el caso de las empresas de servicios públicos, la cuestión gira en torno a las enormes necesidades energéticas de los centros de datos y la oportunidad de crecimiento sin precedentes que esto supone. Para Owen, esto supondrá una fuerte emisión, tanto en formato senior no garantizado como probablemente híbrido corporativo, a medida que se amplían los balances. “Las telecomunicaciones, la sanidad e incluso la industria están enmarcando sus estrategias en torno a la eficiencia, la productividad y la optimización de la IA. Evitar por completo este tema será cada vez más difícil para los inversores IG más cautelosos. Mientras el tema de la IA sigue dominando el panorama fundamental, las consecuencias macroeconómicas siguen siendo inciertas. Hay fuerzas claramente opuestas en juego: la innovación impulsada por la IA podría impulsar la productividad y el crecimiento, lo que en última instancia elevaría los rendimientos, mientras que la opinión contraria destaca las presiones desinflacionistas y la posible pérdida de puestos de trabajo”, argumenta.
Napoleón Lazardi, fundador & CEO de Pitagora Capital & Consulting, conoce de primera mano lo que implica salir de Venezuela y reconstruirse desde cero en el exterior. Nacido en el país de las arepas y con más de una década viviendo afuera, su recorrido personal —que lo llevó por Europa y América Latina antes de consolidarse en el mundo del análisis y la tecnología financiera— atraviesa su lectura sobre el impacto que un shock político extremo puede tener sobre los mercados y, especialmente, sobre el capital venezolano que hoy permanece offshore.
Para Lazardi, la reciente detención de Nicolás Maduro debe interpretarse menos como un punto de inflexión inmediato y más como un shock exógeno de riesgo. “El mercado no cambia el valor final del bono; lo que cambia es la probabilidad de default y su distribución en el tiempo”, explica sobre los títulos soberanos de su país natal. En un contexto donde los bonos venezolanos se negocian fuera de mercados formales, con escaso volumen y referencias de precio difusas, este tipo de eventos generan reacciones abruptas, distorsiones en las curvas y pánico de corto plazo.
Desde el punto de vista técnico, el CEO de Pitagora Capital subraya que el mercado venezolano hoy no está en condiciones de absorber este tipo de shocks sin amplificar la volatilidad. “Hay un colapso del sistema de precios y una redistribución del riesgo hacia el corto plazo. Eso no significa que el valor desaparezca, sino que se desplaza en el tiempo”, señala, apoyándose en modelos probabilísticos que desarrolló a partir de su experiencia en mercados emergentes, como el argentino, país donde vivió.
El foco, sin embargo, va más allá de los bonos. Una de las grandes incógnitas es qué puede pasar con el capital venezolano que salió del país durante los últimos años. Con una diáspora estimada en casi ocho millones de personas, Lazardi es tajante: una repatriación masiva no es un escenario inmediato.
“El capital venezolano no vuelve rápido ni automáticamente. Gran parte de esos activos ya están estructurados offshore, principalmente en Estados Unidos, y responden a lógicas de preservación de patrimonio, no de oportunismo de corto plazo”, afirma.
Incluso ante un eventual cambio político profundo o una mayor participación internacional, el analista advierte que existen variables que suelen subestimarse: los tiempos legales, los procesos de litigio, la falta de infraestructura y la capacidad real de reinversión. Según sus estimaciones, Venezuela necesitaría alrededor de 180.000 millones de dólares y reformas estructurales para recomponer su aparato productivo, especialmente en el sector energético, que lleva casi dos décadas sin inversión sostenida.
“La producción no se recupera de un día para otro. El mercado lo sabe y por eso descuenta riesgo, incluso en escenarios de mayor apertura”, explica. En ese sentido, la presencia o el respaldo de Estados Unidos no garantiza por sí solo una normalización rápida del flujo de inversiones.
Paradójicamente, Lazardi reconoce que Venezuela es hoy un país lleno de oportunidades potenciales. Energía, turismo, transporte y servicios financieros aparecen como sectores atractivos en el largo plazo. Pero el punto de partida es extremadamente bajo. “La infraestructura tecnológica está destruida. No existe hoy la base necesaria para sostener un proceso de desarrollo moderno”, advierte.
Para el capital venezolano en el exterior —desde ahorros familiares hasta patrimonios más sofisticados— el mensaje es claro: el retorno dependerá menos de un evento político puntual y más de la reconstrucción institucional, jurídica y tecnológica del país. “El mercado no está valorando certezas, está valorando probabilidades”, concluye Lazardi. Y, por ahora, esas probabilidades siguen cargadas de incertidumbre.
Foto cedidaTim Friederich, director global de Risklab en Allianz Global Investors.
En la década de los 90 estalló un boom de la computación que llevó a universidades de todo el mundo a estudiar las posibilidades que abría la cuántica computacional. Risklab es una de esas iniciativas en las que cristalizó este entusiasmo tecnológico: un proyecto de investigación al amparo de una red de universidades que partió como un grupo de estudio compuesto principalmente por matemáticos, ingenieros y físicos. En 2003, risklab pasó a formar parte de Allianz Global Investors como unidad de investigación del riesgo; hoy, con un equipo de más de 60 personas, constituye uno de los cinco pilares de la plataforma de inversión de la compañía, junto con las áreas de Renta Fija, Renta Variable, Multiactivos y Mercados Privados.
“Aplicamos métodos estadísticos y de modelado desde una perspectiva científica para proporcionar a nuestros clientes información analítica que les ayude a tomar decisiones más informadas; también aplicamos este análisis cuantitativo para diseñar inversiones de solución e implementarlas para nuestros clientes”, resume Tim Friederich, director global de Risklab en Allianz Global Investors.
Funds Society se ha sentado con Friederich, matemático de formación, para hablar sobre los distintos caminos a los que les está llevando su investigación. “A nosotros, como matemáticos, a veces nos resulta difícil hacer que algo complejo sea fácil de entender, para que pueda ser usado por cualquiera. Pero eso es exactamente en lo que estamos trabajando”, avanza.
El riesgo de concentración se ha incrementado notablemente en los últimos dos años. ¿Cómo están abordando este reto desde risklab?
Debido al entorno político, estamos viendo una descentralización de la política monetaria, un incremento de los aranceles y, en general, una tendencia hacia la desglobalización. Por supuesto, esto representa riesgos para la economía. Desde la perspectiva del asset allocation, esto abre una oportunidad para una mayor diversificación. Es exactamente lo que estamos recomendando a los clientes: que se aseguren de que su cartera está realmente bien diversificada. Cabe recordar que muchos inversores con frecuencia tienen un sesgo nacional en sus asignaciones. Por tanto, en estos momentos es todavía más importante repensar las asignaciones y la diversificación.
En segundo lugar, vemos cierto riesgo en los mercados por varias razones, como la elevada concentración en IA: la ponderación de los siete valores de mayor tamaño no solo en el S&P 500, sino en el MSCI World representan una gran concentración. En términos de valoración, las acciones estadounidenses nunca habían estado tan caras desde septiembre del 2000, y todos recordamos lo que sucedió después, ¿verdad?
Así, estamos recomendando encarecidamente a nuestros clientes que piensen en un marco de gestión del riesgo antes de que se produzca una gran corrección en los mercados, porque son momentos en los que los inversores toman decisiones emocionales. Pensamos que es bueno equipar la cartera con un acercamiento sistemático que proporcione cierto nivel de confianza para estar preparados para lo que suceda cuando los mercados se desplomen.
¿Cómo está contribuyendo risklab a la innovación de producto para Allianz?
Trabajamos de forma continuada con unos 85 clientes institucionales que consideramos socios estratégicos, incluyendo grandes planes de pensiones, empresas, aseguradoras, bancos, endowments, fundaciones, family offices, bancas privadas y banca minorista. Nuestro objetivo no consiste en diseñar una solución que bata en rentabilidad al índice durante un ciclo de mercado y que genere un alfa elevada. Nuestro objetivo es comprender qué necesitan nuestros clientes y cómo podemos diseñar una estrategia que maximice la probabilidad de que alcancen sus objetivos.
Lo mejor de trabajar con estos grandes clientes es que nos llaman cuando tienen una duda. Puede pasar que un fondo de pensiones nos diga que está revisando su asset allocation porque su estructura de pasivos ha cambiado, y nos pregunte cuál sería la manera de reasignar sus activos. O que un cliente nos pida analizar los niveles de riesgo de su cartera. O que un banco nos pida una solución de inversión más profesional para su canal de banca privada. Así que toda la innovación sucede no solo por nuestros estudios del mundo académico y por nuestra investigación, sino también porque nuestros clientes nos plantean preguntas inteligentes, a veces desafiantes, para las que tenemos que diseñar una solución.
¿Puede darme algún ejemplo concreto de innovaciones reales que hayan partido de una petición de un cliente?
Puedo dar tres ejemplos. En el primero, un fondo de pensiones alemán acudió a nosotros y nos explicó que había sufrido tanto durante el estallido de la burbuja puntocom de 2001 que su tasa de financiación cayó del 75% al 60%. Hicimos un estudio de su asignación de activos y le mostramos una serie de carteras entre las que podía elegir; el problema es que, si elegían una cartera con un nivel muy bajo de riesgo y con coberturas para sus pasivos, su potencial para incrementar su estatus de financiación era muy bajo, y si elegían una cartera que podía elevar su tasa de financiación hasta el 100%, tenían que incluir renta variable, y no podían permitirse tanto riesgo. Acabamos diseñándoles una estrategia de gestión dinámica del riesgo que equilibraba la exposición al mercado con gestión del riesgo. Esto ha crecido hasta convertirse en un gran negocio para nosotros, y todo empezó porque un cliente nos llamó diciendo que tenía un problema.
En el segundo ejemplo, acudió a nosotros un family office que tenía mucha exposición a renta fija estadounidense. La volatilidad procedente del cambio euro/dólar superaba a la volatilidad de los activos subyacentes, pero los costes de cubrir el riesgo divisa eran muy elevados. Les diseñamos una solución de gestión dinámica del riesgo para el riesgo divisa que les ayudó a reducir la volatilidad significativamente y les ahorró mucho del coste de oportunidad de la cobertura. Es un mandato que hemos gestionado para este cliente durante más de cinco años y hemos lanzado una clase de acción para nuestra estrategia de crédito estadounidense con grado de inversión.
En el tercer ejemplo, muchos clientes nos piden ayuda para construir una asignación a mercados privados. Trabajamos con modelos cuantitativos que les muestran cómo cambia el comportamiento de su cartera, cuál es la mejor manera de añadir esta clase de activos o qué clases de activos dentro de los mercados privados se complementan mejor con el resto de sus estrategias.
Nos hemos dado cuenta de que los inversores necesitan más acompañamiento antes de dar el paso de invertir en activos privados, así que también trabajamos con ellos para construir lo que llamamos un plan de compromiso con el que puedan ir ganando exposición a mercados privados a largo plazo. También puede pasar que nos pidan directamente que asumamos la responsabilidad de gestionar esa parte de mercados privados por ellos; esto es algo interesante para los clientes con tamaño suficiente para beneficiarse de invertir en activos privados, pero no lo suficiente como para contar con un equipo dedicado.
¿Cómo recopilan e implementan los datos de mercados privados en sus modelos?
Los mercados privados presentan un nivel mayor de complejidad. En primer lugar, no hay datos con tanta frecuencia, lo que significa que necesitas encontrar de qué forma modelar el riesgo en este tipo de mercados. En segundo lugar, este tipo de mercados presentan características adicionales a considerar. Lo que hacemos en nuestro modelo es desglosar cada clase de activo en función del factor de riesgo. Necesitamos comprender qué es lo que impulsa cada rendimiento. Por ejemplo, los retornos del private debt están influenciados por la inflación, las primas por duración, los diferenciales de crédito, las primas de iliquidez y la tasa de impago. Son todos componentes que incluimos desde cero en nuestro modelo y que después ajustamos para generar datos.
¿Es un reto similar a la recopilación de datos para modelar factores ESG?
Llevamos haciendo análisis de sostenibilidad en risklab desde hace más de 15 años. Cuando llegó la primera ola de sostenibilidad, un cliente nos pidió ayuda para poder cuantificar cuán importantes iban a ser los criterios ESG para evaluar riesgos. Actualmente, nuestro modelo recopila datos de cerca de 1.000 clases de activos, incluyendo índices ESG, y abarca todo el espectro. Así, podemos cuantificar cómo se altera el perfil de rentabilidad riesgo por ejemplo si un cliente quiere rotar desde un producto de renta variable tradicional a uno ESG, qué le aporta a su cartera y si se pierde algo con esta nueva asignación.
¿Utilizan algún tipo de IA en sus modelos?
Creo que la IA generativa (GenAI) tiene un potencial tremendo para nuestra industria. En los 22 años de funcionamiento de risklab hemos puesto muchísimo análisis en todos nuestros modelos, incluyendo herramientas de IA antes de que hubiera un boom sobre el término, como el machine learning. Somos muy estrictos con nosotros mismos, porque tenemos que comprender qué significa el cambio de un parámetro para el resultado final del análisis.
Cuando pensamos en Gen AI, no quiero sonar pesimista, pero pienso que es necesario tener una muy buena comprensión y ser críticos respecto a qué problemas podemos resolver con Gen AI y cuáles no. Es necesario hacer un análisis realmente crítico de cuál es su potencial.
Pienso que la IA generativa es una herramienta fantástica para hacer análisis de mercado: para resumir informes, análisis del sentimiento en torno a valores y otra información que podamos usar como input. También creo que tiene un gran potencial para llevar las capacidades propias de los inversores institucionales a los canales de banca privada, ofreciendo a los inversores finales una experiencia mucho más personalizada. Y pienso que esta es una gran responsabilidad para nosotros, como industria.
La realidad para los inversores europeos es que nuestros sistemas de pensiones no son sostenibles en su forma actual. Esto llevará inevitablemente a un mayor traspaso de la responsabilidad sobre el ahorro para la jubilación hacia el inversor individual. Pienso que nosotros, como industria, y espero que los políticos también lo apoyen, necesitamos proporcionar a los inversores esas herramientas que en estos momentos ya estamos proporcionando a los grandes fondos de pensiones, y creo que la GenAI puede ser un gran vehículo para acercar esas capacidades institucionales de inversión a los minoristas.
Parece ser que la Administración Trump quiere complicar los últimos meses de Jerome Powell al frente de la Fed. Durante el fin de semana, el Departamento de Justicia inició una investigación penal contra la Reserva Federal (Fed) por la renovación de la sede del banco central. Su presidente, Jerome Powell, lo considera un pretexto para intensificar la presión sobre la Fed, ya que el presidente Trump sigue insatisfecho con la política monetaria, poniendo en riesgo la independencia del banco central.
¿Cómo ha encajado el mercado este último episodio? Según los expertos, como en ocasiones anteriores, la falta de independencia de la Fed no es algo que pase desapercibido ni guste a los mercados. “El ecosistema financiero global ha entrado en una fase de volatilidad sistémica y reconfiguración de poder que recuerda a los periodos de mayor fricción geopolítica del siglo XX. La convergencia de una crisis institucional en el corazón de la Reserva Federal, una agresiva política de absorción de recursos energéticos en el hemisferio sur y la escalada de tensiones en el Ártico y Medio Oriente ha fracturado la narrativa de estabilidad que dominó el cierre del año anterior”, sostiene Felipe Mendoza, CEO IMB Capital Quants.
Según Jon Butcher, economista senior para EE.UU. deAberdeen, la reacción inicial de los mercados parece ser negativa, y se observa un aumento de los riesgos de que una devaluación afecte negativamente al dólar estadounidense, las acciones y los bonos. En particular, advierte, «el extremo largo de la curva podría experimentar un aumento de las primas por plazo». En su opinión, esto también plantea dudas sobre la composición de la junta de gobernadores de la Reserva Federal. «Se espera que el próximo presidente sea nombrado este mes, probablemente ocupando el puesto de gobernador de Stephen Miran, cuyo mandato finaliza el 31 de enero. Sin embargo, el senador republicano Thom Tillis ha declarado que se opondrá a cualquier nominación a la Fed hasta que se resuelva completamente este asunto legal», explica Butcher.
El mandato de Powell como gobernador se extiende hasta 2028, y se esperaba que lo dejara tras finalizar su mandato como presidente en mayo. Sin embargo, su declaración suscitará dudas sobre si seguirá como gobernador para apoyar la independencia de la Fed, a pesar de los riesgos legales. «Independientemente de si esta acción legal tiene fundamento, indica que la Administración está dispuesta a seguir presionando a la Fed para que aplique una política monetaria más flexible. Dado que el presidente Donald Trump también está estudiando medidas fiscales que aumentarían el déficit, esperamos que surjan más dudas sobre el dominio fiscal y un riesgo externo de control de la curva de rendimiento», afirma Butcher.
La cuestión de la independencia
Paul Donovan, economista jefe de UBS Global Wealth Management, cree que si este movimiento busca debilitar la independencia de la Reserva Federal, podría terminar siendo contraproducente para la administración. El experto se permite plantear la hipótesis de que Powell tiene ahora «menos incentivos para renunciar como gobernador de la Reserva Federal, dada la postura públicamente desafiante que ha adoptado frente a esta investigación criminal».
«Trump no designa directamente al próximo presidente de la Fed: solo lo nomina -continúa-. Además, ese candidato debe ser un gobernador en funciones o ocupar una vacante en el directorio. El Senado debe confirmar al próximo presidente de la Fed, y ese proceso podría volverse más complejo si esta situación es percibida como un ataque directo a la independencia del banco central«.
Donovan dibuja un escenario más extremo, y plantea que si en el futuro hubiera una decisión de tasas de interés muy ajustada, «estos ataques explícitos a la independencia del banco central podrían inclinar a los miembros del FOMC hacia una postura de firmeza más hawkish, como una demostración de independencia». De hecho, asegura, dadas las reacciones del mercado, esa podría ser la respuesta más segura desde la perspectiva del mercado de bonos. «La necesidad de subrayar la independencia podría convertirse en un factor relevante en la fijación de las tasas de interés, tanto desde el punto de vista institucional como desde el de las consecuencias para el mercado», subraya.
La narración que hace el oro
Para Carsten Menke, responsable de Investigación de Next Generation en Julius Baer, es obvio que las preocupaciones sobre la independencia de la Reserva Federal de Estados Unidos se reflejan en el mercado de materias primas. “El oro y la plata reaccionaron positivamente a la noticia, subiendo un 1,5% y un 5%, respectivamente, en las primeras operaciones de la mañana del lunes. Consideramos que una mayor injerencia en la Fed es un comodín claramente alcista para los metales preciosos en 2026. Aunque se espera que la plata reaccione de forma más sensible ante este tipo de inquietudes, seguimos creyendo que su comportamiento superior al del oro se ha vuelto excesivo”, apunta Menke. Su conclusión es que, aunque el dólar estadounidense también se debilita, la reacción en los mercados de metales preciosos parece algo desproporcionada, especialmente en el caso de la plata.
Para Menke, una mayor interferencia en la Fed y las dudas sobre su independencia constituyen uno de los principales comodines alcistas para los metales preciosos en 2026. “Con la salida prevista del presidente Powell en mayo, la futura independencia de la Fed dependerá de si su sucesor actuará de forma independiente o se alineará estrechamente con la administración. Las preocupaciones persistentes sobre la independencia de la Fed y sobre el estatus del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial podrían atraer a más inversores en busca de refugio hacia los mercados de oro y plata, impulsando los precios incluso por encima de los niveles actuales”, añade el experto de Julius Baer.
Powell se defiende
Por su parte, en un comunicado poco habitual por parte de un presidente de un banco central, Powell afirmó que se trata de una “actuación sin precedentes” que debe entenderse “en un contexto más amplio de las amenazas de la administración y de la presión continuada que viene ejerciendo”. Y así lo expresó: “Esta nueva amenaza no tiene que ver con mi testimonio de junio ni con la renovación de los edificios de la Reserva Federal. Tampoco se trata de la función de supervisión del Congreso; la Fed, mediante su testimonio y otras divulgaciones públicas, hizo todo lo posible por mantener informado al Congreso sobre el proyecto de renovación. Esos son pretextos. La amenaza de cargos penales es consecuencia de que la Reserva Federal fije los tipos de interés basándose en nuestra mejor evaluación de lo que conviene al interés público, en lugar de seguir las preferencias del Presidente. De lo que se trata es de si la Fed podrá seguir fijando los tipos de interés basándose en la evidencia y en las condiciones económicas, o si, por el contrario, la política monetaria será dictada por la presión política o la intimidación”.
Con el fin de restaurar la confianza en la institución monetaria, añadió que, durante sus servicio a la Fed bajo cuatro administraciones diferentes, ha desempeñado sus funciones sin miedo ni favoritismos políticos, centrándose únicamente en el mandato de estabilidad de precios y máximo empleo. “El servicio público a veces exige mantenerse firme frente a las amenazas. Seguiré haciendo el trabajo para el que el Senado me confirmó, con integridad y con el compromiso de servir al pueblo estadounidense”, concluyó Powell en su comunicado.
Si por algo será recordado el año 2025 en el sistema de ahorro para el retiro de México –y sus gestores de fondos de inversión, los más grandes del país– es por el hecho de haber alcanzado, por primera vez en la historia, el hito del billón (millón de millones) de pesos en plusvalías. Ese fue el aumento que ha experimentado el AUM en los primeros diez meses del año, equivalente a un poco más de 58.000 millones de dólares, al tipo de cambio promedio registrado en el periodo.
Al cierre de octubre de 2025, las plusvalías de las Afores sumaron una cifra de 1.083.705 millones de pesos mexicanos, según cifras proporcionados por el agente regulador del sistema, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar). Con esto, el AUM llegó a 8 billones de pesos en los fondos previsionales (alrededor de 421.000 millones de dólares). Así, las plusvalías acumuladas en 2025 ya rebasan en más del doble lo registrado en todo el año pasado, cuando se reportaron 27.800 millones de dólares de crecimiento en el AUM.
¿Cuáles fueron los factores que detonaron este incremento en las plusvalías? ¿Qué se espera en los próximos años? ¿Y cuáles son los focos en los que deberán poner su atención tanto gestores como el regulador? Funds Society platicó con varios de los protagonistas del mercado.
Mirando el desempeño de 2025 en contexto, se ve que la reforma de 2020 está aportando ya sus primeros frutos. La esencia de aquella reforma consistía en incrementar paulatinamente, a partir de 2021, las cuotas de aportación de los trabajadores. El objetivo fue llevarlas desde los niveles de 6,5% del Salario Base de Cotización (SBC) que rondaban en ese momento hasta el 15% del mismo SBC, en un horizonte de diez años, iniciando en 2021 y terminando en 2030.
Las plusvalías acumuladas en 2025 ya rebasan en más del doble lo registrado en todo el año pasado
Los frutos de la reforma de 2020
“Esto ha generado una masa monetaria importante en las Afores, que se debe invertir y que, combinado con otros factores que han impactado positivamente en los mercados, genera esta cifra histórica”, dice Guillermo Zamarripa, presidente de la Amafore, el organismo que agrupa al gremio de las administradores del fondos de pensiones en México.
El sistema previsional “se ha robustecido año con año”, comenta Julio César Cervantes Parra, presidente del agente regulador, la Consar. Esto no sólo permitió mejorar las pensiones y subir la tasa de reemplazo, sino que, a partir de la reforma, se ha consolidado como “uno de los pilares del ahorro nacional”, según el regulador.
Según el reporte de la propia Consar –enviado al Congreso mexicano el año pasado–, las Afores gestionaban activos por alrededor de 4,07 billones de pesos (203.355 millones de dólares) en 2020. En 2024, los activos gestionados se incrementaron a 6,8 billones (340.000 millones de dólares) y las cifras preliminares del año pasado ya hablaban de más de 8 billones de pesos en activos.
Para Zamarripa, lo más relevante es que las plusvalías ya superan los ahorros acumulados, en una proporción aproximada de 53 versus 47. Esto quiere decir que, de cada 100 pesos gestionados en el sistema, 53 pesos se originan por plusvalías y los otros 47 corresponden a las aportaciones.
“La magia de la capitalización se refleja claramente en estas cifras”, dice el dirigente del gremio, augurando que esta tendencia seguramente se mantendrá por muchos años. “Esperamos alcanzar en una o dos décadas la proporción que tienen naciones como Chile, cuyo sistema de pensiones nos lleva una ventaja de 15 años”, explica, donde la proporción aproximada es de 75% plusvalías y 25% de ahorros.
En ese sentido, Arturo Rueda, experto en inversiones con casi 30 años de experiencia en firmas globales que hoy se desempeña como asesor para algunos fondos locales, destaca que el aumento en las cotizaciones ha generado la necesidad de gestionar esa masa de ahorros.“Y al parecer lo han hecho de manera eficiente, sin olvidar las coyunturas del mercado que ha favorecido”, acota.
Motor de crecimiento para el país
Aunque la reforma de 2020 tiene muchos aspectos relevantes, el aumento en las cuotas de aportación es sin duda el más importante cambio, según reportan actores locales. No solamente por su impacto en el incremento de las pensiones con el paso del tiempo, sino porque se abre una ventana para que México utilice este ahorro para financiar su crecimiento los próximos años. Esta es una posibilidad que se debate en estos momentos a nivel nacional.
“Los fondos de pensiones pueden impulsar el crecimiento de México, especialmente por estos flujos que administrarán de manera y en forma natural. Todavía quedan cinco años de incrementos a las cuotas de aportación para las cuentas de ahorro de los trabajadores. Pero, es importante revisar en algún momento los porcentajes de participación de los fondos en la infraestructura del país; es decir, sentar las bases regulatorias, porque ahora el porcentaje permitido es muy bajo”, señala Juan Hernández, director para Latinoamérica en Vanguard. El límite es del 20% de cada fondo, acota, mientras que en otros países, con mercados más pequeños –como Costa Rica y Colombia–, se encuentran tasas de 50% o más.
De todos modos, lo seguro es que los próximos años traerán una creciente masa monetaria, que exigirá los mejores rendimientos con las estrategias adecuadas.
Las expectativas son variadas. Algunos, como Zamarripa, consideran que aproximadamente los fondos de pensiones llegarán a representar cerca del 50% del PIB del país en el año 2050. Actualmente, se ubica en 22%. Otros, en cambio, esperan que esto suceda antes, si llega a mantenerse el ritmo actual de plusvalías, toda vez que los aumentos en los ahorros de los trabajadores están garantizados por la ley de la reforma de 2020.
Otros analistas consideran que estos frutos de la reforma deben reflejarse, en algún momento, en un impulso para el crecimiento del país. Este grupo opina que los fondos de pensiones están llamados a gestionar con la regulación adecuada miles de millones de dólares que financien entre otras cosas la creación de infraestructura, tan necesaria para un país como México.
La coyuntura también cuenta
El devenir de los mercados también jugó un rol en el impulso de estas plusvalías históricas. “Un factor determinante fue el de las tasas de interés, ya que, cuando las tasas bajan, los precios de los bonos suben y esto beneficia las carteras de las Afores, al tener una buena composición de su diversificación en renta fija”, explica Rueda. A esto se suma el “impulso de los fondos con acciones que hemos visto desde hace ya dos o tres años, por el boom de la inteligencia artificial” y la “inusitada estabilidad cambiaria, que ha permitido que los fondos no se contaminen de incertidumbre como sucedía en otras épocas”, agrega.
Para Zamarripa, hay varios factores que lo explican. “A principios de este año se esperaba que la incertidumbre pegara en el desempeño de los fondos, pero México se ha visto beneficiado por dicha incertidumbre como socio principal de Estados Unidos”, señala. Por ejemplo, es el país menos impactado por los aranceles y se ha consolidado como el mayor exportador a su vecino del norte, acota.
Juan Hernández: “Los fondos de pensiones pueden impulsar el crecimiento de México, especialmente por estos flujos que administrarán de manera y en forma natural”
“La estabilidad cambiaria, la disciplina fiscal en nuestro país, junto con una acertada política monetaria del banco central mexicano y el apetito de los inversionistas foráneos en los mercados mexicanos, como garantía al pertenecer al bloque comercial más importante del mundo, impulsaron el desempeño de las carteras de los fondos de pensiones en el país”, indica a Funds Society la subsecretaria de Hacienda y Crédito Público, María del Carmen Bonilla.
Cervantes Parra, de la Consar, destaca el “momento de gran madurez” que vive el SAR mexicano. “Vemos que es un sistema en franco crecimiento y que los ahorros de los trabajadores seguirán aumentando”, comenta, augurando que los fondos podrían alcanzar los 12 billones de pesos (poco más de 648.000 millones de dólares) en 2030 y los 30 billones (unos 1,6 billones de dólares) en 2050. “Eso representará poco más del 50% del PIB”, recalca.
Las plusvalías seguirán, los retos son otros
Para los actores locales entrevistados, es un hecho que seguirán las altas plusvalías, ya que su trayectoria es inercial y se compone de aportaciones crecientes, así como de la capitalización de los rendimientos generados. Eso es suficiente para impulsar los beneficios, esperan.
“Una ventaja por ahora consiste en el hecho de que los portafolios de las Afores son bastante conservadores, debido concretamente a los límites regulatorios que imponen las autoridades”, comenta Hernández, de Vanguard. Esta exposición, explica, permite generar ganancias por la revalorización de la renta fija, en un entorno de tasas descendentes. “Si atendemos la expectativa de tasas de interés en los próximos meses podemos esperar beneficios constantes en el mercado”, acota.
Zamarripa, de la Amafore, también anticipa que los beneficios persistan, con periodos de altibajos, como corresponde a cualquier mercado. “De hecho, las plusvalías podrían moderarse en los próximos meses, conforme el descenso de las tasas de interés se acerque a su fase terminal, pero esperamos una tendencia favorable en una perspectiva de largo plazo”, explica.
Arturo Rueda: “Un factor determinante fue el de las tasas de interés, ya que, cuando las tasas bajan, los precios de los bonos suben y esto beneficia las carteras de las Afores”
En realidad, lo que preocupa a los gestores es la adecuación regulatoria. Desde su punto de vista, esta arista va un tanto atrasada y debe modificarse para permitir que las Afores sean más dinámicas en sus estrategias de inversión con el paso de los años.
Por ahora, las carteras de las Afores reflejan las estrategias conservadoras con las que son administradas y que han funcionado hasta el momento. Según los datos más recientes de Consar, la composición promedio de las carteras se integra así: deuda gubernamental concentra aproximadamente un 51%; renta variable internacional, un 14%; deuda privada nacional, un 15%; instrumentos estructurados, un 6%; renta variable nacional, un 6%; FIBRAs e inversiones inmobiliarias, un 2%; deuda internacional, poco menos de 1%; mercancías, un 0,3% y otros, el restante 3,9%.
Los principales desafíos, según la amafore
Con todo, la agrupación de Afores tiene identificados los grandes retos para el sector:
1. Baja tasa de reemplazo: A pesar de que la reciente reforma mejoró las aportaciones obligatorias, se anticipa que la tasa de reemplazo siga siendo baja, especialmente para salarios medios y bajos, una amplia mayoría en México. Esto se deberá a la densidad de cotización insuficiente, aportaciones aún bajas y lagunas laborales, explican desde el gremio.
2. Densidad de cotizaciones muy baja: El promedio ronda niveles de 45% a 50% en muchos sectores, mientras que las condiciones de la nueva economía han llevado a muchos trabajadores formales a pasar temporadas en la informalidad –a veces, muy prolongadas–, impactando sus ahorros para el retiro.
3. Falta de una política integral de desacumulación: Tanto actores del mercado, como la Amafore, como actuarios, académicos y analistas señalan que México no tiene reglas modernas ni productos eficientes para la etapa de retiro. Entre otras cosas, no hay suficientes rentas vitalicias transparentes y competitivas, no existe una estrategia estandarizada de retiro gradual (drawdown) y hay pocas opciones para combinar ahorro obligatorio y voluntario.
María del Carmen Bonilla: “La estabilidad cambiaria, la disciplina fiscal en nuestro país, junto con una acertada política monetaria del banco central mexicano y el apetito de los inversionistas foráneos en los mercados mexicanos (…) impulsaron el desempeño de las carteras de los fondos de pensiones”
4. Límites de inversión y poca profundidad del mercado local: El mercado de capitales local es pequeño, con una lista de emisoras limitada, en contraste con una demanda creciente. Además, tiene un problema de falta de infraestructura financiera para absorber inversiones grandes, sumado a que la concentración de los portafolios en deuda pública limita la diversificación y sus rendimientos a largo plazo.
5. Ahorro voluntario insuficiente: México tiene uno de los niveles más bajos de ahorro voluntario entre las economías de la OCDE. El ahorro obligatorio todavía es mayoría en el país, especialmente el relativo al ahorro para el retiro.
6. Desconfianza del trabajador y baja inclusión: Muchos trabajadores del país no saben cuánto tienen en sus cuentas, ni cómo funciona el sistema de pensiones del país. A veces ni siquiera saben si tienen una cuenta de Afore. Este desconocimiento genera rechazo o desinterés y es uno de los grandes retos del sistema, reconocido por el regulador y el gremio entero.
7. Transición demográfica: Representa una presión constante para el sistema entero, remarcando temas como las pensiones de transición, el gasto público futuro en pensiones, la sostenibilidad de esquemas mixtos, etcétera.
Foto cedidaGianluca De Nard, director de estrategias sistemáticas de Swisscanto
Gianluca De Nard ha sido nombrado nuevo director de estrategias sistemáticas en gestión de activos de Zürcher Kantonalbank, gestor delegado de los fondos ofrecidos por Swisscanto Asset Management International S.A. Según destaca la gestora, De Nard cuenta con cerca de cinco años de experiencia en la empresa suiza de gestión de activos OLZ AG, donde ocupó el cargo de director de investigación cuantitativa. Durante esta etapa, desempeñó un papel fundamental en la integración de métodos cuantitativos en la gestión práctica de carteras y contribuyó de forma significativa a consolidar el enfoque científico y basado en datos de la firma en materia de gestión de activos.
Gianluca De Nard es profesor de finanzas cuantitativas e inversión sistemática en la Universidad de Liechtenstein. Obtuvo su doctorado en Finanzas en la Universidad de Zúrich. Asimismo, ha desarrollado labores de investigación como investigador y becario postdoctoral en instituciones de reconocido prestigio como NYU Stern y la Universidad de Yale. Su trabajo ha sido publicado en revistas académicas de referencia, entre ellas The Journal of Finance, Financial Analysts Journal y The Journal of Financial Econometrics. Ha recibido diversos premios por su labor investigadora, incluido el prestigioso Premio Engle.
Por su parte, René Nicolodi, director de renta variable de la división de gestión de activos del Zürcher Kantonalbank, ha señalado: “Estamos convencidos de que, con su excelente formación académica y su experiencia en econometría financiera y aprendizaje automático, Gianluca De Nard aportará un importante valor añadido a nuestras soluciones de inversión y a toda la división de gestión de activos”.
“Estoy muy ilusionado de incorporarme a un equipo tan bien posicionado. Juntos, aprovecharemos esta sólida base para seguir profundizando en nuestra experiencia y reforzar de forma sostenible la división de estrategias sistemáticas”, ha afirmado Gianluca De Nard.
En 2025, el mercado de materias primas se caracterizó por la divergencia. Por un lado, los metales preciosos -en particular el oro- y los industriales mantuvieron un comportamiento muy fuerte, mientras que el petróleo y las materias primas agrícolas tuvieron un desempeño algo más flojo. A la hora de analizar qué esperar en 2026, los últimos acontecimientos geopolíticos -en particular la nueva situación de Venezuela- tendrán un gran peso en cómo evolucione el mercado de materias primas.
Un peso que comienza a notarse. La semana pasada, los futuros del oro superaron los 4.500 dólares por onza, alcanzando niveles históricos, impulsados por un marcado aumento de la aversión al riesgo a nivel global. La escalada de tensiones geopolíticas, la incertidumbre en torno a las protestas en Irán y la investigación penal abierta contra Jerome Powell han provocado una fuerte huida hacia activos refugio, con el oro liderando los flujos de capital. » Este movimiento se ve reforzado por un contexto internacional complejo, donde persisten focos de inestabilidad en Medio Oriente y América Latina, además de crecientes dudas sobre el crecimiento económico global. A esto se suma la compra sostenida de oro por parte de bancos centrales, que continúan diversificando sus reservas ante la pérdida de atractivo relativo de los bonos del Tesoro de EE.UU.», apunta Diego Albuja, analista de mercados ATFX LATAM.
En cambio, a los analistas les ha llamado la atención la reacción que ha tenido el mercado del petróleo, con unos precios que se han movido lateralmente. «Conviene distinguir el ruido geopolítico de la realidad sobre el terreno. Los últimos titulares sugieren que las importaciones estadounidenses de crudo venezolano vuelven en gran medida a niveles de 2024. Por ahora, los acontecimientos en Venezuela no alteran el panorama general. El mercado del petróleo parece estar en un superávit duradero. Prevemos que los precios del crudo se muevan en la franja alta de los 50 dólares durante buena parte de 2026″, afirma Norbert Rücker, responsable de Economía e Investigación de Next Generation de Julius Baer.
Punto de partida
No hay que olvidar que, visto en su conjunto, según el Bloomberg Commodity Index (BCOM), 2025 fue positivo: el índice subió un 9% en los últimos doce meses, con casi todos los sectores en verde salvo la energía y el grano. Otros benchmarks con más peso de energía reflejan un comportamiento más tibio. Por ejemplo, en TradingEconomics el S&P GSCI aparece con avance modesto en el año, mientras que el CRB muestra una subida mayor.
“Desde 2020, los índices de materias primas han obtenido rendimientos comparables a la renta variable mundial, pero con menor volatilidad, lo que refuerza su papel como diversificadores y coberturas frente a la inflación. Los datos históricos muestran que incluso asignaciones modestas a materias primas pueden mejorar la eficiencia de la cartera, especialmente cuando la inflación se sitúa ligeramente por encima de los objetivos de los bancos centrales. Las materias primas también pueden ofrecer una alternativa para aprovechar la temática de inversión en IA, ya que las necesidades de infraestructura impulsan la demanda de insumos como cobre, litio y energía, así como de activos estratégicos como las tierras raras”, argumentan desde PIMCO.
Ahora bien, ¿cuál será la tendencia dominante para este 2026? Hasta los acontecimientos de Venezuela, los expertos de las gestoras internacionales consideraban que esta tendencia divergente se mantendrá, ahora ponen el peso en cómo la geopolítica moverá el mercado, en particular el del petróleo y el del oro.
Metales preciosos: el oro
Según explican desde PIMCO, la extraordinaria subida del oro, que recientemente superó los 4.300 dólares por onza, ha acaparado la atención general. “Los precios han alcanzado máximos históricos incluso en un entorno de mercado generalmente propicio al riesgo. La demanda de los inversores de protección contra la inflación, cobertura geopolítica y diversificación frente al dólar estadounidense ha reforzado el papel del oro como activo estratégico. Los bancos centrales poseen ahora más oro que bonos del Tesoro estadounidense, lo que refleja un cambio en la gestión de reservas”, afirman desde la gestora.
En opinión de Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad, los metales preciosos “probablemente sigan creciendo al alza” puesto que “nos encontramos ante un contexto geopolítico muy, muy incierto, en el que los bancos centrales siguen haciendo acopio de metales preciosos y en el que muchas economías, sobre todo emergentes, están acudiendo a los metales preciosos como alternativa para el dólar”.
Del Pozo explica que es bastante curioso que en un mundo tan digital como nos toca vivir, en lugar de volver al patrón oro, prácticamente estamos volviendo al oro directamente como patrón. “En todo caso, pues mucha atención porque también significa un punto de incertidumbre geopolítica desde el punto de vista de cotización”, afirma.
Desde PIMCO insisten en que el contexto geopolítico sigue siendo clave. De hecho, destaca que la incautación de las reservas rusas en 2022 contribuyó a impulsar la acumulación de oro como reserva de valor políticamente neutral. “Esta tendencia, junto con las persistentes fricciones comerciales y el aumento de la deuda soberana, sugiere un apoyo estructural a la demanda de oro. En nuestra opinión, un incremento del precio superior al 10% durante el próximo año es factible. Sin embargo, la reciente subida del oro se ha visto impulsada tanto por el impulso y la liquidez como por los fundamentos, y pueden producirse retrocesos a corto plazo. Aunque la caída de los tipos reduce el coste de oportunidad de mantener oro, su valoración parece elevada en relación con los rendimientos reales, lo que hace necesario dimensionarlo cuidadosamente en las carteras”, concluyen.
Energía: petróleo y gas
A la hora de analizar el comportamiento y las perspectivas del petróleo y el gas, la geopolítica también tiene un peso determinante. En opinión de François Rimeu, estratega senior de Crédit Mutuel Asset Management, ambos precios se encuentran actualmente bajos. “En el caso del petróleo, esto se justifica por un mercado que actualmente experimenta un exceso de oferta; un exceso que, según las últimas previsiones de la OPEP, la EIA y la AIE, debería mantenerse en 2026. En el caso del gas natural, la lógica es similar, y para ambos mercados, la razón principal es la misma: la producción estadounidense ha sido más fuerte de lo esperado a lo largo de 2025”, señala.
Por su parte, Matthew Michael, analista de materias primas y deuda emergente de Schroders, reconoce que, tras un año y medio arrastrando una tendencia bajista debido a la abundante oferta y la débil demanda, espera que los precios del petróleo y el gas suban debido a los desafíos en la producción de EE.UU. – donde existen pozos gaseosos y acuosos que requieren una baja inversión a precios reducidos- y el deseo de la OPEP de que los precios sean más altos. Este encarecimiento supondrá un potencial dolor de cabeza para los bancos centrales en los próximos 1-2 años.
“Además, hay que tener en cuenta que India está cediendo a la presión y reduciendo las compras de petróleo ruso, y es probable que nadie más compre estos barriles. Así pues, el importante excedente de petróleo podría desaparecer si se suprimen los barriles rusos. En este contexto, un mercado petrolero más equilibrado permitiría que los precios se estabilizaran en un rango de entre 60 y 70 dólares por barril”, comenta Michael.
Para Rimeu, el consenso actual es bastante negativo en cuanto a los precios de la energía, lo que tiene varias consecuencias. “En primer lugar, respalda las perspectivas económicas de todos los países importadores netos, es decir, casi todos los países desarrollados y todos los países de la zona euro. También respalda la tendencia desinflacionista actual, tanto a través de efectos directos como indirectos. Por último, también tiene efectos significativos en la trayectoria de los beneficios de muchas empresas, con repercusiones positivas para sectores como el transporte o los productos químicos, pero obviamente negativas para la industria del petróleo y el gas”, afirma.
Café y cacao: volatilidad estructural
Por último, en el caso de las materias primas agrícolas, Arturo García Alonso, CIO y socio fundador de GSI, destaca el comportamiento volátil que han tenido el café y el cacao, una tendencia que aún veremos este año. Según explica, el clima y la geopolítica han sido y seguirán siendo las dos fuerzas dominantes en su comportamiento.
“Desde un punto de vista de inversión en mercados financieros, es importante subrayar que la evolución de precios en 2026 dependerá principalmente de acontecimientos climáticos que, por su propia naturaleza, son imprevisibles y cuya frecuencia va en aumento. Por eso, intentar fijar una dirección única para el próximo año no es realista. En términos de probabilidad, hoy el escenario es prácticamente simétrico: hay una probabilidad similar (~33%) de que los precios aumenten, se mantengan o disminuyan. Lo que sí es previsible es que, a medida que avancemos, habrá menos años “normales” y más campañas con circunstancias extraordinarias, lo que mantendrá la volatilidad elevada”, señala García.
Según su experiencia, a largo plazo, el patrón más probable es una evolución lateral de los precios, pero con alta volatilidad, es decir, con oscilaciones fuertes dentro de un rango más que una tendencia limpia y sostenida en una sola dirección. “El debate público suele mezclar materias primas agrícolas con especulación. Pero invertir en café o cacao desde la economía real es otra cosa. La clave está en construir modelos que reduzcan la exposición a la incertidumbre y diversificar geográficamente, incluso entre continentes, para no depender de una sola región climática o política”, concluye.