Foto cedidaOnur Erzan, presidente y consejero delegado de AllianceBernstein
AllianceBernstein Holding L.P. y AllianceBernstein L.P. han anunciado que Onur Erzan, presidente, ha sido nombrado presidente y consejero delegado de AB, con efectos a partir del 1 de abril de 2027. Según indica la firma, sustituirá a Seth Bernstein, que se retirará el 31 de marzo de 2027, tras casi una década al frente de la firma. Bernstein continuará formando parte del Consejo de Administración de AB.
“Onur es un líder excepcional, con una amplia experiencia en gestión de activos y seguros. Desde su incorporación a AB, ha contribuido a definir la estrategia de la firma, ampliar sus capacidades y posicionar el negocio para mantener su crecimiento. Al mismo tiempo, esta transición supone una oportunidad para reconocer las extraordinarias contribuciones de Seth durante la última década. Ha liderado AB durante un periodo de crecimiento significativo y ha contribuido a reforzar la alianza entre Equitable y AB en un momento decisivo para nuestra compañía. Agradezco a Seth su liderazgo y me complace que continúe formando parte del Consejo de Administración de AB”, ha destacado Mark Pearson, consejero delegado de Equitable Holdings y miembro del Consejo de Administración de AB.
Durante su mandato como CEO, Bernstein ha supervisado un periodo de profunda transformación en AB. Bajo su liderazgo, la firma ha seguido evolucionando más allá de sus raíces tradicionales en la gestión activa de activos de mercados cotizados hasta convertirse en una gestora de inversiones global, diversificada y de referencia, con negocios a escala en mercados públicos, activos alternativos privados, gestión patrimonial privada, gestión de activos para aseguradoras y soluciones para la jubilación. Además, Bernstein ha impulsado mejoras estructurales en la rentabilidad de la firma mediante el traslado de la sede de AB a Nashville, la creación y desarrollo de AB India y la transformación de Bernstein Research en una empresa conjunta con Société Générale. Bernstein también ha promovido iniciativas para reforzar la cultura de la firma, ampliar su plataforma global de distribución y abrir nuevas vías de crecimiento rentable, con los activos bajo gestión de AB prácticamente duplicándose hasta superar los 919.000 millones de dólares a 31 de agosto de 2026.
“Ha sido el privilegio de mi vida liderar esta extraordinaria firma”, afirmó Bernstein. “Durante la última década, hemos ampliado nuestro alcance, reforzado nuestra distribución y desarrollado motores de crecimiento duraderos que nos permiten prestar un mejor servicio a nuestros clientes en todo el mundo. Me complace enormemente que Onur tome las riendas y lidere AB en esta nueva etapa, ya que ha desempeñado un papel clave en nuestra estrategia y ha liderado gran parte de su ejecución. Encarna muchos de los valores que, en mi opinión, distinguen el éxito de AB: anteponer los intereses de nuestros clientes, aplicar un proceso intelectual riguroso a las decisiones que tomamos y exigir la excelencia en todo lo que hacemos. Tengo plena confianza en el liderazgo de Onur y en las oportunidades que se presentan para esta firma”.
Onur asumió el cargo de presidente en enero de 2026 y supervisa los negocios de Gestión Patrimonial Privada, Alternativos Privados Globales y Distribución Global de Gestión de Activos de AB, además de las funciones de Estrategia y Desarrollo Corporativo de la firma. Forma parte del Comité de Dirección de Equitable Holdings desde 2021 y, tras el cierre de la fusión previamente anunciada entre Equitable Holdings y Corebridge Financial, se incorporará al equipo directivo de la compañía, encabezado por el consejero delegado Marc Costantini.
“Es un honor liderar AB en un momento tan decisivo de nuestra historia. Durante casi seis décadas, AB se ha distinguido por la excelencia en la inversión, el rigor intelectual y una cultura colaborativa incansablemente centrada en los clientes. En un contexto en el que el sector de la gestión de activos y patrimonios atraviesa una rápida transformación —con clientes que buscan relaciones más estrechas, capacidades más amplias y soluciones más integradas—, AB se encuentra en una posición única para ofrecer el conocimiento, las capacidades y la colaboración que necesitan para lograr resultados diferenciados. Espero con ilusión escribir el próximo capítulo de la historia de AB junto a nuestros talentosos y comprometidos compañeros de todo el mundo”, afirmó Erzan.
Desde su incorporación a AB en 2021, Erzan ha contribuido a definir y ejecutar la estrategia global de distribución de gestión de activos de la firma, además de desempeñar un papel clave en la expansión de AB hacia nuevas áreas de negocio, entre ellas el lanzamiento de su oferta de ETF de gestión activa, la creación de una división integrada de gestión de activos para aseguradoras y la ampliación de las soluciones de crédito privado y, de forma más amplia, de generación de ingresos para la jubilación de AB. Como responsable de Bernstein Private Wealth Management, Erzan ha reforzado significativamente las capacidades de la firma dirigidas a clientes con patrimonios ultraelevados, familias globales y family offices mediante soluciones a medida. Asimismo, ha desempeñado un papel fundamental en el fortalecimiento de las alianzas externas de Bernstein con entidades bancarias y custodios internacionales, al tiempo que ha ampliado el alcance de su negocio de gestión patrimonial y sus capacidades de atención al cliente.
Antes de incorporarse a AB, Erzan trabajó durante 20 años en McKinsey & Company, donde ocupó más recientemente el cargo de socio sénior y colideró la práctica de Wealth & Asset Management. En ese puesto, asesoró a destacadas gestoras de activos, firmas de gestión patrimonial, aseguradoras e instituciones financieras especializadas en jubilación a nivel global en operaciones de M&A, procesos de transformación e iniciativas de crecimiento y creación de valor a largo plazo. Además de sus responsabilidades profesionales, mantiene un firme compromiso con la comunidad y ha formado parte de los consejos de administración de Graham Windham y Turkish Philanthropy Funds. Es licenciado en Administración de Empresas por la Middle East Technical University de Ankara, Turquía, y cuenta con un MBA por Columbia Business School.
Hay pocas decisiones económicas capaces de alterar simultáneamente en todo el mundo el precio del dinero, el valor de las monedas, el costo del crédito, el comportamiento de las bolsas, el mercado de bonos y los flujos internacionales de capital. Una de ellas es una decisión de la Reserva Federal. La Fed volvió a demostrarlo el pasado 16 de septiembre, cuando elevó en 25 puntos base su tasa de referencia para llevarla a un rango de 3,75% a 4%, en una decisión unánime del Comité Federal de Mercado Abierto. El argumento fue conocido: la inflación continúa elevada y la economía estadounidense mantiene un ritmo de actividad suficientemente sólido como para justificar una política monetaria más restrictiva.
Sin embargo, esta vez hay algo diferente. No se trata solamente de una subida aislada, los mercados están comenzando a descontar que el movimiento puede continuar y varias son las señales; por ejemplo, la Reserva Federal de San Francisco señaló a principios de septiembre que los mercados financieros esperaban que la tasa llegara a aproximadamente 4,25% hacia mediados de 2027, lo que equivaldría a dos o tres incrementos adicionales de 25 puntos base desde los niveles actuales.
La propia Fed es algo más cautelosa: su proyección de septiembre sitúa la mediana de la tasa en 4,1% tanto al cierre de 2026 como de 2027, aunque la distribución entre los funcionarios muestra una dispersión considerable. La diferencia entre ambas visiones es importante, pero todavía lo es más la historia porque esta no es la primera vez que la Fed emprende un camino de endurecimiento monetario.
En los últimos 30 años pueden identificarse al menos cinco grandes episodios que permiten observar qué sucede cuando el banco central estadounidense decide que el dinero debe dejar de ser tan barato.
1994-1995. El susto de Greenspan.
1999-2000. La Fed enfría la fiesta tecnológica.
2004-2006. La mesura de Greenspan.
2015-2018. La normalización después del dinero casi gratis.
2022-2023. La guerra contra la inflación.
Cinco episodios, cinco circunstancias económicas distintas y cinco respuestas diferentes de los mercados. Pero con un elemento común: cuando la Fed mueve las tasas de manera sostenida, prácticamente ningún mercado importante permanece indiferente.
1994: cuando la Fed sorprendió al mundo, y México se desplomó
El primero de los grandes episodios del periodo comenzó en 1994. La economía estadounidense estaba creciendo y la Reserva Federal decidió adelantarse a posibles presiones inflacionarias. El resultado fue uno de los procesos de endurecimiento más agresivos de la era moderna hasta ese momento. La tasa de fondos federales pasó de alrededor de 3% a comienzos de 1994 a 6% en febrero de 1995. Entre las decisiones más recordadas estuvo el incremento de 75 puntos base de noviembre de 1994; el problema fue que los mercados no estaban preparados para la velocidad del ajuste. Como consecuencia los rendimientos de los bonos estadounidenses aumentaron con fuerza y se produjo una importante corrección en los mercados de renta fija. La repercusión tampoco quedó confinada a Estados Unidos ya que México se encontraba particularmente expuesto.
El aumento del coste del dinero en Estados Unidos contribuyó a endurecer las condiciones financieras para los mercados emergentes justo cuando México enfrentaba sus propias vulnerabilidades: endeudamiento, desequilibrios externos y un tipo de cambio que terminaría siendo insostenible. En diciembre de 1994 estalló la crisis del peso. La Reserva Federal de Dallas ha señalado que el endurecimiento estadounidense propinó el golpe final a una economía mexicana que ya presentaba vulnerabilidades internas. Entre noviembre de 1994 y marzo de 1995, el tipo de cambio real del peso se desplomó más de 40%, mientras las tasas de los Cetes a tres meses habían subido de alrededor de 10% en febrero de 1994 a 14% en noviembre. El episodio dejó una primera lección.
La Fed no necesita provocar directamente una crisis para convertirse en parte de ella. Basta con que cambie el precio del dinero en Estados Unidos para que países altamente endeudados, monedas vulnerables y mercados dependientes del financiamiento externo comiencen a sentir la presión.
1999-2000: balde de agua fría a la fiesta tecnológica
Cinco años después, el escenario era completamente distinto; la economía estadounidense disfrutaba de la expansión asociada a la revolución tecnológica, internet había transformado las expectativas empresariales y los mercados accionarios habían entrado en una auténtica fiebre. Entonces, la Fed volvió a subir las tasas y el tipo de los fondos federales pasó de 4,75% a mediados de 1999 a 6,5% en mayo de 2000, después de varios incrementos consecutivos. El Nasdaq alcanzó su máximo histórico de aquella etapa el 10 de marzo de 2000.
En ese momento, las mayores compañías del Nasdaq estaban dominadas por empresas tecnológicas; seis de las 20 mayores compañías ni siquiera habían registrado utilidades en el último trimestre de 1999, de acuerdo con un análisis de la Reserva Federal de San Francisco realizado posteriormente. La Fed no creó la burbuja tecnológica ni fue la única causa de su posterior estallido. Las valoraciones extremas, las expectativas sobre las nuevas tecnologías y la enorme entrada de capital desempeñaron papeles fundamentales, pero el aumento del costo del dinero cambió las condiciones financieras.
Entonces apareció nuevamente una característica recurrente de los ciclos de la Fed: cuando suben las tasas, cambia el precio que los inversionistas están dispuestos a pagar por el crecimiento futuro, las empresas tecnológicas fueron particularmente sensibles a ese cambio. El epílogo de este ajuste de tasas por parte de la Fed provovó que el Nasdaq entrara en un largo proceso de corrección, y que la economía estadounidense posteriormente cayera en recesión.
2004-2006: la mesura que no evitó la tormenta
El siguiente ciclo resulta especialmente interesante porque la Fed intentó hacer algo diferente; después de llevar la tasa de referencia hasta apenas 1% en 2003 y mantenerla allí durante un periodo prolongado, el banco central comenzó en junio de 2004 un proceso de incrementos graduales. Fueron 17 aumentos consecutivos de 25 puntos base, que llevaron la tasa desde 1% hasta 5,25% en junio de 2006.
El propio lenguaje de la Fed hablaba de una política de ajustes “mesurados”, pero la economía ya había acumulado desequilibrios importantes, especialmente en el mercado inmobiliario y el crédito hipotecario. En junio de 2006, cuando la Fed llevó la tasa a 5,25%, reconocía que el crecimiento estaba moderándose y que el mercado de la vivienda comenzaba a enfriarse. Al mismo tiempo advertía que persistían riesgos inflacionarios. Un año después comenzaron los recortes y poco después llegó la crisis financiera.
La relación entre las alzas de 2004-2006 y la crisis de 2008 debe manejarse con cuidado: el endurecimiento monetario no explica por sí solo la crisis porque el mercado hipotecario por sí mismo, el apalancamiento, la titulización, la gestión de riesgos y otros factores fueron determinantes. Pero el ciclo sí dejó una enseñanza fundamental: los efectos de una subida de tasas no necesariamente aparecen cuando la Fed aprieta el botón, pueden tardar meses o incluso años en manifestarse.
2015-2018: el fin de la era del dinero casi gratis
La siguiente experiencia fue todavía más peculiar. Después de la crisis financiera de 2008, la Fed llevó las tasas prácticamente a cero y las mantuvo allí durante años; no fue sino hasta diciembre de 2015 cuando comenzó la siguiente etapa de normalización. La primera subida fue de 25 puntos base, llevando el rango a 0,25%-0,50%. Después vinieron aumentos graduales en 2016, 2017 y 2018; en diciembre de 2018 la tasa ya se encontraba en 2,25%-2.50%, a todas luces se trataba de una política completamente distinta de la de 1994.
La Fed no estaba tratando de frenar una economía recalentada ni una burbuja tecnológica, estaba intentando regresar gradualmente a una política monetaria más normal después de casi una década de extraordinaria relajación. Pero el mercado terminó recordando nuevamente quién tenía las llaves del dinero. Hacia finales de 2018 aumentaron las preocupaciones por el crecimiento mundial, las tensiones comerciales y las condiciones financieras. La Fed terminó señalando que sería paciente respecto de nuevos ajustes, en consecuencia la tasa no llegó ni remotamente a los niveles de 2000 o 2006 y aun así, el mercado reaccionó. Porque después de años de tasas cercanas a cero, 25 puntos base podían tener una importancia muy distinta para los inversionistas.
2022-2023: la Fed vuelve a sacar la artillería
Si los cuatro ciclos anteriores habían demostrado el poder de la Fed, el episodio que comenzó en 2022 recordó algo todavía más elemental: cuando la inflación se convierte en el problema principal, la Reserva Federal puede subir las tasas con una velocidad extraordinaria. En marzo de 2022 el rango objetivo estaba en 0,25%-0,50%, pero en diciembre de ese mismo año ya había llegado a 4.25%-4.50%. Fueron siete aumentos en nueve meses, incluidos cuatro incrementos consecutivos de 75 puntos base entre junio y noviembre. La tasa continuó subiendo durante 2023 hasta alcanzar 5,25%-5.50% y la consecuencia fue un endurecimiento financiero global. El dólar se fortaleció frente a numerosas monedas emergentes, aumentaron las tasas soberanas, se encareció el financiamiento y los inversionistas comenzaron a buscar nuevamente el refugio relativo de los activos estadounidenses.
El Fondo Monetario Internacional había advertido que una aceleración del endurecimiento de la Fed podía provocar salidas de capital y depreciación cambiaria en mercados emergentes. En julio de 2022, el organismo señalaba que el fortalecimiento del dólar estaba incrementando las presiones inflacionarias en otros países y que los flujos de capital ya estaban saliendo de mercados emergentes. Otra vez, la Fed había movido una tasa estadounidense y otra vez, el efecto había cruzado las fronteras. Hoy vuelve a empezar una historia ya vista en cuando menos las tres décadas recientes, las de la era de la globalización de los capitales, esa es la particularidad de este inicio de ciclo, llegamos así a 2026.
La Fed acaba de elevar nuevamente su tasa de referencia, esta vez hasta 3,75%-4%, pero el contexto es diferente al de 2022; hace cuatro años la economía estadounidense estaba saliendo de la pandemia y la inflación había alcanzado niveles no vistos en décadas. Ahora la economía continúa creciendo, la productividad se ha fortalecido, la inversión empresarial es robusta, pero la inflación permanece por encima del objetivo de 2%. La Fed proyecta para 2026 una inflación PCE de 3,7%, antes de que descienda gradualmente hacia 2% en 2029. El mercado, además, comienza a contemplar nuevas alzas.
La Reserva Federal de San Francisco estimaba a principios de septiembre que los mercados estaban descontando una tasa cercana a 4,25% a mediados de 2027, equivalente a dos o tres movimientos adicionales de 25 puntos base. Eso no significa que necesariamente vaya a ocurrir, pero la propia Fed proyecta una mediana de 4,1% para finales de 2027 y sus funcionarios presentan una amplia dispersión de escenarios. Para los mercados la discusión ya comenzó.
La Fed cambia una tasa; los mercados cambian de régimen
Aquí está quizá la principal enseñanza que dejan estos 30 años. No existe una fórmula que diga que cada subida de la Fed provoca una caída de las bolsas, una crisis o una recesión, la historia no funciona así. En algunos episodios las acciones siguieron subiendo durante buena parte del ciclo. En otros, los bonos fueron los primeros en sufrir. En otros, fueron las monedas emergentes. En otros, determinados segmentos especulativos del mercado. Pero lo que sí se repite es otra cosa.
La subida de tasas cambia el precio relativo del dinero y, con él, cambia las reglas de valoración de prácticamente todos los activos. Las tasas afectan el costo del crédito y el crédito afecta el consumo y la inversión; las tasas también modifican el atractivo relativo de los bonos frente a las acciones. Y la diferencia entre las tasas estadounidenses y las del resto del mundo influye en los flujos de capital, el dólar y las monedas emergentes.
La Reserva Federal de Chicago resume precisamente ese mecanismo: los cambios en la tasa de fondos federales se transmiten a otras tasas de interés, al valor internacional del dólar y a otros precios de activos que influyen en las decisiones de consumo e inversión. Por eso la Fed puede tomar una decisión en Washington y provocar movimientos en Ciudad de México, São Paulo, Londres, Tokio o Buenos Aires.
Cinco ciclos, cinco mercados diferentes
Hay otra conclusión que conviene no perder de vista. Los cinco episodios no produjeron exactamente el mismo resultado porque el mundo que encontró la Fed tampoco era el mismo. Por ejemplo, en 1994 el gran riesgo para los mercados emergentes era la dependencia del financiamiento externo; en 2000 era la exuberancia tecnológica; en 2006 era el apalancamiento inmobiliario y financiero; en 2018 era la salida de una década de dinero extraordinariamente barato; en 2022 era una inflación global que había obligado a los bancos centrales a abandonar las políticas de emergencia de la pandemia.
Ahora el escenario incorpora nuevos ingredientes: enormes déficits fiscales, necesidades extraordinarias de financiamiento, inversión masiva en inteligencia artificial, cambios geopolíticos, energía, aranceles y una economía estadounidense que mantiene una combinación poco habitual de crecimiento y presiones inflacionarias. Eso significa que el sexto episodio tampoco tiene por qué parecerse a ninguno de los cinco anteriores, pero la mecánica fundamental permanece. Cuando el banco central que emite la principal moneda de reserva del mundo modifica el precio del dinero, el resto del planeta tiene que reaccionar. Puede hacerlo con acciones, con bonos, monedas, crédito, commodities, flujos de capital o, eventualmente, con decisiones de política monetaria propias.
La certeza
Treinta años ofrecen suficiente perspectiva para distinguir entre una coincidencia y un patrón: no todos los ciclos de alzas de la Fed terminaron en crisis; no todos provocaron mercados bajistas; no todos golpearon de la misma manera a los mercados emergentes. Pero todos obligaron a los mercados a recalcular el precio del dinero y el valor de los activos, eso es quizá lo verdaderamente importante del nuevo ciclo.
La discusión no debería ser solamente si la Fed subirá otros 25 o 50 puntos base; la pregunta relevante es qué ocurre cuando los inversionistas, después de años de acostumbrarse a determinadas condiciones financieras, descubren que el régimen de tasas está cambiando nuevamente. La historia de los últimos 30 años ofrece cinco respuestas diferentes y ninguna permite pensar que una Fed que sube tasas sea un acontecimiento menor. Porque, al final, hay pocas certezas en los mercados y una de ellas es que cuando la Fed cambia de rumbo, los mercados escuchan. Por lo tanto, es altamente probable que durante los próximos meses volverán a hacerlo, no por nada los operadores tienen muy claro un dicho que repiten cada vez que surgen episodios como los actuales: La Fed es la Fed.
Bestinver ha anunciado el lanzamiento de Bestinver Private Equity Selection, FCR, su segundo fondo de fondos de private equity, que invertirá en una selección de fondos gestionados por BlackRock. Según explican, con un tamaño objetivo de 30 millones de euros, el nuevo vehículo da continuidad a la alianza estratégica entre ambas firmas y refuerza la oferta de Bestinver en inversiones alternativas.
“Bestinver Private Equity Selection, FCR nace con vocación de dar respuesta a la demanda de este tipo de productos de un amplio abanico de perfiles inversores y permite acceder a fondos de mercados privados de BlackRock, históricamente reservados a inversores profesionales, también a inversores minoristas que cumplan determinados requisitos”, indican desde la firma.
Bestinver Private Equity Selection, FCR, es un fondo de fondos de capital riesgo que busca ofrecer exposición diversificada a compañías no cotizadas, combinando estrategias adaptadas a distintas fases de su desarrollo. Su duración prevista es de diez años desde la fecha de registro del fondo en la CNMV, con tres posibles prórrogas de un año.
La distribución orientativa de la cartera contempla un 30% en fondos de coinversión directa, un 25% en secundarios, un 25% en estrategias de crecimiento, un 10% en impacto y un 10% en primarios. Estas ponderaciones podrán variar durante la vida del fondo.
Según explican desde Bestinver, el nuevo fondo da continuidad a la alianza estratégica establecida por Bestinver y BlackRock en julio de 2023 para acercar soluciones de inversión en Private Equity a los inversores de España, Portugal y Andorra. Con este segundo vehículo, Bestinver amplía esta línea de inversión dentro de una oferta de activos alternativos que también incluye Infraestructuras y Real Estate.
Foto cedidaJavier Estremera Muñiz, Managing Director de Insigneo
La firma de wealth management Insigneo está contratando en la región, engrosando su operación con dos contrataciones en Puerto Rico que apuntan a afirmar la posición de la compañía en el territorio estadounidense en el Caribe. Esto incluye la llegada de un nuevo Managing Director, Javier Estremera Muñiz, quien trae dos décadas de experiencia en la industria de servicios financieros consigo.
Según destacó la firma a través de un comunicado, el profesional ha desarrollado una carrera enfocada en la asesoría de individuos y familias, con un acompañamiento personalizado y relaciones de largo plazo. Esta trayectoria ha visto a Estremera asesorar a sus clientes en la preservación patrimonial, planificación previsional, financiamiento de educación y estrategias de legado, entre otros.
El ejecutivo realizó el grueso de su carrera en Merrill Lynch Wealth Management, según consigna su perfil de LinkedIn, donde se desempeñó como Senior Financial Advisor y First Vice President de la firma estadounidense.
“Estoy entusiasmado por unirme a Insigneo y convertirme en parte de una plataforma que comparte mi compromiso con el servicio personalizado y las relaciones de largo plazo con clientes”, comentó Estremera en la nota de prensa. “Espero seguir ayudando a individuos y familias a seguir sus metas financieras, apalancando los recursos y capacidades disponibles a lo largo de la red de Insigneo”, acotó.
La incorporación de Estremera viene acompañada de la incorporación de Yomaris Negron, su Client Service Associate. Esto refuerza aún más el equipo de la firma de gestión patrimonial en Puerto Rico. En este país, agregaron, tienen puesto el foco en seguir invirtiendo y atraer profesionales de las inversiones con experiencia.
“Puerto Rico sigue siendo un mercado importante para Insigneo y la incorporación de Javier trae al equipo una experiencia valiosa y una fuerte perspectiva de priorizar a los clientes”, recalcó Alfredo J. Maldonado, Managing Director & Market Head para la región noreste de la firma, celebrando la llegada de Estremera.
Los activos financieros globales alcanzaron la cifra récord de 268,4 billones de euros en 2025, lo que supone un crecimiento del 8,6% respecto al año anterior, a pesar de un entorno geopolítico y económico complejo, según la 17ª edición del Global Wealth Report de Allianz, que analiza los activos y las deudas de los hogares en cerca de 60 países.
La creación de riqueza avanzó en “piloto automático”, impulsada por los mercados de renta variable -responsables de 4 de cada 5 euros de riqueza adicional-, mientras que el ahorro neto cayó un 5,4% hasta los 4,1 billones de euros. Sin embargo, el impacto de la inflación matiza este récord: aunque los activos financieros nominales han crecido casi un 50% desde 2019, el crecimiento real es de solo un 23%, dejando el poder adquisitivo apenas un 5% por encima de sus niveles de 2021.
“La riqueza global alcanzó otro récord en 2025, pero eso es solo la mitad de la historia. Desde 2019, los activos financieros nominales han crecido un 50%, pero en términos reales, descontando la inflación, solo han crecido un 23%. La situación es peor en Europa Occidental, donde los activos financieros en términos reales han subido un 0,5% respecto a 2019. Es un 21% en Norteamérica y un 70% en China”, señala Ludovic Subran, economista jefe y director de inversiones de Allianz.
La composición de las carteras marca la diferencia
La evolución de 2025 vuelve a poner de manifiesto la creciente importancia de cómo distribuyen los hogares sus ahorros: a escala mundial, los valores aumentaron un 12,4%, más del doble que los depósitos (5,7%) o los seguros y pensiones (5,0%), elevando su peso dentro de los activos financieros globales hasta un máximo histórico del 46,9%. Los hogares norteamericanos, con un 60,7% de sus carteras invertidas en valores, se beneficiaron especialmente del comportamiento de los mercados. En concreto, la región generó el 51,4% del incremento mundial de los activos financieros.
La diferencia adquiere especial relevancia a largo plazo: durante la última década, las revalorizaciones de los activos han representado el 71% del crecimiento de los activos financieros en Norteamérica, frente al 36% en Europa Occidental, reflejando el impacto de invertir el ahorro frente a mantenerlo en cuentas con bajos intereses.
La IA, próxima fuente de riqueza y de nuevos riesgos
Allianz Research estima que los activos financieros globales podrían crecer alrededor de un 9% en 2026. A medio plazo, sin embargo, el escenario se vuelve más complejo ante un menor crecimiento económico, una inflación persistente, la fragmentación de la economía mundial y los elevados niveles de deuda pública. En este contexto, la inteligencia artificial puede convertirse en un factor determinante para la próxima etapa de creación de riqueza. “Las mejoras de productividad y rentabilidad asociadas a esta tecnología podrían sostener los rendimientos de los activos, aunque la creciente dependencia de mercados impulsados por las expectativas sobre la IA introduce también nuevas vulnerabilidades”, indica el informe.
La firma destaca que con el S&P 500 acumulando una subida cercana al 95% desde finales de 2022, una parte significativa del reciente aumento de la riqueza descansa sobre valoraciones elevadas y expectativas relacionadas con la inteligencia artificial. Según los cálculos de Allianz Research, una corrección del 25% del S&P 500 podría reducir en alrededor de 27 billones de dólares la riqueza de los hogares estadounidenses durante el año del impacto, equivalente a casi el 14% de su patrimonio neto total. Esta caída afectaría a la confianza y al consumo y empujaría a la economía estadounidense a la recesión.
El desarrollo de la IA plantea, además, una cuestión distributiva sobre quién participa de la riqueza generada por esta transformación. “La IA podría convertirse en el próximo gran motor de riqueza, pero la pregunta clave es quién tendrá participación en ella. A medida que la IA potencialmente desplace más la creación de valor hacia el capital, una mayor participación en los retornos de capital y políticas que ayuden a los trabajadores a adaptarse serán clave para que el dividendo de riqueza de la IA se reparta más ampliamente”, afirma Katharina Utermöhl, directora de Investigación Temática y de Políticas en Allianz Research.
Los activos financieros de los hogares españoles crecieron un 9,6% en 2025, hasta alcanzar los 3,4 billones de euros, según la 17ª edición del Global Wealth Report (Informe Global de Riqueza) de Allianz, que analiza los activos y las deudas de los hogares en cerca de 60 países. El crecimiento registrado en España más que duplica el de Europa Occidental (4,5%) y se sitúa también por encima del incremento global (8,6%).
Según explica, el avance fue especialmente significativo en los valores, que aumentaron un 15,5%, frente al 4,7% de los depósitos y el 3,9% de los seguros y pensiones. Como resultado, los valores representan ya el 50,2% de los activos financieros de los hogares españoles, por encima tanto de Europa Occidental (36,8%) como de la media mundial (46,9%).
También en términos reales España presenta una evolución diferencial: “Descontando el efecto de la inflación, los activos financieros de los hogares españoles aumentaron un 6,7% en 2025 y acumulan desde 2019 un crecimiento del 12,5%, frente a apenas un 0,5% en Europa Occidental”.
2,6 billones de euros de riqueza financiera neta
También destaca que las nuevas aportaciones al ahorro de los hogares españoles aumentaron un 2,2%, hasta los 92.900 millones de euros. Los depósitos concentraron el 52,1% de este nuevo ahorro, mientras que los valores representaron el 35,5% y los seguros y pensiones, el 9,5%. Dentro de la inversión en valores destaca el papel de los fondos de inversión, que concentraron prácticamente la totalidad de las nuevas aportaciones a esta categoría, con 49.100 millones de euros.
Por su parte, la deuda de los hogares aumentó un 4,6%, hasta los 796.600 millones de euros, un ritmo inferior al crecimiento de los activos. Como consecuencia, los activos financieros netos avanzaron un 11,1%, hasta alcanzar los 2,6 billones de euros. Con un patrimonio financiero neto de 55.300 euros per cápita, España ocupó en 2025 el puesto 20 entre los países más ricos del mundo.
Foto cedidaAlice de La Rochefoucauld, responsable de Filantropía y Engagement de Edmond de Rothschild.
Alice de La Rochefoucauld será la responsable de desarrollar y liderar la oferta de filantropía y engagement para los clientes de la banca privada de Edmond de Rothschild. Según indica, reportará a Yvan Vaillant, responsable de Weath Planning del Grupo desde la sede en Ginebra.
Desde su nuevo cargo, formará parte de los procesos de contratación y crecimiento del equipo de Filantropía y Engagement, integrado en el departamento de planificación patrimonial. El personal incluye desde Francia a Clara Caron-Brockmeier, que se incorporó en 2025 y cubre los mercados de Francia, Bélgica y Luxemburgo. Según anuncian, el tercer integrante se incorporará próximamente, cubriendo Italia y Oriente Medio.
Alice forma parte de esta institución financiera desde 2022, y ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de la oferta filantrópica del Grupo, destacando su expansión internacional en Suiza, España, Portugal e Italia. Cuenta con cerca de 15 años de experiencia en instituciones públicas y organizaciones multilaterales en Europa. Entre sus anteriores puestos de trabajo se encuentran el Ministerio de Defensa francés, la Unión Europea y las Naciones Unidas y la dirección de una fundación suiza. Además, Alice posee un Master of Science por la London School of Economics (LSE).
“El nombramiento de Alice como responsable de Filantropía y Engagement del Grupo Edmond de Rothschild refleja nuestra ambición de reforzar el impacto y la coherencia de nuestras iniciativas. Su experiencia y visión de acompañamiento filantrópico serán un activo clave para impulsar este objetivo. Su misión será continuar ampliando nuestra oferta filantrópica, al tiempo que promoverá el intercambio de experiencias y conocimientos, potenciando las sinergias con el área de planificación patrimonial”, según señala Yvan Vaillant, responsable de Wealth Planning del Grupo.
LBP AM European Private Markets (LBP AM EPM) ha anunciado el lanzamiento de un vehículo de duración indeterminada con pasaporte europeo en el marco del reglamento ELTIF 2.0, en alianza con Titanbay. Según indican, distribuido en Europa por LFDE, filial de LBP AM, esta solución surge para atender el creciente interés de los inversores por los mercados de activos no cotizados.
El fondo, LFDE EPM Private Opportunities ELTIF, aspira a ofrecer una solución “llave en mano” y diversificada cubriendo las principales clases de activos no cotizados gracias a un enfoque de fondo de fondos. Según explican, la estrategia asigna su capital a gestoras consolidadas especializadas en los préstamos directos a empresas, el private equity y las infraestructuras (capital y deuda) en toda Europa. La firma explica que este lanzamiento se inscribe en un contexto de fuerte demanda de soluciones que permitan acceder de forma más sencilla a los mercados de activos no cotizados y que, al mismo tiempo, se beneficien de la diversificación que aporta un enfoque multiactivos.
En el marco de esta alianza estratégica, Titanbay actuará como gestora de fondos de inversión alternativos (GFIA) y suministrará un fondo principal ELTIF domiciliado en Luxemburgo, lo que brinda a LPA AM EPM un marco de gestión de inversiones conforme a las jurisdicciones europeas. Por otro lado, su tecnología automatiza actividades que todavía se realizan manualmente: las altas, el procedimiento de conocimiento del cliente (KYC) y lucha contra el blanqueo de capitales (AML), las suscripciones y los informes destinados a los inversores.
Según destacan, la solución TradeEngine de Titanbay es la primera infraestructura de negociación diseñada específicamente para los fondos que invierten en activos no cotizados y elimina la complejidad que ha provocado que la gestión de patrimonios en Europa se haya mantenido alejada de los mercados privados.ç
Primera valoraciones
“Tras el éxito de LBP AM Private Opportunities en Francia, nos adentramos en una nueva etapa mediante el lanzamiento de un vehículo comercializado fuera de las redes francesas en alianza con Titanbay, lo que permitirá poner a disposición de los inversores europeos nuestra experiencia en estructuración de carteras y diseño de estrategias multiactivos”, ha señalado Irène d’Orgeval, Head of Capital Solutions en LBP AM European Private Markets.
Por su parte, Richard Kiddle, Managing Director de la división GP Solutions de Titanbay, ha añadido: “Esta colaboración demuestra que la complejidad regulatoria, operativa y tecnológica inherente a la distribución de fondos en varios países europeos puede superarse gracias a una infraestructura adaptada. LBP AM EPM dispone de una dilatada experiencia en materia de inversión en los mercados europeos de activos no cotizados y nuestro papel es velar por que puedan concentrarse precisamente en eso, mientras nosotros nos ocupamos del resto”.
En opinión de Anne-Sophie Girault, Head of International Development de LFDE, los mercados privados constituyen ya un componente indispensable de una cartera a largo plazo y esta iniciativa aspira a ampliar el acceso a estas oportunidades para un mayor número de inversores. “Estamos convencidos de que este enfoque permitirá a los inversores beneficiarse de la diversificación en materia de estrategias, regiones geográficas y añadas, manteniendo en todo momento el acceso a gestoras de primer nivel”, ha comentado.
Glass Lewis y Clarity AI se unen para fundar una plataforma integrada que refuerza la posición de ambas empresas para atender a inversores institucionales y empresas de Europa. Esta asociación combina la tecnología, los datos de sostenibilidad, los análisis de la IA y la presencia en el mercado europeo de Clarity AI con la experiencia global de Glass Lewis en gobierno cooperativo, asesoramiento de voto (proxy Voting) y stewardship. Según explican, las ventajas que ofrece es un mayor conocimiento del mercado local, capacidades más amplias en materia de sostenibilidad y un desarrollo de producto más ágil, adaptado a la evolución de los requisitos regulatorios y de stewardship en Europa.
En su experiencia, cada vez es más frecuente que el mercado necesite contar con plataformas que faciliten las decisiones mediante plataformas integradas. Por una parte, los inversores institucionales buscan conectar el análisis de inversión, la sostenibilidad, el gobierno corporativo, el engagement y el voto sin recurrir a sistemas, datos y flujos de trabajo independientes. Por otro lado, las empresas demandan entender cómo sus accionistas valoran las prácticas de gobierno corporativo y sostenibilidad que ejercen.
“Esta unión reúne capacidades muy complementarias para acompañar a nuestros clientes en todo el proceso de decisión: desde la construcción y el seguimiento de carteras hasta la investigación, el engagement, el voto y el reporting. Nuestros clientes se beneficiarán de un desarrollo de producto más rápido gracias a la IA y de análisis más profundos basados en datos. Nos ilusiona especialmente ampliar nuestra oferta de productos y servicios diseñada para nuestros clientes en Europa”, explica Bob Mann, consejero delegado de Glass Lewis.
Aportaciones de cada empresa en Europa
Según añade Rebeca Minguela, fundadora y consejera delegada de Clarity AI, «Glass Lewis aporta una experiencia y un conocimiento muy sólidos en gobierno corporativo y stewardship, además de contar con miembros clave del anterior equipo de Sustainalytics, que fueron fundamentales en la construcción de una de las firmas de análisis y estudios de sostenibilidad más reconocidas del mundo. Clarity AI aporta tecnología, capacidades de IA sofisticadas y una base de datos de sostenibilidad y financieros que nos permite ofrecer una plataforma integrada de toma de decisiones única en el mercado”.
Por su parte, Mann subraya la importancia de elegir Madrid como su centro global de excelencia en sostenibilidad, datos e innovación en IA, que refleja la importancia estratégica que tiene Europa y su compromiso a largo plazo con el mercado. Desde Glass Lewis y Clarity AI señalan que “Europa continúa siendo el principal mercado mundial de inversión sostenible: concentra más del 80% de los activos de los fondos sostenibles a nivel global y sigue registrando entradas netas positivas en 2026. Tras la reciente apertura de una oficina en Ámsterdam, la plantilla conjunta, formada por más de 900 profesionales, está presente en 20 oficinas en todo el mundo”.
Foto cedidaLyman Daniels, presidente de CBRE México, Colombia y Costa Rica
CBRE anunció el lanzamiento de Atlas, su primera plataforma digital para la comercialización de activos inmobiliarios en venta y renta con alcance internacional entre Iberia y Latinoamérica. La herramienta reúne en un mismo entorno la oferta disponible en México, España, Portugal y Brasil, permitiendo acceder a activos de oficinas, industrial y logística, y retail desde una única interfaz.
Según describieron en un comunicado, el lanzamiento de esta herramienta representa un paso estratégico en la evolución digital de la compañía y fortalece su capacidad para conectar oportunidades inmobiliarias entre Iberia y Latinoamérica. La plataforma apunta a clientes con intereses regionales y responde a la creciente demanda de soluciones integradas para la búsqueda de activos en distintos mercados. Con esta herramienta, inversionistas, empresas y propietarios podrán explorar oportunidades en múltiples geografías de manera más ágil, eficiente y transparente, señalaron.
Hasta la fecha, la oferta de CBRE en estos mercados se distribuía a través de plataformas locales con experiencias de navegación diferenciadas. Atlas transforma este modelo, permitiendo a los usuarios buscar y comparar activos en varios países sin cambiar de entorno, mientras que los propietarios obtienen visibilidad simultánea para sus inmuebles en los cuatro mercados.
«Atlas refleja el compromiso de CBRE con la innovación y la transformación digital de la industria inmobiliaria. Hemos desarrollado una plataforma que simplifica la forma en que nuestros clientes buscan, analizan y acceden a oportunidades inmobiliarias, integrando información de diferentes mercados en una experiencia intuitiva, eficiente y alineada con los estándares internacionales. Además de fortalecer nuestra capacidad tecnológica, Atlas facilita la conexión entre oportunidades de negocio en Iberia y Latinoamérica, ofreciendo a nuestros clientes una visión más amplia del mercado y una experiencia verdaderamente integrada”, explicó Lyman Daniels, presidente de CBRE México, en la nota de prensa.
Con esto, Atlas se suma a los esfuerzos de CBRE por fortalecer la conexión entre los mercados de Iberia y Latinoamérica, poniendo a disposición de clientes e inversionistas una herramienta que amplía la visibilidad de oportunidades inmobiliarias y facilita la toma de decisiones en un entorno cada vez más globalizado.Con este lanzamiento, CBRE reafirma su compromiso con la innovación, la transformación digital y el desarrollo de soluciones que generen mayor valor para clientes, inversionistas y propietarios.