DNCA Finance, sociedad de gestión de activos afiliada a Natixis Investment Managers, ha completado la composición de su equipo de inversión en renta variable europea blend, apenas unos meses después del traslado a Madrid de Fabio Di Giansante y Lorenzo Angelini. Según explican, el equipo está integrado ahora por cuatro gestores de carteras, tras la incorporación de Keith Jackson en julio y el traslado de Olivier Habault de París a Madrid el 1 de septiembre.
Bajo la dirección de Fabio Di Giansante, el equipo ha desarrollado una experiencia compartida basada en un enfoque blend de inversión en renta variable europea y gestiona más de 2.000 millones de euros en activos bajo gestión, principalmente a través de mandatos discrecionales y estrategias especializadas en renta variable de la eurozona y europea.
Un equipo complementario
El equipo con sede en Madrid reúne ahora a Fabio Di Giansante, Lorenzo Angelini, Olivier Habault y Keith Jackson, que aportan trayectorias y conocimientos complementarios en inversión y análisis de renta variable europea. Según indican, la incorporación de Keith Jackson refuerza especialmente la experiencia del equipo en renta variable europea de gran capitalización. Antes de incorporarse a DNCA Finance, Keith Jackson trabajó durante más de ocho años en Amundi Asset Management, en Dublín. Desde 2023, desempeñaba el cargo de gestor de carteras especializado en renta variable europea de gran capitalización (Portfolio Manager – Large Cap European Equities), desde el que co-gestionaba estrategias de renta variable europea de gran volumen. Anteriormente, ocupó puestos como analista de renta variable europea y analista de estrategias de renta variable long/short. Keith Jackson es titular de la acreditación CFA y censor jurado de cuentas. Desde la firma aclaran que con el traslado de Olivier Habault de París a Madrid, el equipo dispone ahora de una estructura local plenamente operativa para impulsar el desarrollo de su especialización en renta variable europea.
Basadas en un enfoque blend, estas estrategias combinan la búsqueda de empresas con perspectivas de crecimiento atractivas con la identificación de oportunidades de inversión en los mercados de renta variable europeos. “Tras la llegada de Fabio Di Giansante y Lorenzo Angelini a Madrid, damos ahora otro paso importante con la formación de un equipo integrado por cuatro gestores de carteras. La incorporación de Keith Jackson y el traslado de Olivier Habault permiten reunir en Madrid todos los conocimientos necesarios para seguir desarrollando nuestras estrategias de renta variable europea. El equipo combina trayectorias complementarias con una amplia experiencia en los mercados europeos, lo que supone una verdadera ventaja para nuestros clientes”, ha señalado François Collet, director de Gestión de Inversiones de DNCA Finance.
Por su parte, Fabio Di Giansante, gestor de carteras y responsable del equipo de inversión con sede en Madrid, ha añadido: “Después de haber trabajado con Keith durante muchos años, conozco de primera mano la profundidad de su experiencia inversora y la calidad de su enfoque. Su especialización en renta variable europea encaja perfectamente con nuestra filosofía de inversión y complementa las capacidades que ya estaban presentes en nuestro equipo de renta variable europea Blend. Ahora que el equipo está plenamente establecido en Madrid, contamos con todos los elementos necesarios y estamos preparados para centrarnos en la siguiente fase de desarrollo de nuestras estrategias de renta variable europea”.
La formación de este equipo refuerza aún más la plataforma europea de DNCA Finance y su presencia entre clientes y socios en España, en colaboración con los equipos comerciales de Natixis IM en España, dirigidos por Sophie del Campo. Con los cuatro gestores de carteras ya establecidos en Madrid, DNCA Finance continúa desarrollando su especialización en renta variable europea y reafirma su ambición de aprovechar las capacidades de sus equipos locales para impulsar su crecimiento en los mercados europeos.
Foto cedidaAlec Murray, Head of Client Portfolio Management en la Franquicia de Pioneer Investments de Victory Capital, equipo gestor del Amundi Funds US Pioneer Fund.
Alec Murray, Head of Client Portfolio Management en la Franquicia de Pioneer Investments de Victory Capital, equipo gestor del Amundi Funds US Pioneer Fund, es claro con respecto al sector tecnológico: está barato y presenta oportunidades atractivas de inversión. Incluso, en sectores complementarios, como materiales, industria y utilities. Murray es el especialista de Amundi Fund US Pioneer Fund, “básicamente una réplica de un fondo mutuo estadounidense, el Pioneer Fund”, el segundo fondo mutuo más antiguo de los Estados Unidos ya que nació en 1928 de la mano de Philip L.Carret, un mentor de Warren Buffett. Murray desveló que desde su creación en 1928 hasta finales del mes pasado, el Pioneer Fund ha superado al índice S&P 500 en más de un 2% anual, después de comisiones, lo que le lleva a concluir que “este es un ejemplo del valor de la gestión activa a largo plazo”.
¿Cuál es su opinión en términos generales del mercado de valores estadounidense?
Hasta final de año, creemos que el mercado estará turbulento. Primero, por la estacionalidad, ya que septiembre es históricamente el peor mes del año para el S&P 500. A esto se suma el conflicto en Oriente Medio, las subidas de tipos de la Reserva Federal, la preocupación por el gasto en IA y el déficit federal estadounidense. Si a todos esos factores le sumamos la estacionalidad habitual, tenemos la receta perfecta para un periodo bastante complicado de aquí a fin de año. No esperamos una corrección drástica, pero creemos que habrá mayores fluctuaciones en el mercado que las del último año. Esa es nuestra previsión a corto plazo. Para el medio y el largo plazo, somos muy optimistas respecto a la renta variable americana. Principalmente, debido al crecimiento de las ganancias, que sigue siendo excepcional, muy por encima del resto del mundo. Prevemos que esta tendencia va a continuar.
Su fondo tiene una sobreponderación en el sector tecnológico. ¿Por qué?
Hasta hace unos meses teníamos una infraponderación en tecnología con respecto al índice de referencia, y ahora hemos pasado a una sobreponderación. En resumen, la tecnología está barata. La mayoría de la gente piensa que las acciones tecnológicas en Estados Unidos son caras, pero si se observan las ganancias estimadas para el sector tecnológico en 2027, el múltiplo PER para ese año es de 18 veces, mientras que el ratio para el conjunto del S&P 500 también es de 18 veces. Por lo tanto, en primer lugar, si las cifras son correctas, el S&P cotiza en línea con el promedio histórico para las cifras del próximo año, lo que significa que no es barato, pero tampoco caro. La tecnología casi siempre cotiza con una prima respecto al mercado general, y las cifras muestran que ahora cotiza en línea con el mercado. Si se adoptara un enfoque más conservador y se comparan las cifras de este año, observamos que el sector tecnológico cotiza con una prima de tan solo el 20% respecto al mercado general. Por lo tanto, nuestra sobreponderación en tecnología se debe a que, en términos de valoración, es uno de los sectores más atractivos del mercado actual. Obviamente, cuenta con un sólido respaldo en cuanto al crecimiento de las ganancias.
¿Cómo valora esos fundamentales del sector tecnológico?
Son extremadamente sólidos. Excelentes. El próximo año, el mercado general debería crecer un 15%, y el sector tecnológico, el doble de rápido. Por lo tanto, las perspectivas de crecimiento de las ganancias para el sector tecnológico y los fundamentos de las empresas tecnológicas son excepcionalmente sólidos.
Entonces, ¿estás totalmente en desacuerdo con la parte del mercado que piensa que hay una burbuja en el sector tecnológico?
No hay absolutamente ninguna burbuja en tecnología en términos de valoración. La última gran burbuja tecnológica fue la de las puntocom. Entonces, las acciones tecnológicas cotizaban a 60 veces las ganancias, frente a las 30 veces del mercado general. Ya hablamos de eso en las cifras del próximo año es una relación uno a uno. Por lo tanto, en términos de valoración, la tecnología no presenta en absoluto una burbuja. Desde una perspectiva de valoración, no nos encontramos en una burbuja tradicional. La cuestión es si estamos en una burbuja de beneficios, porque si es así, y esta estalla, lo que ahora parecen valoraciones relativamente atractivas resultarán ser valoraciones muy elevadas. La pregunta clave es: ¿estamos ante una burbuja de ganancias o no? Obviamente, no sabemos si estamos ante una burbuja de beneficios, pero, por lo que observamos, el gasto relacionado con la IA se mantiene intacto. Y, francamente, está previsto no solo para este año, sino también para 2027. Además, si observamos el mercado en general, la economía también está funcionando bien. Aunque existe un aumento en la inversión en tecnología para la IA, también hay inversión no directamente relacionada con la IA que está teniendo un buen desempeño. Por lo tanto, desde nuestra perspectiva, no, no estamos en una burbuja desde el punto de vista de la valoración.
¿Y en qué otros sectores ves oportunidades?
En tres sectores: industria, materiales y servicios públicos. En cierta medida, se trata de sectores que ofrecen coberturas contra la inflación gracias a su orientación hacia activos tangibles. Por ejemplo, el sector de los materiales es un sector de productos básicos. Pero la razón principal es que en esos sectores hay empresas dedicadas a la construcción de infraestructura eléctrica relacionada con la IA. Vamos a necesitar más electricidad en la mayor parte del mundo y, teniendo esto en cuenta, existen varias empresas industriales y de materiales que están en una posición ideal para beneficiarse de ese aumento en la demanda de electricidad. Por ejemplo, la demanda del sector eléctrico en Estados Unidos durante las últimas dos décadas prácticamente no ha crecido. Pero ahora lo hace al 3% anual. El sistema no estaba diseñado para un crecimiento de la demanda, así que, ya estábamos al límite de capacidad. Esto beneficia a las empresas industriales y de materiales y, en definitiva, a las utilities. España ya pasó por esto y básicamente dijo: “si van a construir un centro de datos, necesitan traer su propia energía” y eso es lo que va a empezar a suceder en Estados Unidos. Generar tu propia energía significa que tienes que encontrar un productor de energía independiente; instalar turbinas de gas natural; construir una red eléctrica… todas estas empresas en estos sectores deberían ser grandes beneficiarias de este gasto relacionado con la electricidad, por eso nos gustan tanto estos sectores.
¿La cartera de acciones es diversificada o concentrada?
Te diría que es focalizada, pero podría ser una combinación de ambas. Normalmente tenemos entre 40 y 50 nombres en cartera, una pequeña fracción de los integrantes del S&P 500. También invertimos en todos los sectores que nos interesan. Por lo tanto, nuestra cartera cuenta con una exposición muy diversificada. Esto nos permite diferenciarnos, ya que, en realidad, los inversores tienen opciones. Pueden indexar su exposición directamente al índice S&P 500 prácticamente sin coste. Así que, si van a invertir con nosotros, necesitamos diferenciarnos lo suficiente como para tener la oportunidad de obtener mejores resultados con el tiempo. Por eso necesitamos estar lo suficientemente diversificados para mitigar el riesgo. Así que nos centramos en un objetivo concreto sin descuidar la diversificación.
¿Y cómo se logra una selección diversificada con tan solo unas pocas acciones?
Invertimos en prácticamente todos los sectores, y así conseguimos la diversificación. Lo segundo que hacemos es limitar el tamaño absoluto de las posiciones, en la mayoría de los casos, al 6% de la cartera. Además, no solo limitamos el tamaño absoluto de las posiciones, sino también el tamaño de las posiciones activas, lo que significa que no realizamos grandes apuestas en valores individuales, sino que distribuimos esas apuestas entre 40 y 50 acciones.
¿Es frecuente la rotación de la cartera?
Sí, renovamos a menudo la cartera, tenemos una rotación del 75% de media. El S&P 500 es la clase de activo más eficiente del planeta, ya que está compuesto principalmente por acciones de gran capitalización, muy conocidas y con gran volumen de seguidores. Este mercado es extremadamente líquido y eficiente. Por lo tanto, la única forma de agregar valor es aprovechar las distorsiones de precios, que suelen ocurrir durante períodos de volatilidad del mercado. Porque cuando los mercados se vuelven volátiles, suele haber un componente emocional. Algunos inversores venden simplemente por miedo en episodios de bajada del mercado. Históricamente, hemos aprovechado esa oportunidad para invertir en acciones que caen por razones ajenas a los fundamentales. Hay que ser proactivo. Esta cartera ha superado a otras durante o después de cada período importante de volatilidad del mercado bursátil en los últimos 10 años.
¿Y qué tendencias ve para la volatilidad?
Por lo general, los mercados son volátiles cuando la Reserva Federal sube las tasas de interés. Claramente, la Reserva Federal aún no ha terminado este ciclo y tenemos enfrente el problema de Oriente Medio, que no parece que vaya a resolverse pronto. Hay muchas razones para creer que la volatilidad se mantendrá alta. Nos gusta la volatilidad. Si no hay mucha volatilidad, las cosas no cambian mucho y, por lo tanto, no se presentan oportunidades.
¿Cómo gestionan el riesgo?
Lo gestionamos de tres maneras: a nivel de valores, sector y cartera. A nivel de valores, tenemos un requisito de valoración estricto: solo compramos acciones que, según nuestro cálculo de valor intrínseco, es decir, el valor real de la acción, tengan en el escenario base el doble de potencial de riesgo al alza que a la baja si las cosas van mal. Tomemos como ejemplo un fabricante de teléfonos. Podríamos tener un caso base en el que el ciclo de vida del producto es bueno y venden muchos teléfonos, en comparación con el peor escenario, que lancen un nuevo teléfono por 2.000 dólares y los usuarios decidan no comprarlo y opten por otra marca, dando lugar a resultados decepcionantes. Por lo tanto, la principal forma en que gestionamos el riesgo es limitando la inversión cuando consideramos que el potencial alcista de la acción es mucho mayor (al menos el doble) que su potencial bajista en caso de que se produzca el peor de los escenarios. La segunda forma en que gestionamos el riesgo es a nivel sectorial, limitando la exposición de un sector a un margen de más o menos el 10% con respecto al índice S&P 500. Esto significa que nuestro perfil de riesgo se basa principalmente en la selección de valores individuales, más que en la asignación sectorial. Y a nivel de cartera, tenemos dos herramientas de riesgo diferentes: una de ellas descompone el error de seguimiento y nos permite no solo comprender nuestro perfil de riesgo, sino también limitarlo. Tenemos requisitos específicos de error de seguimiento para la cartera que está en riesgo. Y finalmente, tenemos un modelo de factores, para comprender las correlaciones de las compañías con el mercado y evitar asumir riesgos no deseados.
¿Cómo se aplican los criterios de sostenibilidad en el fondo?
De dos maneras. Primero, tenemos un conjunto de exclusiones. No invertimos en empresas de fracking, armas controvertidas, carbón, alcohol, juegos de azar y tabaco. Pero la mayor parte de la integración de la sostenibilidad ESG se produce en el proceso de análisis fundamental. Por ejemplo, estábamos invirtiendo en una empresa industrial que en realidad es una constructora. Y uno de los factores importantes en la construcción, o dos de ellos, es la seguridad y las emisiones. Su trabajo consiste en obras de construcción muy complejas para servicios públicos, lo cual también es muy peligroso. Por eso, dedicamos mucho tiempo a comprender, junto con el equipo directivo de la empresa, sus protocolos de seguridad, los incidentes que habían ocurrido y las medidas que estaban tomando para mitigarlos. Afortunadamente, esta empresa invirtió mucho tiempo en seguridad, ya que eran conscientes de que un error podría acarrearles graves problemas. Priorizaron la seguridad y, como resultado, su perfil de seguridad y su perfil ESG fueron muy sólidos. En cuanto a las emisiones, les resulta un poco más difícil porque fabrican camiones que funcionan con diésel. Con el tiempo, pueden cambiar sus combustibles y marcharse, pero lleva tiempo.
¿Qué tienen en común el esquí y la gestión de activos? Parece un chiste, pero es un paralelismo real que ha establecido Iwan Deplazes, apasionado de este deporte y Head of Asset Management en Zürcher Kantonalbank, la matriz de Swisscanto: “La pasión por el esquí es bastante parecida a la pasión que veo en torno a la gestión de activos. Tienes que amar lo que haces; de otra manera, no tendrás éxito. En el esquí, es muy importante comprobar la equipación antes de salir, revisar las condiciones atmosféricas y adaptar tu forma de esquiar en función de la visibilidad que haya en la pista. En el asset management, necesitas ser muy adaptativo para mantener el control de las carteras todo el tiempo”. Finalmente, añade el experto, tanto en el esquí como en la gestión de activos, la performance viene de “una actuación excelente en términos ajustados al riesgo”.
Una forma diferente de entender el propósito de la gestión de activos
Esta visión se extiende también a la manera en que Swisscanto entiende su papel en la economía. Deplazes explicó en una presentación con medios internacionales en la sede de Zurich de la compañía que el propósito de la gestión de activos es conectar a quienes disponen de capital con las personas e instituciones que necesitan financiación para desarrollar sus negocios. A través de fondos de inversión y mandatos discrecionales, las gestoras facilitan ese encuentro entre ambas partes, aunque, a diferencia de los bancos tradicionales, no cuentan con un balance propio.
Para el directivo, esta función convierte a la industria en un pilar económico cuya influencia va más allá de la rentabilidad de las carteras. Las gestoras no solo canalizan el ahorro hacia las empresas, sino que también ejercen sus derechos como accionistas. “También somos responsables de votar y de dialogar con las empresas. Eso es muy importante”, subraya.
Por ello, Deplazes considera que el peso de la gestión de activos en la economía y en la sociedad está infravalorado. Su responsabilidad no se limita a ofrecer soluciones de inversión a los clientes, sino que incluye valorar las consecuencias de sus decisiones sobre las empresas y las instituciones que reciben ese capital. Esta perspectiva forma parte del enfoque de Swisscanto, que integra el análisis de sostenibilidad en su proceso de inversión y busca que las decisiones financieras tengan en cuenta tanto sus implicaciones económicas como su impacto a largo plazo: «Somos una gestora diferente», insiste.
Orgullosamente suizos, pero cada vez más europeos
Swisscanto es una firma orgullosamente suiza, pero con ambición de crecer y expandirse por territorio europeo. España ha sido el último hito de la compañía, con la apertura de la oficina madrileña en 2025 bajo el mando de Gonzalo Ramón-Borja Álvarez de Toledo. En un año, la sucursal española ha pasado de abrir con 20 millones de euros a 95, un crecimiento que en términos porcentuales se sitúa casi en el 370 %. El equipo se ha ampliado con las incorporaciones al equipo de ventas de Antonio Feito y, más recientemente, de Rafael Segovia.
España es, en términos de volumen, el mercado más relevante para la firma fuera de Suiza. Sus activos en las delegaciones de Alemania e Italia (donde se abrió oficina en Milán en 2024) ascienden, respectivamente, a 10,19 y 2,15 millones de euros. “Son números muy respetables y tenemos la intención de incrementar nuestros recursos en cada uno de estos mercados”, destaca el director de Asset Management. La firma también cuenta con presencia en Luxemburgo, donde está domiciliado el 21 % de su gama de fondos.
La filosofía de crecimiento es muy clara, como explica Deplazes: “No tenemos por qué intentar tener éxito en mercados extranjeros donde no somos la mejor solución. Necesitamos ser un jugador local muy fuerte para tener éxito también en otros mercados, y es por eso probablemente que nos haya llevado tanto tiempo salir de Zúrich. Pero, cuando decimos que sí a un mercado nuevo, lo hacemos para la década futura”.
La firma está actualmente inmersa en la ejecución de su plan estratégico a 2028, que incluye una profunda investigación para determinar cuál podría ser el siguiente mercado europeo al que dar el salto, considerando sus capacidades, su gama de productos y las necesidades de los inversores de cada país. “Nuestro objetivo no es tener tantos canales de distribución como sea posible, sino ser lo más eficientes que podamos”, aclara Deplazes.
El Head of Asset Management evita hablar de países concretos, pero sí afirma que es “bastante seguro” que la expansión se circunscriba a territorio europeo: “Hay otras oportunidades dentro de Europa. Al contar con un banco de capital de Zúrich como respaldo, estamos mucho más familiarizados con este tipo de mercado”.
Una manera propia de entender la inversión
Zürcher Kantonalbank es una institución financiera con 156 años de historia, propiedad del cantón y con un rating AAA para los 622.000 millones de euros con los que cuenta en su balance. La oficina central de la firma, sita en Zúrich, está apenas a unos metros andando de la sede del BNS, el banco central de Suiza. En su misma acera hay una estatua de un rinoceronte que simboliza la solidez y resistencia como entidad financiera de la compañía. El experto da algunos números más para terminar de ubicar a Swisscanto: Suiza es el tercer mayor mercado por tamaño, y la gestora helvética es el segundo mayor proveedor dentro de Suiza (con una cuota de mercado del 10,6 %), solo por detrás de UBS. Además, considerando por separado los activos institucionales, se sitúan como la gestora número 13 en términos de sostenibilidad en Europa.
Deplazes lleva en la entidad desde 2007 y ha liderado el proceso de expansión internacional de Swisscanto, que fue adquirida por el banco en 2015 y ha ido creciendo hasta contar con un equipo de 290 profesionales. Hoy, Swisscanto cuenta con un patrimonio de 380.000 millones de euros repartidos en una gama de 240 soluciones de inversión que se estructuran en torno a tres ejes principales: renta fija, soluciones multiactivos y renta variable temática, con un fuerte enfoque en la sostenibilidad como factor diferencial a través de un análisis propio completamente integrado en todo el proceso de inversión. De este modo, antes de tomar una decisión sobre una acción o aumentar su peso en cartera, cada gestor puede evaluar también sus implicaciones en materia de sostenibilidad. “Creemos en la sostenibilidad y analizamos su impacto antes de ejecutar las operaciones”, señala Deplazes.
Para el directivo, las personas, la rentabilidad y la sostenibilidad son los principales factores que explican el éxito a largo plazo de la firma. Lejos de considerar que sostenibilidad y performance sean objetivos contrapuestos, defiende que ambos pueden reforzarse mutuamente. “La sostenibilidad lleva 30 años formando parte de nuestra visión”, explica. Su enfoque no pretende ser dogmático, sino identificar compañías capaces de adaptarse a los cambios y prepararse para el futuro. La transformación del entorno, añade, favorece a las empresas que saben evolucionar, una capacidad que puede contribuir tanto a su sostenibilidad como a sus resultados.
Esta estrategia responde también a una demanda concreta de los inversores. Deplazes apunta que alrededor del 20 % de los clientes muestra interés por los ETF clasificados en los artículos 8 y 9 del Reglamento europeo de divulgación de finanzas sostenibles (SFDR). Aunque reconoce que no se trata de una preferencia mayoritaria, considera que representa una oportunidad relevante para las gestoras con soluciones especializadas. “No todo el mercado está interesado en este tipo de productos, pero nosotros tenemos buenas soluciones para ese segmento y podemos dejar el resto a otros”, concluye.
Foto cedidaVíctor Asensi, country head de DPAM para España y Latam.
Durante años, la deuda emergente ha sido tratada como una asignación táctica y periférica. Sin embargo, el tamaño y la profundidad alcanzados por este universo invitan a reconsiderar esa visión. Las economías emergentes representan aproximadamente el 45% del PIB mundial y cerca del 30% de la deuda global, mientras que alrededor de 70 países emiten ya en su propia moneda. Pese a ello, su presencia en las carteras europeas continúa siendo reducida.
Esta expansión de los mercados locales ha ido acompañada de una transformación cualitativa. Muchos países emergentes cuentan hoy con bancos centrales más creíbles, mayores reservas y una base creciente de inversores domésticos. Esto reduce su dependencia de la financiación exterior y ayuda a amortiguar los episodios de aversión al riesgo.
Paralelamente, la calidad crediticia media de los emergentes ha mejorado, mientras que en algunos mercados desarrollados el aumento de la deuda y los déficits fiscales ha provocado cierto deterioro. La distancia no ha desaparecido, pero sí se ha reducido.
Un punto de partida atractivo
La oportunidad actual se apoya, en primer lugar, en la rentabilidad de partida. DPAM L Bonds Emerging Markets Sustainable presentaba una TIR del 8,5%, con una duración de 4,67 años y una calidad crediticia media BBB (a cierre de agosto). Esta combinación permite capturar un carry elevado sin asumir una exposición excesiva a los movimientos de los tipos.
La TIR no debe interpretarse como una rentabilidad garantizada. Es el punto de partida antes de incorporar la evolución de las curvas locales, las divisas, el crédito y las decisiones de gestión. No obstante, constituye un colchón importante, si los tipos permanecen relativamente estables, el carry puede generar una parte significativa del retorno sin necesidad de un rally generalizado de la renta fija.
La deuda en moneda local incorpora además dos motores de rentabilidad: el bono y la divisa. Un dólar más débil suele favorecer los flujos hacia emergentes y aliviar sus condiciones financieras. Sin embargo, la tesis no debe depender exclusivamente de esa dirección. Para un inversor en euros resulta esencial seleccionar monedas respaldadas por tipos reales elevados, balances externos sólidos y políticas monetarias creíbles.
La importancia de no seguir ciegamente un índice
La gestión activa resulta especialmente relevante en un universo con elevada dispersión. Los principales índices de deuda emergente local incluyen alrededor de 19 países, concentran entre el 79% y el 85% en sus diez mayores mercados y mantienen un peso en Asia de entre el 46% y el 57%.
Esta construcción puede dejar al inversor excesivamente expuesto a una sola región y asignar más capital a los mayores emisores, no necesariamente a los países con mejores fundamentales.
DPAM L Bonds Emerging Markets Sustainable no utiliza índice de referencia. La cartera se construye mediante selección bottom-up y está formada alrededor de 260 posiciones en 40 países. Actualmente mantiene una preferencia por Latinoamérica, que representa aproximadamente el 35% de la cartera, frente a cerca del 26% en Asia. Esta decisión ha sido favorable en 2026: Latinoamérica se ha beneficiado de tipos reales elevados, monedas resilientes y menor vulnerabilidad al shock energético, mientras que numerosos países asiáticos son grandes importadores de petróleo.
Sostenibilidad como análisis de crédito soberano
El fondo, clasificado como Artículo 9, evalúa los países mediante más de 50 criterios relacionados con medioambiente, educación, salud y distribución de la riqueza, transparencia y valores democráticos. Los países considerados “no libres” o autoritarios quedan excluidos.
Al menos el 40% de la cartera debe estar invertido en el cuartil superior y no más del 10% puede situarse en el inferior. En deuda soberana, estas variables no son únicamente extrafinancieras. La calidad institucional, la cohesión social, el capital humano y la vulnerabilidad climática influyen sobre el crecimiento potencial, la capacidad recaudatoria y la sostenibilidad de la deuda.
Resultados y control del riesgo
A cierre de agosto de 2026, la clase F acumulaba una rentabilidad del 4,73% en euros. El carry y las divisas fueron los principales motores, mientras que la duración restó rentabilidad. El resultado en el año no dependió de una caída indiscriminada de los tipos.
Desde su lanzamiento en 2013, la estrategia acumula aproximadamente un 75%, frente al 23% de la referencia de mercado utilizada con fines comparativos, equivalente a unos 2,7 puntos porcentuales de rentabilidad adicional anualizada. Además, ha superado al mercado en 11 de los 13 años naturales analizados. Su máxima caída histórica fue del 12,43%, frente al 17,66% de la categoría, capturando cerca del 99% de las subidas y solamente el 75% de las caídas. Estas cifras no garantizan resultados futuros, pero muestran una asimetría favorable.
Los riesgos siguen presentes
Una inflación más persistente puede provocar nuevas subidas de las curvas locales. Una apreciación intensa del dólar endurecería las condiciones financieras y podría penalizar las divisas emergentes. También existen riesgos fiscales, políticos y de gobernanza específicos de cada país, además de una menor liquidez en determinados mercados frontera.
El shock energético añade otra capa de dispersión. Los productores latinoamericanos pueden beneficiarse de mejores términos de intercambio, mientras que los importadores asiáticos afrontan presión sobre inflación, crecimiento y balanza corriente. Asimismo, un desmantelamiento desordenado de estrategias de carry financiadas en yenes podría afectar temporalmente a monedas de elevada rentabilidad. Estos factores exigen diversificación, límites estrictos por país y divisa y una gestión prudente de la duración.
En conclusión, la deuda emergente local está dejando de ser una apuesta puramente táctica para convertirse en una posible asignación estructural dentro de una cartera global. Su tamaño, la mejora de los fundamentales y una TIR del 8,5% ofrecen una oportunidad atractiva, pero no indiscriminada. En un universo tan heterogéneo, la diferencia entre capturar el carry y asumir riesgos mal remunerados dependerá, más que nunca, de la selección activa de países, divisas y curvas.
Tribuna elaborada por Víctor Asensi, country head de DPAM para España y Latam.
La gestión patrimonial gana peso en los resultados de los grandes bancos de Wall Street. En un trimestre marcado por la volatilidad de los mercados, las elevadas tasas de interés y una actividad desigual en la banca de inversión, Citigroup, JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Wells Fargo reportaron avances en sus negocios vinculados con la administración de activos, la asesoría financiera y los servicios para clientes patrimoniales.
Los resultados publicados este martes ofrecen distintas señales sobre la evolución de la industria. Por ejemplo, Citi registró un crecimiento de 15% en los ingresos de su división Wealth y un aumento de 93% en su utilidad neta; JPMorgan reportó activos bajo gestión por 5,2 billones de dólares en su negocio de Asset & Wealth Management; Goldman Sachs elevó sus ingresos por comisiones de gestión e incentivos, y Wells Fargo aumentó tanto sus activos de clientes como sus ingresos por asesoría.
Más allá de las diferencias en sus modelos de negocio, los cuatro bancos muestran cómo la relación con los clientes y sus patrimonios puede convertirse en una fuente de ingresos que combina comisiones, intereses sobre depósitos y créditos, y servicios de inversión. Las cifras también revelan que no todo el crecimiento procede de nuevas aportaciones de dinero: la evolución de los mercados y las valoraciones de los portafolios influyen en el volumen de activos administrados.
Citi acelera la rentabilidad de su negocio patrimonial
El caso de Citigroup sobresale por la combinación de crecimiento de ingresos, captación de activos y mejora de la rentabilidad. La división Wealth generó ingresos por 3.269 millones de dólares en el tercer trimestre, un avance de 15% frente al mismo periodo de 2025. La utilidad neta alcanzó 585 millones de dólares, 93% más en términos anuales, mientras los activos de inversión de sus clientes crecieron 15%, hasta 759.000 millones de dólares.
El banco también informó entradas netas de activos de inversión por 38.000 millones de dólares, el doble de los 19.000 millones registrados un año antes. El desempeño positivo se extendió a las tres áreas que integran el negocio: Citigold y banca minorista patrimonial, Private Bank y Wealth at Work, que atiende las necesidades patrimoniales vinculadas con el entorno laboral y empresarial.
Los ingresos netos por intereses de Wealth aumentaron 20%, hasta aproximadamente 2.300 millones de dólares, mientras los ingresos no financieros crecieron 5%. La evolución refleja la importancia que mantienen tanto los depósitos y el crédito como las comisiones por servicios de inversión en el modelo patrimonial de Citi.
El avance se produjo en paralelo con una mejora de los resultados generales de la institución. Citi reportó ingresos totales de 23.845 millones de dólares y una utilidad neta de 5.245 millones, frente a 3.752 millones en el tercer trimestre del año pasado. Sin embargo, la comparación de las utilidades consolidadas requiere considerar que el resultado de 2025 incluyó un deterioro de crédito mercantil relacionado con la operación de Banamex. Excluido ese efecto extraordinario, la utilidad del banco aumentó aproximadamente 16%, en lugar de 40%.
La evolución de Wealth resulta relevante para la estrategia de Jane Fraser, presidenta y directora ejecutiva de Citi, que busca mejorar los rendimientos del banco y reforzar sus negocios con mayor potencial de crecimiento. La institución señaló que el retorno de Wealth superó 14% durante el trimestre, por encima del nivel del año anterior.
Con base en sus cifras contenidas en el reporte financiero más reciente, es muy relevante señalar que Citi no está únicamente captando activos, sino que está convirtiendo el crecimiento de su negocio patrimonial en mayores ingresos y rentabilidad. La combinación de banca privada, servicios de inversión y financiamiento permite diversificar las fuentes de ingresos y profundizar las relaciones con clientes de alto patrimonio.
JPMorgan muestra la escala de la captación de activos
JPMorgan Chase ofrece otra perspectiva sobre la expansión del negocio: la escala de su plataforma. Su división Asset & Wealth Management registró activos bajo gestión por 5,2 billones de dólares, 13% más que un año antes, mientras los activos totales de clientes llegaron a 7,9 billones, un incremento anual de 15%.
Los ingresos de la división ascendieron a 6.909 millones de dólares, 14% más que en el tercer trimestre de 2025, y la utilidad neta alcanzó 1.843 millones, un crecimiento de 11%. El banco también informó entradas netas de clientes por 263.000 millones de dólares durante el trimestre, una cifra que destaca por su magnitud y que refleja la capacidad de la plataforma para atraer recursos.
La expansión de estos negocios convive con la fortaleza de otras áreas del grupo. JPMorgan registró ingresos administrados por 50.900 millones de dólares y una utilidad neta reportada de 15.300 millones. No obstante, sus resultados generales quedaron condicionados por pérdidas en valores de inversión y un desempeño más débil de algunos segmentos de banca de inversión.
La dimensión de su negocio patrimonial muestra la ventaja competitiva que pueden alcanzar las grandes plataformas bancarias: combinar gestión de activos institucionales, asesoría a familias e individuos, soluciones de inversión y servicios de crédito. En este modelo, la escala ayuda a diversificar los ingresos y a distribuir los costos de tecnología, investigación, distribución y cumplimiento regulatorio entre una amplia base de clientes.
Para el mercado de fondos, el crecimiento de JPMorgan también es significativo porque su división reúne actividades que van más allá de la banca privada. Por ello, los 5,2 billones de dólares bajo gestión no deben interpretarse como patrimonio exclusivamente perteneciente a clientes individuales ni como recursos invertidos únicamente en fondos de inversión.
Goldman Sachs capitaliza el crecimiento de las comisiones
Goldman Sachs ofrece una lectura más directa de la relación entre los mercados de capitales y la gestión de activos. Su división Asset & Wealth Management reportó ingresos por 5.051 millones de dólares, 14% más que un año antes, mientras los activos bajo supervisión alcanzaron 4,097 billones de dólares, un incremento anual de 19%.
Uno de los movimientos más destacados se produjo en las comisiones de gestión y otros conceptos, que sumaron 3.587 millones de dólares, 22% más que en el tercer trimestre de 2025. Las comisiones de incentivos ascendieron a 587 millones, frente a 76 millones un año antes, impulsadas por distribuciones de fondos.
Estas últimas son especialmente relevantes porque muestran cómo la monetización de las inversiones puede variar según el desempeño y el ciclo de vida de los vehículos administrados. Cuando los fondos realizan distribuciones o concretan inversiones, los gestores pueden recibir ingresos adicionales; sin embargo, ese componente no necesariamente se repite con la misma intensidad en los siguientes trimestres.
Goldman Sachs también registró entradas netas por 97.000 millones de dólares en activos de largo plazo, que incluyen renta variable, renta fija e inversiones alternativas. Las entradas totales de la división, incluidos los productos de liquidez, fueron de 83.000 millones, debido a que estos últimos registraron salidas netas por 14.000 millones.
Los activos alternativos sumaron 491.000 millones de dólares bajo supervisión. Este segmento merece atención porque incluye estrategias distintas de los portafolios tradicionales de acciones y bonos, y constituye una parte importante de la oferta de inversión para clientes institucionales y patrimoniales.
En el conjunto de Goldman Sachs, los ingresos trimestrales ascendieron a 18.679 millones de dólares y la utilidad neta a 5.290 millones, con un impulso importante de la negociación de acciones. La evolución simultánea de los mercados y de Asset & Wealth Management permite observar dos fuentes de ingresos diferentes: las operaciones de mercado, sensibles al volumen y la volatilidad, y las comisiones asociadas con los activos administrados y el desempeño de los fondos.
Wells Fargo confirma el avance de los servicios de asesoría
Wells Fargo completa el panorama con un modelo en el que la gestión patrimonial convive con una gran base de clientes de banca minorista y comercial. Su división Wealth & Investment Management registró ingresos por 4.104 millones de dólares, un incremento anual de 12%, mientras los activos de clientes aumentaron 11%, hasta 2,45 billones de dólares.
Los ingresos por asesoría de inversión y otras comisiones basadas en activos alcanzaron 2.706 millones de dólares, 15% más que un año antes. La utilidad neta del segmento fue de 603 millones, un crecimiento de 19%.
Estas cifras muestran que la expansión de los servicios patrimoniales no está limitada a las instituciones que tradicionalmente han destacado en banca privada o mercados de capitales. También puede apoyarse en redes de distribución amplias, relaciones de largo plazo con clientes y servicios que integran inversiones, asesoría y financiamiento.
En el resultado consolidado, Wells Fargo reportó una utilidad neta de 5.950 millones de dólares, mientras sus ingresos totales llegaron a 21.870 millones. El crecimiento de la utilidad convivió con ingresos por debajo de las expectativas del mercado, en un contexto de presiones sobre el margen de intereses y una actividad menos favorable en algunas áreas de negociación.
La captación importa, pero también la forma de monetizar los activos
En conjunto, los reportes muestran que el negocio patrimonial tiene varias fuentes de crecimiento. La primera es la captación de recursos nuevos; la segunda, la revalorización de los portafolios cuando los mercados avanzan; y la tercera, la capacidad de generar ingresos mediante comisiones, asesoría, depósitos y crédito.
La distinción importa porque un aumento de los activos administrados no equivale necesariamente a una entrada de dinero nuevo. Las variaciones de mercado pueden elevar o reducir el valor de las carteras, mientras que las entradas netas permiten medir con mayor precisión los recursos incorporados por los clientes.
También hay diferencias entre los indicadores de los bancos. Citi agrupa negocios de banca minorista patrimonial, banca privada y servicios para clientes vinculados con su actividad profesional; JPMorgan combina gestión de activos y asesoría patrimonial; Goldman Sachs incluye una plataforma relevante de inversiones institucionales y alternativas, y Wells Fargo integra servicios de inversión y asesoría dentro de su división patrimonial.
Por ello, las cifras de ingresos y activos no constituyen una clasificación homogénea de los mayores gestores de fondos, pero sí permiten observar que las grandes instituciones están aprovechando sus relaciones con clientes para ampliar sus negocios de inversión y diversificar sus fuentes de rentabilidad.
El contexto, sin embargo, no está exento de riesgos. Los directivos de los grandes bancos advirtieron sobre la persistencia de la inflación, las tasas de interés elevadas y la incertidumbre geopolítica. Estas condiciones pueden afectar el costo de los depósitos, la actividad de los mercados de capitales, las valoraciones de los activos y las decisiones de inversión de empresas y familias.
La conclusión para la industria es que la gestión patrimonial se ha convertido en un componente estratégico de los grandes bancos, pero su crecimiento depende tanto de la capacidad para captar y retener clientes como de la evolución de los mercados y la calidad de los ingresos que generan sus portafolios. Citi destaca por la aceleración de la rentabilidad de Wealth; JPMorgan, por la escala de su plataforma y sus entradas netas; Goldman Sachs, por la expansión de las comisiones, y Wells Fargo, por el avance de los servicios de asesoría.
Para los gestores de fondos y las firmas de inversión, la señal es clara: el patrimonio de los clientes no sólo representa una base de activos, sino una relación financiera de largo plazo cuya rentabilidad depende cada vez más de combinar inversión, asesoría y servicios integrales.
La transformación eléctrica del transporte se está acelerando a medida que los vehículos eléctricos (VE) desafían, cada vez más, el predominio de los coches de gasolina tanto en la movilidad de pasajeros como en el transporte comercial. Para 2030, se espera que los motores eléctricos superen a los motores de combustión interna (ICE) en porcentaje del total de vehículos de pasajeros vendidos (véase el Figura 1).
Gráfico 1 – La adopción de vehículos eléctricos sigue creciendo a nivel global
El gráfico muestra el mercado global de vehículos ligeros por tipo de cadena cinemática (ICE = motor de combustión interna; PHEV = vehículo eléctrico híbrido enchufable; FCEV = vehículo eléctrico de pila de combustible; BEV = vehículo eléctrico de batería pura). Para 2030, la mitad de todas las ventas globales de vehículos ligeros corresponderá a sistemas de propulsión eléctricos, frente a los motores de combustión convencionales. Para 2040, se espera que esta proporción aumente hasta el 80%.
Fuente: BNEF y Robeco. 2025
Al igual que los VE demostraron el poder práctico de la electrificación para el transporte, los vehículos autónomos (VA) están haciendo lo mismo con la IA, al demostrar activamente cómo los sistemas basados en IA perciben, deciden y actúan en tiempo real y en entornos reales.
Conducción autónoma: la IA física en acción
La conducción autónoma ya no es una tecnología en fase piloto. Los servicios de robotaxi ya están presentes en grandes ciudades de EE.UU., China y Oriente Medio, y se están expandiendo con rapidez. Waymo, un operador estadounidense, cuenta actualmente con una flota de 3.000 vehículos y espera ofrecer un millón de trayectos de pago por semana a finales de 2026. Los analistas estiman que aproximadamente la mitad de los estadounidenses tendrá acceso a servicios de robotaxi en 2029. También se prevé su despliegue en Tokio y Londres.
Gráfico 2 – Las flotas de robotaxis están creciendo rápidamente
Fuente: BloombergNEF, Robeco, 2026.
VA: preparados para circular por carretera y mover cargas
Los VA no solo ahorran tiempo, también salvan vidas, y los operadores están agregando sus experiencias en carretera como prueba estadística. Los datos de 220 millones de millas sin conductor sugieren que los robotaxis de Waymo son 10 veces más seguros que los humanos. BYD, el gigante chino de los VE, también está promocionando los sistemas de seguridad a bordo de sus vehículos e incluso ofrece una cobertura de seguro por daños totales sin precedentes en caso de accidente.
El transporte de mercancías y la logística ofrecen otro canal atractivo para la adopción de los VA. Los vehículos autónomos y semiautónomos podrían ayudar a los operadores de transporte de mercancías a responder al aumento de los volúmenes del comercio electrónico y a unas exigencias de entrega más estrictas, incluso en un contexto de escasez crónica de mano de obra y de leyes más estrictas que limitan las horas de trabajo de los conductores. Los VA ya se utilizan en entornos controlados, como almacenes, puertos, minas y emplazamientos industriales. Estos entornos están proporcionando grandes volúmenes de datos de rentabilidad en el mundo real, que pueden aprovecharse para desplegar sistemas VA en vías más complejas y dinámicas.
Debajo del capó
Todo VE depende de un sofisticado ecosistema tecnológico que va mucho más allá del transporte. Los mismos procesadores de IA que impulsan la conducción autónoma también sustentan los centros de datos y la infraestructura de IA. Las capacidades de visión artificial utilizadas en los vehículos también son necesarias para la automatización industrial y la robótica. Las baterías y las tecnologías de gestión de la energía que respaldan a los VE también son la base de los sistemas de almacenamiento energético y de la modernización de la red eléctrica. La IA física representa un crecimiento estructural que abarca importantes sectores de la economía en general; un crecimiento en que los inversores en la estrategia Smart Mobility pueden participar a través de su exposición a la inteligencia de los vehículos.
Gráfico 3 – Vehículos de cambio construidos con tecnologías de nueva generación
La imagen ilustra los sensores y la capacidad de procesamiento de una autonomía de Nivel 4, Waymo (Jaguar i-Pace) Robotaxi. Los VE y los VA son plataformas de IA con gran capacidad de procesamiento sobre ruedas, que combinan chips de IA, sensores, software, conectividad y baterías. LiDAR (Light Detection and Ranging) es una tecnología de detección que emite rayos láser y crea imágenes 3D del entorno a partir del reflejo de la luz. Las compañías no forman parte necesariamente de la estrategia, ni se garantiza su futura inclusión. No se formula recomendación de compra, venta o mantenimiento alguna, y no deben extraerse conclusiones sobre la evolución futura de esas compañías. Fuente: Waymo y Morgan Stanley Research, 2026.
Diversos factores estructurales favorables respaldan el crecimiento a largo plazo
Aunque la IA física y la movilidad autónoma pueden representar la próxima fase de crecimiento, los pilares originales de la tesis de inversión siguen plenamente intactos. La electrificación sigue avanzando en todo el mundo, gracias a mejoras en la asequibilidad, la tecnología y la infraestructura. Además, la descarbonización sigue siendo una cuestión importante para las políticas públicas y la planificación corporativa. Las preocupaciones por la seguridad energética están fomentando la inversión en cadenas de suministro nacionales, sistemas eléctricos y capacidades de almacenamiento de energía.
Eso hace que la estrategia Smart Mobility sea mucho más que una temática de transporte. Se sitúa en la encrucijada de múltiples tendencias a largo plazo, lo que le permite acceder a una amplia variedad de compañías y tecnologías. El equipo de inversión pretende sacar partido de esta posición única a medida que estas tendencias convergen y se extienden por toda la economía en general. Mientras las economías sigan electrificándose, automatizándose y digitalizándose, las compañías de Smart Mobility deberían mantener un impulso sostenido a medida que se desarrollan esas tendencias a largo plazo.
Tribuna firmada por Giacomo Fumagalli, cogestor de la estrategia Robeco Smart Mobility y miembro del equipo de Inversión Temática
Bolton Global Capital refuerza su apuesta por el mercado latinoamericano con la incorporación de Julián Zidan como asesor financiero, después de una trayectoria de más de 25 años en instituciones financieras internacionales, gestión de inversiones y relaciones con inversionistas institucionales.
El ejecutivo llega procedente de EFG Capital, donde se desempeñó como director ejecutivo de Instituciones Financieras para América Latina y encabezó relaciones con instituciones de seis países de la región por más de 700 millones de dólares. Su experiencia abarca Chile, Costa Rica, Honduras, México, Panamá y Perú, mercados en los que desarrolló vínculos con entidades financieras e inversionistas.
Su incorporación se produce en un momento en que Bolton busca ampliar su red de asesores independientes y fortalecer sus capacidades para atender a clientes con necesidades patrimoniales internacionales. La firma, fundada en 1985, reportaba más de 19.000 millones de dólares en activos de clientes, 55 oficinas afiliadas en el mundo y 135 asesores financieros a mayo de 2026, de acuerdo con información corporativa.
La cifra de 700 millones de dólares corresponde a las relaciones institucionales que Zidan encabezó en su anterior posición, y no necesariamente a activos que trasladará a Bolton con motivo de su contratación.
«Julián aporta una combinación excepcional de conocimiento de los mercados institucionales, sólidas relaciones en toda América Latina y un enfoque centrado en el cliente», señaló Steve Preskenis, CEO de Bolton Global Capital, quien destacó su experiencia en distintos mercados y su capacidad para asesorar a inversionistas sofisticados.
A la gestión patrimonial independiente desde la banca institucional
Antes de incorporarse a Bolton, Zidan pasó más de una década en Crédit Agricole Corporate & Investment Bank. En esa institución ocupó, entre otras responsabilidades, la dirección ejecutiva y la jefatura de Instituciones Financieras para América Latina, desde donde construyó y dirigió el negocio regional de la entidad.
Su trabajo comprendió asesoría en estrategias de inversión, financiamiento, liquidez y administración de riesgos, áreas que le permitieron desarrollar una perspectiva amplia sobre las necesidades de bancos, fondos de pensiones y otros participantes institucionales.
Su trayectoria también incluye responsabilidades ejecutivas en Banco Santander México, Citibank Private Bank e ING. En Santander estuvo al frente de las ventas institucionales y de fondos de pensiones privados, mientras que en ING se desempeñó como director de inversiones —CIO, por sus siglas en inglés— y administró una cartera de fondos de pensiones de aproximadamente 1.300 millones de dólares.
La combinación de experiencia institucional, conocimiento de los mercados regionales y contacto con clientes de alto patrimonio constituye uno de los principales elementos de su perfil profesional. Su incorporación también ilustra una vía de expansión para las plataformas independientes: atraer ejecutivos con experiencia en grandes entidades financieras que buscan desarrollar su actividad dentro de estructuras con mayor flexibilidad operativa.
Zidan explicó que su decisión responde a la posibilidad de combinar su experiencia institucional con una plataforma independiente de alcance global.
«La plataforma independiente de Bolton, su perspectiva global y su compromiso de dar prioridad a los asesores y a sus clientes se alinean perfectamente con la forma en que siempre he abordado este negocio», afirmó.
Una plataforma con alcance internacional
Bolton Global Capital opera como broker-dealer independiente registrado ante la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera de Estados Unidos (FINRA) y miembro de la Securities Investor Protection Corporation (SIPC). Los servicios de asesoría de inversiones se prestan a través de Bolton Global Asset Management, entidad registrada ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).
La firma ofrece acceso a los mercados financieros estadounidenses y globales, además de servicios de gestión patrimonial para clientes nacionales e internacionales. Su modelo busca dar soporte operativo y tecnológico a asesores que desarrollan sus propias relaciones con los inversionistas, en particular aquellos con patrimonios y necesidades financieras que trascienden las fronteras de un solo país.
En septiembre de 2026, Bolton anunció la selección de la plataforma tecnológica Black Diamond Wealth Solutions, de SS&C, para respaldar la expansión de su red de asesores y fortalecer las herramientas de gestión de carteras, elaboración de informes y atención a clientes.
La llegada de Zidan se suma a ese proceso de crecimiento. Para la firma, su experiencia en seis mercados latinoamericanos y sus antecedentes en instituciones financieras internacionales representan recursos para ampliar su actividad en una región donde los inversionistas y las familias con patrimonio elevado recurren a estructuras de inversión y asesoría cada vez más internacionales.
Zidan es licenciado en Administración de Empresas con especialidad en Finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y cuenta con las licencias Series 7 y 63 de FINRA.
El legendario Warren Buffett ha dejado la operación cotidiana de Berkshire y, de alguna manera, los mercados se han quedado sin un referente que por años los acompañó; sin embargo, la industria financiera tiene muchas otras figuras que transformaron la forma de entender el riesgo, el valor, los mercados y la construcción de patrimonio.
Ahora que Berkshire Hathaway ha entrado formalmente en una nueva etapa —Buffett fue nombrado presidente emérito el 18 de septiembre y Greg Abel mantiene el puesto de CEO— aparece una pregunta inevitable: ¿quiénes son las otras figuras que han construido escuelas de inversión capaces de trascender sus propios resultados? La respuesta no está en buscar otro Buffett.
De hecho, quizá esa sea la principal lección: el mundo de las inversiones no tiene una sola fórmula, tiene distintas escuelas: value investing, inversión macro, crédito, análisis cuantitativo, crecimiento, activismo corporativo y selección global de acciones.
Algunas de estas figuras administraron fondos durante décadas; otras construyeron instituciones; algunas se retiraron hace años y otras continúan participando activamente en los mercados. Pero todas dejaron algo más que una cuenta de resultados: una manera de pensar que sigue siendo estudiada por inversionistas profesionales. Estas son algunas de esas otras leyendas.
Peter Lynch: encontrar oportunidades donde otros no miran
Si Buffett convirtió el value investing en una filosofía casi universal, Peter Lynch hizo algo distinto: consiguió que millones de inversionistas comunes entendieran que la observación cotidiana también podía convertirse en una herramienta de análisis. Lynch dirigió el Magellan Fund de Fidelity entre 1977 y 1990. Durante esos 13 años, el fondo obtuvo un rendimiento anual promedio de 29,2%, frente a 15,8% del S&P 500, de acuerdo con Wharton. Su filosofía quedó condensada en una frase que se convirtió en parte del vocabulario de los mercados: “invest in what you know” (Invierte en lo que conoces).
Pero reducir a Lynch a esa frase sería simplificar demasiado su método. Detrás de la idea estaba una disciplina de investigación: observar empresas, entender sus negocios, identificar oportunidades de crecimiento y posteriormente analizar sus números. Lynch se retiró de Magellan en 1990, con apenas 46 años. Desde entonces se convirtió en uno de los grandes divulgadores de la inversión en acciones. Su legado quizá sea particularmente vigente en una época dominada por algoritmos, inteligencia artificial y grandes modelos cuantitativos: antes de comprar una acción hay que entender qué hace la empresa.
Howard Marks: el inversor que convirtió el riesgo en protagonista
Hay inversionistas conocidos por sus rendimientos. Howard Marks pertenece a una categoría distinta: es conocido también por cómo piensa y cómo escribe sobre el riesgo. Marks cofundó Oaktree Capital Management en 1995, después de haber desarrollado durante años experiencia en bonos de alto rendimiento, deuda distressed y convertibles.
Actualmente continúa como copresidente de Oaktree, pero su influencia va más allá de la administración de activos. Sus memorandos a inversionistas se convirtieron en textos de referencia dentro de la comunidad profesional, y libros como «The Most Important Thing» popularizaron una idea que parece sencilla, pero que resulta extraordinariamente difícil de ejecutar: invertir no consiste únicamente en buscar rendimiento, consiste en entender qué riesgos se están asumiendo para obtenerlo. La propia filosofía de Oaktree resume buena parte de su legado: un enfoque oportunista, orientado al valor y con control del riesgo, particularmente desarrollado en los mercados de crédito. Marks representa, en cierto sentido, la otra cara de Buffett: mientras Buffett construyó buena parte de su reputación alrededor de comprar extraordinarios negocios y mantenerlos durante mucho tiempo, Marks hizo de los momentos de estrés financiero y de la percepción equivocada del riesgo un terreno de oportunidad.
Seth Klarman: esperar también es una decisión de inversión
Seth Klarman es otro heredero directo de la tradición de Benjamin Graham, pero llevó el concepto de margen de seguridad hacia terrenos más amplios. Es CEO y gestor de cartera de Baupost Group, firma que fundó en 1982 y cuyas inversiones ha supervisado desde entonces. Baupost aplica una disciplina de valor con sesgo hacia situaciones especiales, incluyendo acciones públicas y privadas, deuda distressed, quiebras y bienes raíces.
Su libro «Margin of Safety», publicado originalmente en 1991, se convirtió en uno de los textos más buscados por quienes estudian el value investing. La enseñanza de Klarman tiene una característica particularmente incómoda para los mercados actuales: no invertir también puede ser una decisión de inversión. Cuando los precios no ofrecen suficiente margen de seguridad, el capital puede permanecer en efectivo hasta que aparezca una oportunidad. En una industria acostumbrada a medir el éxito por la cantidad de activos colocados y por la actividad de los gestores, esa paciencia constituye casi una provocación.
Stanley Druckenmiller: cuando la convicción pesa más que la etiqueta
Druckenmiller pertenece a una escuela completamente diferente. No construyó su reputación comprando compañías infravaloradas para mantenerlas durante décadas. Su terreno fue el macro investing: tasas de interés, monedas, ciclos económicos, política monetaria y grandes movimientos de mercado.
Al frente de Duquesne Capital Management obtuvo aproximadamente 30% anualizado entre 1981 y 2010 y no registró un año con pérdidas, según Morgan Stanley. Pero quizá lo más interesante de Druckenmiller no sea la cifra, sino su forma de pensar.
En una conversación reciente con Morgan Stanley explicó que no considera que ser contrarian sea una virtud por sí misma. El mercado puede tener razón muchas veces; lo importante, según su experiencia, es reconocer aquellos momentos en los que existe una convicción suficientemente fuerte como para apartarse de la mayoría.
Después de cerrar Duquesne Capital en 2010, continuó administrando su patrimonio a través de su family office. Druckenmiller representa una enseñanza distinta a la de Buffett: no todas las grandes inversiones necesitan décadas para madurar; algunas requieren identificar correctamente un cambio de régimen y tener la convicción para actuar.
Ray Dalio: convertir una filosofía en un sistema
Ray Dalio hizo algo que pocos inversionistas consiguen: transformó una filosofía personal en una institución. Fundó Bridgewater Associates en 1975 desde un departamento de dos habitaciones en Nueva York y la convirtió, con el paso de las décadas, en una de las grandes firmas de inversión alternativa del mundo. Dalio dejó el cargo de CEO en 2017, el de CIO en 2020 y la presidencia en 2021; actualmente se concentra principalmente en transmitir los principios desarrollados durante su carrera. Su aportación más conocida al mundo de las inversiones es el concepto de All Weather y el desarrollo de estrategias de risk parity, junto con una arquitectura de inversión basada en diversificación entre acciones, bonos, monedas y materias primas.
Pero su gran aportación conceptual quizá esté en otro lugar: la obsesión por convertir las decisiones de inversión en procesos repetibles. Bridgewater desarrolló sistemas que combinan investigación histórica, algoritmos, backtesting y juicio humano. La idea es sencilla: si los ciclos económicos se repiten con determinadas características, estudiar el pasado permite construir reglas para enfrentar escenarios futuros. Dalio convirtió así la experiencia del gestor en algo parecido a una ingeniería de decisiones.
Cliff Asness: cuando Wall Street se encuentra con la academia
Si Buffett representa la inversión basada en negocios y Marks la lectura del riesgo, Cliff Asness representa otra revolución: la inversión cuantitativa basada en evidencia estadística. Asness fundó AQR Capital Management junto con David Kabiller, Robert Krail y John Liew en 1998. Antes había sido director de investigación cuantitativa en Goldman Sachs. Su carrera está profundamente ligada a la investigación académica sobre factores como value, momentum, calidad y otras fuentes de rendimiento.
AQR nació precisamente de esa intersección entre economía, finanzas conductuales, datos y tecnología. Asness también ha defendido una idea que resulta especialmente importante en la era de la inteligencia artificial: un buen backtest no basta. En una entrevista publicada por el Journal of Portfolio Management, explicó que el desafío consiste en encontrar estrategias respaldadas tanto por evidencia estadística como por una explicación económica coherente. De lo contrario, el modelo puede terminar capturando simplemente ruido histórico. Su legado es, en esencia, una pregunta: ¿qué ocurre cuando la intuición del gestor puede ser convertida en datos, reglas y procesos que puedan ser comprobados?
Bill Ackman: el accionista que no se queda sentado
William Ackman pertenece a otra tradición: el activismo accionarial. Fundó Pershing Square Capital Management en 2004 y construyó una estrategia concentrada en un número relativamente reducido de compañías. Pershing Square señala que normalmente mantiene entre ocho y 12 posiciones principales, fundamentalmente en grandes compañías cotizadas de Norteamérica.
La filosofía es diferente de la diversificación convencional: seleccionar pocos negocios de alta calidad, estudiarlos profundamente y, cuando sea necesario, utilizar la posición accionaria para impulsar cambios operativos, financieros o de gobierno corporativo. El historial de Pershing Square también es parte de la conversación. Su documentación corporativa reporta que, desde 2004 hasta diciembre de 2025, el fondo Pershing Square, L.P. obtuvo un rendimiento anual compuesto y acumulado que superó materialmente al S&P 500 durante ese periodo, después de comisiones.
Ackman representa una evolución del papel del inversionista: no solamente asignar capital, sino intentar modificar el destino de la compañía en la que se invierte. Es una filosofía que puede producir enormes éxitos y también importantes controversias, precisamente porque el gestor deja de ser un accionista pasivo y se convierte en un participante activo de la estrategia empresarial.
John Templeton: comprar cuando el mundo quiere vender
Si hubiera que escoger a uno de los grandes precursores de la inversión global, sería difícil no mencionar a Sir John Templeton. Templeton comenzó su carrera en Wall Street en 1938 y en 1954 creó el Templeton Growth Fund, uno de los primeros grandes vehículos de inversión global. Su filosofía consistía en buscar oportunidades allí donde el pesimismo había llevado los precios a niveles extremos.
Su primera gran operación es casi una parábola del value investing: cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, pidió dinero prestado para comprar 100 acciones de 104 compañías que cotizaban a un dólar o menos. De esas 104 empresas, 34 estaban en bancarrota; solamente cuatro terminaron siendo inversiones completamente perdidas. El resultado de aquella filosofía se convirtió en leyenda. Según la John Templeton Foundation, una inversión de 10.000 dólares en el Templeton Growth Fund desde su creación, con dividendos reinvertidos, habría alcanzado aproximadamente 2 millones de dólares en 1992, cuando Templeton vendió la familia de fondos al Franklin Group.
Su legado es especialmente interesante hoy, cuando los inversionistas tienden a concentrarse en determinados países, sectores y compañías. Templeton enseñó que las mejores oportunidades no siempre están donde está el entusiasmo, sino donde el precio refleja un pesimismo que puede estar exagerado.
Las escuelas sobreviven a sus maestros
Vista en conjunto, esta galería explica algo importante sobre la salida de Buffett de la conducción de Berkshire: No existe un sucesor intelectual único. Lynch enseñó a mirar las empresas desde la vida cotidiana. Marks convirtió el riesgo en el centro de la conversación. Klarman llevó el margen de seguridad hasta sus últimas consecuencias. Druckenmiller demostró el poder de la inversión macro y la convicción. Dalio convirtió la diversificación y la gestión del riesgo en un sistema. Asness llevó la inversión hacia los datos y la investigación cuantitativa. Ackman transformó al accionista en agente de cambio corporativo. Templeton hizo del pesimismo global una fuente de oportunidades.
Son filosofías diferentes e incluso, en algunos casos, contradictorias, pero justamente por eso resultan relevantes. En realidad, todo indica que la industria de inversiones no está entrando en una era posterior a Buffett, sino que está entrando en una etapa en la que la influencia de Buffett convive con muchas otras maneras de entender cómo se crea y se protege el capital. Quizá esa sea la verdadera herencia de las grandes leyendas de la inversión: no haber dejado una fórmula para copiar, sino haber demostrado que detrás de los rendimientos extraordinarios suele existir una manera particular —y disciplinada— de pensar.
Buffett seguirá formando parte de esa historia desde Berkshire, ahora como presidente emérito y director. Pero mientras su silla cambia de ocupante, las distintas escuelas que ayudaron a construir la inversión moderna siguen activas. Y los mercados, como siempre, continuarán poniendo a prueba cada una de ellas.
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Elegir un fondo de gestión activa implica pagar por el trabajo de un equipo que selecciona activos con el objetivo de superar a su índice de referencia. Ese servicio tiene un precio, y conocer de qué se compone es clave: los costos reducen directamente la rentabilidad que recibe el inversor, año tras año.
La comisión de gestión es el cargo más conocido. Se expresa como un porcentaje anual del patrimonio del fondo y remunera al gestor y a su equipo de análisis. El inversor no la paga de forma explícita: se descuenta a diario del valor de la participación, por lo que rara vez se percibe como un desembolso. Su importe varía según la clase de activo y la estrategia. Los fondos de renta variable especializados o de mercados emergentes tienden a ubicarse en la parte alta del rango, mientras que los de renta fija suelen ser más baratos.
La comisión de éxito. Algunos fondos, sobre todo los alternativos, cobran además una comisión vinculada a los resultados, según las condiciones del producto. Entre los mecanismos que pueden proteger al inversor están la tasa mínima de rentabilidad (hurdle rate), que debe superarse antes de cobrar, y la marca de agua (high-water mark), que impide cobrar de nuevo por recuperar pérdidas anteriores dentro del período de referencia establecido. No todos los fondos incorporan ambos mecanismos. Esta comisión busca alinear los intereses del gestor con los del cliente, aunque también puede incentivar la toma de más riesgo.
Comisiones de suscripción, reembolso y distribución
Algunas gestoras cobran un porcentaje al entrar o salir del fondo. Es un cargo puntual, que muchas clases de acciones eliminan, en especial las dirigidas a clientes institucionales.
Conviene distinguir también los costos de distribución. Una parte de la comisión de gestión suele destinarse al banco, la plataforma o el asesor que comercializa el fondo, mediante retrocesiones o comisiones de seguimiento. Las reglas de transparencia varían según la jurisdicción, por lo que vale la pena preguntar cuánto de lo que se paga remunera la distribución.
Costos de operación y otros gastos
Cada vez que el gestor compra o vende un activo, el fondo asume corretajes, diferenciales entre precio de compra y venta e impuestos sobre transacciones. A mayor rotación de la cartera, generalmente mayor costo. En muchos mercados estos gastos se informan por separado del ratio de gastos, de modo que el inversor debe buscarlos en la documentación. A ellos se suman los gastos de custodia, administración, auditoría y asesoría legal.
Cómo compararlas
La referencia más utilizada es el ratio de gastos totales, conocido como TER (total expense ratio). También se utiliza el indicador de gastos corrientes, aunque ambos pueden incluir conceptos distintos, especialmente respecto a las comisiones de éxito. Resumen buena parte de los cargos anuales, pero no todos los costos de invertir. Conviene revisar qué incluye cada indicador en la documentación del fondo.
Para dimensionar su impacto, un ejemplo sencillo: una inversión de 100.000 dólares con una rentabilidad bruta del 6% anual durante 20 años.Suponiendo rendimientos y costos constantes y reinversión de ganancias, sin impuestos, con un costo anual del 1,5%, el rendimiento neto sería del 4,5% y el capital final rondaría los 241.000 dólares. Con un costo del 0,2%, el neto sería del 5,8% y el resultado, cerca de 309.000. La diferencia, de unos 67.000 dólares, muestra cómo un porcentaje que parece pequeño se acumula con el tiempo.
Esto no significa que la gestión activa no justifique su precio. La pregunta relevante es si el valor agregado del gestor, medido después de comisiones y frente a su índice de referencia y a fondos comparables, compensa el costo adicional. Conocer cada componente permite al inversor formular esa pregunta con criterio y elegir con mayor información.
Foto cedida Dr. Antonio L. Aguilar-Shea durante su ponencia sobre "El valor de vivir más"
El aumento de la longevidad y la inteligencia artificial obligan a replantear cómo se ahorra, cómo se invierte y cómo enfocar la jubilación. Con esta premisa, se desarrolló el 7 de octubre la XIV Jornada de Pensiones organizada por BBVA Asset Management (BBVA AM), un encuentro que reunió a expertos en economía, demografía, inversión y salud para analizar cómo la longevidad exige revisar los actuales modelos de pensiones.
Iniciando la ponencia, Juan Manuel Mier, responsable de la iniciativa BBVA Mi jubilación, invitó a ampliar la perspectiva y a mirar más lejos en materia de longevidad y planificación financiera de la jubilación. Mier defendió que el corto plazo no debe impedir ver las cuestiones que ya afectan al presente y que, sin duda, afectarán el día de mañana. Entre ellas citó la inteligencia artificial, cuya rápida expansión está cambiando el mercado laboral.
Según el experto, a este cambio tecnológico se suma la longevidad, a la que calificó como una “fantástica noticia”, pero con “muchas aristas” y matices. Como explicó, vivir hasta los 100 años tiene efectos sobre cuánto hay que ahorrar, cuánto habrá que trabajar o con cuántos recursos habrá que vivir. Por eso, el modelo tradicional de ciclo de vida financiero, con sus etapas de estudiar, trabajar y jubilarse, “ha muerto”. Mier añadió: “La jubilación será cada vez más flexible y requerirá replantear tanto las necesidades de ahorro como la duración de la vida laboral. El verdadero objetivo no es vivir más años, es que los años que vivamos los podamos disfrutar más”.
Este cambio de paradigma protagonizó la mesa redonda “Invertir en la era de la longevidad”, moderada por Leire Mateo, y con la participación de Jaime Martínez, director global de Asignación de Activos, y María Seco, gestora de Renta Variable Internacional en BBVA Asset Management. Durante el panel, los expertos explicaron cómo adaptar las estrategias financieras para afrontar los retos y aprovechar las oportunidades económicas de una vida cada vez más larga.
Martínez explicó que vivir más alarga el horizonte de inversión también después de la jubilación, que según calculó puede superar los 30 años, lo que obliga a definir mejor el riesgo. A su juicio, el principal peligro no es la volatilidad, sino el riesgo de quedarse sin ahorros antes de que acabe la jubilación, “el partícipe se puede jubilar, pero su patrimonio no se puede jubilar”. Por su parte, María Seco abordó la cuestión desde la inversión temática, defendiendo que la longevidad es una tendencia de inversión estructural, impulsada por la convergencia entre biotecnología e inteligencia artificial. Además, distinguió entre esperanza de vida y años de vida con salud: “Prolongar los años de vida sin prolongar la salud no es un logro”. Con esta premisa, señaló que la oportunidad económica no se limita a la biotecnología, sino que alcanza a toda la economía que rodea a una vida más larga y saludable, desde los cuidados y la prevención hasta el consumo de bienes y servicios.
La jornada incluyó también la ponencia de Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, que analizó el papel de la inteligencia artificial como motor para elevar la productividad. Por otro lado, la mesa redonda “Demografía y longevidad” estaba moderada por Luis Vadillo, director de Negocio de BBVA AM, junto con Francisco Uría, director general del Instituto Español de Banca y Finanzas (IEBF). La mesa contaba también con la presencia de Enrique Marazuela, director para Asuntos Económicos y Relaciones de Empresas de ICAI-ICADE, ycon Mercedes Ayuso, catedrática de Estadística Actuarial por la Universidad de Barcelona. El programa lo completó el Dr. Antonio L. Aguilar-Shea con una conferencia sobre el valor de vivir más.
Tras estas intervenciones, Eduardo Déniz, responsable de negocio Institucional de BBVA AM, cerró la jornada con tres ideas: el miedo, el conocimiento y las personas. Déniz reconoció el temor natural que generan dos revoluciones simultáneas: la inteligencia artificial, que cambia cómo viviremos; y la longevidad, que altera la duración de nuestra vida. Sin embargo, abogó por utilizar el conocimiento para prepararnos ante un futuro desconocido, destacando que el ahorro debe canalizarse hacia inversiones productivas. Finalmente, puso en valor el papel de los gestores financieros recordando que su labor consiste en gestionar el ahorro de las personas para tratar de que su futuro sea mejor. El responsable de negocio Institucional de BBVA AM concluyó que la inversión es, ante todo, una cuestión de personas: “La IA nos cambia el futuro, la longevidad lo alarga, pero son las personas las que le dan sentido a este futuro”.