¿Qué cuentan y qué descuentan los mercados en el conflicto de Irán?

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El conflicto en Oriente Medio ha pasado de ser percibido como algo temporal, calculado y descontado a ser visto como un conflicto con mayor duración e impacto en el mercado energético. El sentimiento de los inversores está cambiando, lo cual se refleja en la encuesta global a gestores de Bank of America de marzo. Sus resultados muestran un aumento de liquidez, pero sin producirse caída de la renta variable ante la preocupación por Irán.

La principal conclusión es que el conflicto y evolución del crédito privado ponen fin al optimismo desmedido de los últimos meses en el mercado de fondos.  Según el equipo Investment Strategist de BofA, dirigido por Michael Hartnett, “el mercado de fondos en marzo se muestra lo suficientemente bajista como para vender petróleo por encima de 100 dólares/barril, vender DXY por encima de 100, comprar GT30 al 5 % y comprar SPX a 6600”. Sin embargo, consideran que el posicionamiento está lejos de los niveles extremadamente bajistas observados en los mínimos recientes de los activos de riesgo.

Optimismo y riesgos

Según la encuesta, el optimismo sobre el crecimiento global cae al 7% neto desde el 39%, las expectativas de inflación suben al 45% neto desde el 9%, el optimismo sobre la bajada de tipos es el más bajo desde febrero de 2023. “Pero nadie contempla una recesión, la probabilidad de un aterrizaje forzoso es de tan solo el 5% frente al 46% que no prevé aterrizaje y el 44% que prevé un aterrizaje suave”, matizan desde BofA.

En opinión de Diego Franzin, director de estrategias de cartera de Plenisfer Investments, parte de Generali Investments, a corto plazo, la evolución del mercado seguirá dependiendo principalmente de las noticias relacionadas con el conflicto en Irán. “La evolución de los tipos de interés ya refleja las expectativas de un nuevo repunte de la inflación y una posible respuesta de los bancos centrales, ya que los responsables políticos siguen siendo muy conscientes del error de política monetaria cometido en 2022, cuando esperaron demasiado para subir los tipos después de que la inflación comenzara a acelerarse”, apunta Franzin.

Sin embargo, el experto de Plenisfer Investments advierte que el contexto macroeconómico difiere considerablemente del de 2022: “El impulso del crecimiento es más débil, la capacidad fiscal es significativamente más limitada en la mayoría de las economías desarrolladas y los niveles iniciales tanto de los tipos de interés como de la inflación son distintos”.

En términos de riesgos, en marzo  la geopolítica y la inflación reemplazaron a la burbuja de la IA como los mayores riesgos extremos. Sin embargo, llama la atención que un 63% afirma que el capital privado/crédito es la fuente más probable de un evento crediticio sistémico, lo cual deja claro qué otro mercado están vigilando los inversores. 

Implicaciones para el inversor

Este sentimiento, percepción y perspectiva del mercado en marzo se ha traducido en una rotación de posiciones, pasando de sectores en auge, como, por ejemplo, los bancos, a sectores en estanflación, como, por ejemplo, bienes de consumo básico. “En términos generales, la cobertura de posiciones cortas en dólares estadounidenses ha sido moderada, los inversores mantienen posiciones largas en materias primas (la mayoría desde abril de 2022) y conservan grandes sobreposiciones en renta variable, especialmente en mercados emergentes (la mayoría desde febrero de 2021), Japón (la mayoría desde mayo de 2024), bancos e industria, en marcado contraste con una importante posición corta en acciones de consumo discrecional (la mayor infraponderación desde diciembre de 2022)”, explican desde BofA. 

Para Franzin, los activos de riesgo siguen pareciendo descontar, en cierta medida, un escenario relativamente benigno. “La opinión predominante entre los inversores en renta variable sigue siendo que el conflicto será de corta duración y tendrá repercusiones económicas limitadas. En nuestra opinión, sin embargo, las posibles repercusiones del conflicto llegan en un momento en que la economía global ya se enfrenta a una serie de vulnerabilidades estructurales, lo que aumenta el riesgo de un escenario de estanflación. En este contexto, los activos que se han visto penalizados principalmente por la dinámica de posicionamiento –entre ellos algunos mercados emergentes como Brasil – podrían ser de los primeros en obtener una rentabilidad superior una vez que el flujo de noticias comience a estabilizarse”, señala.

Desde la visión de Yves Bonzon, Chief Investment Officer (CIO) de Julius Baer, la actual corrección del mercado ofrece una oportunidad para iniciar o aumentar la exposición a clases de activos respaldadas por tendencias estructurales. «Destacan los bonos de mercados emergentes denominados en monedas locales y las acciones chinas, incluidas las vinculadas a la IA. Las acciones chinas se benefician de la continua señalización de Pekín a favor de un mercado alcista de renta variable controlado y sostenido, lo que implica la intervención del gobierno para mitigar las perturbaciones y la volatilidad. Además, China sigue siendo el único mercado que ofrece a los inversores exposición a la IA fuera de EE.UU., con la ventaja añadida de desarrollar la tecnología de una manera notablemente austera en términos de capital», defiende Bonzon.

Rendimiento de los activos

En opinión de Benoit Anne, Senior Managing Director y responsable del Grupo de Análisis de Mercados de MFS Investment Management, resulta especialmente interesante analizar el comportamiento de las distintas clases de activos desde el inicio de la guerra en Irán. Según su análisis, estamos observando una grave escasez de activos defensivos.

“Evidentemente, el precio del petróleo ha sido el claro ganador, con una subida de más del 40% desde el inicio de la crisis; y el dólar estadounidense también ha experimentado un repunte, aunque bastante modesto. En cambio, el oro, que durante un tiempo fue la estrella de los mercados, ha sufrido pérdidas superiores al 5,5% desde el inicio del conflicto. La duración tampoco ha tenido un buen comportamiento, con el índice UST y el índice Bund bajando alrededor de un 2 %, debido principalmente a la presión alcista sobre los rendimientos de los bonos del Estado. De cara al futuro, nos enfrentamos a un entorno altamente volátil dado el nivel extremo de incertidumbre geopolítica”, resume sobre el comportamiento de los principales activos del mercado. 

Según su visión, y que el índice DXY ha subido alrededor de un 2,6% durante este periodo, no se puede descartar un cambio brusco de tendencia con respecto a los movimientos recientes, aunque esto seguirá dependiendo de la duración de la crisis geopolítica. “En esta coyuntura, el precio del petróleo se ha convertido en el barómetro más importante de los mercados mundiales. Solo un par de divisas han logrado apreciarse frente al dólar en las últimas dos semanas, entre ellas el peso colombiano y, en menor medida, el shekel israelí. Todas las demás clases de activos principales han bajado, algunas de ellas de forma bastante significativa. Las acciones de mercados emergentes, las acciones en euros y la deuda en moneda local de mercados emergentes se sitúan en la parte baja de esa clasificación”, concluye Anne.

Ibercaja Gestión lanza su nueva estrategia de deuda soberana

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Ibercaja Gestión lanza su nuevo fondo Ibercaja Deuda Pública, una estrategia centrada en la inversión en emisiones de deuda pública soberana. Con este vehículo, la gestora busca obtener rentabilidades atractivas para sus carteras, aprovechar los movimientos de la curva de tipos y ofrecer a sus clientes la posibilidad de beneficiarse de los repuntes de tipos vistos tras el estallido del conflicto en Oriente Medio.

Este lanzamiento se produce en un momento de incertidumbre en los mercados y de incremento del precio del petróleo y del gas natural. Tras dos semanas desde el estallido de la Guerra de Irán, los mercados financieros han sido capaces de contener una reacción excesiva, si bien, todavía existe tensión ante una fuerte subida de la inflación.

La directora general de Ibercaja Gestión, Lily Corredor, destaca: “En un escenario como el actual, nuestras carteras y las de nuestros inversores demandan protección frente a la inestabilidad geopolítica. La deuda pública es el mejor refugio para contener la volatilidad de nuestras carteras y, tras los últimos movimientos que estamos teniendo nos ofrece un buen punto de entrada. Este fondo nace para hacer frente precisamente a este contexto y responder a las necesidades de nuestros clientes”.

Protección frente al conflicto de Oriente Medio

Desde un punto de vista estrictamente económico, la guerra en Orienta Medio impacta de forma relevante sobre la energía, con fuertes subidas en el precio del petróleo y el gas natural. El Estrecho Ormuz alberga cerca del 20% del tráfico marítimo de crudo, por lo que su inactividad ha aumentado notablemente la incertidumbre sobre la inflación.

Miguel López, director de Negocio de Ibercaja Gestión, señala: “Pensamos que las tensiones y amenazas sobre el tráfico marítimo en el Estrecho irán revertiendo y los mercados financieros recuperando la normalidad. En ese momento, el mercado podrá calcular el impacto sobre la inflación que habrá tenido el conflicto y cuál puede ser el impacto final en el precio del crudo y el gas natural. En este contexto, tras los fuertes repuntes vistos en las curvas de gobiernos, la deuda pública es una buena solución para clientes conservadores que quieren protegerse frente a la incertidumbre”.

Con el Brent oscilando en la barrera de los 100$, y tras un fuerte crecimiento en las últimas dos semanas, la curva de deuda soberana de las principales geografías ha repuntado con fuerza, tanto en los tramos cortos, como en los largos (∼20 p.b).

Gestión activa

Con el objetivo de aprovechar estos movimientos y buscar el beneficio de una normalización de las curvas, Ibercaja Deuda Pública será gestionado activamente, invirtiendo en deuda en euros de países de alta y media calidad crediticia, con una duración máxima de 4 años, que se situará en torno a 3 años en el momento de su constitución, con distintos vencimientos entre el año 2029 e inicios de 2030.

La política de inversión del fondo permite protegerse frente a la volatilidad y reaccionar frente a la evolución del mercado. Se trata de una solución óptima para clientes conservadores que quieran rentabilizar su ahorro, con una estrategia de deuda pública que esperará posibles movimientos en la curva de tipos o que el paso del tiempo provoque un estrechamiento de las TIRes, lo que le llevará a adaptar la cartera en términos de duración.

Los fondos Artículo 8 y 9 tendrán que ajustar sus procesos de selección para cumplir con las nuevas categorías de SFDR 2.0

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El nuevo marco propuesto por la Comisión Europea para la SFDR 2.0 podría transformar de forma significativa el mercado de fondos ESG en Europa. Según el análisis de Clarity AI, en torno al 40% de los fondos Artículo 9 —la categoría más exigente en materia de sostenibilidad en la UE— no cumpliría con los criterios de exclusión propuestos. En el caso de los fondos Artículo 8, la cifra se eleva hasta aproximadamente el 80%.

Estos datos ponen de manifiesto una brecha relevante entre las clasificaciones actuales y los estándares más exigentes que introduce la propuesta. En la práctica, esto implica que una parte significativa de los fondos que hoy se comercializan como sostenibles podría enfrentarse a decisiones estratégicas si las gestoras quieren alinearlos con las nuevas categorías: reforzar las políticas de exclusión, ajustar las carteras o replantear su posicionamiento.

En noviembre de 2025, la Comisión Europea presentó su propuesta de reforma, que sustituiría el actual esquema de los Artículos 8 y 9 por tres nuevas categorías de producto (Transición, ESG Básico y Sostenible), todas ellas sujetas a criterios mínimos armonizados. Entre los requisitos destaca que, al menos, el 70% de las inversiones deberá contribuir al objetivo de sostenibilidad o transición correspondiente, junto con la aplicación de exclusiones estrictas basadas en los criterios de los índices Paris-aligned y Climate Transition.

Aunque el nuevo marco no implicaría una reclasificación automática de los fondos existentes, sí establece referencias más claras sobre cómo deberán respaldarse las alegaciones de sostenibilidad, lo que podría influir tanto en el diseño de productos como en las expectativas de los inversores.

¿Hasta qué punto están preparados los fondos SFDR actuales?

Para analizar el impacto potencial de la propuesta, Clarity AI estudió una muestra de más de 21.100 fondos de inversión actualmente clasificados bajo la SFDR: más de 9.600 fondos del Artículo 6, más de 10.500 del Artículo 8 y más de 920 del Artículo 9.

El análisis se centró en una cuestión clave: ¿cumplirían estos fondos con los nuevos criterios de exclusión PAB o CTB previstos en el marco de la SFDR 2.0?

Clarity AI evaluó hasta qué punto los fondos podrían ajustarse a los nuevos requisitos de exclusión contemplados para las futuras categorías del Artículo 7 («Transición»), Artículo 8 («ESG Básico») y Artículo 9 («Sostenible»), según la propuesta presentada por la Comisión Europea.

Resultados: las credenciales sostenibles, a examen

El análisis muestra cómo se alinean las carteras actuales con los criterios de exclusión asociados a las nuevas categorías propuestas, ofreciendo una primera indicación de cómo podrían posicionarse los fondos bajo el nuevo marco.

Entre los fondos actualmente clasificados como Artículo 6, aproximadamente el 20% cumpliría los requisitos de exclusión previstos para las categorías de Artículo 7/8 («Transición» / «ESG Básico»), mientras que solo en torno al 10% cumpliría los correspondientes al Artículo 9 («Sostenible»).

En el caso de los fondos del Artículo 8, en torno al 35% se ajustaría a las exclusiones planteadas para los Artículos 7/8, mientras que solo alrededor del 20% cumpliría los criterios propuestos para el Artículo 9.

Incluso entre los fondos actualmente clasificados como Artículo 9, menos del 70% cumpliría las exclusiones previstas para los Artículos 7/8 y en torno al 60% superaría las correspondientes al Artículo 9.

Un análisis más detallado de las exposiciones subyacentes ayuda a explicar por qué muchos fondos no cumplen con los umbrales de exclusión propuestos.

En el caso de los fondos Artículo 8 que no superan los criterios de exclusión de «ESG Básico», algo más del 40% de los incumplimientos está relacionado con vulneraciones de los principios del Pacto Mundial de Naciones Unidas (UNGC) o de las Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales. En estos casos, las exposiciones suelen estar altamente concentradas en un número reducido de compañías. Un porcentaje similar se explica por la exposición a empresas que obtienen un 1% o más de sus ingresos de actividades vinculadas al carbón térmico y al lignito, aunque en este caso las exposiciones están más distribuidas entre distintas compañías. El resto de los incumplimientos se debe principalmente a exposición a tabaco y armas controvertidas.

Un patrón similar se observa entre los fondos Artículo 9 que no cumplen con las exclusiones propuestas. Una parte relevante de los incumplimientos está vinculada a vulneraciones de normas internacionales por parte de un grupo recurrente de compañías, mientras que en torno al 40% se explica por la exposición a combustibles fósiles, como carbón, petróleo y gas. Una proporción menor está relacionada con la exposición a generación eléctrica de alta intensidad en emisiones.

Por qué va más allá del mero cumplimiento normativo

Estos resultados ofrecen una primera indicación de cómo se alinean las carteras actuales con los criterios de exclusión propuestos en el marco de la SFDR 2.0. El reducido porcentaje de fondos que cumpliría los umbrales más exigentes sugiere que una parte significativa de los productos actualmente clasificados como Artículo 8 y 9 podría tener que ajustar sus carteras o reforzar sus procesos de selección si quiere alinearse con las nuevas categorías.

Esta cuestión cobra aún más importancia si se tiene en cuenta la convergencia entre la propuesta de la Comisión y las normas de ESMA sobre la denominación de fondos, que exigen que las alegaciones de sostenibilidad estén respaldadas por la composición real de la cartera. Como ya señalaba el análisis de Clarity AI en 2025, persiste una desconexión entre algunas etiquetas sostenibles y las exclusiones aplicadas en la práctica.

Aunque la entrada en vigor no se prevé antes de 2028 y el texto sigue en negociación, el impacto estratégico es inmediato. Ajustar carteras, actualizar folletos, revisar índices de referencia o adaptar la comunicación con inversores son procesos que requieren tiempo, coordinación interna y una gobernanza sólida. Además, un régimen de exclusiones más exigente exige datos fiables a nivel de emisor, seguimiento continuo de controversias y sistemas de análisis robustos, lo que puede implicar inversiones operativas adicionales.

En definitiva, no se trata solo de anticipar una futura obligación regulatoria, sino de prepararse para un cambio estructural en la forma de definir y comercializar los fondos sostenibles. Incluso si algunos aspectos de la norma evolucionan durante la negociación, todo indica que las exclusiones tendrán un peso cada vez mayor, y adelantarse será clave para evitar ajustes bruscos más adelante.

Próximos pasos para la SFDR 2.0

A mediados de este año, se espera que el Parlamento Europeo y el Consejo definan sus posiciones sobre la propuesta presentada por la Comisión. Esto abriría la puerta a que las tres instituciones entren en negociaciones en trílogo a lo largo del año. Un acuerdo político podría alcanzarse en 2027, y la nueva regulación no entraría en vigor previsiblemente antes de 2028. También será clave la publicación por parte de la Comisión de las normas técnicas de “nivel 2”, que aportarán mayor detalle sobre aspectos esenciales del reglamento, como los datos exigidos y los formatos de reporte.

Aunque el calendario pueda parecer amplio, la preparación no debería dejarse para el final. Para los fondos de Artículo 8 y 9, esto implicará revisar su encaje dentro de las nuevas categorías. En el caso de otros productos, incluidos los actuales fondos del Artículo 6, las gestoras deberán determinar si pueden optar a alguna de las tres etiquetas propuestas (Transición, Básico o Sostenible). Según la propuesta, aquellos fondos que queden fuera de estas categorías tendrían limitaciones para utilizar determinados términos relacionados con ESG o sostenibilidad en su nombre o materiales comerciales.

Comenzar este análisis con antelación permitirá aplicar los ajustes necesarios (en carteras, documentación o posicionamiento) de forma gradual y ordenada, reduciendo riesgos de ejecución, manteniendo la confianza de los inversores y mitigando posibles acusaciones de greenwashing a medida que aumente la exigencia regulatoria, dice Clarity.

Una herramienta práctica para evaluar la alineación con la SFDR 2.0

Con el objetivo de ayudar a los participantes del mercado a entender las implicaciones potenciales de la SFDR 2.0 en su estado actual, Clarity AI ha desarrollado SFDR 2.0 Check, una herramienta pública que ofrece una primera visión orientativa sobre cómo podrían alinearse los fondos con las nuevas categorías propuestas por la Comisión Europea.

A través del ISIN de un fondo, los usuarios pueden analizar su situación frente a elementos clave de la reforma, incluidos los requisitos de exclusión, utilizando los datos disponibles en la actualidad. Con este enfoque coherente y basado en datos, la herramienta permite a gestoras, analistas y otros actores del sector evaluar el impacto práctico de los cambios planteados, antes de la adopción de las normas y los estándares técnicos.

Cinco reuniones y una conclusión: cautela y espera ante el conflicto en Oriente Medio

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Pese al mensaje de prudencia que han enviado los principales bancos centrales de los mercados desarrollados tras sus reuniones de esta semana, los expertos de las gestoras internacionales consideran que, de cara al resto del año, la evolución de los tipos estará inevitablemente dominada por lo que ocurra en Oriente Próximo.

Según su visión, los bancos centrales de todo el mundo están adoptando una postura de “espera” a corto plazo, dado el riesgo de estanflación derivado del conflicto en Oriente Medio. “En los próximos meses, el impacto desigual sobre el crecimiento y la inflación en los distintos países determinará las próximas trayectorias de política monetaria”, señalaba recientemente Alessia Berardi, directora de Macroeconomía Global del Amundi Investment Institute

En su último análisis, Berardi se adelantaba a lo visto esta semana: “La Reserva Federal pospondrá, y no revertirá, la flexibilización para proteger a los hogares más vulnerables, mientras que el Banco Central Europeo se enfrentará a una disyuntiva más marcada entre inflación y crecimiento, y mantendrá su postura durante los próximos trimestres. Por su parte, el Banco de Inglaterra prolongará su pausa en el ciclo de flexibilización y en Japón, las medidas de accesibilidad de la era Takaishi deberían moderar las presiones inflacionistas, y se espera que el Banco de Japón reanude su moderada trayectoria de subidas de tipos durante el verano”.

La Fed: mayor nivel de incertidumbre 

Por su parte, la Fed -que tampoco tocó los tipos- también mandó un mensaje claro: los riesgos geopolíticos añaden un mayor nivel de incertidumbre a ambos lados de su mandato. Sin embargo, fuera de eso hubo pocos cambios en una declaración muy basada en el consenso. “En la rueda de prensa, el presidente Powell trató de ofrecer unas orientaciones prudentes y calmadas, subrayando la necesidad de no sobrerreaccionar a los acontecimientos actuales y recordando que ‘es pronto para saber cómo afectarán a los datos’ e insistiendo en que la incertidumbre es excepcionalmente elevada. También puso el acento en mantener la credibilidad en el control de la inflación, especialmente desde la óptica de las expectativas”, señala Max Stainton, estratega senior de Macroeconomía Global en Fidelity International

En su opinión, Powell dejó claro que el Comité se siente cómodo adoptando un enfoque de esperar y ver mientras se desarrolla el impacto del conflicto, y destacó la necesidad de que la inflación de bienes se modere de forma significativa a lo largo del año. “Fue explícito al señalar que cualquier sesgo hacia futuros recortes sigue estando condicionado a que ese progreso se materialice”, añade.

Para Deborah Cunningham, directora de inversiones para los mercados de liquidez global en Federated Hermes, la decisión de la Fed de mantener los tipos sin cambios sigue siendo la postura más adecuada. Según argumenta, el actual conflicto con Irán no alcanza ni de lejos la magnitud de las perturbaciones observadas durante la pandemia de COVID, ni es comparable a la crisis financiera mundial de 2008, por lo que no hay justificación para recortar los tipos en cientos de puntos básicos. 

“Al mismo tiempo, la inflación, incluso si los precios de la energía se estabilizan, sigue estando muy por encima del objetivo del 2% de la Fed. Esto deja abierta la posibilidad de una modesta subida de tipos, aunque no parece que este sea el escenario que se perfila mientras sigan avanzando las soluciones alternativas para la distribución segura de petróleo y gas o el conflicto termine en un plazo razonable”, reconoce Cunningham.

Lo que no ha pasado desapercibido son las nuevas proyecciones económicas de la Fed. En concreto, la senda mediana en el Summary of Economic Projections sigue apuntando a un recorte adicional de 25 puntos básicos tanto en 2026 como en 2027, sin cambios respecto a diciembre. Además, las previsiones de inflación se revisaron al alza —especialmente para 2026 y 2027— junto con un crecimiento algo más sólido del PIB real en 2027-2028 y a largo plazo (2,0% frente al 1,8% anterior), posiblemente reflejando ganancias de productividad relacionadas con la IA. “Esta revisión al alza ayuda a explicar por qué la tendencia central del tipo neutral a largo plazo aumentó ligeramente hasta el 2,9%-3,6% (desde el 2,8%-3,6%). Cabe destacar que ninguno de los 19 miembros del FOMC prevé subidas de tipos este año, y solo uno lo hace para 2027. En este contexto, sorprendió ligeramente que el presidente Powell señalara en la rueda de prensa que ‘se planteó la posibilidad de que el próximo movimiento pudiera ser una subida’”, coincide Martin van Vliet, miembro del equipo de Global Macro de Robeco.

BCE: intervendrá ante una crisis energética

En el caso del Banco Central Europeo (BCE), mantuvo los tipos sin cambios en el 2%, destacando un panorama de riesgos equilibrados entre la inflación y el crecimiento, así como la necesidad de seguir de cerca el conflicto en Oriente Medio. Por su parte, Lagarde destacó una demanda interna resistente y una inflación bien anclada en el objetivo, pero reiteró la disposición a intervenir en caso de crisis energéticas. 

Para Ulrike Kastens, economista senior de DWS, lo relevante es que el BCE ya ha incorporado los efectos iniciales del aumento de los precios de la energía en sus proyecciones de crecimiento e inflación. “Como resultado, las perspectivas de inflación a corto y medio plazo han empeorado significativamente y las previsiones de inflación subyacente también han sido revisadas al alza”, matiza. 

“Las nuevas proyecciones muestran una inflación ligeramente más elevada y persistente por encima del objetivo a medio plazo, mientras que las estimaciones de crecimiento se han revisado a la baja, reflejando el impacto negativo del aumento de los precios de la energía sobre la renta real. La orientación del BCE ha resultado menos restrictiva de lo que esperaba el mercado, manteniendo un enfoque flexible y decisiones tomadas reunión por reunión”, añade Antonella Manganelli, consejera delegada de Payden & Rygel para Europa.

Un aspecto relevante es que aunque la presidenta Lagarde destacó las diferencias con respecto a 2022, también dejó claro que el BCE haría todo lo necesario para garantizar la estabilidad de precios a medio plazo. En opinión de Konstantin Veit, gestor de carteras de PIMCO, el BCE estará atento a los efectos indirectos sobre la inflación subyacente y seguirá muy de cerca las expectativas de inflación. 

“Por ahora, solo esperamos un discurso restrictivo, pero creemos que el umbral que debe superar el BCE para ignorar por completo un periodo de inflación superior al objetivo es algo más alto que antes de 2022. Unas condiciones de partida diferentes, una política monetaria menos anclada a un escenario central y una menor dependencia de los modelos macroeconómicos podrían dar lugar a un BCE más flexible. Si el BCE decidiera actuar a lo largo de este año, a día de hoy no prevemos que suba los tipos más allá de lo que ya se descuenta en los mercados”, concluye Veit.

El BoE: unanimidad 

En línea con el resto de instituciones monetarias, el Banco de Inglaterra (BoE) ha mantenido los tipos al 3,75% a la espera de ver el impacto de la guerra de Irán. “Hubo un tiempo en que parecía seguro que BoE redujera los tipos en esta reunión, pero, dado el conflicto con Irán, no es de extrañar que la institución haya decidido mantenerlos. Lo que llama la atención es que todos los responsables de la política monetaria votaron a favor de mantener los tipos sin cambios, lo que demuestra que incluso los miembros más moderados del comité quieren ver cómo evoluciona este conflicto antes de volver a bajarlos”, reconoce Luke Bartholomew, economista jefe adjunto de Aberdeen Investments.

Según Bartholomew, dado que los datos sobre el mercado laboral muestran que el crecimiento salarial sigue moderándose, sin duda hay argumentos de peso para bajar los tipos en algún momento. “Ahora que las perspectivas de inflación parecen más complejas, el BoE se centrará en mantener a raya las expectativas inflacionistas. Así pues, aunque el obstáculo para volver a las subidas de tipos es muy alto, la economía podría enfrentarse a una larga espera hasta la próxima bajada”,  

Según los expertos, la combinación de las subidas de los precios de la energía impulsadas por factores geopolíticos, los riesgos de inflación más persistentes y la comunicación cautelosa del Comité de Política Monetaria (MPC) ha eliminado prácticamente la posibilidad de una bajada de tipos en marzo. “El mensaje ha sido de fuerte dependencia de los datos y mayor vigilancia, en línea con la exclusión por parte del mercado de las bajadas de tipos clave en 2026”, añade Martin Wolburg, economista senior de Generali Investments.

SNB y la fortaleza del franco suizo

A esta tendencia se ha unido también el Banco Nacional Suizo (SNB), que mantuvo su tipo de interés de referencia sin cambios en el 0%, en línea con lo esperado. Según explica Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, la reciente fortaleza del franco suizo no parece suficiente para justificar un retorno a tipos de interés negativos. “Tras la reducción de las intervenciones en el mercado de divisas para debilitar la moneda a lo largo de 2025, el SNB también adoptó una postura prudente en el primer trimestre. En particular, en relación con el dólar estadounidense, es probable que sus vínculos con el Gobierno de EE.UU. influyan en este enfoque”, destaca el experto. 

En el caso de Suiza, su preocupación por el Conflicto es diferente ya que la inflación se sitúa actualmente en el 0%. “La estabilidad de precios a medio plazo está respaldada, entre otros factores, por la caída de los precios de la electricidad, la moderación de la inflación de los alquileres, la fortaleza de la moneda y un crecimiento contenido de salarios y actividad económica”, añade Rüegg. Por ello, en este contexto, es previsible que el tipo de interés del SNB se mantenga en el 0% hasta finales de 2026.

BoJ: no cierra la puerta a subidas

Por último, el Banco de Japón (BoJ) también mantuvo sin cambios su tipo oficial, dejando la referencia para el mercado monetario en torno al 0,75%. Según los expertos, lo más relevante fue que el BoJ dijo que la economía japonesa sigue recuperándose moderadamente, aunque con algunas señales de debilidad, y señaló que la inflación subyacente había estado por encima del 2%, pero recientemente ha bajado hacia el 2% por factores como las medidas del Gobierno para aliviar el coste de la energía. “El escenario fundamental para continuar con la normalización de la política monetaria y con nuevas subidas de tipos sigue siendo válido, la combinación de datos aún pendientes y el cambio en los riesgos geopolíticos sugiere un enfoque de “esperar y ver” para esta reunión”, comenta Gregor M.A. Hirt, CIO de Multi Asset en AllianzGI.

También introdujo un tono de más cautela por el entorno global y la institución monetaria destacó la volatilidad de los mercados y la subida del precio del crudo tras el aumento de tensiones en Oriente Medio, y dijo que habrá que vigilar su impacto sobre crecimiento e inflación. Sin embargo, reiteró que, si se cumple su escenario económico y de precios, seguirá subiendo gradualmente el tipo de interés.

La SEC aclara la aplicación de las leyes federales de valores a los criptoactivos

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La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha emitido una interpretación que aclara cómo se aplican las leyes federales de valores a determinados criptoactivos y a las transacciones que los involucran. Según la institución, se trata de un paso importante en los esfuerzos de la Comisión por aportar mayor claridad sobre el tratamiento que da a los criptoactivos, y complementa los esfuerzos del Congreso por codificar en una ley un marco integral de estructura de mercado. Además, la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) se sumó a esta interpretación para orientar que la CFTC y su personal administrarán la Ley de Intercambio de Materias Primas de forma coherente con la interpretación de la Comisión.

“Después de más de una década de incertidumbre, esta interpretación proporcionará a los participantes del mercado una comprensión clara de cómo la Comisión trata los criptoactivos conforme a las leyes federales de valores. Esto es lo que se supone que deben hacer los organismos reguladores: trazar líneas claras en términos claros”, ha señalado Paul S. Atkins, presidente de la SEC.

En concreto, la nueva interpretación de la Comisión proporciona una taxonomía coherente de tokens para materias primas digitales, coleccionables digitales, herramientas digitales, stablecoins y valores digitales. Además, aborda cómo un “criptoactivo no considerado valor” —es decir, un criptoactivo que en sí mismo no es un valor— puede pasar a estar sujeto a un contrato de inversión, y cómo puede dejar de estarlo.

Por último, aclara la aplicación de las leyes federales de valores a los airdrops, la minería de protocolos, el staking de protocolos y el empaquetado de un criptoactivo no considerado valor.

A raíz de ello, los participantes del mercado —desde innovadores y emisores hasta inversores particulares— deberían revisar esta interpretación para comprender mejor la jurisdicción regulatoria entre la SEC y la CFTC. 

Principales valoraciones

Según Atkins, “también reconoce lo que la anterior administración se negó a admitir: que la mayoría de los criptoactivos no son en sí mismos valores. Y refleja la realidad de que los contratos de inversión pueden llegar a su fin. Este esfuerzo sirve como un puente importante para emprendedores e inversores mientras el Congreso trabaja para impulsar una legislación bipartidista sobre la estructura del mercado, que espero aplicar junto con el presidente Selig en un futuro próximo”.

Por su parte, Michael S. Selig, presidente de la CFTC, ha señalado: “Durante demasiado tiempo, los creadores, innovadores y emprendedores estadounidenses han esperado una orientación clara sobre el estatus de los criptoactivos conforme a las leyes federales de valores y de materias primas. Con esta interpretación, la espera ha terminado. El presidente Atkins y yo estamos comprometidos con el fomento de un entorno regulatorio que permita a la industria cripto prosperar en Estados Unidos con reglas del juego claras y racionales. Esta actuación conjunta por parte de ambas agencias refleja un compromiso compartido con el desarrollo de regulaciones viables y armonizadas para esta nueva frontera de las finanzas”.

El binomio family offices y mercados privados, según el IE Family Offices Knowledge Hub

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Foto cedidaFila inferior, de izquierda a derecha: Iñigo Bengoechea, socio de Cuatrecasas; Marta Alonso Jiménez, directora general de OpenWealth; Cristina Cruz, directora del IE Center for Families in Business; Javier Villegas, director general para Iberia y Latinoamérica de Franklin Templeton. Fila superior, de izquierda a derecha: Eduard Genís, director general de Altyona; Carlos Ferrer, socio de Cuatrecasas; Pedro Gila Sánchez-Barba, director de Family Office en Vía Ágora; Paz Irazusta, socia de Cuatrecasas.

El 94% de los family offices invierte en mercados privados y, de media, el 44% de sus carteras está asignado a este tipo de activos: es uno de los datos que adelantó el IE Family Offices Knowledge Hub en un reciente evento, que reunió a los socios de la iniciativa en Madrid.

Así, IE University celebró recientemente en IE Tower, el campus vertical de la institución, una nueva sesión de la iniciativa impulsada junto a Franklin Templeton y OpenWealth (Grupo CaixaBank), IE Family Offices Knowledge Hub, con motivo de la incorporación de Cuatrecasas como nuevo partner estratégico del proyecto. El encuentro reunió a una audiencia representativa del mundo empresarial, financiero y académico. La entrada de Cuatrecasas refuerza el carácter transversal del hub, que integra visión académica, experiencia financiera y asesoramiento jurídico especializado para abordar los desafíos reales a los que se enfrentan los family offices en la estructuración, inversión y gestión del patrimonio.

La jornada estuvo centrada en uno de los ámbitos más relevantes para las familias empresarias: la inversión en mercados privados desde una perspectiva fiscal y de largo plazo, en un contexto marcado por la creciente sofisticación y profesionalización de estas estructuras de inversión. 

Cristina Cruz, directora del IE Center for Families in Business y responsable del IE Family Offices Knowledge Hub, inauguró la sesión. En su intervención, presentó los avances del estudio global sobre el papel de los family offices como inversores en los mercados privados que están desarrollando, ofreciendo una primera aproximación a los resultados de la investigación.

Entre los datos más relevantes, destacó que el 94% de los family offices encuestados invierte en mercados privados y que, de media, el 44% de sus carteras está asignado a este tipo de activos, lo que confirma su peso estratégico en las decisiones de inversión de estas estructuras. Asimismo, en línea con la temática del encuentro, subrayó que el 78% de los encuestados considera que la planificación fiscal es un elemento clave en la inversión en estos mercados, reforzando la necesidad de integrar la dimensión fiscal en el diseño y estructuración de estas estrategias.

A continuación, Javier Villegas, director general de Franklin Templeton para Iberia y Latinoamérica, compartió su visión sobre las tendencias clave para 2026 en los mercados privados y el papel que desempeñan los family offices como inversores de largo plazo. Villegas señaló: “Los mercados privados están entrando en una nueva etapa de madurez y sofisticación, marcada por el crecimiento estructural del sector, una mayor profesionalización y la apertura de nuevas vías de acceso. En Franklin Templeton atesoramos más de 40 años de experiencia invirtiendo en mercados privados a nivel global, lo que nos ha permitido desarrollar una plataforma sólida y diversificada en este ámbito. En este contexto, los family offices desempeñan un papel cada vez más relevante como inversores de largo plazo, capaces de capturar oportunidades en private equity, crédito privado, real estate e infraestructuras con un enfoque estratégico, selectivo y bien estructurado”.

Posteriormente, Carlos Ferrer e Íñigo Bengoechea, socios de Cuatrecasas, abordaron las implicaciones fiscales de la inversión en mercados privados, eje temático del encuentro, poniendo el foco en la relevancia de la estructura jurídica y la planificación tributaria en la estrategia patrimonial de las familias empresarias. En su intervención, aseveraron: “Es importante que el family office valore la participación en vehículos supervisados para optimizar su cartera de inversiones en capital privado. Las diferencias en costes fiscales pueden ser muy relevantes”.

La jornada concluyó con un panel moderado por Marta Alonso Jiménez, directora general de OpenWealth (Grupo CaixaBank), en el que participaron diversos representantes de family offices. A lo largo de la conversación se analizaron experiencias prácticas en inversión en mercados privados, así como sus implicaciones fiscales y los criterios que orientan la toma de decisiones de los family offices en estos mercados. 

Alonso destacó: “En OpenWealth creemos firmemente que la gestión patrimonial del futuro pasa por la transparencia, la independencia y la sofisticación. Participar en el IE Family Offices Hub nos permite compartir cómo estamos impulsando a los family offices en la profesionalización de sus estructuras, ofreciéndoles un servicio integral que conecta tecnología, análisis y acompañamiento experto. Nuestro compromiso es empoderar a las familias para que tomen decisiones con una visión global, fiable y alineada con sus objetivos a largo plazo”.

La iniciativa reafirma el compromiso de IE University, Franklin Templeton, OpenWealth (Grupo Caixabank) y Cuatrecasas con la generación de conocimiento riguroso y aplicado sobre los family offices y su evolución como actores relevantes en el ecosistema financiero.

“El high yield de Estados Unidos es más vulnerable que el europeo y podríamos ver impagos”

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Foto cedidaFrançois Collet, CIO de DNCA

Mientras que el mercado sigue expectante la evolución del shock de las materias primas provocado por la guerra entre Irán y EE.UU., los inversores deberían mirar más allá del corto plazo para discernir qué impacto podría tener este nuevo episodio geopolítico sobre la inflación en el medio plazo. François Collet, CIO de DNCA Investments desde octubre de 2025, descarta que estemos ante un episodio como el vivido durante la guerra de Ucrania de 2022, pero alerta sobre la necesidad de cubrirse de un posible repunte inflacionario y sobre los efectos de segunda ronda que podría traer consigo, por ejemplo sobre el crédito estadounidense. 

Durante una entrevista realizada durante la Thought Leadership Summit 2026 de Natixis Investment Managers, celebrada recientemente en París, Collet abordó cuestiones como las oportunidades en deuda soberana europea —con especial foco en España y Portugal—, o el cambio de régimen en la función de activo refugio de los bonos del Tesoro estadounidense y aportó claves sobre la asignación de activos en un contexto de inflación persistente, defendiendo una mayor diversificación más allá del modelo 60/40.

¿Cómo valora el aumento del riesgo geopolítico desde el punto de vista de un gestor de renta fija? ¿Cuál podría ser el impacto sobre la inflación a medio plazo?

El mercado ha descontado muy rápidamente la inflación a corto plazo, sobre todo en Europa. El impacto en las expectativas de inflación a un año ronda casi el 1 % en Europa, mientras que en EE.UU. es menor, en torno a los 50 puntos básicos. 

Así que creo que la hipótesis del mercado es correcta a corto plazo. Lo que aún no se ha descontado realmente es una especie de efecto de segunda ronda. Cuando se produce una crisis de las materias primas, hay un impacto directo en el IPC, pero hay muchos otros factores que tardan en manifestarse, como el precio de la gasolina, sin duda, pero también el aumento de los costes de transporte o de los billetes de avión. Todo esto también acabará teniendo un impacto en los salarios en algún momento, porque, dado que la inflación va a subir y el mercado laboral está tenso, la gente debería pedir una mayor remuneración para compensar la mayor inflación. Así que realmente creo que esto va a conducir a una mayor inflación subyacente en el futuro. La transmisión entre el IPC general y el IPC subyacente debido a las crisis de las materias primas es de aproximadamente 12 a 18 meses. Así que imagino que, en el plazo de un año, la inflación no volverá a los niveles que tenía justo antes del inicio del conflicto. 

A la luz de lo ocurrido durante la crisis de las materias primas de 2022, ¿está el BCE más dispuesto a subir los tipos de interés esta vez?

Creo que la situación es muy diferente. En primer lugar, el impacto de la crisis de las materias primas es mucho menor en lo que respecta a los precios del gas. Hay que tener en cuenta que, en 2022, el 70 % del precio de la electricidad dependía de los precios del gas. Ahora es solo del 40 %. Por lo tanto, el impacto en la electricidad debería ser, en primer lugar, mucho menor debido al aumento de las energías renovables y al hecho de que el impacto sobre el gas ha sido mucho más contenido. 

En segundo lugar, el punto de partida de la inflación es diferente. Nos encontramos en torno al 2 % de inflación frente al 4 % de 2022, y además el punto de partida de la política monetaria no es en absoluto el mismo. En aquel momento aplicábamos una política de tipos de interés negativos. Hoy en día estamos en una posición neutral.

Así que, en definitiva, lo que pienso es que el BCE tiene tiempo para evaluar el impacto a medio plazo de esta crisis inflacionaria e intentar evitar los errores del pasado, como subir los tipos demasiado tarde en 2022, pero también los otros dos errores que cometieron en 2018 y 2011. 

Dicho esto, ¿podrían subir los tipos antes de que termine el año? Claro, pero dudo que lo hagan en junio. E incluso si tienen que subirlos, creo que serán dos subidas de 25 puntos básicos, frente a los 450 puntos básicos que tuvimos en 2022. 

¿Qué repercusiones cabe esperar en los bonos soberanos?

Lo que el mercado descuenta hoy en día es, quizá, el peor de los escenarios para el BCE. Sin embargo, hay algunos países con unos fundamentos excelentes, como Portugal o España, que ofrecen valoraciones muy atractivas. Desde principios de año, un rendimiento en torno al 3,25 % ha supuesto una gran oportunidad para los bonos españoles, que se han movido dentro de un rango estrecho. No espero que eso cambie antes de que termine el año. Si se tiene en cuenta el carry y el roll down, eso supone una expectativa de rendimiento de alrededor del 4 % a 10 años, en comparación con los bonos soberanos españoles de este año, lo cual es un rendimiento bastante bueno.

Los mercados de renta fija parecen hoy bastante ajustados en muchas partes del universo, especialmente en el segmento de grado de inversión… 

Sí, bueno, es cierto que los diferenciales de crédito están ajustados. No obstante, es muy difícil imaginar un impago por parte de las empresas IG. Los fundamentales son bastante sólidos. Así que la cuestión radica más bien en el interés por comprar esos bonos que en que se desplomen debido a impagos. 

No es exactamente el mismo panorama en EE. UU., donde creo que el mercado high yield es más vulnerable y hay algunas empresas que podrían incurrir en impago. Pero no creo que pueda darse un contagio entre el crédito privado y el crédito público. Al contrario, creo que un menor interés por la deuda privada en el futuro podría reorientar algunos flujos hacia el crédito. Así que, en definitiva, no soy tan pesimista respecto al crédito público. 

Durante el último año se ha debatido mucho sobre los bonos del Tesoro estadounidense y su capacidad para seguir siendo un valor refugio. ¿Cree que siguen cumpliendo con esta cualidad defensiva?

Por desgracia, creo que la correlación negativa sostenida entre los Treasuries y la renta variable es cosa del pasado. Vivimos en un entorno de mayor inflación que en la última década. Cuando la inflación es más baja o se sitúa en torno al objetivo del banco central, puede darse esta correlación negativa, pero no es el caso cuando la inflación es superior al objetivo, y hoy en día se sitúa en el 3 %. No creo que la Fed siga aplicando una política restrictiva. Tenemos esta crisis inflacionaria. Así que, básicamente, creo de verdad que la gente debería replantearse su asignación de activos, en lugar de limitarse a cubrir una cartera de acciones con bonos del Tesoro. Eso ya no va a funcionar a largo plazo.

¿Qué sugiere para proteger las carteras de cara al futuro?

Hay que diversificar, no solo con una cartera 60-40, sino invirtiendo en bonos indexados a la inflación, en materias primas y en diferentes tipos de activos, incluyendo en criptomonedas en función del perfil del inversor. En definitiva, lo que creo es que realmente hay que repartir la inversión entre el mayor número posible de clases de activos.

Hay que tener cuidado de no invertir en productos de mala calidad, porque el sector financiero es especialista en lanzar productos con altos márgenes. Y, al fin y al cabo, el coste que se paga tiene, a largo plazo, un impacto importante en la rentabilidad. Pero en cuanto se invierte en productos bien diseñados, creo que es muy importante hacerlo.

¿Cómo está posicionando sus carteras? 

Estamos invertidos principalmente en deuda pública. Tenemos una posición larga en tipos reales europeos y en los de la periferia. También mantenemos una posición larga en bonos soberanos del Reino Unido y de Nueva Zelanda, donde observamos que las expectativas de subida de los tipos de interés son prematuras y las curvas de rendimiento, muy pronunciadas. 

Tenemos una posición fija que consiste en una posición corta en el euro y una posición larga tanto en exportadores de materias primas como en divisas asiáticas como el yen japonés, el won coreano o la rupia indonesia, también en dólar australiano. Creemos que las divisas asiáticas deberían beneficiarse de una revalorización, porque los tipos de cambio están muy infravalorados en estas economías.  

Otra posición muy importante para nosotros es la inversión en los breakevens de la inflación en EE. UU. Creemos que a la Fed le va a resultar muy difícil reducir la inflación, que se ha visto reprimida por factores a corto plazo debido al cierre del gobierno. Creo que el gasto en consumo (PCE) es un indicador más válido que el IPC. El PCE se situaba en el 3 % antes de la guerra. Creo que podríamos subir hasta situarnos entre el 3,5 % y el 4 % en los próximos 12 meses. Creo que invertir en los breakevens de la inflación, que se sitúan básicamente en torno al 2 %, es una buena cobertura.

M&G lanza la estrategia Fixed Maturity High Yield Bond a cinco años

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CanvaDavid Fancourt, gestor del fondo M&G (Lux) Fixed Maturity Bond Fund High Yield; y Alicia García, responsable de M&G en la península ibérica.

M&G Investments ha presentado M&G (Lux) Fixed Maturity Bond Fund High Yield  2031, una estrategia de renta fija a cinco años cuyo objetivo es ofrecer a los inversores la posibilidad de conseguir unos ingresos atractivos gracias a una cartera de deuda corporativa diversificada a escala mundial.  Esta nueva estrategia, basada en la experiencia adquirida por M&G en los últimos años con el lanzamiento de siete fondos de bonos de vencimiento fijo, amplía la trayectoria de la firma en este segmento. 

La deuda europea de alto rendimiento (high yield) ha comenzado 2026 con buen pie, apoyándose en unas  rentabilidades atractivas y una mejor calidad crediticia. Los rendimientos se mantienen en torno al 5% y ha  subido la calidad media de los emisores al registrarse más mejoras que rebajas en las calificaciones crediticias.  Por otra parte, la corta duración del mercado sigue reduciendo la sensibilidad a las variaciones de los tipos de  interés. La fuerte demanda experimentada en 2025 y unas mejores condiciones de financiación han creado un entorno favorable para los inversores que persiguen ingresos estables de cara a los próximos años. 

El fondo M&G (Lux) Fixed Maturity Bond Fund High Yield 2031 —que cuenta con el respaldo de una franquicia en renta fija de 160.000 millones de euros— invierte al menos el 60% de sus activos en bonos corporativos de alto rendimiento, con una asignación menor a emisores con grado de inversión. El fondo emplea un enfoque de «buy and maintain»– y se estructura en torno a un conjunto diversificado de emisores de distintas regiones y  sectores hasta su vencimiento. Aprovecha asimismo la plataforma de alto rendimiento de 12.800 millones de euros de M&G, así como la experiencia de David Fancourt, gestor del M&G European High Yield Credit  Investment Fund, que cuenta con el apoyo de uno de los mayores equipos de análisis crediticio de Europa. 

Perspectiva de los gestores

David Fancourt, gestor del fondo M&G (Lux) Fixed Maturity Bond Fund High Yield 2031, destacó: «El enfoque  de vencimiento fijo nos permite captar los elevados niveles de rentas actuales para los próximos cinco años,  proporcionando a los inversores claridad sobre su potencial de ingresos. El mercado odeuda eufrece un flujo constante de emisores resilientes y de mejor calidad, así como oportunidades atractivas de nuevas emisiones. Y nosotros mantenemos un enfoque disciplinado y selectivo que resulta ideal para configurar una cartera que podamos mantener hasta el vencimiento». 

Alicia García, responsable de M&G en la península ibérica, añadió: «Los inversores en España y Portugal siguen buscando productos que ofrezcan buenos ingresos y sean fáciles de entender. Nuestra estrategia de  vencimiento fijo se ha diseñado precisamente para eso: asegurar rendimientos atractivos durante un periodo determinado e invertir en una cartera de bonos diversificada y global. De este modo, los inversores pueden ver más claramente la posible evolución de sus inversiones. Con los tipos de interés todavía en niveles atractivos,  esta estrategia representa una alternativa sólida a los productos de ahorro tradicionales». 

Mercer compra AltamarCAM para reforzar su apuesta por los mercados privados

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Foto cedida José Luis Molina y Claudio Aguirre.

Mercer, empresa de Marsh, ha anunciado un acuerdo para adquirir AltamarCAM, firma global de inversión especializada en mercados privados y proveedor de soluciones con 20.000 millones de euros en activos bajo gestión. La operación se conocido después de que Permira comunicara que su fondo Permira Growth Opportunities II había acordado la venta total de su participación del 40% en AltamarCAM a Mercer.

Desde Mercer explican que AltamarCAM se convertirá en un elemento clave dentro del negocio global de mercados privados de Mercer. Mediante la integración, Mercer aumentará de forma considerable su plataforma de mercados privados, sumando experiencia en secundarios, coinversiones, soluciones a medida y vehículos evergreen, para ofrecer a los clientes propuestas integrales en mercados privados.

La apuesta por los mercados privados de Mercer

Mercer ha estado ampliando su propuesta de valor en mercados privados, estrechando sus relaciones con los general partners y construyendo, durante más de treinta años, un historial de asesoramiento y soluciones innovadoras en activos privados para inversores. Las inversiones en mercados privados representan una parte significativa de los 692.000 millones de dólares en activos bajo gestión global de Mercer.

“A medida que los mercados evolucionan rápidamente —condicionados por una demanda y complejidad crecientes—, la innovación, el conocimiento especializado, el alcance global y el tamaño nunca han sido más determinantes. Esta combinación refuerza nuestra oferta en mercados privados para los clientes y nuestro rol como firma líder global en asesoramiento y soluciones para mercados privados”, ha señalado Michael Dempsey, presidente del área de

Inversiones de Mercer.

Sobre la operación de compra, Claudio Aguirre, cofundador y presidente ejecutivo de AltamarCAM, ha añadido: “Este es el socio ideal para AltamarCAM. Analizamos continuamente cómo optimizar y mejorar nuestro servicio a los clientes, y las capacidades complementarias que aporta esta operación beneficiará directamente a nuestros clientes y empleados. Nuestros socios senior desempeñarán un papel de liderazgo clave en el negocio combinado de mercados privados”. 

Fundada hace 22 años, AltamarCAM ha construido un negocio global de mercados privados, con más de 280 profesionales dedicados a ayudar a aseguradoras, family offices, fondos de pensiones, fundaciones, bancos y otras plataformas de gestión patrimonial en Europa y América Latina, a identificar, ejecutar y monitorizar inversiones en mercados privados.

Permira desinvierte en AltamarCAM

La operación de compra de AltamarCAM por parte de Mercer tiene una segunda pata. Según ha anunciado Permira, firma global de inversión, su fondo Permira Growth Opportunities II (PGO II) ha acordado la venta total de su participación del 40% AltamarCAM. En 2024, el vehículo adquirió una participación del 40% en AltamarCAM, acompañando a la compañía en una etapa de fortalecimiento organizativo y expansión sectorial. Desde entonces, AltamarCAM ha experimentado un crecimiento constante de sus activos bajo gestión, ha desarrollado significativamente sus estrategias de secundarios y mandatos gestionados (SMA), ha reforzado su presencia en mercados clave europeos y ha continuado consolidando su plataforma operativa y sus estructuras de gobierno para impulsar un crecimiento sostenible y escalable.

“Nuestra inversión en AltamarCAM nació del objetivo compartido de impulsar el crecimiento y la evolución organizativa de la firma. Como inversores temáticos con amplia experiencia en servicios financieros, ha sido un placer trabajar junto a Claudio Aguirre, José Luis Molina y el resto del equipo directivo en el fortalecimiento de la plataforma de AltamarCAM y en la oferta de servicios”, ha declarado Pedro López, socio y responsable de España, y Philip Muelder, socio y codirector global de inversiones en el sector Servicios en Permira.

Según reconoce Stefan Dziarski, socio y responsable de Permira Growth Opportunities, “esta exitosa desinversión valida nuestra estrategia de growth equity y nuestra capacidad para impulsar el crecimiento de compañías en el segmento mid-market a través de alianzas estratégicas centradas en el buen gobierno, la alineación de intereses y la colaboración activa. Agradecemos esta colaboración y esperamos seguir construyendo nuevas alianzas con equipos directivos y fundadores excepcionales”.

Desde AltamarCAM, Molina ha agradecido la alianza con Permira y su respaldo a lo largo de estos años. “Esta operación marca una nueva y emocionante etapa en nuestra trayectoria. En AltamarCAM analizamos continuamente cómo optimizar y mejorar los servicios que ofrecemos a nuestros clientes, y las capacidades complementarias que surgen de esta operación beneficiarán directamente tanto a nuestros clientes como a nuestros profesionales”, ha comentado. 

Desde la compañía matizan que la operación está sujeta a las condiciones habituales de cierre y se espera que se complete en el segundo semestre de 2026.

Menor crecimiento y hasta 7 décimas en la inflación: el impacto en España de un petróleo a 100 dólares

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Pixabay CC0 Public Domain

La guerra en Oriente Medio, el ataque a instalaciones gasistas y el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán han revolucionado el mercado energético, especialmente de petróleo y gas. El gas está disparado por los últimos ataques (con subidas del 70%) y el petróleo Brent ha superado en varias ocasiones los 100 dólares en los últimos días y el mundo empieza a prepararse para un escenario de energía más cara, lo que podría afectar al crecimiento. ¿Qué efectos tendrá en España, tanto en su economía como en sus mercados financieros?

Los expertos consultados hablan de un potencial menor crecimiento económico, y una inflación que podría subir entre una y siete décimas en España, con preocupación también por las subidas del gas, vital para Europa. Pero también consideran que el petróleo debería volver a niveles más bajos, de entorno a 70-80 dólares, lo que acabaría limitando el impacto. De no ser así, la volatilidad se dejará sentir en los mercados, con sectores ganadores y perdedores en bolsa, y una renta fija que sufriría en un principio, y podría ser refugio más adelante.

En el crecimiento…

Para una economía importadora de energía como España, el petróleo por encima de 100 dólares actúa como un impuesto externo sobre la economía. La razón es porque España importa la mayor parte de su petróleo, por tanto, cuando sube el precio del crudo las empresas españolas pagan más por comprar petróleo y ese dinero va a productores extranjeros: es, en definitiva, una transferencia de renta al exterior. Ese dinero sale de la economía nacional y reduce la renta disponible; los hogares pagan más por la gasolina, el transporte y los productos transportados. Por otro lado, las empresas, tienen mayores costes de producción, menores márgenes e invierten menos, describe Aurelio García del Barrio, economista y director del Global MBA con especialización en Finanzas del IEB. «Desde un punto de vista macroeconómico, el efecto agregado suele ser un menor crecimiento económico, porque baja el consumo, baja la inversión y empeora la balanza comercial», resume.

El principal efecto de un barril a 100 dólares sería un grave deterioro de la balanza comercial, destaca Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis. «Por supuesto, el impacto en el precio de gasolina, jet fuel y gasóleo cercenaría los márgenes de autónomos, aerolíneas, transportistas y ganaderos o agricultores. «Se dice con frecuencia que España está mejor posicionada que otras economías por las renovables: sin embargo, eso es incorrecto; las renovables ayudan, pero España sigue dependiendo de la importación de gas natural licuado que, incuestionablemente, sube a la vez que el petróleo y además de manera más rápida«, añade. Los sectores más afectados por un petróleo caro en España son, sobre todo, transporte (carretera, aéreo y marítimo), ciertas ramas industriales intensivas en productos petrolíferos y actividades fuertemente dependientes de movilidad (turismo y logística).

Para Guillermo Santos, socio de iCapital AF, el hecho de que el petróleo alcance los 100 dólares no es lo más relevante: la clave está en cuánto tiempo se mantiene a ese nivel y por encima. «Es evidente que España es altamente dependiente del petróleo y su subida afecta directamente al precio de la gasolina pero no se queda ahí pues hay unos 30 productos críticos para construcción, la industria y la agricultura españolas que también suben de precio», reconoce.

«El efecto sobre la economía de un barril de crudo a 100 dólares depende, lógicamente, del tiempo en que dicho precio se mantenga», coincide Rosa Duce, CIO de Deutsche Bank España. «Bajo nuestro escenario base, el conflicto podría mantenerse entre cuatro y seis semanas, lo que supone que una cierta “vuelta a la normalidad” debería de producirse a finales de abril, con un precio del petróleo en estos dos meses en torno a los 90-100 dólares, para luego bajar hacia niveles 75-80 dólares. Asumiendo este escenario, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que nuestra dependencia energética del estrecho de Ormuz es muy baja (en torno al 5% del petróleo y un 2% del gas). El efecto por lo tanto es indirecto», matiza.

«España tiene una dependencia de las importaciones de petróleo y gas de alrededor del 2% de su PIB, en línea con la media de la UE. En términos simplificados, podemos decir que tenemos más dependencia que la media a crudo y menos a gas natural y a productos refinados. Usando análisis del BCE y otras fuentes como Barclays Research, podemos aproximar que el efecto de una subida permanente del petróleo y gas de un 10% puede tener un impacto negativo en crecimiento a un año vista del 0,2%, que es muy parecido a las cifras que nos sale para la UE. Alemania e Italia se verían más penalizadas y Francia algo más protegida, por su menor peso en industria manufacturera y su electricidad con más peso en nuclear», explica Óscar del Diego, director Técnico y de Análisis de Ibercaja.

«Como para el resto de Europa, todo depende de la evolución del conflicto, más concretamente, del cierre del estrecho de Ormuz, y así del tiempo en el que el precio del crudo se mantenga en estos niveles. Si el bloqueo fuera breve (no más de un mes), se calcula que podría restarnos un 0,1%-0,2% de crecimiento este año, y aumentar la inflación en un 0,3-0,4%. Shock temporal que ni afectaría al entorno de tipos ni a la confianza», explica Marian Fernández, responsable de macro de Andbank España. Bajo escenarios menos benignos, el impacto negativo sería más marcado, no esperándose medidas de compensación desde el frente fiscal tan significativas como las vividas tras la invasión de Ucrania. Precio del crudo al que hay que sumarle la evolución del gas, vital para Europa, y otras materias también afectadas por el bloqueo, que también añaden potencial inflacionista.

Décimas en la inflación: ¿en peligro la relajación monetaria?

Y es que la situación también tiene efectos en la inflación y en las políticas de los bancos centrales, que a su vez podrían afectar al crecimiento. Los expertos hablan de subidas de la inflación en España de entre una y siete décimas y hay división entre lo que esperan del BCE (algunos, continuidad; otros advierten del riesgo de subidas de tipos). Para Ibercaja, en términos de IPC, estaríamos hablando de una subida de cuatro décimas en España y tres en la zona euro: «Recordemos que por ahora la subida del petróleo desde febrero es del 70% y del 50% año sobre año, pero nuestro escenario base es el de que el petróleo pueda volver al rango 70-80 dólares/barril en el momento en el que el tránsito por el estrecho de Ormuz se restablezca».

Para Deutsche Bank España, la subida podría ser algo menor, de entre una y dos décimas: «En general, una subida de 10 dólares en el precio de la energía podría llevar implícito un incremento de los precios en un año de 1-2 décimas, y una caída de una décima del crecimiento. Teniendo en cuenta que la economía española cerró el año 2025 con un crecimiento por encima de lo esperado, y que antes de la guerra en Oriente Medio se apuntaba ya como previsible un crecimiento del 2,2%-2,4%, el riesgo económico por lo tanto es limitado», defiende Duce.

En su escenario base, el BCE vería la actual subida de la energía como un shock temporal, y por lo tanto, mantendría los tipos de interés estables en el 2% durante todo este año. «Pero incluso en el caso de que se produjera una subida de tipos de 25 puntos básicos antes de lo previsto, el impacto sobre las familias y las empresas sería limitado, dado los actuales bajos niveles de endeudamiento», añade.

Por su parte, García del Barrio habla de tres efectos inflacionistas: directo, indirecto y de segunda ronda: «Se produce, en primer lugar, un efecto directo, una energía más cara, donde el canal más inmediato es el precio de los combustibles. El efecto indirecto está en los costes de producción, ya sean estos mismos, como el transporte, y el traspaso de las empresas, vía precio, a los consumidores. Y, por último, podríamos ver efectos de segunda ronda, ya que, de prolongarse la situación, el aumento inicial de precios puede provocar subidas salariales para compensar inflación y nuevos aumentos de costes empresariales lo que puede implicar una inflación más persistente». También destaca que, con la revalorización del dólar últimamente contra el euro, y actuar como refugio, el precio del barril se vea incrementado (en euros) también por el tipo de cambio.

Y explica que los estudios muestran que por cada 10 dólares que sube el petróleo, puede suponer una subida de inflación entre 0,2–0,3 puntos. En su opinión, una situación inflacionista obligaría al BCE a condiciones monetarias más restrictivas, con el subsiguiente impacto en el créditoy la reducción de la demanda agregada. 

«El petróleo sigue siendo la principal fuente de energía final en España (en torno al 50 % del consumo final de energía y mayoritario en transporte). Un Brent de 100 dólares durante un año se trasladaría a carburantes más caros y a mayores costes logísticos, añadiendo al menos siete décimas al IPC subyacente si se mantiene constante«, dice Lacalle. Por su parte, el gas a 55 €/MWh encarecería costes eléctricos marginales de manera muy rápida cuando el gas marque precio y aumentaría directamente la factura energética de industria y hogares.

Por su parte, Santos espera que el efecto inflacionista se quede en alguna décima en el corto plazo, «pues esta situación debería corregirse y el precio del crudo encauzarse de nuevo dentro el rango 65 – 75 dólares en el que están cómodos productores, emisores de bonos y, finalmente, consumidores».

Más volatilidad en los mercados

Ese puede ser el problema: expectativas de un petróleo más barato del que realmente será, lo que también tendrá implicaciones en los mercados. García del Barrio recuerda que la situación del petróleo obedece a tensiones geopolíticas, incertidumbre macro y riesgo inflacionario y, en este escenario, aumenta la volatilidad en los mercados globales, «donde se ven favorecidas las empresas energéticas (petroleras y energéticas), caen los sectores intensivos en combustible (aerolíneas, transporte y logística, navieras y turismo), y hay presión sobre sectores de consumo (retail, consumo discrecional y automoción)», situación que afecta asimismo a los mercados españoles. También en renta fija, advierte: «Los mercados pueden anticipar que el Banco Central Europeo mantenga tipos de interés más altos, por lo que cae el precio de los bonos (suben rendimientos). El mercado de bonos actualmente está ajustando al alza los rendimientos porque el petróleo alto presiona la inflación y reduce las expectativas de recortes de tasas. Esto hace que los precios de los bonos bajen y que los inversores exijan mayores rentabilidades como compensación por riesgos inflacionarios», añade.

Duce espera que la volatilidad persista mientras dure el conflicto, pero «luego deberíamos ver una vuelta a los niveles pre-bélicos, dado que si el impacto económico en la economía es limitado, también lo será en los mercados financieros».

Santos cree, que en función de la duración de las tensiones del mercado del crudo, «veremos ulteriores caídas en las bolsas, pues los mercados descontarán menor crecimiento y menores ganancias corporativas por ese mayor coste de la energía, especialmente en sectores como el turismo, líneas aéreas e  industriales». En su opinión, la renta fija debería llevarse el mayor castigo de confirmarse de verdad un entorno inflacionista duradero, si bien una vez descontado ese nuevo contexto veríamos entrar dinero de nuevo en los bonos soberanos, pues ofrecerían mayores rentabilidades y servirían de refugio y fuente de rentabilidad en ese escenario de menor crecimiento.

En las carteras…

En este escenario, algunas gestoras siguen optando por la cautela en las carteras. Gescooperativo, la sociedad de inversión colectiva del Grupo Caja Rural, señala en su último informe sobre el impacto del conflicto en Oriente Medio en los mercados que su escenario central es que no debería prolongarse más allá de unas pocas semanas, explican los analistas Fernando Cano Camino y Alberto Salgado Pérez, del Área Gestión de Carteras de Gescooperativo – Banco Cooperativo. Por ello creen que el impacto será relativamente modesto en el crecimiento económico y, por ende, en los beneficios previstos para las empresas. Y ese es el motivo por el que han decidido continuar manteniendo la inversión en bolsa en los niveles donde ya la tenían.

Donde hay cambios es en renta fija: «Respecto a la renta fija europea, creyendo que el aumento de inflación que se dará (algunas décimas, quizás hasta un punto) no llevará al BCE a subir tipos, hemos decidido incrementar levemente la duración de nuestras carteras para aprovechar el repunte habido en las curvas de tipos”. No obstante, advierten de que si se produjesen noticias que cuestionen ese escenario (por ejemplo, la destrucción permanente de refinerías clave en países productores), “los mercados podrían volver a reaccionar con fuertes episodios de aversión al riesgo”.