Singular Bank ha incorporado a Ignacio Villanueva como banquero senior, en el marco de su estrategia de crecimiento y refuerzo del área de banca privada. Con este movimiento, la entidad continúa apostando por la incorporación de talento senior con una sólida trayectoria en asesoramiento patrimonial, gestión de inversiones y acompañamiento personalizado a clientes.
Ignacio Villanueva cuenta con una amplia experiencia en el sector financiero, desarrollada a lo largo de más de tres décadas en posiciones vinculadas a la banca privada y la gestión de patrimonios. Se incorpora a la entidad procedente de BBVA, donde ha desarrollado buena parte de su carrera profesional y, más recientemente, ha ejercido como Banquero Privado Senior en Madrid, especializado en gestión discrecional, asesoramiento en inversiones y optimización fiscal del patrimonio.
A lo largo de su trayectoria, ha combinado una visión integral del negocio financiero con una sólida especialización en gestión patrimonial. Antes de su etapa en banca privada, desempeñó funciones en BBVA Asset Management como gestor de vehículos de inversión y formó parte también de BBVA Privanza Bank, en el área de mercados financieros. Esta experiencia le ha permitido desarrollar un profundo conocimiento de los mercados, los productos de inversión y las necesidades de los clientes de banca privada. Villanueva es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Granada.
La incorporación se produce en un momento de crecimiento sostenido para la entidad. Tras cerrar 2025 con un resultado neto positivo por primera vez desde su creación y superar los 17.396 millones de euros en activos gestionados, Singular Bank continúa reforzando su red de banqueros y su presencia territorial para responder a la creciente demanda de asesoramiento patrimonial especializado.
José Salgado, director general de Singular Bank, ha señalado: “La incorporación de Ignacio supone un paso más en nuestra estrategia de crecimiento y refuerzo del servicio que prestamos a nuestros clientes. Su experiencia, conocimiento del negocio y trayectoria en asesoramiento patrimonial encajan plenamente con nuestro modelo y con nuestra apuesta por incorporar profesionales de primer nivel”.
China acaba de entrar en el Año del Caballo, y, a medida que avance, existen indicios de un renovado brío económico. El país parece que empieza a salir de la crisis que arrancó en 2020 con el estallido de la burbuja inmobiliaria, pero afronta desafíos de calado. De momento, los mercados apuntan a un viento a favor para el país: en 2025, el índice MSCI China subió un 31,4%, superando tanto a la renta variable estadounidense como global en un buen año para las bolsas.
China lleva varios años fuera del radar de los inversores. Por ejemplo, Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, admite que ha sido pesimista con respecto a la macroeconomía china durante los últimos cinco años debido exclusivamente a la crisis inmobiliaria. Pero hay señales que indican que ha llegado la hora de volver la mirada al gigante asiático.
Dhananjay Phadnis (Fidelity International)
El resurgimiento del país dependerá de que complete su recuperación económica, remontada que el Gobierno de Xi Jinping ha fiado al desarrollo tecnológico a través de la inteligencia artificial y la robotización. Un escenario que permite, según Dhananjay Phadnis, gestor del FF Asia Equity ESG Fund de Fidelity International, que la recuperación económica de China se esté afianzando “gradualmente”. Los temas impulsados por la innovación, en particular la tecnología y la inteligencia artificial, “fueron fundamentales para este repunte”, tras el anuncio del modelo de inteligencia artificial DeepSeek a principios del año pasado, tal y como recuerda el experto. Pero también, por las medidas políticas en curso y la resistencia de las exportaciones.
El impulso ha continuado, como reflejan varias cotizaciones chinas de IA y tecnología en Hong Kong a finales de 2025, que despertaron un gran interés entre los inversores. La postura anticíclica del Gobierno ha contribuido a estabilizar el aumento del crecimiento durante el último año, sentando las bases para una recuperación más duradera.
Mientras, Naomi Weistell, gestora de fondos y experta en mercados emergentes de Carmignac, admite que las prioridades estratégicas de China siguen siendo la estabilización económica y el avance tecnológico, “y cualquier perturbación geopolítica importante socavaría estos objetivos”.
Dhananjay Phadnis (Fidelity International): “El riesgo de una nueva crisis ha disminuido y, con el tiempo, esta estabilización debería favorecer un modelo inmobiliario más saludable”
Eso sí, observa que la economía china evoluciona a dos velocidades: las exportaciones siguen siendo el principal motor del crecimiento, mientras que el consumo interno y el sector inmobiliario continúan rezagados. “El crecimiento se ha estabilizado, pero no parece probable que se produzca una reaceleración significativa a corto plazo, dada la persistente dinámica de deuda-deflación y el limitado interés por aplicar estímulos reflacionistas a gran escala”, apunta.
La experta también señala que la demografía también representa un obstáculo estructural. Sin embargo, el país está intentando compensar las limitaciones laborales mediante la automatización y la robótica, “ámbitos en los que ya es líder mundial”. Por lo tanto, según Weistell, la demografía “puede actuar como catalizador de la modernización tecnológica, en lugar de ser un lastre”.
En cuanto a su posición en política comercial, según Temple, China “ha sido el gran beneficiario de las políticas comerciales del presidente Donald Trump”. Primero, porque “tiene dominio de la escalada”, es decir, “más influencia de lo que la gente cree”. Además, China demostró que si realmente se quiere jugar duro en materia comercial, “simplemente cortará el suministro de minerales críticos”. Incluso, según Temple, las políticas erráticas e impredecibles de Estados Unidos han hecho que China parezca un socio racional, mientras que Estados Unidos aparenta ser irracional e impredecible.
Confianza y consumo: los retos
Wilfred Sit (Allianz GI)
Eso sí, la cuestión más inmediata, a juicio de algunos expertos, es la confianza de los consumidores. Así lo cree Weistell. “El reto no es la competitividad o la capacidad, sino la confianza de los consumidores. Para restablecerla, probablemente se necesiten medidas para estabilizar el mercado inmobiliario, que podrían incluir la absorción de existencias por parte del Estado, junto con el refuerzo de la red de seguridad social”.
También hace hincapié en la debilidad del consumo en China Wilfred Sit, Chief Investment Officer Equity Asia Pacific en Allianz GI. El experto es consciente de que este obstáculo “es consecuencia de la caída del mercado inmobiliario, que tiene un efecto negativo sobre la riqueza”. Pero ve esperanza, porque cree que, con el tiempo, el Gobierno chino adoptará nuevas medidas políticas para abordar esta situación.
Como factor adicional para afrontar este reto, estaría la posible recuperación gradual del mercado de valores, que “podría contribuir a crear un efecto positivo sobre la riqueza, lo que impulsaría la demanda interna, por lo que el Gobierno tiene la intención de seguir apoyando el mercado de valores”.
La renta variable china vuelve a estar de moda
De momento, el mercado de renta variable chino soporta esta tesis.El índice MSCI China subió un 31,4% el año pasado, superando a la renta variable estadounidense y global en un buen año para las bolsas en general. Y puede seguir al alza. Phadnis apunta que se espera que las condiciones de liquidez y los flujos de capital sigan siendo favorables tanto en los mercados de acciones A nacionales como en los mercados de acciones chinos en el extranjero, “ya que los responsables políticos continúan impulsando una agenda mesurada centrada en el apoyo al consumo, la estabilización del mercado inmobiliario y la reforma estructural”.
Wilfred Sit (Allianz GI): “La recuperación gradual del mercado de valores podría contribuir a crear un efecto positivo sobre la riqueza, lo que impulsaría la demanda interna, por lo que el Gobierno tiene la intención de seguir apoyándolo”
En este sentido, la aplicación “coherente” de las políticas y la mejora de la visibilidad de los beneficios probablemente respalden la liquidez interna y “contribuyan a que los inversores extranjeros vuelvan a interesarse por los activos chinos”. Y, aunque las valoraciones de la renta variable se han reajustado ligeramente, “siguen siendo razonables en comparación con las medias históricas y sus homólogos mundiales”.
Por su parte, Sit ve probable que el repunte del mercado chino continúe este año. En principio, porque los factores clave que respaldaron el mercado el año pasado “siguen estando firmemente vigentes”, entre ellos, la política gubernamental de apoyo al mercado bursátil nacional y al sector privado; la flexibilización de las políticas monetarias; la narrativatecnológica y de inteligencia artificial de China; la fuerte liquidez nacional a medida que los depositantes transfieren fondos a los mercados bursátiles; la necesidad de diversificación hacia activos no denominados en dólares estadounidenses, así como una valoración de mercado relativamente baja. Incluso “podría sumarse otro foco a favor, como el fortalecimiento del renminbi, que “debería impulsar la confianza de los inversores a la hora de destinar más inversión a activos chinos, incluida la renta variable”.
Para Weistell, la volatilidad ha reflejado la fragilidad del sentimiento más que un deterioro estructural, pero admite que las autoridades parecen comprometidas con fomentar lo que podría describirse como un mercado alcista lento, interviniendo para moderar las subidas excesivas y, al mismo tiempo, amortiguando las caídas bruscas. “Existe, en la práctica, una especie de «put de Xi» en el mercado, cuyo objetivo es mantener la estabilidad sin fomentar el exceso especulativo”, explica la experta.
Pero Phadnis ve como duda a despejar si esta fortaleza de la bolsa china refleja una mejora de los fundamentales o si se trata de una revalorización impulsada por el sentimiento de los inversores. Y recuerda el punto de partida: hace 12-18 meses, las valoraciones se encontraban en niveles extremadamente bajos. Aunque el entorno a corto plazo sigue siendo desigual, cree que la combinación de medidas específicas de flexibilización fiscal, relajación monetaria e iniciativas de modernización industrial “sigue respaldando la confianza en las perspectivas económicas a medio plazo”.
Un escenario con consecuencias
La situación que vive el mercado de valores chino tendría consecuencias, concretamente, una mejor percepción por parte de la comunidad inversora internacional. “Si el mercado sigue registrando ganancias constantes con un apoyo político claro, esto mejoraría la percepción de los inversores a nivel mundial”, apunta Sit, que añade que, a pesar de las presiones adversas que sufre el sector exportador, “los inversores globales son cada vez más conscientes de que las exportaciones chinas siguen siendo competitivas y ofrecen una buena relación calidad-precio”.
Ronald Temple (Lazard) apunta que las políticas erráticas e impredecibles de Estados Unidos han hecho que China parezca un socio racional, mientras que Washington aparenta ser lo contrario
Ronald Temple (Lazard)
No en vano, Weistell admite que la percepción de los inversores se ha visto muy influida por la caída del mercado inmobiliario y la debilidad de la demanda interna. También, que esta narrativa corre el riesgo de subestimar la transformación económica subyacente de China, puesto que, a pesar de representar aproximadamente el 25% del crecimiento del PIB mundial y ocupar una posición central en la fabricación y las cadenas de suministro globales, el peso del mercado de valores chino en las carteras sigue siendo extremadamente reducido, alrededor del 3% en muchas asignaciones globales.
“Esta infrarrepresentación está cada vez más desconectada de la realidad económica”, aclara la experta, que observa “un cambio gradual en la confianza”, que pasa de centrarse exclusivamente en los retos estructurales a reconocer oportunidades selectivas. “China vuelve a ser percibida como un país en el que se puede invertir, no porque hayan desaparecido los riesgos, sino porque su capacidad de innovación, y la rentabilidad de las empresas y de los accionistas están mejorando”, sentencia.
Naomi Weistell (Carmignac): “China vuelve a ser percibida como un país en el que se puede invertir, no porque hayan desaparecido los riesgos, sino porque su capacidad de innovación, y la rentabilidad de las empresas y para los accionistas están mejorando”
¿Es el momento de aumentar el peso de China en las carteras?
Naomi Weistell (Carmignac)
Weistell es tajante: “En resumen: sí, especialmente para los inversores globales que siguen estando estructuralmente infraponderados o totalmente ausentes del mercado”. La experta razona que no tener ninguna exposición a China no es una postura neutral, sino “una apuesta activa porque la próxima fase de innovación global y crecimiento de los beneficios se limitará a un reducido grupo de empresas de los mercados desarrollados”. En realidad, es todo lo contrario, ya que China es estratégicamente “fundamental” para los mercados emergentes y las cadenas de suministro globales. Pero la experta matiza que eso no significa aumentar la exposición de forma in- discriminada, sino realizar una asignación selectiva.
Una opinión muy parecida tiene Sit, que considera que las acciones A de China, en particular, son “una forma eficaz de añadir diversificación a las carteras globales, dada su correlación relativamente baja con otras clases de activos.
Los inversores con alto patrimonio muestran una creciente disposición a pagar por asesoramiento financiero. Muestra de ello es que, en 2010, solo el 38% afirmaba estarlo frente al 68% de 2025. Este aumento de 30 puntos porcentuales se atribuye en parte a una mayor accesibilidad del asesoramiento financiero, a la continua compresión de comisiones tanto en los asesores como en los productos, y a la expansión del asesoramiento fiduciario, según la última edición de «Cerulli Edge—U.S. Managed Accounts».
La disposición a pagar por asesoramiento aumenta a medida que crecen los activos financieros de los hogares, lo que refleja la mayor complejidad asociada a niveles de riqueza más elevados. El estudio de Cerulli Associates señala que el 75% de los inversores de alto patrimonio (con 5 millones de dólares o más), así como el 64% de aquellos con entre 2 y 5 millones de dólares, afirman estar dispuestos a pagar por asesoramiento.
“A medida que crece la riqueza de un individuo, los impuestos se vuelven más gravosos, la planificación financiera y patrimonial se complica, y el acceso a productos de inversión adicionales (por ejemplo, cuentas gestionadas de forma separada o activos alternativos) se amplía. Los inversores que se enfrentan a estos retos por primera vez necesitan naturalmente ayuda para navegar entre múltiples variables complejas vinculadas al crecimiento de su patrimonio. El valor del asesoramiento financiero ya no se limita a obtener mayores rentabilidades en los mercados”, explica Michael Manning, analista de Cerulli Associates.
No obstante, incluso entre quienes disponen de menos de 100.000 dólares en activos financieros, solo el 34% afirma no estar dispuesto a pagar por asesoramiento financiero. A pesar del vínculo claro entre riqueza y disposición a pagar, los inversores de todos los niveles patrimoniales muestran interés por el asesoramiento y están dispuestos a pagar por él.
“Todavía existe un segmento de inversores que no está interesado en pagar por asesoramiento y prefiere plataformas de inversión sin comisiones y autogestionadas. Ya sea por disponer de menos activos o por tratarse de inversores autodirigidos que gestionan sus propias carteras, es posible que en algún momento de su vida necesiten asesoramiento. Las firmas que operan estas plataformas deben crear un camino de transición sencillo desde la gestión autónoma hacia el asesoramiento cuando surja esa necesidad, o estos clientes buscarán asesoramiento en otro lugar”, concluye Manning.
La Comisión Europea trabaja por cerrar la brecha de pensiones en Europa y para ello el Paquete de Pensiones Complementarias, adoptado el 20 de noviembre de 2025, es una herramienta clave. De hecho, está pensado para crear una oportunidad real para “reforzar la suficiencia de las pensiones, canalizar el ahorro a largo plazo hacia los mercados de capitales y apoyar el crecimiento económico, la innovación y las prioridades estratégicas en toda la UE”.
Desde la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus siglas en inglés) consideran que este paquete de medidas son “un paso decisivo” para igualar la realidad de las pensiones en la región. “Ante el aumento de las presiones demográficas, la evolución de los mercados laborales y la baja participación en los sistemas de pensiones complementarias, capacitar a los ciudadanos para generar ingresos adecuados en la jubilación es tanto una necesidad social como económica”, afirman.
En concreto, Efama destaca que el Producto Paneuropeo de Pensiones Personales (PEPP) y la reforma más amplia de las pensiones complementarias constituyen un primer paso importante. Además, considera que “combinados con la inscripción automática en planes de pensiones de empleo y con incentivos fiscales adecuados, pueden resultar altamente eficaces para aumentar la participación”. E insiste: “Junto con productos de pensiones accesibles y herramientas como los sistemas de seguimiento de pensiones y los paneles informativos, estas medidas pueden mejorar significativamente los resultados de jubilación, al tiempo que hacen el ahorro más inclusivo y eficiente”.
El reto y las propuestas
Sin embargo, advierte de que convertir esta oportunidad en beneficios reales para los ahorradores dependerá de una implementación eficaz a nivel nacional. “El éxito del PEPP revisado y de otros productos de pensiones complementarias depende de un tratamiento fiscal favorable que los haga atractivos y accesibles. Sin ello, es probable que su adopción siga siendo limitada y que el potencial de estas reformas no se materialice plenamente”, defienden desde Efama.
Por ello, su principal mensaje es que “garantizar el marco regulatorio y fiscal adecuado es, por tanto, clave para fomentar el ahorro a largo plazo, mejorar la seguridad en la jubilación y reforzar la Unión de Ahorro e Inversión en Europa”.
En este sentido, Efama hace nueve recomendaciones a las autoridades y a la Comisión Europea:
Eliminar el límite de comisiones del 1% para el PEPP básico con el fin de mejorar la viabilidad del producto. No obstante, cualquier introducción de un marco de “Value for Money” debe ser pragmática, reconociendo que el rendimiento a largo plazo de los fondos de pensiones no puede predecirse con precisión ex ante.
Mantener la eliminación del requisito obligatorio de asesoramiento, pero garantizar que los ahorradores tengan un acceso real al asesoramiento ampliando el acceso al asesoramiento no independiente.
Asegurar que se mantenga la estrategia por defecto de ciclo de vida para el PEPP básico, permitiendo a los ahorradores acceder a enfoques adecuados a su edad con potencial de crecimiento a largo plazo.
Permitir flexibilidad en los requisitos de inversión del PEPP básico, de modo que los ahorradores puedan seleccionar un perfil de riesgo que incluya una mayor exposición a activos no cotizados o ilíquidos.
Apoyar la eliminación de la obligación de que los proveedores de PEPP ofrezcan subcuentas nacionales, evitando así la imposición de barreras estructurales.
Permitir que los Estados miembros, a su discreción y en cumplimiento de la legislación social y laboral nacional, autoricen el uso de PEPP en planes de empleo con inscripción automática y contribuciones empresariales para ampliar la cobertura, garantizando que esto complemente, y no sustituya, los sistemas nacionales.
Eliminar la obligación de ofrecer simultáneamente el PEPP básico y el PEPP personalizado para reducir barreras y fomentar la innovación impulsada por el mercado.
Reforzar los derechos de traspaso y las salvaguardias en caso de baja, garantizando la neutralidad fiscal y límites razonables a los cambios para proteger a los ahorradores.
Eliminar el uso de modelos estocásticos para las cifras de riesgo y rentabilidad en el Documento de Información Clave del PEPP.
Foto cedidaSimon Morton-Grant, Client Portfolio Manager del fondo CT (Lux) Japan Equities, de Columbia Threadneedle Investments.
Japón ha pasado de comportarse como una plaza bursátil en la que los inversores invierten en compañías con márgenes bajos y capex alto a ser un mercado centrado en la eficiencia y el retorno sobre el capital, donde la gobernanza se ha convertido en la piedra angular de esta transformación. “La historia subyacente en Japón es extremadamente atractiva”, asevera Simon Morton-Grant,Client Portfolio Manager del fondo CT (Lux) Japan Equities,, desde Columbia Threadneedle Investments.
El experto, recientemente de visita en España, destacó la multitud de catalizadores de crecimiento que su gestora detecta actualmente en este mercado: primero, se mantienen los esfuerzos por seguir aumentando el retorno para el accionista (ROE), con un nuevo récord de recompra de acciones en 2025; segundo, el país vuelve a registrar crecimiento positivo, y tras las profundas reformas de los últimos años ahora el índice Topix se ha convertido en un reflejo de ese crecimiento; tercero, el ahorro de las familias japonesas asciende a unos 14 billones de dólares, y la mitad de ese dinero está en efectivo, por lo que desde la gestora esperan – en un contexto de inflación al alza- en que parte de esos ahorros fluyan a los mercados bursátiles para evitar la pérdida de poder adquisitivo; cuarto, el experto destaca la disposición del nuevo gobierno para seguir profundizando en reformas políticas y económicas de calado para seguir estimulando el crecimiento de la nación. Por estos motivos, el expert se muestra claro: “Cualquier punto de debilidad de aquí en adelante puede ser un buen punto de entrada para invertir en la historia de crecimiento estructural a largo plazo de Japón”.
¿Está afectando de alguna manera el repunte del riesgo geopolítico con la guerra de Irán a la bolsa japonesa?
Queremos dejar claro a nuestros clientes que las disrupciones en torno al estrecho de Ormuz tienen un potencial impacto sobre la economía global. Japón importa más del 90% de su crudo de Oriente Medio, aunque prácticamente no realiza importaciones directas desde Irán. Consideramos que, por el momento, esta situación sigue estando contenida en el caso de Japón, ya que dispone de varias medidas para mitigar estos efectos. En primer lugar, cuenta con reservas de petróleo equivalentes a 245 días, una de las mayores coberturas entre las economías desarrolladas, aproximadamente ocho meses, lo que proporciona un colchón a corto plazo. En segundo lugar, las autoridades niponas han estimado que el precio del petróleo debería alcanzar y mantenerse en 175 dólares por barril durante un periodo prolongado para que Japón entrara en recesión; actualmente estamos lejos de ese nivel. Incluso si se alcanzara, sería necesario que se mantuviera durante cierto tiempo.
Se trata, por tanto, de un riesgo que debe monitorizarse. No obstante, el equipo acaba de regresar de Japón y, en sus reuniones con compañías, en un contexto en el que esta situación ya empezaba a desarrollarse, las empresas consideraban que podrían trasladar el incremento de costes al consumidor, sin que ello implique un deterioro material de los márgenes. Es un conflicto en evolución y conviene mantenerse atentos a posibles cambios, pero con los niveles actuales no apreciamos un motivo de preocupación excesiva.
¿Puede la evolución del yen japonés tener un impacto significativo en las compañías japonesas, especialmente en las orientadas a la exportación?
Conviene señalar que no somos especialistas en macroeconomía. Dicho esto, consideramos que, si el yen superara el nivel de 160 frente al dólar, el Gobierno o el Banco de Japón podrían intervenir. En el rango de entre 140 y 160, el entorno sigue siendo relativamente cómodo para la renta variable japonesa. Además, la correlación histórica entre la subida de la bolsa japonesa y la depreciación del yen se ha reducido en los últimos años. Japón ya no es necesariamente una apuesta por un yen débil. La economía presenta ahora más motores de crecimiento: las compañías domésticas están contribuyendo al crecimiento de beneficios y, por tanto, a la rentabilidad de los índices, algo que no ocurría hace 10-15 años, cuando los exportadores eran el principal motor. En cartera contamos con un mecanismo de cobertura natural: un yen débil favorece a las exportadoras, mientras que un yen fuerte beneficia a los negocios domésticos.
Sanae Takaichi planea profundizar en la Abenomics. ¿Cómo puede afectar esto a su clase de activo?
Normalmente no prestamos demasiada atención a los cambios de primer ministro, pero en este caso sí resulta relevante. Se trata de una figura con potencial transformador, que rompe con el perfil tradicional del liderazgo político japonés y mantiene un fuerte enfoque procrecimiento. Es heredera del legado de Shinzo Abe: políticas fiscales expansivas, política monetaria acomodaticia y estímulos fiscales significativos. Creemos que su agenda económica y reformista puede impulsar el mercado y abrir una nueva etapa de crecimiento en Japón. Además, la nueva coalición de gobierno tiene un claro sesgo procrecimiento y apuesta por la descentralización, trasladando parte del peso económico desde Tokio hacia otras regiones como Osaka. Esto podría impulsar el valor del suelo y de los activos en dichas regiones y favorecer un mayor dinamismo económico.
Otro elemento clave es su política industrial y las oportunidades de inversión asociadas. Takaichi prioriza el aumento del gasto en inteligencia artificial, semiconductores, reactivación nuclear, defensa y seguridad económica. Estas áreas configuran un nuevo universo de oportunidades bajo la actual administración. Asimismo, ha logrado cohesionar al partido, atraer apoyo joven y consolidar una base política estable, algo fundamental para implementar reformas de calado.
¿Dónde se sitúan actualmente las valoraciones?
En comparación con las medias históricas, las valoraciones han aumentado ligeramente en el último año. Sin embargo, los múltiplos más elevados que suelen destacar los medios están muy influenciados por compañías de gran capitalización y valores más caros. Si se analiza el índice TOPIX, aproximadamente el 35% cotiza por debajo de una vez su valor en libros, lo que indica que aún existen numerosas oportunidades atractivas. En términos relativos, aunque las valoraciones en EE.UU. estén por encima de su media histórica, Japón sigue siendo más barato, especialmente en un contexto de rotación fuera del excepcionalismo estadounidense.
¿Dónde están encontrando oportunidades?
Históricamente, Japón ha sido una apuesta ligada a la automatización, un sector muy demandado. Sin embargo, tras una reciente visita, el equipo ha identificado nuevas áreas de interés. En primer lugar, la renovación de infraestructuras. Coexisten dos motores de crecimiento: por un lado, sectores más visibles como la inteligencia artificial o el vehículo eléctrico, con fuerte demanda, pero mayor sensibilidad al ciclo; por otro, la sustitución de infraestructuras construidas durante la burbuja de finales de los años 80. Este último representa una demanda estructural, estable y de largo plazo, especialmente en el ámbito de la construcción.
En segundo lugar, la denominada economía “oshikatsu” o economía del fandom, donde los consumidores siguen a deportistas, actores o creadores de contenido. Este fenómeno, especialmente relevante entre la Generación Z, genera oportunidades en merchandising y plataformas digitales. En tercer lugar, la seguridad económica y defensa. El nuevo gobierno adopta una política exterior más firme, y el aumento del gasto en defensa como porcentaje del PIB abre oportunidades en construcción naval, ciberseguridad y otros segmentos. Por supuesto, seguimos expuestos a compañías vinculadas a la robótica, una tendencia estructural en Japón, que concentra aproximadamente el 50% de la industria global.
¿Qué riesgos están monitorizando?
Uno de los principales focos es la deuda pública. Aunque la ratio deuda/PIB ronda el 200%, el 90% de los bonos está en manos domésticas, lo que aporta estabilidad. Además, la elevada presión fiscal y un déficit cercano a cero refuerzan la sostenibilidad. En comparación, EE. UU. o China presentan déficits en torno al -6%. El segundo riesgo es geopolítico, especialmente en la relación entre Japón y China. Aunque existen tensiones, no anticipamos un deterioro estructural, dado el fuerte impacto global que tendría. Por último, Oriente Medio sigue siendo el principal riesgo a corto plazo. La evolución del precio del petróleo será clave, ya que podría desencadenar tensiones inflacionistas o energéticas en Japón.
¿Esperan un repunte de la inflación en Japón?
Es posible que aumente en el contexto actual, pero los niveles siguen siendo manejables. El Banco de Japón pospuso una subida de tipos prevista inicialmente para marzo, probablemente a abril o mayo. Incluso si los tipos alcanzan el 1% o el 1,25%, la política monetaria seguiría siendo acomodaticia. Consideramos que el Banco de Japón está inmerso en un proceso de normalización, no en un ciclo restrictivo. Con los niveles actuales de inflación, las empresas pueden trasladar los costes al consumidor sin impacto significativo. Esto refleja un cambio estructural en Japón hacia un ciclo virtuoso de crecimiento salarial e inflación, que puede resultar positivo para la economía, la política económica y los mercados.
Foto cedidaÓscar Esteban, responsable de Negocio para España y Portugal de Fidelity International.
Fidelity ha alcanzado los 16.200 millones de dólares en activos bajo gestión y asesoramiento en España y Portugal tras más de 25 años de presencia en la península ibérica. El equipo cuenta con trece personas entre ventas, soporte al cliente, legal y marketing, y con el apoyo operativo de dos personas más desde Luxemburgo. “Tenemos el equipo adecuado para dar servicio al cliente” afirma Óscar Esteban, responsable de Negocio para España y Portugal de Fidelity International.
2026 es un año de hitos para Esteban: en julio se cumplen dos años desde que asumiera la responsabilidad del negocio ibérico –“para mí ha sido como hacer un máster”, admite- y, en septiembre, cumplirá 20 años trabajando para Fidelity: “Siempre se ha tratado de ir cumpliendo hitos, pero queremos ir más allá. Para nosotros, la complacencia no existe. Pensamos que podemos hacerlo mejor”, afirma.
Además, el pasado 1 de marzo se incorporó a Fidelity Samantha Ricciardi como nueva responsable para EMEA, con un mandato que Esteban resume así: “El cliente en el centro de todo”
2026 está siendo un año de mucha volatilidad y riesgo geopolítico. ¿Cómo acompaña Fidelity a sus clientes?
Como siempre hacemos en momentos de volatilidad: siendo proactivos para que el cliente sienta que estamos a su lado. Enseguida pusimos sobre la mesa nuestras perspectivas macro y las actualizamos periódicamente en nuestra web. A la semana de que empezara la guerra con Irán ya habíamos organizado un webinar con nuestros CIOs y distribuido nuestro “pack” de volatilidad actualizado, que incluye información sobre qué hacer en momentos así. También enviamos diversas notas sobre los fondos con más patrimonio actualizando su posicionamiento y perspectivas. Y a esto hay que añadir, por supuesto, las llamadas a los clientes para ver si necesitan información adicional o hablar con los equipos de inversión.
¿Ha observado un cambio en las necesidades de los clientes hacia Fidelity?
Empezamos a ver una cierta concentración en el número de proveedores con los que quieren trabajar los grandes inversores institucionales en el mercado español. Algo que ya hemos visto en Italia, en donde se han desarrollado acuerdos estratégicos entre gestoras internacionales y entidades financieras italianas.
También es una realidad que el número de gestoras internacionales operando en España ha crecido al albur del buen comportamiento del mercado español, y ahora hay una demanda de los clientes por un servicio más integral por parte de esas gestoras internacionales, buscando proveedores que les ofrezcan una mayor oferta de servicios y productos.
Esta tendencia, ¿ha elevado el nivel de exigencia a la hora de dar servicio?
Sin ninguna duda. Muchas veces me comentan lo grande que es Fidelity cuando, en realidad, no se trata de ser grande sino eficiente y capaz de dar soluciones rápidas al cliente. Un mayor tamaño no facilita la supervivencia. Al contrario, implica una responsabilidad adicional para ser capaz de dar ese servicio que esperan de ti.
¿Cómo va a influir la incorporación de Samantha Ricciardi en esta política?
La incorporación de Samantha es una gran noticia. Aporta una amplia experiencia en gestoras internacionales sin red propia de distribución, como es nuestro caso, pero también la de una gestora que sí cuenta con una en muchos países. Esto, unido a su capacidad para identificar las necesidades de los clientes y darles una respuesta inmediata, enriquecerá sin duda a Fidelity.
Fidelity ha sido una de las gestoras que más ha apostado desde el principio por los ETFs activos. ¿Qué novedades van a traer a Iberia este año?
Efectivamente, fuimos pioneros en crear ETFs activos aprovechado una de las piedras angulares de Fidelity, nuestro equipo de más de 160 analistas distribuidos por todo el mundo. Esto nos permitió -ya en 2017- lanzar ETFs de renta variable con bajo tracking error apoyados en una selección de valores de calidad y buena rentabilidad por dividendo para, posteriormente, lanzar una segunda tanda de ETFs también con bajo tracking error, pero, en este caso, compuestos por las empresas con mejor rating de compra basado en sus fundamentales según nuestros analistas -y una vez aplicado el filtro de nuestro equipo de inversión sistemática-.
Y ahora estamos trayendo al mercado una gama de ETFs activos con un tracking error más alto y capaces por tanto de generar mucha más alfa, que usan estrategias ya consolidadas en el mercado norteamericano: uno centrado en compañías de gran capitalización y otro de pequeña y mediana capitalización.
Por último, acabamos de complementar la gama de ETFs de renta fija, que hasta ahora eran todos artículo 9 del SFDR, con un ETF de renta fija corporativa euro y otra de renta fija corporativa americana que son artículo 8.
¿Los clientes demandan específicamente ETFs activos, o demandan una estrategia en particular y luego ya se determina en qué vehículo van a invertir?
Los clientes simplemente demandan la estrategia. En ese sentido, para nosotros es bueno tener fondos y ETFs. Nuestro equipo de ventas ya tiene interiorizado esto: exponemos las distintas estrategias y ya después determinamos qué vehículo es el más apropiado para implementarlas.
Pero la realidad es que no importa el vehículo si el producto es bueno. Aquí es plenamente aplicable el refrán “Lo barato sale caro”. Muchas veces no hay que mirar tanto el precio como la eficiencia del producto: si es bueno cómpralo, aunque cueste algo más.
Dicho esto, es lógico que en Estados Unidos hayan triunfado los ETFs, ya sean pasivos o activos, porque allí hay un beneficio fiscal que en Europa no existe. Pero solo es cuestión de tiempo que el inversor europeo se dé cuenta de que los ETFs activos generan un alfa que no aportan los pasivos. Y en Fidelity ya estamos muy bien posicionados para atender esa demanda.
En Fidelity empezasteis 2026 haciendo mucho hincapié en diversificación, descorrelación, calidad y stock picking. Considerando el fuerte repunte del riesgo geopolítico, ¿ha cambiado algo de esta receta?
La receta sigue siendo la misma: diversificar al máximo. El inversor debe buscar ideas que no estén correlacionadas para poder mitigar el riesgo en shocks como el actual, que está afectando a todo tipo de activos, incluidos los supuestamente defensivos. En este contexto, y partiendo de la tesis de que el conflicto podría resolverse en semanas, sí vemos oportunidades en las correcciones del mercado.
También anticipamos un impacto puntual sobre la inflación, lo que nos lleva una vez más a vigilar la diversificación y la descorrelación. En este sentido, una de nuestras propuestas para conseguirlo son las estrategias neutrales al mercado de renta variable, que ofrecen esa alta diversificación con liquidez diaria.
¿Cuál es vuestra propuesta en activos alternativos? ¿Qué gama tenéis en activos privados?
En activos privados ofrecemos fondos de real estate indirecto y directo, principalmente para inversores institucionales. Son fondos (particularmente los de inversión directa) muy enfocados en Europa y contamos con estrategias que ofrecen exposición a logística y oficinas.
También contamos con estrategias de alternativos ilíquidas que se gestionan desde Estados Unidos: son vehículos que incorporamos a algunos de nuestros fondos multiactivos, pero si un cliente institucional quiere en un momento determinado apostar por Fidelity para invertir en ilíquidos podemos hacerlo perfectamente. Asimismo, estamos trabajando en una versión ELTIF multi estrategia para Europa.
En cualquier caso, históricamente Fidelity ha sido una casa muy conservadora: antes de lanzar un producto lo testamos a fondo para comprobar que funciona, y aquí todavía nos encontramos en esa fase.
Por último, no hay que olvidar que los alternativos ilíquidos no son para todo el mundo. Está muy bien democratizar la inversión, pero siempre explicando muy bien al cliente qué implicaciones conlleva esa iliquidez a cambio de unas rentabilidades potencialmente superiores. Por eso nos sentimos más cómodos dirigiendo esa parte de la gama a nuestro cliente institucional.
A un nivel más estratégico o estructural, ¿qué temas de inversión queréis abordar con los clientes?
Tenemos que seguir promoviendo la cultura financiera a los inversores finales e insistir en la importancia de obtener asesoramiento y planificación financiera profesional. Estuve en EE. UU. en octubre y allí el asesor no mira los índices de referencia, sino que se enfoca en la correcta planificación financiera que satisfaga las necesidades de sus clientes, estableciendo para ellos objetivos vitales. Esa estrategia ayuda a ir más allá de la volatilidad de los mercados en el corto plazo, algo que debería aplicarse más en España.
Por último, otra temática estratégica para Fidelity es la longevidad. No se trata solo de que vayamos a vivir más y mejor, sino también de cuidar nuestra salud financiera para poder mantener nuestro estilo de vida una vez jubilados. Se trata de un espacio a cuyo desarrollo queremos contribuir.
Lucía dirige una boutique de gestión de activos en Barcelona que estructura fondos de private credit para emprendedores europeos. Su equipo ha construido un sólido track record, pero enfrenta dificultades para escalar la distribución más allá de España.
Distribuir participaciones de sus fondos a través de bancos o broker-dealers en Estados Unidos, México o Brasil requiere acuerdos a medida, procesos de suscripción manuales y verificaciones de cumplimiento duplicadas. Cada nueva alianza toma meses en negociarse, y la integración con los sistemas de los distribuidores resulta costosa y compleja.
Lucía sabe que, sin acceso a canales de distribución más amplios, su firma podría quedar al margen del crecimiento acelerado de la demanda por private credit entre clientes offshore en Estados Unidos y family offices en América Latina.
Qué está cambiando
Las interfaces de programación de aplicaciones —o APIs— están emergiendo como el tejido conectivo entre asset managers y canales de distribución. Estas APIs exponen funciones estandarizadas, como onboarding, suscripción, procesamiento de capital calls y reporting, que pueden integrarse directamente en plataformas externas.
Hoy, varias fintech están desarrollando lo que ya se conoce como “APIs de private markets”, permitiendo a los gestores listar sus productos una sola vez y distribuirlos a través de múltiples canales de forma simultánea.
Por ejemplo, Monark Markets ofrece un conjunto de herramientas basadas en APIs que conectan corredoras, plataformas de asesoría y entidades de custodia con activos privados. Su solución incluye módulos para ofertas primarias, mercado secundario, cumplimiento regulatorio (KYC/AML), datos de mercado y custodia, habilitando experiencias de inversión completamente digitales, sin necesidad de papeleo.
Caption, por su parte, ha desarrollado una API tipo REST diseñada para profesionales de inversión, que permite automatizar todo el ciclo de vida de la inversión: desde la suscripción y el cumplimiento hasta los capital calls, pagos y seguimiento de inversionistas. Entre sus funcionalidades destacan la gestión de múltiples cuentas, onboarding de distribuidores, administración del ciclo de suscripción, programación de capital calls y notificaciones en tiempo real mediante webhooks.
Ownera adopta un enfoque diferente a través de su Asset Distribution & Access Hub, una plataforma peer-to-peer donde los emisores publican la información de sus activos una sola vez y los distribuidores acceden a ellos de forma unificada. Su infraestructura permite acceder a activos tokenizados en múltiples redes mediante una sola API, facilitando el trading entre distintas blockchains y la gestión de colateral.
Al mismo tiempo, grandes plataformas están integrando APIs con tecnología de registro distribuido (DLT). iCapital, en colaboración con Morgan Stanley, ha desarrollado un sistema basado en blockchain que estandariza modelos de datos y automatiza procesos de suscripción, flujos pre-trade y reporting a lo largo de todo el ciclo de inversión. Estas soluciones permiten dar acceso a miles de wealth advisors y registered investment advisers (RIAs) a nivel global, integrando inversiones alternativas directamente en sus plataformas habituales.
Problemas que se resuelven
Las APIs abordan uno de los mayores desafíos del ecosistema: la fragmentación y la ineficiencia en la distribución. Los gestores pueden listar sus productos una sola vez y acceder a múltiples canales simultáneamente, reduciendo tanto el tiempo como el costo de establecer acuerdos de distribución.
Los procesos de KYC y AML se gestionan de forma programática, eliminando duplicaciones. Las suscripciones impulsadas por APIs estandarizan la documentación y los formatos de datos, garantizando consistencia para los inversionistas sin importar la plataforma de origen. Además, el intercambio de información en tiempo real permite que capital calls, distribuciones y valoraciones se actualicen automáticamente en todos los sistemas conectados.
Las APIs también amplían el alcance global. Gestores en España o Brasil pueden acceder a inversionistas offshore en Estados Unidos mediante integraciones con plataformas que ya atienden ese segmento. De igual forma, gestores estadounidenses pueden llegar a inversionistas latinoamericanos a través de fintech locales conectadas vía API.
Dado que las reglas regulatorias varían por jurisdicción, los proveedores de APIs incorporan estos requisitos dentro de los flujos operativos, asegurando que cada inversionista acceda únicamente a oportunidades adecuadas a su perfil y regulación. Esto reduce el riesgo legal y aumenta la confianza.
Beneficios para asesores y clientes
Para los asset managers, las APIs democratizan la distribución y reducen las barreras de entrada. Firmas como la de Lucía pueden acceder a redes que antes estaban reservadas a grandes instituciones. Al integrarse con hubs de APIs, los gestores obtienen exposición a asesores, plataformas bancarias y marketplaces digitales en múltiples geografías, ampliando su base de inversionistas y acelerando la captación de capital.
Para los advisors, las APIs simplifican significativamente la operación. Pueden ofrecer a sus clientes oportunidades de inversión privada dentro de sus plataformas habituales, gestionar suscripciones de forma digital y recibir datos en tiempo real para reporting continuo. Todo esto sin perder el control de la relación con el cliente.
Para los inversionistas, la experiencia es más fluida e integrada. Pueden descubrir oportunidades, completar suscripciones, monitorear capital calls y acceder a reportes en su idioma y moneda preferidos. Además, las APIs facilitan funcionalidades como el acceso a mercados secundarios y el uso de activos como colateral, lo que mejora la gestión de liquidez dentro de un mismo entorno.
Por qué esto importa ahora
La demanda global por private markets está creciendo rápidamente, pero la distribución sigue concentrada en pocos canales. Las APIs tienen el potencial de desbloquear esa demanda al conectar ecosistemas fragmentados.
A medida que los marcos regulatorios en la Unión Europea (MiFID II, MiCA), Estados Unidos (Reg D, Reg S) y América Latina —incluyendo Brasil con la CVM— se vuelven más claros, las soluciones tecnológicas que integran cumplimiento y protección al inversionista se vuelven esenciales. Las APIs permiten que la distribución cross-border cumpla con estos requisitos de forma automatizada.
Al mismo tiempo, las dinámicas geopolíticas refuerzan esta tendencia. Inversionistas en España y América Latina buscan diversificación fuera de sus mercados locales, mientras que clientes en Estados Unidos buscan oportunidades internacionales de yield y diversificación cambiaria. La volatilidad de monedas y el riesgo político en América Latina hacen especialmente atractiva la inversión en mercados privados globales, pero las barreras operativas han limitado el acceso.
Las APIs están eliminando esas barreras al conectar asesores locales con gestores globales mediante una infraestructura estandarizada y escalable.
Caso real
La firma de Lucía en Barcelona se integró con un proveedor de APIs de private markets. En cuestión de semanas, sus fondos comenzaron a estar disponibles en una plataforma de RIAs en Estados Unidos que atiende clientes expatriados en Florida y Texas.
Los asesores podían completar suscripciones en dólares, mientras que el sistema de Lucía generaba automáticamente documentación en euros y en español para cumplir con los requisitos regulatorios locales. Los procesos de KYC y AML se ejecutaban en segundo plano, y los capital calls se programaban a través del calendario de la API.
Tras el lanzamiento, la firma logró captar capital de inversionistas en Nueva York, Miami, Ciudad de México y São Paulo, sin necesidad de desarrollar infraestructura de distribución en cada país. Los asesores accedían a datos de performance en tiempo real y podían asistir a sus clientes en transacciones secundarias mediante módulos integrados de liquidez.
La API transformó a un gestor regional en un participante global.
Tribuna de opinión firmada por Juan Agualimpia, Chief Marketing Officer en LYNK Markets.
El estado de Nueva York emitió el primer bono municipal de la historia en 1812 para financiar la construcción de un canal. Más de dos siglos después, este mercado supera los 4 billones de dólares, con más de 60.000 emisores y una tasa de impago muy reducida. Con rendimientos en torno al 5 % y una fuerte exposición a infraestructuras —la mayoría de las emisiones financian activos de uso público como aeropuertos, hospitales, sistemas de agua o universidades—, esta clase de activo sigue siendo una de las menos cubiertas por inversores internacionales, que apenas representan el 3 % del mercado.
El fondo BNY Mellon US Municipal Infrastructure Debt cumple nueve años desde el lanzamiento de su versión UCITS. En este periodo ha superado en rentabilidad al índice US Aggregate, a la deuda corporativa estadounidense e incluso a los Treasuries. Este comportamiento responde tanto al mayor carry estructural del mercado como al aumento de la demanda internacional.
Jeffrey Burger, uno de los cinco cogestores de la estrategia de bonos municipales de BNY —firma con presencia en este mercado desde 1933 y 40.000 millones de dólares bajo gestión en este segmento—, ha visitado recientemente España para explicar el potencial de este activo. “El mercado de bonos municipales es el principal mecanismo de financiación de infraestructuras en Estados Unidos, tanto históricamente como en la actualidad”, señala. Se trata, además, de un mercado público, transparente y líquido, que ofrece “retornos y riesgos propios de la renta fija, frente al crédito privado”.
¿En qué se diferencia el mercado de bonos municipales de otros mercados de deuda pública de EE.UU.?
Es consecuencia de la estructura del sistema de gobierno estadounidense, dividido en tres niveles: federal, estatal y local. Por debajo del gobierno federal —que incluye Congreso, Presidente y Tribunal Supremo— existen 50 estados y miles de entidades locales, además de instituciones sin ánimo de lucro como universidades. Desde su origen, el modelo estadounidense buscó limitar el papel del gobierno federal y distribuir responsabilidades. Por diseño, este no asume la mayor parte de la inversión en infraestructuras.
¿Por qué el sector privado está menos involucrado en infraestructuras en EE.UU.?
El tamaño del país dificulta alcanzar economías de escala y limita la rentabilidad potencial para el sector privado. A ello se suman diferencias regulatorias entre estados, así como factores geográficos, climáticos y sociales. En este contexto, los bonos municipales tienden a comportarse como monopolios naturales, lo que contribuye a su baja tasa de impago. Los defaults son excepcionales, como el caso de Detroit en 2013.
¿Por qué esta clase de activo está poco analizada fuera de EE.UU.?
Hasta 1986, todos los bonos municipales estaban exentos de impuestos para los inversores estadounidenses, lo que reducía su atractivo para inversores extranjeros. Tras la reforma fiscal de ese año, algunos pasaron a ser gravables. El tratamiento fiscal depende del uso de los fondos: las emisiones destinadas a servicios públicos suelen estar exentas, mientras que aquellas con potencial de retorno económico pueden tributar. Para el inversor internacional, esto genera una oportunidad: bonos con igual calidad crediticia pueden ofrecer mayor rentabilidad en su versión gravable, sin impacto fiscal para el inversor extranjero.
¿Cómo se comparan los bonos municipales con los Treasuries?
El elevado endeudamiento federal —38 billones de dólares— lleva a algunos inversores a buscar alternativas dentro de la deuda pública estadounidense. En este sentido, los bonos municipales ofrecen mayor diferencial, mejor calidad crediticia y diversificación. A diferencia del gobierno federal, los estados no pueden incurrir en déficits presupuestarios. Además, los bonos municipales financian principalmente infraestructuras vinculadas a activos generadores de ingresos, no gasto corriente. Otra diferencia clave es la amortización: los bonos municipales suelen devolver tanto intereses como principal, mientras que la deuda federal se refinancia de forma recurrente. Esta disciplina fiscal reduce el riesgo de impago. Actualmente, ofrecen en torno a 85 puntos básicos de diferencial (OAS) y, con una duración similar a la de los Treasuries, rentabilidades comparables a la deuda corporativa con menor riesgo crediticio.
¿Cómo es el proceso de selección de bonos?
El equipo está compuesto por 23 profesionales, incluidos 10 analistas especializados en crédito municipal. Su objetivo es identificar valor relativo, detectando bonos infravalorados o sobrevalorados en función de sus fundamentales. Este análisis permite generar alfa frente al índice. La baja tasa histórica de impago en grado de inversión refuerza este enfoque. El equipo se completa con cinco gestores senior y un grupo especializado en negociación. La especialización exclusiva en este segmento es uno de los principales diferenciales de nuestra plataforma.
¿Cómo está posicionada actualmente la estrategia?
El fondo mantiene una duración de siete años, pero con una beta de entre 0,65 y 0,70, lo que implica menor volatilidad que el índice. Esto se debe, en parte, al perfil del inversor —principalmente patrimonios elevados estadounidenses con estrategias buy & hold— y a la presencia de opciones de amortización anticipada, que reducen la duración efectiva. La estrategia prioriza los revenue bonds, respaldados por ingresos específicos de activos como aeropuertos, sistemas de agua o instituciones educativas, con mecanismos que garantizan la cobertura del servicio de la deuda.
La cartera tiene una exposición relevante a educación y sanidad, especialmente en emisiones de alta calidad. En educación superior, la incertidumbre sobre estudiantes internacionales ha elevado las rentabilidades. En sanidad, la reducción de subvenciones ha presionado al sector, generando oportunidades en hospitales menos dependientes de ayudas públicas, ubicados en zonas de mayor renta o con un papel esencial en sus comunidades.
Foto cedidaKaspar Hense, gestor sénior de carteras en el equipo de Investment Grade de RBC BlueBay Asset Management.
«Creemos que EE. UU. en realidad saldrá mejor parado, dado que es exportador de petróleo. Tras Asia, Europa y el Reino Unido lo harán peor, ya que son tomadores de precios en materias primas. En este momento, se está volviendo imposible para los bancos centrales ignorar la presión de la inflación general». En esta entrevista exclusiva con Funds Society, Kaspar Hense, gestor sénior de carteras en el equipo de Investment Grade de RBC BlueBay Asset Management, expone su visión sobre las consecuencias macroeconómicas de la guerra con Irán.
La conversación aborda el shock inflacionario derivado de las disrupciones en el suministro energético, la divergencia en la resiliencia económica regional, las limitaciones a las que se enfrentan los bancos centrales de cara a las próximas reuniones de política monetaria, y las implicaciones para los tipos, los mercados de crédito y las valoraciones de grado de inversión en un entorno cada vez más incierto.
¿Cuál es su escenario macro principal? ¿Han alterado de alguna manera los acontecimientos recientes entre Irán y EE. UU. dicho escenario?
La guerra contra Irán es un punto de inflexión para la inflación global, los riesgos de tipos y la valoración de los activos financieros globales. Un cierre prolongado del estrecho de Ormuz provocará, según nuestros cálculos, un aumento de la inflación global de alrededor de dos puntos porcentuales y una significativa caída del crecimiento económico en Asia, pero también en Europa y el Reino Unido. El cierre actual del estrecho ya ha provocado la pérdida de unos 700 millones de barriles. China y Japón cuentan ambos con reservas significativas para amortiguar el shock, pero a medida que estas reservas se agotan, el riesgo de que la escasez real impulse los precios aún más al alza es muy real. Entre el 20 % y el 25 % del petróleo y gas mundiales, y un tercio de toda la demanda de fertilizantes y helio, pasan por este cuello de botella. Las reservas de gas en algunos países asiáticos están casi completamente agotadas, el almacenamiento de fertilizantes en EE. UU. ha sido bajo debido a los elevados precios inducidos por los aranceles, mientras que el helio no puede almacenarse de forma eficiente en costes.
Si se alcanza un acuerdo en las próximas semanas, el shock inflacionario podría ser transitorio y la contracción de la oferta podría ser absorbida por las reservas globales. La escasez se produciría solo a nivel local, principalmente en algunos países asiáticos.
Antes del inicio de la guerra, la trayectoria de la inflación parecía muy favorable. En este momento, se está volviendo imposible para los bancos centrales ignorar la presión de la inflación general.
¿Qué riesgos deberían vigilar más de cerca los inversores?
Los riesgos para el crecimiento son difíciles de prever. Como regla general, creemos que un aumento de un punto porcentual en la inflación reducirá el crecimiento en aproximadamente medio punto porcentual a nivel global. Pensamos que, en conjunto, EE. UU. saldrá mejor parado al ser exportador de petróleo. El shock inflacionario probablemente será similar debido a que los precios de la energía ya venían subiendo, con la electricidad aumentando un 6,5% interanual antes de la crisis. Lo más probable en este momento es que el petróleo siga subiendo gradualmente hasta los 130 dólares por barril, lo que implica que la presión sobre los bancos centrales, pero también sobre los tipos en general, seguirá siendo elevada. Tras Asia, Europa y el Reino Unido lo harán peor, dado que son tomadores de precios en materias primas. Además, el shock de costes de insumos para China frenará el dinamismo del comercio global. «Acuerdo o no acuerdo» es ahora mismo la única cuestión para el mercado.
¿Van a reajustar los bancos centrales (principalmente el BCE y la Fed) su política monetaria, o seguirán siendo dependientes de los datos y pragmáticos?
Como bien describió Lagarde, el BCE se encuentra en una buena posición tras haber podido reducir los tipos con anterioridad. Esto le permite ajustar en cierta medida la política monetaria para reaccionar a una mayor inflación general. En su escenario base, se inclinarían por mirar a través del shock. El crecimiento sigue siendo débil y por debajo de su potencial. Pero el escenario base contempla un mes de disrupción y el tiempo corre. Sin un final a la vista, la reunión de abril está abierta. Les gustaría actuar con rapidez, pero en incrementos de 25 puntos básicos.
Es más complicado para el Banco de Inglaterra, donde la inflación ha sido y seguirá siendo más persistente debido a una transmisión más rápida al consumidor y a efectos de segunda ronda consolidados en los salarios. Aunque la trayectoria de la inflación parecía muy favorable antes de la crisis, ahora es más probable que vuelva a subir hasta el 5 %. El Banco de Inglaterra afronta mayores problemas de credibilidad y no puede ignorarlo, aunque la trayectoria económica ya era débil previamente.
Aunque la Fed tiene un mandato dual y está menos presionada por los mercados para subir tipos, el impacto inflacionario también podría situarse en torno a dos puntos porcentuales por encima de un escenario base ya del 3%. Resulta difícil pensar que el mercado no reaccione frente a un banco central que pudiera inclinarse por recortar tipos en el entorno actual.
Kevin Warsh ha sido nominado como nuevo presidente de la Fed. ¿Qué deberíamos esperar de su mandato?
El mercado está muy polarizado respecto a Kevin Warsh y su nombramiento se percibe como fuertemente impulsado por motivos políticos. Mientras algunos destacan la presión de la administración estadounidense para reducir los tipos, en línea con la postura de Stephen Miran en la actual configuración de la Fed, Warsh ha defendido en el pasado que la Fed debería ser menos prospectiva. Con el escenario inflacionario en desarrollo, será difícil ignorar los riesgos.
En sus perspectivas de mercado para 2026, a comienzos de año esperaban que la emisión neta global de deuda IG aumentara en unos 200.000 millones de dólares este año debido a factores vinculados a la IA. ¿Cómo está evolucionando hasta ahora?
Ya hemos visto unas emisiones de unos 135.000 millones y la mayoría de los analistas han elevado sus previsiones hasta niveles similares a los que manejábamos previamente, en torno a los 200.000 millones de dólares. No obstante, con la actual disrupción de los mercados, podríamos ver una cierta revisión a la baja de las expectativas de oferta.
A lo largo de 2025 hemos visto un fuerte apetito por el riesgo entre los inversores en renta fija, traducido en entradas en todo el espectro de crédito. ¿Esperan que los inversores vuelvan a destinar más capital al segmento IG en 2026? ¿Serán más selectivos que en 2025?
La demanda sigue siendo muy sólida pese a la incertidumbre. No esperamos que esto cambie de forma significativa. Es más probable que los flujos se reduzcan en algunas asignaciones de mayor riesgo, como la deuda privada y la renta variable.
¿Esperan más emisiones de deuda por parte de sectores no tecnológicos?
Veremos una oferta algo mayor por parte de los gobiernos. La guerra supone un factor adicional de coste para EE. UU. Los costes operativos del conflicto ya rondan los 30.000 millones de dólares. Parece que cualquier acuerdo implicaría algún tipo de compensación financiera para Irán.
¿Diría que los mercados de bonos (especialmente IG) siguen siendo mercados de rentabilidad o se han convertido en mercados de carry?
Los mercados de bonos se han convertido aún más en mercados de rentabilidad tras las recientes caídas. Los diferenciales ya eran reducidos al inicio de la crisis y no se han ajustado demasiado en relación con los riesgos. Las rentabilidades han aumentado y son más atractivas, pero con el petróleo subiendo en los próximos dos meses, todavía es pronto para determinar el punto máximo.
¿Cómo están afectando todas estas dinámicas a las valoraciones? ¿Dónde encuentran oportunidades de valor?
Existe una elevada incertidumbre en torno al «acuerdo», al pico de los precios del petróleo y a los tipos. Hay una alta probabilidad de que surjan ganadores y perdedores a nivel geográfico. Asia debería ser la región más afectada por el encarecimiento de las materias primas. Hay algunos claros beneficiados, como Kazajistán y Noruega. También Latinoamérica parece estar en mejor posición y EE. UU. debería verse menos afectado que Europa.
Empujando y desarrollando el negocio de planificación patrimonial, con el telón de fondo de un cambiante panorama en el mundo de las fortunas familiares, el estudio especializado en soluciones offshore UNTITLED cumplió 15 años. Período en el que pasó de una oficina en Montevideo con un par de abogados a un grupo de compañías especializadas con oficinas en cuatro países y ambiciones de seguir creciendo.
En entrevista con Funds Society, el abogado especializado y fundador del estudio Martín Litwak –que cuenta con 25 años de experiencia en el rubro– recuerda los orígenes de la firma, cuando su base de clientes podía ser descrita como un puñado, principalmente argentinos y brasileños. Hoy, atienden a un abanico de patrimonios en todos los principales mercados de América Latina, con operaciones en las Islas Vírgenes Británicas, Estados Unidos –donde el enclave está en Miami, naturalmente– y España, además de la capital uruguaya.
“Con el tiempo, fuimos complejizando nuestros servicios, justamente siguiendo la evolución del mercado”, indica el profesional. Así, fueron incorporando servicios de trust, seguros protocolos familiares y fondos de inversión, para poder “resolver todas las cuestiones de planificación patrimonial” de las familias latinoamericanas.
Esta evolución se ha dado a la par de las crecientes –y cada vez más sofisticadas– necesidades de los clientes de alto patrimonio. “Hace unos años, hacías cosas más básicas. Hoy, la necesidad de estructuras tipo trust, protocolos familiares, temas de legado son temas que están en todos los más grandes”, comenta Litwak.
Un mundo que ha cambiado
En su experiencia al timón de UNTITLED, el abogado ha visto cómo el entorno de los altos patrimonios se ha ido transformando bastante con el paso de los años. Y para el profesional, lo que más ha cambiado son las regulaciones. “Hay muchísimo menos privacidad de lo que había hacia 15 años y mucha más voracidad tributaria”, en sus palabras.
Además, cada vez ve más consciencia entre los clientes de la importancia de la planificación. Por un lado, las personas viven más años, subrayando la necesidad de tomar decisiones financieras para el futuro; por el otro, la experiencia colectiva de la pandemia de COVID-19 dejó a los clientes más receptivos a tener conversaciones difíciles sobre temas como la muerte o la discapacidad.
“Cada vez más gente planifica su patrimonio y trata de anticiparse a situaciones complejas, como muertes en las familias, sucesiones”, explica Litwak.
A esto se suma que el acceso a planificación patrimonial se ha ampliado a patrimonios más diversos, democratizando más la información y servicios, y que también la base de clientes está cambiando. “Hay diferentes industrias que están creciendo más que la media”, generando polos de riqueza, como el profesional ha visto en los negocios de hospitalidad, deporte y entretención, tecnología y minería. “Empezamos a tener nuevos millonarios viniendo de sectores que hace 10 o 15 años no estaban tan fuertes”, señala.
El resultado final: más demanda para firmas como UNTITLED. “A medida que se fue expandiendo y la gente empezó a tomar consciencia de que podía lograr ciertos objetivos, de que podía proteger su patrimonio, empezaron las demandas de mejores proveedores, más personalizados, más servicios, más tecnología”, relata.
Una oferta diferenciada
La evolución del negocio ha llevado al estudio especializado a consolidar esa diversificación en su misma estructura, abriendo dos nuevas unidades especializadas.
En el corazón está la boutique legal que empezó todo, llamada UNTITLED Strategic Legal Consulting y dedicada al asesoramiento legal, tributario y fiduciario para familias, empresarios e inversionistas latinoamericanos. Ahí, ofrecen los servicios de asesoría estratégica y estructuración, fondos de inversión, trusts y seguros.
Este negocio, detalla Litwak, está orientado a “resolver necesidades más o menos complejas, pero puntuales”. Es decir, la idea es generar estructuras que, más allá de la mantención que requieran, estén pensadas como soluciones “one off”.
Para las necesidades más recurrentes, crearon posteriormente la rama independiente UNTITLED Sherpa. Esta sociedad funciona como un legal family office y está orientada a atender familiar que necesitan una variedad de servicios sofisticados, con un modelo de acompañamiento integral y permanente.
La tercera rama fue inaugurada el año pasado. Se llama EVOLVE y es una boutique de planificación patrimonial diseñada especialmente para deportistas profesionales y artistas. La clientela incluye una variedad de personas del mundo del deporte y la entretención, como futbolistas, entrenadores, corredores de autos, cantantes, tenistas y jugadores de póker, entre otros. “Es una problemática bastante especial la de ellos y los acompañamos durante toda su carrera”, detalla Litwak
Estas últimas dos áreas, agrega el abogado, representan el 20% de la actividad del estudio. “Creo que, con el tiempo, va a ser más”, augura.
Ambiciones de expansión
La mayor diversificación que ha visto el estudio especializado también incluye el domicilio de sus clientes. Su fundador asegura que tienen clientes en prácticamente todos los países en América Latina.
Esto incluye una región en la que han estado poniendo el acento recientemente: Centroamérica. “Es un área que estamos desarrollando”, señala, destacando que es un mercado donde están viviendo la evolución que ya han visto en otras latitudes, lo que les da cierta ventaja para asesorar.
Hacia delante, UNTITLED tiene planes de seguir expandiéndose, buscando nuevos enclaves. “Estamos mirando a futuro dónde poder abrir nuevas oficinas, qué servicios adicionales podemos incluir para nuestros clientes, siempre sabiendo que somos una boutique y firma de nicho, que no nos vamos a meter en nada que no sea estructuración patrimonial”, indica Litwak.
Si bien tienen una lista corta con algunos países que les interesan, de momento prefieren mantener los nombres bajo reserva. Lo que sí adelantan es que será un país latinoamericano.