Foto cedidaNitesh Shah, Head of Commodities and Investment Strategists, WisdomTree
La plata continúa su consolidación, pese a registrar un rendimiento inferior tanto al del oro como al de los metales industriales. El máximo histórico de más de 121 dólares estadounidenses por onza alcanzado el 29 de enero de 2026 parece ahora muy lejano, ya que los precios se sitúan en menos de la mitad de ese nivel. En este entorno, el comportamiento del metal refleja una marcada desconexión temporal entre su faceta de activo monetario y su uso en la industria básica.
“Prevemos que la recuperación de los precios del oro impulse al alza los de la plata a lo largo de nuestro horizonte de previsión. Sin embargo, es probable que un contexto industrial complicado limite el alcance de esa recuperación. El aumento de los tipos de interés y los elevados precios de la energía dejan poco margen para una fuerte recuperación cíclica de la demanda industrial de plata. Los factores estructurales que impulsan la demanda siguen existiendo, pero su contribución debe tenerse en cuenta en comparación con los esfuerzos por reducir el uso del metal»,advierte Nitesh Shah, responsable de materias primas y estrategias de inversión en WisdomTree.
Siguiendo la demanda
En este sentido, en su último informe, el experto prevé que la demanda industrial de plata disminuya un 3% más, hasta situarse en aproximadamente 640 millones de onzas (Moz) en 2026. De hecho, según su visión, la incertidumbre económica en torno a la política comercial y las tensiones geopolíticas está lastrando la actividad, mientras que la fuerte subida de los precios de la plata a principios de este año ha acelerado el ahorro y la sustitución. Los usuarios industriales tratan activamente de reducir la cantidad de plata utilizada en cada aplicación o de sustituirla cuando resulte viable desde el punto de vista técnico y económico. “Las instalaciones solares a nivel mundial se enfrentan a un año más flojo en 2026: BloombergNEF prevé su primer descenso anual en unas dos décadas. Se espera que el crecimiento en los mercados emergentes, entre ellos la India, Oriente Medio y el Sudeste Asiático, aporte cierto apoyo, aunque podría ser insuficiente para compensar la desaceleración en China, cuyas instalaciones avanzaron en 2025 para adelantarse a los cambios en la tarificación de la electricidad renovable, generando una base comparativa difícil para 2026”, añade.
No obstante, matiza que las instalaciones domésticas por sí solas no determinan el consumo de plata de los fabricantes solares chinos, que también abastecen a los mercados de exportación; la demanda global depende de la producción mundial de pilas y de la cantidad de plata utilizada por cada una de ellas. Aunque los esfuerzos para reforzar la seguridad y diversificar el suministro energético servirán para impulsar el despliegue fotovoltaico a largo plazo, la reducción continuada de las concentraciones de plata por celda implica que el crecimiento de la capacidad solar instalada no se traducirá necesariamente en un aumento equivalente del consumo del metal.
Para Shah, las perspectivas de la plata siguen estando estrechamente vinculadas a sus expectativas sobre el oro: «Ambos metales han experimentado una corrección considerable, deshaciendo gran parte de su anterior repunte, lastrados por el aumento de los rendimientos de los bonos y la apreciación del dólar. No obstante, nuestras previsiones parten de la base de que estos factores adversos se atenuarán: calculamos que el oro se acercará a los 4.800 dólares por onza en el tercer trimestre de 2027, lo que impulsará a la plata por su condición de metal precioso y por la demanda de inversión, si bien la debilidad industrial frenará su avance”.
Factores a mencionar
Por otra parte, la disminución de las preocupaciones inmediatas en materia de aranceles ha reducido el incentivo para mantener unos inventarios inusualmente elevados en Estados Unidos. Las existencias en los almacenes de la bolsa de futuros COMEX han descendido desde los elevados niveles registrados en 2025, mientras que las reservas en las cámaras acorazadas de la Asociación de Mercados de Lingotes de Londres (LBMA) han aumentado, reflejando una reducción de las distorsiones regionales de inventarios.
Al analizar el suministro físico y los riesgos regulatorios, Shah apunta: «El aumento de las reservas en cámaras acorazadas no implica necesariamente un incremento equivalente del metal disponible de forma inmediata, ya que parte de esas existencias respaldan productos cotizados en bolsa o pertenecen a inversores con pocos incentivos para vender. Además, persiste la incertidumbre comercial tras la inclusión de la plata en la lista de minerales críticos de EE. UU. en noviembre de 2025 y la Proclamación 11001 de enero de 2026; un repunte de las tensiones comerciales con proveedores clave como México y Canadá provocaría nuevos envíos preventivos hacia EE. UU., mermando la disponibilidad física en otras regiones».
En lo referente al mercado asiático, la demanda en la India se enfrenta a restricciones normativas de calado. Como uno de los principales mercados mundiales de lingotes, monedas y joyas de plata, el país elevó los aranceles de importación sobre el oro y la plata del 6 % al 15 % en mayo de 2026, una decisión adoptada para mitigar las presiones sobre su factura de importaciones, su divisa y sus reservas internacionales en pleno encarecimiento energético derivado del conflicto de Irán.
“Aunque la bajada de los costes energéticos y la distensión geopolítica podrían abrir la puerta a una futura rebaja arancelaria en la India, no contemplamos ese cambio en nuestras proyecciones», matiza Shah. «El descenso de los precios internacionales de la plata frente a los máximos de enero debería mejorar la asequibilidad, aunque los precios locales siguen supeditados a la rupia y a los gravámenes aduaneros. Con todo, el precio históricamente alto del oro podría incentivar cierta sustitución hacia la joyería de plata, actuando como un amortiguador parcial para la demanda india”.
La cara de la oferta
En cuanto a la oferta, la producción minera mundial de plata aumentó un 3 % interanual hasta situarse en aproximadamente 847 Moz en 2025, impulsada por los subproductos de las minas de cobre en Perú, la puesta en marcha progresiva de la mina Prognoz en Rusia y los avances en Marruecos y China, que compensaron los retrocesos en México e Indonesia. Para 2026, Metals Focus proyecta un ligero descenso extractivo, previéndose que el aumento de las actividades de reciclaje compense solo en parte dicha caída.
“El panorama global sigue siendo el de un crecimiento muy limitado de la oferta. Aunque se prevé que la producción primaria crezca tímidamente en 2026 y 2027 gracias a nuevos proyectos que cubren el agotamiento de reservas, y que aumente la plata extraída como subproducto del oro, la producción asociada a las explotaciones de cobre tenderá a disminuir. Dado que la mayor parte de la plata se extrae como subproducto de otros metales, una simple subida en su cotización resulta insuficiente para detonar un incremento rápido de la extracción», concluye Shah.
Bajo estas premisas, WisdomTree proyecta una recuperación gradual que situará a la plata en el entorno de los 70 dólares por onza hacia el tercer trimestre de 2027, con un modelo cuantitativo que apunta a los 70,55 dólares. Mientras que la estela del oro y la demanda ligada a la electrificación del automóvil, las infraestructuras de recarga y el despliegue tecnológico de la inteligencia artificial ofrecerán un soporte tangible, la contracción del sector fotovoltaico, las técnicas de sustitución industrial, el auge del reciclaje y la normalización de existencias marcarán el techo del repunte.
Foto cedidaStefan Riße, Estratega de Mercados de ACATIS
Europa atraviesa un periodo de elevada incertidumbre política. Francia afronta importantes desafíos fiscales, la evolución política de España y Reino Unido seguirá siendo relevante para los mercados y, al otro lado del Atlántico, las elecciones de mitad de legislatura en Estados Unidos pueden introducir nuevas tensiones en las relaciones entre Washington y Europa. Sin embargo, sería un error dejar que el ruido político domine por completo nuestra visión sobre los mercados. Hay otra realidad que merece atención, debido a que las empresas están mejorando sus beneficios, Alemania está aumentando significativamente la inversión en infraestructuras y el auge de la inteligencia artificial está generando nuevas oportunidades. Estos factores pueden seguir respaldando a las bolsas europeas durante los próximos meses.
Uno de los principales focos de preocupación es Francia. Su elevado nivel de deuda y la incertidumbre política están ejerciendo presión sobre los tipos de interés y pueden seguir lastrando al mercado de deuda francés. No creo, sin embargo, que esta situación deba interpretarse como el preludio de una crisis de solvencia en la eurozona. Los inversores siguen confiando en la capacidad del Banco Central Europeo para actuar si fuera necesario. En este sentido, la célebre promesa de Mario Draghi de hacer “lo que sea necesario” continúa teniendo un peso considerable en la percepción del riesgo europeo. La crisis de deuda demostró que la capacidad del BCE para intervenir puede marcar una diferencia decisiva cuando los mercados entran en una fase de tensión. Esto no significa que los problemas fiscales desaparezcan. Francia tendrá que afrontar sus desequilibrios y los inversores seguirán exigiendo una compensación por asumir mayores riesgos. Pero existe una diferencia importante entre tener un problema fiscal y encontrarse ante una crisis de solvencia.
La evolución política europea también puede afectar al euro. En este sentido, habrá que observar qué ocurre en Estados Unidos. Una eventual victoria demócrata en el Congreso en las elecciones de mitad de legislatura podría interpretarse positivamente desde la perspectiva europea, especialmente teniendo en cuenta la actual actitud de la Administración Trump hacia Europa. A pesar de esta incertidumbre, hay un elemento que me hace mantener una visión constructiva sobre la renta variable europea, que son los beneficios empresariales están creciendo.
Estamos viendo, además, un importante impulso inversor en Alemania, especialmente en infraestructuras. A ello se suma el desarrollo de la inteligencia artificial, que está generando una nueva ola de inversión y oportunidades empresariales. Esta combinación puede seguir respaldando a los mercados bursátiles europeos hasta finales de año.
No debemos olvidar que las bolsas, a largo plazo, terminan reflejando la capacidad de las empresas para generar beneficios. La política puede provocar volatilidad y modificar las expectativas de los inversores, pero unos resultados empresariales sólidos constituyen uno de los soportes más importantes para las cotizaciones. Por eso, pese a la incertidumbre política, sigo viendo argumentos para que la renta variable europea mantenga su fortaleza.
Donde soy bastante más prudente es en la industria automovilística. Los fabricantes europeos están haciendo un esfuerzo considerable para adaptarse a la transición hacia el vehículo eléctrico, de forma que aumentan la producción, invierten en nuevas tecnologías y reducen costes. Pero el problema fundamental continúa siendo la enorme ventaja de costes de los fabricantes chinos. Europa puede mejorar su eficiencia, pero no estoy convencido de que las medidas de reducción de costes sean suficientes para cerrar rápidamente esta brecha competitiva.
Los aranceles pueden desempeñar un papel importante. Solo unos aranceles protectores adecuados garantizarían, al menos, las ventas de los fabricantes europeos en su propio mercado. Pero la relación con China es demasiado importante como para reducirla únicamente a una cuestión comercial. Europa depende de China para determinadas materias primas estratégicas, entre ellas las tierras raras. Por eso, la cuestión no es simplemente si la Unión Europea debe proteger a su industria, sino hasta dónde puede hacerlo sin provocar consecuencias que terminen perjudicando a la propia economía europea.
Para los fabricantes alemanes existe además un problema adicional. Durante años, China fue uno de los principales motores de crecimiento de la industria automovilística alemana. Hoy, ese mercado ha dejado prácticamente de ofrecer el mismo potencial. Las barreras comerciales pueden proteger las ventas europeas, pero no solucionan por sí mismas la pérdida de competitividad en China.
Otro elemento fundamental para los inversores europeos es el riesgo de divisa. Una parte importante de las carteras internacionales está invertida en Estados Unidos. Si el dólar se depreciara significativamente frente al euro, la rentabilidad de esas inversiones, medida en euros, se vería afectada. También debemos prestar atención a Japón y, especialmente, al comportamiento del yen. Es posible cubrir la exposición a una moneda frente a las fluctuaciones del tipo de cambio, pero esa cobertura tiene un coste. Por tanto, no existe una respuesta universal. Es una decisión estratégica que debe considerar la composición de la cartera, el horizonte de inversión y el riesgo asumido.
En mi opinión, creo que debemos separar dos cuestiones que a menudo se mezclan, que es por un lado la incertidumbre política y, por otra, la capacidad de las empresas para generar beneficios. Pero también hay una Europa que está invirtiendo, innovando y aumentando sus beneficios. Por eso sigo pensando que las bolsas europeas pueden mantener su fortaleza, no porque el escenario político sea sencillo, no lo es, sino porque las empresas pueden seguir proporcionando un contrapeso al ruido político.
Al final, el mercado tendrá que decidir qué pesa más, las dificultades de los gobiernos o la capacidad de las empresas para seguir creciendo. Y, por ahora, creo que sería prematuro apostar únicamente por el primer factor.
Tribuna firmada por Stefan Riße, estratega de Mercados de ACATIS.
La Banca Premium deBBVA en España ha superado las 100.000 carteras mutiestrategia, un hito que refleja la apuesta del banco por acercar la gestión profesional de las inversiones a un mayor número de clientes. Según explica, estas carteras ofrecen una solución de inversión adaptada a diferentes perfiles de riesgo, con una gestión activa y el respaldo de los equipos especializados de BBVA. La entidad continúa así impulsando un modelo de asesoramiento que combina la experiencia de sus profesionales con las capacidades tecnológicas del grupo.
Este crecimiento se enmarca en la evolución de Banca Premium, que forma parte de BBVA Global Wealth. Las carteras Multiestrategia permiten a los clientes acceder a una gestión diversificada de sus inversiones, ajustada a sus objetivos y preferencias. Para ello, BBVA cuenta con un proceso inversor que combina el análisis de los mercados con una selección de activos basada en criterios cualitativos y cuantitativos. Los equipos especializados realizan un seguimiento continuo de las carteras y adaptan las estrategias de inversión a la evolución de los mercados, siempre dentro de los límites establecidos para cada perfil de riesgo.
En este proceso participan diferentes áreas del grupo, como BBVA Asset Management, BBVA Research y los equipos de análisis y estrategia de mercados. También desempeña un papel relevante BBVA Quality Funds, el área especializada en la selección de fondos de inversión y ETF.
Una gestión adaptada a cada cliente
Esta propuesta se sitúa en el nuevo modelo Global Wealth de BBVA, que reúne bajo una identidad común los segmentos Premium, Private Banking y UHN Patrimonios. En España, estas tres áreas dan servicio a 1,34 millones de clientes, según datos de agosto de 2026, y cuentan con una red de 2.000 profesionales especializados distribuidos por todo el territorio nacional. De este total, 1,1 millones de clientes corresponden al segmento Premium, que además cuenta con más de 1.200 gestores especializados integrados en la red de oficinas de BBVA.
Con este modelo, la entidad busca ofrecer una atención más personalizada, en la que el gestor desempeña un papel central en la relación con el cliente y cuenta con el apoyo de especialistas en inversión y planificación patrimonial. El objetivo es facilitar que cada persona pueda tomar decisiones sobre su patrimonio con el asesoramiento adecuado en cada momento.
“La propuesta de Banca Premium combina este acompañamiento con una oferta de valor diferencial y herramientas digitales que facilitan el seguimiento de las inversiones y el acceso a la información. Así, los clientes pueden conocer la evolución de sus carteras y contar con el apoyo de su gestor cuando necesitan revisar sus objetivos o adaptar sus decisiones a una nueva situación personal o financiera”, ha señalado el director de Global Wealth en España, Fernando Ruíz.
Amundi e ICG han lanzado el Amundi ICG Global Private Equity Secondaries, su primer producto de calidad institucional desarrollado conjuntamente y diseñado para el mercado de gestión patrimonial (inversores profesionales). Este vehículo llega tras el anuncio de su alianza para ampliar el acceso de los inversores de banca privada y gestión patrimonial a soluciones innovadoras en mercados privados.
El fondo está estructurado en formato evergreen y dará a los inversores profesionales acceso a la estrategia de secundarios LP de private equity de ICG1, que ofrece exposición a una cartera de compañías privadas altamente diversificada en Norteamérica y Europa. El vehículo ya ha completado su primera inversión, con la que ha constituido la cartera con activos de alta calidad y fuerte potencial de crecimiento en Estados Unidos y Europa.
Su diseño responde a varias necesidades clave de los inversores patrimoniales profesionales como la exposición a carteras de private equity ya existentes, sin que los inversores tengan que esperar a que el capital se despliegue a lo largo del tiempo. Además, pone el foco en compañías no cotizadas consolidadas y líderes en sus mercados, que ofrecen mayor visibilidad sobre los flujos de caja, con el objetivo de obtener un potencial de rentabilidad atractivo a largo plazo2.
Entre sus capacidades también está la captura de la prima de iliquidez que ofrecen los mercados privados, además de beneficios de diversificación para las carteras de inversión existentes. También responde al acceso al deal flow de ICG en participaciones secundarias LP, incluidas oportunidades atractivas que históricamente han quedado fuera del alcance de los inversores patrimoniales. Por último, incluye la posibilidad de realizar suscripciones mensuales y potencial de reembolsos trimestrales, con sujeción a determinadas limitaciones importantes3.
El lanzamiento se produce en un momento en que el mercado de secundarios de private equity se beneficia de una dinámica favorable. Los secundarios LP permiten a los inversores patrimoniales profesionales obtener exposición a fondos de buyout consolidados mediante la adquisición de participaciones a inversores existentes en private equity. En 2025, las operaciones LP-led alcanzaron un volumen récord de 107.000 millones de euros, lo que supone un crecimiento medio anual del 15% en la última década4. En este contexto, los secundarios de private equity ofrecen a los inversores profesionales acceso a compañías privadas en crecimiento, con potencial para generar rentabilidades atractivas y una mayor previsibilidad de los flujos de caja.
Según explica la firma, el producto combina la dilatada experiencia de ICG en secundarios de private equity, respaldada por su plataforma de inversión, su disciplina de underwriting y su acceso al mercado, con las capacidades de estructuración de Amundi, su conocimiento de las necesidades de los inversores y su amplia red de distribución. El fondo ilustra cómo la alianza entre Amundi e ICG puede ofrecer soluciones que respondan a las necesidades cambiantes de los clientes patrimoniales profesionales, en especial para mejorar la diversificación y la planificación de la jubilación.
“Estamos encantados de lanzar este fondo, que ofrece a los inversores patrimoniales acceso a la estrategia de inversión en secundarios LP de ICG históricamente reservados a inversores institucionales. Creemos que este producto puede desempeñar un papel relevante en las carteras de determinados inversores, al proporcionar exposición inmediata a un conjunto altamente diversificado de compañías líderes en sus mercados, participadas por private equity, en Estados Unidos y Europa”, ha señalado Oliver Gardey y Ryan Levitt, Co-gestores de Amundi ICG Global Private Equity Secondaries en ICG.
Por su parte, Vincent Mortier, Chief Investment Officer de Amundi, ha añadido: “El lanzamiento de este fondo conjunto supone un paso importante en la alianza entre Amundi e ICG. Refleja la solidez de nuestra colaboración y nuestra ambición compartida de ofrecer soluciones de mercados privados diferenciadas y a medida, que respondan a las necesidades cambiantes de los clientes patrimoniales”.
Los vehículos de continuación, el mercado secundario y un abanico cada vez más amplio de vías de liquidez están ejerciendo una presión creciente sobre los modelos operativos del capital privado. Según el nuevo estudio global de Vistra Fund Solutions, el 45% de las firmas señala la complejidad de la valoración y la elaboración de informes como un reto clave. Esta sobrecarga recae sobre equipos en los que los procesos manuales y la gestión de datos ya absorben de media el 33% de la capacidad operativa.
La tensión va más allá de las valoraciones y los informes: el 45% cita las limitaciones tecnológicas y el desafío de gestionar múltiples grupos de interés (stakeholders), mientras que el 42% apunta al incremento de las obligaciones regulatorias y de cumplimiento. Esta presión se ve agravada por el hecho de que las firmas recurren a múltiples vías de liquidez de manera simultánea, cada una con sus propias exigencias operativas, regulatorias y de reporte. Los vehículos de continuación, las ventas entre firmas de capital privado (sponsor-to-sponsor) y la ampliación del periodo de tenencia de activos son señalados, cada uno por el 16% de las firmas, como la vía más relevante para los próximos 12 a 24 meses. Le sigue de cerca las recapitalizaciones por dividendos y el mercado secundario, ambos con un 14%.
El giro hacia productos minoristas y semilíquidos también está dejando al descubierto carencias operativas. Si bien el 84% de las firmas afirma estar total o parcialmente preparada para darles soporte, solo el 27% asegura disponer ya de toda la infraestructura, los procesos y las capacidades necesarias. Por su parte, más de la mitad (56%) sigue estando solo parcialmente preparada, mientras que el 14% se encuentra aún en una fase inicial.
Estas conclusiones proceden de The Vistra Fund Solutions Private Equity Report 2026, basado en una encuesta realizada a 455 profesionales del capital privado en Norteamérica, Europa, Asia-Pacífico (APAC) y Oriente Medio. Según el estudio, la mayor complejidad está poniendo a prueba a unos equipos de operaciones que aún dependen en gran medida de procesos manuales. Casi dos tercios (62%) señalan que más de una cuarta parte de la capacidad de su equipo se consume en procesos manuales o tratamiento de datos, situándose la media de trabajo manual en el 33% de la capacidad. Por otro lado, el impacto operativo alcanza también a la liquidez: las limitaciones operativas o de recursos internos se sitúan al mismo nivel que la incertidumbre regulatoria o geopolítica como principal obstáculo para el éxito de las desinversiones (16%).
La presión de los inversores también va en aumento. La exigencia de informes de cartera más frecuentes y detallados encabeza la lista de demandas de los Limited Partners (LP) con un 36%, seguida de una mayor transparencia en las comisiones, procesos de alta e incorporación (onboarding) más ágiles y acceso en tiempo real a los datos del fondo (34%). Por su parte, el 93% de los encuestados afirma que la excelencia operativa resulta fundamental para la confianza de los inversores.
Las firmas están reaccionando reorientando una mayor parte de su inversión operativa hacia la tecnología. En la actualidad, el 60% de los presupuestos se concentra en el personal, pero se espera que este porcentaje baje al 40% en los próximos tres años, al tiempo que la proporción de presupuestos centrados en tecnología subirá del 18% al 32%. Todos los participantes afirman estar explorando o implementando al menos un caso de uso de inteligencia artificial, aunque el 99% identifica una brecha significativa entre sus ambiciones en IA y la realidad operativa.
“La diversidad de productos, inversores y vías de liquidez a los que las firmas deben dar soporte hoy en día está generando una auténtica sobrecarga operativa. Los vehículos de continuación y las operaciones secundarias traen consigo requisitos más exigentes de valoración, reporting y relación con las partes interesadas, mientras muchos equipos todavía dedican un tercio de su capacidad a tareas manuales. Con unas expectativas de los inversores cada vez más altas, las firmas necesitan datos más sólidos, sistemas mejor integrados y el respaldo externo adecuado para gestionar una mayor complejidad sin añadir una capa adicional de costes y trabajo manual”, ha comentado Abdel Hmitti, presidente de Vistra Fund Solutions.
Respecto al papel de los proveedores externos, ya se está expandiendo. Aunque el 67% de las firmas sigue recurriendo a ellos principalmente para la administración transaccional, el soporte e integración tecnológica se perfila como la función con mayor probabilidad de externalizarse en los próximos tres años (28%), seguida de los servicios al inversor (26%) y la gestión de datos (25%).
Pese a estas presiones, la confianza en la transformación operativa sigue siendo alta. Un 89% sostiene que sus capacidades operativas han avanzado más rápido que el crecimiento de los activos bajo gestión (AUM) o se sitúan notablemente por delante. Sin embargo, apenas algo más de la mitad describe áreas clave de su modelo operativo como mayoritaria o totalmente automatizadas e integradas, lo que evidencia la brecha entre la confianza en el progreso y la madurez real de la infraestructura subyacente.
Foto cedidaGuy Wagner, director de Inversiones (CIO) de BLI.
“En el tercer trimestre, el crecimiento económico se mantuvo sólido en términos generales”, es la principal conclusión que señalan en el último informe mensual de mercado Highlights, de BLI-Banque de Luxembourg Investments. Según Guy Wagner, director de inversiones (CIO) de BLI: “En Estados Unidos, el producto interior bruto creció a una tasa anualizada del 3,4 %, frente al 2,2 % del trimestre anterior, impulsado principalmente por una sólida inversión alimentada por la expansión de las infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial”.
Y añade:“El consumo interno volvió a mostrar solidez a pesar de los elevados costes energéticos, respaldado por el buen comportamiento de los mercados de renta variable y el descenso de la tasa de ahorro. En la eurozona, el crecimiento se mantuvo estable tras el repunte del segundo trimestre, aunque continúa muy por debajo de los niveles registrados en Estados Unidos”.
En China el PIB creció un 4,5 %, acelerándose respecto al trimestre anterior, lo que debería permitir al país alcanzar el objetivo de crecimiento anual de Pekín para 2026 —situado entre el 4,5 % y el 5 %—, pese a la persistente debilidad del consumo interno y de la inversión. Por su parte, en Japón, las exportaciones siguen impulsando el crecimiento, favorecidas por la depreciación del yen y la sostenida demanda de equipos para la fabricación de semiconductores. La inflación continúa mostrando resistencia a la baja, alimentada por la solidez de la economía mundial y las continuas tensiones geopolíticas en Oriente Medio. En Estados Unidos, subió del 3,4 % al 3,7 % en septiembre, mientras que la inflación subyacente (excluidos energía y alimentos) repuntó del 2,4 % al 2,6 %. En la eurozona, se espera que la inflación general alcance el 4 % en octubre.
Según el pronóstico, la Reserva Federal de EE.UU. mantuvo sin cambios el rango objetivo del tipo de interés de los fondos federales en el 3,75% – 4,00%. A pesar de la solidez de la economía y la persistencia de la inflación, los responsables de la política monetaria prefirieron esperar a contar con más datos antes de decidir si era necesario un mayor endurecimiento para reconducir la inflación hacia el objetivo del 2%. El Banco Central Europeo también mantuvo su política monetaria sin cambios. Dada la ausencia de efectos de segunda ronda sobre la inflación vinculados al choque energético hasta la fecha, el Consejo de Gobierno decidió no endurecer más la política monetaria a pesar del elevado nivel de inflación.
“Tras alcanzar un máximo en septiembre, las rentabilidades de la deuda cayeron, ya que unos rendimientos más atractivos llevaron a los inversores a volver a fijarse en esta clase de activos durante tanto tiempo relegada”, ha explicado el economista luxemburgués. En Estados Unidos, la rentabilidad del bono a 10 años volvió a situarse por debajo del 5 %. Por su parte, en la eurozona, la tendencia fue más dispar; mientras que Francia vio cómo sus tipos seguían al alza, ampliando el diferencial con Alemania hasta los 165 puntos básicos. Respecto a Alemania, Italia y España, registraron un descenso.
Según la visión de Guy Wagner: “Aunque la mayoría de los principales índices bursátiles de EE. UU. y Europa apenas experimentaron variaciones en octubre, su aparente estabilidad ocultaba importantes rotaciones sectoriales en los mercados. Así, tras su sólido comportamiento desde principios de año, los valores vinculados a la inteligencia artificial sufrieron una fuerte corrección, mientras que los sectores defensivos, relegados durante mucho tiempo, rebotaron con fuerza”.
A lo largo del mes, el índice MSCI All Country World (en euros) se mantuvo prácticamente sin cambios. En términos geográficos, el S&P 500 (en USD) cayó, mientras que el Stoxx Europe 600 (en EUR) subió. La elevada exposición de los índices de Japón y de mercados emergentes a los valores tecnológicos lastró aún más su desempeño, con retrocesos tanto en el Topix (en JPY) como en el índice MSCI Emerging Markets (en USD). “Por sectores, energía, salud y consumo básico registraron ganancias superiores al 10 %, mientras que tecnología y servicios de comunicación perdieron entre un 6 % y un 11 % a lo largo del mes”, ha concluido el director.
Foto cedidaRamón Arocena, Managing Director para Iberia de ICG.
ICG, gestora global de activos alternativos, ha anunciado el nombramiento de Ramón Arocena como Managing Director para liderar la entrada en Iberia de su estrategia Europe Mid-Market. Según explican, Iberia constituye una extensión natural para la estrategia, debido a la existencia de un equipo consolidado y a la trayectoria en la región de la plataforma insignia de capital estructurado de ICG. La estrategia Europe Mid-Market forma parte de la plataforma insignia de ICG y está definida por el tamaño de sus inversiones. Arocena, que estará basado en Madrid y liderará tanto la identificación como la ejecución de operaciones para los fondos Mid-Market en Iberia, reportará a Gareth Knight, responsable de ICG Europe Mid-Market.
Arocena aporta más de 20 años de experiencia en inversión, incluyendo desde la identificación y ejecución de operaciones hasta la creación de valor en las empresas en cartera en Iberia y el sur de Europa. Se incorpora a ICG procedente de Advent International, donde ocupaba el cargo de Managing Director y lideró y participó en inversiones en diversos sectores como el industrial, el tecnológico y el de los servicios empresariales. Anteriormente, fue socio de Península Capital, una firma de inversión centrada en el mid market en el Sur de Europa, e inició su carrera en EY en Madrid.
ICG Europe Mid-Market forma parte de la plataforma Structured Capital de ICG. La plataforma cuenta con 37 años de trayectoria ofreciendo soluciones de capital flexibles y a medida a compañías privadas. ICG Europe Mid-Market invierte habitualmente entre 75 y 250 millones para dar apoyo a familias accionistas, fundadores y equipos directivos en la consecución de sus objetivos a largo plazo. Según la firma, este nombramiento se produce tras el cierre final del segundo fondo de la Estrategia, en marzo de 2025, que, con 3.000 millones de euros, captó casi el triple de compromisos de inversión que su fondo predecesor.
A raíz de este nombramiento, Gareth Knight, responsable de ICG Europe Mid-Market, ha señalado: “El nombramiento de Ramón refleja nuestro compromiso con una sólida presencia local en toda Europa, lo que constituye un elemento central de nuestra forma de identificar oportunidades de inversión diferenciadas. Iberia es un mercado importante para nuestra estrategia, y la amplia experiencia y relaciones de Ramón en el mercado, serán de gran valor para asociarnos con propietarios con una perspectiva a largo plazo con los que exista una sólida alineación de intereses y una visión compartida de futuro. Estamos encantados de darle la bienvenida a ICG y esperamos con interés la experiencia que aportará tanto a nuestro equipo como a las empresas a las que apoyamos”.
Por su parte, Ramón Arocena, Managing Director de ICG Europe Mid-Market, ha añadido: “Como pionera en el ámbito de las soluciones de capital estructurado, ICG ha construido una plataforma extraordinaria, con un enfoque diferenciado y una trayectoria sin parangón. Estoy deseando trabajar con el equipo para seguir desarrollando nuestra presencia en Iberia, identificar nuevas oportunidades de inversión y establecer alianzas duraderas con familias propietarias, fundadores y equipos directivos en toda la región”.
Los mercados financieros pueden pasar semanas, meses o incluso años valorando incorrectamente una empresa. Para Bill Ackman, fundador y director ejecutivo de Pershing Square Capital Management, esa discrepancia entre el precio de una acción y el valor económico de su negocio no es necesariamente un problema: puede convertirse en una oportunidad de inversión.
La clave está en distinguir cuándo una compañía enfrenta un deterioro real de sus perspectivas y cuándo el mercado está reaccionando de manera desproporcionada ante un acontecimiento coyuntural, una amenaza todavía incierta o una expectativa que no se cumple en el corto plazo.
Esa es una de las ideas centrales de la filosofía de inversión que Ackman compartió durante su visita a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), donde participó en la ceremonia del campanazo de apertura y posteriormente sostuvo un encuentro con representantes de los medios de comunicación.
El inversionista estadounidense, cuya firma administra más de 30.000 millones de dólares en activos, describió un método que combina la selección de empresas con ventajas competitivas duraderas, la disciplina para no pagar cualquier precio y la disposición a esperar hasta que las condiciones del mercado ofrezcan una rentabilidad potencial atractiva.
Su planteamiento cobra relevancia en un entorno que él mismo describió como caracterizado por una volatilidad extraordinaria, movimientos pronunciados en las cotizaciones y una rotación constante entre sectores que pasan rápidamente de ser los favoritos de los inversionistas a convertirse en objeto de ventas.
«No soy un gran fanático de eso», dijo Ackman al referirse a estas dinámicas. A su juicio, la especulación de corto plazo puede alejar a los mercados de su propósito fundamental: proporcionar capital para que las empresas crezcan.
Un negocio, una empresa, recordó, es un activo de largo plazo, aunque sus acciones cambien de manos todos los días.
La diferencia entre esa visión y la de quienes intentan aprovechar movimientos de precios en horizontes de horas, días o semanas constituye una de las claves para entender la estrategia de Pershing Square. En lugar de perseguir cada tendencia, la firma busca empresas cuyo valor pueda aumentar durante años y espera el momento en que el precio de entrada permita capturar ese crecimiento.
Uber: cuando el miedo abre una oportunidad
El ejemplo más claro que ofreció Ackman fue Uber, la plataforma de movilidad y entrega de alimentos en la que Pershing Square invirtió a principios de 2025.
La firma conocía la compañía desde antes de su salida a bolsa, pero no consideró que su cotización ofreciera una oportunidad suficientemente atractiva. La situación cambió cuando el precio descendió a niveles que, desde su perspectiva, compensaban los riesgos de la inversión.
Parte de la preocupación del mercado giraba en torno a los vehículos autónomos y a la posibilidad de que fabricantes como Tesla desarrollaran servicios capaces de desplazar a Uber.
Ackman llegó a una conclusión diferente: la aparición de vehículos autónomos no necesariamente destruiría la posición competitiva de la plataforma, especialmente si coexistían múltiples fabricantes y operadores.
Su tesis consiste en que los usuarios seguirán valorando la posibilidad de elegir cómo desplazarse desde una sola aplicación, con rapidez, a un costo competitivo y mediante una marca reconocida. Desde esa perspectiva, Uber podría mantener un papel central como intermediario entre pasajeros y proveedores de movilidad, incluso si la tecnología transforma la operación de los vehículos.
La inversión, por tanto, no dependía de negar que la conducción autónoma pudiera cambiar la industria. Dependía de evaluar si ese cambio eliminaría la ventaja competitiva de Uber o, por el contrario, podría integrarse a un ecosistema en el que la plataforma conservara una posición relevante.
«Muchos temían que los vehículos autónomos de Tesla perjudicaran a Uber», explicó. «Nuestra visión es que los vehículos autónomos no son una amenaza para Uber mientras existan múltiples fabricantes de estos vehículos».
El razonamiento ilustra un principio fundamental de su método: una amenaza tecnológica no equivale automáticamente a una pérdida de valor para todas las empresas de una industria.
La pregunta determinante es qué posición ocupará cada negocio después de la transformación y si sus ventajas competitivas seguirán siendo suficientemente sólidas para sostener el crecimiento.
Una biblioteca de empresas, no una carrera detrás de las tendencias
El caso de Uber permite entender otro elemento de la estrategia de Ackman: las oportunidades no comienzan necesariamente cuando una acción cae. Con frecuencia, el trabajo más importante se realiza mucho antes, mediante el seguimiento sistemático de compañías que la firma considera excepcionales.
«Llevamos un par de décadas en el negocio y hemos construido una biblioteca de lo que consideramos los mejores negocios», explicó.
Pershing Square busca empresas dominantes en sus respectivas industrias, con características económicas favorables, perspectivas de crecimiento y una posición competitiva que pueda resistir las disrupciones durante periodos prolongados. También presta atención a los riesgos regulatorios y a la calidad de los equipos directivos.
Una compañía puede reunir todas esas condiciones y, aun así, no ser una buena inversión a cualquier precio. Por eso, la firma sigue de cerca los negocios que considera atractivos y espera acontecimientos que provoquen una caída en sus cotizaciones: resultados trimestrales decepcionantes, factores coyunturales o episodios macroeconómicos capaces de modificar temporalmente el ánimo de los inversionistas.
La disciplina consiste en separar el deterioro de los fundamentos de una empresa de los movimientos de su acción.
Los criterios publicados por Pershing Square USA permiten precisar esta filosofía. La firma privilegia empresas con generación de flujo de efectivo libre, ventajas competitivas sostenibles, balances sólidos, poca dependencia de los mercados de capitales y valoraciones inferiores a sus estimaciones de valor intrínseco. También destaca la importancia de la calidad de la administración y del gobierno corporativo.
No se trata simplemente de comprar acciones baratas, sino de encontrar negocios de calidad cuyo precio ofrezca un margen de oportunidad.
Esta distinción es importante porque una cotización baja no garantiza que una empresa esté infravalorada. Puede reflejar problemas estructurales, pérdida de competitividad o perspectivas de crecimiento deterioradas. La oportunidad aparece cuando el descuento supera lo que el inversionista considera justificado por los riesgos del negocio.
En el caso de Ackman, esa evaluación exige paciencia, conocimiento de las empresas y una convicción respaldada por el análisis, no únicamente por la expectativa de que los precios recuperarán sus niveles anteriores.
El costo de pensar a corto plazo
La crítica de Ackman a la especulación bursátil tiene una implicación más amplia: cuando las cotizaciones reaccionan de manera exagerada ante noticias de corto plazo, los inversionistas con horizontes prolongados pueden encontrar oportunidades que otros participantes no están en condiciones de aprovechar.
El problema, desde su perspectiva, es que los mercados están integrados por participantes con objetivos y restricciones muy diferentes. Mientras algunos buscan construir valor durante años, otros operan con horizontes reducidos, apalancamiento o límites de riesgo que pueden obligarlos a vender ante movimientos adversos de los precios.
La conclusión de Ackman no es que los mercados sean siempre irracionales ni que cada caída represente una oportunidad. Es que los movimientos de precios deben analizarse en relación con los fundamentos de las compañías, y no únicamente a partir del comportamiento reciente de sus acciones.
De ahí la importancia de contar con una tesis de inversión definida antes de que aparezca la oportunidad. Cuando una acción cae, el inversionista debe determinar si el mercado está ofreciendo un descuento sobre un negocio que conserva sus perspectivas o si está anticipando un deterioro que todavía no resulta evidente en los estados financieros.
Esa distinción exige algo más que tolerancia a la volatilidad: requiere capacidad para analizar empresas, evaluar escenarios y reconocer los límites del propio conocimiento.
La estructura del capital también importa
Ackman considera que la calidad de las inversiones no es el único factor que determina el desempeño de una firma de gestión de activos. La cultura interna y la estabilidad de los recursos disponibles también pueden influir en su capacidad para ejecutar una estrategia.
Al preguntársele qué se necesita para construir un gran fondo de inversión, respondió que lo primero son las personas. Describió la gestión de activos como un negocio en el que la ventaja competitiva depende en gran medida del talento, la cultura organizacional y la capacidad de construir equipos que permanezcan en la firma durante largos periodos.
Pero también destacó una característica de la estructura de Pershing Square: la posibilidad de administrar capital con un horizonte prolongado.
La firma ha desarrollado vehículos de inversión cotizados que amplían las alternativas de acceso a su estrategia. Ackman explicó que un inversionista puede adquirir una acción de Pershing Square USA por alrededor de 40 dólares, según el ejemplo que ofreció, y participar en el rendimiento del vehículo bajo las mismas condiciones económicas que otros inversionistas.
La comparación con una inversión de 1.000 millones de dólares se refería a la participación en los resultados del vehículo, no a que ambas inversiones generen el mismo beneficio monetario.
Para Ackman, esta estructura tiene dos ventajas. Por una parte, amplía el acceso a la gestión de inversiones; por otra, permite construir una base de capital más estable, que facilita mantener posiciones durante periodos prolongados sin depender exclusivamente de recursos que puedan retirarse ante una etapa adversa del mercado.
La estabilidad del capital no elimina el riesgo de pérdidas ni garantiza el éxito de una inversión. Sin embargo, puede ayudar a evitar que las decisiones de cartera estén determinadas por necesidades de liquidez ajenas a los fundamentos de las empresas.
En una estrategia que depende de esperar el precio adecuado y mantener las inversiones mientras se desarrolla su tesis, el horizonte del capital puede ser tan importante como la selección de los activos.
Inteligencia artificial: oportunidades y amenazas
La inteligencia artificial constituye otro de los grandes desafíos para la filosofía de Ackman. El inversionista considera que la tecnología transformará profundamente la economía y reconoce que ofrece oportunidades extraordinarias, pero también riesgos que deben administrarse con cuidado.
Su posición es interesante porque no se limita a identificar a los posibles ganadores de la carrera tecnológica. La cuestión es determinar qué empresas estarán en condiciones de aprovechar la transformación y cuáles podrían perder sus ventajas competitivas.
Ese razonamiento coincide con la lógica que explicó al hablar de Uber: una nueva tecnología puede modificar una industria sin que necesariamente desaparezcan todos sus participantes actuales. El desenlace dependerá de la posición de cada empresa, de su capacidad para adaptarse y de la economía de su modelo de negocio.
Ackman también expresó una visión optimista sobre las aplicaciones de la IA en la medicina y la neurociencia. Considera que la tecnología podría contribuir a prolongar la vida, tratar enfermedades y facilitar avances que hoy parecen extraordinarios.
En su opinión, la sociedad apenas comienza a comprender el potencial de estas herramientas y sus implicaciones para la productividad, la investigación científica y la atención médica.
Desde la perspectiva de un inversionista, sin embargo, reconocer el potencial de una tecnología no significa que cualquier empresa vinculada con ella constituya una buena inversión. El precio sigue siendo determinante, al igual que la capacidad de transformar la innovación en ingresos, beneficios y flujos de efectivo sostenibles.
La IA, por tanto, no elimina los principios tradicionales de valoración. Los vuelve más importantes: cuanto mayor sea la incertidumbre sobre el futuro de una industria, más necesario resulta distinguir entre el potencial de una tecnología y el valor que puede capturar una compañía específica.
México y América Latina en un mundo más fragmentado
Aunque su estrategia está concentrada principalmente en grandes compañías norteamericanas, Ackman también se refirió a las perspectivas económicas de México y de América del Norte. Su diagnóstico parte de una transformación geopolítica: las tensiones internacionales, los conflictos militares y el interés de Estados Unidos por recuperar parte de su capacidad manufacturera están modificando las decisiones de las empresas sobre dónde producir y cómo organizar sus cadenas de suministro.
En ese contexto, considera que México puede beneficiarse de su proximidad con Estados Unidos y de una mayor integración productiva regional. «A medida que le va a EE. UU., le va a México», afirmó al explicar por qué considera que el país puede ser uno de los beneficiarios de estos cambios.
También identificó fortalezas estructurales de la economía mexicana: su ubicación geográfica, una población emprendedora, una base productiva relevante y un sistema de pensiones en crecimiento que puede convertirse en una fuente de capital para el desarrollo económico.
Su optimismo, no obstante, está condicionado a las decisiones internas. Ackman destacó la importancia de políticas públicas favorables a la inversión y al emprendimiento, así como la necesidad de reducir la inseguridad y el crimen.
Sobre el mercado bursátil mexicano, señaló que, desde su percepción inicial, las acciones locales parecían baratas, aunque reconoció que todavía estaba aprendiendo sobre el mercado y que seguía investigando sus oportunidades.
Durante su visita también reveló que Pershing Square había recibido una propuesta de inversión en México que sometería a un proceso de debida diligencia. No identificó a la empresa ni confirmó una decisión de inversión, por lo que el planteamiento debe entenderse como una oportunidad bajo análisis, no como una operación acordada.
La visita también reflejó la construcción de relaciones con inversionistas mexicanos. Ackman explicó que Pershing Square había obtenido varios cientos de millones de dólares en México para su empresa de gestión y una cantidad adicional, también de cientos de millones, en el contexto de su oferta pública inicial. Identificó entre las fuentes a family offices y fondos de pensiones, además de posibles compañías de seguros.
Su lectura sobre México se inscribe en una visión más amplia de integración regional. Para Ackman, los intereses de Estados Unidos, México y Canadá están ampliamente alineados en aspectos como el crecimiento económico, el progreso de sus habitantes y la seguridad.
La ventaja de saber esperar
La filosofía de Ackman no ofrece una fórmula infalible para anticipar los movimientos del mercado. Su método también depende de estimaciones sobre el valor futuro de las empresas, de la capacidad de sus directivos para ejecutar sus estrategias y de riesgos tecnológicos, regulatorios y macroeconómicos que pueden cambiar el resultado de una inversión.
Pero sus declaraciones permiten identificar una convicción: la rentabilidad de largo plazo no depende exclusivamente de encontrar una gran empresa, sino de pagar un precio que justifique sus perspectivas y contar con la capacidad financiera y analítica para mantener la inversión mientras se desarrolla la tesis.
En una industria que con frecuencia premia la velocidad de reacción, Ackman reivindica el valor de la preparación previa, el seguimiento de las compañías y la paciencia para actuar cuando aparece una oportunidad.
Uber resume esa lógica. Pershing Square no necesitó descubrir la empresa ni anticipar desde el principio el futuro de la movilidad. Necesitó conocer el negocio, evaluar una amenaza tecnológica y esperar hasta que el precio ofreciera una relación entre riesgo y rendimiento que consideró atractiva.
La diferencia entre seguir una tendencia e invertir con una tesis propia puede residir precisamente en ese momento: cuando el mercado ve una amenaza y el inversionista, después de analizarla, encuentra una oportunidad.
Para Ackman, la paciencia no consiste en esperar pasivamente a que suba una acción. Consiste en hacer el trabajo de investigación, definir qué hace valioso a un negocio y tener la disciplina de no invertir hasta que el precio permita convertir esa convicción en una decisión razonada.
Panamá acogerá el próximo el foro regional “Fondos sin Fronteras: Un Mercado, Una Región”, vigésimo encuentro anual de la Federación Iberoamericana deFondos de Inversión (FIAFIN), que agrupa a asociaciones de 13 países. Organizado por la Cámara Panameña de Administradores de Sociedades de Inversión y Fondos de Pensión (CASIP), en alianza con la comunidad de FIAFIN.
El evento se celebrará el próximo 25 de noviembre, en The Santa María, a Luxury Collection Hotel & Golf Resort.
Según detallaron en un comunicado, en el evento participarán autoridades panameñas, administradoras de fondos, gestores de activos, calificadoras de riesgo, reguladores y representantes de la infraestructura de mercado, con delegaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, México y República Dominicana. La agenda girará en torno a dos ejes: la integración de los mercados de fondos, para facilitar la inversión entre países, y el rol de los fondos de pensiones en la canalización del ahorro hacia proyectos de largo plazo.
Completan el programa los fondos inmobiliarios y de infraestructura, la inteligencia artificial en la gestión de activos, las buenas prácticas en protección digital y la expansión de la base de inversionistas individuales. Además, para la industrial local, el encuentro será una oportunidad para conocer experiencias de otros mercados, ampliar contactos en el sector y dar mayor visibilidad a la oferta panameña de fondos.
“Recibir este encuentro por segunda vez en Panamá nos permite poner sobre la mesa una discusión importante para la región. América Latina cuenta con capital para invertir, pero todavía enfrenta barreras para movilizarlo entre sus propios mercados. Necesitamos avanzar hacia una industria de fondos con mayor integración, que facilite la inversión regional y abra nuevas oportunidades para los inversionistas”, ha señalado Eduardo Caballero, presidente de CASIP y CEO de Norfolk Financial Group, en la nota de prensa.
Por su parte, Valentín Galardi, presidente de FIAFIN, afirmó : “Veinte encuentros reflejan una agenda común sostenida entre las asociaciones de la región. Panamá, por su vocación de centro financiero, es el lugar indicado para impulsar el siguiente paso: que el ahorro de los latinoamericanos circule con mayor libertad entre nuestros mercados».
En un contexto en que los RIAs (asesores de inversiones registrados, por su sigla en inglés) estadounidenses han tenido un crecimiento importante, las condiciones de la industria van cambiando. Y es que cuando antes la escala eran un componente diferenciador, el negocio hoy demanda más de las firmas, según un análisis de la firma especializada Cerulli.
Los canales RIA, detallaron en un reporte reciente –titulado The Cerulli Report: U.S. RIA Marketplace 2026–, han crecido a una CAGR de 12% en los últimos cinco años. Esta expansión, explicaron, se vio impulsada por una combinación de factores, incluyendo mercados accionarios fuertes, la adquisición de nuevos clientes y crecimiento inorgánico.
Hacia delante, eso sí, en Cerulli ven un contexto más desafiante, que obligará a las compañías de gestión patrimonial a mantenerse competitivas. “A medida que la mera escala se ve menos como un elemento diferenciador, las firmas van a tener que invertir a lo largo de sus operaciones, refinando enfoques clave y modernizando sus estrategias para mantenerse competitivas”, indicaron desde la consultora.
Con este ritmo de crecimiento, las RIAs están corriendo más rápido que otras modalidades de inversiones de clientes privados en EE.UU., como los canales legacy y los broker dealers y wirehouses, tanto a nivel nacional como regional. Es más, Cerulli destacó que el segmento de Enterprise RIA (o de RIAs corporativas, entendidas como las firmas más grandes) se ubica como el de mayor crecimiento. Con una CAGR de 20% en los últimos cinco años, este grupo ha superado a RIAs independientes e híbridas.
La dinámica de M&A en el sector también plantea un desafío para la diferenciación. “A medida que la actividad de adquisiciones en los canales RIA erosiona muchas fuentes tradicionales de diferenciación competitiva, la oferta de servicios se está convirtiendo en un campo de batalla clave”, agregaron.
Una oferta en evolución
Las RIAs corporativas se han expandido a campos como la planificación tributaria, oferta de bienes, servicios de family office y consultoría institucional. Al agregar estos servicios, que están derivados de las necesidades patrimoniales de clientes o apoyan otros aspectos de la gestión de las fortunas privadas, los RIAs “siguen moviéndose hacia el centro de la esfera de la asesoría”, según Cerulli.
“Hay un creciente abismo entre las firmas que pueden construir plataformas escalables y las que están limitadas por las estructuras operacionales tradicionales. Las RIAs corporativas están invirtiendo en el desarrollo central de negocios, entrega de servicios integrada, pipelines de talentos estructurados y capacidades de planificación expandidas”, relató el director de la consultora, Stephen Caruso.
El objetivo de estas inversiones, agregó, es atendes a “clientes affluent más complejos”, en un contexto en que “las cambiantes expectativas de los clientes y las presiones competitivas están instando a las firmas a reconsiderar cómo entregan asesoría, empujan el crecimiento y crean valor de largo plazo”.
Este enfoque, agregaron desde la consultora, deja al RIA como el centro neurálgico de la mayoría de las necesidades de servicios financieros de los clientes, incluyendo inversiones, impuestos, planificación patrimonial y filantropía. “Integrar estas capacidades en las plataformas centralizadas permite a las firmas establecer estándares operacionales consistentes, expandir las capacidades de los asesores de atender clientes y profundizar las relaciones con clientes”, indicó Caruso.
En esa línea, la expectativa de la consultora es que más RIAs se dediquen a ampliar sus servicios, persiguiendo vectores de crecimiento e ingresos por fee que, sin esos servicios expandidos, normalmente se iría a otros proveedores de servicios.