Christophe Girondel (Nordea AM): “Como dijo Mark Carney, si no tienes un asiento en la mesa, estás en el menú”

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En opinión de Christophe Girondel, Global Head of Institutional and Wholesale Distribution de Nordea AM, estamos ante un negocio que se mueve más rápido de lo que parece a primera vista. “Me gusta recordar la famosa frase de Mark Carney en el Fórum Económico Mundial, donde dijo ‘si no tienes un asiento en la mesa, estás en el menú’. Así que lo que queremos es tener un asiento en la mesa; ese es nuestro objetivo principal y para lograrlo estamos desarrollando nuestro conjunto de soluciones”, señala.

Sobre cómo permanecer en ese «asiento» y sobre cómo ha evolucionado el negocio de distribución de fondos en sus dos mercados clave -Europa y Latinoamérica- hemos charlado con Girondel, aprovechando su visita a las oficinas de Nordea AM en Madrid.

¿Cómo ves la relación entre las gestoras y los distribuidores institucionales? ¿Qué ha cambiado en sus años de experiencia en el sector y cuál es ahora su prioridad?

Hace 20 años, tus clientes, distribuidores o intermediarios, estaban buscando el mejor producto posible e interesados en encontrar la última innovación. La pregunta era, cuál es el nuevo producto que va a funcionar. En la industria se buscaba innovación, ahora estamos en una fase de consolidación. Los distribuidores e intermediarios se han convertido en actores mucho más eficientes. Ahora construyen sus propias estrategias, carteras modelo y carteras discrecionales, por lo que su pregunta central es cómo construir sus propias carteras. Otro elemento adicional es que muchos se han dado cuenta de que no es tan importante tener el mejor producto, porque los productos evolucionan en ciclos. La prioridad está en tener un buen socio con el que trabajar y que esté allí en los próximos 10 años, con independencia de los ciclos y ofreciendo servicios sólidos.

¿Cómo encaja la IA en esta parte del negocio?

La inteligencia artificial puede, básicamente, ayudar a estudiar al cliente, identificar tendencias y a la gestión de la información, pero creo que nunca podrá conectar con el cliente como lo hacen las personas. Lo importante para el cliente es poder estar con ellos desde el inicio de su proceso de análisis sobre cómo construir las carteras y, en mi opinión, para eso necesitas una relación muy cercana.

La gestora tiene presencia en Europa y Latinoamérica. ¿Cuál es la diferencia entre estos dos negocios y la distribución de estos negocios?

Es muy diferente. Por ejemplo, en el caso de España o la región de Iberia, todo está más estructurado alrededor de las grandes instituciones, mientras que Latinoamérica tiene mucho de lo que llamaríamos asesores financieros independientes y gestores de patrimonio. Es cierto que los bancos juegan su papel, pero es menos fuerte que en Europa. Por lo tanto, el modelo de negocio es un poco diferente. En ese sentido, quieres estar cerca de los asesores o los gestores patrimoniales en Latinoamérica, que están distribuidos alrededor del continente, y, obviamente, también en Miami. Tienes un par de plataformas en las que quieres estar, pero luego tienes que llegar a los diferentes asesores y gestores individualmente. En Europa, el centro del sistema son los bancos, por lo que que la distribución del producto se realiza a través grandes bancos; mientras que en Latinoamérica y Miami es a través de los asesores y a mediante la creación de alianzas con distribuidores locales

Si hablamos en términos de producto, ¿qué diferencias ve entre estas regiones a la hora de empujar una y otra estrategia?

En el producto en el que nos estamos enfocando ahora es nuestra solución cuantitativa BetaPlus. La razón es sencilla: funciona en todos lados. Los mercados han estado muy concentrados, así que los clientes no quieren tomar mucho riesgo y por eso estamos asistiendo a un resurgimiento de las estrategias cuantitativas. Honestamente, hace cuatro años nadie se interesaba por ello, y eso que es un producto que siempre hemos tenido y en el que gestionamos alrededor de 80 billones. Ahora, las estrategias cuantitativas han entrado en el foco de todos.

Por hablar de diferencias, en Europa sí vemos un mayor interés por las estrategias de renta fija, porque los clientes no quieren tomar mucho riesgo. Nosotros estamos intentando que los clientes tomen conciencia de que necesitas estrategias descorrelacionadas, también en renta fija.

En cuanto a temáticas, también estamos viendo mucho interés en una estrategia que tenemos sobre el empoderamiento de Europa, y en la que ya tenemos 900 millones de euros invertidos. La estrategia invierte en empresas que se benefician de la resiliencia energética y, obviamente, tiene exposición a defensa. Otra temática que vemos que comienza a revivir es la climática. El motivo es que, durante mucho tiempo, se ha interpretado el clima como una clave para vivir mejor y ahora se ve como un elemento de independencia.

Este tipo de estrategias son más diversificadas y con un horizonte a largo plazo. ¿Cree que ha perdido peso la narrativa de la inversión a largo plazo frente al boom de los ETFs?

Creo que sí. La industria está en un punto de madurez en que se diferencia entre el estar invertido en una tenencia y el hacer trading. Sin duda, el inversor puede mirar todos los días cómo va su ETF de defensa, por ejemplo. Pero si se quiere invertir con un horizonte más a largo plazo, es preferible estar en productos más diversificados. En este sentido, la gestión activa también tiene más sentido frente a la gestión pasiva. La gestión activa es, al fin y al cabo, estar en una estrategia como la nuestra enfocado al empoderamiento de Europa y decir “ahora es el momento de estar más expuesto a este tema versus este otro”.

Hablemos de activos alternativos y mercados privados. ¿Cómo ve que están entrando en los portfolios de estos clientes? ¿Cree que es sólo una tendencia o algo estructural? 

En Nordea AM hemos construido soluciones para que puedan ser expuestos a los mercados privados. Creo que es algo muy complejo porque se corre el riesgo de que no se comprenda bien la iliquidez de estos activos. Es cierto que se pueden crear ventanas para que el inversor salga, pero deben entender que es un activo ilíquido. Esto es muy importante de cara al inversor minorista, pero en el caso de los inversores institucionales, el cambio ha sido mínimo , puesto que ya era una clase de activo en el que ya estaban invertidos. Para ambos casos, lo que he aprendido a lo largo de mi experiencia es que no puedes fingir la liquidez del activo; los inversores tienen que comprender que es ilíquido. En este sentido, estoy me complace de ver que muchos de los intermediarios y gestores patrimoniales son muy conscientes de esto, y están haciendo un buen trabajo. Para esta clase de activo, es importante que los inversores no tengan una mala experiencia, así que el mejor consejo es que se tomen su tiempo para entenderlo bien antes de dar el paso.

¿Cree que los activos privados deberían tener un peso concreto en las carteras?

No sé cuál es un buen porcentaje. Creo que, cuando los precios eran muy bajos, era un buen momento para los activos privados porque podían generar un retorno muy alto. En cambio, cuando los precios son más altos, es más difícil. Creo que su peso en las carteras está madurando y los inversores están siendo cada vez más selectivos.

Teniendo en cuenta las reflexiones y tendencias que hemos abordado, ¿cuáles son los objetivos de Nordea AM en este contexto?

Primero, decir que creo que estamos ante una industria muy competitiva, por lo que el foco debe estar en nuestro objetivo, que es estar cerca de los clientes que tenemos y hacer crecer nuestro negocio con ellos. Esto es importante porque creo que vamos hacia un horizonte en el que van a trabajar con menos gestoras en el futuro, y nuestro objetivo es que tengamos un “asiento” con ellos. Me gusta recordar la frase de Mark Carney en el Fórum Económico Mundial, donde dijo “si no tienes un asiento en la mesa, estás en el menú”. Así que lo que queremos hacer es tener un asiento en la mesa y ese es nuestro objetivo principal. Y para ello estamos desarrollando nuestro conjunto de soluciones de inversión, entre ellas las relacionadas con la inteligencia artificial y con el retorno absoluto.

La IA, motor transversal del crecimiento

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Foto cedidaVíctor Asensi, Country Head de DPAM Spain & Latam.

DPAM lanzó hace un par de años una estrategia de Inteligencia Artificial, el DPAM L Equities Artificial Intelligence. Su equipo de gestión busca capitalizar el rápido e inmenso potencial de la IA, con la inversión en empresas de todo el mundo, cuya ventaja competitiva y productos o servicios están esencialmente vinculados a la IA, ya sea habilitándola o adaptándola. Desde su lanzamiento, el fondo acumula una rentabilidad superior al 55%, frente a aproximadamente el 27% registrado por su benchmark, el MSCI World Net Return, en el mismo periodo.

Víctor Asensi, Country Head de DPAM Spain & Latam, con motivo de este aniversario, recuerda que no todas las compañías vinculadas a la IA crearán valor para sus accionistas y que el ecosistema ha evolucionado, de tal manera, que hoy existen “oportunidades más amplias a lo largo de la cadena de valor”. 

¿Cómo ve el sector tecnológico y, concretamente, el relacionado con la inteligencia artificial?

La IA está evolucionando rápidamente desde una tecnología emergente hacia una infraestructura esencial para empresas y consumidores en ámbitos tan diversos como el desarrollo de software, la ciberseguridad, la salud, la automatización industrial o los servicios financieros, donde la IA ya está mejorando la productividad y permitiendo nuevos modelos de negocio. Desde el punto de vista inversor, creemos que seguimos en una fase relativamente temprana de esta tendencia estructural. La adopción continúa acelerándose; los casos de uso se multiplican y la capacidad tecnológica avanza a un ritmo muy elevado. Por ello, consideramos que la IA seguirá siendo uno de los principales motores de crecimiento de la economía global durante los próximos años. 

DPAM lanzó hace un par de años el fondo DPAM L Equities Artificial Intelligence. ¿Cómo ha evolucionado el foco de esta estrategia desde sus inicios hasta ahora?

Cuando lanzamos la estrategia hace dos años, la atención del mercado se concentraba en la infraestructura necesaria para desarrollar la IA, especialmente en semiconductores y capacidad de computación. Aunque estas áreas siguen siendo fundamentales, el ecosistema ha evolucionado y hoy encontramos oportunidades más amplias a lo largo de la cadena de valor. Actualmente combinamos compañías que hacen posible el desarrollo de la IA con aquellas que usan esta tecnología para mejorar sus productos, ganar eficiencia o ampliar sus mercados. Este enfoque nos permite capturar distintas fuentes de crecimiento dentro de una temática cada vez más transversal. 

 ¿Qué tiene de especial esta estrategia con respecto a otras relacionadas con la IA?

Nuestra filosofía parte de una idea muy sencilla: no todas las compañías vinculadas a la IA crearán valor para sus accionistas. Por eso, más allá de identificar tendencias atractivas, analizamos dónde se genera realmente el valor económico y qué empresas cuentan con ventajas competitivas sostenibles para capturarlo. La estrategia combina una visión estructural de las principales tendencias de la IA con un análisis fundamental muy riguroso. Además, aplicamos una estrategia “barbell” que integra líderes consolidados con futuros ganadores, buscando equilibrar crecimiento, calidad y valoración. Creemos que esta combinación nos permite participar en la expansión de la IA de una forma más diversificada y disciplinada que otros enfoques más concentrados o puramente temáticos. 

¿Cómo seleccionan las compañías en cartera?

El proceso comienza con la identificación de las principales áreas donde la IA está generando cambios estructurales: semiconductores avanzados, computación en la nube, IA generativa, edge computing, ciberseguridad o infraestructuras energéticas, entre otras. A partir de ahí, analizamos dónde se crea valor; cuál es el potencial de crecimiento de cada mercado y qué compañías están mejor posicionadas para beneficiarse de estas tendencias. Posteriormente, realizamos un análisis fundamental exhaustivo que evalúa aspectos como la calidad del modelo de negocio, las barreras de entrada, la generación de caja, la capacidad de innovación, la calidad del equipo directivo y la valoración. El resultado es una cartera concentrada de entre 30 y 60 compañías de alta convicción, construida con una clara orientación a largo plazo y una gestión activa del riesgo.  

Se habla mucho de una burbuja en la inteligencia artificial. ¿Está de acuerdo?

Es una cuestión recurrente cuando surge una tecnología con un potencial transformador tan elevado. Sin embargo, conviene diferenciar entre determinadas valoraciones exigentes en algunos segmentos del mercado y la solidez de las tendencias subyacentes. Los niveles de adopción continúan creciendo, los volúmenes de uso aumentan de forma exponencial y cada vez más empresas incorporan la IA en sus procesos y productos. Nuestra visión es que estamos ante una tendencia estructural con un impacto económico significativo y de largo recorrido. Como ha ocurrido en anteriores ciclos tecnológicos, no todas las compañías serán ganadoras, y probablemente veremos una gran dispersión de resultados. Precisamente por ello creemos que la gestión activa y la selección rigurosa de empresas serán factores clave para capturar las oportunidades que ofrece este mercado.  

¿Qué aporta esta estrategia en IA a las carteras?

La IA ofrece exposición a una de las tendencias de crecimiento más relevantes de la economía global. A través de una cartera diversificada entre distintas subtemáticas y modelos de negocio, la estrategia permite acceder tanto a compañías líderes ya consolidadas como a empresas con potencial para convertirse en referentes de sus respectivos mercados. Además, nuestro enfoque combina crecimiento estructural con disciplina de inversión: buscamos empresas con ventajas competitivas duraderas, elevada capacidad de generación de beneficios y valoraciones razonables, evitando depender exclusivamente de las expectativas de mercado. En nuestra opinión, esta combinación convierte a la estrategia en un complemento atractivo para inversores que desean participar en el desarrollo de la IA manteniendo una visión de largo plazo y una gestión activa del riesgo.

El préstamo de valores: un paso decisivo para la competitividad de la industria de fondos en España

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Desde nuestra perspectiva en España, donde la industria de fondos está atravesando una profunda transformación, la entrada en vigor de un marco de préstamo de valores para las instituciones de inversión colectiva marca un hito largamente esperado. Se trata de una excelente noticia para la industria que responde a una reivindicación histórica de los distintos actores del mercado, ya que la ausencia de un marco adecuado dejaba a España rezagada dentro del panorama europeo en un entorno regulatorio cada vez más exigente.  

Mercados como Luxemburgo, Irlanda o Francia cuentan desde hace años con una regulación plenamente habilitante para el préstamo de valores, lo que ha permitido a las gestoras disponer de una vía adicional —y especialmente atractiva— de optimización de la rentabilidad de sus carteras. Esta diferencia regulatoria ha sido un factor relevante a la hora de explicar la mayor competitividad y capacidad de atracción de estos centros financieros.

Si nos centramos en las cifras del mercado de préstamo de valores en EMEA (Europa, Oriente Medio y África)1, 2025 ha sido, a nivel global (renta variable y renta fija), un año excepcional en términos de generación de ingresos para los prestamistas (gestoras de activos y propietarios de activos). Esto ha estado impulsado, por supuesto, por la volatilidad de los mercados vinculada a la incertidumbre geopolítica, pero también por un número creciente de participantes del mercado y por la diversificación de los perfiles de inversores. 

La continua evolución del entorno regulatorio ha aportado aún más seguridad y transparencia a los actores del mercado. La industria del préstamo de valores es reconocida internacionalmente como un proveedor esencial de liquidez para los mercados financieros y como una importante fuente de rendimiento tanto para prestamistas como para prestatarios. Las cifras recogidas en el informe de mercado de ISLA de finales de 2025 1ilustran la dimensión y el grado de madurez de la industria del préstamo de valores a nivel global, así como la oportunidad para las gestoras de activos españolas de integrarse en un ecosistema europeo ya bien consolidado.

  • Ingresos globales del préstamo de valores en 2025: 12.7 Bn€ 
  • Pool mundial de préstamo de valores a cierre de 2025: 41.5Tn€ 
  • Valores mundiales en préstamo a cierre de 2025: 3.5Tn€

Es cierto que el préstamo de valores no es todavía una actividad plenamente conocida o utilizada por todas las gestoras. Su adopción requiere un adecuado entendimiento de la operativa, de sus beneficios potenciales y, de igual importancia, de los mecanismos de control y de mitigación de los riesgos asociados. La confianza en el modelo es un elemento clave para su desarrollo sostenible.

En este contexto, resulta fundamental apoyarse en proveedores con una dilatada experiencia en mercados internacionales, una amplia cobertura global y modelos de negocio que prioricen una adecuada diversificación del riesgo de contraparte. La correcta asignación de los activos a prestatarios de alta calidad crediticia, junto con sólidos marcos de colateral y control, es esencial para garantizar la seguridad de las operaciones.

En línea con las prácticas ya observadas en otros mercados europeos, ampliar la elegibilidad del préstamo de valores a los fondos de pensiones sería un siguiente paso natural. Permitir que estos vehículos también puedan beneficiarse de esta actividad contribuiría a mejorar la eficiencia y rentabilidad de los sistemas de previsión social complementaria. Confiamos en que esta extensión regulatoria pueda activarse y aprobarse a lo largo de 2026.

La aprobación y puesta en marcha de esta normativa llega, además, en un momento especialmente relevante para el sector, caracterizado por una elevada concentración, procesos de consolidación y una intensa competencia internacional. En este entorno, la flexibilidad del marco regulatorio se vuelve imprescindible para que las gestoras españolas puedan competir en igualdad de condiciones, incorporando herramientas que contribuyan a optimizar la rentabilidad de sus carteras frente a los crecientes costes estructurales de la industria.

Al alinear su marco regulatorio con el de las principales jurisdicciones europeas, España refuerza su posición dentro del ecosistema europeo de fondos y consolida su atractivo para los inversores internacionales que buscan infraestructuras de mercado sólidas, transparentes y competitivas.

 

Tribuna de opinión firmada por Mónica Gonzalo, Head of Sales and Relationship Management Iberia en Société Générale Securities Services. 



El patrimonio del sector supera el billón de euros y representa más del 59% del PIB nacional

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El sector de la gestión de activos en España ha alcanzado un hito sin precedentes. A cierre de abril de 2026, el patrimonio total distribuido en el país —sumando fondos de inversión y planes de pensiones— ha superado el billón de euros, un máximo histórico que sitúa a España entre los mercados de mayor peso relativo de Europa en relación con su economía.

Según los datos de Inverco, la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones, el volumen de activos distribuidos en España alcanzó los 1,01 billones de euros en abril, lo que representa más del 59% del Producto Interior Bruto nacional.

La cifra se desglosa en tres grandes categorías: los fondos de inversión domésticos y sicav acumulan 488.272 millones de euros, las instituciones de inversión colectiva internacionales suman 383.000 millones, y los planes de pensiones aportan 139.394 millones al total.

«El dato adquiere mayor dimensión si se pone en perspectiva histórica: en solo nueve años, el volumen de activos distribuidos en España se ha duplicado«, destacan desde Inverco. A cierre de 2016, el sector gestionaba 501.000 millones de euros; diez años después, esa cifra se ha multiplicado por dos, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido que no se ha interrumpido, salvo en episodios puntuales de volatilidad de mercado.

Cuatro gestoras que se atreven a ir contracorriente: Natixis, PineBridge, LFDE y Federated Hermes

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Foto cedidaDe arriba a abajo y de izquierda a derecha: Émilie Desglois, gestora en LFDE; Jessica Henry, directora de inversiones en Federated Hermes; Javier García de Vinuesa, Country Manager para Iberia en Natixis Investment Managers y Adrien Grynblat, head of Iberia & Latin America en PineBridge Investments.

Durante la última edición del Funds Society Investment Summit en España, que se realizó los días 21 y 22 de mayo en el Parador de Lerma, alcázar del siglo XVII ubicado en la ciudad de Burgos, cuatro propuestas de renta variable global llamaron la atención por un rasgo común: todas reivindicaron una filosofía de alta convicción y una voluntad expresa de alejarse del índice de referencia, aunque cada una lo hace a su manera.

WCM Global Select Growth (Natixis Investment Managers)

Javier García de Vinuesa, country manager para Iberia en Natixis Investment Managers desde enero de 2024, presentó el fondo WCM Global Select Growth, gestionado por WCM Investment Management, boutique californiana integrada en el ecosistema de Natixis IM. La historia de WCM tiene algo de singular: un equipo de cien personas en el que 67 son accionistas de la propia firma, junto a Natixis, lo que crea un alineamiento de intereses poco habitual en la industria.

El fondo es una cartera de alta convicción de entre 30 y 40 compañías que invierte en todo tipo de capitalizaciones —de micro a large cap— y en todas las regiones, tanto emergentes como desarrolladas, sin ningún sesgo sectorial ni geográfico predeterminado. «Es agnóstico respecto al índice de referencia, lo que le hace muy especial», explicó García de Vinuesa. El resultado de esa filosofía es una cartera con apenas representación del bloque conocido como las ‘Magnificent 7’ y con un peso en Estados Unidos de alrededor del 40%, frente al 60%-65% que concentran la mayoría de los fondos globales comparables y los propios índices. García de Vinuesa destacó la flexibilidad del vehículo para moverse entre regiones y duraciones sin restricciones. «Aborda una diversificación que pocos fondos lo hacen», sostuvo. La estrategia acumula activos cercanos a los 100.000 millones de dólares a nivel global.

PineBridge Global Focus Equity Fund

Por su parte, Adrien Grynblatt, head of Iberia & Latin America en PineBridge Investments, presentó el Global Focus Equity Fund con un argumento de partida poco convencional: el fondo no construye su cartera por sectores, sino por ciclos de vida de las compañías. «No invertimos por sector, sino por los ciclos de vida de la empresa. Eso nos permite capturar oportunidades de alfa diferenciadora al capturar también los cambios estructurales en las empresas de forma dinámica», explicó durante el evento.

El proceso combina dos variables para clasificar cada compañía: qué tan expuesta está a los ciclos económicos y en qué fase de crecimiento se encuentra, distinguiendo entre empresas maduras y empresas en aceleración. La tesis de inversión se construye a cinco años, con el foco puesto en situaciones donde el mercado aún no ha reconocido plenamente el potencial de crecimiento de una compañía. El objetivo es generar rentabilidad superior de forma consistente, con un nivel de desviación respecto al índice controlado en torno al 4% y sin apostar por ningún estilo concreto —ni valor ni crecimiento— ni por un tamaño de empresa en particular.

Además, el fondo, con una cartera de unas 40 acciones, se apoya en la selección empresa por empresa a partir de análisis fundamental puro, que Grynblatt describió como el eje central de toda la gama de PineBridge. La firma fue adquirida por MetLife a finales de 2025 y mantiene esa filosofía como base de su propuesta.

Echiquier World Equity Growth (LFDE)

Además, Emilie Deslogis, gestora del fondo en La Financière de l’Echiquier (LFDE), presentó la propuesta con menor número de posiciones de las cuatro: el Echiquier World Equity Growth invierte en apenas 20 valores, una concentración que la gestora defiende como fuente de flexibilidad y diferenciación. «El hecho de que invierta en mercados emergentes es una razón para ser diferente. El hecho de que el fondo tenga solo veinte a veinticinco posiciones es otra», resumió durante el evento.

El fondo combina mercados desarrollados y emergentes en una misma cartera, lo que lo distingue de la mayoría de sus comparables. Hoy tiene alrededor de un 11% invertido en América Latina, con especial peso en Brasil. «Este país tiene escala, con 200 millones de personas y una base de consumo en crecimiento. Y además no depende tanto de Estados Unidos, porque es un gran productor y exportador de petróleo y un gran productor de soja, café y carne», explicó Deslogis.

En cuanto a sectores, la cartera concentra cerca de un 30% en tecnología, con exposición relevante también en salud —incorporada el año pasado ante valoraciones atractivas— y en financieras. En este último caso, la mayor presencia respecto al índice se explica por la inclusión de Visa y Mastercard, clasificadas como financieras, junto a bancos de mercados emergentes. El historial del fondo muestra resistencia en momentos difíciles: en 2018 subió un 3% cuando la mayoría de los activos caía, y en 2022 superó de forma amplia a la categoría de referencia de Morningstar, en buena parte gracias a la exposición a América Latina. Deslogis trabaja en el fondo desde 2022 y fue ascendida a gestora en diciembre de 2025, tras la fusión de LFDE con Tocqueville Finance en 2024.

Federated Hermes MDT US Equity Fund

La cuarta estrategia fue la única centrada en un único mercado: el estadounidense. Jessica Henry, directora de inversiones en Federated Hermes, presentó el MDT US Equity Fund, un fondo UCITS lanzado en junio de 2025 que traslada a formato europeo la experiencia de MDT Advisers, la división de renta variable cuantitativa de Federated Hermes, con más de treinta años de historial en Estados Unidos, donde esta misma estrategia se gestiona desde 1991. 

El fondo analiza unas 3.000 acciones del mercado estadounidense y, a partir de ellas, arma una cartera amplia de entre 160 y 180 compañías. Su diferencial está en cómo elige las inversiones: en vez de usar modelos cerrados y difíciles de entender, aplica un sistema transparente que combina decisiones lógicas y técnicas de aprendizaje automático para detectar qué factores anticipan mejor el desempeño de cada acción. El modelo se actualiza todos los días y proyecta qué compañías podrían hacerlo mejor en los próximos meses, siempre dentro de límites de riesgo muy controlados para que ninguna empresa, sector o industria pese demasiado dentro de la cartera.

Los factores que el modelo tiene en cuenta van desde variables fundamentales —solidez financiera, nivel de deuda, ventaja competitiva, crecimiento de ventas— hasta indicadores de sentimiento de mercado —convicción de analistas, momentum de precios, reversión a largo plazo—. A diez años, la estrategia All Cap Core de MDT registra una captura alcista del 106,3% frente al Russell 3000, y una captura bajista del 94,5%, lo que significa que históricamente ha aprovechado más las subidas que ha sufrido las bajadas.

La estrategia tiene una correlación media de apenas 0,08 con otras estrategias fundamentales comparables, un dato que Henry presentó como una ventaja para carteras ya construidas con gestión activa tradicional. El fondo está clasificado como Artículo 8 bajo la normativa europea SFDR.

Crecen las señales de alerta en la banca mexicana, pese a su solidez

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La industria bancaria mexicana llega a la primera mitad de 2026 con una combinación compleja: desaceleración económica, deterioro gradual en algunos segmentos de crédito al consumo y una nueva ola de ajustes regulatorios que podría redefinir parte del funcionamiento operativo y de capital del sistema financiero.

Aunque el sistema bancario continúa mostrando niveles sólidos de capitalización y estabilidad estructural, el deterioro observado en ciertos indicadores de morosidad comienza a revelar una mayor sensibilidad de los hogares mexicanos frente al enfriamiento económico y las condiciones laborales.

Al mismo tiempo, autoridades financieras avanzan en una agenda regulatoria mucho más sofisticada, alineada con estándares internacionales de riesgo, liquidez y resiliencia sistémica. Esa dualidad —solidez estructural pero creciente presión en consumo— aparece como uno de los principales mensajes del reporte Situación Banca México 1S26. Elaborado por BBVA México.

El consumo empieza a resentir el deterioro económico

Uno de los hallazgos más relevantes del reporte es el incremento en los índices de morosidad (IMOR) dentro de segmentos clave de crédito al consumo. Los créditos bancarios de consumo duradero (BCD) registraron el mayor deterioro durante 2025: el IMOR pasó de 4,15% a 4,54%; equivalente a un aumento de 39 puntos base.

El deterioro fue particularmente visible en la región Sur y la región Norte, donde los incrementos alcanzaron 55 y 50 puntos base, respectivamente.

Los créditos personales también mostraron deterioro relevante. En el Sur, el índice de morosidad subió de 4,77% a 5,38%, mientras que en la región Centro aumentó de 4,64% a 5,06%, ambos niveles por encima del promedio nacional de 4,92%.

Aunque los niveles todavía permanecen lejos de escenarios críticos, el cambio de tendencia comienza a llamar la atención porque históricamente el crédito al consumo funciona como uno de los primeros termómetros del estrés financiero de los hogares.

El desempleo vuelve a aparecer como riesgo bancario

Quizá el elemento más importante del análisis es la correlación creciente entre desempleo y morosidad. El reporte identifica una relación positiva entre la tasa de desocupación y el incumplimiento crediticio, particularmente con un rezago aproximado de dos bimestres para la cartera de consumo.

Más relevante aún, los segmentos de crédito bancario de consumo duradero, tarjetas de crédito y préstamos personales presentaron correlaciones superiores a 0,5 respecto a cambios en condiciones laborales.

La conclusión implícita es relevante para bancos y reguladores, una parte importante de los hogares mexicanos continúa dependiendo fuertemente del ingreso corriente y mantiene capacidad limitada para absorber choques temporales de empleo o ingresos sin incumplir obligaciones financieras.

En otras palabras, el deterioro del mercado laboral podría trasladarse relativamente rápido al sistema financiero minorista si el crecimiento económico pierde mayor dinamismo durante la segunda mitad del año.

La nueva fase regulatoria de la banca mexicana

En paralelo al deterioro moderado en consumo, el sistema financiero mexicano atraviesa uno de los periodos regulatorios más intensos de los últimos años. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores avanzó en múltiples modificaciones relacionadas con: capitalización, riesgo de crédito, revelación regulatoria, grandes exposiciones y estándares Basilea III.

Entre los cambios más relevantes aparece la introducción del llamado “output floor”, mecanismo diseñado para limitar diferencias excesivas entre modelos internos y métodos estándar en cálculo de activos ponderados por riesgo.

La autoridad también realizó ajustes relacionados con integración de capital regulatorio; adopción de IFRS 9 y actualización de criterios de revelación de capital.

El movimiento refleja cómo México continúa alineando gradualmente su regulación bancaria con estándares internacionales de resiliencia financiera posteriores a la crisis global de 2008.

Banxico amplía el universo de liquidez

Otro de los cambios relevantes provino de Banco de México. El banco central modificó su régimen de operaciones de mercado abierto para ampliar el universo de instrumentos elegibles dentro de subastas de liquidez y operaciones de reporto.

Entre los nuevos activos aceptados destacan: Bonos UMS, deuda de banca de desarrollo y títulos emitidos por el Tesoro estadounidense. La decisión fortalece la flexibilidad operativa del sistema financiero y amplía herramientas potenciales de manejo de liquidez en escenarios de estrés.

Además, Banxico reforzó facultades para rechazar posturas, declarar desiertas subastas e incluso suspender participantes cuando considere que existen riesgos para el sano funcionamiento del sistema financiero o de pagos.

El debate sobre las comisiones en gasolineras

Uno de los apartados más sensibles del reporte elaborado por BBVA aborda los cambios regulatorios relacionados con medios de pago y cuotas de intercambio en gasolineras. La CNBV flexibilizó temporalmente reglas para modificar cuotas de intercambio sin requerir consenso previo entre adquirentes, cámaras de compensación y marcas de tarjetas.

La medida está vinculada a la estrategia gubernamental para reducir uso de efectivo en gasolineras y casetas, impulsar pagos digitales y amortiguar presiones en precios de combustibles. Sin embargo, el propio análisis advierte posibles efectos secundarios importantes.

Eliminar cuotas de intercambio podría distorsionar el equilibrio económico del mercado de tarjetas, afectar incentivos de adquirentes y emisores y paradójicamente dificultar expansión financiera e inclusión bancaria.

El punto es particularmente relevante porque el ecosistema de pagos digitales se ha convertido en una pieza estratégica para bancarización, formalización y expansión de crédito minorista.

Un sistema sólido, pero más sensible

En conjunto, la fotografía del sistema bancario mexicano sigue mostrando estabilidad estructural, aunque con señales tempranas de mayor sensibilidad macroeconómica. La combinación de desaceleración económica, presión sobre hogares, deterioro gradual en consumo y regulación más exigente marca una nueva etapa para la banca mexicana.

El sistema aún mantiene fortaleza de capital y liquidez, pero la evolución del empleo y del crédito al consumo será uno de los indicadores más observados hacia adelante. Porque si algo deja claro el reporte, es que detrás de la aparente resiliencia bancaria empieza a emerger una realidad más delicada: el deterioro económico de los hogares mexicanos puede trasladarse al sistema financiero más rápido de lo que muchos anticipaban.

El “efecto nearshoring” no llegó a los fondos mexicanos: ¿por qué el gran boom industrial no se tradujo en una explosión de inversión local?

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ETFs de nearshoring era Trump
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Durante los últimos tres años, el nearshoring se convirtió en una de las narrativas económicas más poderosas para México. El reordenamiento de cadenas globales de suministro, las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos y China y la necesidad de regionalizar manufactura alimentaron expectativas de una nueva era industrial para el país.

Parques industriales saturados, anuncios multimillonarios de inversión extranjera y récords en exportaciones manufactureras reforzaron la idea de que México se encontraba frente a una oportunidad histórica. Sin embargo, hay un segmento del sistema financiero donde ese entusiasmo nunca terminó de reflejarse plenamente: la industria mexicana de fondos de inversión.

Pese al discurso sobre relocalización industrial, buena parte del capital institucional y patrimonial mexicano continuó privilegiando exposición internacional —especialmente estadounidense— en lugar de construir una apuesta masiva sobre activos locales vinculados al nearshoring.

La desconexión abre una pregunta incómoda para la industria financiera mexicana: ¿por qué uno de los fenómenos económicos más relevantes para el país no detonó una explosión equivalente de inversión local?

El boom industrial sí ocurrió

La narrativa del nearshoring no surgió de la nada. México registró cifras históricas en comercio exterior y manufactura durante los últimos años. Las exportaciones mexicanas superaron niveles récord impulsadas principalmente por: automotriz, electrónica, dispositivos médicos y manufactura avanzada.

La demanda de parques industriales explotó particularmente en estados del norte y Bajío. Ciudades como Monterrey, Ciudad Juárez, Tijuana, Saltillo, Querétaro y Guanajuato experimentaron una fuerte expansión industrial, incrementos en absorción de espacios logísticos y nuevas inversiones vinculadas a cadenas de suministro estadounidenses.

El propio fenómeno modificó el mercado inmobiliario industrial. Diversas fibras industriales y desarrolladores privados registraron tasas de ocupación históricamente elevadas y aumentos importantes en rentas. Además, gigantes corporativos globales anunciaron inversiones relevantes en territorio mexicano como parte de sus estrategias de regionalización productiva.

Pero el dinero financiero tomó otro camino

A pesar de ese entorno, el flujo de inversión hacia fondos mexicanos con exposición directa al nearshoring fue considerablemente menor a lo que muchos esperaban.

La razón principal es estructural: el mercado financiero mexicano no necesariamente refleja de forma automática la economía real. Mientras la manufactura y la inversión física crecían, los inversionistas institucionales siguieron privilegiando: rubros como renta variable estadounidense, deuda gubernamental, ETFs globales y activos internacionales de gran liquidez.

Incluso dentro de fondos ESG, temáticos y de crecimiento, gran parte de las carteras mexicanas permanecieron concentradas en empresas estadounidenses de tecnología y mega capitalización.

El fenómeno revela una de las paradojas centrales del mercado mexicano: México puede ser atractivo como plataforma industrial global sin que eso implique necesariamente una expansión proporcional del mercado bursátil o de fondos locales.

El problema: pocas empresas “pure play” de nearshoring

Otro factor clave es la limitada profundidad del mercado accionario mexicano. Aunque el nearshoring impulsó actividad económica, existen relativamente pocas emisoras listadas que permitan capturar de forma directa esa narrativa. La Bolsa Mexicana de Valores mantiene una composición altamente concentrada en consumo, telecomunicaciones, financiero, minería y algunos industriales.

Muchas de las empresas que realmente se beneficiaron del nearshoring son subsidiarias privadas, pertenecen a conglomerados extranjeros o no cotizan públicamente. Eso limitó la capacidad de los gestores para construir productos de inversión claramente vinculados al fenómeno.

En otras palabras: el nearshoring sí detonó inversión física, pero no necesariamente creó suficientes vehículos financieros locales para canalizar apetito inversionista.

Las fibras fueron de los pocos ganadores claros

Uno de los pocos segmentos financieros donde el efecto nearshoring sí logró reflejarse con fuerza fue el mercado de Fibras industriales. Vehículos como Fibra Prologis, Fibra Monterrey y Terrafina capturaron parte importante del entusiasmo asociado a la demanda industrial.

La combinación de ocupaciones récord, presión sobre rentas y escasez de inventario logístico impulsó valuaciones y atrajo atención tanto local como internacional. Sin embargo, incluso ese segmento enfrentó límites como tasas elevadas, volatilidad global y menor apetito por mercados emergentes que moderaron parte del entusiasmo financiero que inicialmente rodeó al nearshoring.

El inversionista mexicano sigue mirando a Wall Street

La explicación también pasa por comportamiento patrimonial. Durante los últimos años, los inversionistas mexicanos enfrentaron un contexto donde el S&P 500 alcanzó máximos históricos; las grandes tecnológicas dominaron rendimientos globales; y la inteligencia artificial impulsó flujos masivos hacia Estados Unidos.

En comparación, el mercado accionario locales mantuvo menor liquidez, crecimiento más moderado y menor profundidad sectorial. Eso provocó que muchos portafolios institucionales y privados prefirieran capturar crecimiento global vía ETFs y exposición estadounidense en lugar de apostar agresivamente por la tesis local de nearshoring.

La paradoja es evidente: mientras México ganaba relevancia industrial global, parte importante del capital mexicano seguía obteniendo rendimientos principalmente fuera del país.

Nearshoring económico vs. nearshoring bursátil

La experiencia reciente dejó una lección importante para la industria financiera: un boom económico no necesariamente se traduce automáticamente en un boom bursátil o de fondos.

Para que eso ocurra se requieren factores como mercados profundos, nuevas emisoras, vehículos especializados, liquidez y canales eficientes de distribución financiera. México logró atraer manufactura, inversión física y expansión logística. Pero el sistema financiero local aún enfrenta limitaciones importantes para transformar ese crecimiento económico en productos de inversión masivos y líquidos.

La siguiente etapa: infraestructura financiera

Hacia adelante, el verdadero desafío podría no ser industrial, sino financiero. Si México busca capitalizar plenamente el nearshoring como narrativa estructural de inversión, probablemente necesitará más empresas listadas, mayor profundidad bursátil, más CKDs, Fibras y vehículos especializados, nuevos fondos temáticos y una mayor integración entre economía real y mercados de capital.

De lo contrario, el país podría seguir viviendo una paradoja cada vez más visible: ser una potencia manufacturera en expansión mientras gran parte del ahorro financiero local continúa invertido en Wall Street.

El giro silencioso de los ETF: por qué la industria financiera aún subestima su próxima transformación

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Durante años, buena parte de la industria financiera consideró a los ETF como simples vehículos pasivos diseñados para replicar índices bursátiles a bajo costo. Pero esa definición comienza a quedarse corta.

La nueva etapa del mercado global de fondos cotizados apunta hacia algo mucho más ambicioso: productos activos, estrategias de ingresos, acceso a mercados privados, tokenización y modelos de distribución digital capaces de alterar profundamente la arquitectura tradicional de inversión.

Ese fue uno de los mensajes centrales planteados por Frank Koudelka, vicepresidente sénior de Soluciones de Productos ETF de State Street Global Advisors, durante una entrevista reciente con ETF TV junto a Deborah Fuhr y Margareta Hricova.

La conversación dejó ver un cambio estructural que empieza a ganar fuerza dentro del ecosistema global de asset management: los ETF están dejando de ser únicamente instrumentos de indexación para convertirse en plataformas flexibles de construcción patrimonial y distribución financiera.

El mercado que sobrevivió a todas las crisis

Uno de los elementos más destacados por Koudelka fue la capacidad de resiliencia que han mostrado los ETF durante distintos episodios de volatilidad financiera. A diferencia de otros vehículos tradicionales, los ETF han logrado consolidarse gracias a ventajas estructurales como: liquidez, transparencia, negociación intradía y eficiencia operativa.

Estas características permitieron que los inversionistas reaccionaran con mayor rapidez durante periodos de estrés de mercado, desde la crisis financiera de 2008 hasta la pandemia y los recientes ciclos de endurecimiento monetario global.

La importancia de ese cambio es considerable si se toma en cuenta el tamaño que ya alcanzó la industria. El mercado global de ETF supera actualmente los 15 billones de dólares en activos bajo administración y continúa expandiéndose tanto en productos como en geografías.

Pero el verdadero punto de inflexión, según la conversación, no está únicamente en el crecimiento de activos, sino en la ampliación de funciones que los ETF comienzan a desempeñar dentro de las carteras.

Regulación: el catalizador que aceleró la adopción

Koudelka también subrayó un aspecto que con frecuencia recibe menos atención fuera del sector: el papel de la regulación en la expansión global de los ETF.

Mercados como Australia, Canadá y varias jurisdicciones europeas experimentaron una aceleración significativa en adopción de ETF después de implementar reformas relacionadas con eliminación de retrocesiones, mayor transparencia en comisiones y cambios en modelos de asesoría financiera.

La lógica es relativamente clara: cuando los inversionistas pueden observar de manera más transparente los costos de distribución y administración, los ETF suelen ganar atractivo frente a productos tradicionales más caros.

Este fenómeno ha modificado gradualmente las dinámicas competitivas dentro de wealth management y distribución de fondos.

La presión sobre costos, particularmente en gestión patrimonial y banca privada, se ha convertido en uno de los principales motores estructurales detrás del crecimiento de los ETF a nivel global.

El mercado estadounidense ya no es suficiente

Aunque Estados Unidos sigue dominando ampliamente la industria global de ETF, la entrevista dejó claro que el siguiente ciclo de crecimiento dependerá cada vez más de mercados internacionales.

Y ahí el reto cambia completamente. Europa y Asia presentan estructuras regulatorias fragmentadas, distintos canales de distribución, preferencias diferentes entre inversionistas institucionales y minoristas y marcos fiscales mucho más complejos.

Por ello, Koudelka destacó que el éxito internacional requiere abandonar el enfoque uniforme que históricamente dominaron muchas gestoras estadounidenses. El crecimiento global de ETF ya no depende únicamente de lanzar productos, sino de adaptar infraestructura, distribución y regulación a cada mercado local.

América Latina y Medio Oriente aparecen en el radar

Uno de los puntos más interesantes de la conversación fue la identificación de nuevas regiones de expansión para la industria. Koudelka destacó particularmente a América Latina y Medio Oriente como mercados con potencial significativo de crecimiento en adopción de ETF durante los próximos años.

En el caso latinoamericano, estructuras internacionales como los UCITS europeos continúan funcionando como puerta de entrada para inversionistas regionales que buscan exposición global bajo vehículos regulados y líquidos.

La tendencia coincide con un fenómeno más amplio: crecimiento de plataformas digitales, expansión wealthtech, democratización de inversión internacional y aumento gradual de inversionistas retail en mercados emergentes.

En Medio Oriente, por su parte, la combinación de crecimiento patrimonial,
sofisticación financiera y expansión de capital institucional comienza a posicionar a la región como uno de los nuevos focos estratégicos para emisores globales de ETF.

El ETF ya no es un producto pasivo

Quizá el mensaje más relevante de la entrevista fue conceptual. Koudelka insistió en que el ETF no debe entenderse como un “producto pasivo”, sino como un vehículo estructuralmente eficiente capaz de alojar múltiples estrategias de inversión.

Ese cambio semántico refleja una transformación importante dentro de la industria. Hoy, el universo ETF ya incluye gestión activa, estrategias de generación de ingresos, productos con protección contra pérdidas, exposición temática, acceso a activos alternativos e incluso mercados privados.

La evolución está ampliando radicalmente el alcance original del formato ETF. En otras palabras, el ETF está dejando de ser únicamente un instrumento de réplica de índices para convertirse en una especie de “contenedor financiero” adaptable a distintas necesidades patrimoniales.

Tokenización y digitalización: la siguiente frontera

La conversación también abordó uno de los temas más observados actualmente por la industria: la infraestructura digital. Koudelka señaló que avances como la tokenización, digitalización de activos y nuevos sistemas de distribución, podrían transformar profundamente el funcionamiento del mercado ETF en el futuro.

Aunque todavía se trata de un proceso temprano, la tokenización aparece cada vez más como una herramienta potencial para ampliar acceso, reducir fricciones operativas, mejorar distribución internacional y fragmentar activos de inversión.

El impacto podría extenderse mucho más allá de los ETF y terminar modificando la arquitectura general de los mercados financieros.

La industria entra a una nueva etapa

La entrevista concluye con un mensaje que refleja el momento actual del sector: la industria ETF continúa expandiéndose mucho más allá de las definiciones tradicionales que dominaron durante las últimas dos décadas.

La siguiente fase parece estar marcada por innovación de producto, digitalización,
presión sobre costos, acceso global y competencia creciente con vehículos tradicionales.

Para las grandes gestoras, el reto ya no será únicamente lanzar más ETF, sino entender cómo estos productos están cambiando toda la cadena de valor de inversión.

Porque el verdadero punto de inflexión quizá no sea el tamaño que alcanzaron los ETF, sino el hecho de que están empezando a redefinir silenciosamente la manera en que el mundo invierte.

Fondos ESG en México: menos activos, más concentración y rendimientos rezagados frente a ETFs

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El mercado mexicano de fondos mutuos con mandato de sostenibilidad atraviesa una etapa de desaceleración que empieza a evidenciar varios desafíos estructurales para la industria ESG local: menor escala, salidas netas de capital, alta concentración de activos y un desempeño que, en promedio, continúa rezagado frente a vehículos pasivos comparables.

Aunque el discurso de inversión sostenible mantiene presencia creciente dentro de la industria financiera global, las cifras más recientes del segmento en México muestran que el desarrollo del mercado todavía permanece limitado frente al tamaño total de la industria de fondos, según se desprende de las cifras publicadas por Morningstar México en LinkedIn.

Actualmente existen 15 estrategias ESG en el mercado mexicano de fondos mutuos, cuyos activos bajo administración (AUMs) suman apenas 15,4 mil millones de pesos. La cifra representa únicamente 0,31% del total de activos de fondos mutuos del país, prácticamente sin cambios frente al mes previo y por debajo del 0,34% observado hace un año.

La evolución refleja un estancamiento relativo del segmento dentro de la industria local de asset management, particularmente en un contexto donde la conversación global sobre sostenibilidad, transición energética e inversión responsable continúa ganando relevancia entre inversionistas institucionales.

Más preocupante aún para las gestoras es que los activos de estos fondos retrocedieron 12,17% en los últimos 12 meses, acompañados por flujos netos negativos acumulados por 3,7 mil millones de pesos durante el mismo periodo.

Un mercado pequeño… y altamente concentrado

Uno de los rasgos más relevantes del ecosistema ESG mexicano es el elevado nivel de concentración. El 72% de todos los activos del segmento está concentrado únicamente en tres fondos mutuos: dos administrados por BlackRock y uno por Grupo Financiero Banorte.

La concentración no sólo limita la profundidad del mercado, sino que también evidencia que el universo de inversión sostenible en México todavía depende de pocos jugadores capaces de escalar distribución, marca y acceso institucional.

Además, todas las estrategias están categorizadas en renta variable (equity), y únicamente dos mantienen especialización explícita en el mercado accionario mexicano. Esto confirma una característica cada vez más visible del segmento ESG local: su fuerte dependencia de exposición internacional, especialmente estadounidense.

De hecho, el 50.3% de los activos de las carteras está invertido en empresas domiciliadas en Estados Unidos.

ESG mexicano: más Wall Street que Bolsa Mexicana

La composición sectorial y geográfica de los portafolios confirma que buena parte de la narrativa ESG en México sigue anclada al mercado estadounidense y a megatendencias tecnológicas globales. Los sectores con mayor peso dentro de las carteras son: Tecnología, Servicios Financieros, Consumo Defensivo, Consumo Cíclico, e Industriales, los cuales representan conjuntamente 68% de los activos invertidos.

La emisora individual con mayor exposición es NVIDIA Corporation, con 3,12% del total de activos administrados, reflejando cómo la narrativa de inteligencia artificial y tecnología sigue permeando incluso dentro de estrategias con enfoque sostenible. En el caso de emisoras mexicanas, la mayor posición corresponde a Grupo Financiero Banorte, con una exposición de 2,04%.

La creciente internacionalización también se observa en el uso intensivo de ETFs. Actualmente, 22,34% de los activos de estos fondos está invertido en ETFs, y de ellos 41% están domiciliados en Estados Unidos; mientras que 24% corresponde a estrategias clasificadas como “US Fund Large Blend”.

El ETF con mayor participación dentro de las carteras es el iShares ESG Aware MSCI USA ETF, con una ponderación de 4,83%.

Rendimientos: casos destacados, pero rezago agregado

A pesar de la debilidad general del segmento, algunos vehículos sí registraron resultados positivos relevantes.

El fondo NTEESG de Banorte presentó los mayores flujos positivos acumulados del año, con entradas netas por 195 millones de pesos. Además, fue el fondo con mayor incremento patrimonial absoluto, con una plusvalía de 523 millones de pesos, equivalente a un crecimiento de 33%.

Por su parte, el fondo con mejor desempeño anual fue SAM-ESG, administrado por SAM Asset Management, con un rendimiento neto de 22,86% en los últimos 12 meses.

Sin embargo, el análisis agregado del universo ESG mexicano arroja una conclusión menos favorable: el rendimiento promedio del portafolio de fondos sostenibles permanece notablemente por debajo del observado en ETFs locales comparables. Esa brecha vuelve a colocar sobre la mesa uno de los principales debates de la industria global ESG: si los inversionistas están dispuestos a sacrificar rendimiento por criterios de sostenibilidad;
o si los productos ESG deben competir financieramente en igualdad de condiciones frente a estrategias tradicionales y pasivas.

Riesgo sostenible relativamente bajo

Desde la perspectiva de sostenibilidad, los fondos sí muestran métricas relativamente sólidas. De acuerdo con la metodología de riesgo ESG de Morningstar Sustainalytics, el promedio de estos portafolios mantiene un bajo riesgo de sostenibilidad, equivalente a cuatro de cinco globos terráqueos dentro del sistema de clasificación.

Además, ocho fondos cuentan con la designación “Low Carbon”, lo que implica que sus carteras privilegian compañías con menores emisiones de carbono respecto a otras empresas de sus respectivos sectores.

Este tipo de certificaciones ha ganado relevancia entre inversionistas institucionales internacionales, especialmente en mercados donde los criterios ASG empiezan a incorporarse de manera más formal en mandatos de inversión y procesos fiduciarios.

Los vacíos ESG: desigualdad, género y controversias

No obstante, el análisis temático revela inconsistencias importantes entre narrativa y asignación efectiva de capital. Por Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, las carteras muestran una fuerte concentración en: Energía asequible y no contaminante, Salud y bienestar, Producción responsable, Acción por el clima, Ciudades sostenibles e Industria e innovación.

En conjunto, esos objetivos concentran 18,4% de la exposición temática. Sin embargo, áreas socialmente relevantes como Reducción de desigualdades o Igualdad de género, presentan una participación marginal o inexistente.

Particularmente llamativo resulta que “Reducción de desigualdades” represente apenas 0,68% de exposición, mientras que “Igualdad de género” no registra participación dentro de las carteras analizadas.

El dato refleja una crítica creciente dentro del ecosistema ESG global: muchos productos continúan concentrándose principalmente en criterios ambientales y climáticos, mientras que los componentes sociales permanecen considerablemente rezagados.

Además, persisten exposiciones relevantes a temas controversiales. El reporte identifica que 11,5% de los activos mantiene exposición a empresas vinculadas con pruebas en animales dentro de procesos de investigación y desarrollo, uno de los temas más sensibles dentro de ciertos marcos de inversión ética.

Un mercado que aún busca escala

La fotografía actual del mercado ESG mexicano muestra una industria todavía incipiente frente a estándares internacionales.

La combinación de tamaño reducido, flujos negativos, concentración elevada, dependencia de activos internacionales y rendimientos rezagados, sugiere que el ecosistema local aún enfrenta retos importantes para consolidarse como una categoría estructural dentro del mercado mexicano de inversión.

Aun así, el segmento continúa funcionando como un laboratorio relevante para observar cómo evolucionan las preferencias de inversionistas institucionales y patrimoniales en torno a sostenibilidad, transición energética y criterios ASG.

La gran interrogante hacia adelante será si el mercado mexicano logra construir una oferta ESG con mayor profundidad local y diferenciación real, o si terminará operando principalmente como una extensión regional de las grandes narrativas globales de inversión sostenible impulsadas desde Wall Street.

Las claves para entender la saga de los fondos de pensiones privados en Colombia

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Wikimedia CommonsAndrés Velasco (izq), líder gremial de las AFPs, y Gustavo Petro (der), presidente de Colombia

Quien pensara que la aprobación de la reforma al sistema de pensiones de Colombia, en 2024, iba a terminar con las discusiones en torno al asunto se equivocó. Y es que a meses de que los tribunales locales suspendieran la implementación de la ley por un supuesto vicio legislativo, se está escribiendo un nuevo capítulo de esta teleserie, con las AFPs y el gobierno de Gustavo Petro trenzados en un tenso episodio relacionado con un billonario traslado de recursos desde el sistema previsional privado.

Entre decretos cruzados y medidas legales, las tensiones han estado elevándose recientemente. El objetivo del dilema: el traspaso de 5 billones de pesos colombianos (alrededor de 1.370 millones de dólares) del Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS) a Colpensiones, el vehículo estatal.

El gobierno ordenó el traspaso de estos recursos desde el sistema privado al ente estatal, pero el Consejo de Estado suspendió la medida. Ahora, la administración de Gustavo Petro –a través de una variedad de reparticiones estatales, incluyendo los ministerios de Hacienda y Trabajo y la Superintendencia Financiera, entre otras– está investigando a las gestoras locales. Por su parte, las AFPs defienden la decisión, asegurando que están velando por la protección de los ahorros de los trabajadores y que el traslado se ajuste a la ley y a criterios técnicos.

Este enfrentamiento está levantando preocupaciones en distintos frentes locales, con acusaciones cruzadas de actuar indebido. Para el Ejecutivo, las AFPs están reteniendo ilegalmente recursos que deberían fluir a Colpensiones para pagar pensiones de personas que cumplen con los criterios establecidos. Para el mundo privado, la presión del ejecutivo, en un contexto en que la reforma previsional aún no se zanja, pinta un panorama de intervención complicado.

El origen de esta saga está en la reforma de pensiones, que incluyó una oportunidad excepcional para que las personas que estuvieran a menos de diez años de jubilarse pudieran trasladarse al sistema público.

Los 5 billones de la discordia

Esta ventana quedó consagrada en el artículo 76 de la legislación que busca transformar el sistema previsional, la ley 2381 de 2024. Además de establecer esto, el documento indica que los recursos de las cuentas individuales seguirán siendo gestionados por las AFPs hasta el momento de consolidarse la prestación pensional.

Más adelante, la Corte Constitucional colombiana falló el año pasado –como parte de una revisión a la constitucionalidad de la reforma– por la suspensión de la entrada en vigencia de la ley, con dos excepciones: los artículos 12 y 76.

Considerando estas excepciones y basándose en ellas, el gobierno emitió en abril el Decreto 415 de 2026, un documento que –a través de su sexto capítulo– ordenó que los recursos de las cuentas de ahorro individual de las personas que se acogieron al traslado fueran transferidos a Colfondos.

Este decreto involucra aproximadamente 25 billones de pesos (cerca de 6.870 millones de dólares), incluyendo los 5 billones que ya fueron reclamados por los afiliados, que es el foco de la disputa actualmente.

En respuesta, la entidad gremial Asofondos –que reúne a las cuatro AFPs que operan en el país: Porvenir, Protección, Colfondos y Skandia– anunció inmediatamente que tomarían acciones legales.

Unas semanas después, consiguieron el respaldo del Consejo de Estado. Según señalaron en sus autos del 28 de abril y el 11 de mayo, la entidad determinó suspender el traslado de los recursos hasta que se zanje el futuro de la reforma, que actualmente está en una especie de limbo jurídico. Según el tribunal, el gobierno excedió sus facultades con su decreto, al modificar el destino de esos recursos al Fondo de Ahorro del Pilar Contributivo (FAPC), que aún no se crea. Este asunto, fallaron, está reservado al Congreso.

Entonces, la situación tomó más ribetes políticos cuando el gobierno respondió con el anuncio de una investigación. A través de la Directiva Presidencial número 4, dirigida a una colección de entidades estatales y con carácter de urgente, el Ejecutivo llamó a las reparticiones a coordinarse y actuar para asegurar el traslado.

Petro también disparó contra el magistrado del Consejo, acusándolo de favorecer los intereses de la industria financiera con su fallo y pidiendo que lo demanden penalmente por prevaricación.

Las AFPs contra el gobierno

La Superintendencia Financiera estará a cargo de revisar la trazabilidad de recursos, derechos de afiliados e impactos del sistema, según solicitaron el ministro de Hacienda, Germán Ávila, y el ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, en una misiva. En ella, los secretarios de Estado acusan inconsistencias en las cifras y el número de afiliados reportados por las AFPs.

Según estimaciones de Hacienda, la suspensión del traslado de recursos previsionales a Colpensiones perjudicaría particularmente a unos 20.000 pensiones colombianos.

“Las investigaciones anunciadas permitirán tomar las decisiones que legalmente correspondan para proteger los derechos de los consumidores financieros y velar por la estabilidad del sistema financiero colombiano”, acotó el regulador en un comunicado posterior.

Por su parte, la industria se mantiene firme en su postura: la ley señala que los recursos se quedan en las carteras privadas hasta que se consolide la pensión, momento en que serían transferidos al FAPC, según lo determinó el mismo gobierno. Si no se ha creado este fondo –ligado al Banco de la República–, la norma establece que se queden en gestión de las AFPs, recalcaron desde Asofondos.

“El llamado es a que todas las actuaciones relacionadas con el sistema pensional se desarrollen en estricto cumplimiento de la ley, respetando la seguridad jurídica y la destinación específica de unos recursos que pertenecen a millones de trabajadores colombianos y que tienen naturaleza de ahorro de largo plazo”, recalcó Andrés Velasco, presidente de la entidad, en un comunicado reciente.

La asociación también cuestionó el mensaje gubernamental de que la suspensión del traslado de estos recursos está afectando la continuidad de las pensiones, dadas las mesadas que debe otorgar a las personas que ya establecieron su pensión.

Según sus estimaciones, hay más de 100.000 personas cotizando activamente en el régimen público, aportando más de 600.000 millones de pesos (165 millones de dólares) al año. Esto, aseguran, supera con margen el valor de las mensualidades pagadas a los 20.000 pensionados en el corazón del conflicto, que suman alrededor de 450.000 millones (124 millones de dólares) anuales.