Foto cedidaDe izquierda a derecha: Andrew Chorlton, CIO de Renta Fija de M&G Investments, Fabiana Fedeli, CIO de Renta variable, Multiactivos y Sostenibilidad y Emmanuel Deblanc, CIO de Mercados Privados.
El mercado ha entrado en una nueva fase del ciclo, en la que la inflación seguirá condicionando las políticas monetarias y el comportamiento de los activos de riesgo, al tiempo que obliga a poner bajo revisión muchas de las reglas tradicionales de la inversión. Es la principal conclusión a la que llegaron los CIOs de renta fija, renta variable, multiactivos y ESG y mercados privados de M&G Investments, en un panel titulado CIOs Investment Perspectives: Navigating the Afthershock- is inflation Back? organizado recientemente por la firma para periodistas internacionales en su sede de Londres.
Aunque los activos de riesgo han seguido mostrando fortaleza y la renta fija ha resistido mejor que en episodios anteriores de tensión inflacionista, los CIO de M&G defendieron que los inversores deben adaptarse a un entorno caracterizado por tipos de interés más elevados durante más tiempo, cambios estructurales en la economía y nuevas fuentes de riesgo derivadas de la geopolítica, el endeudamiento público y la inteligencia artificial. En este contexto, Gautam Samarth, gestor de fondos multiactivos y moderador del panel, destacó que la fuerte dispersión dentro de la renta variable ha condicionado mucho los resultados para los inversores, al tiempo que subrayó como principal cambio del año el fuerte reajuste de las expectativas sobre los tipos de interés, tras un periodo en el que los mercados han pasado de anticipar recortes a asumir que los bancos centrales mantendrán una postura mucho más restrictiva.
La visión de M&G en renta fija
Para Andrew Chorlton, CIO de Renta Fija, la persistencia de la inflación sigue siendo el factor dominante para entender el comportamiento de los mercados. Recordó que, cinco años después del final de la pandemia y tras el impacto de la invasión de Ucrania, “las economías desarrolladas todavía no han conseguido controlar plenamente las presiones inflacionistas”. En su opinión, los mercados han cometido el mismo error durante cuatro ejercicios consecutivos al tomar las expectativas sobre tipos de interés de la Reserva Federal como un proxy del resto del mundo, y siendo decepcionados todos y cada uno al haber empezado los ejercicios con previsiones demasiado optimistas.
El CIO de renta fija extrae dos lecturas de este comportamiento. Por un lado, la idea de que “los inversores quieren que los tipos sean más bajos porque eso supone un apoyo y es bueno para todo, sin reconocer que seguimos en plena batalla contra la inflación”. Por otro, que tras la experiencia de 2022, el control de la inflación se ha convertido para los responsables de los bancos centrales en “algo muy personal”, en el sentido de que no están dispuestos a “cometer el mismo error dos veces”. Chorlton puso como ejemplo a Kevin Warsh, nuevo presidente de la Fed, que antes de llegar al cargo mantenía una postura más proclive a bajar tipos de interés pero ahora ha tomado conciencia de que “es su reputación la que está en juego”, adoptando “un claro enfoque en combatir la inflación”.
En todo caso, Chorlton considera que el comportamiento de la renta fija ha sido razonablemente sólido. Frente al fuerte ajuste vivido en 2022, un ejercicio prácticamente plano en un entorno marcado por la volatilidad, las tensiones geopolíticas y la inflación “no puede calificarse como un mal resultado”, afirmó. Además, defendió que el mercado de deuda pública ofrece actualmente un punto de partida mucho más atractivo gracias a la existencia de rentabilidades reales positivas.
Su visión es más cautelosa respecto al crédito corporativo. A su juicio, los diferenciales descuentan un escenario excesivamente benigno, basado únicamente en la continuidad del contexto actual y con niveles de impago reducidos. En cambio, el mercado de tipos ya incorpora buena parte de los riesgos conocidos —inflación, política fiscal o incertidumbre política—, por lo que considera que la relación entre rentabilidad y riesgo resulta hoy más favorable en los bonos soberanos que en el crédito.
Nuevas reglas para invertir en renta variable
Por su parte, Fabiana Fedeli, CIO de Renta Variable, Multiactivos y Sostenibilidad, defendió que muchas de las reglas tradicionales utilizadas durante décadas para analizar la bolsa han dejado de funcionar. En su opinión, los inversores siguen demasiado condicionados por la clásica distinción entre activos de larga y corta duración, cuando actualmente el mercado presta mucha más atención a los fundamentales empresariales y a grandes tendencias estructurales como la inteligencia artificial.
Fedeli recordó que hace apenas dos años existía un amplio consenso según el cual un escenario de tipos elevados durante más tiempo debía perjudicar especialmente a las compañías tecnológicas, por tratarse de negocios de larga duración. Sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario. «Las reglas empíricas que todos aprendimos decían que no debería haber sucedido, porque unos tipos altos tendrían que haber provocado un baño de sangre en la tecnología de larga duración, y eso no ocurrió; de hecho, ha seguido sin ocurrir», señaló.
Fedeli considera que el auge de la inteligencia artificial ha cambiado profundamente la forma en que el mercado valora las compañías y cree que el impacto de unos costes de financiación más elevados tardará todavía en trasladarse a las empresas que lideran esta revolución tecnológica. Aunque reconoce que llegará un momento en el que las elevadas inversiones necesarias para desarrollar la IA obligarán a muchas compañías a acudir con mayor intensidad a los mercados de deuda, considera que ese punto aún no ha llegado.
No obstante, sí identifica riesgos macroeconómicos que, en su opinión, el mercado bursátil todavía infravalora. Entre ellos destaca la posibilidad de que los precios de la energía permanezcan elevados durante más tiempo como consecuencia de las necesidades de inversión en seguridad energética, reconstrucción de infraestructuras y recomposición de inventarios. Ese escenario podría acabar debilitando la demanda agregada y afectar a los beneficios empresariales de determinados sectores, aunque no de forma homogénea. Por ello, insistió en la importancia de mantener horizontes de inversión de largo plazo y evitar tomar decisiones precipitadas por preocupaciones que pueden tardar años en materializarse.
La protección contra la inflación, clave para invertir en mercados privados
El análisis de Emmanuel Deblanc, CIO de Mercados Privados, puso el foco en los cambios estructurales que están transformando la percepción del riesgo por parte de los inversores. A su juicio, la conversación sobre la inflación ha evolucionado significativamente y ahora incorpora factores que hasta hace poco apenas se tenían en cuenta, como la geopolítica, la sostenibilidad de las finanzas públicas o los posibles cambios regulatorios y fiscales derivados del creciente endeudamiento de los Estados.
Aún así, Deblanc considera que «el valor de tener estrategias y activos que brinden protección frente a la inflación probablemente ha sido infravalorado y sigue estando infravalorado». En su opinión, los inversores tienden a asociar estos instrumentos únicamente con escenarios de inflación elevada, cuando también pueden desempeñar un papel relevante si, tras un periodo inflacionista, la economía entra en una fase de desinflación o incluso de deflación. Lo verdaderamente importante, sostiene, es disponer de activos capaces de preservar el poder adquisitivo en entornos macroeconómicos muy cambiantes.
Otro de los grandes debates planteados por Deblanc gira en torno al propio concepto de activo libre de riesgo. El directivo cuestionó que la deuda pública estadounidense pueda seguir considerándose la referencia indiscutible para los inversores globales, especialmente en un contexto de elevados déficits fiscales y aumento sostenido de la deuda pública en economías como Estados Unidos o Francia. Según explicó, la inflación constituye una forma de erosionar el valor de una moneda sin necesidad de incurrir en un impago formal, lo que obliga a replantearse si la deuda soberana continúa siendo la referencia adecuada para valorar el riesgo del resto de activos.
Asimismo, advirtió de que la capacidad recaudatoria de los gobiernos se convertirá cada vez más en un factor determinante para evaluar el riesgo de inversión. El aumento de la presión fiscal y regulatoria podría afectar especialmente a sectores regulados, como el agua o la electricidad, mientras que las diferencias entre jurisdicciones tenderán a ampliarse a medida que algunos países afronten con mayores dificultades el deterioro de sus cuentas públicas. En este nuevo contexto, concluyó, comprender los riesgos asociados a la inflación, la regulación y la sostenibilidad fiscal será tan importante como analizar las valoraciones tradicionales de los activos.
Los titulares sobre las «cucarachas» del crédito privado y los inversores de las empresas de desarrollo empresarial que salen corriendo son algo habitual. ¿Hasta qué punto debería preocupar este sector en auge del panorama crediticio? En opinión de Anthony Pederson, Senior Analyst, Investment Grade Credit, y Paul Smillie, Senior Analyst, Investment Grade Credit en Columbia Threadneedle Investments, el crédito privado no debe entenderse como una repetición de los excesos del sistema bancario en la sombra del pasado, sino como una extensión apalancada del sistema financiero tradicional, que concentra el riesgo de forma diferente y, por lo tanto, exige una perspectiva diferente tanto por parte de los inversores como de los reguladores.
«Las empresas del mercado intermedio suelen tener unos ingresos de hasta 1.000 millones de dólares. Se denomina préstamo directo porque los fondos pasan directamente de los inversores a las empresas (es decir, sin intervención de bancos). Sin embargo, la decisión real sobre la concesión del préstamo – qué empresas reciben la financiación – suele recaer en los gestores de fondos de crédito privado o en las empresas de desarrollo empresarial (BDC), en una proporción aproximada del 50 %-50 %. La inversión en estos vehículos se realiza tanto a través de capital como de deuda (de nuevo, aproximadamente a partes iguales). El sector bancario proporciona la mayor parte de la financiación de deuda (alrededor de tres cuartas partes)», afirman.
Según explican, el crédito directo al mercado medio es crédito apalancado. Según su visión, las empresas implicadas tienen un apalancamiento de entre 6 y 8 veces, con una calificación crediticia media de B- a CCC+. El sector representa aproximadamente un tercio del mercado de préstamos apalancados de EE.UU. y tiene un tamaño de unos 1,4 billones de dólares. Se cree que se trata de una cifra acertada, pero es casi imposible obtener datos precisos, ya que se trata de un mercado privado. Los otros dos tercios corresponden al mercado de préstamos apalancados y al mercado de bonos de alto rendimiento (HY), ambos de tamaño similar. La figura 1 es una versión simplificada de esta estructura.
Figura 1: El marco de los préstamos al mercado intermedio
«A principios de este siglo, los bancos occidentales se aprovecharon de las normas de capital para crear una maraña de productos crediticios. Instrumentos como los vehículos de inversión estructurados (SIV), las obligaciones de deuda garantizadas (CDO) de títulos respaldados por hipotecas residenciales (RMBS) y los conductos de papel comercial respaldado por activos (ABCP) solían ser opacos, figurar fuera de balance y estar muy apalancados. Todo el mundo sabe cómo acabó eso con la crisis financiera mundial de 2008″, añaden.
Solo cinco años después, los banqueros en China estaban adoptando un enfoque similar. Los niveles de deuda corporativa se dispararon a través de productos de la «banca en la sombra», como los vehículos de financiación de gobiernos locales, los productos de gestión de activos y los productos de gestión patrimonial. En esencia, se trata de otro frenesí de deuda fuera de balance, solo que con siglas diferentes. Los efectos de ese atracón de deuda siguen manifestándose hoy en día en el sector inmobiliario comercial chino.
Restricciones regulatorias, consecuencias no deseadas
Ahora bien, ¿han transformado las lecciones del pasado la intermediación crediticia? Para Smillie y Pederson, en algunos aspectos importantes, la respuesta es no. «Tras la crisis financiera global, los bancos se enfrentaron a una supervisión más estricta del apalancamiento, sobre todo a través de las directrices sobre préstamos apalancados de 2013 y las posteriores inspecciones del «Shared National Credit», que limitaron de hecho el nivel de apalancamiento que los bancos podían ofrecer a los prestatarios (alrededor de 6 veces). Sin embargo, las empresas que buscaban una financiación mayor, más flexible y a menudo más barata comenzaron a recurrir a prestamistas que no estaban sujetos a estos límites de supervisión. Al mismo tiempo, los inversores pasaron años buscando rentabilidad en un entorno de tipos muy bajos. Esto impulsó una rápida expansión de las instituciones financieras no depositarias (NDFI), como los fondos de crédito privado y las empresas de desarrollo empresarial, dispuestas a proporcionar el apalancamiento que los bancos no podían ofrecer. Los bancos respondieron aumentando su exposición a las NDFI, lo que les permitió seguir participando en el mercado de crédito privado sin salirse de los límites de supervisión y manteniendo valiosas relaciones con los clientes», comentan.
Según exponen, el marco regulatorio de la última década ha impulsado a los bancos a conceder préstamos a las instituciones financieras no bancarias (NDFI), al otorgar a estas exposiciones un tratamiento de capital mucho más favorable que al de los préstamos comerciales tradicionales. Por ejemplo, en virtud de Basilea III, los préstamos a las NDFI suelen recibir ponderaciones de riesgo considerablemente más bajas – entre el 20 % y el 30 %, frente al 100 % de los préstamos comerciales e industriales (C&I) tradicionales-. Esto se debe a que los bancos se sitúan en una posición de segunda pérdida y los differentials de estos préstamos suelen ser más elevados, impulsados por la oferta y la demanda y la complejidad de la operación. En conjunto, estos factores aumentan el atractivo económico de los préstamos a las NDFI y ayudan a explicar por qué los bancos han seguido ampliando su presencia en este canal, con pocos incentivos para frenar el crecimiento a menos que cambien las normas de capital.
Y matizan: «Más recientemente, la flexibilización de los requisitos de capital y la moderación de los colchones de capital para situaciones de crisis de los bancos no han hecho más que reforzar esta tendencia. Con mayor capacidad de balance para desplegar, los bancos han considerado que la concesión de préstamos a instituciones financieras no bancarias (NDFI) es la opción más atractiva en comparación con la concesión directa de los mismos préstamos. Esta dinámica ha transformado el panorama crediticio, con los préstamos a NDFI aumentando de unos 200 000 millones de dólares hace una década a alrededor de 1,5 billones de dólares en el cuarto trimestre de 2025, lo que representa aproximadamente el 11 % del total de préstamos bancarios en EE.UU.».
Los políticos tienen poca memoria
Según su visión, este rápido crecimiento se ha producido en un contexto de debilitamiento de la supervisión. «La derogación en 2018 de algunas partes de la Ley Dodd-Frank elevó el umbral para la supervisión reforzada de los bancos de 50 000 millones a 100 000 millones de dólares, lo que significó que los bancos regionales de las categorías 4 y 5, con activos por debajo de esos niveles, se enfrentaran a un escrutinio mucho menor. Esa falta de supervisión fue un factor determinante en las quiebras de bancos regionales que se observaron en el primer trimestre de 2023, como la del Silicon Valley Bank», apuntan.
Su análisis muestra que la tendencia continuó en octubre de 2025, cuando la vicepresidenta de Supervisión de la Reserva Federal de EE. UU. (Fed), Michelle Bowman, anunció planes para recortar alrededor del 30 % del personal de supervisión y regulación de la Fed. Para contextualizar, un recorte del 30 % de los 499 puestos autorizados actuales (según el último presupuesto del Sistema de la Reserva Federal) reduciría la plantilla a unos 350 empleados, la cifra más baja desde 2011. Todo ello apunta a una clara disminución de la intensidad de la supervisión desde 2018, lo que crea puntos ciegos en un momento en que la exposición de los bancos a las NDFI se ha vuelto mucho más significativa.
«Estos puntos ciegos son importantes porque los préstamos a las NDFI se han vuelto cada vez más complejos. Los bancos conceden ahora líneas de suscripción, préstamos sobre el valor liquidativo (NAV) y líneas de crédito de financiación de existencias, cada uno con diferentes estructuras de garantía y perfiles de riesgo. Se trata de exposiciones que requieren tiempo, experiencia y un examen constante, pero los recursos que se les dedican parecen ir en la dirección opuesta», reconocen.
Hay que tener en cuenta que el informe anual de 2024 del Consejo de Supervisión de la Estabilidad Financiera señalaba que «las interrelaciones entre los bancos y las instituciones financieras no bancarias siguen siendo difíciles de supervisar y pueden suponer un riesgo para la estabilidad financiera». Según citan al respecto, la Fed ha planteado la idea de realizar pruebas de resistencia exploratorias centradas en las exposiciones a las instituciones financieras no bancarias, pero la orientación regulatoria sigue sin estar clara. Mientras tanto, el riesgo de concentración sigue aumentando, y la opacidad de las carteras de préstamos subyacentes – incluido el uso creciente de características de pago en especie (PIK) que pueden amplificar la volatilidad de las pérdidas – ha recibido una atención supervisora muy limitada.
¿Se trata de nuevo de un arbitraje regulatorio?
Estos acontecimientos son un claro ejemplo de arbitraje regulatorio en acción. Al canalizar el crédito hacia las NDFI, los bancos aprovechan las lagunas entre la supervisión tradicional y el sector bancario en la sombra. Si bien estos acuerdos impulsan la rentabilidad, introducen riesgos de crédito opacos que pueden salir a la luz en situaciones de tensión.
«La ventaja de capital es considerable. Véanse algunas cifras sobre los préstamos bancarios a fondos de crédito privados, que representan aproximadamente una cuarta parte de todos los préstamos a NDFI. El banco concede un préstamo al fondo. El fondo, a su vez, concede préstamos a empresas del mercado medio. Este tipo de préstamos bancarios conlleva una ponderación de riesgo del 20 %. Desde la perspectiva del banco, un préstamo de 100 dólares requiere 2 dólares de capital (apalancamiento de 50 veces). Por el contrario, cuando un banco presta directamente a este tipo de empresas, la exposición conlleva una ponderación de riesgo del 100 %. Por cada préstamo de 100 dólares, el banco mantendrá aproximadamente 10 dólares de capital (apalancamiento de 10 veces)», afirman.
Sin embargo, matizan que eso no es todo: «En caso de dificultades, los inversores en acciones del fondo suelen ser los primeros en asumir las pérdidas, por lo que el fondo tendría que sufrir pérdidas de alrededor del 50 % en esos préstamos para que el banco perdiera dinero. La tasa acumulada de impagos a cinco años en los préstamos con calificación B-/CCC+ se sitúa en torno al 25 %. Incluso con bajas tasas de recuperación, eso supone una protección significativa para el banco. Los tramos con calificación AA de las obligaciones de préstamos garantizados (CLO) cuentan con protecciones estructurales similares y las pérdidas son extremadamente raras».
¿No hay nada de qué preocuparse, entonces? Según su análisis, el panorama es más matizado. Y explica que aunque los fondos de crédito privado suelen tener carteras de más de 300 préstamos, esa diversificación tiene límites. «Alrededor del 20 % de los préstamos de los fondos de crédito privado se destinan a empresas de software. Los recientes avances en inteligencia artificial (IA) han suscitado dudas sobre los modelos de negocio de muchas de estas empresas altamente apalancadas. Gran parte de la exposición vence en 2030 y más adelante, lo que deja mucho tiempo para que los riesgos aumenten. Si la IA genera problemas en las empresas de software, es probable que algunas de las pérdidas repercutan en el sector bancario a través de este canal», indican.
¿Dónde residen los riesgos?
Es difícil determinar esto con precisión. Los riesgos de concentración quedan ocultos debido a la información limitada y desigual que facilitan los bancos. La visibilidad de la calidad crediticia y de los riesgos de concentración sigue siendo limitada. Los bancos han argumentado que la información sobre las exposiciones al crédito privado es comparable a la que se proporciona para los préstamos inmobiliarios comerciales (CRE) y los préstamos comerciales e industriales (C&I). Sin embargo, el auge del crédito privado se produjo en gran medida durante un periodo de condiciones crediticias favorables. Como ha observado Warren Buffett: «Solo cuando baja la marea se descubre quién va desnudo».
Cuando los préstamos crecen a este ritmo, los inversores necesitan más información para sentirse cómodos con la suscripción. El problema se ve agravado por las transferencias significativas de riesgo (SRT), mediante las cuales los riesgos se han trasladado a otras partes del sistema financiero, a menudo a los mismos inversores de crédito privado a los que los bancos están prestando. En momentos de tensión en los mercados, los mercados de crédito retiran la financiación de las áreas donde la divulgación es deficiente. La financiación solo vuelve cuando mejora la divulgación y el mercado puede valorar adecuadamente el riesgo.
¿Ha superado la competencia a la cautela en los activos alternativos?
Se cree que sí, ya que el rápido crecimiento de los activos y el exceso de capital están ejerciendo una presión cada vez mayor sobre los criterios de suscripción. Durante los últimos cinco años, los activos bajo gestión de las grandes gestoras de activos alternativos estadounidenses han crecido a un ritmo de alrededor del 15 % anual. Existe una enorme cantidad de capital disponible – más de 1 billón de dólares en capital riesgo y 400 000 millones de dólares en deuda privada-, ya que cada vez es más habitual que los inversores realicen asignaciones a gestoras alternativas. Entre 2004 y 2007, los criterios de concesión de préstamos se deterioraron vertiginosamente a medida que los prestamistas competían por los activos. En los mercados privados, la competencia puede conducir a una relajación de los criterios de suscripción; las estructuras con pocas cláusulas restrictivas y PIK se vuelven más populares. Muchos podrían argumentar que las grandes gestoras de activos alternativos tienen un buen historial en la asignación de capital. Es cierto, pero también lo tenían los bancos antes de la crisis financiera global.
¿Ha cambiado el sentimiento?
Se cree que probablemente sí. Los fondos de crédito privado y las sociedades de desarrollo empresarial (BDC) se enfrentan ahora a reembolsos. Si se hubieran atendido todas las solicitudes de reembolso, ello habría supuesto una salida neta de la clase de activos de alrededor del 3% en el primer trimestre de este año. Sin embargo, estos productos están sujetos a restricciones de reembolso, lo que significa que solo es necesario atender un determinado porcentaje de las solicitudes de reembolso para evitar ventas forzadas. Las restricciones de reembolso son una característica sensata de estos fondos. El crédito ilíquido no está diseñado para venderse con el fin de obtener efectivo.
El contexto macroeconómico
Al comparar la actual explosión del crédito de las instituciones financieras no bancarias (NDFI) con la situación de Estados Unidos antes de la crisis financiera global y la de China en 2015, es importante fijarse en la acumulación de apalancamiento a nivel de la economía. A principios de la década de 2000, la ratio de deuda de los hogares estadounidenses respecto al PIB aumentó en unos 30 puntos porcentuales, hasta situarse en torno al 100 %. En China, en los cinco años previos a 2017, la deuda de las empresas no financieras en relación con el PIB aumentó en unos 50 puntos porcentuales, hasta el 200 %.
Lo fundamental es que eso no está ocurriendo aquí. Este tipo de préstamos directos ha crecido rápidamente, pero ha estado restando cuota de mercado a los préstamos y a los bonos de alto rendimiento. El mercado global de financiación apalancada (bonos de alto rendimiento más préstamos apalancados más préstamos directos) no ha crecido en relación con el PIB nominal. Es más, el sector empresarial estadounidense, en general, no tiene un problema de apalancamiento. Todo esto carece de ese rasgo clásico de una burbuja crediticia.
Sin embargo, es importante señalar que, tanto en los Estados Unidos antes de la crisis financiera global como en China en 2015, el sector público no estaba excesivamente endeudado, con una deuda pública en torno al 60 % del PIB cuando estalló la crisis. Esto permitió al Gobierno aplicar medidas de estímulo fiscal, sacando a la economía de la crisis. Ahora, sin embargo, eso sería mucho más difícil. Los niveles de deuda pública ya son elevados y, en EE. UU., ya se ha pisado a fondo el acelerador en materia fiscal.
¿Qué importancia tienen los riesgos?
La desregulación, el rápido crecimiento del crédito, la falta de transparencia, la concentración del sector y el apalancamiento rara vez constituyen una buena combinación para los tenedores de bonos. Sin embargo, no se deben exagerar los riesgos en este caso: no todo es pesimismo. En general, la economía estadounidense se encuentra en buena forma.
Aunque inevitablemente habrá algunas repercusiones para los bancos y las aseguradoras, las primeras pérdidas recaerán principalmente en los inversores de renta variable de los fondos de crédito privado y las sociedades de desarrollo empresarial (BDC). Los bancos dispondrán de menos capital el año que viene que el año pasado, pero la situación sigue siendo mejor de lo que ha sido en décadas. Los beneficios son sólidos, la mayoría de los equipos directivos son competentes, las provisiones para pérdidas crediticias siguen siendo conservadoras y las estimaciones de pérdidas futuras a nivel general de la banca son benignas.
En todas las carteras globales, se está adoptando una postura más cautelosa frente al riesgo de crédito relacionado con los bancos estadounidenses, con un sesgo hacia exposiciones de mayor calidad y un posicionamiento para un entorno en el que es probable que se amplíen los diferenciales de crédito.
Los inversores globales están reestructurando sus carteras, ya que la incertidumbre geopolítica y la concentración del mercado están impulsando una reevaluación de la asignación tradicional de activos y reforzando los argumentos a favor de la gestión activa, según revela el emblemático Estudio Global de Perspectivas de Inversión de Schroders (GIIS).
Los resultados de este estudio—en el que se encuestó a más de 1.000 inversores institucionales, gestores de patrimonios y otros intermediarios de todo el mundo, con activos gestionados con un valor total de 72 billones de dólares estadounidenses— revelan que el 85% de los inversores espera una mayor volatilidad en los mercados durante el próximo año. En la actualidad, están dotando a sus carteras de activos que aporten mayor resiliencia y diversificación.
La encuesta, realizada tras el estallido de la guerra en Irán a principios de 2026, reveló que el conflicto en Oriente Medio (69%) y la incertidumbre en torno a la política exterior de EE.UU. y su liderazgo global (67%) eran las principales preocupaciones geopolíticas de los inversores. Las crisis de precios de las materias primas y la energía (53%), una mayor escalada de conflictos geopolíticos (52%) y la desaceleración económica o la recesión (50%) también se consideraron los acontecimientos con mayor probabilidad de afectar a las carteras en el próximo año. Por ello, la diversificación (84%) y la protección frente a las caídas/preservación del capital (83%) se perfilaron como las prioridades más importantes de las carteras, mientras que casi la mitad de los inversores (47%) afirmaron que están aumentando la diversificación geográfica fuera de EE.UU.
En este contexto de inversión cada vez más incierto, los inversores se mostraron firmemente convencidos del papel de la gestión activa. El 85% de ellos confía en que esta pueda ayudar a alcanzar los objetivos de inversión en los próximos 12 a 18 meses, tales como aprovechar oportunidades para obtener una rentabilidad superior, aportar agilidad para hacer frente a la incertidumbre y gestionar el riesgo de concentración en los mercados de renta variable. Además, es revelador que más de un tercio de los inversores (38%) afirmara que está aumentando la exposición a productos de inversión de gestión activa precisamente para reducir el riesgo de concentración en los índices.
Por su parte, Johanna Kyrklund, directora de Inversiones del grupo en Schroders, considera que, en un mundo cada vez más volátil, los inversores están reestructurando sus carteras para dar prioridad a la diversificación y la resiliencia, al tiempo que deben hacer frente al riesgo geopolítico. «Es revelador que, en estas circunstancias, un llamativo 85% de los inversores se muestre convencido de que los gestores activos pueden ayudar a alcanzar esos objetivos en los próximos 12 a 18 meses. En los últimos años hemos pasado de un mundo globalizado propenso a las crisis deflacionistas a un mundo geopolíticamente fragmentado, en el que la reconfiguración de la cadena de suministro puede contribuir a generar crisis inflacionistas. La capacidad de ser selectivos, gestionar el riesgo y responder de forma dinámica a unas condiciones de mercado que cambian rápidamente es nuestra ventaja competitiva para navegar por estas aguas más turbulentas”, afirma.
Los ETF activos cobran impulso
Los ETFs activos también están adquiriendo mayor protagonismo en las carteras, ya que los inversores los consideran un motor de diversificación (49%), posicionamiento satélite o táctico (42%) y gestión del riesgo (33%). La gran mayoría de los inversores encuestados a nivel global (70%) señaló que los costes más bajos en comparación con los fondos de inversión activos constituyen el principal atractivo de los ETF activos. También destacaron la liquidez intradía y la flexibilidad de negociación (51%), la mejora de la liquidez en el mercado secundario (43%) y una mayor transparencia de la cartera (41%) como ventajas importantes. Al considerar dónde resulta más valiosa la experiencia activa dentro de la estructura de un ETF, los inversores identificaron las acciones de pequeña y mediana capitalización (37%), las acciones de mercados emergentes (35%) y las estrategias temáticas o sectoriales (34%) como las áreas de mayor oportunidad.
Enfoque integral
La encuesta también sugiere que los inversores están adoptando un enfoque más integral en la asignación de activos de renta variable entre los mercados públicos y privados. La mitad de los inversores (50 %) afirmó que ahora evalúa las oportunidades de renta variable pública y privada de forma conjunta, en lugar de hacerlo mediante marcos de asignación separados. Los inversores adaptan cada vez más las estrategias de renta variable a los resultados específicos de la cartera y no consideran la renta variable como un bloque único.
En concreto, la renta variable activa basada en fundamentales (71%), las estrategias de pequeña y mediana capitalización (65%), las estrategias de compra de grandes empresas (62%) y el private equity de pequeña y mediana capitalización (59%) fueron señaladas como claves para respaldar el crecimiento a largo plazo, mientras que la renta variable centrada en dividendos o ingresos (74%), los enfoques long/short o neutrales al mercado (33%) y las estrategias multiactivos (31%) se identificaron como generadoras de ingresos. En el ámbito específico del private equity, el 61% de los inversores destacó las oportunidades de crecimiento del capital a largo plazo en las estrategias de growth capital y venture capital.
Cabe destacar que el 60% de los inversores que utilizan estrategias de renta variable regionales o geográficas señalaron que la incertidumbre macroeconómica y geopolítica constituía un reto fundamental a la hora de tomar sus decisiones de asignación de activos. En todo el espectro de activos, las cinco principales clases de activos elegidas por los inversores para obtener unos ingresos ajustados al riesgo en los próximos 12 a 18 meses se situaban muy cerca unas de otras: renta variable (43%), diversificación de la exposición a bonos del Estado (38%), bonos corporativos negociados en mercados públicos (35%), high yield (32%) y crédito respaldado por activos/titulizado (32%). Esto sugiere que los inversores están adoptando cada vez más un enfoque multiactivos y holístico para la generación de ingresos, más allá de un enfoque centrado exclusivamente en la renta fija.
Las asignaciones a crédito aumentan
Las asignaciones a crédito también están evolucionando, ya que los inversores buscan una combinación más amplia de flujos de caja, diversificación, resiliencia y oportunidades de rentabilidad tanto en los mercados públicos como en los privados. Dentro de los mercados de crédito públicos, más de la mitad de los inversores (55%) consideró que los bonos corporativos con calificación de inversión eran atractivos para obtener ingresos reales y estables, mientras que el 62% de los encuestados afirmó que el crédito en situaciones de estrés o especiales se consideraba principalmente una fuente de generación de alfa, junto con el 61% de los encuestados que señalaron que los bonos de alto rendimiento y otro 61% que indicaron que la deuda de mercados emergentes eran fuentes de alfa.
El crédito privado sigue atrayendo el interés de los inversores, ya que las carteras buscan fuentes diversificadas de ingresos y potencial de rentabilidad. Entre los inversores en estas clases de activos, los préstamos directos se consideran tanto una fuente de generación de ingresos fiables (44%) como de potencial alfa (44%), mientras que el crédito privado con calificación grado de inversión se ve como una fuente de rendimiento fiable (48%). La resiliencia del capital también se identificó como un objetivo importante para las asignaciones a crédito privado, y el 39% la destacó como un factor clave para las exposiciones a deuda inmobiliaria y de infraestructuras.
“Los inversores están adaptando sus carteras a un mercado más complejo y fragmentado. La diversificación entre regiones, clases de activos, estilos y vehículos de inversión está cobrando cada vez más importancia a la hora de gestionar el riesgo y construir carteras resilientes. Un enfoque holístico de los activos públicos y privados también está redefiniendo la construcción de carteras, en la que los objetivos de inversión, considerados desde la perspectiva de un enfoque de cartera total, prevalecen sobre los índices de referencia tradicionales”, concluye Johanna Kyrklund.
El estudio global Be Invested elaborado por Fidelity International sugiere que los inversores europeos están cada vez más familiarizados con la creciente variedad de estrategias de inversión disponibles a través de los fondos cotizados. La investigación, realizada entre 6.500 inversores minoristas de toda Europa, revela que los ETFs se están consolidando como una parte habitual de las carteras de inversión, ya que alrededor de uno de cada tres inversores europeos afirma haber invertido en ETFs o ETPs.
Además, el 31% de los inversores europeos asegura comprender la diferencia entre los ETFs activos y los pasivos, un nivel de conocimiento significativo si se tiene en cuenta que los ETFs activos son una incorporación relativamente reciente al mercado europeo.
Esta creciente comprensión de los ETFs activos también se refleja en los datos del mercado. Según ETFGI, los activos gestionados por ETFs en Europa alcanzaron un máximo histórico de 3,77 billones de dólares a cierre de mayo de 2026, tras registrar entradas netas récord de 220.900 millones de dólares en lo que va de año. Los ETFs activos están contribuyendo de forma significativa a este crecimiento, con casi 20.300 millones de dólares en entradas netas en lo que va de 2026, casi el doble del volumen registrado en el mismo periodo de 2025.
Crece a dos velocidades
La encuesta de Fidelity revela que los inversores se sienten atraídos por los ETFs principalmente por su facilidad para operar, su diversificación y sus costes competitivos, lo que pone de manifiesto el papel que desempeñan estos vehículos a la hora de facilitar el acceso a oportunidades de inversión de forma sencilla y flexible.
No obstante, el estudio también refleja una «Europa a dos velocidades» en cuanto al grado de madurez del mercado de ETFs. Países como Alemania, Reino Unido y Suiza lideran la adopción de estos productos, combinando mayores niveles de inversión con un mejor conocimiento de los distintos enfoques de gestión. Alemania registra el mayor porcentaje de inversores que entienden la diferencia entre los ETFs activos y pasivos, seguida del Reino Unido y Suiza.
En España y los Países Bajos, el conocimiento es más moderado y la adopción mantiene un ritmo constante, con un 35,1% y un 32,7% de los inversores, respectivamente, que afirman comprender la diferencia entre ETFs activos y pasivos. En cambio, Francia e Italia se sitúan algo por detrás, con un 28,7% y un 27,9%, respectivamente.
Una brecha generacional en el uso de los ETFs
Los datos también revelan una marcada diferencia entre generaciones en la forma en que los inversores utilizan los ETFs, tanto en términos de conocimiento como de comportamiento inversor. Los inversores más jóvenes lideran el conocimiento sobre estos productos: el 44% de las personas de entre 18 y 34 años afirma comprender la diferencia entre los ETFs activos y pasivos, frente a solo el 20% de los mayores de 55 años. De hecho, casi dos tercios de este último grupo reconoce no entender esta distinción.
Aunque los inversores más jóvenes muestran una mayor familiaridad con los ETFs, sus motivaciones son diferentes. Les influye menos el coste que a las generaciones de mayor edad y conceden más importancia a la facilidad de uso. En cambio, los inversores de entre 35 y 54 años son los más sensibles a las comisiones, mientras que los mayores muestran una mayor tendencia a confiar en las recomendaciones de profesionales.
No obstante, en todos los grupos de edad se mantienen constantes los principales motivos para invertir en ETFs: su simplicidad, accesibilidad, costes competitivos y capacidad para ofrecer una diversificación eficiente.
Stefan Kuhn, responsable de Distribución de ETFs de Fidelity International, ha afirmado: «El mercado de ETFs ofrece hoy a los inversores europeos más opciones que nunca. Tanto si buscan una exposición amplia al mercado mediante estrategias pasivas como soluciones de gestión activa diseñadas para desenvolverse en mercados cada vez más complejos, el formato ETF proporciona acceso a una amplia gama de capacidades de inversión. Es alentador que casi uno de cada tres inversores europeos ya comprenda la diferencia entre los ETFs activos y pasivos, especialmente teniendo en cuenta el rápido desarrollo del mercado de ETFs activos en Europa. A medida que continúa la innovación, ayudar a los inversores a entender los distintos enfoques disponibles -y cómo pueden contribuir a diferentes objetivos de inversión— será clave para reforzar su confianza.
«El fuerte impulso que han registrado los ETFs activos hasta ahora demuestra que los inversores valoran cada vez más poder elegir entre distintos enfoques de inversión. Tanto los ETFs activos como los pasivos pueden desempeñar un papel importante en una cartera, en función de los objetivos, el horizonte temporal y el perfil de riesgo de cada inversor», concluye Stefan Kuhn.
Los inversores afrontan la segunda mitad de 2026 ante un amplio abanico de riesgos potenciales, desde el actual conflicto entre EE.UU. e Irán, hasta la volatilidad de los mercados energéticos y la inflación persistente. Sin embargo, a pesar de ello, nueve de cada diez estrategas de Natixis se muestran optimistas en cuanto a que la inteligencia artificial será el principal motor que impulse el comportamiento del mercado en el segundo semestre de 2026.
De los 33 estrategas de mercado, gestores de carteras, analistas de investigación y economistas de todo el grupo afiliado a Natixis Investment Managers, el 88% espera que el sector de la IA se acelere, y sólo el 12% cree que la burbuja estallará en la segunda mitad del año. No obstante, a pesar del optimismo, los estrategas de Natixis siguen mostrándose cautelosos respecto a la IA dada la naturaleza disruptiva de la tecnología, ya que el 79% cree que la volatilidad generada por los temores en torno a la IA ha llegado para quedarse y podría extenderse a múltiples sectores. El riesgo de concentración también es motivo de preocupación, dado que el 85% lo califica como un riesgo medio o alto en la segunda mitad del año, debido a que tan solo seis o siete empresas de IA están generando un nivel desproporcionado de rentabilidad en el mercado.
Inflación y riesgo geopolítico
Según lo que revela la encuesta, la inflación se mantiene persistente de cara al segundo semestre, impulsada por el repunte de los costes energéticos relacionado con el conflicto entre EE. UU. e Irán. En términos generales, el 97% de los estrategas sitúa la inflación entre los principales riesgos en la segunda mitad de este año, un salto notable frente al 79% registrado en la misma pregunta de la encuesta del año pasado.
El conflicto entre EE.UU. e Irán fue un catalizador clave detrás del repunte de la inflación en la primera mitad del año, ya que el cierre del Estrecho de Ormuz duplicó los precios del petróleo. Si bien un memorando de entendimiento conjunto entre EE.UU. e Irán ayudó a aliviar los costes energéticos, este respiro podría ser temporal. Los estrategas de Natixis no ven la guerra de Irán como un incidente aislado. En la segunda mitad del año, el 70% afirma que una escalada o reescalada de la guerra podría representar un riesgo fundamental, el 64% cree que podría surgir un nuevo conflicto geopolítico y dos tercios 67% afirman que es la confirmación de un reajuste del orden mundial.
«Casi ocho de cada diez estrategas advierten de una renovada crisis energética en el segundo semestre del año, dada la amenaza potencial de un nuevo cierre de las rutas marítimas. Mirando más a largo plazo, las consecuencias podrían no ser del todo negativas. Más de dos tercios creen que la guerra servirá, en última instancia, como catalizador para aumentar la inversión en energías renovables y no esperan que los precios de la energía vuelvan a los niveles extremos vistos a principios de año. El 82% cree que los precios del petróleo ya han tocado techo; ninguno espera que los precios regresen a los mínimos observados a principios de año», han subrayado desde Natixis.
Los temores de recesión se mitigan
Los estrategas de Natixis están menos preocupados por el riesgo de recesión este año puesto que solo un 3% lo califica de alto y un 27% señala que será un riesgo medio, frente al total del 62% que calificó la recesión como un riesgo medio o alto en la encuesta del año pasado. Este año, a los estrategas les preocupan más las fuerzas que están reconfigurando el panorama económico. En materia de política monetaria, casi seis de cada diez creen que la Reserva Federal mantendrá los tipos de interés en el segundo semestre, mientras que más de la mitad cree que son más probables las subidas de tipos por parte del Banco de Inglaterra, y aproximadamente tres cuartas partes afirman lo mismo tanto para el BCE como para el Banco de Japón. Menos de la mitad de los estrategas de Natixis cree que un error de los bancos centrales represente un riesgo significativo en el segundo semestre.
En materia comercial, el 70% de los estrategas afirma que los aranceles son ahora una característica a largo plazo de los supuestos comerciales, y casi nueve de cada diez ven surgir oportunidades a raíz de la desglobalización a medida que las cadenas de suministro se vuelven cada vez más regionales. Casi ocho de cada diez creen que la guerra en Irán intensificará la competencia entre EE. UU. y China, si bien el 85% cree que la economía china seguirá siendo resiliente.
En opinión de Jack Janasiewicz, gestor de Carteras de Natixis Investment Managers Solutions, el primer semestre de 2026 ha presentado un entorno complejo para los inversores, que han tenido que sortear las presiones simultáneas de la disrupción geopolítica, la inflación persistente y un shock energético. «Si bien los temores de recesión se han mitigado, la inflación sigue siendo un riesgo persistente junto con las continuas tensiones geopolíticas. Sin embargo, a pesar de estos vientos en contra, nuestros estrategas ven claras oportunidades y se mantienen optimistas de cara a la segunda mitad del año, apuntando específicamente a la IA, la renta variable estadounidense y una rentabilidad superior esperada de las empresas de gran capitalización frente a las de pequeña capitalización. En última instancia, los inversores deben mirar más allá del ruido a corto plazo y posicionarse para capturar estas oportunidades», comenta.
El auge del sector de defensa
El sector de defensa se ha beneficiado de las recientes incertidumbres geopolíticas; como resultado, siete de cada diez estrategas creen que el sector está posicionado para aprovechar los vientos de cola sostenidos derivados del conflicto entre EE. UU. e Irán. En general, el 52% cree que los valores de defensa se beneficiarán del aumento del gasto a nivel mundial, lo que supone solo un ligero descenso respecto a la misma pregunta del año pasado, en la que el 59% compartía esta misma visión sobre el sector.
En Europa, el sector de defensa 24% se sitúa como el segundo sector preferido. Aunque esto representa una caída en el sentimiento de los inversores en comparación con la encuesta de estrategas de Natixis de 2025, está claro que sigue habiendo oportunidades dadas las continuas preocupaciones en materia de seguridad, según la encuesta. También se observa un cambio en la forma en que los inversores definen la sostenibilidad, ya que casi seis de cada diez 58% creen que la defensa debería considerarse una inversión sostenible, y el 88% de los estrategas cree que el debate sobre la inversión sostenible seguirá dividiendo opiniones, con más de tres cuartas partes afirmando que la seguridad energética determinará el ritmo de la transición energética.
Nuevos valores refugio en medio de la incertidumbre
En renta fija, los inversores se están replanteando la seguridad, y casi la mitad 48% de los estrategas creen que los bonos del Tesoro ya no son el valor refugio que solían ser, mientras que el 55% afirma que el crédito con grado de inversión podría estar mejor posicionado para desempeñar ese papel.
En activos alternativos, dos tercios de los estrategas creen que una cartera diversificada con activos alternativos en una proporción 60:20:20 obtendrá una rentabilidad superior a la asignación tradicional 60:40 en el segundo semestre del año. Las infraestructuras destacan como las claras favoritas en Europa, y tres de cada diez estrategas esperan que ofrezcan las mayores rentabilidades. En una región marcada por un menor crecimiento y una continua incertidumbre económica, los inversores parecen sentirse atraídos por los flujos de caja estables y la menor correlación que pueden aportar las infraestructuras. La energía y las materias primas le siguen muy de lejos con un 15%, mientras que el crédito privado y las estrategias de rentabilidad absoluta atraen el interés de los inversores que buscan fuentes adicionales de ingresos y diversificación.
Ante la incertidumbre geopolítica, los temores inflacionistas y la volatilidad del mercado, los inversores podrían verse impulsados a recurrir a la liquidez al percibirla como una alternativa más segura que los mercados de renta variable y renta fija. Sin embargo, los estrategas de Natixis advierten de que la liquidez deja a los inversores expuestos al riesgo de inflación, y podría no ofrecer rentabilidades suficientes para alcanzar sus objetivos a largo plazo, lo que significa que podrían dejar pasar rentabilidades más atractivas en otras áreas del mercado.
La preocupación en torno al crédito privado se ha exagerado
A pesar de las recientes presiones en los mercados de crédito, más de la mitad de los estrategas de Natixis afirma que las preocupaciones en torno a esta clase de activo se han exagerado, mientras que siete de cada diez creen que los problemas son aislados en lugar de sistémicos. Además, el 45% piensa que los mercados se han vuelto excesivamente negativos con respecto al crédito privado.
Los estrategas de Natixis se muestran especialmente optimistas sobre el crédito privado en Europa. Más de la mitad afirma que la oportunidad que ofrece el crédito privado parece mejor allí que en EE. UU. y que las recientes preocupaciones sobre la liquidez tendrán poco impacto en la demanda a largo plazo de esta clase de activo.
Oportunidades en el segundo semestre
A pesar de los shocks políticos y macroeconómicos, los mercados demostraron su resiliencia en el primer semestre de 2026, y el S&P, el Euro Stoxx y el FTSE generaron rentabilidades moderadas de un solo dígito. Si bien la primera mitad del año está marcada por la disrupción geopolítica y el cambio económico, los estrategas de Natixis se mantienen fieles a las temáticas que han impulsado los mercados durante los dos últimos años: dos tercios esperan que la renta variable estadounidense obtenga una rentabilidad superior, más de tres cuartas partes creen que las empresas de gran capitalización superarán a las de pequeña capitalización, y el 82% prefiere el estilo de inversión de crecimiento frente al de valor.
De cara al futuro, el 42% de los estrategas espera que los mercados estadounidenses ofrezcan las mejores rentabilidades en el segundo semestre de 2026, impulsados por la IA y los valores de crecimiento de gran capitalización, lo que supone un aumento frente al 29% que compartía esta misma opinión el año pasado. Por el contrario, el sentimiento en Europa se ha enfriado ligeramente este año, ya que solo el 15% cree que Europa registrará el mejor comportamiento en el segundo semestre de 2026, en comparación con el 38% del año pasado.
Los estrategas se decantan por la tecnología como la principal fuente de rentabilidad del mercado. Tanto en EE. UU. como en Asia, casi dos tercios esperan que el sector de las Tecnologías de la Información sea el que registre el mejor comportamiento, quedando todos los demás sectores rezagados con un 10% o menos. Europa está más equilibrada: el sector financiero fue el más destacado, seguido de la defensa y la tecnología, lo que sugiere que los inversores recurren a la diversificación como vía para ayudar a sortear un entorno de tipos de interés más altos.
En contraste con otras regiones, los estrategas de Natixis identifican que los principales motores de rentabilidad en América Latina son los materiales básicos y la energía, lo que refleja la demanda mundial de materias primas y recursos naturales de la región, junto con un que busca el liderazgo en el sector industrial.
La IA como temática de inversión a largo plazo
La visión a largo plazo de los estrategas de Natixis sobre la IA está cambiando, a medida que la tecnología se adopta de forma más generalizada y se integra más profundamente en las empresas. En general, el 97% cree que la IA proporcionará beneficios de segundo y tercer orden a medida que la narrativa de la IA se expanda más allá de las empresas que desarrollan el código, fabrican los microchips y construyen la infraestructura necesaria para respaldarla. Casi nueve de cada diez 88% creen que los aumentos de productividad derivados de la IA se traducirán en mayores beneficios corporativos.
Los estrategas ven cada vez más la IA como una inversión a más largo plazo, y solo el 45% espera ver un retorno de la inversión respecto al gasto de capital (Capex) en IA durante el próximo año. Sin embargo, existen algunos beneficios más inmediatos, ya que más de la mitad de los estrategas de Natixis afirma que es probable que las salidas a bolsa en el sector de la IA aumenten la liquidez en el capital privado (private equity).
Llegamos a mitad de 2026 con unos inversores altamente optimistas. Según muestra la encuesta global a gestores de BofA, correspondiente a julio, se trata del nivel más alto de optimismo desde enero: “Nuestro indicador más amplio del sentimiento de la encuesta, basado en los niveles de efectivo, la asignación a renta variable y las expectativas de crecimiento global, subió de 6,0 a 7,2. El nivel de efectivo de la encuesta de BofA cayó del 4,1% a un nivel extremadamente bajo del 3,6%”.
A la hora de identificar qué sustenta ese optimismo, la encuesta muestra un récord del 54% en inversores que prevén un escenario “no landing” y un 39% que ve un “soft landing”. En cambio, tan solo un 2% de los encuestados espera un “hard landing”. A esta visión se suma que el optimismo sobre el crecimiento global alcanzó en julio su nivel más alto en cinco meses; en concreto, un porcentaje neto del 21% espera una economía más sólida. “Las expectativas macroeconómicas se están equiparando al rendimiento de la renta variable estadounidense”, matizan desde BofA.
Inflación y tipos de interés
Respecto a la inflación, un porcentaje neto del 4% de los inversores de la encuesta de julio prevé una inflación global más baja, un giro radical frente al mes pasado, cuando un neto del 45% esperaba una inflación más alta
“Las perspectivas sobre los tipos de interés cayeron a la par que las del IPC: un neto del 1% espera tipos a corto plazo más altos, frente al 34% anterior”, matiza la encuesta. De hecho, el 83% no espera que la Fed suba la tipos antes de las elecciones de mitad de mandato en EE.UU.. Por otra parte, al preguntarles cómo modificará la Fed los tipos de interés de referencia en el próximo año, solo el 36% afirmó esperar al menos una subida, mientras que el 29% prevé que se mantengan sin cambios.
A la hora de identificar los riesgos, la «burbuja de la IA» escaló hasta el primer puesto como el mayor riesgo de cola en julio, según el 45% de los inversores de la encuesta frente al 28% del mes pasado. Según explica BofA, en junio, el riesgo de cola percibido como número uno era una «segunda ola de inflación», que ahora ha caído al segundo puesto -26% de los inversores, frente al 34% anterior-. “En julio, además, el 48% de los inversores de la encuesta señaló que el gasto de capital de los hiperescaladores de IA es la fuente más probable de un evento de crédito sistémico, seguido de un 34% que apunta al crédito privado», añaden.
Asset allocation
Este optimismo tiene una traducción clara en la cartera más allá del menor peso del efectivo. “Los inversores de la encuesta incrementaron su sobreponderación en renta variable estadounidense hasta un neto del 24%, lo que supone la mayor sobreponderación desde diciembre de 2024 y la tercera ponderación más alta en EE.UU. de los últimos 5 años. Por el contrario, redujeron aún más su asignación a la renta variable del Reino Unido hasta un neto del 37% de infraponderación, la asignación más baja desde agosto de 2020”, indica la encuesta.
Respecto a la asignación sectorial, se registró una infraponderación neta del 53% en los sectores de consumo (básico y discrecional), lo que supone la asignación más baja desde mayo de 2006. Y, por primera vez desde mayo de 2017, los inversores esperan que las acciones con baja rentabilidad por dividendo superen en rendimiento a las de alta rentabilidad por dividendo.
En definitiva, los inversores aumentaron su asignación a salud, Europa y bonos y redujeron su exposición a energía, materias primas y el Reino Unido. “En julio, los inversores están mayoritariamente sobreponderados en renta variable, mercados emergentes y salud, frente a una mayor infraponderación en el Reino Unido, bonos y consumo básico”, concluyen desde BofA.
Los fondos cotizados de oro en América del Norte están lejos de ser brillantes, en lo que a flujos de inversión se refiere. Según los datos de World Gold Council, la región registró reembolsos por 5.500 millones de dólares en junio, lo que situó la salida de capital de la región en el primer semestre del año hasta los 7.700 millones de dólares. Fue, por lo tanto, “el primer semestre más débil desde 2013”, según apuntan desde el organismo. La explicación reside en “el notable retroceso del precio del oro durante el mes”, que supuso “un factor clave para que los inversores redujeran su asignación a los ETFs de oro”.
Pero no fue el único, ya que a medida que el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, enviaba señales que apuntaban a un endurecimiento de la política monetaria, -hawkish, según la interpretación del mercado- y el conflicto entre Estados Unidos e Irán avivaba los temores inflacionistas, se intensificaron las expectativas de una subida de los tipos de interés en el futuro. “Esta anticipación contribuyó al aumento de los rendimientos reales y al fortalecimiento del dólar, lo que elevó los costes de oportunidad para los inversores que mantenían posiciones en oro”, apuntan desde el World Gold Council.
Las cifras de flujos de inversión en junio fueron determinantes en el balance semestral. Los inversores globales redujeron sus posiciones en ETFs de oro con respaldo físico en junio por 8.900 millones de dólares. Todas las regiones experimentaron salidas, siendo Norteamérica la que más perdió. Los activos totales bajo gestión de los ETFs de oro a nivel mundial cayeron un 13%, hasta los 526 mil millones de dólares estadounidenses, mientras que las posiciones se redujeron en 74 t, hasta las 4.047 t.
A pesar de los reembolsos registrados en junio, los flujos de los ETFs de oro a nivel mundial se mantuvieron positivos, con 8.000 millones de dólares en el primer semestre. Asia dominó las entradas globales —el primer semestre más sólido de la historia para la región—, mientras que Norteamérica fue la única región que registró pérdidas. Europa, por su parte, registró entradas sólidas de inversión por 3.200 millones de dólares en el semestre, a pesar de salidas en junio por 818 millones de dólares.
Los activos bajo gestión de los ETF de oro a nivel mundial cayeron un 6% en el primer semestre, lo que refleja el descenso del precio del oro a pesar de las entradas positivas. Las posiciones colectivas aumentaron ligeramente en 18 toneladas.
Previsiones
La tendencia podría revertirse. Hay síntomas que apuntan a ello, según el organismo. “Los flujos de los ETFs de oro regionales podrían estabilizarse”, apuntan, para explicar que el escenario macroeconómico de la firma apunta a un comportamiento relativamente estable del oro en el segundo semestre, pero factores como las persistentes incertidumbres en torno a la geopolítica, el crecimiento económico y los mercados financieros podría seguir respaldando la demanda de los inversores de protección para sus carteras y “mantener el interés por los ETFs de oro como asignación estratégica de refugio”.
Eso sí, según apunta Nitesh Shah, Head of Commodities and Macroeconomic Research de WisdomTree, el oro se encuentra en proceso de transición hacia un nuevo nivel de equilibrio superior, impulsado por una base de inversores cada vez más amplia: las compañías de seguros chinas, los fondos de pensiones indios y los emisores de activos digitales, como Tether.
“Es probable que el proceso de establecimiento de este nuevo equilibrio cuente con episodios de volatilidad”, apunta, mientras prevé que los precios del oro podrían acabar estabilizándose en un nivel más alto que los actuales. Por lo tanto, para los inversores a largo plazo, “los periodos volátiles pueden suponer oportunidades más que riesgos”. De todas formas, admite que la elaboración de modelos sobre los precios del oro resulta “especialmente complicada”.
A junio de 2026, el patrimonio de fondos de inversión registrados como artículo 8 o 9 (SFDR) alcanzó los 192.892 millones de euros, lo que representaba el 40,2% del total. De ellos, los fondos de inversión que promueven características medioambientales y sociales (art.8) acumularon 190.544 millones de euros (39,8% del total de Fondos de Inversión) y 2.347 millones de euros (0,5% del total) los Fondos con objetivo de inversión sostenible (art.9).
Según los datos publicados por Inverco, en la primera mitad del año, el volumen de patrimonio registrado en fondos de inversión bajo el amparo del artículo 8 o del artículo 9 registró un aumento de 14.112 millones respecto a diciembre de 2025. Este comportamiento positivo consolida una tendencia de largo plazo: desde la entrada en vigor de la SFDR hace cinco años, el patrimonio registrado bajo estas dos etiquetas se ha multiplicado por seis, experimentando un crecimiento total de 164.557 millones de euros y pasando a representar más del 40% del mercado en junio de 2026 frente al modesto 9,8% que registraba en marzo de 2021.
Radiografía por categorías
Al analizar en qué tipo de activos prefieren delegar su capital sostenible los inversores españoles, la renta fija y los monetarios se consolidan como los claros dominadores del mercado con 86.661 millones de euros bajo gestión. Dentro de este grupo, destaca con fuerza la categoría de renta fija euro largo plazo, que por sí sola acumula 44.676 millones de euros (representando el 53% del total de su categoría en el mercado).
La renta variable se sitúa en segundo lugar en términos de volumen, sumando 47.436 millones de euros. Destacan de manera muy notable la subcategoría de renta variable internacional EE.UU., con 16.401 millones (el 80% de su mercado de referencia), y la de renta variable internacional Japón, que con 1.492 millones alcanza una cuota de penetración sostenible del 84%.
Por su parte, los fondos mixtos alcanzan un patrimonio sostenible de 29.229 millones de euros (donde la Renta Variable Mixta Internacional aporta 16.002 millones), mientras que las estrategias Globales y de Retorno Absoluto acumulan 27.441 millones de euros. Finalmente, los fondos índice sostenibles gestionan 1.378 millones de euros.
Tabla de Categorías de Inversión y Patrimonio. Fuente: Inverco
Oferta comercial y cuentas de partícipes
En lo que respecta a la oferta disponible en el mercado español regulado por la CNMV (que cuenta con un total de 1.551 fondos), la industria ya dispone de un amplio abanico de opciones bajo criterios de sostenibilidad. En primer lugar, los fondos del artículo 8, suman un total de 388 fondos registrados y 837 clases de acciones. Por otro lado, los fondos del artículo 9, suman un total de 19 fondos y 44 clases registradas.
Este volumen de oferta ha tenido una excelente acogida entre el público inversor. El número total de cuentas de partícipes en fondos sostenibles se eleva hasta los 9,3 millones (concretamente 9.375.954 cuentas), lo que equivale al 49,2% de todas las cuentas de fondos de inversión del país. Como pasa con el patrimonio, las cuentas de partícipes están encabezadas por las categorías de renta fija / monetarios con 3,86 millones de cuentas y de renta variable con 3,80 millones de cuentas. Les siguen los fondos mixtos (945.955 cuentas), los globales y de retorno absoluto (737.549 cuentas) y los fondos índice (16.204 cuentas).
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Sarang Kulkarni, gestor jefe de estrategia de crédito global y corporativo paneuropeo de Vanguard y Ales Koutny, responsable de tipos de interés internacionales
Vanguard anuncia hoy el lanzamiento del fondo Vanguard Global Short Term Core Bond Fund. Este fondo es la última incorporación a la continua expansión de la oferta de renta fija activa de Vanguard, tras el lanzamiento Vanguard Global Core Bond Fund y el Vanguard Strategic Bond Fun en 2025.
En conjunto, estos fondos proporcionan una exposición core que complementa a los fondos de renta fija de Vanguard, de larga trayectoria y con una rentabilidad excelente: el Vanguard Global Credit Bond Fund y el Vanguard Emerging Markets Bond Fund. El fondo Vanguard Global Short-Term Core Bond Fund está domiciliado en Irlanda y será gestionado conjuntamente por Ales Koutny, responsable de tipos de interés internacionales, y Sarang Kulkarni, gestor jefe de estrategia de crédito global y corporativo paneuropeo de Vanguard.
El fondo ofrece a los inversores acceso de alta calidad a una combinación diversificada global de deuda a corto plazo con calificación de inversión, deuda pública, deuda corporativa y de mercados emergentes, así como a valores estructurados de renta fija a corto plazo. El fondo tiene como objetivo proporcionar equilibrio y diversificación, al tiempo que reduce el riesgo de tipos de interés gracias a su enfoque en la duración a corto plazo.
«Los inversores no quieren sorpresas en sus fondos de renta fija. Si se mantiene una duración corta, suelen producirse menos sorpresas. Este es un fondo diseñado para cumplir con las expectativas depositadas en Vanguard: ofrecer una exposición diversificada y de alta calidad, gestionada con disciplina y a bajo coste”, comenta Ales Koutny, responsable de Tipos de Interés Internacionales.
“El punto fuerte de nuestro equipo es que podemos adoptar un enfoque verdaderamente global. Podemos analizar diferentes zonas geográficas y sectores para confeccionar una cartera que no dependa de unas pocas ideas importantes para generar rentabilidad”, añade Sarang Kulkarni, cogestor de carteras
El banco de inversión internacional DC Advisory anuncia el refuerzo de su equipo global de relación con fondos de private equity, consolidando su presencia en Asia, Europa y Estados Unidos y reafirmando el objetivo de fortalecer sus servicios de asesoramiento en operaciones internacionales. El equipo global de FSG está integrado actualmente por más de 40 profesionales, incluyendo el departamento especializado en Reino Unido, liderado por Andrew Strudwick, y equipos senior en Europa continental.
En Estados Unidos, DC Advisory ha incorporado recientemente a Yaron Redlich y Matthew Eichenblatt, mientras que, en Asia, la oficina de Japón cuenta con uno de los equipos más experimentados entre asesores independientes en el segmento del middle-market. Este equipo ha sido reforzado también en el Sudeste Asiático con el nombramiento de Roy Toledano como director general y responsable de Banca de Inversión en Singapur.
En los últimos doce meses, DC Advisory ha participado en 184 transacciones a nivel global, de las cuales 60 fueron operaciones transfronterizas y 88 (48%) contaron con la participación de fondos de private equity o participadas de estos. En total, 116 operaciones (63%) involucraron a un cliente o una contraparte vinculada a un fondo, lo que refleja la sólida posición de la firma en este segmento y su capacidad para conectar a sus clientes con compradores e inversores especializados en distintos mercados.
El profundo conocimiento sectorial y de los mercados locales de DC Advisory permite a la firma asesorar a fondos, compañías y compradores estratégicos en una amplia variedad de industrias. Su especialización abarca Aeroespacial, Defensa y Servicios Institucionales; Servicios Empresariales y Tecnológicos; Consumo, Retail y Ocio; Educación; Servicios Financieros; Healthcare; Industria; Infraestructuras; Media y Telecomunicaciones; Real Estate; y Tecnología y Software. Asimismo, la firma cuenta con equipos especializados en asesoramiento de deuda y reestructuraciones, asesoramiento estratégico para gestores de fondos (GP Strategic Advisory) y mercados privados de capital.
“Hemos creado equipos especializados en cada uno de nuestros mercados estratégicos para ayudar a nuestros clientes a desenvolverse en un entorno cada vez más global y competitivo. Con más de 40 profesionales dedicados a esta actividad en tres continentes, ofrecemos acceso a conocimiento del mercado y a relaciones de alto nivel dentro del ecosistema internacional de private equity, un factor clave para presentar cada activo a los compradores más adecuados», ha señalado Toru Yamamoto, Head of Global Investment Banking en Daiwa Securities.
«Los fondos de private equity representan cerca de la mitad de nuestra cartera internacional de clientes. Por eso, asesorarlos es una de nuestras principales fortalezas. Contar con un equipo global plenamente integrado garantiza que nuestros clientes puedan acceder a los fondos más adecuados, independientemente del mercado en el que se desarrolle la operación. En un contexto en el que las transacciones son cada vez más internacionales, esa conectividad resulta esencial para alcanzar resultados satisfactorios» añaden desde el comité ejecutivo global de DC Advisory.