La cuarta versión del Chile Investment Forum, organizado por la asociación profesional CFA Society Chile, ya está a la vuelta de la esquina. La entidad convoca a la industria de las inversiones a discutir una variedad de temas relacionados con la economía.
El evento se llevará a cabo el miércoles 19 de agosto, a partir de las 8.00 horas. El recinto será el centro de negocios Club 50, ubicado en El Golf 50, en la comuna de Las Condes, en Santiago.
Durante esa mañana, se abordarán una variedad de temas macroeconómicos, de política fiscal, sondeando la posición de Chile como un destino de inversiones y la visión del empresariado local en el contexto actual.
Los presentadores invitados son Kevin Cowan, consejero del Banco Central; Paula Benavides, presidenta del Consejo Fiscal Autónomo; y Varun Laijawalla, portfolio manager de Emerging Markets Equity de Ninety One.
Además, la instancia también contará con un panel de profesionales de la industria, moderado por Pamela Auszenker, vicepresidenta de CFA Society Chile, y con la participación de Alejandro Sanhueza, vicepresidente de Finanzas de Codelco, y Alejandro Montero, presidente de Toesca.
LinkedInAndrés Ricketts, Financial Advisor Associate de BBVA Global Wealth Advisors
Reforzando su brazo de gestión patrimonial en Miami, BBVA anunció la incorporación de Andrés Ricketts su rama de BBVA Global Wealth Advisors. La firma dio la bienvenida al profesional, que se sumó a sus filas como Financial Advisor Associate.
Ricketts, destacó la firma de inversiones de matriz española en un post de LinkedIn, aporta “una fuerte formación académica en finanzas y experiencia en desarrollo estratégico de negocios a nuestra práctica de asesoría patrimonial”.
Con esto, recalcaron desde la compañía, el profesional contribuirá a la meta de BBVA de entregar estrategias de gestión patrimonial únicas y orientadas al largo plazo.
Según consigna su perfil persona, Ricketts tiene un bagaje variado. Antes de llegar a BBVA, se desempeñó como Head de Business Development de la firma de marketing en transporte Worldaware.
En su carrera, también ha trabajado como analista de operaciones en la plataforma tecnológica de IA FounderNest, consultor de Business Development en la plataforma de gestores patrimoniales Fund@mental y socio dedicado al desarrollo de negocios en la compañía de reparaciones uBreakiFix, entre otras.
BBVA Global Wealth Advisors es la unidad del grupo español que atiende a los patrimonios en Estados Unidos, con tres polos de acción: Miami, en Florida, Houston, en Texas, y San Diego, en California. Ahí, ofrecen servicios de soluciones financieras, planificación patrimonial y servicios patrimoniales no financieros, relacionados con temas planificación familiar, salud y cultura, entre otros.
Las gestoras de activos globales se enfrentan a una presión creciente para transformar sus modelos de negocio ante el riesgo de quedarse atrás en un sector donde las expectativas de los clientes se están redefiniendo en profundidad. Así lo advierte el estudio «An Expanding Mandate: A Systems Level Framework for Asset Management», elaborado conjuntamente entre el Thinking Ahead Institute (TAI) de WTW y la CAIA Association. El informe sostiene que los enfoques tradicionales, centrados exclusivamente en rentabilidades relativas a un índice de referencia, pierden relevancia en un entorno cada vez más marcado por riesgos interconectados, cambios estructurales y las crecientes exigencias de los clientes
La investigación evidencia una brecha cada vez mayor entre las firmas que se están adaptando a esta nueva realidad y aquellas que siguen operando bajo marcos heredados. El informe denomina este nuevo enfoque «inversión a nivel sistémico», un modelo que reconoce que los resultados de inversión a largo plazo dependen de la salud y la resiliencia de los sistemas económicos, sociales y medioambientales más amplios en los que operan los mercados.
Mientras las firmas reconocen, en términos generales, la importancia de grandes temas estructurales como la geopolítica, la inteligencia artificial o la convergencia entre mercados públicos y privados, la investigación apunta a que muchas aún no son capaces de responder a ellos de forma integrada, una capacidad que será determinante para el éxito futuro.
En contraste, algunos grandes propietarios de activos –entre ellos fondos soberanos y planes de pensiones– están adoptando enfoques cada vez más integrados, con un mayor énfasis en resultados reales y en la resiliencia a largo plazo, y esperan lo mismo de las gestoras que designan.
El estudio también revela que, a pesar de la intensa retórica del sector en torno a la inteligencia artificial,las gestoras no están invirtiendo en IA con el ritmo que la percepción pública sugiere. Las proyecciones para los próximos cinco años muestran la voluntad de las firmas de mantener la inversión en capital humano en primera línea, mientras que el gasto tecnológico aumenta solo de forma marginal. Este dato pone de relieve la necesidad de equilibrar la apuesta por la IA con otras prioridades como el talento, la gobernanza y la toma de decisiones.
Una vuelta al modelo tradicional
En este escenario, el sector de la gestión de carteras atraviesa un proceso de reposicionamiento estratégico y consolidación acelerada. Aunque estas tendencias responden a múltiples factores, las firmas más lentas en evolucionar sus capacidades y modelos de negocio podrían verse más expuestas a estas presiones a medida que las expectativas de los clientes sigan cambiando.
Por ello, el Thinking Ahead Institute y CAIA Association instan a los líderes de la industria de gestión de activos a replantearse cómo se define el éxito dentro de sus organizaciones, a reforzar su capacidad para tomar decisiones en un entorno más interconectado y a desarrollar el talento y las culturas necesarios para operar con eficacia en un mundo más complejo.
«La gestión de activos se está quedando sin margen de maniobra con los enfoques tradicionales. En un mundo definido por riesgos interconectados, cambios estructurales y una demanda creciente de los clientes, el pensamiento basado exclusivamente en índices de referencia ya no es suficiente. Las firmas necesitan adoptar una visión más integrada y sistémica para seguir siendo relevantes”, apunta Marisa Hall, directora del Thinking Ahead Institute.
En opinión de Brenda Szymanowski, Investments Director en WTW España, son muchas las gestoras de activos que siguen aferradas a modelos construidos para un contexto más simple. «La realidad, por incómoda que sea, es que la relevancia ya está siendo redistribuida por los propietarios de activos, de forma silenciosa pero decidida, hacia aquellos que han transformado sus organizaciones para esta nueva realidad», comenta.
Por último, para John Bowman, CEO de CAIA, la era de la formación en habilidades técnicas dentro de la gestión de inversiones ha dado paso definitivamente al pensamiento lateral y transversal. «La fragmentación geopolítica, la disrupción tecnológica, los cambios demográficos y la creciente convergencia entre mercados públicos y privados exigen una visión más amplia, capaz de conectar puntos entre distintas disciplinas. Este informe subraya por qué el pensamiento sistémico se está convirtiendo en una necesidad estratégica para las organizaciones inversoras que buscan mantenerse relevantes, resilientes y alineadas con las necesidades cambiantes de los propietarios de activos», sostiene.
A pesar de la volatilidad registrada el año pasado, nueve de cada diez inversores institucionales y gestores de patrimonio planean aumentar sus posiciones en criptomonedas y activos digitales durante el próximo año, según una nueva investigación global realizada por Nickel Digital Asset Management (Nickel). Con sede en Londres, es el principal gestor europeo de fondos de cobertura en activos digitales, fundado por exalumnos de Bankers Trust, Goldman Sachs y JPMorgan.
El estudio revela que el 91% de las entidades aumentará sus inversiones en el sector en los próximos 12 meses, y uno de cada ocho (un 13%) planea incrementar sus posiciones de manera significativa, lo que subraya la creciente confianza en este mercado.
La investigación, realizada entre inversores profesionales de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Suiza, Singapur, Brasil y Emiratos Árabes Unidos, indica que esta expansión planificada se basa en un fuerte crecimiento registrado durante el año anterior.
El análisis de Nickel con directivos de fondos de pensiones, gestores de activos de aseguradoras, oficinas familiares, hedge funds y gestores de patrimonio —que gestionan colectivamente más de 14 billones de dólares en activos— muestra que casi seis de cada diez (59%) aumentaron su nivel de inversión en criptomonedas y activos digitales en los 12 meses previos, incluyendo un 12% que incrementó sus posiciones de manera drástica.
Más de una cuarta parte (26%) de los encuestados indicó que redujo su inversión en el sector durante el mismo periodo, mientras que el 7% vendió todas sus posiciones. Otro 5% afirma que su nivel de inversión se mantuvo sin cambios.
Anatoly Crachilov, CEO y socio fundador de Nickel Digital, declaró: “Los activos digitales están cada vez más integrados en las carteras institucionales. La gama de herramientas disponibles se ha ampliado significativamente, permitiendo calibrar las asignaciones con mucha mayor precisión de acuerdo con el apetito de riesgo y los objetivos de la cartera. Los inversores pueden acceder a esta clase de activos a través de un amplio espectro de estrategias, desde estrategias de baja volatilidad, delta-neutral y de arbitraje diseñadas para generar rentabilidades no correlacionadas, hasta estrategias direccionales y exposición completa al beta mediante ETFs”.
Goldman Sachs Group anunció esta semana la adquisición de Neos Investments, por hasta 2.250 millones de dólares. La operación se realizará mediante una combinación de efectivo y acciones, según informaron a través de un comunicado.
Fundada en 2022, Neos gestiona cerca de 20 ETFs basados en opciones, que suman aproximadamente 32.000 millones de dólares en activos. Los productos utilizan estrategias orientadas a la generación de ingresos y a la distribución de dividendos.
La transacción también involucra a una empresa con presencia en el mercado brasileño. Buena Vista Capitalmantiene una alianza estratégica con Neos en Estados Unidos y utiliza índices y metodologías desarrollados por la compañía para estructurar ETFs en Brasil. Los productos combinan exposición a activos globales, como bitcoin, ethereum, el S&P 500 y bonos del Tesoro estadounidense, con estrategias de venta de opciones para generar ingresos y distribuir dividendos mensuales.
Para Renato Nobile, CEO y CIO de Buena Vista Capital, la adquisición refuerza la alianza de la gestora con Neos. “La adquisición por parte de una de las mayores instituciones financieras del mundo amplía la visibilidad de las metodologías utilizadas por la compañía y contribuye a validar el modelo de ETFs que combina exposición a diferentes clases de activos con estrategias de opciones para la generación de ingresos”, afirmó en la nota de prensa.
Con la adquisición, los activos de Goldman Sachs en ETFs deberían alcanzar aproximadamente 130.000 millones de dólares. Los cofundadores de Neos, Troy Cates y Garrett Paolella, pasarán a formar parte de Goldman Sachs Asset Management como socios, mientras que se espera que el equipo de Neos permanezca en la compañía.
Según el comunicado, la operación se produce en un contexto de expansión de los ETFs de gestión activa y de las estrategias de generación de ingresos en el mercado estadounidense. Estas estrategias también tienen aplicación en Brasil a través de productos estructurados con metodologías de Neos.
Buena Vista Capital fue creada en 2021 y opera en renta fija, renta variable, activos digitales y venture capital. En Brasil, la gestora introdujo ETFs con estrategias de covered call y distribución mensual de dividendos, entre ellos SPYI11, QQQI11 y COIN11.
Tyba por Credicorp Capital superó los 1.000 millones de dólares en activos bajo administración (AUM) en Perú, un hito que refleja el crecimiento de su canal digital de inversiones. A cinco años de su llegada al mercado peruano, más de 70.000 personas han invertido a través de la plataforma, lo que evidencia la creciente adopción de herramientas digitales para la gestión financiera, según destacaron a través de un comunicado.
“Alcanzar los 1.000 millones de dólares en activos demuestra que la inversión digital es cada vez más una prioridad entre los peruanos. Nuestro objetivo ha sido acercar alternativas de inversión que tradicionalmente eran percibidas como complejas, a través de una experiencia simple, segura y accesible para más personas”, señaló Felipe García, CEO de Tyba.
Según explican desde la compañía, este resultado consolida el crecimiento sostenido de la compañía tecnológica en la región y refleja la gestión desarrollada durante los últimos años, que ha llevado a la compañía a acercarse a los 2.000 millones de dólares en activos administrados entre Perú, Colombia y Chile.
Uno de los avances más destacados ha sido la creciente participación femenina dentro de la plataforma. Actualmente, una de cada tres personas que invierten a través de Tyba es mujer, consolidando una tendencia positiva en materia de inclusión financiera y acceso a herramientas de inversión digital.
Durante los últimos años, la plataforma también ha ampliado su propuesta de valor, incorporando nuevas alternativas de inversión y funcionalidades para que los usuarios puedan gestionar sus portafolios de manera más eficiente desde un solo canal. Entre ellas, destaca el acceso a inversiones en acciones y ETFs listados en la Bolsa de Nueva York.
Estados Unidos ha sustituido los aranceles temporales por nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % dirigidos a 60 países, que representan el 99% de sus importaciones de bienes. Lejos de suponer una relajación de la política arancelaria, esta medida pone de manifiesto la determinación de Washington de mantener una elevada protección comercial mientras prepara nuevas medidas, tal y como destacan los economistas de Coface.
Washington mantiene la presión arancelaria
Según explican desde Coface, el fin de los aranceles temporales establecidos en virtud de la Sección 122 no supone un repliegue de la política comercial estadounidense. El 24 de julio expiraron estos aranceles, pero han sido sustituidos por nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 %, basados en la Sección 301, aplicables a 60 países que representan el 99 % de las importaciones estadounidenses de bienes. Esta transición pone de manifiesto la determinación de Washington de mantener un elevado nivel de protección arancelaria, pese a los obstáculos jurídicos encontrados en los últimos meses.
«Se espera que el impacto inmediato sobre el nivel medio de los derechos de aduana sea limitado: las nuevas medidas no se suman automáticamente a los aranceles ya existentes y no modifican de forma significativa el tipo medio aplicado a las importaciones estadounidenses. No obstante, demuestran la capacidad de la Administración estadounidense para adaptar sus instrumentos y seguir avanzando en su estrategia comercial», añaden desde Coface.
Una base jurídica más sólida
La Sección 301 ya ha sido utilizada por Estados Unidos para imponer aranceles, especialmente a China durante la primera Administración Trump. A diferencia del régimen basado en la IEEPA, cuya solidez se ha visto cuestionada por la ausencia de una autorización expresa para imponer aranceles, la Sección 301 proporciona a la Casa Blanca una base jurídica más sólida y claramente establecida.
No obstante, esta mayor solidez jurídica no excluye la posibilidad de futuras impugnaciones. Para justificar estos aranceles, Washington argumenta que los países afectados no cuentan con mecanismos eficaces para prohibir o controlar las importaciones derivadas del trabajo forzoso. Las empresas importadoras podrían cuestionar esta justificación, especialmente teniendo en cuenta que se aplica a un grupo muy amplio de socios comerciales.
“Esta decisión no es simplemente una renovación técnica de los aranceles vigentes. Demuestra, ante todo, la voluntad de Washington de convertir un régimen cuestionado en un marco arancelario más sostenible. Para las empresas, el mensaje es claro: el riesgo de los aranceles estadounidenses sigue siendo elevado, incluso cuando una medida está a punto de expirar”, explica Marcos Carias, economista para Norteamérica de Coface.
Nuevos aranceles en el horizonte
Los nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % restablecen un marco arancelario común para una gran parte de las importaciones estadounidenses, pero no recuperan por completo el régimen anterior. Este incluía también recargos adicionales dirigidos a determinados países o productos. Es precisamente esta segunda capa de medidas la que Washington podría tratar de restablecer en los próximos meses.
Ya está en marcha una nueva investigación en virtud de laSección 301, centrada esta vez en la sobrecapacidad estructural de 16 economías, entre ellas China, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán, India, Vietnam, México y varios países del Sudeste Asiático. Aún se desconocen tanto el calendario como el nivel de los aranceles que podrían derivarse de esta investigación, pero este procedimiento podría permitir a Washington dirigir sus medidas de manera más específica contra determinadas economías.
También se están llevando a cabo otras investigaciones sectoriales específicas, especialmente en los sectores aeroespacial, de drones, equipamiento médico, robótica, maquinaria industrial, turbinas eólicas, minerales críticos y polisilicio. En este caso, tampoco es posible prever con exactitud qué medidas podrían adoptarse, pero estas investigaciones confirman que la política arancelaria estadounidense sigue en plena evolución.
Canadá, un ejemplo del aumento de la presión comercial
La presión que se está ejerciendo sobre Canadá ilustra esta dinámica. Estados Unidos ha anunciado nuevos aranceles del 50% sobre importaciones canadienses por valor de 20.000 millones de dólares, equivalentes al 5,2 % de las exportaciones canadienses hacia Estados Unidos, cuya entrada en vigor está prevista para el 19 de agosto de 2026.
A primera vista, esta medida parece concebida como una herramienta de negociación en el marco de las conversaciones comerciales norteamericanas. Su impacto macroeconómico seguiría siendo limitado en caso de entrar en vigor, pero confirma el uso cada vez más frecuente de los aranceles como instrumento de presión económica y diplomática.
La mayor transferencia intergeneracional de riqueza de la historia ya está en marcha y plantea una pregunta que va mucho más allá de quién recibirá los activos: ¿qué ocurrirá con el patrimonio una vez que cambie de manos?
La respuesta tendrá profundas implicaciones para las familias, los negocios familiares y, particularmente, para la industria de wealth management. De acuerdo con el World Wealth Report 2025 de Capgemini, se prevé que hasta 83,5 billones de dólares de riqueza sean transferidos a las nuevas generaciones hacia 2048. El dato incluye a la Generación X, Millennials y Gen Z, aunque serán las dos últimas generaciones las que concentren una parte creciente de la riqueza transferida.
Pero, el volumen de recursos involucrado convierte a la sucesión patrimonial en uno de los principales desafíos de las próximas décadas. No se trata únicamente de repartir activos entre herederos, sino de determinar cómo conservarlos, quién tendrá el control, cómo se tomarán las decisiones y qué parte del patrimonio continuará generando valor para las siguientes generaciones.
El cambio también representa una transformación para los administradores de patrimonio. El asesor financiero tradicional, centrado principalmente en la selección de productos y la administración de portafolios, enfrenta la necesidad de convertirse en un interlocutor capaz de acompañar a las familias en cuestiones de gobierno, fiscalidad, estructuras de propiedad, inversión y acuerdos entre generaciones.
México: una nueva ola de riqueza financiera
México se encuentra entre los mercados emergentes que pueden beneficiarse de esta transformación. El Global Wealth Report 2026 de Boston Consulting Group (BCG) estima que el país podría sumar alrededor de 550 mil millones de dólares de riqueza financiera entre 2025 y 2030, colocándose solo detrás de India y Brasil entre los principales generadores de nueva riqueza financiera de los mercados emergentes. En otra estimación dentro del mismo reporte, BCG proyecta alrededor de 600 mil millones de dólares de crecimiento de la riqueza total mexicana hacia 2030, dependiendo de la métrica utilizada.
La diferencia es importante: los 550 mil millones de dólares corresponden al incremento proyectado de riqueza financiera, no al tamaño absoluto del mercado mexicano de activos invertibles. Aun así, el dato muestra la magnitud de la oportunidad que se abre para bancos, gestoras, family offices, asesores independientes y demás participantes del ecosistema de gestión patrimonial.
BCG identifica precisamente al segmento de clientes con entre 250 mil y 5 millones de dólares en activos financieros como uno de los espacios con mayor potencial para los administradores de patrimonio en los mercados emergentes. Se trata de clientes que han superado los productos tradicionales de depósito, pero que todavía no siempre reciben el nivel de servicio que la banca privada reserva para los grandes patrimonios.
Esta expansión de la riqueza financiera coincide con una transición generacional que hará más compleja la relación entre las familias y sus asesores.
Heredar ya no significa simplemente recibir
La sucesión patrimonial históricamente se ha entendido como un proceso relativamente sencillo: determinar quién hereda, cómo se distribuyen los activos y cuáles son las obligaciones legales y fiscales correspondientes.
Ese modelo comienza a resultar insuficiente. BCG advierte que las familias actuales tienen activos distribuidos entre diferentes clases y jurisdicciones, mientras que sus integrantes viven cada vez más dispersos geográficamente y tienen intereses profesionales y empresariales distintos. Como resultado, la sucesión deja de ser un acontecimiento puntual y se convierte en un proceso de diseño patrimonial que puede extenderse durante años.
La tensión puede ser particularmente evidente en las empresas familiares. Para el fundador, la compañía suele representar simultáneamente propiedad, control, identidad y patrimonio. Para los sucesores, en cambio, no necesariamente existe el mismo vínculo. Algunos querrán continuar al frente del negocio; otros preferirán vender, diversificar o utilizar parte de la riqueza para emprender nuevas actividades.
Por ello, repartir el patrimonio en partes iguales tampoco garantiza que se preserve su valor. Una distribución que parezca equitativa entre los herederos puede terminar fragmentando la propiedad, debilitando el control o complicando la toma de decisiones, especialmente cuando existen empresas familiares, activos ilíquidos o inversiones en distintos países.
Del administrador de portafolios al «arquitecto» patrimonial
En este nuevo escenario cambia también el papel del asesor financiero. BCG plantea que los wealth managers más preparados para la próxima etapa deberán evolucionar de proveedores de productos a «arquitectos de sistemas» patrimoniales. Su trabajo deberá integrar mecanismos de propiedad y control, estructuras de gobierno familiar, aspectos fiscales y legales transfronterizos y objetivos de largo plazo.
La diferencia es sustancial. Administrar un portafolio implica decidir cuánto invertir en renta variable, renta fija, activos alternativos o efectivo. Administrar una sucesión implica responder preguntas mucho más complejas: quién puede decidir sobre esos activos, bajo qué reglas, con qué objetivos y cómo se preparará a la siguiente generación para administrarlos.
En este proceso aparecen herramientas que tradicionalmente estaban más asociadas con los family offices y las grandes empresas familiares: estatutos familiares, consejos de familia, mecanismos formales de gobierno, separación entre propiedad, control y administración, educación financiera de los herederos y preparación anticipada de la siguiente generación.
La asesoría también adquiere una dimensión interpersonal. Las conversaciones sobre liderazgo, equidad, control y propósito del patrimonio pueden ser difíciles dentro de una familia. El asesor puede actuar como un tercero capaz de facilitar acuerdos y traducir objetivos familiares en estructuras patrimoniales concretas.
BCG subraya que elementos como los valores familiares, las relaciones, la reputación y el conocimiento institucional también forman parte del patrimonio, pero no se transfieren automáticamente. Para que sobrevivan a la generación fundadora necesitan ser transmitidos mediante educación, mentoría, participación gradual en la toma de decisiones y exposición temprana a las estructuras de gobierno familiar.
Ahí radica uno de los principales riesgos de la gran transferencia de riqueza: que el capital pase de una generación a otra más rápido que la capacidad de administrarlo.
La nueva generación, además, llega a este proceso con una relación diferente con las inversiones. La investigación de Capgemini muestra que los inversionistas más jóvenes tienen una mayor exposición a activos alternativos que generaciones anteriores, lo que anticipa cambios en la composición de las carteras conforme la riqueza se transfiera.
Para los gestores patrimoniales, esto implica que la sucesión no puede abordarse únicamente como una cuestión de preservación. También será necesario comprender qué quieren hacer los nuevos propietarios con el dinero que reciben.
El fenómeno abre una oportunidad considerable para la industria financiera. El crecimiento de la riqueza en México y otros mercados emergentes, combinado con la transferencia patrimonial, puede ampliar la base de clientes potenciales para la banca privada, los gestores independientes, los family offices y las plataformas de inversión.
Pero también eleva la exigencia; los clientes que recibirán el patrimonio no necesariamente permanecerán con el mismo administrador que atendió a sus padres. La transferencia de activos puede convertirse, por tanto, en una transferencia de relaciones financieras. Las instituciones que conozcan a la siguiente generación antes de que ocurra la sucesión tendrán mayores posibilidades de conservar esos activos.
La competencia tampoco se limitará a los bancos tradicionales. Family offices, gestores independientes y plataformas digitales están ampliando las alternativas disponibles para los inversionistas, mientras que la diferenciación comienza a desplazarse desde el acceso a productos hacia la capacidad de ofrecer soluciones patrimoniales integrales.
La gran transferencia de riqueza, por tanto, no será únicamente un fenómeno demográfico o familiar. Será también uno de los mayores procesos de redistribución de activos entre clientes y administradores en la historia de la industria de wealth management.
El desafío para las familias será conseguir que el patrimonio sobreviva a sus fundadores. Para los asesores, será demostrar que pueden hacer algo más que administrar dinero. En las próximas décadas, preservar una fortuna dependerá menos de quién la herede que de qué tan bien esté diseñada la estructura que deberá sostenerla.
Santander Chile concretó su regreso al mercado suizo con la colocación de un bono verde por 100 millones de francos suizos (equivalente a unos 123 millones de dólares) a un plazo de cinco años, alcanzando un spread de 82 puntos base sobre la curva de referencia. Se trata de su primer bono verde público bajo su ESG Framework incorporando criterios ESG.
La operación, informaron a través de un comunicado, registró una sólida recepción por parte de los inversionistas y se convirtió en la colocación con el mejor spread entre los emisores chilenos que han accedido al mercado suizo durante 2026. Este resultado refleja el alto interés por los instrumentos del banco y, en especial, por alternativas de deuda sostenible.
Patricia Pérez, Chief Financial Officer de Santander Chile, destacó que “volver al mercado suizo en estas condiciones es una señal muy positiva de la confianza que existe en Santander Chile, en la solidez de nuestra posición financiera y en nuestra estrategia para impulsar la transición de nuestros clientes hacia una economía más verde”.
“Para nosotros es clave mantener una base de financiamiento diversificada y acceder a distintos mercados en condiciones competitivas. Esta operación nos permite seguir fortaleciendo esa estrategia y contar con una estructura de financiamiento sólida para acompañar el crecimiento y los objetivos de largo plazo del Banco”, terminó por añadir.
El objetivo de la transacción es refinanciar o financiar nuevas operaciones de hipotecas verde, basadas en certificaciones de eficiencia energética existentes en la industria. Esta cartera tiene un tamaño aproximado de 219.000 millones de pesos chilenos (casi 240 millones de dólares) y se espera que siga creciendo durante los próximos años en la medida en que existan también más unidades que cuenten con certificación de eficiencia energética. La mayoría de estos proyectos tienen la certificación CEV, impulsada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, entre A+y B.
La emisión se enmarca en la estrategia de Santander Chile de mantener una estructura de financiamiento diversificada en los mercados internacionales y de hacerlo a través de emisiones que contribuyan en la transición hacia una economía más verde. Este primer bono verde público se suma a otras colocaciones de deuda bajo parámetros ESG que Santander Chile ha venido emitiendo desde 2023, recalcaron.
Aunque más o menos la mitad de los más de 2 millones de aportantes que tiene la industria chilena de fondos mutuos son mujeres, esto se desmarca de la tendencia del ahorro en general, dando cuenta de una brecha específica en el segmento. Mientras que la participación femenina es más prevalente en ahorro bancario y cooperativas, con un buen margen, están ligeramente por debajo de los hombres a la hora de invertir en este tipo de vehículos, según muestran los resultados de la última versión del informe “Género en el sistema financiero chileno” de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
Con datos a diciembre de 2025, el reporte da cuenta de una mayor prevalencia de las mujeres en otras formas de resguardo de capital. Tres cuartos de las personas adultas tienen ahorro en bancos en el país andino, en general, pero desagregando por género, se ve que un 81,9% de las mujeres ahorra de esta forma, frente a un 68,2% de los hombres.
El género femenino también predomina en el ahorro a través decooperativas. Un 8% de las mujeres adultas tienen capital en este tipo de instrumentos, mientras que la cifra alcanza sólo el 5,5% en el caso de los hombres.
Sólo en el caso de los fondos mutuos se ve menos participación de las mujeres. Un 11,7% de ellas tiene capital en estos vehículos, por debajo del 12,5% que registran los hombres.
A nivel de montos también se observan ciertas brechas, según el estudio de la CMF. Mientras que hay bastante paridad a nivel de número de aportantes de fondos mutuos, los montos tienden a ser más altos en los inversionistas hombres. Datos a septiembre de 2025 muestran que, de los 33,7 billones de pesos (unos 36.860 millones de dólares) que mantenían los partícipes en la industria, el 42% correspondían a inversiones de mujeres.
Además, los hombres registraron montos promedio de 19,5 millones de pesos (21.330 dólares), mientras que las mujeres alcanzaron de 14,2 millones de pesos (15.530 dólares).
Persisten las brechas de género
“Nuestra experiencia muestra que las mujeres suelen privilegiar alternativas de inversión más conservadoras y líquidas, particularmente fondos monetarios o money market, que cumplen una función muy similar al ahorro bancario tradicional. Esto podría explicar que una parte importante de sus recursos se mantenga en instrumentos de bajo riesgo y alta disponibilidad”, relata Luca Restuccia, gerente de Inversiones y Productos de BancoEstado AGF.
A esto cabe agregar que los distintos tipos de ahorro tienen dinámicas diferentes. Según acota la economista jefe de Fintual, Priscila Robledo, “ambos productos cumplen funciones distintas: las cuentas bancarias se asocian más a liquidez y a objetivos concretos, mientras que en fondos mutuos se asocian más a la construcción de patrimonio a mayor largo plazo”.
Lo que han visto en la fintech es que las mujeres tienen una mayor presencia en cuentas asociadas a objetivos específicos, como la vivienda, y que mantienen una proporción menor de su cartera en fondos más riesgosos, en promedio. “La mayor parte de esa diferencia se relaciona con características observables”, indica la economista, como las preferencias de riesgo, edad, profesión y un proxy de riqueza.
“A igual nivel de riesgo, no encontramos una diferencia estadísticamente significativa en el retorno promedio. Esto apunta a diferencias de objetivos y composición de cartera, no de habilidad para invertir”, acota.
Desde la industria también destacan que esta tendencia ha ido cambiando con el tiempo. En la experiencia de BancoEstado AGF, Restuccia hace eco de este fenómeno: “Si bien actualmente los hombres continúan concentrando una mayor proporción de los saldos administrados por BancoEstado AGF, esta tendencia ha ido evolucionando en los últimos años. De hecho, a través de nuestros canales digitales observamos que las mujeres son hoy las inversionistas más activas, realizando aproximadamente un 25% más de inversiones que los hombres”.
Desde la industria también hacen hincapié en el acceso paritario de aportante en la industria. “El Informe de género de la CMF confirma que los fondos mutuos son un motor clave de democratización e inclusión financiera. Hoy alcanzamos prácticamente la paridad en participación, con un 49,9% de mujeres partícipes, demostrando que no existen brechas de género en el acceso”, señaló la gerente general interina de la Asociación de Fondos Mutuos, Macarena Ossa.
Diferencias por edad e ingresos
Los cambios paulatinos que se han dado con el tiempo, ampliando la participación femenina en la industria de fondos mutuos, ha dejado una huella en el desagregado etario de las cifras del informe de género de la CMF.
El reporte destaca que los montos invertidos en el tramo de entre 31 y 60 años tienen una concentración de 59% en el total en inversionistas hombres. Esta diferencia, destacan desde el regulador, se reduce en el tramo más joven, menor de 30 años, donde los hombres alcanzan el 51% y las mujeres el 49% del total invertido.
En ese sentido, desde la industria de gestoras valoran la mayor masificación de estos instrumentos de ahorro. “Cada vez más mujeres están utilizando fondos mutuos como herramienta de ahorro e inversión, especialmente a través de canales digitales que facilitan el acceso, reducen barreras y permiten comenzar a invertir con montos bajos”, comenta Restuccia, de BancoEstado AGF.
Los ingresos también muestran una dinámica divergente. “En los niveles más bajos de ingresos (inferiores a 1 millón de pesos chilenos, o 1.090 dólares), la proporción de mujeres que invierten en fondos mutuos supera a la de los hombres. En particular, el 60% del total de mujeres participes se concentran en este tramo de ingresos, mientras que en el caso de hombres dicha proporción alcanza el 46,2% de su respectivo total”, señalaron en el reporte.
En contraste, agregaron, en los niveles de ingresos superiores al millón de pesos, “esta relación se invierte, observándose una mayor participación relativa de hombres. Esto refleja que una fracción mayor de hombres accede a estos productos de inversiónen los tramos de ingresos más altos”.
Para Robledo, de Fintual, “buena parte de lo que se ve como una brecha de inversión en los tramos altos es que hay muchas menos mujeres en los tramos altos”. Y, según estiman en la fintech, el origen de esta situación está en el mercado laboral: “En 2025, el ingreso laboral promedio de las mujeres fue 21,7% menor que el de los hombres. Además, la participación de las mujeres en el mercado laboral es bastante menor, muchas veces por compromisos familiares. Esto limita la capacidad de las mujeres de ahorrar de forma consistente y crecer su patrimonio”.