La tecnología impulsa el crecimiento de la gestión patrimonial en América Latina
| Por Javiera Donoso | 0 Comentarios

En la última década, la gestión patrimonial latinoamericana ha crecido sostenidamente y se ha vuelto cada vez más sofisticada y moderna, dejando atrás los esquemas de banca privada de antaño. Y un ingrediente relevante de esta historia es el uso de tecnología, que ha permitido ampliar el acceso a los servicios de wealth management y hacerlo más eficiente, además de entregar herramientas para que las personas se interioricen más en sus carteras.
Cifras de PwC ubican el crecimiento en la industria de asset y wealth management latinoamericana en un CAGR de 13% desde la crisis global financiera. Pese a las volatilidades, la consultora estima un auge de 12,3% de CAGR entre 2020 y 2025. En el desagregado, la estimación de crecimiento para el período 2018-2025 es de 10,7% en el segmento de inversionistas de alto patrimonio, 9,4% en mass affluent y 7,8% en retail.
“La tecnología ha actuado como el principal motor para democratizar y escalar la gestión patrimonial en América Latina”, explica Gonzalo Reyes, cofundador de la fintech chilena Abaqus.
Democratizando la gestión patrimonial
El efecto de la transformación tecnológica ha afectado distintas aristas, según resalta el profesional. Por un lado, la automatización de procesos operativos ha provocado una reducción de cortos, abriendo las puertas a nuevos segmentos de clientes que la banca privada tradicional no atendía. “De la misma forma, esta evolución ha nivelado la cancha, permitiéndole a oficinas boutique y equipos más ágiles ofrecer una asesoría mucho más granular y competitiva frente a la gran banca”, acota.
Las plataformas digitales han “derribado las barreras tradicionales”, dándole un acceso directo, transparente y en tiempo real a todo tipo de productos financieros, indica Reyes.
El caso mexicano tiene un elemento estructural que ha dejado los servicios de gestión patrimonial particularmente concentrados en los más altos patrimonios. “Dominado por grandes grupos financieros y bancos, existe un conflicto de interés estructural, ya que estas instituciones tienden a priorizar mantener los recursos en cuentas de cheques o depósitos a plazo en lugar de fomentar la inversión. Como resultado, los servicios de banca privada se concentran principalmente en clientes de alto y ultra alto patrimonio”, explica Alicia Arias, Country Manager para México de la wealthtech LAKPA.
En este contexto, indica la ejecutiva, las plataformas digitales se han consolidado como una alternativa relevante, ampliando el acceso a inversionistas retail y afluentes.
Desde el frente tecnológico, la firma especializada Temenos ha visto cómo los modelos híbridos y las plataformas en la nube –con soluciones SaaS– han permitido atender a más perfiles de forma rentable. Esto incluye el cotizado segmento conocido como mass affluent, comenta Alejandro Masseroni, Regional Sales Leader de la compañía tecnológica, y responder mejor a nuevas generaciones de inversionistas, como millennials y generación Z.
Principales avances tecnológicos
Desde los monitores de precios en tiempo real a las plataformas transaccionales con asesoría personalizadas, la transformación tecnológica del sector ha tenido distintos hitos notables.
“La gestión patrimonial evolucionó desde un modelo tradicionalmente exclusivo, de procesos manuales y limitado a la oferta de productos propios, hacia un ecosistema digital, altamente accesible y basado en una arquitectura abierta”, relata Reyes, de Abaqus.
Para el profesional, este avance se basa en tres hitos tecnológicos. Primero, los algoritmos de inversión han permitido automatizar y optimizar la creación y balanceo de carteras. En segundo lugar, la integración vía APIs ha permitido conectar de forma fluida a las instituciones con diversas aplicaciones y plataformas financieras. Y en tercer lugar, la adopción de la infraestructura de nube ha traído una mayor agilidad operativa y menores costos.
A esto se suma un mayor foco en resiliencia operativa, continuidad y ciberseguridad y el desarrollo de capacidades realmente transfronterizas, con servicio remoto, cumplimiento multi-jurisdiccional y adaptación rápida a nuevas geografías. Esto, recalca Masseroni, es “algo cada vez más crítico, por la migración de clientes de alto patrimonio y estilos de vida más globales”.
Respecto a los nuevos tipos de inversión, actualmente destaca la necesidad de nuevas infraestructuras, como un acceso más seguro a mercados privados y soporte a activos digitales y tokenizados.
Otra tendencia que se ve en el mercado la personalización a escala, según agrega Arias, de LAKPA, donde la inteligencia artificial está ayudando al sector a mejorar la atención a los inversionistas.
Desafíos que persisten
Si bien el impulso de la transformación digital en el rubro de wealth management es innegable, hay ciertas cosas que siguen pendientes, relacionadas con una variedad de factores.
Para Masseroni, de Temenos, unos de los principales retos pendientes están relacionado con los datos. “En muchas organizaciones siguen en silos, y sin datos consolidados no hay IA confiable ni decisiones consistentes”, indica el profesional. A esto agrega que el otro gran desafío es modernizar la base tecnológica de la industria, acelerando la adopción de nube/SaaS y arquitecturas modulares. “Si no se invierte en estos cimientos, la IA se queda en pilotos y no se convierte en una capacidad empresarial”, acota, agregando que “el siguiente paso es integrarla de verdad en el flujo de trabajo del asesor, con gobierno y controles acordes a un negocio fiduciario”.
Como la industria se está moviendo rápido, con family offices, boutiques financieras y gestores externos ganando terreno con propuestas cada vez más especializadas y experiencias digitales más ágiles, la competencia sube las expectativas de los clientes. “Sumado a la transferencia generacional de riqueza, la expectativa sube: más autoservicio, más personalización y colaboración omnicanal segura”, indica el líder regional de la firma tecnológica, con estándares de cumplimiento y resiliencia operativa que “ya son innegociables”.
En esa línea, Reyes hace hincapié en que la industria tiene que perfeccionar el modelo híbrido, “encontrando el equilibrio exacto entre la automatización y la escalabilidad que ofrece la inteligencia artificial, sin perder el ‘toque humano’ y la asesoría personalizada que los clientes de alto patrimonio exigen para sus decisiones financieras más complejas”.
Otros retos pendientes para la transformación digital del sector, agrega, son la dificultad de integrar sistemas anticuados –legado de la banca privada tradicional– con las nuevas herramientas; el desafío crítico de la ciberseguridad, con foco en las infraestructuras de nube y afines; y la fragmentación regulatoria, sin un marco normativo unificado para América Latina.
De todos modos, el componente humano de la asesoría no pierde su relevancia, según concuerdan los profesionales. “A pesar de los avances en el acceso a inversiones impulsados por plataformas digitales y fintech, existe una limitación estructural: la tecnología por sí sola no sustituye la necesidad de asesoría personalizada. Los inversionistas siguen requiriendo acompañamiento experto para tomar decisiones informadas”, recalca Arias. Por lo mismo, la ejecutiva de LAKPA ubica la escasez de asesores financieros como uno de los principales desafíos.








