Menos Manhattan, más Miami: la batalla por los patrimonios latinoamericanos se acelera en EE.UU.
| Por Antonio Sandoval | 0 Comentarios

La discusión sobre un posible nuevo impuesto a las segundas viviendas en New York City volvió a encender una tendencia que desde hace varios años redefine el mapa patrimonial en Estados Unidos: la competencia entre estados por atraer capital privado, family offices y fortunas internacionales, particularmente latinoamericanas.
Aunque la iniciativa todavía atraviesa procesos de aprobación y discusión política, el solo anuncio ya está siendo leído por gestores patrimoniales e inversionistas como una señal adicional de presión fiscal sobre individuos de alto patrimonio en Nueva York. Al mismo tiempo, fortalece el posicionamiento de jurisdicciones como Florida y Texas como destinos preferentes para la relocalización de riqueza latinoamericana.
De acuerdo con la propuesta discutida en Nueva York, el nuevo gravamen estaría enfocado en propietarios de viviendas secundarias de alto valor, en un contexto de creciente presión política por financiar programas de vivienda asequible y cerrar brechas fiscales urbanas. El debate ocurre además en momentos en que la migración patrimonial global gana velocidad y sofisticación.
“Hoy la migración patrimonial ya no es únicamente internacional; también ocurre dentro de Estados Unidos”, explicó Juan Carlos Eguiarte, country manager de BAIA Capital en México, en entrevista con Funds Society.
Para el ejecutivo, el fenómeno no puede analizarse de manera aislada ni únicamente desde el ángulo tributario. En realidad, refleja una competencia estructural entre jurisdicciones estadounidenses por capturar capital privado altamente móvil.
“Florida lleva años consolidándose como uno de los principales receptores de capital privado y fortunas de individuos de alto patrimonio. Ya no es solo una ciudad de retiro o netamente residencial; hoy Miami se convirtió en una plataforma de atracción de capital privado”, señaló.
La transformación de Miami ha sido particularmente visible desde la pandemia. Fondos de inversión, hedge funds, firmas de private equity y oficinas familiares trasladaron operaciones desde Nueva York y California atraídos por un entorno fiscal más favorable, menores impuestos estatales, regulación más flexible y un ecosistema financiero cada vez más profundo.
Datos de la firma Henley & Partners estiman que Estados Unidos continúa siendo el principal receptor global de millonarios migrantes, mientras que Florida figura entre los estados con mayor crecimiento de residentes ultra high net worth. Tan solo Miami-Dade ha registrado en los últimos años un fuerte incremento en precios inmobiliarios premium, impulsado en parte por compradores latinoamericanos.
El atractivo para inversionistas de la región no se limita al componente fiscal. Factores como seguridad jurídica, estabilidad regulatoria, calidad de vida y conectividad internacional pesan cada vez más en las decisiones patrimoniales.
“Los estados del sur de Estados Unidos son más benévolos incluso en temas climáticos y además Florida se ha convertido también en una capital latinoamericana”, apuntó Eguiarte.
La movilidad del capital, añadió, alcanza hoy niveles sin precedentes. “Cuando las diferencias fiscales y regulatorias comienzan a ser materiales, el capital optimiza la jurisdicción, ya sea internacionalmente o dentro del propio Estados Unidos”.
En ese contexto, Nueva York mantiene su posición como principal centro financiero del continente, pero enfrenta crecientes desafíos para retener parte del capital privado internacional que históricamente gravitó hacia Manhattan y otros mercados premium.
La discusión ocurre además en un momento particularmente relevante para América Latina. La desaceleración económica regional, la incertidumbre política y la limitada capacidad de absorción de capital en algunas economías están empujando a familias empresarias y grandes patrimonios a diversificar estructuras y jurisdicciones.
Eguiarte considera que el fenómeno no debe interpretarse únicamente como una fuga de capitales.
“No veo tanto una fuga de capitales, sino una falta de capacidad de absorción en México y Latinoamérica debido a que las economías no están creciendo al mismo ritmo que crecen las fortunas”, afirmó.
Según su análisis, el problema radica en la escasez de proyectos productivos e infraestructura capaces de canalizar grandes excedentes de capital privado con retornos suficientemente atractivos y estabilidad de largo plazo.
“Esto detona la necesidad de buscar jurisdicciones y localizaciones que puedan absorber ese capital productivo”, explicó.
Paradójicamente, América Latina ofrece tasas de interés nominales considerablemente más elevadas que las de Estados Unidos. Sin embargo, los inversionistas de alto patrimonio ponderan cada vez más variables como riesgo soberano, certidumbre jurídica y estabilidad institucional.
“No es casualidad que las tasas de interés en Latinoamérica sean mucho mayores; responden a factores de riesgo y a la necesidad de dar un premio adicional a los inversionistas”, indicó el ejecutivo.
El trasfondo de la discusión, coinciden especialistas del sector patrimonial, es que el capital global ya no solo compite entre países, sino entre ciudades y estados capaces de construir ecosistemas atractivos para la riqueza internacional.
“Las jurisdicciones que logren combinar estabilidad, eficiencia y profundidad de mercado serán las que capturen la próxima generación del patrimonio”, concluyó Eguiarte.









