Un nuevo estudio de Clearwater Analytics “GenAI and the Data Divide” revela cómo la inteligencia artificial (IA) está redefiniendo la interacción entre los inversores institucionales y sus gestoras de activos. El informe, que abarca a gestoras de seguros, hedge funds, especialistas en mercados privados y gestores generales, señala que el 100% de los encuestados ha detectado un aumento en las consultas de los clientes sobre el uso de la IA. Más de dos quintas partes (43%) de las gestoras afirman que entre un 25% y un 50% de sus clientes preguntan cómo emplean esta tecnología, mientras que un 40% indica que lo investiga entre el 10% y el 24% de su base de clientes.
Los participantes en el estudio coinciden en que los inversores y asignadores institucionales examinan cada vez más cómo integran la IA las gestoras de fondos, mostrando mayor disposición a invertir en firmas que destinan un presupuesto significativo a la investigación e implementación de esta tecnología. Más de un tercio (34%) prevé que esta tendencia aumente de forma drástica en los próximos tres años, y un 57% cree que aumentará levemente. Menos de uno de cada diez (9%) considera que se mantendrá igual.
La investigación revela una valoración muy positiva por parte de los clientes sobre la implantación de la IA en las gestoras: el 85% de los encuestados afirma que la percepción de sus inversores sobre el uso de la IA es positiva, y otro 10% señala que es muy positiva. Asimismo, las gestoras muestran confianza en sus capacidades frente a la competencia. Más de una de cada diez (13%) asegura estar más avanzada en IA que otras firmas, el 71% considera que está bastante avanzada, el 15% cree que se encuentra en un nivel similar y solo un 2% admite estar rezagada.
Al ser preguntados por las áreas donde el uso de la IA resulta más crucial para sus clientes, la mayoría de los gestores sitúa la gobernanza de datos, la precisión y la seguridad empresarial como aspectos prioritarios, por delante de la automatización y la intervención humana. Como muestra de hasta qué punto se ha consolidado la IA en la industria, el 91% de los encuestados considera importante para su negocio la IA agéntica —agentes autónomos capaces de ejecutar tareas complejas de múltiples pasos con una intervención humana mínima— y un 2% la califica de crítica.
En cuanto a los ámbitos donde la IA ha generado un mayor impacto positivo en la relación con el cliente, las gestoras destacan el soporte basado en IA, las herramientas de preguntas y respuestas, y la comunicación e informes automatizados. Los encuestados señalan también la personalización a gran escala, la mejora en la transparencia y la rapidez, así como el análisis de sentimiento.
En opinión de Souvik Das, CTO de Clearwater Analytics,“la IA está transformando la relación entre el cliente y el gestor, pasando de una interacción periódica centrada en el producto a una alianza continua y rica en datos, donde la transparencia, la personalización y una capacidad analítica demostrable son clave para captar y retener mandatos institucionales. «La tecnología ya no se limita a mejorar la rentabilidad; está redefiniendo lo que significa prestar un buen servicio. Los inversores institucionales exigen análisis en tiempo real, soluciones a medida y decisiones explicables, lo que eleva el listón para todo el sector”, concluye.
La historia bursátil del mundo está llena de episodios que convirtieron al otoño en sinónimo de riesgo: 1929, 1987, 1997, 2001 y 2008 son algunos ejemplos de años que dejaron algunas de las jornadas y periodos más violentos en estos mercados.
Septiembre es, estadísticamente, el peor mes para las acciones estadounidenses, mientras octubre concentra varios de los mayores desplomes de la historia. Lo anterior es relevante porque en 2026, el calendario vuelve a encontrar un mercado altamente valorado, concentrado en tecnología y enfrentado a nuevas presiones sobre tasas, inflación y geopolítica. Si bien, no hay nada escrito y nadie puede adivinar el futuro, siempre es importante recordar las lecciones de la historia.
Es un hecho, Wall Street está a punto de entrar en uno de los periodos del año que más respeto despierta entre los inversionistas, todo o nada puede pasar.
No porque septiembre u octubre tengan, por sí mismos, el poder de provocar una crisis. La historia financiera no funciona con calendarios. Pero existe una coincidencia difícil de ignorar: algunos de los mayores episodios de destrucción de riqueza bursátil de la era moderna ocurrieron precisamente durante estos dos meses.
El antecedente más famoso es octubre de 1929. Pero después llegaron octubre de 1987, octubre de 1997, septiembre de 2001 y el dramático septiembre-octubre de 2008. Son episodios diferentes, provocados por problemas distintos, pero todos dejaron una misma enseñanza para los administradores de activos: cuando un mercado llega a una zona de elevada confianza, apalancamiento, concentración o valoración, cualquier catalizador puede convertir una corrección en una crisis.
Septiembre no es superstición, es el peor mes del calendario; octubre, el mes de los sustos
Los datos respaldan parcialmente la mala reputación del mes. El S&P 500 ha registrado históricamente en septiembre un rendimiento promedio negativo cercano a 1%, y es el mes con el peor comportamiento promedio del año. Datos de S&P Dow Jones Indices muestran que, desde 1928, septiembre registra un rendimiento promedio de aproximadamente -1,03% y sólo termina con ganancias en alrededor de 44,7% de las ocasiones.
Datos más recientes apuntan en la misma dirección. Para el periodo largo analizado por Dow Jones Market Data, tanto el S&P 500 como el Dow Jones Industrial Average pierden en promedio alrededor de 1,1% en septiembre, mientras el Nasdaq Composite registra una caída promedio cercana a 0,8%.
La estadística no significa que septiembre vaya a ser negativo cada año. De hecho, el mercado puede subir con fuerza durante el mes. Lo que significa es que, estadísticamente, la distribución de resultados es menos favorable que en otros meses. Y aquí aparece la primera diferencia importante entre septiembre y octubre.
Octubre tiene peor reputación, pero septiembre suele ser peor en términos de rendimiento promedio. Octubre es, sobre todo, el mes de los grandes sustos. Cboe ha señalado que octubre ha mostrado históricamente los mayores niveles de volatilidad mensual del S&P 500, aunque buena parte de esa característica está influida por episodios extraordinarios como 1987 y 2008.
En otras palabras: septiembre tiende a castigar más el rendimiento; octubre tiene una mayor asociación histórica con movimientos extremos.
1929: el otoño que cambió para siempre la historia financiera
El primer gran capítulo comenzó incluso antes de octubre. Durante los años veinte, la especulación llevó al Dow Jones Industrial Average desde 63 puntos en agosto de 1921 hasta 381 en septiembre de 1929, un incremento de aproximadamente seis veces en ocho años. El mercado llegó a niveles que parecían justificar la idea de que había entrado en una nueva era de prosperidad permanente.
Pero la realidad fue muy distinta; después del máximo de septiembre comenzaron las señales de deterioro. El 28 de octubre de 1929, el llamado Black Monday, el Dow perdió casi 13%. Un día después, el Black Tuesday, volvió a desplomarse casi 12%. Para mediados de noviembre, el Dow había perdido prácticamente la mitad de su valor desde el máximo.
Pero el verdadero impacto fue mucho mayor que el desplome bursátil; la caída deterioró los balances de bancos y empresas, provocó contracción del crédito y terminó formando parte del proceso que desembocó en la histórica Gran Depresión, la peor contracción económica estadounidense del siglo XX, que se prolongó de 1929 a 1941.
Una precisión histórica es importante: 1929 no provocó por sí solo la Gran Depresión. El crash fue el detonante financiero de un proceso mucho más amplio en el que intervinieron la contracción monetaria, problemas bancarios, deflación, caída del comercio internacional y otros factores.
1987: cuando el Dow perdió 22,6% en un solo día
Casi seis décadas después, octubre volvió a convertirse en sinónimo de pánico. Fue el 19 de octubre de 1987, Black Monday, el Dow Jones se desplomó 508,32 puntos, equivalentes a 22,61%, la mayor caída porcentual de su historia en una sola sesión.
El dato resulta todavía impresionante: el desplome superó ampliamente el récord de 12,8% registrado el 28 de octubre de 1929. La destrucción de riqueza fue devastadora, más de 500.000 millones de dólares de capitalización bursátil desaparecieron de la Bolsa de Nueva York en aquella jornada, mientras se negociaron 604,33 millones de acciones, aproximadamente tres veces el promedio diario de entonces.
Pero 1987 dejó otra enseñanza fundamental: un mercado puede sufrir un desplome extraordinario sin necesariamente desencadenar una depresión económica. La Reserva Federal reaccionó proporcionando liquidez al sistema financiero y los mercados comenzaron posteriormente a estabilizarse.
También nació una de las herramientas que hoy forman parte de la infraestructura de los mercados: los circuit breakers, mecanismos diseñados para detener temporalmente las operaciones cuando las caídas alcanzan determinados umbrales.
1997: la crisis asiática llega a Wall Street
Diez años después, octubre volvió a demostrar que una crisis puede viajar rápidamente de una región gracias a una nueva era, la era de la globalización. El 27 de octubre de 1997, en plena crisis financiera asiática, el Dow perdió 554,26 puntos, equivalentes a 7,2%, después de que el desplome de las bolsas asiáticas aumentara el temor sobre el crecimiento mundial y las ganancias de las empresas estadounidenses.
El episodio fue particularmente relevante para la evolución de la infraestructura financiera; por primera vez desde su creación, los circuit breakers fueron activados en Wall Street. El mercado tuvo que detener temporalmente las operaciones y posteriormente cerrar antes de su horario habitual. La jornada demostró que la globalización financiera había cambiado una característica fundamental del mercado: un shock localizado podía transmitirse en cuestión de horas a otros continentes.
2001: septiembre y el regreso del miedo
El siguiente gran episodio histórico tuvo lugar precisamente en septiembre; después de los atentados del 11 de ese mismo mes los mercados estadounidenses permanecieron cerrados durante cuatro sesiones. Cuando Wall Street reabrió el 17 de septiembre de 2001, el Dow Jones perdió aproximadamente 7%, mientras el S&P 500 cayó alrededor de 5% y el Nasdaq cerca de 6.8%. El Dow llegó a perder cerca de 679 puntos durante la jornada, entonces su mayor caída en puntos en una sola sesión.
No fue simplemente una reacción emocional. El mercado ya venía debilitado por el estallido de la burbuja tecnológica y por el deterioro de la economía estadounidense, septiembre simplemente concentró el shock.
2008: cuando septiembre dejó de ser un mes y se convirtió en una crisis
El episodio más relevante para los inversionistas actuales quizá sea el de 2008; el 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers solicitó protección por bancarrota. La Reserva Federal ha descrito aquel momento como un punto de inflexión que provocó una retirada masiva de los inversionistas de activos de riesgo y una pérdida de liquidez en los mercados de financiamiento de corto plazo.
Pero la crisis no terminó con Lehman; Fannie Mae y Freddie Mac habían sido colocadas bajo tutela gubernamental, AIG enfrentaba una crisis de liquidez y el mercado de fondos del mercado monetario comenzó a experimentar fuertes retiros después de que un fondo rompiera la barrera de un dólar por participación.
Durante septiembre y octubre, la venta masiva se extendió prácticamente por todo el sistema financiero; octubre de 2008 terminó con una caída mensual del S&P 500 cercana a 16,9%, colocándose entre los peores meses de la historia del índice. El mercado ya no estaba reaccionando simplemente a una mala noticia corporativa, estaba descontando la posibilidad de una crisis sistémica del crédito.
Esa quizás sea la principal diferencia entre un crash bursátil y una crisis financiera: el primero destruye valor de mercado; el segundo puede paralizar simultáneamente el crédito, el sistema bancario y la economía real.
El patrón existe, pero no es una profecía
Para los administradores de portafolios, probablemente la conclusión más importante sea también la menos espectacular: septiembre y octubre no tienen una maldición financiera.
De hecho, octubre suele terminar con rendimientos positivos más veces de lo que su reputación sugiere. Entre 1950 y 2024, el S&P 500 terminó octubre con ganancias aproximadamente 59% de las veces, con un rendimiento promedio cercano a 0,85%. El problema es la magnitud de los episodios extremos.
Octubre incluye tres de los peores meses de la historia del S&P 500: octubre de 1987 (-21,8%), octubre de 1929 (-19,9%) y octubre de 2008 (-16,9%). Es decir, octubre no necesariamente cae más que otros meses; simplemente tiene una extraordinaria capacidad para aparecer en los libros de historia cuando las cosas salen mal.
Por eso, utilizar el calendario como una señal automática de venta sería un error. Pero utilizarlo como un recordatorio para revisar riesgos puede ser una decisión racional porque ahora llegar llegamos al al otoño con sus propias vulnerabilidades y es cuando la comparación histórica adquiere relevancia.
Wall Street termina agosto con ganancias: el Dow avanzaba alrededor de 2,1% en el mes, el S&P 500 3% y el Nasdaq 4,1%, según los datos más recientes. Pero detrás de esa fortaleza existe un mercado particularmente sensible a las expectativas sobre inteligencia artificial, tasas de interés y crecimiento; al mismo tiempo, el escenario macroeconómico acaba de complicarse.
Por otra parte, pero no menos relevante, las tensiones militares entre Estados Unidos e Irán elevaron el precio del petróleo por encima de los 90 dólares por barril en algunos momentos, mientras los rendimientos de los bonos globales aumentaron y el mercado comenzó a descontar una mayor probabilidad de un incremento de tasas por parte de la Reserva Federal en septiembre.
La reunión del FOMC está programada para los días 15 y 16 de septiembre, por lo que el mercado entrará al mes con uno de sus principales catalizadores exactamente dentro del periodo históricamente más débil para las acciones, la combinación resulta especialmente relevante para las gestoras de activos.
Un mercado concentrado en unas cuantas compañías tecnológicas puede parecer sólido mientras los inversionistas continúen pagando múltiplos elevados por crecimiento futuro. Pero si cambian simultáneamente las expectativas sobre tasas, inflación, crecimiento o rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial, la misma concentración que impulsa al mercado durante las fases alcistas puede amplificar las pérdidas durante una fase de corrección.
A eso se suma el crecimiento de estrategias apalancadas y productos derivados. En 2026, por ejemplo, el número de ETF de una sola acción con posiciones apalancadas o inversas se ha multiplicado de manera extraordinaria, aumentando la velocidad con la que determinados movimientos pueden transmitirse entre acciones y productos derivados.
La verdadera lección para fondos y wealth management
Para los gestores de fondos, family offices y administradores de patrimonio, la lección de septiembre y octubre no es salir del mercado, es preguntarse qué ocurriría con una cartera si el escenario cambia rápidamente.
Las lecciones de la historia sirven precisamente para eso: 1929 enseñó el peligro del apalancamiento y de las burbujas especulativas; 1987 mostró que los mecanismos automáticos de negociación pueden amplificar movimientos extremos y que la liquidez de un mercado puede desaparecer mucho más rápido de lo previsto; 1997 confirmó que los shocks financieros se transmiten globalmente; 2001 mostró cómo un shock geopolítico puede golpear a un mercado que ya viene debilitado, y 2008 dejó quizá la lección más importante para los inversionistas institucionales: el verdadero riesgo no está solamente en que caigan las acciones, sino en que desaparezca simultáneamente la liquidez de varios mercados.
Por eso, cuando septiembre de 2026 ha iniciado, la historia no está diciendo que Wall Street necesariamente vaya a caer, pero sí dice algo más útil para un inversionista profesional: cuando las valoraciones son elevadas, las posiciones están concentradas y el costo del dinero vuelve a ser una variable de mercado, conviene entrar al otoño preguntándose no cuánto más puede subir una cartera, sino cuánto puede perder si la historia decide repetirse.
Porque septiembre no provoca los crashes, pero la historia demuestra que cuando un mercado llega vulnerable al otoño, septiembre y octubre han sido capaces de convertir una grieta en una fractura.
Foto cedidaEn la imagen, de izquierda a derecha: Gonzalo Rodríguez-Fraile, Renato Peñafiel, Ana Peñafiel, Alberto Rodríguez-Fraile y Fernando Salinas.
A&G continúa su expansión en Latinoamérica con la creación de Values Corp, un nuevo negocio en Chile, junto a exejecutivos de Grupo Security. Se prevé que la nueva firma comience a prestar servicios de gestión de patrimonio a empresas y familias en el primer semestre de 2027 a través de Values Corp A&G Wealth Solutions. Esta nueva alianza llega después de que Renato Peñafiel, junto a otros exsocios y ejecutivos de Grupo Security, se incorporaran al accionariado de A&G en mayo de este año.
Peñafiel cofundó y presidió Grupo Security desde 2022 hasta su venta a Banco BICE en 2024, en una operación valorada en 3.130 millones de dóalres. Este movimiento se enmarca dentro del crecimiento reciente de A&G que, a principios de 2026, dio entrada a algunos de los family offices más relevantes de España y Latinoamérica.
Alberto Rodríguez-Fraile, presidente y fundador de A&G, señaló: “Contamos con los mejores socios locales, con gran experiencia en la región, que comparten nuestros valores, entienden esta industria como lo hacemos nosotros. Esta nueva alianza contribuirá a la internacionalización de A&G y sumará nuevas oportunidades de inversión para nuestros clientes en España”. Asimismo, añadió que en la firma “creemos en Chile y en las oportunidades de inversión que ofrece. Values Corp nace con la convicción de que existe espacio en nuestro país para desarrollar una propuesta financiera independiente, flexible y cercana, que combine un profundo conocimiento del mercado local con la experiencia y visión internacional de A&G”.
Harvard University Press, la editorial universitaria de Harvard, publicará el 17 de noviembre de 2026 «Antitrust and the Age of Asset Management», del académico Andrew P. McLean. El libro llega en un momento en que la consolidación empresarial vuelve a estar en el centro de la agenda económica de Estados Unidos, con casos como la fusión entre Paramount y Warner Bros. Discovery o la demanda antitrust en curso contra Live Nation.
Según distintos estudios citados en el libro, desde fines de los años 90 la concentración aumentó en más de las tres cuartas partes de las industrias del país y las firmas líderes de cada sector triplicaron su participación de mercado. La literatura especializada -señala el autor- suele explicar ese fenómeno por la globalización, el cambio tecnológico o una política de competencia permisiva. McLean sostiene que a esa lista le falta un factor central: el rol de los grandes gestores de activos.
De J.P. Morgan a BlackRock
El libro abre con una escena de 1885: a bordo de su yate, el banquero J.P. Morgan logra que los directivos de dos ferrocarriles rivales acuerden dejar de competir entre sí, en el episodio conocido como el «Corsair Pact». McLean recupera ese antecedente y el concepto de «capitalismo financiero» que Rudolf Hilferding acuñó para describir la fusión entre banca e industria a comienzos del siglo XX. «Hoy son las gestoras de activos las que empujan a los mercados lejos de la competencia y hacia la consolidación», plantea el autor.
El libro pone cifras a esa transformación. Los quinientos mayores gestores de activos del mundo administraban unos 80 billones (trillones según la nomenclatura anglosajona) de dólares en 2014, cuando el entonces economista jefe del Banco de Inglaterra, Andy Haldane, ya hablaba de una industria de gestión de activos que había alcanzado su madurez. Hoy esa cifra ronda los 140 trillones , concentrados en su mayor parte entre los veinte mayores actores del sector.
Private equity y «roll-ups»
Un primer eje del libro es el private equity. El autor recuerda que firmas como Blackstone, Carlyle y KKR administran en conjunto una porción significativa de los cerca de 3 billones (trillones según la nomenclatura anglosajona) de dólares que el sector gestiona en compañías privadas estadounidenses, y que las empresas de sus carteras emplean a más de dos millones de personas. McLean centra su crítica en la estrategia de «roll-up» o «buy-and-build«: la adquisición sucesiva de numerosas compañías de un mismo sector —desde clínicas veterinarias hasta casas funerarias y centros de salud— para consolidar mercados fragmentados y reducir la competencia. El libro dedica particular atención al sector salud, donde considera que esta dinámica ya derivó en precios más altos, peor calidad de atención, condiciones laborales más precarias para el personal y, en algunos casos, el cierre de hospitales y centros de salud.
La «tenencia horizontal» de los fondos indexados
El segundo eje es la indexación pasiva. Citando estudios como el del economista político Jan Fichtner (2017), el libro recuerda que BlackRock, Vanguard y State Street son, en conjunto, el principal accionista de al menos el 40% de las empresas cotizantes en EE.UU. y del 88% de las que integran el S&P 500. El ejemplo que usa McLean es el de la industria aérea: si un gestor como BlackRock tiene participación en todas las grandes aerolíneas, una de ellas puede ganar mercado bajando tarifas, pero eso no beneficia al accionista, que preferiría que los precios se mantuvieran altos en el conjunto del sector con independencia de cómo se reparta la torta entre las compañías. Esa lógica, sostiene el libro con evidencia empírica también en banca y agricultura, debilita el incentivo de cada empresa a competir agresivamente.
El autor atribuye la falta de respuesta regulatoria a que, desde fines de los años 70, la política antitrust estadounidense adoptó como único objetivo el «bienestar del consumidor», un criterio centrado en la eficiencia de precios que —sostiene— no tiene herramientas conceptuales para captar la influencia del sector financiero sobre la economía real. Frente a ese diagnóstico, propone dos reformas legislativas: la «Preventing Private Equity Consolidation Act«, que impediría a una gestora de private equity controlar más del 30% de un mercado, y la «Capping Equity Capital Act«, que limitaría al 1% del valor total del S&P 500 (unos 580.000 millones de dólares al valor actual) el capital accionario que un mismo inversor puede mantener en el mercado estadounidense.
El libro reconoce que la administración Biden marcó una excepción al intervenir puntualmente contra algunas adquisiciones de private equity, pero subraya que la tenencia horizontal de los fondos indexados no enfrentó, hasta ahora, ninguna acción regulatoria federal. Sus conclusiones cierran con una reflexión sobre el escenario post-2024, tras la derrota electoral de Biden y el regreso de Donald Trump a la presidencia.
Según el historiador Richard R. John, de la Universidad de Columbia, este texto representa una hoja de ruta hacia «un futuro más innovador, equitativo y sostenible».
Invesco, una de las principales gestoras de inversión independientes a nivel mundial, ha incorporado a Saúl Santamaría para reforzar su equipo comercial y ampliar la cobertura de su negocio de ETFs en Latinoamérica y en el mercado offshorede Estados Unidos.
Con esta incorporación, Invesco refuerza su compromiso con estos mercados y su apuesta por estar cada vez más cerca de sus clientes y socios de distribución en la región. En su nuevo cargo, Santamaría trabajará estrechamente con clientes institucionales, distribuidores y redes de intermediación, contribuyendo al desarrollo de relaciones estratégicas y a la expansión de la plataforma de ETFs de Invesco.
Esta apuesta se produce en un contexto de creciente interés por los ETFs como herramientas eficientes, transparentes y flexibles para la construcción de carteras. En los últimos años, Invesco ha experimentado un fuerte crecimiento en este segmento y a cuenta con más de 20.000 millones de dólares en activos bajo gestión en ETFs en Latinoamérica y US Offshore, consolidándose como uno de los principales proveedores en ambos mercados.
Santamaría cuenta con 20 años de experiencia internacional en la industria de gestión de activos, con una trayectoria centrada en la distribución de fondos y el desarrollo de negocio en Latinoamérica y US Offshore. Antes de incorporarse a Invesco, fue Head of Distribution para US Offshore en Goldman Sachs Asset Management, donde lideró la estrategia comercial para este mercado. Anteriormente, ocupó posiciones de responsabilidad en Compass Group, Carmignac y Amundi, donde desempeñó distintos cargos de dirección comercial para Latinoamérica, incluyendo la apertura de la oficina de Amundi en México y la gestión del negocio de distribución regional. Inició su carrera profesional en Société Générale Asset Management (SGAM) en París.
Es licenciado en Finanzas y Relaciones Internacionales por la Universidad Externado de Colombia y posee un Máster en Ciencias de la Gestión por NEOMA Business School en Francia. Habla español, inglés, francés y portugués.
Santamaría reportará a Laure Peyranne, responsable de ETFs para Iberia, Latinoamérica y el mercado offshore de Estados Unidos. Peyranne señaló que la incorporación de Santamaría «refuerza nuestro compromiso con estos mercados y nos permitirá seguir estando cada vez más cerca de nuestros clientes. Su amplia experiencia internacional en distribución, su profundo conocimiento de Latinoamérica y US Offshore y su trayectoria serán fundamentales para continuar desarrollando nuestro negocio de ETFs. Queremos seguir entendiendo de cerca las necesidades de nuestros clientes y ofrecerles el mejor servicio, así como soluciones de inversión innovadoras, eficientes y orientadas a la construcción de carteras».
Por su parte, Íñigo Escudero, Country Head de Invesco para Southern Europe, Latinoamérica y US Offshore, subraya que “el apoyo de Saúl, el liderazgo de Laure y las capacidades e infraestructura que tenemos en Europa y Estados Unidos nos permitirán seguir ampliando nuestra presencia en unos mercados con un enorme potencial de desarrollo. Nuestra capacidad para combinar gestión activa, ETFs y soluciones de inversión especializadas nos sitúa en una posición privilegiada para responder a las necesidades de nuestros clientes”.
Con la incorporación de Saul Santamaría, la oficina de Invesco en Madrid contará con 22 personas. La región Southern Europe, Latinoamérica y US Offshore cuenta en total con más de 100.000 millones de dólares a 31 de julio de activos bajo gestión.
CC-BY-SA-2.0, FlickrAndrea Rossi, consejero delegado de M&G plc, matriz de M&G Investments
En un mercado caracterizado por la complejidad macroeconómica, M&G plc ha demostrado la solidez y resiliencia de su modelo de negocio al registrar su mejor resultado semestral en siete años, consolidando una profunda y exitosa transformación hacia un perfil operativo de bajo consumo de capital. A este respecto, Andrea Rossi, Consejero Delegado del Grupo, ha señalado: «El negocio está registrando un sólido desempeño, con un beneficio operativo ajustado de 435 millones de libras [504,6 millones de euros], un 15 % más en tasa interanual, lo que representa nuestro mejor resultado en un primer semestre desde nuestra salida a bolsa en 2019. Continuamos ejecutando nuestra estrategia, orientando con éxito al Grupo hacia ganancias de alta calidad y bajo consumo de capital (capital-light), que ahora representan el 80 % del beneficio operativo ajustado total».
Este robusto desempeño se sustenta en unos hitos operativos durante el primer semestre de 2026 que evidencian el acierto de la estrategia corporativa. A pesar de la volatilidad del entorno, la firma ha captado entradas netas en su negocio abierto por valor de 2.400 millones de libras [2.784 millones de euros], un logro respaldado principalmente por M&G Investments, la división de Asset Management, que atrajo suscripciones netas de clientes externos por valor de 2.200 millones de libras [2.552 millones de euros]. Desde la firma reportan que los números han sido positivos tanto desde el canal minorista como en el institucional, apoyado en su expansión en el Reino Unido e internacionalmente.
Al mismo tiempo, M&G ha reforzado la diversificación de esta división al elevar los activos bajo gestión y administración de clientes externos hasta los 189.000 millones de libras [219.240 millones de euros] —lo que equivale al 53 % de los activos bajo gestión totales del segmento—, de los cuales 110.000 millones de libras [127.600 millones de euros] provienen de inversores internacionales. Este dinamismo comercial se tradujo además en una aportación de 13 millones de libras [15,08 millones de euros] en nuevos ingresos netos anualizados dentro de Asset Management, donde el interés de los inversores por las soluciones de alto valor —especialmente en mercados privados, que registraron entradas netas de 1.300 millones de libras [1.508 millones de euros] y alcanzaron un patrimonio de 83.000 millones de libras [96.320 millones de euros]— sigue actuando como un pilar estratégico de crecimiento.
Para contextualizar estos sólidos flujos de capital, Rossi añadió que «las entradas netas de 2.400 millones de libras [2.784 millones de euros] en el negocio abierto reflejan la amplitud y fortaleza de nuestra oferta. Asset Management aportó 2.200 millones de libras [2.552 millones de euros] de entradas netas de clientes externos, de los cuales 700 millones de libras [812 millones de euros] se canalizaron a través de nuestra alianza estratégica con Dai-ichi Life Group«. Este éxito comercial no solo consolida las cifras actuales, sino que acelera el cambio estructural de la firma. En esta línea, el directivo profundiza en la evolución del grupo al afirmar: «M&G continúa creciendo y transformándose, convirtiéndose en un negocio más diversificado, eficiente y con menor intensidad de capital. Con una estrategia clara, una ejecución disciplinada y los recursos adecuados, confío en nuestras perspectivas para la segunda mitad de 2026 y en nuestra capacidad para ofrecer valor sostenible a largo plazo a nuestros clientes, socios y accionistas».
Manteniendo el plan establecido
De cara al futuro, desde la firma han afirmado que consideran estar en una posición privilegiada para prolongar este impulso financiero, apoyándose en sus ventajas competitivas en mercados con crecimiento estructural. La hoja de ruta de la compañía se enfoca firmemente en preservar su solidez financiera, simplificar la organización e impulsar un crecimiento rentable. En términos de rentabilidad, la entidad reitera su compromiso de lograr un crecimiento anual medio del beneficio operativo ajustado antes de impuestos (AOP) de al menos el 5 % para el trienio 2025-2027.
Gracias a la buena marcha del negocio en lo que va de año, la dirección prevé cerrar el ejercicio 2026 con un incremento de doble dígito bajo en el AOP sobre una base anual completa.
Paralelamente, el grupo avanza hacia su objetivo de eficiencia operativo tras registrar una ratio de costes sobre ingresos de 73 % en el primer semestre, con la expectativa de seguir mejorándola en la segunda mitad del año para acercarse a su objetivo del 70%. Asimismo, la entidad confirma que marcha a un ritmo óptimo para cumplir su meta de generación operativa de capital acumulada de 2.700 millones de libras [3.132 millones de euros] para el periodo 2025-2027.
Después de mucha espera, muchas dudas y un proceso de consulta que recibió la visión de la industria en lo que muchos apuntan como uno de los mayores cambios que ha vivido el sistema de pensiones privado en Chile, la Superintendencia de Pensiones publicó el régimen de inversión de los fondos generacionales. Con esto, el país está más cerca de cambiar su actual diseño de multifondos a uno de fondos generacionales. Y de momento, la industria de gestores local ve con buenos ojos las modificaciones que se implementaron respecto al proyecto en consulta.
Luego de que la Superintendencia informara las medidas, con los cambios realizados tras el proceso de consulta, las primeras impresiones son, en general, relativamente positivas. Si bien los equipos de las AFPs –y de quienes están evaluando entrar al negocio– están macerando actualmente los parámetros del régimen y sus alcances, hay una valoración por lo que anunció el regulador.
“Ya se publicó el régimen de inversión y esto es muy importante, porque va a definir la manera en la que vamos a implementar los fondos generacionales, uno de los cambios más relevantes del sistema de pensiones chileno”, recalcó Martín Mujica, gerente general de AFP Cuprum, invitando a afiliados y otros interesados a participar en un webinar explicativo esta semana.
“Probablemente es el cambio más profundo que tiene la reforma, porque aquí lo que hace es cambiar completamente las estrategias de inversión de las carteras de los fondos de pensiones”, dijo el presidente de la Asociación de AFP de Chile, León Fernández de Castro, unos días antes de la publicación del régimen, agregando que el mayor desafío “es que la implementación de la reforma salga impecable”.
La visión de la industria
Ahora, documento en mano, el ejecutivo dijo a la prensa local que, “en general, hay una mejora importante en el diseño, permitiendo mayor flexibilidad para establecer las estrategias de inversión de las administradoras”.
En esa línea, Fernández de Castro destacó que, “al disminuir rigideces se deja más espacio a la diferenciación de carteras, para que cada AFP pueda competir, innovar y buscar la mejor rentabilidad en beneficio del ahorro de sus afiliados”.
Por su parte, Renzo Vercelli, gerente general AFP Capital, hizo hincapié en el rol que ha jugado el regulador en el proceso. “Este fue un proceso donde la Superintendencia de Pensiones escuchó activamente a la industria”, señaló en una declaración pública, agregando que varias de las sugerencias que propusieron –en base a análisis propios, la visión de SURA Asset Management y el trabajo con firmas como JPMorgan, BlackRock y Pimco– fueron consideradas.
El ejecutivo calificó los cambios anunciados como “un buen punto de partida” para la implementación de la reforma. “El nuevo régimen de inversión favorece la simplicidad para los afiliados, permite aspirar a mayores retornos en los ahorros, mantiene la seguridad de éstos y le permite a las AFP gestionarlos con adecuada flexibilidad, innovación financiera, y una buena competencia por mejores retornos”, comentó.
La fintech Fintual –que está evaluando entrar al negocio de gestión de fondos previsionales, pero aún no ha zanjado nada– también celebró la flexibilidad en la normativa nueva. “Frente al texto sometido a consulta, la norma entrega bastante más espacio para construir carteras eficientes y diferenciadas, con mayor flexibilidad para buscar mejores resultados de inversión para los afiliados, y reduce varios riesgos operativos que podían afectar especialmente a una AFP entrante”, indicó el CIO de la firma, Omar Larré.
Premios, castigos y límites
Particularmente, una de las medidas que más tenía a la industria en vilo es el mecanismo de premios y castigos por desempeño con el que las autoridades buscan incentivar a las AFPs. El documento publicado por la Superintendencia contempla carteras de referencia para cada fondo generacional, tanto para definir la asignación estratégica de las distintas clases de activos como para evaluar el desempeño.
El desempeño de cada vehículo, informaron desde el regulador, se evaluará mensualmente sobre un período móvil de 36 meses, comparando su rentabilidad con el bechmark. “Para esto, se establece una banda de desviación en torno a la rentabilidad de la cartera de referencia: si el FG (fondo generacional) tiene un desempeño dentro de la banda no se generan retribuciones ni aportes por parte de la AFP; si obtiene un desempeño superior al límite máximo de la banda, accederá a una retribución; y si está bajo el límite inferior, deberá efectuar un aporte con recursos propios al respectivo FG”, indicaron.
Así, el nuevo régimen contempla una banda de entre 240 y 290 puntos base anuales, que se suma y resta a la rentabilidad de la cartera de referencia para determinar si corresponde la retribución o el aporte por parte de las AFP.
“Uno de los cambios más relevantes es la ampliación de las bandas que determinan cuándo una AFP debe aportar o puede recibir una retribución por desviarse del desempeño de su cartera de referencia. Las bandas permanentes pasan de 60-90 puntos base anuales de la propuesta original a 240-290 puntos base”, destacó Larré.
Además, el nuevo régimen tiene límites generales para categorías de activos y exposiciones, y límites por emisor y por gestor para evitar concentraciones. “En materia de límites generales, incorpora un límite máximo de activos de crecimiento para cada FG que establece la máxima exposición que puede mantener en activos de mayor riesgo y disminuye gradualmente a medida que sus integrantes se acercan al momento del retiro laboral. En este diseño, la reducción gradual del riesgo comienza en un nivel de 95% permitiendo que las y los afiliados más jóvenes dispongan de mayor capacidad para asumir riesgo y recoger las ganancias asociadas a horizontes largos de inversión, capacidad que disminuye al aproximarse la edad de pensión”, explicó la Superintendencia.
Aegon Asset Management (Aegon AM) continúa ampliando su oferta en renta fija alternativa con el lanzamiento de tres fondos que invierten en todo el universo de CLO europeas, desde el segmento AAA hasta títulos con calificación inferior al grado de inversión. Los nuevos fondos, Aegon High Grade CLO, Aegon European CLO y Aegon European CLO Opportunities, ofrecen acceso a oportunidades de inversión en CLO europeos, un mercado en rápida expansión con un tamaño estimado cercano a los 300.000 millones de euros y un atractivo potencial de rentabilidad.
Aegon AM gestiona 23.000 millones de euros en titulizaciones de activos (ABS) y CLO en todo el mundo, lo que incluye más de 4.500 millones de euros en CLO europeas, y cuenta con un equipo de inversión especializado, formado por más de 20 profesionales y respaldado por el equipo europeo de Préstamos Apalancados y el equipo de CLO estadounidenses. Aegon AM también actúa como emisor de CLO en Estados Unidos y Europa, lo que aporta al equipo de inversión en CLO un profundo conocimiento de las carteras de activos subyacentes.
El equipo de inversión lleva invirtiendo en CLO europeas desde 2005, y en CLO estadounidenses desde 1996, y desde 2004 gestiona estrategias de CLO y ABS para clientes externos. Durante todo este tiempo, ninguna de las estrategias de CLO o ABS gestionadas por Aegon AM ha registrado impagos.
Una de las principales características de las CLO es su estructura de tipo de interés variable, que se traduce en un riesgo de duración muy reducido. Esto favorece un perfil de rentabilidad más estable, incluso en entornos de elevada volatilidad de tipos de interés. Además, la infrainversión estructural en esta clase de activos contribuye a mantener ineficiencias de valoración frente al crédito corporativo tradicional que permiten que los inversores se beneficien de diferenciales más atractivos y de unas tasas históricas de impago más bajas.
Detalle de los fondos
Los nuevos fondos se enfocan en CLO europeos, que suelen ofrecer una mayor calidad de crédito que sus equivalentes estadounidenses. Estos instrumentos presentan, por lo general, una menor exposición a los préstamos de peor calidad y menores tasas de deterioro, lo que proporciona una mejor protección frente a caídas y una mayor resiliencia en distintos ciclos de mercado.
El Aegon High Grade CLO invierte en los tramos de mayor calidad de las CLO (AAA y AA). La exposición a títulos AA está limitada al 25 %.
El AegonEuropean CLO invierte en tramos grado de inversión con una calidad crediticia media de A/BBB. El fondo no invierte en CLO con calificación inferior al grado de inversión y se enfoca en exposiciones crediticias de alta calidad.
El Aegon European CLO Opportunities Fund, que solo está disponible para inversores institucionales, se centra en tramos de CLO con calificación inferior al grado de inversión. Esta estrategia invierte en los segmentos de mayor rendimiento del mercado de CLO y ofrece un mayor potencial de rentabilidad mediante exposición a emisiones con calificaciones más bajas.
Los nuevos fondos ofrecen liquidez diaria y están domiciliados en Luxemburgo dentro de una estructura UCITS.
Como afirma Frank Meijer, responsable de Renta Fija Alternativa y Financiación Estructurada en Aegon AM, «consideramos que los CLO europeos ofrecen un perfil de rentabilidad-riesgo muy atractivo, y su naturaleza de tipo de interés variable resulta especialmente interesante en un contexto de potencial volatilidad de tipos de interés. A medida que este mercado ha ido creciendo, hemos podido crear fondos de CLO escalables y diversificados que abarcan todo el espectro de calificaciones crediticias».
«Estos nuevos fondos se apoyan en nuestra experiencia invirtiendo en toda la estructura de capital de las CLO y responden a una clara demanda de los clientes por acceder a soluciones más personalizadas, ya sea para obtener rentas de mayor calidad o para invertir en los tramos inferiores de la estructura de capital con el objetivo de lograr más rentabilidad que la que ofrecen los bonos de alto rendimiento».
Erik den Hertog, responsable del Grupo de Clientes para Europa continental, añade: «Observamos una fuerte demanda de nuestros clientes por soluciones de renta fija alternativa que combinen diversificación con un atractivo potencial de generación de rentas. Los nuevos fondos ofrecen acceso específico al mercado europeo de CLO y permiten que los clientes puedan aprovechar oportunidades en todo el espectro crediticio, conforme a sus objetivos de inversión. Ayudar a nuestros clientes con esta clase de activos en constante evolución constituye un elemento clave de nuestra estrategia de crecimiento en Europa y otros mercados».
Foto cedidaJavier García de Vinuesa, Country Head para Iberia de Natixis Investment Managers.
Fidelity International («Fidelity»), gestora de activos y de ahorro para la jubilación a nivel global, ha nombrado a Javier García de Vinuesa responsable de Iberia y Latinoamérica, en un momento en que la firma continúa reforzando su negocio en la región.
Javier se incorporará a Fidelity el próximo 14 de septiembre como responsable del negocio de la firma en Iberia y Latinoamérica. Desde su sede en Madrid, liderará el impulso del crecimiento y el estrechamiento de las relaciones con los clientes en la región, y reportará directamente a Cosmo Schinaia, responsable de Europa del Sur y Latinoamérica.
Javier cuenta con más de 25 años de experiencia en gestión de activos y distribución. Llega procedente de Natixis Investment Managers, donde ocupó el cargo de Country Head para Iberia, con responsabilidad sobre los canales institucional, mayorista, banca privada y alianzas estratégicas.
Antes de incorporarse a Natixis, Javier pasó 20 años en Robeco, donde ocupó diversos cargos de liderazgo sénior a nivel regional y global, entre ellos el de responsable global de Distribución Mayorista e Instituciones Financieras Globales. Sus responsabilidades abarcaron Europa, América y Asia, incluidos varios años en Miami, donde fue responsable de Latinoamérica y US Offshore. Anteriormente en su carrera, Javier ocupó cargos sénior en Societe Generale-Lyxor, Merrill Lynch y Banco Santander.
Cosmo Schinaia, responsable de Europa del Sur de Fidelity International, declara: «Estamos encantados de dar la bienvenida a Javier a Fidelity. Iberia y Latinoamérica son mercados importantes para Fidelity International» y añade que «Javier aporta una amplia experiencia en la región y un profundo conocimiento de las necesidades cambiantes de los clientes. Su experiencia será de gran valor a medida que seguimos reforzando nuestra oferta y acercamos más capacidades de Fidelity a los clientes».
Foto cedidaChristophe Younes, director ejecutivo senior en Carmignac.
Carmignac ha inaugurado una nueva oficina en el Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC) tras obtener la autorización de la Autoridad de Servicios Financieros de Dubái (DFSA) para llevar a cabo actividades reguladas. La firma también ha nombrado a Christophe Younes director ejecutivo de Carmignac Middle East Ltd y responsable para Oriente Medio.
Esta iniciativa supone un hito importante en la estrategia de expansión internacional de Carmignac y refuerza su compromiso a largo plazo con la región. El DIFC ofrece un marco normativo sólido, normas jurídicas reconocidas internacionalmente y un entorno empresarial eficiente, lo que lo convierte en un lugar atractivo para las gestoras de activos con una perspectiva estratégica a largo plazo, como Carmignac. La creciente influencia de Dubái como centro financiero, respaldada por la Agenda Económica de Dubái (D33), refuerza aún más su posición como centro regional.
Con sede en Dubái, Christophe Younes contribuirá al desarrollo de la distribución de Carmignac en los Emiratos Árabes Unidos y en el resto de la región, centrándose en reforzar las relaciones con los inversores institucionales y patrimoniales. Contará con el apoyo de un consejo de administración con amplia experiencia, del que forma parte Habib Achkar.
Younes se reincorporó a Carmignac a principios de este año procedente de PIMCO, donde era responsable de la captación de capital para las estrategias de inversión públicas y privadas de la empresa en Francia y Mónaco, trabajando principalmente con bancos privados y family offices. Anteriormente, trabajó durante 10 años en Carmignac, donde comenzó como especialista en productos de renta fija antes de pasar a desempeñar un puesto en el departamento de ventas, encargándose de clientes bancarios e institucionales en toda Francia y Mónaco. Habla con fluidez inglés, francés y árabe. Se licenció en Finanzas por la Universidad de París-Dauphine y cuenta con la certificación CFA.
Habib Achkar trabajó durante más de 30 años en Morgan Stanley, donde ocupó diversos cargos de alta dirección, entre ellos el de responsable de la sala de operaciones de París, director general de Morgan Stanley Arabia Saudí, director general de Morgan Stanley MENA y, finalmente, vicepresidente. Es el fundador de Marcory Advisors Limited y se incorporó al consejo de administración de Carmignac en 2024.
Las capacidades de inversión de Carmignac abarcan un amplio espectro de estrategias: renta variable, renta fija, multiactivos, activos alternativos y mercados privados. Su enfoque basado en una firme convicción le permite estar en una posición idónea para defender los intereses a largo plazo de los clientes de los Emiratos Árabes Unidos y de todo el CCG que buscan carteras diversificadas en un contexto de condiciones de mercado cambiantes.
La decisión de abrir una nueva oficina en los Emiratos Árabes Unidos refleja la confianza de Carmignac en las perspectivas de crecimiento a largo plazo del país y su ambición de establecer colaboraciones duraderas con inversores locales y regionales en uno de los mercados de gestión patrimonial con mayor dinamismo y crecimiento a nivel mundial.
Rose Ouahba, directora general adjunta del grupo y miembro del consejo de administración de Carmignac Gestion Luxembourg y Carmignac Middle East, comenta: «La apertura de una oficina específica en Dubái supone un hito importante en las ambiciones internacionales de Carmignac. Gracias a nuestra amplia experiencia al servicio de bancos privados y clientes institucionales de toda Europa, estamos deseando aportar nuestros conocimientos a los Emiratos Árabes Unidos, al tiempo que aprendemos de las instituciones locales y regionales.
Me complace dar la bienvenida a Christophe de nuevo al equipo. Su experiencia en el asesoramiento a clientes de patrimonio privado a nivel internacional le convierte en la persona idónea para liderar nuestra expansión en este mercado de gran importancia estratégica y en rápida evolución. Su humildad, sus conocimientos técnicos y su pasión por este proyecto han sido una auténtica fuente de inspiración ahora que nos embarcamos en esta nueva etapa».
Christophe Younes añade: «Es un honor para mí dirigir la inauguración de la oficina de Carmignac en Dubái, nuestra primera presencia física en Oriente Medio y la base para el crecimiento a largo plazo en la región. Como uno de los centros financieros más dinámicos y avanzados del mundo, respaldado por una ambiciosa agenda económica, Dubái ofrece a gestores de activos activos, ágiles y con convicciones firmes -como Carmignac- un acceso sin igual a algunos de los inversores más sofisticados y exigentes del mundo. Esperamos poder contribuir de forma significativa al ecosistema de inversión local gracias a nuestros conocimientos, nuestra experiencia y nuestro compromiso con el establecimiento de relaciones duraderas».