Nuevo orden geopolítico y monetario: Amundi define las claves de la inversión para 2026

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Foto cedidaJanet Yellen, ex presidenta de la Reserva Federal (izquierda) y Valérie Baudson, CEO de Amundi.

Amundi ha celebrado recientemente su World Investment Forum 2026 en el que, bajo el título de “Age of Empires?”, varias personalidades del mundo de la economía y las finanzas han desgranado las grandes macrotendencias que dominan en la actualidad el mundo, así como las oportunidades de inversión que suponen. 

Las jornadas arrancaron con Valérie Baudson, CEO de Amundi, que en su discurso de apertura de las jornadas compartió sus perspectivas para el próximo año y abordó el plan estratégico de Amundi. Baudson resaltó la aceleración de la fragmentación del orden multilateral y la “evidente” competencia en los recursos críticos, la supremacía tecnológica y la carrera por desarrollar capacidades de IA

En economía, recordó la solidez de la economía mundial, cada vez más diversificada; reafirmó la resistencia de Europa y la ralentización del crecimiento en Estados Unidos, así como la división en la economía China. En este contexto, según Baudson, “la política fiscal y monetaria, tanto en los mercados desarrollados como en los emergentes, ha cobrado mayor relevancia”, mientras que los mercados “siguen ofreciendo oportunidades, siempre que se sepa dónde buscar”.

De tal manera que, “en la era de los imperios, la geopolítica ha recuperado la primacía sobre la economía”. Así, la relación entre Estados Unidos y China continuará su trayectoria de coexistencia conflictiva, pero Europa “puede actuar como elemento de reequilibrio” y a medida que nos adaptamos a la crisis energética, “entramos en un nuevo régimen geoeconómico”.

En definitiva, Baudson cree probable que la economía estadounidense se mantenga sólida, pero las presiones inflacionarias persistan, “poniendo a prueba la política monetaria del nuevo presidente de la Reserva Federal”. En Europa, prevé que el crecimiento se mantenga moderado este año, pero a largo plazo, la agenda girará en torno a “un mayor gasto en defensa e infraestructura, cadenas de suministro más resilientes y avances en la transición energética”. Asia, por su parte, seguirá mostrando “múltiples pilares de crecimiento”, entre los que la CEO de amundi destacó China e India, con especial atención a los países que dependen de las importaciones de petróleo y gas. “Los mercados se adaptarán a esta nueva realidad, sin dejar de ofrecer oportunidades a los inversores.

La inteligencia artificial, que antes era principalmente un fenómeno tecnológico, ahora es un fenómeno energético que está transformando el panorama competitivo”, aseguró y añadió que la ciberseguridad “seguirá siendo un riesgo que debemos tener muy presente, al igual que el costo de uso”.

Baudson también enfatizó el “cuestionamiento silencioso pero persistente” sobre los activos soberanos estadounidenses como pilar de la estabilidad global, en tanto que “la dinámica regional importa cada vez más”, por lo que la diversificación “también debe considerar la moneda, la región y el sector, así como la exposición de la cadena de suministro y la seguridad energética”.En este escenario, Baudson afirmó que la misión de Amundi “es clara: brindar al cliente carteras sólidas que aprovechen las oportunidades transformadoras que se avecinan”. 

En lo que a negocio se refiere, la CEO de Amundi detalló que los dos motores de crecimiento prioritarios de la firma son la jubilación y la digitalización del ahorro. Respecto a este punto, se ha fijado dos objetivos: apoyar a los nuevos actores digitales y ayudar a los bancos a acelerar su transición digital, con lo que pretende duplicar el número de socios digitales para 2028. Por geografías, la firma ha puesto la mirada en Asia, donde espera alcanzar 150.000 millones de euros en flujos de inversión para 2028. Además, tienen previsto “aumentar significativamente la cuota de mercado en el norte de Europa, desde el Reino Unido hasta Alemania”, sin olvidar que el plan estratégico “contempla una mayor presencia en regiones con alto potencial, como Latinoamérica”.

Las soluciones para lograr estos objetivos pasan, según adelantó Baudson, por innovar en titulización; resaltó el lanzamiento del primer fondo de mercado monetario tokenizado y refrendó su intención de seguir siendo líderes en inversión responsable. También mencionó la innovación en ETFs, tanto pasivos como activos, y la potenciación de la tecnología y los servicios digitales con Amundi Technology.

Janet Yellen

Tras su bienvenida al Forum, Baudson mantuvo una conversación con Janet Yellen, ex presidenta de la Reserva Federal y ex Secretaria del Tesoro estadounidense, que admitió que la situación más desafiante que ha tenido que afrontar fue la fase de inestabilidad financiera, en la que se sintió como una auténtica “bombera” a la hora solucionar los problemas causados por una “banca en la sombra que no estaba regulada”. 

Yellen reconoció que el discurso del shock energético “es dominante”, pero que la Fed está vigilando correctamente la inflación y no espera una subida de tipos en los primeros meses, mientras que la posibilidad de una bajada de los tipos “prácticamente ha desaparecido”.

También admitió que “nunca antes había visto amenazas a la independencia del banco central que se acerquen a las que hemos presenciado durante el último año” y recordó que los bancos centrales se independizaron para poder centrarse en la estabilidad de precios y resistir las presiones de los líderes políticos electos para cobrar tasas de interés que ayuden a gestionar la deuda pública, que en Estados Unidos, en la actualidad, presenta una carga de intereses “realmente problemática”.

Sobre el mercado laboral, Yellen considera que quienes mejor entienden la IA “son muy optimistas respecto a las ganancias de productividad”, pero también que a menudo se tarda en ver los beneficios y mejorar la productividad. “A veces pueden pasar décadas. Quizás la IA sea más rápida, pero podría haber un desfase”, señaló. 

Bullard y Trichet

James Bullard, ex presidente de la Reserva Federal de Saint Louis, y Jean-Claude Trichet, expresidente del BCE, completaron el elenco de personalidades que intervinieron el el Forum. En su caso, analizaron el nuevo orden monetario. Bullard destacó que los gobiernos no parecen muy interesados ​​en subir los impuestos ni en controlar el gasto, lo que derivará, a su juicio, en “problemas en algún momento del futuro”, lo que, por extensión, afecta a la independencia de los bancos centrales. “Nos estamos acercando a una combinación de políticas desfavorables, similar a la que vimos en los años 70, en la que gobiernos y bancos centrales indisciplinados, sin un plan coherente y sin objetivos de inflación, y mucha manipulación del tipo de cambio, generó mucha volatilidad y, con el tiempo, numerosas recesiones en muchos países”, a la vez que alentó a “hacer todo lo posible” por fomentar el progreso tecnológico y la mejora del nivel de vida, y evitar que una deriva política “nos lleve de vuelta a una situación del pasado que no funcionó”.

Bullard también hizo referencia a las proyecciones de los bancos centrales. Si bien aseguró que los escenarios son “útiles” y ayudan a “visualizar mejor algunas de las posibles trayectorias, cómo fijar los precios del mercado y calcular los rendimientos en esas situaciones”, matizó que tienen sus limitaciones y considera que debe existir una colaboración entre los bancos centrales y sus perspectivas, y el sector privado y sus perspectivas a la hora de evaluar el riesgo futuro.

Trichet, por su parte, calificó de “muy importante” el papel de Europa en el actual escenario de fragmentación geopolítica. “Quizás soy demasiado optimista, así que debo ser prudente”, matizó para asegurar que las cuatro monedas emitidas por los principales bancos centrales de las economías avanzadas más importantes —el dólar, el euro, el yen y la libra esterlina— comparten la misma definición de estabilidad de precios. “En mi opinión, esto es sumamente importante” ya que desde la explosión del comercio minorista, “se trata del cambio más drástico en el sistema monetario internacional desde el fin de la era moderna. Esto me hace ser un poco más optimista sobre nuestra capacidad, a pesar de todos los desafíos, para mantener la estabilidad, tanto de precios como financiera”, apuntó.

Los asesores financieros esperan un crecimiento medio anual de los activos del 11,8%

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Foto cedidaSophie del Campo, Head of Southern Europe, LatAm & US Offshore de Natixis IM.

A pesar del conflicto en Oriente Próximo, del shock energético global, de la reconfiguración geopolítica y de la incertidumbre sobre los tipos de interés, los asesores financieros mantienen una visión optimista sobre lo que pueden lograr en los próximos años.

Según la Encuesta Global de Asesores Financieros 2026 de Natixis Investment Managers*, un 12,8% de los profesionales de la inversión españoles sigue esperando aumentar los activos bajo gestión durante el próximo año y proyectan un crecimiento medio anual de los activos del 11,8% durante los próximos tres años.

Sin embargo, no será sencillo. Para alcanzar estos objetivos de crecimiento, los asesores tendrán que hacer frente a una serie de desafíos estructurales que afectan a la industria, desde las nuevas tecnologías hasta la aparición de nuevos competidores, pasando por el envejecimiento demográfico. Además, no siempre resulta fácil determinar qué obstáculos deben abordarse primero para lograr el éxito.

En opinión de Sophie del Campo, Head of Southern Europe, LatAm & US Offshore de Natixis IM, los asesores se enfrentan a múltiples factores de disrupción mientras la industria lidia con desafíos a corto plazo derivados de la incertidumbre de los mercados. “Al mismo tiempo, afrontan otros retos de medio y largo plazo relacionados con cambios estructurales de mayor alcance, como la inteligencia artificial, la competencia digital, el envejecimiento de los clientes y una ola de jubilaciones en el sector. Con los intereses de los clientes siempre en el centro de la estrategia, el factor más importante para los asesores financieros será demostrar el valor que aportan más allá de la mera asignación de activos”, señala ante las conclusiones que arroja la encuesta. 

Mantener a los clientes invertidos en tiempos de incertidumbre

A medida que los asesores buscan responder al actual volumen y velocidad de los cambios, una de sus primeras prioridades será conservar los activos que ya gestionan, ya que el 67% de los asesores financieros españoles encuestados afirma que sus clientes se sienten inquietos por la incertidumbre actual de los mercados y que el 79% desean mantener más efectivo como consecuencia de ello.

No será una tarea sencilla, ya que la preocupación de los inversores lleva tiempo aumentando y las narrativas de mercado pueden llevar a los clientes a tomar decisiones precipitadas. Como resultado, el 53% de los asesores españoles señala que reaccionar emocionalmente a los titulares de actualidad es el principal error que cometen los inversores. Los asesores también reconocen que las emociones pueden dispararse tanto con las buenas como con las malas noticias. 

“Con los mercados alcanzando máximos históricos y con salidas a Bolsa (IPO) de empresas como SpaceX y OpenAI, el 46% de los asesores españoles advierten de que perseguir rentabilidades y tratar de anticipar el mercado (market timing) puede resultar costoso, al igual que mantener expectativas de rentabilidad poco realistas (50%)”, indica la encuesta. 

IA: aliado y competidor

De todas las posibles disrupciones a las que se enfrentan los asesores, la inteligencia artificial podría ser la que tenga un mayor impacto tanto en las carteras de los clientes como en la propia actividad de asesoramiento. En lo que respecta a los mercados, pocos asesores creen que el crecimiento impulsado por la IA vaya a frenarse a corto plazo. De hecho, el 79% de los asesores españoles considera que la tendencia de inversión vinculada a la IA aún tiene un largo recorrido, mientras que el 75% cree que la IA tiene potencial para impulsar los mercados durante los próximos 20 años. 

En sus propias prácticas profesionales, el uso de la IA también está aumentando rápidamente. El 83% de los asesores españoles considera que quienes adopten la IA disfrutarán de una ventaja competitiva, y ya en esta etapa temprana, el 69% de ellos afirma estar implementando esta tecnología en su trabajo diario.

En conjunto, destaca que los asesores españoles señalan que: un 83% afirma que la IA puede liberar tiempo para dedicar más atención a los clientes; un 51% la utiliza para redactar correos electrónicos, tomar notas de reuniones y enviar materiales educativos; un 60% la emplea para resumir comentarios de mercado y datos económicos; y un 48% utiliza la IA para análisis de carteras y riesgosSegún advierte la encuesta en sus conclusiones, existe un claro potencial para mejorar la eficiencia y un fuerte interés por aprovecharla, aunque la mayoría de los asesores españoles (64%) reconoce que integrar la IA en los procesos de trabajo existentes ha sido más complicado de lo esperado.

Digitalización y competencia de los asesores

Aunque la IA puede mejorar las capacidades de los asesores, la creciente sofisticación de estos modelos también representa una amenaza competitiva significativa. Según los asesores financieros españoles, aproximadamente el 50% de los Millennials y el 37% de la Generación X afirman preferir el asesoramiento digital frente al modelo tradicional presencial. Además, el 51% de los Millennials y el 42% de la Generación X consideran que confían más en los algoritmos cuando reciben asesoramiento financiero.

Como resultado, los asesores españoles prevén que dentro de cinco años su principal competencia serán las herramientas mejoradas para la autogestión de las inversiones (37%), frente a sólo un 13% que cree que competirá principalmente con otros asesores. Sin embargo, sólo el 29% de los asesores financieros españoles cree que esta evolución acabará expulsándoles del negocio. Aunque puede resultar tentador recurrir a un agente de IA para recibir asesoramiento, el 67% de los asesores españoles considera que los inversores asumen riesgos innecesarios al hacerlo.

“Una de las preocupaciones probablemente sea la calidad de las instrucciones (prompts) que los usuarios introducen en los sistemas de IA, así como la tendencia de estas herramientas a generar respuestas incorrectas o inventadas. Por ello, los asesores se esfuerzan en diferenciar claramente el valor de su servicio. En total, el 82% de los asesores españoles afirma que pone el foco en la relación personal y en su responsabilidad fiduciaria al explicar a los clientes el valor añadido que aportan frente a la IA”, indican las conclusiones de la encuesta. 

Adaptarse a una base de clientes cambiante

Los asesores tienen motivos para preocuparse por la amenaza digital, especialmente cuando intentan atraer inversores más jóvenes. Como ocurre en muchas regiones del mundo, el envejecimiento de la base de clientes representa un desafío a largo plazo para las firmas, ya que las necesidades de los inversores mayores cambian y el patrimonio pasa a nuevas generaciones.

Por ello, ante una cartera de clientes que envejece, la mayor parte del sector se centra en la transferencia patrimonial. Se trata de un reto que el 61% de los asesores financieros españoles considera una amenaza existencial. Sin embargo, los resultados de esta encuesta destacan que a los asesores de España les va mejor que a la mayoría de sus homólogos del resto del mundo, ya que los clientes menores de 45 años representan el 35% de la cartera media de cada asesor.

“A pesar de esta situación, los asesores españoles son conscientes de que necesitan nuevas estrategias para atraer a estos inversores. Por ello, el 45% está integrando herramientas digitales en su oferta y el 49% está incorporando servicios especializados dirigidos a este colectivo, como estrategias para acceder a la vivienda o gestionar la deuda estudiantil. En cuanto a la captación de clientes potenciales, los asesores también están explorando nuevos canales: un 29% ya utiliza las redes sociales para llegar a un público más joven”, apuntan

Clientes más jóvenes, asesores más jóvenes

No son solo los clientes quienes envejecen. Los propios asesores también están alcanzando la edad de jubilación, lo que obliga a muchos a reflexionar sobre cuestiones clave como la valoración de sus negocios y la planificación de la sucesión. Según la encuesta, casi siete de cada diez asesores financieros españoles (67%) considera que esta ola de jubilaciones representa una importante oportunidad para hacer crecer sus negocios. No obstante, esta transición requiere una planificación especializada.

Llama la atención que cuando se les pregunta cuál es el mejor modelo para la sucesión de una práctica profesional, la opción preferida de forma mayoritaria por los asesores españoles es nombrar a un sucesor interno (54%). Sin embargo, el 47% reconoce que tiene dificultades para contratar asesores jóvenes que sustituyan a quienes se jubilan.

Capital Group amplía su equipo en la Península Ibérica

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Foto cedidaAlexia Barra Pendas y Júlia Sáez Giménez, parte del equipo de Marketing de Capital Group en Iberia.

Capital Group ha ampliado su equipo en la Península Ibérica con los nombramientos de Alexia Barra Pendas y Júlia Sáez Giménez. Ambas son profesionales senior del marketing y liderarán las iniciativas de marketing en toda la región y reforzarán aún más la presencia de Capital Group en Iberia.

Alexia Barra se incorpora al equipo aportando casi 20 años de experiencia en el sector de la gestión de activos y servicios financieros. Su último cargo fue en Janus Henderson Investors, donde dirigió el departamento de marketing para Latinoamérica, el mercado offshore de EE. UU. e Iberia. Anteriormente, ocupó puestos de responsabilidad en marketing en Old Mutual Investment Group y PROFIM. Cuenta con un MBA por el INSEAD y grado en Ingeniería Industrial superior por la Universidad Pontificia Comillas.

Júlia Sáez se une al equipo aportando casi 20 años de experiencia en marketing y comunicación. Durante la última década ha trabajado en Schroders, donde actualmente ocupaba el cargo de directora de Marketing y Comunicación. Anteriormente, trabajó en Deloitte. Es licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universitat Autònoma de Barcelona y cuenta con un máster en Comunicación Política y Corporativa por la Universidad de Navarra.

A raíz de este nombramiento, Mario González, responsable del negocio de Capital Group en España, US offshore y LATAM, ha comentado: “Estamos encantados de dar la bienvenida a Alexia y Júlia al equipo. Sus nombramientos reflejan nuestro compromiso continuo con los clientes de toda la Península Ibérica. A lo largo de casi 12 años en la región, hemos forjado sólidas relaciones en ellos y hemos consolidado nuestra presencia. Estas incorporaciones nos sitúan en una posición idónea para brindar apoyo a los clientes mientras seguimos aprovechando ese impulso”.

El rol de los ETFS de renta fija como estabilizadores de las carteras

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Pixabay CC0 Public Domain

Las carteras están experimentando una transformación estructural. Los inversores tienen un acceso amplio y eficiente a nuevas clases de activos —desde los mercados privados hasta los activos digitales— como nunca antes lo habían tenido. Una situación que está redefiniendo el conjunto de oportunidades y aumentando la complejidad de las carteras. Así lo recoge el estudio “Built to last. How bond ETFs are powering a portfolio evolution”, elaborado por BlackRock.

La firma recuerda que el marco moderno de asignación de activos ya no consiste en “un simple equilibrio entre acciones y bonos, sino que es una arquitectura multidimensional que abarca exposiciones cotizadas y privadas, estrategias líquidas e ilíquidas, y fuentes de rentabilidad potenciales tanto tradicionales como alternativas”.

Sin embargo, también surgen dudas sobre qué puede ayudar a mantener la cohesión de la cartera. El estudio recoge que la renta fija “ya no puede considerarse únicamente como un contrapeso al riesgo de la renta variable”, puesto que su papel ha evolucionado. “Puede satisfacer simultáneamente las necesidades de liquidez, afianzar la generación potencial de ingresos, facilitar un reequilibrio disciplinado y ofrecer un medio para gestionar la volatilidad de la cartera en entornos de mercado cambiantes”, asegura el informe.

Renta fija moderna, a través de los ETFs

Esta transformación en la construcción de carteras va de la mano de una transformación en los propios mercados de renta fija. El mercado de bonos, que antes se consideraba opaco, dominado por los intermediarios y de gestión engorrosa, “es ahora cada vez más digitalizado, transparente e indexable”. El estudio determina que en el centro de esta modernización se encuentran los ETFs de renta fija. “Actualmente representan más de 3 billones de dólares en activos a nivel mundial, con 669.000 millones de dólares en flujos solo en 2025 —lo que supera el total combinado de 2022 y 2023— “, señala el estudio.

De tal manera, que los ETFs de renta fija han traducido la escala y la amplitud del mercado de bonos “en exposiciones negociables, transparentes y operativamente eficientes”. Lo que comenzó como una herramienta táctica de liquidez ha madurado hasta convertirse en un vehículo de asignación estratégica utilizado por instituciones, asesores e inversores de patrimonio de todo el mundo, según el informe.

Los ETFs de renta fija se sitúan en la encrucijada de dos transformaciones determinantes: la creciente complejidad de las carteras y la modernización de la estructura de los mercados de renta fija. Por un lado, las carteras están incorporando flujos de rentabilidad más ilíquidos, volátiles y diferenciados. Por otro, los mercados de renta fija se han vuelto más transparentes, indexables y tecnológicamente avanzados.

Los fondos cotizados de renta fija conectan estos cambios, “proporcionando la liquidez escalable, la precisión en los ingresos y la eficiencia en la ejecución necesarias para respaldar carteras cada vez más sofisticadas”. Como resultado, los ETFs de renta fija pueden encontrarse en una posición única para desempeñar el papel ampliado que la renta fija puede tener dentro de las carteras modernas.

Estabilizador en carteras expuestas a activos digitales

Los activos digitales han crecido a medida que más inversores destinan fondos a esta clase de activos. Los activos en criptomonedas, por ejemplo, han experimentado un rápido crecimiento: la capitalización total del mercado de las criptomonedas ronda los 2,4 billones (trillions, en términos estadounidenses) de dólares, mientras que los ETPs que ofrecen acceso a las criptomonedas han pasado de 4.000 millones a 120.000 millones de dólares en solo tres años, con más de 300 ETPs cotizados en la actualidad, tal y como recoge el informe de BlackRock. De cara al futuro, se espera que más del 75% de los inversores institucionales aumenten sus asignaciones a activos digitales y que el 59% tenga previsto destinar más del 5% de sus activos bajo gestión a criptomonedas. 

Durante los últimos cinco años, el bitcoin se ha comportado de forma diferente a los bonos, con una correlación mensual de 0,21 entre el bitcoin y el índice Global Aggregate Bond, frente al 0,43 registrado entre la renta variable global y el bitcoin. “Por lo tanto, equilibrar las asignaciones en bitcoin con las de bonos puede ayudar a equilibrar la rentabilidad global en diferentes condiciones de mercado”, apunta el informe.

Los ETFs de renta fija, por lo tanto, pueden ayudar a mitigar el impacto de las caídas del mercado cripto “al garantizar una exposición diversificada en cuanto a duración y riesgo crediticio a través de una amplia gama de bonos, al tiempo que consolidan la exposición en un único instrumento para simplificar la inversión y facilitar un reequilibrio eficiente”. Cuando las asignaciones se desvían, los ETF de renta fija permiten reajustar rápidamente y de forma rentable la composición de la cartera sin necesidad de comprar o vender bonos.

Automatización y robótica para diversificar las carteras con vocación de largo plazo

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La inteligencia artificial acapara titulares, pero no es la única temática con capacidad para revolucionar la economía del futuro y con mucho potencial para los inversores. Juan Carlos Domínguez, del equipo de ventas de BNP Paribas Asset Management, y Geoffroy Citerne, codirector del Equipo de Especialistas en Inversiones, dieron las claves de cómo estar bien posicionado en uno de los sectores del futuro: robótica y automatización a través de la estrategia Robotech de la firma, el fondo AXA WF Robotech, lanzada hace 10 años y que es una copia de una estrategia puesta en marcha un año antes, en 2015, para un mandato para el banco japonés Daiwa Bank por 2.400 millones de dólares.

El fondo invierte en compañías cotizadas, presenta una alta participación activa y una mentalidad de inversión a largo plazo, con una rotación inferior al 30%, que busca aprovechar la evolución y las oportunidades de crecimiento del mercado de la robótica y la automatización.

Citerne aseguró que se trata de una estrategia “bastante singular” porque busca abarcar toda la cadena de valor de la robótica y la automatización. Para ello, su equipo ha construido tres pilares principales: la industria, la sociedad y los facilitadores. En industria se encontrarían los robots más comunes y los equipos logísticos que se utilizan en almacenes, centros de distribución, así como otros equipos de automatización industrial. Se trataría de los grandes robots del imaginario popular, que se encuentran en una fábrica de automóviles.

Pero también invierte en lo que Citerne denomina cobots, es decir, robots colaborativos. Se trata de un robot capaz de trabajar junto a un humano, “no se trata de un robot encerrado en una jaula”. Se caracteriza por su flexibilidad y facilidad de manipulación, que son “notables”. Para Citerne, lo interesante es que “estos robots son bastante económicos y tanto particulares como pequeñas empresas pueden adquirirlos”.

El segundo pilar, la sociedad, está más orientado al consumidor. Por lo tanto, puede considerarse como el mercado B2C de la robótica, mientras que la industria se asemeja más al mercado B2B. Aquí se encontrarían servicios de salud, como la automatización del mercado sanitario, la salud digital o la cirugía robótica. En esta categoría también entrarían vehículos autónomos. “Buscamos seleccionar la mejor empresa que proporcione la tecnología, el radar y el sistema de visión capaces de integrar la última generación de vehículos. Sería “una especie de automatización de servicios”.

Por último, estaría el pilar facilitador, que suele impulsar la aceleración del progreso tecnológico, ya sea por la potencia de cálculo de los semiconductores, el software vertical de los componentes y los sistemas de visión que se incorporan cada vez más a las fábricas modernas.  “No buscamos activamente una exposición perfecta, es decir, tener un 33% en cada pilar, sino que nos centramos en dónde reside la oportunidad más atractiva”, explica el experto, que admite que ve más oportunidades en el ámbito de los facilitadores, así como en el ámbito industrial y un poco menos en el ámbito social, en particular en el sanitario.

También rechazó calificar esta estrategia de fondo tecnológico. “Muchos clientes asumen que un fondo robótico se basa únicamente en la tecnología. Sí, tenemos tecnología, pero no se trata solo de esto, sino que tenemos una exposición muy importante al sector industrial, por ejemplo, con un 30% de la cartera. El sector salud solía tener una mayor presencia, pero aún mantenemos cierta exposición a él”, apunta, porque ayuda a mitigar la volatilidad del mercado.

Buenas perspectivas

Las perspectivas son positivas. Citerne explica que la estrategia cuenta con dos impulsores “realmente buenos”. El primero está relacionado con la inteligencia artificial, que está “contribuyendo a acelerar un área de la robótica”. El segundo, la recuperación en el sector manufacturero. “La IA domina el debate, pero la tendencia se está recuperando desde el punto de vista industrial”, asegura y explica que con la IA física, “el reto es que el producto final interactúe con el mundo real”.

En la firma observan una mejora constante de la actividad industrial en 2026 tras varios años de incertidumbre geopolítica y arancelaria. Aunque el conflicto en Oriente Medio y las tensiones comerciales suponen un riesgo para la actividad, consideran que existe una mejora significativa del entorno de inversión en capital fijo (CAPEX). Esto se ha visto impulsado por los niveles muy elevados de CAPEX de las grandes empresas tecnológicas, que están realizando importantes inversiones en la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial.

Aunque ya fue sólido en 2025, este gasto se ha recuperado aún más en 2026 y, a medida que seguimos observando avances en la adopción de la IA, «prevemos unos niveles de inversión elevados durante muchos años. Este gasto centrado en la tecnología parece estar extendiéndose ahora a la mejora de las tendencias de inversión en capital fijo en otros sectores de la economía, y observamos tendencias más dinámicas en el ámbito más amplio de la automatización industrial, lo cual resulta alentador».

Las iniciativas gubernamentales siguen respaldando la demanda de automatización, sobre todo las ventajas fiscales para el CAPEX en Estados Unidos con la aprobación de la «One Big Beautiful Bill Act», que permite la amortización inmediata de las inversiones en infraestructura e I+D y se espera que proporcione un ahorro fiscal significativo a las empresas que invierten de forma considerable.

En Europa, la firma observa iniciativas principalmente por parte de Alemania, que ha puesto en marcha un Plan de Infraestructuras y Clima de 500.000 millones de euros destinado a respaldar la inversión en el país durante los próximos 12 años, así como una iniciativa de 61 empresas alemanas para invertir 631.000 millones de euros a nivel nacional de aquí a 2028. Así pues, “los retos traen oportunidades, y creemos que este fondo robótico está muy bien expuesto a esta oportunidad que ofrece la IA física”, apuntó Citerne.

Como resumen, resaltó que “esta estrategia podría ser interesante” por contar con un posicionamiento diferente al de los competidores y por la menor exposición en términos de volatilidad y beta.

 

 

La soberanía energética europea también se construye invirtiendo

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Pixabay CC0 Public DomainAutor: Th G from Pixabay

Invertir en energías renovables es complejo. Después de años de inversión por mandato europeo para facilitar la transición ecológica, quizá esta no sea la afirmación más popular. Pero las renovables son exigentes, porque son muy variables; a día de hoy, el hombre ha podido comandar la misión Artemis hasta la luna, pero aún no hemos dado con la forma de controlar cuándo hace sol o viento. En España hizo falta un gran apagón en 2025 para darnos cuenta de ello.

Al mismo tiempo, vivimos en un mundo en el que los conflictos geopolíticos han puesto de relieve la necesidad de ser soberanos de nuestro propio suministro energético. La guerra de Ucrania obligó a reducir la dependencia del gas ruso; el cierre del Estrecho de Ormuz ha vuelto a demostrar la debilidad europea, como importador neto de combustibles fósiles.

Pero ampliemos el foco más allá de la geopolítica: a día de hoy, muchos de los grandes retos económicos e industriales tienen un componente energético evidente. Hablamos constantemente de inteligencia artificial, de centros de datos, de electrificación o de soberanía estratégica, pero todas esas conversaciones tienen un denominador común: sin energía suficiente, fiable y eficiente, ninguna de ellas puede desarrollarse. De ahí que cada vez escuchemos más la palabra “resiliencia”: tenemos que tomar pasos para ser más resilientes, más soberanos, más autónomos en materia energética.

El último mecanismo que ha anunciado la UE para impulsar esta soberanía es el plan RePowerEU, dotado con 225.000 millones de euros. Pero se calcula que serán necesarios 660.000 millones de euros cada año hasta 2030 solo para implementar la IA en el Viejo Continente y competir en igualdad de condiciones con el resto de los campeones tecnológicos.

Esta iniciativa tan colosal no puede, ni debe, ser liderada exclusivamente desde las políticas públicas; las iniciativas privadas tienen mucho que aportar para conseguir entre todos la resiliencia europea y, en el caso que nos atañe, la soberanía energética de España. La población tiene que ser consciente de la necesidad que hay de capital, porque es un problema de todos… y también una gran oportunidad:  la de participar del proyecto europeo a través de la inversión en infraestructura energética, generando activos estratégicos clave. No solo para garantizar el suministro energético, sino también para lograr la sostenibilidad económica de las naciones y salvaguardar la estabilidad del proyecto europeo.

En Crowmie pensamos que la apuesta por las renovables ha transcendido las cuestiones sociales y medioambientales para convertirse en el estándar energético del futuro. Pero, como cualquier otra inversión, tiene que ser rentable. Nosotros estamos firmemente convencidos de que el almacenamiento va a ser una de las palancas clave para que esa transición energética sea viable, porque nos permite controlar de forma eficiente toda esa generación de energía renovable que a día de hoy está comportando tantos desafíos, y pensamos que este segmento puede ofrecer retornos atractivos a nuestros inversores en el largo plazo.

Así, uno de nuestros vectores de crecimiento es mediante la inversión de sistemas de almacenamiento. Nuestros primeros proyectos están ubicados en Alemania, uno de los países con regulaciones más avanzadas en materia de almacenamiento energético de la Unión Europea.

Nuestro segundo vector de crecimiento es en generación distribuida. Es decir, generar energía cerca de los puntos de consumo. Estos proyectos, que desarrollamos en España, son tangibles y ofrecen soluciones reales a problemas reales. Hemos conseguido ofrecer a las empresas que consumen nuestra energía entre un 30 % y 50 % de ahorro económico, generando flexibilidad dentro de la red de distribución y generando rendimientos mensuales para nuestros inversores.

Reevaluar la inversión en infraestructuras

Durante décadas, los grandes fondos institucionales han incorporado infraestructuras a sus carteras porque ofrecen algo que cualquier inversor busca: diversificación real. Subrayamos lo de real porque, muchas veces, confundimos diversificar con acumular productos financieros distintos que, en el fondo, siguen estando expuestos a los mismos riesgos de mercado. Es decir, que tener diez fondos no significa necesariamente estar diversificado. Los inversores profesionales entendieron esto hace tiempo. Por eso incorporaron infraestructuras, activos inmobiliarios y otras estrategias del mundo privado capaces de generar fuentes de rentabilidad diferentes a las de la renta variable y la renta fija tradicionales.

La novedad es que estas inversiones, que tradicionalmente han estado en manos de grandes inversores institucionales, ahora también son accesibles a inversores con tickets más pequeños. Ahí se enmarca la propuesta de Crowmie: nuestra misión es llevar estas inversiones en infraestructuras energéticas a las carteras de inversores con todo tipo de patrimonios. Y lo hacemos de forma transparente, con flexibilidad para entrar y salir, y ofreciendo rendimientos positivos de doble dígito y descorrelación respecto a otros activos del mercado a través de la inversión en nuestra plataforma.

Somos conscientes de que la inversión en infraestructura energética es compleja y, como toda inversión, conlleva riesgos. Por eso no nos dirigimos a inversores que aún no han empezado a invertir, sino a aquellos que ya tienen una cartera y están investigando cómo realzar sus retornos añadiendo un activo alternativo. Introducimos una propuesta muy institucional y profesional a través de una plataforma digital e intuitiva, y nos aseguramos de que nuestro proyecto sea adecuado para inversores minoristas y canales de distribución.

En Crowmie ya somos más de 1.500 inversores de 35 países diferentes, con 25 millones de euros bajo gestión invertidos en proyectos que ya están generando energía o que están flexibilizando la red. Tenemos un flujo de oportunidades en las que queremos invertir unos 500 millones de euros en los próximos 2 a 3 años. ¿Nos acompañas?

 

 

Tribuna de opinión de Fernando Dávila, CEO y cofundador de Crowmie

 

Entre Ormuz, la IA, los commodities espaciales y la Argentina: los análisis que dejó el Summit 2026 de Cohen

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Ahmed Riesgo, CEO de Insigneo, y Anna Cohen, de Cohen

El evento Perspectivas Summit 2026 de Cohen, que se realizó la semana pasada en un reconocido hotel de la Ciudad de Buenos Aires, en Argentina, reunió visiones complementarias sobre un mundo en transición. En el panel global, Ahmed Riesgo, CIO de Insigneo, trazó un mapa de los grandes vectores que mueven los mercados internacionales. En el panel local, Adrián Rozanski, director de la consultora 1816, analizó en detalle el programa económico del gobierno de Javier Milei. Dos escalas distintas, una misma pregunta de fondo: dónde están las oportunidades y qué riesgos acechan en el camino.

Riesgo abrió su exposición con una tesis central sobre la Reserva Federal: casi siempre conviene apostar a que el organismo no hará lo que dice que va a hacer. «La apuesta nuestra es que van a tener que eventualmente cortar las tasas, que no van a subir las tasas», señaló. Su argumento: el trimmed mean PCE —el indicador que elimina los datos atípicos— ya se ubica en torno a 2,3%, cerca del objetivo del 2% de la Fed. El shock inflacionario ligado al conflicto con Irán, que empujó el petróleo a 110 o 115 dólares, ya está cediendo. «El petróleo llegó a 110, 115, tocó 120 en un momento; ya está a sesenta y pico. Ya es una caída importante», precisó.

Ese diagnóstico tiene implicaciones directas para la renta fija. «Incluso si suben la tasa una o dos veces, creo que tiene sentido comprar el bono de diez años. Lo encuentro interesante. Te está pagando bastante cerca al equity risk premium en Estados Unidos«, dijo Riesgo.

En renta variable, el CIO de Insigneo fue enfático en desestimar los modelos de inteligencia artificial de frontera como inversión atractiva. El paralelismo histórico que eligió fue contundente: los ferrocarriles del siglo XIX. «Una tecnología que transformó el país, enriqueció al país. Todo el mundo se benefició de los atributos del ferrocarril, menos los accionistas de las compañías de ferrocarril», explicó. La competencia feroz entre OpenAI, Anthropic y otros actores erosionará los márgenes de los frontier models. La estrategia, entonces, es otra: «Compra los picks and shovels. Los chipmakers, la energía, el litio. Todo en lo que estas compañías están gastando dinero».

En ese marco, recomendó mirar de cerca a los fabricantes de memoria, así como el ciclo de commodities industriales. «Sigo pensando que estamos en un commodity bull market. Cobre, níquel, litio», enumeró. Para el oro, sostuvo su target de 4.800 dólares para fin de año, sin haberlo modificado durante el conflicto con Irán.

El bull market de commodities, sin embargo, tiene otra dimensión para Riesgo: el espacio. «Los commodities no solamente van a venir de la Tierra, van a venir de otras partes del sistema solar», afirmó, y anunció que el informe trimestral de Insigneo de esa semana se titula precisamente «Space Beyond SpaceX». El razonamiento es geológico antes que especulativo: la Luna fue parte de la Tierra, desprendida por un impacto astronómico, y contiene los mismos minerales. «¿Por qué creen que Estados Unidos está creando una base en la Luna? La razón comercial es porque vamos a empezar a traer commodities de la Luna, traerlos a la Tierra, y va a ser más barato», explicó.

Cuando se le señaló que esa oferta adicional podría eventualmente deprimir los precios terrestres, Riesgo lo concedió sin rodeos: «Normalmente, sí. Y entonces sería el final del bull market de commodities». La conclusión implícita es que el ciclo alcista tiene horizonte, pero todavía no llegó a su techo.

Sobre las Siete Magníficas, Riesgo ofreció una lectura heterodoxa. «Para mí los Mag Seven deben ser en sus carteras posiciones defensivas», dijo, agregando que no espera de ellos el outperformance futuro, sino un comportamiento más parecido al de las utilities —estables, predecibles— a medida que la inteligencia se vuelve commodity. El crecimiento diferencial vendrá de otros sectores y geografías: Japón, Corea, Taiwan, algunos mercados latinoamericanos y, en Europa, bonos corporativos antes que acciones.

Adrián Rozanski (1816) y Juan José Vázquez (Cohen)

Adrián Rozanski (1816) y Juan José Vázquez (Cohen)

Argentina: luces, sombras y el fantasma electoral

Si el panel global transitó por los grandes vectores macro, el panel local se adentró en las particularidades de la realidad argentina con una mirada más matizada. Rozanski hizo un recorrido por los tres años de la gestión Milei antes de llegar al presente. Un primer año donde al presidente le salieron «todas», un segundo año turbulento —con volatilidad cambiaria y susto en la antesala de las elecciones de medio término— y un tercer año que, a su juicio, arrancó en octubre de 2025 con un giro notable.

El cambio más significativo de esta etapa: la acumulación sostenida de reservas. «Hoy se cumplió la rueda número 110 seguida de compra del Banco Central en el mercado de cambios», señaló Rozanski. A eso se suman los bonos soberanos perforando el 9% de rendimiento, la inflación retomando su sendero descendente y el EMAE marcando récords históricos.

Las luces son reales. Pero las sombras también. «Hay claramente un modelo económico que hace que la torta crezca, pero que está costando en el corto plazo que esa torta derrame», resumió Rozanski. El empleo privado registrado lleva meses en caída, la mora bancaria alcanzó niveles que dejan a casi seis millones de personas sin acceso al crédito, y sectores como industria, construcción y comercio muestran una dinámica «tipo serrucho», que no termina de consolidarse.

El gran interrogante, claro, es 2027. Rozanski fue cuidadoso y recordó que en cada una de las últimas cuatro elecciones presidenciales, el escenario que parecía obvio 18 meses antes resultó completamente equivocado. «La información política de hoy probablemente va a ser irrelevante dentro de un año y medio», advirtió.

En materia de posicionamiento, su recomendación fue una estrategia barbell: «Comprar lo que vence con Milei y comprar lo más largo». Y ante la pregunta por el carry en pesos, fue cauteloso. «A mí me cuesta tentarme mucho comprando pesos para ganar dos por ciento mensual», comentó. Prefiere, en un escenario constructivo, los bonos duales —que combinan cobertura cambiaria con tasa Tamar más un spread—, apostando a que una Argentina que se normaliza financieramente debería converger hacia tasas reales positivas.

La confluencia

Lo que emerge entre ambos paneles es una imagen coherente: un mundo que premia a quienes invierten en la infraestructura del nuevo ciclo tecnológico —chips, energía, commodities, ciberseguridad— antes que en sus protagonistas más visibles; y una Argentina que, por primera vez en décadas, empieza a formar parte de esa ecuación global como exportadora neta de energía y minerales críticos.

«Argentina tiene todo lo que necesita para entrar a la nueva era en una posición fuerte y necesaria y clave para el sistema global», cerró Riesgo. El desafío, como siempre, es político. Rozanski aportó un dato que reencuadra el debate político en clave estructural. En el próximo mandato presidencial, las exportaciones de energía y minería rondarán los 40.000 millones de dólares anuales —unos 160.000 millones a lo largo de todo el período—. Aun así, fue cuidadoso: «No me animo a decir que eso elimina el riesgo político del año que viene. Si el mercado compra la idea de que es una moneda al aire, se va a asustar y vamos a tener baile y volatilidad».

El capitán de gestión patrimonial de LarrainVial desembarca como CEO en LAKPA

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Foto cedidaGonzalo Córdova, nuevo CEO de LAKPA

Trayendo consigo más de tres décadas de experiencia en la industria financiera, un conocido ejecutivo de la gestión patrimonial anunció su llegada a la wealthtech LAKPA. Se trata de Gonzalo Córdova, quien lideró el área de wealth management de LarrainVial por trece años.

El profesional informó del cambio a su red profesional de LinkedIn, señalando que tomó las funciones de gerente general de la firma tecnológica, que tiene operaciones en Chile y México. La fintech de servicios financieros para asesores de inversiones es una cara conocida en la casa de inversiones de la que proviene Córdova, considerando que el grupo financiero adquirió un 50% de LAKPA en 2021.

“Me motiva llegar a un proyecto que está transformando la forma de hacer Wealth Management, conectando a asesores independientes, tecnología y una arquitectura abierta para entregar una mejor experiencia a los clientes”, comentó el ejecutivo, en su publicación. Agregando que “también es una gran oportunidad para trabajar con un equipo joven, talentoso y con una enorme pasión por innovar y hacer las cosas de manera diferente”.

LAKPA cuenta con más de 6.500 clientes activos, atendidos por unos 260 asesores financieros independientes, apoyados en cuatro decenas de alianzas comerciales con un abanico de gestoras nacionales e internacionales.

Antes del cambio, Córdova ocupó el cargo de gerente general de gestión patrimonial de LarrainVial entre enero de 2013 y abril de este año. Ahí, estuvo al timón de una banca privada con más de 9.000 millones de dólares bajo asesoría, pertenecientes a inversionistas individuales de alto patrimonio.

“Me fui con el orgullo de haber liderado la transformación y consolidación de nuestro negocio de Wealth Management, contribuyendo a posicionar a la firma como líder de la industria en Chile”, comentó en una publicación anterior, en la misma red social, en la que informó de su salida de la casa de inversiones del cuadrado rojo.

Anteriormente, el profesional se desempeñó como gerente de Gestión Global de la firma, supervisando los servicios de asesoría de inversiones a family offices, personas y familias de alto patrimonio y fundaciones.

Fuera de su período en LarrainVial, Córdova también trabajó cinco años en el banco chileno Bci. Ahí, trabajó como gerente de Banca Corporativa, durante los años noventa.

El reto de la RIS: protección del inversor sin desincentivar la distribución

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Foto cedidaDe izquierda a derecha: Pilar Galán, socia responsable de Gestión de Activos de KPMG en España; Andrea Carreras-Candi, directora general de EFPA España; y Virginia Arizmendi, directora Regulación y Public Policy de Inverco.

A falta de su aprobación en el Parlamento Europeo, la Estrategia de Inversión Minorista o Retail Investment Strategy (RIS) es ya una realidad para la industria. Según los legisladores y la mayoría de las organizaciones de la industria, estamos ante una de las iniciativas regulatorias más relevantes para el sector financiero de la Unión Europea en los últimos años. 

Dado su alcance, la recomendación oficial es que las entidades comiencen ya sus trabajos de adaptación. ¿Cómo se está viviendo esta iniciativa desde la industria española? En términos generales, la valoración que se hace es positiva, aunque no está exenta de matices. “La RIS es una iniciativa ambiciosa que busca abordar la baja participación del inversor minorista en los mercados de capitales y la percepción de falta de transparencia y valor. El resultado final refleja un equilibrio entre dos objetivos que no siempre son fáciles de conciliar: reforzar la protección del inversor y, al mismo tiempo, no desincentivar la distribución. La decisión de no imponer una prohibición generalizada de incentivos, optando en su lugar por endurecer los requisitos de justificación y transparencia, muestra un enfoque pragmático y alineado con la realidad de mercados como el español”, explica Pilar Galán, socia responsable de Gestión de Activos de KPMG en España.

Desde la perspectiva de EFPA España consideran que RIS refuerza principios que llevan moviendo desde hace años: la transparencia, la protección del inversor, la cualificación de los profesionales y la necesidad de demostrar que el asesoramiento aporta valor al cliente. “Resulta positivo que el texto final haya evolucionado hacia planteamientos más equilibrados, teniendo en cuenta tanto los objetivos de protección del inversor como la necesidad de preservar el acceso al asesoramiento financiero para amplias capas de la población”, comenta Andrea Carreras-Candi, directora general de EFPA España.

Los matices

No obstante, Galán matiza que también se ha evidenciado la complejidad del proceso regulatorio europeo. “La norma ha quedado extensa, técnica y con elementos que requerirán desarrollo adicional y claridad interpretativa. Esto implica que la verdadera dimensión de su impacto se verá en la fase de implementación”, matiza Galán.

Virginia Arizmendi, directora Regulación y Public Policy de Inverco, advierte que “estamos celebrando haber alcanzado un acuerdo” y recuerda que “lo verdaderamente relevante debería ser analizar y valorar el contenido del mismo, esto es, la calidad y utilidad de las medidas acordadas”. En este sentido, considera que, tras tres años de negociación, la propuesta ha quedado desfasada en su enfoque y en su contenido y tiene difícil encaje en el marco actual de la SIU (Unión de Ahorros e Inversiones), que pone el acento en la competitividad y la simplificación. 

“El resultado es decepcionante, porque no sirve de forma efectiva a los objetivos económicos perseguidos: no incentiva realmente la inversión minorista en los mercados de capitales, no refuerza la competitividad de la industria financiera europea y, en cambio, introduce nuevos costes y cargas para el sector. Además, algunas medidas vuelven a crear fragmentación en el mercado interior, en contra de otras iniciativas vigentes, al permitir implementaciones nacionales divergentes, por ejemplo, en materia de incentivos”, afirma Arizmendi.

La reflexión que lanza la directora Regulación y Public Policy de Inverco incluye también la observación de que hay aspectos menores que sí podrían considerarse como positivos, aunque haya pocos. “Se podrían mencionar ciertas mejoras en PRIIPS (simplificación y avance hacia mayor digitalización) y el acento en la educación financiera”, añade.

El margen de mejora

Para estas tres expertas, hay un amplio margen de mejora en la norma. “Probablemente, el mayor margen de mejora se encuentra en evitar una complejidad regulatoria excesiva que pueda traducirse en más cargas administrativas para las entidades y los profesionales, sin generar necesariamente una mejor experiencia para el cliente final. También es importante que la aplicación práctica de la norma sea homogénea en toda la Unión Europea”, afirma Carreras-Candi. 

Además, la portavoz de EFPA España cree que la RIS acierta al poner el foco en el interés del cliente, en la evaluación del valor que aportan los productos y servicios financieros y en la importancia de contar con profesionales adecuadamente cualificados. “Desde EFPA España siempre hemos defendido que una mayor educación financiera y un asesoramiento prestado por profesionales certificados son elementos clave para mejorar la toma de decisiones de los inversores y fortalecer la confianza en el sistema financiero”, añade.

Para muchas de las opiniones de la industria, uno de los aspectos más discutibles es el nivel de complejidad operativa que introduce. En concreto, la exigencia de comparativas de costes y rendimiento, el refuerzo de los test de idoneidad y la nueva capa de disclosures pueden derivar en una sobrecarga operativa significativa, especialmente para entidades medianas. “Adicionalmente, existe el riesgo de que, si no se gestiona adecuadamente, se traduzca en una estandarización excesiva o incluso en una reducción de la oferta. También genera incertidumbre la falta de criterios totalmente homogéneos a nivel europeo en algunas áreas clave, como las metodologías de benchmarking o la aplicación práctica del concepto de “value for money”, añade Galán.

Por último, la experta de KPMG advierte que existe el riesgo de que en la transposición se generen diferencias y fragmentación a nivel europeo al quedar distintas cuestiones pendientes de desarrollo. “Además, las obligaciones de value for money van más allá de facilitar la comparabilidad y transparencia, pudiendo generar un impacto sobre la oferta de producto (estandarización, crecimiento de la gestión pasiva y búsqueda de productos diferenciados) y una mayor concentración en las gestoras más grandes que pueden aguantar mejor las bajadas de precio por su escala”, comenta.  

El reto para la industria

Con sus luces, sus sombras y sus posibles mejoras, la RIS es una realidad a la que las entidades deben ajustarse, un proceso que generará ciertos retos. Desde la perspectiva de EFPA España, el principal reto que plantea la RIS es asegurar que la mayor protección del inversor y los nuevos requisitos regulatorios se traduzcan en un asesoramiento financiero de mayor calidad, sin reducir el acceso de los ciudadanos al mismo. “La RIS supone una oportunidad para seguir impulsando una mayor profesionalización y transparencia del sector, y donde además exige que las entidades y los profesionales dispongan de la formación y las competencias necesarias para adaptarse a un entorno regulatorio más exigente y centrado en el cliente”, indica Carreras-Candi.

Para Arizmendi, en cambio, “los dos temas con más impacto en el sector son cómo queden concretados en el nivel II los incentivos y la metodología de elaboración y el funcionamiento de los peer groups en el marco del value for money, dado que afectan tanto a la creación como a la distribución de productos”.

En este sentido, Galán coincide: “La exigencia de demostrar el value for money de forma consistente y documentada obliga a revisar en profundidad la cadena de valor, desde el diseño del producto hasta su distribución y seguimiento. Además, la obligación de actuar en el mejor interés del cliente implica que en las recomendaciones se deba recomendar la opción más eficiente en costes, salvo que pueda demostrarse objetivamente que una alternativa de mayor coste aporta beneficios superiores para ese cliente”.

Esto tiene implicaciones estructurales. Por un lado, tensiona los modelos basados en retrocesiones y obliga a justificar con mucha mayor transparencia el coste del asesoramiento. Por otro, exige capacidades analíticas y de gobernanza mucho más sofisticadas, especialmente en la comparación de productos, segmentación de clientes y monitorización continua.

Según su experiencia, el auténtico reto es lo que esto supone: pasar de un modelo centrado en el producto y la distribución a otro verdaderamente orientado al cliente y al valor que este recibe. “El gran desafío no es sólo de cumplimiento, sino de modelo de negocio: adaptar la propuesta de valor a un entorno donde el regulador exige evidencia clara de que el cliente minorista obtiene resultados adecuados en relación con los costes que soporta”, matiza Galán.

Indexa Capital baja a 1000 euros la inversión inicial mínima

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 Indexa Capital ha anunciado una reducción de la inversión mínima inicial en sus carteras de fondos indexados a 1000 euros para nuevas cuentas y a 500 euros para los clientes actuales. La compañía gestora, enmarca esta medida en su objetivo de hacer la inversión indexada y diversificada más accesible, apoyándose en el crecimiento de su base de clientes, la optimización de costes y la creación de un nuevo tramo de comisiones para cuentas de menor importe.

“Alrededor del 50 % de las cuentas de fondos se abren con la inversión mínima. Por los cambios anteriores de inversión mínima, estimamos que esta nueva bajada podría aumentar en torno aun un 50 % las aperturas de cuentas de fondos”, afirma François Derbaix, cofundador y co-consejero delegado de Indexa Capital.

Para cuentas de fondos de menos de 2000 se creará un nuevo tramo de comisión de gestión del 0,54 % anual, IVA incluido, aplicable a partir de hoy. Las cuentas de menos de 2000 euros abiertas anteriormente mantendrán la comisión anterior, del 0,40 % anual. Cuando las nuevas cuentas superen los 2000 euros, pasarán automáticamente al siguiente tramo de comisiones, con una comisión de gestión del 0,40% anual.

Indexa recuerda que esta reducción se suma a las bajadas anteriores del mínimo de inversión en carteras de fondos: de 3000 euros en 2020 a 2000 euros en 2023, y a 1000 euros para ya clientes en 2024. En los planes de pensiones y EPSV, el mínimo de inversión se mantiene en 50 euros por cuenta. La compañía sumó 27.000 nuevos clientes en el primer semestre de 2026 y cuenta actualmente con 160.000 clientes.