Foto cedidaJuan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México
Mientras la economía global continúa ajustándose a un entorno de desaceleración y volatilidad, Estados Unidos mantiene una posición relativamente resiliente impulsada por inversión empresarial, infraestructura tecnológica y fortaleza institucional. De acuerdo con datos oficiales del U.S. Bureau of Economic Analysis (BEA) el PIB estadounidense registró un crecimiento anualizado de 2.0% durante el primer trimestre de 2026.
Parte de este dinamismo ha sido impulsado por el crecimiento en inversión vinculada a infraestructura digital, centros de datos y tecnologías relacionadas con inteligencia artificial, sectores que continúan atrayendo capital privado, talento especializado y desarrollo corporativo hacia distintos mercados estratégicos de Estados Unidos.
Este contexto coincide con una tendencia cada vez más visible entre inversionistas latinoamericanos de alto patrimonio: la búsqueda de diversificación geográfica, exposición a activos denominados en dólares y estructuras patrimoniales internacionales dentro de jurisdicciones consideradas estables y con alta profundidad financiera.
Miami y Florida como nodo de capital internacional
Dentro de esta transformación, Florida —y particularmente Miami— continúa consolidándose como uno de los principales puntos de atracción de capital privado internacional. Más allá del componente residencial o turístico, la región ha fortalecido su posición como hub financiero, empresarial y tecnológico, impulsado por crecimiento poblacional, conectividad internacional y un entorno fiscal competitivo, particularmente por la ausencia de impuesto estatal sobre ingresos personales.
La combinación de crecimiento demográfico, expansión corporativa y llegada de capital internacional ha incrementado el interés por activos inmobiliarios con demanda estructural, especialmente aquellos vinculados a vivienda multifamiliar, logística, hospitality y student housing.
La evolución del inversionista mexicano
De acuerdo con el análisis presentado por BAI Capital durante su ciclo de conferencias “Migración Patrimonial 2026”, el fenómeno de movilidad hacia Estados Unidos ha evolucionado significativamente en los últimos años.
“Ya no estamos frente a un fenómeno migratorio tradicional. Cada vez observamos más empresarios y familias mexicanas evaluando estrategias de diversificación patrimonial internacional, donde además de las personas, también comienzan a relocalizarse estructuras de inversión y portafolios”, explica Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México.
El fenómeno ocurre en un contexto de crecimiento sostenido de la riqueza transfronteriza. Según el reporte Global Wealth Report de Boston Consulting Group (BCG), la riqueza financiera offshore alcanzó aproximadamente $14.4 billones de dólares en 2024, reflejando una creciente internacionalización del capital privado.
EB-5 y activos inmobiliarios institucionales
Dentro de este entorno, el programa federal EB-5 continúa posicionándose como una de las principales rutas reguladas para inversionistas internacionales que buscan combinar exposición a la economía estadounidense con procesos de residencia permanente bajo un marco legal establecido.
El programa contempla inversiones a partir de $800,000 USD en proyectos que cumplan criterios específicos de generación de empleo y regulación federal.
Firmas especializadas en real estate institucional y estructuras EB-5 como BAI Capital, observan un interés creciente por proyectos vinculados a sectores con demanda estructural de largo plazo, incluyendo student housing en mercados universitarios con crecimiento sostenido.
Uno de estos desarrollos es ALMA Miami, proyecto de student housing ubicado en el corredor de Florida International University (FIU), una de las universidades públicas más grandes de Estados Unidos. El enfoque responde a una tesis centrada en demanda habitacional recurrente, crecimiento poblacional y exposición a la economía real estadounidense, más allá de tendencias de corto plazo o componentes aspiracionales asociados al mercado residencial tradicional.
En este contexto, BAI Capital ha reforzado su presencia en México ante el creciente interés de inversionistas que buscan evaluar alternativas internacionales de diversificación patrimonial, exposición a activos en dólares y planeación familiar de largo plazo dentro de marcos regulatorios establecidos.
Cada cierto tiempo, un titular vuelve a ponerlo todo patas arriba: tensiones en Oriente Medio, escaladas diplomáticas, episodios de incertidumbre que se traducen en movimientos bruscos de los mercados. Y, casi de inmediato, aparece la pregunta que tantos ahorradores se hacen —con lógica— al mirar su plan de pensiones: “¿Debería hacer algo?”
La respuesta más honesta es: depende de qué entendamos por “hacer”. Porque si “hacer” significa actuar con prisa, movidos por el ruido o el miedo, lo más probable es que terminemos convirtiendo una oscilación temporal en un daño permanente. En cambio, si “hacer” significa revisar con serenidad la estrategia, comprobar que el nivel de riesgo es coherente con el horizonte de jubilación y que la cartera está bien diversificada, entonces sí: ese “hacer” es salud financiera.
En momentos de tensión conviene recordar una idea simple: la planificación del ahorro-jubilación no se construye para sobrevivir a un mes tranquilo, sino para atravesar décadas con sus inevitables sobresaltos. Con esa perspectiva, comparto 10 claves prácticas para mantener el rumbo.
1) Pensar en décadas, no en semanas
Un plan de pensiones tiene sentido cuando se mira con perspectiva de medio y largo plazo. Para muchas personas, el horizonte real de la jubilación se mide en 25 o 30 años. En ese periodo habrá ciclos expansivos, recesiones, crisis, euforias y sustos. Por eso, dejarse condicionar en exceso por la coyuntura suele ser un error: no es que los eventos no importen; es que el horizonte manda.
2) Los mercados han superado crisis antes
La historia financiera es una sucesión de sobresaltos: guerras, crisis económicas, burbujas, quiebras, pandemias. Sin embargo, también demuestra que los mercados globales han sido capaces de recuperarse tras episodios de pánico, premiando a quienes mantuvieron la inversión con una visión de largo plazo.
3) Evitar el error más caro: vender en el peor momento
Cuando el mercado cae, el impulso natural es “protegerse”. El problema es que muchas veces “protegerse” significa materializar pérdidas saliendo justo cuando el precio ya ha bajado. Y si después llega la recuperación —algo habitual tras episodios de estrés—, quien salió se queda fuera del rebote. La clave aquí es psicológica: pensar de manera racional cuando el entorno invita a lo contrario.
4) Diversificación: el cinturón de seguridad de la inversión
La diversificación no elimina los baches, pero ayuda a que no sean un accidente. Un conflicto puede afectar más a unas zonas que a otras, a unas industrias más que a otras, y a unos activos más que a otros. Por eso, una cartera diversificada actúa como herramienta mitigadora de riesgos: reduce la dependencia de un único mercado o región y evita que un foco de tensión local se convierta en un problema total.
5) Mucho ruido al principio, impacto más limitado después
En los primeros días de un episodio geopolítico, la repercusión mediática suele ser enorme y la reacción del mercado intensa. Es frecuente que haya una sobrerreacción que eleve la volatilidad. Con el paso del tiempo, sin embargo, a menudo se aprecia que el impacto real es más acotado de lo que parecía en caliente. Esto no es una invitación a ignorar riesgos, sino a no confundir “portada” con “tendencia”.
6) Los mercados se adelantan (y eso confunde)
Otra razón para no reaccionar impulsivamente: los mercados financieros tienden a descontar de manera anticipada la información. A veces caen por expectativas, no por hechos consumados; a veces rebotan cuando aún “todo parece mal” porque lo peor ya estaba incorporado en precios. Intentar “adivinar” ese timing suele ser una batalla difícil incluso para profesionales.
7) Poner el foco donde toca: conflicto local, cartera global
Aunque un conflicto pueda concentrarse en una zona geográfica muy localizada, el mundo inversor es más amplio. La pregunta útil no es “¿qué pasa hoy en esta región?”, sino “¿cuánto depende mi ahorro de un único foco?”. De nuevo, la diversificación (geográfica y sectorial) es el antídoto.
8) La volatilidad es el precio de aspirar a rentabilidad
Las inversiones no están exentas de volatilidad: es parte normal del ciclo económico. En un ahorro de largo plazo, habrá que atravesar situaciones de todo tipo. La diferencia entre una experiencia dolorosa y una experiencia gestionable suele estar en dos factores: una estrategia coherente y buen asesoramiento para interpretar qué es ruido y qué puede exigir ajustes reales.
9) Gestión activa: agilidad cuando el escenario se complica
En determinados entornos, la gestión activa puede aportar valor al buscar oportunidades en un espectro amplio de inversión y actuar con mayor rapidez ante cambios de régimen, tensiones sectoriales o reconfiguración de riesgos. No se trata de “acertar siempre”, sino de contar con herramientas para adaptar la cartera cuando el mapa cambia.
10) Revisar el plan también es una forma de avanzar
Los episodios de volatilidad ofrecen una oportunidad valiosa: comprobar si el nivel de riesgo asumido es verdaderamente confortable. Si el nerviosismo es excesivo, quizá sea el momento de revisar la estrategia, no para reaccionar al mercado, sino para alinearla mejor con los objetivos personales.
En conclusión: el mejor movimiento suele ser mantener la estrategia (y revisarla bien)
La geopolítica seguirá generando titulares y, con ellos, episodios de volatilidad. La clave para el ahorro jubilación no es adivinar el próximo evento, sino construir un plan que pueda convivir con la incertidumbre. Mirar a largo plazo, evitar decisiones impulsivas, diversificar, entender cómo descuenta el mercado y alinear riesgo con objetivos es, en esencia, la forma más eficaz de proteger el proyecto más importante: tu jubilación futura.
Tribuna de Arantza Barrera, experta del Observatorio Inverco
Tiempos sin precedentes. Esa es una forma de describir la época de la pandemia de COVID-19, que sacudió a las economías del mundo transversalmente, sin excepción. Y en el caso chileno, una de las medidas de emergencia que se aplicaron fue la apertura de ventanas de rescates parciales en los fondos de pensiones, buscando dar liquidez a los abatidos hogares del país andino. Ya han pasado cinco años desde que se aprobó el tercer y último retiro y, si bien los vehículos previsionales ya recuperaron el AUM, desde la plaza local advierten que el impacto sigue vigente.
Dentro de todos los proyectos que ingresaron al Congreso en la época, fueron tres retiros de hasta el 10% de los recursos los que se materializaron. La primera ventana inició el 31 de julio de 2020, mientras que la segunda empezó el 10 de diciembre de ese año y la tercera partió el 28 de abril de 2021. Estas tres ventanas estuvieron abiertas por 365 días, desde esas fechas de inicio.
El resultado: una enajenación masiva de activos, con las AFPs acomodando las carteras para poder asegurar la liquidez necesaria para hacer frente al proceso. Con todo, las desinversiones acumulaban 45.809 millones de dólares al cierre de 2025, según cifras de la Superintendencia de Pensiones.
Para ponerlo en perspectiva, esto equivale a alrededor de un 25% de los fondos totales acumulados a julio de 2020 y al 18% del PIB de Chile ese año.
A estas alturas, gracias a los rendimientos de las carteras de los vehículos previsionales, el AUM ya se ha recuperado de este bache. Sin embargo, esto no compensa el impacto que los retiros han tenido, según especialistas locales, ya que hay un vacío que reponer en la rentabilidad que podría haber sido, sin las desinversiones.
Evolución en los últimos cinco años
Según la economista Carolina Godoy, fundadora y Managing Director de CG Economics, “la evolución posterior a los retiros ha estado marcada por dos dinámicas simultáneas”. Por un lado, explica a Funds Society, hubo una recuperación parcial de los fondos, gracias a las rentabilidades de las carteras, “especialmente en períodos donde los mercados internacionales mostraron retornos positivos”. Por el otro, hubo una “pérdida estructural” del ahorro previsional y la profundidad del mercado de capitales local, “que no se recupera automáticamente con mejores retornos de corto plazo”.
Esta evolución se podría dividir en tres grandes etapas, según acota Christopher Clavero, director y economista jefe de MMDV Consultores, centro de estudios boutique especializado en temas previsionales. Después de la caída inicial de stock en el ahorro de pensiones, vino una etapa de alta volatilidad, “marcada por alta inflación, alzas de tasas, ajuste monetario global, deterioro de precios de bonos y mayor incertidumbre local”. Un período que impactó particularmente a los multifondos más conservadores.
A continuación, el sistema vio un período de recuperación en las valorizaciones. Todos los vehículos cerraron 2024 con retornos reales positivos, fenómeno que se repitió –pero en mayor magnitud– en 2025.
El AUM del sistema, gestionado por las siete AFPs que operan en Chile, alcanzaba los 217.010 millones de dólares al cierre de julio de 2020, justo antes de que empezaran las solicitudes de retiro. Al cierre de abril de este año, ya se ubicaba en 251.154 millones de dólares, lo que representa un aumento de 15,7% en ese período.
Eso sí, los economistas concuerdan en que la valorización de los ahorros no ha sido pareja entre todos los aportantes, ya que es distinto el comportamiento de las carteras agregadas a las cuentas individuales de cada trabajador. “Esa recuperación ha sido heterogénea entre afiliados y multifondos, ya que muchas personas retiraron una parte importante de sus ahorros o incluso quedaron sin saldo previsional”, indica Godoy.
Además, las dinámicas de valorización y flujos han cambiado las ponderaciones de algunas clases de activos. Los activos chilenos bajo gestión disminuyeron levemente desde el primer retiro, pasando de 120.809 millones de dólares a 116.767 millones de dólares. Por el contrario, el portafolio de activos internacionales creció, de 96.201 millones de dólares a 134.386 millones en ese mismo período. En ambos casos, el posicionamiento que más aumentó fue renta variable.
¿Se puede hablar de una recuperación?
Si se trata de ver dónde estaba el volumen de recursos a mediados de 2020 y dónde está ahora, el gráfico describe una recuperación. Sin embargo, tanto Godoy como Clavero hacen énfasis en que la pérdida de la rentabilidad potencial de los recursos retirados no se ha cubierto.
Para el director de MMDV Consultores, pese al alivio de liquidez que entregaron en la pandemia, los retiros tuvieron un costo previsional y macrofinanciero relevante: “La recuperación reciente en términos de valor de los fondos de pensiones es positiva, pero no revierte por sí sola el efecto previsional de los recursos retirados: millones de personas retiraron una parte significativa de su ahorro y perdieron años de capitalización”, explica.
La fundadora de CG Economics concuerda con el diagnóstico. La recuperación de valorizaciones, recalca, “no implica necesariamente que las personas recuperen el nivel previsional que habrían alcanzado sin los retiros”. Por lo mismo, Godoy asegura que la recuperación de largo plazo va a depender también de otros factores, como la densidad de cotizaciones, el crecimiento de los salarios y la estabilidad macroeconómica, entre otros.
A estos puntos Clavero suma que la discusión en torno al tema debería centrarse en cómo se van a reconstruir los ahorros previsionales de las personas que quedaron más rezagadas y cómo se pueden blindar los fondos de posibles usos alternativos.
Además, está el efecto en el mercado de capitales. Ya que las AFPs son las grandes inversionistas de los mercados locales, los retiros trajeron un estrujón de liquidez que complicó un poco el panorama. Es más, en 2022 el entonces ministro de Hacienda, Mario Marcel, aseguraba en el seminario anual de Moneda Asset Management (actual Moneda Patria Investments) que “vamos a poder recuperar el piso perdido en el mercado de capitales entre 7 y 14 años”.
¿Cómo se pueden compensar esos retiros?
“Desde una perspectiva individual, la forma estricta de compensar plenamente los retiros sería reintegrar los recursos retirados y la rentabilidad que habrían generado de haber permanecido invertidos, lo que no se dio de manera masiva”, acota Clavero.
En el caso del tercer retiro, agrega el economista, se incorporó la alternativa de una cotización adicional para poder compensar la desinversión, pero “en la práctica, su aplicación ha sido casi nula”.
En ese sentido, en la plaza santiaguina concuerdan en que es necesario que haya una combinación de factores estructurales. “Compensar completamente esos recursos requiere una combinación de mayor ahorro previsional, más años de cotización y un entorno macro-financiero favorable por un período extenso. No se trata solo de obtener mejores rentabilidades, sino también de reconstruir capacidad de ahorro de largo plazo en una economía que quedó con un menor stock relativo de ahorro interno”, señala Godoy.
En esa línea, la economista agrega que la recuperación también depende de temas como la formalidad laboral –fuente de los recursos administrados por los fondos– y la estabilidad regulatoria e institucional.
Por su parte, para el gremio de gestoras previsionales, agrupadas en la Asociación de AFP (AAFP) de Chile, dentro de las alternativas resaltan dos medidas para que los afiliados vuelvan a la situación previsional previa a los retiros: aumentar la tasa de cotización y postergar la jubilación. Esas fueron las propuestas que delinearon en un documento publicado en 2024, dedicado al asunto.
¿Están los inversores institucionales mostrando más interés en activos descorrelacionados que antes?
Sí, estamos viendo un interés creciente por parte de inversores que buscan clases de activos alternativos que ofrezcan menores correlaciones con la renta fija y la renta variable tradicionales. En el crédito titulizado, a lo largo del espectro de riesgo, la clase de activo ofrece exposición a fuentes alternativas de riesgo, como los consumidores, además de tener una baja duración de tipos de interés, lo que lo convierte en un buen complemento a los activos tradicionales. Los inversores buscan fuentes alternativas y predecibles de carry con protecciones estructurales.
Respecto al líquido de alta calidad, las estrategias pueden desempeñar un papel clave como vehículos de mejora de liquidez, ofreciendo un atractivo diferencial de spread, muy alta calidad crediticia y bajas caídas de valor. El crédito titulizado con grado de inversión ofrece un complemento atractivo a los corporativos tradicionales, con estrategias diversificadas que ofrecen menor duración de spread, exposición a tipo variable, un atractivo diferencial y protección frente al riesgo de nombre único, junto con alta calidad crediticia.
En el espacio ilíquido, las estrategias que invierten en préstamos de capital call están ganando tracción como diversificador frente a los factores de riesgo corporativo. La exposición a sponsors de primer nivel puede proporcionar riesgo de muy alta calidad con un atractivo diferencial frente a los activos IG, impulsado por la prima de iliquidez. Hay demanda de activos de alta calidad que ofrezcan un diferencial atractivo y algunos inversores están dispuestos a moverse hacia activos ilíquidos para acceder a esa prima.
¿Entre macro sistemático, market-neutral, ILS e ingresos alternativos, cuál es actualmente la opción más popular para diversificar y cuál es la razón principal?
Desde nuestra perspectiva, estamos viendo los ingresos alternativos como un tema clave que resuena entre los inversores institucionales. En un entorno de mercado con spreads de crédito en el extremo más ajustado, con periodos de volatilidad y creciente estrés en nombres individuales, las estrategias diversificadas, activas y que ofrecen ingresos atractivos son las que más interesan a los inversores.
¿Prefieren actualmente los inversores la liquidez rápida de estrategias como el macro sistemático, o están más dispuestos a inmovilizar capital en ingresos alternativos para obtener mayores retornos?
En cuanto a la liquidez, los inversores siempre tienen necesidad de activos líquidos, y en ese espacio el crédito titulizado ofrece una solución convincente dado el atractivo diferencial de spread incluso en la parte más líquida y de alta calidad de la estructura de capital. Algunos inversores están dispuestos a tener asignaciones de menor liquidez e incluso en algunos casos inmovilizar capital, pero la demanda de un diferencial adecuado ha aumentado. En áreas como el direct lending, hemos visto una tendencia a la compresión de spreads frente al mercado de préstamos sindicados públicos, lo que sugiere que la prima de iliquidez no es tan atractiva. Las estrategias de préstamos de capital call pueden ofrecer aquí una solución diferenciada.
¿Está el giro hacia estas estrategias nicho impulsado por la necesidad de protegerse frente a caídas del mercado, o simplemente los inversores buscan nuevas fuentes de rendimiento que no dependan de la economía?
No nos referiríamos al crédito titulizado como una estrategia nicho, dado que el tamaño del mercado es de varios billones y sigue creciendo. En última instancia, la clase de activo estará impulsada por los movimientos macroeconómicos más amplios, pero sus características como la corta duración de spread, sólidas garantías y estructuras, protección frente a eventos de crédito en nombres individuales y el desapalancamiento natural ofrecen ventajas convincentes frente al crédito tradicional. El espacio de préstamos de capital call es una estrategia más nicho; aunque es un mercado grande, tradicionalmente solo los bancos han tenido acceso a él. El aumento de estrategias que ofrecen esto como solución única es muy atractivo para los inversores institucionales como fuente alternativa de ingresos en activos de muy alta calidad no vinculados al crédito ni a la renta variable en general.
Dado el actual contexto de volatilidad geopolítica, ¿en qué tipo de entornos de mercado funciona mejor esta clase de activo?
En nuestra experiencia, los inversores buscan clases de activos que puedan complementar sus asignaciones existentes, ofrecer menores correlaciones y proporcionar una fuente alternativa de ingresos. Es probable que la incertidumbre se mantenga alta este año, sin embargo, nuestra perspectiva para el crédito titulizado en 2026 es positiva. En última instancia, la clase de activo estará impulsada por los movimientos macroeconómicos generales, pero sus características como la corta duración de spread, sólidas garantías y estructuras, protección frente a eventos de crédito en nombres individuales y el desapalancamiento natural ofrecen ventajas convincentes frente al crédito tradicional.
Durante años, el private equity o capital privado fue percibido como un universo reservado para grandes inversores institucionales dispuestos a inmovilizar capital durante más de una década. Pero esa realidad está cambiando. Concretamente, el rápido crecimiento del mercado secundario está redefiniendo cómo wealth managers y family offices acceden a los mercados privados: con mayor visibilidad sobre los activos, potenciales distribuciones más tempranas y, en muchos casos, oportunidades de entrada con descuentos atractivos.
El mercado secundario permite comprar participaciones existentes en fondos de private equity que ya se encuentran avanzados en su ciclo de inversión. A diferencia de una estrategia primaria tradicional —donde el inversor compromete capital a un fondo aún no desplegado— aquí las compañías ya existen, tienen métricas operativas observables y, en muchos casos, valoraciones más tangibles.
Para inversores latinoamericanos, históricamente más sensibles a la liquidez, la volatilidad y la preservación de capital, esta diferencia no es algo menor. La posibilidad de evaluar carteras más maduras donde los activos ya están identificados, parcialmente valorizados y con métricas operativas observables, reduce parte de la incertidumbre inherente al capital privado y acerca esta clase de activo a un segmento mucho más amplio de inversores del segmento wealth.
Además, al tratarse de fondos más maduros las distribuciones tienden a producirse antes que en las estrategias primarias. Esto contribuye a reducir el denominado J-curve effect, es decir, el período inicial en el que el inversor suele experimentar salidas netas de capital antes de comenzar a recibir retornos.
Precisamente, una de las principales ventajas de las estrategias secundarias es que permiten acceder a fondos que ya están en fases más avanzadas de monetización de activos, lo que potencialmente acelera los flujos de caja hacia el inversor.
Un mercado con cifras récord de expansión
Según estimaciones de Lexington Partners, el equipo especializado en secundarios y coinversiones de Franklin Templeton, el mercado secundario de private equity alcanzó un nuevo récord en 2025, con un volumen de transacciones superior a los 240.000 millones de dólares, lo que representa un crecimiento interanual del 48 % y la primera vez que este mercado supera la barrera de los 200.000 millones de dólares.
Detrás de este crecimiento hay una combinación de factores estructurales y coyunturales. Por un lado, las ventanas de salida para el private equity siguieron limitadas: menos IPOs, menor actividad de M&A y procesos de desinversión más lentos. Por otro, muchos inversores institucionales necesitaron generar liquidez y recurrieron al mercado secundario como herramienta de gestión de cartera.
En este contexto, también ganaron protagonismo las denominadas operaciones GP-led, donde los propios gestores de fondos impulsan transacciones secundarias para ofrecer liquidez a sus inversores. Dentro de este segmento, los continuation vehicles se han convertido en una de las estructuras más dinámicas del mercado. Estos vehículos permiten transferir uno o varios activos de alta calidad desde un fondo antiguo hacia uno nuevo, extendiendo el período de creación de valor y ofreciendo al inversor original la posibilidad de vender su participación o reinvertir en la nueva estructura.
Este tipo de operaciones refleja cómo el mercado secundario evolucionó desde una simple herramienta de liquidez hacia un mecanismo sofisticado de gestión activa de carteras privadas.
Todo esto se dio en un contexto de elevada incertidumbre macroeconómica y geopolítica. Mientras los mercados públicos reaccionaron con fuertes episodios de volatilidad, los mercados privados mostraron una adaptación más gradual. Esa diferencia refuerza una tendencia de fondo: las compañías permanecen privadas durante más tiempo y necesitan fuentes de capital estables y de largo plazo.
Descuentos y oportunidades selectivas
Otro de los grandes atractivos del mercado secundario sigue siendo la posibilidad de acceder a descuentos sobre el valor neto de los activos. Tras la volatilidad registrada en 2022 y 2023, muchos compradores exigieron mayores descuentos ante el riesgo de ajustes en las valoraciones privadas. Al mismo tiempo, la caída en las distribuciones generó necesidades adicionales de liquidez entre inversores institucionales.
Un descuento, por supuesto, no convierte automáticamente una inversión en una buena oportunidad. Pero sí puede ofrecer un margen de protección adicional y mejorar el punto de entrada en determinadas operaciones. Factores como la calidad de los activos subyacentes, el momento del ciclo del fondo o las condiciones generales de mercado influyen directamente en el nivel de descuento observado.
En un mercado donde la selección de activos y la capacidad de análisis son cada vez más relevantes, el secondary private equity se ha vuelto mucho más sofisticado que una simple estrategia oportunista.
Protagonismo creciente entre inversores wealth
El perfil del inversor también está cambiando o mejor dicho ampliándose. Lo que antes era un nicho dominado por grandes instituciones hoy empieza a consolidarse como una alternativa cada vez más relevante para el segmento wealth. La combinación de diversificación, mayor visibilidad sobre los activos y potenciales retornos ajustados al riesgo está captando la atención de family offices y asesores patrimoniales en todo el mundo y, más específicamente, en América Latina.
El mercado secundario probablemente ya no deba verse como una estrategia complementaria dentro del private equity, sino como una categoría con dinámica propia. En un entorno donde la liquidez vale más, la volatilidad sigue presente y los inversores exigen mayor transparencia, los secundarios ofrecen algo especialmente valioso: acceso al mundo de los mercados privados, pero con más información, más flexibilidad y menos puntos ciegos.
De cara al futuro, se prevé que esta tendencia no haga más que consolidarse. La búsqueda de liquidez, la maduración del ecosistema de mercados privados y el creciente interés del segmento wealth continúan transformando el acceso al private equity a escala internacional. En ese contexto, el mercado secundario se posiciona como una de las áreas más dinámicas dentro de los mercados privados. Para un análisis más detallado sobre las tendencias que marcarán el próximo ciclo, recomendamos consultar nuestro Private Markets Outlook 2026.
Tribuna de opinión de Sergio M. Guerrien, Head of South America de Franklin Templeton.
Foto cedidaJulie Gunts, Head of ETF Strategy & Partnerships en AllianceBernstein.
“Los ETFs son una pieza central en nuestra estrategia para Europa a largo plazo”. La declaración es de Julie Gunts, Head of ETF Strategy & Partnerships en AllianceBernstein, en una entrevista exclusiva con Funds Society. La firma se ha estrenado recientemente en el mercado europeo de ETFs activos con el lanzamiento de tres estrategias de renta fija, y el plan es seguir expandiendo sus capacidades a buen ritmo, como confirma Gunts: “Tenemos previsto seguir ampliando nuestra gama de ETFs UCITS con el tiempo, guiándonos por la demanda de los clientes, las necesidades del mercado y aquellos ámbitos en los que consideramos que AB puede ofrecer soluciones verdaderamente diferenciadas”.
AllianceBernstein cuenta ya con una plataforma de ETFs activos con distribución en EE.UU. Asia (Taiwán) y Australia en la que suma 18.000 millones de dólares en activos bajo gestión. “Nuestro enfoque prioritario es la construcción de un negocio de ETFs de alta calidad y a largo plazo, más que fijarnos un objetivo específico de activos en el corto plazo. Creemos que, si seguimos ofreciendo estrategias diferenciadas y atractivas que conecten con los clientes, los activos vendrán por sí solos con el tiempo”, aclara la experta.
AllianceBernstein ha entrado recientemente en el mercado europeo de ETF activos. ¿Por qué han elegido ETFs activos de renta fija como carta de presentación?
La renta fija nos pareció un punto de partida natural para nuestra oferta de ETFs activos en Europa, impulsado por una clara demanda de los clientes y por el interés en acceder a estas estrategias a través de una estructura ETF. Los productos iniciales están diseñados como bloques fundamentales de renta fija core, proporcionando una exposición eficiente y diversificada a los mercados de bonos corporativos, al tiempo que buscan fuentes atractivas y repetibles de rentabilidad activa adicional, con un perfil de riesgo alineado en términos generales con los índices de referencia. Estas estrategias se apoyan en la plataforma sistemática de renta fija de Alliance Bernstein, sustentada en más de 20 años de datos propietarios, tecnología predictiva y una profunda capacidad de análisis.
No obstante, la renta fija es solo el comienzo. El lanzamiento de nuestros ETF en Europa representa la primera fase de la construcción de una oferta regional más amplia de ETF a lo largo del tiempo, respaldada por una inversión continuada en recursos locales. Con el lanzamiento inminente de dos ETF activos de renta variable, seguimos ampliando la plataforma para ofrecer a los clientes una gama más extensa de soluciones activas en formato ETF, reflejando la creciente demanda de exposición activa en distintas clases de activos y reforzando nuestro compromiso a largo plazo con el mercado europeo de ETF.
AllianceBernstein cuenta ya con cuatro años de experiencia comercializando ETFs activos en Estados Unidos, Australia y Taiwán. ¿Qué aprendizajes han obtenido de esta experiencia?
En Estados Unidos, Australia y Taiwán, los inversores utilizan nuestros ETF activos de distintas maneras, desde bloques core para la construcción de carteras hasta soluciones de generación de rentas y asignaciones temáticas.
Uno de los principales aprendizajes ha sido comprobar que los inversores esperan cada vez más que las estrategias activas estén disponibles en vehículos flexibles y fáciles de utilizar. Otro aspecto relevante es que la adopción de ETF varía significativamente entre regiones, lo que refuerza la importancia de adaptar los productos a las necesidades de cada mercado local, en lugar de aplicar una estrategia global homogénea. Esto resulta especialmente relevante en Europa, donde mercados como Iberia parten de niveles distintos de adopción de ETF.
¿Qué tipo de feedback están recibiendo de sus clientes europeos?
La respuesta está siendo muy positiva hasta el momento. Llevamos tiempo dialogando con nuestros clientes sobre nuestros planes de lanzar ETF activos en el mercado europeo. Hemos observado que la demanda de ETF por parte de los clientes se ha acelerado, ya que los inversores recurren a ellos tanto para asignaciones estratégicas como tácticas. Esto ha impulsado un rápido crecimiento del mercado europeo de ETF.
En nuestras conversaciones con clientes europeos, incluidos los de Iberia, observamos que los inversores valoran ventajas específicas de los ETF, como mejoras en los bloques core de cartera, exposiciones satélite diferenciadas, transparencia de precios en tiempo real en distintas clases de activos y nuevas soluciones ofrecidas a través de una estructura eficiente. Al mismo tiempo, en mercados como España, los ETF suelen considerarse junto con las asignaciones existentes en fondos de inversión, más que como un sustituto de estas. Por ello, nuestro objetivo es ampliar las formas en las que ofrecemos las capacidades de AB dentro de este marco.
¿Los inversores europeos demandan ETF activos únicamente por razones de coste?
El coste es, sin duda, uno de los factores, pero está lejos de ser el único impulsor. Los inversores europeos se sienten atraídos por los ETF activos por su transparencia, liquidez, facilidad de acceso a través de plataformas de intermediación y adecuación a modelos de inversión digital.
En mercados como España, donde los fondos de inversión siguen teniendo un uso muy extendido, estas características suelen valorarse junto con las estructuras existentes, y los ETF se perciben como una herramienta complementaria más que como una alternativa puramente de bajo coste. Somos plenamente conscientes de que las comisiones son importantes, especialmente en el ámbito de los ETF. Nuestro objetivo es ofrecer una estructura de precios competitiva, manteniendo al mismo tiempo una gestión activa y una capacidad de análisis de alta calidad, con una propuesta de valor y unos resultados relevantes para nuestros clientes.
En mercados como España, donde los inversores suelen comparar los ETF con fondos de gestión activa, el foco también está en aportar valor en términos del papel que desempeñan en cartera y de los resultados obtenidos, y no únicamente en el coste nominal.
AllianceBernstein es ampliamente conocida por su filosofía de inversión activa. ¿Cómo encajan los ETFs activos dentro de este enfoque?
Los ETF activos son una extensión muy natural de la filosofía de inversión activa que AB ha desarrollado durante décadas. Nuestros ETF están dirigidos por gestores y respaldados por análisis fundamentales, siendo los equipos de gestión responsables de la selección de valores, la construcción de cartera y la gestión del riesgo.
La estructura ETF no sustituye a la gestión activa; mejora la forma en que esta se distribuye, combinando la capacidad de inversión de AB con una mayor transparencia, liquidez intradía y eficiencia operativa. Para los inversores en mercados como España, esto proporciona una vía adicional de acceso a la gestión activa junto a las estructuras tradicionales de fondos.
¿Qué criterios utilizan para determinar en qué áreas tiene sentido para AB ofrecer estructuras ETF a los clientes?
Para nosotros, la innovación debe tener un propósito claro. Los ETF no consisten en reempaquetar todo lo que ya hacemos, sino en responder a necesidades concretas de los clientes a través de la estructura más adecuada.
Analizamos cuidadosamente en qué ámbitos la estructura ETF aporta realmente valor, ya sea en términos de accesibilidad, flexibilidad, transparencia o alcance de distribución. Cualquier estrategia que lancemos debe tener sentido junto con nuestra gama de fondos existente y complementarla, especialmente en regiones como Iberia, donde los fondos de inversión siguen desempeñando un papel central en la construcción de carteras.
En algunos casos, esto implica lanzar nuevas estrategias orientadas a resultados directamente en formato ETF. En otros, puede suponer ofrecer una clase ETF de una estrategia ya existente cuando existe una demanda clara por parte de los clientes. Por el contrario, también puede haber estrategias para las que no tenga sentido ofrecer una clase ETF.
De forma más amplia, nuestra estrategia global de ETF está guiada por las preferencias y tendencias de uso de los clientes en cada mercado local, asegurando que los lanzamientos sean relevantes y complementarios.
¿Los inversores estadounidenses muestran interés por los ETFs activos UCITS?
Nuestros ETFs activos en Estados Unidos están domiciliados en ese país y no están estructurados bajo formato UCITS. Además, nuestra estrategia global consiste en ofrecer soluciones alineadas con las preferencias locales y las necesidades de nuestros clientes. Si observamos nuestra oferta global de ETF en Taiwán, Australia y Estados Unidos, siempre existen productos específicos para cada mercado local.
Dicho esto, en Estados Unidos también existe un segmento de inversores que invierte a través de estructuras offshore, como cuentas o vehículos internacionales, donde los vehículos UCITS pueden resultar relevantes.
Más ampliamente, estamos observando interés por nuestra plataforma UCITS ETF entre inversores de toda Europa, incluida Iberia, así como en regiones como Latinoamérica y Asia, donde los vehículos UCITS suelen ser la estructura preferida para inversiones transfronterizas. Esto pone de relieve la importancia de contar con una plataforma global de ETF capaz de adaptarse a distintos marcos regulatorios y preferencias de los inversores.
¿Cómo cree que evolucionará el universo de los ETFs activos en los próximos cinco años?
Creemos que los ETF activos coexistirán con los fondos activos tradicionales, en lugar de sustituirlos por completo. Distintos clientes tienen necesidades diferentes, y cada vehículo se adapta mejor a determinados casos de uso. Con el tiempo, esperamos que los ETF activos desempeñen un papel cada vez más relevante, especialmente a medida que la distribución continúe desplazándose hacia plataformas digitales y de intermediación.
Para las gestoras de activos, esto implica ofrecer capacidad de elección: proporcionar sólidas capacidades de gestión activa a través de la estructura que mejor se adapte a las necesidades del cliente.
Los inversores a menudo ven el real estate comercial (CRE, por sus siglas en inglés) a través de la estrecha perspectiva del sector de oficinas. Creemos que este enfoque centrado únicamente en oficinas subestima lo amplia que es esta clase de activos y su potencial. Las oficinas pueden enfrentarse a dificultades bien documentadas, pero muchos otros segmentos del CRE parecen más resilientes.
El CRE abarca una diversa gama de tipos de activos, incluyendo viviendas multifamiliares, industrial y logística, hoteles y sectores de nicho a los que los inversores pueden acceder tanto a través de mercados públicos como privados. A un nivel fundamental, creemos que el crédito CRE ofrece un perfil distintivo dentro de la renta fija. Los préstamos están respaldados por edificios o propiedades que generan ingresos y tienen su propio valor.
A diferencia de la propiedad intelectual u otros activos intangibles, creemos que el real estate esmenos susceptible de ser desplazado por la tecnología. Los avances en inteligencia artificial, por ejemplo, no es probable que impidan que las personas vivan en edificios de apartamentos o utilicen almacenes para almacenamiento. En nuestra opinión, por eso gran parte de este colateral tangible mantiene su valor, incluso en mercados volátiles.
Las operaciones de CRE a menudo cuentan con importantes colchones para los prestamistas
El marco estructural que sustenta estas inversiones es igualmente importante. Las operaciones inmobiliarias suelen incluir una sustancial participación de capital del prestatario que está subordinada a la deuda utilizada para financiarlas. Este capital crea un colchón significativo para los inversores en crédito en caso de que el valor del activo disminuya.
Estos colchones son clave porque, si los valores de las propiedades disminuyen lo suficiente, los prestamistas asumen pérdidas en un determinado punto. En el ejemplo siguiente, el valor de la propiedad tendría que disminuir en más de un 30 % antes de que los prestamistas afrontaran pérdidas (ver gráfico). Este respaldo permite a los inversores en crédito priorizar la generación de ingresos y la mitigación del riesgo a la baja en lugar de depender de que el valor de la propiedad aumente.
Además, creemos que la combinación de prelación, flujos de ingresos contractuales y colateral físico de la deuda inmobiliaria comercial puede fomentar la solidez a lo largo de los ciclos económicos. Para los inversores, esa resiliencia puede desplazar el énfasis lejos de intentar anticipar el mercado inmobiliario. En nuestra opinión, también ayuda a explicar la persistencia histórica del crédito CRE, incluso en entornos inciertos.
Una transición, no un declive, para el real estate comercial
Creemos que el panorama del CRE está en un periodo de transición, no de contracción generalizada. Los mercados de capitales se han recuperado desde sus mínimos de 2025, en parte gracias al aumento de la participación de proveedores de crédito privado, inversores aseguradores y mercados de productos estructurados.
Y aunque muchas propiedades de oficinas enfrentan desafíos derivados de los cambios en los hábitos de trabajo y en lo que empleadores y empleados desean de una oficina moderna, eso no equivale a un declive generalizado. La calidad del activo y la ubicación importan. Además, los desarrolladores están adaptando cada vez más las oficinas no deseadas para otros usos.
En sectores más allá del espacio de oficinas, el panorama del CRE es más positivo. La demanda de propiedades industriales se mantiene estable, mientras que los hoteles y resorts de alta calidad continúan superando al mercado. Mientras tanto, los altos precios inmobiliarios y la oferta limitada están impulsando la demanda de vivienda multifamiliar, mejorando las perspectivas a medio plazo de este sector. Es probable que la desaceleración en la construcción de viviendas limite el exceso de inventario (ver gráfico) y respalde los precios de la vivienda y los valores de alquiler, incluso en un entorno de tipos de interés más volátil.
Convergencia en marcha entre los mercados públicos y privados
Los inversores han accedido históricamente a la exposición al crédito CRE a través de préstamos privados o de vehículos de mercado público como los valores respaldados por hipotecas comerciales (CMBS). Cada vez más, los canales privados y públicos están convergiendo, creando un entorno de inversión más flexible y dinámico.
En los mercados privados, los inversores pueden originar o proporcionar capital directamente a los prestatarios, a menudo capturando una prima por la originación, la estructuración de préstamos y la iliquidez. Estas inversiones suelen ofrecer características estructurales y perfiles de ingresos atractivos que pueden reducir la volatilidad de valoración a mercado.
Los mercados públicos pueden presentar oportunidades atractivas durante periodos de dislocación. Desde nuestro punto de vista, la volatilidad reciente ha estado impulsada más por la incertidumbre macroeconómica que por el deterioro de los fundamentales. Esa disrupción podría crear puntos de entrada atractivos para los inversores.
Single Asset Single Borrower: ¿lo mejor de ambos mundos?
Situado entre los segmentos público y privado se encuentra el creciente mercado de single asset single borrower (SASB), donde las transacciones tienen elementos tanto de inversión pública como privada, incluyendo:
Acceso a activos institucionales, ya sea de forma individual o a través de una cartera diversificada.
Estructuras de préstamo más sencillas que las estructuras más personalizadas en los mercados privados.
Liquidez y transparencia de precios asociadas a los mercados públicos titulizados.
Con el potencial de combinar la disciplina de análisis a nivel de activo con la liquidez basada en el mercado, creemos que las operaciones SASB amplían el conjunto de herramientas de los inversores.
En lugar de ver los mercados públicos y privados como compartimentos estancos, las carteras pueden asignarse dinámicamente en función del valor relativo. Esto puede significar poner énfasis en el préstamo privado cuando los diferenciales son más bajos y apoyarse en los mercados públicos cuando la volatilidad crea dislocaciones de precios. Mientras tanto, con las estructuras SASB, los inversores pueden acceder a activos de alta calidad con estructuras atractivas y liquidez.
Un conjunto de oportunidades diverso
Los bienes raíces comerciales no son monolíticos, y no están definidos únicamente por el sector de oficinas. Son una clase de activos diversa que abarca mercados públicos y privados, ofreciendo exposición a activos físicos generadores de ingresos con estructuras de capital conservadoras que pueden mejorar el potencial de mitigación del riesgo.
Para los inversores, creemos que el mercado inmobiliario comercial representa un conjunto de oportunidades atractivo. Los periodos de incertidumbre pueden ocultar estas dinámicas, pero suelen ser precisamente los momentos en los que las dinámicas de valor relativo resultan más interesantes.
Tribuna de opinión firmada por Scott Greenfield, Principal y Senior Vice President for AB CarVal y Brian Resnick, CFA, Director and Senior Investment Strategist Alternatives en Alliance Bernstein.
Foto cedidaDe izquierda a derecha: Artur Callau, Corporate Innovation y Digital Assets en CaixaBank, Amparo Garcia, CEO de Securitize Europa, Carlos Matilla, CEO de IOBUILDERS y Virginia Linares, directora de Coordinación y Control de Securities Services de Cecabank
La tokenización ha dejado de ser un experimento para convertirse en una realidad tangible para la industria financiera, aunque el gran reto de los próximos años será lograr la interoperabilidad entre ecosistemas y avanzar siempre de la mano del regulador. Estas fueron las principales conclusiones del panel “Tokenización: nuevo paradigma tradicional”, en el que participaron Artur Callau, responsable de Corporate Innovation – Digital Assets de CaixaBank; Amparo García, General Manager de Securitize Europe; y Carlos Matilla, CEO de ioBuilders, bajo la moderación de Virginia Linares, directora de Coordinación y Control de Securities Services de Cecabank. El encuentro se celebró en el marco de la XII Jornada de Securities Services organizada por Cecabank, que este año tuvo como lema “Construyendo futuro: resiliencia, innovación y servicio”.
Virginia Linares recordó que hace apenas un año el sector todavía se encontraba en una fase inicial de reflexión sobre los criptoactivos, pero destacó la rapidez con la que ha evolucionado el mercado en estos doce meses, hablando de “una nueva realidad que vino para quedarse”. Linares indicó que la tokenización ya forma parte de la estrategia de Cecabank y que las iniciativas han dejado atrás la fase meramente exploratoria para centrarse en casos de uso concretos: “Como depositarios líderes, el futuro lo vemos con clara coexistencia entre depositaría de fondos tradicional y depositaría de fondos tokenizados”. Linares destacó además que el sector ya trabaja en ecosistemas completos que integran mercado primario, secundario y mecanismos de delivery versus payment sobre la misma tecnología, siempre en colaboración con clientes y otros actores tradicionales, para dar respuesta a necesidades reales con soluciones que sean sostenibles en el tiempo.
Tokenización: de la teoría a la práctica
Artur Callau indicó que las nuevas soluciones basadas en tokenización ya están demostrando capacidad para aportar valor tanto a instituciones como a clientes, con potencial para reducir costes post trading hasta en un 30 % según los expertos y eliminar fricciones operativas. En su opinión, el mercado vive un punto de inflexión gracias a tres factores: una mayor claridad regulatoria, el salto tecnológico desde las pruebas de concepto hacia infraestructuras escalables y la llegada de nuevos actores internacionales. “Conocemos las reglas del juego y nos da tranquilidad”, afirmó al valorar el marco regulatorio europeo. Además, subrayó que la tecnología ya está lista para implementarse: “Se puede implementar mañana si se quiere, lo que tienen que hacer las instituciones tradicionales es ajustar lo que ya tienen previamente”.
El directivo de CaixaBank también incidió en los desafíos pendientes. Entre ellos, mencionó los costes asociados al desarrollo tecnológico, la necesidad de justificar claramente el valor añadido de cada iniciativa y el impacto operativo que supondrá un eventual paso de T+1 a T0. A ello se suma la obligación de ofrecer servicios 24/7, gestionar nuevas necesidades de liquidez y reducir riesgos de contraparte. Aun así, destacó el potencial de crecimiento del mercado de activos tokenizados, que actualmente ronda los 40.000 millones de dólares y podría crecer a tasas cercanas al 50 % anual según diversas estimaciones. “El momento se está dando y solo falta el catalizador”, resumió.
Carlos Matilla coincidió en que el sector ya ha superado la fase puramente experimental. Según explicó, la clave ahora consiste en validar modelos de negocio que aporten valor a emisores, distribuidores e inversores y presentarlos al regulador de forma estructurada. El CEO de ioBuilders recordó la experiencia de su compañía en distintos sandbox regulatorios, tanto en España como en mercados internacionales como Singapur o Reino Unido, y destacó que la relación con el supervisor ha sido fundamental para avanzar. “En Europa siempre regulamos antes y luego hacemos”, señaló. En este sentido, defendió que los proyectos deben desarrollarse “de mano del regulador” para asegurar tanto el encaje normativo como los beneficios para toda la cadena de valor.
Matilla subrayó además que la tecnología ya está madura y lista para utilizarse, aunque reconoció que persisten retos de integración operativa dentro de las entidades financieras. “Tecnológicamente podemos montar algo mucho más rápido que la concesión de licencia”, explicó. Aun así, considera que ya existen todos los incentivos necesarios para impulsar definitivamente el mercado: “Todos los incentivos están encima de la mesa: el inversor se lleva mejor experiencia, el distribuidor está preparado y el emisor obtiene más liquidez”.
Interoperabilidad, el futuro probable del blockchain
Carlos Matilla diferenció entre el ecosistema de negocio y el ecosistema tecnológico para explicar por qué la interoperabilidad será decisiva en el futuro del blockchain. Desde el punto de vista de negocio, defendió la necesidad de que las entidades colaboren desde el primer momento para construir modelos sostenibles en segmentos como fondos, bonos o asset management. En el plano tecnológico, alertó sobre el riesgo de fragmentación derivado de la coexistencia de múltiples protocolos blockchain y defendió la creación de estándares comunes que permitan mover liquidez y operar entre distintas redes. A su juicio, el verdadero reto ya no es tecnológico, sino de coordinación entre actores tradicionales y digitales.
Artur Callau puso el foco en el papel del dinero tokenizado dentro de estos nuevos ecosistemas. En concreto, destacó el proyecto de stablecoinQivalis, impulsado como una solución basada en euros que busca combinar supervisión, seguridad e interoperabilidad. Explicó que la iniciativa opera desde Países Bajos, cuenta con licencia en trámite y ya integra a 12 bancos que, de forma agregada, representan más de 150 millones de clientes. Según señaló, el objetivo de Qivalis no es únicamente la rentabilidad, sino ofrecer una infraestructura útil para operar activos tokenizados en distintas cadenas y casos de uso. “Creo que el futuro va a venir por diferentes métodos de pago organizados. El stablecoin ya está aquí”, afirmó. También insistió en que tanto las stablecoins como otras alternativas deberán ser interoperables entre sí para que el ecosistema funcione de forma eficiente.
Amparo García defendió que la nueva tecnología no busca eliminar a los actores tradicionales, sino redefinir sus funciones dentro de la cadena de valor. A su juicio, el blockchain aporta tres grandes ventajas: un registro único en tiempo real, la capacidad de automatizar procesos mediante programabilidad y la posibilidad de ejecutar operaciones delivery versus payment casi en tiempo real, reduciendo riesgos de contraparte. Sin embargo, insistió en que la confianza seguirá siendo un elemento esencial del mercado. Por eso considera que custodios, depositarios centrales de valores y proveedores tradicionales seguirán desempeñando un papel relevante, aunque con funciones más orientadas hacia gobernanza, interoperabilidad y supervisión. En su opinión, el futuro pasará por una convivencia entre operadores tradicionales, nuevos actores digitales y capas intermedias capaces de conectar ambos mundos. “Hay negocio para todos”, resumió.
El caso de estudio de Securitize Europe: cómo adaptar a Europa la fórmula estadounidense
Amparo García repasó la experiencia de Securitize Europe en el proceso de adaptación a Europa de un modelo que ya funcionaba en Estados Unidos. La firma desembarcó en España en 2021, tras recibir la invitación de la CNMV para participar en el sandbox regulatorio español. El objetivo era demostrar que sus sistemas, ya operativos en EE.UU., también podían encajar dentro del marco regulatorio europeo. Sin embargo, el proceso terminó siendo mucho más largo y complejo de lo previsto. “Cuidado cuándo te metes, dónde te metes y qué recursos tienes para estar en ese sandbox”, advirtió. Aunque inicialmente se estimaba una duración de entre nueve y doce meses, el proyecto acabó prolongándose durante cuatro años.
Entre los principales aprendizajes, García destacó la importancia de contar con suficiente capacidad financiera y convencer internamente de que existe un verdadero business case detrás de estos proyectos. También subrayó la necesidad de pensar no solo en los actores principales del ecosistema, sino en todos los agentes satélite implicados. En su caso, eso incluyó desde notarios hasta registradores mercantiles capaces de adaptarse a procesos de tokenización inéditos hasta entonces en España.
Otro de los consejos clave fue no abordar un proceso de este tipo sin una relación estrecha con el regulador. “No meterse en un proceso de este tipo sin que el regulador vaya de vuestra mano”, afirmó. En este sentido, agradeció especialmente el papel desempeñado por la CNMV, a la que atribuyó una importante labor de “evangelización y co-creación” tanto en España como ante organismos europeos como ESMA.
La directiva explicó además que cada nuevo avance regulatorio abría nuevas complejidades operativas y jurídicas, especialmente con la entrada en vigor del régimen piloto europeo. Entre las conclusiones extraídas de esta experiencia, recomendó centrarse inicialmente en capacidades concretas en lugar de intentar abarcarlo todo, mantener un control exhaustivo de costes y rodearse de expertos con profundo conocimiento de mercados regulados, incluso por encima del puro componente tecnológico. También insistió en la importancia de apoyarse en socios sólidos y avanzar siempre acompañado por instituciones y reguladores con capacidad de impulsar el desarrollo del mercado.
La curva de tipos suele analizarse como una referencia técnica del mercado. Para una empresa que accede de forma recurrente a los mercados de capitales, sin embargo, es mucho más que eso: su forma y su dinámica condicionan directamente el coste, el calendario y la arquitectura del pasivo. No es un indicador externo; es una variable estructural del balance.
En una emisión a tipo fijo, el coste de financiación se construye sobre dos componentes claramente diferenciados: el nivel libre de riesgo, que ancla la curva, y el diferencial de crédito propio del emisor. El primero responde al entorno macroeconómico y a la política monetaria; el segundo, a la calidad crediticia y a la percepción de mercado. Su interacción determina no solo el cupón de una operación concreta, sino la evolución del coste medio de la deuda y la estabilidad de la estructura financiera a lo largo del ciclo.
Esa sensibilidad no es homogénea entre emisores. En los corporates, estructuralmente financiados a tipo fijo y con horizontes largos, la pendiente impacta directamente en el coste estructural del pasivo. En las entidades financieras, donde el recurso a emisiones a tipo variable es más habitual, el diferencial de crédito adquiere mayor peso relativo frente al nivel absoluto de la curva. Estas entidades ajustan naturalmente activos y pasivos en tipo y duración- en lo que se conoce en jerga bancaria como “ALM” (Asset & Liability management). Ello explica que gran parte de su financiación institucional sea a tipo variable, en línea con el predominio de préstamos a tipo variable en su cartera. Para las compañías no financieras, en cambio, los movimientos en la parte larga se trasladan con intensidad al coste consolidado y a la visibilidad futura del servicio de deuda.
De ahí surge el dilema central entre coste marginal y riesgo de refinanciación. Acortar duración puede optimizar el coste en el corto plazo, pero incrementa la exposición a condiciones futuras más exigentes. Extender vencimientos implica asumir prima por plazo, pero aporta estabilidad a las métricas crediticias y reduce la vulnerabilidad ante cierres de mercado. En sectores intensivos en capital, infraestructuras, utilities o concesiones, donde los activos tienen horizontes de recuperación prolongados, esa estabilidad no es táctica, sino estructural.
La gestión, por tanto, consiste en descomponer y administrar activamente los riesgos que conforman el coste financiero. Muchas compañías definen horquillas objetivo de deuda a tipo fijo y variable como parte de su política financiera, y utilizan derivados para modular ese equilibrio sin alterar su perfil de vencimientos. En esa misma lógica se inscribe el pre-hedging: fijar el nivel de la curva cuando el entorno lo aconseja y diferir la asunción del spread de crédito hasta el momento de la colocación. Al mismo tiempo, la forma de la curva condiciona la conducta del inversor: cuando se anticipan descensos de tipos, se intensifican las estrategias de extensión de duración para capturar rendimiento y convexidad; en entornos de estabilidad, la búsqueda de rentabilidad favorece la compresión de diferenciales y el apetito por instrumentos subordinados. Anticipar estas dinámicas resulta determinante para optimizar el momento y la ejecución de una emisión.
A esta ecuación se suma la dimensión de divisa, que introduce una capa adicional de optimización. La decisión no debe evaluarse en términos nominales, sino en términos de coste total tras cobertura. Emitir en una moneda distinta y transformar el pasivo mediante cross currency swaps permite capturar diferenciales entre curvas, ajustados por la base de divisa y la liquidez relativa de cada mercado.
Todo ello adquiere especial relevancia en el contexto actual. Tras el ciclo de endurecimiento monetario y la progresiva normalización de balances, la elevada oferta de deuda soberana ha devuelto protagonismo a la prima por plazo en la parte larga de la curva. El riesgo para los emisores no reside solo en la dirección de los tipos oficiales, sino en episodios de repunte de los rendimientos estructurales que encarezcan la financiación de largo plazo y estrechen las ventanas de mercado.
En este entorno, gestionar el pasivo exige una lectura estratégica y continua de la curva. Decidir el plazo óptimo, fijar o no el tipo, anticipar coberturas o diversificar divisas son decisiones que inciden directamente en la resiliencia financiera y en la estabilidad del coste de capital a lo largo del ciclo. Porque, en definitiva, la curva no es solo una referencia de mercado: es la brújula que orienta la estrategia financiera de largo plazo.
Tribuna de Reyes Bover, responsable de Debt Capital Markets Europa de BBVA CIB.
LinkedInKarl Justa, banquero y Associate en JP Morgan Private Bank
Un movimiento interno ha llevado a Karl Justa al equipo de JP Morgan Private Bank dedicado a atender clientes brasileños de alto patrimonio. El profesional asumió las funciones de Associate y banquero, según anunciaron en la compañía a través de LinkedIn.
En su publicación, la VP de reclutamiento del banco de inversiones estadounidense, Alezandra Hernández, detalló que Justa se suma al equipo dedicado a Brasil, dentro de la oficina de Miami. Desde este nuevo puesto, acotó, el banquero se concentrará en atender las necesidades de los clientes de alto patrimonio de la compañía.
Así, Justa sigue profundizando una carrera de más de una década en la industria de gestión patrimonial. Esa trayectoria reside en JP Morgan & Co desde 2023, cuando ingresó con el cargo de Vice President, según consigna su perfil profesional.
Anteriormente, el banquero se ha desempeñado en las bancas privadas de distintas firmas. Entre 2013 y 2017 trabajó en Itaú Unibanco en Sao Paulo, donde alcanzó el cargo de General Manager. Años después, entre 2021 y 2022, Justa tuvo otro paso por la firma, esta vez como AVP y Personal Wealth Manager en Itaú USA.
Además, trabajó en XP en Miami, desempeñándose en el área de Private Wealth Management, y en HW Corp, como C Manager.
JP Morgan Private Bank cubre el mercado brasileño desde sus oficinas en EE.UU. –ocho de las cuales están ubicadas en distintas ciudades del estado de Florida– y Suiza. En Miami, las figuras claves de la firma son Alexandre Zanuto, Managing Director y Market Manager para Brasil; Thiago Caiuby, Managing Director y Head de Investments and Advice; y Carolina Cintra, Executive Director de Wealth Advisory.