La clave está en la delta: por qué la composición de los índices es importante para los inversores en bonos convertibles

  |   Por  |  0 Comentarios

Canva

La evolución de los mercados en 2025 puso de relieve una característica clave del universo de los bonos convertibles que a menudo se malinterpreta: los índices.

Debido a su naturaleza híbrida, los bonos convertibles pueden presentar distintos comportamientos —más cercanos a la renta fija, equilibrados o más vinculados a la renta variable—, por lo que los índices generales pueden ocultar dinámicas subyacentes muy diferentes. Cuando las acciones de grandes emisores registran subidas significativas, sus bonos convertibles tienden a adquirir un perfil cada vez más ligado a la renta variable, impulsando así la rentabilidad agregada de los índices. Sin embargo, estos convertibles con características más similares a las de la renta variable no suelen representar el segmento del mercado en el que los gestores de estrategias “long-only” son más activos, ya que habitualmente centran sus inversiones en la parte más convexa del universo de los convertibles.

Esta es precisamente la razón por la que existen dos grandes familias de índices. Por un lado, los índices denominados “broad” reflejan la evolución del conjunto del universo de bonos convertibles (por ejemplo, los índices FTSE Russell Global Convertible, Global Vanilla y Global Qualified). Por otro, los índices “focus” (como el Global Focus o el Global All-Cap Focus) siguen el comportamiento del segmento de convertibles considerados “equilibrados” (balanced).

A largo plazo, especialmente en el contexto de un mercado alcista estructural caracterizado por un fuerte impulso de la renta variable, la diferencia de rentabilidad entre ambos tipos de índices resulta evidente. El índice FTSE Russell Global Convertible Index, perteneciente a la categoría “broad” y que incluye todos los convertibles con un nivel razonable de liquidez, tanto aquellos claramente con valor intrínseco positivo como sin valor intrínseco, acumula una revalorización del 139 % en los últimos diez años.  En contraste, dentro de la categoría “focus”, el FTSE Russell Global Focus Convertible Index, que sigue el universo de convertibles equilibrados, registra una revalorización del 66 % (1). La tendencia en lo que va de 2026 no difiere de la de años anteriores, con una rentabilidad superior a 360 puntos básicos por parte del índice “broad”, impulsada exclusivamente por convertibles profundamente con valor intrínseco positivo, incluyendo valores como Lumentum, Western Digital y SK Hynix.

Profundizando un poco más, pueden destacarse varias observaciones: la familia de índices “broad” presenta habitualmente una volatilidad aproximadamente un 30 % superior a la de los índices “focus”, mientras que sus deltas muestran una mayor dispersión. A diferencia de los índices “broad”, el FTSE Russell Global Focus Convertible Index se reequilibra mensualmente para garantizar una exposición convexa, excluyendo aquellos convertibles que han adquirido características similares a bond-like  o a renta variable, e incorporando tanto nuevas emisiones equilibradas como bonos que han alcanzado recientemente ese perfil equilibrado.

Como resultado, tras una caída pronunciada del mercado —cuando la sensibilidad global del universo a la renta variable se sitúa en niveles bajos, como ocurrió en 2022— la delta del índice “focus” se mantiene en territorio equilibrado, a diferencia del índice “broad”. Por el contrario, en fases de mercado alcista, como en 2025–2026, los índices “focus” son los únicos que continúan manteniendo una composición de perfil equilibrado.

Por tanto, a la hora de evaluar la convexidad de un índice determinado, es necesario analizar su composición en términos de perfiles de bonos convertibles. Aunque ambas carteras hipotéticas detalladas en la Tabla 1 presentan una delta del 50%, su comportamiento no será el mismo ante shocks de subida o caída, ya que una posición con delta del 100% se sitúa potencialmente muy alejada de la protección a la baja que ofrece el suelo del bono.

Trasladando esta visión al actual panorama de índices, las principales conclusiones son claras. Más de un tercio del índice global “broad” presenta una delta superior al 80 %, frente al 9 % en el índice global “focus”. En el extremo superior, casi una cuarta parte del índice “broad” muestra una delta superior al 90 %, frente a tan solo un 3 % en el índice “focus”.


En pocas palabras, los convertibles con este tipo de perfiles están tan alejados de sus suelos de bono que prácticamente no ofrecen protección frente a caídas durante la mayoría de las caídas del mercado. 

Por tanto, aunque la delta de los índices globales “broad” y “focus” pueda ser similar, sus resultados esperados en caso de corrección de mercado probablemente no lo sean. Y este es, en realidad, uno de los aspectos más relevantes en el entorno actual. La parte del índice global “broad” invertida en convertibles con una delta superior al 80% se encuentra en niveles en los que la delta difícilmente se reduce de forma significativa cuando caen los precios de las acciones. 

En concreto, si analizamos las 10 mayores ponderaciones del índice global “broad”, la mayoría de ellas no se encuentran en posición de ofrecer protección en un mercado bajista, tal y como se ilustra en la Tabla 2.

Ya sea por sus perfiles (por ejemplo, todos los bonos de Lumentum cotizan por encima de 500, mientras que los de Hynix y Western Digital lo hacen por encima de 800) o por sus características (NextEra y Boeing cuentan con múltiples emisiones obligatorias, que por definición no ofrecen suelo de bono), la mayoría de estos bonos necesitaría una corrección extremadamente severa de la renta variable para mostrar un comportamiento convexo y amortiguar las caídas —probablemente del orden de al menos un 60–70 %. Al mismo tiempo, los bonos con una delta inferior al 20 % tampoco son especialmente atractivos, probablemente tampoco proporcionarían suficiente rendimiento o protección se ampliarían en escenarios de tensión.

Dicho de otro modo, la naturaleza híbrida del producto convertible es la razón por la que creemos que un enfoque activo tiene más sentido que una estrategia de “Comprar y Mantener” como se refleja en la diferencia de rotación entre ambos índices (rotación del índice global “focus” del 150% en 2025 frente al 63% del índice global “broad”). Como siempre, los detalles marcan la diferencia.



 

Tribuna de opinión de Elena Villalba, Directora general de Mirabaud Asset Management para Iberia y Latam.



Japón vuelve al radar: tres motores para una nueva etapa bursátil

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedidaJeremy Osborne, responsable para la inversión en renta variable japonesa de Fidelity International.

Hay un mercado que, discretamente, ha sido capaz de batir en rentabilidad a EE.UU. el año pasado y a tres años vista, con retornos de más del 20 %, una relativa mayor diversificación por sectores y valoraciones claramente más ajustadas: Japón. “La renta variable japonesa sigue siendo una clase de activo relativamente poco apreciada e ignorada, cuando ha sido uno de los mejores mercados a nivel global en los últimos 10 a 15 años”, corrobora Jeremy Osborne, responsable para la inversión en renta variable japonesa de Fidelity International. 

El experto destaca particularmente que ha sido la fortaleza creciente de los beneficios la que ha sostenido estas alzas, frente a la expansión de múltiplos vista en otros mercados, y que aún así el potencial alcista sigue siendo elevado, de modo que la gestora cree que, del PER de 15 veces actual podríamos ver una ligera subida a un PER de 16 o 17 veces en los próximos años. Son los frutos de las Abenomics, particularmente de las reformas sobre gobierno corporativo impulsadas en la última década, que hoy están viviendo una segunda vida gracias al compromiso de la actual primera ministra, Sanae Takaichi, de más reformas y políticas pro crecimiento para seguir sosteniendo el retorno de la inflación al país tras décadas de ausencia. En consecuencia, desde Fidelity anticipan que los retornos sobre las acciones podrían pasar del 6 % actual a un 12 % en el futuro, lo que también explicaría el ajuste de la previsión del PER.  

En una visita reciente a la oficina madrileña de la firma, Osborne ofreció detallada actualización del posicionamiento actual del fondo Fidelity Funds- Japan Value Fund, la propuesta de la gestora para invertir en acciones niponas. El potente equipo de analistas de la casa vuelca su análisis fundamental bottom up para crear una cartera con un sesgo value: “Nos centramos en los flujos de caja, en el ROIC, en el crecimiento sostenible de los beneficios y, particularmente en la estrategia value, nos fijamos en que los múltiplos de PER y valor en libros se mantengan por debajo de la media del índice, pero sin ser deep value”, aclaró el experto. 

ADN anglosajón, raíces niponas

Fidelity abrió su oficina de Tokio en 1969. Era una de las primeras oficinas que abría la compañía fuera de EE.UU., y en la actualidad se enorgullece de las relaciones de largo plazo que ha forjado en el país nipón: “Tenemos la cuota de mercado más grande entre las gestoras internacionales en el mercado de fondos, cerca de 19.000 millones de dólares (cifra que incluye varios mandatos con el GPIF, el fondo de pensiones público nipón)”, detalla Osborne. 

La compañía cuenta con diez analistas sobre el terreno que están constantemente visitando a compañías – solo el año pasado cerraron cerca de 400 contactos con empresas-, y en un mercado como el japonés esto es especialmente relevante, particularmente para encontrar ideas de inversión entre compañías de pequeña y mediana capitalización, que tienen un seguimiento todavía relativamente bajo por parte de las casas de análisis. “Tenemos acceso a muchas ideas que no encajarían en la noción value tradicional. Por ejemplo, según el momento del ciclo, los semiconductores o el hardware pueden pasar de ser considerados growth a ser value, y esa es una oportunidad para nosotros”, indica el experto. 

En complementariedad, la compañía cuenta con un equipo de 120 analistas de renta variable a nivel global en los que también puede apalancarse el equipo para Japón: “En un mercado como el nipón, que genera cerca del 70 % de sus ingresos vía exportaciones, este enfoque es realmente clave. Nos ayuda a analizar compañías japonesas desde una perspectiva de cadena de valor global y puede ser una fuente adicional de generación de ideas”, corrobora Osborne. 

En resumen, el Fidelity Funds–Japan Value Fund es una estrategia de renta variable japonesa con un enfoque value-aware que combina disciplina de valoración con flexibilidad para invertir en ideas de crecimiento cuando la relación entre precio y fundamentales resulta atractiva. La cartera suele mantener unas 60 posiciones, presenta un sesgo absoluto hacia grandes compañías, aunque está claramente sobreponderada en medianas capitalizaciones (entre 2.000 y 10.000 millones de dólares de valor de mercado).

El proceso de inversión se basa en un análisis fundamental exhaustivo que evalúa cada compañía en función de su crecimiento esperado de beneficios, generación de caja y solidez del balance. Para cada posición, el equipo descompone las fuentes potenciales de rentabilidad a dos años —crecimiento del BPA, dividendos, recompras de acciones y cambios en valoración—, lo que permite monitorizar y revisar la tesis de inversión de forma continua. El horizonte de inversión habitual es de uno a dos años, aunque algunas posiciones pueden mantenerse entre tres y cinco años. La estrategia presenta un active share del 70%-80%, mientras que la selección de valores constituye el principal motor del riesgo activo.

Actualmente, la cartera mantiene una sobreponderación en construcción, bancos regionales e inmobiliario, como vía para capturar la temática de la reflación en Japón. También favorece compañías tecnológicas vinculadas al hardware, semiconductores, memoria y automatización. Tras el aumento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, el fondo ha incorporado exposición a materias primas, principalmente GNL y fertilizantes, reduciendo posiciones en empresas de consumo con menor capacidad para trasladar el aumento de costes. Como resultado, la cartera presenta hoy un perfil más doméstico, con aproximadamente el 58% de los ingresos generados en Japón, una característica que, según los gestores, ha contribuido a la sólida evolución del fondo en un entorno marcado por la incertidumbre externa.

Abenomics 2.0: nuevos motores para el crecimiento nipón

Japón atraviesa una nueva fase de reflación y crecimiento estructural que está reconfigurando su mercado bursátil y devolviendo protagonismo a sectores históricamente rezagados. Según explica Jeremy Osborne, “la historia de crecimiento estructural doméstico” está impulsando áreas como construcción, banca y real estate, favorecidas por el regreso de la inflación moderada y el crecimiento nominal.

El primer eje es la reflación doméstica. Tras décadas de deflación, las empresas japonesas vuelven a recuperar poder de fijación de precios y capacidad para trasladar costes al consumidor, generando un crecimiento de beneficios más sostenible. El Banco de Japón mantiene todavía una política monetaria acomodaticia, pese a las subidas graduales de tipos, mientras que el crecimiento salarial ronda el 3,5 %, el mayor en tres décadas. Este avance salarial resulta clave para consolidar el objetivo de inflación del 2 % del BoJ. Paralelamente, las reformas de gobernanza impulsadas por la Bolsa de Tokio están acelerando el saneamiento de balances, mejorando la eficiencia del capital y elevando la rentabilidad sobre recursos propios. Además, aumenta la presión regulatoria y de los fondos activistas para movilizar el exceso de caja acumulado por las compañías.

El segundo eje es el renovado impulso político heredero de las Abenomics. El Gobierno de Sanae Takaichi, reforzado tras las elecciones de febrero, está promoviendo inversiones estratégicas en defensa, infraestructuras, inteligencia artificial y semiconductores, con el objetivo de elevar el crecimiento potencial del país hasta el 1,1 % en 2030. También se están reforzando las alianzas público-privadas, los incentivos fiscales al capex y las medidas de protección al consumidor frente al encarecimiento energético y alimentario. El gasto en defensa se elevará del 1 % al 2 % del PIB, creando nuevas oportunidades industriales y tecnológicas. Además, el país fue de los primeros en firmar un nuevo tratado comercial con EE.UU. en 2025, y como parte del nuevo acuerdo arancelario Japón se ha comprometido a realizar inversiones estratégicas en sectores clave de EE.UU. como infraestructuras de red eléctrica, reindustrialización o fabricación de diamantes sintéticos (empleados en la producción de semiconductores), lo que está beneficiando a grandes compañías niponas industriales pero con una orientación tecnológica, incluyendo fabricantes de robótica

El tercer eje es el inicio de “un nuevo ciclo manufacturero”, que está favoreciendo especialmente a compañías de robótica, automatización, fibra óptica y semiconductores. Empresas como Fanuc o Yaskawa Electric empiezan a registrar recuperación de pedidos tras varios años difíciles, mientras que el real estate y la construcción emergen como nuevos motores estructurales del mercado japonés. Al mismo tiempo, están empezando a llegar compañías de otros mercados dispuestas a construir fábricas e instalaciones en territorio nipón, como la coreana Samsung o la taiwanesa TSMC.

Harvey Schwartz, de Carlyle: «La demanda de capital privado será extraordinaria»

  |   Por  |  0 Comentarios

Harvey Schwartz, de Carlyle
Foto cedida

Harvey Schwartz, CEO de The Carlyle Group, fue contundente durante el evento Insite 2026, organizado por BNY: el mundo atraviesa una reconfiguración estructural de la economía global que generará oportunidades de inversión únicas, y el segmento wealth será uno de sus principales protagonistas.

Para Schwartz, el momento actual no admite medias tintas. «Creo que este es el punto de inflexión más importante en la formación de capital que he visto en mi vida», afirmó. El argumento es claro: las grandes tendencias que moldearon las finanzas durante décadas —desinflación, tasas declinantes, déficits manejables, integración económica global— o se han revertido o están en pausa. La única fuerza que no frena es la tecnología.

El trasfondo geopolítico es central en su análisis. La invasión rusa a Ucrania, sostuvo, fue «uno de los eventos más significativos de este siglo, quizás de los últimos 50 años», y junto con el conflicto en Medio Oriente reorientó por completo las prioridades de los gobiernos. «Dondequiera que voy en el mundo —Japón, Corea del Sur, Beijing, Europa Central— la narrativa es siempre la misma: seguridad nacional, crecimiento económico y estabilidad política», señaló.

Pero hay una redefinición clave en ese concepto. «La seguridad nacional históricamente era sinónimo de defensa. Ahora es un concepto mucho más amplio: abarca seguridad energética y seguridad de datos». Y esa ampliación, para Schwartz, es exactamente donde se concentrarán los flujos de capital privado durante los próximos años.

Defensa, energía y otros sectores donde Carlyle ve oportunidades

El CEO de Carlyle fue preciso sobre los sectores que concentrarán inversión. Aeroespacial y defensa, industriales y salud encabezan la lista, todos ellos convergiendo además con el avance tecnológico. «Miren todos los anuncios de inversión en defensa alrededor del mundo: Canadá, Europa, Japón. La demanda es enorme», apuntó.

Pero fue en energía donde Schwartz hizo uno de sus argumentos más fuertes, y donde Carlyle tiene una posición diferencial. «Fuimos la única gran firma de capital privado que mantuvo un negocio energético completo cuando la energía era impopular». Esa decisión, que en su momento pudo verse como contraria al consenso, hoy luce estratégica: «La conversación en todo el mundo pasó de ‘transición energética‘ a ‘diversificación energética‘, que en realidad es código para: necesito seguridad energética». El negocio de Carlyle en este sector va desde energía tradicional hasta renovables, cubriendo todo el espectro.

La tesis de fondo es que los gobiernos no pueden financiar solos esta transformación. «Los déficits son demasiado grandes. Entonces, ¿de dónde vendrá el capital? De los bancos, de los mercados públicos y del capital privado». Y en ese trío, los mercados privados —y los asesores financieros que los canalizan— tienen un rol protagónico.

La gestión patrimonial como motor del capital privado

Schwartz fue directo sobre el peso que el segmento wealth tendrá en este nuevo ciclo. «Hay 43 millones de hogares en Estados Unidos que gastan 15 billones de dólares al año. Eso es el tamaño de China. Toda esa riqueza necesita ser gestionada por esta audiencia», dijo ante los asesores presentes.

El ejecutivo describió cómo, al llegar a Carlyle, salió personalmente a escuchar a los asesores financieros antes de tomar decisiones. «Fui a hablar con ellos directamente. Les pregunté qué era importante para ellos, sobre construcción de portafolios, qué necesitaban sus clientes. Y me sorprendió lo sofisticados que son. Me molesta cuando leo artículos que dicen que los asesores están confundidos. No están confundidos. Gestionan enormes patrimonios, tan sofisticados como mi clase institucional».

En cuanto a la estrategia de producto para este segmento, Schwartz apostó por la diversificación como principio rector. «No tendrán el activo ganador que suba un 130% o un 40%, pero mitigarán gran parte del riesgo a la baja. Y a medida que la industria evoluciona, hay que construir los vehículos adecuados para esta audiencia». La advertencia implícita fue clara: el mundo cambia demasiado rápido para apostar todo a un solo sector. «Cuando llegué a Carlyle, todos me decían que el gran hueco era software. Tres años después, a nadie le gusta el software».

Pese a la complejidad del escenario, Schwartz cerró con optimismo. «Creo que todo esto puede ser muy, muy positivo para los mercados. Los retornos marginales sobre ese capital serán bastante atractivos durante la próxima década». El riesgo geopolítico es difícil de cuantificar, admitió, pero también genera ineficiencias que crean oportunidades para quienes cuentan con la escala y el conocimiento sectorial necesarios para navegar este entorno.

La nueva estrategia B2B de Global X duplica sus activos bajo gestión en un año

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedida

Global X duplicó sus activos bajo gestión (AUM) en Brasil durante los primeros cinco meses de 2026 tras reforzar su estrategia B2B, centrada en asesores, consultores y family offices.

Según la gestora de activos, controlada por la surcoreana Mirae Asset, la operación cerró 2025 con aproximadamente 29 millones de dólares y actualmente gestiona cerca de 63 millones de dólares en el mercado brasileño, a través de 35 BDR de ETF.

“Desde octubre o noviembre del año pasado, materias primas como la plata y el cobre han experimentado un aumento significativo. Por lo tanto, hemos captado gran parte de ese flujo”, declaró Flávio Vegas, especialista de producto de la gestora, en una entrevista con Funds Society. Según él, incluso con el reciente escenario de volatilidad global, “hemos logrado mantener este flujo, incluso en este periodo de crisis”.

El cambio de estrategia se produjo tras modificaciones en la estructura de la compañía en Brasil. Según el ejecutivo, la operación dejó de priorizar a los inversores institucionales y comenzó a concentrar sus esfuerzos en canales de distribución vinculados a la gestión patrimonial.

“Nuestra estrategia principal es dirigirnos al mercado minorista. Es decir, asesores y consultores. Pero se trata de empresas que ya conocen y utilizan ETF”, afirma. “La mentalidad de los asesores está cambiando, así que estamos empezando a comprender las ventajas de invertir en este activo”.

La gestora de activos trabaja principalmente con ETF temáticos, como los de IA, robótica, ciberseguridad y uranio, uno de los principales activos de la firma en Brasil, que ha generado la mayor parte de sus activos bajo gestión.

Los ETF solucionan varios problemas a los que se enfrentan los asesores

Según Vegas, la popularización de los ETF viene acompañada de una transformación más amplia en el modelo operativo de los asesores. Si bien antes el enfoque se centraba principalmente en recomendaciones específicas y la selección de acciones, hoy existe una creciente preocupación por construir carteras más sólidas y escalables. «Los ETF ayudan a reducir costos, simplificar la gestión y aumentar la diversificación de los clientes», afirma.

Según él, este producto permite a los profesionales dejar de invertir tiempo en monitorear eventos específicos de cada empresa y obtener una visión más estratégica de la cartera. «Se realiza la asignación, se define la estrategia y se pueden mantener otras conversaciones con el cliente», declara. Para Vegas, este cambio permite a los asesores dedicar más tiempo a la construcción de relaciones y la planificación patrimonial, mientras que el ETF se consolida como una herramienta eficiente para escalar el servicio sin sacrificar la calidad de las recomendaciones.

El nuevo enfoque también incluyó fortalecer la presencia digital, participar en eventos del sector y establecer relaciones físicas más estrechas con las oficinas de asesoría. «Comenzamos a reactivar nuestro perfil de LinkedIn, en el que no habíamos tenido mucha actividad hasta entonces. Prácticamente creamos Instagram desde cero», comenta. Según él, la gestora de activos también contrató a una agencia de marketing para gestionar las redes sociales.

Además de eventos propios, la estrategia incluye alianzas con plataformas y empresas de inversión. Según el ejecutivo, la gestora de activos comenzó a participar en carteras recomendadas y productos automatizados en plataformas de distribución. «Empezamos a participar en carteras recomendadas», afirmó.

Las fusiones y adquisiciones se consolidan como motor de crecimiento para las RIA

  |   Por  |  0 Comentarios

Canva

La consolidación se está acelerando en el canal de los asesores de inversión registrados (RIA), ya que las firmas recurren cada vez más a las fusiones y adquisiciones (M&A) para ganar escala, responder a las cambiantes necesidades de los clientes y mantenerse al día con los avances tecnológicos y de las plataformas de inversión.

Esta tendencia está transformando el panorama competitivo y dando lugar a nuevos actores en un mercado que, según las estimaciones de Cerulli, superará los 4 billones de dólares durante la próxima década, de acuerdo con la última edición de «Cerulli Edge—The Americas Asset and Wealth Management Edition».

La investigación de Cerulli concluye que las jubilaciones de asesores representan el segmento con mayor potencial para las adquisiciones, con más de 26.000 retiradas previstas en los próximos diez años.

“Las jubilaciones de asesores siguen constituyendo el mayor mercado potencial para las adquisiciones de RIA en términos de activos bajo gestión”, afirma Stephen Caruso, director asociado de Cerulli. “Por término medio, estos asesores que se retiran gestionan carteras de clientes más grandes que los asesores empleados que buscan independizarse”.

Además, muchas RIA están evaluando estrategias de salida para sus negocios. Más de la mitad (54%) de estas firmas están actualmente interesadas en ser adquiridas, una proporción que ha aumentado con el paso de los años a medida que las empresas reconocen las oportunidades existentes en el mercado.

Las RIA híbridas son el canal independiente más activo en materia de adquisiciones, y la mayoría de las RIA muestran, al menos, cierto interés en adquirir otras firmas.

El estudio también destaca una importante oportunidad de adquisición entre los asesores que optan por independizarse de sus actuales entidades. Aunque existe potencial en este segmento, este tipo de operaciones ha resultado difícil de ejecutar en los últimos años debido a la complejidad de los procesos de salida de las redes de intermediación financiera vinculadas (captive broker/dealers).

“A medida que las RIA continúan consolidándose y aprovechando las oportunidades de adquisición, resulta fundamental generar valor en toda la red de RIA o prácticas afiliadas”, señala Caruso. “Las firmas deben afrontar nuevos desafíos sin perder la capacidad de escalar sus negocios. Con los grandes agregadores buscando desarrollar soluciones a gran escala, Cerulli espera que un número creciente de empresas adopte un enfoque basado en la integración”, concluye.

El inversionista global ya no compra países: ahora compra narrativas

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedida

Durante décadas, los inversionistas internacionales construyeron sus portafolios con base en criterios geográficos. La pregunta central era cuánto peso asignar a Estados Unidos, Europa, Japón o los mercados emergentes. Sin embargo, esa lógica comienza a perder relevancia. En los mercados globales, el capital se mueve cada vez menos por países y cada vez más por historias de crecimiento estructural.

La inteligencia artificial, la ciberseguridad, la economía digital, la transición energética, la infraestructura, los centros de datos o incluso la geopolítica se han convertido en las nuevas categorías que explican hacia dónde se dirigen los flujos de inversión. En otras palabras, los grandes fondos dejaron de comprar países y ahora compran narrativas.

La transformación no es menor. De acuerdo con Morningstar, los activos administrados por fondos temáticos a nivel mundial alcanzaron 779.000 millones de dólares durante el tercer trimestre de 2025, su nivel más alto en tres años, tras una recuperación significativa después de la fuerte corrección registrada entre 2022 y 2023. El estudio señala que las temáticas relacionadas con seguridad, inteligencia artificial, big data y economía digital se encuentran entre las de mayor crecimiento.

La misma fuente, el Global Thematic Fund Landscape Report 2025 de Morningstar, señala que Europa concentra el 44% de los activos mundiales en estos fondos temáticos, aunque la participación europea cayó por debajo del 50% por primera vez en una década; mientras que Estados Unidos y China son los mercados que más han impulsado el crecimiento reciente.

Los temas con mayor expansión son: Seguridad y defensa, Inteligencia artificial y big data, así como Economía digital. Los fondos temáticos son administrados por 286 proveedores en el mundo y cotizan en 54 bolsas de valores de 42 países.

La tendencia también es visible en la industria de los ETF. Datos de ETFGI reportan que los activos invertidos en ETF temáticos a nivel global crecieron 49,6% durante los primeros once meses de 2025, hasta ubicarse en 467.930 millones de dólares. Asimismo, las entradas netas ascendieron a 69.630 millones de dólares, el segundo mayor volumen registrado en la historia para esta categoría.

La expansión refleja un cambio profundo en la forma en que los inversionistas interpretan el entorno económico. En lugar de apostar exclusivamente por el desempeño de una economía nacional, los administradores de activos buscan beneficiarse de tendencias de largo plazo capaces de trascender fronteras y ciclos económicos.

La mayor gestora de activos del mundo, BlackRock, sostiene que las temáticas de inversión son una herramienta cada vez más relevante para entender los movimientos del mercado. La firma identifica a la inteligencia artificial y a la fragmentación geopolítica como dos de las principales fuerzas que están reconfigurando la economía mundial y generando oportunidades de inversión más allá de las clasificaciones tradicionales por sectores o regiones.

La propia firma señala que los activos administrados por fondos temáticos en Estados Unidos se han multiplicado por once en la última década, un crecimiento que refleja la creciente importancia de las llamadas «megafuerzas» estructurales.

Este fenómeno ayuda a explicar por qué determinados sectores siguen captando enormes volúmenes de recursos incluso en un contexto caracterizado por desaceleración económica, tensiones comerciales y elevada incertidumbre. Los inversionistas continúan canalizando capital hacia empresas vinculadas con la inteligencia artificial, la infraestructura digital o la seguridad informática, independientemente de que se encuentren en Estados Unidos, Europa o Asia.

La consecuencia es que las fronteras económicas tradicionales pierden protagonismo frente a cadenas de valor cada vez más globalizadas. Un fondo de inteligencia artificial, por ejemplo, puede tener exposición simultánea a fabricantes de semiconductores estadounidenses, empresas de software europeas y proveedores asiáticos, todos unidos por una misma tesis de inversión.

No obstante, los especialistas advierten que las narrativas también implican riesgos. Morningstar señala que, pese a su recuperación reciente, muchos fondos temáticos han mostrado históricamente un desempeño inferior al de los mercados accionarios globales, particularmente cuando las expectativas iniciales terminan por adelantarse a la realidad económica.

La experiencia de los últimos años ha demostrado que el entusiasmo puede derivar en sobrevaluaciones y episodios de volatilidad. El auge de la inteligencia artificial, por ejemplo, ha provocado una concentración significativa de recursos en un reducido grupo de compañías tecnológicas, lo que incrementa la sensibilidad del mercado ante cualquier cambio en las expectativas de crecimiento.

Aun así, el cambio de paradigma parece consolidarse. La discusión en los comités de inversión internacionales ya no gira únicamente en torno a si conviene aumentar exposición a Estados Unidos o reducir posiciones en mercados emergentes. La pregunta cada vez más frecuente es qué narrativa dominará la siguiente década.

Porque en los mercados financieros del siglo XXI, la geografía importa menos que la capacidad de una historia para convencer al capital.

IPC de mayo y perspectivas de la Fed

  |   Por  |  0 Comentarios

Pixabay CC0 Public Domain

La publicación del IPC de EE.UU., con el índice subyacente sorprendiendo positivamente (+0,2% frente al +0,4% de abril, situándose en el +2,9% en tasa anual), es una noticia positiva para los inversores, aunque no modifica las perspectivas sobre los próximos movimientos de la Fed bajo la presidencia de Kevin Warsh.

La inflación del mes de mayo no muestra aún indicios claros que apunten a efectos de segunda ronda derivados de los cuellos de botella en energía y derivados básicos.

El dato es, en todo caso, positivo para los accionistas: los planes del banco central estadounidense han cambiado desde principios de año, pero dado que las expectativas de inflación se mantienen aún bien ancladas, es el crecimiento el principal precursor de dicho cambio. Para los inversores en renta variable, se trata de un escenario diferente del que se encontrarían si el ajuste viniera motivado por un aumento desmedido de la inflación.

La geopolítica como variable determinante

Mientras tanto, las noticias procedentes de Oriente Medio en los últimos días no han sido las que los inversores habrían deseado escuchar; y, sin embargo, el precio del barril de crudo se ha mantenido estable en el entorno de los 90 $/bbl.

Este es un riesgo que merece seguimiento, dada la aparente indiferencia del mercado. La balanza de influencia en las negociaciones entre Irán y EE.UU. parece haberse inclinado del lado de los primeros. El índice de aprobación de Trump (40,2%) está en mínimos, y la carrera hacia las elecciones legislativas de noviembre ya ha comenzado. El tiempo corre en contra del presidente, que buscará vender a su base de votantes un acuerdo antes del 4 de julio con el fin de extraer el mayor rédito político posible.

Tanto Bush como Obama agotaron sus mandatos. Lo relevante es, sin embargo, la evolución de Trump durante su primer mandato, período en el que recuperó con fuerza en anticipación de las legislativas de 2018.

El problema estriba en que los negociadores iraníes ya han identificado esta debilidad y la están explotando. Hezbolá está asumiendo un papel cada vez más proactivo que obliga a Netanyahu a responder; Irán utiliza las intervenciones militares israelíes como pretexto para lanzar ataques que, sin afectar por el momento a infraestructuras energéticas, ejercen presión sobre Trump y, al mismo tiempo, dilatan las negociaciones.

Trump necesita una gasolina más barata para tener opciones de retener el control del Senado, y los iraníes intentarán acercar el precio del barril a los 100 $/bbl para forzarle a aceptar términos más beneficiosos en un acuerdo que ambas partes necesitan sellar cuanto antes. Recordemos que la caída en importaciones de crudo desde China (~5 millones de barriles al día), el incremento del tráfico en el oleoducto saudita este-oeste (~3,5 millones adicionales) y la disminución de inventarios (~2 millones) han compensado la práctica totalidad del déficit de oferta generado por el bloqueo de Hormuz.

El giro de Trump y la reacción de los mercados

No obstante, el carácter errático e impredecible de Trump provocó un fuerte repunte el jueves, alimentado por un giro brusco e inesperado en las expectativas de acuerdo entre EE.UU. e Irán. La consiguiente caída del brent, que lo empujó hacia mínimos de tres meses, actuó como catalizador de una fuerte compresión en los rendimientos de los bonos que animó a los inversores en los mercados de renta variable.

Después de un segundo día de ataques estadounidenses y amenazas explícitas de intensificar la ofensiva el jueves por la noche —incluyendo el control de infraestructuras clave como la isla de Kharg—, Trump volvió a cambiar de forma radical su discurso. Con los mercados europeos ya cerrados, Washington señalaba avances sustanciales en las negociaciones, hasta el punto de cancelar los ataques previstos y afirmar que la posible firma de un acuerdo podría hacerse efectiva el fin de semana.

No obstante, la situación no está resuelta. No sabemos aún si esta vez es definitiva y, aunque lo fuera, es probable que el acuerdo —que contará con concesiones estadounidenses relevantes— no tenga mucho recorrido más allá de las elecciones legislativas.

A corto plazo, el resultado de este cuadro geopolítico debería traducirse en lecturas de volatilidad al alza y en mercados más inquietos, con tendencia alcista si se confirma el fin temporal del conflicto. Es asimismo posible que la presión sobre el IPC subyacente se incremente —compensada parcialmente por una evolución favorable en el componente de vivienda— y que la actividad industrial se vea afectada de manera más notoria.

Incluso en el caso de recibir noticias positivas este mismo fin de semana, como apuntan fuentes republicanas, el crudo continuará cotizando durante varios meses por encima de los niveles previos al inicio de las hostilidades. Con un precio del petróleo más elevado durante más tiempo, las condiciones financieras se tensionarán, afectando al sector manufacturero.

Política monetaria: Fed y BCE ante el dilema

Todo ello complica la llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal. La persistencia de la inflación por encima del 2%, un mercado laboral que da síntomas de reactivarse, el riesgo sobre la actividad industrial y la falta de consenso respecto a la capacidad de la IA de generar aumentos de productividad dificultan los pronósticos sobre el nivel de tipos al que podría estar operando la economía estadounidense a finales de 2026. Como ya explicamos, la regla de Taylor justificaría el aumento de 0,25 puntos porcentuales al que la curva, tras el movimiento alcista en bonos registrado ayer, sigue asignando una probabilidad del 80%.

La subida de un cuarto de punto en política monetaria se daba por descontada ayer en Europa. El BCE elevó su tipo de referencia al 2,25%, coincidiendo con una revisión de las expectativas macroeconómicas hacia un escenario más estanflacionista.

Un ajuste de 0,25 puntos no debería, por sí solo, tensionar de forma significativa las condiciones financieras de la zona euro, y lo interpretamos como una medida de precaución. Aunque, al igual que en EE.UU., la presión sobre los precios se ha intensificado, las expectativas de inflación se mantienen ancladas y no se aprecian indicios de presión salarial. Por todo ello, consideramos que una actitud más agresiva en materia de tensionamiento monetario constituiría un error estratégico.

En EE.UU., incluso si se produce la subida de tipos en diciembre, las causas del ajuste serán favorables a los intereses de los accionistas. Como en la eurozona, las expectativas de inflación se mantienen en niveles poco preocupantes, y es la inercia económica —el último pronóstico de la Fed de Atlanta apunta a un crecimiento nominal superior al 6% en el trimestre en curso— la que sustenta ese escenario.

Política monetaria: subida testimonial o el inicio de una fase de endurecimiento agresivo

  |   Por  |  0 Comentarios

Foto cedidaChristine Lagarde, presidenta del BCE, en la reunión de junio. Lorena Deidda/ECB.

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido subir los tipos de interés 25 puntos básicos en su reunión de junio. Si hacemos un pequeño repaso, nos tenemos que ir hasta junio de 2025, para situar cuándo la institución monetaria modificó los tipos por última vez -registrando su octavo recorte en apenas doce meses- para luego entrar en un periodo de calma monetaria.

La subida anunciada en junio -un movimiento que no veíamos desde hace tres años- responde a su interpretación de un aumento del riesgo alcista de la inflación. De hecho, la inflación de la eurozona alcanzó en mayo el 3,2%, claramente por encima del objetivo del 2%, mientras que la inflación subyacente se situó en el 2,5%, su nivel más alto desde abril de 2025. 

“Como resultado, cada vez parece más evidente que el optimista escenario base publicado por el BCE en sus proyecciones de marzo difícilmente llegará a materializarse. En aquel escenario, los banqueros centrales preveían una tasa media anual de inflación del 2,6% para 2026. Sin embargo, debido al conflicto persistente en el golfo Pérsico, el panorama inflacionario se está desplazando hacia los escenarios adversos contemplados en marzo. Así lo reflejan también las últimas estimaciones de junio, en las que los expertos del BCE asumen que la inflación de la eurozona podría alcanzar el 3% este año incluso en el mejor de los casos y mantenerse ligeramente por encima del objetivo, en el 2,3%, también el próximo año. Al mismo tiempo, las perspectivas de crecimiento para la eurozona continúan siendo débiles. Para este año, el BCE prevé un exiguo crecimiento real del 0,8% en su escenario base”, explica Julian Marx, analista de Research en Flossbach von Storch.

Horizonte de subidas

Estas previsiones dejan, para los expertos, la puerta abierta a nuevas subidas de tipos. “Los futuros del Euribor están descontando actualmente al menos dos subidas de tipos del BCE y se espera que la primera tenga lugar hoy. Desde hace meses, el Euribor a 12 meses está siendo el primero en anticipar las subidas pues, pro memoria, abría el presente año a 2,26% y se encuentra ahora a aproximadamente 2,8%, incrementando así el coste de la financiación a tipo variable”, apunta Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital.

En este sentido, Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, destaca que las previsiones del BCE sitúan la inflación en el 3% este año para después volver progresivamente a la senda del 2% y considera que «es posible que haya una nueva subida de tipos de interés este mismo año dependiendo de cómo evolucionen los precios en relación con el conflicto en Irán», aunque también apunta que, una vez alcanzado el pico de tipos, podrían producirse reducciones en los próximos años si las condiciones macroeconómicas lo permiten.

Para Santos, esta primera subida es algo “más testimonial que problemático” y argumenta que el BCE busca mantener su credibilidad en la lucha contra la inflación. “No debería ser relevante para los mercados salvo que estos la interpretaran como la primera de otras muchas y más elevadas, lo que no va a ser el caso”, apunta Santos.

En opinión de Salman Ahmed, responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, el BCE ha preferido adoptar una postura prudente ante el shock energético en curso. “De cara al futuro, esperamos que el BCE vuelva a subir tipos en un contexto probable de precios de la energía más altos durante más tiempo, ya que no vemos una salida clara a la guerra entre EE.UU. e Irán”, afirma.

Sin embargo, también hay voces que descartan el inicio de una fase de endurecimiento agresivo. “El contexto económico sigue siendo demasiado frágil para ello. El shock energético ya está lastrando la actividad en toda Europa, con una desaceleración del crecimiento en el primer trimestre en la mayoría de los países. El crecimiento salarial se está moderando y las condiciones del mercado laboral se relajan de forma gradual. En este entorno, es probable que los efectos de segunda ronda sobre la inflación sigan siendo limitados, lo que reduce la necesidad de un ciclo de subidas prolongado. Nuestro escenario base contempla una única subida adicional de tipos este año”, defienden desde Candriam

¿Qué moverá el mercado?

Sin duda, los expertos coinciden en que la preocupación por el alza de la inflación y las políticas monetarias pesarán en el mercado, pero el factor geopolítico será el que más volatilidad aporte. Según Del Pozo, «los mercados siguen moviéndose fundamentalmente por las noticias que llegan del frente» y que la evolución del conflicto en Oriente Próximo será determinante porque «tendrá mayor repercusión sobre los precios, sobre la formación de la inflación y, por lo tanto, sobre las futuras decisiones que puedan tomar los bancos centrales en términos de tipos de interés». 

Asimismo, advierte de que “uno de los principales riesgos para la economía es que la inflación termine trasladándose a efectos de segunda ronda, dando lugar a subidas de salarios, mayores costes para las empresas, etcétera». Un riesgo que considera especialmente relevante en Estados Unidos, donde, según señala «vemos una mayor resiliencia de la economía estadounidense, como pudimos comprobar a través del último dato de empleo”. En este contexto, destaca también “la existencia de una cierta dicotomía entre Europa y Estados Unidos en términos de crecimiento económico”.

Por último, Del Pozo advierte de que sigue abierta la posibilidad de «un mundo cercano a la estanflación», con «mayores subidas de precios que conlleven mayores subidas de tipos de interés y que ello termine provocando una severa contracción económica que habrá que contemplar durante las próximas semanas y meses”.

Amundi presenta los primeros ETFs UCITS ponderados por el PIB

  |   Por  |  0 Comentarios

Canva

En un entorno de mercado caracterizado por una mayor incertidumbre, riesgos de concentración y valoraciones elevadas en Estados Unidos, la diversificación y la construcción equilibrada de carteras cobran cada vez más relevancia para los inversores.

En este contexto, la gestora de activos, Amundi, sigue ofreciendo innovación en productos centrados en el cliente y anuncia el lanzamiento de los primeros ETFs UCITS ponderados por el producto interior bruto (PIB): un ETF de renta variable, el Amundi FTSE All World GDP-Weighted UCITS ETF, y un ETF de renta fija, el Amundi Global Government Bond GDP Weighted UCITS ETF.

Estos ETFs están diseñados para inversores que buscan alternativas a la diversificación basada en la exposición ponderada por capitalización de mercado y desean que su exposición refleje la huella de la economía global, ponderando los países según su participación en el PIB global.

A raíz de este anuncio, Benoit Sorel, director de la línea de negocio de ETF e Indexación de Amundi, ha destacado: “El entorno de mercado actual exige a los inversores que refuercen la resiliencia de su cartera y se adapten a un panorama de inversión en el que la diversificación es una de las respuestas más eficaces. Respaldados por nuestro ADN de innovación en productos, nos complace presentar estas nuevas herramientas, que permiten a los clientes capturar el crecimiento global a largo plazo reflejando el peso económico de cada región, y ampliar la diversificación mediante una asignación equilibrada entre las distintas zonas geográficas”.

Un enfoque ponderado por el PIB refleja con mayor precisión la huella económica de cada región, aumentando la exposición a las economías emergentes y a Europa, áreas que siguen estando infrarrepresentadas en los índices tradicionales ponderados por capitalización de mercado a pesar de su contribución al crecimiento global. China y los países emergentes representan más del 40 % del PIB mundial y continúan ofreciendo las perspectivas de crecimiento más sólidas. Este enfoque puede ayudar a los inversores a aprovechar el potencial de crecimiento a largo plazo de estas economías, al tiempo que reduce la dependencia de un pequeño número de grandes empresas o de mercados dominantes dentro de una asignación global.

CME Group y Morningstar anuncian un acuerdo exclusivo de licencia para derivados sobre índices

  |   Por  |  0 Comentarios

Canva

Morningstar, han anunciado la firma de un acuerdo de licencia plurianual que permitirá a CME Group lanzar productos derivados basados en algunos de los principales índices bursátiles de Morningstar, entre ellos los índices Morningstar US Total Market, Large Cap, Large Cap Value, Large Cap Growth, Mid Cap y Small Cap.

CME Group ofrecerá por primera vez  sobre los índices Morningstar Market, actualmente en proceso de cambio de marca tras la integración de CRSP. Esto permitirá a los clientes utilizar derivados vinculados a unos índices que sirven de referencia a más de 3 billones de dólares en activos.

El acuerdo permitirá ampliar la oferta de instrumentos de inversión y cobertura vinculados a algunos de los índices de renta variable más utilizados del mercado estadounidense. De esta forma, los inversores podrán acceder a herramientas para gestionar riesgos y tomar posiciones sobre distintos segmentos del mercado, desde las grandes compañías hasta las empresas de mediana y pequeña capitalización.

“Estamos encantados de colaborar con CME Group para ofrecer por primera vez productos derivados sobre los índices Morningstar Market, las referencias más completas y representativas del mercado de renta variable estadounidense”, afirmó Amelia Furr, presidenta de Morningstar Indexes. “Tras la adquisición de CRSP a principios de este año, nos hemos convertido en el principal proveedor de índices de renta variable de Estados Unidos, y esta nueva relación con CME Group acelerará aún más nuestro crecimiento. Lo más emocionante es que esperamos abrir nuevas oportunidades y llevar nuestros índices bursátiles de alta calidad a un segmento completamente nuevo del mercado global de inversión”.

“Nos complace asociarnos con Morningstar para ayudar a desarrollar herramientas de gestión del riesgo de nueva generación, más precisas y eficaces para la comunidad inversora global”, señaló Tim McCourt, Senior Managing Director y responsable global de renta variable, divisas y productos alternativos de CME Group. “La combinación del mercado altamente líquido de derivados sobre renta variable de CME Group con el ecosistema de datos e índices de Morningstar nos permitirá ofrecer a nuestros clientes de todo el mundo un marco optimizado para gestionar con seguridad la volatilidad de los mercados y aprovechar nuevas oportunidades de inversión”.