Unicaja Asset Management ha alcanzado los 15.000 millones de euros bajo gestión, un nuevo hito en la evolución de su actividad. Según explica, esta cifra consolida su crecimiento en el ámbito del ahorro y la inversión, situándose entre las entidades con mayor crecimiento del sector, según datos de Inverco.
“Alcanzar los 15.000 millones de euros bajo gestión refleja la evolución de las capacidades de la gestora y de su propuesta de valor. El fortalecimiento de nuestros equipos especializados nos permite seguir avanzando en soluciones de inversión y en un apoyo más cercano a la red y a sus clientes”, ha señalado Emilio Mejía, consejero delegado de Unicaja AM.
Según la firma, este avance coincide con un contexto de fortalecimiento de sus capacidades internas y de una mayor coordinación con la red de negocio. El objetivo principal de la compañía es continuar desarrollando soluciones de inversión adaptadas a las necesidades de los clientes de Unicaja. En este escenario, la culminación de la integración de Unicorp Patrimonio en el grupo permite a Unicaja AM ampliar sus recursos especializados y sumar las capacidades técnicas y la experiencia en inversión de la sociedad. En concreto, asume la gestión y el seguimiento de las carteras modelo utilizadas en los servicios de gestión discrecional de carteras y en las soluciones de asesoramiento sobre fondos de inversión.Además, esta evolución se enmarca en las líneas de actuación del Plan Estratégico 2025-2027, que contempla la potenciación de los segmentos de mayor valor y el desarrollo de capacidades vinculadas a la gestión de activos.
Más recursos especializados
En el marco de este proceso, seis profesionales procedentes de Unicorp Patrimonio se han incorporado a la gestora para reforzar las áreas de Inversiones, Cumplimiento Normativo y de Productos y Soluciones de Inversión.La plantilla se amplía en el Área de Inversiones, con Elena Martín Priego que se suma al equipo de selección y gestión de fondos de terceros; María José González, al grupo encargado de la gestión discrecional de carteras, y Santiago De la Plata, como gestor de fondos de renta fija. Los tres profesionales cuentan con experiencia en gestión de activos, selección de fondos y gestión de carteras. Por su parte, Victor Durán asume nuevas funciones en el Área de Cumplimiento Normativo.
Asimismo, José Ignacio Gutiérrez y Lourdes Fernández de Córdoba se han incorporado al Área de Productos y Soluciones de Inversión, desde la que prestarán apoyo a las distintas direcciones territoriales y a la red de negocios. Su experiencia permitirá reforzar el acompañamiento técnico y comercial y acercar a la red las capacidades de la gestora en materia de construcción de carteras, posicionamiento de fondos y selección de productos.
Con este nuevo entorno, la entidad afronta una nueva etapa de crecimiento, con más recursos especializados para seguir desarrollando soluciones de inversión adaptadas a las necesidades de ahorro de los clientes de Unicaja y reforzar el apoyo a la red de negocio.
Banca March ha obtenido una licencia para operar en Luxemburgo con ficha bancaria propia. De esta forma, la sucursal que la entidad estableció en el Gran Ducado en 2012 se convierte en filial y permitirá a Banca March dar un paso decisivo en su evolución, coincidiendo con la celebración de su Centenario. Esta filial será la base de la internacionalizacióndel banco y actuará como centro operativo, jurídico y estratégico desde el que se articulará todo el crecimiento de Banca March fuera de España.
Apertura del nuevo centro de negocio de Lisboa
El primer paso de esta estrategia de crecimiento es el inicio de operaciones en Portugal a principios de 2027 con la inauguración de un centro de negocio situado en laPraça Duque de Saldanha, 12 de Lisboa, configurando Banca March Portugal como una sucursal de la filial de Luxemburgo. Esta estructura impulsa de manera exponencial la capacidad de desarrollo de producto y distribución internacional, ya que bajo la normativa UCITS Banca March distribuirá desde Luxemburgo sus productos de inversión de manera más ágil y eficiente en toda la Unión Europea. Además, se ampliará la oferta de productos de inversión alternativa, así como las vías de comercialización de las soluciones deCoinversión de Banca March, que facilita a los clientes invertir en los mismos productos que el propio banco.
Expansión internacional respaldada por tecnología de vanguardia
Banca March fue la primera entidad financiera española en empezar a operar en el Gran Ducado en 2012 con una sucursal. La obtención de la ficha bancaria en Luxemburgo supone un salto estratégico en la evolución del banco, que en 2026 celebra suCentenario. Este movimiento responde directamente a las necesidades del cliente de banca privada ypatrimonial, que demanda un asesoramiento integral que trascienda fronteras. La filial luxemburguesa será un pilar fundamental para la planificación patrimonial, la diversificación y el acceso a oportunidades de inversión globales.
Según explica la firma, la filial en Luxemburgo está respaldada por una importante inversión en tecnología de vanguardia. En la práctica, Banca March ofrecerá un servicio único a través de una plataforma diferencial, desarrollada desde el centro de alta tecnología de la entidad ubicado en Palma. Esta plataforma permite integrar todas las posiciones del cliente y proporcionar una experiencia óptima, facilitando una visión 360º de las posiciones financieras y capacidades operativas globales, independientemente de su jurisdicción.
“Como banco 100% familiar que este año celebra su Centenario, con la cuarta generación ya implicada en la gestión, nuestra visión es inherentemente de largo plazo. La filial en Luxemburgo nos garantiza una plataforma sólida para seguir expandiendo nuestro servicio de asesoramiento a nuestros clientes con un acceso privilegiado a mercados internacionales. Se trata de un movimiento estratégico de profundo calado para Banca March. La filial de Luxemburgo nos permitirá, con un crecimiento orgánico y también mediante posibles integraciones, expandir a nuevos mercados y clientes un modelo de banca que combina solvencia, especialización y acompañamiento local», ha declarado José Manuel Arcenegui, presidente de Banca March Luxemburgo.
Y añade: «La internacionalización del modelo de negocio de Banca March responde a una convicción estratégica: nuestra propuesta de valor es plenamente exportable y competitiva tanto dentro como fuera de España. La presencia en Luxemburgo no sólo amplía el alcance geográfico de Banca March, sino que refuerza nuestra capacidad para ofrecer a nuestros clientes de banca privada y patrimonial soluciones de alto nivel en un entorno regulatorio estable, seguro y altamente competitivo a escala global”.
El mundo se enfrenta a una paradoja que puede convertirse en uno de los principales focos de tensión para los mercados financieros: los gobiernos necesitan cantidades crecientes de dinero para financiar sus déficits, pagar los intereses de sus deudas y atender sus compromisos sociales, mientras las mayores empresas tecnológicas de la historia moderna compiten por movilizar cientos de miles de millones de dólares para construir la infraestructura que hará posible la revolución de la inteligencia artificial (IA).
Ambos necesitan el mismo tipo de recursos: el ahorro de los inversionistas, el dinero de los fondos de pensiones y las aseguradoras, los recursos de los bancos, los mercados de bonos y, cada vez más, el financiamiento privado. No significa que exista una cantidad fija de capital disponible en el mundo, pero sí que movilizarlo tiene un precio. Cuando la demanda de financiamiento crece más rápido que el ahorro dispuesto a satisfacerla, las tasas de interés pueden subir, los emisores deben ofrecer mejores rendimientos y algunos proyectos dejan de ser rentables.
La tensión comienza a adquirir dimensiones relevantes. En octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que los riesgos fiscales están aumentando, con niveles elevados de deuda, mayores costos de financiamiento y presiones persistentes sobre el gasto público. El organismo prevé que la deuda pública mundial supere el 100% del producto interno bruto global en 2030, una proporción que no se observaba desde las secuelas inmediatas de la Segunda Guerra Mundial.
El problema es que los gobiernos no compiten por recursos en condiciones particularmente favorables. El costo promedio efectivo del financiamiento público mundial podría pasar de 2,3% en 2021 a 3,7% en 2031, de acuerdo con un análisis reciente del FMI. En Estados Unidos, los pagos de intereses de la deuda pública podrían representar 5,7% del PIB en 2031, frente a alrededor de 2,8% antes de la pandemia. Es dinero que deberá destinarse al servicio de la deuda en lugar de financiar otros compromisos presupuestarios.
La situación estadounidense es especialmente importante porque los bonos del Tesoro funcionan como referencia para valorar una amplia gama de activos financieros en todo el planeta. Cuando sus rendimientos aumentan, el financiamiento tiende a encarecerse para empresas, gobiernos y consumidores de otras economías, aunque la magnitud del impacto depende de las condiciones de cada mercado.
La IA entra a competir por el ahorro mundial
Del otro lado de la ecuación está una revolución tecnológica que exige inversiones físicas extraordinarias. La inteligencia artificial no se construye solamente con algoritmos: necesita centros de datos, semiconductores, redes, sistemas de refrigeración, infraestructura eléctrica y nuevas fuentes de energía. Cada avance en capacidad de cómputo implica una nueva ronda de inversiones, y las grandes tecnológicas no quieren quedarse atrás en una carrera que podría redefinir sus negocios durante las próximas décadas.
Las cifras dimensionan la apuesta. Según estimaciones recopiladas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los cinco grandes proveedores de infraestructura tecnológica —Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta y Oracle— podrían acumular inversiones de capital cercanas a 4,1 billones de dólares entre 2026 y 2030. El cálculo refleja la escala de un ciclo de inversión que apenas comienza a mostrar sus consecuencias financieras.
Durante años, buena parte de estas compañías pudo financiar su expansión con el efectivo generado por sus operaciones. Ahora, las necesidades de inversión están llevando a los gigantes tecnológicos a recurrir con mayor intensidad a los mercados de deuda. De acuerdo con una estimación de Morgan Stanley publicada por Reuters en junio, la emisión mundial de deuda vinculada con la IA podría acercarse a 570.000 millones de dólares en 2026. La cifra incluye un universo más amplio que el endeudamiento de las grandes tecnológicas y debe entenderse como una previsión, no como un monto definitivo.
El cambio es significativo. Cuando las empresas más grandes y rentables del mercado comienzan a emitir deuda en volúmenes extraordinarios, no solamente amplían sus propias fuentes de financiamiento: también modifican la oferta de instrumentos disponibles para los inversionistas. Los fondos de renta fija, las aseguradoras y otros compradores institucionales deben decidir cuánto capital asignan a bonos corporativos ligados a la IA, cuánto mantienen en deuda soberana y qué rendimiento exigen por asumir cada riesgo.
La disputa ya tiene señales visibles. Un análisis de Axios publicado en agosto encontró que las compras netas privadas extranjeras de bonos corporativos estadounidenses habían superado, en los doce meses terminados en junio, las correspondientes a bonos del Tesoro: 390.000 millones frente a 329.300 millones de dólares, respectivamente. El dato no demuestra por sí solo que la IA esté desplazando directamente al financiamiento gubernamental, pero sí ilustra un cambio relevante en las preferencias de los inversionistas.
La pregunta es si el mercado podrá absorber simultáneamente las necesidades de financiamiento de los gobiernos y las de una industria tecnológica que todavía debe demostrar cuánto valor económico producirá la infraestructura que está construyendo.
El precio de competir por el dinero
En los mercados financieros, esta tensión tiene una traducción concreta: el precio del capital. Si los gobiernos necesitan colocar más bonos y las empresas tecnológicas multiplican sus emisiones, los inversionistas pueden exigir rendimientos mayores para comprometer sus recursos. El encarecimiento no tiene que producirse de manera uniforme ni ser consecuencia exclusiva de la IA; también intervienen las expectativas de inflación, la política monetaria, el crecimiento económico, la oferta de deuda y la percepción de riesgo.
Sin embargo, existe una diferencia crucial entre ambos tipos de prestatarios. Los Estados con capacidad tributaria y monedas de reserva cuentan con mecanismos de financiamiento que una empresa no tiene. Por su parte, las compañías tecnológicas pueden posponer proyectos, reducir inversiones o recurrir a sus flujos de efectivo, aunque esas decisiones tengan un costo competitivo. En ambos casos, el margen de maniobra se estrecha cuando el dinero se vuelve más caro.
Tampoco hay consenso en que el endeudamiento tecnológico esté elevando directamente los rendimientos de los bonos soberanos. PIMCO señaló en septiembre que sus análisis no encontraban evidencia sólida de que las emisiones inesperadas de deuda de los grandes proveedores de infraestructura de IA estuvieran provocando, por sí mismas, aumentos estadísticamente significativos en los rendimientos de los bonos del Tesoro a diez años. La firma considera que el auge inversor sí puede presionar las tasas reales a través de la demanda de ahorro, trabajo, energía y capacidad productiva.
La distinción importa. El riesgo no consiste necesariamente en que cada dólar prestado a una tecnológica sea un dólar que deje de financiar al gobierno. Consiste en que una expansión simultánea del endeudamiento público y privado puede elevar el costo de equilibrio del financiamiento, especialmente si el ahorro no aumenta al mismo ritmo o si los inversionistas comienzan a exigir una compensación mayor por la incertidumbre.
En ese escenario, los proyectos con menores retornos esperados serán los primeros en sufrir. Las empresas pequeñas, las nuevas compañías tecnológicas, los negocios ajenos a la IA y los gobiernos con menor credibilidad fiscal podrían tener que pagar más por conseguir recursos o encontrar menos compradores dispuestos a financiarlos. El capital no desaparecería: se volvería más selectivo y más caro para quienes no puedan demostrar capacidad de pago o perspectivas convincentes de rentabilidad.
¿Qué pasa si la revolución no paga la factura?
El segundo riesgo es todavía más delicado. La inversión en IA puede transformar la productividad, crear nuevos negocios y generar ingresos suficientes para justificar la expansión actual. Pero también existe la posibilidad de que los beneficios económicos lleguen más lentamente de lo previsto o se concentren en menos empresas de las que hoy anticipa el mercado.
Una advertencia apareció en octubre, cuando Reuters informó que la volatilidad bursátil y el aumento de los costos de financiamiento estaban obligando a algunos participantes de la infraestructura de IA a reconsiderar sus planes de captación de recursos. Proyectos y operaciones vinculados con centros de datos fueron aplazados o suspendidos, mientras los inversionistas comenzaban a exigir pruebas más claras de que el gasto en capacidad de cómputo se traducirá en ingresos sostenibles.
Si la rentabilidad decepciona, el problema no se limitará a una caída en las acciones tecnológicas. Las empresas que hayan financiado sus inversiones con deuda seguirán obligadas a pagar intereses y devolver el principal, aun cuando sus centros de datos generen menos ingresos de los previstos. Los acreedores podrían registrar pérdidas, las condiciones crediticias endurecerse y los nuevos proyectos encontrar dificultades para obtener financiamiento.
La historia financiera ofrece suficientes advertencias sobre lo que ocurre cuando el capital se concentra en una gran promesa de crecimiento. La construcción ferroviaria del siglo XIX, la expansión de las telecomunicaciones y la burbuja puntocom demostraron que una transformación tecnológica puede ser real y, al mismo tiempo, producir inversiones excesivas, valoraciones insostenibles y pérdidas para quienes financiaron los proyectos equivocados.
La comparación no significa que la IA esté condenada a una burbuja. Las grandes tecnológicas actuales cuentan con negocios, ingresos y recursos financieros que las distinguen de muchas empresas especulativas del pasado. Pero esa fortaleza no elimina el riesgo de que la infraestructura se construya demasiado rápido, que la competencia reduzca los márgenes o que el rendimiento económico no alcance para remunerar todo el capital comprometido.
Al final, la pregunta no es si el mundo tiene dinero suficiente en términos absolutos. Es si los recursos podrán movilizarse sin generar un costo de financiamiento que comprometa la estabilidad fiscal, frene otras inversiones productivas o convierta una apuesta tecnológica prometedora en una fuente de pérdidas sistémicas.
Gobiernos y gigantes tecnológicos pueden seguir encontrando compradores para sus bonos mientras los inversionistas confíen en su capacidad de pago y en el rendimiento que recibirán. El verdadero punto de inflexión llegará si esa confianza se debilita, si el costo del dinero sube por encima de lo que pueden soportar o si la rentabilidad esperada de la IA no aparece a tiempo.
Entonces, la disputa dejará de ser una cuestión de quién consigue más capital y se convertirá en una pregunta mucho más incómoda: quién tendrá que recortar sus planes, quién pagará intereses más altos y quién asumirá las pérdidas cuando no alcance para financiar todas las promesas.
Durante buena parte de las últimas décadas, las acciones y los bonos conformaron una combinación especialmente eficaz. Las acciones fueron el principal motor de crecimiento del capital, mientras que los bonos aportaron ingresos y, en muchos períodos, protección cuando se deterioraban las perspectivas económicas. Sin embargo, el éxito de esa estructura nunca dependió únicamente de cuánto se asignaba a cada activo. Dependía de que los factores que impulsaban sus rendimientos fueran diferentes y de que ambos activos no reaccionaran de la misma manera ante un mismo shock. Esa relación cambia con el tiempo, destacan desde Investec.
Expertos de la firma han analizado la correlación móvil de 36 meses entre el índice MSCI World y los bonos globales para ilustrar este punto. Durante largos períodos se mantuvo cerca de cero o en terreno negativo. Más recientemente, aumentó hasta aproximadamente 0,6, lo que demuestra que estas relaciones pueden cambiar considerablemente con el tiempo.
Esto no significa que la renta fija haya perdido su función. Los bonos siguen ofreciendo ingresos, una volatilidad generalmente menor que la de las acciones y la posibilidad de apreciarse en determinados entornos económicos. La conclusión de Investec es más específica: una cartera no debería depender exclusivamente de que una correlación histórica se mantenga en el futuro.
Diversificar implica diversificar los factores de rendimiento
La misma lógica se extiende más allá de las acciones y los bonos. Tener más activos no significa necesariamente acceder a más fuentes independientes de rendimiento. Por ejemplo, el sector inmobiliario global sigue mostrando una correlación relativamente elevada con las acciones globales. Por lo tanto, su valor dentro de una cartera puede radicar más en la generación de ingresos y la exposición a activos reales que en la diversificación respecto de las acciones. El oro ha mostrado una correlación considerablemente menor en distintos horizontes temporales. Los bonos del Tesoro estadounidense y el yen presentan comportamientos diferentes, aunque sus relaciones con las acciones tampoco son permanentes.
La pregunta más importante no es qué activos posee una cartera, sino qué riesgos económicos comparten. La diversificación debe evaluarse a partir de los factores que impulsan cada inversión: crecimiento, tasas de interés, inflación, monedas, precios de los activos reales y resultados específicos de cada instrumento.
Distintos shocks requieren distintas formas de protección
La distinción se vuelve más evidente durante los períodos de tensión en los mercados. La crisis financiera mundial, la pandemia y el shock inflacionario de 2022 provocaron fuertes dislocaciones, pero tuvieron causas diferentes. Los activos que brindaron protección también fueron distintos.
En 2008, el índice MSCI World perdió aproximadamente un 41 % en el año. Los bonos del Tesoro estadounidense registraron rendimientos claramente positivos, el yen se apreció y el oro cerró en terreno positivo. La caída de las expectativas de crecimiento e inflación, junto con la búsqueda de activos defensivos, favoreció esas exposiciones.
En marzo de 2020, un shock repentino sobre el crecimiento y la liquidez volvió a favorecer a los bonos soberanos. Otras inversiones que pueden parecer diversificadoras en condiciones normales no ofrecieron protección: el sector inmobiliario global cayó alrededor de un 25 % durante el mes, reflejando su sensibilidad a la actividad económica, las condiciones de financiamiento y el ciclo general de riesgo.
La experiencia de 2022 fue diferente. La inflación y uno de los ciclos de endurecimiento monetario más rápidos en décadas afectaron simultáneamente a las acciones y los bonos. El índice MSCI World cayó alrededor de un 18 %, los bonos del índice Global Aggregate perdieron cerca de un 16 % y los bonos del Tesoro estadounidense a diez años también registraron pérdidas de dos dígitos. En cambio, el oro terminó el año prácticamente sin variaciones.
Ningún activo brindó protección en todos los episodios. Los bonos soberanos pueden resultar especialmente eficaces cuando el shock proviene de un menor crecimiento y las tasas de interés tienen margen para bajar, pero pueden ofrecer mucha menos protección cuando el problema es la inflación y el nivel de las tasas. El oro responde a otras fuerzas, entre ellas la pérdida de valor de la moneda, la incertidumbre geopolítica y la demanda de reservas; aun así, no debe esperarse que suba cada vez que caen las acciones. El sector inmobiliario aporta ingresos y exposición a activos reales, aunque sigue siendo sensible al crecimiento y a las condiciones financieras.
Cómo aplica Investec la diversificación en la práctica
Estas observaciones influyen directamente en la construcción de carteras de Investec. La firma aplica esta filosofía mediante tres niveles complementarios: diversificación entre activos, asignación activa de activos y selección de gestores especializados. Se espera que cada exposición cumpla una función específica dentro de la cartera.
Las acciones siguen siendo un motor fundamental del crecimiento del capital a largo plazo. La renta fija genera ingresos y puede desempeñar un papel defensivo, pero no constituye una exposición homogénea: los bonos soberanos, el crédito, la deuda de mercados emergentes y los distintos perfiles de duración pueden responder de manera muy diferente a un mismo entorno.
El oro y el sector inmobiliario cumplen funciones distintas. El oro puede ayudar a diversificar los riesgos monetarios y geopolíticos; el sector inmobiliario puede aportar ingresos y exposición a activos reales. Las posiciones en monedas y otras estrategias pueden sumar fuentes adicionales de rendimiento cuando las oportunidades resultan atractivas. El objetivo no es que todas las posiciones funcionen al mismo tiempo, sino que la cartera no necesite que todas funcionen simultáneamente.
La asignación no es estática. Las valuaciones cambian, surgen nuevos riesgos y la compensación por asumir una determinada exposición aumenta o disminuye. Por eso, Investec combina la diversificación estructural con una asignación activa. Entre los ejemplos recientes se encuentran la reducción del riesgo cuando las valuaciones y la concentración del mercado generaron preocupación en marzo de 2024; la adopción de una postura más defensiva ante la incertidumbre arancelaria en abril de 2025; y la posterior recomposición gradual de la exposición, a medida que las correcciones y el contexto macroeconómico generaron oportunidades durante 2026.
La selección de gestores agrega otra dimensión. El modelo multigestor de Investec combina gestores globales especializados y permite acceder a clases de participaciones institucionales y superinstitucionales. Así, la diversificación opera entre clases de activos, dentro de cada clase, entre regiones y estilos, y entre gestores.
Diversificación por diseño
El objetivo no es reemplazar las acciones y los bonos: ambos siguen siendo componentes esenciales. Se trata de reducir la dependencia de una sola clase de activo, un gestor, una fuente de rendimiento o un supuesto sobre las correlaciones. La construcción de carteras no puede eliminar el riesgo, y ninguna de estas exposiciones es confiable en todos los escenarios. Su valor reside en reducir la necesidad de acertar con un único pronóstico macroeconómico.
Foto cedidaNicolas Da Rosa, responsable de desarrollo en España de Axiom Alternative Investments.
Axiom Alternative Investments (Axiom), gestora francesa especializada en deuda financiera europea, ha anunciado su implantación en España como parte de su expansión internacional, tras haber consolidado su presencia en el Reino Unido, Suiza e Italia. Para liderar esta nueva fase de crecimiento, Axiom ha incorporado a Nicolas Da Rosa, profesional con más de veinte años de experiencia en banca de inversión y gestión de activos.
De este modo, Axiom AI pretende ofrecer su gama de fondos a los inversores de la Península Ibérica y aprovechar al máximo el crecimiento de este mercado. «Llevar las ambiciones de un líder europeo en deuda financiera a España es un reto que exige rigor y visión. Es un honor para mí impulsar esta nueva etapa de desarrollo internacional de Axiom», afirma Nicolas Da Rosa, responsable de desarrollo en España.
Por su parte, David Benamou, director de inversiones de Axiom Alternative Investments, ha añadido: «Estamos muy contentos de dar la bienvenida a Nicolas a Axiom. Su trayectoria de más de veinte años en la gestión de activos y los mercados de capitales, junto con su profundo conocimiento de los inversores del sur de Europa, lo convierten en la persona ideal para inaugurar nuestra oficina de representación en España. Esta implantación marca una nueva etapa en nuestro desarrollo internacional».
Se incorpora desde Santalucía AM
Nicolas da Rosa se incorpora a Axiom Alternative Investments procedente de Santalucía AM donde ocupaba el puesto de Head of Institucional Sales desde enero de 2026. Profesional senior del sector financiero con más de dos décadas de experiencia internacional, Da Rosa está especializado en gestión de activos y mercados de capitales. Con una reconocida experiencia en instituciones de primer orden como Santalucia AM, DPAM, Intesa Sanpaolo (Banca IMI) en Londres, CaixaBank y Calyon, ha destacado por su capacidad para abrir mercados y dirigir el desarrollo comercial entre una clientela institucional y mayorista en el sur de Europa (gestionando la captación de más de mil millones de euros en activos durante su anterior mandato).
Es licenciado por la ESC Le Havre y la Universidad ETEA de Córdoba, cuenta con una triple cultura franco-hispano-portuguesa y un profundo dominio de la gestión de renta fija, los productos derivados y las soluciones de inversión a medida.
Los reguladores examinan cada vez más cómo operan en la práctica la gobernanza y la delegación, utilizando datos de mayor calidad y una supervisión in situ más visible para impulsar acciones de supervisión específicas. Por ello, el tema central de la actualización del tercer trimestre de Carne Group apunta a cómo se está impulsando a las empresas hacia unos modelos más resilientes de delegación y estructuración de fondos, mediante una supervisión «inteligente» que utiliza datos normalizados y de alta calidad para detectar problemas a tiempo en lugar de a posteriori.
En el informe, la firma analiza la revisión del marco de delegación del Banco Central de Irlanda y la creciente expectativa de que la gobernanza se evaluará por cómo funciona bajo estrés, no solo sobre el papel. Además del esfuerzo continuo de la ESMA por la armonización de la información, el trabajo reciente de la CSSF sobre conflictos de intereses, el potencial de los compartimentos de responsabilidad segregada en fondos no regulados y la propuesta de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) para el nuevo marco de gestión de activos del Reino Unido.
Revisión del marco de delegación del CBI
La revisión de la delegación del Banco Central de Irlanda (CBI, por sus siglas en inglés) de julio de 2026 marca una evolución importante en las expectativas regulatorias, más que un desafío al modelo de delegación en sí. Concluye que la delegación sigue siendo fundamental para la industria europea de fondos. El asunto más amplio que trata tiene que ver con la eficacia con la que opera la gobernanza en la práctica, en lugar de simplemente qué estructuras existen. Para las gestoras y los delegados, esto significa un mayor énfasis en la supervisión demostrable, la rendición de cuentas y la resiliencia.
La gobernanza eficaz depende cada vez más de factores como la información oportuna, fiable y conectada. Es por ello que el Banco Central identificó los sistemas fragmentados, las conciliaciones manuales y la débil planificación de contingencias como áreas de mejoras. Lo que buscan con esto es priorizar la calidad antes que la cantidad; es decir “mejores datos” frente a “más datos”. Si las empresas recopilan información de forma inteligente y la conectan de forma eficaz, pueden identificar áreas de riesgo sin crear niveles innecesarios de presentación de informes. Por lo tanto, pueden escalar su negocio y ser supervisores mucho más eficaces de los delegados.
ESMA impulsa la convergencia supervisora
La ESMA sigue impulsando la convergencia supervisora y la armonización de la presentación de información, en particular a través de las nuevas normas de información de UCITS, que se esperan para otoño. Estas requerirán información más detallada sobre liquidez, gestión de riesgos, acuerdos de delegación y mercados e instrumentos de inversión. La implementación requerirá trabajo operativo, pero a su vez, crea una oportunidad para alejarse de la presentación de informes ad hoc y avanzar hacia capacidades de información consolidadas y flexibles. Los requisitos de datos estandarizados podrían reducir las solicitudes regulatorias puntuales y permitir a las empresas utilizar los datos regulatorios de manera más proactiva en todos sus negocios.
UCITS ya es un marco europeo totalmente armonizado, lo que lo convierte en un vehículo lógico para una mayor estandarización en todos los mercados. Sin embargo, en Carne Group perciben cierta cautela en torno a que la ESMA asuma un papel de supervisión más amplio, con preferencia por la armonización cuando crea igualdad de condiciones al tiempo que retiene la experiencia de los reguladores nacionales, como los de Irlanda y Luxemburgo. Las enmiendas en el Parlamento Europeo tampoco están a favor de que la ESMA se convierta en un supervisor único. Esto se enmarca en una dinámica macroeconómica más amplia en medio de un enfoque creciente en los campeones europeos.
Por lo tanto, la pregunta es hasta dónde puede llegar la convergencia supervisora manteniendo al mismo tiempo la experiencia nacional, que sigue siendo importante para la industria de fondos de Europa. La Acción Común de Supervisión de la ESMA también está analizando la función de gestión de riesgos, incluyendo si las empresas tienen funciones de riesgo genuinamente independientes, experiencia adecuada, autoridad suficiente, personal apropiado y una supervisión eficaz por parte de la alta dirección. A diferencia de las revisiones temáticas anteriores, el enfoque se centra directamente en si la función puede operar de manera eficaz e independiente.
El 28 de septiembre, la ESMA estableció sus prioridades para 2027, que incluyen cumplir con elementos clave de la agenda de la Unión del Ahorro y la Inversión (SIU) y avanzar en las capacidades de datos, inteligencia artificial y tokenización.
Conflictos de interés: la CSSF identifica áreas clave de enfoque
El trabajo reciente de la CSSF luxemburguesa sobre conflictos de intereses subraya el creciente enfoque regulatorio sobre cómo opera la gobernanza en la práctica, en particular donde existen acuerdos de delegación. La CSSF ha identificado los conflictos que pueden surgir cuando se designan socios comerciales o promotores (initiators) como asesores de inversión o gestores de carteras. Por ejemplo, cuando un promotor actúa como gestor de cartera, debe tener tanto la capacidad como la voluntad de operar controles independientes. Si el gestor de inversiones retiene la gestión de la cartera, existe el riesgo de que la gestora de fondos de inversión (IFM) siga las directrices del promotor en lugar de actuar de forma independiente en el mejor interés del fondo.
Otra preocupación es que los socios comerciales o promotores puedan tratar de influir en las valoraciones de los activos, afectando potencialmente la independencia del proceso de valoración y la capacidad de la IFM para actuar en el mejor interés de los inversores. La CSSF también está analizando las empresas de «marca blanca» (white-label), donde pueden surgir conflictos por la asignación de responsabilidades, particularmente cuando personas vinculadas a los socios comerciales o promotores ocupan roles, funciones o puestos en las líneas de reporte que dan lugar a conflictos.
Compartimentos de responsabilidad segregada para fondos no regulados
Un cambio propuesto al marco de fondos de Luxemburgo podría brindar mayor flexibilidad a las gestoras de capital privado que utilizan estructuras de Société en Commandite Simple (SCS) y Société en Commandite Spéciale (SCSp). Las SCSp estándar se utilizan ampliamente en el mundo del capital privado y los fondos de infraestructura. Sin embargo, una SCSp no regulada no puede crear legalmente «subfondos paraguas» con pasivos delimitados (ring-fenced liabilities). Los gestores que buscan compartimentos segregados normalmente necesitan utilizar estructuras como RAIF, SIF, SICAR o un Fondo de la Parte II, las cuales conllevan requisitos legales de producto adicionales.
La nueva propuesta introduce un nuevo artículo 28bis en la Ley de GFIA (AIFM) de Luxemburgo, lo que permite a los FIA elegibles de tipo SCS y SCSp crear compartimentos segregados legalmente. Cada compartimento tendría activos, pasivos, inversores y acreedores separados legalmente, y los acreedores de un compartimento generalmente tendrían recurso solo sobre los activos de ese compartimento. Por lo tanto, una sola SCSp podría contener múltiples compartimentos que representen diferentes estrategias, añadas (vintages), vehículos paralelos, tramos de coinversión o grupos separados de inversores dentro de una misma entidad legal. Los compartimentos individuales también podrían liquidarse de forma independiente, mientras que la inversión cruzada entre compartimentos sería posible sujeta a salvaguardas.
Si la propuesta (aún sujeta al proceso parlamentario de Luxemburgo) sigue adelante en su estado actual, las gestoras que actualmente utilizan vehículos SCSp separados o paraguas RAIF para obtener una responsabilidad segregada, podrían lograr el mismo resultado a través de una única plataforma SCSp no regulada gestionada por una GFIA (AIFM) autorizada.
Regulación de la gestión de activos en el Reino Unido
A mediados de julio, la FCA lanzó la mayor reforma del marco de gestión de activos del Reino Unido desde el Brexit, consultando sobre un régimen de GFIA del Reino Unido completamente nuevo junto con la legislación del Tesoro (HM Treasury). En lugar de mantener las reglas heredadas de la UE, la FCA quiere un régimen más proporcionado, más simple y adaptado a los diferentes tamaños de las gestoras. También ha propuesto simplificar los requisitos de remuneración y revisar la presentación de informes de los fondos.
El regulador del Reino Unido tiene una serie de objetivos legales, incluida la promoción de la competitividad global del sector financiero del Reino Unido. Sin embargo, «aún está por ver si el nuevo marco impulsará en última instancia una mayor divergencia o alineación con la regulación europea», recoge el estudio. Por ello, desde la firma aseguran que para el mercado, el punto clave será cómo un régimen del Reino Unido más simple y proporcionado funciona junto con los requisitos a los que se enfrentan las gestoras que operan en Europa.
Blackstone ha anunciado el cierre definitivo de Blackstone Energy Transition Partners V con 8.700 millones de dólares, un volumen más de un 50 % superior al de su vehículo predecesor. El fondo, cuya demanda superó con creces la oferta, ha alcanzado su límite máximo de captación (hard cap) y da continuidad a la sólida rentabilidad obtenida por las añadas anteriores de la estrategia.
Según explican, Blackstone Energy Transition Partners busca construir empresas energéticas de gran escala que suministren una energía más limpia, fiable y asequible para atender unas necesidades mundiales cada vez mayores. A 30 de junio, las inversiones de BETP en transición energética habían generado una TIR neta del 34 % desde 1997, lo que refleja la solidez de su estrategia diferenciada. En 2025, IJ Investor reconoció a BETP como «Fund Manager of the Year – Equity» en Norteamérica, un galardón que pone en valor su liderazgo a la hora de obtener rentabilidad a gran escala.
“Creemos que existe una oportunidad generacional para que los inversores con experiencia en la transición energética aporten soluciones a los retos que plantea la creciente demanda de electricidad. Al respaldar a equipos directivos excepcionales con capital de inversión flexible y paciente para ampliar la capacidad de fabricación, captar y formar mano de obra cualificada y construir nuevos activos de infraestructura energética crítica, BETP está aportando esas soluciones y, al mismo tiempo, dando escala a estas compañías, creando empleo y generando valor duradero para nuestros inversores. Agradecemos profundamente la confianza que han depositado en nosotros nuestros inversores y esperamos con interés destinar BETP V a inversiones que impulsen la transición hacia un futuro energético más asequible, fiable y limpio”, ha destacado David Foley, responsable global de Blackstone Energy Transition Partners.
El vehículo inició su periodo de inversión en junio y ya ha financiado tres compañías plataforma independientes (Kindle, Fisterra y Viridon), que respaldan a equipos directivos de trayectoria probada en el desarrollo y la operación de nueva capacidad de generación eléctrica y nuevas líneas de transporte de electricidad. Además, ha realizado también tres adquisiciones centradas en la eficiencia energética y la resiliencia.
Desde enero de 2025, el fondo ha comprometido más de 11.000 millones de dólares en nuevas inversiones de capital en todo el ecosistema de la transición energética. Entre ellas figuran operaciones con fabricantes de equipos energéticos críticos (Maclean Power Systems, Delta Star, Power Grid Components, Arlington Industries, Advanced Cooling Technologies), servicios esenciales (Alliance Technical Group, Shermco), análisis de datos energéticos (Enverus) e infraestructuras de generación eléctrica con gas natural de alta eficiencia (Hill Top Energy Center, Wolf Summit Energy y Potomac Energy Center).
Amundi, la mayor gestora de activos de Europa, ha publicado los resultados de la tercera edición de su estudio “Decoding Investors”, centrado en inversores particulares y ahorradores. Realizado en 26 países entre 18.000 personas, el estudio analiza sus objetivos, temores, comportamientos y fuentes de información sobre inversión. La edición de 2026 muestra que la jubilación ocupa un lugar central entre las preocupaciones de los inversores, pero que muchos carecen de la confianza y los conocimientos necesarios para transformar sus ahorros en planes de inversión a largo plazo.
Financiar la jubilación: brecha entre la intención y la confianza
Los ahorros y las inversiones personales son actualmente la principal fuente de ingresos prevista para la jubilación y los inversores esperan que financien el 42% de sus recursos para esta etapa, por delante de las prestaciones públicas y los planes de pensiones de empresa. Esta cifra es mayor en Asia, donde los inversores de la región esperan financiar más del 50% de su jubilación mediante ahorros e inversiones personales.
A pesar de ello, solo el 36% de los inversores señala la jubilación (34% en Europa frente al 40% en Asia) como una motivación clave para invertir y, entre ellos, apenas el 23% se siente muy seguro de poder alcanzar una seguridad financiera a largo plazo. Esto pone de manifiesto una clara brecha entre la importancia que los inversores conceden a la jubilación y su capacidad y confianza para poder financiarla.
El asesoramiento profesional marca una diferencia significativa en el grado de confianza de los inversores respecto a su jubilación: la mitad de los inversores que reciben asesoramiento afirman sentirse muy seguros de poder financiarla, frente a solo el 14% de quienes nunca han recurrido a asesoramiento.
La brecha de confianza mantiene a los ahorradores en efectivo
El estudio muestra que casi la mitad (43%) de los ahorradores espera empezar a invertir en los próximos 12 meses -una cifra que aumenta hasta el 62% entre las personas de 21 a 30 años-, pero el 39% sigue frenado por el miedo a perder dinero. La intención de invertir varía considerablemente según el país: los ahorradores daneses se sitúan a la cabeza (79%), seguidos de los ciudadanos de Singapur (73%), mientras que belgas y alemanes son los menos proclives a dar el paso (24%).
En la práctica, esto suele traducirse en mantener el dinero en efectivo durante más tiempo en lugar de participar en los mercados de capitales: para la mayoría (52%) de los ahorradores, un fondo de emergencia equivalente a menos de seis meses de ingresos es suficiente para hacer frente a gastos imprevistos; sin embargo, la mayoría mantiene cantidades de efectivo muy superiores.
Educación financiera: percepción frente a realidad
Más allá de la confianza, la educación financiera también desempeña un papel fundamental. El estudio pone de manifiesto un marcado contraste entre la confianza de los inversores y su nivel real de conocimientos financieros: el 70% de quienes se describen como «expertos» no logró responder correctamente a tres preguntas básicas de educación financiera. Este patrón es especialmente pronunciado entre los inversores con mayor patrimonio.
Los inversores de alto patrimonio, pese a ser los que muestran una mayor confianza, registraron los niveles más bajos de educación financiera, ya que solo el 36% respondió correctamente a las tres preguntas. Sin embargo, también son los más propensos a recurrir al asesoramiento de profesionales (87%), frente al 58% de los inversores minoristas.
Aumenta el uso de la IA y las redes sociales
En tan solo un año, el uso habitual de asistentes de IA como fuente de ideas o información de inversión se multiplicó por cuatro en 2026, hasta alcanzar el 19%. Resulta especialmente significativo que siete de cada diez inversores hayan utilizado alguna vez la IA como apoyo para tomar decisiones de inversión. Más de la mitad de ellos (59%) ha seguido sus recomendaciones y casi todos (90%) afirman estar satisfechos con el resultado.
Pero los inversores también recurren a las redes sociales: casi uno de cada dos (46%) busca información sobre inversiones a través de influencers. Esto ocurre especialmente en India (68%) y Brasil (65%), mientras que países europeos como Francia (28%), España (37%) y Alemania (40%) se sitúan por detrás.
Estas nuevas fuentes de información no sustituyen al asesoramiento profesional, sino que lo complementan ayudando a los inversores a confirmar ideas o validar recomendaciones. Más del 60% de los inversores afirma tener acceso, al menos, a algún tipo de asesoramiento financiero profesional, que se presta cada vez más a través de canales digitales: el 59% de los encuestados recibe actualmente todo o parte de su asesoramiento online.
Fannie Wurtz, subdirectora general y directora del área de Clientes de Amundi, afirmó: “A medida que financiar la jubilación se convierte en una preocupación central para los hogares de todo el mundo, la tercera edición de nuestro estudio Decoding Investors pone de relieve un reto urgente: ayudar a que más ahorradores se conviertan en inversores y accedan a los mercados de capitales. Para nuestro sector, esto significa reforzar la confianza, mejorar el acceso a la educación financiera, especialmente a través de canales digitales, y ofrecer soluciones sencillas, transparentes e híbridas. Gracias a su experiencia, Amundi ayuda a sus clientes a afrontar este reto mediante soluciones de inversión, herramientas tecnológicas y un acompañamiento adaptado a las necesidades de ahorro a largo plazo”.
Objetivos y perfil del inversor particular español
Para el inversor español, el crecimiento patrimonial es el principal objetivo de la inversión, con un 45% frente al 51% a nivel europeo, seguido de protegerse frente a la inflación, con un 42% frente al 37% europeo y financiar la jubilación, con un 35% en línea con el 34% europeo.
El inversor español también muestra menos confianza sobre sus conocimientos financieros que el europeo: mientras que un tercio se considera “principiante”; otro 31% se considera “experto”, frente al 37% de Europa. Aunque un 34% asegura tener diversificadas sus inversiones, el 26% siente que la mayor parte de su dinero está concentrada en una o dos inversiones; por encima de la media europea del 15%. En este sentido, un 40% de los inversores españoles considera que el asesoramiento profesional les ayudaría a diversificar mejor sus carteras (frente al 34% medio en Europa). Dos de cada tres inversores declara tener acceso a asesoramiento financiero profesional de algún tipo en España, valorando especialmente la tranquilidad de contar con una personal de confianza a quien acudir.
En cuanto a la IA, el principal uso que los inversores particulares españoles declaran hacer de ella es generar ideas o estrategias de inversión (34%, por encima de la media europea del 26%). Otros usos de la IA serían resumir e interpretar noticias de mercado y analizar informes financieros. Sin embargo, los inversores españoles son menos propensos a actuar en función de ella (solo el 44% declara haber actuado basándose en información de inversión basada en la IA, por debajo de la media europea del 53%).
Particularidades del ahorrador minorista en España
Respecto al perfil del ahorrador español, el porcentaje que se considera “principiante” subiría al 65% frente al 54% europeo; y un 35% se declara dispuesto a empezar a invertir parte de sus ahorros en los próximos 12 meses. Y es que el 43% reconoce mantener sus ahorros en efectivo para necesidades a corto plazo (fondo de emergencia).
Sin embargo, los ahorradores españoles son considerablemente más propensos a plantearse seriamente invertir si reciben asesoramiento de un asesor financiero cualificado que les explique las finanzas en un lenguaje sencillo: un 34% frente al 23% en el resto de Europa.
Según Marta Marín, consejera delegada de Amundi Iberia, “en España, el principal reto es ayudar a que más ahorradores den el paso desde la liquidez hacia la inversión con mayor confianza. Este estudio confirma que la educación financiera, el asesoramiento profesional y en lenguaje sencillo, con soluciones claras, siguen siendo fundamentales para acompañar la planificación financiera y de cara a la jubilación.”
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Pablo Martínez-Arrarás, Miguel Ángel García Brito y Óscar Juesas Ramada.
En sus 20 años de andadura con iCapital, Pablo Martínez-Arrarás, Miguel Ángel García Brito y Óscar Juesas Ramada, socios y fundadores de la firma, han sido testigos de la transformación, crecimiento y consolidación de la industria del asesoramiento independiente. “La crisis de 2008 puso el foco en la importancia de contar con un asesor independiente por su capacidad de ayudar al inversor. Esto nos llevó a una gran explosión en el lanzamiento de firmas que, tras los cambios regulatorios y los movimientos de mercado, se ha ido reduciendo hasta dar lugar a una industria madura”, señala Martínez-Arrarás.
Esta andadura, y sus aprendizajes, han moldeado su propuesta de negocio para dar respuesta a clientes cada vez más exigentes y responsables de sus propias inversiones, en un entorno de mercado complejo y con una industria proveedora de todo tipo de soluciones de inversión. “Hemos creado un ecosistema con cuatro pilares fundamentales: independencia, transparencia, capacidades y modelo. Confiamos en esa ‘inteligencia de mercado’ que hemos ido atesorando como un elemento diferenciador más”, apunta García Brito.
Según la visión que comparte García Brito, “el talento atrae talento”, pero su valor está en cómo trabajamos juntos. “Un cliente puede necesitar asesoramiento sobre sus inversiones, su empresa y sus inmuebles al mismo tiempo. Lo que denominamos inteligencia de mercado es la capacidad de conectar esas especialidades, conociendo toda la oferta disponible en el mercado, y compartir criterio y proponer una respuesta que tenga en cuenta el conjunto de su patrimonio”, añade.
Planes de crecimiento
Con estas bases, iCaptal ha puesto sobre la mesa sus planes de futuro, tras cumplir un año antes de lo previsto los objetivos de Next5, iniciado en 2022. Según explica Juesas Ramada, la firma estima alcanzar los 4.700 millones de euros de patrimonio asesorado en 2026, un 89,3% más que en 2021 y se fija como objetivo los 8.000 millones para 2030.
“Nuestras prioridades incluyen la expansión territorial, tanto en las plazas más relevantes de España, en concreto nos interesan Bilbao y Málaga, como en Latinoamérica, y el desarrollo de servicios de alto valor añadido, con especial atención al ámbito inmobiliario y las coinversiones”, apunta. Y sobre la expansión territorial prevista en el nuevo plan añade: Nuestras nueve sedes han confirmado que la proximidad ayuda a incorporar nuevos clientes y a entender el ecosistema en el que se mueven. Conocer su entorno familiar y empresarial, sus relaciones y las oportunidades que surgen en cada plaza nos permite asesorar con mayor conocimiento. Esa experiencia orientará nuestras próximas aperturas”.
Para abordar el crecimiento internacional de la firma, Juesas Ramada reconoce que van a reforzar el talento y los medios para apoyar la internacionalización de la firma, por lo que esperan seguir aumentando su plantilla a corto y medio plazo. Además, adelanta que están estudiando el mercado colombiano y mexicano. “Se podría decir que nuestro objetivo es ser la firma de asesoramiento patrimonial independiente más relevante de habla hispana. Nuestra apuesta por Latinoamérica es estructural y ahora lo que estamos planteando es acelerar esta apuesta. Ya hemos incorporado al equipo profesionales con conocimientos muy locales y dilatada experiencia que hemos fichado en estos países y también en Miami y Ginebra. Vemos una clara oportunidad de convertir a Madrid en un hub de asesoramiento para patrimonios con presencia en latinoamérica”, matiza, tras aclarar que no buscan un crecimiento orgánico en estos países, ya que prefieren ofrecer su servicio desde España, sujeto a la normativa y supervisión europea y nacional.
El reflejo de esta propuesta de crecimiento en su objetivo de AUM lo explica García Brito: “Actualmente, el desk latinoamericano supone el 10% del volumen de negocio, por lo que hay mucho recorrido para crecer y creemos que podría darse un crecimiento de hasta el 50% de lo que estamos registrando en este último trimestre”. Esta proyección, tal y como matiza Martínez-Arrarás, no es incompatible con seguir creciendo entre el cliente español. “Nuestro modelo y masa crítica de clientes sigue siendo español, por lo tanto, ahí también está puesto el foco”, comenta.
Para Juesas Ramada, socio fundador de iCapital, el siguiente paso es crecer con una organización preparada para atender un mayor volumen de patrimonio. “La incorporación de IA debe partir de las tareas que el equipo necesita resolver y traducirse en mejoras concretas en nuestro trabajo. Sin duda, va a transformar la industria financiera, pero la confianza va a continuar siendo el activo más importante del asesoramiento patrimonial”. En este sentido, iCapital también ha puesto en marcha 56 proyectos para transformarse en una compañía orientada a la inteligencia artificial a partir de las necesidades propuestas por 14 miembros del equipo. “Su aplicación busca mejorar el análisis de información y los procesos de trabajo”, asegura.
La duración es el motor de las rentabilidades en los mercados privados, pero para los fondos evergreen de capital abierto, puede crear un problema estructural de liquidez. Los mercados secundarios comprimen esa duración, transformando una mejor predictibilidad de liquidez en una herramienta para el reciclaje y la capitalización compuesta.
La duración constituye una fuente significativa de rentabilidad para las inversiones en mercados privados. Los horizontes a largo plazo de esta clase de activos son el motor de la capitalización compuesta y el factor determinante de la prima de iliquidez, lo que permite al capital paciente soportar la volatilidad en lugar de verse obligado a una venta. Esto se cumple todos los activos de mercados privados, incluyendo el private equity, el crédito privado y las infraestructuras.
Sin embargo, aunque la duración de la inversión en el tiempo es una característica atractiva para los inversores de fondos cerrados con un horizonte definido, esta puede generar una tensión estructural fundamental dentro de un vehículo evergreen de capital abierto que promete liquidez periódica. Un fondo evergreen debe ser capaz de atender los reembolsos, mantener la estabilidad del valor liquidativo (NAV) y reciclar el capital hacia nuevas oportunidades; aspectos que no se benefician de activos cuyos flujos de caja están muy concentrados al final del periodo (back-ended) y cuyos horizontes de permanencia (hold periods) se extienden mucho más allá de las ventanas de liquidez del fondo.
El resultado para algunos fondos evergreen puede ser una cartera que aparenta ser líquida en la superficie, pero que es funcionalmente ilíquida por debajo. Es decir, dependiente de las entradas de nuevos inversores en lugar de los flujos de caja de la cartera para atender las solicitudes de reembolso o proporcionar un presupuesto de inversión. Este no es un riesgo teórico, sino que es un riesgo estructural de cualquier vehículo evergreen que asume una exposición primaria excesiva a largo plazo sin un mecanismo de liquidez que la contrarreste.
La solución que aportan los secundarios
Los mercados secundarios pueden ofrecer una solución directa: al adquirir participaciones existentes en fondos o activos ya consolidados, los inversores secundarios se incorporan al ciclo de vida del activo en una fase sustancialmente más avanzada y proporcionan al vendedor una liquidez muy necesaria.
Respecto a activos como las infraestructuras o el sector inmobiliario, los inversores en secundarios pueden acceder a activos que ya están construidos, en funcionamiento y generando flujos de caja, y donde la fase de desarrollo (habitualmente el periodo con mayor consumo de capital, más ilíquido y con mayor incertidumbre) ya ha sido asumida por el inversor original.
Por otra parte, la visibilidad sobre la cartera subyacente que se adquiere también se aplica a los secundarios de private equity y crédito privado. Esto otorga al comprador la capacidad de volver a analizar y valorar (re-underwrite) cada inversión de la cartera, la cual puede estar entre dos y cinco años dentro de su periodo de inversión y, por tanto, mucho más cerca de su desinversión (realisation).
Esta única diferencia estructural comprime la duración de forma drástica. Mientras que las inversiones primarias en infraestructuras pueden requerir un periodo de permanencia (hold) de entre 8 y 20 años, los secundarios suelen generar rentabilidades en un horizonte de 4 a 6 años.
La compresión de la duración en la práctica
Para un vehículo evergreen, la compresión de la duración que ofrecen los mercados secundarios puede tener implicaciones muy directas.
La liquidez como una característica real, no solo una etiqueta
La consecuencia más inmediata de una duración más corta es una mayor liquidez, y para un fondo evergreen, esta provisión resulta crítica. Si los activos subyacentes comienzan a generar distribuciones antes, el fondo dispone de liquidez interna a la que recurrir para atender las solicitudes de reembolso, en lugar de verse obligado a depender de nuevas suscripciones o de mecanismos de cierre temporal (gating). Esta es la diferencia entre un fondo que es estructuralmente líquido y uno que simplemente se comercializa como tal. En cambio, los fondos secundarios, gracias a sus perfiles de flujo de caja más tempranos y predecibles, constituyen una de las herramientas más eficaces a disposición de los gestores evergreen que buscan hacer realidad la promesa de liquidez.
Reciclaje de capital: el motor de la capitalización compuesta
Los periodos de tiempo más cortos no solo mejoran la liquidez, sino que también impulsan el motor de reciclaje de capital que acelera el potencial de capitalización compuesta del fondo evergreen a lo largo del tiempo. Cuando las distribuciones procedentes de los secundarios regresan antes al fondo, ese capital se puede volver a invertir en nuevas oportunidades, manteniendo la frescura de la cartera, mejorando la diversificación y respaldando un crecimiento constante del valor liquidativo (NAV). Para una clase de activos como las infraestructuras, donde la duración propia del activo es naturalmente a muy largo plazo y los flujos de caja suelen estar concentrados al final (back-ended), los secundarios pueden ayudar a modificar dicho perfil de duración y aportar flexibilidad al fondo evergreen.
Reducción de la dependencia de nuevas entradas de inversores
Un vehículo que no puede generar su propia liquidez interna depende de un flujo continuo de nuevas suscripciones para financiar nuevas inversiones o responder a los reembolsos. Esta es una vulnerabilidad frágil y potencialmente autorreforzante. En periodos de tensión en el mercado o de menor apetito por parte de los inversores, esta dependencia puede volverse crítica. Como consecuencia, en este escenario obliga a los gestores a aplicar cierres temporales a los reembolsos (gating), vender activos a precios desfavorables, restringir las nuevas inversiones o incluso recurrir al apalancamiento para cubrir las necesidades de liquidez del fondo.
Al generar distribuciones más tempranas y predecibles, los fondos secundarios pueden reducir de forma sustancial esta dependencia, haciendo que el fondo sea más resiliente a lo largo de los ciclos de mercado y aportando mayor credibilidad a sus promesas de liquidez ante los inversores.
Impacto suavizado de la curva en J (J-curve drag)
Con respecto a las inversiones secundarias, el capital se pone a trabajar de manera inmediata. Esto resulta de especial importancia en clases de activos como las infraestructuras, donde los secundarios ofrecen acceso a activos que ya generan ingresos y cuentan con una trayectoria operativa probada, evitando así el periodo plurianual de lastre por comisiones (fee drag) y limitada generación de valor que caracteriza a los compromisos primarios. En un fondo que cobra comisiones de gestión sobre el capital invertido, la eliminación de la curva en J también puede representar un beneficio significativo en la rentabilidad neta.
Por qué es importante para el cliente
La duración no debería desanimar a ningún inversor a la hora de explorar las ventajas de los mercados privados. Cuando estas clases de activos se comprenden en profundidad y se accede a ellas a través de mercados secundarios, el tiempo se convierte en una ventaja real que sustenta una liquidez efectiva, y no meramente prometida.
Tribuna de Victor Mayer, Director de Banca Privada Internacional en Pantheon