La gran metamorfosis de la banca latinoamericana: de foco de crisis a pilar de estabilidad

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Hace 4 décadas, e incluso un poco más atrás, hablar de bancos latinoamericanos era hablar también de crisis de deuda, inflación, devaluaciones, rescates, nacionalizaciones y quiebras, lo que caracterizaba de hecho a las mismas economías. Hoy el escenario es radicalmente distinto: el sistema bancario de la región se ha convertido en uno de los principales amortiguadores de los ciclos económicos, con mayores niveles de capitalización, liquidez, regulación y capacidad para absorber choques.

La transformación, sin embargo, tuvo un segundo componente menos visible pero igualmente profundo: el cambio en la propiedad de la banca. Los grandes bancos que hace cuatro o cinco décadas eran predominantemente estatales, familiares o de capital nacional fueron sustituidos, vendidos o integrados en grupos financieros internacionales. En varios de los mercados más grandes de América Latina, los nombres españoles, estadounidenses, canadienses y brasileños pasaron a ocupar un lugar central.

El resultado es una industria que hoy combina tres grandes modelos: bancos de capital local privado, instituciones estatales estratégicas y grandes grupos internacionales. Esa mezcla constituye uno de los cambios estructurales más importantes de las finanzas latinoamericanas.

De la banca como fuente de crisis a la banca como amortiguador

El punto de partida de esta transformación está en las crisis de los años ochenta y noventa. La crisis de deuda de 1982 colocó a buena parte de América Latina frente a un problema simultáneo de deuda soberana, inflación, devaluaciones y fragilidad bancaria. En México, por ejemplo, la crisis llevó a la nacionalización de la banca en 1982, mientras que el sistema financiero había sido debilitado por controles gubernamentales, inflación y una fuerte exposición al sector público.

Una década después, la región volvería a experimentar fuertes episodios de inestabilidad. México sufrió la crisis de 1994-95; a su vez, Argentina y otros países enfrentaron episodios de corridas bancarias y crisis cambiarias, Venezuela registró una crisis bancaria de enormes proporciones y en distintos países se produjeron intervenciones, liquidaciones y recapitalizaciones.

El Banco Mundial documentó que la crisis mexicana de 1994 encontró a un sistema bancario debilitado por una rápida expansión del crédito y una regulación y supervisión insuficientes; los costos fiscales de los programas de apoyo llegaron a estimarse entonces entre 10% y 12% del PIB, aquello obligó a cambiar las reglas del juego.

La respuesta fue una combinación de privatización, liberalización financiera, apertura al capital extranjero, fortalecimiento de los bancos centrales, mayores requerimientos de capital, nuevas reglas de administración de riesgos y sistemas de protección de depósitos. Con el tiempo, la banca dejó de ser uno de los principales amplificadores de las crisis para convertirse, en muchos casos, en un mecanismo para absorberlas; el cambio no fue exclusivamente latinoamericano, pero la región tuvo una característica particular: la modernización financiera coincidió con una profunda internacionalización de la propiedad bancaria.

El desembarco de la banca global

La apertura de aquellos años, en medio de las crisis recurrentes, permitió que los grandes bancos internacionales compraran instituciones locales, particularmente durante las décadas de 1990 y 2000; sin duda, los bancos españoles fueron protagonistas de esa expansión. Por mencionar algunos:

  • Banco Santander construyó una de las mayores plataformas bancarias de América Latina, con posiciones relevantes en México, Chile, Argentina, Brasil y otros mercados.
  • BBVA siguió una estrategia similar y convirtió a México en uno de sus mercados internacionales más importantes.
  • Los bancos canadienses también encontraron en América Latina un mercado estratégico. Scotiabank desarrolló posiciones importantes en México, Chile, Perú y otros países.

El fenómeno fue especialmente intenso en México. La banca que había sido nacionalizada en 1982 y reprivatizada posteriormente terminó dominada por grupos internacionales en algunos de sus segmentos más importantes.

Actualmente, BBVA México, Santander México, Banorte, Banamex, HSBC México y Scotiabank México forman parte del grupo de instituciones más relevantes del mercado. BBVA y Santander son filiales de grupos españoles; HSBC pertenece al grupo británico; Scotiabank es canadiense; mientras Banorte conserva capital mexicano y Banamex se encuentra en proceso de separación del control de Citigroup. S&P Global ubica a BBVA México y Banorte entre los principales bancos de América Latina por activos.

La paradoja mexicana es reveladora: uno de los sistemas bancarios más importantes de América Latina dejó de estar dominado por capital mexicano privado, aunque conserva instituciones nacionales de gran peso.

Brasil: la excepción que confirma la regla

Brasil ofrece un contraste interesante. A diferencia de otros mercados latinoamericanos, el país conserva una poderosa banca doméstica y estatal. Los gigantes del sistema son Itaú Unibanco, Banco do Brasil, Caixa Econômica Federal y Bradesco, acompañados por Santander Brasil, BTG Pactual, Nubank y otros jugadores.

De hecho, los datos de 2025 muestran que Itaú era el mayor banco de América Latina, con activos por unos 562.000 millones de dólares, seguido por Banco do Brasil, Bradesco y Caixa. Santander Brasil ocupaba el quinto lugar regional.

Brasil conserva, además, una combinación prácticamente única en la región: los tres principales bancos estatales —Banco do Brasil, Caixa y BNDES— representaban 30,7% de los activos del sistema al cierre de 2025, mientras Itaú, Bradesco y Santander Brasil concentraban 32,5% de los activos de la banca privada.

Es decir, Brasil no siguió exactamente el camino de México porque su sistema terminó siendo más competitivo entre grandes bancos nacionales, extranjeros y estatales. Esto explica también por qué Brasil pudo desarrollar instituciones financieras de escala internacional como Itaú, Bradesco y BTG Pactual, capaces de competir fuera de sus fronteras.

Argentina: capital global, banca pública y nuevos campeones locales

Argentina representa otro caso singular; el sistema mantiene un fuerte componente estatal encabezado por Banco Nación, que continúa siendo la mayor institución por activos. De acuerdo con el Banco Central de la República Argentina, en mayo de 2026 Banco Nación encabezaba el sistema, seguido por Galicia, Santander, BBVA, Macro y Banco Provincia de Buenos Aires.

Aquí se observa con claridad la coexistencia de los tres modelos: Por un lado, Banco Nación y Banco Provincia representan la tradición de banca pública; por otro, Santander y BBVA representan la internacionalización de la banca; y finalmente, Galicia y Macro muestran el surgimiento de grupos financieros privados de capital argentino con capacidad para disputar el liderazgo.

Argentina es, además, un ejemplo de cómo la propiedad bancaria puede cambiar nuevamente de dirección: después de décadas de internacionalización, algunos activos financieros han comenzado a regresar hacia grupos locales.

Chile: un sistema pequeño, sofisticado y altamente concentrado

Chile constituye quizá uno de los casos más maduros de la región. Sus principales bancos son Banco de Crédito e Inversiones (Bci), Santander Chile, BancoEstado, Banco de Chile e Itaú Chile.

A septiembre de 2025, Bci concentraba 20,5% de los activos del sistema, Santander 16,7%, BancoEstado 14,5%, Banco de Chile 13,6% e Itaú 10,5%; pero, nuevamente aparece la mezcla de capitales. Bci mantiene un claro control local ya que el grupo denominado Empresas Juan Yarur tenía 55,36% de las acciones al 30 de junio de 2026.

Santander Chile pertenece al grupo español Santander, mientras Itaú Chile forma parte del grupo brasileño Itaú Unibanco. Chile, por tanto, muestra que la internacionalización no necesariamente significa desaparición del capital local, en su caso lo que ha cambiado es la composición del ecosistema competitivo.

Colombia: campeones locales frente a los gigantes internacionales

Colombia presenta otra variante muy interesante. Los principales grupos financieros son Bancolombia, Banco de Bogotá/Grupo Aval, Davivienda, BBVA Colombia y Scotiabank Colpatria, entre otros.

Aquí sobreviven importantes grupos de capital colombiano, especialmente Bancolombia y los conglomerados asociados con Grupo Aval, mientras los españoles y canadienses también tienen posiciones relevantes. La fortaleza del sistema se refleja en sus indicadores. El FMI señaló en su evaluación de 2025 que los bancos colombianos mantenían niveles adecuados de liquidez y capitalización, con una razón de suficiencia de capital de 18,6%, activos líquidos equivalentes a 19,7% de los activos totales y provisiones equivalentes a 114% de los créditos deteriorados. Es precisamente esta evolución la que explica el cambio de percepción sobre la banca regional.

El nuevo activo estratégico: el balance bancario

Para los inversionistas institucionales, el cambio más importante quizá no sea quién posee los bancos, sino qué tan diferente es hoy el balance de esas instituciones respecto del que existía hace 30 o 40 años. La banca latinoamericana actual opera con mayores colchones de capital y liquidez, sistemas de gestión de riesgos mucho más sofisticados y supervisores que incorporaron muchas de las lecciones de las crisis anteriores.

México es un ejemplo particularmente claro. El FMI considera que su sistema bancario mantiene elevados niveles de capital y liquidez, baja morosidad y una rentabilidad sólida, mientras las pruebas de estrés muestran capacidad para resistir una desaceleración económica pronunciada.

Pero la misma tendencia puede observarse en otros mercados; el Banco Mundial señaló que la apertura a capital extranjero, la privatización, la desregulación y, sobre todo, la reforma de la regulación y supervisión contribuyeron durante las últimas décadas a que la banca latinoamericana mejorara su salud y resistencia frente a los shocks.

De bancos nacionales a plataformas financieras globales

La gran transformación, entonces, no puede resumirse en la llegada de BBVA, Santander, Scotiabank o HSBC, porque es mucho más profunda. La banca latinoamericana dejó de ser fundamentalmente una industria nacional para convertirse en una pieza de la arquitectura financiera global.

Los bancos internacionales aportaron capital, tecnología, modelos de riesgo y acceso a mercados internacionales, a cambio encontraron en América Latina mercados con elevados márgenes, poblaciones relativamente jóvenes, baja penetración financiera y oportunidades de expansión.

Pero la historia no terminó ahí porque los bancos locales también evolucionaron. Itaú se convirtió en el mayor banco de América Latina por activos; BCI mantuvo el control familiar; Bancolombia construyó una plataforma regional; Grupo Aval consolidó operaciones en Colombia y Centroamérica; Banorte se convirtió en uno de los grandes bancos mexicanos; BTG Pactual creó un gigante regional de banca de inversión, mercados y wealth management; y, por si lago faltara, al mismo tiempo aparecieron nuevos competidores digitales.

Nubank, por ejemplo, ya se encontraba entre los diez mayores bancos brasileños por activos al cierre de 2025 y se convirtió en un actor particularmente relevante en crédito al consumo y tarjetas, la transformación, por tanto, continúa.

La banca que sobrevivió a sus propias crisis

Hay una gran ironía en esta historia del sistema bancario latinoamericano; la banca latinoamericana comenzó este largo proceso como uno de los principales focos de vulnerabilidad macroeconómica. Hoy es uno de los principales mecanismos de transmisión de estabilidad, pero eso no significa que el riesgo haya desaparecido.

La concentración bancaria, la exposición a deuda soberana, los ciclos de tasas de interés, el crédito al consumo, el riesgo cambiario y la creciente competencia de fintechs siguen siendo desafíos relevantes; la diferencia fundamental es que el sistema actual tiene herramientas que prácticamente no existían cuando las crisis bancarias dominaban las economías de la región.

Para los inversionistas internacionales, esto convierte a la banca latinoamericana en algo más que un negocio defensivo, es una apuesta sobre crecimiento económico, inclusión financiera, consumo, digitalización, mercados de capitales y administración de patrimonio, esa probablemente es la verdadera metamorfosis.

Hace medio siglo, el temor era que los bancos latinoamericanos contagiaran sus problemas a las economías; hoy en cambio en buena parte de la región, la expectativa es exactamente la contraria: que bancos con balances más sólidos, capital global y capacidad tecnológica sean parte de la infraestructura que permita a esas economías resistir el siguiente shock.

La banca latinoamericana cambió de dueño, de regulación y de modelo de negocio, pero sobre todo cambió de papel: de ser parte del problema macroeconómico pasó a convertirse en parte de la estabilidad financiera de América Latina.

Crescenta lanza un ELTIF para invertir desde 5.000 euros en private equity

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Foto cedidaRamiro Iglesias (izquierda), CEO y cofundador de Crescenta, y Eduardo Navarro, presidente y cofundador de Crescenta.

Crescenta, la primera gestora digital de España especializada en inversión en fondos de capital privado, ha lanzado un nuevo fondo ELTIF, el Crescenta S.A. Sicav ELTIF, Private Equity Access I, para el que la firma ha reducido el límite de inversión a 5.000 euros.

El nuevo vehículo, que replica la estructura de sus fondos de capital riesgo (FCRs) –portfolio de fondos concentrados de gestoras internacionales–, tiene un tamaño objetivo de 35 millones de euros y busca obtener una TIR neta anual del 15% y multiplicar por 2 veces la inversión. Con una duración prevista de 10 años, el fondo estará disponible para inversores profesionales y minoristas desde un compromiso de 5.000 euros, a desembolsar de manera gradual.

Los FCRs y los fondos de inversión libre (FIL) están disponibles, según establece la regulación, desde una inversión mínima de 10.000 euros, siempre que el patrimonio sea superior a los 100.000 euros. Con el ELTIF este límite mínimo se elimina, Crescenta ha decidido mantener una inversión mínima de 5.000 euros siempre que el inversor tenga, al menos, 50.000 euros de ingresos brutos anuales, en línea con el compromiso con la inversión informada y responsable en private equity que la gestora ha mostrado desde su puesta en marcha.

“Llegamos al mercado con el objetivo de democratizar la inversión en private equity y ahora, apenas tres años después, damos un paso más en esa dirección. Con Private Equity Access I, abrimos la inversión a la gran diversidad de perfiles que hemos observado en el mercado y como respuesta a la demanda que hemos identificado más allá de España”, destaca Ramiro Iglesias, CEO y cofundador de Crescenta.

De esta forma, la firma materializa una oferta de producto más sofisticada, amplia y personalizada para cada tipo de inversor, permitiendo el acceso de inversores individuales (desde minoristas hasta HNWI) e inversores institucionales (EAFS, family offices, etc.) a los principales fondos de capital privado de gestoras de todo el mundo.

“Utilizar la estructura ELTIF tiene unas grandes ventajas, pero queríamos que fuese con una inversión subyacente que respetase la estructura tradicional del private equity: fondos cerrados, con llamadas de capital y distribuciones. Creemos que la tecnología y la innovación no existen para simplificar el producto, sino para acercar la mejor oferta a más personas. Después de ver el apetito del mercado y de acompañar y formar al inversor retail, creemos que merecían un mejor acceso sin comprometer la calidad”, destaca Eduardo Navarro, presidente y cofundador de Crescenta.

El portfolio estará compuesto por una selección de entre 5 y 7 fondos de gestoras con décadas de experiencia. La estrategia subyacente combinará private equity buyouts, private equity growth y secundarios, aprovechando el potencial de compañías tecnológicas y la estabilidad de empresas con madurez operativa.

Desde un punto de vista geográfico, Crescenta S.A. Sicav ELTIF, Private Equity Access I, ofrecerá una exposición global, aunque la principal posición es Europa, que representa el 55% de la cartera. Además, invertirá tanto en el segmento lower-mid market, como middle market y, en menor medida large cap. La diversificación alcanza al ámbito sectorial, aunque con fuerte presencia en tecnología, que representa el 40%-45% de la cartera.

Desde la firma consideran que el fondo se posiciona como una opción tanto para empezar a construir cartera como para aumentar la exposición de aquellos que ya habían invertido en los mercados privados a través de FCRs.

Inmobiliario europeo: el riesgo asociado a los activos varados impulsa un cambio en la inversión en CAPEX con criterios ESG

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En un mercado inmobiliario europeo dividido, el gasto de capital vinculado a la sostenibilidad se está desplazando cada vez más de la creación de valor a la protección del mismo, en una estrategia defensiva destinada a mantener la ocupación, impulsar el crecimiento de los alquileres y preservar el valor de los activos. Las inmobiliarias se enfrentan a una 3presión cada vez mayor para realizar inversiones vinculadas a la sostenibilidad con el fin de reducir, si no evitar, el riesgo asociado a carteras repletas de activos varados. Estos activos inmovilizados, no tienen por qué ser necesariamente un edificio vacío. Se trata más bien de uno que resulta difícil de vender o alquilar porque ya no cumple las expectativas de los inquilinos, inversores, prestamistas o reguladores debido a su ineficiencia energética, a unas características técnicas obsoletas o a una ubicación poco óptima

A primera vista, este cambio resulta sorprendente, teniendo en cuenta que el sector inmobiliario europeo se está recuperando poco a poco de la crisis de valoración provocada por la subida de los tipos de interés en 2022-23. La actividad transaccional se está recuperando, las condiciones de financiación han mejorado y, en general, los valores de los activos se han estabilizado. Sin embargo, para muchos propietarios, la cuestión principal ya no es si las valoraciones han tocado fondo, sino cuánto capital se necesitará para mantener el atractivo y la competitividad de las carteras existentes.

El sector de las oficinas ofrece el ejemplo más claro. Muchos edificios construidos antes de la entrada en vigor de las normas modernas de sostenibilidad requieren importantes mejoras, justo cuando el teletrabajo sigue lastrando la demanda de espacio de oficinas secundario. El reto es especialmente acuciante en algunas ciudades como Barcelona, Milán, París y Estocolmo, donde alrededor del 80% o más del parque de oficinas corre el riesgo de quedar obsoleto para 2030, según el informe «Rethinking European Offices 2030» de Cushman & Wakefield.

Gráfico. Necesidades de rehabilitación: porcentaje del parque inmobiliario de oficinas en riesgo de quedar obsoleto en las ciudades europeas de aquí a 2030

Una normativa más estricta, las exigencias de los inquilinos y el escrutinio de las entidades crediticias aumentan el riesgo de que algunos activos queden varados

En toda Europa, el endurecimiento de la normativa, la evolución de las preferencias de los inquilinos y el mayor escrutinio por parte de las entidades crediticias están haciendo que aumente la inversión necesaria para que los edificios cumplan con normas medioambientales y sociales más exigentes, incluso aunque la denominada inversión ESG ya no esté de moda.

Los edificios con un bajo rendimiento energético se enfrentan a unos costes operativos crecientes —una vulnerabilidad que han puesto de manifiesto las recientes olas de calor en Europa—, así como a una menor demanda por parte de los inquilinos y a mayores dificultades para la refinanciación. Por ello, en las principales ciudades europeas, la demanda de los ocupantes se concentra cada vez más en edificios de primera categoría y energéticamente eficientes, que siguen despertando una fuerte demanda por parte de los inversores y obteniendo primas de valoración.

Los activos menos eficientes situados en ubicaciones secundarias s3e enfrentan a una menor demanda y se negocian con un «descuento por ineficiencia» cada vez mayor, lo que aumenta el riesgo de que se conviertan en activos varados.

La bifurcación del mercado tiene importantes consecuencias para el crédito

El mercado de dos niveles resultante tiene importantes implicaciones crediticias, ya que influye directamente en el valor de las garantías, las perspectivas de refinanciación y las expectativas de recuperación. La magnitud de la inversión necesaria puede ser considerable, mientras que los beneficios pueden materializarse solo de forma gradual. En los mercados inmobiliarios de oficinas europeos, los programas integrales de rehabilitación y renovación para mejorar la eficiencia energética suelen requerir un gasto de capital equivalente al 5-12 % del valor del inmueble.

En el caso de los activos que sufren una obsolescencia física o funcional más grave, los grandes proyectos de remodelación o reposicionamiento pueden requerir una inversión que se acerque o supere el 70 % de su valor. El resultado puede ser una presión temporal sobre el flujo de caja y el apalancamiento, especialmente cuando el gasto de capital se financia mediante endeudamiento adicional.

La flexibilidad financiera determina cada vez más la calidad crediticia en el sector inmobiliario europeo

En este contexto, la flexibilidad financiera se está convirtiendo en un factor diferenciador para el crédito, lo que explica la creciente polarización del sector inmobiliario europeo. Las empresas inmobiliarias con una sólida liquidez, un apalancamiento moderado y un buen acceso al capital suelen estar mejor posicionadas para financiar las mejoras necesarias sin comprometer la calidad crediticia. Por el contrario, los emisores altamente apalancados con carteras envejecidas se enfrentan a mayores riesgos, especialmente cuando las inversiones necesarias son elevadas en relación con los rendimientos económicos esperados.

A efectos del análisis crediticio, la capacidad y la disposición de las empresas inmobiliarias para realizar inversiones de capital relacionadas con criterios ESG influyen en la calidad crediticia a corto plazo —a través de factores que determinan las calificaciones, como la ocupación, el crecimiento de los alquileres, el valor de los activos, la flexibilidad de refinanciación y las perspectivas de recuperación—, además de abordar cuestiones a más largo plazo relacionadas con la sostenibilidad y los objetivos de emisiones.

Durante la próxima década, el mercado inmobiliario europeo probablemente se caracterizará por una simple división entre los activos que pueden garantizar la inversión vinculada a la sostenibilidad necesaria para preservar el valor y la liquidez, y aquellos que no pueden hacerlo. Para los inversores y los acreedores, esta inversión en capital se está convirtiendo en un factor determinante clave de la resiliencia a largo plazo de la cartera y de la solidez crediticia.

 

Tribuna elaborada por Carlos A. Muñoz, director de Calificaciones Corporativas en Scope Ratings

Las 7 Magníficas ya no son sólo acciones: son el gran dilema de los gestores de activos

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El mundo cambia a velocidades escalofriantes, y los mercados financieros también; hoy día existe una razón por la que cada trimestre los inversionistas esperan los resultados de Nvidia, Microsoft, Apple, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla como si se tratara de un indicador adelantado de los mercados financieros. No, no es solamente porque sean siete de las empresas más valiosas del mundo, sino porque una parte creciente de los portafolios globales está expuesta a ellas, directa o indirectamente, las 7 magníficas son hoy día un auténtico dilema para los gestores de activos, pero hay de dilemas a dilemas, este quizás no es tan negativo, pero tiene sus particularidades.

Nvidia, Microsoft, Apple, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla, las 7 magníficas, no sólo concentran una parte extraordinaria del valor del mercado estadounidense, el verdadero efecto consiste en que debido a que sus resultados, inversiones en inteligencia artificial y expectativas de crecimiento determinan el comportamiento de índices, ETFs y fondos de inversión.

Por lo tanto, para los gestores, el desafío ya no es decidir si tener exposición a las Magníficas, sino cuánto tener, cómo diversificarla y qué hacer si el liderazgo del mercado comienza a ampliarse. Un inversionista puede no haber comprado nunca una acción de Nvidia y, sin embargo, eso no significa que no puede tenerla dentro de un ETF del S&P 500, un fondo de crecimiento estadounidense, una estrategia de renta variable global, un plan de pensiones o un portafolio administrado por un gestor patrimonial.

Es esta la verdadera dimensión financiera del fenómeno. Las llamadas 7 Magníficas se han convertido en uno de los principales mecanismos de transmisión entre la economía de la inteligencia artificial y los mercados de inversión. En este sentido, sus resultados más recientes, ahora que estamos en época de informes financieros, muestran que la historia está entrando en una nueva fase: ya no se trata solamente de cuánto crecen sus ingresos, sino de cuánto dinero están obligadas a invertir para mantener ese crecimiento y quién terminará capturando los beneficios de la revolución de la IA.

Demasiado grandes para ser ignoradas

Según datos de Vanguard, las siete compañías generaron conjuntamente alrededor de 2,2 billones de dólares en ingresos durante 2025, una dimensión que ayuda a explicar por qué dejaron de ser un simple grupo de empresas tecnológicas para convertirse en un factor macroeconómico y de mercado. La concentración también ha modificado la naturaleza de la diversificación, un fondo que replica un índice ponderado por capitalización puede tener cientos de acciones, pero una proporción significativa de su riesgo y de su rendimiento puede terminar dependiendo de un grupo relativamente pequeño de compañías.

Ese fenómeno preocupa incluso a las grandes gestoras; BlackRock, por ejemplo, reconoce que el mercado estadounidense se encuentra en niveles históricamente elevados de concentración y plantea que el desafío para los inversionistas es encontrar exposición al crecimiento de la IA sin quedar excesivamente concentrados en los grandes ganadores actuales.

T. Rowe Price, por su parte, ha abordado directamente el problema de la concentración provocada por las Magníficas y sus implicaciones para la construcción de portafolios; es decir, la pregunta ya no es si las Magníficas son buenas empresas, la pregunta consiste en cuánto riesgo adicional introduce tenerlas todas. Pero, definitvamente las siete son empresas que no pueden pasar desapercibidas bajo ninguna circunstancia, juntas o separadas son demasiado grandes para ser ignoradas, enseguida un breve resumen de porqué decimos lo anterior.

Nvidia: la empresa que convirtió la IA en resultados financieros

Si hubiera que escoger una compañía que representa la transformación del fenómeno bursátil en una realidad financiera, sería Nvidia. El pasado 26 de agosto, la compañía reportó resultados correspondientes a su segundo trimestre fiscal de 2027. Los números son extraordinarios: Ingresos de 96.200 millones de dólares, un crecimiento de 106% anual; Ingresos de Data Center de 89.000 millones, arriba 117%. anual; Utilidad neta GAAP de 59.700 millones, subio 126% año contra año; Margen bruto de 75%. La empresa espera ingresos de aproximadamente 108.000 millones de dólares para el tercer trimestre fiscal.

Pero para los gestores hay un dato todavía más importante, Nvidia no está solamente vendiendo chips, está convirtiéndose en el principal beneficiario financiero del enorme ciclo de inversión en infraestructura de inteligencia artificial. La compañía señaló que la construcción de infraestructura de IA continúa acelerándose y anticipó un crecimiento de ingresos de aproximadamente 70% para el ejercicio fiscal 2028, aunque señaló que su perspectiva está limitada por la oferta disponible. Eso cambia la conversación en los fondos; Nvidia ya no es únicamente una apuesta tecnológica, es una apuesta sobre el gasto de capital de toda la industria tecnológica.

Microsoft: la otra cara del boom

Microsoft representa el segundo gran componente de la ecuación: la monetización empresarial de la IA. En su ejercicio fiscal 2026, la compañía registró los siguientes números: 331.800 millones de dólares de ingresos, subió 18% anual.; 155.200 millones de dólares de utilidad operativa, arriba 21%; 133.700 millones de dólares de utilidad neta, un incrmeento de 31%. Azure y otros servicios cloud crecieron 43% durante el cuarto trimestre, segun datos de la compañía. Por su parte, Microsoft Cloud alcanzó 214.400 millones de dólares de ingresos en el ejercicio.

El dato especialmente importante para un gestor de activos es que Microsoft terminó el ejercicio con 678.000 millones de dólares en obligaciones comerciales de desempeño pendientes, una señal de la enorme visibilidad que tiene sobre ingresos futuros. Pero hay otro factor; la compañía está invirtiendo enormes cantidades en infraestructura de IA, y sus márgenes están comenzando a sentir el cambio en la mezcla de negocio, por tanto para el inversionista aparece una pregunta fundamental: ¿Cuánto de la inversión actual en IA terminará convirtiéndose en crecimiento rentable y cuánto terminará presionando el flujo de efectivo?

Amazon y Alphabet: cuando la IA empieza a consumir efectivo

La misma pregunta aparece con mayor claridad en Alphabet y Amazon. Alphabet elevó su previsión de inversión de capital para 2026 a entre 195.000 y 205.000 millones de dólares, desde un rango previo de 180.000 a 190.000 millones. La compañía explicó que el aumento responde a la necesidad de acelerar la capacidad para atender la demanda; pero, también advirtió que la inversión en infraestructura técnica elevará la depreciación y los costos de operación de los centros de datos y mantendrá bajo presión el flujo de efectivo.

Eso tiene una consecuencia directa para los gestores, hasta ahora la narrativa podía resumirse así: más inversión en IA = más crecimiento. Ahora comienza a ser así: más inversión en IA = más crecimiento, pero también mayor intensidad de capital y presión sobre el flujo de efectivo. Amazon muestra el mismo fenómeno. En el segundo trimestre de 2026, sus ventas crecieron 20%, hasta 200.600 millones de dólares, mientras AWS avanzó 37%, hasta 42.200 millones. Su utilidad operativa aumentó 43%, hasta 27.500 millones de dólares.

Pero su flujo de efectivo libre de los últimos 12 meses pasó a un flujo negativo de 7.600 millones de dólares, debido principalmente a un incremento de 66.100 millones en compras de propiedades y equipo, impulsadas fundamentalmente por las inversiones en inteligencia artificial. Para un gestor de fondos, esta es una distinción fundamental. El crecimiento de ingresos puede seguir siendo extraordinario mientras el flujo de efectivo se deteriora temporalmente por el capex.; la pregunta es cuándo ese gasto comenzará a generar retornos suficientes.

Meta muestra el costo de la carrera

Meta ofrece otro ejemplo; en el segundo trimestre, sus ingresos crecieron 28%, hasta 60.800 millones de dólares, pero sus costos y gastos aumentaron 55%. El resultado fue una caída de 14% en la utilidad neta, hasta 15.800 millones de dólares. La empresa gastó 31.100 millones de dólares en capex durante el trimestre, mientras que su flujo de efectivo libre fue de apenas 784 millones.

Para los administradores de fondos, esto introduce una nueva variable, el mercado ya no puede analizar las Magníficas únicamente con múltiplos de utilidad hay que observar factores adicionales como: capex; depreciación; flujo de efectivo libre; retorno sobre capital invertido; crecimiento de ingresos; márgenes; gasto energético; demanda de centros de datos; y, cada vez más, la capacidad de monetizar los modelos de IA.

Apple y Tesla rompen la uniformidad del grupo

Hay señales que muestran que las Magníficas ya no se comportan como un bloque homogéneo; Apple reportó en su tercer trimestre fiscal de 2026 ingresos récord de 109.400 millones de dólares, 16% más que un año antes, con crecimiento de doble dígito en iPhone, Mac y Services. Tesla, en cambio, presentó un perfil mucho más complejo. En el segundo trimestre obtuvo ingresos de 28.200 millones de dólares, 26% más que un año antes, pero su utilidad operativa cayó 57%, hasta 398 millones, mientras que su margen operativo bajó a 1,4%. Su capex aumentó 142%, hasta 5.800 millones de dólares, y registró flujo de efectivo libre negativo de 1.100 millones.

Eso revela algo importante: las siete compañías no son ya una sola apuesta porque Apple representa ecosistema, dispositivos y servicios; Microsoft y Amazon, nube y empresas; Alphabet, publicidad, búsqueda y nube; Meta, publicidad y plataformas sociales; Nvidia, infraestructura de IA y Tesla, vehículos, energía, autonomía y robótica. Por eso Vanguard advierte que el concepto de Magnificent Seven puede ocultar diferencias importantes entre sus modelos de negocio.

La disyuntiva para los fondos: tenerlas o no tenerlas

La lluvia de cifras y conceptos que definen los modelos de negocio, genera ya un verdadero dilema para los gestores de activos. Un administrador activo que reduzca drásticamente su exposición a las Magníficas puede quedar rezagado frente a su benchmark si Nvidia, Microsoft o las demás vuelven a liderar. Pero un gestor que mantenga una exposición elevada puede sufrir una pérdida relativa importante si el mercado comienza a rotar hacia compañías de menor capitalización, sectores tradicionales o mercados fuera de Estados Unidos; la concentración se ha convertido en un problema de gestión de riesgo, no solamente de selección de acciones.

BlackRock plantea precisamente que el mercado estadounidense está históricamente concentrado, pero que las perspectivas de crecimiento de utilidades están comenzando a ampliarse más allá de las Magníficas. La firma señala que el resto del S&P 500 podría cerrar la brecha de crecimiento de EPS frente a las siete grandes durante 2026. Así, en los mercados ya se preguntan si llegó el momento de que los gestores de activos busquen a los “Magníficos 8, 9, 10…”?, ya que el dinero puede estar migrando de los ganadores hacia sus proveedores, BlackRock ya está señalando esta ampliación del universo de inversión.

En su perspectiva para el tercer trimestre de 2026, la gestora señala que los inversionistas están buscando oportunidades en las capas de infraestructura, energía e industria que sostienen la expansión de la IA, más allá de los beneficiarios de primer orden, lo que puede convertirse en una transformación importante para la gestión activa. Porque si la primera etapa del boom consistió en comprar a los grandes ganadores tecnológicos, la segunda puede consistir en identificar a los proveedores que capturarán el siguiente dólar de inversión y esto ya está modificando la construcción de portafolios

El impacto llega directamente a ETFs y fondos indexados; un ETF del S&P 500 ponderado por capitalización aumenta automáticamente su exposición a las compañías cuyo valor bursátil crece más, eso significa que una apreciación extraordinaria de Nvidia no solamente beneficia a sus accionistas directos sin que también aumenta su peso dentro de numerosos productos indexados. Por eso la concentración puede convertirse en una especie de círculo: la acción sube → aumenta su capitalización → aumenta su peso en el índice → los fondos que replican el índice deben mantener una mayor exposición → el capital sigue concentrándose. No significa necesariamente que exista un mecanismo automático que haga subir nuevamente la acción, pero sí que la capitalización bursátil determina cómo se distribuye el capital pasivo; este fenómeno ha llegado a tal nivel que Nvidia representa alrededor de 8% del S&P 500, según datos citados recientemente por MarketWatch.

Para los administradores de activos, eso convierte la diversificación en un concepto más complejo; un fondo puede tener 500 nombres y aun así estar altamente expuesto a las mismas narrativas: IA, nube, semiconductores, publicidad digital y megacapitalización estadounidense.

La gran pregunta para 2027: ¿cuánto vale realmente la IA?

Hoy día, el problema no es que las Magníficas estén obteniendo malos resultados, todo lo contrario, sus resultados siguen siendo extraordinarios: Nvidia acaba de duplicar ingresos, Microsoft crece a doble dígito, Amazon acelera AWS, Alphabet eleva su inversión en infraestructura, Meta aumenta fuertemente sus ingresos, Apple registra ingresos récord y Tesla apuesta cantidades crecientes de capital a IA, autonomía y robótica. Pero, las expectativas son ahora tan grandes que el mercado necesita que esas inversiones produzcan retornos cada vez mayores.

BlackRock lo resumió en su perspectiva de 2026 al advertir que el gasto de capital asociado con la IA ha alcanzado una escala suficientemente grande como para tener implicaciones macroeconómicas, mientras los ingresos derivados de esas inversiones llegarán con cierto rezago. Por eso, para los gestores de fondos y administradores de activos, las Magníficas representan simultáneamente una oportunidad y un riesgo de concentración.

La oportunidad es participar en uno de los mayores ciclos de inversión tecnológica de la historia, mientras que el riesgo consiste en que buena parte del mercado ya está participando en él y la siguiente fase de la gestión de activos podría no consistir en decidir si las Magníficas continuarán ganando, podría consistir en descubrir qué empresas ganarán cuando el dinero que hoy llega a las Magníficas empiece a derramarse hacia el resto de la economía.

Carme Artigas se incorpora a Naza Capital como Operating Partner

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Foto cedidaDe izquierda a derecha: Carme Artigas, Operating Partner de Nazca, Carlos Carbó, presidente ejecutivo de Nazca; y Celia Pérez-Beato, consejera delegada y socia directora de Nazca.

Nazca Capital, gestora de fondos de capital privado enfocada en invertir en empresas no cotizadas, ha incorporado a Carme Artigas como Operating Partner. Según explica la firma, Artigas presidirá el nuevo Comité Tecnológico de la gestora y se sumará a su Consejo Asesor Industrial. Con este nombramiento, Nazca refuerza sus capacidades en transformación digital, inteligencia artificial y tecnologías de uso dual, ámbitos determinantes tanto para la competitividad de las compañías como para la autonomía estratégica europea.

Artigas se incorpora de manera activa y se involucrará junto al equipo de inversión en la originación, el análisis y el seguimiento de proyectos en compañías tecnológicas de deep tech, con modelos disruptivos y en fases de desarrollo tempranas. Se trata de un ámbito en el que la gestora viene ampliando su foco y en el que la combinación de criterio tecnológico y disciplina inversora resulta determinante.

Como parte de este refuerzo, Nazca constituirá un Comité Tecnológico presidido por Carme Artigas cuyas funciones serán, entre otras, valorar con rigor la solidez tecnológica de cada oportunidad y ayudar a las compañías a acelerar su transformación y desarrollo tecnológico. Artigas será asimismo la responsable de incorporar al comité perfiles de primer nivel en tecnologías punteras.

Desde firma explican que incorporación aportará valor al conjunto de las estrategias de inversión de Nazca tanto en la evaluación de nuevas oportunidades como en el desarrollo tecnológico de las compañías en cartera y, de forma singular, a la actividad de la gestora en aeroespacio, seguridad y defensa, donde la frontera tecnológica avanza a un ritmo que exige criterio técnico especializado.

“Abordar la inversión en tecnología y en capacidades de uso dual con criterio propio es una ambición clara para Nazca, y la trayectoria de Carme – empresarial, inversora e institucional – nos permitirá hacerlo con mayor profundidad técnica. Su incorporación y el Comité Tecnológico que presidirá son la forma de materializarla”, ha señalado Carlos Carbó, presidente ejecutivo de Nazca.

Por su parte, Carme Artigas ha afirmado: “Europa se juega buena parte de su autonomía estratégica en las tecnologías críticas, y el reto no está en generar conocimiento, sino en convertirlo en compañías capaces de competir a escala global. Eso exige criterio técnico junto al financiero. Estoy muy ilusionada por sumarme al equipo de Nazca, con una trayectoria de éxito consolidada y con un equipo humano de primer nivel, deseando contribuir con mi experiencia a definir esta nueva etapa”.

30 años de experiencia

Su experiencia en inversión en tecnología se remonta al origen de su carrera: entre 1999 y 2003 fue CEO de Ericsson Innova, el primer fondo de capital riesgo de Ericsson en Europa, desde el que asumió responsabilidades de gestión y gobierno en nueve compañías tecnológicas no cotizadas. Después co-fundó y dirigió como CEO Synergic Partners, empresa pionera en big data en Europa adquirida por el Grupo Telefónica en 2015, donde continuó como máxima responsable hasta su plena integración en el grupo. Es ingeniera superior química por el Instituto Químico de Sarrià y cuenta con formación ejecutiva en venture capital por la Haas School of Business de la Universidad de California, Berkeley.

En enero de 2020 fue nombrada la primera secretaria de Estado de Digitalización e IA, cargo que ejerció hasta diciembre de 2023 y desde el que elaboró la Ley de StarUps, creó el fondo Next Tech y lideró la negociación y aprobación de la Ley Europea de Inteligencia Artificial. Ha sido asimismo co-presidenta del Consejo Asesor de la Inteligencia Artificial de Naciones Unidas y es, desde octubre de 2023, Senior Fellow del Belfer Center de la Harvard Kennedy School, posición en la que se convirtió en la primera mujer española en ocupar este cargo.

España, entre las economías con mayor crecimiento del patrimonio de los hogares en 2025

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Foto cedida"The global balance sheet 2026" McKinsey Global Institute

El patrimonio de los hogares españoles alcanzó los 11 billones de dólares en 2025, situándose junto con Polonia, Irlanda y Suecia entre las economías con mayor crecimiento de riqueza neta de los hogares. En paralelo el patrimonio neto por habitante en España creció un 6% en términos nominales el año pasado, mientras que la riqueza económica mundial alcanzó el año pasado un récord histórico de casi 1.800 billones de dólares, por encima de los 1.700 billones registrados el año anterior. El patrimonio de las familias ascendió hasta los 570 billones de dólares, pero más de la mitad de este incremento (58%) correspondió a ganancias patrimoniales ‘sobre el papel’, derivadas principalmente de la revalorización de activos por encima de la inflación, mientras que solo un 20% derivó de inversiones reales destinadas a generar nuevo capital.Así lo recoge el nuevo informe del McKinsey Global Institute, El balance global de 2026: desequilibrio y divergencia (“The global balance sheet 2026: Imbalance and divergence”), que analiza la evolución del patrimonio, las deudas y los activos en 23 economías clave, entre ellas España, las cuales representan cerca del 70% del PIB mundial, y contrasta el valor de los mercados financieros con la economía real.

El estudio de McKinsey advierte de que la zona euro se encamina hacia un escenario de estancamiento económico secular, condicionado por un crecimiento de la productividad prácticamente muy bajo, el freno del consumo y un elevado nivel de ahorro personal en los hogares, que alcanzó el 15,1% en 2025. En el conjunto de la región, el patrimonio medio se mantuvo en un nivel similar al del ejercicio anterior. Sin embargo, el comportamiento de los activos ha sido desigual; mientras que en Estados Unidos el dinamismo de los mercados bursátiles disparó las ganancias patrimoniales de las familias, en Europa la caída en el precio de la vivienda redujo el patrimonio en términos reales. En este contexto, el patrimonio per cápita cayó un 2,6% en Alemania y un 1,5% en Francia; el informe señala el descenso de los valores inmobiliarios como un factor relevante en esta evolución. El estudio señala como un gran obstáculo para el crecimiento europeo el déficit de inversión privada respecto a Estados Unidos. La brecha se calcula en unos 700.000 millones de dólares anuales, lo que equivale a 3 puntos porcentuales del PIB europeo.

Como consecuencia de este déficit, el capital productivo de la región, que engloba la inversión en infraestructuras, maquinaria, equipos y propiedad intelectual, muestra niveles reducidos en comparación con la media global y con los registros previos a la pandemia. A pesar de la debilidad en el flujo inversor, el informe destaca como señal de solidez que el endeudamiento de las familias y de las empresas no financieras en la Eurozona se mantiene en parámetros más equilibrados y próximos a sus promedios de los últimos 25 años que en el caso de otras grandes economías internacionales.

España fortalece la inversión neta en un entorno europeo de desaceleración

Según el informe del McKinsey Global Institute, el patrimonio neto de los hogares en España alcanzó unos 11 billones de dólares en 2025. España se situó además entre los países con mayor crecimiento del patrimonio de los hogares medido en dólares, con una tasa de dos dígitos, mientras que el patrimonio neto per cápita aumentó un 6% en términos nominales respecto al año anterior. En paralelo, España se situó, junto con Polonia, Suecia, Estados Unidos e Italia, entre las economías en las que las tasas de inversión neta superaron en 2025 sus promedios históricos de largo plazo. Esta evolución contrasta con la observada en economías como Alemania, Irlanda y Australia, donde la inversión neta fue negativa, reflejando que el gasto de capital se situó por debajo de las necesidades de reposición, que disminuyó el valor de los activos, o ambas circunstancias.En el ámbito fiscal, la deuda pública bruta de España se mantuvo por encima del 100% del PIB en 2025, un nivel que comparte con otras economías avanzadas como Japón, Italia, Estados Unidos, Francia, Canadá, Bélgica y el Reino Unido.En lo relativo al sector inmobiliario, el valor de los activos inmobiliarios de los hogares en relación con el PIB se redujo en torno a 10 puntos porcentuales del PIB en 2025 respecto a 2024. El ratio entre los activos inmobiliarios de los hogares y el PIB continuó acercándose a su promedio de los últimos 25 años, aunque se mantiene por encima de este.

“España se encuentra en un momento de impulso con una economía capaz de seguir elevando los estándares de vida. Muestra de ellos es que tan solo entre 2019 y 2025 el PIB ha crecido un 10%, alrededor de 1,6% anual. Mantener el pulso en la inversión productiva e impulsar medidas de competitividad resulta imprescindible para consolidar el crecimiento de la productividad y garantizar que el valor de los activos se apoye en la generación real de ingresos en un contexto de costes financieros más elevados”, apunta Joseba Eceiza, socio senior de McKinsey. 

En la misma línea, el informe identifica también el aumento de la inversión productiva como uno de los principales factores para impulsar una aceleración de la productividad en la eurozona, un reto que requerirá impulso de reformas en un entorno de tipos de interés más elevados que en el periodo previo a la pandemia.

Un balance mundial desequilibrado por el impulso de Estados Unidos y China

Según el análisis de McKinsey, el distanciamiento entre los mercados financieros y la economía real en 2025 estuvo impulsado principalmente por Estados Unidos y China. En el caso estadounidense, la bolsa alcanzó niveles récord; la valoración bursátil de las empresas cotizadas se situó en 2,4 veces el valor de sus activos netos y 3,7 veces el PIB del país. La subida estuvo impulsada por un grupo reducido de empresas; más del 50% de la expansión del S&P 500 (principal índice bursátil de Estados Unidos) entre 2021 y 2025 se debió a las compañías conocidas como las ‘Magnificent Seven’, comúnmente asociadas al auge de la IA. Al mismo tiempo, los beneficios privados alcanzaron un récord del 9,2% del PIB estadounidense, superando ampliamente el promedio del 5,9% de la etapa previa al año 2000.

Por su parte, la economía de China atraviesa un reajuste parcial de su balance debido a la caída continuada en las valoraciones del sector inmobiliario. Para compensar el menor gasto residencial de los hogares, el gobierno chino ha incrementado el gasto público y la inversión a través de empresas estatales, lo cual ha elevado la deuda de las empresas no financieras hasta el 80% de los activos reales corporativos (1,7 veces el PIB), muy por encima del 50% de la media global. Además, la masa monetaria en efectivo y depósitos bancarios creció en China un equivalente a 10 puntos porcentuales del PIB en el último año.

Esto es lo que apunta Juan Antonio Bahillo, socio senior de McKinsey: “En un contexto de divergencia global, el crecimiento de la riqueza durante el último año ha estado respaldado de forma por las valoraciones bursátiles en los mercados de renta variable y no por una formación real de capital. En este escenario, las empresas e instituciones deben vigilar de cerca los factores clave de cada economía para anticiparse a los giros en los tipos de interés, la inflación y la valoración de activos”.

Frente a las tensiones en la economía global, el informe concluye con cuatro posibles escenarios para los próximos años: la aceleración de la productividad, una inflación sostenida, el regreso a un estancamiento prolongado o un ajuste brusco del mercado marcado por caídas de valor y recesión. De los cuatro escenarios, la aceleración de la productividad es el único que permitiría respaldar las elevadas valoraciones con crecimiento económico real y, al mismo tiempo, proteger la riqueza.

Columbia Threadneedle lanza un nuevo fondo de renta fija global

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ETFs Quality Value y mercados sólidos
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Columbia Threadneedle Investments ha anunciado el lanzamiento del fondo CT (Lux) Global Aggregate Bond, con el que busca ampliar el acceso de los clientes a su consolidada estrategia global agregada en renta fija en un momento en que los inversores están regresando a esta clase de activo. El lanzamiento se produce en un contexto en el que los mayores rendimientos renuevan el atractivo de los bonos como fuente de ingresos, diversificación y resiliencia para las carteras, mientras que una mayor dispersión en los mercados globales crea nuevas oportunidades para la gestión activa de renta fija.

El fondo se ha lanzado a través del reposicionamiento del CT (Lux) Flexible Asian Bond, ampliando su mandato de renta fija regional asiática a una estrategia global agregada de bonos. Está diseñado como una asignación básica a bonos globales, invirtiendo en una amplia gama de mercados de bonos gubernamentales y corporativos a nivel mundial.

El equipo, liderado por Keith Patton, gestiona la estrategia Global Aggregate desde 2018, que se diferencia por un enfoque centrado en los tipos de interés y busca generar rentabilidad a partir de estrategias diversificadas de tipos de interés, combinadas con una exposición selectiva al crédito corporativo. Desde su creación, la estrategia ha ofrecido una rentabilidad de primer cuartil y una rentabilidad ajustada al riesgo de primer decil dentro del universo comparable eVestment Global Aggregate.

El Fondo combina posicionamientos activos por país, curva de tipos y duración con una exposición selectiva al crédito corporativo. Su amplio conjunto de oportunidades está diseñado para ayudar a los inversores a navegar por las cambiantes condiciones de inflación, crecimiento y política monetaria en los mercados globales, manteniendo al mismo tiempo un enfoque disciplinado en la diversificación y la gestión del riesgo. El Fondo se ha lanzado con 227 millones de dólares en activos bajo gestión, lo que refleja aún más la magnitud y la escala de la demanda de este tipo de solución de inversión en el mercado actual.

Keith Patton, responsable de tipos globales y renta fija no restringida en Columbia Threadneedle Investments, declaró: “Los mayores rendimientos han restaurado el atractivo de los bonos como fuente de ingresos y diversificación de carteras. Al mismo tiempo, una mayor dispersión entre países, curvas de tipos y mercados de crédito está creando un conjunto de oportunidades más amplio para los inversores activos en renta fija. Nuestro enfoque centrado en los tipos busca capturar esas oportunidades a través de una cartera diversificada de fuentes de rentabilidad, manteniendo al mismo tiempo un enfoque disciplinado en el riesgo. Creemos que esto convierte al fondo en una asignación básica de bonos convincente para los inversores que buscan resiliencia en mercados inciertos».  

Michaela Collet-Jackson, responsable de Distribución para EMEA en Columbia Threadneedle Investments, añadió: “Estamos viendo una fuerte demanda por parte de los clientes de estrategias de renta fija global verdaderamente activas y diferenciadas que puedan complementar las carteras existentes. Este lanzamiento amplía el acceso a una capacidad global agregada contrastada, en un momento en que los inversores buscan ingresos, resiliencia y diversificación. Con su alcance global, su enfoque disciplinado centrado en los tipos y su sólido historial, creemos que el fondo puede ayudar a los clientes a capturar fuentes diversificadas de rentabilidad en un contexto de condiciones de mercado cambiantes».

Amundi: “La IA nos ha obligado a añadir un filtro adicional a nuestro proceso de toma de decisiones”

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Claire Chabrier, Head of Direct Investments – Private Markets en Amundi, lleva prácticamente una vida dedicada al capital privado: comenzó en el sector en 2001. Una trayectoria que le permite detallar cuáles son las tendencias más claras de cara a los próximos años. Chabrier lo tiene claro: demografía, tecnología y medio ambiente. Observa que el principal reto que presenta el sector de cara al medio plazo es la liquidez, las distribuciones para los inversores. Hasta tal punto, que la situación está obligando al sector a crear nuevas soluciones, como los secundarios. Chabrier respondió a unas preguntas de Funds Society sobre el mundo de la inversión alternativa en el marco del Amundi World Investment Forum celebrado a mediados de junio. 

¿Cuál es la postura de Amundi respecto a los activos reales?

El objetivo es poder responder a las necesidades de todos nuestros clientes, tanto institucionales como de gestión de patrimonios. Por eso, combinamos la gestión diversificada con la inversión directa y multimanagement. Esto es fundamental para nosotros, ya que esta plataforma nos permite desarrollar soluciones muy específicas para cada tipo de cliente. Y, si necesitamos completar con soluciones externas que no podemos ofrecer de manera interna al cliente, la idea es hacerlo para poder ofrecer la solución completa. Esa es la razón por la que nos hemos asociado con ICG a finales del año pasado, para poder completar algunas de las soluciones que no tenemos internamente.

Por lo tanto, nuestro primer objetivo es poder responder a nuestros clientes con todo tipo de soluciones. Pero uno de nuestros principales factores diferenciadores es que operamos como una plataforma, a diferencia de algunos competidores, que actúan más bien como actores con una única estrategia, como es el caso de private equity o infraestructuras. Nuestra industria se caracteriza por tener una visión de inversión de largo plazo, así que, es fundamental tener en cuenta que este tipo de activos son ilíquidos.

El comienzo de 2026 fue difícil para todos, ya que tuvimos un par de crisis en tan solo tres meses. En el entorno tan volátil actual, debemos ser más disciplinados que nunca.Como gestores de múltiples activos, seremos extremadamente selectivos al elegir nuestro fondo o el General Partner. Y si considero mi enfoque de inversión directa, es exactamente el mismo. Somos, no diría más selectivos en el contexto actual que antes, porque siempre lo hemos sido, pero es verdad que tenemos que ser extremadamente disciplinados y centrarnos en la resiliencia a largo plazo, sobre todo ante los rápidos cambios que se producen.

La creación de valor, es decir, cómo vamos a ayudar a las empresas a crecer durante los cinco años que estaremos con ellas, cobra cada vez más importancia porque, lamentablemente, los bajos tipos de interés han quedado atrás, igual que el crecimiento en los múltiplos de valoración de las empresas. Por lo tanto, sabemos que en este nuevo panorama, para crear valor en nuestra cartera de empresas, debemos ser muy activos en cuanto al crecimiento de la empresa.

Aquí me gustaría destacar que, al igual que otros actores, somos muy cautelosos con el impacto de la IA. Hemos añadido un filtro adicional a nuestro proceso de toma de decisiones: ahora tenemos que pensar en cómo la IA impactará en las empresas en las que vamos a invertir. Así que, considerando que el mercado estaba muy centrado en las empresas de software, ahora ya no se compran ese tipo de compañías. Pero en el pasado hemos invertido con una estrategia muy diversificada. Por eso, hemos revisado nuestra exposición al software a principios de año, pero gracias a nuestro riguroso método de inversión, nuestra cartera está muy bien diversificada.

También estamos analizando la temática de infraestructuras. Se trata de un sector muy interesante en Europa porque sabemos que la descarbonización será un tema de inversión a muy largo plazo. Se invertirán miles de millones de euros en este sector y como inversores privados, tenemos una clara estrategia de participar en esta tendencia. Así pues, el equipo de inversión directa en infraestructuras tiene dos estrategias específicas: una, centrada en infraestructuras relacionadas con la reducción de emisiones de CO2 en los sectores del transporte y la energía. Es decir, invertir en infraestructuras que ayuden a acelerar la descarbonización. Y estamos lanzando una nueva solución, que se llama Capital Natural, donde trabajaremos en la reforestación y mejoraremos la biodiversidad del bosque para crear valor en la emisión de carbono. 

¿Y cómo seleccionan las posiciones?

Uno de los primeros filtros que aplicamos es lo que llamamos el filtro de megatendencias. Hemos identificado tres: demografía, tecnología y medio ambiente. Además, nos interesa la autonomía estratégica. Sabemos que, dado que invertimos principalmente en empresas europeas, el crecimiento de las compañías que seleccionamos se verá impulsado por una, dos o tres de esas megatendencias. Este es, pues, el primer criterio de selección. El segundo aspecto es la gestión. Nuestra experiencia nos ha inculcado convicciones claras, me refiero a que si una compañía opera en un buen sector, pero no cuenta con un excelente equipo directivo, no alcanzará el éxito previsto.

Por “excelente equipo directivo” nos referimos a considerar a los directivos como auténticos campeones deportivos, es decir, necesitan ser ágiles y resilientes, especialmente en este nuevo contexto de múltiples crisis. También es importante para nosotros el factor ESG. Al seleccionar una empresa, y también durante los cinco años en los que trabajaremos con su equipo directivo, siempre establecemos desde el primer día un plan de transformación ESG muy específico para fortalecer la compañía y posicionar su modelo de negocio, garantizando así su resiliencia. No invertimos en empresas cuya gestión aún no esté del todo convencida de los criterios ESG en ninguna de nuestras estrategias: private equity, deuda privada e infraestructuras. 

¿Y en qué áreas ve las mejores oportunidades?

Nuestro universo de inversión directa es predominantemente europeo. Por lo tanto, hasta el momento no tenemos equipos que inviertan en Asia ni en Estados Unidos. Y en el ámbito de la gestión multiactivos, existen variaciones. Por ejemplo, si nos fijamos en las firmas de capital privado, sabemos que mucho más de la mitad del mercado se concentra en Norteamérica. En estos momentos, la diversificación es menor entre los grandes actores, tanto en mercados privados como cotizados. Si consideramos Norteamérica y Europa, ahí se concentra la mayor parte de los activos. Lo que nos podría interesar, en cierto modo, es replicar las estrategias que implementamos en los mercados cotizados desde hace 15 o 20 años. Fuimos pioneros en expandirnos a Asia, India y China, creando empresas conjuntas que, 15 o 20 años después, siguen funcionando a la perfección y demuestran el valor de aquella estrategia. 

Si queremos entrar en esos mercados, podríamos considerar una opinión muy preliminar para ver si pudiéramos hacerlo mismo en lo que respecta a estrategias de activos privados, aprovechando la fuerte presencia de Amundi, por ejemplo, en Asia. En este momento, no tenemos capacidad de inversión fuera de los mercados más importantes en private equity, que son Europa y Norteamérica. Si nos fijamos en Europa o Francia, al identificar una empresa, para nosotros un elemento clave es, por supuesto, su capacidad para tener presencia fuera de su país. Dado que invertimos en empresas de mediana capitalización, es fundamental para nosotros que la empresa haya comenzado a desarrollarse fuera de su país de origen. Durante nuestro periodo de inversión, colaboraremos con el equipo directivo para acelerar la internacionalización de la empresa, ya sea mediante crecimiento orgánico o mediante adquisiciones.

En el caso de las empresas de nuestra cartera, la mitad de su crecimiento proviene de adquisiciones y la otra mitad, decrecimiento orgánico. Así que participamos activamente en la consolidación del mercado con nuestras empresas participadas. Esto es muy importante porque, dentro de cinco años, cuando se produzca una desaceleración en determinados mercados o un menor crecimiento, tendremos que actuar con rapidez y acelerar la estrategia de desarrollo.

¿Qué comentarios reciben de sus clientes? ¿Qué solicitudes, preguntas o inquietudes tienen?

Debido a todas las crisis a principios de año, los clientes han preguntado sobre la resiliencia de su cartera. Por eso, realizamos este ejercicio de revisar todas las carteras y brindarles tranquilidad sobre cómo la IA y los precios de la energía podrían afectarlas. Pero la pregunta principal para todos los actores del private equity en el mundo en este momento, desde el inversor institucional, es sobre la liquidez. Nos preguntan mucho sobre liquidez y distribuciones (Distributions to Paid-In Capital, DPI). Solemos decir que el DPI es el nuevo TIR, ya que el inversor quiere recuperar su inversión y tener liquidez. Y estoy segura de que la situación se mantendrá durante algún tiempo, porque, con todo el contexto y los factores geopolíticos, hay menos liquidez.

Los inversores de private equity conservan las empresas durante más tiempo que antes; en los años de bonanza se solían vender empresas después de cuatro años, de media. Ahora, necesitamos más tiempo para generar más valor. Esto probablemente hará que las empresas se mantengan activas durante más tiempo. Así que podría tener algún impacto en la TIR. Y en este momento, especialmente en algunos sectores, hablamos sobre el software. Algunas de las empresas de la cartera simplemente no se pueden vender. En este sector, la situación está paralizada porque no hay compradores, por lo tanto, los vendedores se encuentran en una situación complicada. En cualquier caso, dado que el sector del capital riesgo siempre está creando nuevas soluciones, observamos el crecimiento de las operaciones secundarias, lo que representa una nueva vía de liquidez. El mercado prevé que, aproximadamente, el 25% de nuestras salidas provengan de los fondos de continuación o del mercado secundario. Y dado que los inversores institucionales ejercen cierta presión sobre las salidas, también se trata de una solución beneficiosa para todos los participantes. Así pues, la liquidez es claramente el tema principal de conversación con nuestros inversores.

¿Cómo valoran estos cambios en la liquidez de las inversiones?

La pregunta es la misma para los clientes que utilizan soluciones de inversión directa o para los que utilizan gestoras múltiples. Porque cuando se gestiona una gestora múltiple, si las empresas en las que se invierte no ofrecen liquidez, no se puede ofrecer liquidez a los clientes finales. Así pues, este cambio es inevitable. El tema es exactamente el mismo cuando se trata de inversión directa o multigestión en activos privados. Y lo mismo ocurre con los inversores institucionales.

A medida que nos adentramos en el ámbito de la gestión patrimonial, cada vez más en el de los clientes de este tipo, con los fondos semilíquidos evergreen se presenta la misma limitación, ya que también es necesario generar liquidez. Hay que ser muy cautelosos y nosotros lo somos porque seguimos creyendo que el próximo año necesitaremos mucha formación para este nuevo segmento de la población wealth que para nosotros es claramente un segmento en crecimiento. Pero tenemos que explicarle mucho a la gente que invierten en activos no líquidos.

¿Y participan activamente en la formación de clientes, por ejemplo, impartiendo seminarios?

Sí, porque creo que esto va mucho más allá de los activos privados. En Amundi tenemos una filosofía de colaboración con socios de banca minorista para cada clase de activo. Contamos con numerosos programas de formación, tanto para los clientes del banco (asesores bancarios y banqueros privados) como para que estos, a su vez, formen a sus clientes finales. Por lo tanto, en Amundi tenemos muchos ejemplos de cómo hemos implementado programas de educación financiera.

Ahora también lo hacemos en Francia y España, a través de las redes sociales, trabajando en educación financiera. Primero realizamos una intensa labor educativa con nuestros distribuidores y nuestras redes de socios, dirigida al cliente minorista final. Así, nuestros clientes comprenden la importancia de invertir pronto y de diversificar. Respecto a este punto, podemos añadir el componente de activos privados y explicar por qué estos desempeñan un papel tan importante en este proceso. Si esta formación financiera no está limitada a los activos privados, va mucho más allá de los activos privados.

Fidelity: ¿Dónde buscar para dar un sesgo defensivo a la cartera?

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Foto cedidaDe izquierda a derecha: Alex Laing, gestor; Tristan Purcell, gestor; Sebastian Morton-Clark, editor de contenido global, y Rebecca Motta, directora de Análisis UK.

El auge de la inversión en IA ha desviado capital de otros segmentos de los mercados de capitales mundiales que, de otro modo, podrían estar recibiendo más atención. Como consecuencia, las valoraciones relativas de empresas que durante mucho tiempo han gozado de una alta cotización han caído. Sin embargo, estas distorsiones pueden crear oportunidades de cobertura útiles si existe preocupación por que algunos sectores estén peligrosamente sobrevalorados. Esa es la conclusión principal de una de las últimas ediciones del podcast «Fidelity Answers», que pretende dar respuesta a la inquietud que se ha generado entre los inversores bursátiles en los últimos meses.

En el actual contexto de mercado, la inflación es motivo de preocupación. El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, parece estar apostando por un posible ciclo de endurecimiento monetario que comenzaría a finales de este año, en lugar de la esperada bajada de los tipos. Además, el balance de la Fed podría seguir contrayéndose, lo que absorbería parte de la liquidez adicional que ha financiado casi dos décadas de subidas en el mercado bursátil.

Estos factores, sumados a la creciente concentración del mercado, ha suscitado una nueva ronda de preguntas sobre hasta dónde nos puede llevar el auge impulsado por la inversión en IA. Y sobre cómo pueden los inversores proteger sus carteras frente a cualquier corrección de la tendencia.

El gestor de fondos Tristan Purcell gestiona una serie de carteras defensivas que busca respuestas a esas preguntas. Su estrategia tiene como objetivo diversificar el riesgo entre diversos sectores. Pero está claro que algunos se han revalorizado menos que otros, y eso crea oportunidades de compra en activos con unas perspectivas sólidas a largo plazo. «En este momento, es evidente que hay mucho entusiasmo en torno a los segmentos del mercado relacionados con la IA», afirma y añade que el riesgo, incluso si los fundamentales se mantienen y los hiperescaladores siguen invirtiendo, es que los múltiplos sean demasiado altos y se produzca un fuerte impacto en la confianza del mercado. «Estamos encontrando oportunidades interesantes en algunos sectores tradicionalmente más cíclicos, como ciertas empresas industriales, donde los múltiplos están bastante deprimidos», concluye.

Sembrando las semillas

La analista Emma Newey Clark aporta a los gestores de fondos ideas para inversiones en el sector sanitario, que se han visto afectadas por la fuerte caída de las valoraciones. «A medida que los inversores se dan cuenta de lo mucho que han subido las cotizaciones de las tecnológicas, sin duda empiezan a fijarse en los sectores que no han seguido ese ritmo y en cuáles estarán más protegidos», asegura. También observa áreas en las que hay empresas con un crecimiento de entre un dígito medio y alto que están más baratas que nunca, tanto en términos absolutos como relativos.

Otro gestor, Alex Laing, señala indicios de que los ciclos bajistas de larga duración en otras industrias importantes podrían estar llegando a su fin natural. «Cada ciclo lleva en sí mismo las semillas de su propia desaparición», sentencia. El experto explica que un ciclo bajista acaba impulsando, tarde o temprano, un ciclo alcista. «Destacaría el sector automovilístico mundial y, sin duda, todo lo relacionado con la construcción; parece que, en muchas de esas categorías, al menos estamos tocando fondo y la situación no va a empeorar».

Las estrategias de Laing se han beneficiado del auge de la IA. Las empresas de servicios públicos y del sector energético en las que invierte, consideradas durante mucho tiempo activos conservadores y de bajo rendimiento, se han vuelto atractivas debido a las enormes necesidades energéticas de los centros de datos de IA. Sin embargo, sostiene que los argumentos de inversión para estas empresas van más allá de la mera inversión en IA, lo que las hace más resistentes a cualquier desaceleración de la tendencia tecnológica y no duda de que «en un día similar al DeepSeek Day, algunas de esas acciones sufrirían una caída». Sin embargo, no cree que los fundamentos estén tan correlacionados con el sector de la IA pura «como a veces se da a entender».

Pone como ejemplo la tendencia hacia la electrificación en Dinamarca. La longitud de las redes de transporte prácticamente se ha duplicado allí en los últimos 15 años, y las inversiones en capital de sus principales operadores de transporte se han triplicado, a medida que se ha ido transformando un sistema que dependía en gran medida de los combustibles fósiles en uno centrado en las energías renovables y la energía eólica, que alimentará los vehículos eléctricos y la transición energética. «Eso no se debió a que los centros de datos tuvieran que construirse en Dinamarca antes que en cualquier otro lugar», argumenta, para explicar que se debió a que «en la práctica, es el precursor de la transición energética que estamos viendo en varios países, y a la necesidad de lidiar con la dinámica de la misma, con flujos fluctuantes y con instalaciones de generación de energía situadas en el mar en lugar de junto a las ciudades».

Deuda de los hiperescaladores

Otro ámbito tradicionalmente más defensivo para los inversores es el mercado de deuda, donde puede resultar difícil alcanzar las espectaculares rentabilidades bursátiles de los últimos años, pero donde los rendimientos del 5% o superiores han convertido a la renta fija en una parte más natural de la cartera de muchos inversores institucionales. El interés resultante ha provocado un estrechamiento de los diferenciales en el crédito corporativo, lo que ofrece poca prima por el riesgo adicional que conlleva este año. Sin embargo, la directora de análisis, Rebecca Motta, señala que la creciente oferta de emisiones de deuda relacionadas con la IA ofrece algunas nuevas oportunidades, ya que las emisiones de deuda de los hiperescaladores «suelen tener una calificación de AA o superior», afirma.

Asimismo, Motta se muestra optimista respecto a la deuda adicional que están asumiendo las empresas eléctricas y de servicios públicos para suministrar la energía necesaria. «En Estados Unidos, el aumento de la demanda eléctrica derivado de la IA es evidente y, sin duda, las empresas de servicios públicos tienen que invertir mucho», hasta tal punto, que «se ha convertido en una parte muy importante del mercado de grado de inversión».

Sin embargo, se muestra más cautelosa respecto a otras áreas de deuda vinculadas a la IA y cita como ejemplo que «muchas de las empresas que emiten deuda llevan poco tiempo en el mercado o han pasado de ser empresas de criptomonedas a empresas de centros de datos», mientras concluye que existen muchas dudas sobre la necesidad de la inversión y la rentabilidad. «Por ahora, estamos abordando las emisiones de los centros de datos con cierta cautela», admite.

Diversificar el riesgo

Purcell también está analizando los distintos sectores afectados por toda esta evolución, pero prefiere diversificar su riesgo por toda la economía en lugar de centrarse en sectores específicos. «No intentamos crear una cartera defensiva limitándonos a realizar grandes asignaciones a los sectores defensivos, como los productos básicos, los servicios públicos o el sector farmacéutico«, afirma y cree que si un inversor se limita a realizar estas grandes asignaciones generales, «sigue existiendo la posibilidad de que surja algún acontecimiento que afecte a todo el sector de golpe». En este punto, recuerda que el año pasado se produjo el caso RFK y todos los aranceles y las políticas de nación más favorecida que afectaron al sector farmacéutico, «por lo que, a pesar de ser un sector defensivo, también se vio afectado». Por lo tanto, intenta «crear el carácter defensivo de la cartera empresa por empresa».

Además del sector industrial, también ha estado analizando de cerca el sector financiero y los mercados japoneses, donde el aumento del crecimiento y la inflación han cambiado por fin el rumbo del interés de los inversores. Pero también en este caso se muestra prudente a la hora de distinguir entre los diferentes segmentos. Así, a nivel agregado, le interesa el sector financiero como sector cíclico debido a los bancos, pero admite que no tiene ninguna participación en bancos. «Contamos con bolsas de valores, que se benefician cuando hay mucha volatilidad, ya que la gente opera más», asegura.

En el caso de las compañías de seguros, admite que no posee aseguradoras de vida «porque tienden a verse afectadas por los rendimientos de los bonos». En cambio, sí cuenta con muchas aseguradoras de no vida, como las de automóviles, «cuyos beneficios dependen de la frecuencia con la que la gente presente reclamaciones. O reaseguradoras, que dependen de las condiciones meteorológicas».  En definitiva, Purcell ve «evidente» que los mercados atraviesan períodos de «increíble concentración», y  que durante mucho tiempo ha funcionado bien invertir en fondos pasivos y seguir el índice de referencia. «Pero está claro que poner todos los huevos en la misma cesta no es necesariamente lo más acertado», sentencia.

AllianceBernstein: Entonces, ¿por qué no lo tienes en cartera?

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Podría decirse que los mercados de renta variable actuales son los más concentrados, interconectados y expuestos a riesgos correlacionados de la era moderna. En este entorno frágil, creemos que los inversores necesitan algo más que una simple exposición a las acciones que han impulsado las rentabilidades recientes del mercado. Es esencial una selección disciplinada de valores y unos objetivos de riesgo claros, así como la convicción sobre qué no incluir en la cartera.

Las infraponderaciones siempre han sido importantes para los gestores activos de renta variable. Pero hoy en día, creemos que lo son aún más, ya que un pequeño grupo de empresas de megacapitalización domina el índice, mientras que el gasto en infraestructura de IA, las exposiciones superpuestas a los índices de referencia y los flujos de inversión circulares están haciendo que algunos sectores sean cada vez más interdependientes. Por ejemplo, un cambio en la demanda de GPU o en los gastos de capital (capex) de los hiperescaladores puede repercutir ahora en las acciones relacionadas con los semiconductores, la nube, los centros de datos y la energía.

Los diez factores que más contribuyen al riesgo de la renta variable estadounidense tienen un peso mucho mayor en el S&P 500 que el que tenían sus equivalentes tras la crisis financiera mundial. Nuestro análisis sugiere que su peso en el índice de referencia se ha más que duplicado, mientras que su contribución al riesgo total se ha multiplicado por dos y medio (Gráfico).³

Gráfico: Las acciones más arriesgadas tienen un mayor impacto en el índice de referencia

Los análisis actuales e históricos no garantizan resultados futuros.
Los 10 valores de mayor riesgo son las acciones que más contribuyen al riesgo activo global del S&P 500. A 30 de junio de 2026. Fuente: Bloomberg, S&P y AllianceBernstein (AB)

 

Las acciones del sector de infraestructuras de IA (semiconductores y hardware) representan alrededor del 46 % del crecimiento estimado de los beneficios por acción del S&P 500 en 2026, según un informe reciente de UBS. Solo las acciones de semiconductores y de equipos para semiconductores constituían el 20 % del índice a finales de junio, una cifra cuatro veces superior a la de 2020.

La concentración también está impulsando la volatilidad: en la reciente caída del sector tecnológico, el índice KOSPI de Corea del Sur cayó aproximadamente un 31 % desde su máximo de finales de junio hasta el 7 de agosto de 2026, aunque siguió s3iendo el índice bursátil principal con mejor rendimiento del mundo en lo que va de año, impulsado por la exposición de Samsung y SK Hynix a los semiconductores y los chips de memoria.

La concentración ha creado una nueva ecuación de riesgo

La concentración del mercado varía según la región y el estilo, pero la mayoría de los índices estadounidenses y algunos índices mundiales presentan ahora una exposición desmesurada a sus 10 valores más importantes, que alcanza el 57,2 % del índice Russell 1000 Growth (gráfico). Como resultado, las asignaciones de cartera que, sobre el papel, parecen diversificadas a nivel regional pueden seguir teniendo una exposición superpuesta no deseada a los mismos motores de crecimiento dominantes.

La concentración del mercado varía considerablemente según la región y el estilo

Los resultados anteriores no garantizan resultados futuros. A 30 de junio de 2026. Fuente: FTSE Russell, MSCI, Nasdaq, S&P y AB

Esto no significa que los inversores deban evitar las empresas tecnológicas de gran capitalización. Muchas de ellas son negocios sólidos con ventajas competitivas duraderas. Sin embargo, en nuestra opinión, la decisión de invertir en estas acciones o evitarlas debe ser una elección deliberada, basada en la filosofía de la cartera, y no una respuesta instintiva a la ponderación del índice de referencia o al impulso del mercado.

El gasto en IA eleva las apuestas

La gestión de riesgos se ha convertido en un reto especialmente complejo debido a la expansión de la IA. Los cinco mayores hiperescaladores —Amazon, Microsoft, Alphabet (matriz de Google), Meta Platforms y Oracle— van camino de destinar 1 billón de dólares a inversiones relacionadas con la IA en 2027, según nuestro estudio, frente a los 96 000 millones de dólares de hace cinco años. Para los inversores, las preguntas clave son si ese gasto se traducirá en rentabilidades atractivas a largo plazo y para quién. En un periodo de disrupción transformadora, resulta extremadamente difícil predecir qué empresas serán las ganadoras definitivas.

Por supuesto, cuando las empresas de gran capitalización y las salidas a bolsa (OPV) más destacadas acaparan los titulares, el miedo a perderse algo (FOMO) puede ser muy fuerte. Pero el FOMO no sustituye a un proceso de inversión. Es posible que una salida a bolsa muy popular del sector tecnológico no cumpla los criterios de ciertas estrategias activas si sus perfiles de valoración, rentabilidad o flujo de caja libre no se ajustan al mandato de la cartera.

Lecciones de la era de las puntocom

Los líderes tecnológicos actuales no son réplicas de las empresas puntocom. Muchos cuentan con negocios más sólidos, fuertes ventajas competitivas y un sólido flujo de caja operativo.

Pero hay paralelismos. A finales de la década de 1990, la inversión circular contribuyó a inflar modelos de negocio frágiles. Lucent Technologies, por ejemplo, concedió miles de millones de dólares en financiación a proveedores a pequeñas empresas de Internet y redes; cuando estalló la burbuja, los préstamos incobrables contribuyeron a su caída, destruyendo 250 000 millones de dólares de valor para los accionistas.

Hoy en día, surge una preocupación similar, ya que los fabricantes de chips, los proveedores de servicios en la nube y los desarrolladores de modelos de IA se están convirtiendo cada vez más en inversores, proveedores y clientes entre sí. Esto aumenta el riesgo de que el capital que circula dentro del ecosistema de la IA esté inflando artificialmente la demanda declarada.

Aunque el ciclo de la IA se asiente sobre cimientos más sólidos que los de la era de las puntocom, las posibles vulnerabilidades merecen atención. El gasto en inversión de los hiperescaladores podría superar los flujos de caja, y creemos que el bajo rendimiento de este grupo en lo que va de 2026 podría indicar un cambio en el enfoque de los inversores hacia el flujo de caja libre, la rentabilidad del capital y la resiliencia financiera. Mientras tanto, las inminentes salidas a bolsa de empresas tecnológicas que actualmente no son rentables (en particular, OpenAI y Anthropic) ofrecen otro eco de la era de las puntocom. Los factores técnicos que impulsan el mercado también podrían estar cambiando, ya que los flujos de caja ajustados limitan las recompras de acciones.

El riesgo está relacionado con el objetivo de la cartera

En nuestra opinión, estos riesgos deberían llevar a los inversores a replantearse su apetito de riesgo. Para algunos, el rendimiento relativo es primordial: una infraponderación significativa de los valores dominantes puede lastrar los rendimientos relativos. Para otros, el mayor riesgo es una pérdida absoluta: la caída que perjudica la capitalización y pone en peligro los objetivos a largo plazo. En nuestra opinión, el papel de una cartera dentro de una asignación estratégica de activos debería determinar cómo los gestores equilibran estos riesgos.

Los distintos objetivos de la cartera pueden dar lugar a características muy diferentes de la misma. Por eso es importante la filosofía de inversión. Una estrategia de baja volatilidad, una estrategia de crecimiento rentable o una estrategia de renta variable básica de menor riesgo no deberían responder todas de la misma manera a la concentración en el sector de la IA. Invertir en empresas de alta calidad con un crecimiento compuesto rentable y flujos de caja duraderos es diferente a perseguir empresas de hipercrecimiento cuyas valoraciones dependen de resultados más lejanos. El gestor de cada cartera debería preguntarse si los fundamentos, la valoración, el perfil de flujos de caja y la gestión del capital de una empresa se ajustan al proceso, y estar preparado para explicar por qué una infraponderación significativa es intencionada, y no accidental.

Cuestionar cada exposición… y cada omisión

Creemos que los gestores activos deben reevaluar continuamente tanto las acciones en cartera como las que no lo están, a medida que cambia la información disponible.

  • ¿Es probable que la inversión en IA de una empresa genere una rentabilidad adecuada?
  • ¿Son los flujos de caja lo suficientemente sólidos como para financiar el crecimiento? ¿Se ajusta la valoración a la realidad?
  • ¿Podrían existir mejores oportunidades que captaran los mismos temas de crecimiento estructural con menor riesgo o a precios más bajos?
  • ¿Se ajusta la naturaleza de esta inversión a mi filosofía de inversión y a mi horizonte temporal?

Los clientes también deberían plantearse estas preguntas. En mercados concentrados, la inversión pasiva no elimina el riesgo, sino que lo reformula al integrar más profundamente en las carteras a los ganadores del pasado. Las posiciones infraponderadas en acciones de gran capitalización con un rendimiento superior al del mercado pueden contribuir a obtener rendimientos relativos débiles en un mercado concentrado, pero constituyen una compensación estratégica y calculada destinada a preservar el perfil de riesgo de la cartera. Creemos que la verdadera disciplina requiere saber qué contiene una cartera, qué evita y por qué esas decisiones respaldan los objetivos a largo plazo de la misma.

La disrupción transformadora crea oportunidades y amplía el abanico de resultados. A medida que la concentración, la correlación y la intensidad de capital aumentan conjuntamente, creemos que los inversores necesitan gestores activos capaces de ir más allá de la ponderación del índice, analizar los fundamentales y tomar decisiones difíciles con convicción. El argumento a favor de la selección activa de valores es sencillo: cuando el índice de referencia se satura, el valor de decir «no» puede resultar más valioso a largo plazo que limitarse a decir «sí» por defecto.

 

Tribuna de Roberto Milano y David Wong,  Co-directores globales de desarrollo de negocio de Renta Variable de AllianceBernstein y Teresa Keane, estratega sénior de inversión