Sortear el mercado actual de renta fija exige un profundo conocimiento del panorama macroeconómico y sus factores determinantes. La incertidumbre política procedente de Estados Unidos y las continuas tensiones geopolíticas han generado un entorno mundial lleno de desafíos, que exhibe disparidades entre regiones. Los bancos centrales están respondiendo con políticas monetarias prudentes, a la espera de datos más claros antes de tomar medidas significativas. Este enfoque mesurado cobra vital relevancia debido a la compleja interacción de factores, como los aranceles, la dinámica de la inmigración, la desregulación, la política fiscal y la política energética.
Desafíos y oportunidades en los mercados de renta fija
En este entorno, la gestión estratégica de la cartera resulta esencial para abrirse camino en los mercados de renta fija. El déficit fiscal de EE. UU. supone un desafío importante para la implementación de la política de la Casa Blanca. Aunque el país se beneficia de tener la moneda de reserva mundial, existe un punto de inflexión en el que la sensibilidad del mercado al déficit fiscal podría aumentar. Algunos indicadores, como un dólar debilitado y mayores rendimientos en el extremo largo de la curva de tipos, podrían indicar una creciente intolerancia del mercado a un elevado déficit fiscal. Sin embargo, no se prevé un impacto significativo a corto plazo, como los observados en el Reino Unido y Francia.
Una de las principales preocupaciones en el mercado de renta fija es la posibilidad de una guerra comercial, que no está plenamente descontada en las valoraciones actuales del mercado. Este riesgo podría incidir de forma grave en el comercio mundial y en la estabilidad económica, por lo que se perfila como un factor crítico que los inversores deben vigilar de cerca. El mercado también se enfrenta a posiciones excesivas en ciertas operaciones concurridas («crowded trades»), lo que suscita preocupaciones sobre la liquidez.
Aunque la liquidez revela estabilidad en estos momentos, una reducción significativa del apalancamiento, como vimos en las operaciones de carry trade en el yen el año pasado, podría dar lugar a importantes diferencias de precios que pillen desprevenidos a los inversores. El consenso de que no existe riesgo de recesión pasa por alto las disparidades económicas dentro de EE. UU., donde ciertos segmentos de la población siguen experimentando dificultades, y que la incertidumbre política puede afectar a la confianza de los consumidores y las empresas. Otro riesgo para las perspectivas de crecimiento es la secuencia de decisiones de política económica, ya que estas podrían llevar a EE. UU. a una desaceleración no deseada antes de que se produzcan beneficios macroeconómicos.
Las valoraciones del mercado mundial de renta fija presentan desafíos y oportunidades. En general, los mercados de crédito están caros, aunque existen distorsiones en el ámbito de los tipos de interés que ofrecen potencial de valor. Los inversores están favoreciendo los activos de corta duración, aunque sigue habiendo una propensión significativa por el crédito a pesar de los diferenciales ajustados. Sortear este entorno requiere un enfoque ascendente (bottom up) que ponga el foco en identificar oportunidades específicas dentro del mercado general. Una estrategia paciente, pero ágil, permite a los inversores encontrar valor en ámbitos con distorsiones, teniendo en cuenta la asimetría de riesgo y rentabilidad de los mercados de crédito.
Posicionamiento de la cartera
El posicionamiento estratégico y la selección minuciosa en ámbitos como el crédito con calificación investment grade, el alto rendimiento, los mercados emergentes y el crédito estructurado revisten crucial pertinencia, dadas las elevadas valoraciones y las incertidumbres del mercado. Al centrarse en distorsiones específicas y mantener una cartera defensiva con exposiciones mundiales tanto al crédito como a la duración, los inversores pueden moverse mejor por las complejidades del mercado actual y aprovechar las oportunidades potenciales para generar valor a largo plazo. El seguimiento de las políticas fiscales, los movimientos de divisas y las tendencias de crecimiento económico será esencial a la hora de adoptar decisiones de inversión bien fundamentadas. Una diversificación prudente y un énfasis especial en las exposiciones de mayor calidad pueden ayudar a mitigar los riesgos y mejorar la rentabilidad de la cartera en este entorno económico difícil.
Deuda investment grade
El régimen macroeconómico imperante, de poco crecimiento e inflación reducida, favorece el crédito con calificación investment grade, que reviste un carácter más defensivo y conlleva menos riesgo de impago. No obstante, los inversores deben permanecer atentos ante la posible ampliación de los diferenciales en caso de corrección del mercado. El carry disponible en el crédito con calificación investment grade es atractivo, a pesar de sus altas valoraciones. En fechas recientes, hemos pasado a priorizar el crédito estadounidense frente al europeo, aunque seguimos sobreponderando Europa en general.
Alto rendimiento
Los mercados de alto rendimiento, aunque saturados, siguen ofreciendo oportunidades, sobre todo, en el segmento de alto rendimiento de corta duración en el plano idiosincrásico. La emisión limitada en relación con la demanda favorece las inversiones en este sector, pero un enfoque ascendente que ponga la mirada en ideas generadas por analistas resulta crucial debido a unos márgenes muy ajustados.
Deuda de mercados emergentes
Los mercados emergentes (ME) presentan diversas oportunidades. Algunos países cuentan con balances sólidos, lo que aumenta su atractivo a pesar del sentimiento negativo impulsado por un dólar fuerte. Los diferenciales de los ME con calificación investment grade siguen resultando menos interesantes, aunque encontramos oportunidades en el segmento «crossover».
El crédito estructurado
El crédito estructurado mantiene su atractivo debido a su naturaleza de tipo variable y a los márgenes disponibles en diversas estructuras. La diversificación dentro del crédito estructurado, incluidas las hipotecas, se revela necesaria para mitigar los riesgos, garantizar los perfiles de liquidez y aprovechar las oportunidades de valor relativo.
Duración
Como de costumbre, la gestión de la duración representa otro aspecto crucial de la inversión en renta fija, una ardua tarea en especial en EE. UU., que presenta un mayor riesgo de cola de estanflación. La incertidumbre a la que se enfrentan los bancos centrales dificulta posicionarse con convicción. Es esencial un enfoque diversificado de la exposición a los tipos de interés mundiales y centrarse en los mercados en los que los bancos centrales mantienen una postura restrictiva en relación con el contexto macroeconómico. Por ejemplo, algunos mercados como Corea y Canadá, donde los bancos centrales han recortado recientemente los tipos, ofrecen oportunidades interesantes en cuanto a duración. Del mismo modo, los mercados europeos, donde se prevé que el banco central mantenga una postura acomodaticia, presentan oportunidades para sobreponderar las posiciones de duración. La clave está en combinar diferentes partes de curvas y países para construir una cartera que equilibre el rendimiento y las oportunidades de rentabilidad total. También estamos analizando las operaciones de positivización de la curva como alternativa a la exposición pura a la duración.
Conclusión
De cara al futuro, puede que las oportunidades más atractivas del mercado de renta fija se encuentren en ámbitos en las que los bancos centrales sigan siendo restrictivos y donde exista potencial de distorsión. Los inversores deben ser conscientes de los riesgos que se vinculan con las operaciones concurridas («crowded trades») y la posibilidad de problemas de liquidez. Un enfoque prudente, diversificado y ascendente en la construcción de la cartera será esencial para abrirse camino por las complejidades del entorno actual del mercado. Al combinar la asignación descendente (top-down) con un fuerte enfoque ascendente, los inversores pueden posicionarse para aprovechar el valor potencial del mercado de renta fija.
Tribuna de Pilar Gómez-Bravo, codirectora de renta fija de MFS Investment Management
Sortear el mercado actual de renta fija exige un profundo conocimiento del panorama macroeconómico y sus factores determinantes. La incertidumbre política procedente de Estados Unidos y las continuas tensiones geopolíticas han generado un entorno mundial lleno de desafíos, que exhibe disparidades entre regiones. Los bancos centrales están respondiendo con políticas monetarias prudentes, a la espera de datos más claros antes de tomar medidas significativas. Este enfoque mesurado cobra vital relevancia debido a la compleja interacción de factores, como los aranceles, la dinámica de la inmigración, la desregulación, la política fiscal y la política energética.
Desafíos y oportunidades en los mercados de renta fija
En este entorno, la gestión estratégica de la cartera resulta esencial para abrirse camino en los mercados de renta fija. El déficit fiscal de EE. UU. supone un desafío importante para la implementación de la política de la Casa Blanca. Aunque el país se beneficia de tener la moneda de reserva mundial, existe un punto de inflexión en el que la sensibilidad del mercado al déficit fiscal podría aumentar. Algunos indicadores, como un dólar debilitado y mayores rendimientos en el extremo largo de la curva de tipos, podrían indicar una creciente intolerancia del mercado a un elevado déficit fiscal. Sin embargo, no se prevé un impacto significativo a corto plazo, como los observados en el Reino Unido y Francia.
Una de las principales preocupaciones en el mercado de renta fija es la posibilidad de una guerra comercial, que no está plenamente descontada en las valoraciones actuales del mercado. Este riesgo podría incidir de forma grave en el comercio mundial y en la estabilidad económica, por lo que se perfila como un factor crítico que los inversores deben vigilar de cerca. El mercado también se enfrenta a posiciones excesivas en ciertas operaciones concurridas («crowded trades»), lo que suscita preocupaciones sobre la liquidez.
Aunque la liquidez revela estabilidad en estos momentos, una reducción significativa del apalancamiento, como vimos en las operaciones de carry trade en el yen el año pasado, podría dar lugar a importantes diferencias de precios que pillen desprevenidos a los inversores. El consenso de que no existe riesgo de recesión pasa por alto las disparidades económicas dentro de EE. UU., donde ciertos segmentos de la población siguen experimentando dificultades, y que la incertidumbre política puede afectar a la confianza de los consumidores y las empresas. Otro riesgo para las perspectivas de crecimiento es la secuencia de decisiones de política económica, ya que estas podrían llevar a EE. UU. a una desaceleración no deseada antes de que se produzcan beneficios macroeconómicos.
Las valoraciones del mercado mundial de renta fija presentan desafíos y oportunidades. En general, los mercados de crédito están caros, aunque existen distorsiones en el ámbito de los tipos de interés que ofrecen potencial de valor. Los inversores están favoreciendo los activos de corta duración, aunque sigue habiendo una propensión significativa por el crédito a pesar de los diferenciales ajustados. Sortear este entorno requiere un enfoque ascendente (bottom up) que ponga el foco en identificar oportunidades específicas dentro del mercado general. Una estrategia paciente, pero ágil, permite a los inversores encontrar valor en ámbitos con distorsiones, teniendo en cuenta la asimetría de riesgo y rentabilidad de los mercados de crédito.
Posicionamiento de la cartera
El posicionamiento estratégico y la selección minuciosa en ámbitos como el crédito con calificación investment grade, el alto rendimiento, los mercados emergentes y el crédito estructurado revisten crucial pertinencia, dadas las elevadas valoraciones y las incertidumbres del mercado. Al centrarse en distorsiones específicas y mantener una cartera defensiva con exposiciones mundiales tanto al crédito como a la duración, los inversores pueden moverse mejor por las complejidades del mercado actual y aprovechar las oportunidades potenciales para generar valor a largo plazo. El seguimiento de las políticas fiscales, los movimientos de divisas y las tendencias de crecimiento económico será esencial a la hora de adoptar decisiones de inversión bien fundamentadas. Una diversificación prudente y un énfasis especial en las exposiciones de mayor calidad pueden ayudar a mitigar los riesgos y mejorar la rentabilidad de la cartera en este entorno económico difícil.
Deuda investment grade
El régimen macroeconómico imperante, de poco crecimiento e inflación reducida, favorece el crédito con calificación investment grade, que reviste un carácter más defensivo y conlleva menos riesgo de impago. No obstante, los inversores deben permanecer atentos ante la posible ampliación de los diferenciales en caso de corrección del mercado. El carry disponible en el crédito con calificación investment grade es atractivo, a pesar de sus altas valoraciones. En fechas recientes, hemos pasado a priorizar el crédito estadounidense frente al europeo, aunque seguimos sobreponderando Europa en general.
Alto rendimiento
Los mercados de alto rendimiento, aunque saturados, siguen ofreciendo oportunidades, sobre todo, en el segmento de alto rendimiento de corta duración en el plano idiosincrásico. La emisión limitada en relación con la demanda favorece las inversiones en este sector, pero un enfoque ascendente que ponga la mirada en ideas generadas por analistas resulta crucial debido a unos márgenes muy ajustados.
Deuda de mercados emergentes
Los mercados emergentes (ME) presentan diversas oportunidades. Algunos países cuentan con balances sólidos, lo que aumenta su atractivo a pesar del sentimiento negativo impulsado por un dólar fuerte. Los diferenciales de los ME con calificación investment grade siguen resultando menos interesantes, aunque encontramos oportunidades en el segmento «crossover».
El crédito estructurado
El crédito estructurado mantiene su atractivo debido a su naturaleza de tipo variable y a los márgenes disponibles en diversas estructuras. La diversificación dentro del crédito estructurado, incluidas las hipotecas, se revela necesaria para mitigar los riesgos, garantizar los perfiles de liquidez y aprovechar las oportunidades de valor relativo.
Duración
Como de costumbre, la gestión de la duración representa otro aspecto crucial de la inversión en renta fija, una ardua tarea en especial en EE. UU., que presenta un mayor riesgo de cola de estanflación. La incertidumbre a la que se enfrentan los bancos centrales dificulta posicionarse con convicción. Es esencial un enfoque diversificado de la exposición a los tipos de interés mundiales y centrarse en los mercados en los que los bancos centrales mantienen una postura restrictiva en relación con el contexto macroeconómico. Por ejemplo, algunos mercados como Corea y Canadá, donde los bancos centrales han recortado recientemente los tipos, ofrecen oportunidades interesantes en cuanto a duración. Del mismo modo, los mercados europeos, donde se prevé que el banco central mantenga una postura acomodaticia, presentan oportunidades para sobreponderar las posiciones de duración. La clave está en combinar diferentes partes de curvas y países para construir una cartera que equilibre el rendimiento y las oportunidades de rentabilidad total. También estamos analizando las operaciones de positivización de la curva como alternativa a la exposición pura a la duración.
Conclusión
De cara al futuro, puede que las oportunidades más atractivas del mercado de renta fija se encuentren en ámbitos en las que los bancos centrales sigan siendo restrictivos y donde exista potencial de distorsión. Los inversores deben ser conscientes de los riesgos que se vinculan con las operaciones concurridas («crowded trades») y la posibilidad de problemas de liquidez. Un enfoque prudente, diversificado y ascendente en la construcción de la cartera será esencial para abrirse camino por las complejidades del entorno actual del mercado. Al combinar la asignación descendente (top-down) con un fuerte enfoque ascendente, los inversores pueden posicionarse para aprovechar el valor potencial del mercado de renta fija.
Tribuna de Pilar Gómez-Bravo, codirectora de renta fija de MFS Investment Management
Dicen algunos que innovar es una actividad de riesgo cuyo principal riesgo es no practicarla. Una máxima que parecen tener muy claro en la industria de gestión de inversiones, donde el cambio es una de las pocas constantes. En el universo de los fondos cotizados, los proveedores se han embarcado en una carrera de fondo –a dos velocidades, en EE.UU. y Europa- para “estar a la última” y responder con celeridad a las demandas de los inversores, quizá porque saben, como decía Steve Jobs, que “la innovación es lo que distingue a un líder de los demás”. El surgimiento de ETFs con vencimiento en renta fija, productos temáticos o de dividendos en renta variable, vehículos que dan acceso a mercados privados y al universo cripto, o que usan estrategias propias de los hedge funds, que invierten como los políticos o que llevan el nombre de los influencers que los crean, con permiso de los ETFs de gestión activa –máxima expresión de la innovación en el sector- , son buena prueba de ello.
Una mirada por el retrovisor, aunque solo sea una década atrás, es suficiente para advertir cómo la industria de los ETFs ha pisado el acelerador y, en su camino hacia el futuro, ha hecho suya la máxima de que estatismo equivale a muerte. La chispa de la innovación ha prendido con fuerza en un sector dominado hace solo unos años por vehículos de gestión pasiva de renta variable, renta fija o materias primas y que ahora presume de ser pionero en dar acceso a activos digitales o nichos de mercado muy específicos –incluso activos privados, y de generar ideas como la gestión activa dentro de la gestión pasiva, tratando de ofrecer soluciones sofisticadas y más propias de la gestión activa en formato de fondo cotizado en lo que ya puede considerarse toda una revolución para el negocio.
“El mercado de ETFs en su conjunto es un sector en el que el crecimiento ha sido sostenido y se ha acelerado en los últimos años. El potencial es considerable: tanto si nos fijamos en los territorios como en el tipo de estrategias, o en los inversores que los adoptan (retail o más profesionales), todos esos ámbitos seguirán desarrollándose. Cuando el mercado pensó que ya estaba todo hecho, surgieron nuevas áreas: ETFs de gestión activa, más precisión en los mercados emergentes con un mayor enfoque en países específicos, temáticas, profundizar en la renta variable estadounidense, explotar el factor dividendo de forma más sólida, conquistar nuevos tipos de inversores y continentes. En esta fase, apenas hemos empezado a arañar la superficie de las posibilidades que ofrecen los ETFs y, con la entrada de nuevos participantes y la innovación de productos, este va a ser un sector muy apasionante del mercado”, indica Caroline Barone, Head of EMEA ETF Distribution en Franklin Templeton. “El vehículo ETF es muy versátil y los proveedores pueden ser muy creativos en cuanto a lo que quieren replicar siempre que exista liquidez subyacente y que la cartera esté suficientemente diversificada”, añade.
Con todo, algunas de las entidades ofrecen una visión crítica y se mantienen fieles a una filosofía más conservadora con respecto al papel de los ETFs en las carteras, como Vanguard. Simone Rosti, responsable para Italia y el Sur de Europa en la gestora, advierte de caminos demasiado innovadores que pueden no ser adecuados para los inversores: “Desde su aparición hace unos 25 años, los ETFs han democratizado el terreno de juego. El vehículo ETF no sólo se ha convertido en el método elegido por los inversores profesionales y finales por igual, sino que además ha contribuido y sigue contribuyendo a convertir a ahorradores de todo el mundo en inversores. En Vanguard, creemos que el ETF, si se utiliza correctamente como forma de diversificar ampliamente e invertir a largo plazo y a bajo coste, es el medio perfecto para que cualquier inversor acumule patrimonio para la previsión de la vejez. Sin embargo, observamos algunas innovaciones en torno a los ETFs que pueden no servir bien a los inversores”, advierten.
En concreto, dice Rosti, “los productos de tendencia o nicho que utilizan el envoltorio de los ETFs tienden a tener una vida corta y pueden no apoyar adecuadamente a los inversores en su viaje”. Por eso, a pesar de las muchas “supuestas innovaciones” que vive el sector, en Vanguard mantienen una gama de productos muy centrada, ampliamente diversificada y orientada al largo plazo, adecuada para cada tipo de inversor, explican.
EE.UU., por delante
Más allá de estas advertencias, el grueso de la industria de gestión pasiva ha abrazado la innovación como un mantra, una senda en la que Estados Unidos lleva la delantera. “EE.UU. ha ido históricamente por delante de Europa. Las principales novedades se suelen desarrollar en ese lado del Atlántico y luego dan el salto cuando allí han alcanzado cierto punto de madurez. Europa, por lo general, suele avanzar en base a la incorporación de innovaciones estadounidenses”, comenta Silvia Senra, miembro del equipo de gestoras de fondos para BlackRock en Iberia. Como ejemplo más reciente están los mediáticos lanzamientos, vividos el año pasado, centrados en criptomonedas.
“En Estados Unidos, la innovación en el mundo de los ETFs es realmente destacable. Allí se han desarrollado productos que van mucho más allá de los tradicionales que replican índices bursátiles. Hoy en día existen ETFs temáticos que invierten en tendencias como la inteligencia artificial, la energía renovable o el metaverso y otros que se enfocan en activos como bonos, materias primas o criptomonedas. Además, se han creado ETFs con estrategias sofisticadas, como los apalancados (que amplifican las ganancias o pérdidas) o los inversos (que permiten ganar si los mercados bajan). Incluso se están empezando a lanzar ETFs de mercados privados, rompiendo así la barrera tradicional de la iliquidez de estos activos”, recuerda Pedro Santuy, director de ventas de ETFs e Indexados de BNP Paribas Asset Management, que también menciona el auge de los ETFs de gestión activa, iniciado en el país americano.
“Como en casi todos los aspectos del mundo financiero, Estados Unidos es la cuna de la innovación en ETFs. Aquí juegan un papel importante aspectos fiscales, regulatorios y de liquidez, que son más favorables que en Europa”, ratifica Álvaro Manteca González, CFA, miembro de CFA Society Spain y responsable de Estrategias de Inversión Banca Privada en BBVA Banca Privada, que enumera algunas de las innovaciones más importantes, como los ETFs activos de renta fija, ETFs de renta fija a vencimiento, ETFs de criptodivisas, vehículos que replican estrategias de inversión alternativa (arbitraje o estrategias long-short), ETFs de nicho en países y sectores muy específicos o ETFs semitransparentes que siguen estrategias activas, pero no revelan su composición.
Fiscalidad, regulación y tipo de inversor
El peso de la regulación es evidente: “Europa no cuenta con un único regulador, sino que cada país tiene el suyo, por lo que lanzamientos de nuevos productos tienen que asegurar que cumplen con los requisitos de todos los reguladores, sumando así una capa de complejidad que podría justificar en parte su posición con respecto a EE.UU.”, explica Senra. Para Manteca, “la fiscalidad y la regulación son factores clave. En el primer caso, la fiscalidad de los ETFs en Estados Unidos es más favorable, no porque el mecanismo operativo sea distinto, sino porque el sistema fiscal estadounidense maximiza las ventajas de las operaciones en especie. Del mismo modo, la fragmentación fiscal y normativa en Europa reduce estas eficiencias, dejando a los ETFs en desventaja relativa”.
«La fiscalidad y la regulación juegan un papel clave en el desarrollo y la proliferación de ETFs y estas diferencias entre EE.UU. y Europa pueden frenar ciertas innovaciones”, se muestra de acuerdo Santuy. “En Estados Unidos, la regulación es más flexible y fomenta la experimentación con productos financieros nuevos. Además, su fiscalidad favorece a los inversores individuales, lo que incentiva el desarrollo de ETFs que reparten dividendos o que exploran temáticas más específicas y nichos de mercado”. Y pone un ejemplo: los ETFs que siguen las inversiones de figuras públicas, como líderes políticos, han surgido en EE.UU. gracias a la transparencia obligatoria de ciertos registros financieros, como los reportes de inversiones de los congresistas. “Este tipo de producto probablemente tendrá barreras regulatorias o éticas en Europa, donde el uso de datos personales o financieros puede estar más restringido”, explica.
El experto hace referencia a ETFs surgidos el año pasado que replicaban las inversiones de líderes como Nancy Pelosi. “En Estados Unidos los congresistas pueden invertir en aquellas empresas cuyas industrias ellos mismos legislan. Eso ha hecho ricos a muchos y de manera totalmente legal. Hay un ETF que invierte en aquellas acciones que compran los miembros del partido demócrata (NANC) y otro que invierte en las acciones compradas por los miembros del partido republicano (KRUZ)”, explica Rueda. Otro tema interesante –y aunque sean productos muy nicho que ocupan un espacio limitado– es que incluso youtubers con millones de seguidores han sacado su propio ETF, aprovechando así el tirón que tienen.
“En Europa hay menos mercado para este tipo de productos porque la inversión minorista está menos desarrollada”, explica Tom Bailey, jefe de Investigación de HANetf. “Y es mucho más probable que estos productos sean comprados por inversores minoristas y mucho menos probable que un inversor institucional utilice un ETF de este tipo. Dicho esto, el mercado minorista está creciendo en Europa, por lo que es posible que en el futuro empecemos a ver vehículos similares”.
En la misma línea se pronuncian desde Franklin Templeton, donde piensan que la diferencia clave es el tipo de inversor, con Europa presentando un gran potencial de crecimiento en el segmento retail: “Los ETFs empezaron antes en el mercado estadounidense y han sido adoptados por diversos inversores, tanto institucionales como minoristas. En Europa, los ETFs siguen siendo utilizados principalmente por inversores más profesionales y por eso creemos que el mercado tiene un enorme margen de crecimiento, ya que acabamos de empezar a ver que más inversores retail prestan atención. Los ETFs tienden a atraer a los inversores más jóvenes, que ven en ellos un sistema ágil, fácil de usar y de supervisar incluso desde un teléfono. Alemania es un mercado en el que la aceptación de los planes de ahorro por parte de los perfiles retail ha sido significativa, y creemos que otros países seguirán su ejemplo”, explica Barone.
Un mensaje de avance para Europa
Con todo, los expertos recuerdan el potencial y la oportunidad de Europa en este ámbito. “Europa tiene una oportunidad para avanzar adaptándose a las nuevas tendencias de inversión siempre y cuando ajuste su marco normativo para no quedarse atrás”, defiende Santuy.
Paloma Torres, Ventas de ETFs y Fondos Indexados para UBS AM en Iberia y LatAm, recuerda que gran parte de la innovación en EE.UU. llega a Europa a través de otros vehículos: “En Europa, el mercado de ETFs comenzó a desarrollarse más tarde, y gran parte de la innovación que se produce en EE.UU. se cubre a través de productos de banca de inversión como certificados y notas estructuradas, ya que estos últimos tienen una regulación más flexible”.
Para César Muro, responsable de Xtrackers de España y Portugal en DWS, en Europa también se están dando muchas innovaciones que no hay que perder de vista: “El mercado de ETFs siempre ha destacado por su innovación y rapidez de respuesta en dar acceso a nuevas tendencias. El marco fiscal y el tratamiento dado a los fondos varían dependiendo de cada país. Tampoco tenemos unos mercados de capitales unificados sino fragmentados, donde el mismo ETF cotiza en varias bolsas. Sin embargo, la marca europea UCITS es muy fuerte y eficiente para muchísimos inversores, y gracias a ello se comercializa también en continentes como Latinoamérica o Asia. La regulación europea seguirá evolucionando y adaptándose. El ejemplo más claro es MiCA y el acceso a los activos digitales”, indica.
En la misma línea se pronuncian en HANetf: “Europa suele ir cinco años por detrás de EE.UU., y esto también puede aplicarse cuando se trata de innovar para ofrecer exposición a nuevas clases de activos”, reconoce Bailey. Pero también recuerda que muchas de las innovaciones están disponibles en el continente. Por ejemplo, en lo que respecta a los fondos temáticos, hay más de 200 fondos con casi 50.000 millones de dólares en activos y que a veces es Europa la que está a la vanguardia de la innovación, como en el caso del bitcoin. “En criptomonedas, Europa fue pionera. Un ETF UCITS no puede ofrecer exposición a una única materia prima como el bitcoin, pero la convención es utilizar la envoltura de materias primas cotizadas (ETC). Funcionan prácticamente igual que un ETF y se han convertido en la forma convencional de exponerse a clases de activos populares como el oro. Los emisores de fondos europeos pudieron utilizar esta envoltura para ofrecer exposición al precio al contado de bitcoin muchos años antes de que EE.UU. permitiera los ETFs de bitcoin al contado”, aclara.
No obstante, en lo referente a criptomonedas, Santuy matiza que la regulación europea ralentiza su adopción masiva, como sí ocurre en EE.UU.: “EE.UU. sigue siendo un líder en la innovación de ETFs basados en activos digitales. Aunque Europa tiene ya algunos ETFs o ETNs (productos cotizados) relacionados con criptomonedas, el marco regulatorio más estricto y las diferencias fiscales ralentizan su adopción masiva en comparación con el mercado estadounidense, donde la oferta es más variada”.
“El mercado de ETFs es, en general, muy dinámico. Vemos muchas innovaciones en EE.UU., pero Europa no se queda atrás, con muchas de ellas lanzadas bajo el formato UCITS en los últimos años, lo que refleja el aumento en términos de adopción por parte de los clientes”, explica Juan San Pío, director comercial de Amundi ETF, Indexing & Smart Beta para Iberia y Latam.
Este es el caso tanto de la renta variable como de la fija: en su caso, Amundi ha lanzado recientemente dos ETFs de renta variable diseñados para afinar la exposición a acciones estadounidenses de gran capitalización y el año pasado lanzó también la primera gama de ETFs UCITS de deuda pública euro con vencimiento fijo. Y recuerda que, «en el espacio ESG, Europa va a la cabeza: Amundi lanzó en 2024 uno de los primeros ETFs PAB (Paris-aligned benchmark) de bonos corporativos estadounidenses para apoyar la descarbonización de las carteras de renta fija».
En la misma línea, Muro también recuerda que a Europa se han traído muchas innovaciones, saca el caso del bitcoin, afirma que la exposición a índices desarrollados a nivel global como el MSCI World llegó mucho antes y pone algunos ejemplos de innovación en su gestora. “Por mencionar algunos hitos, en Xtrackers fuimos pioneros en dar acceso a cualquier inversor al tipo de interés a un día ofrecido por el BCE o la Fed a las entidades financieras. También en dar acceso al mercado de acciones A de la bolsa de Shangai y Shenzen, representado por el índice CSI 300. Recientemente, hemos dado también acceso a medianas y pequeñas compañías del mercado de acciones A chino a través del índice CSI 500 y hace unos años permitimos acceso por primera vez al mercado de bonos del gobierno chino en moneda local (renminbi). En inversiones temáticas ha habido muchísima evolución y hemos dado acceso a la segunda generación de inversiones sostenibles como índices enfocados en biodiversidad o a la cobertura de siete tipos diferentes de objetivos de desarrollo sostenible (ODS)».
En general, el mensaje es optimista en cuanto al potencial europeo de seguir la senda innovadora estadounidense: «Siempre que los ETFs se ajusten a los requisitos de los UCITS, pueden lanzarse en Europa. No creo que haya muchas limitaciones importantes. En Europa no se pueden incluir activos individuales como el oro o el bitcoin en un ETF, pero sí en una envoltura ETC. Esto no ha frenado la adopción de ETCs de oro o bitcoin en el continente», aclaran desde HANetf.
Los epicentros de la innovación
En los últimos años, la innovación en ETFs se ha centrado en activos y aspectos muy diversos, como la renta fija (con vehículos con income o fecha de vencimiento, o con gestión activa), la renta variable (con ETFs temáticos o de nichos geográficos), la inversión sostenible, los activos digitales y las criptomonedas, los mercados privados y estrategias alternativas, la personalización o la gestión activa, por poner algunos ejemplos. “Creo que es la parte de la industria de inversión más innovadora que existe hoy en día”, dicen en Invesco.
Para Senra, además del desarrollo de los fondos cotizados de gestión activa (que analizaremos más adelante), los puntos clave de innovación están en la renta fija y en el hecho de dotar de capilaridad a los productos tradicionales. “En renta fija, estos desarrollos se dan en ambas regiones y destacan especialmente los ETFs con vencimiento definido, que tienen algo más de recorrido en EE.UU., por lo que la gama es más amplia allí. BlackRock ha lanzado 25 de estos productos en Europa, que se enmarcan en la gama iBonds, favorecida por el entorno de tipos”, asegura. Sobre el segundo aspecto, la capilaridad, destaca que en su caso la innovación pasa principalmente por la ampliación de la gama de productos temáticos, con lanzamientos de ETFs centrados en la estructura de IA, por ejemplo, o el refuerzo de la gama de índices plain vanilla.
Santuy menciona los ETFs ESG, la tokenización y el blockchain, los ETFs personalizados, los de inteligencia artificial, o los ETFs mixtos como ejemplos de innovación fundamentales. Sobre estos últimos, los ETFs que combinan renta fija y renta variable, dice: “También conocidos como ‘ETFs todo en uno’, estos productos ofrecen soluciones simplificadas de asignación de activos. Están diseñados para equilibrar automáticamente el riesgo y el rendimiento, lo que los hace ideales para inversores que buscan diversificación sin complicaciones”.
Y sobre los sostenibles, ETFs que integran criterios de sostenibilidad en sus estrategias de inversión, explica que “están ganando terreno rápidamente, pues los inversores buscan cada vez más alinear sus carteras de inversión con sus valores y los ETFs ESG ofrecen una manera eficiente y transparente de hacerlo. La innovación aquí radica en la metodología de construcción de los índices, con ETFs que filtran empresas específicas o priorizan métricas muy concretas, como la huella de carbono”. Como ejemplo, BNP Paribas AM ha evolucionado desde índices sostenibles al lanzamiento de productos que replican índices tradicionales pero que aumentan las características sostenibles gracias a la metodología interna de su Centro de Sostenibilidad. De esta manera se seleccionan activamente las compañías que optimizan la cartera en dos sentidos: minimizando el tracking error a la vez que se maximizan criterios de sostenibilidad. Son los llamados ETFs con enfoque ESG activo, tanto en renta variable como fija.
Por su parte, en Franklin Templeton hablan de fondos cotizados que dan acceso a algunos mercados emergentes, como la India, o el espacio cripto: “Tenemos un par de estrategias de ETFs de criptomonedas en EE.UU., donde el uso de esta clase de activos se ha desarrollado recientemente. Se trata de un espacio aún incipiente en Europa, donde la regulación todavía se está configurando”.
En Xtrackers mencionan innovaciones temáticas en los campos de la inteligencia artificial, el big data, la movilidad futura o la innovación en el genoma humano, sin olvidar tampoco los activos digitales: “Ha sido un grandísimo avance el acceso a los activos digitales como las criptomonedas a través de un vehículo regulado que permite la conexión entre el mundo offchain (bolsa de valores) y onchain (blockchain). La siguiente fase será la tokenización de activos y el rol de los ETFs en dotar una capa adicional de liquidez”, dice Muro. Además, en renta fija destaca que se sigue viendo mucha innovación, por ejemplo en los ETFs Target Maturity (con vencimiento definido) o en el acceso a bonos de países emergentes impensables hace unos años, como los bonos gubernamentales de la India y emitidos en rupias. Otro hito, recuerda, “ha sido dar acceso a los derechos sobre emisiones de carbono mediante la estructura ETCs o ver en el año 2024 el primer ETF UCITS que da acceso a mercados desarrollados excluyendo EE.UU. (Xtrackers MSCI World ex USA UCITS ETF)”.
Sin olvidar los ETPs con apalancamiento: “Los ETPs con apalancamiento existen en Europa desde hace mucho tiempo. Nuestro CEO Hector McNeil fue pionero detrás de estos productos con su antigua empresa Boost ETP”, recuerdan en HANetf.
Además, hay ETFs que buscan beneficiarse de la disrupción que se está produciendo en diferentes industrias, con posicionamientos típicos de los hedge funds. A modo de ejemplo, si se piensa que Nvidia va a ser el líder mundial de su industria a costa de Intel, hay ETFs que se ponen largos en acciones de Nvidia y cortos en acciones de Intel. Son estrategias de valor relativo que han usado los hedge funds y fondos tradicionales y que ahora están disponibles en formato ETF. Algunos tienen posiciones apalancadas, por lo que estos serían más para el corto plazo, explica Rueda.
Para Torres, los puntos clave de innovación en el espacio europeo de ETFs son los ETFs activos y las estrategias alternativas. Santuy habla también de los ETFs personalizados, que están en auge: “En EE.UU., ya están apareciendo plataformas que permiten a los inversores crear su propio ETF personalizado. Estos productos ofrecen la posibilidad de diseñar carteras a medida basadas en las preferencias del cliente, ya sea en términos de exposición geográfica, sectorial o temática, al tiempo que mantienen la estructura eficiente y flexible del ETF”.
Gestión activa en ETFs
Pero si hay una innovación patente en esta industria es la gestión activa dentro del mundo de los fondos cotizados, de forma que gestores expertos toman decisiones para intentar superar al mercado en lugar de limitarse a seguir un índice. Estos vehículos han alcanzado un nuevo récord global en 1,17 billones de dólares a finales de 2024, según datos de la firma global de análisis liderada por Deborah Fuhr ETFGI. “Estos productos combinan la flexibilidad, liquidez y bajos costes típicos de los ETFs con un enfoque activo que busca aprovechar oportunidades específicas. Por ejemplo, hay ETFs activos que seleccionan cuidadosamente empresas con alto potencial de crecimiento o que gestionan el riesgo de forma dinámica según las condiciones del mercado”, explican en BNP Paribas AM.
“En estos momentos, la gran innovación en el ámbito de los ETFs, especialmente en Europa, sigue siendo este desarrollo, rompiendo con el mito de que ETF es sinónimo de gestión pasiva. Sin duda, los ETFs de gestión activa suponen una auténtica revolución en la industria, por su coste, transparencia, eficiencia y flexibilidad”, afirma Lorena Martínez-Olivares, responsable de ETF para España y Portugal de JP Morgan Asset Management.
“El mercado de fondos cotizados gestionados de forma activa ha experimentado un crecimiento constante en los últimos años: hoy suponen en torno al 6% de todo el mercado mundial de ETFs, pero en 2024 los flujos de ETFs activos han representado el 20% del total de los flujos netos en ETFs”, añade. Para la experta, una de las áreas con más potencial de desarrollo y crecimiento en ETFs es la renta fija –un mercado que podría alcanzar los 6 billones de euros en 2030, y casi una tercera parte de ese volumen (1,7 billones) corresponderá a ETFs de gestión activa. Por ello, en JP Morgan AM están poniendo especial foco en ETFs activos de renta fija.
“Una tendencia que hemos observado a lo largo de los años en EE.UU. y que está creciendo significativamente es el apetito por los ETFs de gestión activa. Franklin Templeton ha sido uno de los primeros en lanzar varias estrategias activas de renta variable y renta fija utilizando el vehículo ETF para llevarlas a cabo, lo que ha despertado el interés de los inversores hasta el punto de que han empezado a ser considerablemente importantes en proporción con el resto de la gama, que está más basada en índices. En Europa nos encontramos al comienzo, ya que los ETFs de gestión activa representan algo más del 2% del AuM total de ETFs”, afirma Barone.
“Dicho esto, la tendencia es similar, aunque el foco se ha centrado principalmente en estrategias de bajo tracking error frente a las de alta convicción”. La gestora es también en Europa pionera de los ETFs gestionados activamente y uno de los 10 principales proveedores en esa categoría. “Los proveedores todavía tienen que formar a los inversores para que comprendan plenamente este nuevo tipo de estrategia y cómo pueden utilizarse los ETFs activos”, advierte la experta.
En BlackRock destacan, en la misma línea, que su gama en EE.UU. es más amplia que la europea: “Los lanzamientos en Europa de BlackRock se han centrado en tres estrategias: renta fija a corto plazo/efectivo, productos de alfa (donde BlackRock cuenta con una gama de cinco productos que usan gestión sistemática y recientemente ha lanzado un producto de IA y otro centrado en la rotación de factores a nivel global), y estrategias centradas en generación de rentas. En esta categoría, BlackRock tiene un producto de renta variable global y otro estadounidense”, explica Senra.
“Los ETFs activos han sido populares entre los inversores estadounidenses que buscan exposiciones específicas, así como ante la ventaja desde el punto de vista fiscal frente a los fondos mutuos. Algunos inversores también buscan una gestión activa en determinadas clases de activos y estrategias, por ejemplo, en renta fija e inversión temática. En cuanto a Europa, algunos proveedores de ETFs con sede en EE.UU. han lanzado ETFs de gestión activa como una forma de diferenciar su oferta”, añade Torres, lo que demuestra que este camino de innovación ayuda a los proveedores a diferenciarse y a aportar valor.
“En conjunto, la innovación en la industria de los ETFs sigue creciendo a medida que las gestoras buscan satisfacer las nuevas demandas de los inversores y aprovechar los avances tecnológicos. Esto no solo amplía las opciones disponibles, sino que también acerca los mercados globales a todo tipo de inversores, democratizando aún más el acceso a la inversión, que es la razón principal que sustenta el crecimiento sostenido de este vehículo en las tres últimas décadas”, apostilla Santuy.
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El valor de los activos mundiales se disparó en los dos primeros meses del año, pero en marzo casi perdió la mitad de sus ganancias, reduciéndose en 3,4 billones de dólares, según el último Global Asset Monitor de Ocorian. Sus estimaciones indica que, entre enero y finales de febrero, las principales clases de activos invertibles, tanto públicos como privados, aumentaron en 7,8 billones de dólares. Este crecimiento del 3,2% llevó el total de activos globales a un récord de 250,6 billones de dólares a finales de febrero, impulsado por la fortaleza de los mercados de renta variable, la emisión de nueva deuda por parte de gobiernos y empresas, y la expansión de los mercados privados.
Desde Ocorian señalan que la fuerte caída en marzo ha sido impulsada casi en su totalidad por la renta variable estadounidense. Su informe indica que, a nivel mundial, el valor de las empresas cotizadas ha caído en 4 billones de dólares, y el 93% de esta pérdida corresponde a empresas estadounidenses. Por otro lado, los mercados de bonos han crecido 985.000 millones de dólares, mientras que los activos privados han disminuido en 326.000 millones de dólares desde finales de febrero, principalmente debido a la caída en los valores de private equity. El valor total de los activos mundiales se situó en 247,2 billones de dólares el 12 de marzo de 2025, lo que representa un aumento del 1,8% en lo que va del año.
Los mercados de EE.UU. han sufrido el mayor impacto de la política comercial estadounidense
Para entender esta cifras, hay que tener en cuenta que los mercados de renta variable cotizada representan el 46% de los activos invertibles del mundo. Partiendo de esta premisa, los expertos de Ocorian señalan que la guerra comercial de Donald Trump ha afectado de manera desproporcionada a las acciones estadounidenses, mientras que muchos otros mercados han mostrado mayor resistencia. A mediados de marzo, las empresas cotizadas a nivel global habían perdido 313.000 millones de dólares de valor en lo que va del año, reflejando la caída de las acciones en EE.UU., que han disminuido en 2,3 billones de dólares.
«El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca despertó una ola de optimismo en los mercados. Analistas e inversores coincidían en que “Trump 2.0” sería una bendición para la renta variable estadounidense. Las predicciones apuntaban a un nuevo ciclo de liderazgo bursátil global. Pero han bastado solo 22 días para generar un cambio de sentimiento, provocando que el SP500 pierda un 10%, protagonizando una de las correcciones más rápidas de la historia reciente, un movimiento que se asemeja más a los inicios de un mercado bajista que a una simple corrección técnica. Desde el entorno del propio Trump se han dado explicaciones poco creíbles, manifestando que la caída bursátil formaba parte de un plan estratégico del presidente. Una afirmación difícil de digerir viniendo de quien, en su primer mandato, celebraba con mayúsculas cada nuevo récord del Dow Jones», apunta Javier Molina, analista senior de mercados para eToro, sobre este contexto de caída.
Además, según Molina, a falta de una explicación clara, emergen varios culpables. «Por un lado, los Magnificos 7, con caídas cercanas en al 14%, han arrastrado los índices ponderados por capitalización. Por otro, los criptoactivos están viviendo tiempos de alta volatilidad y fuerte caídas, muestra del cambio de sentimiento inversor en un entorno de descenso de liquidez y aversión al riesgo. Sin embargo, reducir la caída a estas dos causas es simplista. Hay factores más estructurales en juego», añade el analista de eToro.
Sin embargo, el informe de Ocorain destaca que la mayoría de las demás regiones han mostrado un desempeño positivo en 2025. «En el caso de Europa, excluyendo el Reino Unido, ha aumentado su capitalización bursátil en 1,4 billones de dólares. Las acciones británicas han sumado 193.000 millones de dólares, impulsadas por un alza en los precios de las acciones y un dólar más débil. En el caso de las acciones asiáticas han aumentado en 218.000 millones de dólares, con China y Hong Kong liderando las ganancias y, por el contrario, India, Japón y Taiwán han experimentado caídas en lo que va del año”, apunta en sus conclusiones.
También destacan que el valor de mercado de los bonos a nivel mundial ha aumentado en 4,5 billones de dólares en lo que va del año, un crecimiento del 3,8%. «Esto se debe principalmente a la nueva emisión de deuda y a la depreciación del dólar estadounidense», matiza el informe.
Los activos privados crecen un 1,7% en lo que va del año
Por su parte, aunque los mercados privados son más pequeños en comparación con los públicos, han tenido una contribución creciente en la base de activos global. Según el modelado de Ocorian basado en datos de Preqin, los activos privados han crecido un 1,7% en lo que va del año, impulsados principalmente por el capital privado (private equity), especialmente en Europa y EE.UU., así como por la recuperación en los mercados inmobiliarios.
Ocorian estima el valor total de los fondos de activos privados en 12,9 billones de dólares en marzo, un aumento de 211.000 millones de dólares desde finales de 2024. Sin embargo, este nivel sigue siendo inferior al récord alcanzado a finales de febrero.
“A largo plazo, los activos privados han crecido significativamente más rápido que los mercados públicos, como los fondos de activos privados bajo gestión, que son 7,7 veces más grandes que en 2009 (+656%). En comparación, los mercados públicos han crecido 3,3 veces en el mismo período. Los activos cotizados del Reino Unido aumentaron en 338.000 millones de dólares en enero y febrero, alcanzando un récord de 7,5 billones, lo que representa un crecimiento del 4,8%, superando el promedio global”, añaden.
En opinión de Jason Gerlis, jefe de América y jefe global de Servicios Corporativos en Ocorian, los precios de los activos han experimentado una gran volatilidad en 2025 debido a las preocupaciones sobre las finanzas gubernamentales y el impacto inflacionario de las guerras comerciales de EE.UU. «Sin embargo, son los activos estadounidenses los que están sufriendo más, ya que una gran fuga de capitales de los mercados de renta variable de EE.UU. se está dirigiendo hacia Europa y partes de Asia. Seis de las empresas del grupo Magnificent 7 en EE.UU. han perdido 2,3 billones de dólares en valor desde el inicio del año. Esto subraya la importancia de la diversificación. La creciente concentración del valor del mercado de valores en EE.UU. y en unas pocas empresas —las 15 compañías más grandes representan una quinta parte del total global— está aumentando los riesgos para los inversores”, afirma.
Según su visión, los mercados privados pueden ayudar a los inversores a lograr esta diversificación tan necesaria. «El capital privado está transformando la manera en que crecen las empresas. Los mercados públicos han proporcionado durante mucho tiempo un camino estructurado para que las empresas capten capital y los inversores obtengan rendimientos, pero su alcance es mucho más limitado de lo que su tamaño sugiere. La gran mayoría de las empresas todavía son de propiedad privada, por ejemplo, alrededor del 90% en EE.UU. Tanto los inversores como las empresas están buscando caminos alternativos para el crecimiento, y el capital privado se está convirtiendo en el puente entre la oportunidad y la ejecución. El panorama de inversión global está cambiando rápidamente: el crecimiento espectacular de los activos privados refleja tanto un flujo de capital hacia el sector como un desempeño superior a largo plazo”, concluye Gerlis.
La inteligencia artificial (IA) es sin duda una de las temáticas de mayor auge en la actualidad, pero ¿de qué forma se pueden seleccionar las compañías con potencial real de éxito a largo plazo, sobre todo en tiempos de incertidumbre como en la actualidad?
El fondo Groupama Global Disruption busca dar respuesta a estas cuestiones, pues aunque está categorizado como fondo de renta variable global, tiene el mandato de buscar un número limitado de empresas (entre 30 y 60) que el equipo gestor considere verdaderamente disruptivas. La gestora del fondo, Julia Kung, explica en esta entrevista cómo seleccionan a las compañías desde Groupama AM para aprovechar las megatendencias de la economía global y de qué modo gestionan la diversificación y los riesgos.
¿Puede darnos su definición de lo que es una empresa disruptiva?
Es aquella que transforma profundamente su modelo de negocio, su sector o incluso crea un mercado completamente nuevo. Estas empresas destacan por su capacidad para desafiar el statu quo y mantener un crecimiento dinámico. Identificamos tres tipos de empresas disruptivas:
– Compañías que crean un nuevo mercado: abordan una necesidad no satisfecha.
– Firmas que transforman un mercado existente: introducen una innovación radical en un sector establecido.
– Empresas que evolucionan internamente: adaptan su modelo de negocio a las transformaciones estructurales de su sector.
No limitamos este enfoque al sector tecnológico; la disrupción está presente en muchos campos, como la sanidad, la sostenibilidad medioambiental y las tendencias de consumo.
¿Cuál es su universo de inversión inicial para encontrar estas empresas disruptivas? ¿Qué criterios de inversión utilizan para filtrar y crear una cartera tan concentrada?
Nuestro proceso de inversión se basa en una rigurosa selección de empresas con alto potencial de crecimiento. Seguimos tres pasos clave:
Definir un universo de inversión global en los mercados de Estados Unidos, Europa y Asia-Pacífico, partiendo de aproximadamente 4.500 empresas.
Selección cuantitativa y cualitativa para filtrar las empresas en función de su potencial de crecimiento, impulso y valoración absoluta y relativa. Esta selección se combina con reuniones con equipos directivos y analistas.
Análisis temático y validación de la selección: Nos aseguramos de que la empresa se encuentra en un punto de inflexión en su trayectoria de crecimiento y tiene capacidad financiera para mantener ese crecimiento. También evaluamos si la empresa está bien posicionada para beneficiarse de las megatendencias que configuran la economía mundial.
Al final de este proceso, construimos una cartera concentrada de 30 a 60 valores, diversificada en al menos 5 sectores y 3 regiones geográficas.
Como resultado de su proceso, ¿qué temas/megatendencias están presentes actualmente en su cartera?
Nuestra cartera se estructura en torno a cinco megatendencias clave:
– Cambio de loshábitos de consumo: logística, telecomunicaciones, consumerización de la sanidad.
– Escasez de recursos naturales: minerales clave como el cobre y el zinc, esenciales para las transiciones industriales y tecnológicas.
– Transición medioambiental y energética: gestión del agua, química verde, energías renovables.
Invertir en tecnología (especialmente estadounidense) se ha convertido en una tendencia en los últimos dos años, creando un posicionamiento abarrotado en el mercado. ¿Qué hace diferente a su fondo sin dejar de ofrecer exposición a la innovación? ¿De dónde procede la diversificación?
A diferencia de los fondos temáticos centrados exclusivamente en la tecnología, nuestro enfoque es más diversificado, con un estricto proceso de selección: Cada empresa se evalúa en función de su capacidad para captar las principales tendencias disruptivas y generar un crecimiento sostenible. Combinamos una rigurosa selección cuantitativa (crecimiento, valoración, impulso, inversión en I+D) con un análisis fundamental en profundidad (ventaja competitiva, modelo de negocio, potencial de innovación).
Además, un enfoque adaptativo («estrategia camaleónica»), es decir que el fondo se ajusta a los temas más fuertes y relevantes a lo largo del tiempo. A ello se suman una diversificación de megatendencias, porque nuestro enfoque de inversión está diseñado para captar la innovación a través de múltiples tendencias estructurales. Y la gestión activa del riesgo. Por ejemplo, en respuesta a las elevadas valoraciones de determinados valores tecnológicos, ajustamos nuestra exposición, especialmente en IA, reasignando el capital hacia otras empresas innovadoras.
¿Qué factores pueden orientar la rentabilidad de su universo de inversión en el futuro?
Varios catalizadores del crecimiento determinarán la rentabilidad del fondo: por una parte, la continua adopción de la inteligencia artificial y su integración en todos los sectores. También el creciente volumen de datos, que hará de la protección de datos (o ciberseguridad) una cuestión crítica en los próximos años, la innovación médica, en particular los avances en el tratamiento de enfermedades crónicas, incluidas las enfermedades autoinmunes, la oncología, las enfermedades raras, la terapia génica, las enfermedades neurodegenerativas, así como el desarrollo de tecnologías médicas y la bioinformática.
A ello se suman los retos medioambientales y necesidad de acelerar la transición energética, así como el papel de los materiales clave: se espera que algunos materiales desempeñen un papel crucial en los próximos años. El cobre, a menudo denominado el «nuevo petróleo», destaca por su conductividad y durabilidad únicas, que lo convierten en un componente central para satisfacer la creciente demanda de electrificación y tecnologías avanzadas. Estos atributos posicionan al cobre como un facilitador crítico de la IA, la transición energética y el auge de los vehículos eléctricos.
¿Cuáles son los principales riesgos de cola que los inversores deben vigilar de cara al futuro?
Los inversores deben ser conscientes de varios riesgos importantes que podrían afectar a los mercados: los geopolíticos, con el aumento de las tensiones entre Estados Unidos y Rusia, así como entre Europa y Ucrania, que podría perturbar la estabilidad económica mundial.
También los riesgos de guerra comercial e inflación. Las tensiones comerciales -especialmente entre Estados Unidos y China, así como entre Europa, Canadá y México- podrían exacerbar las presiones inflacionistas, obligando a los bancos centrales a mantener los tipos de interés altos durante más tiempo, lo que suele ser negativo para los valores de crecimiento.
Otro elemento son las valoraciones elevadas y grandes expectativas. Algunos sectores, en particular la IA, están sujetos a proyecciones de crecimiento extremadamente optimistas. Cualquier decepción en los resultados de beneficios podría desencadenar fuertes correcciones del mercado. Y finalmente el de concentración de índices, porque la fuerte dependencia de unos pocos valores dominantes (especialmente en el sector tecnológico) aumenta el riesgo de volatilidad del mercado, sobre todo en caso de ventas masivas en posiciones muy extendidas.
¿Le preocupa el estado actual de las valoraciones?
Aunque algunas empresas han experimentado subidas espectaculares de sus cotizaciones, seguimos convencidos de que aún existe un fuerte potencial de creación de valor. A diferencia de la burbuja de las puntocom, las elevadas valoraciones actuales están respaldadas por un sólido crecimiento de los beneficios. Dicho esto, nuestro enfoque de inversión no se centra únicamente en nombres de alto crecimiento y alta valoración. Un pilar clave de nuestra estrategia es identificar empresas dentro de la categoría de disrupción «evolutiva», es decir empresas que están cambiando de modelo de negocio y en las que vemos un fuerte potencial de revalorización. Estas empresas suelen cotizar a niveles relativamente atractivos en comparación con su potencial a largo plazo. En este segmento, la valoración no es sólo una consideración: es un criterio de selección fundamental.
¿Por qué una cartera concentrada tiene sentido para este tipo de estrategia?
Una cartera concentrada nos permite maximizar la exposición a empresas cuidadosamente seleccionadas, siguiendo un proceso de selección muy riguroso, así como mantener niveles de convicción elevados, evitando el efecto de dilución derivado de la tenencia de un número excesivo de valores. Asimismo, optimizar la gestión del riesgo, ajustando dinámicamente la exposición a las distintas megatendencias en función de las condiciones del mercado.
Nuestras previsiones de ratios de mercado estimados para el Groupama Global Disruption (a 28/2/2025) son de un crecimiento estimado de las ventas para 2025 de un 20,6%, un crecimiento estimado del BPA (beneficio por acción) del 26,3% y una ratio PER a 12 meses de 30,2x (Fuente: Bloomberg; cálculos basados en estimaciones de mercado de las participaciones de la cartera: Groupama Asset Management)
¿Existe cierta estacionalidad en la rentabilidad de los bonos corporativos high yield? Abril ha sido históricamente el mes más rentable para mantener bonos high yield, así que ¿deberíamos esperar un repunte primaveral para esta clase de activos?
Existe una especie de patrón trimestral, en el que los bonos high yield suelen tener un buen comportamiento en el primer mes de cada trimestre (excepto en el tercer trimestre). Los posibles motivos podrían ser los habituales períodos de bloqueo previos a la publicación de resultados, que se traducen en menores emisiones en esos meses, y una mayor reinversión de cupones en enero y julio, lo que genera demanda de bonos. De manera similar, las rentabilidades relativamente más bajas de los meses de verano podrían obedecer a un repunte de las emisiones antes del período vacacional, junto con el menor número de profesionales de la inversión en sus puestos durante el verano, lo que afecta a la tolerancia al riesgo y a la liquidez.
Es algo simplista atribuirlo todo a unos pocos factores. Si nos atenemos a la historia, vemos que los acontecimientos clave influyeron en las rentabilidades. Por ejemplo, podemos reconocer rápidamente las ventas masivas de marzo de 2020, cuando la pandemia de covid-19 asustó a los mercados, o el hundimiento de Lehman Brothers en septiembre de 2008 y sus consecuencias un mes después, que sacudieron la resistencia del mercado. Por el contrario, desde abril y mayo de 2009, tenemos el gran repunte del apetito de riesgo, cuando la intervención coordinada de las autoridades a nivel mundial empezó a reparar los mercados tras la crisis financiera mundial.
Podemos llevar el análisis un paso más allá y comparar cómo se comporta el high yield en comparación con los bonos gubernamentales (a lo que se denomina rentabilidad superior). Cabe señalar que la rentabilidad superior del índice es un cálculo bastante complejo, ya que cada bono que lo compone se compara en términos de riesgo con un bono gubernamental correspondiente.
Para este ejercicio, en lugar de mostrar la rentabilidad media, podemos fijarnos en la rentabilidad mediana (que elimina los extremos). Como se muestra en el gráfico 3, una vez más, abril es un mes excelente, con rentabilidades positivas en 22 de los últimos 27 años (81%). Quitando junio y agosto, históricamente, los bonos high yield han superado las rentabilidades de los bonos del Estado. Desde el punto de vista matemático tiene sentido. En el período de 27 años que se muestra en el gráfico, el ICE Global High Yield Index ofreció una rentabilidad total del 381%, mientras que el ICE US Treasury Index ofreció un 157%.1 Deberíamos esperar que el high yield tenga más meses positivos que negativos en total y que la rentabilidad adicional media sea muy superior a cero con el tiempo.
Falta de oferta
La oferta bruta de bonos high yield tiende a moderarse en abril tras un repunte en marzo, antes de un nuevo repunte al entrar en verano. Lo interesante en lo que va de año es que el aumento previsto de la oferta no se ha producido. En las seis primeras semanas de 2025, las emisiones brutas high yield no financieras en EE. UU. ascendieron a solo 29.000 millones de dólares, frente a los 37.000 millones de dólares del mismo período de 2024. Del mismo modo, en Europa solo se emitieron 5.000 millones de euros en bonos high yield en euros en las primeras seis semanas de 2025, comparado con los 6.000 millones de euros del año pasado.2
Si la oferta continúa en los niveles actuales, es posible que no cumpla las expectativas. Dado el menor número de bajadas de los tipos de interés en EE. UU. (en niveles altos durante más tiempo), es posible que más empresas traten de financiar sus planes de inversión en activo fijo (capex) con el flujo de caja interno en lugar de a través de la deuda. La inquietud acerca de los aranceles también puede estar frenando el optimismo. Con algunas fechas límite clave sobre los aranceles que entrarán en vigor en marzo (4 de marzo: Canadá y México; 12 de marzo: aranceles más amplios sobre el acero y el aluminio) y abril (informe sobre aranceles recíprocos entre EE. UU. y otros países), esto podría explicar la reticencia de las empresas, aunque el indicador de confianza de los CEOs del Conference Board aumentó considerablemente en el primer trimestre de 2025 (publicación de febrero de 2025).
El riesgo aquí es que la oferta no se abandone, sino que se reduzca en los pocos meses restantes del año. Dicho esto, en los últimos años hemos visto que los prestatarios a menudo miran más allá de los mercados públicos de bonos high yield hacia el crédito privado, los bancos y los préstamos sindicados como fuentes de financiación, por lo que acogeríamos con satisfacción una oferta adicional de bonos high yield. Creemos que hay suficiente apetito de high yield para evitar la indigestión, pero con los diferenciales de crédito en niveles relativamente ajustados, existe la posibilidad de cierta volatilidad de cara al verano.
Demanda continua
Puede que falte oferta, pero no demanda. Los flujos de fondos del sector hacia el high yield han sido excelentes últimamente, con unas entradas netas combinadas de 3.900 millones de dólares estadounidenses en fondos de inversión y fondos cotizados high yield en euros y en dólares estadounidenses en las cuatro semanas anteriores al 14 de febrero de 2025.3
Hay muchas razones para tener bonos high yield. La dinámica de crecimiento e inflación sigue siendo favorable para el high yield estadounidense. Hasta ahora, los beneficios han sido sólidos. De hecho, a mediados de febrero, con el 77% de las empresas del S&P 500 que publicaron sus resultados reales, el crecimiento interanual de los beneficios del cuarto trimestre de 2024 fue del 16,9%, el resultado más alto desde el cuarto trimestre de 2021. Además, las expectativas ascendentes de beneficios en EE. UU. para el primer trimestre de 2025 se han rebajado, lo que deja el listón bajo para superar los beneficios cuando se publiquen en abril/mayo.4
En el caso de Europa, el Banco Central Europeo sigue firmemente en modo rebaja de tipos, lo que debería ayudar a impulsar la actividad de refinanciación. Una posible solución a la guerra en Ucrania sería un acontecimiento de riesgo positivo, que podría hacer bajar los precios de la energía en el continente y generar oportunidades de reconstrucción. También existe la posibilidad de que Alemania emprenda un estímulo fiscal si la composición de su gobierno cambia en las elecciones de febrero. Ambos acontecimientos tienen el potencial de aumentar los ingresos entre los prestatarios high yield.
Dado que las perspectivas de impago parecen favorables, los inversores están dispuestos a pasar por alto los reducidos diferenciales de crédito y centrarse en el rendimiento relativamente atractivo que ofrecen los bonos high yield, actualmente del 7,2% en EE. UU. y del 5,2% en Europa.5 Seguimos siendo moderadamente optimistas acerca de esta clase de activos, pero con los diferenciales de crédito ajustados, la selección de valores es cada vez más importante para la rentabilidad.
Tribuna de Agnieszka Konwent-Morawski y Brent Olson, gestores de cartera de Janus Henderson
El mes pasado asistimos a un cambio acelerado en el sentir del mercado. El optimismo en torno a las políticas favorables al crecimiento de la administración Trump ha dado paso al examen de los efectos negativos de sus medidas, donde la estanflación se ha situado como inquietud clave.
En la economía, el crecimiento del PIB está situado cómodamente por encima del 2%, pero la instauración de aranceles está generando un elevado nivel de ruido e incertidumbre en el mercado. El aplazamiento durante un mes de los aranceles fijados inicialmente para arrancar en febrero había inspirado en el mercado la falsa seguridad de que las negociaciones desembocarían en un acuerdo. Cuando la posibilidad de un acuerdo se fue alejando, brotó el miedo a que se resintiera el crecimiento.
Conviene reiterar que los aranceles ya en vigor están teniendo un efecto importante en la tasa arancelaria efectiva. Los aranceles que se pusieron en marcha antes de marzo (10% sobre China y 25% sobre el acero y el aluminio) elevaron la tasa arancelaria efectiva de EE.UU. del 2,2% al 4%. Si tenemos en cuenta que, de acuerdo con la regla general, 10 pb de aranceles aportan 1 pb a la inflación, entonces el sistema ha recibido una dosis de 18 pb de inflación adicional.
También se generaron dudas en torno a la resistencia del gasto de consumo. Hace tiempo que sabemos que el grupo de consumidores de mayor renta estaba impulsando el consumo, pero el dato reciente de ventas minoristas de enero de EE.UU., que registró un descenso del 0,9%, sugería que el importante segmento de los hogares estaba emitiendo señales de fragilidad. Probablemente hayan influido en el dato los incendios y la meteorología, así como algunos ajustes estacionales, por lo que el dato de febrero será importante. Sin embargo, las previsiones de beneficios del primer trimestre de 2025 en los sectores del consumo discrecional y el consumo básico se contrajeron un 8,8% y un 5,6%, respectivamente, y las medidas de recorte de gastos del DOGE todavía no se han dejado sentir, lo que agrava las inquietudes.
En cuanto a la inflación, el IPC se ha movido en dirección contraria a lo que quería la Fed. Desde septiembre, se han registrado aumentos mensuales en la tasa interanual. El índice PCE de enero sí mostró algún avance y se situó en el 2,5%. Generalmente, este hecho alimentaría las esperanzas de un recorte de tipos por parte de la Fed, pero la resaca arancelaria podría llevar a la Fed a esperar acontecimientos. Lo que podríamos estar viendo es un estancamiento de la desinflación en los servicios y una reflación en los bienes. El riesgo de inflación está orientado al alza y la estanflación es una amenaza.
El mercado de bonos corporativos mantiene su fortaleza, lo que resulta inusual. En febrero, se llegó a emitir deuda en EE.UU. por valor de 30.000 millones de dólares en una semana, uno de los volúmenes más altos de la historia, pero el efecto sobre los precios del mercado fue escaso. En cuanto a la duración estadounidense, después de que los bonos a 10 años cayeran 32 pb en febrero, seguimos sobreponderados debido a los riesgos de estanflación.
Tribuna de Steve Ellis, CIO global del área de Renta Fija de Fidelity International
Los últimos datos han sido generosos para la inversión de impacto en Chile, a medida que el ecosistema local ha ido atrayendo cada vez más capital. Es más, cifras de la Asociación Chilena de Administradoras de Fondos de Inversión (Acafi) muestran que el patrimonio de las estrategias de impacto se ha más que triplicado en los últimos seis años.
Específicamente, el monto pasó de 138,2 millones de dólares invertidos en proyectos que resuelven desafíos sociales y/o ambientales en 2018 a 442,5% millones de dólares en junio de 2024. Esto representa un crecimiento de 220% en ese período, según detallaron a través de un comunicado sobre su estudio “Radiografía de Inversión de Impacto en Chile”.
Es más, estos fondos ya tienen el potencial de llegar a 553 millones de dólares, considerando el capital comprometido por sus aportantes.
En un plazo más corto, comparado con 2021 –la versión anterior del estudio de la Acafi–, los activos en inversión de impacto han aumentado 13,4%. Esto equivale a unos 52 millones de dólares más que tres años atrás.
Actualmente, los 442,5 millones de dólares bajo administración están distribuidos en 21 fondos de nueve administradoras. Estos recursos financian un total de 269 proyectos que resuelven desafíos sociales o ambientales, con especial énfasis en áreas como economía circular, agricultura y educación.
La visión de los gestores
En análisis de la Acafi también incluyó una encuesta más extensa enviada a las nueve AGFs que declararon tener inversiones de impacto, lo que les permitió tener información más detallada que en años anteriores.
Dentro de los resultados, la entidad gremial destacó la visión de los gestores sobre sus desafíos. El 100% de los sondeados identifica como principal desafío la “dificultad para captar inversionistas”, seguido por la falta de estándares para medir el impacto (44%).
Por el otro lado, los datos muestran una perspectiva positiva sobre el futuro cercano. Mirando los próximos tres años, ocho de las nueve administradoras encuestadas proyectan que la inversión de impacto en Chile será mayor a la de 2024 y ninguna de ellas cree que será menor.
Respecto a las industrias con más presencia en este tipo de inversión, el estudio de la Acafi mencionó a sectores como economía circular y reciclaje, energías renovables, educación y sector agrícola.
“La inversión de impacto sigue en expansión, con más fondos, administradoras y actores sumándose al ecosistema. Sin embargo, para desplegar su potencial y apoyar un mayor número de proyectos orientados a un desarrollo sostenible, es necesario captar el interés de nuevos inversionistas y avanzar en la estandarización de criterios de medición que faciliten las comparaciones. Solo con mayor claridad y confianza se podrá atraer más inversión y potenciar su impacto real en la sociedad y el medioambiente”, aseguró María José Montero, directora de la Acafi y presidenta de su Comité de Sustentabilidad, en la nota de prensa.
Siguiendo las tendencias de meses anteriores, las cifras recopiladas por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés) en febrero mostraron una fuerte diferencia entre el comportamiento de los flujos a bolsas y bonos de mercados emergentes
Según un reporte reciente, los flujos de portafolios no residentes a estos mercados registraron un flujo neto de 15.900 millones de dólares en el segundo mes del año. Este neto es el resultado de compras por valor de 18.100 millones de dólares netos en activos de renta fija y ventas de 2.100 millones de dólares en activos de renta variable.
Los flujos a deuda se mantuvieron, explicó el economista senior de la entidad, Jonathan Fortun, reflejando la preferencia por la renta fija que viene “en medio de incertidumbres geopolíticas y de política monetaria”.
“La deuda en moneda local se mantuvo con demanda, apoyada por diferenciales favorables de rendimiento frente a economías desarrolladas”, explicaron.
A esto se suma una dinámica fuerte en las emisiones, especialmente en América Latina y el Medio Oriente. “México y Arabia Saudita lideraron la emisión de deuda soberana, mientras que Brasil y Chile vivieron una fuerte demanda de bonos corporativos, aprovechando una mejora en las condiciones de mercado”, indicó el IIF en su informe.
Es más, Fortun recalcó que la compresión de spreads base entre los bonos de efectivo emergentes y los CDS sintéticos “dieron más señales” de confianza en el crédito emergente, con una percepción de que los riesgos de no pago están contenidos.
En el lado de la renta variable, las bolsas excluyendo a China siguieron débiles en febrero, con los flujos de salida “reflejando una persistente cautela en plena incertidumbre global”. Fuera del gigante asiático, la renta variable emergente no logró capitalizar el buen momento de los mercados desarrollados.
Mientras que el índice MSCI Emerging Markets subió sólo 2% en febrero, el MSCI World Index se elevó un 4%.
China es una historia aparte. El país logró atraer 11.200 millones de dólares en flujos netos a su mercado accionario. Los inversionistas, detallaron desde el IIF, se han visto inspirados por un renovado optimismo con el sector tecnológico, particularmente en inteligencia artificial y semiconductores.
Fitch Ratings acaba de publicar un informe lapidario en el que describe las consecuencias de la guerra de comercial lanzada por el gobierno estadounidense: reducirá el crecimiento de EE. UU. y del mundo, impulsará la inflación en EE. UU. y retrasará los recortes de tipos de la Reserva Federal.
«Hemos recortado tanto nuestra previsión de crecimiento para EE. UU. en 2025 del 2,1 % al 1,7 % en las Perspectivas Económicas Globales (GEO) de diciembre de 2024, como nuestra previsión para 2026 del 1,7 % al 1,5 %. Estas tasas están muy por debajo de la tendencia y son inferiores al crecimiento anual de casi el 3 % de 2023 y 2024», señala la nota.
La flexibilización fiscal en China y Alemania amortiguará el impacto del aumento de los aranceles de importación de EE.UU., pero el crecimiento en la eurozona este año seguirá siendo mucho menor que el previsto el pasado mes de diciembre. México y Canadá experimentarán recesiones técnicas dada la magnitud de su exposición comercial con EE.UU., por lo que la calificadora recortado sus previsiones anuales para 2025 en 1,1 puntos porcentuales y 0,7 puntos porcentuales, respectivamente.
«Prevemos que el crecimiento mundial se desacelere al 2,3 % este año, muy por debajo de la tendencia y del 2,9 % de 2024. Esta revisión a la baja de 0,3 puntos porcentuales refleja reducciones generalizadas en las economías desarrolladas y emergentes. El crecimiento se mantendrá débil, en un 2,2 % en 2026″, añade Fitch.
La magnitud, la velocidad y la amplitud de los anuncios de subidas arancelarias de EE.UU. desde enero son alarmantes, señala la firma. La tasa arancelaria efectiva (TAE) de EE.UU. ya ha aumentado del 2,3 % en 2024 al 8,5 % y es probable que siga aumentando: «Nuestras últimas previsiones económicas suponen que se impondrá una TAE del 15 % a Europa, Canadá, México y otros países en 2025, y del 35 % a China. Esto elevará la TAE de EE. UU. al 18 % este año, antes de moderarse al 16 % el próximo año, ya que la TAE de Canadá y México caerá al 10 %. Esta sería la tasa más alta en 90 años».
«Existe una enorme incertidumbre sobre el alcance de las medidas de Estados Unidos y nuestras suposiciones podrían ser demasiado severas. Sin embargo, también existen riesgos de un shock arancelario mayor, incluyendo una escalada de la guerra comercial global. Además, el gobierno estadounidense ha establecido una agenda de sustitución de importaciones —dirigida a impulsar la industria manufacturera estadounidense y reducir el déficit comercial— que, según cree, puede lograrse con aranceles más altos», añade la nota.
Las subidas de aranceles resultarán en un aumento de los precios al consumidor en Estados Unidos, reducirán los salarios reales y aumentarán los costos de las empresas, y el aumento de la incertidumbre política afectará negativamente la inversión empresarial. Las represalias afectarán a los exportadores estadounidenses. Los fabricantes globales orientados a la exportación en Asia Oriental y Europa también se verán afectados. Los modelos sugieren que los aumentos arancelarios reducirán el PIB en aproximadamente un punto porcentual en Estados Unidos, China y Europa para 2026.
La reciente implementación de estímulos fiscales por parte de Alemania contribuirá en gran medida a amortiguar el impacto y permitirá que su economía se recupere moderadamente en 2026. Una flexibilización política más agresiva también ayudará a compensar el impacto en China. Dado que se estima que el impacto arancelario añadirá 1 punto porcentual a la inflación a corto plazo en EE. UU., creemos que la Fed retrasará una mayor flexibilización hasta el cuarto trimestre de 2025. Actualmente, prevemos que la Fed solo recorte una vez este año, pero luego tres recortes más en 2026 a medida que la economía se desacelere y los niveles arancelarios se estabilicen.