
Más allá de las estrategias de retorno absoluto, multiactivo y mixtas –en algunos casos, muy cercanas a la renta variable- que se presentaron en el VII Funds Society Investment Summit, celebrado los pasados 27 y 28 de marzo en la isla de Valdecañas (Cáceres), despuntaron ideas centradas en renta variable y renta fija.
En el evento participaron seis gestoras, Altex AM, Olea Gestión, Rothshild & Co AM -cuyas estrategias analizamos en un reciente artículo-, Edmond de Rothschild, EDM Gestión y AllianceBernstein. En este reportaje destacamos las ideas de estas tres últimas, focalizadas en las oportunidades que ofrece la renta variable internacional en el campo del Big Data, la inversión en acciones en empresas de calidad europeas y líderes sectoriales mundiales y, en renta fija, los beneficios de una estrategia que asigna de forma dinámica el riesgo entre crédito y tipos de interés.
EDM Gestión: compañías europeas líderes internacionales
El sentimiento por geografías a la hora de invertir en renta variable podría estar rotando hacia Europa, pero los inversores siguen teniendo al Viejo Continente por debajo de su ponderación normal en las carteras, recordaba José María Úbeda, director institucional Iberia/Europa en EDM, parte del grupo Mutua Madrileña. No solo por eso, pero sí como factor que puede impulsar a este mercado en este complejo entorno, la entidad presentó el fondo EDM Strategy, concentrado en compañías de calidad y líderes sectoriales globales con sede en Europa, negocios con expectativas de crecimiento sostenido a largo plazo sobre los que se tiene gran convicción. Está clasificado como Artículo 8 SFDR.
“En los últimos 10 años el principal problema ha sido intentar convencer a los inversores de que un exceso de exposición al mercado americano no era buena idea, que para obtener diversificación tenían que tener un peso importante en compañías europeas de calidad -pues Europa es un mercado lo suficientemente profundo como para tener líderes sectoriales globales mejores que sus contrapartes de otros lugares del mundo-, pero ha estado fuera de las carteras. Los inversores han estado centrados en el mercado estadounidense y en las 7 Magníficas, pero la bolsa oscila entre el pánico y la avaricia y ahora estamos viendo que el péndulo ha tocado el extremo y se está moviendo en la dirección contraria”, analizaba la situación José Francisco Ruiz, cogestor del fondo. “No decimos que no se tenga EE.UU., porque cuenta con líderes igual de buenos, pero las carteras que están demasiado sobreponderadas al mercado americano están desbalanceadas y están perdiendo magníficas oportunidades de inversión. Europa tiene que estar pero no porque ahora está de moda”, afirmó con convicción.
La cogestora del fondo, Beatriz López, insistió en que no se trata de un tema táctico, sino estructural, pues estas compañías en cartera permiten obtener comportamientos consistentes y sin sustos y destacó cinco razones para invertir en el Viejo Continente, tres de ellas fundamentales y dos más relacionadas con el momentum. En primer lugar, existen sectores atractivos donde los líderes europeos son la única opción de inversión, como el lujo (con firmas que tienen el 94% de la capitalización de mercado global y ofrecen un crecimiento anualizado de beneficios a cinco años (EPS CARGR 5A) superior al 12%), equipos de semiconductores (55% de la capitalización y beneficios del 16%), industria aeroespacial (50% de la capitalización y beneficios del 12%) o defensa (firmas con crecimientos superiores al 29%). “Son excelentes compañías que a uno-dos años nos harán ganar dinero y cuentan con atractivas valoraciones ante el ruido que hemos tenido. Por ejemplo, hasta ahora nadie quería el sector de defensa por el apetito ESG y ahora hay más consenso y la forma de canalizarlo será a través de compañías europeas, aunque con ciertas tecnologías habrá que comprar americanas”. En segundo lugar, hay sectores donde los líderes europeos son clave a nivel global, es decir, compiten de igual a igual con los estadounidenses, como el farmacéutico, la logística y el químico: en algunos incluso la compañía europea es la mejor y en cualquier caso el ángulo de valoración es mejor. En tercer lugar, Europa aporta diversificación sectorial en una cartera global (la concentración del S&P500 está en máximos históricos y existe un claro sesgo en tecnología, y además las 7 Magníficas explican la mayoría de rentabilidad y del crecimiento de beneficios del índice) y en 2025 las compañías de calidad europeas crecerán a tasas similares a las americanas.
En cuanto a los otros dos factores, más relacionados con el momentum, el primero es la valoración: los líderes europeos cotizan con un descuento injustificado. “Comparando manzanas con manzanas, las firmas de calidad en Europa cotizan con descuentos interesantes respecto a sus homólogas americanas. Cuando ganó Trump hubo un fortísimo outperformance del mercado estadounidense y eso llevó a que las empresas europeas tuvieran ese descuento inusual. El índice europeo siempre ha estado más bajo (debido a que el de EE.UU. ha contado con mayor peso de sectores con mayor potencial de crecimiento, como el tecnológico, mientras al otro lado pesan otros, como el financiero, que cotizan con múltiplos más bajos estructuralmente), pero al comparar manzanas con manzanas vemos que solo el índice de la bolsa europea ha subido en los últimos dos meses (bancos) y que, sin ellos, las subidas apenas han sido de un 3%. Eso demuestra que la oportunidad de valoración sigue existiendo y la diferencia de múltiplos en las compañías de calidad se va a seguir cerrando” entre ambos lados del Atlántico, defendió Ruiz.
El quinto factor es de momentum, y el gestor señaló otros posibles catalizadores para la bolsa europea como el hecho de que el sentimiento hacia Europa está cambiando (“pensábamos que todos los cisnes negros estaban aquí y los blancos en EE.UU. y no es así”); Trump ha provocado la reacción MEGA (make Europe great again), ante la clara voluntad de los gobiernos de fortalecer el continente; la menor incertidumbre política, tras la formación de gobierno en Alemania; o una política monetaria más acomodaticia, con mayores bajadas de tipos en el horizonte que en EE.UU. Otros posibles catalizadores podrían ser un futuro alto fuego en Ucrania, el impacto positivo del menor coste energético, o los mayores estímulos en China. “Los flujos están cambiando y eso ayudará a corto plazo al mercado europeo”, añadió López.
El fondo presentado es un producto para complementar un buen fondo de bolsa estadounidense, que ha ofrecido rentabilidades anualizadas del 12% de forma consistente. “No pretendemos ser el número uno cada año”, dice la gestora, “porque hay años en los que funciona mejor el growth o el value, pero si consigues estar relativamente arriba, a tres-cinco años la rentabilidad es espectacular, sin dar bandazos”. Y es que en la cartera, equilibrada, las firmas de calidad tienen un rol distinto, que ayuda a que funcionen en diferentes momentos de mercado y cuyo peso cambia en función del entorno: por un lado están las acciones growth, que aportan más crecimiento y suponen un 30% actualmente; por otro lado, las infravaloradas, más cercanas al concepto value, que suponen otro 30% (“para nosotros value no es múltiplo bajo, sino equivocado”, aclara el gestor”); y en tercer lugar, acciones estables, defensivas, con correlación baja con la macroeconomía y que ofrecen un crecimiento muy seguro (32%).
La gestora recordó que las empresas en las que están posicionados están expuestas al crecimiento global (un tercio de sus ventas están en Norteamérica, otro tercio en Europa y otro en otros mercados, aproximadamente) y habló de los últimos cambios que han hecho en la cartera, centrados en comprar compañías que estarán mejor en los próximos años, vender aquellas que han tenido una gran rentabilidad y han ajustado sus valoraciones, y rotar desde compañías más percibidas como americanas a aquellas más europeas. Han reducido el peso de sectores como consumo (ante el excesivo optimismo con Trump) y lo han cambiado por firmas industriales europeas. Entre sus primeras posiciones están Airbus o Rheinmetall (fabricante de camiones de campaña, necesarios para Europa en una guerra de trincheras), en línea con las oportunidades comentadas al principio.
En resumen, la apuesta es por empresas europeas de calidad, con una clara perspectiva de largo plazo. “Nada hace pensar que los próximos seis años serán muy distintos de últimos –con pandemia y guerras incluidas-. Hay mucho ruido en el mercado y nosotros, que intentamos estar más cerca de las compañías, nos damos cuenta de hay oportunidades tremendas. Si no tenemos miedo hay que aprovechar la volatilidad”, apostillaba López.
Edmond de Rothschild: la oportunidad única del Big Data, más allá de la tecnología
“Hoy se habla mucho de la inteligencia artificial, chat GPT, DeepSeek… pero hemos dejado desatendido lo que nutre la tecnología: los datos”: así de tajante se mostraba Joaquín Martín Garre, Sales Manager en Edmond de Rothschild AM. La entidad presentó su fondo temático de renta variable internacional que invierte en Big Data, pero de forma diversificada. Así, Edmond de Rothschild Fund – Big Data es un vehículo que invierte en aquellas empresas internacionales de todas las capitalizaciones que tienen más posibilidades de beneficiarse de la revolución del Big Data, con un enfoque alejado de otros productos temáticos.
“Nuestro enfoque conservador nos hace diferentes: priorizamos la preservación de capital en fondos de renta fija pero también en renta variable”, decía Martín Garre. Al invertir en Big Data, también se diferencian, al enfocar esta temática de forma trasversal, invirtiendo en la cadena de valor del Big Data, desde sus infraestructuras (centros de datos, compañías de telecomunicaciones…), pasando por empresas de software y usuarios de datos (empresas que usan sus datos para eficientar sus negocios): “Es uno de los aspectos que más nos diferencia de los competidores tecnológicos. El fondo se compara con el MSCI Word por su diversificación, tanto sectorial como geográfica, porque es un fondo de renta variable global con sesgo a tecnología, pero diferente, y sin pagar a cualquier precio, buscando empresas con balances sólidos y saneados y que generen caja, mostrando una mejor resistencia ante momentos de volatilidad. Es un fondo de armario, ya que navega bien diferentes ciclos, y años como 2018 o 2022 dan buena prueba de ello. Aguanta en las caídas y recoge ganancias en periodos de bonanza. Pese a la percepción inicial de un fondo algo nicho, se trata de una idea core, global y muy bien diversificada”, añade.
La oportunidad está sobre la mesa, y el approach de Edmond de Rothschild es clave: “Existe mucho valor en capturar las oportunidades generadas por la proliferación de datos en la economía: éste no es un fondo tecnológico sino un fondo de datos. La idea es que muchos datos son necesarios para el uso de smarphones, internet y dispositivos de conectividad, es decir, hay muchos sectores en la economía que se van a beneficiar de la revolución del Big Data. Y no olvidemos: los datos son la madre de la IA”, explicaba Maguy MacDonald, Senior Equity Product Specialist en la gestora.
La idea es exponerse a un tema económico que ofrece un crecimiento estructural y, al mismo tiempo, proteger de la volatilidad cuando se invierte en valores liderados por la tecnología y la innovación. Porque el fondo no está tan concentrado como podría estar un producto temático, sino que ofrece diversificación a través de la exposición sectorial y por estilos (no es un fondo de crecimiento), además de geográfica y por capitalización de mercado.
En la gestión hay ingredientes clave como la valoración: “No queremos pagar de más por un activo incluso si es de crecimiento, porque si lo haces lleva mucho tiempo recuperar cuando se producen fuertes caídas”, decía la gestora, y añadía: “La sobrevaloración es un riesgo que tratamos de neutralizar analizando bien las compañías”. O como la atención a la diversificación: “Es un fondo concentrado, tiene menos de 50 valores, pero existe una baja correlación entre los activos que componen la cartera”. Es un fondo consistente, de baja volatilidad, explicaba la gestora.
Su approach de inversión se basa en tres pilares temáticos: infraestructura (firmas relacionadas con la recogida, computación y almacenamiento de datos), análisis (compañías de software implicadas en análisis y modelización de datos) y usuarios de datos (firmas no tecnológicas que usan tecnología de datos para logar una ventaja competitiva). Gracias a esta aproximación, la cartera se compone de compañías que no están típicamente en los fondos tecnológicos, como la firma de ciberseguridad Checkpoint, siempre vigilando las valoraciones, Orange o Singapur Telecom. “Nos gustan las telecos porque ofrecen infraestructura crítica para los datos”, explicaban los expertos. Otro ejemplo son compañías que han estado invirtiendo en IA y tecnología de Big Data, como Roche, en su caso para entender el genoma humano y desarrollar soluciones en medicina preventiva.
Como apuestas clave, la gestora habló de la inteligencia artificial generativa de cara a los próximos de tres a cinco años, que se basa en gran parte en los datos: “Los datos siguen siendo el rey, los algoritmos son un commodity cuyo valor principal son los datos. Los datos son claves en compañías aseguradoras, del sector de salud o finanzas… el valor real no es el modelo, ni el chip, sino los datos y su calidad”, insistía. Al otro lado, infrapondera las posiciones en las 7 Magníficas, percibidas en los últimos años como activos seguros pero que ya no lo son, ante los riesgos macroeconómicos y geopolíticos: “Si miras a Amazon, concentra la mayoría de la actividad de ecommerce de EE.UU., mientras Google concentra el 50% de la publicidad online en el país, similar a Meta: estas firmas notarán la desaceleración de la economía estadounidense. En el terreno geopolítico, Apple o Tesla cuentan con una gran sensibilidad a China, y eso se notará en su actividad, ya no son activos seguro”. Por eso, en la cartera tienen una baja exposición a este segmento, que además ofrece poco potencial alcista: cuenta con un 8% de peso frente a un 25% en el MSCI World o el 35% en el S&P 500, con firmas como Nvidia, comprada en 2015 y en la que han tomado ya parte de beneficios.
AllianceBernstein: renta fija en un equilibrio dinámico
Aunque pueda parecer que la renta fija europea no es la apuesta más atractiva del mundo, es un buen momento para hablar del activo. ¿El motivo? Aún existe mucho dinero en liquidez, que está listo para volver al mercado, pero la diferencia con respecto a unos años atrás son las menguantes rentabilidades que ofrecen la liquidez y los depósitos, con el BCE en modo acomodaticio, de forma que “la diferencia de rentabilidad entre los depósitos en cash y los productos de renta fija europea es cada vez mayor”, explicaba Arnaud Mounier, Global Co Head – Fixed Income Business Development en AllianceBernstein.
En ese tránsito desde el efectivo a los bonos europeos, y considerando que al mismo tiempo existe volatilidad en los tipos de interés, el AB European Income Portfolio, buque insignia de la casa, permite a los inversores asegurar rentabilidades atractivas, manteniendo al mismo tiempo la flexibilidad necesaria para aprovechar oportunidades futuras, explican en la gestora. “Se trata de un fondo de renta fija básico, agregado pero flexible, con emisiones solo en euros –de forma que no incurre en riesgo divisa, lo que no significa que no pueda invertir en emisiones en euros fuera de este territorio (puede posicionarse con un límite de un 10%)-“, explicaba Miguel Luzarraga, Managing Director – Country Head Iberia en AllianceBernstein. Es un vehículo que siempre está posicionado en bonos gubernamentales, con una duración de entre cuatro y siete años (actualmente está en 5,5), lo que supone un ancla en momentos de tormenta. Pero también cuenta con una perspectiva abierta, equilibrando así esos activos más seguros con la inversión en crédito con grado de inversión y high yield. “Con esos tres bloques se logra una buena diversificación, actualmente la cartera tiene 600 posiciones”, explica.
El fondo está diseñado para ofrecer una rentabilidad alta y regular, junto con la estabilidad del capital, equilibrando los dos mayores riesgos existentes en los mercados de deuda: crédito y bonos públicos. “Si analizas el universo de fondos, hay dos categorías: los más defensivos (los que buscan la preservación del capital, con un benchmark agregado, con gobiernos y deuda con grado de inversión) y los que buscan rentabilidad (centrados en crédito, cortos en duración, con más yield pero que sufren más en periodos de risk off y sentimiento negativo, es decir, baten al mercado en periodos alcistas pero no ofrecen protección en los bajistas). La nuestra es una estrategia que equilibra el componente seguro (deuda gubernamental) con el de crédito, y el grado de seguridad de la cartera depende del mercado, pues el fondo cuenta con flexibilidad y con una estrategia multisectorial, para buscar las mejores rentabilidades en cada momento, equilibrando los riesgos de duración y crédito”, cuenta el experto.
El AB European Income Portfolio tiene una trayectoria de 25 años equilibrando esos riesgos e invierte al menos el 50% en deuda gubernamental y deuda corporativa con calificación de IG, para ofrecer siempre estabilidad. El resto puede estar en high yield, para buscar la otra parte, la rentabilidad. Una combinación de crédito y duración que resulta en un punto medio entre los activos más seguros y el mercado de high yield europeo: “Ofrecemos un perfil intermedio en términos de volatilidad y yield, una forma óptima para construir una cartera que no es demasiado agresiva pero que ofrece rentabilidad”, añade.
Y, además, ofrece retornos atractivos en diferentes ciclos. En los últimos 12 años, la diferencia entre los segmentos de la renta fija más rentables y los menos rentables ha oscilado entre el 2,21% de 2015 y el 16,31% de 2012, en plena crisis de deuda periférica: el fondo de AB cuenta con una asignación dinámica con la que logra situarse mejor que la mayoría de sectores concretos, explica Arnaud.
¿Y por qué es una estrategia adecuada para el actual entorno? Porque la caída de la rentabilidad en la liquidez supone buenas noticias para los bonos: “Entiendo que hace 18 meses los inversores optaran por posicionarse en depósitos frente a la renta fija, pues la diferencia de rentabilidad no era mucha. Pero ahora es mucho mayor”, insistía el experto. Además, explicó que los fondos con una estructura Barbell ofrecen una interesante oportunidad sobre los fondos centrados en estrategias “euro aggregate”.
“Tenemos emisores sobre todo de Europa, de mercados como Alemania, Francia, Reino Unido, Italia o España, y también EE.UU., con una duración de la cartera de 5,5 años”, con un 64% de las posiciones con calificación por encima de BBB y, por sectores, con fuertes pesos en deuda pública (32%), crédito high yield (35%) y crédito IG (24%). La exposición a HY se centra en deuda de entidades financieras y empresas menos cíclicas; de hecho, el sesgo de las posiciones está en sectores más defensivos.
Una cartera adecuada también ahora, según el experto, porque sería capaz de obtener buenos retornos tanto en un potencial escenario de soft landing (escenario central) como de hard landing. En el primero, los spreads de crédito se abrirían un poco (25 puntos básicos en HY, 10 en IG y caídas de 50 puntos básicos en la rentabilidad de la deuda pública) y el fondo podría ofrecer un retorno total del 6,66% (sumando un 2,32% de retorno en los precios y un 4,34% por las yields). En el segundo, en el que los diferenciales se abrirían más (350 pb en HY, 60 en IG y las rentabilidades de bonos públicos caerían en 75 pb), el retorno total podría alcanzar el 3,77%.