La gestora Franklin Templeton ha anunciado el cierre con éxito de Franklin Templeton Structured Solutions 2026, L.P., su primera Collateralized Fund Obligation (CFO), con la captación de 1.500 millones de dólares de inversores de todo el mundo.
Los CFO son una forma estructurada de financiación para carteras diversificadas de capital riesgo, en la que se establecen varios tramos de deuda con prioridad sobre los accionistas. Según destacan desde la gestora, su producto está diseñado para proporcionar a los inversores una exposición diversificada y eficiente a las principales estrategias de mercados privados que oferta Franklin Templeton. Esto incluyendo secundarios de private equity y vehículos de continuación gestionados por Lexington Partners, así como préstamos directos al mercado medio estadounidense gestionados por Benefit Street Partners (BSP), especialista en crédito alternativo de Franklin Templeton, a través de múltiples «vintages» y una amplia variedad de compañías subyacentes en cartera.
Mayor demanda de diversificación en mercados privados
«Estamos observando una creciente demanda por parte de los clientes de acceso a estrategias diferenciadas de mercados privados a través de estructuras eficientes y escalables», afirmó George Stephan, Global Chief Operating Officer, Wealth Management Private Markets de Franklin Templeton. «Esta primera CFO responde directamente a esa demanda, al combinar la experiencia especializada de nuestros gestores de mercados privados en una oferta que refleja todo el alcance de las capacidades que Franklin Templeton puede ofrecer».
«Esta operación demuestra cómo las soluciones estructuradas pueden reunir distintas capacidades de los mercados privados para responder a las necesidades cambiantes de las carteras institucionales», señaló Jake Williams, Co-Head, Private Markets Product de Franklin Templeton. «La operación se apoya en la amplitud de la plataforma de mercados privados de Franklin Templeton y en nuestro compromiso continuo con el desarrollo de soluciones innovadoras que ayuden a los clientes a alcanzar sus objetivos».
El cierre con éxito de la operación supone un hito importante para Franklin Templeton, ya que establece un nuevo canal de captación de capital para su plataforma de mercados privados y posiciona a la firma para aprovechar la creciente demanda de soluciones estructuradas de mercados privados a medida que su adopción se extiende entre un abanico más amplio de inversores, incluidos asesores de inversión registrados (RIA), family offices, compañías de seguros y distribuidores de patrimonio.
En la actualidad, Franklin Templeton cuenta con 295.000 millones de dólares en activos alternativos bajo gestión (datos a 31 de julio de 2026) y ofrece una plataforma diversificada de mercados privados que incluye a Lexington Partners (secundarios y coinversiones); Clarion Partners (inmobiliario privado), Benefit Street Partners (crédito privado) y Franklin Ventures, (hedge y capacidades en activos digitales).
Foto cedidaCathie Wood, fundadora, directora ejecutiva y directora de Inversiones de ARK Invest
Las campañas de activismo accionarial se incrementaron en un 11 % en Europa durante los cinco primeros meses de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, según el informe “A&M Activist Alert (AAA) – 2026 Interim Outlook”, elaborado por Alvarez & Marsal (A&M). El estudio constata que los fondos activistas mantienen su presión sobre las empresas cotizadas, aunque cada vez recurren más a conversaciones privadas con los consejos de administración para impulsar cambios estratégicos antes que a campañas públicas.
El activismo accionarial consiste en la toma de participaciones por parte de inversores con el objetivo de influir en la estrategia de las compañías y acelerar la creación de valor para el accionista.
Un activismo más silencioso
Aunque tradicionalmente estas campañas se asociaban a enfrentamientos públicos con los consejos de administración, el mercado evoluciona hacia modelos de diálogo más discreto y negociaciones directas con las empresas antes de plantear actuaciones públicas. El informe identifica esta evolución hacia un activismo más «silencioso» como una de las principales tendencias del mercado europeo.
Este enfoque busca influir en las decisiones corporativas sin trasladar el conflicto al mercado y favorece un diálogo más constructivo entre compañías y accionistas. Así, según el análisis de Alvarez & Marsal, las compañías en las que los fondos activistas optan por un enfoque privado obtienen, de media, una rentabilidad para el accionista un 7,3 % superior tras dos años. Además, estas empresas realizan menos adquisiciones y más desinversiones, lo que refleja un mayor foco en la asignación eficiente del capital.
Dónde se concentra el activismo
Por sectores, el consumo continúa siendo el principal objetivo de las campañas de activismo en Europa y concentra el 24 % del total. El estudio también destaca el renovado interés por las compañías industriales, así como el aumento de las demandas relacionadas con operaciones corporativas y asignación de capital.
El análisis geográfico de las campañas activistas en Europa revela una marcada concentración en unos pocos mercados clave. Reino Unido lidera claramente, alcanzando cerca del 45 % del total en 2026, tras un crecimiento sostenido desde el ~30 % registrado en años anteriores. Alemania se mantiene como el segundo mercado más activo, con una participación de entre el 20 % y el 27 % a lo largo del periodo. Suiza y Escandinavia completan el grupo de mercados relevantes, con cuotas de entre el 8 % y el 20 %. Francia, Italia y Benelux mantienen una presencia más moderada pero estable. España, por su parte, aunque continúa representando una fracción marginal del total (en torno al 2-4 %), se mantiene como un mercado a seguir dentro del panorama europeo del activismo corporativo.
Para Alvarez & Marsal, el aumento del activismo accionarial refuerza la importancia de que las compañías cuenten con una estrategia clara, una comunicación precisa con el mercado y una propuesta de valor sólida para responder a las expectativas de los inversores.
En el primer semestre de 2026, los activos totales de los clientes de Lombard Odier alcanzaron la cifra récord de 367.000 millones de francos suizos (aprox. 393.387 millones de euros), lo que supone un aumento del 5 % respecto a finales de diciembre de 2025. Los activos bajo gestión (AuM) aumentaron un 7 % en comparación con el cierre del ejercicio 2025, hasta alcanzar un máximo histórico de 239.000 millones de francos suizos (aprox. 256.184 millones de euros), impulsados por la fuerte captación neta de nuevos fondos, reflejo de la continua confianza de los clientes y del sólido rendimiento de las estrategias de inversión del Grupo.
Los ingresos operativos semestrales aumentaron un 9 % interanual, hasta los 740 millones de francos suizos (aprox. 793,2 millones de euros). Los gastos operativos se mantuvieron estables a pesar de la continua inversión en talento y tecnología, lo que dio lugar a un aumento del 25 % en el beneficio neto, hasta los 138 millones de francos suizos (aprox. 147,9 millones de euros).
Lombard Odier mantiene uno de los balances más sólidos del sector, que a finales de junio de 2026 ascendía a 17.000 millones de francos suizos (aprox. 18.222 millones de euros), una ratio CET1 del 31 %, que supone más del doble de los requisitos regulatorios, y una calificación AA- de Fitch.
«Durante el primer semestre de 2026, nuestros equipos de inversión combinaron un profundo conocimiento del mercado con capacidades especializadas en estrategias de activos múltiples y únicos para ofrecer un sólido rendimiento de las inversiones a pesar de las complejas condiciones del mercado. Los clientes continúan eligiéndonos por nuestra experiencia en inversiones y estabilidad, y seguimos comprometidos en ganarnos esa confianza todos los días», comentó al respecto Hubert Keller, Socio Director Principal del Grupo Lombard Odier
A medida que los marcos regulatorios en Estados Unidos, Europa, Asia y el Golfo se desarrollan y comienzan a converger en su tratamiento de los activos digitales, los inversores están replanteando no solo la asignación de activos, sino también su domicilio legal. La cuestión ya no es únicamente qué activos mantener, sino en qué jurisdicción puede basarse, bancarizarse y reportarse la actividad cripto bajo estándares de supervisión cada vez más exigentes. Es un hallazgo del informe global «Crypto Secure Jurisdictions: Where Crypto Actually Works», elaborado por Global Citizen Solutions (“GCS”), firma internacional especializada en planificación de ciudadanía y residencia.
El informe analiza cómo 22 jurisdicciones están integrando los activos digitales en sistemas fiscales, regímenes de licencia y marcos bancarios a medida que las criptomonedas evolucionan hacia una infraestructura financiera regulada.
“La residencia o la ciudadanía determinan cómo se gravan, se reportan y se sostienen los activos digitales dentro del sistema bancario”, afirmó Artur Saraiva, COO de GCS. “A medida que se amplía la supervisión de las criptomonedas, la movilidad se convierte en una cobertura estructural.”
Mercados con diferentes características
El informe identifica tres características compartidas por las jurisdicciones cripto resilientes: claridad regulatoria, entendida como un tratamiento jurídico definido y supervisión formal; infraestructura institucional, que incluye exchanges regulados, custodios y acceso bancario; y un tratamiento fiscal y de cumplimiento predecible.
En lugar de identificar una única “mejor” jurisdicción, el estudio agrupa los países según su función. Jurisdicciones institucionales de referencia como Suiza, Singapur, Alemania, el Reino Unido y Canadá priorizan la certeza jurídica y la integración en los mercados de capitales. Centros de estructuración y movilidad como Portugal, Malta, Estonia y los Emiratos Árabes Unidos combinan alineación regulatoria con marcos de residencia y planificación fiscal. Estados Unidos sigue siendo el mercado de capitales cripto más profundo del mundo, aunque bajo un perímetro regulatorio definido por múltiples agencias.
El informe sostiene que la migración por inversión actúa hoy como una forma de opcionalidad jurisdiccional, permitiendo diversificar exposición regulatoria y estructurar operaciones bajo marcos jurídicos más previsibles, especialmente para inversores con operaciones transfronterizas.
En América Latina, Brasil se mantiene como uno de los mercados de mayor adopción cripto en la región y a nivel global, y atraviesa un proceso de formalización regulatoria. Bajo la coordinación del Banco Central de Brasil —con participación de otras autoridades cuando corresponde— el país ha avanzado en la definición de requisitos aplicables a los proveedores de servicios de activos virtuales, reforzando los estándares de supervisión y cumplimiento.
El Salvador mantiene un modelo estatal singular respaldado por su Ley de Activos Digitales y un regulador específico. Su enfoque integra cripto en la estrategia económica nacional, aunque con un perfil institucional diferente al de centros financieros tradicionales y más consolidados.
Más allá de la región, “las naciones caribeñas con programas de ciudadanía por inversión están adoptando un enfoque deliberado, integrando los activos digitales dentro de los marcos existentes de AML/CFT, preservando la credibilidad institucional mientras se adaptan a la innovación financiera”, explicó Saraiva. “A diferencia de los centros de negociación institucional, la propuesta de valor de Portugal radica en la combinación de residencia, movilidad y un entorno fiscal que respalda la gestión del patrimonio digital”, añadió.
A medida que la tokenización se acelera y las stablecoins se integran en los sistemas de pago y liquidación, los activos digitales convergen con las finanzas tradicionales. En este entorno, las jurisdicciones capaces de ofrecer auditabilidad, exigibilidad jurídica y conectividad institucional estarán mejor posicionadas para atraer flujos de capital más duraderos que aquellas que dependen de regímenes permisivos o fragmentados.
Wikimedia CommonsCuadro “The South Sea Bubble”, de Edward Matthew Ward
La fiebre por la inteligencia artificial y los rallys que ha generado en los mercados accionarios –especialmente el de Estados Unidos– han vuelto a poner el debate sobre las valorizaciones sobre la mesa. Mientras algunos postulan que se trata de una tecnología tan revolucionaria que da el ancho para aguantar todos los sueños de los inversionistas, otros ven una promesa demasiado abultada para poder cumplir con las onerosas expectativas del mercado. Si bien la pregunta de si hay una burbuja en las acciones asociadas a la IA sigue sin respuesta, de momento, la historia de los mercados financieros contiene algunos ejemplos relevantes.
Uno de estos es la llamada burbuja del Mar del Sur, que tuvo como protagonista a una compañía británica que encontró sucesivas nuevas alturas en base al entusiasmo que generaba su respaldo real y el negocio de esclavos. En cosa de meses, la acción se infló a niveles insostenibles y cuando la burbuja reventó, el escándalo llegó hasta las puertas del Parlamento inglés.
Fundada en 1711 como una alianza público-privada, orientada a consolidar, controlar y reducir la deuda nacional y a ayudar al Reino Unido a participar en el lucrativo negocio de los esclavos, The South Sea Company despertó el interés de los inversionistas de la época.
En 1713 consiguieron el monopolio para el comercio de africanos esclavizados en el mar del Sur del Pacífico, entre las colonias españolas en las Américas. El documento conocido como el “asiento de negros”, un contrato de monopolio firmado entre la Corona española y comerciantes de otros países, funcionó como marco para el negocio. Esto porque la monarquía española prefería no participar directamente en la práctica, sino que subcontrataba servicios de otras potencias europeas.
Empieza la fiebre
Considerando lo rentable que había sido el comercio de esclavos en los dos siglos pasados, la expectativa era que la operación fuera altamente lucrativa. El entusiasmo se vio impulsado por la idea de que el comercio exterior se iba a normalizar tras el fin de la Guerra de Sucesión Española, en 1713.
Este prospecto, junto con la confianza que generaba el respaldo real a la compañía, atrajo a una variedad de inversionistas ingleses. Incluso hay reportes de que el físico y matemático Sir Isaac Newton participó en esta moda financiera, invirtiendo el equivalente actual a millones de libras esterlinas.
Inicialmente, la firma ofrecía un interés del 6 % a quienes compraban la acción, pero la efervescencia de la acción las llevó a un peak en 1720. Y la acción mantenía la fuerza, a pesar de que no se materializó ningún boom de comercio de esclavos después de la firma delTratado de Utrecht, que puso fin a la guerra.
Los españoles le dieron una porción limitada del negocio a los británicos e incluso se quedaron con parte de las ganancias, pusieron impuestos a la importación de esclavos y pusieron estrictas restricciones en las flotas de barcos que podían mandar. Esto le restó prospectos de rentabilidad al negocio.
Sin embargo, el precio de la acción siguió escalando, apoyado por un espaldarazo real. En 1718, el Rey Jorge I de Gran Bretaña asumió la gobernación de The South Sea Company, lo que generó más confianza en el público inversionista, levantando más los precios y llegando a generar un interés del 100 % en las acciones.
El principio del fin
Como sucede con muchas burbujas, los precios se separaron de los fundamentos del negocio. Considerando que el comercio de africanos esclavizados no estaba generando los ingresos necesarios para justificar el auge bursátil, el rally empezó a tambalear.
Es más, la compañía estaba transando cada vez más de sus propias acciones y estaba empezando a participar en prácticas poco recomendables. Hay registros de que personas de la compañía presionaban –o sobornaban– a sus amigos y conocidos a comprar acciones, manteniendo las valorizaciones altas, e incluso hubo sobornos y otros actos de corrupción con ministros y oficiales británicos.
En 1720, el año en que cayó el castillo de cartas, el Parlamento británico le permitió a The South Sea Company comprar la deuda nacional. La compañía desembolsó 7,5 millones de libras en adquirir una deuda de 32 millones de libras. El plan era usar las ganancias de la venta de acciones para pagar los intereses de la deuda.
Fue en este momento cuando el precio de la acción llegó hasta su punto máximo. El título de la compañía pasó de unas 100 libras esterlinas en 1719 a 128,5 libras en enero de 1720. Desde ese punto, el entusiasmo generalizado del mercado lo llevó sobre las 1.000 libras en agosto de ese año.
Poco después, el precio se desplomó a poco más de su precio de IPO.
El dilema del modelo que creó The South Sea Company es que era una especie de carrusel financiero, donde el valor agregado esperado por el comercio de esclavos no se concretó. En cambio, la compañía estaba inflando el precio de su acción con operaciones bursátiles propias contra la deuda pública que adquirió.
El pinchazo
El punto de quiebre fue en septiembre de 1720, cuando las acciones empezaron a caer. Una vez que se instaló la duda, los inversionistas empezaron a perder la fe y vender la acción, desplomando los precios. El papel de la compañía británica terminó retrocediendo a 124 libras en cuestión de días, acumulando una baja de más 80% desde su punto más alto.
El fin de la burbuja trajo fuertes pérdidas con él y, a la par, indignación en el público inversionista. Como el desplome sucedió en los albores del mercado accionario inglés –la creación de The Royal Exchange data de 1571, impulsada por la reina Isabel I–, no había explicaciones disponibles para el nivel de especulación que generó la burbuja en primer lugar.
Un número relevante de personas perdieron mucho dinero, al punto que la tasa de suicidios aumentó, según reportes de la época, y los afectados llegaron a la esfera política demandando explicaciones. Así, el Parlamento lanzó una investigación que destapó las malas prácticas de la compañía, convirtiéndose en un escándalo financiero y político.
En respuesta, los legisladores pasaron la Bubble Act de 1720, prohibiendo la creación de sociedades anónimas como The South Sea Company, sin un permiso especial por carta real.
Eso sí, si bien el efecto fue altamente publicitado, no tuvo un impacto mayor en la economía general y no generó una recesión, como otras burbujas famosas de la historia.
La compañía, por su parte, siguió transando hasta 1853, pasando entremedio por una restructuración.
La internacionalización de las carteras de los inversionistas brasileños gana un nuevo aliado. Itaú Asset Management y Vanguard anunciaron una alianza estratégica que busca ampliar la oferta de productos vinculados con mercados internacionales y, al mismo tiempo, impulsar el desarrollo del mercado brasileño de ETFs.
El primer resultado concreto del acuerdo será la modificación del SPXI11, ETF de Itaú Asset que sigue al S&P 500 y que fue lanzado en 2015. El fondo pasará a utilizar como activo subyacente el Vanguard S&P 500 UCITS ETF, vehículo domiciliado bajo el régimen UCITS y diseñado para replicar el comportamiento del principal índice accionario estadounidense.
El cambio tiene una lectura que va más allá de la sustitución de un activo por otro: coloca a dos grandes plataformas de gestión de activos —una con fuerte presencia en Brasil y otra con alcance global— dentro de una misma estructura de inversión dirigida al mercado brasileño.
La nueva estructura también permitirá la reinversión automática de los dividendos, una característica que puede favorecer la capitalización de los rendimientos a largo plazo al evitar que los dividendos recibidos queden fuera de la inversión.
Un mercado que busca salir de las fronteras brasileñas
La alianza llega en un momento en el que la diversificación internacional adquiere mayor relevancia para los inversionistas locales. Itaú Asset ya cuenta con una plataforma de escala considerable: al cierre de mayo tenía más de 1,2 billones de reales bajo gestión (alrededor de 231.102 millones de dólares), 2.6 millones de clientes y más de 380 profesionales en sus filas.
El banco también reporta que sus clientes mantienen más de 250,000 millones de reales (48.142 millones de dólares), invertidos en el exterior, una cifra que muestra la dimensión que ha adquirido la demanda por activos internacionales entre los inversionistas vinculados con la institución.
En ese contexto, los ETFs ofrecen una vía relativamente sencilla para acceder a mercados extranjeros. El SPXI11, por ejemplo, proporciona exposición al S&P 500 desde la infraestructura del mercado brasileño. Al 18 de agosto, el ETF registraba activos netos de aproximadamente 67,8 millones de dólares, según datos de CFRA Research.
La asociación con Vanguard puede permitir a Itaú profundizar esa oferta utilizando uno de los vehículos indexados más reconocidos de la industria global.
La escala de Vanguard
La contraparte de Itaú aporta una dimensión internacional muy distinta. Vanguard administra aproximadamente 12 billones de dólares en activos y atiende a decenas de millones de inversionistas a escala global.
La firma, fundada en 1975, es particularmente reconocida por su especialización en estrategias indexadas y por su modelo de inversión de bajo costo. Su participación en Brasil supone, por tanto, algo más que una operación puntual alrededor de un ETF: representa una mayor presencia de la firma en uno de los mercados de inversión más grandes de América Latina.
Para Vanguard, Brasil ofrece además un mercado en el que los productos cotizados han ganado terreno como instrumentos para acceder a acciones, renta fija y activos internacionales.
Tanto Itaú Asset como Vanguard señalaron que el acuerdo contempla otros ámbitos de colaboración, entre ellos la educación financiera, el intercambio de mejores prácticas y el desarrollo de nuevos productos.
Ese último punto podría ser particularmente relevante. Itaú Asset cuenta con una plataforma que combina fondos tradicionales, ETFs, renta fija, crédito privado y estrategias administradas por distintos equipos de inversión. Su modelo Multi-desk, por ejemplo, ya concentra 165,000 millones de reales (31.767 millones de dolares), distribuidos entre 23 mesas de inversión, con más de 130 profesionales.
La colaboración con Vanguard abre la posibilidad de que esa infraestructura local se combine con estrategias internacionales de una gestora que administra alrededor de 12 billones de dólares, como mencionamos previamente.
Por ahora, el primer paso está concentrado en el S&P 500, uno de los índices más utilizados por los inversionistas para obtener exposición a las grandes empresas estadounidenses. Pero el alcance anunciado por ambas instituciones apunta a una colaboración de mayor duración.
Para Itaú Asset, el acuerdo encaja con una estrategia de internacionalización que busca ofrecer a los inversionistas brasileños más herramientas para construir portafolios diversificados. Para Vanguard, supone profundizar su relación con un mercado en el que la demanda por inversiones internacionales continúa creciendo.
La alianza, en última instancia, refleja una tendencia más amplia de la industria latinoamericana: los grandes gestores locales están buscando asociarse con plataformas globales para ampliar la oferta internacional sin que los inversionistas tengan necesariamente que abandonar la infraestructura de sus mercados domésticos.
Vanguard ha anunciado la ampliación de su gama de ETF UCITS de renta variable global de bajo coste con el lanzamiento de tres nuevos fondos: el Vanguard FTSE Global All-Cap UCITS ETF, el Vanguard FTSE Global Small-Cap UCITS ETF y el Vanguard FTSE All-World ex-U.S. UCITS ETF. Los ETF cotizarán en la Bolsa de Londres, Deutsche Börse, Euronext Ámsterdam, Borsa Italiana y SIX Swiss Exchange.
El ETF Vanguard FTSE Global All-Cap UCITS está diseñado para ofrecer a los inversores en un único fondo una amplia exposición a la totalidad del mercado de renta variable en el que se puede invertir, incluyendo empresas de gran, mediana y pequeña capitalización, tanto de mercados desarrollados como emergentes.
El ETF Vanguard FTSE Global Small-Cap UCITS ofrece una forma específica de incorporar exposición global a compañías de pequeña capitalización, mientras que el ETF Vanguard FTSE All-World ex-U.S. UCITS puede ser una alternativa para los inversores que ya posean, o deseen gestionar por separado, su exposición a la renta variable estadounidense, así como para cualquier inversor que desee una amplia exposición a los mercados desarrollados y emergentes fuera de EE. UU.
Los nuevos ETF se suman al FTSE All-World UCITS ETF ya existente de Vanguard, que ofrece exposición a empresas de gran y mediana capitalización de mercados desarrollados y emergentes, y forman parte de la ampliación general de la gama de ETF UCITS de Vanguard prevista para 2026. Esto se produce tras el lanzamiento en julio de los ETF Russell centrados en EE. UU. y de los ETF de renta variable europea a principios de este año, así como tras la reciente reducción de las comisiones del FTSE All-World UCITS ETF de Vanguard.
En conjunto, estas novedades reflejan el enfoque de Vanguard en seguir ampliando su gama de ETF UCITS de bajo coste, con el fin de responder a la necesidad de los inversores de contar con componentes básicos sencillos para construir carteras de renta variable diversificadas a nivel mundial, al tiempo que se mantiene la flexibilidad necesaria para ajustar las exposiciones por región y por capitalización bursátil.
Jon Cleborne, responsable de Vanguard Europa, comentó: «Los inversores buscan carteras de renta variable global que sean sencillas de construir, de bajo coste y lo suficientemente flexibles como para responder a diferentes necesidades de asignación». Con casi la mitad de todos los activos de la categoría de ETF de renta variable global UCITS, Cleborne destaca la consolidación de Vanguard como una de las principales opciones para los inversores que buscan una diversificación global sencilla y de bajo coste. «Estos nuevos ETF se apoyan en esa fortaleza para ofrecer a los inversores más opciones a la hora de acceder a los mercados globales, ya sea a través de una amplia exposición a todas las capitalizaciones, una exposición específica a las pequeñas capitalizaciones globales o una amplia exposición a los mercados desarrollados y emergentes fuera de EE.UU.», añade.
La agenda climática del sector financiero está entrando en una nueva etapa. Luego de varios años centrados en desarrollar metodologías para medir las emisiones financiadas, bancos, aseguradoras y gestores de activos comienzan a utilizar esa información como herramienta estratégica para gestionar riesgos, orientar la asignación de capital y fortalecer la toma de decisiones.
Así lo refleja el PwC Financed Emissions Benchmark Report 2026, que analiza las divulgaciones realizadas durante 2025 por 57 instituciones financieras líderes de distintos mercados y muestra un avance significativo en la madurez de la información climática dentro del sistema financiero.
Uno de los principales hallazgos del estudio es la consolidación de estándares comunes para la medición de emisiones financiadas. El 96% de las instituciones analizadas utiliza la metodología PCAF (Partnership for Carbon Accounting Financials), posicionándola como el marco de referencia predominante para cuantificar el impacto climático de las carteras de financiamiento e inversión.
El informe también muestra que la gestión de esta información comienza a integrarse cada vez más en la estrategia de las organizaciones. En ese sentido, el estudio muestra que los bancos avanzan en la divulgación de objetivos y progreso vinculado a emisiones financiadas, aunque todavía existen diferencias relevantes en el alcance, nivel de detalle y comparabilidad de esas metas.
En este sentido, también el estudio detalla que la medición de emisiones financiadas dentro del sector se encuentra en un proceso de consolidación, ya que el 82 % de las instituciones financieras relevadas cuantifica el impacto climático de sus carteras y, entre quienes realizan estas mediciones, el 91 % utiliza emisiones financiadas como indicador de referencia. Esto evidencia que la discusión ya no se concentra únicamente en la relevancia de medir, sino en cómo mejorar la calidad, consistencia y utilidad de la información generada para la gestión del negocio.
Por otra parte, el informe señala que existe una creciente convergencia entre las agendas de emisiones financiadas y finanzas sostenibles, ya que mientras las primeras permiten comprender dónde se concentran los riesgos y las exposiciones vinculadas a la transición climática dentro de las carteras, las estrategias de finanzas sostenibles muestran cómo las instituciones responden a esos desafíos mediante la asignación de capital, el desarrollo de productos, el apoyo a los clientes y el financiamiento de iniciativas de transición. Es así como esta integración comienza a consolidarse como un factor clave de las decisiones estratégicas del sector.
«Durante los últimos años, gran parte del esfuerzo estuvo puesto en responder cómo medir las emisiones financiadas. Hoy la conversación está cambiando: el desafío es cómo utilizar esa información para gestionar riesgos, orientar la asignación de capital y respaldar una mejor toma de decisiones», señaló Diego López, socio de PwC Argentina a cargo de la práctica de Sostenibilidad y Cambio Climático.
El estudio muestra además que las revisiones de la información climática comienzan a ser parte del proceso de maduración del reporting. Es así como, según el informe, el 47 % de los bancos y 32 % de las aseguradoras de vida y gestores de activos reformularon sus emisiones financiadas, lo que refuerza la importancia de contar con metodologías, controles y procesos de gobernanza sólidos
Al mismo tiempo, la presión regulatoria y las expectativas del mercado continúan elevando los estándares de divulgación. Las organizaciones ya no deben limitarse únicamente a reportar información climática, sino que también deben demostrar que esos datos son comparables, trazables y suficientemente robustos para respaldar decisiones estratégicas.
El informe identifica además desafíos destacados para el sector, como la evolución de las políticas de finanzas sostenibles, la necesidad de fortalecer la credibilidad de los objetivos climáticos y la mejora continua de las metodologías y de la calidad de los datos utilizados para medir las emisiones financiadas.
En este contexto, la transparencia comienza a convertirse en un factor diferencial para el acceso al financiamiento. A medida que bancos, inversores y aseguradoras incorporan variables climáticas en sus procesos de evaluación, la calidad de la información, la claridad metodológica y la credibilidad de los planes de transición de las compañías adquieren un rol cada vez más determinante para la generación de valor de largo plazo.
«La información climática ya no es solamente un requisito de divulgación. La transparencia metodológica, la robustez de los datos y la credibilidad de los planes de transición se están convirtiendo en elementos clave para fortalecer la confianza de los mercados y facilitar el acceso al capital», agregó Belén Zermatten, directora de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC Argentina.
Según el análisis de PwC, esta evolución refleja una transformación más amplia de la agenda de sostenibilidad en el sector financiero. Las emisiones financiadas comienzan a consolidarse como una herramienta de gestión que permite integrar consideraciones climáticas en el negocio, fortalecer la evaluación de riesgos y respaldar decisiones de inversión y financiamiento en un contexto de crecientes exigencias regulatorias y de mercado.
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Gabriel Langenheim, Mario Caramutti, Alberto Lagos Mármol, Patricio Román y Fernando Badessich, F&G
En el marco de su plan de desarrollo estratégico, Finanzas & Gestión, firma especializada en asesoramiento financiero y banca de inversión, ha anunciado oficialmente el lanzamiento de su nueva identidad corporativa: F&G Advisors. Este cambio responde a la necesidad de alinear su imagen con su posicionamiento en el mercado local y regional, tras más de dos décadas ejecutando algunas de las transacciones más complejas y relevantes que se cerraron en Argentina y en otros países de la región, según explican desde la firma.
Entre sus transacciones concretadas este año se destacan el asesoramiento financiero a Danone en el Joint Venture de negocios lácteos con Arcor, que incluyó la compra de La Serenísima, la reestructuración financiera de Grupo Albanesi por más de 1.500 millones de dólares, diversas operaciones de M&A y financiamiento para San Miguel, y el asesoramiento a BYMA en la compra de Quantex.
“Durante más de dos décadas acompañamos en América Latina a empresas locales y multinacionales en decisiones estratégicas que definen su futuro. Hoy evolucionamos hacia F&G Advisors, consolidando nuestra identidad actual: una firma de asesoramiento financiero, donde el criterio, la integridad y la ejecución profesional marcan la diferencia”, comentan Patricio Rotman y Fernando Badessich, socios de la firma.
A pesar de la renovación de su imagen, F&G Advisors confirma que no existen cambios en su estructura societaria ni en el equipo de profesionales que conforman su plataforma de ejecución de transacciones de banca de inversión. El management de la firma continúa siendo liderado por sus actuales socios, garantizando la continuidad en la calidad del asesoramiento financiero, el buen criterio y el foco en el cumplimiento de los objetivos de cada uno de sus clientes.
“Esta evolución hacia F&G Advisors es un paso natural para nosotros. Es una marca que refleja nuestra capacidad de ejecución, buen criterio y visión internacional de los negocios, bajo los mismosfundamentos basados en la confianza y en el rigor analítico que hemos tenido siempre. F&G Advisors es compromiso, integridad y expertise técnico”, destaca Mario Caramutti, socio de la firma.
Con esta nueva identidad, F&G Advisors se proyecta como un actor clave para capitalizar el próximo ciclo de inversiones y adquisiciones en Argentina y continuar su expansión en la región. Frente al crecimiento de sectores estratégicos y los desafíos del escenario político y económico hacia 2027, la firma apuntará a continuar liderando el segmento de asesoramiento financiero en Argentina, y acompañando a las empresas medianas y grandes en sus desafíos de búsqueda de capital, adquisiciones e inversiones.
Durante la última década, Europa parecía condenada a un menor crecimiento, menos innovaciones y ofrecer rentabilidades más modestas. Sin embargo, este consenso comienza a revertirse. La mejora del ciclo económico, el aumento del gasto en infraestructuras y defensa, el impulso a la reindustrialización y el desarrollo de nuevas tecnologías están devolviendo a Europa al radar de los inversores. Lazard, Edmond de Rothschild, MFS, Aberdeen y Neuberger coinciden en que el continente atraviesa un punto de inflexión en el que se abren oportunidades de inversión tanto en bolsa como en renta fija, aunque advierten de que el potencial no reside tanto en los índices como en los sectores y compañías capaces de beneficiarse de este nuevo ciclo.
El cambio de percepción no responde únicamente a un mejor comportamiento económico. Detrás hay una mejora de los fundamentales económicos que empieza a respaldar la tesis de inversión. Benoit Anne, estratega de MFS Investment Management, destaca que el crecimiento de la eurozona ha sorprendido positivamente durante las últimas semanas y que los indicadores adelantados apuntan a una recuperación más sólida de lo previsto. En concreto, subraya que el Citi Economic Surprise Index de la eurozona se encuentra en su nivel más alto desde principios de 2023, una señal de que la resiliencia de la economía europea está siendo mayor de la anticipada por el mercado. En su opinión, este contexto refuerza el atractivo tanto de la renta variable como del crédito europeo.
Esa mejora macroeconómica coincide con un cambio estructural que varias gestoras consideran uno de los principales motores de inversión para los próximos años. Desde Edmond de Rothschild Asset Management sostienen que Europa atraviesa una «revolución silenciosa» impulsada por el aumento de la inversión en infraestructuras, defensa, electrificación e inteligencia artificial. A diferencia de otros ciclos, explican, el potencial no se limita a un puñado de grandes compañías, sino que alcanza a toda la cadena de valor industrial, con especial protagonismo para las empresas de pequeña y mediana capitalización.
La reindustrialización deja de ser un discurso para convertirse en una oportunidad
En este sentido, Craig Wright, Head of European and Asia-Pacific Real Estate Investment Research en Aberdeen, habla de la nueva política global europea «Made in Europe». Esta iniciativa, cuyo objetivo es elevar la industria manufacturera hasta el 20% del PIB para 2035, está impulsando un cambio estructural que exigirá enormes inversiones en fábricas, logística, farmacéuticas, energía o semiconductores, en opinión de Wright.
Según el gestor de Aberdeen, algunas cifras son muy llamativas, como que, por ejemplo, para alcanzar el objetivo de que la industria represente el 20% del PIB europeo en 2035 será necesario construir unos 20 millones de metros cuadrados de espacio industrial y logístico cada año durante una década. Además, solo el gasto en defensa podría generar demanda para 37 millones de metros cuadrados adicionales y a ello habría que sumar el crecimiento del comercio electrónico.
El dinero también mira a la renta fija europea
Bennoit Anne, de MFS, considera que en concreto, el segmento high yield en euros es actualmente la clase de activo más atractiva de la renta fija global desde la perspectiva del carry ajustado al riesgo. Paul Grainger, Managing Director and Senior Portfolio Manager, Fixed Income en Neuberger por su parte, introduce el contrapunto: Europa sigue siendo más sensible a los tipos y el crecimiento aún presenta debilidades, pero precisamente por ello considera que la renta fija europea vuelve a ofrecer oportunidades interesantes.
«Los rendimientos reales europeos también han subido a medida que el BCE ha subido los tipos y ha seguido orientando o permitiendo que el mercado descontara nuevas subidas de tipos; actualmente, el mercado descuenta dos subidas más durante el próximo año, lo que situaría los tipos oficiales en el 2,75 %. El impacto en el gasto en IA parece ser menor en Europa, pero aun así debemos tener en cuenta la correlación positiva y los vínculos entre los principales mercados de bonos de los países desarrollados», ha explicado Grainger.
El gran catalizador: más gasto público
El aumento del gasto en infraestructuras y defensa puede convertirse en uno de los principales motores del crecimiento europeo durante los próximos años, siempre que el contexto geopolítico no deteriore de forma significativa la economía. A raíz de esto, Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, ha explicado que la guerra con Irán ha penalizado las previsiones de crecimiento de la zona euro más que las de cualquier otra gran economía desarrollada este año.
«Aun así, mantengo una visión optimista y creo que el PIB de la región se acelerará de cara a 2027, impulsado por el mayor gasto en infraestructuras y defensa. Mientras la guerra continúe, la inflación de la zona euro seguirá expuesta a la volatilidad de los precios energéticos. Sin embargo, hay pocos indicios de contagio de la energía al resto de la economía, lo que me da confianza en que la inflación remitirá en 2027″, subraya Ronald.
Sin duda que, en palabras de los expertos, Europa se presenta como una gran oportunidad de inversión de cara al próximo ciclo económico. En un contexto tan ambiguo en cuanto a la geopolítica internacional, es cierto que esto puede cambiar en cualquier momento, no obstante, los expertos se muestran muy optimistas.