Singular Bank nombra a Mikel Ochoa director del País Vasco

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Foto cedidaMikel Ochoa, director del País Vasco en Singular Bank.

Singular Bank ha nombrado a Mikel Ochoa nuevo director del País Vasco, en el marco de su estrategia de expansión y refuerzo de su propuesta de valor. Tras su trayectoria en la compañía, este nombramiento reafirma el compromiso de la entidad con el crecimiento del negocio de banca privada en la región y el fortalecimiento de su equipo con perfiles de alta especialización y liderazgo.

Ochoa aporta más de dos décadas de experiencia en el sector financiero, con especial foco en banca privada y asesoramiento patrimonial a clientes de alto patrimonio y familias empresarias. Tras incorporarse a Singular Bank hace un año, previamente desarrolló su carrera en BNP Paribas, donde desempeñó el cargo de Senior Vice President durante seis años. Con anterioridad, ocupó la posición de director de Banca Patrimonial en Banca March, liderando la captación y el asesoramiento de grandes patrimonios en la zona norte, impulsando la colaboración entre las áreas de banca corporativa, institucional y real estate, y participando activamente en la organización y transformación de la delegación regional.

Previamente, desarrolló su carrera como asesor patrimonial en Consulnor donde impulsó la captación y el acompañamiento de clientes en la región. Anteriormente, fue gerente de la Zona Norte y asesor delegado en Farmaconsulting Transacciones, participando en la gestión de equipos comerciales y en la implantación de estrategias para grandes cuentas. Además, ocupó el cargo de delegado comercial en AIRLAN, empresa dedicada a la fabricación y distribución de equipos de climatización industrial.

Ochoa está certificado como European Financial Advisor (EFPA) y es doble titulado en Empresariales e Ingeniería Técnica en Organización y Economía Industrial por las Escuelas Superiores de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao y la Escuela de Ingenieros de Bilbao. Además, cuenta con un Máster en Comercio Exterior e Internacionalización de Empresas por la Cámara de Comercio de Bilbao y un posgrado como Especialista Universitario en Gestión Patrimonial y Banca Privada por la Universidad del País Vasco.

La apuesta de Singular Bank por el crecimiento en el País Vasco se enmarca en los objetivos nacionales de expansión, poniendo énfasis en la cercanía, la especialización y el acompañamiento a familias empresarias y a un tejido empresarial en continua transformación. Tras superar los 17.700 millones de euros en activos gestionados y reforzar su presencia en plazas estratégicas, la entidad impulsa su red de banqueros y centros de asesoramiento para consolidar su liderazgo en banca privada independiente en la región.

José Salgado, director general de Singular Bank, ha señalado: “El nombramiento de Mikel como director del País Vasco refuerza nuestra estrategia de expansión en la región y nuestra vocación de estar cerca de los clientes con soluciones independientes, especializadas y de largo plazo. Su trayectoria, visión y capacidad de liderazgo nos permitirán seguir consolidando el modelo de Singular Bank en una región clave para nuestro desarrollo”.

Absolute return: tecnología y confianza en un mundo hiper competitivo

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Recientemente, tuvimos la suerte de compartir cena y conversación con dos experimentados profesionales en la intersección de ciberseguridad, geopolítica y política, en un evento organizado por Janus Henderson para sus clientes explorando la inteligencia artificial (IA) y sus implicaciones para los mercados actuales.

Al abordar la discusión como inversores de retorno absoluto, lo que más nos interesó no fue simplemente hacia dónde se dirige la innovación de la IA, sino cómo está reconfigurando la dinámica competitiva, la asignación de capital y el riesgo en todos los sectores. La IA ha pasado de ser vista exclusivamente a través de un prisma tecnológico para convertirse en una fuerza estratégica, influyendo en cómo operan los países, cómo las empresas construyen y defienden sus ventajas, y enfatizando dónde los mercados están luchando por mantenerse al día con el cambio rápido.

Mientras la inversión en infraestructura relacionada con la IA se ha acelerado bruscamente (se espera que las siete principales empresas tecnológicas inviertan más de 680 000 millones de dólares estadounidenses en desarrollo e infraestructura de IA en 2026), todavía hay algunas preguntas clave detrás de estos titulares que son de importancia fundamental para cómo podría desarrollarse la historia de la IA en los próximos años. ¿Quién controla estos sistemas? ¿Quién es de confianza para operarlos? ¿Cómo crearán las nuevas formas de dependencia tecnológica oportunidades, así como riesgos, tanto en el lado largo como en el corto para inversores.

La nueva era de la geopolítica de IA

Una de nuestras principales conclusiones fue cómo la competencia geopolítica está configurando profundamente el paisaje de la IA. En particular, la tensión entre EE. UU. y China se ha convertido en una característica definitoria del stack tecnológico global. Es una fuerza activa que determina quién puede construir qué, dónde, y a qué coste.

Una forma útil de pensar sobre esto es separar dónde la IA ya está funcionando bien de dónde todavía está luchando. Hoy en día, la IA funciona de manera extremadamente efectiva en el mundo “cerrado”: software, análisis de datos, codificación y flujos de trabajo digitales. En contraste, sigue siendo mucho menos fiable en el mundo «físico», como la robótica, los vehículos autónomos o la toma de decisiones en el mundo real.

Esa distinción importa para los inversores porque resalta dónde es probable que llegue la disrupción más rápidamente. Los sectores con gran carga de software ya están enfrentando presión competitiva debido al despliegue de varias nuevas herramientas de IA. Mientras tanto, las industrias físicas han experimentado impactos más lentos y desiguales, impulsados por la regulación o preocupaciones sociales sobre la seguridad, en lugar de por capacidades de IA en sí mismas.

La política ahora se sitúa en el centro de este panorama, influyendo en los modelos de negocio y la asignación de capital, y está influenciada por una variedad de factores, desde los controles de exportación y las subvenciones hasta la política industrial y la dependencia exterior. Restringir el acceso a chips avanzados puede ralentizar el progreso en algunas regiones, pero no detiene el despliegue ni el aprendizaje por completo. En la práctica, cambia la ruta tomada y abre la puerta a soluciones innovadoras.

También hay un claro sentido de que diferentes filosofías están en juego. En EE.UU., la mentalidad dominante sigue siendo «primero el modelo»: construir la inteligencia más avanzada posible, después averiguar cómo monetizarla. En China, el instinto está más cerca de «desplegar primero»: tratar la IA como una utilidad y lanzarla a gran escala, iterando rápidamente para reducir los costes y penetrar en los mercados comerciales.

Estos enfoques ofrecen diferentes puntos fuertes y débiles, pero ambos sistemas enfrentan limitaciones vinculantes. En Estados Unidos, hay limitaciones de infraestructura, ya que las redes eléctricas, los sistemas de planificación y los suministros de agua tienen dificultades para seguir el ritmo del crecimiento en la demanda por la expansión de los centros de datos. En China, el acceso al hardware de computación avanzada sigue siendo un impedimento tanto para la evolución como para el despliegue.

Marcos tecnológicos como estrategia: por qué la IA no es una única operación

Otro importante hallazgo fue un cambio hacia pensar en términos de «pilas tecnológicas», en lugar de empresas o productos individuales. Los mercados han tratado comúnmente la IA como una sola operación, donde hemos visto a los inversores aglomerarse en las oportunidades más visibles al mismo tiempo. Pero la IA es un sistema en capas que se extiende desde la infraestructura física en la base hasta las aplicaciones y servicios en la parte superior.

En la base de la estructura se encuentran la energía, los terrenos, la refrigeración y los centros de datos. Por encima de eso vienen las redes, los semiconductores, las plataformas en la nube, los datos y, en última instancia, la distribución en productos y servicios del mundo real. La competencia, los márgenes y los cuellos de botella son muy diferentes en cada capa. Las oportunidades más duraderas, o aquellas más susceptibles al impacto de la IA, podrían no ser las más visibles.

Al mismo tiempo, la competencia dentro de una pila puede ser brutal. Cuando la tecnología se convierte en una mercancía o está fuertemente subvencionada, los márgenes pueden desaparecer muy rápidamente. Comprender dónde se mantiene el valor y dónde se desliza es cada vez más importante. Aprender a través del feedback y reducir los costes pueden ser tan importantes como el brillo técnico. En algunos mercados, ser lo suficientemente bueno o lo suficientemente barato podría competir con tecnologías “de lo mejor de su clase” que son caras y/o lentas de desplegar.

La importancia de la confianza en la IA… y por qué es tan frágil

La confianza puede sonar abstracta, pero en la IA es cada vez más decisiva. En áreas sensibles como las finanzas, la identidad y la seguridad de los datos, la confianza es ya fundamental, influyendo directamente en las decisiones de adquisición, la aprobación regulatoria y la adopción por parte del cliente.

A medida que la IA se integra más en sistemas críticos, la confianza también está moldeando cómo las empresas y los gobiernos enmarcan políticas en torno al riesgo, la jurisdicción, la regulación y la dependencia, reflejando la escala del impacto potencial. Aunque este tipo de fragmentación es ineficiente desde una perspectiva puramente económica, con sistemas duplicados, cadenas de suministro superpuestas y costos más altos, todavía puede ser una respuesta racional donde la resiliencia y la autonomía estratégica importan.

La seguridad se sitúa en el corazón de esta dinámica. Los sistemas de IA avanzados pueden identificar debilidades más rápido que los humanos, aumentando la probabilidad de sustos, casi accidentes y escrutinio alrededor de la resiliencia del sistema. Al mismo tiempo, pueden acelerar la adaptación y la defensa. Iniciativas como el Proyecto Glasswing, donde Anthropic ha proporcionado a las agencias gubernamentales y a organizaciones seleccionadas acceso temprano a sus modelos de Claude IA (Mythos), buscan reforzar la confianza mediante esfuerzos para fortalecer la ciberseguridad y apoyar la adopción por el sector público.

Esto ayuda a explicar por qué los gobiernos están cada vez más dispuestos a pagar más por tecnología confiable, aun cuando existen alternativas más baratas. La confianza se ha convertido en un obstáculo para el acceso. La decisión de Francia de reemplazar Windows con Linux ilustra cómo la dependencia tecnológica ahora se ve como un riesgo tangible. La forma en que las empresas y los gobiernos respondan, a través de la alineación, la política o la regulación, probablemente jugará un papel importante en la configuración de los flujos de capital y la durabilidad de las ventajas competitivas.

Consecuencias para los inversores

El superciclo de la IA ha impulsado los mercados desde 2023, pero la operación se ha tratado a menudo en términos excesivamente binarios: concentrarse en los obvios ganadores de la IA y asumir que los líderes actuales monetizarán automáticamente la demanda del futuro. La gama de posibles resultados se está ampliando. Algunos negocios resultan ser beneficiarios duraderos; otros están enfrentando la desintermediación más rápido (o más lento) de lo esperado. Este es precisamente el tipo de entorno donde las estrategias de absolute return, operando un marco flexible de inversiones largas y cortas, pueden agregar valor posicionándose tanto para los ganadores como para los perdedores de IA.

La clave de esto es separar los relatos sobre IA de las realidades de inversión. Por el lado largo, miramos más allá de las narrativas saturadas, hacia oportunidades persistentes tanto en infraestructuras que respaldan el crecimiento de la IA (energía, agua, datos y servicios críticos) como en beneficiarios más silenciosos donde la IA está impulsando la productividad, compresión de costos y expansión de márgenes. Puede que estas empresas no sean líderes en IA, pero pueden ser beneficiarias netas a medida que la IA se convierte en una mano silenciosa de desinflación en los servicios y la fabricación.

En el lado corto, el enfoque está en áreas donde las valoraciones ya suponen una ejecución impecable, donde las vías de monetización siguen siendo inciertas, o donde las ventajas competitivas se están erosionando. A medida que la IA acelera el ritmo de la disrupción, los mercados pueden volverse ineficientes, creando oportunidades de desajustes de precios para los inversores más ágiles o aquellos capaces de mirar más allá del consenso de la multitud.

A medida que la confianza y las elecciones tecnológicas rediseñan el panorama de la IA, los retornos es más probable que recompensen la selectividad que el simple optimismo. Este es el tipo de entorno en el que las estrategias de absolute return en renta variable pueden sobresalir, navegando la ampliación de la dispersión del mercado al tomar posiciones largas y cortas, con la flexibilidad para adaptarse a un entorno cambiante. La IA no levantará a todos los barcos por igual. A medida que la confianza, la regulación y las arquitecturas tecnológicas fragmentan los mercados, las mayores oportunidades para los inversores pueden estar en distinguir a los beneficiarios genuinos de aquellos cuyas perspectivas se están sobrevalorando.

 

Tribuna de opinión firmada por Luke Newman, Portfolio Manager y Ben Wallace, Portfolio Manager en Janus Henderson Investors. 

Retorno absoluto: confianza y tecnología en un mundo hiper competitivo

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Recientemente, tuvimos la suerte de compartir cena y conversación con dos experimentados profesionales en la intersección de ciberseguridad, geopolítica y política, en un evento organizado por Janus Henderson para sus clientes explorando la inteligencia artificial (IA) y sus implicaciones para los mercados actuales.

Al abordar la discusión como inversores de retorno absoluto, lo que más nos interesó no fue simplemente hacia dónde se dirige la innovación de la IA, sino cómo está reconfigurando la dinámica competitiva, la asignación de capital y el riesgo en todos los sectores. La IA ha pasado de ser vista exclusivamente a través de un prisma tecnológico para convertirse en una fuerza estratégica, influyendo en cómo operan los países, cómo las empresas construyen y defienden sus ventajas, y enfatizando dónde los mercados están luchando por mantenerse al día con el cambio rápido.

Mientras la inversión en infraestructura relacionada con la IA se ha acelerado bruscamente (se espera que las siete principales empresas tecnológicas inviertan más de 680 000 millones de dólares estadounidenses en desarrollo e infraestructura de IA en 2026), todavía hay algunas preguntas clave detrás de estos titulares que son de importancia fundamental para cómo podría desarrollarse la historia de la IA en los próximos años. ¿Quién controla estos sistemas? ¿Quién es de confianza para operarlos? ¿Cómo crearán las nuevas formas de dependencia tecnológica oportunidades, así como riesgos, tanto en el lado largo como en el corto para inversores.

La nueva era de la geopolítica de IA

Una de nuestras principales conclusiones fue cómo la competencia geopolítica está configurando profundamente el paisaje de la IA. En particular, la tensión entre EE. UU. y China se ha convertido en una característica definitoria del stack tecnológico global. Es una fuerza activa que determina quién puede construir qué, dónde, y a qué coste.

Una forma útil de pensar sobre esto es separar dónde la IA ya está funcionando bien de dónde todavía está luchando. Hoy en día, la IA funciona de manera extremadamente efectiva en el mundo “cerrado”: software, análisis de datos, codificación y flujos de trabajo digitales. En contraste, sigue siendo mucho menos fiable en el mundo «físico», como la robótica, los vehículos autónomos o la toma de decisiones en el mundo real.

Esa distinción importa para los inversores porque resalta dónde es probable que llegue la disrupción más rápidamente. Los sectores con gran carga de software ya están enfrentando presión competitiva debido al despliegue de varias nuevas herramientas de IA. Mientras tanto, las industrias físicas han experimentado impactos más lentos y desiguales, impulsados por la regulación o preocupaciones sociales sobre la seguridad, en lugar de por capacidades de IA en sí mismas.

La política ahora se sitúa en el centro de este panorama, influyendo en los modelos de negocio y la asignación de capital, y está influenciada por una variedad de factores, desde los controles de exportación y las subvenciones hasta la política industrial y la dependencia exterior. Restringir el acceso a chips avanzados puede ralentizar el progreso en algunas regiones, pero no detiene el despliegue ni el aprendizaje por completo. En la práctica, cambia la ruta tomada y abre la puerta a soluciones innovadoras.

También hay un claro sentido de que diferentes filosofías están en juego. En EE.UU., la mentalidad dominante sigue siendo «primero el modelo»: construir la inteligencia más avanzada posible, después averiguar cómo monetizarla. En China, el instinto está más cerca de «desplegar primero»: tratar la IA como una utilidad y lanzarla a gran escala, iterando rápidamente para reducir los costes y penetrar en los mercados comerciales.

Estos enfoques ofrecen diferentes puntos fuertes y débiles, pero ambos sistemas enfrentan limitaciones vinculantes. En Estados Unidos, hay limitaciones de infraestructura, ya que las redes eléctricas, los sistemas de planificación y los suministros de agua tienen dificultades para seguir el ritmo del crecimiento en la demanda por la expansión de los centros de datos. En China, el acceso al hardware de computación avanzada sigue siendo un impedimento tanto para la evolución como para el despliegue.

Marcos tecnológicos como estrategia: por qué la IA no es una única operación

Otro importante hallazgo fue un cambio hacia pensar en términos de «pilas tecnológicas», en lugar de empresas o productos individuales. Los mercados han tratado comúnmente la IA como una sola operación, donde hemos visto a los inversores aglomerarse en las oportunidades más visibles al mismo tiempo. Pero la IA es un sistema en capas que se extiende desde la infraestructura física en la base hasta las aplicaciones y servicios en la parte superior.

En la base de la estructura se encuentran la energía, los terrenos, la refrigeración y los centros de datos. Por encima de eso vienen las redes, los semiconductores, las plataformas en la nube, los datos y, en última instancia, la distribución en productos y servicios del mundo real. La competencia, los márgenes y los cuellos de botella son muy diferentes en cada capa. Las oportunidades más duraderas, o aquellas más susceptibles al impacto de la IA, podrían no ser las más visibles.

Al mismo tiempo, la competencia dentro de una pila puede ser brutal. Cuando la tecnología se convierte en una mercancía o está fuertemente subvencionada, los márgenes pueden desaparecer muy rápidamente. Comprender dónde se mantiene el valor y dónde se desliza es cada vez más importante. Aprender a través del feedback y reducir los costes pueden ser tan importantes como el brillo técnico. En algunos mercados, ser lo suficientemente bueno o lo suficientemente barato podría competir con tecnologías “de lo mejor de su clase” que son caras y/o lentas de desplegar.

La importancia de la confianza en la IA… y por qué es tan frágil

La confianza puede sonar abstracta, pero en la IA es cada vez más decisiva. En áreas sensibles como las finanzas, la identidad y la seguridad de los datos, la confianza es ya fundamental, influyendo directamente en las decisiones de adquisición, la aprobación regulatoria y la adopción por parte del cliente.

A medida que la IA se integra más en sistemas críticos, la confianza también está moldeando cómo las empresas y los gobiernos enmarcan políticas en torno al riesgo, la jurisdicción, la regulación y la dependencia, reflejando la escala del impacto potencial. Aunque este tipo de fragmentación es ineficiente desde una perspectiva puramente económica, con sistemas duplicados, cadenas de suministro superpuestas y costos más altos, todavía puede ser una respuesta racional donde la resiliencia y la autonomía estratégica importan.

La seguridad se sitúa en el corazón de esta dinámica. Los sistemas de IA avanzados pueden identificar debilidades más rápido que los humanos, aumentando la probabilidad de sustos, casi accidentes y escrutinio alrededor de la resiliencia del sistema. Al mismo tiempo, pueden acelerar la adaptación y la defensa. Iniciativas como el Proyecto Glasswing, donde Anthropic ha proporcionado a las agencias gubernamentales y a organizaciones seleccionadas acceso temprano a sus modelos de Claude IA (Mythos), buscan reforzar la confianza mediante esfuerzos para fortalecer la ciberseguridad y apoyar la adopción por el sector público.

Esto ayuda a explicar por qué los gobiernos están cada vez más dispuestos a pagar más por tecnología confiable, aun cuando existen alternativas más baratas. La confianza se ha convertido en un obstáculo para el acceso. La decisión de Francia de reemplazar Windows con Linux ilustra cómo la dependencia tecnológica ahora se ve como un riesgo tangible. La forma en que las empresas y los gobiernos respondan, a través de la alineación, la política o la regulación, probablemente jugará un papel importante en la configuración de los flujos de capital y la durabilidad de las ventajas competitivas.

Consecuencias para los inversores

El superciclo de la IA ha impulsado los mercados desde 2023, pero la operación se ha tratado a menudo en términos excesivamente binarios: concentrarse en los obvios ganadores de la IA y asumir que los líderes actuales monetizarán automáticamente la demanda del futuro. La gama de posibles resultados se está ampliando. Algunos negocios resultan ser beneficiarios duraderos; otros están enfrentando la desintermediación más rápido (o más lento) de lo esperado. Este es precisamente el tipo de entorno donde las estrategias de absolute return, operando un marco flexible de inversiones largas y cortas, pueden agregar valor posicionándose tanto para los ganadores como para los perdedores de IA.

La clave de esto es separar los relatos sobre IA de las realidades de inversión. Por el lado largo, miramos más allá de las narrativas saturadas, hacia oportunidades persistentes tanto en infraestructuras que respaldan el crecimiento de la IA (energía, agua, datos y servicios críticos) como en beneficiarios más silenciosos donde la IA está impulsando la productividad, compresión de costos y expansión de márgenes. Puede que estas empresas no sean líderes en IA, pero pueden ser beneficiarias netas a medida que la IA se convierte en una mano silenciosa de desinflación en los servicios y la fabricación.

En el lado corto, el enfoque está en áreas donde las valoraciones ya suponen una ejecución impecable, donde las vías de monetización siguen siendo inciertas, o donde las ventajas competitivas se están erosionando. A medida que la IA acelera el ritmo de la disrupción, los mercados pueden volverse ineficientes, creando oportunidades de desajustes de precios para los inversores más ágiles o aquellos capaces de mirar más allá del consenso de la multitud.

A medida que la confianza y las elecciones tecnológicas rediseñan el panorama de la IA, los retornos es más probable que recompensen la selectividad que el simple optimismo. Este es el tipo de entorno en el que las estrategias de absolute return en renta variable pueden sobresalir, navegando la ampliación de la dispersión del mercado al tomar posiciones largas y cortas, con la flexibilidad para adaptarse a un entorno cambiante. La IA no levantará a todos los barcos por igual. A medida que la confianza, la regulación y las arquitecturas tecnológicas fragmentan los mercados, las mayores oportunidades para los inversores pueden estar en distinguir a los beneficiarios genuinos de aquellos cuyas perspectivas se están sobrevalorando.

 

Tribuna de opinión firmada por Luke Newman, Portfolio Manager y Ben Wallace, Portfolio Manager en Janus Henderson Investors. 

Retorno absoluto: tecnología y confianza en un mundo hiper competitivo

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Recientemente, tuvimos la suerte de compartir cena y conversación con dos experimentados profesionales en la intersección de ciberseguridad, geopolítica y política, en un evento organizado por Janus Henderson para sus clientes explorando la inteligencia artificial (IA) y sus implicaciones para los mercados actuales.

Al abordar la discusión como inversores de retorno absoluto, lo que más nos interesó no fue simplemente hacia dónde se dirige la innovación de la IA, sino cómo está reconfigurando la dinámica competitiva, la asignación de capital y el riesgo en todos los sectores. La IA ha pasado de ser vista exclusivamente a través de un prisma tecnológico para convertirse en una fuerza estratégica, influyendo en cómo operan los países, cómo las empresas construyen y defienden sus ventajas, y enfatizando dónde los mercados están luchando por mantenerse al día con el cambio rápido.

Mientras la inversión en infraestructura relacionada con la IA se ha acelerado bruscamente (se espera que las siete principales empresas tecnológicas inviertan más de 680 000 millones de dólares estadounidenses en desarrollo e infraestructura de IA en 2026), todavía hay algunas preguntas clave detrás de estos titulares que son de importancia fundamental para cómo podría desarrollarse la historia de la IA en los próximos años. ¿Quién controla estos sistemas? ¿Quién es de confianza para operarlos? ¿Cómo crearán las nuevas formas de dependencia tecnológica oportunidades, así como riesgos, tanto en el lado largo como en el corto para inversores.

La nueva era de la geopolítica de IA

Una de nuestras principales conclusiones fue cómo la competencia geopolítica está configurando profundamente el paisaje de la IA. En particular, la tensión entre EE. UU. y China se ha convertido en una característica definitoria del stack tecnológico global. Es una fuerza activa que determina quién puede construir qué, dónde, y a qué coste.

Una forma útil de pensar sobre esto es separar dónde la IA ya está funcionando bien de dónde todavía está luchando. Hoy en día, la IA funciona de manera extremadamente efectiva en el mundo “cerrado”: software, análisis de datos, codificación y flujos de trabajo digitales. En contraste, sigue siendo mucho menos fiable en el mundo «físico», como la robótica, los vehículos autónomos o la toma de decisiones en el mundo real.

Esa distinción importa para los inversores porque resalta dónde es probable que llegue la disrupción más rápidamente. Los sectores con gran carga de software ya están enfrentando presión competitiva debido al despliegue de varias nuevas herramientas de IA. Mientras tanto, las industrias físicas han experimentado impactos más lentos y desiguales, impulsados por la regulación o preocupaciones sociales sobre la seguridad, en lugar de por capacidades de IA en sí mismas.

La política ahora se sitúa en el centro de este panorama, influyendo en los modelos de negocio y la asignación de capital, y está influenciada por una variedad de factores, desde los controles de exportación y las subvenciones hasta la política industrial y la dependencia exterior. Restringir el acceso a chips avanzados puede ralentizar el progreso en algunas regiones, pero no detiene el despliegue ni el aprendizaje por completo. En la práctica, cambia la ruta tomada y abre la puerta a soluciones innovadoras.

También hay un claro sentido de que diferentes filosofías están en juego. En EE.UU., la mentalidad dominante sigue siendo «primero el modelo»: construir la inteligencia más avanzada posible, después averiguar cómo monetizarla. En China, el instinto está más cerca de «desplegar primero»: tratar la IA como una utilidad y lanzarla a gran escala, iterando rápidamente para reducir los costes y penetrar en los mercados comerciales.

Estos enfoques ofrecen diferentes puntos fuertes y débiles, pero ambos sistemas enfrentan limitaciones vinculantes. En Estados Unidos, hay limitaciones de infraestructura, ya que las redes eléctricas, los sistemas de planificación y los suministros de agua tienen dificultades para seguir el ritmo del crecimiento en la demanda por la expansión de los centros de datos. En China, el acceso al hardware de computación avanzada sigue siendo un impedimento tanto para la evolución como para el despliegue.

Marcos tecnológicos como estrategia: por qué la IA no es una única operación

Otro importante hallazgo fue un cambio hacia pensar en términos de «pilas tecnológicas», en lugar de empresas o productos individuales. Los mercados han tratado comúnmente la IA como una sola operación, donde hemos visto a los inversores aglomerarse en las oportunidades más visibles al mismo tiempo. Pero la IA es un sistema en capas que se extiende desde la infraestructura física en la base hasta las aplicaciones y servicios en la parte superior.

En la base de la estructura se encuentran la energía, los terrenos, la refrigeración y los centros de datos. Por encima de eso vienen las redes, los semiconductores, las plataformas en la nube, los datos y, en última instancia, la distribución en productos y servicios del mundo real. La competencia, los márgenes y los cuellos de botella son muy diferentes en cada capa. Las oportunidades más duraderas, o aquellas más susceptibles al impacto de la IA, podrían no ser las más visibles.

Al mismo tiempo, la competencia dentro de una pila puede ser brutal. Cuando la tecnología se convierte en una mercancía o está fuertemente subvencionada, los márgenes pueden desaparecer muy rápidamente. Comprender dónde se mantiene el valor y dónde se desliza es cada vez más importante. Aprender a través del feedback y reducir los costes pueden ser tan importantes como el brillo técnico. En algunos mercados, ser lo suficientemente bueno o lo suficientemente barato podría competir con tecnologías “de lo mejor de su clase” que son caras y/o lentas de desplegar.

La importancia de la confianza en la IA… y por qué es tan frágil

La confianza puede sonar abstracta, pero en la IA es cada vez más decisiva. En áreas sensibles como las finanzas, la identidad y la seguridad de los datos, la confianza es ya fundamental, influyendo directamente en las decisiones de adquisición, la aprobación regulatoria y la adopción por parte del cliente.

A medida que la IA se integra más en sistemas críticos, la confianza también está moldeando cómo las empresas y los gobiernos enmarcan políticas en torno al riesgo, la jurisdicción, la regulación y la dependencia, reflejando la escala del impacto potencial. Aunque este tipo de fragmentación es ineficiente desde una perspectiva puramente económica, con sistemas duplicados, cadenas de suministro superpuestas y costos más altos, todavía puede ser una respuesta racional donde la resiliencia y la autonomía estratégica importan.

La seguridad se sitúa en el corazón de esta dinámica. Los sistemas de IA avanzados pueden identificar debilidades más rápido que los humanos, aumentando la probabilidad de sustos, casi accidentes y escrutinio alrededor de la resiliencia del sistema. Al mismo tiempo, pueden acelerar la adaptación y la defensa. Iniciativas como el Proyecto Glasswing, donde Anthropic ha proporcionado a las agencias gubernamentales y a organizaciones seleccionadas acceso temprano a sus modelos de Claude IA (Mythos), buscan reforzar la confianza mediante esfuerzos para fortalecer la ciberseguridad y apoyar la adopción por el sector público.

Esto ayuda a explicar por qué los gobiernos están cada vez más dispuestos a pagar más por tecnología confiable, aun cuando existen alternativas más baratas. La confianza se ha convertido en un obstáculo para el acceso. La decisión de Francia de reemplazar Windows con Linux ilustra cómo la dependencia tecnológica ahora se ve como un riesgo tangible. La forma en que las empresas y los gobiernos respondan, a través de la alineación, la política o la regulación, probablemente jugará un papel importante en la configuración de los flujos de capital y la durabilidad de las ventajas competitivas.

Consecuencias para los inversores

El superciclo de la IA ha impulsado los mercados desde 2023, pero la operación se ha tratado a menudo en términos excesivamente binarios: concentrarse en los obvios ganadores de la IA y asumir que los líderes actuales monetizarán automáticamente la demanda del futuro. La gama de posibles resultados se está ampliando. Algunos negocios resultan ser beneficiarios duraderos; otros están enfrentando la desintermediación más rápido (o más lento) de lo esperado. Este es precisamente el tipo de entorno donde las estrategias de absolute return, operando un marco flexible de inversiones largas y cortas, pueden agregar valor posicionándose tanto para los ganadores como para los perdedores de IA.

La clave de esto es separar los relatos sobre IA de las realidades de inversión. Por el lado largo, miramos más allá de las narrativas saturadas, hacia oportunidades persistentes tanto en infraestructuras que respaldan el crecimiento de la IA (energía, agua, datos y servicios críticos) como en beneficiarios más silenciosos donde la IA está impulsando la productividad, compresión de costos y expansión de márgenes. Puede que estas empresas no sean líderes en IA, pero pueden ser beneficiarias netas a medida que la IA se convierte en una mano silenciosa de desinflación en los servicios y la fabricación.

En el lado corto, el enfoque está en áreas donde las valoraciones ya suponen una ejecución impecable, donde las vías de monetización siguen siendo inciertas, o donde las ventajas competitivas se están erosionando. A medida que la IA acelera el ritmo de la disrupción, los mercados pueden volverse ineficientes, creando oportunidades de desajustes de precios para los inversores más ágiles o aquellos capaces de mirar más allá del consenso de la multitud.

A medida que la confianza y las elecciones tecnológicas rediseñan el panorama de la IA, los retornos es más probable que recompensen la selectividad que el simple optimismo. Este es el tipo de entorno en el que las estrategias de absolute return en renta variable pueden sobresalir, navegando la ampliación de la dispersión del mercado al tomar posiciones largas y cortas, con la flexibilidad para adaptarse a un entorno cambiante. La IA no levantará a todos los barcos por igual. A medida que la confianza, la regulación y las arquitecturas tecnológicas fragmentan los mercados, las mayores oportunidades para los inversores pueden estar en distinguir a los beneficiarios genuinos de aquellos cuyas perspectivas se están sobrevalorando.

 

Tribuna de opinión firmada por Luke Newman, Portfolio Manager y Ben Wallace, Portfolio Manager en Janus Henderson Investors. 

Ante los costes y la geopolítica, la inversión en IA impulsa la confianza empresarial

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La Encuesta a Analistas 2026 de Fidelity International, elaborada a partir de las opiniones de 122 analistas y más de 20.000 reuniones con compañías globales, muestra un inicio de año marcado por un repunte de la confianza empresarial, que se sitúa cerca de máximos posteriores a la pandemia. Este optimismo está impulsado principalmente por el fuerte ciclo de inversión en inteligencia artificial (IA) y en la infraestructura asociada.

El informe destaca que la economía global atraviesa una fase de expansión de la inversión en IA que está reforzando la demanda a lo largo de las cadenas de suministro. Este efecto no se limita al sector tecnológico, sino que se extiende a materiales y energía, impulsado por el aumento del consumo eléctrico y de materias primas para centros de datos. En este contexto, el 81% de los directivos del sector tecnológico declara una mayor confianza de cara al próximo año, frente al 65% en el sector de materiales.

Sin embargo, el optimismo convive con un entorno de costes persistentemente elevado. Solo el 8% de los analistas prevé una relajación de las presiones inflacionistas en los próximos 12 meses, mientras que el 40% anticipa nuevas subidas. Las tensiones en materias primas, energía y fricciones comerciales derivadas del contexto geopolítico continúan presionando la inflación por el lado de la oferta.

Economía en forma de K

A ello se suma una moderación del crecimiento de los costes laborales, lo que introduce incertidumbre sobre el poder adquisitivo de los hogares. Según Fidelity, esto refuerza un patrón de “economía en forma de K”, en el que se amplía la brecha entre sectores beneficiados por el ciclo de inversión en IA y aquellos más expuestos al consumo.

En este sentido, las compañías vinculadas a la infraestructura tecnológica muestran mejoras en confianza, inversión y expectativas de beneficios, mientras que los sectores de consumo, especialmente los ligados a rentas medias, enfrentan mayor presión por el encarecimiento de la energía y la debilidad salarial. También el sector sanitario podría verse afectado por tensiones presupuestarias derivadas del aumento del gasto en defensa.

Niamh Brodie-Machura, CIO de Renta Variable de Fidelity International, subraya que la inversión en IA “se está extendiendo por las cadenas de suministro eléctricas e industriales”, aunque advierte de que el contexto actual refuerza la importancia de la selección activa de valores ante una creciente dispersión de resultados.

Mercados al alza, más ahorradores y un peso fuerte llevan al sector de fondos en México a una nueva dimensión

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fibras México ejecución acelerada
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La industria mexicana de fondos de inversión continúa consolidando una nueva etapa de crecimiento. Durante mayo de 2026, el sector alcanzó niveles récord en activos administrados, apoyado por el buen desempeño de los mercados financieros, una mayor participación de inversionistas y un entorno macroeconómico que mantuvo al peso entre las monedas más fuertes frente al dólar.

De acuerdo con el Reporte de Mercado correspondiente a mayo elaborado por Valmex, y cifras de la Asociación mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB), la combinación de rendimientos positivos y mayores flujos de entrada, permitió que la industria ampliara nuevamente su tamaño reflejando una tendencia que ha cobrado fuerza en los últimos años: el crecimiento estructural del ahorro gestionado en México.

El avance de los mercados accionarios internacionales y locales fue uno de los principales catalizadores del desempeño del sector. Las expectativas de menores tasas de interés en diversas economías desarrolladas, junto con una menor volatilidad financiera y la resiliencia mostrada por la economía estadounidense, favorecieron el apetito por los activos de riesgo y se tradujeron en plusvalías para numerosos vehículos de inversión.

A ello se sumó la fortaleza del peso mexicano, que continuó operando en niveles históricamente elevados frente al dólar. Si bien la apreciación cambiaria redujo parcialmente el valor en moneda nacional de algunas posiciones internacionales, también constituyó una señal de estabilidad macroeconómica y contribuyó a mantener condiciones favorables para los inversionistas.

Otro de los factores que sobresalieron durante el mes fue el incremento en el número de participantes dentro de la industria. El crecimiento de la base de inversionistas confirma que los fondos continúan ganando terreno como vehículo de ahorro y administración patrimonial, tanto entre clientes minoristas como entre inversionistas de mayor tamaño.

Especialistas del sector consideran que este fenómeno refleja un cambio estructural en los hábitos financieros de los mexicanos. La digitalización de los servicios financieros, la expansión de plataformas de inversión y una mayor oferta de productos han contribuido a democratizar el acceso a los mercados y a fomentar una cultura financiera más amplia.

Una industria más profunda y sofisticada

Más allá de los máximos alcanzados por los activos administrados, el comportamiento observado en mayo pone de manifiesto la transformación que atraviesa la industria. El crecimiento ya no depende exclusivamente del comportamiento coyuntural de los mercados, sino que comienza a sustentarse en factores estructurales como una mayor participación de inversionistas, una oferta más diversificada y una creciente profesionalización en la administración del patrimonio.

En paralelo, los gestores han ampliado la gama de estrategias disponibles para atender perfiles de riesgo y horizontes de inversión cada vez más diversos. La incorporación de fondos especializados, estrategias internacionales y vehículos con objetivos específicos ha contribuido a elevar el grado de sofisticación del mercado mexicano.

Este proceso se desarrolla en un contexto en el que la industria global de gestión de activos experimenta una profunda transformación, marcada por la creciente adopción de fondos cotizados (ETF), una mayor presencia de inversiones temáticas y el uso de herramientas tecnológicas para la construcción de portafolios.

El ahorro administrado gana relevancia

La evolución observada en los últimos años sugiere que los fondos de inversión están adquiriendo un papel cada vez más relevante dentro del sistema financiero mexicano. Además de canalizar recursos hacia los mercados de capitales y de deuda, estos instrumentos se han convertido en una alternativa de ahorro de largo plazo para un número creciente de personas.

La combinación de mercados favorables, una moneda fuerte y un aumento sostenido en la participación de inversionistas llevó a la industria a registrar una nueva dimensión durante mayo. Para los especialistas, esta tendencia confirma que el sector se encuentra en una etapa de maduración que podría seguir fortaleciéndose conforme aumenten la educación financiera, la digitalización y la demanda de soluciones de inversión más sofisticadas.

En un entorno global caracterizado por cambios en las tasas de interés, volatilidad geopolítica y transformaciones tecnológicas, la capacidad de adaptación de la industria y el creciente interés de los mexicanos por invertir apuntan a que el ahorro administrado continuará consolidándose como uno de los pilares del desarrollo financiero del país.

Jonathan Steinberg, CEO de WisdomTree: «Estamos ante una edad dorada para la inversión, pero la industria ha sido asombrosamente lenta”

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Jonathan Steinberg, CEO de WisdomTree
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En 1988, Jonathan Steinberg, CEO de WisdomTree, compró The Penny Stock Journal, un periódico en formato broadsheet dedicado a valores de ínfima calidad. «Todo lo que cubrían estaba destinado a quebrar: era básicamente una estafa de marketing. Creí que podía hacer algo mejor», recordó ante la audiencia del INSITE26, el congreso anual de BNY celebrado en Denver. Lo transformó en Individual Investor, contrató analistas y comenzó a hacer investigación independiente para el público general. En 1997 publicó su primer artículo sobre ETFs cuando el vehículo apenas acumulaba 40.000 millones de dólares y existían solo tres productos en el mercado. «Me impresionó el salto cualitativo que representaba el ETF como estructura», dijo.

Lo que le resultó asombroso, indicó, fue la lentitud del sector. Los primeros ETFs se habían lanzado en 1993 y en 1997 no había aparecido ninguno más. Tuvieron que pasar siete años para que surgiera el siguiente. «Los gestores de activos y las plataformas fueron enormemente lentos en evolucionar», señaló. Esa inercia le abrió el camino: hace exactamente veinte años WisdomTree lanzó sus primeros 20 ETFs. Hoy gestiona 170.000 millones de dólares, pero compite contra firmas que manejan entre un billón y 14 billones. «Como CEO de una gestora de menor tamaño, intento tomar las decisiones correctas con la menor cantidad de información posible, siempre tratando de estar un paso adelante», explicó.

El diagnóstico sobre el momento actual del sector es rotundo: «Es una edad dorada para la inversión. Las comisiones han caído, los vehículos se han vuelto más sofisticados. Hoy el inversor más pequeño puede tener una experiencia mejor que la del individuo más rico del mundo hace 20 años».

La pregunta que se hizo hace siete años

Hace siete años, cuando la tokenización no era todavía conversación de industria, Steinberg se planteó internamente una pregunta que definiría la estrategia de WisdomTree: «¿Qué puede hacerle a los ETFs lo que los ETFs le hicieron a los fondos mutuos?». La respuesta lo llevó a actuar antes de que hubiera consenso. «Sabía que si empezaba hoy, cuando esta conversación recién está comenzando a darse en serio en la industria, ya sería demasiado tarde para una gestora boutique pequeña como WisdomTree», aseguró.

La apuesta fue incómoda. «Tuve que hacer algo que me generaba una enorme incomodidad: realizar una inversión estratégica en una startup que tenía una plataforma de tokenización y una visión para el cumplimiento normativo de sus tokens, es decir, un wrapper programable». Esa plataforma terminó siendo vendida al DTCC, pero WisdomTree conservó su propia versión y continuó desarrollándola. El resultado: hoy la firma tiene mil millones de dólares en activos tokenizados y el mayor conjunto de activos del mundo real tokenizados. Su hito más reciente es el fondo de mercado monetario que opera y liquida 24/7 en blockchain. «Es el primer activo del mundo real que se comporta en cadena como un activo cripto nativo», subrayó Steinberg. Hace dos semanas presentó ante el regulador la solicitud para hacer lo mismo con ETFs tokenizados.

Para el intermediario financiero presente en la sala, sin embargo, el mensaje fue de cautela táctica: «Por ahora esto es irrelevante para ustedes, en serio. Su preocupación es la oportunidad dentro de los mercados regulados de bolsa, que es enorme». La tokenización, dijo, es territorio de la próxima generación de clientes. «Es como internet: no sabemos cómo funciona, simplemente está ahí, integrado en todo lo que hacemos. Lo que va a ocurrir es que BNY, otras instituciones y WisdomTree vamos a llevar los servicios financieros a la blockchain«.

Farmland: sin BlackRock ni Blackstone

Mientras buena parte de sus competidores se volcó hacia el crédito privado, WisdomTree eligió otro camino: las tierras agrícolas. «Fuimos hacia el farmland, donde no hay un BlackRock ni un Blackstone«, dijo Steinberg. La firma es hoy el tercer mayor propietario de tierras agrícolas de Estados Unidos, con 180.000 acres bajo gestión en una estructura evergreen de «uno y veinte». «Competimos con la Iglesia Mormona, Bill Gates y el agricultor familiar, no con BlackRock ni Blackstone. Es un negocio mucho mejor».

Sobre los mercados privados en general, Steinberg fue crítico con la narrativa dominante. «La mayoría de los inversores cede su liquidez y su transparencia con demasiada facilidad. Y las comisiones altas pueden corromper el asesoramiento». Cuestionó directamente las recomendaciones de asignar hasta el 30% de la cartera a activos privados: «Suena a mucho». Y fue escéptico sobre la iniciativa de incluir activos privados en los planes 401k: «Es agresivo. Yo no comparto ese enfoque«.

El ETF como wrapper del futuro para activos privados

La propuesta concreta de WisdomTree es otra: incorporar activos privados dentro del ETF. «Mientras mis competidores están metiendo crédito privado en interval funds, nosotros vamos a meter activos privados en ETFs». En un interval fund es posible tener hasta el 90% de los activos en posiciones ilíquidas; la versión de WisdomTree llegará a una exposición máxima del 15%, pero sin K-1s, sin papeleo, sin períodos de bloqueo, sin mínimos ni máximos. Antes de que termine el primer trimestre del próximo año, la firma espera lanzar ETFs con exposición tanto a farmland como a venture capital.

La lógica detrás es clara para Steinberg: «No quiero ser el último en comprar SpaceX. Hay muchísima creación de valor que está ocurriendo antes de que esas empresas lleguen a los mercados públicos». El paralelismo histórico también lo tiene presente: «Me pregunto por qué la industria de fondos mutuos fue tan lenta en pasarse a los ETFs. En parte fue por la transparencia —los gestores no querían mostrar su cartera— pero también por las comisiones: ganaban comisiones altas y eso los volvió resistentes a lo que sería una mejor experiencia para el cliente». En los últimos 24 meses, aproximadamente 120 compañías de fondos mutuos lanzaron su primer ETF en 2025 o 2026. «Me asombra que hayan esperado literalmente hasta 2026», dijo.

Su norte, y el que propuso para los asesores en la sala, es uno solo: «¿Cómo logro que mi cliente llegue genuinamente a ese objetivo final de la vida que desea? Eso significa ponerse realmente en su lugar, y no situarse por encima de él», concluyó.

Javier García (Portocolom AV): “Distinguimos entre inversión con impacto e inversión para impactar”

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Foto cedidaJavier García, director general de Portocolom AV.

Portocolom AV afronta junio con cambios, ya que la compañía ha ampliado sus oficinas y personal gracias a su crecimiento. Según Javier García, director general de Portocolom AV, su propuesta es clara y sencilla: acompañar a los inversores alineando sus valores con la forma de invertir de forma sostenible. 

En este sentido, defiende que la firma decidió, hace tiempo, hace tiempo “distinguir entre inversión con impacto e inversión para impactar”. García mantiene la mirada en el horizonte, donde visualiza a Portocolom como una firma cada vez más especializada, con una propuesta clara en inversión con sentido: carteras financieramente sólidas, construidas con rigor, capaces de integrar impacto medible y coherencia con los valores de cada cliente. “Nuestro objetivo no es ser los más grandes, sino ser una referencia en Europa para aquellas instituciones que quieren que su patrimonio esté verdaderamente alineado con su misión”, afirma.

Sobre cómo ha evolucionado la ISR y cuál es la propuesta de la firma en este cambio hemos charlado con él, en nuestra última entrevista. 

¿Cómo ha evolucionado el concepto de impacto en los últimos años y qué diferencia hoy una estrategia verdaderamente rigurosa de aquellas que simplemente incorporan criterios ESG básicos?

La industria ha madurado mucho en su forma de entender el impacto y en la distinción entre conceptos. En Portocolom hace tiempo que decidimos decantarnos por distinguir entre inversión con impacto e inversión para impactar. Hablamos de  inversión con impacto cuando incorpora activos que generan efectos sociales o medioambientales positivos, medibles y relevantes, aunque el impacto no siempre sea el principal motor de la estrategia. La inversión para impactar, en cambio, parte de una intención explícita de contribuir a resolver un problema concreto. En este caso, el impacto forma parte del diseño de la estrategia desde el inicio y no es una consecuencia accesoria.

¿Qué implicación tiene esta distinción?

Esta distinción, que podría ser un proxy a lo que en la industria se distingue como inversión bajo criterios ESG e inversión de impacto, nos  permite separar las estrategias que simplemente incorporan criterios ESG o seleccionan compañías con mejores prácticas relativas de aquellas que realmente buscan transformar una realidad. El ESG ayuda a gestionar riesgos y mejorar la calidad de las inversiones, mientras que el impacto exige además intencionalidad, adicionalidad, materialidad y una teoría de cambio clara. 

Dicho esto, creemos que la industria está dando un paso más. Ya no basta con medir impacto, hay que gestionarlo. La medición es necesaria, pero la gestión del impacto implica incorporarlo en las decisiones de inversión, en la due diligence, en el seguimiento, en el diálogo con gestores y compañías y, cuando es posible, en los incentivos y la gobernanza. Además, el impacto real suele requerir capital paciente. Muchos de los grandes retos, como lo son la salud, educación, inclusión financiera, vivienda, transición energética, biodiversidad no se resuelven con horizontes cortos ni con una lógica puramente táctica, sino que requieren tiempo, acompañamiento y capacidad de asumir que la transformación profunda rara vez es inmediata.

 ¿Cómo equilibran rentabilidad financiera y objetivos sociales y medioambientales?

Para nosotros no se trata de contraponer rentabilidad e impacto, sino de integrarlos dentro del mismo proceso de inversión. La rentabilidad financiera sigue siendo una condición necesaria, ya que gestionamos patrimonio de clientes institucionales, fundaciones, congregaciones, familias y entidades que tienen objetivos financieros concretos y responsabilidades fiduciarias, pero entendemos que la forma en que se genera esa rentabilidad también importa. En la práctica, el equilibrio empieza en el momento cero, en la construcción de cartera. Analizamos cada inversión desde una doble perspectiva: su contribución financiera esperada y su coherencia con los objetivos sociales, medioambientales o de misión del cliente. No todas las inversiones tienen el mismo grado de impacto ni cumplen la misma función dentro de una cartera. Algunas aportan liquidez y estabilidad, mientras que otras permiten una mayor adicionalidad o exposición a soluciones transformadoras. Lo importante es que la cartera tenga sentido en conjunto.

¿Qué exige hoy el cliente institucional en términos de medición y trazabilidad del impacto?

El cliente institucional ha evolucionado mucho y ya no se conforma con una etiqueta sostenible ni con un informe genérico lleno de indicadores agregados, pide trazabilidad y entender. Quiere saber dónde está invertido, qué exposición tiene a determinados temas, qué controversias pueden existir, qué métricas son realmente relevantes y qué evidencia hay detrás de los resultados comunicados. También observamos  una demanda creciente de honestidad metodológica, ya que en impacto no todo se puede medir con la misma precisión, y es importante distinguir entre productos, resultados y contribución real. Por ejemplo, no es lo mismo medir el número de beneficiarios alcanzados que demostrar una mejora en la calidad de vida, el aprendizaje, el acceso a salud o la inclusión financiera. El cliente sofisticado entiende esa diferencia y valora que no se simplifique en exceso. Nuestra labor consiste precisamente en traducir esa complejidad en información útil para la toma de decisiones.

En un momento en el que el mercado cuestiona cada vez más el greenwashing, ¿qué metodologías utiliza para evaluar el impacto?

El primer paso es no dejarnos llevar por la narrativa. Muchas estrategias tienen una historia atractiva, pero el análisis debe ir por debajo del relato comercial. Nosotros  trabajamos con marcos propios que nos permiten evaluar la teoría de cambio, la intencionalidad, la adicionalidad, la materialidad de los resultados y la calidad de la medición. Aunque nos interesa cómo reporta el fondo, nos interesa mucho más entender qué problema abordar el fondo, por qué el gestor está bien posicionado para resolverlo, cómo selecciona las inversiones y qué podemos esperar si no se dan las condiciones teóricas u óptimas planteadas.

También analizamos la gobernanza del impacto. Es decir, si el impacto está realmente integrado en el proceso de inversión o si se queda en una capa posterior de reporting. Esto para nosotros es clave ya que no entendemos ambas variables más que como una sola: al igual que no hay rentabilidad libre de riesgo, no hay rentabilidad que no genere un impacto positivo o negativo en la sociedad o el planeta. 

¿Cambia cuando hablamos de activos líquidos?

En activos líquidos, el análisis es distinto, porque la adicionalidad del inversor suele ser más indirecta. Ahí ponemos mucho foco en la calidad de los emisores, la contribución de los productos o servicios, las controversias, la exposición a actividades no alineadas y el papel que puede jugar el compromiso activo de las gestoras en las que invertimos. No creemos en una lectura automática de los ratings ESG, y esta afirmación la llevamos tan al extremo que incluso nuestro modelo, desarrollado por nosotros y basado en metodología propia en continua evolución es  una herramienta más, pero no sustituye al juicio propio. 

Además, incorporamos una capa de alineación con principios éticos. Para muchos de nuestros clientes, especialmente instituciones con una misión muy definida como son las congregaciones religiosas, no basta con que una inversión sea financieramente sólida o tenga una buena calificación ESG. Debe ser coherente con determinados valores: dignidad humana, justicia social, cuidado de la casa común, transparencia, respeto a los derechos fundamentales y promoción del bien común. En este caso nos regimos bajo el marco definido por Mensuram Bonam y que también hemos integrado en todo nuestro proceso de toma de decisiones.

 ¿Hasta qué punto perciben que los inversores institucionales están incorporando hoy criterios morales o de misión en sus procesos de asignación de activos? ¿Es una moda que ya ha pasado?

Creo que estamos en una fase muy interesante porque el mercado ha pasado por dos extremos: hemos pasado de la  exuberancia o exaltación de la inversión sostenible, en la que todo parecía poder llamarse ESG, sostenible o de impacto, generándose  expectativas muy altas y simplificando  conceptos que son muy  complejos, al lado  contrario; a una fase de escepticismo muy fuerte, e incluso de rechazo prácticamente absoluto hacia todo lo que suene a sostenibilidad.

Aunque pueda parecer que es un peligro para este tipo de inversión, creemos que esta depuración es buena y necesaria, ya que obliga a distinguir entre quienes se acercaron a la inversión responsable por moda y quienes lo hicieron por convicción. Para los que creemos firmemente en el sentido de invertir con responsabilidad y con impacto, este contexto debe servir como acicate. En Portocolom AV partimos de una idea muy sencilla: el capital no es neutral. Toda inversión financia unas actividades y deja de financiar otras.

 ¿Qué segmentos consideran que concentrarán las mayores oportunidades de crecimiento en los próximos años?

Si tuviera que resumirlo, diría que las mayores oportunidades estarán en soluciones que respondan a necesidades básicas y persistentes: salud, educación, inclusión, vivienda, agua, alimentación, energía y adaptación climática. Son temas que no dependen de una moda, sino de desequilibrios estructurales de nuestras sociedades. Y lo que cambia no es el qué financiar sino el cómo y a través de qué soluciones o instrumentos. 

Desde su experiencia asesorando a instituciones nacionales e internacionales, ¿cómo está cambiando el perfil del cliente institucional en relación con la sostenibilidad? 

Percibimos una mayor exigencia en la personalización, ya que no todos los inversores institucionales entienden la sostenibilidad de la misma manera. Una fundación cultural, una congregación religiosa, una mutualidad profesional o una familia empresaria pueden compartir preocupaciones comunes, pero tienen misiones distintas. Por eso, la solución no puede ser estándar. Hay que construir marcos de inversión que reflejen la identidad de cada institución.

¿Detectan una demanda más sofisticada y orientada a resultados concretos?

Los clientes empiezan a distinguir mejor entre tipos de impacto. Entienden que una cartera de renta fija sostenible, un fondo de private equity de impacto, una estrategia de transición energética o una inversión catalítica en salud infantil no tienen la misma función. Cada una puede contribuir de forma diferente, con distintos niveles de liquidez, riesgo, horizonte temporal, vehículo para instrumentalizarlo y capacidad de medición. Esto hace que la demanda sea más madura y profesional pero también más exigente. Las promesas excesivas de los últimos años han llevado a los clientes a valorar mucho la transparencia y la honestidad, valorando que se expliquen bien los avances, pero también las limitaciones, incertidumbres y áreas donde todavía no hay sólo datos suficientes, sino oportunidades de inversión con rentabilidad financiera.

Mirando hacia adelante, ¿cómo visualiza Portocolom AV su crecimiento y evolución estratégica en los próximos tres a cinco años? 

Nuestra evolución natural pasa por profundizar en aquello que nos hace diferenciales: la integración entre inversión, impacto y valores. No queremos crecer perdiendo profundidad, sino reforzando nuestra esencia. Para ello estamos en continua transformación y evolución de nuestra metodología, capacidades de análisis y soluciones que respondan a necesidades reales de nuestros clientes.

¿Cómo se materializa esa evolución?

En los próximos años vemos varias líneas claras: la primera es  acompañar a más instituciones en la construcción de carteras alineadas con su misión. Vemos una demanda creciente de clientes que no quieren simplemente comprar productos sostenibles, sino definir una política de inversión coherente con su identidad, sus principios y sus objetivos de largo plazo. Además, y como instrumento para dar respuesta, seguir desarrollando capacidades propias de medición y análisis de impacto, tanto en activos líquidos como ilíquidos. La calidad del dato, la trazabilidad, el análisis de controversias y la capacidad de construir informes útiles serán cada vez más importantes.

La segunda es profundizar en inversión temática e impacto privado. Creemos que los mercados privados permiten acceder a áreas donde el capital puede ser especialmente transformador: salud, educación, inclusión financiera, transición climática, vivienda, agua, agricultura sostenible o soluciones para colectivos vulnerables. El fondo de impacto que asesoramos,  Impulso Global, gestionado por Cardumen Capital,  es un ejemplo de esa visión: una cartera diversificada de fondos de impacto que busca combinar rigor financiero, adicionalidad y alineación con grandes retos sociales y medioambientales.

También esperamos avanzar en tecnología aplicada al análisis de sostenibilidad. La inteligencia artificial puede ayudar a procesar información, detectar controversias, mejorar la trazabilidad y hacer más robustos los modelos de seguimiento. Pero siempre entendida como una herramienta al servicio del criterio humano, no como un sustituto del análisis.

Las small caps americanas ofrecen motivos para el optimismo

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Foto cedidaGeoff Dailey, director de renta variable estadounidense en BNP Paribas Asset Management.

Las small caps americanas empezaron 2026 con fuerza: el índice Russell 2000 superó de manera significativa al S&P 500. Geoff Dailey, director de renta variable estadounidense en BNP Paribas Asset Management, explica en el podcast Talking Heads de la firma que el factor que ha impulsado en mayor medida dicha rentabilidad ha sido la temática de la inteligencia artificial. El auge registrado por las infraestructuras de inteligencia artificial ha beneficiado a las empresas de semiconductores, tecnología e ingeniería de hardware, mientras que el rápido avance en el desarrollo de la inteligencia artificial agentiva ha afectado a las compañías de software.

Dailey admite que el comportamiento del Russell 2000 es “muy favorable”, pero matiza que la subida no ha sido lineal, ya que el conflicto en Oriente Próximo ha provocado importantes cambios en el sentimiento y el liderazgo de mercado durante el periodo. Ahora, los inversores han vuelto a centrar la atención en los fundamentales y los beneficios empresariales.

En cuanto a las tendencias de inversión durante el trimestre, la inteligencia artificial volvió a ser la temática dominante, con efectos positivos y negativos en los distintos sectores. Se produjo una evidente intensificación del auge de las infraestructuras de inteligencia artificial, lo que favoreció a las compañías de semiconductores, tecnología, ingeniería de hardware, construcción y energía eléctrica.

Por el contrario, el rápido avance del desarrollo de productos de inteligencia artificial agentiva afectó a las empresas de software que se consideraban expuestas al riesgo de desintermediación, según el experto. Lo que derivó en una tercera tendencia: el temor a que el crédito privado, las tensiones de liquidez y el riesgo de ajustes a la baja de las valoraciones pudieran afectar al sistema financiero en su conjunto, lo que produjo “una cierta debilidad en las gestoras de activos alternativos y los bancos”. Aunque hubo varias tendencias cruzadas y una notable volatilidad, en términos generales, “el periodo puso de manifiesto la capacidad de resistencia de los mercados de renta variable estadounidense y de las small caps”.

Inteligencia artificial

Sobre la inteligencia artificial, el experto explica que la diferencia de rentabilidad entre las compañías de infraestructuras de inteligencia artificial y las de software ha sido “llamativa” este año y que detrás de la subida de las compañías de infraestructuras de inteligencia artificial está el continuo aumento de las expectativas de gasto de capital de los llamados hiperescaladores.

Se espera que los cinco grandes hiperescaladores estadounidenses aumenten su gasto de capital en más del 70% interanual en 2026. “No solo la inversión empresarial está aumentando, sino que el desarrollo de productos y los ingresos están llegando más rápido de lo esperado. Todo ello ofrece a los inversores una mayor confianza en que esta tendencia de gasto será de gran magnitud y larga duración”, apunta.

La solidez del gasto de capital favorece a estas compañías de infraestructuras de inteligencia artificial y tras el fuerte avance registrado, “hay que tener especialmente en cuenta las valoraciones, pero la sostenibilidad del gasto en la fase inicial de aceleración de los ingresos en muchas de estas compañías debería traducirse en revisiones al alza de beneficios para nuestras posiciones en semiconductores y hardware de inteligencia artificial”. En este escenario, Dailey desvela que aunque mantiene un enfoque selectivo tras las sólidas subidas del grupo, sigue identificando oportunidades atractivas con modelos de negocio de primera calidad y buenas perspectivas de ingresos.

Por el contrario, observa que las empresas cuyos modelos de negocio se ven amenazados por el rápido avance de la inteligencia artificial agentiva se han visto sometidas a una gran presión este año. Anthropic ha presentado recientemente Claude Cowork, un conjunto de herramientas para la gestión de flujos de trabajo y productos especializados por sector o función, que demostraron capacidades de gran alcance. Este lanzamiento provocó una fuerte caída de las empresas de software, ya que se pensó que la nueva herramienta podría afectar a sus modelos de negocio. “Aunque no nos gustaría subestimar el ritmo de disrupción, pensamos que estas características podrían favorecer la capacidad de resistencia de algunas compañías del sector del software, en un momento en el que las valoraciones del sector están en niveles mínimos”, apunta.

Por lo tanto, Dailey favorece la inversión en compañías consolidadas con sistemas de datos propios, un sólido gobierno corporativo o ventajas competitivas basadas en la confianza, además de amplias bases instaladas en equipos comerciales. También piensa que el riesgo de valoración “es mayor entre las compañías de infraestructuras de inteligencia artificial” y que los modelos de negocio de aquellas empresas que se ven más expuestas al riesgo de desintermediación derivado de la inteligencia artificial se ven amenazados. Sin embargo, “aún es posible encontrar compañías con ventajas competitivas claras, modelos de negocio sólidos y culturas de innovación”.

Crédito privado

Sin duda, las tensiones experimentadas por el crédito privado a principios de año muestran que este segmento “se enfrenta actualmente a dos riesgos principales”: el de liquidez y el de valoración. “Ninguno de los dos llegará a convertirse en un riesgo sistémico ni tendrá un impacto fundamental negativo en nuestros bancos de pequeña capitalización, pero algunas carteras de inversión en mercados privados tendrán que reducir el valor de las posiciones en software”, apunta.

En lo que respecta a la liquidez, Dailey observa un aumento de los reembolsos en determinados vehículos de crédito privado orientados al inversor particular, pero también que la estructura de estos vehículos está basada en normas diseñadas para protegerlos frente a las retiradas masivas de fondos.”Estas necesidades de liquidez resultan manejables, y no parece que ni las amortizaciones ni los reembolsos vayan a aumentar el riesgo sistémico para el sistema financiero en su conjunto”.

Respecto a los bancos de pequeña capitalización, si bien no suelen participar de forma muy significativa en la financiación directa del crédito privado o del private equity, “suelen tener una exposición nula o muy baja a la financiación de entidades financieras no depositarias. Además, suelen tener una exposición infraponderada al segmento de la financiación a empresas de software”, explica.  Por otra parte, aunque los bancos de pequeña capitalización están expuestos a un ciclo de crédito que afecta al conjunto del sector, Dailey cree que están en gran medida protegidos frente al deterioro de los mercados de crédito privado.

En cuanto al acceso al capital de sus compañías de pequeña capitalización, Dailey adelanta que se ha producido una cierta retirada por parte de las compañías de crédito privado, pero considera que sigue habiendo mucho capital disponible. Los fondos de crédito privado de mayor calidad siguen demostrando su capacidad para captar capital. Además, con unas normas de capital más flexibles, los bancos también desempeñarán un papel más importante en la concesión de créditos a las empresas más pequeñas, “por lo que no pensamos que la posible retirada del crédito privado vaya a provocar realmente una interrupción del acceso al capital”, apunta Dailey.

Perspectivas y oportunidades

También habló de perspectivas y dio ideas de oportunidades de inversión. Pese a las fuertes subidas que ha registrado ya el índice Russell 2000, Dailey sigue identificando numerosas oportunidades con potencial alcista y un perfil favorable de riesgo-rentabilidad. Así, el contexto positivo que empezó a perfilarse a finales del año pasado y principios de este podría continuar. Entre ellos, el experto destaca unos mercados de capitales abiertos, una sólida actividad de fusiones y adquisiciones, una actividad industrial en proceso de mejora, un elevado gasto de capital a escala nacional y un consumo firme. Además, un cambio de tendencia de la Reserva Federal podría dar lugar a nuevos recortes de tipos de interés, lo que favorecería a las small caps.

En lo que respecta a oportunidades concretas, Dailey adopta un enfoque equilibrado, pero en los segmentos que se muestran más sensibles a la evolución de la economía identifica oportunidades atractivas en los bancos de pequeña y mediana capitalización y en compañías industriales ligadas a las primeras fases del ciclo. “Las compañías que son líderes en estos sectores y que cuentan con sólidas posiciones competitivas pueden enfrentarse a los ciclos bajistas y participar en una economía sólida y en un mercado menos concentrado. Además, las valoraciones también parecen razonables en este segmento”, apunta. 

También identifica oportunidades atractivas en ciertas compañías de software que se han visto amenazadas por la inteligencia artificial agentiva. En su opinión, la inteligencia artificial agentiva cambiará el funcionamiento futuro del software, pero algunas de las empresas de software ya existentes están en una posición muy buena para aprovechar los avances que se están haciendo en este ámbito.

La inteligencia artificial agentiva, según Dailey, amplía las capacidades del software, lo que debería expandir también su mercado potencial. “No cabe duda de que algunas de ellas se verán amenazadas por esta nueva tecnología, pero otras, no solamente resistirán su impulso, sino que además se beneficiarán de ella”, señala. La ciberseguridad es uno de los sectores que se ha visto afectado por la pérdida de confianza por parte de los inversores, pero en el que Dailey ve “una enorme oportunidad”, ya que el mercado potencial total está creciendo y será muy difícil desbancar a muchos de estos proveedores.

También sigue identificando oportunidades atractivas en compañías de crecimiento de pequeña y mediana capitalización, en el sector salud y en empresas de tecnología médica de pequeña capitalización, que cayeron a principios de año sin que se hubieran producido ningún cambio en sus fundamentales. Estas empresas volverán a subir, dada la solidez de sus fundamentales, y, además, se trata de un segmento en el que podrían producirse adquisiciones con “primas significativas”.

Perspectivas de mitad de año: ¿un mundo bajo presión? La resiliencia perdura

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Aunque en nuestras perspectivas anuales de 2026 defendíamos que un crecimiento global más sólido favorecería a la renta variable fuera de EE.UU. y presionaría al dólar, los últimos acontecimientos han retrasado -pero no frenado- esta dinámica. En un mundo sometido a importantes disrupciones, creemos que la resiliencia se mantiene y sigue ofreciendo un entorno favorable para la inversión. Nuestras perspectivas de mitad de año se articulan en torno a dos temáticas clave:

1.- Un mundo bajo presión. En la primera mitad del año, la economía global ha afrontado diversas fuerzas disruptivas, como el auge de la inteligencia artificial, las tensiones geopolíticas, el cierre del estrecho de Ormuz y las interrupciones en los suministros de energía y materias primas.

2.- La resiliencia se mantiene. Según nuestro análisis, el apalancamiento en el sector privado ha disminuido desde la crisis financiera global de 2008. Al mismo tiempo, los recortes de tipos previos en EE.UU. y Reino Unido, junto con las políticas fiscales más expansivas en Europa y Japón, favorecen un proceso gradual de reapalancamiento mediante una mayor inversión y gasto.

Temáticas de inversión a seguir

La economía global está evolucionando y, con ella, el escenario para la inversión. Los temas que creemos serán más relevantes para los inversores en la segunda mitad de 2026 se centran en la resiliencia de los mercados, el dólar estadounidense, los mercados emergentes, la inteligencia artificial y las fuentes alternativas para generar rentas y diversificar.

1.- Resiliencia de los mercados

La mayoría de las principales clases de activos han registrado rentabilidades positivas en lo que va de 2026 tras un marzo turbulento1. Esto nos recuerda el valor de mantenerse invertido frente a flujos de noticias negativos. El patrón de rentabilidades ha cambiado desde febrero: la renta variable estadounidense ha evolucionado mejor de lo que anticipábamos en nuestras perspectivas anuales.

  • Oportunidades de inversión: Creemos que el comportamiento del mercado en lo que queda de año dependerá en gran medida de los acontecimientos en Oriente Medio. La reapertura del tráfico en el estrecho de Ormuz podría desencadenar un fuerte rebote cíclico, liderado por los mercados emergentes y europeos. Pensamos que los mercados de renta variable y renta fija en EE.UU. también se comportarán bien, aunque con menor protagonismo de los sectores cíclicos como materiales e industriales.

2.- El dólar estadounidense probablemente seguirá débil

Uno de los pilares de nuestras perspectivas para 2026 era la debilidad del dólar, y mantenemos esta visión. Consideramos que sigue siendo una de las divisas más sobrevaloradas según la mayoría de las métricas. Su limitada apreciación pese al reciente shock energético es un indicio relevante de ello.

  • Oportunidades de inversión: Si el dólar se debilita, esperamos un buen comportamiento de la renta variable fuera de EE.UU., especialmente en los mercados emergentes.

3.- Mercados emergentes bien posicionados

Si nuestra previsión sobre el dólar se cumple, anticipamos un buen comportamiento de los activos fuera de EE.UU., en particular de los mercados emergentes. Estos activos deberían beneficiarse de la reaceleración global, del aumento de los precios de las materias primas en algunos casos, de la exposición a la temática de IA en otros y, en general, de valoraciones aún atractivas.

  • Oportunidades de inversión: Mantenemos una visión positiva sobre los activos de mercados emergentes, ya sean acciones, bonos o divisas.

4.- La IA sigue siendo una fuerza clave en los mercados

La historia de la inteligencia artificial continúa siendo un tema dominante para los mercados y muchas economías, y no vemos que esto vaya a cambiar a corto plazo. Sin embargo, la forma de tener exposición a la temática parece estar evolucionando. Nosotros preferimos exposición a semiconductores y compañías de hardware y somos más cautos con las empresas de software.

  • Oportunidades de inversión: Seguimos identificando oportunidades derivadas de la IA, que esperamos continúe impulsando la rentabilidad de los mercados emergentes y el crecimiento de los beneficios en sectores expuestos, como semiconductores, infraestructuras de centros de datos, energía y materias primas.

5.- Buscar fuentes alternativas de rentas y diversificación

Aunque creemos que el repunte de la inflación será limitado y temporal, no esperamos que vuelva pronto a niveles por debajo del objetivo en la mayoría de los mercados desarrollados. Nos interesan activos como el inmobiliario y el crédito privado, que ofrecen tanto rentas como diversificación en un entorno de mayor inflación. 

  • Oportunidades de inversión: Consideramos adecuados activos como el inmobiliario y el crédito privado -incluyendo financiación directa, préstamos bancarios y obligaciones garantizadas por préstamos (CLOs) con calificación AAA-.

 

Tribuna de opinión firmada por Benjamin Jones, CFA, Global Head of Research in the Strategy & Insights team en Invesco