Las previsiones de crecimiento mundial se recortan drásticamente por la guerra comercial de EE.UU.

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previsiones crecimiento mundial guerra comercial

Fitch Ratings acaba de publicar un informe lapidario en el que describe las consecuencias de la guerra de comercial lanzada por el gobierno estadounidense: reducirá el crecimiento de EE. UU. y del mundo, impulsará la inflación en EE. UU. y retrasará los recortes de tipos de la Reserva Federal. 

«Hemos recortado tanto nuestra previsión de crecimiento para EE. UU. en 2025 del 2,1 % al 1,7 % en las Perspectivas Económicas Globales (GEO) de diciembre de 2024, como nuestra previsión para 2026 del 1,7 % al 1,5 %. Estas tasas están muy por debajo de la tendencia y son inferiores al crecimiento anual de casi el 3 % de 2023 y 2024», señala la nota.

La flexibilización fiscal en China y Alemania amortiguará el impacto del aumento de los aranceles de importación de EE.UU., pero el crecimiento en la eurozona este año seguirá siendo mucho menor que el previsto el pasado mes de diciembre. México y Canadá experimentarán recesiones técnicas dada la magnitud de su exposición comercial con EE.UU., por lo que la calificadora recortado sus previsiones anuales para 2025 en 1,1 puntos porcentuales y 0,7 puntos porcentuales, respectivamente.

«Prevemos que el crecimiento mundial se desacelere al 2,3 % este año, muy por debajo de la tendencia y del 2,9 % de 2024. Esta revisión a la baja de 0,3 puntos porcentuales refleja reducciones generalizadas en las economías desarrolladas y emergentes. El crecimiento se mantendrá débil, en un 2,2 % en 2026″, añade Fitch.

La magnitud, la velocidad y la amplitud de los anuncios de subidas arancelarias de EE.UU. desde enero son alarmantes, señala la firma. La tasa arancelaria efectiva (TAE) de EE.UU. ya ha aumentado del 2,3 % en 2024 al 8,5 % y es probable que siga aumentando: «Nuestras últimas previsiones económicas suponen que se impondrá una TAE del 15 % a Europa, Canadá, México y otros países en 2025, y del 35 % a China. Esto elevará la TAE de EE. UU. al 18 % este año, antes de moderarse al 16 % el próximo año, ya que la TAE de Canadá y México caerá al 10 %. Esta sería la tasa más alta en 90 años».

«Existe una enorme incertidumbre sobre el alcance de las medidas de Estados Unidos y nuestras suposiciones podrían ser demasiado severas. Sin embargo, también existen riesgos de un shock arancelario mayor, incluyendo una escalada de la guerra comercial global. Además, el gobierno estadounidense ha establecido una agenda de sustitución de importaciones —dirigida a impulsar la industria manufacturera estadounidense y reducir el déficit comercial— que, según cree, puede lograrse con aranceles más altos», añade la nota.

Las subidas de aranceles resultarán en un aumento de los precios al consumidor en Estados Unidos, reducirán los salarios reales y aumentarán los costos de las empresas, y el aumento de la incertidumbre política afectará negativamente la inversión empresarial. Las represalias afectarán a los exportadores estadounidenses. Los fabricantes globales orientados a la exportación en Asia Oriental y Europa también se verán afectados. Los modelos sugieren que los aumentos arancelarios reducirán el PIB en aproximadamente un punto porcentual en Estados Unidos, China y Europa para 2026.

La reciente implementación de estímulos fiscales por parte de Alemania contribuirá en gran medida a amortiguar el impacto y permitirá que su economía se recupere moderadamente en 2026. Una flexibilización política más agresiva también ayudará a compensar el impacto en China. Dado que se estima que el impacto arancelario añadirá 1 punto porcentual a la inflación a corto plazo en EE. UU., creemos que la Fed retrasará una mayor flexibilización hasta el cuarto trimestre de 2025. Actualmente, prevemos que la Fed solo recorte una vez este año, pero luego tres recortes más en 2026 a medida que la economía se desacelere y los niveles arancelarios se estabilicen.

Zorzal Inversiones Tecnológicas anuncia la compra del 15,3% de Arkano Software

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Zorzal Inversiones Arkano Software
CC-BY-SA-2.0, Flickr

Zorzal Inversiones Tecnológicas, sociedad de inversión abierta que cotiza en la Bolsa de Valores de Montevideo, ha adquirido el 15,3% del paquete accionario de Arkano Software, según anunció en un comunicado.

Arkano Software es una empresa con más de 18 años de experiencia en la región, especializada en la implementación de soluciones Microsoft. Con operaciones en América Latina y Estados Unidos, abarca mercados como Argentina, Chile, Perú, Colombia, Paraguay, Ecuador, Nicaragua, El Salvador y Uruguay. Su equipo, compuesto por más de 100 profesionales, trabaja con compañías de sectores estratégicos como energía, finanzas, oil & gas, farmacéutica y retail.

“Es nuestra segunda adquisición dentro del plan previsto por Zorzal, y particularmente relevante por la trayectoria internacional y perspectivas de crecimiento que encontramos en Arkano Software. Nos impresionó muy favorablemente la calidad de su equipo directivo y técnico, y sus antecedentes de tantos años trabajando como partner de una plataforma de la envergadura de Microsoft. Confiamos en que podemos aportar valor desde nuestro rol como socios institucionales y nos satisface que nuestros inversores, a través de Zorzal, puedan participar del crecimiento y desarrollo de Arkano”, comentó Jaime Miller, director de la firma de finanzas corporativas Capital Oriental, a cargo de la gestión de los negocios de Zorzal.

Desde Arkano Software destacaron que esta inversión fortalece su capacidad para seguir innovando y expandiendo su presencia en la región. La incorporación de Zorzal como socio estratégico refuerza su crecimiento sostenible y permite generar nuevas oportunidades de negocio en el ecosistema tecnológico.

«Este cambio accionario no genera modificaciones en el equipo de dirección ni en la gestión de la compañía, que continuará operando con la misma estructura y liderazgo, asegurando la continuidad de su estrategia y visión de crecimiento. A su vez, la llegada de Zorzal como accionista permitirá potenciar el desarrollo de la empresa, generando nuevas oportunidades de expansión y fortalecimiento en el mercado», añade la nota.

Zorzal Inversiones Tecnológicas salió a bolsa el 28 de junio de 2024, emitiendo acciones por valor de 5,6 millones de dólares, los cuales, de acuerdo con lo indicado en el Prospecto de Emisión, están destinados a la adquisición de participaciones minoritarias en empresas de tecnología, con condiciones preferentes en el pago de dividendos. En diciembre de 2024, adquirió el 14,03% de Spotter, empresa de Proptech con tecnología propietaria para la prestación de servicios de portería virtual y videovigilancia en edificios de apartamentos, barrios privados y clientes corporativos.

La acción de Zorzal cotiza en la Bolsa de Valores de Montevideo y puede adquirirse en el mercado secundario a través de los Corredores de Bolsa habilitados por el Banco Central del Uruguay y registrados en la Bolsa de Valores de Montevideo.

Francisco Rosemberg es ascendido a Managing Director, Head Wealth Latam de BlackRock

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Francisco Rosemberg BlackRock wealth LATAM
LinkedIn

Francisco Rosemberg es el nuevo Head of Wealth Latin America de BlackRock, un ascenso que el ejecutivo anunció en su cuenta de Linkedin.

Así, Rosemberg cumple más de seis años trabajando para la gestora, donde entró en 2018 como Head of Distribution Argentina y Uruguay para ocupar después distintos cargos en Chile, Miami y el mercado offshore. Ahora amplía sus funciones desde una posición de Managing Director.

Francisco Rosemberg tiene una amplia experiencia en el mercado financiero latinoamericano. Trabajó en Chile para Schroders, donde fue responsable de intermediarios en Latinoamérica, fuera de México y Brasil. Es ingeniero comercial por la Universidad Católica y ha trabajado para Merrill Lynch y Banco Mariva.

 

 

Los directivos de las empresas de todo el mundo mantienen firme su optimismo

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Directivos optimismo empresas
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Los analistas son una pieza clave en el engranaje de la industria de inversión. Según la experiencia de Fidelity, aportan una visión basada en el “profundo conocimiento sobre el terrero” y, en su caso, “son un insumo crucial para el proceso de toma de decisiones de inversión y, en los últimos 10+ años, ha demostrado ser una herramienta poderosa para predecir la dirección futura de los mercados”. 

Por ello, la firma ha hecho públicas las conclusiones de su última encuesta a analistas. “En conjunto, nuestras conclusiones muestran que los directivos de las empresas de todo el mundo son mucho más optimistas que en los dos últimos años. Las expectativas de rentabilidad sobre el capital son mejores que en cualquier otro momento desde la pandemia, mientras que varios sectores esperan que el cambio de gobierno en EE.UU. provoque un auge muy necesario de las operaciones de fusión y adquisición”, apunta Niamh Brodie-Machura Co-CIO de inversiones del área de Renta Variable de Fidelity.

Para Brodie-Machura una conclusión destacada de la encuesta es que aún está por llegar ese gran avance de la revolución de la IA como generador de beneficios y nuevos ingresos para las empresas más allá del sector tecnológico. En su opinión, es poco probable que lo haga este año. “El sector industrial, por su parte, cuenta con la mayor proporción de analistas que esperan que sus empresas obtengan mejores resultados este año en comparación con el anterior. Y mientras que las apuestas por la reflación pueden haber dominado el final de 2024 en los mercados, fuera de EE.UU. los analistas esperan que la inflación siga perdiendo terreno dentro de las prioridades de las empresas”, añade.

El retorno de Donald Trump: arrancan las operaciones

Ocho años después de su primera toma de posesión como presidente, las empresas internacionales que cubren los analistas de Fidelity International creen que la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca tendrá más impacto que la última vez. Sin embargo, también existen expectativas de mejora real del valor de un conjunto de sectores, impulsadas principalmente por las esperanzas de un repunte de las fusiones empresariales. Desde Fidelity destacan que quienes cubren empresas de Norteamérica tienen una perspectiva más positiva que el conjunto del grupo en lo que respecta al impacto de la nueva administración en sus sectores.

“Los niveles de valoración se han recuperado desde los mínimos cíclicos, lo que ha aumentado la cobertura de los activos para los acreedores y el valor del capital para los accionistas. Esto, a su vez, ha mejorado el acceso de las empresas a los mercados de capitales, lo que ha dado lugar a un renovado interés por el crecimiento y la inversión en un sector que no hace mucho se daba por muerto”, señala Evan Delaney, analista de renta fija que cubre empresas norteamericanas de telecomunicaciones, medios de comunicación y tecnología. 

En este sentido, los analistas de Fidelity prevén un fuerte aumento de las adquisiciones y fusiones en una serie de sectores como la atención sanitaria, los servicios de comunicación, las TI, el sector inmobiliario y la energíaEn cambio, la gestora reconoce que los analistas centrados en Europa y Asia sospechan que sus empresas pueden enfrentarse a un cierre de mercados en EE.UU., por lo que están más preocupadas que en 2017 sobre el impacto de una nueva guerra comercial en los beneficios.

Otra conclusión relevante es que, como demuestran las fluctuaciones de las expectativas del mercado en materia de inflación y tipos de interés en el mes transcurrido desde que los analistas rellenaron la encuesta, la idea de un escenario de “reflación” para el próximo año varía mucho en función del sector y la región. En concreto, el 47% de nuestros analistas norteamericanos afirmó que los directivos de sus empresas tenían más confianza para invertir en los próximos doce meses. Una cifra que triplica la de hace un año.

El gran avance de la IA no se producirá este año

Una de las tendencias que arroja la encuesta analistas es un pequeño descenso en la proporción de analistas de Fidelity International que espera que la IA tenga un impacto positivo en los beneficios de sus empresas en el próximo año, en comparación con esta misma fecha hace doce meses. En concreto, un 72% espera que la IA no tenga ningún impacto este año.

“La IA sigue siendo más una palabra de moda que un motor de beneficios en este momento”, afirma Evan Delaney, analista de renta fija de telecomunicaciones, medios de comunicación y tecnología centrado en Norteamérica. Sin embargo, la analista sí espera que la IA tenga un impacto moderadamente positivo en la generación de beneficios de sus empresas este año, gracias en gran medida a la automatización de los centros de atención telefónica y otras actividades de atención al cliente que utilizan esta tecnología. Las actividades administrativas y las funciones de atención al cliente son los ejemplos más citados por los analistas de Fidelity sobre el uso de la IA por parte de las empresas con las que hablan. Aunque la mayoría de los analistas afirma que al menos algunas de sus empresas están mejorando la productividad gracias a la IA, la respuesta más frecuente con diferencia es que esto solo se aplica a una minoría de las empresas que cubren

“Curiosamente, es mayor el número de analistas que esperan que sus empresas gasten más en IA este año que los que esperan que aumenten sustancialmente el uso de esta tecnología”, señalan desde Fidelity. 

Además, muchos analistas esperan que la IA tenga un impacto positivo en los beneficios de las empresas en un horizonte de cinco años, en comparación con sus expectativas más neutrales para los próximos doce meses. Mientras tanto, los inversores que esperan ver grandes avances en la adopción de la IA y casos de uso revolucionarios tendrán que esperar.

En conjunto, el 28% afirma que en estos momentos existe una gran disparidad de valoraciones entre las empresas que cubren. La atención sanitaria y la tecnología tienen la mayor proporción de analistas que ven una amplia divergencia en las valoraciones. “Existe una gran disparidad entre valores de alta y baja calidad. Sigue habiendo dificultades para los valores de pequeña capitalización, ya que la mayoría de los mercados finales flaquea o sigue corrigiendo tras el COVID”,  afirma Matthew Bowles, analista de renta variable del sector de la tecnología de la información especializado en la UE.

China: ¿hacia dónde deben mirar los inversores?

En el contexto actual, las dudas sobre la inversión en China reaparecieron el año pasado, cuando el país se enfrentó a una serie de dificultades económicas. Sin embargo, la encuesta a analistas de Fidelity muestra que se espera que las medidas de estímulo del gobierno mitiguen las presiones bajistas sobre la economía y mejoren las perspectivas de beneficios de varios sectores.

Los analistas de China de Fidelity afirmaron tener grandes expectativas en materia de política presupuestaria y monetaria en 2025: más del 70% de ellos afirma que la política monetaria tendrá un impacto positivo en los fundamentales de las empresas, mientras que más del 80% dice lo mismo de los planes de gasto público. Ambos porcentajes son los más altos del mundo. “La economía está ralentizándose. Sin embargo, la ralentización debería compensarse con una política de estímulos para impulsar el consumo interno y reducir el exceso de oferta”, afirma Eric Tse, analista de acciones de empresas automovilísticas chinas

Como aún no está claro quién ganará en el tira y afloja entre los estímulos públicos y las dificultades macroeconómicas, el 44% de los analistas en China espera que los márgenes de las empresas que cubren aumenten moderadamente en los próximos 12 meses, frente al 67% en Japón y el 56% en el resto de Asia. De los encuestados chinos, el 44% estima que los márgenes se mantendrán sin cambios y el 11% prevé un deterioro moderado. No obstante, el 60% de los analistas de China espera que las empresas que cubren aumenten moderadamente los pagos totales de dividendos este año. Esta cifra es superior al 38% de Asia (menos China y Japón), aunque sigue estando por detrás de Japón, que alcanza casi el 90%, el porcentaje más alto del mundo.

¿Habrá un repunte primaveral de los bonos high yield?

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Bonos high yield repunte primaveral
Foto cedida

¿Existe cierta estacionalidad en la rentabilidad de los bonos corporativos high yield? Abril ha sido históricamente el mes más rentable para mantener bonos high yield, así que ¿deberíamos esperar un repunte primaveral para esta clase de activos?

Existe una especie de patrón trimestral, en el que los bonos high yield suelen tener un buen comportamiento en el primer mes de cada trimestre (excepto en el tercer trimestre). Los posibles motivos podrían ser los habituales períodos de bloqueo previos a la publicación de resultados, que se traducen en menores emisiones en esos meses, y una mayor reinversión de cupones en enero y julio, lo que genera demanda de bonos. De manera similar, las rentabilidades relativamente más bajas de los meses de verano podrían obedecer a un repunte de las emisiones antes del período vacacional, junto con el menor número de profesionales de la inversión en sus puestos durante el verano, lo que afecta a la tolerancia al riesgo y a la liquidez.

Es algo simplista atribuirlo todo a unos pocos factores. Si nos atenemos a la historia, vemos que los acontecimientos clave influyeron en las rentabilidades. Por ejemplo, podemos reconocer rápidamente las ventas masivas de marzo de 2020, cuando la pandemia de covid-19 asustó a los mercados, o el hundimiento de Lehman Brothers en septiembre de 2008 y sus consecuencias un mes después, que sacudieron la resistencia del mercado. Por el contrario, desde abril y mayo de 2009, tenemos el gran repunte del apetito de riesgo, cuando la intervención coordinada de las autoridades a nivel mundial empezó a reparar los mercados tras la crisis financiera mundial.

Podemos llevar el análisis un paso más allá y comparar cómo se comporta el high yield en comparación con los bonos gubernamentales (a lo que se denomina rentabilidad superior). Cabe señalar que la rentabilidad superior del índice es un cálculo bastante complejo, ya que cada bono que lo compone se compara en términos de riesgo con un bono gubernamental correspondiente.

Para este ejercicio, en lugar de mostrar la rentabilidad media, podemos fijarnos en la rentabilidad mediana (que elimina los extremos). Como se muestra en el gráfico 3, una vez más, abril es un mes excelente, con rentabilidades positivas en 22 de los últimos 27 años (81%). Quitando junio y agosto, históricamente, los bonos high yield han superado las rentabilidades de los bonos del Estado. Desde el punto de vista matemático tiene sentido. En el período de 27 años que se muestra en el gráfico, el ICE Global High Yield Index ofreció una rentabilidad total del 381%, mientras que el ICE US Treasury Index ofreció un 157%.1 Deberíamos esperar que el high yield tenga más meses positivos que negativos en total y que la rentabilidad adicional media sea muy superior a cero con el tiempo.

Falta de oferta

La oferta bruta de bonos high yield tiende a moderarse en abril tras un repunte en marzo, antes de un nuevo repunte al entrar en verano. Lo interesante en lo que va de año es que el aumento previsto de la oferta no se ha producido. En las seis primeras semanas de 2025, las emisiones brutas high yield no financieras en EE. UU. ascendieron a solo 29.000 millones de dólares, frente a los 37.000 millones de dólares del mismo período de 2024. Del mismo modo, en Europa solo se emitieron 5.000 millones de euros en bonos high yield en euros en las primeras seis semanas de 2025, comparado con los 6.000 millones de euros del año pasado.2

Si la oferta continúa en los niveles actuales, es posible que no cumpla las expectativas. Dado el menor número de bajadas de los tipos de interés en EE. UU. (en niveles altos durante más tiempo), es posible que más empresas traten de financiar sus planes de inversión en activo fijo (capex) con el flujo de caja interno en lugar de a través de la deuda. La inquietud acerca de los aranceles también puede estar frenando el optimismo. Con algunas fechas límite clave sobre los aranceles que entrarán en vigor en marzo (4 de marzo: Canadá y México; 12 de marzo: aranceles más amplios sobre el acero y el aluminio) y abril (informe sobre aranceles recíprocos entre EE. UU. y otros países), esto podría explicar la reticencia de las empresas, aunque el indicador de confianza de los CEOs del Conference Board aumentó considerablemente en el primer trimestre de 2025 (publicación de febrero de 2025).

El riesgo aquí es que la oferta no se abandone, sino que se reduzca en los pocos meses restantes del año. Dicho esto, en los últimos años hemos visto que los prestatarios a menudo miran más allá de los mercados públicos de bonos high yield hacia el crédito privado, los bancos y los préstamos sindicados como fuentes de financiación, por lo que acogeríamos con satisfacción una oferta adicional de bonos high yield. Creemos que hay suficiente apetito de high yield para evitar la indigestión, pero con los diferenciales de crédito en niveles relativamente ajustados, existe la posibilidad de cierta volatilidad de cara al verano.

Demanda continua

Puede que falte oferta, pero no demanda. Los flujos de fondos del sector hacia el high yield han sido excelentes últimamente, con unas entradas netas combinadas de 3.900 millones de dólares estadounidenses en fondos de inversión y fondos cotizados high yield en euros y en dólares estadounidenses en las cuatro semanas anteriores al 14 de febrero de 2025.3

Hay muchas razones para tener bonos high yield. La dinámica de crecimiento e inflación sigue siendo favorable para el high yield estadounidense. Hasta ahora, los beneficios han sido sólidos. De hecho, a mediados de febrero, con el 77% de las empresas del S&P 500 que publicaron sus resultados reales, el crecimiento interanual de los beneficios del cuarto trimestre de 2024 fue del 16,9%, el resultado más alto desde el cuarto trimestre de 2021. Además, las expectativas ascendentes de beneficios en EE. UU. para el primer trimestre de 2025 se han rebajado, lo que deja el listón bajo para superar los beneficios cuando se publiquen en abril/mayo.4

En el caso de Europa, el Banco Central Europeo sigue firmemente en modo rebaja de tipos, lo que debería ayudar a impulsar la actividad de refinanciación. Una posible solución a la guerra en Ucrania sería un acontecimiento de riesgo positivo, que podría hacer bajar los precios de la energía en el continente y generar oportunidades de reconstrucción. También existe la posibilidad de que Alemania emprenda un estímulo fiscal si la composición de su gobierno cambia en las elecciones de febrero. Ambos acontecimientos tienen el potencial de aumentar los ingresos entre los prestatarios high yield.

Dado que las perspectivas de impago parecen favorables, los inversores están dispuestos a pasar por alto los reducidos diferenciales de crédito y centrarse en el rendimiento relativamente atractivo que ofrecen los bonos high yield, actualmente del 7,2% en EE. UU. y del 5,2% en Europa.5 Seguimos siendo moderadamente optimistas acerca de esta clase de activos, pero con los diferenciales de crédito ajustados, la selección de valores es cada vez más importante para la rentabilidad.

 

 

Tribuna de Agnieszka Konwent-Morawski y Brent Olson, gestores de cartera de Janus Henderson

Estacionalidad y oferta: ¿habrá un repunte primaveral del high yield?

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Bonos high yield repunte primaveral
Foto cedida

¿Existe cierta estacionalidad en la rentabilidad de los bonos corporativos high yield? Abril ha sido históricamente el mes más rentable para mantener bonos high yield, así que ¿deberíamos esperar un repunte primaveral para esta clase de activos?

Existe una especie de patrón trimestral, en el que los bonos high yield suelen tener un buen comportamiento en el primer mes de cada trimestre (excepto en el tercer trimestre). Los posibles motivos podrían ser los habituales períodos de bloqueo previos a la publicación de resultados, que se traducen en menores emisiones en esos meses, y una mayor reinversión de cupones en enero y julio, lo que genera demanda de bonos. De manera similar, las rentabilidades relativamente más bajas de los meses de verano podrían obedecer a un repunte de las emisiones antes del período vacacional, junto con el menor número de profesionales de la inversión en sus puestos durante el verano, lo que afecta a la tolerancia al riesgo y a la liquidez.

Es algo simplista atribuirlo todo a unos pocos factores. Si nos atenemos a la historia, vemos que los acontecimientos clave influyeron en las rentabilidades. Por ejemplo, podemos reconocer rápidamente las ventas masivas de marzo de 2020, cuando la pandemia de covid-19 asustó a los mercados, o el hundimiento de Lehman Brothers en septiembre de 2008 y sus consecuencias un mes después, que sacudieron la resistencia del mercado. Por el contrario, desde abril y mayo de 2009, tenemos el gran repunte del apetito de riesgo, cuando la intervención coordinada de las autoridades a nivel mundial empezó a reparar los mercados tras la crisis financiera mundial.

Podemos llevar el análisis un paso más allá y comparar cómo se comporta el high yield en comparación con los bonos gubernamentales (a lo que se denomina rentabilidad superior). Cabe señalar que la rentabilidad superior del índice es un cálculo bastante complejo, ya que cada bono que lo compone se compara en términos de riesgo con un bono gubernamental correspondiente.

Para este ejercicio, en lugar de mostrar la rentabilidad media, podemos fijarnos en la rentabilidad mediana (que elimina los extremos). Como se muestra en el gráfico 3, una vez más, abril es un mes excelente, con rentabilidades positivas en 22 de los últimos 27 años (81%). Quitando junio y agosto, históricamente, los bonos high yield han superado las rentabilidades de los bonos del Estado. Desde el punto de vista matemático tiene sentido. En el período de 27 años que se muestra en el gráfico, el ICE Global High Yield Index ofreció una rentabilidad total del 381%, mientras que el ICE US Treasury Index ofreció un 157%.1 Deberíamos esperar que el high yield tenga más meses positivos que negativos en total y que la rentabilidad adicional media sea muy superior a cero con el tiempo.

Falta de oferta

La oferta bruta de bonos high yield tiende a moderarse en abril tras un repunte en marzo, antes de un nuevo repunte al entrar en verano. Lo interesante en lo que va de año es que el aumento previsto de la oferta no se ha producido. En las seis primeras semanas de 2025, las emisiones brutas high yield no financieras en EE. UU. ascendieron a solo 29.000 millones de dólares, frente a los 37.000 millones de dólares del mismo período de 2024. Del mismo modo, en Europa solo se emitieron 5.000 millones de euros en bonos high yield en euros en las primeras seis semanas de 2025, comparado con los 6.000 millones de euros del año pasado.2

Si la oferta continúa en los niveles actuales, es posible que no cumpla las expectativas. Dado el menor número de bajadas de los tipos de interés en EE. UU. (en niveles altos durante más tiempo), es posible que más empresas traten de financiar sus planes de inversión en activo fijo (capex) con el flujo de caja interno en lugar de a través de la deuda. La inquietud acerca de los aranceles también puede estar frenando el optimismo. Con algunas fechas límite clave sobre los aranceles que entrarán en vigor en marzo (4 de marzo: Canadá y México; 12 de marzo: aranceles más amplios sobre el acero y el aluminio) y abril (informe sobre aranceles recíprocos entre EE. UU. y otros países), esto podría explicar la reticencia de las empresas, aunque el indicador de confianza de los CEOs del Conference Board aumentó considerablemente en el primer trimestre de 2025 (publicación de febrero de 2025).

El riesgo aquí es que la oferta no se abandone, sino que se reduzca en los pocos meses restantes del año. Dicho esto, en los últimos años hemos visto que los prestatarios a menudo miran más allá de los mercados públicos de bonos high yield hacia el crédito privado, los bancos y los préstamos sindicados como fuentes de financiación, por lo que acogeríamos con satisfacción una oferta adicional de bonos high yield. Creemos que hay suficiente apetito de high yield para evitar la indigestión, pero con los diferenciales de crédito en niveles relativamente ajustados, existe la posibilidad de cierta volatilidad de cara al verano.

Demanda continua

Puede que falte oferta, pero no demanda. Los flujos de fondos del sector hacia el high yield han sido excelentes últimamente, con unas entradas netas combinadas de 3.900 millones de dólares estadounidenses en fondos de inversión y fondos cotizados high yield en euros y en dólares estadounidenses en las cuatro semanas anteriores al 14 de febrero de 2025.3

Hay muchas razones para tener bonos high yield. La dinámica de crecimiento e inflación sigue siendo favorable para el high yield estadounidense. Hasta ahora, los beneficios han sido sólidos. De hecho, a mediados de febrero, con el 77% de las empresas del S&P 500 que publicaron sus resultados reales, el crecimiento interanual de los beneficios del cuarto trimestre de 2024 fue del 16,9%, el resultado más alto desde el cuarto trimestre de 2021. Además, las expectativas ascendentes de beneficios en EE. UU. para el primer trimestre de 2025 se han rebajado, lo que deja el listón bajo para superar los beneficios cuando se publiquen en abril/mayo.4

En el caso de Europa, el Banco Central Europeo sigue firmemente en modo rebaja de tipos, lo que debería ayudar a impulsar la actividad de refinanciación. Una posible solución a la guerra en Ucrania sería un acontecimiento de riesgo positivo, que podría hacer bajar los precios de la energía en el continente y generar oportunidades de reconstrucción. También existe la posibilidad de que Alemania emprenda un estímulo fiscal si la composición de su gobierno cambia en las elecciones de febrero. Ambos acontecimientos tienen el potencial de aumentar los ingresos entre los prestatarios high yield.

Dado que las perspectivas de impago parecen favorables, los inversores están dispuestos a pasar por alto los reducidos diferenciales de crédito y centrarse en el rendimiento relativamente atractivo que ofrecen los bonos high yield, actualmente del 7,2% en EE. UU. y del 5,2% en Europa.5 Seguimos siendo moderadamente optimistas acerca de esta clase de activos, pero con los diferenciales de crédito ajustados, la selección de valores es cada vez más importante para la rentabilidad.

 

 

Tribuna de Agnieszka Konwent-Morawski y Brent Olson, gestores de cartera de Janus Henderson

Las startups dirigidas por un fundador individual se han más que duplicado, pero tienen menos éxito para conseguir capital

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startups fundador individual capital riesgo
Pixabay CC0 Public Domain

Las startups lideradas por un fundador en solitario se han más que duplicado en la última década, mientras que las empresas de nueva creación con tres, cuatro y cinco fundadores se han vuelto menos frecuentes. Sin embargo, los fundadores en solitario tienen menos probabilidades de obtener financiación de capital riesgo. A su vez, el reparto equitativo del capital es cada vez más común entre los equipos fundadores, y la propiedad de los accionistas disminuye más en las primeras etapas de financiamiento.

Son los aspectos más destacados del Founder Ownership Report 2025 de Carta, plataforma de software y servicios para fondos de venture capital. El informe, realizado en base al análisis de datos anónimos de más de 45.000 startups constituidas entre 2015 y 2024, arroja nueva luz sobre cómo funciona la propiedad de los fundadores de startups en todo el ecosistema de emprendimiento de Estados Unidos.

“¿Cómo debe gastar una empresa este valioso recurso? Esperamos que estos datos ayuden a los equipos fundadores y a sus inversores a plantearse esta cuestión en todas las fases del proceso de financiamiento”, escriben en el arranque del reporte sus autores, Peter Walker y Kevin Dowd.

Aspectos destacados

Durante los últimos años, el porcentaje de todas las startups en Carta con un fundador en solitario ha ido en aumento, y esta tendencia se aceleró en 2024. Alrededor del 35% de todas las nuevas startups del año pasado tenían un solo fundador, frente al 29% en 2023 y el 17% en 2017.

Como contrapartida, los equipos de fundadores más grandes son cada vez menos frecuentes. En 2024, solo el 16% de todas las nuevas startups tenían tres fundadores, el 7% tenían cuatro y el 4% tenían cinco. En cada caso, se trata de los porcentajes más bajos de los últimos 10 años.

Estos cambios en el tamaño de los grupos de fundadores han continuado desarrollándose de manera constante, incluso cuando el mercado de capital riesgo en general ha atravesado un período de considerable volatilidad, puntualiza el informe.

El reporte destaca también que los fundadores en solitario tienen menos probabilidades de obtener financiación de capital riesgo en comparación con los equipos fundadores más grandes. Mientras que los fundadores en solitario representaban el 35% de todas las empresas constituidas en 2024, sólo representaban el 17% de todas las empresas lanzadas en 2024 que también cerraron una ronda de capital riesgo antes de finales de año.

Por otra parte, las startups con tres, cuatro y cinco fundadores, tienden a estar por encima de su peso. Alrededor del 11% de todas las startups fundadas el año pasado que ya han recibido financiación de capital riesgo tienen cinco fundadores.

“Aunque los datos no muestran las razones exactas de esta preferencia observada por los cofundadores, podemos especular que los inversores quieren tanto un seguro (en caso de que un fundador principal abandone la empresa) como habilidades complementarias (tal vez un fundador comercial emparejado con un fundador técnico) para reducir el riesgo de estas apuestas en fase inicial”, indica el informe.

Otro punto importante que resalta la investigación de Carta es que el reparto equitativo del capital es cada vez más común. Aunque la mayoría de los equipos fundadores optan por dividir el capital entre ellos de forma desigual, un número creciente de cofundadores optan por un reparto equitativo. Los números así lo señalan: en 2024, el 45,9% de los equipos de fundadores de dos personas dividieron su capital en partes iguales, en comparación con el 31,5% en el año 2015.

El informe también subraya que la propiedad de los fundadores disminuye más en las primeras etapas: después de recaudar una ronda inicial, el equipo fundador medio posee colectivamente el 56,2% del capital de su startup. En la serie A, esa cifra cae al 36,1%, y en la serie B, al 23%.

«En algunos casos, el equipo fundador está formado por una sola persona, un empresario en solitario con ganas de hacerlo todo. En otros casos, el equipo incluye a varios cofundadores que esperan utilizar sus habilidades complementarias para conquistar un mercado», señala el informe de Carta. «Desde el principio, decidir cómo dividir el capital entre cofundadores, inversores, empleados y otras partes interesadas es una elección estratégica, y sigue siendo fundamental a medida que la empresa crece», añade.

El reporte trata, además analiza las startups de diferentes industrias. Una de las conclusiones que puede leerse es que en general, las empresas emergentes de sectores centrados en el software tienden a tener equipos fundadores más pequeños que las empresas emergentes de industrias intensivas en investigación que fabrican productos físicos.

Carta, con 12 años de experiencia en capital y privado y con 5 oficinas en distintos continentes, ayuda a más de 45.000 empresas respaldadas principalmente por capital riesgo y a 2,4 millones de titulares de valores a gestionar más de 3 billones de dólares en capital.

 

El regreso de Trump invita a añadir riesgo en las carteras: fondos para una nueva era

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regreso de Trump riesgo carteras

Frente a un entorno de bajadas de tipos de interés que invitaría a ganar exposición a renta fija de más duración, la llegada de Donald Trump al poder lleva a las gestoras a recomendar más exposición a renta variable para beneficiarse del efecto Trump 2.0.

Solo en el periodo entre el 20 de enero, fecha de su toma de posesión como 47º presidente de EE.UU., y el 5 de febrero, Donald Trump ha firmado 54 órdenes ejecutivas, un récord histórico si se toma como referencia el marco temporal de los primeros 100 días de mandato. Para hacerse una idea de la magnitud y rapidez con la que está actuando la nueva Administración, Trump firmó 220 órdenes durante los cuatro años de su primer mandato. El presidente estadounidense que ostenta el récord de órdenes ejecutivas en el cargo no puede ser más simbólico: se trata de Franklin D. Roosevelt, que nada más acceder al poder en 1933 puso en marcha el New Deal para sacar a EE.UU. de la Gran Depresión, firmando hasta 99 órdenes ejecutivas en sus primeros 100 días en el cargo.

Eiko Sievert, director sénior en Scope Ratings, cree que la avalancha de nuevas órdenes ejecutivas “marca un fuerte reenfoque de las prioridades políticas de EE.UU.”, pero avisa de que, paradójicamente, los inversores deberán esperar más volatilidad en vez de más certidumbre, porque “la formulación de nuevas políticas seguirá siendo cambiante y volátil, ya que las negociaciones entre EE.UU. y los países que más interesan al presidente pueden implicar cambios y retrocesos repentinos”.

Desentrañando a Trump 2.0

El otra vez presidente de EE.UU. ha vuelto a la Casa Blanca con la promesa de más crecimiento y más “America First” para todos. Su agenda, conocida coloquialmente como Trump 2.0, tiene como propuestas estrella la aplicación masiva de aranceles, el incentivo a la industria local del petróleo, consolidar el liderazgo de EE.UU. en inteligencia artificial (IA) y el adelgazamiento de la administración pública a través del nuevo Departamento de Eficiencia (DOGE) que lidera Elon Musk. Estas y otras de sus promesas electorales tienen un efecto potencialmente inflacionario, que han llevado a una fuerte revisión de las expectativas de bajadas de tipos de interés para la Reserva Federal, que ya decidió tomarse una pausa en la reunión de enero.

Desde Scope Ratings citan como retos “persistentes” para el país la creciente polarización de la política interna y los desafíos a la gobernanza, el debilitamiento persistente de las finanzas públicas (con un nivel de endeudamiento récord desde la IIGM) y el defecto no resuelto en el marco fiscal de EE.UU., que da lugar a recurrentes bloqueos del techo de la deuda (con el riesgo asociado de un impago técnico).

Según el informe de UBS ‘FAQs on tariffs’, “los inversores se han visto alentados por indicios de que las amenazas arancelarias de Trump podrían ser más negociables de lo pensado”. Para los expertos de la entidad, “la clave estará en si Trump se ha convencido de que los aranceles merecen la pena por sí mismos, y no sólo como instrumento de negociación”. En la firma tienen como escenario central la aplicación de “aranceles selectivos” con potencial para “mellar, pero no descarrilar”, el crecimiento económico estadounidense.

Así, explican que EE.UU. es “una economía relativamente autosuficiente, con una dependencia relativamente baja del comercio internacional”, dado que solo importa el equivalente al 14% de su PIB (datos de 2023). Sin embargo, la primera batería de aranceles a México, Canadá y China puede explicarse porque estos países acaparan el 43% de esas importaciones. En opinión de los expertos de UBS, es “improbable” que EE.UU. y China sufran recesiones incluso aunque se apliquen recíprocamente aranceles significativos, “pero otros países que son más dependientes del comercio bilateral con EE.UU., especialmente Canadá y México, podrían ser más vulnerables”.

Los expertos consideran “improbable” la perspectiva de una recesión global en el corto plazo, pero sí alertan de una nueva reconfiguración de los patrones de comercio mundial por la nueva política arancelaria de los EE.UU.: “Cuanto más altos sean los aranceles, más incentivos habrá para tomar medidas como trasladar fábricas de China a países vecinos con salarios bajos”. Sin embargo, los expertos se muestran más escépticos con el efecto deseado por la nueva Administración, que no es otro que las compañías retornen la producción a terreno estadounidense: “Los salarios en EE.UU. son elevados, y los aranceles en represalia podrían dificultar la exportación desde cualquier fábrica de nueva construcción en EE.UU.”, concluyen.

Se mantiene el excepcionalismo

Frente a estas perspectivas negativas, los inversores han preferido seguir validando la tesis del excepcionalismo estadounidense, después de dos años de retornos de doble dígito para la bolsa americana a pesar de lo elevado de los tipos de interés. En este tiempo, las compañías estadounidenses han demostrado la fortaleza de sus ingresos y retornos de capital, apoyándose en un entorno de políticas fiscales y regulaciones favorables al tejido corporativo, abundante liquidez, el boom del interés inversor por la IA, la disposición del consumidor estadounidense para seguir gastando y la cultura de innovación y emprendimiento que caracteriza al país. “A pesar de las elevadas valoraciones actuales, tanto en términos absolutos como relativos con respecto a otros mercados y estándares históricos, existen razones de peso para seguir invirtiendo en la economía estadounidense debido a sus fortalezas estructurales”, corrobora Mario González, responsable de Capital Group para los mercados de Iberia y US Offshore.

Según datos de BlackRock, las compañías estadounidenses podrían reportar un beneficio medio de hasta el 14% en 2025, y anticipan que “todos los sectores – incluso los que tienen dificultades, como energía, materiales y salud- tengan crecimiento”. Entre aquellos que creen que podrían beneficiarse de nuevas órdenes ejecutivas presidenciales destacan al financiero, “que podría obtener un impulso de la esperada desregulación si esto alienta mayor actividad corporativa”, y al energético, ya que está en la agenda de Trump “impulsar la producción de energía y facilitar la obtención de permisos para construir infraestructuras energéticas”.

“Los beneficios estadounidenses son elevados, ya que las empresas han podido mantener los altos precios del periodo en que se brindaban ayudas por la pandemia. Además, los inversores están entusiasmados con la perspectiva de futuros recortes en el impuesto sobre sociedades y un crecimiento superior y sostenido del PIB de EE.UU., y extrapolan todo ello a continuas ganancias”, describe por su parte Rob Almeida, estratega de MFS Investment Management.

En una nota reciente, Almeida explicaba que la economía estadounidense ha experimentado un cambio sustancial en el ciclo de capital: “En lugar de financiar dividendos y recompras de acciones, muchas empresas están financiando proyectos tangibles”. Aunque indica que este cambio podría implicar un mayor crecimiento y una inflación más elevada, el estratega avisa de que también conllevaría “un grandísimo cambio en los ganadores y los perdedores en el mercado” y pronostica que los líderes del futuro en los mercados bursátiles probablemente sean “aquellas empresas que se escuden frente a la competencia y sean capaces de proteger los márgenes de beneficios”.

Propuestas más arriesgadas

La respuesta general de las gestoras a la pregunta de cómo posicionar las carteras para este nuevo orden político y económico es unívoca: asumir más riesgo. Para la elaboración de este reportaje, hemos contado con la participación de 19 gestoras de activos que han propuesto 30 fondos de inversión con los que construir carteras que puedan beneficiarse de las dinámicas de mercado que surjan durante el nuevo mandato de Donald Trump. De ellos, un 52% se corresponden con fondos de renta variable, un 34% son fondos de renta fija y el resto son fondos alternativos y fondos mixtos, con un 7% cada categoría.

Dentro de la renta variable, las preferencias de las gestoras han apuntado a áreas muy concretas: un 33% son fondos de renta variable global, un 27% invierten en acciones de compañías tecnológicas, y un 20%, en renta variable estadounidense. El 20% restante lo constituyen recomendaciones para ganar exposición a renta variable europea y asiática.

La búsqueda de oportunidades por valoración y dispersión entre mercados explica que la renta variable global haya sido la categoría más elegida. Por ejemplo, la estrategia del Jupiter Merian World Equity Fund se centra en explotar las ineficiencias del mercado a través de una gestión dinámica y una investigación rigurosa y evidencia objetiva, “lo que permite identificar y capitalizar oportunidades en un entorno de mercado volátil”, en palabras de Susana García, Sales Manager en Jupiter AM Iberia. Así, el fondo proporciona exposición tanto a grandes nombres en el índice como a ideas de pequeña capitalización con alta convicción, posicionándose en palabras de García para “capear el temporal”, pero también para beneficiarse del viento de cola de la agenda proempresarial de Trump.

Desde Columbia Threadneedle Investments proponen el CT Lux Global Focus, un fondo de crecimiento y calidad que suele invertir en menos de 50 valores. Andrew Harvie, gestor de carteras de clientes de la firma, explica que este producto se diferencia de sus homólogos porque su precepto rector es el de la “ventaja competitiva”, lo que le permite encontrar ideas en algunas áreas donde no tienden a invertir los fondos de calidad tradicionales, como por ejemplo semiconductores o bancos. “También garantiza que reaccionemos con rapidez cuando veamos el potencial de destrucción de valor en un sector”, explica. El fondo cuenta actualmente con posiciones en carteras de compañías como Linde (gases industriales) o Compass (proveedor de servicios de catering subcontratados) que creen que podrían beneficiarse de las nuevas políticas, aunque Harvie aclara que las mantienen “no por el comercio de Trump, sino porque son líderes en lo que hacen y están respaldadas por un crecimiento estructural”.

Desde UPB, el gestor Marting Moeller destaca lo positivo de las perspectivas para la renta variable mundial para 2025, con un crecimiento previsto del BPA del 12% para el MSCI AC World. Afirma que las decisiones que se tomen en EE.UU. “pueden mejorar la confianza empresarial y de los consumidores, consolidar el déficit presupuestario, estabilizar el conflicto de Ucrania e impulsar la actividad interna”, pero también advierte de que la volatilidad puede aumentar, debido a factores como la adopción de la IA o las incertidumbres en torno al comercio mundial y las políticas fiscales. Para navegar este entorno, desde UBP proponen la estrategia UBAM – 30 Global Leaders Equity, que invierte en empresas y segmentos con perfiles de creación de valor elevados y sostenibles y que, históricamente, ha demostrado resistencia en condiciones de mercado volátiles. Actualmente la mayor exposición de la cartera está en empresas orientadas a los servicios, que podrían verse menos afectadas por los aranceles.

“Con las expectativas de ganancias altas en los sectores cíclicos en un momento en que EE.UU. está experimentando un aterrizaje suave, creemos que habrá poco margen para decepciones en las ganancias en 2025”, explica Mark Denham, gestor de Carmignac. El fondo Carmignac P. Grandchildren se está  centrando  en  empresas  de calidad con alta rentabilidad, “para evitar sorpresas desagradables y penalizaciones en las ganancias en la medida de lo posible”. Destaca la importante exposición del fondo al sector sanitario, que representa el 27% de la cartera. “La reacción negativa del mercado a la postura percibida del Sr. RF Kennedy Jr. sobre las vacunas es, en nuestra opinión, una reacción exagerada. Prevemos que su atención principal se centrará en el sector de alimentos y bebidas y en cuestiones relacionadas con los ingredientes, en lugar de en la atención sanitaria”, explica Denham. El fondo también está invertido en compañías que denominan como “tecnología de alta visibilidad”, como Microsoft y Amazon, para beneficiarse de las políticas de Trump que favorecen la desregulación tecnológica y las inversiones significativas en IA.

¿Qué hay dentro de mi fondo?

La intersección entre renta variable e inteligencia artificial explica en gran parte el posicionamiento recomendado de las gestoras. Al mismo tiempo, obliga a los inversores a tener que analizar muy bien el posicionamiento de los fondos, para determinar qué quieren incorporar exactamente a sus carteras. Así, por ejemplo, Groupama Global Disruption está categorizado como fondo de renta variable global pero tiene el mandato de buscar un número limitado de empresas (entre 30 y 60) que el equipo gestor considere verdaderamente disruptivas.

Julia Kung, gestora del fondo, indica que una de las nuevas órdenes ejecutivas firmadas por Trump, que remite específicamente a la IA, hace hincapié en sostener y mejorar el dominio global de Estados Unidos para promover la competitividad económica, lo que podría conducir a “mayores inversiones en investigación y desarrollo de IA, fomentando la innovación que posicione a Estados Unidos como líder en el sector de IA a nivel mundial”. Varias de las convicciones clave de Groupama AM en la disrupción global dentro de la megatendencia que denomina “digital” son empresas que podrían beneficiarse de los cambios en curso en la economía global relacionados con los avances de la IA.

En una línea similar nos encontramos al JSS Sustainable Equity – Tech Disruptors. Este fondo de J. Safra Sarasin SA invierte con un enfoque deep tech en compañías tecnológicas de todo el espectro de capitalizaciones del mercado, a diferencia de otros fondos de la misma categoría. “Tomando como referencia el primer mandato de Trump, de 2017 a 2021, debemos esperar una administración a favor del desarrollo empresarial con menor regulación e impuestos. Esto podría favorecer el incremento de los flujos de capital y las operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A), lo que sería favorable para las empresas tecnológicas más pequeñas, susceptibles de ser incluidas en cartera”, explica Tomasz Godziek, gestor del fondo.

El experto piensa que la nueva administración debería acelerar el proceso de reshoring/onshoring de la producción; en este contexto, las compañías de hardware y semiconductores en las que está posicionado el fondo y que tienen instalaciones de fabricación en Estados Unidos se verán beneficiadas “no solo de los incentivos gubernamentales de EE.UU. para la producción local, sino también de la protección que supone contar con el acceso al mercado estadounidense sin imposición de aranceles”. Godziek también cree que el segmento de ciberseguridad saldrá beneficiado, tanto del aumento de las tensiones geopolíticas como “del renovado enfoque del nuevo presidente en la seguridad nacional”.

Con el foco en la IA

El interés apabullante por la IA ha sido otro punto de consenso, ya que las gestoras consultadas prevén que esta temática siga atrayendo flujos de inversión. “Creemos que las políticas de la nueva administración Trump podrían actuar como catalizadores positivos en tecnología. Una de las razones es el proyecto Stargate, que refuerza el compromiso gubernamental con la IA, acelerando su desarrollo, lo que podría beneficiar a las grandes tecnológicas y a empresas innovadoras en este espacio”, resume Dries Dury, gestor del DPAM B Equities Artificial Intelligence. Este fondo tiene como mandato seleccionar a empresas dentro de toda la cadena de valor de la IA.

Allianz Global Investors tiene uno de los fondos pioneros en este nicho, el Allianz Global Artificial Intelligence. Su gestor, Sebastian Thomas, subraya que el nuevo entorno de menor regulación y medidas fiscales más orientadas a estimular el crecimiento de las empresas incentivará una mayor inversión en sectores ligados a la IA, pero su impacto positivo podría ir más allá, beneficiando a industrias como las finanzas, la salud o la robótica avanzada. “Creemos que la disrupción causada por la IA abrirá nuevas oportunidades para empresas innovadoras en todos los sectores. La selección adecuada de acciones será crucial para aprovechar estas oportunidades, ya que los líderes actuales en IA podrían cambiar rápidamente en un entorno tan dinámico”, explica.

Coincide en esta percepción Hyun Ho, gestor del Fidelity Funds Global Technology Fund: “Este año las oportunidades en el sector tecnológico  deberían  empezar  a ampliarse más allá del estrecho mercado dominado por la IA y la volatilidad que posiblemente traiga”. Así, el experto de Fidelity International afirma que “el despliegue tecnológico se está produciendo en todos los ámbitos de la actividad económica”, y esto podría crear valor en grupos diversificados de empresas más allá de EE.UU., “cuya política arancelaria podría volverse en su contra”. Pone como ejemplo el lanzamiento de la china DeepSeek, “cuyo éxito paradójicamente se debe en parte a las políticas de EE.UU., que desde hace tiempo restringe el acceso de China a numerosos proveedores de chips y esto le obligó a desarrollar su propia tecnología”.

Más allá de las “Mag7”

Si las perspectivas apuntan a un mayor potencial de crecimiento en EE.UU. por todos los factores ya expuestos, parece lógico que las gestoras recomienden más renta variable USA para la cartera. Sin embargo, las valoraciones siguen siendo un interrogante, y al margen del interés obvio por la tecnología, hay casas que recomiendan otros acercamientos a las acciones estadounidenses. Una de ellas es Federated Hermes, que recomienda su fondo de pequeñas y medianas compañías estadounidenses Federated Hermes US SMID Equity Fund. “El fondo se beneficia de las políticas de la administración Trump de inversión en infraestructuras y promoción de la industria local, porque el 70% de las ventas de los valores en cartera depende de la demanda interna de EE.UU.”, explica en primer lugar Melanie Lange, directora de Desarrollo de Negocio en Iberia de Federated Hermes.

Lange considera que el punto de entrada actual es bueno para estas compañías, que han estado a la sombra frente al interés suscitado por las Siete Magníficas. Cita como otros factores de apoyo la fortaleza económica, unos tipos de interés más bajos, el enfoque hacia la relocalización y producción dentro de EE.UU., una mayor inversión en infraestructuras y el cambio demográfico estructural de población que se está trasladando hacia los estados del sur de EE.UU: “Son regiones tradicionalmente más benignas desde el punto de vista fiscal y que se están beneficiando de acceso a casas más baratas, oportunidades de empleo y del gasto en infraestructuras, que está generando oportunidades en esa región y un buen clima de negocios”.

El Capital Group Investment Company of America (ICA) es un fondo de Capital Group en activo desde 1933 que tiene la estrategia de invertir en empresas consolidadas de una amplia muestra representativa de la economía estadounidense. “Con las empresas de gran capitalización impulsando el mercado estadounidense, esta estrategia puede reducir potencialmente la volatilidad y los riesgos asociados a un índice concentrado”, explica González. ICA ha mantenido una infraponderación estructural en el sector de la tecnología de la información y en las empresas de los Siete Magníficos, favoreciendo un enfoque acción por acción basado en fundamentos ascendentes.

También propone Amundi un fondo de renta variable estadounidense, en este caso con sesgo hacia compañías de crecimiento, el Amundi Funds US Equity Fundamental Growth. “Para los inversores growth preocupados por los efectos de la volatilidad que puede generar la incertidumbre de las políticas de la nueva administración Trump en los mercados, el enfoque del fondo en la calidad a precios razonables ha producido históricamente un perfil de riesgo/rentabilidad atractivo a lo largo del tiempo con una menor volatilidad. Nuestro enfoque puede contribuir positivamente a la generación de alfa y a la gestión del riesgo a lo largo del tiempo”, indica Raúl Fernández, director de Distribución de Amundi Iberia.

¿Qué hacemos con la renta fija?

 Después de dos años de flujos de entrada récord a fondos del mercado monetario, el giro en la política de la Reserva Federal y el BCE está poniendo en evidencia que el riesgo de inversión es real. Sin embargo, si el momento de la primera bajada de tipos de interés ha sido tradicionalmente el pistoletazo de salida para que los inversores rotasen sus posiciones de acciones a bonos, incrementando la duración, en esta ocasión la tendencia no está siendo tan obvia.

Empezando por las recomendaciones con menor riesgo están las propuestas de Amundi y Eurizon. Fernández  propone  el  Amundi S.F. Diversified Short Term Bond ESG. El experto indica que, como se espera que Fed y BCE manejen distintos tiempos en sus respectivos ciclos de bajadas de tipos, “es más fácil tener convicción con los plazos cortos que con los largos”, por lo que considera que la estrategia “podría representar una opción de inversión estratégica para aquellos que buscan equilibrar el riesgo y la rentabilidad en el espacio a corto plazo”.

Eurizon propone el fondo de deuda pública en dólares Eurizon Fund – Bond USD LTE y el fondo de renta fija a corto plazo en dólares Eurizon Fund – Bond USD Short Term.

Jorge Díaz San Segundo, director de Ventas sénior para España y Portugal de la firma, indica que este tipo de soluciones pueden ofrecer una buena oportunidad de exposición dado que anticipan que las presumibles medidas que tomará el gobierno de Trump “deberían mantener un dólar fuerte”, que los rendimientos actuales “son muy atractivos” y que las probabilidades de relajación de los tipos de referencia “son más altas para el medio plazo”.

Desde MFS IM, Carlos Aparicio afirma que “es necesario reducir el riesgo en carteras multiactivo, ya que los mercados globales pueden estar en una encrucijada”. Desde la firma consideran que el crédito europeo es atractivo tanto desde el punto de vista táctico como estratégico, ya que “ofrece características defensivas convincentes, especialmente en comparación con su homólogo estadounidense”, y por ello recomiendan el MFS Meridian Funds – Euro Credit Fund. Aparicio también destaca los beneficios de diversificación que brinda este activo, que ha generado mayores rendimientos ajustados al riesgo a largo plazo, así como su atractiva valoración -“especialmente en términos de valor relativo”- y sus sólidos factores técnicos.

La propuesta de J. Safra Sarasin SAM también tiene tintes defensivos para los inversores con menor tolerancia al riesgo, pues el JSS Twelve Sustainable Insurance Bond se centra en deuda subordinada en euros emitida por compañías de seguros, una opción que consideran atractiva por la capacidad que ha mostrado históricamente el sector asegurador para aislarse de los efectos negativos de las políticas comerciales internacionales. “Las aseguradoras operan principalmente en mercados nacionales, donde su actividad está más influenciada por la evolución de los tipos de interés y de la demanda interna que por factores globales”, recuerda Dinesh Pawar, gestor del fondo. Éste añade que las aseguradoras son menos vulnerables a las fluctuaciones internacionales al ajustar su exposición a riesgos de divisas y volatilidad de mercados a través de una gestión eficaz de activos y pasivos. Pawar añade que, en el supuesto de que la inflación repuntara y los tipos de interés se mantuvieran altos durante más tiempo del esperado, “las aseguradoras ya han demostrado una notable capacidad para manejar estos ciclos, repercutiendo en los asegurados aumentos en las primas, lo que les permite adaptarse bien a los cambios en la coyuntura económica”.

Desde Janus Henderson, la gestora de cartera de clientes de renta fija Kareena Moledina se fija en el impacto de los aranceles sobre la inflación y sobre el comercio internacional: “No hay una claridad real en torno a la posible destrucción de la oferta y la demanda y a lo que sucederá si las empresas se ven obligadas a ajustar sus cadenas de suministro. Esperamos que esto cree ruido en torno a los datos económicos y, por lo tanto, más volatilidad”. Al mismo tiempo, considera muy claro que se mantendrá el entorno “higher for longer” y, por tanto, “la renta fija como clase de activo se vuelve más interesante”. La propuesta de la gestora es el Janus Henderson Multi-Sector Income, que invierte en todos los sectores de la renta fija con un enfoque bottom-up de alta convicción. “En este entorno, será importante construir una cartera sólida de abajo hacia arriba que se centre en identificar ganadores y evitar perdedores por país y empresa”, explica.

Moledina considera que el mercado actual “es más un mercado de carry y de selección de bonos, en el que los inversores serán recompensados recortando cupones aún relativamente altos y seleccionando bonos individuales en lugar de hacer apuestas macro”. Una de las formas en que la estrategia está consiguiendo carry de alta calidad es mediante la asignación a tramos de CLO con grado de inversión, como deuda de CLO AAA de Europa.

En una línea similar está el Capital Group Multi-Sector Income fund (LUX) (MSI), un fondo que invierte en bonos corporativos US con grado de inversión y high yield estadounidense, deuda de mercados emergentes y crédito titulizado. Álvaro Fernández,  Managing  Director para intermediarios financieros en Iberia de Capital Group, cita, entre los factores que apoyan la te- sis de inversión en renta fija, los factores técnicos de los mercados de crédito y los niveles actuales de los diferenciales, “que reflejan un en- torno general positivo en el que el crecimiento mundial ha demostrado ser más resistente y se espera que siga siendo positivo, siendo EE.UU. el principal motor del crecimiento mundial”. Fernández aclara que, aunque en EE.UU. los diferenciales están cerca de niveles que remiten a los 90 y en Europa cerca de las medias históricas, “el apalancamien- to corporativo sigue siendo muy saludable en comparación con los estándares históricos”.

El experto termina con una observación que afecta a todas las firmas con producto de renta fija y que bien puede delimitar el rumbo de los mercados en los próximos meses, a medida que los bancos centrales profundicen en sus políticas de relajación monetaria: “Es importante tener en cuenta que todavía hay 6,7 billones de dólares en efectivo (según el ICI Investment Company Institute) depositados en fondos del mercado monetario que pueden reinvertirse. Esto sigue siendo un apoyo positivo para el mercado”.

Puede leer el artículo completo en la revista en el siguiente link.

El equipo gestor del fondo de agricultura de Beka Finance se incorpora a Gannet Partners para lanzar el segundo fondo de su estrategia

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Gannet Partners fondo agricultura
Foto cedidaSantiago de Cárdenas, Borja de Roda, Gabriel Ocaña y Jaime Vázquez. 

El equipo formado por Borja de Roda, Jaime Vázquez y Santiago de Cárdenas, gestores y promotores del fondo Beka & Bolschare Iberian Agribusiness Fund, han llegado a un acuerdo con Gannet Partners SGEIC, sociedad gestora especialista en inversiones alternativas para incorporarse y continuar con la estrategia iniciada en 2021 centrada en el desarrollo y gestión de cultivos sostenibles de frutos secos y olivar. 

Durante estos últimos cuatro años, el equipo compuesto por De Roda, Vázquez y de Cárdenas ha concluido la inversión del fondo Beka & Bolschare Iberian Agribusiness Fund, invirtiendo más de 60 millones de euros de capital en nueve compañías en la Península Ibérica, abarcando más 2.700 hectáreas bajo gestión. En esta nueva etapa la filosofía y estrategia de inversión serán esencialmente continuistas con las de la fase anterior, aspecto para el cual estructurarán diferentes vehículos de inversión. 

Gannet Partners SGEIC y el nuevo equipo entrante están convencidos de la idoneidad del proyecto y del atractivo que representa esta clase de activo. La agricultura es una actividad alejada de la volatilidad de otros sectores económicos, por lo que se ha convertido en un «refugio», al resguardo de los vaivenes e incertidumbres. Su contribución al Producto Interior Bruto en España se aproxima al 11%, mientras que genera más del 14% del empleo nacional. 

Asimismo, el sector agrícola, en su eslabón primario, que abarca las tareas de plantación y gestión, constituye una alternativa de inversión cuyas propiedades, tales como la descorrelación, la cobertura frente a la inflación, la visibilidad de flujos de caja a largo plazo o la inherente sostenibilidad, la hacen única respecto a otra tipología de inversiones. 

El sector y su necesaria renovación

En un contexto global de crecimiento de la población y disminución de las tierras agrícolas aprovechables, surge el reto de tener que alimentar a más personas con menos tierras, de tal manera que para poder alimentar a la población mundial en las próximas décadas la productividad de las tierras debe mejorar en un 80%, por cuanto que, según los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en tan solo 25 años habrá que alimentar a una población que llegará a 9.000 millones de personas. 

Si nos centramos en España, aproximadamente el 51% de las explotaciones agrícolas y ganaderas tienen menos de 5 hectáreas y más del 55% de los agricultores tiene más de 55 años con un escaso relevo generacional. Por tanto, el nuevo equipo sostiene que el sector agrícola necesita de una renovación técnica y generacional, así como un proceso de consolidación que lleva aparejado un importe relevante de inversión. 

Borja de Roda, anterior CEO de Beka Asset Management desde 2020 a 2024, periodo en el que dicha gestora salió al mercado por primera vez alcanzando un patrimonio gestionado de 300 millones de euros diversificados en diferentes estrategias de inversión, tendrá también como misión favorecer la actividad comercial de Gannet Partners SGEIC. 

Por su parte, Gannet Partners SGEIC es una sociedad gestora fundada en 2023 por el equipo de inversión del Grupo Numa encabezado por Jorge Sanz, Alejandro Sanz y Gabriel Ocaña, junto con todo su equipo, quienes tras 15 años de trabajo en común y animados por el positivo desempeño de sus inversiones acometidas en crédito alternativo y en private equity decidieron dar forma al proyecto de Gannet Partners SGEIC.

A la fecha, Gannet Partners SGEIC está concluyendo el fundraising de su fondo Gannet Buyout Partners I vehículo que invierte en fondos de private equity del low & mid market principalmente en Estados Unidos. Asimismo, en lo que a crédito respecta, la gestora está concluyendo el periodo de inversión de su fondo Gannet Real Estate Finance SICC, vehículo especializado en deuda non performing con colateral inmobiliario.

Más de 2.500 profesionales de la industria vivieron la experiencia Future Proof Citywide en Miami Beach

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Future Proof Citywide Miami
Foto cedida

Bajo el slogan “Forjando la Nueva Frontera de la Inversión”, más de 2.500 profesionales de la industria provenientes de 13 países inundaron Miami Beach la semana pasada y vivieron la experiencia Future Proof Citywide, un evento de 4 días que abordó los nuevos paradigmas de inversión en un entorno dinámico y colaborativo, dirigido a la comunidad de inversión tanto en mercados públicos como privados.

Asesores financieros, RIAs, Family Offices, inversores institucionales, inversores de alto patrimonio (UHNW), ejecutivos de gestión patrimonial y de capital privado, entre otros miembros del sector, presenciaron charlas de primer nivel y tuvieron reuniones tanto individuales como grupales, además del plus de poder hacer networking las 24 horas.

Directamente frente a la playa, junto al Parque Lummus, entre las calles 6 y 10, los profesionales de la industria ocuparon más de 25 hoteles y una parte importante de la icónica South Beach de la ciudad, en el evento más grande de la industria de gestión de patrimonios e inversiones.

«Reinventamos el concepto de conferencias de gestión patrimonial cuando lanzamos el Future Proof Festival en Huntington Beach en 2022”, explicó Matt Middleton, fundador y CEO de Future Proof.  Con la nueva edición en Miami, la empresa amplió el concepto al ámbito de la gestión de inversiones e incorporó a los mercados privados.

“Las conferencias suelen centrarse exclusivamente en públicos de inversores, clases de activos o vehículos de inversión específicos, lo que genera fragmentación. Con Future Proof Citywide, derribamos barreras para unir a todo el ecosistema de gestión de inversiones: asignadores, gestores de patrimonio, gestores de fondos, fintechs, proveedores de servicios financieros y más”, agregó.

La agenda temática incluyó charlas -con speakers del C-level- sobre la creciente integración de los mercados públicos y privados, las tendencias de los mercados emergentes y sus implicaciones para la construcción de carteras; la mentalidad del inversor moderno; talento y liderazgo; y la transformación impulsada por la tecnología, entre otras cosas.

Dentro de las experiencias, Future Proof Citywide ofreció por ejemplo unirse a Robert Frank, editor de CNBC Wealth, y al equipo de Inside Wealth, y disfrutar de un cóctel exclusivo en la icónica Villa Casa Casuarina, la antigua Mansión Versace. También, unirse a conciertos de rock, participar de un desayuno ejecutivo de Wealthtech, y sumarse a recepciones de bienvenida por las noches o en la playa, entre otras varias opciones.

9,6 billones (trillions americanos) de dólares en activos bajo gestión (AUM) estuvieron presentes en Citywide, según la información difundida por la empresa organizadora.