La batalla por el talento financiero latinoamericano
| Por Antonio Sandoval | 0 Comentarios

La competencia por el dinero latinoamericano está adquiriendo una nueva dimensión, se ha trasladado hacia un activo mucho más escaso: el talento capaz de entender al nuevo inversionista de la región y acompañarlo en un mercado que está cambiando a una velocidad inédita. Ya no se trata solamente de quién tiene los mejores fondos, quién cobra las comisiones más bajas o quién ofrece acceso a los mercados internacionales.
En los últimos meses, gestoras internacionales, bancos privados, plataformas independientes de wealth management y firmas especializadas en servicios para family offices han acelerado la contratación y movilidad de ejecutivos con experiencia regional, conocimiento de mercados privados, distribución institucional, inversiones globales y gestión de grandes patrimonios.
El fenómeno no es casual. El inversionista latinoamericano está cambiando al mismo tiempo que cambia la arquitectura de la industria.
Las grandes fortunas tienen cada vez mayor exposición internacional. Los fondos de pensiones buscan ampliar su universo de inversión hacia activos privados y mercados globales; los gestores tradicionales compiten con plataformas independientes; los ETFs modifican la distribución de productos; la inteligencia artificial comienza a transformar el análisis y la relación con los clientes, y las fronteras entre asset management, wealth management, banca privada y family offices son cada vez menos claras.
El resultado será, probablemente, un nuevo ecosistema de inversiones en América Latina. Y las instituciones que están intentando construirlo ya están peleando por las personas que tendrán que dirigirlo. El talento se mueve hacia donde está el crecimiento
Uno de los ejemplos más recientes ocurrió en enero, cuando Capital Group nombró a Patricia Hidalgo como Managing Director y Head of Latin America. Hidalgo llegó procedente de J.P. Morgan Asset Management, donde pasó más de una década y ocupó, entre otros cargos, la posición de Head of Alternatives for Latin America. Antes había trabajado en CitiBanamex en México.
Su nueva responsabilidad tiene especial relevancia porque Capital Group no solamente busca ampliar su distribución entre inversionistas institucionales y distribuidores. La firma señaló expresamente que su estrategia incluye profundizar las relaciones con administradoras de fondos de pensiones en México, Chile y Colombia, además de bancos centrales y fondos soberanos.
El movimiento muestra hacia dónde está mirando la industria: alternativas, institucionales, distribución y conocimiento regional están convergiendo en una misma posición ejecutiva. Y también muestra otro elemento de la nueva competencia: los grandes gestores no necesariamente están buscando talento exclusivamente dentro de sus propias organizaciones. Están pescando en el mercado.
Hidalgo es precisamente un ejemplo de esa movilidad, una ejecutiva que pasa de una de las mayores plataformas globales de gestión de activos a otra con una misión explícita de acelerar su presencia latinoamericana.
De los bancos globales a las plataformas independientes
Otro movimiento ocurrido este verano resulta todavía más revelador para el segmento de wealth management. En julio, Insigneo incorporó a Juan C. Londoño y Felipe Quintero como Senior Vice Presidents. Ambos llegaron procedentes de Merrill Lynch, donde construyeron durante más de 15 años una carrera conjunta asesorando a familias empresarias e inversionistas de Colombia, México, Centroamérica y Estados Unidos. La operación tiene un significado que trasciende los dos nombramientos.
La propia firma destacó que los ejecutivos aportan experiencia en estrategia global de inversión, banca privada y wealth management global. En otras palabras, no solamente llevan conocimiento técnico sino que llevan relaciones, conocimiento de las familias y experiencia acumulada en distintas jurisdicciones. Ese activo es cada vez más valioso.
Durante décadas, una parte importante de los grandes patrimonios latinoamericanos estuvo atendida por las principales instituciones bancarias internacionales. Ahora, las plataformas independientes están intentando disputar ese negocio ofreciendo arquitectura abierta, acceso a múltiples gestores y una mayor flexibilidad para construir portafolios.
Eso explica por qué la contratación de equipos completos se ha convertido en una herramienta estratégica; no se trata simplemente de contratar a un buen banquero privado. Se trata de adquirir conocimiento de mercado, relaciones y capacidad de distribución.
Miami se consolida como uno de los grandes campos de la batalla
La transformación también está reforzando el papel de Miami como plataforma financiera para el patrimonio latinoamericano. En julio, M&G Investments incorporó a Vince León como Senior Sales Manager para su negocio US Offshore y Latinoamérica. León, con más de 20 años de experiencia en distribución de inversiones en América, llegó procedente de Voya Investment Management, donde era Senior Vice President y Senior Regional Director para US Offshore. Reporta a Ander López, Sales Director para LatAm.
Su trabajo consiste en relacionarse con asesores financieros, bancos privados, grandes plataformas de asesoramiento y firmas independientes que atienden al mercado US Offshore. La lectura estratégica es clara: la distribución se está convirtiendo en una competencia especializada.
La gestora ya no necesita únicamente un buen administrador de portafolios. Ahora necesita personas capaces de traducir una oferta global de activos públicos y privados a las necesidades específicas de asesores, family offices, bancos privados y fondos institucionales latinoamericanos, y esa capacidad no se improvisa.
El fenómeno es todavía más importante cuando se observa desde la perspectiva de los family offices. Las grandes familias latinoamericanas están dejando de pensar en términos exclusivamente nacionales. Sus portafolios incorporan cada vez más activos denominados en distintas monedas y jurisdicciones, desde Estados Unidos y Europa hasta Asia, además de estrategias de private equity, private credit, infraestructura y otros activos alternativos.
Los análisis especializados señalan que los family offices están reaccionando ante un entorno de mayor incertidumbre geopolítica y económica mediante una mayor diversificación geográfica y cambiaria, al tiempo que aumentan su interés por temas como inteligencia artificial, infraestructura y energía. Daniel Bassan, entonces responsable de UBS en Brasil y Latinoamérica, destacó precisamente la importancia de estos cambios en la asignación estratégica.
Lo anterior modifica las habilidades que necesita un asesor; el nuevo profesional de wealth management tendrá que comprender inversiones tradicionales, pero también estructuras internacionales, fiscalidad, mercados privados, planificación patrimonial, sucesión, gobierno familiar y, cada vez más, tecnología.
La frontera entre banquero privado, asesor de inversiones y especialista en family office comienza a desaparecer; también se están moviendo los grandes ejecutivos porque la movilidad del talento no se limita a posiciones comerciales.
En agosto, Daniel Bassan, quien hasta entonces era CEO de UBS para Brasil y responsable regional para Latinoamérica, fue anunciado como nuevo vicepresidente de Santander Corporate & Investment Banking en Brasil, cargo que asumirá a comienzos de 2027. En UBS, su lugar como country chief de Brasil será ocupado por Daniel Barros, quien mantendrá además su posición como CEO de UBS BB.
El movimiento es significativo porque muestra cómo las grandes instituciones están compitiendo por ejecutivos capaces de moverse entre diferentes segmentos del mercado: banca de inversión, clientes institucionales, corporativos y grandes patrimonios.
En otras palabras, el talento financiero latinoamericano también se está volviendo transversal.; el ejecutivo más valioso ya no necesariamente es el especialista que conoce perfectamente una sola clase de activo. Es aquel que entiende cómo interactúan los diferentes negocios financieros y puede conectar capital institucional, mercados privados, banca de inversión y patrimonio.
Los fondos de pensiones también entran de lleno en la transformación
La transformación alcanza también a los fondos de pensiones. En México, por ejemplo, las Afores se encuentran ante un escenario en el que la mayor capacidad para invertir en activos alternativos exige profesionales capaces de analizar private equity, infraestructura, deuda privada y otros instrumentos que tradicionalmente tuvieron una participación mucho menor dentro de los portafolios.
El mapa del talento ya muestra esa especialización. Aurora Fadile Herrera, por ejemplo, se desempeña como PM Director de Inversiones Alternativas en Principal Afore México, donde participa en la estrategia de activos privados, incluyendo private equity, infraestructura y deuda privada.
La relevancia de este tipo de perfiles irá en aumento conforme los fondos de pensiones latinoamericanos busquen sofisticar sus carteras porque el reto no consiste únicamente en disponer de más recursos para invertir, en realidad consiste en tener la capacidad interna para seleccionar gestores, negociar estructuras, evaluar riesgos, administrar liquidez y monitorear inversiones que pueden permanecer en cartera durante muchos años.
Por eso la competencia por especialistas en mercados privados no se limitará a las gestoras internacionales. También alcanzará a las propias instituciones previsionales.
El nuevo profesional financiero
Todos estos movimientos apuntan hacia una conclusión: el perfil del profesional que necesita la industria está cambiando. Hace una década, un buen especialista podía construir su carrera alrededor de una clase de activo, una región o una función específica. El nuevo ecosistema demanda una combinación mucho más amplia.
Las instituciones necesitarán personas que entiendan de una diversidad de temas especializados como: mercados privados y activos alternativos; ETFs, indexación y gestión pasiva; inversión internacional y portafolios multimoneda; inteligencia artificial y análisis de datos; activos digitales y tokenización; planificación patrimonial y sucesión; fiscalidad y estructuras transfronterizas; family offices y gobierno familiar; distribución institucional y US Offshore; gestión de relaciones con clientes de alto y ultra alto patrimonio.
Pero hay algo más importante: necesitarán profesionales capaces de conectar todas esas disciplinas. La revolución tecnológica tampoco significa que el talento humano pierda valor. En wealth management puede ocurrir exactamente lo contrario.
La tecnología puede automatizar buena parte del análisis, generar información y mejorar la construcción de portafolios. Pero cuando se trata de administrar una fortuna familiar, estructurar una sucesión o decidir cómo distribuir un patrimonio entre varias jurisdicciones, la confianza sigue siendo un activo difícil de sustituir.
Latinoamérica, imán para el talento
El movimiento de ejecutivos también refleja una realidad más amplia: las instituciones internacionales están viendo oportunidades en América Latina. Raimundo Diaz, Executive Vice President, Americas de Vistra, explicó recientemente que la firma creó Vistra Latam para atender la región, integrando su plataforma global con la experiencia local de Biz Latin Hub, adquirida a finales de 2025. La organización cuenta con alrededor de 550 personas trabajando en la región.
La firma identifica oportunidades relacionadas con empresas latinoamericanas que establecen operaciones en Estados Unidos, compañías internacionales que llegan a la región y familias que requieren estructuras para administrar patrimonios y operaciones globales.
El mensaje es importante porque demuestra que el crecimiento no está ocurriendo únicamente en la gestión de activos. Está apareciendo un ecosistema alrededor del patrimonio: gestores, bancos privados, family offices, administradores fiduciarios, asesores fiscales, abogados, plataformas tecnológicas y especialistas en inversiones alternativas.
Todos compiten por el mismo recurso: profesionales capaces de conectar esas piezas, el talento será una ventaja competitiva
La industria financiera latinoamericana está entrando así en una etapa en la que el capital seguirá siendo indispensable, pero no suficiente. Una gestora puede tener una estrategia de private credit competitiva; un banco privado puede ofrecer acceso a prácticamente cualquier mercado del mundo; un family office puede contar con una plataforma sofisticada y un fondo de pensiones puede disponer de recursos crecientes para invertir.
Pero todos necesitan personas que sepan utilizar esas herramientas; la contratación de Patricia Hidalgo por Capital Group, la llegada de Londoño y Quintero a Insigneo, el movimiento de Vince León hacia M&G y el cambio de liderazgo protagonizado por Daniel Bassan y Daniel Barros en UBS y Santander son piezas de una misma historia.
En este sentido, la batalla por el talento financiero latinoamericano apenas comienza, los próximos años, probablemente veremos más movimientos entre gestoras, bancos privados, fondos de pensiones, family offices y plataformas independientes. También aumentará la contratación de especialistas procedentes de tecnología, consultoría, banca de inversión y mercados privados.
La razón es sencilla: el negocio ya no consiste solamente en administrar dinero, sino en entender dónde estará el dinero, cómo se moverá, qué productos necesitará, en qué jurisdicciones estará y, sobre todo, quién tendrá la confianza de sus propietarios. Ese será uno de los principales factores que definan a los ganadores del nuevo ecosistema financiero latinoamericano.








