Marcelo Hernández se incorpora a Banamex como director general de seguros y pensiones

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Grupo Financiero Banamez anunció que como parte de su estrategia para fortalecer su propuesta de valor, continuar ofreciendo productos de excelencia y ofrecer servicios de banca universal a sus clientes, Marcelo Hernández se incorporará como Director General de Seguros y Pensiones Banamex, a partir del 1 de septiembre próximo.

Desde esta posición, Marcelo Hernández estará al frente de la estrategia y operación de los negocios de Seguros y Pensiones, con el mandato de impulsar su crecimiento rentable y sostenible, fortalecer su propuesta de valor e innovación y profundizar la integración entre las capacidades de banca y seguros en beneficio de los clientes.

Entre sus principales responsabilidades estará consolidar la visión estratégica de ambas compañías, fortalecer las capacidades comerciales y potenciar la colaboración con Chubb, socio estratégico de negocio de Banamex. Asimismo, encabezará iniciativas orientadas a acelerar la transformación de la organización, en un entorno de innovación, colaboración y excelencia operativa.

Su incorporación representa un paso relevante en la consolidación de Seguros y Pensiones Banamex como un componente estratégico de la visión de Grupo Financiero Banamex para consolidar servicios de banca universal, al ampliar las capacidades de atención y acompañamiento de los clientes a lo largo de las distintas etapas de su vida.

“La llegada de Marcelo Hernández fortalece de manera significativa nuestras capacidades en un negocio estratégico para Banamex. Su amplia experiencia en la industria aseguradora, su visión de transformación y su trayectoria al frente de organizaciones de gran escala serán fundamentales para impulsar el crecimiento rentable de nuestros negocios de Seguros y Pensiones. Estamos convencidos de que su liderazgo contribuirá a construir una organización cada vez más ágil, innovadora y con una visión centrada en nuestros clientes, la innovación y la generación de valor sostenible”, expresó Edgardo del Rincón, director general de Grupo Financiero Banamex.

Marcelo Hernández cuenta con más de 35 años de experiencia en la industria aseguradora, durante los cuales ha liderado organizaciones de gran escala y desarrollado estrategias enfocadas en crecimiento, rentabilidad y transformación de negocios.

Antes de incorporarse a Banamex, se desempeñó como Presidente y Director General de HSBC Seguros México, donde encabezó una transformación organizacional que contribuyó a fortalecer la posición competitiva de la compañía y acelerar su crecimiento rentable.

Previamente, ocupó la posición de Presidente y Director General de AIG Seguros México y desempeñó diversas responsabilidades de alta dirección en MetLife y GNP, consolidando una trayectoria como uno de los ejecutivos con mayor experiencia en el sector asegurador en México. Es Ingeniero Industrial por la Universidad Iberoamericana y cuenta con una Maestría en Finanzas y Administración de Riesgos por St. John’s University, en Nueva York.

Renta fija en 2026: por qué la dispersión exige un enfoque más activo, según Morgan Stanley IM

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El panorama de la renta fija ha cambiado. Durante gran parte del periodo posterior a la crisis financiera mundial, los inversores se enfrentaban a una elección sencilla pero incómoda: aceptar bajas rentabilidades en bonos de mayor calidad o asumir más riesgo para buscar mayores ingresos. Hoy, esa disyuntiva es diferente. Unos niveles de rentabilidad inicial más elevados significan que los bonos pueden volver a desempeñar un papel más relevante como fuente de ingresos, elemento diversificador y potencial generador de rentabilidad total.

Pero la oportunidad no es uniforme. La característica definitoria del mercado actual no es simplemente que las tasas de interés sean más altas, sino que los resultados están mostrando una mayor dispersión. El crecimiento, la inflación, la política fiscal y la política monetaria ya no evolucionan de forma sincronizada. Algunas economías siguen mostrando resistencia, respaldadas por mercados laborales sólidos, gasto fiscal e inversiones en infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial. Otras están más expuestas a una desaceleración de la demanda, restricciones presupuestarias, volatilidad de los mercados energéticos o un debilitamiento del consumo.

Esta divergencia está transformando los mercados de bonos. Los bancos centrales están respondiendo a condiciones domésticas diferentes, lo que hace que sus trayectorias de política monetaria estén menos sincronizadas que en ciclos anteriores. En algunas regiones, una inflación persistente mantiene cautos a los responsables de política monetaria. En otras, un crecimiento más débil genera presión para reducir las tasas. El resultado es un entorno en el que las tasas de interés, las divisas y las curvas de rentabilidad pueden comportarse de manera muy diferente entre mercados.

Un mercado de ganadores y perdedores

Las mismas fuerzas son cada vez más visibles en los mercados de crédito. Los fundamentales empresariales siguen siendo, en términos generales, saludables, pero la brecha entre los emisores más resistentes y los prestatarios más vulnerables se está ampliando.

La inversión relacionada con la inteligencia artificial está generando grandes necesidades de capital en sectores como la tecnología, los servicios públicos, las infraestructuras eléctricas y los centros de datos. Este gasto puede respaldar el crecimiento, pero también genera nuevas emisiones de deuda, riesgos de ejecución y una posible presión sobre los balances.

Al mismo tiempo, la disrupción tecnológica está poniendo en cuestión modelos de negocio establecidos en sectores donde las ventajas competitivas podrían resultar menos duraderas de lo que los inversores habían asumido.

Con los diferenciales de crédito generales ya en niveles reducidos, puede resultar poco realista esperar que una nueva compresión de los diferenciales sea, por sí sola, el principal motor de las rentabilidades futuras. En cambio, los ingresos y el carry probablemente tendrán que asumir una mayor parte del peso.

Esto hace que el punto de partida resulte atractivo, pero también reduce el margen de error. En este entorno, evitar créditos que se estén deteriorando puede ser tan importante como identificar a los futuros ganadores.

Más allá del índice de referencia

Otro desafío reside en cómo se construyen los índices de renta fija. Los índices ponderados por capitalización de deuda asignan más capital a los mayores emisores de deuda. Esto significa que los gobiernos que presentan los mayores déficits y las empresas con mayores necesidades de financiación pueden convertirse en componentes más importantes del índice, independientemente de su valoración, nivel de endeudamiento o fundamentales futuros.

Por tanto, los inversores pasivos podrían estar asumiendo una exposición mayor de la que creen a las partes más endeudadas del mercado.

Para los inversores, esto genera una creciente desconexión entre la composición de los índices y las oportunidades reales de inversión. Algunas de las áreas más atractivas del mercado de bonos pueden encontrarse fuera de las exposiciones tradicionales, incluyendo crédito titulizado, determinados bonos de gobiernos y corporativos de mercados emergentes, préstamos, mercados soberanos globales y otros segmentos donde la valoración, la estructura, la liquidez y la calidad crediticia puedan analizarse de forma deliberada.

Dónde pueden surgir oportunidades

La renta fija de alta calidad sigue siendo fundamental dentro del conjunto de oportunidades. Los atractivos rendimientos actuales permiten a los inversionistas obtener ingresos sin depender excesivamente del crédito de menor calidad. Los rendimientos reales también siguen siendo atractivos en comparación con gran parte del periodo posterior a la crisis financiera, lo que aumenta el atractivo de los bonos tanto como asignación estratégica como fuente de resiliencia para los portafolios.

El crédito titulizado es otra área en la que la selección puede resultar especialmente importante. Los valores respaldados por hipotecas de agencias (MBS respaldados por agencias), los valores residenciales respaldados por hipotecas sin garantía de agencia (RMBS no de agencia), los valores respaldados por hipotecas comerciales (CMBS) y los valores respaldados por activos (ABS) pueden ofrecer fuentes diversificadas de rentabilidad, a menudo respaldadas por activos de garantía, protecciones estructurales y características de menor duración.

Sin embargo, la calidad, la estructura y la visibilidad de los flujos de caja son fundamentales, especialmente en aquellas áreas expuestas al riesgo de refinanciación o a una elevada dispersión en los mercados inmobiliarios.

Los mercados emergentes también siguen ofreciendo oportunidades selectivas, especialmente allí donde unos marcos de política económica creíbles, unos fundamentales en mejora y unos diferenciales de rentabilidad real atractivos respaldan el carry. Pero la selección por países sigue siendo esencial. La exposición a materias primas, la credibilidad fiscal, la dinámica de las divisas y la política interna pueden generar resultados muy diferentes entre mercados.

El crédito corporativo requiere una postura más discriminatoria. Las valoraciones de la deuda con grado de inversión dejan poco margen para una amplia reducción adicional de los diferenciales, mientras que las presiones propias de las últimas fases del ciclo económico, las necesidades de inversión de capital (capex) y las operaciones de fusiones y adquisiciones podrían ejercer presión sobre determinados balances.

En high yield y en los préstamos apalancados (leveraged loans), la mejora de las valoraciones en determinadas áreas puede generar oportunidades, pero el énfasis debería mantenerse en flujos de caja sostenibles, capacidad para mantener precios y necesidades de refinanciación manejables.

El argumento a favor de una resiliencia activa

El mensaje para los inversores es claro: la renta fija vuelve a ser atractiva, pero no es sencilla.

Los mayores rendimientos proporcionan una base más sólida para obtener rentabilidades, pero unos diferenciales más estrechos y una mayor dispersión significan que los inversionistas deben ser más conscientes y selectivos a la hora de decidir dónde asumir riesgo.

El objetivo no debería ser simplemente buscar el máximo rendimiento, sino construir portafolios capaces de generar ingresos manteniendo al mismo tiempo su resistencia ante diferentes escenarios macroeconómicos.

Esto apunta hacia un enfoque más activo y flexible: mejorar la calidad del portafolio cuando la compensación por asumir riesgo sea insuficiente; rotar dinámicamente entre sectores y países; diversificar las fuentes de carry; y mantener disciplina respecto a las valoraciones.

En un mundo en el que los índices están cada vez más determinados por la emisión de deuda y no necesariamente por el mérito de la inversión, una asignación activa puede ayudar a los inversores a buscar una compensación adecuada por los riesgos que están asumiendo.

Por tanto, la segunda mitad de 2026 podría favorecer a los inversores que combinen convicción con cautela. Hay oportunidades para generar ingresos, pero no todas las rentabilidades ofrecen la misma calidad. Las oportunidades más atractivas podrían surgir de equilibrar el carry con la calidad, la selectividad con la diversificación y el potencial de rentabilidad con la preservación del capital.

Tribuna elaborada por Vishal Khanduja, Managing Director, Head of Broad Markets Fixed Income y Portfolio Manager en Morgan Stanley IM

¿Puede seguir corriendo la bolsa chilena? Los actores locales ven espacio para el upside

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Después de un 2025 redondo, la bolsa chilena todavía sigue encontrando nuevas alturas. Si bien las ganancias bursátiles de este año han sido menos contundentes que las del año pasado –y más volátiles, de paso–, el índice de referencia S&P IPSA ha logrado ubicarse sobre 11.500 puntos. Y, según una variedad de actores locales, la expectativa es que la rueda santiaguina tiene espacio para apreciarse más. Consultados por Funds Society, seis firmas que operan en el mercado chileno delinean un panorama de vientos a favor por el lado de los resultados corporativos y las políticas públicas, aunque con los riesgos pendientes de un complejo panorama global.

El indicador cerró la primera jornada bursátil de la semana al borde de los 11.538 puntos, acumulando una subida de 10% en lo que va del año. Estos resultados vienen después de un período dorado para el IPSA –que agrupa a las 30 principales compañías que cotizan en la Bolsa de Santiago–, que escaló un impresionante 56% durante el año pasado, según cifras de Investing.

“A partir de la segunda mitad de 2026, en un contexto de un elevado precio del cobre, una positiva entrega de resultados corporativos y múltiplos de valoración relativamente descontados, el IPSA retomó una tendencia alcista, explicada principalmente por expectativas de un mayor crecimiento económico”, explica Javier Pizarro, gerente de Research de Banchile Inversiones, el brazo de inversiones de Banco de Chile.

Un ingrediente relevante de estas expectativas es el entorno de signo más promercado que se ha instalado con la presidencia de José Antonio Kast, que ha impulsado medidas como su bullada megarreforma económica, titulada Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social y aprobada ya por el Congreso local.

Dentro de los elementos que explican el buen desempeño de las acciones chilenas, el gerente de Research de Renta Variable de Credicorp Capital, Rodrigo Godoy, destaca la aprobación de este conjunto de iniciativas, junto con “la buena recepción por parte del mercado de la propuesta respecto del régimen de inversión de los nuevos fondos generacionales y la norma en consulta que permitiría al sector bancario hacer un uso más eficiente de su capital”.

Eso sí, si bien los actores locales destacan el buen entorno para el entusiasmo bursátil, también recalcan que este año ha sido más desafiante para la bolsa que el año pasado. “El IPSA tuvo un excelente desempeño en 2025 en dólares, destacando dentro del grupo de mejores retornos a nivel global en base a una mezcla de fuertes compras netas por parte de institucionales, sólidos resultados corporativos y la tesis de cambio de ciclo político. En 2026, la bolsa chilena se ha mostrado más rezagada, impactada en parte por menor presencia de institucionales y extranjeros”, explica Aldo Morales, subgerente de Estudios de Renta Variable en BICE Inversiones.

Además, está el contexto global, un campo minado de dramas geopolíticos. Según denota el subgerente de Estudios de Bci Corredor de Bolsa, Marcelo Catalán, mientras que el optimismo con la economía local dictó el ritmo de la bolsa en el primer semestre, el entorno externo se volvió protagonista tras el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. “A raíz de esto, hemos presenciado una mayor volatilidad en la renta variable, un alza en el precio del petróleo ante el riesgo de una posible disrupción en la oferta, y el fortalecimiento del dólar a nivel global”, indica.

¿Queda espacio para crecer?

Si bien hay muchas piezas sobre la mesa, el consenso parece ser que hay espacio para el upside en la renta variable chilena. “A la bolsa chilena le queda espacio, pero a diferencia de otros episodios de sólida performance consideramos que el driver será la revisión al alza de utilidades”, señala Luis Ramos, gerente de Estrategia de Renta Variable de LarrainVial Research.

El consenso, explica, “aún no internaliza la aceleración de la actividad en el 2S26, y está lejos de internalizar nuestra expectativa de avance para 2027, que estimamos en 3,6%”. Para el profesional las estimaciones de resultados corporativos “todavía no incorporan el escenario más benigno en el frente impositivo, que no solo implica una reducción esperada en la tasa efectiva, sino que tiene incidencias positivas en el crecimiento de largo plazo”.

En el caso de BICE, la expectativa es que las utilidades crezcan en torno a 28% anual en Chile, “con una revisión importante al alza en relación a lo que se esperaba a comienzos de año”, según describe Morales. Además, agrega, las valorizaciones de las compañías que componen el IPSA “sigue entregando un retorno atractivo, viéndose rezagado respecto a su historia reciente”.

Banchile también ha revisado al alza sus expectativas. En base a mejores prospectos para el litio, el sector inmobiliario y el mundo financiero, en la firma aumentaron sus proyecciones de EPS de 850 a 930 puntos. En base a eso, elevaron su precio objetivo a 12 meses para el IPSA, de 11.200 a 13.000 puntos, “reflejando tanto una expansión de múltiplos como mejores perspectivas de utilidades”, según Pizarro.

En el caso de Bci, el target para fines de año para el benchmark accionario es de 12.050 puntos. Esta estimación, comenta Catalán, está sustentada “en parte por nuestras proyecciones que consideran una expansión de EPS para el IPSA de 19,8% en 2026, coherente con una recuperación gradual en consumo e inversión y una moderación gradual de presiones inflacionarias hacia la última parte del presente año”.

Eso sí, cabe recalcar que algunos actores ven un upside más acotado en la bolsa chilena. “Mucho espacio no vemos este año”, advierte el gerente de Estudios de Renta 4, Guillermo Araya. El ejecutivo hace hincapié en que la lectura del PIB para el primer y segundo trimestre “dieron cuenta de caídas de 0,3% y 0,2% respectivamente, lo que implica que caímos en recesión técnica”. Considerando este escenario, la proyección de la firma es de 11.750 puntos para el IPSA en un escenario base y de 12.000 puntos en uno optimista.

Catalizadores a futuro

Como está conformado el panorama actualmente, los actores locales ven un escenario donde, por un lado, la dinámica local promete un mejor entorno y, por el otro, el puzle geopolítico internacional complica el panorama para la bolsa chilena.

“El catalizador que vemos es la reactivación económica, de la mano con el reavivamiento de los animal spirits que traería consigo un aumento en la inversión privada”, indica Ramos, de LarrainVial. En la firma esperan que haya “señales más robustas hacia el 4T26, lo que conllevaría un mayor apetito de inversionistas locales y extranjeros por acciones chilenas”.

En esa misma línea, en la industria miran con atención algunas iniciativas puntuales que podrían apuntalar las inversiones locales. “La próxima reforma de capitales y las iniciativas pro-empleo que impulsará el gobierno próximamente debieran ser también factores a favor del apetito del riesgo”, comenta Godoy, de Credicorp Capital. A esto se suma la expectativa de que el gobierno presentará un presupuesto de corte más austero, “lo que contribuiría a aliviar la presión sobre las arcas fiscales, todo en medio de elevados precios del cobre y muy buenos precios del litio”.

Además, está el componente de los flujos. Considerando que la reforma previsional aprobada por el país andino incluye un aumento en la cotización, se augura una dinámica favorable para los activos locales. “Los inversionistas institucionales y las personas naturales locales podrían sostener una mayor valoración de la bolsa local. Durante los próximos años esperamos un impulso adicional proveniente de los fondos de pensiones”, explica Pizarro, de Banchile.

Y por supuesto, está el componente internacional, que podría darle un apoyo adicional a la renta variable nacional. Para Araya, de Renta 4, el principal catalizador que podría levantar su precio objetivo para el IPSA sería el fin del conflicto en el Medio Oriente. Esto, señala, ajustaría los precios del petróleo y moderarían el precio de la bencina en Chile.

En esa línea, todos los profesionales de las inversiones consultados por Funds Society apuntaron a esta situación bélica –y sus consecuencias en el estrecho de Ormuz– como el mayor riesgo para las acciones locales. Una prolongación de las tensiones más allá de lo esperado, acota Catalán, de Bci, podría conllevar “persistencia hacia 2027 de volatilidad en tipo de cambio y precios de combustibles fósiles”.

A esto se suman distintos factores a monitorear en el frente externo, incluyendo la evolución de tarifas y acuerdos comerciales a nivel global, las transformaciones asociadas a la inteligencia artificial –y el efecto Capex asociado– y la trayectoria de tasas de interés, tanto en la Reserva Federal de EE.UU. como en el Banco Central de Chile.

Insigneo nombra a Juan Francisco Clemenza director de Servicios de Asesoramiento

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LinkedInJuan Francisco Clemenza, director de Servicios de Asesoramiento de Insigneo

La firma internacional de gestión patrimonial Insigneo anunció el nombramiento de Juan Francisco Clemenza como director de Servicios de Asesoramiento. El profesional, detallaron en un comunicado, responderá ante el consejero delegado y presidente del consejo de administración, Raúl Henríquez, y se incorpora al equipo directivo de la compañía.

Como director de Servicios de Asesoramiento, Clemenza liderará la expansión continuada del negocio de asesoría de Insigneo, haciendo evolucionar su propuesta de valor e impulsando una adopción más amplia de marcos de buenas prácticas en los distintos mercados. Esto incluye dirigir la estrategia de asesoramiento de inversión de la firma, con un enfoque centrado en reforzar las capacidades de inversión, aumentar la escalabilidad y potenciar los recursos disponibles en toda su oferta de asesoría. 

“Estoy muy ilusionado de dar la bienvenida a Juan Francisco a nuestro equipo directivo”, declara Henríquez, presidente y consejero delegado de la firma. “Gracias a sus conocimientos del sector y su experiencia, Juan Francisco reforzará de manera determinante nuestras capacidades en gestión patrimonial, especialmente en el área de servicios de asesoramiento, lo que repercutirá positivamente en la propuesta de valor global de Insigneo” concluye.

Clemenza es un directivo especializado en gestión patrimonial e inversión con casi dos décadas de experiencia en gestión de carteras, soluciones de inversión y desarrollo de plataformas de asesoramiento. Procede de Citi, donde trabajó durante 15 años, desempeñando más recientemente el cargo de Managing Director y responsable del Citi Wealth Investment Lab para Latinoamérica. En esa posición, lideró un equipo de profesionales de la inversión que prestaba servicio a unos 1.800 clientes de altísimo patrimonio (inversionistas ultra-high-net-worth), colaborando estrechamente con banqueros privados y asesores de inversión de toda la región en asignación de activos, construcción de carteras, gestión de riesgos, mercados privados y uso de inversiones alternativas en carteras multiactivo.

Clemenza inició su carrera profesional en Bloomberg, donde desarrolló soluciones analíticas y de integración de datos para gestoras de activos globales e instituciones financieras. Posee un Máster en Ingeniería Eléctrica por la Universidad de Columbia y es Grado en Ingeniería Eléctrica cum laude por la Universidad Simón Bolívar.

“Me entusiasma unirme a Insigneo en una etapa tan clave de su crecimiento”, afirma Clemenza. “Insigneo ha construido una plataforma de gestión patrimonial diferencial, y veo una gran oportunidad para consolidar esa base reforzando los marcos de inversión, las capacidades de cartera y las herramientas que nos permiten ofrecer soluciones sofisticadas y escalables a nuestros clientes”, acta.

Según recalcaron en la nota de prensa, este nombramiento refleja la inversión continua de Insigneo en sus capacidades de asesoramiento.

La inversión temática crece, pero los inversores no se atreven a elegir la próxima gran tendencia

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La inversión temática europea está creciendo a un ritmo récord, pero, según el último estudio de WisdomTree, los inversores minoristas no confían en su propia capacidad para desenvolverse en este ámbito. Los activos de los fondos temáticos y los ETFs europeos alcanzaron los 422.400 millones de dólares en junio, pero menos de cuatro de cada diez ahorradores o inversores se muestran seguros de poder identificar qué temática podría obtener una rentabilidad superior en los próximos cinco años, según WisdomTree.

En opinión de Pierre Debru, Head of Research, Europe, WisdomTree, esa incertidumbre parece estar bien fundada. «La mitad de los encuestados cree que los temas se turnarán para obtener un buen rendimiento, lo que refleja la realidad de que el liderazgo temático va rotando con el tiempo. Esto se refleja en el rendimiento de los últimos años, en los que se ha observado esta rotación. En 2024, la temática con mejor rendimiento fue la de “Aumento de las tensiones”, impulsada por el incremento de las tensiones geopolíticas y el aumento del gasto en defensa», añaden desde WisdomTree.

En 2025, fue la de “Empresas mineras de metales estratégicos”, impulsada por el desequilibrio entre una oferta de minerales críticos estancada y la demanda en rápida aceleración vinculada al desarrollo de la inteligencia artificial, el aumento de las inversiones en defensa y los avances en la infraestructura de la red eléctrica y, además, desde la entidad destacan que, en el primer semestre de 2026, fue la de “Semiconductores”, lo que demuestra lo rápido que puede cambiar el liderazgo temático.

Con más de 50 temáticas en las que invertir, elegir el adecuado resulta intrínsecamente difícil, según explican desde la firma puesto que el problema no radica necesariamente en una falta de comprensión o de convicción. La encuesta sugiere que los ahorradores europeos ya reconocen muchas de las tendencias estructurales que configuran la economía mundial, situándose las energías renovables a la cabeza como la opción de inversión más probable para mantener durante los próximos cinco años, mientras que uno de cada tres cree que el software de IA cobrará mayor importancia como tema de inversión durante ese periodo.

La diversificación podría ayudar a encontrar las empresas de mega capitalización del futuro

Si a los inversores les cuesta identificar la temática ganadora del mañana, en opinión de WisdomTree, quizá la solución no sea elegir solo una. «En la década de los noventa, estaba claro que Internet cambiaría el mundo. Lo que resultaba mucho más difícil de predecir era que Amazon sobreviviría a Yahoo. La misma dinámica se aplica hoy en día a la inversión temática. Identificar un tema con potencial a largo plazo es una cosa. Saber cómo acceder a esas temáticas mediante un enfoque diversificado es otra cuestión totalmente distinta, y aumenta las posibilidades de dar con el “Amazon” del mañana», explican desde la compañía, quienes añaden que invertir en un ETF o fondo multitemático podría reducir la probabilidad de perderse las futuras empresas de mega capitalización, que podrían surgir de temáticas infravaloradas como, por ejemplo, la computación cuántica, la economía espacial o la IA física.

El crecimiento de los fondos temáticos es alentador, pero solo refleja una parte de la realidad en Europa puesto que, según WisdomTree, los inversores minoristas creen en determinados temas, pero muchos aún carecen de la confianza necesaria para actuar en consecuencia. A medida que la inversión temática sigue evolucionando, un enfoque diversificado y multitemático podría ayudar a salvar esa brecha.

MyInvestor supera el millón de clientes

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MyInvestor, el neobanco respaldado por Andbank, El Corte Inglés Seguros, AXA y varios family offices, ha superado el millón de clientes, consolidándose como uno de los principales bancos especializados en ahorro e inversión en España.

Según detallan desde MyInvestor, la entidad mantiene un sólido ritmo de crecimiento. En lo que va de año, ha abierto más de 200.000 nuevas cuentas y en 2025 incorporó más de 400.000 nuevos clientes, lo que la convirtió en la sexta entidad bancaria con mayor captación de clientes en España.

La inversión se ha convertido en el principal motor de crecimiento de MyInvestor. Más de la mitad de sus clientes cuenta ya con al menos un producto de inversión y la entidad capta actualmente una media de 400 millones de euros al mes en este tipo de productos, reflejo del creciente interés de los ahorradores por invertir a largo plazo. Actualmente, MyInvestor cuenta con 13.940 millones de euros en productos de inversión, 4.550 millones en cuentas y depósitos y 720 millones en financiación.

MyInvestor avanza en el cumplimiento de la misión con la que nació: contribuir a una sociedad más próspera facilitando el acceso al ahorro y la inversión. Desde su creación a finales de 2017, sus clientes han acumulado más de 2.700 millones de euros entre los intereses abonados por sus cuentas y depósitos (200 millones) y la revalorización de sus inversiones (2.500 millones).

Desde 2021, los clientes que mantienen inversiones en MyInvestor han obtenido una rentabilidad acumulada media del 49%. Estos datos reflejan el efecto combinado del ahorro, la inversión a largo plazo y el acceso a productos con bajas comisiones.

Invertir desde un euro

Desde sus inicios, MyInvestor ha apostado por eliminar barreras de acceso a la inversión, ofreciendo fondos indexados desde un euro, carteras automatizadas desde 150 euros y una de las ofertas de inversión con menores comisiones del mercado. Este enfoque ha permitido que miles de ahorradores comiencen a invertir por primera vez. 

La educación financiera, otro de los pilares

La entidad ha complementado su oferta con una amplia labor de educación financiera a través de su blog MyBlog, webinars, redes sociales, podcasts y colaboraciones con expertos, con el objetivo de ayudar a los ahorradores a tomar mejores decisiones financieras. La newsletter de MyBlog llega a más de 600.000 personas.


Carlos Aso, fundador y vicepresidente ejecutivo de MyInvestor, señala que superar el millón de clientes demuestra que MyInvestor se ha consolidado como una alternativa real dentro del sistema financiero español. “Nuestro saldo medio por cliente, cercano a los 19.000 euros, es el más elevado entre los neobancos que operan en España. Ya tenemos más de un 1% de cuota de mercado en ahorro e inversión y somos el neobanco líder en productos de inversión”, subraya. 

La concentración del mercado de renta variable lastra la tasa de éxito de la gestión activa en Europa

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La tónica general del primer semestre de 2026 estuvo marcada por el dominio de los mercados bursátiles. El fuerte impulso generado por el superciclo de la inteligencia artificial hizo que los inversores dejaran de lado todas las preocupaciones económicas derivadas de la tensa situación geopolítica en Oriente Medio. Este escenario condicionó los resultados del European Active/Passive Barometer elaborado por Morningstar. Este informe semestral compara el rendimiento de los fondos activos con el de los fondos pasivos y permite ayudar a los inversores a evaluar las probabilidades de éxito de los fondos activos en distintos ámbitos, basándose en las tendencias recientes y en los resultados a largo plazo.

En los mercados financieros, la incertidumbre geopolítica persiste, pero los inversores están muy enfocados en el crecimiento de los beneficios y en la inversión de capital relacionada con la inteligencia artificial. Hasta tal punto, que los índices bursátiles se encuentran en zona de máximos históricos.

Renta variable

En este escenario -y con datos de Morningstar a cierre de junio- la tasa de éxito a un año de los gestores activos de renta variable se situó en el 28,4 % a finales de junio de 2026, lo que supone un descenso respecto al 30,5 % registrado al cierre de 2025 y se sitúa ligeramente por debajo del 28,7 % registrado un año antes, en junio de 2025.

“La tasa de éxito a un año es volátil, pero desde 2022 se ha mantenido en un estrecho rango comprendido entre el 25 % y el 35 %”, explica el estudio, que matiza que este sigue siendo un “periodo de gran concentración en los mercados de renta variable de todo el mundo, en el que los gestores activos de renta variable tienen dificultades para nadar a contracorriente frente al fuerte impulso generado por el sector tecnológico”.

Este descenso es más acusado si se tienen en cuenta periodos más largos, según el informe: en los tres años transcurridos hasta finales de junio de 2026, la tasa se situó en el 20,3 %, pero baja al 15,2 % en el periodo de cinco años y al 11,9 % en el de diez años.

Por categorías, la tasa de éxito a un año de los gestores activos en la categoría de valores mixtos de gran capitalización de Estados Unidos se situó en el 33,9 % en junio de 2026, lo que supone un ligero descenso respecto al 36,8 % a finales de 2025, pero también un aumento significativo con respecto al 19,6 % de junio del año pasado.

En la firma explican que el liderazgo del mercado de renta variable estadounidense se ha ampliado más allá de los «Siete Magníficos» hacia los fabricantes de semiconductores y las empresas de infraestructura de inteligencia artificial, lo que “ha abierto oportunidades para que los gestores activos aporten valor a las carteras”. Sin embargo, el estudio admite que la renta variable estadounidense de gran capitalización “sigue siendo una de las categorías más difíciles para que los gestores activos tengan éxito a largo plazo”, como lo demuestra que la tasa de éxito a 10 años se situó en el 6,3 % en junio de 2026. 

La tasa de éxito a un año en la categoría de valores mixtos de gran capitalización de la zona del euro se situó en el 19,7 % en junio, lo que supone un aumento respecto al 17,5 0% registrado al cierre de 2025, pero un descenso respecto al 23,20 % de junio de 2025. En el periodo de diez años hasta junio de 2026, la tasa de éxito fue del 4,3 %.

“El optimismo que respaldó a mercados como el español y el italiano en 2025 se prolongó hasta 2026, lo que les permitió seguir superando a Francia y Alemania. Tradicionalmente, el éxito a corto plazo de los gestores activos en el ámbito bursátil de la zona del euro ha sido más bien escaso”, apunta el estudio.

Renta fija

Los mercados de renta fija mundiales, por su parte, registraron un rendimiento moderado en el primer semestre. La renta fija corporativa superó a la deuda soberana gracias a la solidez de los beneficios empresariales y a la resistencia general de la economía, a pesar de los obstáculos geopolíticos. Eso sí, este mercado quedó en segundo plano ante el brillo de los mercados de renta variable en el semestre. 

En este escenario, el informe de Morningstar desvela que la tasa de éxito a un año de los gestores activos de renta fija se situó en el 46,8 % a finales de junio de 2026, lo que supone un retroceso respecto al 54,8 % al cierre de 2025 y al 47,3 % del año anterior, en junio de 2025.

Teniendo en cuenta horizontes temporales más largos, la tasa de éxito de los gestores activos de renta fija disminuye “a medida que se hacen patentes las ventajas de la capitalización de las bajas comisiones que cobran los fondos pasivos”, según recoge el informe. En este sentido, la tasa de éxito a tres años se situó en el 51,1% a finales de junio de 2026, pero baja al 47,5% en el horizonte de cinco años y al 33% en el de diez.

La duración siguió siendo un factor clave con el que pudieron jugar los gestores activos durante el primer semestre de 2026. En el primer trimestre, este factor supuso un lastre, ya que los rendimientos de los bonos subieron de forma generalizada como respuesta a la escalada de tensiones en Oriente Medio. Pero en el segundo trimestre, la duración actuó a favor de la rentabilidad, al descender los rendimientos.

“Los gestores activos de renta fija más hábiles pudieron obtener beneficios en ambos escenarios”, asegura el informe, que desvela que la tasa de éxito a un año de los gestores activos en la categoría de bonos públicos en euros se situó en el 50,3 %, frente al 41,6 % registrado al cierre de 2025 y al 30,6 % de hace un año. En cualquier caso, los bonos del Estado siguen siendo el ámbito de la renta fija en el que un enfoque activo resulta más vulnerable frente a sus homólogos pasivos a largo plazo, tal y como afirma el informe, ya que en junio de 2026, la tasa de éxito a 10 años de los gestores activos en la categoría de bonos del Estado en euros se situó en el 18,5 %.

La tasa de éxito a un año en la categoría de bonos corporativos en euros se situó en el 50,8 %, una tasa similar a la del cierre de 2025 y la de junio del año pasado. Las tasas de éxito en estas categorías tienden a disminuir con el tiempo, explican en Morningstar, “debido al impacto de unas comisiones más elevadas en comparación con los fondos pasivos equivalentes, pero no en la misma medida que en las categorías de bonos del Estado”. En junio de 2026, la tasa de éxito a 10 años en la categoría de bonos corporativos en euros se situó en el 45,3%.

“Las tasas de éxito de los gestores activos de renta fija son sistemáticamente superiores a las de sus homólogos de renta variable. Esto resume perfectamente el hecho de que la inversión indexada es menos eficiente en los mercados de renta fija que en los de renta variable”, apunta.

Supervivencia

Independientemente de la clase de activos, la probabilidad de supervivencia de un fondo está estrechamente relacionada con su tasa de éxito. La razón principal, tal y como apunta el informe, por la que la mayoría de los fondos activos fracasan es su corta vida útil, que a menudo se atribuye a un rendimiento inferior al esperado.

Esto suele deberse a una combinación de una mala selección de valores y al impacto acumulado de unas comisiones más elevadas en comparación con alternativas pasivas más económicas. De hecho, el análisis de Morningstar muestra que los fondos activos situados en los quintiles más económicos tienen mayores probabilidades de tener éxito a largo plazo.

Los fondos activos de mid y small caps impulsan la tasa de éxito de la gestión activa en Estados Unidos

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Los fondos de inversión y los fondos cotizados (ETFs) gestionados de forma activa en Estados Unidos recuperaron algo de terreno entre julio de 2025 y junio de 2026, pero siguieron por detrás de la media de los fondos pasivos comparables. Así lo desvelan los resultados del US Active/Passive Barometer de Morningstar. Este informe semestral compara el rendimiento de los fondos activos con el de los fondos pasivos y permite ayudar a los inversores a evaluar las probabilidades de éxito de los fondos activos en distintos ámbitos, basándose en las tendencias recientes y en los resultados a largo plazo.

La edición semestral del estudio desvela que los fondos de inversión y los ETFs gestionados de forma activa recuperaron algo de terreno entre julio de 2025 y junio de 2026, pero siguieron por detrás de la media de sus homólogos pasivos. “Algo más del 40 % sobrevivió y superó a su índice compuesto pasivo ponderado por activos, lo que supone un aumento de 7 puntos porcentuales con respecto al año anterior”, recoge el estudio.

Renta variable

Los gestores de renta variable estadounidense registraron una tendencia al alza, con una tasa de éxito del 38 % en el año hasta junio de 2026, lo que supone un aumento de 4 puntos porcentuales respecto al año anterior. Los gestores activos de pequeña y de mediana capitalización lideraron la mejora, con tasas de éxito del 49 % y del 47 %, respectivamente, mientras que los de gran capitalización (27 %) lastraron las tasas de éxito de los gestores de renta variable estadounidense.

Los gestores de fondos de renta variable internacional se mantuvieron estables con una tasa de éxito del 44 % en los 12 meses hasta junio, en línea con el año anterior. Los fondos activos diversificados de mercados emergentes registraron la segunda tasa de éxito más alta entre todas las categorías de este estudio, con un 70 %, lo que supone un aumento de 35 puntos porcentuales respecto al año pasado.

El informe desvela que las dificultades para los fondos activos globales «large-blend» -que combinan acciones extranjeras y nacionales continuaron, a pesar de un ligero repunte en las tasas de éxito. Solo un tercio de los gestores de fondos «large-blend» globales superó el índice de referencia pasivo en los 12 meses hasta junio de 2026; no obstante, este dato supone un aumento de 7 puntos porcentuales con respecto al año anterior, a juicio de la firma.

Renta fija

Los gestores de fondos de gestión activa de renta fija vivieron un semestre a favor. Las tasas de éxito se dispararon 22 puntos porcentuales hasta alcanzar el 52 % durante los 12 meses hasta junio de 2026. Los gestores activos de bonos «intermediate-core» lideraron el grupo con una tasa de éxito del 66 %, mientras que la de los gestores activos de bonos corporativos se disparó hasta el 34 %, frente al 4 % registrado en 2025. La tasa de éxito a 10 años del grupo de renta fija, del 45 %, superó a la de todos los grupos de categorías analizados en este informe.

Las tasas de éxito de los fondos inmobiliarios activos aumentaron 36 puntos porcentuales hasta alcanzar el 61 % en los 12 meses transcurridos hasta junio de 2026, tras un periodo difícil para los gestores activos un año antes.

Historial

El historial a largo plazo de los fondos gestionados de forma activa frente a sus homólogos pasivos aumentó en 4 puntos porcentuales durante los últimos 12 meses. Aun así, solo el 25 % de las estrategias activas sobrevivieron y superaron a sus homólogas pasivas en los 10 años hasta junio de 2026. Las tasas de éxito a largo plazo fueron más altas entre los fondos de renta fija e inmobiliarios y más bajas entre las estrategias de gran capitalización de Estados Unidos.

La distribución de las rentabilidades excedentarias a 10 años de los fondos activos que sobrevivieron frente a la media de sus homólogos pasivos varió según las categorías. En el caso de los fondos de gran capitalización de Estados Unidos, se inclinó hacia el lado negativo, lo que indica que la penalización en la rentabilidad por elegir a un gestor que no tuvo éxito superó la recompensa por encontrar a uno ganador. Lo contrario tiende a ser cierto en la categoría de bonos básicos a medio plazo, donde las rentabilidades excedentarias se inclinaron hacia el lado positivo durante la última década.

Los inversores han elegido los fondos activos con acierto. En los últimos 10 años, el dólar medio invertido en fondos activos superó al rendimiento medio de los fondos activos en 16 de las 20 categorías analizadas. Esto implica que los inversores se decantan por estrategias más baratas y de mayor calidad.

Los fondos activos más baratos tuvieron éxito con mayor frecuencia que los más caros. Durante los 10 años hasta junio de 2026, el 33 % de los fondos activos del quintil más barato de sus respectivas categorías superó a su homólogo pasivo medio, frente al 20 % de los fondos más caros.

“La confianza ya no se hereda del logo, se demuestra con datos”: el modelo de Wio Capital para la IA en banca privada

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Foto cedidaDavid Verdú, cofundador de Wio Capital

En un ecosistema de gestión patrimonial cada vez más polarizado, las firmas medianas y los asesores independientes se enfrentan al reto de escalar su operativa sin perder la cercanía con el cliente. Entre el impacto de la regulación, el traspaso intergeneracional de riqueza y la irrupción de la inteligencia artificial agéntica, la tecnología ha dejado de ser un canal distributivo para convertirse en el motor del negocio. Para analizar este cambio de paradigma, conversamos con David Verdú, cofundador de Wio Capital

¿Hacia dónde se dirige el modelo de negocio del wealth management y cómo sobrevive el asesor independiente en este nuevo ecosistema?

La industria se está partiendo en dos, como un barbell: ganan los extremos y pierde el centro. Arriba están las mega-plataformas globales con escala para desarrollar su propia tecnología, y abajo, los actores AI-native. Quien se queda en medio, sin escala ni tecnología nativa, lo tiene muy difícil. Sobre ese centro pesan tres grietas clave: el 40 % de los asesores se jubilará en la próxima década; la confianza ha pasado del “trust me” al “show me” basado en datos verificables; y el modelo 60/40 ha muerto ante clientes que exigen carteras globales, multiactivo y con alternativos. El asesor independiente no sobrevive compitiendo solo, pero con la infraestructura adecuada puede ofrecer lo que antes era exclusivo de la gran banca privada.

En ese contexto, ¿qué papel quiere jugar Wio Capital?

Nacer para construir en Europa la categoría de agregadores de asesores financieros que en EE. UU. ya mueve cientos de miles de millones. Lo articulamos en cuatro capas dentro de un entorno regulado: Agregación (todo el patrimonio en una pantalla con acceso multicustodio a 18 entidades), Análisis (IA para estructurar información), Ejecución (como Agencia de Valores CNMV) y Cumplimiento (DORA y MiFID II por diseño). Además, nuestro modelo es estrictamente B2B: no vamos al cliente final, existimos para que los profesionales ganen, sin conflictos de interés.

Habláis de IA agéntica y orquestación de workflows autónomos. ¿Cómo transforma esto el día a día del wealth manager?

Calculamos que más del 90 % del flujo del proceso de asesoramiento es automatizable. El 78 % de los asesores identifica la captación como su principal cuello de botella porque dedican las mañanas a consolidar posiciones e informes a mano. La IA agéntica sustituye esa carga por flujos de agentes especializados que descargan, clasifican, extraen datos, concilian y generan propuestas de rebalanceo. Apuntamos al modelo de la “firma de uno”: un solo asesor amplificado por cientos de agentes a velocidad de máquina, reservando al humano para las decisiones complejas y el contacto personal.

La agregación en estructuras multicustodio es compleja, sobre todo en alternativos. ¿Cómo resolvéis la ingesta de datos de documentos como las llamadas de capital?

El Private Equity opera sobre documentos en PDF sin estándares de reporting. Con Alternative Hub analizamos automáticamente Quarterly Reports y Capital Calls, extraemos métricas y normalizamos los cash flows históricos junto a los activos líquidos. El salto diferencial es pasar del vehículo a la exposición real: identificamos las empresas participadas para detectar concentraciones ocultas en sectores o divisas y proyectar futuras llamadas de liquidez, convirtiendo el asesoramiento en alternativos en un ejercicio analítico y estratégico.

Os definís como una plataforma para la next-gen de gestores. ¿A qué profesional os referís?

Es una cuestión de mentalidad operativa, no de edad. El profesional next-gen comprende que la confianza se demuestra con datos, que construirse la tecnología a mano no tiene sentido —es como pedirle a una pyme que programe su propio Office— y que la independencia operativa exige apoyarse en infraestructura compartida para seguir compitiendo.

Ante la transferencia intergeneracional de riqueza hacia millennials y Gen Z, ¿cómo debe cambiar el discurso del asesor?

Estamos ante un traspaso de 83,5 billones de dólares a nivel global hasta 2048. Aunque las nuevas generaciones buscan consejo en redes sociales, la demanda de asesoramiento holístico ha subido del 29 % al 52 % en cinco años. No quieren gestión a secas, buscan servicios de family office con tres innegociables: acceso permanente, transparencia de costes y evidencia. La reunión trimestral tradicional ya no funciona si no hay una infraestructura detrás que garantice inmediatez.

¿Estamos cerca de ver machine learning gestionando de forma autónoma rebalanceos o tax-loss harvesting?

Ya es una realidad en producción. Cuando se presentaron agentes fiscales para tax-loss harvesting en EE. UU., los grandes actores tradicionales cayeron fuerte en bolsa porque el mercado entendió el impacto real. En España, el rebalanceo dinámico es automatizable, pero el reto del tax-loss harvesting requiere adaptar la tecnología al IRPF local. Nosotros aportamos esa capa regulada en español, siempre con la supervisión final del profesional.

Como Agencia de Valores regulada por la CNMV, ¿cómo convive el rigor normativo con la velocidad de innovación?

La regulación no es un freno posterior, es parte del diseño inicial. Ser una entidad AI-native y Agencia de Valores CNMV a la vez es una combinación única. Ante la exigencia de DORA, MiFID II y la futura RIS, pretender que un independiente construya su propio sistema de riesgo TIC es inviable. Compartir infraestructura permite que cada nueva funcionalidad nazca conforme a la ley, demostrando que hoy la confianza se construye en cada línea de código.

La transformación impulsada por Wio Capital confirma que la revolución digital en la gestión de patrimonios no busca reemplazar al profesional, sino dotarlo de la escala y precisión necesarias para competir. En un entorno dominado por la exigencia normativa y el cambio generacional, la combinación de una arquitectura regulada con inteligencia artificial agéntica se perfila como la clave para garantizar el futuro del asesoramiento independiente.

Repunte de las tasas largas de los Treasuries: ¿qué mensaje está lanzando el Tesoro y cómo recogerá el guante la Fed?

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Pixabay CC0 Public Domain

Mientras que la deuda pública de Estados Unidos rebasó por primera vez en su historia la marca de 40 billones de dólares, las tasas largas de Estados Unidos han vuelto a encender las alertas por el costo de financiar la deuda, en un coctel con potencial explosivo que ha levantado las alertas en los mercados financieros, habida cuenta de que los gastos por intereses ya se han convertido en una de las partidas de mayor crecimiento del presupuesto federal. Los mercados se mantienen en tensión, a la espera de la rueda de prensa de Scott Bessent, secretario del Tesoro de los Estados Unidos, prevista para hoy a las 14:00 ET.

“Cuarenta billones de dólares de deuda no representan por sí mismos un punto de inflexión macroeconómico”, afirma Christian Scherrmann, economista jefe para Estados Unidos de DWS. “Sin embargo, esta cifra ilustra claramente hasta qué punto la política fiscal estadounidense se ha alejado de su trayectoria histórica. A largo plazo, no solo importará el nivel absoluto de deuda, sino también qué proporción de la producción económica deberá destinarse a financiarla”, advierte el experto.

En este contexto, la Reserva Federal mantiene una postura restrictiva y el Tesoro intervino la semana pasada para contener el repunte de los rendimientos. Según analistas, la señal para los mercados es clara: el dinero ya no será tan barato ni abundante como durante la última década. Dicho de otra manera, el mercado financiero estadounidense está enviando una señal que las bolsas todavía parecen no querer escuchar: el costo del capital de largo plazo está adquiriendo vida propia.

Una combinación cada vez más incómoda

Mientras los principales índices accionarios continúan mostrando resistencia, el mercado de bonos del Tesoro de los Estados Unidos —considerado la referencia para valorar prácticamente todos los activos financieros del mundo— está enfrentando una combinación cada vez más incómoda de inflación elevada, enormes necesidades de financiamiento del gobierno, fuerte demanda de capital para inteligencia artificial e infraestructura y dudas sobre la trayectoria futura de las tasas de interés.

La tensión llegó a un punto relevante cuando el 19 de agosto el Departamento del Tesoro anunció que duplicará, a partir de septiembre, el tamaño máximo de sus operaciones de recompra de bonos de largo plazo, llevándolas de 2.000 millones a por lo menos 4.000 millones de dólares por operación para títulos con vencimientos de entre 10 y 30 años.

La reacción del mercado fue inmediata. El rendimiento del Treasury a 30 años, que había superado 5,3 % durante la semana pasada, cayó alrededor de 10 puntos base tras el anuncio, mientras las acciones y el oro avanzaron. El movimiento fue significativo porque se produjo después de que las tasas largas alcanzaran niveles que no se veían desde antes de la crisis financiera de 2008. Desde DWS constatan, sin embargo, que «los mercados siguen ofreciendo pocas señales de que los inversores estén cuestionando de forma fundamental la solvencia de Estados Unidos», dado que la demanda en las subastas del Tesoro continúa siendo sólida, los CDS de Estados Unidos cayeron recientemente hasta los 38 puntos básicos e incluso las ventas reiteradas por parte de inversores extranjeros, por ejemplo, durante las intervenciones sobre el yen japonés, no han logrado hasta ahora alterar el equilibrio del mercado. «Los mercados están señalando unos costes de financiación más elevados, pero no una crisis de confianza», sentencian desde la firma.

Pero, especialistas del mercado de dinero consultados por Funds Society señalan que el mensaje más importante no está en la caída puntual de los rendimientos. Está en por qué Washington sintió la necesidad de actuar.

No fue la Fed, pero sí fue una intervención

La operación anunciada el 19 de agosto no fue una compra de bonos por parte de la Reserva Federal ni un nuevo programa de quantitative easing (QE). Fue una decisión del Tesoro dentro de su programa de recompra de deuda, diseñado originalmente para mejorar la liquidez del mercado.

El Tesoro compra determinados bonos antiguos que cotizan en el mercado secundario y, con ello, ayuda a liberar capacidad de los intermediarios financieros y mejorar la liquidez de determinados segmentos de la curva.

La decisión del miércoles fue aumentar significativamente el tamaño de esas operaciones para los vencimientos largos. La diferencia es crucial: mientras que la Fed controla la política monetaria y las condiciones de liquidez del sistema financiero, el Tesoro administra las necesidades de financiamiento del gobierno. Sin embargo, ambos terminan influyendo sobre una misma variable: el precio del dinero. Y ahí aparece una de las grandes historias de los mercados para el segundo semestre de 2026.

La Fed no está bajando las tasas

La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo en su reunión del 28 y 29 de julio la tasa de fondos federales en un rango de 3,5 % a 3,75 %, decisión que fue aprobada por 9 votos contra 3 que no estuvieron de acuerdo.

Los tres disidentes —Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan— querían aumentar la tasa en 25 puntos base. Es decir, una parte del Comité consideró que el problema de inflación justificaba incluso un endurecimiento adicional.

Pero hay otro elemento particularmente importante para entender el mercado de bonos. La Fed continúa operando bajo un régimen de reservas abundantes. Sus instrucciones permiten realizar operaciones de mercado abierto y, cuando sea necesario, comprar Treasury bills y eventualmente otros Treasuries con vencimientos de hasta tres años para mantener un nivel amplio de reservas bancarias.

Esto significa que la Reserva Federal no está haciendo QE en el sentido tradicional según explican los expertos a Funds Society, pero tampoco está dejando que la liquidez bancaria se reduzca de manera desordenada y la diferencia es muy relevante. La intervención de la semana pasada debe entenderse más como una operación de “plomería” del mercado que como un cambio radical de política monetaria. Pero incluso esa “plomería” está adquiriendo una importancia enorme.

En este sentido, la estrategia actual puede entenderse como una especie de equilibrio entre dos objetivos. Por un lado, la Fed quiere evitar que las reservas bancarias caigan demasiado y provoquen tensiones en el mercado monetario.

Por otro, no quiere regresar a la política de expansión masiva de balance utilizada durante la pandemia y otros episodios de crisis. La Fed ha señalado que puede utilizar compras de Treasury bills y, si fuera necesario, otros títulos de corto plazo para garantizar que el sistema mantenga suficientes reservas.

Además, mantiene operaciones permanentes de repo y reverse repo. Las operaciones repo permiten proporcionar liquidez contra valores de alta calidad, mientras que las reverse repo absorben liquidez temporalmente. La Fed de Nueva York explica que estas operaciones forman parte de los mecanismos utilizados para mantener la tasa de fondos federales dentro del rango establecido por el FOMC.

Por eso sería incorrecto interpretar cualquier operación de liquidez de la Fed como un regreso automático a la expansión monetaria. En realidad, la Fed está intentando administrar la liquidez sin necesariamente volver a expandir agresivamente su balance.

El problema está en el extremo largo de la curva

De acuerdo con los analistas, es esta parte la que debería preocupar más a los inversionistas. La Fed controla de manera directa las tasas de corto plazo, pero no fija el rendimiento del Treasury a 10, 20 o 30 años.

Esas tasas dependen de las expectativas de inflación, crecimiento, déficit público, oferta de bonos, demanda internacional y prima por plazo. Y precisamente ahí están apareciendo las presiones.

El Treasury a 30 años llegó a superar 5,3 % la semana pasada, mientras el mercado enfrenta una oferta gigantesca de deuda pública estadounidense. Al mismo tiempo, la inflación estadounidense continúa por encima del objetivo de 2 % de la Fed. Las minutas de julio señalan que la inflación permanece elevada y que los aumentos de precios relacionados con energía están complicando el panorama.

El resultado es una ecuación difícil: más deuda+más emisiones+inflación por encima del objetivo+fuerte demanda de capital para IA e infraestructura= presión sobre las tasas largas.

El mercado está empezando a exigir una prima

Durante buena parte de la última década, los inversionistas se acostumbraron a un mundo de tasas muy bajas y abundante liquidez. Ese mundo permitió que las valuaciones de acciones, bienes raíces y activos privados se expandieran de manera importante.

Ahora el entorno está cambiando. El inversionista que compra un Treasury a 10 o 30 años no sólo está evaluando si la Fed bajará o subirá las tasas en su próxima reunión. También está preguntando cuánto riesgo representa prestar dinero al gobierno estadounidense durante décadas.

Esa pregunta incrementa la llamada prima por plazo, es decir, el rendimiento adicional que los inversionistas exigen para mantener deuda de largo plazo ante la incertidumbre sobre inflación, crecimiento, déficit y política económica.

Y si esa prima continúa aumentando, la Fed puede reducir las tasas de corto plazo y aun así encontrarse con que las tasas que realmente importan para buena parte de la economía permanecen elevadas. Por eso el movimiento del Tesoro es muy importante.

El anuncio del Tesoro tiene un efecto inmediato relativamente pequeño frente al tamaño del mercado de Treasury, que ronda los 31 billones de dólares. Pero su importancia no está solamente en los 4.000 millones de dólares por operación; de hecho la cifra también es poco significativa, lo verdaderamente importante está en la señal.

En los hechos, el poderoso Tesoro de Estados Unidos está diciendo al mercado que no es indiferente ante un desorden excesivo en la parte larga de la curva.

«Los responsables políticos no tienen por qué limitarse a ser observadores pasivos. Cuando surgió la presión en el extremo largo de la curva, el Tesoro demostró que dispone de herramientas y que está dispuesto a utilizarlas», comentó al respecto Brian Levitt, estratega jefe de mercados globales y responsable de Strategy & Insights en Invesco. Según Levitt, el anuncio del Tesoro refuerza algo en lo que lleva creyendo desde hace mucho tiempo: «Es poco probable que el Gobierno de EE. UU. se quede de brazos cruzados y permita que se desate una crisis de deuda desordenada si cuenta con mecanismos para ayudar a abordarla».

Paradójicamente, la administración estadounidense necesita mantener bajo control el costo de financiar una deuda gigantesca, pero al mismo tiempo la Fed necesita mantener una política suficientemente restrictiva para combatir la inflación. Hay visos de que el problema vaya en aumento: según una nota publicada por DWS el viernes 21 de agosto, si se mantienen las actuales tendencias de endeudamiento, la deuda total del Tesoro de los Estados Unidos podría alcanzar los 50 billones de dólares en 2029.

El Tesoro quiere evitar que las tasas largas se disparen; mientras que la Fed no quiere dar la impresión de que está rescatando al mercado de bonos. Son objetivos que pueden coincidir en algunos momentos, pero no son exactamente los mismos.

El verdadero riesgo

El verdadero riesgo es que las acciones pueden seguir subiendo mientras el mercado de bonos se deteriora durante un tiempo.

Pero, la divergencia no puede ampliarse indefinidamente debido a que una tasa larga de Treasury más elevada significa entre otras cosas: mayor costo de financiamiento para empresas; mayores tasas hipotecarias; mayor costo de financiamiento para gobiernos; menores valuaciones para acciones de crecimiento; mayor costo de capital para proyectos de infraestructura; presión sobre private equity; mayor exigencia de rentabilidad para private credit y una tasa de descuento más elevada para prácticamente todos los activos.

Por eso el comportamiento del Treasury es particularmente relevante para fondos de inversión, asset managers, wealth management y family offices. No se trata simplemente de decidir si comprar o vender bonos. Se trata de determinar qué precio debe tener todo activo financiero en un mundo donde el Treasury de largo plazo vuelve a exigir rendimientos significativamente mayores.

Existe además una variable que hace diferente este ciclo. La economía estadounidense está entrando en una etapa de enormes inversiones en centros de datos, semiconductores, energía, redes eléctricas y tecnología vinculada con inteligencia artificial, esto significa que el gobierno no es el único gran demandante de capital.

Esta competencia puede contribuir a mantener elevados los costos de financiamiento incluso si la Fed empieza eventualmente a recortar las tasas de corto plazo, el problema, por tanto, puede no ser únicamente monetario, puede ser estructural.

¿Qué significa para los inversionistas?

Para los gestores de portafolios, el escenario obliga a revisar una premisa que dominó buena parte de la última década: que una caída de las tasas de la Fed necesariamente produciría un rally generalizado de los bonos.

Hoy dicha premisa no necesariamente podría cumplirse. Si las tasas cortas bajan pero las tasas largas permanecen elevadas por déficit, inflación, oferta de deuda y demanda de capital, la curva puede comportarse de manera muy distinta a la esperada.

La Fed mantiene su tasa de referencia en 3,50 %-3,75 %, conserva herramientas para garantizar una cantidad suficiente de reservas y no ha reactivado una política de compras masivas de activos. Al mismo tiempo, el Tesoro acaba de aumentar sus compras de bonos largos para mejorar las condiciones del mercado. La combinación deja una pregunta abierta para los próximos meses:

¿Puede Estados Unidos mantener bajo control la inflación, financiar una deuda superior a 40 billones de dólares y financiar simultáneamente el gigantesco ciclo de inversión en inteligencia artificial sin provocar que el costo del capital de largo plazo permanezca elevado?

La respuesta será determinante no sólo para Wall Street, también definirá los rendimientos que exigirán los inversionistas de todo el mundo en los próximos años, advierten los expertos.