Insigneo nombra a Juan Francisco Clemenza director de Servicios de Asesoramiento

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LinkedInJuan Francisco Clemenza, director de Servicios de Asesoramiento de Insigneo

La firma internacional de gestión patrimonial Insigneo anunció el nombramiento de Juan Francisco Clemenza como director de Servicios de Asesoramiento. El profesional, detallaron en un comunicado, responderá ante el consejero delegado y presidente del consejo de administración, Raúl Henríquez, y se incorpora al equipo directivo de la compañía.

Como director de Servicios de Asesoramiento, Clemenza liderará la expansión continuada del negocio de asesoría de Insigneo, haciendo evolucionar su propuesta de valor e impulsando una adopción más amplia de marcos de buenas prácticas en los distintos mercados. Esto incluye dirigir la estrategia de asesoramiento de inversión de la firma, con un enfoque centrado en reforzar las capacidades de inversión, aumentar la escalabilidad y potenciar los recursos disponibles en toda su oferta de asesoría. 

“Estoy muy ilusionado de dar la bienvenida a Juan Francisco a nuestro equipo directivo”, declara Henríquez, presidente y consejero delegado de la firma. “Gracias a sus conocimientos del sector y su experiencia, Juan Francisco reforzará de manera determinante nuestras capacidades en gestión patrimonial, especialmente en el área de servicios de asesoramiento, lo que repercutirá positivamente en la propuesta de valor global de Insigneo” concluye.

Clemenza es un directivo especializado en gestión patrimonial e inversión con casi dos décadas de experiencia en gestión de carteras, soluciones de inversión y desarrollo de plataformas de asesoramiento. Procede de Citi, donde trabajó durante 15 años, desempeñando más recientemente el cargo de Managing Director y responsable del Citi Wealth Investment Lab para Latinoamérica. En esa posición, lideró un equipo de profesionales de la inversión que prestaba servicio a unos 1.800 clientes de altísimo patrimonio (inversionistas ultra-high-net-worth), colaborando estrechamente con banqueros privados y asesores de inversión de toda la región en asignación de activos, construcción de carteras, gestión de riesgos, mercados privados y uso de inversiones alternativas en carteras multiactivo.

Clemenza inició su carrera profesional en Bloomberg, donde desarrolló soluciones analíticas y de integración de datos para gestoras de activos globales e instituciones financieras. Posee un Máster en Ingeniería Eléctrica por la Universidad de Columbia y es Grado en Ingeniería Eléctrica cum laude por la Universidad Simón Bolívar.

“Me entusiasma unirme a Insigneo en una etapa tan clave de su crecimiento”, afirma Clemenza. “Insigneo ha construido una plataforma de gestión patrimonial diferencial, y veo una gran oportunidad para consolidar esa base reforzando los marcos de inversión, las capacidades de cartera y las herramientas que nos permiten ofrecer soluciones sofisticadas y escalables a nuestros clientes”, acta.

Según recalcaron en la nota de prensa, este nombramiento refleja la inversión continua de Insigneo en sus capacidades de asesoramiento.

La inversión temática crece, pero los inversores no se atreven a elegir la próxima gran tendencia

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La inversión temática europea está creciendo a un ritmo récord, pero, según el último estudio de WisdomTree, los inversores minoristas no confían en su propia capacidad para desenvolverse en este ámbito. Los activos de los fondos temáticos y los ETFs europeos alcanzaron los 422.400 millones de dólares en junio, pero menos de cuatro de cada diez ahorradores o inversores se muestran seguros de poder identificar qué temática podría obtener una rentabilidad superior en los próximos cinco años, según WisdomTree.

En opinión de Pierre Debru, Head of Research, Europe, WisdomTree, esa incertidumbre parece estar bien fundada. «La mitad de los encuestados cree que los temas se turnarán para obtener un buen rendimiento, lo que refleja la realidad de que el liderazgo temático va rotando con el tiempo. Esto se refleja en el rendimiento de los últimos años, en los que se ha observado esta rotación. En 2024, la temática con mejor rendimiento fue la de “Aumento de las tensiones”, impulsada por el incremento de las tensiones geopolíticas y el aumento del gasto en defensa», añaden desde WisdomTree.

En 2025, fue la de “Empresas mineras de metales estratégicos”, impulsada por el desequilibrio entre una oferta de minerales críticos estancada y la demanda en rápida aceleración vinculada al desarrollo de la inteligencia artificial, el aumento de las inversiones en defensa y los avances en la infraestructura de la red eléctrica y, además, desde la entidad destacan que, en el primer semestre de 2026, fue la de “Semiconductores”, lo que demuestra lo rápido que puede cambiar el liderazgo temático.

Con más de 50 temáticas en las que invertir, elegir el adecuado resulta intrínsecamente difícil, según explican desde la firma puesto que el problema no radica necesariamente en una falta de comprensión o de convicción. La encuesta sugiere que los ahorradores europeos ya reconocen muchas de las tendencias estructurales que configuran la economía mundial, situándose las energías renovables a la cabeza como la opción de inversión más probable para mantener durante los próximos cinco años, mientras que uno de cada tres cree que el software de IA cobrará mayor importancia como tema de inversión durante ese periodo.

La diversificación podría ayudar a encontrar las empresas de mega capitalización del futuro

Si a los inversores les cuesta identificar la temática ganadora del mañana, en opinión de WisdomTree, quizá la solución no sea elegir solo una. «En la década de los noventa, estaba claro que Internet cambiaría el mundo. Lo que resultaba mucho más difícil de predecir era que Amazon sobreviviría a Yahoo. La misma dinámica se aplica hoy en día a la inversión temática. Identificar un tema con potencial a largo plazo es una cosa. Saber cómo acceder a esas temáticas mediante un enfoque diversificado es otra cuestión totalmente distinta, y aumenta las posibilidades de dar con el “Amazon” del mañana», explican desde la compañía, quienes añaden que invertir en un ETF o fondo multitemático podría reducir la probabilidad de perderse las futuras empresas de mega capitalización, que podrían surgir de temáticas infravaloradas como, por ejemplo, la computación cuántica, la economía espacial o la IA física.

El crecimiento de los fondos temáticos es alentador, pero solo refleja una parte de la realidad en Europa puesto que, según WisdomTree, los inversores minoristas creen en determinados temas, pero muchos aún carecen de la confianza necesaria para actuar en consecuencia. A medida que la inversión temática sigue evolucionando, un enfoque diversificado y multitemático podría ayudar a salvar esa brecha.

MyInvestor supera el millón de clientes

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MyInvestor, el neobanco respaldado por Andbank, El Corte Inglés Seguros, AXA y varios family offices, ha superado el millón de clientes, consolidándose como uno de los principales bancos especializados en ahorro e inversión en España.

Según detallan desde MyInvestor, la entidad mantiene un sólido ritmo de crecimiento. En lo que va de año, ha abierto más de 200.000 nuevas cuentas y en 2025 incorporó más de 400.000 nuevos clientes, lo que la convirtió en la sexta entidad bancaria con mayor captación de clientes en España.

La inversión se ha convertido en el principal motor de crecimiento de MyInvestor. Más de la mitad de sus clientes cuenta ya con al menos un producto de inversión y la entidad capta actualmente una media de 400 millones de euros al mes en este tipo de productos, reflejo del creciente interés de los ahorradores por invertir a largo plazo. Actualmente, MyInvestor cuenta con 13.940 millones de euros en productos de inversión, 4.550 millones en cuentas y depósitos y 720 millones en financiación.

MyInvestor avanza en el cumplimiento de la misión con la que nació: contribuir a una sociedad más próspera facilitando el acceso al ahorro y la inversión. Desde su creación a finales de 2017, sus clientes han acumulado más de 2.700 millones de euros entre los intereses abonados por sus cuentas y depósitos (200 millones) y la revalorización de sus inversiones (2.500 millones).

Desde 2021, los clientes que mantienen inversiones en MyInvestor han obtenido una rentabilidad acumulada media del 49%. Estos datos reflejan el efecto combinado del ahorro, la inversión a largo plazo y el acceso a productos con bajas comisiones.

Invertir desde un euro

Desde sus inicios, MyInvestor ha apostado por eliminar barreras de acceso a la inversión, ofreciendo fondos indexados desde un euro, carteras automatizadas desde 150 euros y una de las ofertas de inversión con menores comisiones del mercado. Este enfoque ha permitido que miles de ahorradores comiencen a invertir por primera vez. 

La educación financiera, otro de los pilares

La entidad ha complementado su oferta con una amplia labor de educación financiera a través de su blog MyBlog, webinars, redes sociales, podcasts y colaboraciones con expertos, con el objetivo de ayudar a los ahorradores a tomar mejores decisiones financieras. La newsletter de MyBlog llega a más de 600.000 personas.


Carlos Aso, fundador y vicepresidente ejecutivo de MyInvestor, señala que superar el millón de clientes demuestra que MyInvestor se ha consolidado como una alternativa real dentro del sistema financiero español. “Nuestro saldo medio por cliente, cercano a los 19.000 euros, es el más elevado entre los neobancos que operan en España. Ya tenemos más de un 1% de cuota de mercado en ahorro e inversión y somos el neobanco líder en productos de inversión”, subraya. 

La concentración del mercado de renta variable lastra la tasa de éxito de la gestión activa en Europa

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La tónica general del primer semestre de 2026 estuvo marcada por el dominio de los mercados bursátiles. El fuerte impulso generado por el superciclo de la inteligencia artificial hizo que los inversores dejaran de lado todas las preocupaciones económicas derivadas de la tensa situación geopolítica en Oriente Medio. Este escenario condicionó los resultados del European Active/Passive Barometer elaborado por Morningstar. Este informe semestral compara el rendimiento de los fondos activos con el de los fondos pasivos y permite ayudar a los inversores a evaluar las probabilidades de éxito de los fondos activos en distintos ámbitos, basándose en las tendencias recientes y en los resultados a largo plazo.

En los mercados financieros, la incertidumbre geopolítica persiste, pero los inversores están muy enfocados en el crecimiento de los beneficios y en la inversión de capital relacionada con la inteligencia artificial. Hasta tal punto, que los índices bursátiles se encuentran en zona de máximos históricos.

Renta variable

En este escenario -y con datos de Morningstar a cierre de junio- la tasa de éxito a un año de los gestores activos de renta variable se situó en el 28,4 % a finales de junio de 2026, lo que supone un descenso respecto al 30,5 % registrado al cierre de 2025 y se sitúa ligeramente por debajo del 28,7 % registrado un año antes, en junio de 2025.

“La tasa de éxito a un año es volátil, pero desde 2022 se ha mantenido en un estrecho rango comprendido entre el 25 % y el 35 %”, explica el estudio, que matiza que este sigue siendo un “periodo de gran concentración en los mercados de renta variable de todo el mundo, en el que los gestores activos de renta variable tienen dificultades para nadar a contracorriente frente al fuerte impulso generado por el sector tecnológico”.

Este descenso es más acusado si se tienen en cuenta periodos más largos, según el informe: en los tres años transcurridos hasta finales de junio de 2026, la tasa se situó en el 20,3 %, pero baja al 15,2 % en el periodo de cinco años y al 11,9 % en el de diez años.

Por categorías, la tasa de éxito a un año de los gestores activos en la categoría de valores mixtos de gran capitalización de Estados Unidos se situó en el 33,9 % en junio de 2026, lo que supone un ligero descenso respecto al 36,8 % a finales de 2025, pero también un aumento significativo con respecto al 19,6 % de junio del año pasado.

En la firma explican que el liderazgo del mercado de renta variable estadounidense se ha ampliado más allá de los «Siete Magníficos» hacia los fabricantes de semiconductores y las empresas de infraestructura de inteligencia artificial, lo que “ha abierto oportunidades para que los gestores activos aporten valor a las carteras”. Sin embargo, el estudio admite que la renta variable estadounidense de gran capitalización “sigue siendo una de las categorías más difíciles para que los gestores activos tengan éxito a largo plazo”, como lo demuestra que la tasa de éxito a 10 años se situó en el 6,3 % en junio de 2026. 

La tasa de éxito a un año en la categoría de valores mixtos de gran capitalización de la zona del euro se situó en el 19,7 % en junio, lo que supone un aumento respecto al 17,5 0% registrado al cierre de 2025, pero un descenso respecto al 23,20 % de junio de 2025. En el periodo de diez años hasta junio de 2026, la tasa de éxito fue del 4,3 %.

“El optimismo que respaldó a mercados como el español y el italiano en 2025 se prolongó hasta 2026, lo que les permitió seguir superando a Francia y Alemania. Tradicionalmente, el éxito a corto plazo de los gestores activos en el ámbito bursátil de la zona del euro ha sido más bien escaso”, apunta el estudio.

Renta fija

Los mercados de renta fija mundiales, por su parte, registraron un rendimiento moderado en el primer semestre. La renta fija corporativa superó a la deuda soberana gracias a la solidez de los beneficios empresariales y a la resistencia general de la economía, a pesar de los obstáculos geopolíticos. Eso sí, este mercado quedó en segundo plano ante el brillo de los mercados de renta variable en el semestre. 

En este escenario, el informe de Morningstar desvela que la tasa de éxito a un año de los gestores activos de renta fija se situó en el 46,8 % a finales de junio de 2026, lo que supone un retroceso respecto al 54,8 % al cierre de 2025 y al 47,3 % del año anterior, en junio de 2025.

Teniendo en cuenta horizontes temporales más largos, la tasa de éxito de los gestores activos de renta fija disminuye “a medida que se hacen patentes las ventajas de la capitalización de las bajas comisiones que cobran los fondos pasivos”, según recoge el informe. En este sentido, la tasa de éxito a tres años se situó en el 51,1% a finales de junio de 2026, pero baja al 47,5% en el horizonte de cinco años y al 33% en el de diez.

La duración siguió siendo un factor clave con el que pudieron jugar los gestores activos durante el primer semestre de 2026. En el primer trimestre, este factor supuso un lastre, ya que los rendimientos de los bonos subieron de forma generalizada como respuesta a la escalada de tensiones en Oriente Medio. Pero en el segundo trimestre, la duración actuó a favor de la rentabilidad, al descender los rendimientos.

“Los gestores activos de renta fija más hábiles pudieron obtener beneficios en ambos escenarios”, asegura el informe, que desvela que la tasa de éxito a un año de los gestores activos en la categoría de bonos públicos en euros se situó en el 50,3 %, frente al 41,6 % registrado al cierre de 2025 y al 30,6 % de hace un año. En cualquier caso, los bonos del Estado siguen siendo el ámbito de la renta fija en el que un enfoque activo resulta más vulnerable frente a sus homólogos pasivos a largo plazo, tal y como afirma el informe, ya que en junio de 2026, la tasa de éxito a 10 años de los gestores activos en la categoría de bonos del Estado en euros se situó en el 18,5 %.

La tasa de éxito a un año en la categoría de bonos corporativos en euros se situó en el 50,8 %, una tasa similar a la del cierre de 2025 y la de junio del año pasado. Las tasas de éxito en estas categorías tienden a disminuir con el tiempo, explican en Morningstar, “debido al impacto de unas comisiones más elevadas en comparación con los fondos pasivos equivalentes, pero no en la misma medida que en las categorías de bonos del Estado”. En junio de 2026, la tasa de éxito a 10 años en la categoría de bonos corporativos en euros se situó en el 45,3%.

“Las tasas de éxito de los gestores activos de renta fija son sistemáticamente superiores a las de sus homólogos de renta variable. Esto resume perfectamente el hecho de que la inversión indexada es menos eficiente en los mercados de renta fija que en los de renta variable”, apunta.

Supervivencia

Independientemente de la clase de activos, la probabilidad de supervivencia de un fondo está estrechamente relacionada con su tasa de éxito. La razón principal, tal y como apunta el informe, por la que la mayoría de los fondos activos fracasan es su corta vida útil, que a menudo se atribuye a un rendimiento inferior al esperado.

Esto suele deberse a una combinación de una mala selección de valores y al impacto acumulado de unas comisiones más elevadas en comparación con alternativas pasivas más económicas. De hecho, el análisis de Morningstar muestra que los fondos activos situados en los quintiles más económicos tienen mayores probabilidades de tener éxito a largo plazo.

Los fondos activos de mid y small caps impulsan la tasa de éxito de la gestión activa en Estados Unidos

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Los fondos de inversión y los fondos cotizados (ETFs) gestionados de forma activa en Estados Unidos recuperaron algo de terreno entre julio de 2025 y junio de 2026, pero siguieron por detrás de la media de los fondos pasivos comparables. Así lo desvelan los resultados del US Active/Passive Barometer de Morningstar. Este informe semestral compara el rendimiento de los fondos activos con el de los fondos pasivos y permite ayudar a los inversores a evaluar las probabilidades de éxito de los fondos activos en distintos ámbitos, basándose en las tendencias recientes y en los resultados a largo plazo.

La edición semestral del estudio desvela que los fondos de inversión y los ETFs gestionados de forma activa recuperaron algo de terreno entre julio de 2025 y junio de 2026, pero siguieron por detrás de la media de sus homólogos pasivos. “Algo más del 40 % sobrevivió y superó a su índice compuesto pasivo ponderado por activos, lo que supone un aumento de 7 puntos porcentuales con respecto al año anterior”, recoge el estudio.

Renta variable

Los gestores de renta variable estadounidense registraron una tendencia al alza, con una tasa de éxito del 38 % en el año hasta junio de 2026, lo que supone un aumento de 4 puntos porcentuales respecto al año anterior. Los gestores activos de pequeña y de mediana capitalización lideraron la mejora, con tasas de éxito del 49 % y del 47 %, respectivamente, mientras que los de gran capitalización (27 %) lastraron las tasas de éxito de los gestores de renta variable estadounidense.

Los gestores de fondos de renta variable internacional se mantuvieron estables con una tasa de éxito del 44 % en los 12 meses hasta junio, en línea con el año anterior. Los fondos activos diversificados de mercados emergentes registraron la segunda tasa de éxito más alta entre todas las categorías de este estudio, con un 70 %, lo que supone un aumento de 35 puntos porcentuales respecto al año pasado.

El informe desvela que las dificultades para los fondos activos globales «large-blend» -que combinan acciones extranjeras y nacionales continuaron, a pesar de un ligero repunte en las tasas de éxito. Solo un tercio de los gestores de fondos «large-blend» globales superó el índice de referencia pasivo en los 12 meses hasta junio de 2026; no obstante, este dato supone un aumento de 7 puntos porcentuales con respecto al año anterior, a juicio de la firma.

Renta fija

Los gestores de fondos de gestión activa de renta fija vivieron un semestre a favor. Las tasas de éxito se dispararon 22 puntos porcentuales hasta alcanzar el 52 % durante los 12 meses hasta junio de 2026. Los gestores activos de bonos «intermediate-core» lideraron el grupo con una tasa de éxito del 66 %, mientras que la de los gestores activos de bonos corporativos se disparó hasta el 34 %, frente al 4 % registrado en 2025. La tasa de éxito a 10 años del grupo de renta fija, del 45 %, superó a la de todos los grupos de categorías analizados en este informe.

Las tasas de éxito de los fondos inmobiliarios activos aumentaron 36 puntos porcentuales hasta alcanzar el 61 % en los 12 meses transcurridos hasta junio de 2026, tras un periodo difícil para los gestores activos un año antes.

Historial

El historial a largo plazo de los fondos gestionados de forma activa frente a sus homólogos pasivos aumentó en 4 puntos porcentuales durante los últimos 12 meses. Aun así, solo el 25 % de las estrategias activas sobrevivieron y superaron a sus homólogas pasivas en los 10 años hasta junio de 2026. Las tasas de éxito a largo plazo fueron más altas entre los fondos de renta fija e inmobiliarios y más bajas entre las estrategias de gran capitalización de Estados Unidos.

La distribución de las rentabilidades excedentarias a 10 años de los fondos activos que sobrevivieron frente a la media de sus homólogos pasivos varió según las categorías. En el caso de los fondos de gran capitalización de Estados Unidos, se inclinó hacia el lado negativo, lo que indica que la penalización en la rentabilidad por elegir a un gestor que no tuvo éxito superó la recompensa por encontrar a uno ganador. Lo contrario tiende a ser cierto en la categoría de bonos básicos a medio plazo, donde las rentabilidades excedentarias se inclinaron hacia el lado positivo durante la última década.

Los inversores han elegido los fondos activos con acierto. En los últimos 10 años, el dólar medio invertido en fondos activos superó al rendimiento medio de los fondos activos en 16 de las 20 categorías analizadas. Esto implica que los inversores se decantan por estrategias más baratas y de mayor calidad.

Los fondos activos más baratos tuvieron éxito con mayor frecuencia que los más caros. Durante los 10 años hasta junio de 2026, el 33 % de los fondos activos del quintil más barato de sus respectivas categorías superó a su homólogo pasivo medio, frente al 20 % de los fondos más caros.

“La confianza ya no se hereda del logo, se demuestra con datos”: el modelo de Wio Capital para la IA en banca privada

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Foto cedidaDavid Verdú, cofundador de Wio Capital

En un ecosistema de gestión patrimonial cada vez más polarizado, las firmas medianas y los asesores independientes se enfrentan al reto de escalar su operativa sin perder la cercanía con el cliente. Entre el impacto de la regulación, el traspaso intergeneracional de riqueza y la irrupción de la inteligencia artificial agéntica, la tecnología ha dejado de ser un canal distributivo para convertirse en el motor del negocio. Para analizar este cambio de paradigma, conversamos con David Verdú, cofundador de Wio Capital

¿Hacia dónde se dirige el modelo de negocio del wealth management y cómo sobrevive el asesor independiente en este nuevo ecosistema?

La industria se está partiendo en dos, como un barbell: ganan los extremos y pierde el centro. Arriba están las mega-plataformas globales con escala para desarrollar su propia tecnología, y abajo, los actores AI-native. Quien se queda en medio, sin escala ni tecnología nativa, lo tiene muy difícil. Sobre ese centro pesan tres grietas clave: el 40 % de los asesores se jubilará en la próxima década; la confianza ha pasado del “trust me” al “show me” basado en datos verificables; y el modelo 60/40 ha muerto ante clientes que exigen carteras globales, multiactivo y con alternativos. El asesor independiente no sobrevive compitiendo solo, pero con la infraestructura adecuada puede ofrecer lo que antes era exclusivo de la gran banca privada.

En ese contexto, ¿qué papel quiere jugar Wio Capital?

Nacer para construir en Europa la categoría de agregadores de asesores financieros que en EE. UU. ya mueve cientos de miles de millones. Lo articulamos en cuatro capas dentro de un entorno regulado: Agregación (todo el patrimonio en una pantalla con acceso multicustodio a 18 entidades), Análisis (IA para estructurar información), Ejecución (como Agencia de Valores CNMV) y Cumplimiento (DORA y MiFID II por diseño). Además, nuestro modelo es estrictamente B2B: no vamos al cliente final, existimos para que los profesionales ganen, sin conflictos de interés.

Habláis de IA agéntica y orquestación de workflows autónomos. ¿Cómo transforma esto el día a día del wealth manager?

Calculamos que más del 90 % del flujo del proceso de asesoramiento es automatizable. El 78 % de los asesores identifica la captación como su principal cuello de botella porque dedican las mañanas a consolidar posiciones e informes a mano. La IA agéntica sustituye esa carga por flujos de agentes especializados que descargan, clasifican, extraen datos, concilian y generan propuestas de rebalanceo. Apuntamos al modelo de la “firma de uno”: un solo asesor amplificado por cientos de agentes a velocidad de máquina, reservando al humano para las decisiones complejas y el contacto personal.

La agregación en estructuras multicustodio es compleja, sobre todo en alternativos. ¿Cómo resolvéis la ingesta de datos de documentos como las llamadas de capital?

El Private Equity opera sobre documentos en PDF sin estándares de reporting. Con Alternative Hub analizamos automáticamente Quarterly Reports y Capital Calls, extraemos métricas y normalizamos los cash flows históricos junto a los activos líquidos. El salto diferencial es pasar del vehículo a la exposición real: identificamos las empresas participadas para detectar concentraciones ocultas en sectores o divisas y proyectar futuras llamadas de liquidez, convirtiendo el asesoramiento en alternativos en un ejercicio analítico y estratégico.

Os definís como una plataforma para la next-gen de gestores. ¿A qué profesional os referís?

Es una cuestión de mentalidad operativa, no de edad. El profesional next-gen comprende que la confianza se demuestra con datos, que construirse la tecnología a mano no tiene sentido —es como pedirle a una pyme que programe su propio Office— y que la independencia operativa exige apoyarse en infraestructura compartida para seguir compitiendo.

Ante la transferencia intergeneracional de riqueza hacia millennials y Gen Z, ¿cómo debe cambiar el discurso del asesor?

Estamos ante un traspaso de 83,5 billones de dólares a nivel global hasta 2048. Aunque las nuevas generaciones buscan consejo en redes sociales, la demanda de asesoramiento holístico ha subido del 29 % al 52 % en cinco años. No quieren gestión a secas, buscan servicios de family office con tres innegociables: acceso permanente, transparencia de costes y evidencia. La reunión trimestral tradicional ya no funciona si no hay una infraestructura detrás que garantice inmediatez.

¿Estamos cerca de ver machine learning gestionando de forma autónoma rebalanceos o tax-loss harvesting?

Ya es una realidad en producción. Cuando se presentaron agentes fiscales para tax-loss harvesting en EE. UU., los grandes actores tradicionales cayeron fuerte en bolsa porque el mercado entendió el impacto real. En España, el rebalanceo dinámico es automatizable, pero el reto del tax-loss harvesting requiere adaptar la tecnología al IRPF local. Nosotros aportamos esa capa regulada en español, siempre con la supervisión final del profesional.

Como Agencia de Valores regulada por la CNMV, ¿cómo convive el rigor normativo con la velocidad de innovación?

La regulación no es un freno posterior, es parte del diseño inicial. Ser una entidad AI-native y Agencia de Valores CNMV a la vez es una combinación única. Ante la exigencia de DORA, MiFID II y la futura RIS, pretender que un independiente construya su propio sistema de riesgo TIC es inviable. Compartir infraestructura permite que cada nueva funcionalidad nazca conforme a la ley, demostrando que hoy la confianza se construye en cada línea de código.

La transformación impulsada por Wio Capital confirma que la revolución digital en la gestión de patrimonios no busca reemplazar al profesional, sino dotarlo de la escala y precisión necesarias para competir. En un entorno dominado por la exigencia normativa y el cambio generacional, la combinación de una arquitectura regulada con inteligencia artificial agéntica se perfila como la clave para garantizar el futuro del asesoramiento independiente.

Repunte de las tasas largas de los Treasuries: ¿qué mensaje está lanzando el Tesoro y cómo recogerá el guante la Fed?

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Mientras que la deuda pública de Estados Unidos rebasó por primera vez en su historia la marca de 40 billones de dólares, las tasas largas de Estados Unidos han vuelto a encender las alertas por el costo de financiar la deuda, en un coctel con potencial explosivo que ha levantado las alertas en los mercados financieros, habida cuenta de que los gastos por intereses ya se han convertido en una de las partidas de mayor crecimiento del presupuesto federal. Los mercados se mantienen en tensión, a la espera de la rueda de prensa de Scott Bessent, secretario del Tesoro de los Estados Unidos, prevista para hoy a las 14:00 ET.

“Cuarenta billones de dólares de deuda no representan por sí mismos un punto de inflexión macroeconómico”, afirma Christian Scherrmann, economista jefe para Estados Unidos de DWS. “Sin embargo, esta cifra ilustra claramente hasta qué punto la política fiscal estadounidense se ha alejado de su trayectoria histórica. A largo plazo, no solo importará el nivel absoluto de deuda, sino también qué proporción de la producción económica deberá destinarse a financiarla”, advierte el experto.

En este contexto, la Reserva Federal mantiene una postura restrictiva y el Tesoro intervino la semana pasada para contener el repunte de los rendimientos. Según analistas, la señal para los mercados es clara: el dinero ya no será tan barato ni abundante como durante la última década. Dicho de otra manera, el mercado financiero estadounidense está enviando una señal que las bolsas todavía parecen no querer escuchar: el costo del capital de largo plazo está adquiriendo vida propia.

Una combinación cada vez más incómoda

Mientras los principales índices accionarios continúan mostrando resistencia, el mercado de bonos del Tesoro de los Estados Unidos —considerado la referencia para valorar prácticamente todos los activos financieros del mundo— está enfrentando una combinación cada vez más incómoda de inflación elevada, enormes necesidades de financiamiento del gobierno, fuerte demanda de capital para inteligencia artificial e infraestructura y dudas sobre la trayectoria futura de las tasas de interés.

La tensión llegó a un punto relevante cuando el 19 de agosto el Departamento del Tesoro anunció que duplicará, a partir de septiembre, el tamaño máximo de sus operaciones de recompra de bonos de largo plazo, llevándolas de 2.000 millones a por lo menos 4.000 millones de dólares por operación para títulos con vencimientos de entre 10 y 30 años.

La reacción del mercado fue inmediata. El rendimiento del Treasury a 30 años, que había superado 5,3 % durante la semana pasada, cayó alrededor de 10 puntos base tras el anuncio, mientras las acciones y el oro avanzaron. El movimiento fue significativo porque se produjo después de que las tasas largas alcanzaran niveles que no se veían desde antes de la crisis financiera de 2008. Desde DWS constatan, sin embargo, que «los mercados siguen ofreciendo pocas señales de que los inversores estén cuestionando de forma fundamental la solvencia de Estados Unidos», dado que la demanda en las subastas del Tesoro continúa siendo sólida, los CDS de Estados Unidos cayeron recientemente hasta los 38 puntos básicos e incluso las ventas reiteradas por parte de inversores extranjeros, por ejemplo, durante las intervenciones sobre el yen japonés, no han logrado hasta ahora alterar el equilibrio del mercado. «Los mercados están señalando unos costes de financiación más elevados, pero no una crisis de confianza», sentencian desde la firma.

Pero, especialistas del mercado de dinero consultados por Funds Society señalan que el mensaje más importante no está en la caída puntual de los rendimientos. Está en por qué Washington sintió la necesidad de actuar.

No fue la Fed, pero sí fue una intervención

La operación anunciada el 19 de agosto no fue una compra de bonos por parte de la Reserva Federal ni un nuevo programa de quantitative easing (QE). Fue una decisión del Tesoro dentro de su programa de recompra de deuda, diseñado originalmente para mejorar la liquidez del mercado.

El Tesoro compra determinados bonos antiguos que cotizan en el mercado secundario y, con ello, ayuda a liberar capacidad de los intermediarios financieros y mejorar la liquidez de determinados segmentos de la curva.

La decisión del miércoles fue aumentar significativamente el tamaño de esas operaciones para los vencimientos largos. La diferencia es crucial: mientras que la Fed controla la política monetaria y las condiciones de liquidez del sistema financiero, el Tesoro administra las necesidades de financiamiento del gobierno. Sin embargo, ambos terminan influyendo sobre una misma variable: el precio del dinero. Y ahí aparece una de las grandes historias de los mercados para el segundo semestre de 2026.

La Fed no está bajando las tasas

La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo en su reunión del 28 y 29 de julio la tasa de fondos federales en un rango de 3,5 % a 3,75 %, decisión que fue aprobada por 9 votos contra 3 que no estuvieron de acuerdo.

Los tres disidentes —Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan— querían aumentar la tasa en 25 puntos base. Es decir, una parte del Comité consideró que el problema de inflación justificaba incluso un endurecimiento adicional.

Pero hay otro elemento particularmente importante para entender el mercado de bonos. La Fed continúa operando bajo un régimen de reservas abundantes. Sus instrucciones permiten realizar operaciones de mercado abierto y, cuando sea necesario, comprar Treasury bills y eventualmente otros Treasuries con vencimientos de hasta tres años para mantener un nivel amplio de reservas bancarias.

Esto significa que la Reserva Federal no está haciendo QE en el sentido tradicional según explican los expertos a Funds Society, pero tampoco está dejando que la liquidez bancaria se reduzca de manera desordenada y la diferencia es muy relevante. La intervención de la semana pasada debe entenderse más como una operación de “plomería” del mercado que como un cambio radical de política monetaria. Pero incluso esa “plomería” está adquiriendo una importancia enorme.

En este sentido, la estrategia actual puede entenderse como una especie de equilibrio entre dos objetivos. Por un lado, la Fed quiere evitar que las reservas bancarias caigan demasiado y provoquen tensiones en el mercado monetario.

Por otro, no quiere regresar a la política de expansión masiva de balance utilizada durante la pandemia y otros episodios de crisis. La Fed ha señalado que puede utilizar compras de Treasury bills y, si fuera necesario, otros títulos de corto plazo para garantizar que el sistema mantenga suficientes reservas.

Además, mantiene operaciones permanentes de repo y reverse repo. Las operaciones repo permiten proporcionar liquidez contra valores de alta calidad, mientras que las reverse repo absorben liquidez temporalmente. La Fed de Nueva York explica que estas operaciones forman parte de los mecanismos utilizados para mantener la tasa de fondos federales dentro del rango establecido por el FOMC.

Por eso sería incorrecto interpretar cualquier operación de liquidez de la Fed como un regreso automático a la expansión monetaria. En realidad, la Fed está intentando administrar la liquidez sin necesariamente volver a expandir agresivamente su balance.

El problema está en el extremo largo de la curva

De acuerdo con los analistas, es esta parte la que debería preocupar más a los inversionistas. La Fed controla de manera directa las tasas de corto plazo, pero no fija el rendimiento del Treasury a 10, 20 o 30 años.

Esas tasas dependen de las expectativas de inflación, crecimiento, déficit público, oferta de bonos, demanda internacional y prima por plazo. Y precisamente ahí están apareciendo las presiones.

El Treasury a 30 años llegó a superar 5,3 % la semana pasada, mientras el mercado enfrenta una oferta gigantesca de deuda pública estadounidense. Al mismo tiempo, la inflación estadounidense continúa por encima del objetivo de 2 % de la Fed. Las minutas de julio señalan que la inflación permanece elevada y que los aumentos de precios relacionados con energía están complicando el panorama.

El resultado es una ecuación difícil: más deuda+más emisiones+inflación por encima del objetivo+fuerte demanda de capital para IA e infraestructura= presión sobre las tasas largas.

El mercado está empezando a exigir una prima

Durante buena parte de la última década, los inversionistas se acostumbraron a un mundo de tasas muy bajas y abundante liquidez. Ese mundo permitió que las valuaciones de acciones, bienes raíces y activos privados se expandieran de manera importante.

Ahora el entorno está cambiando. El inversionista que compra un Treasury a 10 o 30 años no sólo está evaluando si la Fed bajará o subirá las tasas en su próxima reunión. También está preguntando cuánto riesgo representa prestar dinero al gobierno estadounidense durante décadas.

Esa pregunta incrementa la llamada prima por plazo, es decir, el rendimiento adicional que los inversionistas exigen para mantener deuda de largo plazo ante la incertidumbre sobre inflación, crecimiento, déficit y política económica.

Y si esa prima continúa aumentando, la Fed puede reducir las tasas de corto plazo y aun así encontrarse con que las tasas que realmente importan para buena parte de la economía permanecen elevadas. Por eso el movimiento del Tesoro es muy importante.

El anuncio del Tesoro tiene un efecto inmediato relativamente pequeño frente al tamaño del mercado de Treasury, que ronda los 31 billones de dólares. Pero su importancia no está solamente en los 4.000 millones de dólares por operación; de hecho la cifra también es poco significativa, lo verdaderamente importante está en la señal.

En los hechos, el poderoso Tesoro de Estados Unidos está diciendo al mercado que no es indiferente ante un desorden excesivo en la parte larga de la curva.

«Los responsables políticos no tienen por qué limitarse a ser observadores pasivos. Cuando surgió la presión en el extremo largo de la curva, el Tesoro demostró que dispone de herramientas y que está dispuesto a utilizarlas», comentó al respecto Brian Levitt, estratega jefe de mercados globales y responsable de Strategy & Insights en Invesco. Según Levitt, el anuncio del Tesoro refuerza algo en lo que lleva creyendo desde hace mucho tiempo: «Es poco probable que el Gobierno de EE. UU. se quede de brazos cruzados y permita que se desate una crisis de deuda desordenada si cuenta con mecanismos para ayudar a abordarla».

Paradójicamente, la administración estadounidense necesita mantener bajo control el costo de financiar una deuda gigantesca, pero al mismo tiempo la Fed necesita mantener una política suficientemente restrictiva para combatir la inflación. Hay visos de que el problema vaya en aumento: según una nota publicada por DWS el viernes 21 de agosto, si se mantienen las actuales tendencias de endeudamiento, la deuda total del Tesoro de los Estados Unidos podría alcanzar los 50 billones de dólares en 2029.

El Tesoro quiere evitar que las tasas largas se disparen; mientras que la Fed no quiere dar la impresión de que está rescatando al mercado de bonos. Son objetivos que pueden coincidir en algunos momentos, pero no son exactamente los mismos.

El verdadero riesgo

El verdadero riesgo es que las acciones pueden seguir subiendo mientras el mercado de bonos se deteriora durante un tiempo.

Pero, la divergencia no puede ampliarse indefinidamente debido a que una tasa larga de Treasury más elevada significa entre otras cosas: mayor costo de financiamiento para empresas; mayores tasas hipotecarias; mayor costo de financiamiento para gobiernos; menores valuaciones para acciones de crecimiento; mayor costo de capital para proyectos de infraestructura; presión sobre private equity; mayor exigencia de rentabilidad para private credit y una tasa de descuento más elevada para prácticamente todos los activos.

Por eso el comportamiento del Treasury es particularmente relevante para fondos de inversión, asset managers, wealth management y family offices. No se trata simplemente de decidir si comprar o vender bonos. Se trata de determinar qué precio debe tener todo activo financiero en un mundo donde el Treasury de largo plazo vuelve a exigir rendimientos significativamente mayores.

Existe además una variable que hace diferente este ciclo. La economía estadounidense está entrando en una etapa de enormes inversiones en centros de datos, semiconductores, energía, redes eléctricas y tecnología vinculada con inteligencia artificial, esto significa que el gobierno no es el único gran demandante de capital.

Esta competencia puede contribuir a mantener elevados los costos de financiamiento incluso si la Fed empieza eventualmente a recortar las tasas de corto plazo, el problema, por tanto, puede no ser únicamente monetario, puede ser estructural.

¿Qué significa para los inversionistas?

Para los gestores de portafolios, el escenario obliga a revisar una premisa que dominó buena parte de la última década: que una caída de las tasas de la Fed necesariamente produciría un rally generalizado de los bonos.

Hoy dicha premisa no necesariamente podría cumplirse. Si las tasas cortas bajan pero las tasas largas permanecen elevadas por déficit, inflación, oferta de deuda y demanda de capital, la curva puede comportarse de manera muy distinta a la esperada.

La Fed mantiene su tasa de referencia en 3,50 %-3,75 %, conserva herramientas para garantizar una cantidad suficiente de reservas y no ha reactivado una política de compras masivas de activos. Al mismo tiempo, el Tesoro acaba de aumentar sus compras de bonos largos para mejorar las condiciones del mercado. La combinación deja una pregunta abierta para los próximos meses:

¿Puede Estados Unidos mantener bajo control la inflación, financiar una deuda superior a 40 billones de dólares y financiar simultáneamente el gigantesco ciclo de inversión en inteligencia artificial sin provocar que el costo del capital de largo plazo permanezca elevado?

La respuesta será determinante no sólo para Wall Street, también definirá los rendimientos que exigirán los inversionistas de todo el mundo en los próximos años, advierten los expertos.

Janus Henderson: Búsqueda de valor en un entorno de diferenciales cada vez más estrechos

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La compresión de los diferenciales de crédito (diferencia en el rendimiento entre un bono corporativo y un bono del gobierno de vencimiento similar) no es un fenómeno nuevo. Hablamos de esto hace un par de años y no ha cambiado gran cosa, salvo que los diferenciales se han estrechado aún más. Lo que sí significa es que los inversores deben esforzarse más para encontrar valor.

Como antes, vemos alguna justificación para la estrechez: los beneficios en general son muy fuertes (un 50 % interanual en el 2.o trimestre para el S&P 500)1; los balances de muchas empresas no están demasiado sobrecargados; y el mercado está haciendo un trabajo decente al identificar empresas con niveles de deuda excesivos. La subida del rendimiento de los bonos del gobierno (debido a las preocupaciones por la inflación a corto plazo y a los elevados niveles de endeudamiento público) significa además que parte del endurecimiento de los diferenciales puede explicarse por la simple aritmética de que los rendimientos de los bonos corporativos no aumentan tanto como los de la deuda soberana, estrechando así el diferencial.

Factores técnicos del sector tecnológico

Mientras que el diferencial en muchas áreas del mercado de high yield e investment grade se ha ajustado o apenas ha cambiado en los últimos tres meses, un área de debilidad relativa han sido los diferenciales de los bonos emitidos por hyperscalers.2 Estos han aumentado por el volumen de emisión de deuda que llega al mercado para contribuir a financiar el desarrollo de infraestructuras de inteligencia artificial (IA). Aunque creemos que hay varias razones para ser cautelosos con la deuda relacionada con la IA, en particular dentro del investment grade estadounidense, donde está surgiendo gran parte de la nueva oferta, eso no significa evitar el sector por completo. De hecho, cuando los diferenciales son estrechos merece la pena ampliar el universo de búsqueda para encontrar oportunidades de valor.

Una de las ventajas de ser inversores institucionales de gran tamaño es que tenemos acceso a operaciones que están fuera del alcance de los inversores particulares. Un ejemplo de ello es Sopaipilla Investor LLC («Sopaipilla»), que recientemente recaudó algo más de 12 000 millones de US$ a través de un bono garantizado sénior con vencimiento en 2048, emitido en una colocación privada con un diferencial de 278,5 puntos básicos por encima del rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años.

La deuda emitida es para ayudar a financiar un centro de datos de IA en Texas que tendrá a Meta (la hyperscaler tecnológica y propietaria de Facebook) como inquilino inicial. En otras palabras, los flujos de caja proceden de una hyperscaler Investment Grade. Sin embargo, el diferencial es comparable al de un emisor de bonos high yield a pesar de que S&P Global Ratings ha asignado un rating preliminar de A+ a los bonos Sopaipilla. Los inversores tendrían que adentrarse en el terreno del alto rendimiento con rating B o en obligaciones garantizadas por préstamos mezzanines con rating BBB para encontrar diferenciales similares.

Como nota de más largo plazo, el diferencial siempre iba a ser mayor en el bono Sopaipilla, pero creemos que parte del mayor diferencial se debió a la debilidad general de la IA en el mercado y a la inquietud en torno a lo que podría percibirse como financiación de los centros de datos fuera de balance por parte de los hyperscalers.

El aumento inesperado de capital de deuda de Nvidia a mediados de junio, el aumento de capital inoportuno de Amazon a principios de julio (periodo de silencio informativo de beneficios y próximo a la semana de la Independencia de EE.UU.), seguido de un aumento de los diferenciales de los bonos debut de SpaceX, establecieron un tono negativo en los mercados. Esto no se vio favorecido por las previsiones de un aumento del gasto de capital (Capex) en los hyperscalers, lo que significa que el sentimiento del mercado hacia los emisores tecnológicos a finales de julio fue menos receptivo de lo que podría haber sido de otro modo. Sin embargo, el análisis del bono nos proporcionó cierto grado de tranquilidad en torno a la protección del prestamista y nos convenció de que el sentimiento negativo a corto plazo podría permitir la participación en un bono con un diferencial potencialmente generoso.

Participamos en la colocación privada de Sopaipilla, que se cerró con un diferencial de 287,5 puntos básicos (pb). A los pocos días de la emisión, el diferencial se había estrechado en unos 20 pb, lo que nos permitió vender el bono con una subida de su precio (los precios de los bonos suben cuando caen los rendimientos).

En última instancia, esto demuestra tres puntos:

  • En primer lugar, el mercado de nuevas emisiones o colocaciones privadas sigue siendo una valiosa fuente de valor relativo. Cuando los mercados están menos familiarizados con un prestatario, esto puede dar lugar a un precio ineficiente.
  • Segundo, incluso en un sector que sugiere precaución desde una perspectiva técnica, eso no significa que deba evitarse por completo, ya que es probable que haya oportunidades selectivas.
  • Tercero, puede ser posible utilizar la debilidad técnica a corto plazo en beneficio de un inversor en renta fija, de forma similar a como un inversor en renta variable podría aprovechar una corrección del mercado.

Por supuesto, esto solo funciona si los inversores están dispuestos a realizar la investigación fundamental y a confiar en que merece la pena invertir en el crédito. Tener acceso institucional a acuerdos privados también es una ventaja, ya que podemos participar antes que el mercado en general. Dado el crecimiento explosivo proyectado en el gasto de capital para el desarrollo de la IA, esperamos que surjan más oportunidades de este tipo.

 

 

 

Tribuna elaborada por John Lloyd, director global de crédito corporativo y multisectorial, y Tom Ross, director global de alto rendimiento.

El empleo, la inmigración y el consumo mantienen el crecimiento de España

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Patrick Artus, Senior Economic Advisor de Ossiam (affiliate de Natixis IM), destaca el fuerte crecimiento actual de España en un momento en el que el resto de los países de la eurozona crecen lentamente. Según explica, desde 2022, el crecimiento de España ha sido claramente superior al del conjunto de la eurozona y, añade, que el fuerte crecimiento español aporta aproximadamente 0,2 puntos porcentuales al crecimiento total de la eurozona, dado que España representa el 8,9% del PIB de la unión monetaria.

Entre las posibles explicaciones de esta diferencia de crecimiento entre España y el resto de la eurozona, Artus señala varios factores, entre ellos el crecimiento del empleo, impulsado por la contribución de la inmigración. Además, destaca que los trabajadores extranjeros tienen cada vez una mayor presencia en actividades de alto valor añadido. Gracias a ello, España está registrando un fuerte crecimiento del empleo a pesar del envejecimiento de la población, señala Artus.

Otro de los elementos que explican la evolución de la economía española es la importancia del turismo y de las exportaciones de servicios distintos del turismo. Artus también pone el foco en los bajos costes laborales en España, que aumentan el atractivo del país para la inversión. Este factor, según explica, “explica la resiliencia que ha mostrado la producción manufacturera desde 2017”.

A ello se suma el rápido incremento del poder adquisitivo de los salarios, impulsado, en parte, por el importante incremento del salario mínimo, una evolución que está favoreciendo el crecimiento del consumo de los hogares. Por último, el economista destaca la recuperación de la productividad laboral, que hasta 2021 había mostrado un crecimiento muy limitado y que actualmente crece a un ritmo superior al del conjunto de la eurozona.

Tal y como señala el economista, en un momento en el que el resto de los países de la eurozona crecen lentamente, desde 2022, el crecimiento de España ha sido claramente superior al del conjunto de la eurozona. El fuerte crecimiento español aporta aproximadamente 0,2 puntos porcentuales al crecimiento total de la eurozona, dado que España representa el 8,9% del PIB de la unión monetaria.

«Gracias a ello, España está registrando un fuerte crecimiento del empleo a pesar del envejecimiento de la población; la importancia del turismo y de las exportaciones de servicios distintos del turismo; los bajos costes laborales en España, que aumentan el atractivo del país para la inversión, lo que explica la resiliencia que ha mostrado la producción manufacturera desde 2017; el rápido incremento del poder adquisitivo de los salarios, impulsado, en parte, por el importante incremento del salario mínimo, que está favoreciendo el crecimiento del consumo de los hogares; la recuperación de la productividad laboral, que hasta 2021 había mostrado un crecimiento muy limitado y que actualmente crece a un ritmo superior al del conjunto de la eurozona», concluye Patrick Artus.

Los mercados emergentes rompen la racha de salidas de flujos en julio

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Después de un período de salidas, los flujos de carteras internacionales a mercados emergentes volvieron a terreno positivo durante julio. Eso muestran las cifras del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés) al séptimo mes del año, dando cuenta de robustos flujos a activos de renta fija y una desaceleración de las desinversiones en renta variable.

El reporte de la entidad mostró que los portafolios no residentes destinaron un total neto de 18.800 millones de dólares en julio. Esto contrasta con los 18.000 millones de dólares netos que salieron en junio y los 25.200 millones de dólares que se fugaron en mayo.

Eso, sí, destacan desde el IIF, esto sigue por debajo de los 46.500 millones de dólares netos que llegaron a los activos emergentes en julio del año pasado.

“El mes no trajo una normalización completa”, advirtió el economista senior de la entidad, Jonathan Fortun. “La composición siguió fuertemente inclinada a la deuda y la mejora en la cifra general se debió más a una menor liquidación de acciones que a un retorno en la demanda por renta variable”, agregó.

De todos modos, desde el IIF destacaron que julio trajo un quiebre en la secuencia de flujos de salida. Esto, señaló Fortun, sugiere que “el estrés concentrado en los mercados accionarios de Asia está perdiendo intensidad, en vez de que el fenómeno se esté extendiendo a la renta fija”.

En el desagregado por clase de activos, los flujos netos a los activos de deuda emegrente llegaron a 26.700 millones de dólares en julio, según las cifras del IIF. Con esto, perdieron algo del vigor del pasado reciente: con 28.100 millones de dólares en junio y 36.000 millones de dólares en julio del año pasado.

Dentro de esta porción, la distribución fue bastante variada. 14.100 millones de dólares netos fueron destinados a deuda de Asia emergente, mientras que América Latina atrajo 5.900 millones de dólares, Europa emergente unos 4.600 millones de dólares y 2.000 millones de dólares al Medio Oriente y Norte de África (MENA, por su sigla en inglés).

Por su parte, los flujos de portafolios internacionales a activos de renta variable emergente se mantuvieron en terreno negativo en julio, aunque moderándose respecto a meses pasados.

En el séptimo mes del año, esta desinversión neta alcanzó los 7.800 millones de dólares. Esto representa una baja respecto a los 46.100 millones de dólares netos que salieron en junio y respecto a los flujos positivos de 10.500 millones de dólares que se registraron en julio de 2025.

“Los flujos de salida de las bolsas de emergentes excluyendo a China bajaron a 4.100 millones de dólares, desde 32.200 millones de dólares, a medida que las liquidaciones lideradas por las tecnológicas en Corea del Sur y Taiwán perdieron momentum a lo largo del mes y los fondos de renta variable dedicados a la clase de activos volvieron a modestos flujos de compra”, detalló Fortun en su reporte.

En el acumulado de 2026, la renta variable y la renta fija muestran realidades bastante dispares. Las bolsas emergentes suman una desinversión neta de 86.000 millones de dólares en lo que va del año, mientras que la deuda emergente ha más que subsanado esa salida.

“Los datos de julio sugieren una estabilización, más que una recuperación. Los inversionistas globales dejaron de recortar riesgos de equity al mismo ritmo de los dos meses pasados, pero todavía no han empezado a tomar posiciones de nuevo”, indicó Fortun, del IIF.