La gestora de BancoEstado y BNP Paribas apuesta por la economía sostenible en Chile
| Por Javiera Donoso | 0 Comentarios

La experiencia internacional de BNP Paribas. La posición clave en el ecosistema financiero chileno de BancoEstado. El desarrollo y dinamismo del mercado local de deuda verde. La innovación de un bono azul. Todas estas estrellas se han alineado para el fondo mutuo que en BancoEstado AGF –alianza entre el banco del mismo nombre y BNP Paribas– consideran como una de sus principales apuestas en el pasado reciente, llevándolo a cumplir hitos que podrían abrirles las puertas de más carteras institucionales.
Se trata del Fondo Mutuo Chile Ecológico, un vehículo con liquidez diaria que invierte en bonos de corte sostenible emitidos sólo por compañías chilenas, independiente el mercado en que se colocaron los papeles. Esto incluye papeles gubernamentales –en pesos y en UF–, corporativos y bancarios.
Esta historia parte con el cambio de mando de la AGF, que trajo la llegada de un nuevo responsable de inversiones desde París en 2022. Después de trabajar más de cinco años en el área de Business Management para las regiones de América Latina y EMEA en el grupo internacional, Luca Restuccia asumió como CIO y, posteriormente, Deputy CEO de BancoEstado AGF.
Luego de un proceso de sondear las políticas de sostenibilidad de la gestora –y apalancando la experiencia internacional de BNP Paribas, que empezó a invertir en este mundo en 2002–, diseñaron una hoja de ruta en materia de oferta, según describe el alto ejecutivo en entrevista con Funds Society. El objetivo: diferenciarse de los feeders a fondos ESG internacionales que estaban lanzando otras AGFs bancarias.
Así nació Chile Ecológico, que en noviembre del año pasado cumplió tres años de existencia y ya cuenta con un AUM de 112 millones de dólares, encantando a 43.000 aportantes de distintos tipo.
Con esto, el vehículo entra en una etapa de madurez que lo deja mejor posicionado para captar capitales institucionales. “Los clientes sofisticados te piden, casi siempre, que el fondo tenga un mínimo de track record, que generalmente son tres años; y el tamaño del fondo, donde te piden los 100 millones de dólares como base de discusión”, explica Restuccia. “Esto nos abre hoy día la posibilidad de que este fondo pueda ser una vitrina y una oportunidad para clientes grandes que, hasta hoy, no podían acercarse”, agrega.
El buque insignia de la estrategia
Para el profesional, el factor clave, más que el sector de la empresa emisora, está en el proyecto que está detrás del instrumento, donde se ve el impacto real de la inversión. “El bono verde tiene como característica el hecho de que cada emisor, al emitir, tiene que declarar los proyectos donde va invirtiendo cada uno de estos bonos”, señala, agregando que el vehículo invierte en títulos con certificación internacional.
“Es un fondo que ha alcanzado resultados súper importantes”, además de su rentabilidad de mercado y el hito de AUM que alcanzó. Restuccia asegura que el fondo ha financiado 24 proyectos sostenibles en el país andino, por lo que el vehículo se ha convertido en un “catalizador”, conectando ahorrantes con empresas que necesitan financiar su transición ecológica.
Según proyectos financiados, la cartera está diversificada en cinco grandes ramas: emisiones de carbono evitadas (con una ponderación de 38%), tratamiento de aguas (29%), eficiencia energética (14%), energías renovables (10%) y reforestación (10%).
A nivel de instrumentos, la principal posición es en bonos corporativos, con un 40% de la cartera, seguida por un 20% en bonos de Tesorería en pesos (BTP) y un 10% en bonos bancarios. El resto está repartido entre bonos de Tesorería en UF (BTU) e instrumentos de liquidez.
Consolidando una oferta sostenible
Chile Ecológico es la punta de lanza de la estrategia de BancoEstado AGF, pero no el final de la historia. Inspirados por la buena recepción del vehículo, relata Restuccia, en la firma decidieron lanzar dos vehículos más relacionados con la estrategia. La idea es complementar la oferta sostenible, como una familia de productos.
Uno es un vehículo dedicado a la gestión de cajas, con miras al sector corporativo, un segmento de clientes que la gestora bancaria está mirando con cada vez más atención. Se llama Fondo Mutuo Liquidez ASG y ofrece una cartera de deuda sostenible para empresas que necesiten herramientas de cash management.
El otro es un vehículo que crearon como una “solución intermedia” de riesgo. A diferencia de Chile Ecológico, con su duración promedio de cartera de cerca de cuatro años, el Fondo Mutuo Chile Sostenible Conservador tiene un nivel de riesgo más acotado.
“Hoy tenemos tres soluciones ícono. La idea es seguir desarrollando esa solución, pero siempre con el objetivo de que tenga realmente un impacto en el país”, indica Restuccia. Es más, el ejecutivo señala que están evaluando ir más allá de la renta fija, sondeando opciones de mercados privados.
Además, en BancoEstado AGF están evaluando ampliar el alcance de su oferta sostenible, abriendo una nueva rama de productos dedicada a los bonos sociales. De forma exploratoria, narra Restuccia, están sondeando distintas aristas, pero ven bastante potencial en proyectos que provoquen de impacto en áreas rurales. “Estamos evaluando la modalidad, para que esto pueda avanzar”, señala.
Financiando la “economía azul”
Volviendo al fondo Chile Ecológico, el ejecutivo de BNP Paribas recalca que el vehículo ha actuado como inversionista ancla en un par de operaciones de bonos sostenibles. Esto incluye una emisión bastante particular que protagonizaron el año pasado: la emisión del primer bono azul del país austral.
El año pasado, el vehículo fue uno de los principales inversionistas del bono azul –es decir, deuda destinada a financiar proyectos relacionados con la protección del mar– que emitió BancoEstado –matriz de la gestora– en julio del año pasado.
En ese sentido, Restuccia rescata el trabajo en conjunto realizada con el banco estatal. “Lo hemos hecho ya en el pasado con los bonos verdes. El BancoEstado fue uno de los primeros en lanzar un bono verde como banco”, indica, por lo que tiene sentido que la compañía avanzara en esa misma línea con la llamada “economía azul”.
“Chile tiene una extensión marina enorme”, enfatiza el profesional, sumado a un foco relevante de biodiversidad y un espacio relevante en materias de impacto relacionado con los mares, como la desalinización para energía. “Todos estos temas están moviendo recursos muy importantes en Chile”, señala el ejecutivo.
A futuro, acota Restuccia, “es fundamental que esto siga”. El marco que desarrolló el año pasado BancoEstado para colocar su bono sirve como benchmark interno y como señal para el resto de la industria. Así, el profesional espera que esto pueda inspirar a otros bancos a seguir la misma senda. “Esta es la apertura de una nueva arista de financiación hacia el mundo marino”, comenta.













