El laberinto de Japón: mayor inflación, un yen débil y una política monetaria más dura
| Por Beatriz Zúñiga | 0 Comentarios

En el mercado se observa una reducción de la sobreponderación de los bonos del Estado japonés (a 10 años), lo que refleja el aumento de la inflación interna, la debilidad del yen, los elevados precios de la energía y la trayectoria de endurecimiento gradual de la política monetaria del Banco de Japón (BoJ).
Durante el primer semestre de 2026, la inflación en Japón se ha mantenido en niveles moderados en comparación con años anteriores, oscilando por debajo del objetivo oficial del 2% fijado por el BoJ. De hecho, la institución monetaria revisó su estimación mediana para el IPC subyacente al 2,5% frente al 2,8% estimado anteriormente. Además, el BoJ proyecta que la inflación subyacente rondará el 2,4% en FY27 y el 2,0% en FY28, lo que sugiere un anclaje progresivo en torno al objetivo oficial a largo plazo.
Gestión de la inflación
Según los expertos, esta revisión a la baja se atribuye principalmente al efecto temporal de los subsidios energéticos del gobierno durante los meses de verano, aunque no serán los únicos. “Japón ha anunciado planes para reducir el impuesto al consumo sobre los alimentos del 8% al 1% a partir de abril de 2027, con el objetivo de abordar la preocupación por el coste de la vida en medio de la baja aprobación pública sobre la gestión de la inflación. Aunque persisten los riesgos fiscales, las empresas de comercio minorista y de alimentación y bebidas son las principales beneficiarias”, recuerda Louis Chua, analista de Renta Variable en Asia de Julius Baer.
En una rueda de prensa celebrada la tarde del 27 de julio de 2026, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, anunció que a finales de esta semana se presentará una propuesta de reducción del impuesto al consumo, lo que rebajará el impuesto sobre los productos alimenticios del 8% al 1%, con efecto a partir de abril de 2027. Para ponerlo en contexto,Chua explica que la reducción del impuesto al consumo de alimentos es una promesa electoral clave del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), siendo el coste de la vida una de las principales preocupaciones de los japoneses.
“Según la última encuesta del Yomiuri, solo el 21% de los encuestados aprueba la respuesta del Gobierno a la elevada inflación, mientras que el 71% la desaprueba, lo que podría haber contribuido a la reciente tendencia a la baja en los índices de aprobación del Gobierno. Un proyecto de ley para aprobar las reducciones fiscales se presentará ante la Dieta de Japón tras la conclusión de los debates a nivel bipartidista, a pesar de que la oposición se ha opuesto anteriormente a estos recortes”, señala la experta de Julius Baer.
Política monetaria
Esta preocupación por el nivel de vida en Japón nos lleva directamente a analizar qué está haciendo el BoJ. Aunque mantuvo sin cambios su tipo de interés oficial en la reunión de política monetaria del 30 y 31 de julio, el Informe de Perspectivas incluyó varios elementos hawkish, como las revisiones al alza de sus previsiones de crecimiento del PIB real para los ejercicios 2026 y 2027. Sin embargo, los futuros del bono soberano japonés experimentaron un leve repunte tras la publicación del comunicado y del informe. “En general, los mercados no parecieron convencidos de que el informe aportase la justificación suficiente para descontar subidas adicionales de tipos”, señalan los analistas de BofA.
No obstante,consideran que el hecho de que los mercados asignen una mayor probabilidad a una subida en septiembre dependerá previsiblemente de hasta qué punto la administración Takaichi dé muestras de apoyo a nuevas subidas. En este sentido, el próximo catalizador clave será el Resumen de Opiniones (Summary of Opinions), cuya publicación está prevista para el 10 de agosto, concretamente los comentarios del representante de la Oficina del Gabinete asistente a la reunión.
“Las declaraciones del gobernador Ueda durante la rueda de prensa mostraron un tono algo hawkish. Sus comentarios, señalando que el riesgo de que Japón regrese a la deflación ha disminuido y que recientemente se perciben señales de un aumento significativo en las expectativas de inflación, sugirieron la posibilidad de un ritmo más rápido de subidas de tipos. Como resultado, la probabilidad descontada por el mercado para una subida en la reunión de septiembre ha aumentado”, ha señalado Tomonobu Yamashita, estratega de Tipos de Interés de BofA.
Intervención para frenar la debilidad del yen
Para los expertos de la entidad, una de las claves de esta reunión del BoJ es que hubo ciertos elementos restrictivos, pero no los suficientes para volver a presionar a la baja al USD/JPY después de que el par ya se hubiera visto arrastrado a la baja por la sospecha de intervenciones en el mercado cambiario.
En opinión de Shusuke Yamada, estratega de FX y Tipos de Interés de BofA, persiste el riesgo de una nueva depreciación del yen si no se le pone freno. “Si las autoridades permiten que el USD/JPY repunte al alza, su credibilidad podría verse mermada, elevando el coste de futuras intervenciones más adelante. En nuestra opinión, este es precisamente el momento en que las autoridades deben presionar el USD/JPY a la baja con firmeza y evitar un rápido retorno a la tendencia de debilitamiento del yen. Seguimos pensando que una ruptura consolidada por debajo de los 155 ¥ podría alterar la dinámica de mercado en el USD/JPY. Un movimiento de este tipo podría desencadenar un cambio más amplio en el posicionamiento y en los patrones de flujo que durante mucho tiempo han favorecido la debilidad del yen. A nuestro modo de ver, las autoridades deberían demostrar ahora una clara determinación para defender la divisa”, argumenta Yamada.
De hecho, las autoridades ya han tomado medidas. Según explica Sree Kochugovindan, economista sénior de Aberdeen Investments, se ha producido una intervención coordinada en los mercados de divisas por parte de Japón y Estados Unidos para ayudar a frenar la debilidad del yen. Se trata de la primera intervención coordinada desde 2011 destinada a frenar la apreciación del yen tras el Gran Terremoto del Este de Japón.
“El 30 de julio, en un momento estratégicamente elegido —tras la reunión de política monetaria de la Reserva Federal y antes de la del Banco de Japón (BoJ)—, el Ministerio de Hacienda de Japón (MoF) llevó a cabo una intervención unilateral estimada en entre 8,5 y 10 billones de yenes, mientras que el Banco de la Reserva Federal de Nueva York (Fed de Nueva York) realizó controles de tipos. Esto contribuyó a impulsar una fuerte, aunque solo parcialmente sostenida, subida del yen desde mínimos de varias décadas”, explica. Posteriormente, el 31 de julio, Japón volvió a vender USDJPY, mientras que la Fed de Nueva York vendió EURJPY en nombre del Tesoro de EE. UU. a través de dos operadores estadounidenses
En su opinión, a corto plazo, la combinación del riesgo de intervención, el respaldo de EE.UU. y una postura más restrictiva del Banco de Japón aumenta la probabilidad de que se produzcan nuevas operaciones de cobertura de posiciones cortas en el par USD/JPY, sobre todo teniendo en cuenta el elevado nivel de posiciones especulativas cortas sobre el yen.
“Una nueva apreciación también podría tener repercusiones en otros mercados a medida que se liquiden las operaciones de carry trade. Esto ya se observó en el verano de 2024, cuando un anuncio sorpresa del Banco de Japón provocó una subida del yen. En el caso de los bonos del Estado japonés (JGB), la creciente preocupación por la inflación impulsada por el yen y el aumento de las expectativas de nuevas medidas de endurecimiento por parte del Banco de Japón deberían mantener la presión al alza sobre los rendimientos, especialmente si se reanuda la debilidad del tipo de cambio y se refuerzan los argumentos a favor de una subida de tipos anticipada. Sin embargo, a largo plazo, es poco probable que la intervención por sí sola revierta la tendencia sin una mayor normalización por parte del Banco de Japón y unos diferenciales de tipos más reducidos”, concluye la experta de Aberdeen Investments.








