IA, geopolítica y nearshoring: la transformación física de América Latina
| Por Antonio Sandoval | 0 Comentarios

La carrera global por la inteligencia artificial suele verse a través del lente del software y los semiconductores. Sin embargo, en el terreno de América Latina, la IA está cobrando forma como una transformación física y geopolítica más amplia. A medida que el mundo se embarca en una proyección de inversión en infraestructura de IA de entre 5 y 8 billones de dólares para 2030, de acuerdo con las Perspectivas Globales 2026 del BlackRock Investment Institute, la región se está integrando cada vez más a este cambio estructural.
Estamos presenciando la convergencia de tres poderosas megafuerzas: la revolución de la IA, la reconfiguración de las cadenas de suministro globales y la transición hacia una energía baja en carbono. Estas fuerzas no operan de forma aislada; están profundamente interconectadas y se refuerzan mutuamente, creando un nuevo panorama para los inversionistas.
La escala de la infraestructura digital que sustenta a la IA se está volviendo cada vez más visible en toda América Latina. Los proveedores globales de la nube y las alianzas con el sector privado están expandiendo sus inversiones en centros de datos y conectividad, lo que refleja una creciente demanda de capacidad de cómputo. A finales de 2025, la firma Cushman & Wakefield proyectó un aumento significativo en la capacidad de los centros de datos en toda la región hacia finales de la década.
Esta expansión de infraestructura se está desarrollando en medio de un panorama geopolítico cada vez más complejo. A medida que aumenta la fragmentación global, los países están poniendo un mayor énfasis en la resiliencia tecnológica. En América Latina, esto está contribuyendo al desarrollo de capacidades locales de IA y a un enfoque más firme en la gobernanza de datos y la infraestructura local.
Al mismo tiempo, los esfuerzos por fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro están reconfigurando la manufactura y los flujos comerciales. México, por ejemplo, se ha integrado más estrechamente a las cadenas de suministro de alto valor de América del Norte, extendiéndose más allá de la manufactura tradicional hacia sectores más avanzados, incluidos tecnología y componentes avanzados. Esta tendencia podría resaltar la creciente relevancia de la región en la evolución de las redes de producción globales.
Sin embargo, uno de los principales obstáculos para esta transformación es la energía. La infraestructura que sustenta a la IA requiere de un suministro eléctrico abundante y confiable. En este contexto, diversas zonas de América Latina se benefician de niveles relativamente altos de generación de energía renovable, lo que puede respaldar el desarrollo de infraestructura de alto consumo energético al tiempo que se alinea con las metas de descarbonización. La región también desempeña un papel central en el suministro global de minerales críticos, lo que refuerza aún más su importancia tanto en la transición energética como en la digital.
Desde la perspectiva de la inversión, estas dinámicas subrayan la importancia de adoptar un enfoque más granular y selectivo para captar oportunidades. A medida que las fuerzas estructurales reconfiguran las economías y los mercados, es probable que los resultados varíen significativamente entre sectores, países y clases de activos. Esto sugiere que podría requerirse un enfoque más selectivo para identificar con precisión dónde se está creando valor.
Nuestra perspectiva se nutre tanto del análisis global como de la experiencia de inversión directamente en el terreno. Si bien las oportunidades vinculadas a la IA, la infraestructura y los cambios en las cadenas de suministro son significativas, vienen acompañadas de desafíos macroeconómicos, regulatorios y de ejecución. Comprender este equilibrio es fundamental para los inversionistas que buscan navegar el papel en constante evolución de la región en la economía global.
Para los inversionistas, América Latina no es solo una beneficiaria pasiva de estas tendencias globales, sino una parte cada vez más relevante de cómo se manifiestan dichas tendencias. En la intersección de las ambiciones de una IA soberana, las cadenas de suministro reconfiguradas y la transición energética, la región se está posicionando como un componente importante para el crecimiento estructural a largo plazo.












