La industria mira con interés el boom de inversión en infraestructura en el horizonte

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Dentro del mundo de los activos reales, la infraestructura ha estado presentando prospectos cada vez más atractivos para los inversionistas. Y la industria de activos alternativos está tomando nota, aprovechando el viento a favor del ciclo de inversión para categorías como infraestructura digital y energía, entre otros.

De la mano de una variedad de tendencias globales en curso –incluyendo la digitalización y la electrificación–, se espera que los próximos años traigan consigo un auge en la inversión en infraestructura. La consultora PwC augura que el gasto en este tipo de proyectos se elevaría a 6,9 billones (millones de millones) de dólares en 2050, desde los 4,4 billones de dólares registrados en 2024.

“A lo largo de ese período, se proyecta que la inversión global acumulada llegue a 151 billones de dólares, a medida que los países modernizan sistemas de transporte, energía e industriales para cumplir las demandas de la IA, la electrificación y la urbanización”, indicó la firma en un reporte reciente.

Y son precisamente estas tendencias las que están dictando el ritmo del mercado, según destacan desde Macquarie, una de las principales gestoras en la clase de activos. “Las oportunidades de infraestructura están cada vez más definidas por cambios estructurales de largo plazo que por ciclos económicos de corto plazo”, indicaron.

En línea con estas expectativas, el año pasado trajo un rebote en el fundraising en la clase de activos, alcanzando los 250.000 millones de dólares y más que duplicando los 99.000 millones de dólares levantados por la industria en 2024 –la cifra más baja en seis años–, según datos de With Intelligence, una unidad de S&P Global Ratings.

Para la firma, estos datos sugieren que la confianza de los inversionistas sigue fuerte. “Los gestores de fondos han visto una demanda particularmente alta por estrategias como la transición energética y los data centers”, acotaron en su reporte.

Además, acotan que esta clase de activos está siguiendo los pasos de otros segmentos de alternativos al ampliar su base de inversionistas. Los gestores de infraestructura, indican, están buscando capital de bancas privadas “con la misma urgencia que sus pares de private equity y crédito privado”. Esta carrera por desarrollar productos que calcen con los variopintos perfiles.

La promesa dorada de la IA

Más allá del competitivo mundo del capital privado, la fiebre de la inteligencia artificial ha tenido su propio efecto en el mundo de los activos de infraestructura: el boom de los data centers.

La efervescencia que ha generado esta tecnología –descrita por muchos como una verdadera revolución industrial que afectaría a todos los aspectos de la economía moderna– ha generado una alta demanda por parte de los inversionistas por infraestructura digital, en busca de captar este auge.

“La revolución de la IA, un nivel extraordinario  de inversión en data centers, equipos, chips, infraestructura energética y otras áreas relacionadas sigue impulsando el crecimiento económico, y no vemos señales de que el motor se esté frenando”, dijo Stephen Schwarzman, CEO de Blackstone, en la llamada con inversionistas sobre los resultados del primer trimestre.

En la firma –la mayor gestora de alternativos del mundo– está apostando con fuerza por esta tendencia, realizando inversiones estratégicas en inteligencia artificial. “Creemos que Blackstone se ha convertido en el inversionista más grande del mundo en infraestructura relacionada con la IA”, indicó el ejecutivo, acotando que esto les da “un asiento de primera fila” para los avances del futuro.

Desde Macquarie acotan que, además de data centers, la digitalización está empujando la demanda por redes de fibra óptica e infraestructura de comunicaciones. Y que el desarrollo se está expandiendo por distintos mercados: “Las limitaciones de oferta en mercados establecidos están apoyando el poder de fijación de precios y promoviendo el desarrollo en nuevas regiones”.

Con todo, el camino está trazado. Las estimaciones de PwC apuntan a que la inversión anual en edificios de data centers aumentó de 113.800 millones de dólares en 2024 a 251.800 millones para 2027. Esto es un aumento de 2,2 veces en unos cuantos años. Hacia delante, en la consultora esperan que este monto alcance los 1,5 billones (millones de millones) de dólares a 2032, con una “notable escalada de corto plazo” seguida de un período de mejora de stock.

Una economía más eléctrica

De la mano de la demanda de IA y sus data centers, la energía también es un espacio que está sobre la mesa, apoyada también por la gran tendencia global de la transición energética.

“La demanda de electricidad está subiendo a un paso que no habíamos visto en décadas, impulsada por la electrificación, la reindustrialización y la infraestructura digital”, indicó Bruce Flatt, CEO de Brookfield Corporation –otro de los grande fondos de infraestructura–, en su propio call con inversionistas. Y cumplir esta demanda va a requerir “enormes cantidades de nueva capacidad de generación”, agregó, lo que crea un espacio para energía solar, eólica, nuclear y baterías.

“Si bien la digitalización, la descarbonización y la desglobalización van a seguir evolucionando, cada una está empujando una demanda de nueva infraestructura de largo plazo significativa”, acotó el ejecutivo.

En Macquarie concuerdan con el diagnóstico, asegurando que se espera que la demanda energética siga subiendo, subrayando la necesidades de soluciones energéticas confiables y de bajo costo. Para la firma, los activos de energía solar, eólica y las baterías de almacenamiento siguen tomando tracción –y ganando participación de mercado– a raíz de una caída en los costos y la demanda.

En el caso de este segmento, PwC augura que el auge de la inversión en infraestructura energética la llevará a 1,1 billones (millones de millones) de dólares en 2050. Esta es una marcada subida respecto a los 631.000 millones de dólares que la industria anotó en 2024, totalizando 25 billones de dólares en el intertanto.

“Reflejando el paso de la electrificación, para 2025, la inversión anual en almacenamiento de energía rondarán los 91.000 millones de dólares”, indicó la consultora en su informe, lo que equivale a 3,7 veces los niveles de 2024. El capital destinado a transmisión y distribución, por su parte, crecería en 2,6 veces hasta los 472.000 millones de dólares.

De lo artesanal a lo industrial: cómo la tecnología está transformando el modelo operativo de los gestores en mercados privados

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Durante décadas, los mercados privados han operado bajo un modelo casi artesanal.

Las gestoras construían sus procesos sobre hojas de cálculo, gestionaban capital calls por correo electrónico y dependían de equipos reducidos para manejar la relación con inversionistas. Este enfoque, altamente personalizado, funcionaba en un entorno de menor escala y con bases de inversores más concentradas.

Pero ese modelo ya no es sostenible.

El crecimiento de los activos bajo gestión, la diversificación de estrategias y la expansión hacia nuevos segmentos de inversores están obligando a replantear cómo operan las gestoras.

El paso de lo artesanal a lo industrial no es opcional. Es estructural.

Los motores de la industrialización

Varios factores están acelerando esta transformación.

Crecimiento y complejidad del mercado

Los mercados privados han evolucionado más allá del private equity tradicional. Hoy incluyen estrategias como:

  • Infraestructura 
  • Private credit 
  • Secundarios 
  • Continuation vehicles 

Cada una presenta perfiles de flujos de caja, requerimientos de reporting y expectativas de inversor distintos. Gestionar esta complejidad mediante procesos manuales no solo es ineficiente, sino también riesgoso.

Nuevas exigencias de los inversores

Los limited partners (LPs) demandan cada vez mayor transparencia, frecuencia de reporting y visibilidad sobre las compañías participadas.

Además, la apertura del mercado a segmentos como el mass affluent introduce nuevas expectativas en términos de experiencia de usuario, acceso a información y tiempos de respuesta.

Vehículos como los interval funds—que combinan suscripciones frecuentes con ventanas de liquidez—exigen capacidades operativas más avanzadas, incluyendo procesos de valoración más recurrentes y comunicación continua con el inversor.

Mayor presión regulatoria

Los reguladores están poniendo un foco creciente en:

  • Prácticas de valoración 
  • Divulgación de información (incluyendo ESG) 
  • Protección del inversor 

Esto implica la necesidad de contar con:

  • Trazabilidad completa de los datos 
  • Registros auditables 
  • Procesos consistentes y documentados 

Los modelos manuales dificultan cumplir con estos estándares a escala.

Presión sobre márgenes

El crecimiento del sector también trae consigo mayor competencia.

A medida que aumentan los activos, las comisiones tienden a comprimirse, lo que obliga a las gestoras a mejorar su eficiencia operativa para proteger la rentabilidad. La industrialización no solo permite escalar; también es una herramienta clave para optimizar costes.

Los pilares de un modelo operativo moderno

La transición hacia un modelo industrializado no consiste únicamente en incorporar tecnología, sino en rediseñar la arquitectura operativa.

1. Plataforma central de datos

El punto de partida es una infraestructura que consolide información a lo largo de todo el ciclo de vida de la inversión:

  • Contabilidad de fondos 
  • Registro de inversores 
  • Métricas de compañías participadas 
  • Información de cumplimiento 

Sin una fuente única de datos, la fragmentación limita cualquier intento de escalabilidad.

2. Arquitectura modular

Los procesos clave—desde onboarding hasta distribución de rendimientos—pueden estructurarse como componentes independientes, orquestados mediante APIs y microservicios.

Esto permite:

  • Actualizar funciones específicas sin rediseñar todo el sistema 
  • Integrarse con plataformas de distribución y custodios 
  • Adaptarse con mayor rapidez a nuevos requerimientos regulatorios o de mercado 

3. Automatización y analítica avanzada

El uso de tecnologías como procesamiento de lenguaje natural permite capturar información desde fuentes no estructuradas e integrarla en sistemas centralizados.

Sobre esta base, las herramientas analíticas permiten:

  • Monitorizar el desempeño del portafolio en tiempo real 
  • Comparar inversiones entre estrategias 
  • Evaluar riesgos con mayor precisión 

Combinadas con capacidades de AI, estas herramientas permiten modelar escenarios de liquidez, flujos de caja y asignación de capital.

4. Gobernanza integrada

La industrialización requiere que la gobernanza deje de ser un proceso externo y pase a estar integrada en los flujos operativos. Por ejemplo:

  • Un capital call puede activar automáticamente validaciones de cumplimiento 
  • Los sistemas registran cada modificación de datos, generando trazabilidad completa 
  • Las herramientas de RegTech permiten supervisión continua 

Esto reduce riesgos operativos y facilita el cumplimiento regulatorio.

5. El rol del factor humano

La automatización no elimina la necesidad de experiencia. Al contrario, permite que los equipos se enfoquen en actividades de mayor valor:

  • Originación de inversiones 
  • Estructuración de operaciones 
  • Gestión activa de portafolios 

Las gestoras más competitivas serán aquellas que logren combinar tecnología con criterio experto.

Beneficios y retos de la transformación

La industrialización aporta beneficios claros:

  • Mayor velocidad en procesos como capital calls y distribuciones 
  • Reporting más frecuente y consistente 
  • Mejor visibilidad para el inversor 
  • Reducción de errores operativos 

Además, permite atender a una base de inversores más amplia sin incrementar proporcionalmente la estructura de costes. Sin embargo, la transición no está exenta de desafíos.

  • Sistemas legacy profundamente arraigados 
  • Complejidad en la migración de datos 
  • Resistencia cultural dentro de las organizaciones 
  • Dependencia de múltiples proveedores tecnológicos 

La clave no está solo en adoptar tecnología, sino en implementarla de forma coherente con el modelo operativo.

Conclusión: la escala exige industrialización

A medida que los mercados privados se integran en el mainstream financiero, los modelos operativos deben evolucionar en consecuencia.

El enfoque artesanal—basado en procesos manuales y relaciones—ha sido clave en el desarrollo del sector. Pero no es compatible con el nivel de escala, complejidad y exigencia actual.

La ventaja competitiva ya no reside únicamente en la capacidad de generar retornos, sino en la capacidad de operar de forma eficiente, consistente y escalable.

En este nuevo entorno, la industrialización no es una opción. Es la condición necesaria para competir.

 

Tribuna de opinión firmada por Juan Agualimpia, Chief Marketing Officer en LYNK Markets.

Convertir ahorradores en inversionistas: el próximo gran reto de la industria latinoamericana de fondos

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Latinoamérica vive una gran paradoja financiera. Nunca antes había existido un ecosistema digital tan amplio para democratizar el acceso a productos financieros, y sin embargo, la penetración de fondos de inversión entre la población sigue siendo baja en comparación con economías desarrolladas e incluso frente a algunos mercados emergentes.

La región avanzó aceleradamente en inclusión financiera durante los últimos años gracias a la digitalización bancaria, el crecimiento fintech y la expansión de plataformas móviles. Entre 2017 y 2021, el porcentaje de latinoamericanos con acceso a una cuenta financiera pasó de 55% a 74%, aunque todavía cerca de 122 millones de personas permanecían fuera del sistema financiero formal, según datos del Banco Mundial citados por BBVA.

Paralelamente, el ecosistema fintech latinoamericano se duplicó entre 2018 y 2021 y superó las 3.000 empresas en 2024, impulsado principalmente por pagos digitales, banca móvil y crédito alternativo. Pero el acceso financiero no necesariamente se ha traducido en cultura de inversión.

El verdadero desafío para la industria regional de fondos no es únicamente atraer nuevos clientes, sino transformar estructuralmente a millones de ahorradores conservadores en inversionistas de largo plazo.

En América Latina, gran parte del ahorro continúa estacionado en instrumentos líquidos, cuentas bancarias tradicionales o activos considerados “refugio cultural”, particularmente bienes raíces y dólares. A diferencia de Estados Unidos, donde existe una profunda cultura de inversión ligada a fondos mutuos, cuentas de retiro y mercados bursátiles, en gran parte de la región el concepto de invertir sigue asociado a altos patrimonios o perfiles sofisticados.

La desconfianza histórica hacia los sistemas financieros explica parte del fenómeno. Décadas de inflación, devaluaciones y crisis bancarias dejaron una memoria colectiva orientada a privilegiar liquidez y protección patrimonial sobre construcción de portafolios diversificados.

En países como Argentina, la dolarización informal del ahorro sigue siendo una práctica extendida. En otros mercados, como México o Colombia, la inversión inmobiliaria continúa siendo vista como uno de los principales mecanismos de preservación de valor patrimonial, incluso entre segmentos medios.

El resultado es que la industria latinoamericana de fondos mantiene niveles de penetración relativamente reducidos frente al tamaño de sus economías y poblaciones. La OCDE ha señalado que, salvo excepciones como Brasil, la industria regional de fondos mutuos continúa subdesarrollada en relación con el PIB y el ingreso per cápita.

Brasil representa precisamente una excepción relevante. Su mercado de fondos logró desarrollar mayor profundidad financiera gracias a décadas de sofisticación bancaria, altas tasas de interés históricas y una amplia base de inversionistas locales. Sin embargo, incluso allí el reto de migrar ahorro de corto plazo hacia inversión patrimonial de largo plazo continúa siendo relevante.

El problema también tiene un componente previsional. Latinoamérica exhibe bajos niveles de ahorro voluntario para retiro. En buena parte de la región, los sistemas pensionarios obligatorios son insuficientes o enfrentan presión demográfica creciente, mientras que el ahorro complementario privado todavía tiene baja penetración entre la población.

Eso limita uno de los motores más importantes para el desarrollo de industrias robustas de gestión de activos: el ahorro sistemático de largo plazo.

Paradójicamente, la revolución fintech sí está creando las condiciones para modificar lentamente este patrón. La expansión de billeteras digitales, neobancos y plataformas de inversión ha reducido barreras de entrada históricas. Hoy, millones de usuarios pueden abrir cuentas, invertir montos pequeños o acceder a instrumentos financieros desde un teléfono móvil.

La transformación digital es evidente. En 2023, América Latina registró más de 262 millones de usuarios de pagos digitales y cerca de 59 millones de usuarios de banca digital, con Brasil y México liderando gran parte de esa expansión, de acuerdo con perspectivas económicas regionales de la OCDE. Además, el número de fintechs latinoamericanas pasó de 703 en 2017 a más de 3,000 en 2024.

Sin embargo, la digitalización financiera aún se encuentra en una etapa relativamente temprana respecto a productos de inversión sofisticados. Muchas plataformas digitales siguen concentradas en pagos, transferencias, consumo o crédito, más que en construcción patrimonial.

Incluso entre usuarios bancarizados digitalmente, persiste una limitada educación financiera sobre conceptos como diversificación, riesgo ajustado, interés compuesto o inversión de largo plazo.

Ahí emerge uno de los principales retos estratégicos para la industria regional de asset management: simplificar radicalmente la experiencia de inversión.

La siguiente etapa del crecimiento probablemente dependerá menos de crear productos complejos y más de diseñar soluciones intuitivas, automatizadas y accesibles para inversionistas primerizos.

Modelos como inversión fraccionada, portafolios automatizados, fondos temáticos accesibles desde aplicaciones móviles y productos híbridos entre ahorro e inversión podrían acelerar esa transición.

La oportunidad potencial es enorme. América Latina cuenta con una población relativamente joven, creciente digitalización y una expansión sostenida de clases medias urbanas en varios mercados. Además, el avance regulatorio fintech en países como Brasil, México, Chile y Colombia está comenzando a generar ecosistemas más propicios para la innovación financiera.

No obstante, la transición de ahorrador a inversionista difícilmente ocurrirá de manera automática. Requiere estabilidad macroeconómica, mayor confianza institucional, incentivos fiscales adecuados y, sobre todo, educación financiera masiva.

Porque el problema de América Latina ya no es únicamente de acceso al sistema financiero. El siguiente gran desafío es lograr que millones de personas no solo guarden dinero, sino que aprendan a invertirlo productivamente.

De los estadios a los portafolios: el Mundial 2026 moverá miles de millones en activos

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Latinoamérica: de la fuga de capitales a la fuga de portafolios

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Pixabay CC0 Public Domain

Latinoamérica registró en el último cuarto del siglo XX una marcada fuga de capitales. En contraste, en el primer cuarto de este siglo, la región enfrenta una limitada capacidad de «absorción» de capitales que han llevado a un fenómeno inverso: hoy se genera liquidez y patrimonio, pero se fugan los portafolios de inversión. Mientras la economía de la zona crece a tasas promedio reales de entre 2% y 2,3% anual, las inversiones de latinoamericanos en el mercado offshore de Estados Unidos muestran una expansión mucho más acelerada, con tasas compuestas estimadas de entre 8% y 12% anual.

El problema estructural cíclico

Durante las décadas de los años setenta, ochenta y parte de los noventa, Latinoamérica convivió con un fenómeno estructural que marcó el comportamiento de inversionistas y grandes patrimonios: la fuga de capitales.

Las recurrentes crisis cambiarias, la inflación descontrolada, las devaluaciones abruptas, los episodios de inestabilidad política y los ciclos de endeudamiento llevaron a familias adineradas y empresas a trasladar su dinero fuera de la región como mecanismo de protección.

Hoy, el fenómeno ha cambiado de rostro. Aunque persisten retos políticos y fiscales en varios países, la región es significativamente más estable que hace cuatro décadas.

La inflación, salvo episodios específicos, dejó de ser un problema crónico; existen bancos centrales más autónomos, mercados financieros más sofisticados y una creciente generación de riqueza privada. Sin embargo, Latinoamérica enfrenta ahora una nueva dinámica: ya no se trata únicamente de una fuga de capitales motivada por el miedo, sino de una “fuga de portafolios” impulsada por la búsqueda de mejores oportunidades de inversión.

El problema de fondo es menos financiero y más estructural. La región enfrenta una limitada capacidad de “absorción” de capitales. Es decir, genera liquidez y patrimonio, pero no produce suficientes proyectos atractivos, escalables y rentables capaces de retener una mayor proporción de ese capital dentro de sus propias economías.

La evidencia es clara, en la brecha entre el crecimiento de la región y las carteras offshore. Ese diferencial refleja un cambio profundo en la mentalidad de los inversionistas regionales. Ya no se trata solamente de proteger patrimonio ante el riesgo local, sino de optimizar retornos en mercados que ofrecen mayor profundidad, liquidez, innovación y acceso a sectores de alto crecimiento.

El imán del mercado y las necesidades de inversión en la región

El mercado estadounidense concentra precisamente esos atributos. La profundidad de sus mercados de capitales, la sofisticación de sus vehículos de inversión y el dinamismo de sectores como tecnología, inteligencia artificial, infraestructura digital, salud o energía han convertido al ecosistema financiero de Estados Unidos en un imán para los grandes patrimonios latinoamericanos.

Además, la industria offshore dirigida a inversionistas latinoamericanos se ha profesionalizado de manera acelerada. Bancos internacionales, gestores globales de activos y plataformas de inversión han fortalecido sus equipos especializados en la región, particularmente desde centros financieros como Miami, que se ha consolidado como uno de los principales hubs patrimoniales para América Latina.

En paralelo, muchos mercados locales enfrentan limitaciones importantes. La escasez de proyectos de infraestructura financiables, mercados bursátiles con poca profundidad, menor número de emisoras relevantes y marcos regulatorios que en ocasiones dificultan la innovación financiera reducen el atractivo relativo de invertir localmente.

La infraestructura es quizá el ejemplo más evidente. Latinoamérica enfrenta enormes necesidades de inversión en transporte, energía, agua, logística y digitalización. Diversos organismos multilaterales han estimado durante años que la región requiere invertir entre 3% y 5% de su PIB anual en infraestructura para cerrar brechas de competitividad. Sin embargo, la ejecución de proyectos continúa siendo limitada por problemas regulatorios, incertidumbre política, dificultades de financiamiento y falta de continuidad institucional.

Paradójicamente, mientras existe abundante liquidez privada latinoamericana buscando rendimientos, muchos de esos recursos terminan financiando proyectos, empresas y fondos fuera de la región.

La consecuencia es relevante no solo para la industria financiera, sino para el crecimiento económico regional. Cuando los grandes patrimonios invierten crecientemente en el exterior, las economías locales pierden una parte importante de su capacidad de financiar innovación, infraestructura, expansión empresarial y desarrollo tecnológico.

Esto no significa que el capital esté abandonando completamente a Latinoamérica. De hecho, existen nichos con alto potencial de crecimiento, especialmente en sectores vinculados a digitalización financiera, energía renovable, nearshoring, centros de datos, logística y consumo. Países como México y Brasil han mostrado capacidad para atraer inversión asociada a cadenas globales de suministro y relocalización industrial.

No obstante, la competencia global por capital se ha intensificado. Los inversionistas ya no comparan únicamente oportunidades entre países vecinos, sino entre mercados globales capaces de ofrecer distintas combinaciones de crecimiento, estabilidad, liquidez y sofisticación financiera.

En ese contexto, el gran desafío para Latinoamérica no es solamente evitar la salida de capitales, sino convertirse en una región capaz de generar suficientes oportunidades de inversión competitivas para retener una mayor parte de su propia riqueza.

El reto ya no es exclusivamente macroeconómico. Es, sobre todo, un desafío de productividad, innovación, infraestructura y capacidad institucional. Porque en el nuevo ciclo financiero global, el capital no necesariamente huye del riesgo; simplemente sigue las mejores oportunidades.

EDM refuerza su área de Wealth Management con una nueva directora

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Foto cedidaMónica Silva, directora del área de Wealth Management

Con la mira puesta el robustecer su negocio de Wealth Management, que describen como estratégico para la compañía, la firma de servicios financiero EDM incorporó a Mónica Silva como directora del área.

Según informaron a través de un comunicado, el nombramiento apunta a seguir fortaleciendo el negocio e impulsando el desarrollo comercial y la consolidación de  la propuesta de valor y servicios para clientes de la firma, dedicada a la gestión patrimonial y de activos.

Desde la compañía destacaron la sólida trayectoria profesional de Silva, con una amplia experiencia en liderazgo de equipos y  desarrollo de negocio. Antes de ser reclutada por EDM, la profesional trabajaba en Arcano Partners. Ahí, fue responsable de la firma en Cataluña durante cuatro años y miembro del  equipo de relación con inversores, con asistencia a los comités de inversión, comercial y  de producto.

Antes de eso, se desempeñó como directora de la oficina principal de Cataluña de Banca  Privada de Santander Private Banking durante cinco años. Fue en este grupo financiero español que inició su carrera profesional en Banco Santander en 1997, como directora de Banca Privada y,  posteriormente, como directora territorial de Banca Personal de Cataluña.

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), la ejecutiva cuenta con un MBA en Dirección y Administración de Empresas por la UPF  Barcelona School of Management y un máster en Coaching Directivo y Liderazgo de la Universidad de Barcelona.

El nombramiento de Silva se enmarca en un proceso de transición ordenada junto con Alejandro Alba, hasta ahora director de Wealth Management de EDM. Alba, por su parte, continuará formando parte del área durante esta nueva etapa y  acompañará a la directora entrante en el traspaso de conocimiento y la coordinación con los  distintos equipos.

“La incorporación de Mónica refuerza Wealth Management como una de las áreas de  negocio estratégicas y prioritarias para EDM. Su nombramiento contribuirá de forma  muy positiva al crecimiento y evolución de este área, reforzando nuestra capacidad para seguir ofreciendo un servicio excelente, cercano y diferencial”, comentó Carlos Llamas,  consejero delegado de la firma financiera, en la nota.

Vanguard refuerza su ofensiva offshore en Miami con la incorporación de Mauricio Calmet

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Vanguard anunció la incorporación de Mauricio Calmet como Sales Executive dentro de su división U.S. Offshore, con sede en Miami, Florida. Desde esta posición, el ejecutivo estará enfocado en ampliar y fortalecer los esfuerzos de distribución de la firma en el mercado offshore estadounidense, uno de los segmentos más competidos y estratégicos para las gestoras globales de activos.

Calmet llega a la firma con experiencia en distribución de inversiones y relación con asesores financieros internacionales, wealth managers y plataformas de intermediación. Antes de unirse a Vanguard, se desempeñó en Schroders, donde trabajó desde Nueva York en el desarrollo de relaciones con gestores patrimoniales internacionales y asesores financieros independientes, particularmente en el negocio offshore de América Latina y Estados Unidos.

De acuerdo con su perfil profesional, también cuenta con licencias Series 7 y Series 63 de FINRA, además del SIE (Securities Industry Essentials), certificaciones clave para la distribución de productos financieros en Estados Unidos. Es egresado de Rutgers Business School.

La incorporación de Calmet se da en un momento en que Vanguard busca seguir expandiendo su presencia entre inversionistas internacionales y asesores offshore, aprovechando el crecimiento de la demanda por estrategias de bajo costo, ETFs y soluciones de inversión global. L

La firma, fundada en 1975 y con sede en Pennsylvania, administra billones de dólares en activos y es reconocida como una de las mayores gestoras de fondos del mundo.

Carlos Gross, nuevo Head of European Credit Opportunities de Federated Hermes

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LinkedInCarlos Gross, Head of European Credit Opportunities de Federated Hermes Limited

Federated Hermes anunció hoy el nombramiento de Carlos Gross como Head of European Credit Opportunities en el equipo de Crédito Privado. Basado en Londres, Gross reportará a Patrick Marshall, CIO y Jefe de Crédito Privado.

En este nuevo cargo, Gross será responsable de liderar las estrategias de oportunidades crediticias de Federated Hermes Private Credit en Europa. De esta manera, Federated Hermes amplía su oferta de crédito privado para satisfacer una gama más amplia de objetivos de riesgo-rentabilidad de los inversores mediante soluciones de crédito selectivas y centradas en la protección frente a las caídas en toda Europa. Las estrategias se centrarán en la búsqueda, estructuración e inversión en soluciones de préstamo para empresas europeas que navegan por necesidades complejas de capital o desajustes del mercado, respaldadas por rigurosos estándares de suscripción y un enfoque en la preservación del capital a lo largo del ciclo.

Gross aporta más de 15 años de experiencia en los mercados de crédito europeos. Se incorpora a Federated Hermes procedente de Benefit Street Partners, anteriormente conocida como Alcentra, donde fue Executive Director for Special Situations en el área de activos alternativos de renta fija. Al principio de su carrera, Gross ocupó cargos en Stellex Capital Management, una firma de capital privado centrada en situaciones en dificultades y situaciones especiales; en Evercore, en su Grupo de Situaciones Especiales, y en el Grupo de Instituciones Financieras de Bank of America. Gross es licenciado en Derecho y Administración de Empresas (Finanzas) por la Universidad Pontificia Comillas (ICADE) en España.

Fundada en 2015, Federated Hermes Private Credit cuenta con más de una década de trayectoria proporcionando a inversores institucionales acceso a las principales oportunidades de préstamo en el mercado europeo de nivel bajo y medio. La plataforma ofrece estrategias de crédito privado que incluyen préstamos directos y deuda inmobiliaria, respaldadas por una sólida red de originación y un enfoque disciplinado y selectivo de préstamos.

«Nos complace dar la bienvenida a Carlos, que aporta un impresionante conjunto de habilidades en el área de oportunidades de crédito. Su llegada tiene lugar en un momento en que estamos fortaleciendo nuestra plataforma de Crédito Privado, dada la rápida evolución de esta clase de activos, donde los inversores ponen cada vez más énfasis en la selectividad, la suscripción disciplinada y la transparencia. Este nombramiento apoya nuestro crecimiento futuro, reforzando nuestra capacidad para satisfacer la demanda de los clientes por estrategias con perfiles de riesgo y rentabilidad diferenciados que complementen sus carteras existentes», afirma Patrick Marshall, CIO y Jefe de Crédito Privado de Federated Hermes Limited.

«Me alegra unirme al equipo de Crédito Privado consolidado de Federated Hermes. Esta es una oportunidad emocionante para ayudar a desarrollar las capacidades de la plataforma en torno a oportunidades de crédito y para trabajar junto a un equipo reconocido por su experiencia en el crédito privado europeo. Espero poder aportar mi experiencia para apoyar los objetivos de inversión de nuestros clientes y el crecimiento continuo de la plataforma, donde nuestro enfoque sigue siendo proteger el capital de los clientes e identificar oportunidades ajustadas al riesgo atractivas», expresó Carlos Gross, Head of European Credit Opportunities de Federated Hermes Limited.

Reconfigurando el rol de los profesionales de ventas de fondos: del comercial al asesor estratégico en la era de la IA

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En apenas dos años, la inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa intrigante a convertirse en una capa transversal que transforma silenciosamente toda la gestión de activos. Aunque buena parte del debate ha estado centrado en los equipos de inversión, nuevos cambios están emergiendo ahora en la relación entre los funds selectors y los vendedores institucionales de fondos.

Desde nuestra posición como head hunters especializados en Asset Management, pero observando en paralelo la evolución de la relación comercial/cliente en otros sectores, vemos con claridad cómo la IA está redefiniendo el perfil del profesional de ventas. Quien antes destacaba por su pura capacidad comercial, hoy necesita una combinación inédita de criterio, pensamiento analítico, narrativa técnica, comprensión práctica de la automatización y, por encima de todo, adaptación.

Mi intención es (por supuesto, con ayuda de la IA) analizar cómo las tendencias actuales anticipan las capacidades que necesitará el vendedor institucional del futuro, en un contexto donde la inteligencia artificial redefine procesos, ritmos y expectativas.

Un profesional híbrido, técnico y con criterio

La demanda de talento se está desplazando hacia perfiles capaces de combinar conocimientos financieros sólidos con un entendimiento práctico de machine learning, NLP y automatización. No se trata de saber programar, sino de comprender qué hace la IA, por qué lo hace y qué riesgos introduce. La colaboración fluida con los equipos de datos, además de con riesgos y producto, se convierte en parte del día a día.

Paralelamente, la automatización ya se está llevando por delante actividades como la preparación de informes, la documentación regulatoria, procesos de onboarding o análisis preliminares de clientes. Esto obliga a los profesionales de ventas a un cambio de enfoque: su tiempo se destina menos al trabajo operativo y más al trabajo de revisión, criterio y priorización.

Hay además un pilar que crecerá en importancia: la ética y transparencia digital. Los selectores pedirán explicaciones claras sobre cómo y dónde usa la gestora la IA, qué sesgos reconoce y cómo justifica las recomendaciones. Las firmas que avancen más rápido no serán necesariamente las que más tecnología desarrollen, sino las que mejor sepan explicarla y generar confianza.


«La demanda de talento se está desplazando hacia perfiles capaces de combinar conocimientos financieros sólidos con un entendimiento práctico de machine learning, NLP y automatización»


Hasta hoy, buena parte del rol del vendedor institucional consistía en actualizar al selector sobre los fondos, comentar movimientos de mercado, adaptar presentaciones y responder dudas puntuales. Ese modelo está a punto de volverse insuficiente.

La IA generativa permitirá que los selectores reciban análisis personalizados basados en su cartera real, su perfil de riesgo (intrínseco de cada gestor/selector) y su historial de decisiones. Del lado de las gestoras, los vendedores dispondrán de informes específicos para cada entidad, construidos en segundos sobre datos propios y simulaciones avanzadas.

Esto transforma la identidad del profesional: deja de ser un transmisor para convertirse en un intérprete. La IA produce datos; el vendedor aporta narrativa y relevancia.

Reuniones más técnicas, transparentes y exigentes

Gran parte de las tareas que hoy absorben horas —desde preparar presentaciones personalizadas hasta actualizar fichas o registrar actividad en un CRM— están destinadas a automatizarse por completo. Lo que se libera no es simple tiempo, sino espacio mental para generar valor real.


«Las fronteras entre ventas, producto y análisis se volverán más difusas, y el vendedor institucional ocupará un rol más consultivo, más cercano a la estrategia y más influyente»


Las gestoras esperan cada vez más que el vendedor contribuya a diseñar estrategias de distribución, mantenga conversaciones técnicas profundas, y colabore activamente con los equipos de producto. Desde nuestra experiencia en selección de profesionales de ventas, este matizes fundamental: el valor no está en producir información, sino en seleccionarla, ordenarla y dotarla de contexto.

La democratización del análisis avanzado elevará el nivel de las reuniones con selectores. Los datos son más granulares, las simulaciones más complejas y las preguntas más específicas. Esto exige vendedores con un mayor entendimiento cuantitativo y capacidad para traducir modelos en impacto real sobre la cartera del cliente. No basta con mostrar lo que “ve” la IA; también hay que explicar lo que no ve.

“Hiperpersonalización” de las conversaciones

Las expectativas subirán, y con ellas, la profundidad y la “hiperpersonalización” de las conversaciones. La IA permitirá adaptar cada interacción al estilo analítico y personal del selector, su tolerancia al riesgo, su historial de decisiones, su estilo personal o incluso su sensibilidad ESG. El vendedor ya no llegará con un documento estándar, sino con simulaciones basadas en la cartera concreta del interlocutor y con argumentos alineados con sus prioridades reales.

La consecuencia es evidente: la conversación será relevante desde el primer minuto, y la dinámica comercial se transformará por completo.

Conclusión: una profesión más estratégica y más influyente

A medida que la IA automatice tareas repetitivas y multiplique la capacidad analítica, el diferencial humano se concentrará en el juicio profesional, la credibilidad, la comprensión del contexto y la capacidad de relacionar datos con decisiones.

Las fronteras entre ventas, producto y análisis se volverán más difusas, y el vendedor institucional ocupará un rol más consultivo, más cercano a la estrategia y más influyente en la toma de decisiones del cliente.


Cambio de enfoque: el tiempo de los profesionales de ventas se destina menos al trabajo operativo y más al trabajo de reversión, criterio y priorización


La IA acelerará todo: los datos, las imulaciones, la personalización y la velocidad de respuesta. Pero el selector seguirá necesitando a alguien capaz de priorizar insights, traducir modelos a propuestas concretas, explicar riesgos, entender el contexto humano y generar confianza.

El vendedor institucional no desaparecerá. Evolucionará hacia una figura más estratégica, técnica y consultiva. Y los equipos que adapten antes su talento a esta nueva realidad serán los que más impacten en los clientes en la próxima década.

Tribuna de Emiliano Sacristán, socio de Prinzipal Partners.

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Nouriel Roubini apuesta por la resiliencia de EE.UU.: «La excepción americana no ha terminado»

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Nouriel Roubini
Foto cedida

Durante la «2026 Bolton Advisor Conference«, que se realizó en Miami, el reconocido economista Nouriel Roubini delineó una visión optimista sobre el futuro económico de Estados Unidos. A lo largo de su exposición, primero, y su conversatorio con el director administrativo y jurídico de la firma, John Cataldo, después, destacó el potencial de crecimiento y la resiliencia de la economía norteamericana en los próximos años.

El director ejecutivo de Roubini Macro Associates, una consultora con sede en Nueva York que ofrece análisis macroeconómicos estratégicos, inició su presentación con una perspectiva sobre el actual cambio de régimen global, advirtiendo sobre el tránsito «de una relativa estabilidad política a una relativa inestabilidad, o incluso caos».

«Ahora estamos en un periodo en el que los shocks de oferta, especialmente los negativos, se han vuelto importantes: covid, problemas en las cadenas de suministro, proteccionismo, restricciones a la migración y conflictos geopolíticos, todo eso fragmentando y desglobalizando la economía mundial, generando riesgos de estanflación», analizó.

Roubini advirtió sobre el desplazamiento de la economía global hacia mercados más regulados y riesgos de menor crecimiento y mayor inflación: «Todo este conjunto de preocupaciones indica que nuestro régimen económico se está alejando de los mercados libres hacia mercados regulados, y hacia una situación donde el crecimiento podría ser menor y la inflación gradualmente mayor, lo que la gente llama estanflación», sostuvo.

Sin embargo, al analizar el futuro de Estados Unidos, afirmó: «La excepción americana no se ha terminado, el mercado de acciones de EE.UU. no está en una burbuja, nuestras deudas no son insostenibles ni exorbitantes. El dólar va a mantenerse y va a fluctuar, pero no va a colapsar».

Para el expositor, la clave del liderazgo estadounidense reside en su capacidad de innovación y adaptación tecnológica. «La tecnología, históricamente, es un shock de oferta positivo que aumenta el crecimiento potencial, la productividad y reduce el costo de producción de bienes y servicios. La inteligencia artificial es solo la manifestación más reciente de ese shock positivo», explicó. En su visión, la revolución tecnológica actual «es más importante que la invención del fuego, la introducción de la agricultura, la imprenta, el motor a vapor o la electrificación».

El economista, que también se desempeña como profesor emérito de Economía en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York (NYU), proyectó que este ciclo de innovación permitirá a Estados Unidos crecer más rápido que otras economías desarrolladas. «Si Estados Unidos crece más rápido que Europa, eventualmente el dólar será más fuerte, no más débil», sostuvo. Roubini remarcó que la aceleración del crecimiento potencial, gracias a la tecnología y la digitalización, será el mejor remedio para los desafíos fiscales del país. «Tener un déficit más grande y una deuda pública creciente es un problema. Pero si el crecimiento potencial de EE.UU. se acelera, la relación deuda/PIB tenderá a estabilizarse o caer», planteó.

En esta línea, Roubini también restó dramatismo a los temores sobre el dólar: «La verdad honesta es que no hay alternativa. El dólar estadounidense va a seguir siendo la principal moneda de reserva global, porque seguimos siendo el lugar donde invertir, entre otros, no el único, pero sí el principal».

Al referirse al mercado financiero, rechazó la idea de una burbuja en los activos estadounidenses a largo plazo: «Si uno toma una visión de mediano plazo, los retornos para las mejores empresas tecnológicas privadas, para el Nasdaq y el S&P, serán tan altos como en los últimos veinte años, y probablemente mucho más altos. No estamos en una burbuja. Esto es algo secular».

En contraste, Roubini fue escéptico frente a la supuesta revolución de las criptomonedas: «Llamar monedas a estas cosas es incorrecto. Quizás sean criptoactivos, pero no son monedas, porque cualquiera que sepa teoría monetaria básica sabe que para que algo sea dinero o moneda debe ser una unidad de cuenta. Las cosas se cotizan en dólares, euros, yenes; nada se cotiza en Bitcoin… tiene que ser una reserva de valor estable, y es demasiado volátil».

Sobre América Latina, fue directo: «Latinoamérica, como la mayoría de los mercados emergentes, es una mezcla. Hay que preguntarse qué país tiene estabilidad macroeconómica, porque sin estabilidad no hay base para el crecimiento. América Latina ha oscilado entre auges y crisis, y entre populismos de derecha e izquierda. Diría que las cosas están cambiando en parte porque muchos de estos países aprendieron que una política fiscal y monetaria laxa es receta para el desastre».

En el caso argentino, precisó: «Puede que el programa (del presidente Javier Milei) sea radical, pero el tipo de ajuste económico que se necesitaba requería una terapia de shock, y eso es lo que se está haciendo. Tomará tiempo y costará dolor, pero eventualmente dará resultados».

También abordó la rivalidad entre Estados Unidos y China, sosteniendo que la competencia estratégica persistirá, pero que la capacidad de innovación y adaptación estadounidense será un factor decisivo para mantener el liderazgo global: «Incluso antes de Trump, ya existía una especie de guerra fría entre EE.UU. y China en lo económico, político, militar y de seguridad. Esa competencia va a continuar. China es una potencia emergente».

Al cerrar su exposición, Roubini subrayó que el excepcionalismo estadounidense sigue vigente, apoyado en la solidez institucional, la capacidad de innovación, la fortaleza del dólar y la resiliencia del sistema financiero. Estados Unidos, según su diagnóstico, está posicionado para experimentar un ciclo de crecimiento acelerado y sostener su liderazgo en un mundo cada vez más fragmentado y desafiante.