¿Cuánto podría aumentar la producción de petróleo en Venezuela?
| Por Javiera Donoso | 0 Comentarios

Entre una serie de cambios en el sector energético y un entorno de precios globales al alza, las estimaciones apuntan a que Venezuela podría subirle el dial a su producción petrolera. Considerando una serie de variables, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés) estima tres escenarios posibles para el futuro de esta industria en el país latinoamericano, lo que traería un aumento de entre 150.000 y 500.000 barriles por día.
“Cambios recientes de política y políticas públicas han reseteado algunas partes del ambiente operacional de Venezuela”, indicó la entidad en un informe reciente. “El relajamiento dirigido de sanciones, una supervisión más estricta de EE.UU. y cambios en el marco legal doméstico han abierto el camino para una recuperación limitada, mientras que la escala de la base de recursos implica que una inversión sostenida podría traer ganancias significativas con el tiempo”, acotaron.
De todos modos, el Instituto recalcó que los prospectos de producción siguen restringidos por desafíos persistentes, a nivel operacional, financiero y de gobernanza. Esto mantiene las perspectivas de corto plazo en un alto nivel de incertidumbre.
Con este telón de fondo, el IIF hizo cálculos de cómo podría mejorar la producción de petróleo en Venezuela a futuro, basándose en tres escenarios proyectados, en base al estado de los activos actuales, las estructuras de costos y tiempos realistas de implementación.
Un escenario modesto
En un escenario de mejoras modestas en la producción de crudo, la entidad prevé una recuperación gradual en la producción, a partir de los niveles de principios de 2026. Este proceso, detallan, se vería apoyado por la recuperación del acceso al mercado, tras algunas disrupciones en las exportaciones.
“Las ganancias de corto plazo se verían impulsadas por las operaciones de joint venture de Chevron, dada la capacidad operacional constreñida de PDVSA, con sólo contribuciones limitadas de otros socios, como Repsol”, indicó el IIF en su informe, firmado por María Paola Figueroa, Martín Castellano y Yifei Zhu.
En ese escenario, estiman que la producción podría elevarse, desde el millón de barriles por día que marcó la industria el año pasado, en torno a 150.000 barriles de crudo diario en los próximos dos años, asumiendo continuidad operacional.
“Si bien el acceso a diluyentes ha mejorado gracias a las importaciones con licencia, liberando una restricción clave, el crecimiento de la producción seguiría constreñido por cuellos de botellas en puertos y exportaciones, una capacidad de refinería débil, una infraestructura envejecida, excavaciones deprimidas tras años de inversión deficiente y un ambiente de inversiones que sigue incierto y no favorece los flujos de inversión más amplios”, indicó el IIF.
Un escenario moderado
Un contexto más optimista es el que el Instituto considera como base, actualmente, y este panorama traería una mayor alza en la producción petrolera.
“Las señales emergentes de participación de inversionistas apuntan a un ambiente mejorado que podría levantar la producción entre 300.000 y 350.000 barriles diarios por los próximos dos años, llevándola al rango de 1,3 a 1,4 millones de barriles diarios”, auguraron.
En este escenario, la estimación es que la mayoría de las ganancias vendría de activos de petróleo pesado en la Faja Petrolífera del Orinoco, junto con una selección de campos en el Oeste que requieren rehabilitación limitada.
“El aumento en la producción sería empujado por las reactivaciones de pozos, reparaciones dirigidas en infraestructura y otras inversiones de ciclo corto en las operaciones actuales”, pronosticaron desde la entidad.
En esa línea, aseguran que este caso reflejaría un mayor uso de capacidades que ya existen y una mejora en las condiciones operacionales, para operadores que ya están instalados. Además, mantendría los requisitos de capital más modestos que en una reconstrucción completa del sector.
Un escenario optimista
“Una mejora más decisiva en las políticas y el ambiente de inversión podría apoyar una respuesta más fuerte en producción en los próximos dos años”, aseguraron desde el IIF.
En este panorama, que ofrece más apoyo a la recuperación del sector que los otros, la estimación de la entidad es que la producción aumente en alrededor de medio millón de barriles diarios, elevándola a 1,5 millones de barriles.
La expectativa para este contexto es que las ganancias se extiendan más allá de una recuperación de ciclo corto y que las reactivaciones de pozos petroleros incluya una mayor actividad de extracción y un aumento en el desarrollo de proyectos a lo largo de la Faja Petrolífera del Orinoco y campos selectos.
“Conseguir esta expansión de corto plazo requeriría términos fiscales y contractuales más estables, progreso en los arreglos de deudas heredades y un marzo más durable de licencias y sanciones”, indicaron.
Además, recalcaron en su reporte, este escenario también dependería de una reconstrucción mayor de infraestructura crítica –incluyendo transporte, redes, almacenamiento y terminales de exportación–, junto con la rehabilitación del sector energético, dado su rol central en las operaciones en terreno.










