Seis claves que marcarán los mercados en un verano con poca liquidez y mucha volatilidad
| Por Beltrán | 0 Comentarios

Tras un primer semestre de 2026 marcado por la volatilidad geopolítica, la incertidumbre sobre los tipos de interés y la evolución de la inflación, el verano se presenta como un periodo en el que los mercados seguirán muy pendientes de una serie de factores capaces de cambiar el sentimiento inversor en cuestión de días, en un contexto de incertidumbre estructural que se ha consolidado como una de las principales características del escenario económico global.
Históricamente, los meses estivales registran un menor volumen de negociación, lo que no implica una menor intensidad informativa. Al contrario, los inversores deberán seguir muy de cerca una serie de variables que condicionarán el comportamiento de la renta variable, la renta fija y las divisas durante las próximas semanas.
Más que tratar de anticipar cada movimiento del mercado, este periodo pone de manifiesto que la disciplina, la diversificación y una visión de largo plazo siguen siendo las mejores herramientas para navegar en un entorno de elevada incertidumbre. En este contexto, el equipo de inversiones de Diaphanum identifica las seis claves que marcarán la evolución de los mercados financieros durante el periodo estival.
Oriente Medio seguirá siendo el principal foco de riesgo… sin perder de vista Ucrania
La evolución del conflicto en Oriente Medio continuará siendo el principal elemento de incertidumbre para los mercados internacionales. Aunque la reapertura del estrecho de Ormuz contribuyó a reducir parte de la tensión registrada durante las últimas semanas, el último ataque de Estados Unidos contra posiciones iraníes ha reavivado la incertidumbre en la zona. Queda por ver si esta nueva escalada volverá a trasladarse al precio del petróleo, a las expectativas de inflación y, en última instancia, a las decisiones de los bancos centrales.
Al mismo tiempo, la guerra en Ucrania ha recuperado intensidad. Durante el mes de junio, Ucrania lanzó su mayor ataque contra Moscú desde el inicio del conflicto, con más de 1.000 drones interceptados, daños en la mayor refinería rusa y el cierre temporal de varios aeropuertos. También aumentaron las incursiones sobre Crimea, en un contexto de negociaciones estancadas. Rusia, por su parte, intensificó los ataques con drones sobre Kiev y distintas infraestructuras estratégicas ucranianas.
La guerra arancelaria sigue siendo un factor de incertidumbre
Pese a la firma de acuerdos comerciales más favorables en algunos frentes, las tensiones comerciales siguen muy presentes. Durante el mes de junio, Estados Unidos ajustó su política arancelaria tras el vencimiento de un arancel general, proponiendo nuevas tarifas sobre importaciones procedentes de unas 60 economías y estudiando un gravamen del 25% a Brasil. Paralelamente, introdujo cambios para favorecer productos con mayor contenido de metales estadounidenses y llegó a amenazar con imponer un arancel del 100% a los vinos y champanes franceses en respuesta al impuesto digital aplicado a las grandes tecnológicas estadounidenses.
Estos movimientos ponen de manifiesto que la guerra arancelaria continúa siendo un foco de incertidumbre para la economía mundial y una fuente de volatilidad para los mercados. Desde Diaphanum consideran que, si estas tensiones se prolongan en el tiempo, terminarán afectando al crecimiento económico y volverán a ejercer presión sobre la inflación.
Los bancos centrales seguirán marcando el rumbo de los mercados
Aunque la inflación continúa moderándose, todavía no ha desaparecido del radar de los bancos centrales. Tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal afrontan el delicado equilibrio entre contener las presiones inflacionistas y evitar una desaceleración excesiva de la actividad económica.
Las expectativas sobre la política monetaria seguirán siendo uno de los principales catalizadores tanto para la renta fija como para la renta variable. Cualquier cambio en el mensaje del BCE o de la Fed —ambos celebrarán reuniones a finales de julio— tendrá un reflejo inmediato en las valoraciones de los mercados.
En el estreno de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal, la institución mantuvo los tipos de interés, aunque sorprendió con un discurso más restrictivo de lo esperado. Por su parte, el BCE elevó los tipos, revisó ligeramente a la baja sus previsiones de crecimiento y al alza las de inflación, manteniendo su estrategia de actuar en función de los datos. El mercado sigue contemplando un posible repunte estructural de la inflación que podría llevar al BCE a acometer dos nuevas subidas de tipos durante 2026.
La economía mundial mantiene el pulso, pero China sigue siendo la gran incógnita
El crecimiento económico continúa mostrando ritmos muy diferentes según las regiones. Mientras Estados Unidos mantiene una notable resiliencia y Europa avanza con mayor moderación, China sigue siendo uno de los principales interrogantes del escenario global.
La debilidad de la demanda interna y la persistencia de la crisis inmobiliaria continúan limitando la recuperación de la segunda economía del mundo. Su capacidad para recuperar dinamismo será determinante para sostener el crecimiento mundial durante la segunda mitad del año y cumplir las previsiones globales de expansión económica.
A ello se suma el impacto potencial de las tensiones comerciales, que continúan añadiendo incertidumbre al crecimiento y a las perspectivas de inflación. La evolución de los próximos indicadores de actividad y consumo será determinante para confirmar si la economía china recupera tracción durante la segunda mitad del año o continúa siendo uno de los principales focos de incertidumbre para la economía mundial.

Tabla 1. Evolución actividad económica en China (Bloomberg y creación de Diaphanum)
Los resultados empresariales deberán justificar unas valoraciones cada vez más exigentes
Tras el fuerte rally bursátil de los últimos meses, serán ahora los beneficios empresariales los que tengan que justificar unas valoraciones cada vez más exigentes. Los mercados descuentan un sólido crecimiento de los beneficios, especialmente en Estados Unidos, donde el sector tecnológico continúa liderando las expectativas. Sin embargo, la entidad avisa que unas valoraciones cada vez más exigentes obligarán a las compañías a seguir superando las previsiones para evitar episodios de recogida de beneficios. La evolución de esta próxima campaña de resultados será uno de los principales termómetros para comprobar si el actual rally bursátil puede prolongarse.
Las previsiones apuntan a un crecimiento del beneficio por acción (BPA) superior al 22% para el S&P 500 en 2026 y cercano al 15% en 2027. En Europa, el incremento esperado se sitúa en torno al 12% en 2026 y al 8% en 2027. A nivel sectorial continúa existiendo una marcada divergencia. Tecnología (+47%), impulsada especialmente por los semiconductores (+100%), sigue muy por delante de sectores como consumo discrecional (+3,9%), salud (+0,9%) o financiero (+7%). De hecho, Diaphanum avisa que cerca del 30% del crecimiento previsto del BPA del S&P 500 para 2026 y 2027 dependerá únicamente de dos compañías.

Tabla 2: crecimiento BPA por regiones (Bloomberg)
Un verano con menos liquidez y mayor sensibilidad a cualquier noticia
El periodo estival suele venir acompañado de una reducción del volumen de contratación. En este entorno, cualquier dato macroeconómico, decisión política o acontecimiento geopolítico puede provocar movimientos mucho más intensos de lo habitual. Esta menor liquidez obliga a los inversores a mantener una visión de medio y largo plazo y a evitar reaccionar de forma impulsiva ante episodios puntuales de volatilidad.
Diaphanum señala que, más que un momento para cambiar de estrategia, el verano vuelve a ser un periodo en el que resulta especialmente importante gestionar la incertidumbre con disciplina.








