En el mundo se registra un reposicionamiento de los patrimonios globales y no se trata de un fenómeno de «fly capital» sino de una migración patrimonial planificada con una clara dirección: el mercado financiero más profundo del mundo: Estados Unidos.
De acuerdo con cifras de Boston Consulting Group, que se derivaron de un panel denominado «El nuevo mapa de la riqueza global», llevado a cabo en la Ciudad de México y organizado por BAIA Capital, la riqueza financiero global alcanzó el año pasado la cifra histórica de 305 billones de dólares, de los cuáles 14,4 billones, es decir el 4,72% de la riqueza global está en movimiento a lo largo y ancho de las fronteras financieras del mundo.
Tan solo el capital móvil, la mayoría denominado por patrimonios, tuvo un crecimiento de 8,7% entre 2023 y 2024, un crecimiento sin precedentes, se trata de una aceleración sin precedentes; las cifras preliminares de 2025 se conocerán pronto.
Asimismo, en América latina el mercado de gestión patrimonial privada, mejor conocido como el Wealth Management, tiene un valor de 1,2 billones de dólares y se estima que dentro de cuatro años llegará a 1,36 billones.
En esta lluvia de cifras hay un dato estructural que es sumamente relevante: la gran transferencia generacional. De acuerdo con datos de Cerulli Associates, se estima que alrededor de 84 billones de dólares van a cambiar de mano durante los próximos 20 a 25 años lo que significa que hay una masa crítica de capital que necesita nuevos destinos, nuevas estructuras y nuevos asesores que entiendan la dimensión del reto.
Dirección clara del capital
Este capital en su reposicionamiento mencionado no se mueva al azar, de acuerdo con los especialistas tiene una dirección clara: de América Latina y otros destinos del mundo hacia Estados Unidos, las razones que lo explican son varias:
La primera netamente financiera es el acceso al mercado de capitales más profundo del mundo.
La presión fiscal
La incertidumbre jurídica en varios países de Latinoamérica, incluyendo a los más importantes como México
«El capital patrimonial busca mayor transparencia y protección institucional, también diversificación monetaria con el dólar como medida de protección cambiaria, y las condiciones de estabilidad que le permitan algo muy importante: la planificación sucesoria», dijo Juan Carlos Eguiarte, director en México de BAI Capital.
De acuerdo con las cifras del panel, en los próximos 15 años alrededor de 5,9 billones de dólares serán heredados entre generaciones y Estados Unidos será el principal receptor de esta riqueza.
«El capital se está reposicionando y no se trata de una teoría, estamos frente a un reposicionamiento activo del capital global; las familias patrimoniales en América Latina y en otras partes del mundo están tomando decisiones ahora mismo, moviendo activos de jurisdicciones inestables hacia mercados con reglas más claras y buscan tres cosas: seguridad jurídica, rendimiento real positivo y acceso a activos tangibles», dijo Eguiarte.
Vinci Compass Investments Ltd. anunció la firma de un acuerdo para integrar sus operaciones de gestión de activos en Argentina con BACS Administradora de Activos, en una transacción que permitirá prácticamente duplicar sus activos bajo gestión (AUM) en el país hasta alcanzar aproximadamente 1.600 millones de dólares.
BACS Administradora de Activos (“BACS Asset Management”), es una reconocida administradora local de fondos mutuos y plataforma de mercado de capitales, que opera bajo la marca Toronto Trust.
La operación contempla la integración del negocio local de asset management de Vinci Compass —operado a través de Investis Asset Management— con BACS Asset Management, firma que al cierre de marzo de 2026 administraba cerca de 800 millones y que cuenta con una posición consolidada en el mercado argentino, particularmente en fondos de liquidez (money market) y soluciones para clientes corporativos e individuales.
BACS, fundada en 2012 y su operación está estrechamente vinculada a BACS Banco de Crédito y Securitización y a Banco Hipotecario, aporta a la transacción una plataforma de distribución relevante en el mercado local, lo que permitirá a Vinci Compass fortalecer su llegada a segmentos corporativos, minoristas e institucionales.
Desde una perspectiva estratégica, la integración se enmarca en el objetivo de Vinci Compass de ganar escala en mercados clave de América Latina, potenciar sus capacidades de distribución y robustecer su plataforma regional de inversiones. La firma busca capitalizar un entorno argentino que, pese a su volatilidad, muestra señales de transformación estructural, incluyendo una mayor adopción de fondos mutuos, creciente demanda de instrumentos en dólares y una sofisticación progresiva de los inversionistas.
Alessandro Horta, CEO de Vinci Compass, destacó que Argentina representa una de las oportunidades más relevantes de crecimiento para la industria regional de asset management, impulsada por cambios en los patrones de ahorro y la necesidad de plataformas con mayor eficiencia operativa y alcance comercial.
En términos operativos, la transacción se llevará a cabo mediante una reorganización societaria sin desembolso de efectivo, en la que Vinci Compass mantendrá el control de la plataforma combinada, mientras que los accionistas de BACS conservarán una participación minoritaria relevante. Asimismo, se implementará un esquema de incentivos (earnout) vinculado al crecimiento de activos e ingresos generados a través de los canales de distribución.
La entidad resultante operará bajo los estándares globales de inversión, gestión de riesgos y cumplimiento de Vinci Compass, integrando a su vez la experiencia local y la infraestructura comercial de BACS.
De acuerdo con la compañía, la integración tendrá un impacto positivo inmediato en la rentabilidad del negocio en Argentina, al mejorar el mix de productos, optimizar márgenes y reducir la exposición a la volatilidad de corto plazo en los activos administrados.
El cierre de la operación está previsto para el segundo trimestre de 2026, sujeto a la obtención de las autorizaciones regulatorias correspondientes.
Banamex anunció un sorpresivo cambio en su dirección general; el banco mexicano dijo que Edgardo del Rincón asumirá el cargo de director general (CEO), luego de la sorpresiva renuncia de Manuel Romo, quien se dedicará a proyectos personales centrados en temas de desarrollo social. El cambio será efectivo a partir del próximo 1 de junio.
Edgardo del Rincón cuenta con una trayectoria bancaria de 40 años, incluyendo una larga etapa previa en Banamex, de 34 años, donde ocupó varias posiciones de liderazgo en la banca de consumo antes de desempeñarse como director general de la banca de consumo y director general adjunto del Grupo Financiero durante más de cuatro años.
Del Rincón comenzó su carrera bancaria asesorando a clientes corporativos y luego se enfocó en el crédito a individuos y familias. Al momento de su nombramiento era el director general de Banco del Bajío desde 2019, institución en la que aportó rendimientos sustanciales a sus inversionistas.
Fernando Chico Pardo, Presidente del Consejo de Banamex, afirmó: «Manuel Romo ha sido un directivo excepcional y de primera, tanto en lo profesional como en lo humano. Entrega un Banamex fuerte y dinámico listo para la siguiente etapa. Gracias a lo que el equipo ha construido con él, tenemos una excelente base para regresar a Banamex donde todos queremos que esté, en el número uno. Personalmente le agradezco la apertura y calidez con la que nos ha recibido a mí y a mis hijos. Trabajar con él ha sido un privilegio”.
“El Consejo de Administración confía en la trayectoria de Edgardo como un exitoso y consolidado líder, cuyo conocimiento y experiencia contribuirán en esta etapa al crecimiento y éxito de Banamex. Edgardo se une a nuestro proyecto al regresar a ésta, su casa y su escuela, para continuar impulsando el plan estratégico ya en marcha. Es un honor que haya aceptado este reto y contar con él”, señalo Chico Pardo al darle la bienvenida al nuevo CEO de Banamex.
Ernesto Torres Cantú, Director de Internacional en Citi, dijo: «Durante sus siete años como CEO, Manuel dirigió con éxito a Banamex, reforzando su solidez y crecimiento como una institución mexicana emblemática concretando su separación de Citi. Fue el líder ideal para preparar a Banamex para su próximo capítulo dejando a la institución lista para el futuro y ahora continuar con sus proyectos personales. El nombramiento de Edgardo como Director General marca un momento crucial para Banamex. Su amplia experiencia bancaria y su enfoque estratégico y transparente con los inversionistas serán invaluables a medida que Banamex avance hacia su planeada oferta pública. Esperamos con entusiasmo esta nueva etapa bajo el liderazgo de Edgardo”.
Por su parte, Manuel Romo comentó: “Después de casi siete años al frente de Banamex, cierro un ciclo profesional con profundo orgullo por lo que logramos. Me voy enormemente agradecido con su gente y con su extraordinario equipo de dirección. Dejo un grupo financiero sólido, bien posicionado y en crecimiento. Con Fernando como accionista de referencia, Banamex queda en las mejores manos, avanzando hacia su desincorporación de Citi y con una estrategia clara para su futuro”.
El nuevo capitán del barco, Edgardo del Rincón, dijo: “Estoy feliz de regresar a Banamex, una institución que por más de tres décadas me acobijó y que considero mi casa. Me sumo a un gran equipo directivo para darle continuidad al plan estratégico, impulsando nuestra transformación tecnológica y digitalización, con el cliente en el centro de todo lo que hacemos para construir la mejor experiencia en cada segmento y lograr los mejores resultados financieros para nuestros inversionistas. Estoy convencido de que, bajo el liderazgo de Fernando Chico Pardo, llevaremos a Banamex a ser de nuevo el líder del sector financiero del país”.
Citi anunció recientemente acuerdos con inversionistas para adquirir una participación total del 24% en Banamex que, en conjunto con la adquisición del 25% de Fernando Chico Pardo, suman el 49% de las acciones ordinarias, en otro paso importante hacia su desinversión del Grupo Financiero.
La desinversión de Banamex sigue siendo una prioridad estratégica para Citi; la entidad ha señalado que cualquier decisión relacionada con el momento y la estructura de la oferta pública inicial propuesta de Banamex y cualquier venta adicional seguirá estando guiada por varios factores, incluyendo, entre otras cosas, consideraciones financieras, condiciones del mercado y la obtención de autorizaciones regulatorias.
El mercado mexicano de fondos tiene un contraste notorio: en los años recientes registra un boom evidente que lo coloca como uno de los de mayor crecimiento en el mundo; sin embrago, reporta una brecha estructural nada saludable: es altamente concentrado y poco profundo.
Esta brecha estructural es hacia el futuro una limitante para su desarrollo frente a economías comparables, pese a su crecimiento reciente. Al cierre de 2025, los activos bajo gestión alcanzaron alrededor de 4,916 billones de pesos (poco más de 280.000 millones de dólares), distribuidos en poco más de 630 fondos disponibles, según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB) .
Si bien esta cifra refleja expansión —con crecimientos anuales cercanos a 25%—, su dimensión relativa sigue siendo acotada: el total de activos equivale a apenas 14% del PIB, muy por debajo de niveles observados en mercados desarrollados o incluso en algunos emergentes .
Para los protagonistas del sector es claro: la limitada profundidad del mercado se explica, en gran medida, por factores estructurales como la baja inclusión financiera y la escasa penetración de instrumentos de inversión en la población.
En México, el ahorro continúa concentrado en instrumentos bancarios tradicionales, lo que restringe el flujo de recursos hacia vehículos más sofisticados como los fondos. A ello se suma una oferta aún poco diversificada —aunque en expansión— y barreras operativas que históricamente han limitado la masificación del producto, como la distribución concentrada en canales bancarios.
En paralelo, la industria exhibe un alto grado de concentración. De acuerdo con información del sector, más del 50% de los activos están en manos de sólo tres operadoras: BBVA, BlackRock y Santander Asset Management, lo que refleja una estructura oligopólica en la administración de activos . Esta concentración no sólo limita la competencia, sino que también reduce la innovación en productos y estrategias, afectando la profundidad y sofisticación del mercado.
Esta combinación de un tamaño relativo reducido y una alta concentración, implica que el mercado mexicano de fondos no logra aún cumplir plenamente su función de canalizar el ahorro hacia inversión productiva de manera eficiente y diversificada. Autoridades como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) han reconocido la necesidad de ampliar la oferta, simplificar el acceso y promover la digitalización, así como introducir nuevas figuras como fondos de cobertura o vehículos simplificados para detonar el crecimiento del sector.
¿Qué tan grande es el mercado de fondos mexicano?
En términos absolutos, la industria mexicana alcanzó en este 2026 un máximo histórico de más de 5 billones de pesos en activos bajo gestión (aproximadamente 290,000 millones de dólares) . Esta cifra luce relevante en términos nominales, pero cambia de forma significativa al ponerla en contexto: representa apenas alrededor de 14% del PIB.
En la comparación regional, México es el mercado más grande de América Latina en fondos —muy por encima de Centroamérica, cuya industria es hasta 40 veces menor —, pero pierde tracción frente a economías más sofisticadas como Brasil o Chile, donde la penetración de activos gestionados sobre PIB suele ubicarse en niveles significativamente más altos (en algunos casos superiores a 50%-70%, según estándares de la industria). Esto sugiere que el problema mexicano no es tanto de escala absoluta, sino de profundidad financiera relativa, según han advertido en diversas ocasiones analistas en distintos foros dentro y fuera del país.
La brecha se vuelve mucho más evidente al comparar con su principal referente económico: Estados Unidos. Aunque el dato exacto fluctúa según la metodología (mutual funds vs. total asset management), la industria estadounidense se mide en decenas de billones de dólares —tan sólo los ETFs superaban los 10,5 billones de dólares en 2025 —, y el total del ecosistema de fondos y gestión de activos rebasa ampliamente el tamaño de su PIB. En otras palabras, mientras en México los fondos equivalen a alrededor de 14% del producto, en EE.UU. el mercado es varias veces el PIB, reflejando un sistema financiero mucho más profundo, líquido y diversificado.
¿Cómo corregir el problema?
La brecha estructural del mercado de fondos en México —caracterizada por baja penetración, limitada profundidad y alta concentración— no es un fenómeno inmutable. Diversos reguladores, organismos del sector y especialistas coinciden en que su corrección pasa por una combinación de reformas regulatorias, ampliación de la base de inversionistas y modernización de la distribución.
A pesar de los avances en este sentido durante los años recientes, una de las grandes coincidencias en el sector pasa por el hecho de considerar la democratización del acceso como uno de los ejes centrales ára abatir el rezago y ampliar la cobertura. El propio presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Ángel Cabrera Mendoza, ha señalado que el reto es “ampliar la oferta, Con una apertura más digital y simplificada”, lo que implica reducir barreras de entrada y adaptar productos a distintos perfiles de inversionista .
En esta misma línea, Álvaro García Pimentel, presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB), ha destacado que existen condiciones para que la industria continúe creciendo en los próximos años, siempre que se fortalezca su alcance hacia nuevos segmentos de la población.
Lo anterior es solo el principio, otra de las tareas consiste en ensanchar la base de inversionistas. La evidencia del Banco de México muestra que el desarrollo de mercados financieros más profundos depende de incorporar tanto inversionistas institucionales como minoristas, así como de fomentar la participación extranjera, la cual “aumenta la base de inversionistas… y contribuye a la innovación financiera” . En el caso de los fondos, esto implica integrar de manera más activa a actores como aseguradoras, afores y plataformas digitales, además de promover educación financiera para elevar la participación de personas físicas, que históricamente ha sido reducida.
Y hay más, otro componente consiste en diversificar la oferta de productos. Actualmente, una proporción dominante de los activos en México se concentra en instrumentos de deuda, lo que limita el desarrollo del mercado de capitales y la sofisticación del sector . Para corregirlo, especialistas apuntan a la necesidad de impulsar fondos de renta variable, alternativos y temáticos, así como vehículos más flexibles —incluidos ETFs y fondos internacionales— que permitan una mejor asignación de portafolio y mayor competencia entre operadoras.
Asimismo, resulta clave reconfigurar los canales de distribución. El predominio de la banca tradicional como principal canal ha contribuido a la concentración del mercado. La digitalización, el uso de fintechs y la arquitectura abierta pueden reducir costos, ampliar la competencia y facilitar el acceso masivo. En mercados más desarrollados, este cambio ha sido determinante para incrementar la penetración de fondos en el ahorro de los hogares.
Pero todo lo anterior no tendría ningún sentido sin algo esencial para el mercado. El fortalecimiento del marco regulatorio debe orientarse a incentivar la competencia sin comprometer la estabilidad. Desde reformas previas —como las que permitieron operadoras independientes y mayor participación extranjera— se ha observado que cambios regulatorios pueden detonar crecimiento y diversificación del sector . El siguiente paso, coinciden analistas, es avanzar hacia esquemas más flexibles que faciliten la innovación financiera.
La evidencia sugiere que cerrar la brecha estructural del mercado de fondos en México requiere una estrategia integral: más inclusión financiera, mayor diversidad de productos, canales de distribución más abiertos y un entorno regulatorio que fomente la competencia. Sin estos elementos, el crecimiento observado en los últimos años difícilmente se traducirá en un mercado más profundo y menos concentrado.
En conclusión: el mercado mexicano de fondos ha alcanzado una masa crítica relevante en términos absolutos, pero sigue siendo pequeño en proporción a su economía y marginal frente a EE.UU., lo que confirma que la brecha estructural no es coyuntural, sino inherente al nivel de desarrollo del sistema financiero del país.
VanEck amplía su gama de ETFs de dividendos con el VanEck Morningstar Developed Markets ex-US Dividend Leaders UCITS ETF. El nuevo fondo cotizado invierte en 100 acciones con dividendos de mercados desarrollados a nivel mundial, excluyendo Estados Unidos. La rentabilidad por dividendo no es el único factor que tiene en cuenta: la selección de empresas individuales también se basa en criterios como la estabilidad y el crecimiento esperado de los dividendos, la diversificación global y consideraciones ESG.
«Para muchos inversores, los dividendos son una señal de calidad. Altos pagos de dividendos pueden, por ejemplo, contribuir a imponer cierta disciplina a la dirección», explica Martijn Rozemuller, CEO de VanEck Europe. «Nuestro ya consolidado VanEck Morningstar Developed Markets Dividend Leaders UCITS ETF, que se basa en la misma metodología y estrategia factorial que el nuevo ETF, ha tenido mucho éxito en los últimos años», añadió.
A la luz de la incertidumbre política y la presión bajo la nueva administración estadounidense, los inversores buscan cada vez más oportunidades de inversión fuera de Estados Unidos. La concentración de los rendimientos en EE.UU. en un pequeño grupo de valores de gran capitalización ha hecho que las carteras sean más vulnerables. Por otro lado, los continuos debates presupuestarios, el cambio de prioridades regulatorias y las tensiones entre la Reserva Federal de EE.UU. y el presidente estadounidense están aumentando aún más la incertidumbre.
Dmitrii Ponomarev, Product Manager en VanEck Europe explica que con el nuevo VanEck Morningstar Developed Markets ex-US Dividend Leaders UCITS ETF, la firma quiere ofrecer a los inversores «la oportunidad de invertir en acciones globales con dividendos de forma diversificada, sin exposición a EE.UU.» y añade que «damos gran importancia a una cuidadosa selección de valores en la nueva estrategia». El ETF replica el índice Morningstar Developed Markets ex-US Large Cap Dividend Leaders Screened Select. Para este índice, la firma de análisis Morningstar identifica 100 valores del amplio universo de acciones de mercados desarrollados, excluyendo Estados Unidos.
Los estrictos criterios de selección incluyen las políticas de dividendos de las empresas, las previsiones de pagos futuros y la liquidez de las acciones. También se aplican filtros ESG para excluir, por ejemplo, violaciones del Pacto Mundial de las Naciones Unidas y la participación en productos controvertidos. Cuenta con una ponderación máxima del 40% por sector y del 5% por valor individual con el objetivo de garantizar un alto nivel de diversificación de la cartera.
Pimco ha ampliado su oferta de fondos cotizados en bolsa con el lanzamiento del nuevo PIMCO Inflation PLUS Active ETF (PCPI). Tiene como objetivo ofrecer a los inversores preocupados por el aumento de la inflación una cobertura más directa, una menor volatilidad y un riesgo de tipos de interés limitado en comparación con los títulos del Tesoro protegidos contra la inflación (TIPS).
El PCPI está diseñado para limitar el riesgo de tipos de interés y añadir un potencial de rentabilidad incremental mediante una gestión activa. Busca obtener rentabilidades reales invirtiendo principalmente en TIPS a corto plazo y otros valores vinculados a la inflación, y gestionando activamente la cartera a medida que cambian las condiciones del mercado y de la inflación.
El PCPI estará gestionado por Daniel He, Executive Vice President; Michael Cudzil, Managing Director y Tanuj Dora, Senior Vice President.
«La última incorporación a nuestra gama de ETFs continúa la tradición de PIMCO de ofrecer soluciones innovadoras de renta fija diseñadas para respaldar los objetivos de inversión a largo plazo», afirma Kim Stafford, directora global de estrategia de productos de Pimco. Los inversores podrán negociar el PCPI en el NASDAQ a partir del 6 de abril de 2026.
Cada año, la encuesta de Brown Brothers Harriman & Co. (BBH) ofrece a los emisores una visión de cómo está cambiando el comportamiento de los inversores y dónde surgen nuevas oportunidades. En su última edición, el estudio de la firma muestra que, a la hora de evaluar los ETFs, los inversores siguen dando prioridad a una estrategia clara o a la exposición sectorial, junto con la liquidez, los costes de negociación y la eficiencia fiscal. Unos factores que se mantienen en línea con años anteriores.
Los argumentos más importantes para los inversores a la hora de considerar un ETF siguen siendo la estrategia o el enfoque sectorial (41% de los encuestados), la liquidez y los costes de negociación (38%) y la eficiencia fiscal (35%). La reputación de la marca (34%) y el ratio de gastos (33%) también son importantes, eso sí, en menor medida.
El tamaño del fondo y el rendimiento histórico fueron los criterios menos importantes a la hora de considerar un ETF, según el sondeo. “A primera vista, este fue un hallazgo sorprendente, ya que estos dos factores suelen incorporarse a los criterios de due diligence para obtener acceso y aprobación en las plataformas intermediarias”, según señala el informe, que puntualiza que este factor “es posible que sea menos relevante para los encuestados particulares, ya que no se puede acceder a los productos hasta que se conceda la aprobación mediante un proceso centralizado de aprobación de productos o de control de acceso”. En otras palabras, los productos ya han cumplido estos requisitos una vez que están disponibles para su compra por parte de los encuestados de los segmentos de asesores, gestión patrimonial o banca privada.
Los inversores institucionales en ETFs consideraban con mayor frecuencia que la reputación de la marca era el criterio más importante a la hora de considerar un fondo cotizado.
Servicios
Las expectativas respecto a los gestores de ETFs van más allá de ofrecer un producto de calidad, ya que los servicios adicionales suponen una oportunidad para diferenciarse. Los inversores consideran que los emisores de fondos cotizados pueden aportar mayor valor añadido y destacar en el mercado a través del servicio al cliente y de servicios de apoyo a los ETFs, como la ejecución de órdenes y el asesoramiento en materia de carteras (65%), la realización de estudios y análisis de mercado detallados (61%), y la oferta de estrategias de inversión innovadoras o especializadas (61%).
Esta paridad en las respuestas “pone de manifiesto que los inversores valoran estos factores casi por igual, lo que refuerza la importancia de que los emisores cuenten con una propuesta de valor bien equilibrada”, apuntan desde la firma.
Los inversores, por otra parte, buscan ampliar las marcas de ETFs con las que trabajan, lo que representa “una oportunidad para los emisores”: a 12 meses vista, el 63% de los encuestados espera incrementar el número de emisores de ETFs en los que invierten. Esta tendencia es más acusada en Estados Unidos (69%) y menor intensa en Asia (56%), “sin embargo, esta cifra es inferior a la de años anteriores, lo que indica una mayor selectividad en un entorno de proliferación de productos”, explica el informe de BBH.
Obstáculos
El estudio admite que el camino a seguir para los ETFs “no está exento de obstáculos”. Una de las posibles barreras que los encuestados señalaron para una mayor inversión en fondos cotizados es unos conocimientos insuficientes: el 26% indicó que el mayor reto al que se enfrentan a la hora de comprar más ETFs es la falta de herramientas de análisis y de formación sobre estos vehículos.
“Aun así, es posible que algunos inversores no puedan comprar más ETFs, ya que el 24% señala que ciertos fondos cotizados no cumplen su umbral mínimo de activos bajo gestión, mientras que el 22% apunta a la disponibilidad limitada de estos productos en su plataforma de inversión”, según recoge el análisis.
El crecimiento de los ETFs parece no encontrar techo, pero lejos de ser una moda pasajera, responde a transformaciones estructurales en la forma en que inversores, asesores y gestores construyen carteras a nivel global. Para Deborah Draeger, co-head del South Chapter US de Women in ETFs, el momento actual combina madurez del vehículo, innovación acelerada y un rol cada vez más estratégico del mercado US Offshore.
“Los ETFs ya demostraron su resiliencia incluso en períodos de alta turbulencia de mercado”, afirma. A más de tres décadas del lanzamiento de SPY, el primer ETF en Estados Unidos, el debate inicial entre gestión activa y pasiva, o entre ETFs y fondos mutuos, dio paso a una adopción mucho más pragmática. “Hoy, la discusión no es si usar ETFs, sino cómo usarlos mejor”, sintetiza en una entrevista con Funds Society.
Uno de los motores más claros de esta expansión ha sido el cambio en el perfil del inversor institucional. Según datos citados por Draeger, el 67% de los inversores institucionales ya utiliza ETFs de manera frecuente o extensiva, principalmente para gestión de liquidez y cobertura. A esto se suma la evolución del inversor retail, donde los ETFs dejaron de ser herramientas para carteras pequeñas y pasaron a ocupar un lugar central incluso en hogares con más de 10 millones de dólares en activos.
Dentro de ese proceso, el mercado US Offshore cumple un rol cada vez más relevante. “Existe un beneficio fiscal claro para inversores extranjeros al utilizar ETFs UCITS en lugar de ETFs listados en EE.UU., algo que durante mucho tiempo no fue plenamente comprendido”, explica. A medida que crece la conciencia sobre estas ventajas y se amplía el universo de UCITS —incluyendo estructuras acumulativas— la adopción se acelera, especialmente entre asesores que gestionan patrimonios internacionales.
La dinámica se ve reforzada por desarrollos regulatorios y operativos en América Latina. La expansión de esquemas de cross-listing, como el SIC (Sistema Internacional de Cotizaciones) en México, y avances similares en Chile, Colombia y Perú, facilitaron el acceso a ETFs y redujeron fricciones operativas. “Con una mayor selección de productos y mayor facilidad de trading, más inversores adoptan ETFs”, señala Draeger.
Desde el punto de vista de los asset managers, el atractivo del canal offshore no es solo su crecimiento actual, sino su potencial de largo plazo. “El crecimiento del mercado offshore estadounidense hasta la fecha y su potencial de crecimiento continuo es lo que está llamando la atención de los gestores”, asegura.
Factores como la incertidumbre política en algunos países, la búsqueda de mayor seguridad en la custodia de activos y la amplitud de opciones de inversión disponibles en EE.UU. continúan impulsando flujos hacia estructuras offshore. En paralelo, los gestores internacionales refuerzan su presencia tanto en hubs como Miami y Houston como en mercados latinoamericanos.
Draeger utilizó este ejemplo: según una conversación con una de las grandes firmas de corretaje, el 80% de su negocio offshore en EE.UU. proviene de Latinoamérica. Dentro de la región, la demanda de ETF puede variar y verse afectada por la regulación.
En términos de producto, la innovación es constante. Draeger destaca el avance de los ETFs activos, cuyo crecimiento interanual supera al de los ETFs pasivos, así como el desarrollo de ETFs derivados, buffer ETFs y estrategias de renta fija más sofisticadas. “La industria se está moviendo hacia soluciones que permiten una mayor personalización y una mejor gestión del riesgo, algo especialmente relevante para clientes offshore de alto patrimonio”, apunta.
A futuro, anticipa que la próxima ola de crecimiento vendrá de la mano de la innovación en renta fija, estructuras multifactoriales y productos derivados, siempre con un desafío central: la educación. “La clave estará en explicar estos productos de forma clara y accesible, para que los asesores puedan utilizarlos de manera responsable”, indica.
Durante décadas, los inversores podían confiar en un patrón familiar. Cuando los precios del petróleo subían, la liquidez le seguía. Los petrodólares regresaban a los mercados globales, amortiguando el golpe y ayudando a que los activos de riesgo encontraran apoyo.
Esa relación ha cambiado.
Hoy, los shocks energéticos ya no van acompañados de un “colchón” de liquidez. En su lugar, están cada vez más asociados a condiciones financieras más restrictivas, amplificando la presión en lugar de compensarla.
Para las carteras, esto es más que un cambio macroeconómico. Modifica cómo se comporta el riesgo y dónde puede encontrarse la resiliencia. Lo que antes era una fuerza estabilizadora en periodos de tensión ahora actúa como una fuente de restricción, endureciendo la liquidez en dólares y aumentando la dispersión de resultados entre regiones y clases de activos.
Las implicaciones se ven con mayor claridad en la forma en que se transmiten los shocks. Las economías importadoras de energía, como Europa, Japón y gran parte de Asia emergente, deben conseguir dólares adicionales para pagar el mayor coste de las importaciones, a menudo en un momento en el que la oferta de dólares no está creciendo. Esto crea una doble presión: un empeoramiento de los términos de intercambio y unas condiciones de financiación más estrictas. En contraste, los exportadores de energía pueden beneficiarse de una mejora en sus balances externos, reforzando la divergencia entre mercados.
Este cambio refleja una transformación más profunda de la liquidez global. En ciclos anteriores, los países exportadores de petróleo generaban grandes superávits que se reinvertían en activos financieros globales. Hoy, esos flujos son menores y menos predictables. La liquidez en dólares offshore depende más de los balances de los bancos, que tienden a contraerse en periodos de incertidumbre. Como resultado, los shocks energéticos se comportan ahora más como tensiones de financiación que como inyecciones de liquidez.
Para los inversores, esto refuerza la necesidad de ser más selectivos. Una exposición amplia al mercado puede ofrecer menos protección en un entorno donde la liquidez está restringida y distribuida de forma desigual. En su lugar, los resultados están cada vez más determinados por fundamentales específicos de cada país, incluyendo los balances externos, las reservas de divisas y la credibilidad de las políticas económicas.
A nivel de compañía, se aplica el mismo principio. Las empresas con balances sólidos, flujos de caja estables y capacidad para financiarse en periodos de condiciones más restrictivas están mejor posicionadas para navegar la volatilidad. En contraste, las compañías más apalancadas o dependientes de financiación pueden estar más expuestas.
Este entorno también refuerza la tesis de la diversificación más allá de Estados Unidos. Muchos mercados internacionales cotizan a valoraciones más bajas, con una mayor parte del riesgo macroeconómico ya reflejado en los precios. Al mismo tiempo, la dispersión entre regiones y sectores está creando oportunidades para identificar activos infravalorados donde los fundamentales se mantienen intactos.
La inversión activa y bottom-up cobra más importancia en este contexto. Los periodos de tensión suelen ampliar la brecha entre precio y valor intrínseco, creando oportunidades para asignar capital a empresas resilientes que no solo puedan resistir la volatilidad, sino salir reforzadas de ella.
Los shocks energéticos pueden ya no proporcionar un colchón, pero sí crean un entorno de inversión más diferenciado. Para carteras construidas con selectividad y disciplina, esa diferenciación puede ser una fuente de oportunidad.
Para conocer más sobre dónde vemos oportunidades en los mercados, visita Thornburg.com
Tribuna de opinión firmada por Matt Burdett, Portfolio Manager en Thornburg.
El año comienza con fuerza para el negocio de las firmas de inversión, pese al entorno geopolítico de incertidumbre. State Street ha registrado cifras récord trimestrales en ingresos por comisiones, ingresos netos por intereses e ingresos totales. “En un entorno operativo dinámico, el impulso en servicios de inversión, gestión de inversiones y mercados pone de relieve la solidez de nuestra franquicia”, ha afirmado Ronald O’Hanley, presidente y CEO de la entidad, en la presentación de los resultados del primer trimestre del año de la entidad.
En concreto, en su área de Investment Management, los activos bajo gestión aumentaron un 20% interanual, llegando a 5,6 billones de dólares. La firma destacó que logró entradas récord trimestrales en el ETF SPYM, convirtiéndose en el primer vehículo a nivel global en captación de activos. Además, en los tres primeros meses del año, amplió su oferta de fondos con 57 nuevos productos y soluciones de inversión. Según destacan desde State Street, “continuó el impulso y aumento de la cuota de mercado en la gama de ETFs de bajo coste en EE.UU., así como dinámica positiva en renta fija estadounidense, sectores de EE.UU. y EMEA”.
Visión global
Durante este periodo, la compañía registró un margen de intereses de 835 millones de dólares, frente a los 714 millones del año anterior; y el beneficio neto se situó en 764 millones, en comparación con los 644 millones de dólares obtenidos en el mismo ejercicio del año previo. “Nuestro enfoque en ser un socio esencial para nuestros clientes, respaldado por la excelencia operativa y un modelo de negocio diversificado, nos permitió lograr un sólido inicio de 2026, con un crecimiento sustentado por un continuo progreso financiero y estratégico en el primer trimestre”, apuntó O’ Hanley.
Y añadió: “Como reflejo de ese progreso, registramos cifras récord trimestrales en ingresos por comisiones, ingresos netos por intereses e ingresos totales, generando un significativo apalancamiento operativo positivo interanual y una expansión del margen antes de impuestos, excluyendo elementos extraordinarios. En un entorno operativo dinámico, el impulso en Servicios de Inversión, Gestión de Inversiones y Mercados pone de relieve la solidez de nuestra franquicia”.
De cara al futuro, O’Hanley reconoció que, aunque la evolución del entorno macroeconómico y geopolítico es incierta, lo que sí pueden controlar es cómo gestionamos la firma: “Manteniéndonos disciplinados, apoyando a nuestros clientes y dirigiendo la compañía con resiliencia ante una variedad de escenarios. Nos anima nuestro impulso, somos debidamente conscientes de los riesgos y confiamos en nuestra capacidad para seguir creciendo y aportar aún más a lo largo del año”.