Lynk Markets: Por qué la riqueza privada latinoamericana impulsa la segunda ola de inversión en mercados privados

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CanvaAutor: Kanenori from Pixabay

Durante los últimos quince años, la historia del capital latinoamericano en los mercados privados globales fue institucional. Las Afores de México, las AFP de Chile y los fondos de pensiones de Colombia construyeron asignaciones a private equity, infraestructura y crédito internacionales, y los gestores globales los siguieron. Esa primera ola no ha terminado, pero ahora se forma una segunda con un origen distinto: familias, family offices e inversionistas latinoamericanos de alto patrimonio. A ellos se llega a través de bancas privadas, broker-dealers, asesores independientes y multi-family offices, muchos de ellos en Miami.

El cambio es estructural, la brecha de asignación es la oportunidad y el obstáculo no es la demanda, sino la distribución. Tendrán éxito quienes la resuelvan mediante infraestructura, y no solo a través de relaciones.

De 3 a 274

Según ION Analytics, las referencias a agentes colocadores (placement agents) latinoamericanos en los registros del Form D ante la SEC pasaron de 3 en 2010 a 274 en 2025. La base institucional explica ese interés: las Afores administran unos USD 489.000 millones; el sistema de pensiones chileno, cerca de USD 240.000 millones, y los fondos colombianos, unos USD 143.000 millones.

Pero ION también destaca una segunda fuente de demanda: los family offices latinoamericanos que buscan diversificación global. Los impulsan una riqueza concentrada en activos locales, la sequía de los mercados bursátiles locales y, en Brasil, las tasas elevadas. Buena parte de ese capital ni siquiera pasa por agentes colocadores. Fluye a través de bancas privadas, broker-dealers y asesores independientes, a menudo mediante vehículos feeder, y por eso es más difícil de medir.

La magnitud de la segunda ola

Según estimaciones recogidas por Funds Society, los latinoamericanos mantienen alrededor de USD 1 billón fuera de sus países, con Miami como principal centro. Cerulli Associates estimó que los inversionistas acomodados de la región invirtieron al menos USD 1.000 millones en alternativos a través del negocio offshore de EE. UU. en 2023. En agosto de 2026, la firma describió los alternativos como un componente central de las carteras de alto patrimonio en Chile, Perú y Colombia, con un mercado direccionable de entre USD 60.000 y 120.000 millones. Gracias a las estructuras feeder, los mínimos de entrada han bajado de entre USD 5 y 10 millones a entre USD 100.000 y 250.000.

En un panel de CAIA Florida se estimó que los family offices latinoamericanos asignan alrededor del 30 % de su capital a alternativos, frente a un 2 % en el canal patrimonial en general. Son cifras de fuentes distintas que no deben sumarse, pero apuntan en la misma dirección. Si una parte modesta de ese canal se acercara a las asignaciones de los family offices, los flujos empequeñecerían todo lo visto hasta ahora.

Por qué ahora

Tres fuerzas explican el momento. La primera es el producto: según datos de Preqin, los lanzamientos de fondos evergreen alcanzaron en 2025 su máximo en una década, y sus activos llegaron a USD 530.000 millones. La segunda es el asesor: según la 2026 Global Private Wealth Survey de Hamilton Lane, el 86 % de los profesionales patrimoniales planea aumentar sus asignaciones a mercados privados este año. La tercera es el inversionista, que adopta una mentalidad de allocator 2.0: ya no pregunta solo si un producto es atractivo, sino cómo encaja en su cartera.

El problema de la distribución

Si la demanda crece y los productos existen, ¿por qué el canal patrimonial sigue en el 2 %? Porque distribuir a la riqueza privada es estructuralmente más difícil. Un gestor que capta de fondos de pensiones trata con unas pocas decenas de instituciones. Uno que capta de la riqueza privada trata con decenas de miles de familias, a las que llega a través de intermediarios, cada uno con su propia plataforma, su proceso de due diligence y su comité de aprobación.

A ello se suman tickets pequeños, varias jurisdicciones y niveles desiguales de formación. Según Hamilton Lane, las mayores brechas de conocimiento se refieren a los fondos evergreen (61%) y a la liquidez (56%). La relación sigue siendo esencial, pero por sí sola no puede sostener el volumen. La segunda ola es, ante todo, una cuestión de infraestructura.

Dos vías hacia el mismo destino

La primera vía es la plataforma de fondos, que da acceso a un amplio menú de fondos mediante un único acuerdo. Dentro de ella, los fondos feeder agregan compromisos pequeños en una sola inversión. Para muchas firmas, especialmente las más grandes, es la vía natural.

La segunda es la nota securitizada: un valor que se compra, mantiene y reporta en la cuenta de custodia del cliente, como un bono. Lynk Markets, compañía de infraestructura fintech para mercados privados, trabaja en este ámbito con sus Private ETNs. Se emiten en Irlanda y se liquidan a través de Euroclear y Clearstream, la infraestructura que las bancas privadas y los broker-dealers ya utilizan a diario. El objetivo de Lynk Markets es potenciar a los gestores patrimoniales y distribuidores, no distribuir directamente.

Las estructuras de fondos se crearon para mercados grandes y maduros como los de EE.UU. y Europa. Muchos asesores latinoamericanos operan con asignaciones menores y activos repartidos entre custodios y jurisdicciones. Para ellos, una nota puede ser la vía más práctica.

Ninguna de las dos vías cambia la naturaleza ilíquida de los activos subyacentes. Una nota conlleva además el riesgo crediticio y operativo de su emisor y de su estructura. Y toda vía está sujeta a las obligaciones de idoneidad (suitability) y a las normas de cada país.

Qué se necesita para tener éxito

La experiencia de los gestores activos en la región apunta a cinco condiciones:

  • Educación a escala, en español y portugués;
  • Productos con liquidez clara y reportes integrados en la cartera del cliente;
  • Presencia en Miami y en los centros financieros de la región;
  • Alianzas con plataformas, proveedores de infraestructura y socios locales;
  • Un servicio que acompañe al cliente durante los siete o diez años que dura la inversión.

Conclusión

La primera ola la construyeron las instituciones a lo largo de casi dos décadas. La segunda, construida por las familias y sus asesores, tiene detrás un volumen potencial de capital mayor y un camino al mercado mucho más complejo. Que esa demanda se convierta en asignación dependerá menos del apetito de los inversionistas que de la capacidad de gestores e intermediarios para llegar a ellos. Quienes resuelvan la distribución definirán la segunda ola.

 

Tribuna de opinión de Juan Agualimpia, Chief Marketing Officer en LYNK Markets

La prima por plazo y la gestión de la renta fija

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El jueves 13 de agosto, el Tesoro de Estados Unidos colocó 25.000 millones de dólares en bonos a 30 años, a una tasa de 5,216%, la más alta en una subasta de ese plazo desde 2001. Un día antes, la subasta a 10 años ya había marcado el costo de financiamiento más alto desde 2007. El mensaje es simple, aunque incómodo para la Casa Blanca, a meses de las elecciones de medio término: los inversores piden cada vez más para financiar un déficit que no para de crecer.

La demanda fue razonable, aunque el rendimiento quedó apenas por encima de lo que esperaba el mercado, señal de que el apetito estuvo un escalón por debajo de lo previsto. La lectura de fondo es que se les pide a los inversores absorber una oferta creciente de deuda pública justo cuando los déficits siguen siendo grandes, la incertidumbre inflacionaria persiste y la Fed dejó de ser un comprador relevante. Si esa exigencia continúa, las tasas largas podrían seguir alejándose del 5%, incluso con subastas bien cubiertas.

El impacto ya se siente en otros lados: la hipoteca fija a 30 años subió a 6,69%, su nivel más alto desde julio de 2025. Los intereses de la deuda pública acumulan 1,17 billones de dólares en lo que va del año fiscal, un 15% más, y son uno de los motores del déficit. Fitch mantuvo la calificación de Estados Unidos en AA+, pero avisó que el desequilibrio fiscal se ampliará en 2026, por los recortes impositivos y las devoluciones arancelarias.

El propio Tesoro dio una pista de que el tema le preocupa. Cambió el lenguaje sobre futuras emisiones, de posibles “aumentos” a posibles “cambios”, algo que el mercado leyó como un eventual recorte en la oferta de bonos largos. Si hay más emisión, se concentraría en el tramo de 2 a 7 años, esquivando tasas altas a costa de más riesgo de refinanciamiento. Lo que ven los analistas y el mercado en general es que esa estrategia tiene un límite. De fondo, la única solución pasa por que el gobierno ajuste su presupuesto.

Algunas cifras recientes

El déficit federal de julio fue el cuarto más alto de la historia para un solo mes –distorsionado por
un adelanto de gastos de Medicare que debería revertirse en agosto– y el mercado lo tomó mal,
empujando los rendimientos largos al alza. Los intereses netos del Tesoro ya superan el billón de dólares anuales, y esa cifra seguirá subiendo a medida que la deuda vieja, de cupón bajo, se refinancie a tasas más altas.

Como proporción de los ingresos federales, esos intereses ya rozan el 20%, el nivel más alto registrado hasta ahora.

A esto se suma un componente de crecimiento genuino: el PIB nominal y el rendimiento a 30 años tiende a moverse en la misma dirección que el crecimiento nominal de la economía. También pesa la incertidumbre monetaria, con una Fed que abandonó buena parte de su guía hacia adelante, obligando a exigir más compensación por el riesgo de duración.

¿Qué es, en rigor, la prima por plazo?

Es el rendimiento extra que un inversor exige por sostener un bono largo en vez de renovar bonos cortos o quedarse en efectivo, y compensa la incertidumbre sobre la inflación futura y la volatilidad de las tasas. Depende del riesgo percibido de los plazos largos y de la oferta y demanda de esos instrumentos –el riesgo inflacionario fue históricamente su principal motor– y, en momen-
tos de pánico, puede comprimirse o volverse negativa, cuando los inversores corren hacia la
seguridad de los Treasuries largos.

En la década previa a la pandemia, esa compensación estuvo prácticamente en cero. Según Schwab, la prima esperada a 10 años pasó de un promedio de 0,0% entre 2010 y 2020 a 0,8% en 2026, y el rendimiento real esperado subió de 0,1% a 1,7%. No hay una medida única, pero los modelos coinciden en la dirección: subió, y eso vuelve a hacer más atractiva a la renta fija, aunque los bonos siguen cubriendo mejor una desaceleración que una inflación en alza, como en la pandemia.

Qué implicapara la gestión de carteras

Con las tasas largas moviéndose por motivos fiscales, monetarios y de crecimiento a la vez, la gestión pasiva de renta fija –comprar y olvidarse– pierde sentido. Para un inversor de patrimonio relevante, el rol de los bonos no es perseguir un rendimiento espectacular, sino actuar como amortiguador. Es decir, preservar capital y bajar la volatilidad de la cartera. Los índices de bonos, además, ponderan por deuda emitida, así que una estrategia pasiva termina prestándole más a quien más debe.

La gestión activa se debe apoyar en tres pilares fundamentales: la duración, para proteger capital cuando las tasas suben o asegurar rendimientos cuando aparecen; la selección de emisores, porque la ganancia es limitada, pero la pérdida puede ser total, así que conviene evitar a los perdedores; y la calidad crediticia, sobreponderando bonos más sólidos en la incertidumbre y aumentando hacia mayor rendimiento cuando la economía lo permite. Administrar bien esas
palancas es, hoy, la diferencia entre sufrir la volatilidad y aprovecharla.

Dicho esto, tasas más altas vuelven a la renta fija atractiva por mérito propio, no solo como refugio. Pero esa oportunidad no habilita a estirar los plazos sin criterio, sino que conviene alinear la estrategia de renta fija con el horizonte de cada inversión, manteniendo las necesidades de corto plazo en instrumentos líquidos y cortos, y reservando la duración larga para los objetivos de largo plazo, para evitar descalces y riesgo de volatilidad innecesaria.

Más en nuestra revista Américas Septiembre 2026

Gabriel Freund presenta RAC Strategic Partners: gestión con agentes de IA pero con decisión final humana

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Gabriel Freund
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Gabriel Freund lleva 30 años en la industria financiera. Empezó en el lado institucional en Nueva York y, desde su mudanza a Miami en 2006, se dedicó al sector RIA (Registered Investment Advisor) y a la banca privada, con casi una década en Santander. Tras independizarse, fundó RAC Strategic Partners, de la que es fundador y CIO. Se trata de una firma de asesoría con arquitectura de agentes de inteligencia artificial, que ofrece gestión discrecional de carteras y servicios de OCIO (Outsourced CIO) para familias e instituciones.

En diálogo con Funds Society, Freund explica a qué clientes apunta, en qué consiste la plataforma de alternativos que prepara para Latinoamérica, cómo gestiona el riesgo de delegar parte del trabajo en la IA, qué ve en el inversor latinoamericano y cuáles son sus planes de crecimiento.

¿A qué clientes apunta RAC Strategic Partners?

Tengo un modelo híbrido que, por la flexibilidad y mi experiencia, estoy aplicando. Voy a resucitar todas mis conexiones institucionales para no tener que ir con cada cliente en particular, como es lo común en banca privada. También puedo ir al asesor y buscar inversionistas institucionales, tanto de Estados Unidos como offshore, porque he operado en los dos mercados. Empece mi carrera en el mercado domestico (Estados Unidos) y estudie contabilidad, por lo que entiendo las dinamicas entre el mercado de EEUU y el offshore.

Con los 20 años que llevo bregando con Latinoamérica, he servido a familias y clientes de buen tamaño, y además está la cartera de relaciones que he construido durante mi tiempo en la banca privada; por lo que le haré el acercamiento a ese grupo también. Pero también voy a utilizar la misma estrategia institucional, acercándome a todas las instituciones en Latinoamérica con las que he trabajado, para ver qué productos y estrategias ofrecerles a través de mi servicio de outsourced CIO. Ese es el sombrero, pero también tengo mis propias estrategias y, para unos clientes en particular, darles asesoría financiera, dado mi trasfondo y lo que la ley me permita.

Impulsa también una plataforma de inversiones alternativas para Latinoamérica, ¿en qué consiste?

A medida que las generaciones de Latinoamérica siguen creciendo y evolucionando, se están dando cuenta de que hay mucho más allá de lo que nos pintan. Eso hace que unas estrategias muy interesantes se queden sin ser expuestas a inversionistas de la región. Estamos viendo esa demanda, y mis socios tienen décadas también en el negocio y sus contactos. Ya que conocemos el perfil del cliente latinoamericano, y tomando en cuenta el ambiente macro, lo que vamos a hacer es ver qué estrategias podrían ser atractivas para cada grupo de clientes, como son casi todas a través de feeders y convertirse en socios limitados (LPs) si deciden invertir.

Mis socios tienen contacto con la gente del mercado unificado NUAM, que es Perú, Colombia y Chile, que si los combinas se vuelven el mercado #3 de Latinoamérica después de Brasil y México. Algo bien claro: no somos capital raisers. El GP tiene que convencer al LP, a estos clientes, de que es una estrategia que hace sentido, y crear la atracción. Nuestro servicio es presentar a los gestores a los inversionistas en un ambiente más íntimo, más curado, y darle el perfil al gestor de cada inversionista para que las conversaciones fluyan mejor y cada parte ya conozca mejor a la otra. Nosotros asesoramos a los gestores para que presenten sus estrategias efectivamente incluyendo roadshows y soporte en general. Queremos algo que sea más de relación y menos transaccional, porque, como dice la historia de Goldman Sachs, una frase que me encanta: “Tú puedes estar décadas construyendo tu reputación y la puedes perder en diez minutos”.

¿Cómo se analiza la gestión de riesgo en dejar que la IA haga una parte del trabajo humano?

El modelo es el llamado human in the loop, que el humano es el centro de la decisión final. Entonces lo que yo hago es sintetizar toda la información recopilada de la forma más eficiente para mí, para entonces yo tomar la decisión. Al final del día automatizo todo, pero la decisión fiduciaria y estratégica siempre la tomo yo. Tengo ya una estructura tecnológica que tiene nomenclatura y todo, que se llama Sovereign Quad Core, que básicamente son cuatro agentes maestros que tienen una función. Alfa es estrategia, análisis de mercado y filtrar ruido. Sigma es el guardián fiduciario y el que supervisa que la lógica de construcción de cartera haga sentido. Omega es el responsable de integridad del ecosistema y gestión de riesgo. Nexus es el más reciente, es el orquestador, quien hace el plan.

El cliente latinoamericano convive con inestabilidad política y económica. ¿Cómo lo diferencia del cliente asentado en Estados Unidos y cuánto influye eso en su estrategia?

No ha cambiado mucho, porque Latinoamérica son ciclos. Cuando creemos que viene un ciclo chévere, de repente pasa alguna cosa y volvemos a la realidad. Yo no le puedo presentar a cada cliente algo que, dependiendo de sus circunstancias, le ate el capital por diez años en un private equity. El cliente quiere algo que le distribuya en dólar, moneda dura, y es algo que por ahora no creo que vaya a cambiar. Y como, obviamente, en Estados Unidos está pasando por un momento de inestabilidad que no se veía en tantos años, entonces hay que ver qué otras alternativas.

¿Cuál es su objetivo de crecimiento en activos, clientes y equipo a tres años?

No quiero ser siempre la única persona. Ya tengo cinco millones (USD), entre mi propio capital, que es lo más pequeño, y asesoría y assets under management. Ya estoy hablando con custodios, porque sí me interesa mucho restablecer mi negocio en Latinoamérica: Pershing, StoneX. Quiero trabajar con asesores independientes locales para no tener que sobreextenderme, y que lo que yo maneje directamente sea todo lo offshore y ese tipo de relaciones.

¿Entre sus objetivos a corto, mediano o largo plazo está expandirse a otros mercados?

En Latinoamérica hay mucho tipo de cliente, mucha entidad internacional envuelta, como europea. De haber trabajado con banco europeo (trabajé con Santander, BNP y con Deutsche), tengo una buena idea del mercado, pero el que mucho abarca, poco aprieta. Por ahora, Estados Unidos en la parte institucional y para crecer los activos. Algo similar con Latinoamérica, con mis ex-clientes y las relaciones que he tenido por haber estado en Miami 20 años. Estamos en un mundo volátil, pero el caos es lo que origina oportunidad también.

Macquarie Asset Management nombra a Marcella Sivilotti Global Wealth Chief Operating Officer

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Foto cedidaMarcella Sivilotti, Global Wealth Chief Operating Officer at Macquaire Asset Management

Macquarie Asset Management (MAM) ha anunciado el nombramiento de Marcella Sivilotti como Global Wealth Chief Operating Officer, reforzando el liderazgo de su creciente negocio de gestión patrimonial global. La incorporación de Sivilotti se produce tras la reciente expansión de la plataforma Global Wealth de MAM, que ha sumado profesionales en áreas de ventas, especialistas en inversión, producto, marketing y operativa de fondos. Sivilotti aporta una dilatada experiencia de liderazgo en la industria de gestión de activos, habiendo dirigido previamente la estrategia global y las operaciones corporativas (M&A) en PGIM.

“Marcella ofrece una combinación de visión estratégica y profunda experiencia en gestión de activos que resultará de un valor incalculable a medida que continuamos expandiendo nuestro negocio de Global Wealth. Vemos una oportunidad significativa para ayudar a los asesores a enriquecer las carteras de sus clientes mediante la incorporación de soluciones de mercados privados. El nombramiento de Marcella, junto con la constante ampliación de nuestro equipo internacional, supone otro paso fundamental en nuestra estrategia para construir una plataforma líder de soluciones en mercados privados destinada a dar servicio a clientes patrimoniales en todo el mundo”, ha señalado Kimberly LaPointe, responsable de Global Wealth en Macquarie Asset Management.

La llegada de Sivilotti se enmarca en la consolidación de la presencia de Macquarie Asset Management en el segmento de gestión patrimonial en Estados Unidos, donde recientemente ha incorporado perfiles de amplia trayectoria en áreas clave de distribución y trato con clientes. Se espera que la inversión en equipos de ventas, especialistas en inversión, producto y marketing permita afianzar y ampliar las relaciones con firmas de gestión patrimonial y asesores financieros, proporcionando soluciones de inversión innovadoras y formación técnica a medida para respaldar el desarrollo de su actividad.

En relación con su designación, Sivilotti añadió: “Macquarie cuenta con una plataforma de inversión diferencial y una ambición muy clara para su división de gestión patrimonial. Es un orgullo unirme a este equipo y contribuir a construir sobre esta base sólida, ampliando las capacidades y soluciones que ponemos al servicio de las firmas de gestión de patrimonios y asesores financieros”.

¿Qué esperar de la plata y el oro en 2027?: recuperación y limitaciones industriales

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Foto cedidaNitesh Shah, Head of Commodities and Investment Strategists, WisdomTree

La plata continúa su consolidación, pese a registrar un rendimiento inferior tanto al del oro como al de los metales industriales. El máximo histórico de más de 121 dólares estadounidenses por onza alcanzado el 29 de enero de 2026 parece ahora muy lejano, ya que los precios se sitúan en menos de la mitad de ese nivel. En este entorno, el comportamiento del metal refleja una marcada desconexión temporal entre su faceta de activo monetario y su uso en la industria básica.

“Prevemos que la recuperación de los precios del oro impulse al alza los de la plata a lo largo de nuestro horizonte de previsión. Sin embargo, es probable que un contexto industrial complicado limite el alcance de esa recuperación. El aumento de los tipos de interés y los elevados precios de la energía dejan poco margen para una fuerte recuperación cíclica de la demanda industrial de plata. Los factores estructurales que impulsan la demanda siguen existiendo, pero su contribución debe tenerse en cuenta en comparación con los esfuerzos por reducir el uso del metal»,advierte Nitesh Shah, responsable de materias primas y estrategias de inversión en WisdomTree.

Siguiendo la demanda

En este sentido, en su último informe, el experto prevé que la demanda industrial de plata disminuya un 3% más, hasta situarse en aproximadamente 640 millones de onzas (Moz) en 2026. De hecho, según su visión, la incertidumbre económica en torno a la política comercial y las tensiones geopolíticas está lastrando la actividad, mientras que la fuerte subida de los precios de la plata a principios de este año ha acelerado el ahorro y la sustitución. Los usuarios industriales tratan activamente de reducir la cantidad de plata utilizada en cada aplicación o de sustituirla cuando resulte viable desde el punto de vista técnico y económico. “Las instalaciones solares a nivel mundial se enfrentan a un año más flojo en 2026: BloombergNEF prevé su primer descenso anual en unas dos décadas. Se espera que el crecimiento en los mercados emergentes, entre ellos la India, Oriente Medio y el Sudeste Asiático, aporte cierto apoyo, aunque podría ser insuficiente para compensar la desaceleración en China, cuyas instalaciones avanzaron en 2025 para adelantarse a los cambios en la tarificación de la electricidad renovable, generando una base comparativa difícil para 2026”, añade.

No obstante, matiza que las instalaciones domésticas por sí solas no determinan el consumo de plata de los fabricantes solares chinos, que también abastecen a los mercados de exportación; la demanda global depende de la producción mundial de pilas y de la cantidad de plata utilizada por cada una de ellas. Aunque los esfuerzos para reforzar la seguridad y diversificar el suministro energético servirán para impulsar el despliegue fotovoltaico a largo plazo, la reducción continuada de las concentraciones de plata por celda implica que el crecimiento de la capacidad solar instalada no se traducirá necesariamente en un aumento equivalente del consumo del metal.

Para Shah, las perspectivas de la plata siguen estando estrechamente vinculadas a sus expectativas sobre el oro: «Ambos metales han experimentado una corrección considerable, deshaciendo gran parte de su anterior repunte, lastrados por el aumento de los rendimientos de los bonos y la apreciación del dólar. No obstante, nuestras previsiones parten de la base de que estos factores adversos se atenuarán: calculamos que el oro se acercará a los 4.800 dólares por onza en el tercer trimestre de 2027, lo que impulsará a la plata por su condición de metal precioso y por la demanda de inversión, si bien la debilidad industrial frenará su avance”.

Factores a mencionar

Por otra parte, la disminución de las preocupaciones inmediatas en materia de aranceles ha reducido el incentivo para mantener unos inventarios inusualmente elevados en Estados Unidos. Las existencias en los almacenes de la bolsa de futuros COMEX han descendido desde los elevados niveles registrados en 2025, mientras que las reservas en las cámaras acorazadas de la Asociación de Mercados de Lingotes de Londres (LBMA) han aumentado, reflejando una reducción de las distorsiones regionales de inventarios.

Al analizar el suministro físico y los riesgos regulatorios, Shah apunta: «El aumento de las reservas en cámaras acorazadas no implica necesariamente un incremento equivalente del metal disponible de forma inmediata, ya que parte de esas existencias respaldan productos cotizados en bolsa o pertenecen a inversores con pocos incentivos para vender. Además, persiste la incertidumbre comercial tras la inclusión de la plata en la lista de minerales críticos de EE. UU. en noviembre de 2025 y la Proclamación 11001 de enero de 2026; un repunte de las tensiones comerciales con proveedores clave como México y Canadá provocaría nuevos envíos preventivos hacia EE. UU., mermando la disponibilidad física en otras regiones».

En lo referente al mercado asiático, la demanda en la India se enfrenta a restricciones normativas de calado. Como uno de los principales mercados mundiales de lingotes, monedas y joyas de plata, el país elevó los aranceles de importación sobre el oro y la plata del 6 % al 15 % en mayo de 2026, una decisión adoptada para mitigar las presiones sobre su factura de importaciones, su divisa y sus reservas internacionales en pleno encarecimiento energético derivado del conflicto de Irán.

“Aunque la bajada de los costes energéticos y la distensión geopolítica podrían abrir la puerta a una futura rebaja arancelaria en la India, no contemplamos ese cambio en nuestras proyecciones», matiza Shah. «El descenso de los precios internacionales de la plata frente a los máximos de enero debería mejorar la asequibilidad, aunque los precios locales siguen supeditados a la rupia y a los gravámenes aduaneros. Con todo, el precio históricamente alto del oro podría incentivar cierta sustitución hacia la joyería de plata, actuando como un amortiguador parcial para la demanda india”.

La cara de la oferta

En cuanto a la oferta, la producción minera mundial de plata aumentó un 3 % interanual hasta situarse en aproximadamente 847 Moz en 2025, impulsada por los subproductos de las minas de cobre en Perú, la puesta en marcha progresiva de la mina Prognoz en Rusia y los avances en Marruecos y China, que compensaron los retrocesos en México e Indonesia. Para 2026, Metals Focus proyecta un ligero descenso extractivo, previéndose que el aumento de las actividades de reciclaje compense solo en parte dicha caída.

“El panorama global sigue siendo el de un crecimiento muy limitado de la oferta. Aunque se prevé que la producción primaria crezca tímidamente en 2026 y 2027 gracias a nuevos proyectos que cubren el agotamiento de reservas, y que aumente la plata extraída como subproducto del oro, la producción asociada a las explotaciones de cobre tenderá a disminuir. Dado que la mayor parte de la plata se extrae como subproducto de otros metales, una simple subida en su cotización resulta insuficiente para detonar un incremento rápido de la extracción», concluye Shah.

Bajo estas premisas, WisdomTree proyecta una recuperación gradual que situará a la plata en el entorno de los 70 dólares por onza hacia el tercer trimestre de 2027, con un modelo cuantitativo que apunta a los 70,55 dólares. Mientras que la estela del oro y la demanda ligada a la electrificación del automóvil, las infraestructuras de recarga y el despliegue tecnológico de la inteligencia artificial ofrecerán un soporte tangible, la contracción del sector fotovoltaico, las técnicas de sustitución industrial, el auge del reciclaje y la normalización de existencias marcarán el techo del repunte.

Europa resiste la incertidumbre política y mantiene su fortaleza bursátil

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Foto cedidaStefan Riße, Estratega de Mercados de ACATIS

Europa atraviesa un periodo de elevada incertidumbre política. Francia afronta importantes desafíos fiscales, la evolución política de España y Reino Unido seguirá siendo relevante para los mercados y, al otro lado del Atlántico, las elecciones de mitad de legislatura en Estados Unidos pueden introducir nuevas tensiones en las relaciones entre Washington y Europa. Sin embargo, sería un error dejar que el ruido político domine por completo nuestra visión sobre los mercados. Hay otra realidad que merece atención, debido a que las empresas están mejorando sus beneficios, Alemania está aumentando significativamente la inversión en infraestructuras y el auge de la inteligencia artificial está generando nuevas oportunidades. Estos factores pueden seguir respaldando a las bolsas europeas durante los próximos meses.

Uno de los principales focos de preocupación es Francia. Su elevado nivel de deuda y la incertidumbre política están ejerciendo presión sobre los tipos de interés y pueden seguir lastrando al mercado de deuda francés. No creo, sin embargo, que esta situación deba interpretarse como el preludio de una crisis de solvencia en la eurozona. Los inversores siguen confiando en la capacidad del Banco Central Europeo para actuar si fuera necesario. En este sentido, la célebre promesa de Mario Draghi de hacer “lo que sea necesario” continúa teniendo un peso considerable en la percepción del riesgo europeo. La crisis de deuda demostró que la capacidad del BCE para intervenir puede marcar una diferencia decisiva cuando los mercados entran en una fase de tensión. Esto no significa que los problemas fiscales desaparezcan. Francia tendrá que afrontar sus desequilibrios y los inversores seguirán exigiendo una compensación por asumir mayores riesgos. Pero existe una diferencia importante entre tener un problema fiscal y encontrarse ante una crisis de solvencia. 

La evolución política europea también puede afectar al euro. En este sentido, habrá que observar qué ocurre en Estados Unidos. Una eventual victoria demócrata en el Congreso en las elecciones de mitad de legislatura podría interpretarse positivamente desde la perspectiva europea, especialmente teniendo en cuenta la actual actitud de la Administración Trump hacia Europa. A pesar de esta incertidumbre, hay un elemento que me hace mantener una visión constructiva sobre la renta variable europea, que son los beneficios empresariales están creciendo.

Estamos viendo, además, un importante impulso inversor en Alemania, especialmente en infraestructuras. A ello se suma el desarrollo de la inteligencia artificial, que está generando una nueva ola de inversión y oportunidades empresariales. Esta combinación puede seguir respaldando a los mercados bursátiles europeos hasta finales de año.

No debemos olvidar que las bolsas, a largo plazo, terminan reflejando la capacidad de las empresas para generar beneficios. La política puede provocar volatilidad y modificar las expectativas de los inversores, pero unos resultados empresariales sólidos constituyen uno de los soportes más importantes para las cotizaciones. Por eso, pese a la incertidumbre política, sigo viendo argumentos para que la renta variable europea mantenga su fortaleza.

Donde soy bastante más prudente es en la industria automovilística. Los fabricantes europeos están haciendo un esfuerzo considerable para adaptarse a la transición hacia el vehículo eléctrico, de forma que aumentan la producción, invierten en nuevas tecnologías y reducen costes. Pero el problema fundamental continúa siendo la enorme ventaja de costes de los fabricantes chinos. Europa puede mejorar su eficiencia, pero no estoy convencido de que las medidas de reducción de costes sean suficientes para cerrar rápidamente esta brecha competitiva.

Los aranceles pueden desempeñar un papel importante. Solo unos aranceles protectores adecuados garantizarían, al menos, las ventas de los fabricantes europeos en su propio mercado. Pero la relación con China es demasiado importante como para reducirla únicamente a una cuestión comercial. Europa depende de China para determinadas materias primas estratégicas, entre ellas las tierras raras. Por eso, la cuestión no es simplemente si la Unión Europea debe proteger a su industria, sino hasta dónde puede hacerlo sin provocar consecuencias que terminen perjudicando a la propia economía europea.

Para los fabricantes alemanes existe además un problema adicional. Durante años, China fue uno de los principales motores de crecimiento de la industria automovilística alemana. Hoy, ese mercado ha dejado prácticamente de ofrecer el mismo potencial. Las barreras comerciales pueden proteger las ventas europeas, pero no solucionan por sí mismas la pérdida de competitividad en China.

Otro elemento fundamental para los inversores europeos es el riesgo de divisa. Una parte importante de las carteras internacionales está invertida en Estados Unidos. Si el dólar se depreciara significativamente frente al euro, la rentabilidad de esas inversiones, medida en euros, se vería afectada. También debemos prestar atención a Japón y, especialmente, al comportamiento del yen. Es posible cubrir la exposición a una moneda frente a las fluctuaciones del tipo de cambio, pero esa cobertura tiene un coste. Por tanto, no existe una respuesta universal. Es una decisión estratégica que debe considerar la composición de la cartera, el horizonte de inversión y el riesgo asumido.

En mi opinión, creo que debemos separar dos cuestiones que a menudo se mezclan, que es por un lado la incertidumbre política y, por otra, la capacidad de las empresas para generar beneficios. Pero también hay una Europa que está invirtiendo, innovando y aumentando sus beneficios. Por eso sigo pensando que las bolsas europeas pueden mantener su fortaleza, no porque el escenario político sea sencillo, no lo es, sino porque las empresas pueden seguir proporcionando un contrapeso al ruido político.

Al final, el mercado tendrá que decidir qué pesa más, las dificultades de los gobiernos o la capacidad de las empresas para seguir creciendo. Y, por ahora, creo que sería prematuro apostar únicamente por el primer factor.

 

Tribuna firmada por Stefan Riße, estratega de Mercados de ACATIS.

La Banca Premium de BBVA en España supera las 100.00 carteras multiestrategia

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La Banca Premium de BBVA en España ha superado las 100.000 carteras mutiestrategia, un hito que refleja la apuesta del banco por acercar la gestión profesional de las inversiones a un mayor número de clientes. Según explica, estas carteras ofrecen una solución de inversión adaptada a diferentes perfiles de riesgo, con una gestión activa y el respaldo de los equipos especializados de BBVA. La entidad continúa así impulsando un modelo de asesoramiento que combina la experiencia de sus profesionales con las capacidades tecnológicas del grupo.

Este crecimiento se enmarca en la evolución de Banca Premium, que forma parte de BBVA Global Wealth. Las carteras Multiestrategia permiten a los clientes acceder a una gestión diversificada de sus inversiones, ajustada a sus objetivos y preferencias. Para ello, BBVA cuenta con un proceso inversor que combina el análisis de los mercados con una selección de activos basada en criterios cualitativos y cuantitativos. Los equipos especializados realizan un seguimiento continuo de las carteras y adaptan las estrategias de inversión a la evolución de los mercados, siempre dentro de los límites establecidos para cada perfil de riesgo.

En este proceso participan diferentes áreas del grupo, como BBVA Asset Management, BBVA Research y los equipos de análisis y estrategia de mercados. También desempeña un papel relevante BBVA Quality Funds, el área especializada en la selección de fondos de inversión y ETF.

Una gestión adaptada a cada cliente

Esta propuesta se sitúa en el nuevo modelo Global Wealth de BBVA, que reúne bajo una identidad común los segmentos Premium, Private Banking y UHN Patrimonios. En España, estas tres áreas dan servicio a 1,34 millones de clientes, según datos de agosto de 2026, y cuentan con una red de 2.000 profesionales especializados distribuidos por todo el territorio nacional. De este total, 1,1 millones de clientes corresponden al segmento Premium, que además cuenta con más de 1.200 gestores especializados integrados en la red de oficinas de BBVA.

Con este modelo, la entidad busca ofrecer una atención más personalizada, en la que el gestor desempeña un papel central en la relación con el cliente y cuenta con el apoyo de especialistas en inversión y planificación patrimonial. El objetivo es facilitar que cada persona pueda tomar decisiones sobre su patrimonio con el asesoramiento adecuado en cada momento.

“La propuesta de Banca Premium combina este acompañamiento con una oferta de valor diferencial y herramientas digitales que facilitan el seguimiento de las inversiones y el acceso a la información. Así, los clientes pueden conocer la evolución de sus carteras y contar con el apoyo de su gestor cuando necesitan revisar sus objetivos o adaptar sus decisiones a una nueva situación personal o financiera”, ha señalado el director de Global Wealth en España, Fernando Ruíz.

Amundi e ICG lanzan su primera estrategia conjunta de secundarios de private equity en formato evergreen

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Amundi e ICG han lanzado el Amundi ICG Global Private Equity Secondaries, su primer producto de calidad institucional desarrollado conjuntamente y diseñado para el mercado de gestión patrimonial (inversores profesionales). Este vehículo llega tras el anuncio de su alianza para ampliar el acceso de los inversores de banca privada y gestión patrimonial a soluciones innovadoras en mercados privados.

El fondo está estructurado en formato evergreen y dará a los inversores profesionales acceso a la estrategia de secundarios LP de private equity de ICG1, que ofrece exposición a una cartera de  compañías privadas altamente diversificada en Norteamérica y Europa. El vehículo ya ha completado su primera inversión, con la que ha constituido la cartera con activos de alta calidad y fuerte potencial de crecimiento en Estados Unidos y Europa. 

Su diseño responde a varias necesidades clave de los inversores patrimoniales profesionales como la exposición a carteras de private equity ya existentes, sin que los inversores tengan que esperar a que el capital se despliegue a lo largo del tiempo. Además, pone el foco en compañías no cotizadas consolidadas y líderes en sus mercados, que ofrecen mayor visibilidad sobre los flujos de caja, con el objetivo de obtener un potencial de  rentabilidad atractivo a largo plazo2. 

Entre sus capacidades también está la captura de la prima de iliquidez que ofrecen los mercados privados, además de  beneficios de diversificación para las carteras de inversión existentes. También responde al acceso al deal flow de ICG en participaciones secundarias LP, incluidas oportunidades  atractivas que históricamente han quedado fuera del alcance de los inversores  patrimoniales. Por último, incluye la posibilidad de realizar suscripciones mensuales y potencial de reembolsos trimestrales,  con sujeción a determinadas limitaciones importantes3. 

El lanzamiento se produce en un momento en que el mercado de secundarios de private equity se beneficia de una dinámica favorable. Los secundarios LP permiten a los inversores  patrimoniales profesionales obtener exposición a fondos de buyout consolidados mediante la  adquisición de participaciones a inversores existentes en private equity. En 2025, las operaciones  LP-led alcanzaron un volumen récord de 107.000 millones de euros, lo que supone un  crecimiento medio anual del 15% en la última década4. En este contexto, los secundarios de private equity ofrecen a los inversores profesionales acceso a compañías privadas en  crecimiento, con potencial para generar rentabilidades atractivas y una mayor previsibilidad de  los flujos de caja. 

Según explica la firma, el producto combina la dilatada experiencia de ICG en secundarios de private equity, respaldada por su plataforma de inversión, su disciplina de underwriting y su acceso al mercado, con las  capacidades de estructuración de Amundi, su conocimiento de las necesidades de los  inversores y su amplia red de distribución. El fondo ilustra cómo la alianza entre Amundi e ICG puede ofrecer soluciones que respondan a las necesidades cambiantes de los clientes  patrimoniales profesionales, en especial para mejorar la diversificación y la planificación de la  jubilación. 

“Estamos encantados de lanzar este fondo, que ofrece a los inversores  patrimoniales acceso a la estrategia de inversión en secundarios LP de ICG históricamente reservados a inversores institucionales. Creemos que este producto puede desempeñar un papel  relevante en las carteras de determinados inversores, al proporcionar exposición inmediata a un conjunto altamente diversificado de compañías líderes en sus mercados, participadas por private  equity, en Estados Unidos y Europa”, ha señalado Oliver Gardey y Ryan Levitt, Co-gestores de Amundi ICG Global Private Equity Secondaries en ICG.

Por su parte, Vincent Mortier, Chief Investment Officer de Amundi, ha añadido: “El lanzamiento de este fondo  conjunto supone un paso importante en la alianza entre Amundi e ICG. Refleja la solidez de  nuestra colaboración y nuestra ambición compartida de ofrecer soluciones de mercados  privados diferenciadas y a medida, que respondan a las necesidades cambiantes de los clientes  patrimoniales”. 

Casi la mitad de las firmas de capital privado tienen dificultades con la complejidad de las nuevas vías de liquidez

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Los vehículos de continuación, el mercado secundario y un abanico cada vez más amplio de vías de liquidez están ejerciendo una presión creciente sobre los modelos operativos del capital privado. Según el nuevo estudio global de Vistra Fund Solutions, el 45% de las firmas señala la complejidad de la valoración y la elaboración de informes como un reto clave. Esta sobrecarga recae sobre equipos en los que los procesos manuales y la gestión de datos ya absorben de media el 33% de la capacidad operativa.

La tensión va más allá de las valoraciones y los informes: el 45% cita las limitaciones tecnológicas y el desafío de gestionar múltiples grupos de interés (stakeholders), mientras que el 42% apunta al incremento de las obligaciones regulatorias y de cumplimiento. Esta presión se ve agravada por el hecho de que las firmas recurren a múltiples vías de liquidez de manera simultánea, cada una con sus propias exigencias operativas, regulatorias y de reporte. Los vehículos de continuación, las ventas entre firmas de capital privado (sponsor-to-sponsor) y la ampliación del periodo de tenencia de activos son señalados, cada uno por el 16% de las firmas, como la vía más relevante para los próximos 12 a 24 meses. Le sigue de cerca las recapitalizaciones por dividendos y el mercado secundario, ambos con un 14%.

El giro hacia productos minoristas y semilíquidos también está dejando al descubierto carencias operativas. Si bien el 84% de las firmas afirma estar total o parcialmente preparada para darles soporte, solo el 27% asegura disponer ya de toda la infraestructura, los procesos y las capacidades necesarias. Por su parte, más de la mitad (56%) sigue estando solo parcialmente preparada, mientras que el 14% se encuentra aún en una fase inicial.

Estas conclusiones proceden de The Vistra Fund Solutions Private Equity Report 2026, basado en una encuesta realizada a 455 profesionales del capital privado en Norteamérica, Europa, Asia-Pacífico (APAC) y Oriente Medio. Según el estudio, la mayor complejidad está poniendo a prueba a unos equipos de operaciones que aún dependen en gran medida de procesos manuales. Casi dos tercios (62%) señalan que más de una cuarta parte de la capacidad de su equipo se consume en procesos manuales o tratamiento de datos, situándose la media de trabajo manual en el 33% de la capacidad. Por otro lado, el impacto operativo alcanza también a la liquidez: las limitaciones operativas o de recursos internos se sitúan al mismo nivel que la incertidumbre regulatoria o geopolítica como principal obstáculo para el éxito de las desinversiones (16%).

La presión de los inversores también va en aumento. La exigencia de informes de cartera más frecuentes y detallados encabeza la lista de demandas de los Limited Partners (LP) con un 36%, seguida de una mayor transparencia en las comisiones, procesos de alta e incorporación (onboarding) más ágiles y acceso en tiempo real a los datos del fondo (34%). Por su parte, el 93% de los encuestados afirma que la excelencia operativa resulta fundamental para la confianza de los inversores.

Las firmas están reaccionando reorientando una mayor parte de su inversión operativa hacia la tecnología. En la actualidad, el 60% de los presupuestos se concentra en el personal, pero se espera que este porcentaje baje al 40% en los próximos tres años, al tiempo que la proporción de presupuestos centrados en tecnología subirá del 18% al 32%. Todos los participantes afirman estar explorando o implementando al menos un caso de uso de inteligencia artificial, aunque el 99% identifica una brecha significativa entre sus ambiciones en IA y la realidad operativa.

“La diversidad de productos, inversores y vías de liquidez a los que las firmas deben dar soporte hoy en día está generando una auténtica sobrecarga operativa. Los vehículos de continuación y las operaciones secundarias traen consigo requisitos más exigentes de valoración, reporting y relación con las partes interesadas, mientras muchos equipos todavía dedican un tercio de su capacidad a tareas manuales. Con unas expectativas de los inversores cada vez más altas, las firmas necesitan datos más sólidos, sistemas mejor integrados y el respaldo externo adecuado para gestionar una mayor complejidad sin añadir una capa adicional de costes y trabajo manual”, ha comentado Abdel Hmitti, presidente de Vistra Fund Solutions.

Respecto al papel de los proveedores externos, ya se está expandiendo. Aunque el 67% de las firmas sigue recurriendo a ellos principalmente para la administración transaccional, el soporte e integración tecnológica se perfila como la función con mayor probabilidad de externalizarse en los próximos tres años (28%), seguida de los servicios al inversor (26%) y la gestión de datos (25%). 

Pese a estas presiones, la confianza en la transformación operativa sigue siendo alta. Un 89% sostiene que sus capacidades operativas han avanzado más rápido que el crecimiento de los activos bajo gestión (AUM) o se sitúan notablemente por delante. Sin embargo, apenas algo más de la mitad describe áreas clave de su modelo operativo como mayoritaria o totalmente automatizadas e integradas, lo que evidencia la brecha entre la confianza en el progreso y la madurez real de la infraestructura subyacente.

Guy Wagner (BLI) sostiene que «el crecimiento económico se mantiene sólido en términos generales»

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Foto cedidaGuy Wagner, director de Inversiones (CIO) de BLI.

“En el tercer trimestre, el crecimiento económico se mantuvo sólido en términos generales”, es la principal conclusión que señalan en el último informe mensual de mercado Highlights, de BLI-Banque de Luxembourg Investments. Según Guy Wagner, director de inversiones (CIO) de BLI: “En Estados Unidos, el producto interior bruto creció a una tasa anualizada del 3,4 %, frente al 2,2 % del trimestre anterior, impulsado principalmente por una sólida inversión alimentada por la expansión de las infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial”.

Y añade: “El consumo interno volvió a mostrar solidez a pesar de los elevados costes energéticos, respaldado por el buen comportamiento de los mercados de renta variable y el descenso de la tasa de ahorro. En la eurozona, el crecimiento se mantuvo estable tras el repunte del segundo trimestre, aunque continúa muy por debajo de los niveles registrados en Estados Unidos”. 

En China el PIB creció un 4,5 %, acelerándose respecto al trimestre anterior, lo que debería permitir al país alcanzar el objetivo de crecimiento anual de Pekín para 2026 —situado entre el 4,5 % y el 5 %—, pese a la persistente debilidad del consumo interno y de la inversión. Por su parte, en Japón, las exportaciones siguen impulsando el crecimiento, favorecidas por la depreciación del yen y la sostenida demanda de equipos para la fabricación de semiconductores. La inflación continúa mostrando resistencia a la baja, alimentada por la solidez de la economía mundial y las continuas tensiones geopolíticas en Oriente Medio. En Estados Unidos, subió del 3,4 % al 3,7 % en septiembre, mientras que la inflación subyacente (excluidos energía y alimentos) repuntó del 2,4 % al 2,6 %. En la eurozona, se espera que la inflación general alcance el 4 % en octubre.

Según el pronóstico, la Reserva Federal de EE.UU. mantuvo sin cambios el rango objetivo del tipo de interés de los fondos federales en el 3,75% – 4,00%. A pesar de la solidez de la economía y la persistencia de la inflación, los responsables de la política monetaria prefirieron esperar a contar con más datos antes de decidir si era necesario un mayor endurecimiento para reconducir la inflación hacia el objetivo del 2%. El Banco Central Europeo también mantuvo su política monetaria sin cambios. Dada la ausencia de efectos de segunda ronda sobre la inflación vinculados al choque energético hasta la fecha, el Consejo de Gobierno decidió no endurecer más la política monetaria a pesar del elevado nivel de inflación. 

“Tras alcanzar un máximo en septiembre, las rentabilidades de la deuda cayeron, ya que unos rendimientos más atractivos llevaron a los inversores a volver a fijarse en esta clase de activos durante tanto tiempo relegada”, ha explicado el economista luxemburgués.  En Estados Unidos, la rentabilidad del bono a 10 años volvió a situarse por debajo del 5 %. Por su parte, en la eurozona, la tendencia fue más dispar; mientras que Francia vio cómo sus tipos seguían al alza, ampliando el diferencial con Alemania hasta los 165 puntos básicos. Respecto a Alemania, Italia y España, registraron un descenso.

Según la visión de Guy Wagner: “Aunque la mayoría de los principales índices bursátiles de EE. UU. y Europa apenas experimentaron variaciones en octubre, su aparente estabilidad ocultaba importantes rotaciones sectoriales en los mercados. Así, tras su sólido comportamiento desde principios de año, los valores vinculados a la inteligencia artificial sufrieron una fuerte corrección, mientras que los sectores defensivos, relegados durante mucho tiempo, rebotaron con fuerza”. 

A lo largo del mes, el índice MSCI All Country World (en euros) se mantuvo prácticamente sin cambios. En términos geográficos, el S&P 500 (en USD) cayó, mientras que el Stoxx Europe 600 (en EUR) subió. La elevada exposición de los índices de Japón y de mercados emergentes a los valores tecnológicos lastró aún más su desempeño, con retrocesos tanto en el Topix (en JPY) como en el índice MSCI Emerging Markets (en USD). “Por sectores, energía, salud y consumo básico registraron ganancias superiores al 10 %, mientras que tecnología y servicios de comunicación perdieron entre un 6 % y un 11 % a lo largo del mes”, ha concluido el director.