El regreso del value: ¿inicio de un ciclo largo de liderazgo?

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Durante gran parte de la última década, no parecía haber nada cíclico en la inversión por estilos. El crecimiento en EE. UU. superó al resto con notable consistencia, respaldado por una poderosa combinación de tasas de descuento en descenso, sólidos resultados empresariales y un mercado cada vez más dominado por un puñado de grandes empresas tecnológicas.

Fuente: Morningstar. Retornos en dólares a 28 de febrero de 2026. 

Con el tiempo, ese liderazgo se volvió autorreforzante. A medida que estas empresas tecnológicas atraían más capital, pasaron a definir lo que significaba “crecimiento” para muchos inversores. Lo que en apariencia parecía una exposición diversificada por estilo, a menudo se comportaba más como una asignación temática concentrada.

El primer desafío significativo a este régimen surgió en 2025, lo que sugiere que el liderazgo de la última década podría estar empezando a ampliarse. Sin embargo, a pesar de esto, el estilo value sigue cotizando con un descuento relevante frente al crecimiento de cara al resto de 2026.

Fuente: FactSet, Goldman Sachs Global Investment Research. Datos a 16 de marzo de 2026.

Una reversión de flujos, con el gasto en IA elevando el listón para el crecimiento en EE. UU.

Nuestra visión principal es que este cambio aún se encuentra en sus primeras etapas. En nuestra opinión, el factor más importante no es una salida dramática del crecimiento, sino un cambio gradual en la dirección de los flujos marginales.

En este entorno, la próxima fase del desempeño relativo no requiere una liquidación total de las posiciones en crecimiento. Solo necesita que las compras incrementales se desaceleren, mientras el capital comienza a moverse, aunque sea modestamente, hacia áreas más baratas y menos posicionadas del mercado.

Una vez que el liderazgo empieza a ampliarse, el proceso puede volverse autorreforzante:

  • Un mejor desempeño relativo atrae atención
  • La atención atrae capital
  • Y el capital refuerza ese desempeño

En ese sentido, 2025 podría haber sido el inicio de una rotación más prolongada, en lugar de una simple interrupción en la tendencia del crecimiento. 

El segundo pilar del argumento está relacionado con la inteligencia artificial (IA), específicamente con la magnitud de la inversión de capital necesaria para sostener a los actuales líderes del crecimiento en EE. UU.

El mercado puede estar en lo cierto respecto a la importancia de largo plazo de la IA. La cuestión no es si la tecnología importa, sino si el mercado ya ha descontado gran parte de los beneficios futuros, subestimando los costos, los tiempos y la incertidumbre del proceso de monetización.

Los inversores podrían haber comenzado a cuestionar la escala de estas inversiones, como lo muestra la última encuesta de gestores de fondos de Bank of America, donde la mayoría considera que las empresas están invirtiendo demasiado.


Fuente: BCA Research, Bank of America Fund Manager Survey. Datos a 16 de marzo de 2026.

La rotación no implica necesariamente una visión bajista. Es importante destacar que esta rotación no requiere una visión negativa sobre la renta variable en general. La liquidez puede seguir siendo favorable para las acciones mientras el liderazgo cambia por debajo de la superficie.

En otras palabras, el mercado no necesita caer para que el estilo value supere al crecimiento. Los primeros años 2000 sirven como recordatorio:

  • Los inversores se volvieron negativos con la narrativa “puntocom” en marzo de 2000
  • Pero los activos fuera del sector tecnológico siguieron subiendo hasta mayo de 2001

Lo que provocó la caída general de los mercados fue la recesión de 2001, no el cambio de flujos de capital alejándose del crecimiento. 


Fuente: BCA Research. Datos a 16 de marzo de 2026.

Las regiones importan

Aunque este es principalmente un argumento de estilo, las exposiciones regionales son clave.

Durante la última década, el liderazgo del crecimiento en EE. UU. se vio impulsado no solo por el liderazgo corporativo y la concentración del mercado, sino también por la fortaleza del dólar.

Para muchos inversores, la apreciación del dólar:

  • Aumentó el atractivo relativo de los activos estadounidenses
  • Redujo el atractivo de los mercados internacionales

Si el dólar se debilita, incluso modestamente, podría eliminar uno de los principales vientos de cola del crecimiento en EE. UU.

Más importante aún, podría mejorar el atractivo relativo de los mercados fuera de EE. UU., especialmente aquellos con mayor exposición a:

  • Finanzas
  • Industriales
  • Energía
  • Otros sectores típicamente asociados al estilo value

Aquí vuelve a ser relevante la analogía con los años 2000:

  • Liderazgo estadounidense estirado
  • Alta concentración
  • Gran brecha de valoración entre crecimiento y value
  • Posible debilidad del dólar

Si este escenario continúa desarrollándose, las dinámicas de estilo y región probablemente se reforzarán mutuamente.

Un entorno favorable para la selección de acciones

Este cambio de estilo también está estrechamente ligado a la relación entre gestión pasiva y activa.

El entorno de dominio del crecimiento ha favorecido mucho a la gestión pasiva:

  • Cuando pocas empresas impulsan los índices
  • Las estrategias ponderadas por capitalización capturan naturalmente ese liderazgo

En otras palabras, un mercado concentrado reduce el valor de seleccionar acciones. Pero una rotación hacia value cambia esto:

  • Los índices value son menos concentrados
  • Más diversificados sectorialmente
  • Más dispersos en fundamentos empresariales

En este tipo de mercado, el rendimiento depende más de elegir las empresas correctas que de poseer las más grandes. Esto se refleja en el rendimiento de 2025:


Fuente: Morningstar. Datos a 16 de marzo de 2026.

Construcción de carteras

Es importante aclarar que esto no es un llamado a abandonar completamente el crecimiento. Es un llamado a reconocer que el conjunto de oportunidades ha cambiado.

Después de una década en la que los inversores fueron recompensados por poseer activos grandes, caros y líquidos, ahora la mejor asimetría parece estar en áreas más baratas y menos concurridas. Sin embargo, la convicción no debe convertirse en dogmatismo. Existen riesgos:

  • La monetización de la IA podría llegar más rápido de lo esperado
  • Las empresas de crecimiento podrían seguir justificando sus valoraciones
  • El dólar podría estabilizarse o fortalecerse

Por ello, la construcción de carteras debe mantenerse equilibrada. El enfoque más sensato, en nuestra opinión, es: reducir el riesgo de concentración y mejorar el balance de resultados potenciales.

Esto implica:

  • Aumentar la exposición a value donde la asimetría es atractiva
  • Mantener suficiente exposición a calidad y crecimiento

El value se está fortaleciendo, pero una buena construcción de cartera sigue requiriendo humildad. 

 

Tribuna de opinión firmada por Nicolas Manas, Research Analyst en Investec Investment Management.



“Estamos en una etapa muy temprana del ciclo de atractivos rendimientos en mercados emergentes tras 10 años de bajas rentabilidades”

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Foto cedidaEnzo Puntillo, Head of Emerging Market Debt en Zücker Kantonalbank/ Swisscanto.

Enzo Puntillo, Head of Emerging Market Debt en Zücker Kantonalbank /Swisscanto, es responsable de una estrategia de mercados emergentes en divisas fuertes y locales que implementa en el vehículo Swisscanto (LU) Bond Fund Committed Emerging Markets Opportunities. El experto ve importante diversificar las carteras en el actual contexto de tipos de interés y, con esta estrategia que cuenta con un enfoque bottom up, con arbitraje entre estos dos mercados, trata de dar respuesta a un mayor interés de los inversores por la renta fija de mercados emergentes. 

Puntillo admite que invertir en renta fija de mercados emergentes requiere un análisis exhaustivo para detectar oportunidades. “Somos especialistas en mercados emergentes y tratamos de extrapolar el valor de historias muy específicas en dichos mercados”, apunta. 

¿Cuáles son las perspectivas para la renta fija de los mercados emergentes en 2026?

Esperamos que este año se materialicen tres temas. Uno es que la inflación de los mercados emergentes podría mantenerse baja en términos absolutos y relativos en comparación con el mundo desarrollado. Esta es una situación única en 30 años. A esto se suma la expansión fiscal de los gobiernos y el aumento de las exportaciones chinas a los mercados emergentes. China exporta deflación, lo que puede ser positivo para el país, ya que ha encontrado un nuevo mercado en sustitución de Estados Unidos, y para los mercados emergentes, ya que importan deflación. Otra razón reside en que la inflación relativamente baja en comparación con el mundo desarrollado también implica que las divisas son menos propensas a la depreciación. Esto podría resultar en una situación más estable. Además, una menor inflación podria traducirse en mayores rendimientos reales. Finalmente, creemos que, desde el año pasado, el crecimiento ha vuelto a repuntar en los mercados emergentes.

¿Qué papel juega la renta fija de los mercados emergentes en las carteras? 

En 2016, los mercados emergentes tenían una ponderación de aproximadamente el 5% en el índice Bloomberg Global Aggregate. Hoy, ese porcentaje sería del 18%-19%. Por lo tanto, ignorar los mercados emergentes parece prácticamente imposible. Considerando los problemas políticos globales, la situación fiscal y de la deuda, así como la rentabilidad esperada, tiene sentido en nuestra opinión tener en cuenta a los mercados emergentes, porque pueden aportar diversificación. Además, en un contexto en el que probablemente el mundo ha dependido mucho de Estados Unidos en el pasado, tanto en términos políticos como financieros, el actual interés por reducir posiciones en dólares debe tener en cuenta a los mercados emergentes. 

¿Qué ponderación debería tener la deuda de mercados emergentes en una cartera diversificada de renta fija?

La mayoría de los inversores han pasado de una asignación estratégica cercana a cero a otra entre el 3% y el 5% en los últimos diez años, aunque muchos inversores aún no han dado ese paso. Como los emergentes ponderaban un 5 % en los índices hace diez años, y hoy esa ponderación debería estar cerca del 18 %, creo que lo sensato sería un posicionamiento en un punto intermedio, siempre en función de la tolerancia al riesgo del cliente. 

¿Prefiere emisiones en divisa fuerte o en divisa local?

Nos centramos más en el análisis por país, dado que muchos países tienen mejores oportunidades a nivel local por el momento, independientemente del comportamiento del dólar. Nuestro vehículo es un fondo mixto, por lo que invierte analizando en detalle la diferencia entre la moneda fuerte y la local a nivel país, independientemente de la evolución del dólar. En los últimos cinco años superamos al mercado en un 11%,(rentabilidad bruta en USD) generando una rentabilidad mucho mayor que la del índice de referencia.

¿Qué regiones ofrecen las mejores perspectivas?

No pensamos en términos de regiones, sino en términos de país. Ahora, donde tenemos exposición y vemos las oportunidades más interesantes es Brasil, ya que presenta tasas de interés reales superiores al 10%  y creemos que el Banco Central comenzará a recortar tipos este año. Esto generará un mayor rendimiento en el futuro. También nos interesa Sudáfrica, donde llevamos dos años con una tesis de inversión contraria al consenso. Otro mercado que hemos incluido recientemente es Turquía. Después de mantener un posicionamiento cero durante cinco años, en 2025 comenzamos con una posición en moneda turca y posteriormente también en bonos, porque creemos que la inflación está convergiendo a la baja y los tipos de interés se mantienen estables en el 37%, lo que debería generar una rentabilidad decente. Países como República Dominicana, que probablemente no estén en el radar de muchos inversores, también ofrecen tasas de interés del 10%, con una inflación estable entre el 3,5% y el 4%, lo que ofrece atractivo.

¿Qué perspectivas maneja para Argentina?

No invertíamos en Argentina antes de la primera victoria del presidenteJavier Milei. Cuando ganó,  teníamos cierto escepticismo; no sobre sus logros, porque, para ser justos, está obteniendo buenos resultados: la inflación está bajando y las cuentas fiscales están siendo muy atractivas. Pero vemos cierto riesgo, centrado en Milei, en el caso de que llegue el momento de que deje de ser presidente y Argentina podría convertirse en la Argentina de siempre. Así que ahora mismo mantenemos una posición neutral.

¿Prefiere los tramos cortos de la curva de tipos o los tramos largos?

Realmente depende de si esperamos una situación de carry donde podamos obtener retornos y rendimientos, o si esperamos que las tasas de interés bajen y podamos generar ganancias de capital. Por ejemplo, en Brasil intentamos mantener la mayor duración posible, incluso con bonos ligados a la inflación con vencimiento a 2050 o más allá, mientras que en Turquía o Egipto preferimos el carry, por lo que mantenemos duraciones muy cortas.

Intentamos invertir en situaciones muy específicas donde tenemos control sobre lo que invertimos y no en cifras agregadas.

¿Han detectado interés de los inversores por esta clase de activo?

No hemos visto una gran demanda, pero sí un interés creciente. Los mercados emergentes tienden a ser cíclicos, y parece que estamos en una etapa muy temprana de un ciclo de rendimientos atractivos tras 10 años de bajas rentabilidades. Ya contabilizamos un buen año en 2025, pero no hay muchos inversores muy expuestos a los mercados emergentes. Muchos inversores no han cerrado el posicionamiento que tenían en el pasado y en algún momento aumentarán esa exposición por el mayor peso actual de los emergentes en los índices.

¿Cómo se realiza el análisis para identificar el valor en una economía emergente?

Realizamos dos análisis principales para la toma de decisiones. En el primero, identificamos países candidatos a crisis para averiguar cuáles de los 100 destinos potenciales de inversión presentan un riesgo de crisis que el mercado no identifica. En segundo lugar, para los países que no están entrando en crisis, valoramos si, en caso de que se produzca, preferimos que sea una crisis local o severa: La razón es que cuando un país entra en crisis, la decisión sobre qué clase de activo preferirían las instituciones o los políticos en ese momento es muy aleatoria y suele ser política. También analizamos factores como el crecimiento económico. Desde hace unas décadas, estas economías se han vuelto muy idiosincrásicas y tienen su propia historia, por lo que es importante comprender qué está sucediendo en términos de ciclos económicos y ciclos monetarios para detectar oportunidades por dispersión. Intentamos averiguar también cómo son los flujos de capital en estos países: los más importantes provienen de actores nacionales, como Argentina y Turquía, cuando comienzan a convertir sus depósitos de liras turcas a dólares. 

¿Qué implicaría adoptar un impuesto sobre la riqueza en EE.UU.?

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Mercer Private Investment Partners VIII
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A medida que se acerca el plazo de presentación de impuestos en abril, millones de estadounidenses están preparando sus declaraciones y anticipando posibles devoluciones. Según los expertos, esta devolución federal de impuestos representa un importante impulso financiero. Llama la atención que Florida, Texas, Wyoming, Nevada y Luisiana sean los cinco estados con mayores devoluciones media, según ha identificado un informe de Upgraded Points, basado en datos del Servicio de Impuestos Internos (IRS)

Además de las diferencias por estados, las devoluciones fiscales varían significativamente según el nivel de ingresos. Según observa el informe, los hogares con mayores ingresos reciben devoluciones más elevadas de media, pero una menor proporción de ellos las recibe. Por ejemplo, los datos del IRS muestran que, en los contribuyentes por encima de los 200.000 dólares, la devolución media se disparó hasta los 17.668 dólares. “Sin embargo, solo el 35% de las declaraciones recibió una devolución, y casi un tercio de los contribuyentes con exceso de pago optó por aplicarlo a los impuestos del año siguiente”, matiza el informe. 

Impuesto sobre la riqueza: un ejercicio teórico

Sin embargo, los asesores reconocen que en el caso de los perfiles HNWI y UHNWI la presentación de impuestos es ligeramente diferente, ya que gestionan estructuras fiscales complejas que deben tener en cuenta en su planificación financiera e inversiones. Dado que en EE.UU. no cuenta con un impuesto sobre la riqueza —es decir, un impuesto sobre el valor de los activos netos de deudas—, la presentación de impuestos es un momento clave. Pero, ¿qué implicaciones tendría implantarlo?

Según el análisis realizado por Urban Institute & Brookings Instituion, si todos los activos superiores a 50 millones de dólares (25 millones para contribuyentes no casados) estuvieran sujetos a un impuesto del 1%, este recaudaría cerca de 2 billones de dólares en un periodo de 10 años, con aproximadamente el 86% de la carga recayendo sobre las familias del 1% con mayores ingresos.

Además, indica que elevar el tipo impositivo al 2% para activos superiores a 100 millones de dólares (50 millones para contribuyentes no casados) o reducir el umbral a 30 millones de dólares (15 millones) incrementaría la recaudación estimada en aproximadamente 1 billón de dólares adicional. “Las estimaciones de ingresos se reducen en torno a un 45% si la base imponible excluye las prestaciones de pensiones, el valor de la vivienda por encima de 1 millón de dólares y las empresas en las que el propietario participa activamente”, apuntan.

Dimensión política

Este es un ejercicio teórico porque, según hemos podido ver en este año, la Administración Trump no tiene intención de gravar a los altos patrimonios, de hecho, su política va en la dirección opuesta: reducir impuestos y presión fiscal sobre los grandes patrimonios. En cambio, si tiramos de hemeroteca, vemos que durante la campaña presidencial de 2020, varios candidatos propusieron impuestos sobre la riqueza de amplio alcance dirigidos a las familias más ricas. 

“Los objetivos de esas propuestas eran principalmente abordar la desigualdad de la riqueza y financiar la ampliación y creación de nuevos programas de gasto y créditos fiscales. Aunque Biden propuso otros enfoques para lograr esos objetivos y es poco probable que la administración Trump aumente los impuestos a los muy ricos, los defensores de los impuestos sobre la riqueza han seguido impulsando su aprobación: Zucman ha propuesto un impuesto global sobre la riqueza, mientras que en varios estados se han considerado legislaciones en este sentido. En el futuro, el interés por los impuestos sobre la riqueza podría reactivarse si la deuda federal y la desigualdad patrimonial continúan aumentando”, explican los autores del citado informe. 

Este documento propone que cuando los responsables políticos debatan estas propuestas, deberían tener en cuenta cuatro consideraciones clave: la base imponible y cómo puede afectar a las decisiones de inversión de las personas y a su capacidad para evitar el impuesto; la valoración de los activos y la facilidad con la que los contribuyentes podrían evitar o evadir el impuesto mediante la infravaloración de sus activos; el umbral y el tipo del impuesto sobre la riqueza, así como su interacción con el tratamiento del impuesto sobre la renta de las personas físicas aplicado a los ingresos del capital; y la unidad fiscal y las oportunidades para que las personas minimicen su carga tributaria transfiriendo activos a familiares.

Ideas para ajustar las carteras en tiempos de conflictos

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U.S. municipal bonds for UCITS
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El inicio de semana deja un reguero de novedades en torno al conflicto entre EE.UU. e Irán, que ahora el mercado debe digerir. El punto más sensible sigue siendo la situación del estrecho de Ormuz y el impacto que tienen en el mercado energético, y para la economía global. En opinión de los expertos de las firmas de inversión internacionales, la falta de avances en las conversiones entre ambos países y el cierre perimetral de Ormuz ha puesto a prueba el optimismo de los mercados acerca de un conflicto breve y obligado a los inversores a ajustar sus carreteras. ¿Hacia dónde vamos?

En opinión de William Davies, Global Chief Investment Officer de Columbia Threadneedle Investments, a medida que entramos en el segundo trimestre de 2026, la economía global está siendo moldeada por una combinación de transformación tecnológica, inestabilidad geopolítica y resultados económicos cada vez más divergentes entre regiones. “En conjunto, estas fuerzas apuntan a un entorno definido menos por un único ciclo global y más por la fragmentación. Es probable que las políticas, las tasas de crecimiento y los resultados de mercado difieran notablemente entre países y sectores. La disrupción tecnológica derivada de la IA creará ganadores y perdedores significativos, los riesgos geopolíticos seguirán reconfigurando las cadenas de suministro, y la inflación seguirá siendo más volátil que en la década anterior a la pandemia”, sostiene Davies. 

Y añade que, en este contexto, la incertidumbre no es una fase temporal, sino una característica definitoria de la actual era económica: “Para gobiernos, empresas e inversores por igual, la capacidad de adaptación, más que las previsiones de estabilidad, será esencial a medida que navegamos el resto de 2026 y más allá”.

Los expertos de Bank of America son algo más duros en su mensaje y advierten a los inversores de que el alto al fuego no nos devolverá al escenario anterior a la guerra. “Recientemente hemos revisado nuestras previsiones económicas globales en consonancia con nuestras nuevas previsiones sobre materias primas para reflejar el impacto económico de la guerra hasta la fecha. En cuanto al crecimiento global, hemos revisado a la baja nuestra previsión para 2026 en 40 pb, hasta el 3,1%, mientras que mantenemos la de 2027 en el 3,4%. En cuanto a la inflación mundial, hemos revisado al alza nuestra previsión para 2026 en 90 pb, hasta el 3,3%, y la de 2027 en 10 pb, hasta el 2,5%”, sostienen Claudio Irigoyen y Antonio Gabriel, economistas de Bank of America

Ajustar el portfolio

Ante ese escenario, las firmas de inversión intensifican sus mensajes e ideas sobre qué hacer con las carteras. Por ejemplo, Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, reconoce que siguen aconsejando a los inversores que aseguren la resiliencia de sus carteras mediante la diversificación y la cobertura. “Vemos valor en bonos de calidad a corto plazo, en el oro y en un amplio conjunto de materias primas, así como en alternativas como los hedge funds para aquellos que puedan y estén dispuestos a gestionar riesgos inherentes como la iliquidez”, señala.  

Otros gestores prefieren aumentar el peso de sus ideas de alta convicción. Es el caso de Raphaël Thuin, director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, que acaba de hacer una reasignación selectiva en sus fondos líquidos. “En marzo, aumentamos selectivamente nuestra exposición a determinados valores europeos del sector defensa, cuyo comportamiento en mercado había quedado rezagado respecto a lo que el contexto geopolítico podría haber anticipado. En nuestra opinión, el incremento de los presupuestos militares está impulsando una tendencia positiva duradera para el sector, acompañada de nuevas oportunidades de exportación. También reforzamos nuestra posición en bancos europeos ante la expectativa de un rebote y ajustamos nuestra exposición a industriales”, apunta como principales cambios. 

Para muchos inversores, la pregunta clave es cómo posicionarse en renta variable más allá de este conflicto. En opinión de los analistas de J. Safra Sarasin Sustainable AM, una vez completado el rebote, los fundamentales sectoriales deberían volver a convertirse en el principal motor de la rentabilidad. “En este sentido, el sector tecnológico nos parece especialmente atractivo. Los beneficios han aumentado y las valoraciones han caído en semiconductores, hardware y software en los últimos meses, dejando al sector como una de las propuestas más interesantes del mercado actualmente. Esto también debería favorecer a las bolsas de mercados emergentes y a la renta variable estadounidense dentro de una asignación regional”, afirman.

Una mirada a la renta fija

Llama la atención que varias gestoras coinciden en que ciertos activos de renta fija pueden aportar equilibrio y diversificación a las carteras en estos momentos de incertidumbre. Desde Capital Group, por ejemplo, señalan a los bonos. “Los mercados se centran en las posibles crisis inflacionistas vinculadas a una interrupción del suministro mundial de petróleo, más que en la posibilidad a largo plazo de una desaceleración del crecimiento. Es posible que Estados Unidos se muestre menos sensible a las presiones inflacionistas derivadas de una crisis de los precios de la energía que otros países, lo que daría a la Fed margen para responder a los retos de crecimiento que puedan surgir de unos precios energéticos más elevados. Además, dado que los bonos ofrecen un buen potencial de ingresos, los inversores podrían asumir menos riesgo con bonos de alta calidad sin dejar de cumplir sus expectativas de rentabilidad”, argumenta a favor de la renta fija. 

Para los gestores de Neuberger Berman la lectura es casi similar: los tipos de interés casi neutrales, unos diferenciales estrechos y los elevados riesgos macroeconómicos y políticos, hacen que el panorama de la renta fija se haga cada vez más complejo, pero a la vez esté llena de oportunidades. Por ello sostienen que ampliar el abanico de oportunidades a una selección más amplia de mercados y estructuras de plazos permite aprovechar las características y oportunidades específicas de los mercados mundiales. “Las asignaciones absolutas y relativas entre distintos países y vencimientos aumentan las posibilidades de generar ingresos y alfa”, afirman. Y concluyen: “Consideramos que la ampliación de las exposiciones globales es un punto de énfasis, más que un cambio radical respecto a las ponderaciones actuales”.

J.P. Morgan da la bienvenida a un nuevo banquero y Managing Director

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La banca privada de J.P. Morgan tiene un nuevo ejecutivo entre sus filas, que fue fichado recientemente como banquero y Managing Director. Se trata de Pablo Artigas, un profesional con más de 19 años de experiencia en la industria financiera, ocupando una variedad de cargos entre Santiago y Nueva York.

Según informó el Managing Director de la firma, José María Fornasari, a su red profesional de LinkedIn, Artigas se suma al equipo de América Latina en la oficina de Miami del banco de inversiones estadounidense, donde atenderá a clientes de ultra alto patrimonio.

El profesional en cuestión ya había anunciado hace una semana su salida de Santander Chile, donde ocupó distintos cargos, acumulando experiencia en mercados globales, derivados y banca corporativa. “Voy adelante con toda la motivación, energía y foco en aprender, construir y aportar desde el día uno”, señaló, en ese momento.

Antes de migrar a J.P. Morgan, Artigas se desempeñaba como Managing Director y Head del área de Specialized Industries & Corporates en la firma de matriz española. Durante su tiempo en el banco chileno, también trabajó como Executive Director de Banking & Corporate Finance y Head de Financial Institutions Group.

La carrera del ejecutivo también incluye un paso anterior por J.P. Morgan, donde trabajó entre 2006 y 2013, en el área de ventas de derivados a clientes institucionales en Chile, Perú y Centroamérica. Además, trabajó en Société Générale, en Cross Asset Solutions, vendiendo a clientes de México, Chile, Perú y Colombia.

La banca privada de J.P. Morgan asesora 2,7 billones (millones de millones) de dólares en activos de clientes, con 3.500 asesores trabajando en sus más de 75 oficinas a nivel global.

Cómo invertir en IA desde el lado de la renta fija: todo lo que se necesita saber sobre las nuevas emisiones de hiperescaladores

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renta fija e IA con hiperescaladores
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La búsqueda de nuevas fuentes de financiación para sus proyectos de inteligencia artificial está haciendo que los hiperescaladores emitan más bonos en el mercado de crédito con grado de inversión, aunque con un volumen por definir y oportunidades de inversión todavía limitadas.

El mercado de crédito con grado de inversión (IG) ha empezado en 2026 con los diferenciales más tensos que nunca en este siglo: el pasado 22 de enero el IG estadounidense batió un máximo de 73 puntos básicos, el spread más estrecho desde 1998 según datos de Bloomberg (este artículo ha sido redactado a 16 de febrero de 2026). Sin embargo, el apetito de los inversores sigue intacto: aún queda mucho dinero en cash esperando a ser invertido, los rendimientos parecen razonables y los balances corporativos rebosan salud, por lo que el lado de la demanda sigue fuerte.

S&P Global Ratings anticipa que se mantendrá la oferta este año, aunque a una tasa inferior a la del pasado: desde el 11% visto en 2025 al 4,8% que anticipan paran la emisión global de deuda en 2026, hasta 10,8 billones de dólares. Según datos facilitados por Janus Henderson Investors, en enero de 2026 la oferta de deuda estadounidense IG se incrementó en una tasa del 22% interanual, y la europea, en un 12%.

Desde S&P Global Ratings consideran que el mercado se encuentra actualmente en la fase final de este ciclo de crédito: “Los diferenciales están cerca de mínimos históricos en la mayoría de regiones, el apalancamiento en cuentas marginales está al alza, las bolsas están sosteniendo ganancias fuertes, pero concentradas, y la demanda de instrumentos de mayor rendimiento (como híbridos) es robusta”, resumen. No obstante, señalan que el riesgo geopolítico se mantiene elevado, y advierten: “La resiliencia de las economías, beneficios corporativos y demanda de mercado podría disminuir a medida que pase 2026”.


Goldman Sachs: «Los hiperescaladores podrían acumular una deuda considerable antes de sufrir consecuencias negativas significativas»


Con este telón de fondo, muchos inversores están esperando nuevas oportunidades idiosincráticas, y algunas de ellas podrían venir de la mano de los hiperescaladores (proveedores de infraestructuras masivas en la nube como Amazon, Alphabet/Google, Meta, Microsoft y Oracle), que en el último trimestre del año pasado rompieron la baraja al empezar a emitir bonos con los que financiar sus proyectos de inteligencia artificial (IA). Estas compañías emitieron en conjunto cerca de 121.000 millones de dólares en 2025, de los cuales 90.000 fueron captados en el último trimestre.

“Esta oleada de emisiones se ha visto impulsada por los planes de expansión masiva de la infraestructura en la nube: la construcción de centros de datos a gran escala equipados con servidores avanzados y unidades de procesamiento gráfico (GPU) de última generación, destinados a satisfacer la creciente demanda de IA”, explica Theodore Bair Jr, estratega senior de inversión de BNY Investments.

Estas necesidades de gasto de capital (capex) superan cada vez más los flujos de caja operativos previstos, “lo que empuja a las empresas a recurrir a los mercados de bonos para financiar su crecimiento a una velocidad y escala sin precedentes». Desde la óptica de los inversores, estas emisiones suponen una oportunidad por varios motivos: los hiperescaladores cuentan con ratings elevados, el cupón resulta atractivo y, de manera importante, se ofrece la posibilidad de obtener exposición directa a la temática de la IA del lado de la renta fija.

Ahora bien, ¿hasta qué punto suponen estas nuevas emisiones una nueva oportunidad? ¿Qué impacto pueden tener sobre los índices en el corto, medio y largo plazo? ¿Qué riesgos traen consigo?

Nuevas cumbres inalcanzables

En su informe “Smothering Heights: is the largest moat in market history indestructible?”, Michael Cembalest, Chairman de Estrategia de Mercado e Inversión de JP Morgan Asset & Wealth Management, aporta algunos números que dan vértigo: entre el 65% y el 75% de los retornos, beneficios y gasto en capital del S&P 500 desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022 han venido de 42 compañías directamente vinculadas a la IA generativa. La capitalización de cuatro fabricantes de semiconductores más cuatro hiperescaladores ha pasado de 3 billones de dólares en 2019 a 18 billones hoy, equivalente a un 20% de la capitalización de la renta variable desarrollada. Además, el gasto en capital del sector tecnológico contribuyó al 40%- 45% del crecimiento del PIB estadounidense en los tres últimos trimestres, frente a menos del 5% de los primeros tres trimestres de 2023. “En otras palabras, la temática de inversión en IA generativa ha eclipsado al resto del mercado bursátil estadounidense. Sin los beneficios de esas 42 acciones, el S&P 500 habría presentado un rendimiento inferior al de Europa, Japón y China”, resume Cembalest.


Bofa calcula que los hiperescaladores emitirán de media entre 140.000 y 320.000 millones de dólares en los próximos tres años


A pesar del reciente incremento de la inversión en capex –por ejemplo, la proporción de inversión en capital propio e I+D de Meta alcanzó un máximo del 70% en 2025, frente a la media del 10% del S&P 500-, desde JP Morgan Asset & Wealth Management constatan que el nivel de endeudamiento sigue siendo muy bajo: el universo de 28 acciones con exposición directa a IA con el que trabajan representa el 50% de la capitalización del S&P 500 y solo el 5% de la deuda neta.

Pese a este bajo apalancamiento, Cembalest advierte de que los mercados crediticios no están ignorando el cambio del flujo de caja a la financiación de la deuda, citando como ejemplo el desplome del 35% en las acciones de Oracle en el último trimestre del año pasado, con un incremento de sus diferenciales en 90 puntos básicos.

Gasto en capital tecnológico en 2025 frente al gasto en grandes proyectos de infraestructura en EE. UU. Porcentaje máximo anual del proyecto sobre el PIB

Fuente: Historia del distrito de Manhattan, BEA, Sociedad Planetaria, Centro Eno para el Transporte, Fed de San Francisco, archivos Hoover, Baruch, GoldenGate.org, New York Times, JPMAM, 2025

Desde Goldman Sachs indican que la fortaleza de los balances de los hiperescaladores y su disposición creciente a poner a trabajar el dinero va a seguir actuando como un soporte para el crecimiento ncontinuado del capex a lo largo de este año. Según sus cálculos, recogidos en el informe “The trajectory of AI capex and the next beneficiaries of corporate AI adoption” (publicado el 18 de noviembre de 2025), desde 2021 los hiperescaladores han incrementado colectivamente la deuda neta presente en sus balances desde -158.000 millones a 137.000 millones de dólares: “A pesar de este incremento, sus balances se mantienen extremadamente fuertes; el incremento de 295.000 millones de deuda neta ha incrementado su deuda/ebitda de -0,7 a 0,2 veces, y muchas de estas compañías cuentan con ratings de crédito en la parte alta del grado de inversión, con Oracle y las ‘neoclouds’ (una nueva categoría especializada de proveedores de servicios de computación en la nube, cuyo objetivo principal es satisfacer la alta demanda de infraestructura para IA) como excepciones”.

Desde la firma anticipan que “los hiperescaladores podrían acumular una deuda considerable antes de sufrir consecuencias negativas significativas para sus múltiplos basadas únicamente en el apalancamiento”.

¿De cuánto dinero hablamos?

Desde Bank of America (BofA), el analista Tom Curcuruto calcula una emisión media anual de unos 140.000 millones de dólares (en todas las divisas) para los cuatro grandes hiperescaladores más Oracle, de modo que podría llegar a los 400.000 millones en tres años, una cifra similar al volumen de deuda emitida por los seis mayores bancos estadounidenses en 2025 (159.000 millones de dólares).


Tim Winstone (Janus Henderson): «No hay deuda de hiperescaladores en euros, al menos todavía; una emisión de 10.000 millones sería considerable para la deuda IG en euros»


Tim Winstone (Janus Henderson Investors)

No obstante, advierte de que esta cifra podría incrementarse hasta superar los 320.000 millones al año en un escenario más agresivo, en el que cada uno de los cuatro grandes añadiría 0,5 veces de apalancamiento sobre un ebitda creciente. En base a la información publicada por estas compañías, desde BofA calculan que solo las emisiones destinadas a financiar centros de datos podrían superar el medio billón de dólares a tres años vista. Por tanto, concluyen, “una mayor oferta para financiar la IA podría situar a los cinco hiperescaladores entre los mayores emisores del índice IG”.

Desde el banco de inversión creen que el mercado de deuda IG podría absorber esta nueva oferta “sin mucho problema”, al menos en su escenario base, por hasta siete razones: gran parte del incremento de la oferta ya está en precio; la demanda de ‘papel’ barato y de alta calidad es fuerte; los cupones del índice de IG “generarán efectivo suficiente para cubrir la mayor parte de la oferta neta”; según cálculos de la entidad, la oferta neta de cupones del Tesoro será 400.000 millones de dólares inferior en 2026 en equivalentes a 10 años; una Fed dovish dará apoyo a la demanda inversora; un gran incremento de la oferta de bancos estadounidenses (“también procedente de emisores grandes y de alta calidad”) durante el periodo 2013-2017 no tuvo un impacto significativo en los diferenciales; y la disminución prevista de aproximadamente 50.000 millones de dólares en la oferta bancaria estadounidense “compensa esta situación”.

* Estas estimaciones son para todo el sector de tecnología, no solo para los hiperescaladores

No obstante, la cifra de 140.000 millones al año es solo un número en un mar de probabilidades, como ha podido comprobar Funds Society durante la elaboración de este reportaje: las cinco entidades que han participado han proporcionado cifras diferentes de estimación de volumen de emisiones para los hiperescaladores en 2026, desde la más conservadora (90.000 millones de dólares al año) a la más entusiasta (200.000 millones al año en los próximos cinco años).


Gonzalo Borja Álvarez de Toledo (Swisscanto AM International España): «El papel importante de los mercados de deuda privada es la «novedad» en comparación con el pasado»


Rosalie Pinkney, analista sénior, proporciona una previsión detallada de Columbia Threadneedle sobre la inversión en IA en el corto y medio plazo: 6 billones de dólares en inversión de capital adicional en IA, de los cuales 4,5 billones de dólares serían financiados con flujos de caja internos y 1,5 billones de dólares vía financiación externa; de la financiación externa, en la entidad calculan que “aproximadamente dos tercios de esta cantidad” provendrían de emisiones de deuda IG y el resto, en operaciones privadas y CBS, etc. “Es decir, 1 billón en 5 años o 200.000 millones de dólares adicionales al año“, aclara la analista. Considerando que el índice global de renta fija IG tiene actualmente un tamaño de 15 billones de dólares, desde la gestora anticipan un incremento adicional del 1,5% cada año, “lo cual es considerable, pero asimilable”.

La tasa anual de oferta de Hiperescaladores de IA, en torno a 140.000 millones de dólares

BofA Global Research espera que la tasa de suministro anual de los hiperescaladores estadounidenses sea de 142.000 millones de dólares en el escenario base. Esto se compara con los 120.000 millones de dólares emitidos en el mercado estadounidense en 2025. Riesgo al alza: 317.000 millones de dólares al año

Fuente: BofA Global Research

Desde Janus Henderson, Tim Winstone, director de Crédito con Grado de Inversión, indica que el sector de tecnología supone el 8% del índice de deuda estadounidense IG. “Si el capex vinculado a la IA sigue a este ritmo, entonces sería factible que la tecnología alcance el 15% del índice para 2028”, observa. El caso del índice europeo IG sería algo distinto, pues la tecnología hoy solo pondera un 2,4%. “No hay deuda de Amazon, Meta u Oracle en euros, al menos no todavía”, señala el experto, que advierte: “Una emisión de 10.000 millones para cada uno de los cinco grandes hiperescaladores sería considerable para la deuda IG en euros, e incrementaría su ponderación en el índice del 1,53% al 3,94%”.

Gonzalo Ramón Borja Álvarez de Toledo, director general de Swisscanto Asset Management International España, explica que actualmente los hiperescaladores representan aproximadamente el 2,1% de un índice corporativo global de inversión y anticipa que podría alcanzar el 5% para 2030, calculando una emisión en torno a 175.000 millones en 2026.


Kris Grimm (Allianz GI): la clave está en el ritmo de recompra de acciones, porque los hiperescaladores pueden financiar gran parte de su capex con flujos de caja, «pero muchos querrán diversidad en sus fuentes de financianción»


Gonzalo Ramón Borja Álvarez de Toledo (Swisscanto Asset Management International España)

La expectativa de Swisscanto es que solo aproximadamente el 25% de las inversiones de estas tecnológicas se financien con deuda en mercados públicos, mientras que una parte significativa de las inversiones será financiada vía deuda privada y en bancos. “El papel importante de los mercados de deuda privada es la «novedad» en comparación con el pasado”, concluye el experto.

Desde Allianz Global Investors (Allianz GI), Kris Grimm, director de Análisis de Crédito de América, corrobora que este tipo de emisores “se inclinan más por financiarse en otros mercados, incluyendo high yield, ABS y otros, y podría producirse una mayor debilidad del lado de la oferta en esos mercados menos profundos”. Según cálculos de BofA, las emisiones ligadas a IA en el mercado de high yield podrían alcanzar los 20.000 millones. Aunque no dan una cifra de a cuánto podrían ascender concretamente las rondas privadas de capital, hablan de que “los mercados privados están bien posicionados, gracias a su arsenal de entorno a un billón de dólares listos para gastar”.

Condiciones cambiantes y riesgos

Kris Grimm (América de Allianz Global Investors)

Todas las entidades consultadas han enfatizado que estas estimaciones pueden estar sujetas a revisión por las cambiantes condiciones del mercado y lo dinámico del propio segmento de IA. El experto de Allianz GI indica que el ritmo de recompra de acciones será clave en la trayectoria futura de emisiones: “Los hiperescaladores pueden financiar una gran porción de sus gastos en capital con flujos de caja operacionales, pero muchos querrán diversidad en sus fuentes de financiación. Además, el grupo sigue devolviendo capital a sus accionistas”. Grimm indica que la recompra de acciones se moderó recientemente, con una caída del 33% en el último trimestre de 2025.

 


Rosalie Pinkney (Columbia Threadneedle): «Es probable que cualquier oportunidad de compra (de deuda vinculada a IA) sea efímera»


Rosalie Pinkney (Columbia Threadneedle Investments)

Desde M&G Investments citan como otro ejemplo el paso atrás de Oracle en sus necesidades de financiación: si calculaban inicialmente un volumen de emisiones de entre 150.000 y 200.000 millones de dólares, tras la decisión de la compañía creen que la cifra se quedará más cercana a los 130.000 millones, y estiman que las emisiones para todo el sector tecnológico se situarán entre los 250.000 y los 300.000 millones de dólares para 2026. Desde la firma consideran que este incremento en la oferta podría posibilitar una revisión de precios de todo el mercado IG, “pero probablemente solo bajo dinámicas de flujos de inversión específicas”. El mecanismo “más plausible” sería la rotación de inversores desde otros emisores hacia las nuevas emisiones de hiperescaladores.

Ampliando el espectro al conjunto del sector tecnológico, desde M&G también advierten del riesgo de corrección en las valoraciones relacionadas con la IA: “Un cambio brusco podría ejercer presión sobre segmentos del crédito privado, como los préstamos de ventures, en los que los préstamos suelen depender de garantías (por ejemplo, GPUs) y de unas perspectivas de crecimiento que podrían no materializarse plenamente”, señalan.

Finalmente, desde Janus Henderon añaden que el creciente peso de la tecnología también en los índices de renta fija IG “introduce riesgos de concentración”, lo que sugiere que los inversores “deberían considerar la diversificación de sus carteras”, para equilibrar la exposición con sectores defensivos y mantener liquidez para actuar cuando haya picos de volatilidad que generen oportunidades de valoración. “Esto claramente es más fácil de hacer con una cartera activa que con una pasiva”, remacha el experto de la firma.

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GVC Gaesco presentará su estrategia de inversión para el segundo trimestre de 2026

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Óscar Esteban de Fidelity
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GVC Gaesco celebrará el próximo miércoles 15 de abril una conferencia digital en la que dará a conocer su “Estrategia de Inversión para el segundo trimestre de 2026”, en un encuentro dirigido a inversores y profesionales del ámbito financiero.

El webinar se enmarca en un contexto de elevada incertidumbre macroeconómica y pretende ofrecer una lectura actualizada sobre la evolución de los mercados financieros globales, así como las principales variables que están condicionando la toma de decisiones de inversión en el corto y medio plazo.

Durante la sesión, los expertos de la entidad analizarán en detalle el escenario macroeconómico actual y su impacto en los distintos activos. En particular, se abordarán las perspectivas globales de crecimiento, la evolución de la renta fija y del mercado monetario, así como las oportunidades y riesgos que presenta la renta variable en el entorno actual.

El evento contará con la participación de tres responsables clave de la gestora: Marisa Mazo, subdirectora de análisis; Pere Escribà, director de gestión de carteras; y Pol Companys, director de inversiones de GVC Gaesco Gestión.

La conferencia tendrá lugar en formato online entre las 18:00 y las 19:00 horas, lo que permitirá el acceso a los participantes de manera remota. La inscripción se realizará a través de este enlace.

El uso de la IA sin supervisión humana en decisiones de inversión presenta fallos, errores y alucinaciones

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nuevo mapa del wealth management
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La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha publicado el estudio de investigación “Large Language Models and Stock Investing: Is the Human Factor  Required?”, elaborado por Ricardo Crisóstomo y Diana Mykhalyuk, técnicos de la dirección general de Estrategia y Asuntos Internacionales del organismo supervisor. El artículo presenta un análisis empírico comparativo de las predicciones de inversión generadas por modelos de lenguaje de última generación en el entorno  financiero actual. 

El riesgo de la IA sin supervisión humana  

El informe subraya que el uso de la inteligencia artificial (IA) sin intervención humana conlleva riesgos operativos significativos, lo que pone de manifiesto que su uso sin control por parte de los inversores minoristas podría dar lugar a pérdidas económicas.  

Tras evaluar los resultados de cuatro modelos avanzados —ChatGPT, Gemini,  DeepSeek y Perplexity—, los autores concluyen que estas herramientas presentan fallos recurrentes de razonamiento, incluyendo errores computacionales, interpretaciones financieras incorrectas y uso de información desactualizada o inventada (alucinaciones).  

La mayor incidencia de estos fallos se observa en las consultas simples, sin  estructura ni contexto, lo que pone de manifiesto la importancia de utilizar instrucciones analíticas claras y de establecer mecanismos de supervisión. 

Importancia del factor humano y el marco de gobernanza  

El artículo señala que la integración de la IA en los mercados financieros no constituye solo un reto tecnológico, sino también organizativo. Para que la  capacidad generativa de estos modelos se traduzca en resultados fiables, resulta necesario establecer un marco colaborativo en el que la potencia de procesamiento de la IA esté sujeta a procesos de verificación rigurosos y a una validación humana sistemática que permita mitigar los riesgos asociados cuando se detectan. 

Uso de información verificada  

El estudio destaca también la importancia de emplear fuentes de información contrastadas frente al contenido difuso y general de la web, que puede presentar narrativas contradictorias o sesgadas. 

Además, resalta que los modelos de inversión basados en la información procedente de supervisores como la CNMV que contiene datos estandarizados e información altamente contrastada son más fiables y reportan menos errores. El anclaje (grounding) de los sistemas con información procedente de estas fuentes oficiales contribuye a reducir el ruido informativo, favorece la comparabilidad de los datos y  permite obtener un razonamiento financiero más coherente, preciso y fiable, frente  al uso de la información general que se encuentra en internet

El patrimonio de la industria global de fondos cerró 2025 con un crecimiento trimestral del 3,5%

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patrimonio global de fondos
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Nuevo récord para la industria. El patrimonio en fondos de inversión a nivel mundial aumentó un 3,5% en términos de euros, hasta alcanzar los 80,32 billones de euros en el cuarto trimestre de 2025, frente a los 76,3 billones con que cerró 2024. Medidos en dólares estadounidenses, los activos netos de los fondos de inversión a nivel mundial también aumentaron un 3,5%, hasta los 94,4 billones de dólares al cierre del cuarto trimestre de 2025, ya que los movimientos del tipo de cambio entre el euro y el dólar estadounidense se mantuvieron relativamente estables durante el trimestre.

El dato más llamativo, recopilado y publicado por la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus siglas en inglés), es que las entradas netas en los fondos de inversión a nivel mundial se dispararon hasta un máximo histórico de 1,31 billones de euros, frente a los 703.000 millones de euros del tercer trimestre de 2025. “Los flujos globales hacia fondos alcanzaron un máximo histórico durante el cuarto trimestre de 2025, respaldados por el sólido comportamiento tanto de los mercados de renta variable como de renta fija. Varios índices bursátiles cerraron el año cerca de máximos históricos, mientras que los recortes de tipos de interés por parte de los principales bancos centrales aumentaron el atractivo de los fondos de renta fija”, destaca Hailin Yang, analista senior de datos de Efama (Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos).

En el caso de los ETFs globales (renta variable, renta fija y otros ETFs) atrajeron 699.000 millones de euros en entradas netas durante el cuarto trimestre de 2025, frente a los 486.000 millones del trimestre anterior. Según explican desde Efama, las mayores entradas netas se registraron en Estados Unidos (481.000 millones de euros), seguido de Europa (94.000 millones, con Irlanda y Luxemburgo aportando 61.000 millones y 29.000 millones, respectivamente), China (64.000 millones) y Canadá (31.000 millones).

Principales crecimientos

Según los datos de Efama, en términos de euros, los activos de los fondos de renta variable a nivel mundial aumentaron un 2,8%, hasta los 37 billones de euros al final del cuarto trimestre de 2025. En cambio, el crecimiento del patrimonio en estrategias de renta fija fue mayor: los activos se elevaron un 5,4%, hasta los 14,8 billones de euros, mientras que los fondos multiactivo crecieron un 1,4%, hasta los 11,1 billones de euros. “Otros fondos registraron un incremento del 6,1% en sus activos netos, y los fondos inmobiliarios crecieron un 0,3% durante el trimestre. Mientras que los activos de los fondos monetarios (MMF) aumentaron un 4,1%, hasta los 11,3 billones de euros”, señala el informe.

Estas cifras sobre el patrimonio contrasta con que, a finales del cuarto trimestre de 2025, los fondos de renta variable representaban el 46% de los activos netos de los fondos abiertos regulados a nivel mundial y la cuota de los fondos de renta fija se situó en el 18,4%, mientras que la de los fondos multiactivo en el 13,9% y monetarios un 14,1% del total mundial. 

En cuanto al desglose de los activos netos de los fondos de inversión a nivel mundial por domicilio a finales del cuarto trimestre de 2025, Estados Unidos concentraba la mayor cuota de mercado global con un 51,5%, seguida por Europa que representante un 30,5%. A continuación se situaban China (5,7%), Canadá (3,2%), Brasil (3%), Japón (2,9%), la República de Corea (1%), India (0,9%), Taiwán (0,4%) y Sudáfrica (0,3%).

Perspectivas sobre infraestructuras para 2026

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Las infraestructuras ya no son una opción: En el centro de la geopolítica, la tecnología y el cambio de régimen económico
Foto cedida

Las infraestructuras siempre han sido el artífice silencioso de la prosperidad: la base sobre la que se asientan la mejora del nivel de vida, la movilidad económica y el progreso social. La inversión en sistemas de agua, redes eléctricas y redes de transporte se consideraba simplemente un acelerador discrecional del crecimiento económico. Hoy en día, una nueva capa de infraestructura ya no es opcional. Los centros de datos, las redes de fibra óptica, las torres de telecomunicaciones, las capacidades de generación de energía y mucho más son esenciales para la seguridad nacional y económica, así como facilitadores críticos de la futura economía global.

Las naciones miden la competitividad no solo por el PIB, sino por gigavatios. Las empresas se diferencian no solo por la innovación, sino por el acceso a la computación, la conectividad y una energía fiable. La seguridad no se define solo por el poder militar, sino por la resiliencia de las cadenas de suministro. La infraestructura es dinámica, de misión crítica y está profundamente entrelazada con la seguridad nacional, el liderazgo tecnológico y la resiliencia económica.

Afrontar este momento exige una escala y una sofisticación de inversión sin precedentes en la historia. Coordinar la generación de energía con la expansión digital, sortear los reajustes geopolíticos y gestionar la complejidad normativa para llevar a cabo los proyectos requiere precisión y disciplina en cada etapa. El capital implicado es igualmente astronómico —se prevé que se necesiten más de 106 billones de dólares para 2040—, una suma que supera la capacidad de los gobiernos o las empresas para asumirla por sí solos.

Por lo tanto, el capital privado ya no es solo un complemento para la expansión. Es esencial.

La carrera por construir la columna vertebral de la economía del futuro ya está en marcha. Hay mucho en juego, pero también hay muchas oportunidades. El éxito recaerá en el capital más disciplinado: aquellas empresas que sean capaces de gestionar la complejidad, mantener la disciplina y aportar valor tanto a los inversores como a las partes interesadas.

Un mapa del crecimiento futuro de las infraestructuras digitales y energéticas

Un mapa del crecimiento futuro de las infraestructuras digitales y energéticas. Source: GSMA Market Intelligence, Mobile Data Traffic Q3 2025, ICF data (2025). (2) Source: Data Center Dynamics (March 2025). (3) Source: Data Center Hawk Data Center Market Recap (2025).

Tres factores estructurales que determinarán las perspectivas de las infraestructuras en 2026

El panorama actual de las infraestructuras está siendo remodelado por la colisión de tres poderosas fuerzas estructurales: una geopolítica hipercompetitiva que sustituye a la globalización benigna, una rápida transformación tecnológica y un cambio de régimen económico mundial. Cada una de estas fuerzas tiene importantes repercusiones por sí sola. En conjunto, están redefiniendo la forma en que se financian, construyen y gestionan las infraestructuras:

  1. Geopolítica hipercompetitiva: la era de una globalización cada vez más profunda ha dado paso a la competencia estratégica, en la que tanto adversarios como aliados compiten por asegurar y acelerar sus economías. Han vuelto los aranceles. Se están ampliando los controles a la exportación. La política industrial ha vuelto. Los gobiernos están dando prioridad a la fabricación nacional, a las empresas líderes nacionales y a la resiliencia de las cadenas de suministro en los sectores estratégicos. Y, como vemos en el conflicto de Oriente Medio, las infraestructuras se encuentran en primera línea de los conflictos bélicos. Ahora hay que ver las infraestructuras a través de un prisma geopolítico.
  2. Transformación tecnológica: al mismo tiempo, el ritmo y la escala del cambio tecnológico no tienen precedentes. La explosión de la demanda informática —impulsada por la inteligencia artificial, la digitalización, la automatización y la electrificación— está aumentando drásticamente la necesidad de centros de datos, redes de fibra óptica, conectividad móvil y energía fiable (Anexo 1). La Agencia Internacional de la Energía prevé que la demanda mundial de electricidad aumentará al menos un 40 % en la próxima década, lo que requerirá una inversión sin precedentes en generación, transmisión y almacenamiento. La revolución digital no es solo virtual. Consume mucha energía y depende de las infraestructuras.
  3. Cambio de régimen económico: a estos cambios se suma un reajuste económico más amplio. El mundo pospandémico ha traído consigo una mayor inflación, tipos de interés estructuralmente más altos y un aumento de la deuda soberana, especialmente en los mercados desarrollados. Incluso en aquellos lugares donde la inflación se ha moderado, como en Europa y la mayor parte de Asia, los últimos años han puesto de manifiesto la rapidez con la que las crisis geopolíticas pueden repercutir en los mercados de capitales y las cadenas de suministro.

Estas tres fuerzas se refuerzan y amplifican mutuamente. Las políticas proteccionistas, como los aranceles y las restricciones comerciales, pueden intensificar las presiones inflacionistas. La elevada carga de la deuda soberana aumenta la urgencia de mejorar la productividad. La inteligencia artificial se considera cada vez más no solo como una oportunidad comercial, sino como un imperativo nacional para impulsar el crecimiento económico, la competitividad y la seguridad nacional.

La convergencia de una geopolítica hipercompetitiva, la transformación tecnológica y el cambio de régimen económico ha acentuado la importancia crítica de las infraestructuras: son la plataforma sobre la que se construirán la competitividad, la productividad y la resiliencia.

Desarrollemos el punto 3. Las fuerzas que están reconfigurando las infraestructuras no son perturbaciones pasajeras. Definen el nuevo régimen de inversión en el que operamos. Puede que la inflación se haya moderado de forma cíclica, pero no esperamos un retorno a la «vieja normalidad» prepandémica. Los déficits fiscales siguen siendo elevados. Puede que haya una tregua en las guerras comerciales, pero las restricciones de referencia son más estrictas. Las políticas industriales y las políticas introvertidas se están afianzando cada vez más. Los precios del petróleo y el gas convencionales siguen siendo volátiles y susceptibles de generar conflictos.

Al mismo tiempo, las herramientas tradicionales de diversificación se han debilitado. La relación entre acciones y bonos ha sido menos fiable en la era posterior a la crisis financiera global. La dispersión de la rentabilidad entre activos se ha reducido. Las valoraciones iniciales en muchos mercados públicos son menos indulgentes.

Last 5-Years return from October 31, 2020 to October 31, 2025 for consistency across asset classes. Private Markets as at 2Q25. Source: Bloomberg, BofA, Burgiss, Cambridge Associates, KKR Global Macro & Asset Allocation analysis. Past performance is no guarantee of future results. Indexes are unmanaged. It is not possible to invest directly in an index.

En este contexto, la construcción de la cartera cobra mayor importancia. Basándose en los «Supuestos sobre los mercados de capitales» publicadas recientemente por KKR, el gráfico ilustra claramente este cambio. De cara a los próximos cinco años, los rendimientos esperados en todas las clases de activos públicos parecen significativamente inferiores a los que obtuvieron los inversores en los últimos cinco. Es poco probable que se repitan con la misma intensidad los factores favorables que impulsaron las exposiciones beta generales, especialmente en la renta variable pública. Por lo tanto, es menos probable que el rendimiento incremental provenga de la exposición pasiva y más probable que provenga de la disciplina de suscripción, la participación operativa activa y el gobierno corporativo, la exposición al crecimiento estructural y la selección cuidadosa de activos —lo que denominamos carteras de alta calidad—.

Aquí es donde destaca la infraestructura privada. Sigue figurando entre las clases de activos con mayor rentabilidad esperada para los próximos cinco años, con una volatilidad esperada menor, ya que suele estar respaldada por flujos de caja contratados a largo plazo o regulados. La vinculación implícita a la inflación y la exposición a factores de demanda seculares, como la digitalización, la electrificación y la modernización de la cadena de suministro, refuerzan aún más la relación riesgo-rentabilidad esperada de la inversión en infraestructura de cara al futuro.

Se puede leer el informe completo en la web oficial de KKR

Tribuna de Raj Agrawal, socio y director global de Real Assets en KKR