Gestoras y bancas privadas: redefiniendo su papel en un mundo tokenizado

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La tokenización traerá consigo una revolución sistémica en las finanzas… y también en la industria de asset y wealth management. Los diferentes actores (gestoras de fondos, fabricantes de vehículos de inversión, distribuidores, asesores financieros o custodios) tendrán que adaptarse a esta realidad, de la que podrán beneficiarse. Pero ¿cómo impactará en sus roles tradicionales y cómo podrán sacar partido de este nuevo ecosistema digital?

Las gestoras de fondos tendrán más control sobre sus procesos, pero también podrán complementar su oferta con vehículos tokenizados y eficientar toda la cadena de valor, ahorrando costes y trasladando ese beneficio a sus clientes: así lo defienden los expertos. “Las gestoras pasarán de fabricar fondos a diseñar productos financieros programables, controlando toda la cadena de valor, emisión, distribución y servicing, con foco en automatización, canales 24/7 y mayor liquidez mediante mercados secundarios más eficientes”, explica Ángela Álvarez, fundadora y CEO de Aglaia Capital y Action Monkey, y profesora adjunta del IE Business School.

Para Nick Cherney, Head of Innovation en Janus Henderson Investors, podrán complementar sus vehículos con otros tokenizados y se adaptarán a la nueva realidad, más eficiente, aunque seguirán manteniendo su esencia y valor. “La cadena de valor se vuelve más eficiente, pero el valor central que aportan las gestoras (seguridad, gobernanza, experiencia) sigue siendo esencial”, recuerda.

En general, el experto defiende una nueva realidad en la que los intermediarios se adoptan a la tokenización, en vez de desaparecer: “Para los intermediarios, la realidad es más evolutiva que revolucionaria. Custodios, agentes de registro y gestoras de activos continúan desempeñando funciones importantes. Sus roles se adaptan en lugar de desaparecer. Los custodios evolucionan para manejar seguridad multi-chain; los agentes de registro validan registros on-chain junto con los tradicionales,…”, defiende.

Hacia un asesoramiento más personalizado, accesible y escalable

Para los asesores financieros, herramientas como la inteligencia artificial o la tokenización también tendrán impacto, principalmente en el valor que sean capaces de trasladar al cliente. “En gestión patrimonial, la tokenización actúa como una capa tecnológica agnóstica que no altera la naturaleza jurídica de los productos ni la lógica del asesoramiento. Un activo tokenizado sigue siendo un vehículo de inversión y se asesora como tal. Su impacto para el asesor vendrá más por el valor añadido que pueda aportar al cliente (en eficiencia, accesibilidad o experiencia) que por un cambio estructural en el modelo de asesoramiento”, explica Andrés Fondevila, responsable de Activos Digitales en BBVA Asset Management & Global Wealth.

En general, los expertos creen que la automatización podrá ayudar a los asesores a centrarse en lo importante, pero también a caminar hacia un modelo patrimonial más integral: “La banca privada evoluciona de vender producto a ofrecer arquitectura patrimonial integral, combinando asesoramiento, gobierno del riesgo y conocimiento profundo del cliente, con un modelo híbrido, tecnología para ejecutar y reportar, y personas para las decisiones complejas. En el asesoramiento, habrá más automatización en la ejecución, el control y el seguimiento, pero en las decisiones patrimoniales clave seguirá prevaleciendo el asesoramiento humano. El asesor que entienda este cambio ganará relevancia, porque podrá concentrarse donde realmente aporta valor”, explica Álvarez.

Esto también les ayudará a ser más productivos, a la vez que ofrecen más personalización a sus clientes: “La tokenización, junto con la IA y los roboadvisors, multiplicarán la productividad operativa (ejecución, reporting, cumplimiento) sin sustituir el componente humano. El valor del asesor se desplazará hacia la definición de objetivos, la arquitectura del patrimonio, el control del riesgo y el acompañamiento del cliente en sus decisiones”, añade la experta. Por eso, en su opinión, tanto para las gestoras como para los asesores, “la tokenización es clave, aumenta la eficiencia, proporciona una única plataforma para todos los actores, pero el verdadero diferencial sigue siendo el criterio humano, la confianza del cliente y la capacidad de transformar esa eficiencia en valor real para el mismo”. El resultado de aplicar este componente tecnológico serán “carteras más granulares y personalizadas, con mayor transparencia, rebalanceos más frecuentes y una automatización avanzada que libera tiempo para lo esencial, que es el criterio para las inversiones y la confianza de los clientes».

Sobre el impacto de la tokenización y la inteligencia artificial en el asesoramiento financiero, Robert Crossley, Global Head of Industry and Digital Advisory Services de Franklin Templeton, habla también de un futuro con un servicio más personalizado, accesible y escalable: “La IA apoyará cada vez más a los asesores mediante herramientas de planificación y agentes personalizados con la marca del asesor, mientras que la tokenización moderniza la entrega efectiva de los productos financieros. En conjunto, ambas apuntan a un futuro en el que el asesoramiento será más personalizado, más escalable y accesible para una base de inversores mucho más amplia”.

Noemí Jansana, consultora especialista en blockchain de comma, habla de una doble revolución para el asesor financiero: en el tipo de productos que puede ofrecer y en la forma de prestar el servicio. “La tokenización permite fraccionar activos que hasta ahora eran difíciles de distribuir: desde bonos corporativos hasta arte, infraestructuras o vehículos de inversión alternativos. El resultado: un catálogo más amplio y sofisticado que, por un lado, acerca la inversión institucional al inversor minorista y, por otro, exige un nivel de asesoramiento más técnico, transversal y personalizado”.

Por lo tanto, defiende, “el asesor tradicional debe comenzar a prepararse para una realidad donde parte del patrimonio de sus clientes se registre, gestione y transfiera en redes blockchain”. Eso exige conocimientos nuevos, custodia digital, comprensión de smart contracts, fiscalidad cripto, trazabilidad on-chain o criterios de solvencia y riesgo en productos tokenizados… además de dar servicio a perfiles de clientes más variados. “La tokenización plantea un mercado más granular, donde será clave entender los perfiles de cliente con más detalle. Desde el joven inversor digitalizado que accede por primera vez a instrumentos fraccionados, hasta el cliente de alto patrimonio que diversifica su exposición con activos reales tokenizados. Esto abre una oportunidad para que las firmas de asesoramiento diseñen soluciones segmentadas, programas formativos internos y servicios de acompañamiento patrimonial adaptados al nuevo entorno”, asegura.

En su opinión, vivimos un momento de transición en el que convivirán modelos tradicionales y estructuras tokenizadas, y los asesores que sepan moverse con soltura entre ambos lenguajes saldrán beneficiados. “El asesoramiento financiero se enfrenta a una oportunidad histórica y quienes sepan aprovecharla estarán mejor posicionados para liderar el futuro de la gestión patrimonial en una economía cada vez más tokenizada”, apostilla.

Max Martin (Lombard Odier): “No es una revolución, es una evolución de los métodos”

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Foto cedidaMax Martin, responsable global de Filantropía en Lombard Odier

Han pasado tres años desde nuestro último encuentro con Max Martin, responsable global de Filantropía en Lombard Odier. En aquella ocasión, Martín explicaba cómo la filantropía, el emprendimiento social y la inversión de impacto eran tres caminos que se cruzaban en la planificación financiera de los individuos, pero también de las fundaciones. Hoy reconoce que, directamente, la filantropía ha pasado a jugar un papel propio en la estructura global del capital.

Según su experiencia, en este tiempo, tanto la forma de abordar la filantropía en las Fundaciones como desde las carteras de los filántropos, principalmente con un perfil de alto o muy patrimonio, se ha sofisticado y cambiado el foco hacia el fortalecimiento del tejido del tercer sector y de la sociedad. Hemos aprovechado esta entrevista con Martin para ahondar sobre cómo ha evolucionado la filantropía y cómo se alinea con la planificación financiera en un contexto como el actual.

¿Cómo están enfocando su actividad filantrópica las fundaciones?

Si partimos del modelo tradicional de fundación, es decir, aquellas que invierten su patrimonio y después lo distribuyen, por ejemplo, a través de donativos o ayudas directas a ONGs, vemos que se ha dado una clara tendencia a alinear su estrategia de inversión con su misión fundacional. En este sentido, un cambio sustancial ha sido que las fundaciones son cada vez más ambiciosas y han pasado de diseñar e implementar una estrategia de inversión sostenible a crear satélites de inversión de impacto directamente conectados con su misión. Algunas han dado un paso más y analizan cómo pueden aprovechar la relación que tienen con sus beneficiarios para innovar, por ejemplo, en herramientas de financiación. Esta tendencia es bastante innovadora en Europa, mientras que en otros países como en Estados Unidos es algo que sucede desde finales de los 60.

¿Qué papel están adquiriendo las fundaciones?

Este tipo de tendencias generan un impacto muy atractivo y las fundaciones buscan ese impacto. Eso se traduce en que cada vez las fundaciones son más proactivas y estratégicas sobre los temas que trabajan. Sobre todo, esta tendencia muestra que las fundaciones están tomando un rol relevante de innovación en sus ámbitos, poniendo a disposición un capital que de otra forma sería muy complejo y complicado dirigir o captar. En esta innovación, la tecnología y la IA están siendo un elemento clave para el trabajo y las soluciones que lanzan las fundaciones. Además de motor de la innovación, y ante el contexto actual, muchas fundaciones se están centrando en capacitar y crear tejido para el propio tercer sector. Es decir, desarrollar herramientas y dar soporte para que las propias ONGs puedan dar respuesta a las necesidades que van surgiendo. También, vemos que cada vez más los filántropos son solicitados por las entidades para mejorar la calidad y la resiliencia de las organizaciones no lucrativas.

¿Cómo está afectando a estas fundaciones la llegada de las nuevas generaciones?

Generalizando, la primera conclusión al estudiar a estas nuevas generaciones es que ellas también quieren dejar su marca, aunque de forma diferente según la región que analicemos. Por ejemplo, en Suiza, cuando llegan a desempeñar un papel en la fundación de los padres o de las familias, muchos mantienen el mismo enfoque, pero en la orientación hacia el impacto, desarrollan nuevas formas de colaborar y de estructurarse. En EE.UU. se busca cómo articular los mismos valores de los padres y de la familia, pero en la mentalidad de la generación actual. Otro ejemplo es Reino Unido, donde predomina un enfoque de innovación, donde la alineación de intereses con frecuencia no es tan prioritaria, o Singapur, donde el foco está puesto en el uso de la tecnología, tanto para lograr impacto como para evaluar proyectos. El mensaje general es que sí vemos una mayor implicación de estas generaciones, que quieren estar más cerca de la acción, pero hay importantes diferencias generacionales y geográficas sobre cómo abordar los temas.

Para mí, la buena noticia es que el compromiso filantrópico no ha cambiado; al revés, hay más gente comprometida, y que las causas que se atienden están mudando conforme evoluciona la sociedad y el entorno. En cambio, no veo que estemos ante una revolución de la filantropía, estamos ante una evolución de métodos, integrando nuevas posibilidades también de encontrar beneficiarios, de medir el impacto de proyectos y programas.

¿Y cómo son esas nuevas generaciones filantrópicas desde la óptica de las bancas privadas?

La implicación, como decíamos, es la misma. El cambio está en que el enfoque del cliente pasa por un proceso semejante a un  ‘árbol de decisiones’. Hay un paso previo de análisis sobre qué quiero hacer, cómo y cuánto quiero implicarme, y cuál es la herramienta correcta. Y, en esta última pregunta, las respuestas son mucho más sofisticadas y variadas; por eso vemos desde filántropos que crean una fundación a estructuras como fondos asesorados por donantes. En mi opinión, lo determinante es asumir que si se quiere crear una estructura independiente, la persona necesitará un cierto capital y estar dispuesta a jugar un papel en el órgano de gobierno de la fundación. Estos aspectos no han cambiado, pero donde sí observamos cambios es en los temas que se movilizan. Generalmente, son temas que tocan al cliente de una forma personal; eso también hace que los financiadores, en general, se interesen por instituciones específicas.

Existe una diferencia considerable en cómo se aborda la filantropía en Europa y en EE.UU. ¿Qué aspectos destacaría? 

Desde luego, es muy diferente. Partimos de la base de que en EE.UU. la presencia del Estado es menor, por lo que el papel de la comunidad y los filántropos es mayor en comparación con Europa. En consecuencia, en EE.UU. el concepto de community foundation está muy implantado. También, su economía ha generado fortunas extraordinarias y ha contado con grandes emprendedores que han canalizado su aportación social a través de fundaciones. En Europa también tenemos emprendedores excelentes, pero la presencia del Estado es mayor, por lo que hay una filosofía diferente sobre la ‘división de tareas’. Su perfil de las fundaciones es más bajo y son más discretas a la hora de marcar la agenda. Otra gran diferencia entre ambas regiones es que en EE.UU. estamos viendo cómo la polarización está afectando a las fundaciones, mientras que en Europa vemos más consenso y neutralidad.Sin duda, cada región tiene sus características. Por ejemplo, en América Latina, las fundaciones están más centradas en desarrollar programas porque su sociedad civil viene de otra realidad y tiene otras necesidades.

Cómo los analistas de posiciones cortas ayudan a generar convicción

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Los mercados están divididos. En algunos sectores, como la automoción, los productos químicos o la industria no relacionada con la IA, las cotizaciones reflejan los fundamentales subyacentes y un contexto económico difícil. En otros, las valoraciones se sitúan en un mundo de fantasía, propulsadas por flujos especulativos hacia acciones sin respaldo fundamental. La temática de la IA es el titular obvio, pero los excesos se extienden a áreas como la informática cuántica, los criptoactivos y la energía nuclear.

Base fundamental

Mi enfoque se basa en la creencia de que, a largo plazo, las valoraciones convergen hacia los fundamentales subyacentes. Por lo tanto, mi proceso se basa en un análisis ascendente. Me baso en los exhaustivos análisis internos de Fidelity International y su acceso privilegiado a las empresas para fundamentar mis opiniones sobre cada valor de la cartera, tanto aquellos en los que tengo posiciones largas como aquellos en las que tengo posiciones cortas.

Mi cartera de posiciones largas se centra en empresas denostadas que el mercado considera deterioradas o mal gestionadas, pero donde aprecio potencial de recuperación.

Como inversor contracorriente, mi posicionamiento puede estar en desacuerdo con las recomendaciones de los analistas: o bien mi visión del futuro es diferente, o bien el horizonte temporal que contemplo es más largo. Sin embargo, su riguroso análisis de las empresas es esencial.

Dónde estoy corto: el revuelo especulativo

Actualmente, mi cartera de posiciones cortas tiene un claro foco temático: empresas con valoraciones elevadas que a menudo carecen de modelos de negocio creíbles y la capacidad de generar ingresos. Estos valores han subido con fuerza a medida que aumentaba el entusiasmo especulativo. Los fundamentales y las valoraciones se han desconectado por completo.

Trabajo con analistas especializados en posiciones cortas que aportan una profunda experiencia técnica para sacar a la luz lo que el mercado ha pasado por alto. Una de estas empresas desarrolla reactores modulares pequeños que utilizan uranio altamente enriquecido. Esa tecnología se desarrolló en la década de 1960 y aún no ha demostrado su valía en el mundo real, pero como encaja en las cestas temáticas, los flujos pasivos provocan movimientos erráticos en las acciones.

Otra posición es un fabricante de satélites que me llamó la atención a través de uno de nuestros analistas de posiciones cortas. En este momento hay mucho revuelo en torno a este sector, lo que está atrayendo dinero de los inversores minoristas. Sin embargo, la empresa parece estar apostando por un mercado potencial total que, en mi opinión, no existe, además de que depende de que se produzcan algunos “milagros” en el lado de la oferta solo para recuperar su coste del capital. A medida que se ponga de manifiesto la falta de viabilidad comercial, la corrección a la baja podría ser brusca y extrema.

En última instancia, no intento determinar cuándo actuarán los catalizadores del mercado, pero, en las últimas semanas y meses, el buen comportamiento de varias posiciones clave en la cartera corta sugiere que cualquier racionalización sostenida del mercado resultaría beneficiosa para mi estrategia.

Tampoco intento equilibrar o moderar mi enfoque. Me mantengo fiel a mi filosofía, independientemente de lo que haga el mercado. Cuando las condiciones son normales, el fondo parece bastante convencional: una colección de valores con historias particulares. Cuando se forman burbujas, con el tiempo la cartera se vuelve más extrema en la dirección opuesta. Este es el entorno en el que nos encontramos hoy día.

Apostar por la inversión activa

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La inversión activa ya no se define únicamente por la selección de valores, la concentración de la cartera o la desviación respecto al índice de referencia. Abarca cada vez más cómo se accede a las ideas de inversión, cómo estas se combinan e integran en estructuras de inversión más amplias y, lo que es más importante, por qué. En lugar de limitarse a preguntar de dónde proviene el alfa, los inversores profesionales se centran ahora en cómo se pueden obtener fuentes de alfa específicas y repetibles en formatos que se ajusten a sus objetivos, limitaciones y marcos de gobierno.

Esta evolución refleja un enfoque más práctico y orientado a los resultados en el diseño de las carteras y su implementación, a todos los niveles. El riesgo activo ya no se consume de forma aislada, sino que se espera que se suministre de formas que desempeñen un papel claro dentro de unas arquitecturas de inversión más amplias.

De soluciones basadas en las exposiciones a soluciones orientadas a resultados

Una de las manifestaciones más claras de este cambio es la creciente atención que se presta a los objetivos, en lugar de a las etiquetas de las exposiciones a las clases de activos. Los inversores buscan cada vez más definir los perfiles de riesgo y rentabilidad de sus carteras mediante estrategias, como la generación de rentas o la exposición defensiva al mercado.

Algunos de los principales vectores de este cambio son el aumento de la longevidad y el envejecimiento de las poblaciones, que están estimulando de demanda de soluciones de planificación del ciclo de vida que pongan el acento en resultados específicos, como la capacidad de financiar los pasivos futuros. Una consecuencia directa de esta tendencia es la proliferación de estrategias con fecha objetivo, soluciones de entrada gradual y enfoques combinados que integran activos cotizados y no cotizados. Dado que tan solo el 45% de los europeos expresa confianza sobre su jubilación, esperamos que dicha tendencia continúe.

Un enfoque más exigente del riesgo activo

Cabría esperar un aumento de la demanda de soluciones activas en un mercado más orientado hacia los resultados. Sin embargo, los inversores que invierten a largo plazo atendiendo a los fundamentales únicamente representan en torno al 15% de los flujos de la bolsa estadounidense en la actualidad, frente a más de tres cuartas partes antes de la crisis financiera mundial. Entretanto, las plantillas de analistas en los 15 mayores bancos del mundo han perdido alrededor de un tercio de sus efectivos durante la última década.

Estos cambios obedecen a un mayor escepticismo de los inversores en torno a la gestión activa, lo que, a su vez, en un reflejo del hecho de que muchos gestores no han conseguido batir de forma constante a sus índices de referencia después de la crisis financiera mundial. Con razón, los inversores no están dispuestos a pagar por un riesgo activo que no consigue su objetivo declarado, pero la dificultad que los inversores profesionales han tenido para batir a unos mercados al alza no invalida totalmente el concepto de gestión activa. En lugar de eso, conviene contextualizar las rentabilidades; por ejemplo, cabría esperar que una estrategia defensiva quede rezagada cuando las rentabilidades absolutas de su mercado son elevadas, pero eso no significa que los inversores deban extrapolar las rentabilidades elevadas indefinidamente.

En lugar de mostrarse reacios a pagar por el riesgo activo, los inversores deberían tratar de entender si el riesgo activo es adecuado en el contexto de su cartera, sus objetivos y el contexto de mercado. Si es así, deberían preguntarse qué riesgo activo debería asumirse y cómo podría gestionarse a medida que evolucionen las circunstancias. Por otro lado, deberían tener una tolerancia baja a los resultados que resulten difíciles de entender o explicar, especialmente ahora que las iniciativas de optimización de la relación coste-beneficio de los reguladores han puesto mayor énfasis en vincular los costes a los resultados. Por lo tanto, la era del alfa opaco, al estilo de una “caja negra’, está llegando a su fin ante la creciente demanda de claridad.

Componentes con mayor granularidad

En este contexto, no sorprende que la inversión activa está volviéndose más modular. La modularidad fomenta una mayor transparencia y buen gobierno, ya que resulta más fácil atribuir los resultados a exposiciones específicas cuando estas se diseñan en función de objetivos explícitos y presupuestos de riesgo. El diseño de la cartera, que antes era en gran medida implícito, se convierte, por tanto, en un elemento más imputable de la propuesta de inversión, junto con la selección de inversiones y estrategias.

En consonancia con lo anterior, está incrementándose la demanda de soluciones para crear carteras mediante componentes, y los inversores esperan ahora una mayor granularidad entre una gama más amplia de soluciones. Demandan exposiciones que se ajusten con mayor precisión a objetivos y restricciones que puedan definir, ya sean consideraciones climáticas, presupuestos factoriales o de estilo, límites de riesgo u otras.

Eso se refleja en la rápida proliferación que estamos presenciando en los ETFs de gestión activa, ya que estos vehículos posibilitan una mayor granularidad. Estos ETFs están absorbiendo más de un tercio de los flujos mundiales totales en ETFs, a pesar de representar menos de una décima parte del patrimonio total que suman estos productos. De hecho, en Europa, nuestra creciente gama propia de soluciones mediante ETFs de gestión activa basados en el análisis ha incrementado su patrimonio exponencialmente desde su lanzamiento en 2020, hasta situarse en torno a los 10.000 millones de dólares actuales.

El papel de una ejecución rigurosa

Junto con la creciente demanda de mayor granularidad, está aumentando el interés de los inversores por enfoques que puedan combinar los análisis exhaustivos con un diseño de carteras riguroso y personalizado. Para muchos, los marcos sistemáticos resultan tranquilizadores, ya que ofrecen replicabilidad, transparencia y un control explícito de las exposiciones al riesgo, mientras que el análisis aporta criterio a través de un contexto general y una visión de los fundamentales particulares.

Eso refleja el deseo de precisión de unos inversores que demandan claridad en torno a los presupuestos de riesgo, las exposiciones factoriales y el diseño de las carteras, en lugar de otorgar una amplia discrecionalidad a un único gestor. La expansión de los enfoques sistemáticos e híbridos en todo el sector ha acompañado esta evolución, que a su vez se ha visto respaldada por mejoras en la calidad de los datos, la tecnología y los procesos de aplicación. Aquí, el éxito de nuestro propio equipo sistemático se ha cimentado en su capacidad para ofrecer a los clientes acceso a las perspectivas de nuestro equipo de análisis de la forma exacta que desean, mediante estrategias sistemáticas sostenidas por tecnologías premiadas de diseño y optimización de carteras.

Del producto preferido a la indiferencia en relación con el formato

En sintonía con este enfoque más personalizado, el auge de la indiferencia en relación con el formato ha sido un motor clave del enfoque actual más modular. Los fondos de inversión activa tradicionales, los ETFs, los mandatos segregados a medida, las soluciones gestionadas y las carteras ofrecidas a través de plataformas se consideran ahora vehículos intercambiables para acceder a las fuentes subyacentes deseadas de rentabilidad ajustada al riesgo.

Lo que importa es si la cartera subyacente puede generar de forma fiable los resultados deseados y si puede integrarse eficazmente en las estructuras de cartera, los sistemas de generación de informes y los modelos de gobierno actuales. Por ejemplo, recientemente llevamos a cabo de la mano de Coalition Greenwich, una encuesta a 125 inversores institucionales e intermediarios de distribución en Europa y Asia que reveló que, más allá de los resultados financieros y las consideraciones relativas a los costes, el 42% utiliza los ETFs de gestión activa para acceder a mercados especializados, el 27% los utiliza para alcanzar metas de sostenibilidad y el 23% mencionó consideraciones de liquidez.

Para las gestoras de activos las implicaciones son claras: las empresas que pueden ofrecer su análisis de múltiples formatos pueden convertir la indiferencia en materia de vehículos en una ventaja. Se pueden utilizar diferentes vehículos para aplicar y ofrecer visiones de análisis de diferentes formas, dependiendo de qué necesiten conseguir los inversores en las situaciones de inversión del mundo real, como la acumulación y la reducción.

En última instancia, el objetivo es la claridad. Las necesidades de los inversores son cada vez más diversas, determinadas por diferentes objetivos, entornos normativos y consideraciones de buen gobierno. Mientras tanto, el contexto económico se ha vuelto más incierto, lo que complica el proceso de inversión. Como resultado, la capacidad de brindar ideas activas para fines concretos de una forma que sea auditable ha adquirido una importancia capital a la hora de impulsar la comprensión de los inversores y su aceptación de lo que realmente consigue resultados.

Los gestores que miran al futuro están adaptando sus capacidades en consecuencia. Nos centramos en aplicar nuestra experiencia inversora en múltiples dimensiones, combinando enfoques fundamentales y sistemáticos cuando procede, y ampliando nuestra visión activa más allá de la selección de valores, hasta la estructuración y la puesta en marcha de las carteras. Esta amplitud de recursos y la capacidad de personalización permiten a nuestros clientes acceder a los resultados de nuestros análisis propios de la forma que mejor se adapte a sus necesidades individuales.

El objetivo no es la proliferación, sino la pertinencia. En el entorno actual, donde los resultados vienen determinados tanto por la combinación de las exposiciones como por la visión que las sustenta, la capacidad de generar alfa mediante soluciones diseñadas específicamente se está convirtiendo en la característica definitoria de una gestión activa eficaz.

La diferencia reside, cada vez más, en los detalles.

 

Tribuna de opinión firmada por Samantha Ricciardi, responsable para EMEA de Fidelity International. 

Aldana Capital refuerza su negocio con la incorporación de Ricardo Comin

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Aldana Capital AV, firma especializada en la distribución de fondos de terceros, ha reforzado su negocio con la incorporación de Ricardo Comin para impulsar la distribución de fondos UCITS y alternativos en los mercados español y portugués. 

Comin cuenta con más de 27 años de experiencia en mercados financieros especializado en la comercialización de fondos de inversión. Previamente ha trabajado en entidades como Fidelity, Pioneer, BlackRock y, en los últimos casi 14 años, en Vontobel AM dónde fue el director ejecutivo de Ventas, siendo la persona que impulsó la andadura de Vontobel AM en el mercado Ibérico.

“Ricardo conoce muy bien el sector de los fondos de inversión y las necesidades de nuestros clientes en España y Portugal, y nos permitirá incrementar la capacidad de distribución de nuestras gestoras”, ha señalado Venancio López, presidente de Aldana Capital.

Adicionalmente, Aldana Capital ha incorporado a Elisa Bartolome como Sales Support. Bartolome cuenta con más de 20 años de experiencia en soporte directivo y gestión administrativa. “Damos la bienvenida a Aldana Capital a Elisa que contribuirá al desarrollo de la firma”, añade Venancio López.

Actualmente, Aldana Capital AV distribuye los fondos de gestoras internacionales como Horizon Capital, Nord Holding, IVO Capital Partners, 747 Capital o la española Extension Fund, entre otras.

La nueva economía de la distribución: cómo la tecnología está redefiniendo el acceso y el fundraising en los mercados privados

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La democratización de los mercados privados ha dejado de ser una aspiración para convertirse en una realidad competitiva.

Las plataformas de wealth management están acelerando la incorporación de productos alternativos, impulsadas por una demanda creciente por parte de sus clientes. Al mismo tiempo, las grandes gestoras están moviéndose para asegurar el control de la distribución, adquiriendo plataformas y reforzando sus capacidades directas de acceso al inversor.

Este cambio se produce en un contexto de presión sobre márgenes y consolidación global. Lo que durante años fue una función operativa secundaria—la distribución—se ha convertido en un eje estratégico central.

De intermediación a plataformas

Históricamente, la captación de capital en mercados privados se articulaba a través de redes cerradas: placement agents, plataformas de wirehouses y relaciones institucionales poco transparentes.

Los mínimos de inversión eran elevados y las estructuras complejas.

La tecnología ha empezado a desmantelar este modelo en tres frentes clave:

1. Reducción de barreras de acceso

Cambios regulatorios, como el régimen ELTIF 2.0 en Europa, están abriendo la puerta a inversores no institucionales, reduciendo mínimos y ampliando el universo de participantes.

Este tipo de estructuras permite distribuir estrategias de mercados privados a través de canales tradicionales—custodios, broker-dealers, redes de asesores—sin necesidad de rediseñar completamente la infraestructura existente.

El resultado es un mercado potencial mucho más amplio.

2. Plataformas digitales de distribución

Las nuevas plataformas especializadas agregan oferta de productos alternativos, gestionan el onboarding, procesan suscripciones y centralizan el reporting.

A través de APIs, se integran con custodios, asesores y sistemas internos, reduciendo significativamente el tiempo y el coste de captación de capital.

Para las gestoras, esto supone un cambio estructural: acceso a miles de asesores sin replicar procesos manuales.

Además, permite atender tickets más pequeños de forma rentable, habilitando nuevos modelos de pricing—más cercanos a esquemas de suscripción que a estructuras tradicionales de comisiones iniciales.

3. Nuevas estructuras y tokenización

Más allá de vehículos como los private ETNs, la tendencia apunta hacia la creación de exposiciones más modulares y fraccionadas sobre activos ilíquidos.

La tokenización introduce eficiencias operativas relevantes:

  • Liquidación más rápida 
  • Automatización vía smart contracts 
  • Capacidad de incorporar reglas de cumplimiento directamente en la transacción 

Estos elementos no solo mejoran la eficiencia, sino que hacen los productos más compatibles con canales digitales de distribución.

Cambio en las reglas económicas del juego

A medida que la distribución se digitaliza, el modelo económico evoluciona de forma significativa.

Compresión de márgenes

La mayor transparencia en precios y estructuras incrementa la competencia.

Los inversores pueden comparar productos con mayor facilidad, lo que obliga a las gestoras a justificar sus comisiones—tanto de gestión como de carry—no por escasez, sino por desempeño y calidad de servicio.

El valor estratégico de los datos

Controlar el canal de distribución implica acceder a información clave:

  • Preferencias del inversor 
  • Comportamiento de asignación 
  • Sensibilidad al riesgo 

Las plataformas pueden utilizar estos datos para diseñar productos más ajustados, optimizar pricing y aumentar el cross-selling.

Las gestoras que dependen exclusivamente de terceros corren el riesgo de quedar relegadas a proveedores de producto sin visibilidad directa sobre el cliente final.

Alcance global vs fragmentación regulatoria

La distribución digital permite acceder a inversores en múltiples jurisdicciones.

Pero esta expansión se enfrenta a una realidad compleja: marcos regulatorios fragmentados.

Aunque iniciativas como ELTIF han demostrado que es posible desbloquear mercados, la falta de armonización sigue siendo una barrera relevante.

En este contexto, la infraestructura de cumplimiento se vuelve crítica.

Las plataformas que integran capacidades de RegTech—como validaciones automáticas de idoneidad o seguimiento continuo de KYC—tienen una ventaja clara para escalar de forma segura.

Consolidación y control estratégico

A medida que la distribución gana relevancia, es previsible una mayor consolidación del sector.

Las gestoras y los grandes proveedores de infraestructura buscarán controlar el punto de acceso al cliente.

No se trata solo de distribuir productos, sino de controlar:

  • La experiencia del usuario 
  • El acceso al producto 
  • La generación y explotación de datos 

Sin embargo, integrar plataformas no es trivial. El éxito dependerá de la alineación entre tecnología, modelo operativo y gobernanza.

Implicaciones para los participantes del mercado

Para las gestoras, este nuevo entorno abre oportunidades de escala, pero también intensifica la competencia.

El éxito dependerá de la capacidad de desarrollar estrategias de distribución híbridas, combinando canales tradicionales—banca privada, redes de asesores—con plataformas digitales.

También será clave invertir en arquitectura de datos y capacidades de cumplimiento para soportar operaciones transfronterizas.

Para los asesores y gestores de patrimonio, el acceso a productos se amplía significativamente.

Pero esto introduce nuevas responsabilidades:

  • Mayor exigencia en due diligence 
  • Necesidad de educación del cliente 
  • Integración efectiva en construcción de portafolios 

Sin estos elementos, el riesgo de una mala asignación aumenta.

Para los reguladores, el desafío es equilibrar innovación y protección al inversor.

Marcos como ELTIF 2.0 pueden servir como referencia, pero la evolución del mercado requerirá adaptaciones continuas.

Conclusión: el control de la distribución define el poder

En esta nueva fase de los mercados privados, la distribución deja de ser un canal para convertirse en una ventaja competitiva estructural.

La escala ya no depende únicamente de la capacidad de originar producto, sino de la capacidad de conectarlo eficientemente con el capital.

En este contexto, el liderazgo se concentrará en aquellos actores que logren combinar:

  • acceso 
  • experiencia de cliente 
  • y control sobre los datos 

La carrera no es por construir más productos, sino por dominar la infraestructura que los hace accesibles.

 

 

Tribuna de opinión firmada por Juan Agualimpia, Chief Marketing Officer en LYNK Markets. 

¿Está preparada Latinoamérica para la ola de wealth transfer generacional?

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La mayor transferencia de riqueza de la historia ya comenzó. Y aunque el fenómeno suele analizarse desde la perspectiva de Estados Unidos o Europa, América Latina empieza a enfrentar un desafío igual de profundo: cómo administrar, profesionalizar y preservar el patrimonio que pasará de una generación a otra durante las próximas dos décadas.

De acuerdo con el más reciente informe Global Wealth Report 2025 de UBS, a nivel global se transferirán alrededor de 83 billones de dólares en patrimonio durante los próximos 20 a 25 años, principalmente entre generaciones familiares.

Aunque gran parte de ese capital estará concentrado en Estados Unidos y Europa, el fenómeno también tendrá implicaciones relevantes para América Latina, especialmente en mercados como Brasil y México, donde el crecimiento patrimonial de familias empresarias, grupos industriales y nuevos millonarios se aceleró durante las últimas décadas.

El mismo reporte estima que Brasil enfrentará transferencias patrimoniales cercanas a 9 billones de dólares en las próximas décadas, mientras que México registrará aproximadamente la mitad de ese volumen.

La pregunta de fondo no es únicamente cuánto capital cambiará de manos, sino si la región cuenta con la infraestructura financiera, legal y cultural necesaria para administrarlo.

Un patrimonio todavía concentrado en activos tradicionales

Uno de los principales retos latinoamericanos es la composición misma de la riqueza. En contraste con Estados Unidos —donde los portafolios financieros tienen una participación dominante—, buena parte del patrimonio regional continúa concentrado en activos inmobiliarios, negocios familiares o estructuras corporativas poco institucionalizadas.

Según UBS, los activos no financieros representan 64% de la riqueza en México y 53,5% en Brasil.

Esto implica que una gran parte de las futuras herencias no estará compuesta por carteras líquidas fácilmente transferibles, sino por empresas familiares, propiedades, participaciones privadas y activos difíciles de valuar o dividir.

En otras palabras, Latinoamérica enfrentará un proceso sucesorio mucho más complejo que el observado en economías con mayor sofisticación patrimonial.

El gran desafío: profesionalizar la sucesión

La región además arrastra un problema histórico: muchas familias empresarias aún carecen de estructuras formales de gobierno corporativo, protocolos familiares o vehículos institucionales para administrar patrimonio multigeneracional.

En diversos mercados latinoamericanos, la conversación sobre sucesión todavía suele postergarse hasta etapas críticas, frecuentemente detonadas por fallecimientos inesperados, conflictos familiares o cambios regulatorios.

La experiencia internacional muestra que el wealth transfer no es únicamente un evento financiero, sino también un proceso de transformación cultural. Un reporte reciente de UBS sobre familias patrimoniales reveló que cerca de un tercio de las familias de alto patrimonio ya inició conversaciones formales sobre transferencia generacional y que las nuevas generaciones recurren cada vez más a asesores especializados, family offices y estructuras institucionales para gestionar herencias complejas.

Ese cambio comienza a observarse también en América Latina, donde los family offices regionales están ampliando sus capacidades en planeación patrimonial, estructuras fiduciarias, gobierno familiar y educación financiera para herederos.

Millennials y Gen Z cambiarán la forma de invertir

La transferencia generacional no solo modificará la propiedad de los activos; también transformará las preferencias de inversión.

Diversos estudios internacionales muestran que los herederos más jóvenes tienden a privilegiar activos alternativos, private equity, venture capital, inversiones ESG y estrategias globales, alejándose parcialmente de los portafolios tradicionales centrados en bienes raíces o renta fija local.

Esto podría convertirse en un catalizador importante para la industria latinoamericana de gestión patrimonial y fondos de inversión, particularmente en segmentos como alternativos, fondos internacionales, infraestructura privada y tecnología.

Además, el fenómeno podría acelerar la institucionalización de capitales familiares que históricamente permanecieron fuera del sistema financiero formal.

Una oportunidad histórica para la industria financiera

Para bancos privados, casas de bolsa, asset managers y family offices, la llamada “gran transferencia patrimonial” representa probablemente la mayor oportunidad comercial de las próximas décadas.

La región aún muestra bajos niveles de penetración de servicios sofisticados de wealth management frente a mercados desarrollados. Sin embargo, el crecimiento sostenido del número de millonarios comienza a cambiar ese panorama.

UBS estima que Brasil cuenta actualmente con alrededor de 433 mil millonarios en dólares y México con cerca de 400 mil.

El reto para la industria será doble: atraer a nuevas generaciones con perfiles de inversión distintos y, al mismo tiempo, evitar la descapitalización patrimonial que suele acompañar los procesos sucesorios mal estructurados.

Porque si algo demuestra la experiencia internacional es que transferir riqueza no garantiza preservarla.

Y en América Latina, donde buena parte de las fortunas aún dependen de estructuras familiares altamente personalistas, la verdadera prueba apenas comienza.

Otro elemento que comienza a ganar relevancia en la región es el componente fiscal y regulatorio asociado a las herencias y estructuras patrimoniales. Aunque América Latina todavía mantiene una carga impositiva relativamente menor sobre sucesiones frente a mercados europeos, diversos especialistas anticipan que los gobiernos podrían revisar gradualmente los esquemas tributarios aplicables a grandes patrimonios ante la presión fiscal creciente y el deterioro de las finanzas públicas en varios países.

Ese escenario ya está impulsando una mayor demanda de vehículos internacionales, fideicomisos, estructuras offshore reguladas y soluciones transfronterizas de planeación patrimonial, particularmente entre familias con activos distribuidos en distintas jurisdicciones.

Además, el fenómeno coincide con otro cambio estructural: la digitalización del wealth management. Las nuevas generaciones de inversionistas demandan plataformas tecnológicas, acceso global a productos financieros, reporteo en tiempo real y estrategias de inversión mucho más sofisticadas que las utilizadas por generaciones anteriores.

De acuerdo con estimaciones de McKinsey & Company, la digitalización y la personalización impulsadas por inteligencia artificial podrían redefinir por completo la industria global de gestión patrimonial durante la próxima década, especialmente en mercados emergentes donde la penetración de servicios financieros especializados sigue siendo baja.

Para América Latina, esto implica que la competencia ya no será únicamente entre bancos privados tradicionales. También entrarán en juego plataformas digitales, gestores independientes, fintechs patrimoniales y firmas globales que buscan capturar parte de la nueva generación de capital latinoamericano.

En ese contexto, la sucesión patrimonial dejará de ser únicamente un asunto familiar para convertirse en uno de los principales motores de transformación de la industria financiera regional.

Conclusiones

La transferencia generacional de riqueza representará uno de los cambios estructurales más relevantes para la industria financiera latinoamericana en las próximas décadas. Más allá del volumen de capital que cambiará de manos, el verdadero desafío estará en la capacidad de las familias y de los intermediarios financieros para institucionalizar patrimonios, profesionalizar procesos sucesorios y adaptarse a nuevas generaciones con perfiles de inversión distintos.

El fenómeno también abre una oportunidad significativa para bancos privados, gestores de activos, family offices y plataformas digitales, en un contexto donde la sofisticación patrimonial en América Latina todavía tiene amplio margen de crecimiento. Sin embargo, la región deberá avanzar en educación financiera, gobierno corporativo y planeación patrimonial si busca evitar que parte importante de esa riqueza se fragmente o pierda valor durante el proceso sucesorio.

En otras palabras, la gran transferencia patrimonial no será únicamente un relevo generacional: podría redefinir la forma en que América Latina invierte, preserva y administra su riqueza.

El boom silencioso del mercado de deuda en México

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México lista Swaps de TIIE en su Bolsa
. México lista Swaps de TIIE en su Bolsa

Mientras la volatilidad bursátil sigue captando la atención de los inversionistas, el verdadero motor del financiamiento corporativo en México está ocurriendo lejos de los reflectores: el mercado de deuda atraviesa uno de los momentos más dinámicos de su historia reciente.

Durante el primer trimestre de 2026, el financiamiento empresarial canalizado a través de la Bolsa Mexicana de Valores alcanzó 230.364 millones de pesos (12.798 millones de dólares al tipo de cambio promedio del periodo) , lo que representó un crecimiento anual de 84%, impulsado principalmente por emisiones de deuda corporativa de corto y largo plazo.

Las cifras reflejan no sólo una mayor profundidad del mercado mexicano de capitales, sino también una señal de confianza empresarial en medio de un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, altas tasas de interés y desaceleración económica global.

Los datos más relevantes del periodo muestran la magnitud del fenómeno (De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Asesores en Inversiones):

Se realizaron 33 emisiones de largo plazo por un total de 146,000 millones de pesos (8.111 millones de dólares).
En el segmento de corto plazo se concretaron 327 emisiones por aproximadamente 75,000 millones de pesos (4.166 millones de dólares).
El saldo total vigente de deuda corporativa de largo plazo alcanzó 1.8 billones de pesos (100.000 millones de dólares), distribuidos en 580 instrumentos, el nivel más alto del que se tiene registro en el mercado mexicano.

El crecimiento ha sido impulsado por empresas de sectores como infraestructura, energía, servicios financieros, consumo y materiales, lo que ha permitido ampliar la diversificación del mercado y reducir riesgos de concentración sectorial.

A diferencia del mercado accionario, donde los rendimientos dependen directamente de la valuación de las empresas y de la volatilidad diaria, los instrumentos de deuda ofrecen estructuras más predecibles: pagos periódicos de intereses, plazos definidos y mayor claridad contractual.

En términos prácticos, cuando una empresa emite deuda en la bolsa, obtiene financiamiento sin diluir su capital accionario. A cambio, los inversionistas se convierten en acreedores y reciben pagos periódicos de intereses, además de la devolución del capital al vencimiento.

Entre los instrumentos más utilizados destacan los Certificados Bursátiles (CB), el Papel Comercial y los vehículos inmobiliarios como las FIBRAs, que continúan consolidándose como una fuente relevante de financiamiento para proyectos industriales, logísticos y comerciales.

El contexto monetario también ha favorecido el auge de la renta fija. Aunque el Banco de México inició recientemente un ciclo gradual de recortes en la tasa de referencia —actualmente ubicada en 6.75%—, los rendimientos reales continúan siendo atractivos frente a alternativas bancarias tradicionales.

Esto ha permitido que empresas con buenas calificaciones crediticias coloquen deuda ofreciendo tasas competitivas, mientras inversionistas buscan aprovechar rendimientos elevados antes de una eventual reducción adicional de tasas.

El fenómeno también refleja un cambio importante en el comportamiento del inversionista mexicano. Históricamente, el mercado de deuda había sido dominado por fondos de pensiones, aseguradoras y grandes instituciones financieras. Sin embargo, en los últimos años han aumentado las alternativas de acceso para inversionistas individuales.

Actualmente existen múltiples vías para participar en renta fija corporativa:

Fondos de inversión especializados en deuda.
ETFs de renta fija listados en bolsa.
Compra directa de Certificados Bursátiles mediante casas de bolsa.
Estrategias estructuradas a través de asesores financieros independientes.

La sofisticación del mercado también ha incrementado la relevancia de la asesoría patrimonial especializada. Analizar duración, calidad crediticia, sensibilidad a tasas, liquidez y tratamiento fiscal se ha vuelto indispensable en un entorno donde pequeñas variaciones monetarias pueden alterar significativamente los rendimientos reales.

Especialistas del sector consideran que el actual ciclo podría representar una oportunidad relevante para inversionistas que busquen equilibrar rendimiento y control de riesgo dentro de sus portafolios.

Además, el inicio de recortes de tasa por parte de Banxico abre una discusión estratégica importante: extender duración en instrumentos de renta fija podría permitir asegurar tasas todavía elevadas antes de que el ciclo monetario reduzca gradualmente los rendimientos del mercado.

El dinamismo observado en 2026 confirma que el mercado de deuda mexicano dejó de ser un segmento secundario dentro del sistema financiero nacional. Hoy representa uno de los principales canales de financiamiento corporativo y, al mismo tiempo, una alternativa cada vez más relevante para inversionistas que buscan rendimiento con mayor previsibilidad.

En un entorno global donde la incertidumbre sigue dominando las decisiones financieras, la renta fija mexicana vive un momento histórico impulsado por volumen récord, diversificación sectorial y una creciente participación de inversionistas sofisticados e individuales.

Del petróleo al pasaporte: la guerra en Medio Oriente acelera la migración global del capital

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Vinci Compass en Argentina
Foto cedida

La creciente tensión geopolítica derivada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán está provocando uno de los cambios más abruptos en la percepción global de riesgo de los últimos años. Así lo revela la edición más reciente del Global Investment Risk and Resilience Index, elaborado por Henley & Partners y la firma de análisis geoeconómico AlphaGeo, el cual advierte que inversionistas institucionales y grandes fortunas ya están trasladando capitales y ajustando estrategias patrimoniales ante el deterioro del escenario internacional.

El reporte sostiene que el mundo atraviesa una fase de “reprecio acelerado del riesgo”, impulsada por el aumento de las tensiones militares, la volatilidad energética y la creciente fragmentación económica global. Según el análisis, los inversionistas no sólo están reevaluando mercados y activos financieros, sino también la seguridad jurídica, estabilidad política y capacidad de resiliencia de los países donde viven o mantienen su patrimonio.

La publicación toma especial relevancia luego de que el Fondo Monetario Internacional advirtiera que una escalada prolongada del conflicto en Medio Oriente podría llevar a la economía mundial hacia una recesión, además de generar efectos persistentes sobre inflación, cadenas de suministro y mercados energéticos.

Para esta edición especial, el índice incorporó datos de Country Risk Premium (CRP) actualizados al 1 de abril de 2026, así como tendencias reales observadas entre clientes de Henley & Partners. El objetivo fue medir no sólo la fortaleza estructural de cada país, sino también la reacción inmediata de los inversionistas frente a eventos geopolíticos recientes.

De acuerdo con la firma, este enfoque permite observar en tiempo casi real cómo se están modificando los flujos de capital y las decisiones patrimoniales a nivel global.

El estudio evalúa a cerca de 150 jurisdicciones utilizando alrededor de 3,000 indicadores relacionados con estabilidad institucional, inflación, deuda pública, resiliencia climática, gobernanza, sofisticación económica, innovación y fortaleza regulatoria.

Uno de los hallazgos centrales es que la resiliencia se ha convertido en el nuevo atributo clave para atraer capital internacional. Países tradicionalmente considerados seguros —como Suiza, Singapur, Noruega y Dinamarca— continúan destacando por su estabilidad macroeconómica y capacidad institucional para absorber choques externos.

Sin embargo, el reporte advierte que incluso las economías desarrolladas enfrentan crecientes presiones derivadas del nuevo orden geopolítico. El aumento en costos energéticos, las tensiones comerciales y el debilitamiento de la cooperación internacional están obligando a inversionistas y gobiernos a replantear sus estrategias.

En este contexto, la llamada “diversificación jurisdiccional” está ganando terreno entre familias de alto patrimonio y family offices. Esta tendencia implica no sólo diversificar portafolios financieros, sino también obtener residencias o ciudadanías alternativas para reducir exposición política, regulatoria y fiscal.

Henley & Partners, firma especializada en programas de residencia y ciudadanía por inversión, señaló que la demanda de soluciones de movilidad internacional se ha incrementado conforme aumenta la incertidumbre global. En particular, inversionistas provenientes de regiones expuestas a conflictos o volatilidad cambiaria buscan jurisdicciones con estabilidad política, seguridad jurídica y acceso internacional.

El documento también subraya que la percepción de riesgo ya no depende únicamente de variables económicas tradicionales. Factores como resiliencia energética, capacidad de respuesta institucional, polarización política y adaptación climática están adquiriendo un peso creciente en la toma de decisiones de inversión.

Para analistas internacionales, esta nueva etapa podría redefinir la competencia global por el capital durante los próximos años. Las jurisdicciones capaces de combinar estabilidad, apertura económica y resiliencia institucional serán las principales beneficiadas en un entorno marcado por la incertidumbre geopolítica.

El dato tras la narrativa de éxito del mercado global de ETFs

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El patrimonio en vehículos ETFs registra un nuevo hito tras alcanzar los 21,91 billones de dólares (US$21.91 Trillion) a nivel mundial, en abril. Esta cifra supera el máximo anterior de 21,24 billones de dólares, que se registró en febrero de 2026. Esto significa que los activos han aumentado un 10,5% en lo que va de año, frente a los 19,84 billones de dólares registrados a finales de 2025.

Según los datos publicados por ETFGI, en abril, la industria de ETFs captó flujos de entrada netos globales por valor de 218.970 millones de dólares, lo que eleva las entradas netas en lo que va de año a una cifra récord de 856.380 millones de dólares. “Las entradas récord en lo que va de año , que ascienden a 856.380 millones de dólares, superan significativamente los máximos anteriores de 620.540 millones de dólares (2025) y 467.690 millones de dólares (2024). En consecuencia, la industria encadena ya 83 meses consecutivos de entradas netas”, explican desde ETFGI.

Los flujos

Los ETFs de renta variable lideraron los flujos, atrayendo 124.750 millones de dólares, lo que eleva las entradas en lo que va de año (YTD) a 362.370 millones de dólares, muy por encima de los 297.480 millones de dólares registrados hasta abril de 2025. Mientras que los ETFs de renta fija registraron entradas netas de 37.020 millones de dólares en abril, elevando los flujos del año a 156.190 millones de dólares, superando también los 98.190 millones de dólares reportados en el mismo período del año pasado.

En el caso de los ETFs de materias primas (commodities), estos vehículos registraron entradas netas de 4.210 millones de dólares durante el mes, situando las entradas en lo que va de año en 20.840 millones de dólares, por debajo de los 32.410 millones de dólares registrados hasta abril de 2025. Mientras tanto, los ETFs activos continuaron registrando una fuerte demanda, captando 67.020 millones de dólares en abril y alcanzando los 311.660 millones de dólares en flujos en lo que va de año, una cifra significativamente superior a los 176.440 millones de dólares registrados en abril de 2025.

Una parte sustancial de las entradas puede atribuirse a los 20 principales ETFs por nuevos activos netos, que colectivamente captaron 107.940 millones de dólares en abril. En concreto destaca que el Vanguard S&P 500 ETF (VOO US) captó 25.310 millones de dólares por sí solo. “Las entradas sustanciales también pueden atribuirse a los 10 principales ETPs por nuevos activos netos, que colectivamente captaron 7.940 millones de dólares en abril; el iShares Bitcoin Trust (IBIT US) captó 2.010 millones de dólares por sí solo”, destacan desde ETFGI.

Proveedores de ETFs

A finales de abril de 2026, la industria global de ETFs sigue estando muy concentrada en un pequeño número de proveedores dominantes, con iShares (de BlackRock) a la cabeza con 6,06 billones de dólares en activos (27,7% de cuota de mercado), seguido por Vanguard con 4,69 billones de dólares (21,4%) y State Street Investment Management SPDR ETFs con 2,16 billones de dólares (9,9%). “Juntas, estas tres firmas representan un significativo 59% del total de los activos globales en ETFs, lo que subraya la ventaja de escala y el liderazgo consolidado en la cima del mercado, a pesar de la presencia de 1.004 proveedores en todo el mundo”m, señalan.

Según la visión que dan desde ETFGI, los datos recientes de flujos subrayan la intensificación de la dinámica competitiva entre los principales proveedores de ETFs: “Vanguard, con 229 ETFs, lideró las entradas netas de abril con 60.400 millones de dólares y 209.100 millones de dólares en lo que va de año, superando por estrecho margen a iShares, que —con 1.299 ETFs— captó 50.400 millones de dólares en abril y 194.600 millones en lo que va de año. State Street, con 329 ETFs, atrajo 32.100 millones de dólares en abril y 57.300 millones de dólares en lo que va del año”.

Ahora bien, desde ETFGI sostiene que si bien iShares sigue liderando en activos totales, “el impulso sostenido de los flujos de Vanguard hacia un número mucho menor de ETFs resalta un cambio más amplio en la industria, a medida que los inversores favorecen cada vez más soluciones de ETF de bajo coste y escalables”.