Hay un error de base que muchas familias con patrimonio siguen cometiendo: creen que estructurar es un trámite. Se contrata al abogado, se firma el trust, se abre la cuenta en la jurisdicción correspondiente, y asunto resuelto. No es así. Nunca lo fue. La verdadera estructuración patrimonialno termina cuando se firma el último documento. En realidad, podría decirse que recién empieza ahí. Porque lo que protege a una familia en el tiempo no es la calidad de la estructura legal —aunque eso importa, y mucho— sino la calidad de la conversación que la sostiene. Y esa conversación, en la mayoría de las familias de alto patrimonio que conozco, simplemente no existe.
El dinero no es el tema. El dinero es el lenguaje.
Cuando hablamos de patrimonio, en realidad hablamos de algo más profundo: del significado de lo que se construyó, de las expectativas sobre las generaciones que vienen y de los valores que se desean transmitir junto con los activos. El dinero es apenas el vehículo de esa conversación; no es su contenido. El problema es que la mayoría de las familias tiene esa conversación solo en un momento: la lectura del testamento o la reunión de emergencia cuando ya hay un conflicto en marcha. Ahí, sin preparación ni educación previa se espera que herederos que nunca discutieron sobre dinero administren con sensatez un patrimonio que reciben de manera abrupta. Es al revés de cómo debería funcionar.
El secretismo no protege. Genera dependencia
Conviene ser honesto sobre algo que esta industria tiende a disfrazar: estructurar no es esconder. La privacidad patrimonial es legítima y la defiendo sin culpa. Vivimos en un mundo donde las jurisdicciones compiten por atraer capital, y eso es bueno para todos, no solo para quien lo tiene. Pero confundir privacidad con secretismo es un error costoso. Cuando los beneficiarios no entienden la estructura que los protege, esa estructura deja de ser un activo y se convierte en una caja negra. Y las cajas negras generan siempre dos cosas: desconfianza hacia quien las diseñó, y total incapacidad de tomar decisiones cuando hay que tomarlas. Un trust que nadie entiende no es gobernanza patrimonial. Es una delegación disfrazada de previsión.
Lo que de verdad rompe un patrimonio no es el mercado
He visto patrimonios bien estructurados, con excelente asesoramiento fiscal y jurídico, resquebrajarse por una sola razón: nadie habló a tiempo. No fue una mala inversión. No fue un cambio regulatorio. Fue el silencio.Divorcios, incapacidades sobrevenidas, fallecimientos prematuros o la existencia de segundas familias no destruyen. por si mismos, un patrimonio adecuadamente planificado. Lo que lo destruye es enfrentar esas situaciones sin que exista claridad previa sobre quién es beneficiario, qué puede esperar y qué mecanismos lo protegen. La arquitectura legal sin comunicación familiar es una casa con buenos cimientos, pero sin puerta.
Estructurar es un verbo en presente continuo
La estructuración patrimonial no es un hito, es una conducta. Las circunstancias familiares cambian, las regulaciones cambian, las oportunidades de inversión cambian. Una estructura diseñada hace diez años y nunca revisada no es prudencia: es negligencia con apariencia de orden. Para que funcione, hay cuatro criterios que no admiten negociación. El primero de estos objetivos, es el explícito: Definir qué quiere cada miembro de la familia, y qué quiere la familia como conjunto. Expresarlo de manera clara, no asumir que el abogado lo interpretaran correctamente. El segundo de los objetivos, es la educación sostenida: No se trata de una charla única, sino de desarrollar el hábito de explicar conceptos, riesgos y roles a medida que las generaciones crecen y asumen responsabilidades. En tercer lugar, la revisión periódica: Las estructuras deben revisarse, auditarse y ajustarse. No basta con firmarlas y archivarlas. Por último,pero no menos importante, la participación real: La planificación no puede depender de una sola persona ni sobrevivir únicamente en la memoria difusa de “lo que alguna vez dijo el abogado”.
La verdadera herencia no es el activo
Cuando una familia logra integrar esto en su cultura, algo cambia de fondo: la estructuración deja de ser una táctica defensiva —protegerse del fisco, de terceros, de un litigio— y se convierte en lo que siempre debió ser: una disciplina de vida. Porque lo que de verdad se hereda no es la cuenta bancaria, un trust o una sociedad. Lo que se hereda es la capacidad de administrar con criterio lo que se recibe. Y esa capacidad, a diferencia del dinero, no se transfiere con una firma. Se enseña, generación tras generación, en cada conversación que la familia decidió no postergar.
Tribuna firmada por Martin Litwak, abogado experto en Planificación Patrimonial y experto en Jurisdicciones Offshore.
Europa tiene la oportunidad de reforzar su posición como destino para la inversión y la innovación, incluso en un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad macroeconómica. Sin embargo, para lograrlo será necesario avanzar en la integración de su infraestructura de mercados de capitales, actualmente fragmentada entre múltiples plataformas de negociación, cámaras de compensación, sistemas de liquidación, entidades de contrapartida central y proveedores de datos y tecnología distribuidos entre los distintos países de la región.
Esta es una de las principales conclusiones de «Reimagining European Capital Markets», el último informe elaborado por Citi GPS, que incorpora además los resultados de una encuesta realizada por Citi Investor Services entre sus clientes sobre la infraestructura de los mercados europeos y los procesos de post-trade o postcontratación.
El estudio sostiene que esta fragmentación tiene consecuencias directas sobre la formación de capital, la liquidez, la eficiencia y los costes de los mercados europeos. Además, advierte de que, en un momento en que los mercados internacionales están incorporando tecnologías como la tokenización y los activos digitales, la falta de armonización supone un riesgo para la competitividad de Europa. En este contexto, el informe defiende que una infraestructura sólida de postcontratación es un elemento esencial para garantizar el buen funcionamiento de los mercados de capitales.
La encuesta refleja que la mayoría de los participantes considera que Europa sigue muy lejos de disponer de un mercado de capitales plenamente integrado.
En concreto, el 63% de los encuestados afirma que persisten importantes diferencias regulatorias, normativas, fiscales y operativas que deben resolverse para avanzar hacia la armonización. Solo un 7% considera que la mayor parte de esas barreras ya han sido eliminadas.
Según Citi, la fragmentación también está teniendo un impacto sobre la capacidad de financiación de las empresas europeas. Entre 2020 y 2025, el valor de las salidas a bolsa (IPO) en la Unión Europea representó únicamente el 0,6% del PIB, frente al 2,1% registrado en Estados Unidos.
Asimismo, el informe destaca que la proporción de compañías europeas que optan por cotizar en el mercado estadounidense se ha triplicado desde 2015 y ya representa el 22% del valor total de las salidas a bolsa protagonizadas por empresas europeas. Otro de los factores que, según el estudio, explican la fragmentación es el elevado número de infraestructuras de los mercados financieros existentes en Europa.
El 50% de los participantes en la encuesta identifica el elevado número de Financial Market Infrastructures (FMIs) como uno de los principales elementos que dificultan la integración del mercado, al aumentar la complejidad operativa y reforzar los marcos legales nacionales frente a un verdadero mercado único europeo.
En este sentido, Citi plantea que reducir el número de depositarios centrales de valores —actualmente más de 30— hasta situarlo por debajo de diez contribuiría a mejorar la eficiencia de precios y facilitaría la creación de una estructura única de mercado.
A ello se suma la falta de homogeneidad regulatoria. Un 43% de los encuestados señala la inconsistencia legal y normativa como uno de los principales factores de fragmentación.
El informe considera que sustituir las actuales directivas divergentes por reglamentos homogéneos y eliminar procesos redundantes de diligencia debida podría desbloquear miles de millones de euros de inversión anual y elevar el PIB europeo un 1,5% durante los próximos diez años.
Los costes también aparecen como uno de los grandes obstáculos. El 40% de los participantes considera que las estructuras tarifarias elevadas y poco transparentes reflejan la existencia de monopolios nacionales y una competencia insuficiente entre infraestructuras.
Como consecuencia, los costes medios de liquidación en Europa son entre un 30% y un 300% superiores a los registrados en Estados Unidos, mientras que los costes de custodia oscilan entre un 160% y un 500% por encima de los del mercado estadounidense.
El informe también analiza el potencial de las nuevas tecnologías para impulsar la integración del mercado europeo. En este sentido, un 36% de los encuestados considera que la tokenización puede convertirse en una herramienta relevante para mejorar la eficiencia de los mercados gracias a la automatización de procesos en tiempo real, una mayor movilidad de las garantías, una mejora de la liquidez y la utilización de registros compartidos con datos unificados.
A partir de los resultados de la encuesta, Citi concluye que la armonización de los procesos de postcontratación constituye uno de los elementos esenciales para construir un mercado de capitales europeo más integrado, competitivo y preparado para afrontar la creciente digitalización de la industria financiera.
Agosto -mes estival para Europa- ha comenzado con la volatilidad en los mercados financieros coexistiendo con el apetito por el riesgo. “El impulso del tramo final del mes anterior estuvo liderado por el sector tecnológico en Wall Street, cuyos sólidos beneficios compensaron la rigidez inflacionaria. Pese a ello, el S&P 500 registró una leve caída mensual por segundo mes consecutivo, ubicándose un 2% por debajo de sus máximos históricos, mientras el índice de Miedo y Codicia se posicionó en 39/100. Respecto a la energía, la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) de EE.UU. cayó a 308 millones de barriles, su nivel más bajo desde 1983, e impulsó al crudo a su mayor alza mensual desde marzo”, apunta Felipe Mendoza, analista de mercados EBC Financial Group.
Para este experto, en las próximas semanas veremos un escenario de volatilidad en dos fases: “Una primera quincena de agosto dominada por ajustes técnicos, toma de utilidades y presión hacia activos de renta fija, seguida de una segunda mitad del mes donde la guía de Nvidia y la digestión de datos inflacionarios podrían reactivar la tendencia alcista hacia el último trimestre del año”.
En su opinión, el principal riesgo para esta proyección se concentra en la escalada militar con Irán, la narrativa contradictoria sobre el estrecho de Ormuz y sus posibles repercusiones en el suministro global de crudo. Ante este contexto dos clases de activos toman protagonismo: el oro y el dólar.
Oro: de máximos a reajuste en seis meses
La atención sobre el oro se debe a que comenzó el año como uno de los activos más atractivos y con mejor comportamiento, pero ha terminado el primer semestre de 2026 registrando una importante corrección. “El oro ha experimentado un cambio de tendencia notable durante el primer semestre de 2026. Tras alcanzar un máximo histórico intradía de 5.595 dólares estadounidenses por onza el 29 de enero, los precios sufrieron una fuerte corrección y, en el momento de redactar este artículo, a principios de julio, cotizan por debajo del nivel con el que comenzaron el año. Aunque la magnitud de la corrección ha inquietado a los inversores, la consideramos un reajuste saludable más que el fin del mercado alcista estructural”, explica Nitesh Shah, Head of Commodities and Macroeconomic Research de WisdomTree.
Según su análisis, la extraordinaria prima de valoración que se generó durante el repunte de 2025-26 se ha reducido en gran medida, lo que ha dejado al oro mucho más cerca de su estimación de su valor razonable. “Prevemos que la próxima fase del oro vendrá determinada principalmente por los fundamentos macroeconómicos, más que por una demanda excepcional por parte de los inversores”, matiza.
Para Shah, ahora que las valoraciones se han normalizado, sus perspectivas vuelven a centrarse en las variables macroeconómicas que, históricamente, han explicado la mayor parte de la variación en los precios del oro. “El oro podría enfrentarse a dificultades intermitentes a corto plazo, ya que los mercados siguen reevaluando las perspectivas de la política monetaria estadounidense. Las últimas previsiones del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) y las comunicaciones que las acompañaban se interpretaron como una señal de que la Fed adoptaría una postura algo más hawkish, lo que llevó a los mercados de futuros a descontar subidas de tipos tan pronto como en septiembre”, señala el experto de WisdomTree.
En consecuencia, según las previsiones de consenso actuales, el modelo de la gestora apunta a una recuperación hasta los 4.563 dólares por onza para el segundo trimestre de 2027, “aunque el análisis de sensibilidad muestra cómo distintos escenarios macroeconómicos podrían alterar sustancialmente esa trayectoria”, matiza Shah.
La macro y las perspectivas del dólar
Estas reflexiones sobre el oro están conectadas con el comportamiento del oro. Tal y como reconoce Shah, gran parte de la debilidad del oro durante 2026 puede explicarse por la apreciación del dólar estadounidense. “El dólar se fortaleció hasta alcanzar su nivel más alto en más de un año, gracias a la relativa seguridad energética de Estados Unidos durante el conflicto con Irán, y superó en rendimiento a muchas otras divisas que suelen considerarse refugios seguros”, recuerda.
De cara a lo que queda de año, la mayoría de los expertos coinciden en que las perspectivas macroeconómicas a corto plazo siguen siendo positivas para el dólar. “La actividad económica de Estados Unidos se ha mantenido mejor que la de otras grandes economías, pero la inflación sigue siendo persistente y el mercado ha tenido que integrar una trayectoria más restrictiva de la Fed. Esta evolución en los rendimientos relativos ya ha contribuido a que el dólar supere su anterior rango de cotización y es, en líneas generales, coherente con nuestro escenario central de perseguir la fortaleza del dólar hasta finales de 2026”, argumenta David Rees, director de Economía Global de Schroders.
En este sentido, la previsión de referencia de Schroders contempla que el dólar suba a lo largo de 2026 antes de retroceder ligeramente en 2027. “Nuestras hipótesis para finales de 2026, publicadas en su momento, eran: GBPUSD a 1,21, EURUSD a 1,07, USDRMB a 7,09 y USDJPY a 167,8. Nuestra hipótesis de trabajo para finales de 2027 prevé que el dólar ceda parte de esas ganancias —hasta situarse en 1,27, 1,12, 7,03 y 162,5, respectivamente—, ya que el debilitamiento de las presiones inflacionistas dará un respiro a una Fed de discurso tajante, y un giro hacia una agenda política más orientada al futuro volvería a imponer recortes de tipos en 2027”, señala Rees.
Además, para Rees, en términos más generales, si la euforia en los mercados estadounidenses llega a su fin, hay buenas razones para pensar que el dólar pudiese sufrir las consecuencias. “Un dólar más débil tiene implicaciones considerables para todos los inversores a nivel mundial. Estas van desde efectos inmediatos en las carteras hasta repercusiones a más largo plazo en la rentabilidad de los activos, a medida que las economías, los sectores y las empresas individuales se adaptan a un dólar de menor valor”, señala.
Los gestores de activos están ampliando sus capacidades de producto en diversos vehículos, soluciones, clases de activos y geografías, lo que genera nuevas exigencias para las organizaciones de producto. Estas presiones están llevando a las firmas a revisar cómo se segmentan los equipos de producto, dónde se necesita personal adicional y cómo se asignan los recursos de desarrollo y gestión de producto, según la última edición de Cerulli Edge—U.S. Institutional Edition. A medida que aumenta la complejidad del producto, las empresas reconsideran la estructura de sus equipos. Según el estudio, el 67% de las gestoras segmenta actualmente sus funciones de gestión de producto; sin embargo, solo el 16% considera que esa estructura sea la ideal.
Como resultado, muchas firmas están evaluando modelos híbridos que combinan factores como la clase de activo, el vehículo y la región. En este sentido, Brendan Powers, director senior de la firma, señala: “En el caso de los gestores estadounidenses, Cerulli observa un mayor interés en estructuras de equipo que combinan la especialización en clases de activos y vehículos. Este cambio es especialmente relevante para las firmas que están desarrollando capacidades en ETF, fondos de intervalo, activos alternativos y otras áreas que requieren un conocimiento de producto más especializado”.
Los equipos de producto también están reevaluando cómo distribuyen su tiempo y dónde se necesitan más recursos. Más de la mitad del tiempo de los equipos de desarrollo de producto se dedica a la innovación e implementación de nuevos productos, mientras que otro 11% se destina a mejoras o modificaciones de los productos existentes. Las necesidades de personal también varían según la empresa: las grandes gestoras emplean a una media de nueve gestores de producto, mientras que las de mediano y pequeño tamaño cuentan con cerca de tres. Las firmas más grandes también tienen un promedio de unos siete especialistas en marketing de producto y siete desarrolladores de producto, lo que refleja la infraestructura organizativa más amplia que se requiere para dar soporte a plataformas de productos de mayor envergadura.
“A medida que la oferta de productos se amplía, la asignación estratégica de los recursos adecuados a la función de producto cobra cada vez más importancia. Cerulli prevé que las firmas que alineen deliberadamente la estructura de sus equipos, la plantilla y la distribución del tiempo con los cambios derivados de la complejidad del producto estarán mejor posicionadas para respaldar la distribución, ejecutar nuevas iniciativas de producto y mantener su relevancia competitiva entre diferentes vehículos, clases de activos y segmentos de clientes”, concluye Powers.
El mercado mexicano de Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces (FIBRAs) podría estar entrando en una segunda etapa de expansión, pero esta vez el principal catalizador no sería únicamente el nearshoring o la llegada de capital extranjero, sino la creciente capacidad de las Afores para canalizar ahorro de largo plazo hacia activos inmobiliarios e infraestructura.
La magnitud de esa transformación comienza a ser visible. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), al cierre de junio de 2026 las Siefores administraban 8,96 billones de pesos (poco más de 497.000 millones de dólares), mientras que la inversión del sistema en FIBRAs representaba 3,04% de los activos, equivalente a alrededor de 272.500 millones de pesos (15.140 millones de dólares).
El porcentaje es ligeramente inferior al 3.13% señalado durante el panel “Perspectivas para la Inversión Inmobiliaria: La Visión de los Expertos”, celebrado en el Fibra Day 2026, pero el monto citado por los participantes —cerca de 270,000 millones— resulta consistente con la fotografía oficial del sistema.
La diferencia metodológica no cambia la conclusión de fondo: el ahorro pensionario mexicano ya se convirtió en una de las fuentes estructurales de capital para el mercado inmobiliario nacional. Y ese flujo podría crecer de manera significativa durante los próximos cinco años.
El efecto multiplicador del ahorro pensionario
La tesis planteada durante el Fibra Day es sencilla, pero tiene implicaciones importantes: si las Afores mantienen aproximadamente la misma proporción de sus carteras destinada a FIBRAs y los activos administrados continúan creciendo, el monto absoluto disponible para estos vehículos podría prácticamente duplicarse hacia 2031.
En otras palabras, no sería necesario que las Afores elevaran su exposición porcentual a los bienes raíces para generar una nueva ola de capital inmobiliario sino que l crecimiento del propio sistema pensionario podría hacer el trabajo.
Actualmente, los activos netos de las Siefores ya superan los 8,96 billones de pesos, frente a aproximadamente 7,51 billones en junio de 2025. En apenas un año, el patrimonio administrado aumentó alrededor de 19%. Si esa expansión patrimonial se mantiene, incluso con una asignación a FIBRAs cercana a la actual, la cantidad de recursos que puede dirigirse hacia el sector seguirá creciendo.
La consecuencia es relevante para el mercado inmobiliario: el capital disponible para financiar activos de largo plazo puede crecer más rápido que la necesidad de las Afores de modificar sus políticas de asignación; pero, hay una pregunta más importante: ¿dónde se invertirá ese dinero?
El crecimiento potencial del capital pensionario plantea un desafío para la industria de FIBRAs. El mercado deberá desarrollar suficientes activos con características compatibles con las necesidades de un inversionista institucional de largo plazo: generación estable de flujo, escalabilidad, gobierno corporativo, transparencia, liquidez y capacidad para ofrecer rendimientos ajustados por riesgo atractivos.
Aparentemente, la industria ya está ampliando el universo de activos; el segmento industrial continúa siendo uno de los principales beneficiarios del ciclo de inversión asociado al nearshoring. Al cierre de 2025, las FIBRAs mexicanas reportaban ocupaciones superiores a 91%, mientras que el sector acumulaba alrededor de 31 millones de metros cuadrados de área rentable. Además, la industria registró inversiones en nuevos activos por aproximadamente 5.000 millones de dólares durante ese año, según cifras difundidas por AMEFIBRA.
Pero la siguiente etapa podría ser más diversificada. Data centers, infraestructura energética, retail, hotelería, oficinas y nuevos proyectos vinculados con los polos de desarrollo del Plan México aparecen como potenciales receptores del capital institucional.
AMEFIBRA ya ha señalado que sus asociados cuentan con más de 40 millones de metros cuadrados de área bruta rentable en sectores estratégicos y que una parte importante de esa infraestructura se encuentra ubicada en regiones contempladas dentro de los Polos de Desarrollo.
Esto abre una conexión particularmente relevante entre dos grandes tendencias de la economía mexicana: la acumulación de ahorro para el retiro y la necesidad de financiar nueva infraestructura productiva.
De FIBRAs inmobiliarias a infraestructura estratégica
El cambio también puede observarse en el propio régimen de inversión. CONSAR señala que dentro de la categoría correspondiente se incluyen no sólo las FIBRAs inmobiliarias, sino también FIBRA H y FIBRA-E, estas últimas vinculadas con inversiones directas o indirectas en empresas, proyectos, activos de energía e infraestructura.
Eso amplía considerablemente la discusión ya que el dinero de las pensiones no necesariamente tiene que terminar únicamente en edificios de oficinas, centros comerciales o naves industriales. Puede participar, mediante las estructuras autorizadas, en una gama de activos que se encuentran en el centro de la transformación económica de México.
Es precisamente ahí donde el fenómeno del nearshoring adquiere una segunda dimensión, la primera ola consistió en atraer empresas manufactureras, mientras que la segunda exige construir —o ampliar— parques industriales, infraestructura logística, centros de datos, energía, almacenamiento y otros activos que permitan que esas empresas operen.
Y ese segundo ciclo necesita capital paciente. Las Afores tienen el capital, pero no necesariamente el mandato para perseguir cualquier proyecto; la existencia de recursos disponibles no significa, sin embargo, que las administradoras vayan a incrementar automáticamente sus inversiones inmobiliarias.
La fotografía de CONSAR muestra una amplia dispersión entre administradoras y generaciones de trabajadores. Al cierre de junio, la inversión en FIBRAs del sistema era de 3,04%, pero algunas Afores presentaban porcentajes considerablemente mayores.
Coppel, por ejemplo, tenía una exposición de 7,35% en la medición agregada de FIBRAs, mientras que Azteca registraba 3,15%, SURA 3,27%, PensionISSSTE 3,63% y XXI-Banorte 2,88%. En el extremo inferior se encontraba Profuturo, con 1,57%.
La diferencia revela que no existe una única estrategia de inversión inmobiliaria dentro del sistema. También muestra que el potencial de crecimiento no necesariamente estará en llevar a todas las administradoras hacia el mismo porcentaje, sino en encontrar activos y vehículos que resulten atractivos para diferentes perfiles de riesgo y horizontes de inversión.
Además, el límite no es solo regulatorio; el régimen de inversión permite a las Siefores invertir en FIBRAs, FIBRA H y FIBRA-E, aunque las decisiones de cada administradora dependen de sus límites, prospectos, políticas de riesgo y condiciones de mercado. Por eso, la disponibilidad de capital no debe confundirse con capital comprometido.
La verdadera restricción podría encontrarse en otro lugar: la capacidad del mercado para generar proyectos institucionalmente invertibles. Para un fondo de pensiones no basta con que exista una necesidad de infraestructura. El proyecto debe tener una estructura financiera viable, reglas claras, gobierno corporativo, mecanismos de salida o monetización y flujos suficientemente previsibles.
Se trata de una diferencia fundamental frente al capital de desarrollo tradicional; las Afores no están diseñadas para financiar cualquier oportunidad inmobiliaria. Administran el ahorro de decenas de millones de trabajadores y, por tanto, necesitan convertir esas inversiones en activos capaces de formar parte de portafolios pensionarios durante largos periodos.
El nuevo mapa de oportunidades
La transformación del mercado inmobiliario también está modificando el universo de activos que pueden resultar atractivos para los inversionistas institucionales. Los data centers aparecen como uno de los segmentos con mayor potencial por la expansión de la inteligencia artificial y el crecimiento de la demanda de infraestructura digital.
La energía constituye otro cuello de botella. Un parque industrial puede construirse relativamente rápido, pero sin capacidad suficiente de generación, transmisión o distribución eléctrica su potencial económico queda limitado.
Lo mismo ocurre con el agua y la logística. Por ello, la siguiente generación de activos inmobiliarios puede tener una característica distinta: será cada vez más difícil separar el inmueble de la infraestructura que lo hace productivo; esa onvergencia puede beneficiar a las FIBRAs capaces de ofrecer exposición diversificada a activos físicos y, al mismo tiempo, capturar tendencias estructurales de la economía.
La prueba para las FIBRAs será la calidad, no sólo el volumen y la entrada de más capital institucional también eleva la exigencia para los administradores de FIBRAs.
Durante el panel del Fibra Day, los participantes destacaron precisamente la profesionalización del sector, la internalización de administraciones, el fortalecimiento de los gobiernos corporativos y una mayor presencia de consejeros independientes como factores que ayudaron a consolidar la confianza de los inversionistas institucionales, se trata de un detalle menor.
A medida que aumente la participación de las Afores, la competencia entre FIBRAs no será únicamente por conseguir capital. Será también por demostrar que pueden convertir ese capital en flujos sostenibles, crecimiento de largo plazo y rendimientos competitivos para los trabajadores.
El mercado, por tanto, puede estar pasando de una primera etapa en la que la pregunta era quién podía levantar capital, a una segunda en la que la pregunta será quién puede desplegarlo mejor.
El ahorro doméstico frente al capital extranjero
Durante años, el desarrollo inmobiliario mexicano estuvo fuertemente asociado con capital extranjero, bancos, desarrolladores y grandes inversionistas institucionales internacionales, pero los tiempos modernos y la expansión del sistema de pensiones introduce un contrapeso.
Las Afores administran hoy recursos equivalentes a una parte sustancial del ahorro financiero nacional. En junio de 2026, el sistema registraba más de 70,4 millones de cuentas administradas, mientras que los recursos administrados directamente por las Afores alcanzaban varios billones de pesos.
Eso convierte al ahorro doméstico en un potencial financiador de proyectos que, paradójicamente, pueden ser impulsados por capital extranjero, dicho mecanismo sería circular: el ahorro de los trabajadores mexicanos financia FIBRAs; las FIBRAs financian infraestructura; esa infraestructura atrae empresas e inversión; y la actividad económica generada puede traducirse nuevamente en mayor empleo, aportaciones y ahorro pensionario.
Es una dinámica que puede convertir al sistema de pensiones en algo más que un mecanismo de ahorro individual: en una fuente estructural de capital para la economía real, podríamos estar ante una nueva ola, pero con una condición ya que el mercado tiene razones para esperar una nueva etapa de crecimiento.
Las FIBRAs han ganado escala, profesionalización y profundidad; el sistema pensionario cuenta con una masa de recursos cada vez mayor y México enfrenta una necesidad significativa de infraestructura para aprovechar el nearshoring, la digitalización y la reorganización de las cadenas globales de suministro.
Sin embargo, el potencial de duplicar la inversión de las Afores hacia 2031 no debe interpretarse como un cheque en blanco para el sector inmobiliario. El capital estará disponible; la pregunta será si habrá suficientes activos de calidad para recibirlo.
Y esa puede ser precisamente la gran oportunidad de la próxima década, si vemos en retrospectiva la primera generación de FIBRAs ayudó a institucionalizar los bienes raíces mexicanos. La siguiente podría hacer algo mucho más ambicioso: convertir el ahorro para el retiro de millones de mexicanos en uno de los principales motores de financiamiento de la infraestructura que necesita el país para su siguiente ciclo de crecimiento.
La economía de la zona euro ha demostrado una mayor resistencia de la esperada durante el segundo trimestre de 2026, aunque el escenario sigue marcado por importantes riesgos derivados de la guerra de Irán, la evolución de los precios energéticos y la incertidumbre fiscal y política en algunos de los principales países de la región, según las conclusiones del último informe de Nomura.
El crecimiento del PIB de la zona euro avanzó un 0,4% intertrimestral en el segundo trimestre, después del estancamiento registrado en el primero. No obstante, Nomura matiza que, excluyendo a Irlanda, el crecimiento se situó en el 0,3% intertrimestral tanto en el primer como en el segundo trimestre, un ritmo que se encuentra dentro del rango considerado compatible con el crecimiento potencial de la economía. Los datos disponibles apuntan además a que la demanda interna ha desempeñado un papel relevante como motor de la actividad.
De cara a los próximos meses, el escenario presenta una combinación de resistencia económica y mayores presiones inflacionistas. La inflación del IPCA aumentó hasta el 2,9% interanual en julio, mientras que la inflación subyacente alcanzó el 2,5%. Según Nomura, la evolución de los precios seguirá estando condicionada en el corto plazo por el petróleo y por el impacto de los mayores costes energéticos sobre los precios de los bienes. La firma espera que la inflación se mantenga alrededor del 3% durante el resto de 2026, antes de comenzar a moderarse en 2027.
Este contexto refuerza la expectativa de un cambio en la política monetaria del BCE. Tras mantener los tipos sin cambios en julio, Nomura considera que el banco central está muy cerca de una subida de tipos en septiembre, que elevaría la tasa de depósito en 25 puntos básicos, hasta el 2,50%. La firma no prevé nuevas subidas después de septiembre, pero tampoco anticipa recortes de la tasa de depósito durante su horizonte de previsión, al considerar que el tipo seguiría dentro del rango neutral y que el mercado laboral y el crecimiento económico justificaban una normalización de los tipos incluso antes del estallido de la guerra de Irán.
En este escenario europeo, España continúa destacando como el principal motor de crecimiento entre las cuatro grandes economías de la zona euro. Nomura mantiene una visión estructuralmente positiva sobre el país, que creció un 0,7% intertrimestral en el segundo trimestre de 2026, con la demanda interna como principal impulsor. Además, los primeros indicadores del tercer trimestre apuntan a una actividad sólida: el PMI compuesto de producción aumentó 3,2 puntos, hasta 56,5, su nivel más elevado desde diciembre de 2024.
La firma considera que España continúa superando tanto a sus homólogos como a las expectativas del consenso y destaca la fortaleza de su mercado laboral. A ello se suma una posición fiscal considerada más favorable que la de Francia e Italia y la ausencia de las mismas primas de riesgo político que afectan a estos dos países.
Alemania, por el contrario, afronta mayores obstáculos a corto plazo. El PIB creció un 0,2% intertrimestral en el segundo trimestre, frente al 0,4% del primero, con un aumento del consumo de los hogares y las exportaciones, pero una caída de la inversión fija. A los efectos de la guerra de Irán se añade un factor climático que podría tener consecuencias económicas relevantes: los niveles del río Rin han alcanzado mínimos históricos para esta época del año como consecuencia del verano especialmente caluroso y seco en Europa.
Nomura advierte de que una prolongación de los bajos niveles de agua podría afectar de manera significativa al transporte y a la actividad industrial alemana. La firma cita un documento de trabajo del Instituto de Kiel según el cual, en un mes con 30 días de bajo caudal, la producción industrial alemana disminuye alrededor de un 1%. Si los niveles del Rin continúan descendiendo, el impacto sobre la economía podría ser relevante.
En Francia, el crecimiento se recuperó hasta el 0,2% intertrimestral en el segundo trimestre, después del -0,1% registrado en el primero. Aunque el consumo de los hogares mostró una evolución positiva, la inversión fija continúa siendo un punto débil tras registrar una nueva caída. Nomura espera además una desaceleración del PIB en el tercer trimestre como consecuencia de la guerra de Irán.
La situación fiscal seguirá siendo otro foco de atención. El ministro de Economía francés, Lescure, ha reconocido que será complicado cumplir el objetivo de déficit del 5,0% del PIB. En este contexto, Nomura espera que Fitch mantenga la calificación de Francia en A+ con perspectiva estable el 28 de agosto.
Por su parte, Italia mantiene un crecimiento moderado, con un avance del PIB del 0,2% intertrimestral en el segundo trimestre, frente al 0,3% del primero, probablemente impulsado por la demanda interna. Los primeros datos del tercer trimestre son positivos, con un PMI compuesto que aumentó 1,6 puntos en julio, hasta 52,5, su nivel más elevado desde noviembre de 2025.
El escenario italiano está, además, condicionado por la evolución política. La Cámara Baja aprobó la reforma electoral impulsada por Meloni, que sustituiría el sistema actual por un modelo totalmente proporcional con un bonus de escaños que garantizaría la mayoría al partido que obtenga más del 42% de los votos. La Cámara Alta votará la reforma en septiembre. Italia deberá celebrar nuevas elecciones como máximo en septiembre de 2027, aunque las informaciones de prensa apuntan a que Meloni podría optar por celebrarlas el 4 de abril.
Nomura destaca que Meloni ha gestionado adecuadamente la posición fiscal italiana y que Italia, junto con España, es uno de los dos únicos países de las cuatro grandes economías de la zona euro que presenta superávit primario. Además, la primera ministra mantiene una elevada popularidad. Sin embargo, el avance en las encuestas de la formación Futuro Nazionale, liderada por Roberto Vannacci, representa el principal riesgo para una eventual victoria de la coalición de Meloni.
En conjunto, el análisis de Nomura dibuja una zona euro que mantiene una capacidad de resistencia significativa, pero con perspectivas muy diferentes entre sus principales economías. España aparece como el principal foco de fortaleza, mientras que Alemania afronta obstáculos cíclicos y climáticos, Francia se encuentra condicionada por la situación fiscal e Italia combina una evolución económica moderada con una agenda política relevante.
De cara a los próximos trimestres, el escenario estará determinado por la evolución de la guerra de Irán y sus efectos sobre los precios energéticos, la capacidad de la inflación para moderarse, la respuesta del BCE y la evolución de las políticas fiscales nacionales. En este contexto, Nomura espera que el crecimiento de la zona euro se acelere en 2027, respaldado especialmente por la continuidad de la fortaleza española y por una recuperación de la economía alemana asociada a un mayor gasto fiscal.
Los activos digitales están entrando en una “fase institucional madura”, con un desarrollo del sector que refleja el crecimiento de los mercados privados, según revela un nuevo informe deNickel Digital Asset Management (Nickel). Según su último informe, basado en una investigación global realizada a inversores institucionales y gestores de patrimonio que administran en conjunto más de 14 billones de dólares en activos, el 91% aumentará sus posiciones en activos digitales durante el próximo año.
Además, el 65% sitúa a los activos digitales entre sus cinco principales clases de activos por rentabilidad ajustada al riesgo para los próximos cinco años. Esta cifra supera al 61% que optó por el capital privado (private equity) y al 53% que seleccionó la renta variable europea y las materias primas (commodities) en el informe titulado «The next stage of the digital assets investment revolution».
Evolución del mercado y asignación de activos
Nickel considera que el estudio —realizado en EE.UU., Reino Unido, Alemania, Suiza, Singapur, Brasil y los Emiratos Árabes Unidos— demuestra que la evolución de los activos digitales refleja el desarrollo de los mercados privados en su conjunto. Analizando los datos de la clase de activo alternativo, el 58% de los inversores institucionales y gestores de patrimonio consideran los activos digitales como parte de su asignación a clases de activos alternativos. Por su parte, los datos del sector independiente apuntan que el 42% restante, los califica como un sector independiente.
La investigación para el informe también reveló que los fondos de pensiones y los gestores de patrimonio se encuentran entre los perfiles de inversores que probablemente liderarán la adopción de activos digitales en los próximos dos años. Alrededor del 69% de los inversores profesionales encuestados afirma que la inversión de los fondos de pensiones aumentará drásticamente, mientras que el 60% opina lo mismo sobre los gestores de patrimonio. El informe de Nickel examina, además, una amplia variedad de otros temas, como las empresas de tesorería de activos digitales, las OPV (IPOs) de criptomonedas y el lanzamiento de ETF, así como la tokenización y el atractivo de las carreras profesionales en el sector cripto.
“Realizamos investigaciones periódicas en todo el sector y está claro que los inversores institucionales ya no debaten si los activos digitales deben formar parte de sus carteras, sino cómo acceder a ellos de forma controlada y con una gestión del riesgo adecuada. Para que esta adopción continúe, se requerirá una regulación más sólida y una mayor transparencia que reduzcan los recelos persistentes sobre el riesgo operativo y la integridad del mercado. No obstante, los activos digitales están avanzando hacia una fase institucional más madura, en la que el crecimiento se verá impulsado en menor medida por flujos especulativos y más por asignaciones estratégicas disciplinadas”, señala Anatoly Crachilov, CEO y socio fundador de Nickel Digital.
Banco Sabadell y Amundi han anunciado la ampliación de su acuerdo para la distribución de las soluciones de inversión de Amundi a través de las redes de Banco Sabadell en España. Según indican, el acuerdo, que comenzó en 2020 y cuya vigencia inicial se extendía hasta 2030, se ha ampliado ahora por un periodo adicional de cinco años, hasta 2035. Desde su creación, esta alianza ha impulsado el desarrollo del negocio de fondos de Banco Sabadell y ha reforzado la posición de Amundi en España, uno de los principales mercados de ahorro de Europa.
Las entidades comentan que esta colaboración les ha generado beneficios tangibles Los clientes de Banco Sabadell tienen acceso a una amplia gama de soluciones de ahorro e inversión, respaldadas por la experiencia y las capacidades de Amundi en gestión activa, pasiva y mercados privados, como principal gestor de activos de Europa. Al mismo tiempo, Amundi ha reforzado aún más su presencia en España y ha incrementado su volumen de activos gestionados, pasando de 20.000 millones de euros en 2020 a cerca de 30.000 millones de euros en activos correspondientes a clientes de las redes de Banco Sabadell al cierre de 2025. Actualmente, más de 200.000 clientes mantienen productos de inversión gestionados a través de la plataforma de Sabadell Asset Management y Amundi.
Combinación de conocimiento y experiencia global
Durante estos años, la combinación del conocimiento de Banco Sabadell sobre las necesidades de sus clientes y la experiencia global de Amundi en gestión de activos ha contribuido al crecimiento del negocio y a la mejora continua de la oferta de soluciones de inversión.
Esta renovación también pone de manifiesto la convicción compartida de que esta alianza les permitirá seguir aprovechando el importante potencial de crecimiento del mercado español de ahorro e inversión. Ambas compañías reafirman su compromiso de seguir trabajando conjuntamente para crear valor a largo plazo para clientes, accionistas y empleados, manteniendo al mismo tiempo un firme enfoque en la calidad del servicio, la innovación y el asesoramiento financiero.
Japón, Corea del Sur e Indonesia encabezan la lista de países donde más ha mejorado este año el poder adquisitivo del euro, según el último informe elaborado por Ebury. Coincidiendo con el arranque de la temporada estival, la fintech especializada en pagos internacionales y mercado de divisas ha presentado su informe Vacaciones de verano y divisas 2026, elaborado a partir de datos de mercado actualizados a 16 de junio. El análisis cruza la evolución del tipo de cambio del euro con la inflación local para calcular cuánto más, o menos, puede comprar un turista español respecto al año anterior.
Según el estudio, Japón se sitúa como el destino más favorable, con una mejora del 10% en el poder adquisitivo del euro frente al año pasado. Le siguen Corea del Sur, donde la mejora alcanza el 8%, e Indonesia, con un incremento del 6%. En un segundo grupo aparecen destinos donde la situación se mantiene prácticamente estable o presenta ligeras mejoras, como Nueva Zelanda, Canadá, Marruecos y Cabo Verde, donde apenas se observan variaciones significativas.
Por el contrario, el estudio identifica varios destinos donde el euro ha perdido capacidad de compra. El caso más acusado es Colombia, donde el poder adquisitivo del viajero español cae un 19%. A continuación aparecen Cuba, Rusia, Egipto y México. También figuran entre los destinos menos favorables Brasil, Australia y Turquía, todos con caídas superiores al 10%, además de otros mercados como China, Argentina, Norway o United States.
“En un contexto en el que los precios siguen siendo un factor clave en las decisiones de viaje, el tipo de cambio puede marcar diferencias relevantes en el presupuesto final. Analizar conjuntamente divisa e inflación permite identificar no solo dónde se ha abaratado la moneda local, sino dónde ese efecto se mantiene una vez descontada la evolución de los precios”, señala Luis Merino, director general de Ebury para España.
El informe pone de relieve cómo, más allá del coste tradicional de vuelos o alojamiento, la evolución del mercado de divisas se está consolidando como un elemento cada vez más relevante a la hora de planificar viajes internacionales.
Andersen Group Inc., una de las firmas de servicios profesionales globales de más rápido crecimiento, ha anunciado hoy la adquisición de Andersen México, firma líder en asesoramiento fiscal y legal, junto con cinco firmas de Andersen Consulting con sede en EE. UU. (Clareo, BD Emerson, Daniels Consulting Group, Endeavor Management y Zenger Folkman), lo que refuerza su plataforma integrada de servicios y acelera el crecimiento de su división de consultoría.
Se prevé que las transacciones aporten aproximadamente 34,5 millones de dólares en ingresos anualizados, lo que eleva el total de ingresos anualizados procedentes de adquisiciones anunciadas desde la actualización del primer trimestre de Andersen a aproximadamente 67 millones de dólares. La adquisición de Andersen México amplía la presencia de la compañía en uno de los mercados más importantes de Norteamérica, reforzando su capacidad para ofrecer a multinacionales y empresas en crecimiento servicios integrados de asesoramiento fiscal, legal y de negocio.
Las otras cinco adquisiciones amplían las capacidades de Andersen Consulting en Estados Unidos en diversas disciplinas de alto crecimiento. Inteligencia Artificial y Transformación Digital: aprovechamiento de la IA y tecnologías emergentes para modernizar operaciones, mejorar la toma de decisiones y acelerar la transformación digital. Estrategia, Innovación y Crecimiento: apoyo a las organizaciones para definir su estrategia, desbloquear nuevas oportunidades de crecimiento y reforzar su ventaja competitiva. Transformación Empresarial y Financiera: optimización del rendimiento operativo y financiero mediante la transformación del negocio, la optimización de procesos y la capacitación tecnológica. Ciberseguridad: refuerzo de la ciberresiliencia ayudando a gestionar el riesgo cibernético, el cumplimiento normativo y la protección de activos críticos. Por último, Capital Humano y Transformación Organizativa: desarrollo de organizaciones de alto rendimiento mediante el fortalecimiento del liderazgo, la alineación del talento con la estrategia empresarial y la gestión del cambio organizativo.
Estas operaciones reflejan la solidez del plan de adquisiciones de Andersen y su continua inversión en el ámbito de la consultoría. Andersen Consulting cuenta ya con más de 37.000 profesionales en todo el mundo, y la compañía sigue evaluando más de 27 firmas de consultoría en distintas fases de negociación e integración. La dirección también está impulsando adquisiciones en servicios fiscales, legales, de valoración y consultoría en mercados clave a nivel global, lo que respalda un crecimiento sostenido de los ingresos, la ampliación de beneficios y el valor a largo plazo para los accionistas.
“Nuestra estrategia sigue ganando impulso a medida que construimos una de las organizaciones de servicios profesionales integrados líderes en el mundo”, señala Mark L. Vorsatz, presidente y consejero delegado de Andersen Group Inc. “La adquisición de Andersen México refuerza nuestra plataforma fiscal y legal en uno de los mercados más relevantes de Norteamérica, mientras que la incorporación de las cinco firmas de Andersen Consulting amplía nuestras capacidades en disciplinas de alto crecimiento. En conjunto, estas adquisiciones mejoran nuestra capacidad para ofrecer soluciones integradas a clientes de todo el mundo, refuerzan nuestra posición competitiva y respaldan nuestra estrategia de crecimiento a largo plazo” concluye.
De cara al futuro, Andersen prevé que las adquisiciones sigan siendo un motor clave de crecimiento junto con su continua expansión orgánica. La combinación de una sólida cartera de adquisiciones, la expansión continuada de Andersen Consulting y las crecientes oportunidades de venta cruzada entre líneas de servicio posicionan a la compañía para mantener un sólido crecimiento a largo plazo.
Se prevé que estas operaciones se cierren en el cuarto trimestre de 2026.