El impresionante crecimiento de la inteligencia artificial generativa ha despertado tanto entusiasmo como cautela entre los inversionistas. Empresas como Nvidia, Microsoft y Amazon han experimentado grandes subidas y bajadas en sus precios de acciones, lo que ha llevado a muchos a preguntarse si estamos viendo una burbuja especulativa, como las que hemos visto antes. Para entender mejor los riesgos y oportunidades actuales, vale la pena comparar este frenesí con burbujas tecnológicas del pasado y considerar estrategias de inversión inteligentes para este momento.
Por ejemplo, el profesor Andrew Odlyzko, experto en burbujas especulativas, compara el boom de la IA con el auge del telégrafo y la iluminación eléctrica en el siglo XIX. Al principio, las empresas de telégrafo tuvieron problemas a pesar de las grandes inversiones, logrando beneficios solo después de que la industria se consolidó y terminó la Guerra Civil en Estados Unidos. De manera similar, la emoción inicial en torno a la iluminación con arco eléctrico desapareció cuando la bombilla de Thomas Edison lo superó, lo que llevó a la quiebra a muchas compañías que habían apostado por la tecnología equivocada.
Estos ejemplos históricos muestran que la incertidumbre es común con tecnologías disruptivas. La IA generativa, como el telégrafo y la iluminación eléctrica en su momento, está en una fase crítica. Aunque tiene un gran potencial, aún no está claro cuáles serán sus aplicaciones más rentables, lo que hace difícil saber si las empresas líderes de hoy mantendrán su dominio o serán superadas por nuevas innovaciones.
Otra comparativa interesante está en las diferencias entre el boom actual de la IA y burbujas anteriores, como la de las dot-com a principios de los 2000, cuando en ese entonces las valoraciones de las acciones subieron a niveles insostenibles, y las empresas tecnológicas, aunque costosas, no estaban tan sobrevaloradas.
En los últimos años, han habido menos fondos invertidos en acciones, lo que indica un enfoque más medido en comparación con el entusiasmo desenfrenado de los años 90. Por lo que se puede decir que los inversionistas parecen ser más cautelosos en la actualidad.
Cabe mencionar que muchas de las empresas que lideran la revolución de la IA son negocios bien establecidos y rentables, con ingresos sólidos. Esto es muy diferente de la era dot-com, donde muchas de las nuevas empresas no tenían modelos de negocio probados ni eran rentables.
Pero entonces, ¿cómo deberían los inversionistas enfrentar el mercado de la IA? Aquí podemos destacar 3 claves importantes que los inversionistas deben considerar para tomar buenas decisiones:
1. La diversificación es esencial: Aunque la inteligencia artificial tiene un gran potencial, también conlleva riesgos. Diversificar tus inversiones en diferentes sectores puede ayudar a mitigar estos riesgos y protegerte de posibles pérdidas si el mercado se vuelve volátil. De esta manera, tu portafolio no estará demasiado expuesto a la incertidumbre de un solo sector, como la IA.
2. Buscar asesoría profesional: Dada la complejidad del mercado de la IA y su potencial tanto para grandes ganancias como para caídas repentinas, es vital contar con un asesor financiero experimentado. Un buen asesor te
ayudará a tomar decisiones basadas en fundamentos sólidos en lugar de dejarte llevar por la emoción del momento.
3. Paciencia y perspectiva a largo plazo: El éxito final de la IA probablemente dependerá de la aparición de una aplicación que impulse su adopción masiva y rentabilidad. Así como el correo electrónico se convirtió en el gran éxito inesperado de los primeros días de internet, podría surgir una innovación basada en inteligencia artificial que aún no hemos previsto. Los inversionistas deben ser pacientes y centrarse en el crecimiento a largo plazo en lugar de buscar ganancias rápidas.
Aunque el mercado de la IA hoy en día podría parecer una burbuja especulativa, también está basado en el potencial real de una tecnología que podría transformar el mundo. La mejor estrategia para los inversionistas es diversificar sus portafolios, buscar asesoría financiera profesional y mantener una perspectiva a largo plazo. Aprender de las burbujas pasadas y confiar en expertos puede ayudarte a aprovechar las oportunidades tecnológicas sin caer en las trampas del mercado.
Este enfoque no solo te protege de posibles pérdidas, sino que también te posiciona para aprovechar las oportunidades que surgirán con la próxima ola de innovación tecnológica.
Fuentes: Visual Capitalist, Investing.com, y The Economist.
A 35 años de que México iniciara la construcción de una “nueva banca”, estos intermediarios enfrentan una transformación tan profunda como la que detonó la reprivatización impulsada por el gobierno del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. Aquella reforma no sólo cambió la propiedad de la banca, redefinió su papel en la economía mexicana. Hoy el reto también es mayúsculo y los vientos de cambio parecen incontenibles.
La reprivatización bancaria de hace tres décadas y media fue una respuesta directa a la nacionalización de 1982, considerado uno de los grandes errores históricos en la economía mexicana. Tan grave, que para muchos analistas fue una de las causas directas que hundió en esa década a México en la crisis más profunda que ha vivido este país en la era moderna. Entre 1991 y 1992 se vendieron instituciones clave que permitieron poco a poco restablecer la confianza, en dicho proceso de reprivatización se recaudó alrededor de 12 mil millones de dólares.
El modelo que emergió apostó por: capital privado nacional, modernización operativa y expansión del crédito. Sin embargo, la historia posterior demostraría que la transición no estuvo exenta de costos. La banca privatizada enfrentó rápidamente su primera gran prueba con la crisis financiera de 1994–1995, que derivó en rescates, reconfiguración del sistema y, eventualmente, en la entrada masiva de capital extranjero a finales de los noventa.
Desde entonces, el sistema bancario mexicano evolucionó hacia: mayor solidez regulatoria, concentración en grandes grupos financieros y estabilidad macrofinanciera. Hoy, la banca llega a 2026 en una posición estructuralmente más sólida, incluso con niveles de morosidad históricamente bajos y mejores estándares de capitalización, aunque con desafíos persistentes en profundidad financiera.
Radiografía actual: una banca sólida pero limitada
A 35 años de la reprivatización, el sistema bancario mexicano muestra claras señales de contraste; por ejemplo, cerca de 63% de los adultos tienen acceso a una cuenta, lo que refleja avances en bancarización, pero también rezagos importantes ya que persisten alrededor de 20 millones de personas fuera del sistema financiero formal y el uso de efectivo sigue siendo dominante, limitando el alcance del sistema. En otras palabras, la banca mexicana es estable, pero poco profunda para el tamaño de la economía del país.
El sector bancario mexicano enfrenta una serie de desafíos estructurales reconocidos incluso por los propios protagonistas del sistema:
1. Inclusión financiera: A pesar de avances, millones de mexicanos siguen excluidos, sobre todo en el interior del país. El reto consiste en integrar a población sin historial crediticio ni acceso formal.
2. Reducción del uso de efectivo: El efectivo sigue siendo dominante, lo que limita la trazabilidad, el crédito y la productividad.
3. Competencia fintech: Los nuevos jugadores digitales están captando segmentos desatendidos con modelos más ágiles, el sistema bancario tradicional es cada vez menos utilizado, los modelos bancarios con sucursales físicas enfrentan una crisis que amenaza con desaparecerlos.
4. Regulación vs innovación: La tecnología avanza más rápido que el marco regulatorio, generando tensiones en supervisión y desarrollo. La obsolescencia del marco regulatorio en México ha generado lagunas legales que de vez en cuando provocan riesgos adicionales moderados, pero riesgos al fin.
5. Profundización del crédito: México sigue teniendo niveles de crédito al sector privado relativamente bajos frente a otras economías; una economía sin crédito o con poco crédito, es una economía con bajo crecimiento presente y futuro.
Treinta y cinco años después, la “nueva banca” que surgió de la reprivatización vuelve a estar en un punto de inflexión. Si en los noventa el reto fue pasar del Estado al mercado, hoy el desafío es pasar del banco tradicional al ecosistema digital e inclusivo. El desenlace de esta nueva transición definirá no sólo el futuro del sistema financiero, sino también su capacidad para impulsar el crecimiento económico de México en las próximas décadas.
Hoy, después de aquel histórico proceso de reprivatización bancaria impulsado por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el sistema financiero mexicano presenta una combinación poco común en economías emergentes: alta solidez macroprudencial con baja profundidad crediticia.
En 2026, la banca mexicana exhibe fundamentos robustos: Índices de capitalización (ICAP) consistentemente por encima de requerimientos regulatorios; Índice de morosidad (IMOR) en niveles históricamente bajos; Amplia liquidez estructural y Supervisión alineada con estándares de Basilea III.
Sin embargo, estos indicadores conviven con una baja intermediación financiera: Crédito al sector privado como proporción del PIB significativamente inferior al de economías comparables; Alta concentración de activos en pocos intermediarios y Penetración limitada del crédito en segmentos PyME y población no bancarizada. Este desequilibrio refleja un sistema más orientado a estabilidad que a expansión crediticia.
Nuevo entorno competitivo: fintech y desintermediación
El sistema bancario mexicano enfrenta una presión creciente derivada de la digitalización, con la entrada de neobancos y fintech con modelos asset-light, expansión de pagos digitales (SPEI, CoDi) y el uso intensivo de analítica de datos y scoring alternativo. Estos actores están atacando segmentos históricamente desatendidos, reduciendo barreras de entrada y presionando spreads, costos operativos así como modelos tradicionales de captación y colocación. El fenómeno apunta hacia una desintermediación parcial del sistema bancario tradicional.
Los retos estratégicos son claros: Profundización financiera sin deterioro de cartera; expandir crédito manteniendo disciplina prudencial; inclusión con rentabilidad; incorporar segmentos de alto riesgo relativo sin comprometer ROE; transformación digital; migrar hacia modelos híbridos (banca + tecnología) con eficiencia operativa; competencia y regulación; equilibrar piso parejo entre banca tradicional y fintech; concentración de mercado y reducir barreras estructurales que limitan la competencia efectiva.
Perspectiva: ¿nuevo cambio de régimen?
A 35 años de la reprivatización, la banca mexicana enfrenta un posible segundo cambio estructural; la primera gran transformación moderna en la década de los noventa le otorgó solidez y marco institucional, mientras que la transformación actual enfrenta el reto de llevarla a un cambio de modelo operativo, tecnológico y competitivo.
No se trata de un reto menor, la banca de México debe transitar de un sistema sólido pero limitado, hacia uno más profundo, inclusivo y competitivo, pero sin comprometer la estabilidad que ha caracterizado al sector en las últimas tres décadas. En ese sentido, la banca mexicana se encuentra nuevamente en un punto de inflexión, donde la capacidad de adaptación definirá su relevancia en el ecosistema financiero del futuro.
Pero, los analistas coinciden en que el principal dilema estructural de la banca mexicana es cómo expandir el crédito sin comprometer la calidad de los activos, en un entorno donde el sistema ha privilegiado históricamente la estabilidad. Tras la crisis de 1994–1995, la banca (ahora mayoritariamente en manos de grupos globales) internalizó una cultura de riesgo conservadora con modelos de crédito basados en scoring tradicional, fuerte dependencia de historial formal y segmentación estricta de clientes.
El resultado: IMOR bajo (cartera sana), ROE relativamente alto, impulsado por spreads, pero crecimiento crediticio limitado. ¿Cómo romper este equilibrio sin generar un deterioro sistémico?.
La respuesta parcial parece estar en las fintech y neobancos, intermediarios que han demostrado que es posible servir a segmentos masivos con estructuras ligeras (asset-light), así como construir modelos rentables basados en volumen y datos. Sin embargo también es un hecho que no será una transición fácil ni exenta de riesgos. factores como la presión sobre los márgenes del negocio, la regulación asimétrica, el riesgo reputacional en segmentos vulnerables, así como la ciberseguridad, tendrán mucho que ver en el éxito-
El sistema financiero mexicano se enfrenta a una redefinición de su función: de intermediarios tradicionales a plataformas de servicios financieros digitales. La inclusión ya no es solo un objetivo social, sino un vector de crecimiento estructural.
Los retos están profundamente conectados: Más inclusión, más profundidad financiera, mejor medición de riesgo e inclusión rentable. A A 35 años de la reprivatización el sistema enfrenta un desafío más sofisticado: crecer sin perder estabilidad y expandirse sin perder rentabilidad.
La banca mexicana hoy
La banca en México ha sentado las bases en las últimas décadas para su crecimiento, pero sobre todo para su estabilidad, las cifras lo reflejan.
En 2025 el sistema bancario mexicano generó utilidades por 304.400 millones de pesos (16.911,11 millones de dólares), ligando cinco años de máximos históricos en este rubro, con un crecimiento real anual de 1,1%. En el país operan 51 bancos, pero existe una elevada concentración del sistema ya que solamente 7 instituciones están consideradas como sistémicas ya que concentran la mayor parte del mercado, mientras que apenas 9 bancos generan el 83% de las utilidades.
Para efectos prácticos, estamos frente a un sistema bancario oligopólico con alta concentración de ingresos y activos.
Si analizamos la profundidad financiera los contrastes en el sector son evidentes; el crédito al sector privado equivale al 37% del PIB, ha crecido pero todavía está muy por debajo de las principales economías de la OCDE.
Así, a 35 años de la reprivatización todos los análisis coinciden. La banca mexicana es un sistema altamente rentable y estable, pero estructuralmente poco profundo. El reto hacia adelante no es estabilidad (ya lograda), sino: escala de crédito, inclusión financiera y transformación digital competitiva.
Las instituciones financieras globales (GFI) tenían muchas preguntas a comienzos de 2025: ¿se convertirían las promesas de campaña de Donald Trump en política de gobierno en Estados Unidos? ¿Veríamos divergencias regionales en la orientación de la política fiscal y monetaria? ¿Se cansarían por fin los inversionistas de unos niveles de deuda pública en constante aumento? Doce meses después, aunque algunas de esas preguntas se han respondido de forma contundente, las respuestas han generado nuevas dudas y aún más incertidumbre.
Para comprender mejor las preocupaciones de nuestros clientes y poder anticipar mejor sus necesidades, llevamos varios años agregando los informes públicos de perspectivas de muchas de las principales instituciones financieras globales (GFI). Esto ofrece información sobre cómo están pensando el año que comienza y, lo que es igual de importante, cómo va cambiando ese pensamiento con el tiempo. Y lo que resulta evidente es que las GFI han iniciado el año incluso más optimistas que en el anterior, aunque con sentimientos encontrados.
FOMO es real, incluso para las grandes instituciones:
Pese a la inquietud sobre la posibilidad de una burbuja impulsada por la inteligencia artificial, los altos precios de los activos de riesgo y las preocupaciones por la trayectoria de la deuda pública, especialmente en los mercados desarrollados, las GFI han comenzado el año con una posición de mayor riesgo. Pero se trata de un risk-on cauteloso. Esto se debe a que, si bien el aumento de los precios de los activos no puede continuar para siempre, nadie quiere aún correr el riesgo de abandonar la fiesta demasiado pronto.
Y, si se observan los datos, el motivo se vuelve evidente. Los puntos de partida importan en la inversión, porque son un factor significativo en la probabilidad de éxito a largo plazo. Intuitivamente esto tiene sentido: mientras más bajo sea el precio de entrada, mayor será el rango de resultados posibles en los que se den las condiciones para que el precio suba en el largo plazo y viceversa.
A corto plazo, sin embargo, siempre existe la posibilidad de que los mercados consigan una última subida. Esa es la mentalidad FOMO.
Las GFI consideran que la IA seguirá siendo una fuerza importante tanto para la rentabilidad de corto plazo como para la productividad de largo plazo, pero con mayor exigencia de resultados tangibles en 2026.
No obstante, desde una perspectiva de asignación de activos, hay motivos para mantener la estrategia.
Lo bueno y lo malo de 2025:
Muchas de las proyecciones de las GFI para 2025 fueron acertadas: esperaban que el rally de la renta variable estadounidense continuara y que el dólar alcanzara su máximo, abriendo oportunidades en los mercados emergentes. Al mismo tiempo, proyectaban oportunidades en los bonos globales y eran optimistas sobre el crédito con grado de inversión y los bonos de alto rendimiento, pese a que estos últimos ya se consideraban caros.
Por otro lado, la fuerte preferencia por la renta variable estadounidense frente a la europea resultó menos gratificante, al igual que la visión de que el mercado accionario de Estados Unidos se ampliaría.
Contexto macro: Nacionalismo económico, oportunidades de infraestructura y la promesa de productividad de la inteligencia artificial
Desde el principio de 2026, un nacionalismo económico agresivo se ha abierto paso hasta el primer plano, como lo demuestran los acontecimientos en Venezuela. El avance sostenido del nacionalismo económico es uno de los temas clave de largo plazo que las GFI esperan que moldee los mercados. Sin embargo, aunque los distintos bloques geopolíticos aspiran a alcanzar la autosuficiencia, cada uno parece adoptar su propio enfoque. Estados Unidos se centra en la relocalización y la seguridad de las cadenas de suministro. Asia se enfoca en la inteligencia artificial, con China concentrada en el producto final, mientras que países como Corea y Taiwán se orientan hacia la cadena de suministro de inteligencia artificial en su conjunto. Europa, por el contrario, sigue centrada en la política fiscal y la infraestructura. En este contexto, las GFI han destacado de forma reiterada las oportunidades de inversión vinculadas a la autonomía estratégica, como la infraestructura y la defensa, como áreas de oportunidad.
Por otro lado, la sostenibilidad de la deuda pública sigue siendo un área clave de preocupación, especialmente porque se espera que el repliegue de la globalización vaya acompañado de políticas proteccionistas, mayor fricción comercial y controles de inmigración más estrictos, todo lo cual podría reducir la eficiencia económica y limitar los programas de inversión pública.
El otro gran eje a nivel macroeconómico es el ascenso inexorable de la inteligencia artificial. La nueva realidad de la inteligencia artificial fue ineludible en 2025 y se espera que continúe dominando la dinámica económica y la inversión corporativa. Aunque persisten preocupaciones en todos los niveles, la mayoría de las GFI mantienen una visión positiva sobre la tecnología, esperando que sea un motor poderoso de rentabilidad a corto plazo y productividad a largo plazo. Una creencia compartida de manera generalizada es que esto debería ayudar a compensar algunas de las restricciones de oferta laboral esperadas como resultado del envejecimiento de la población en los mercados desarrollados y la desaceleración de la migración.
Sin embargo, existe acuerdo en que los inversionistas probablemente ya superaron la fase de “comprar el sueño” de la inteligencia artificial y que en 2026 esperarán ver resultados más tangibles.
Según Mabrouk Chetouane, estratega de mercados de Natixis IM: “Aunque es fundamental recordar que una burbuja financiera no puede observarse con certeza en tiempo real, no vemos ninguna indicación de que estemos actualmente en una burbuja tecnológica o de inteligencia artificial. De hecho, creemos que la corrección del mercado para el sector de software a principios de 2026 fue excesiva. El costo de oportunidad de una subexposición a la tecnología podría ser considerable, y ese es un riesgo que muchos inversionistas no están dispuestos a asumir”.
Si estos resultados se materializan y cumplen o superan las expectativas, las GFI esperan un nuevo auge tecnológico. Pero, si no, los pronósticos son más pesimistas. En ambos escenarios, sin embargo, quedó claro que la necesidad de gestión activa será crucial, ya que las GFI esperan que surjan ganadores y perdedores claros; es decir, la marea podría dejar de levantar todos los barcos.
Renta variable: Confianza renovada en Europa en medio de visiones neutrales para Estados Unidos y expectativas de alza en mercados emergentes
En cuanto a las perspectivas para la renta variable, el mayor cambio en las actitudes de las GFI a comienzos de 2026, en comparación con 2025, es la visión sobre Europa. En 2025, las GFI eran neutrales o negativas sobre las perspectivas de la renta variable europea. Este año, sin embargo, esa visión se ha invertido. La gran mayoría se muestra positiva con respecto a las acciones de la región, con un pequeño número aún neutral. Este optimismo se debe en gran medida a los efectos esperados de la flexibilización fiscal y al crecimiento en sectores como defensa y las empresas vinculadas a la transición verde.
En cuanto a la renta variable de Estados Unidos, el consenso sigue siendo que veremos un fuerte crecimiento de utilidades en el sector tecnológico, especialmente en las compañías involucradas en la infraestructura de inteligencia artificial. No obstante, mientras que todos los informes de GFI que revisamos en 2025 eran alcistas sobre las perspectivas de la renta variable estadounidense, algunas instituciones han moderado esa visión a neutral para 2026.
Otro de los consensos clave es una alta convicción en las oportunidades dentro de los mercados emergentes asiáticos, impulsada en gran medida por la debilidad del dólar estadounidense y por la expectativa de que estos mercados sean beneficiarios de la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial.
En renta fija, la deuda de mercados emergentes y el crédito europeo siguen destacando por sus ventajas esperadas en rendimiento y volatilidad
Renta fija: Sesgo negativo en crédito de Estados Unidos, pero mercados emergentes y grado de inversión europeo ofrecen puntos brillantes
El crédito con grado de inversión en Estados Unidos fue la subclase de activos que presentó el mayor cambio en las opiniones de las GFI en los últimos doce meses. De las 18 perspectivas de GFI que revisamos en 2025 y que incluían una opinión sobre este segmento, 17 eran positivas y una neutral. En 2026, de las 17 que expresaron una visión, 5 fueron negativas, 6 neutrales y 6 positivas.
Aunque el crédito estadounidense concentró el giro negativo más marcado, las actitudes hacia la renta fija fueron menos positivas casi en todos los frentes. La única excepción fue la deuda de mercados emergentes, donde el consenso apunta a un rendimiento sólido gracias a la combinación de un dólar más débil, menor inflación y mayores rendimientos reales.
También hubo cierto entusiasmo por las oportunidades que ofrecían los bonos europeos con calificación de inversión, que se beneficiaron de la expectativa de que esos instrumentos seguirían mostrando una volatilidad menor que sus homólogos estadounidenses y ofrecerían un mejor rendimiento.
En general, las instituciones financieras globales esperan que las clases de activos sensibles a las tasas, como los bonos del Tesoro a corto plazo, el crédito con grado de inversión y los bienes raíces, se beneficien de la flexibilización monetaria y el aumento de la pendiente de la curva de rendimiento. «Y la flexibilización monetaria», según Julien Dauchez, Head del Grupo de Soluciones para Clientes de Natixis Investment Managers, «está claramente en la agenda de la mayoría de las instituciones financieras globales. Las asignaciones a efectivo por parte de sus propios inversores siguen siendo una preocupación en el entorno actual».
Alternativos: Metales preciosos siguen en foco en medio de mayores oportunidades en activos de transición energética
Dado lo sólido de su desempeño en 2025, no sorprende que el oro, y los metales preciosos en general, ocupen un lugar destacado en las perspectivas de GFI para 2026. Se mantiene la expectativa de que el oro continúe actuando como cobertura en un contexto de flexibilización monetaria y persistente incertidumbre geopolítica este año. De hecho, los metales preciosos encabezaron la lista como la sobreponderación más fuerte en las perspectivas de GFI que revisamos.
De forma similar, se espera que las materias primas, la infraestructura y los instrumentos inmobiliarios vinculados a la transición energética, como el cobre y el litio, se beneficien de las tendencias macroeconómicas en curso.
Dos temas recurrentes en las perspectivas de GFI que revisamos fueron la necesidad de diversificación y la importancia de ser selectivos. Dauchez concluye: “Una de las principales conclusiones del GFI Outlook 2026 es el llamado a la diversificación. El hecho de que las GFI se muestren igualmente alcistas y sobreponderadas en todos los segmentos de renta variable, en la mayoría de los segmentos de renta fija, en alternativos y en materias primas es una señal clara a favor de la diversificación”.
Aunque la visión general a través de las clases de activos es positiva para el riesgo, crece el recuerdo de que no todo puede ser ganador todo el tiempo, especialmente ante la gran cantidad de incógnitas conocidas que enfrentan los mercados. En consecuencia, los inversionistas están adoptando cada vez más un enfoque equilibrado, evitando concentraciones excesivas y diversificando sus portafolios.
Llevamos semanas navegando lo que podría convertirse en el mayor shock económico desde el COVID. La tregua aporta algo de alivio, pero la falta de visibilidad continúa siendo el rasgo dominante del entorno. Y aquí, el punto crítico sigue siendo el Estrecho de Ormuz.
El estrecho continúa cerrado. Los mitigantes parciales —rutas alternativas desde Arabia Saudí y Emiratos, reservas estratégicas y almacenamiento flotante— son de naturaleza temporal y pueden sostener el suministro hasta finales de mes. A partir de ahí, el mercado enfrentaría un déficit de oferta de alrededor del 10%, el doble del actual.
En un mercado con una demanda tan inelástica, el ajuste en ausencia de resolución no sería gradual: el barril podría necesitar escalar hacia los 160 dólares para reequilibrar oferta y demanda.
El problema, además, no se limita al crudo. Los productos refinados —gasóleo, queroseno, gas natural— están sufriendo una escasez más severa y han registrado incrementos incluso superiores a los del propio barril.
Macro de fondo y señales de desescalada
Con todo, la macro de fondo no ha variado sustancialmente a pesar de los titulares. La economía global es hoy menos dependiente del petróleo que en episodios anteriores.
La intensidad de uso del crudo por unidad de PIB ha caído un 60% desde el embargo árabe de 1973, y cerca de un 20% solo en la última década. Eso no implica inmunidad frente a subidas adicionales, pero sí eleva el umbral a partir del cual un shock energético puede desencadenar una recesión.
Además, comienzan a emerger señales —todavía incipientes— de desescalada. El parlamento iraní ha aprobado un mecanismo de peaje en Ormuz, lo que sugiere una preferencia por monetizar el paso antes que mantenerlo indefinidamente cerrado.
En Estados Unidos, las probabilidades de un giro demócrata en las legislativas han aumentado de forma notable —se estima un 56% de posibilidades de recuperar el control del Senado, frente al 40% de finales de febrero—, y el índice de aprobación de Trump ha descendido al 41,5%, próximo a los mínimos de Biden. Este contexto refuerza los incentivos para contener una escalada prolongada, aunque no garantiza un acuerdo definitivo con Irán. Trump necesita, antes de noviembre, reorientar la narrativa hacia asuntos domésticos si quiere preservar el control del Senado. De perder ambas cámaras, el escenario podría cambiar de forma significativa.
Política monetaria: el “put” sigue vigente
En el plano monetario, las expectativas de mercado han virado hacia un perfil de tipos excesivamente restrictivo: de dos recortes a ninguno en Estados Unidos este año, y de cero a casi tres subidas en la zona euro.
La Fed ha sido explícita al respecto: no contempla subir tipos como reacción automática a un shock del petróleo. El sesgo de fondo es acomodaticio en los dos escenarios razonables: si el shock se modera, la inflación puede sorprender a la baja a corto plazo; si persiste, el daño al crecimiento terminará forzando una postura más laxa. En ambos casos, el “put” monetario no desaparece —cambia el motivo, pero sigue presente—.
Estrategia de inversión: convicción en la volatilidad
En cuanto a la estrategia de inversión, mantenemos una visión constructiva sobre la renta variable. Si la volatilidad se prolonga, la aprovecharíamos para incrementar posiciones. A corto plazo, sin embargo, los inversores pueden estar mostrando cierta complacencia respecto a la tregua: el tránsito por Ormuz sigue interrumpido y el S&P 500 ha corregido con rapidez la situación de sobreventa; el Nasdaq, tras la fuerte recuperación en software, ha entrado de hecho en sobre compra (RSI>70) y el % de acciones que cotizan por encima de su media móvil de 50 sesiones se ha situado en zonas que coinciden con consolidación en el precio del índice.
Las valoraciones del S&P 500 se han comprimido un 12% desde los niveles previos al ataque. Vigilamos dos elementos en particular. El primero de ellos es la experiencia histórica. En las últimas cuatro crisis energéticas —el embargo de 1974, la revolución iraní de 1978, la primera Guerra del Golfo y la invasión de Ucrania— se observó una caída mediana de la actividad industrial de alrededor de seis puntos de PMI en los dos trimestres siguientes. Sin embargo, la recuperación posterior a la Guerra del Golfo de 1990 fue rápida, y las encuestas manufactureras globales vienen repuntando desde enero. En Estados Unidos, el Empire de Nueva York —primera encuesta regional en publicarse, aunque volátil— ha subido con fuerza desde los niveles de marzo (de -0,2 a 11), y el informe de la Fed de Filadelfia también sorprende positivamente (de 18,1 a 26,7).
La actualización del Libro Beige publicada esta semana mantiene el tono de las entregas más recientes y no refleja un deterioro material atribuible a la guerra, en línea con los comentarios de varios CEOs de grandes bancos estadounidenses que, pese a reconocer la incertidumbre geopolítica, declaran que la actividad de negocio no ha sufrido un impacto significativo.
En la misma línea, el informe del FMI Global Economy in the shadow of war describe un escenario de recuperación frágil con elevada dispersión entre geografías, pero apenas revisa a la baja su proyección de crecimiento global para 2026 (del 3,4% al 3,1%), manteniendo sin cambios la estimación para 2027 (+3,2%). Como hemos señalado en semanas anteriores, el carácter exportador neto de energía de Estados Unidos lo sitúa en una posición más cómoda que la de economías más dependientes de las importaciones, como las europeas.
El segundo elemento son los resultados empresariales. Con la temporada de publicación del primer trimestre en marcha, es posible que algunos equipos gestores adopten un tono más conservador ante la falta de visibilidad. Por ahora, con unas cuarenta compañías habiendo presentado resultados, el 79% supera las estimaciones de consenso, lo cual es positivo. Las revisiones de BPA, sin embargo, continúan tendiendo a la baja, lo que ejercerá presión sobre unas expectativas que se han revisado al alza en torno al 4,5% desde el inicio del conflicto. Ya vivimos algo similar en abril del año pasado, cuando el Día de la Liberación desencadenó un episodio de revisiones a la baja por prudencia del que el mercado se recuperó con rapidez.
Sin realizar cambios drásticos, estamos reorientando la cartera para alinearla con un escenario en el que la resolución del conflicto podría estar más próxima de lo que el mercado descuenta.
A nivel sectorial, parece oportuno aprovechar la dispersión observada en este arranque de 2026. Un ejemplo especialmente ilustrativo es la dicotomía entre la evolución del BPA y los precios en el sector tecnológico, como muestra la gráfica adjunta.
La recomendación de March Asset Management
Estamos ante un shock de oferta real que aún no se ha resuelto, y la historia ofrece una hoja de ruta razonablemente clara. El repricing de estas semanas parece haber anticipado ya buena parte del deterioro, mientras el cuadro macro de fondo —ciclo manufacturero, política monetaria y expectativas de inflación a largo plazo— se mantiene más estable de lo que los titulares sugieren. No es el momento de rotar de forma excesiva hacia sectores defensivos. Es el momento de mantener convicción en el posicionamiento, buscar diversificación a través de instrumentos con comportamiento descorrelacionado —como el oro— y aprovechar la volatilidad como punto de entrada.
Foto cedidaEnrique Tombas, nuevo presidente de la asociación de capital privado español.
SpainCap ha anunciado la renovación de su Junta Directiva con el nombramiento de Enrique Tombas como nuevo presidente, acompañado por Alejandro Diazayas y Lourdes Álvarez de Toledo como vicepresidentes. Asimismo, la asociación ha incorporado cinco nuevos miembros, reforzando su representatividad dentro del sector del capital privado en España.
Enrique Tombas, socio fundador y presidente de Suma Capital, cuenta con una trayectoria de más de 30 años en capital privado y banca de inversión. Antes de fundar la firma en 2007, desarrolló su carrera en distintas entidades financieras como WindCorp, Banco Urquijo o Banco Intesa-Sanpaolo. Además, formó parte de la junta directiva del FC Barcelona, donde ejerció como vicepresidente económico y tesorero entre 2015 y abril de 2020.
Por su parte, Alejandro Diazayas, socio fundador de Nexxus Iberia, asume la vicepresidencia tras una sólida trayectoria en banca de inversión y capital privado. Ha participado en más de 16 operaciones, muchas de ellas completando todo su ciclo, desde la inversión hasta la desinversión, incluyendo ventas a empresas estratégicas y salidas a bolsa. Cuenta con experiencia en sectores como alimentación, retail, consumo y servicios, y ha formado parte de los comités de inversión tanto de Nexxus Capital como de Nexxus Iberia.
Lourdes Álvarez de Toledo, partner de JME Ventures, también ha sido nombrada vicepresidenta. Licenciada en Derecho y Economía por la Universidad Carlos III de Madrid, inició su carrera en Gómez-Acebo & Pombo y se incorporó en 2012 al ecosistema inversor a través de la Fundación José Manuel Entrecanales, hoy JME Ventures. Ha sido reconocida como Mujer del Ecosistema Emprendedor en el BIGBAN Investors Congress y, desde 2022, es miembro del CFA Institute.
Nuevos miembros
En paralelo, SpainCap ha anunciado la incorporación de nuevos miembros a su Junta Directiva, en representación de destacadas firmas del sector: Abe Capital (Manuel Blanco), Clave Capital (Santiago Lozano), JME Ventures (Lourdes Álvarez de Toledo), Portobello Capital (Íñigo Sánchez-Asiaín) y Proa Capital (Fernando Ortiz).
Con estos nombramientos, la asociación refuerza su estructura de gobierno y consolida su objetivo de impulsar el desarrollo del capital privado en España, en un contexto de creciente relevancia del sector en la financiación empresarial y el crecimiento económico.
El volumen de inversión del capital privado en España en 2025 alcanzó los 7.015,4 millones de euros, distribuidos en 1.041 inversiones, según las primeras estimaciones obtenidas por SpainCap a través de la plataforma europea EDC. En 2025, el private equity registró un volumen de actividad de 5.111 millones de euros distribuidos en 178 inversiones. En relación al venture capital, el pasado año finalizó con un volumen de 1.904 millones de euros en un total de 863 operaciones (un 73% más que en 2024 y un 37% por encima del ejercicio anterior): se trata del mejor registro histórico, debido a las numerosas rondas de más de 10 millones de euros en series B y C.
Según el tipo de inversor, se mantiene el apetito de los fondos internacionales, tanto en el segmento del private equity como en el de venture capital, respaldado por su elevada liquidez y el interés sostenido por el tejido empresarial español. En 2025, el capital procedente de fuera de nuestras fronteras contribuyó con un volumen de inversiones de 4.110 millones de euros (59% del total) en 255 empresas de este país. Las gestoras nacionales, por su parte, aportaron 2.905,8 millones de euros en 786 inversiones dirigidas a compañías españolas.
Por tamaño de las inversiones, un total de 14 inversiones con importes por encima de 100 millones de euros concentraron 2.622millones de euros del volumen total invertido en nuestro país en 2025. El middle market (operaciones con una inversión en equity de entre 10 millones de euros y 100 millones de euros), por su parte, registró un volumen de 3.039 millones de euros en 118 deals, lo que supone un incremento del 37% respecto a 2024.
Los sectores que recibieron un mayor volumen de inversión e interés fueron tecnologías digitales (27,4% del total), productos y servicios industriales (16,3%) y medicina/salud (13,5%). Por número de inversiones destacaron tecnologías digitales (418 operaciones), medicina/salud (107) y biotecnología (93). Por localización geográfica, las comunidades que recibieron mayor volumen de inversión fueron Madrid (39%), Cataluña (25%) y País Vasco (8%).
El fundraising captado por parte de los inversores nacionales privados alcanzó la cifra de 5.598 millones de euros,un 23% más que en 2024 y máximo histórico de la serie.
El volumen de desinversión en 2025 registró una cifra estimada (a precio de coste) de 4.562 millones de euros en 476 deals, un 25% superior a la cifra de 2024.El motivo es la reactivación de la rotación de cartera de las firmas de capital privado, situándose como el mejor dato de toda la serie histórica. El mecanismo de salida que registró mayor volumen de actividad fue la “Venta a terceros” (46%), seguida de la “Venta a otra entidad de capital privado” (26%).
Las cifras fueron presentadas por Elena Rico, en ese momento presidenta de SpainCap, durante la celebración del Congreso Anual SpainCap “40 años impulsando el crecimiento”. La apertura del acto corrió a cargo de Carlos San Basilio, presidente de la CNMV, y el cierre estuvo protagonizado por Enrico Letta, presidente del Consejo de Ministros de Italia.
Un aniversario con cifras récord y visión de futuro
Elena Rico, en ese momento presidenta de SpainCap -la presidencia ha cambiado recientemente-, comentó: “Este aniversario no solo es un hito para SpainCap, sino también una oportunidad para reafirmar nuestro decidido compromiso con una inversión responsable, sostenible y con impacto positivo en la economía. Los datos récord de 2025 reflejan que el venture capital & private equity español ha recuperado su dinamismo y afronta el futuro con optimismo, apoyado en la solidez del mundo empresarial y en el creciente interés de inversores nacionales e internacionales. España sigue siendo un mercado atractivo y competitivo para la inversión, con atractivas oportunidades en sectores como tecnología, salud y sostenibilidad, donde el capital privado puede desempeñar un papel decisivo».
“En la actualidad el capital privado es un actor estructural de la economía española. Financia empresas en todas las fases —desde startups hasta grandes compañías—, atrae inversión internacional y contribuye activamente a la competitividad del país y a la generación de empleo. SpainCap ha ganado influencia y hemos pasado de ser una industria emergente a un pilar clave del crecimiento empresarial: nuestras gestoras gestionan una cartera de 3.200 empresas participadas, más de 620.000 trabajadores y una inversión acumulada superior a 50.000 millones de euros. El capital privado es parte de la solución: apostamos por continuar en la senda de la colaboración público-privada y adaptar el marco normativo español a los países de nuestro entorno y avanzar hacia la Europa del mercado único de 2028”, añadió José Zudaire, director general de SpainCap.
Foto cedidaJoseph Arrieta, Senior Sales Executive y Angelita Fuentes, Internal Wholesaler de Franklin Templeton.
Franklin Templeton ha anunciado el nombramiento de Joseph Arrieta como Senior Sales Executive (External Wholesaler) para el territorio del Noreste, y de Angelita Fuentes como Internal Wholesaler en Miami, con efecto inmediato. Ambos reportarán a Marcus Vinicius, Head de US Offshore, en el marco del refuerzo estratégico de la firma en este segmento.
Estas incorporaciones subrayan el compromiso de la entidad por ampliar su presencia en el negocio offshore estadounidense, uno de sus principales motores de crecimiento a nivel mundial. Este segmento se ha consolidado como un pilar estratégico clave, al dar servicio a una base de clientes internacional cada vez más diversa y sofisticada a través de un modelo transfronterizo que conecta a los inversores con oportunidades globales.
En su nuevo cargo, Arrieta, con base en Nueva York, será responsable de liderar la cobertura offshore del territorio del Noreste de Estados Unidos, incluyendo centros financieros clave como Nueva York, Boston, Chicago y Toronto. Trabajará en estrecha colaboración con Jack Leung, Internal Wholesaler, con sede en Florida. El profesional cuenta con más de ocho años de experiencia en wholesaling, con trayectoria en canales domésticos, intermediarios y offshore.
Por su parte, Fuentes se incorpora como Internal Wholesaler en Miami, donde colaborará con Dolores Ayarra, Senior Sales Executive, y Rafael Galíndez, VP, Sales Executive. Desde esta posición, apoyará la cobertura de bancos, wire houses y asesores independientes en mercados clave como Florida, Texas, San Diego y Arizona.
“El mercado offshore de EE.UU. es una prioridad estratégica para Franklin Templeton y un motor clave de nuestro crecimiento futuro. A medida que los clientes buscan consolidar relaciones con un número reducido de socios capaces de ofrecer soluciones integrales en todas las clases de activos, seguimos invirtiendo en talento y capacidades”, afirmó Marcus Vinicius.
Antes de su incorporación, Arrieta desarrolló gran parte de su carrera en el segmento offshore, incluyendo su etapa en Voya Investment Management tras la alianza con Allianz Global Investors, donde cubrió bancos privados y canales independientes en EE.UU. y Puerto Rico. Anteriormente, trabajó en Allianz Global Investors, ampliando su cobertura desde Estados Unidos hacia Latinoamérica, y en firmas como Oaktree Capital y Hudson Edge Investment Partners.
Fuentes aporta más de 20 años de experiencia en gestión patrimonial, banca y mercados internacionales. Procede de Voya Investment Management, donde se centró en el negocio offshore. Previamente, desempeñó funciones como VP y asesora financiera en Investment Placement Group y acumuló una larga trayectoria en Truist Bank, donde trabajó con clientes latinoamericanos de alto patrimonio. Además, cuenta con experiencia internacional en el sector inmobiliario en Belice.
Para Javier Villegas, Head de Iberia y Latinoamérica en Franklin Templeton, “la incorporación de Joseph y Angelita refuerza significativamente nuestro equipo. Su experiencia y profundo conocimiento del entorno offshore serán clave para fortalecer las relaciones con clientes y seguir impulsando el crecimiento en la región”.
Con estos nombramientos, Franklin Templeton continúa avanzando en su estrategia global de fortalecer su Global Client Group, alineando recursos y capacidades para ofrecer un servicio más integrado, eficiente y orientado al cliente en mercados públicos y privados.
La Asociación Española de Asesoramiento Financiero (Aseafi) celebrará el próximo 21 de abril en Barcelona una reunión de trabajo centrada en el nuevo entorno regulatorio, las estrategias de inversión y el papel de los activos digitales en los mercados financieros. El encuentro, bajo el título “Regulación, mercados – estrategias y activos digitales/criptos”, reunirá a profesionales del sector en un contexto marcado por la evolución normativa europea y la creciente integración de los criptoactivos en las carteras institucionales.
La jornada tendrá lugar en el club privado The Box, ubicado en las oficinas de Diverinvest en la calle d’Anglí, 58, con inicio previsto a las 10:30 horas y cierre a las 13:30 horas con un cóctel de networking entre los asistentes.
El programa arrancará con una sesión de bienvenida y café de trabajo, seguida de la apertura institucional a cargo de Carlos García Ciriza, presidente de Aseafi. A continuación, el bloque regulatorio abordará las próximas exigencias del marco europeo RIS y el concepto de “value for money”, con la participación de las expertas de GA_PAna Martínez-Pina y Cristina Esteban, que analizarán también el papel de la tecnología y la data governance en el cumplimiento normativo.
El segundo bloque estará centrado en la macroeconomía y los mercados en un entorno geopolítico complejo. En esta sesión intervendrá Jaume Puig, director general de GVC Gaesco, que ofrecerá su visión sobre las dinámicas actuales de crecimiento, inflación y volatilidad en los mercados globales.
Posteriormente, se celebrará una mesa de debate sobre posicionamiento estratégico ante el contexto de inversión actual, moderada por David Levy, socio fundador de DiverInvest EAF. En ella participarán Álvaro Ramírez (JP Morgan), Félix de Gregorio (Nordea AM) y Álvaro Bárcena Soto (Fidelity International), quienes compartirán perspectivas sobre asignación de activos y estrategias de mercado en un entorno de elevada incertidumbre.
El cierre de la sesión técnica lo protagonizará Bitwise Europe, con la intervención de Flavio Rossetti, que analizará el papel de los activos digitales y las criptomonedas dentro de las carteras de inversión, así como su evolución regulatoria y de mercado.
El encuentro cuenta con el patrocinio de GA_P, Fidelity International, Nordea, JP Morgan y Bitwise, además de la colaboración de GVC Gaesco, consolidando así un foro de referencia para el análisis de tendencias regulatorias, macroeconómicas y de innovación financiera en el ámbito europeo.
Foto cedidaManuel Blanco, Country Manager de DEGIRO en España
Marzo estuvo dominado por la guerra en Irán. Mientras los precios del petróleo se disparaban, los mercados internacionales de renta variable registraron pérdidas significativas. Los inversores en España también reaccionaron con un mayor nerviosismo ante los acontecimientos en Oriente Medio. Las acciones de los sectores de materiales básicos y químico, en particular, se vieron sometidas a una mayor presión por vender. Sin embargo, a pesar de una mayor demanda de seguridad, no se produjeron grandes dislocaciones ni una huida de la renta variable.
Las acciones tecnológicas estadounidenses siguen siendo especialmente populares en España. Al mismo tiempo, los valores nacionales de primera fila están ampliamente presentes en las carteras, y las acciones bancarias figuran, en particular, entre las favoritas de los inversores. Estas son las principales conclusiones del análisis de marzo sobre el comportamiento inversor de más de 390.000 clientes españoles de DEGIRO.
Descenso de los activos invertidos
Los activos de los clientes invertidos en valores descendieron un 6,8% en marzo en comparación con el mes anterior. Al mismo tiempo, la proporción de efectivo sobre el total de activos de los clientes aumentó significativamente, del 8,7% al 10,3%, lo que indica una mayor preferencia por la seguridad entre los inversores españoles. Sin embargo, no hay indicios de una venta masiva generalizada de acciones. Aunque los fondos invertidos en acciones cayeron alrededor de un 7% intermensual, otros mercados internacionales de renta variable se vieron mucho más afectados en marzo. Con una cuota del 71,8 % del total de activos de los clientes, las acciones siguen siendo, con diferencia, la clase de activo más popular entre los clientes españoles de DEGIRO, seguidas de los ETF, con un 20,7%.
La tecnología sigue siendo el sector principal
En cuanto a la renta variable, las acciones tecnológicas continúan siendo el sector preferido entre los inversores españoles, con una ponderación del 30,3%, aunque algunos valores individuales registraron en marzo descensos de dos dígitos en porcentaje en los activos invertidos. La lista de las 20 principales acciones por volumen invertido también incluye siete valores españoles de primera fila, lo que pone de relieve el fuerte interés inversor por los valores nacionales.
Tabla: 20 principales acciones por activos en custodia a 31 de marzo de 2026
Las compañías mineras, entre las mayores perdedoras del mes
Cabe destacar que el sector de materiales básicos, que comprende, entre otros, a productores de metales industriales y preciosos, registró descensos significativos en marzo. El volumen invertido en este segmento cayó un 20,6% con respecto al mes anterior. Una posible explicación es la reciente corrección en los mercados de metales, que parece haber llevado a muchos inversores a replegarse.
Se observó un descenso aún más acusado en el sector químico, donde los activos invertidos se redujeron un 39,9% intermensual. La industria química es muy intensiva en consumo energético y, por ello, se encuentra entre los sectores más afectados por el aumento de los precios del petróleo y del gas.
Fuerte impulso de las acciones del petróleo y la energía
Entre los ganadores, destaca el sector del petróleo y el gas, algo que no sorprende dado el fuerte aumento de los precios de las materias primas energéticas. Los activos invertidos en este segmento aumentaron un 11% intermensual. Se observó una demanda particularmente sólida de acciones de la compañía canadiense de petróleo y gas Tenaz Energy, donde el volumen invertido aumentó un 36,8 % con respecto al mes anterior.
Varias acciones españolas también mostraron una resiliencia relativa. Los volúmenes invertidos se mantuvieron en términos generales estables tanto para el grupo energético español Repsol (−0,7%) como para valores bancarios como Banco de Sabadell (+2,3%), Banco Santander (−0,3%) y Caixabank (+1,9%).
Manuel Blanco, Country Manager de DEGIRO en España, comentó: “Marzo no fue apto para cardíacos en los mercados de renta variable. La turbulencia también dejó su huella en el comportamiento inversor de los inversores españoles, como refleja el acusado descenso de los activos invertidos en acciones y la mayor asignación a efectivo. No obstante, las acciones siguen siendo, con diferencia, el componente más importante de las carteras de los clientes españoles de DEGIRO. Esto demuestra que, aunque la crisis en Oriente Medio llevó a realizar ajustes, no provocó un abandono de las estrategias de inversión fundamentales”. Según Blanco, es probable que Oriente Medio siga siendo una fuente de inestabilidad a pesar del alto el fuego de 14 días anunciado recientemente. Por lo tanto, una caída sostenida de los precios de la energía dista mucho de estar garantizada.
GVC Gaesco apuesta por una visión positiva en renta variable, apoyada en un binomio rentabilidad/riesgo, aunque con un enfoque selectivo. En este sentido, los profesionales de la firma de servicios financieros abogan por la construcción de carteras en las que primen Europa, Japón y países emergentes, frente a una postura más prudente en Estados Unidos. Además, muestran una inclinación por el value frente al growth y por compañías de menor tamañoy con factor quality, así como por una mayor exposición a empresas que aportan rentabilidad vía dividendos. Así lo han confirmado los expertos del grupo financiero en su nuevo informe «Estrategia de Inversión para el segundo trimestre de 2026″, presentado en un webinar este miércoles.
Respecto a la selección de sectores, la estrategia pasa por combinar exposición a sectores cíclicos y ligados a servicios, como el turismo; con una preferencia por financieros y sectores más estables como utilities. Asimismo, incorpora temáticas de medio plazo como renovables o infraestructuras y mantiene cautela en negocios muy intensivos en inversión, como los centros de datos; e infrapondera la energía tradicional, aunque con cierta exposición táctica en el sector auxiliar del petróleo.
En un entorno de mercado previsiblemente volátil, los expertos de GVC Gaesco han subrayado la importancia de la gestión activa para el segundo trimestre del año que aúne una buena selección de compañías con el aprovechamiento de las caídas del mercado para mejorar la rentabilidad.
Asimismo, durante la presentación han remarcado que “la subida del precio del petróleo provocada por la irrupción de la guerra con Irán no ha alcanzado los niveles que podrían dañar al crecimiento económico mundial, por lo que estimamos que la actual situación es meramente coyuntural”.
En cuanto a la renta fija, GVC Gaesco mantiene un tono de prudencia estructural, con una preferencia por duraciones medias en EUR y cortas en USD, junto con la directriz de evitar duraciones largas en ambos bloques en aras de controlar la volatilidad de la cartera. En crédito, apuestan por calidad y liquidez, priorizando deuda soberana frente a crédito corporativo y, dentro de este último, por el Investment Grade frente a High Yield.
En el ámbito de divisas, el posicionamiento se orienta a una reducción de exposición al USD frente al EUR y a una posición larga en JPY frente al EUR. Por su parte, la estrategia en activos alternativos mantiene la sobreponderación en retorno absoluto cuantitativo como elemento de diversificación y estabilización de la cartera.