La persistente volatilidad de los mercados, la elevada inflación y la vuelta al alza de los tipos de interés harán que los gestores de patrimonios, los family offices y los inversores institucionales reduzcan el riesgo de sus carteras, según muestra un nuevo estudio de Aeon Investments, la sociedad de inversión especializada en crédito con sede en Londres.
Un estudio mundial con family offices y gestores de patrimonios, fondos de pensiones y gestores de activos de seguros, que gestionan colectivamente alrededor de 545.000 millones de dólares, cuatro quintas partes (81%) creen que el aumento de los rendimientos previstos de la renta fija y la caída de los rendimientos previstos de la renta variable obligarán a los inversores profesionales a reducir el riesgo.
Casi una cuarta parte (23%) espera que ese aumento del riesgo sea drástico, mientras que el 58% afirma que será leve. Sólo el 13% afirma que habrá un descenso en el número de inversores que busquen reducir el riesgo y el 6% no prevé ningún cambio.
Sin embargo, los encuestados no consideran que la inversión en renta fija esté exenta de riesgos, y casi la mitad (48%) afirma que la inflación representa la mayor amenaza.
Más de una cuarta parte (28%) afirma que el riesgo de tipos de interés es la mayor amenaza, y el 18% percibe el riesgo de crédito como el principal problema. Sólo el 6% afirma que la liquidez es el principal riesgo.
De los cuatro riesgos principales a los que se enfrenta el mercado de deuda privada, los encuestados consideran que el riesgo de inflación es el que más probabilidades tiene de aumentar en los próximos dos años. Dos quintas partes (41%) afirman que se producirá un aumento drástico del riesgo de inflación, mientras que el 38% opina que será leve. Un tercio cree que el riesgo de crédito aumentará drásticamente, mientras que el 30% espera un ligero incremento.
Alrededor de una cuarta parte de los encuestados afirma que el riesgo de tipos de interés aumentará drásticamente, mientras que dos quintas partes (42%) afirman que aumentará ligeramente. Uno de cada diez afirma que el riesgo de tipos de interés disminuirá en los próximos dos años.
Menos de una cuarta parte (23%) afirma que el riesgo de liquidez aumentará drásticamente, mientras que el 46% prevé un ligero aumento. El 24% afirma que el riesgo de liquidez se mantendrá igual y el 7% espera que disminuya.
Khalid Khan, director de Gestión de Carteras de Aeon Investments, ha declarado que tiene sentido que los inversores esperen disminuir su exposición a los mercados de renta variable en los próximos dos años, «dado que las bolsas son significativamente más vulnerables en un mundo que se aleja de la relajación cuantitativa y de la política monetaria extraordinaria». El experto añade que la renta fija, dada la naturaleza contractual de los rendimientos, «ofrece una alternativa atractiva para los inversores que buscan flujos de ingresos no sólo resistentes, sino cada vez más atractivos».
Históricamente, prosigue Khan, los mercados de renta fija «se han recuperado mucho más rápido de las caídas que los de renta variable, ya que el efecto «pull to par» (los bonos llegan a su vencimiento) tiende a amortiguar el impacto de las caídas de precios y a facilitar las recuperaciones».
El miedo a las decisiones de la Reserva Federal estadounidense ha llegado a su fin. El régimen macroeconómico del miedo a la Fed surgió a finales de 2021, cuando quedó claro que comenzaría de forma inminente su ciclo de endurecimiento monetario. La prevalencia de este régimen macroeconómico tuvo consecuencias devastadoras para los mercados globales, y muchas clases de activos arrojaron sus peores pérdidas en décadas debido a la subida de los tipos de interés. Mientras tanto, los diferenciales de crédito se ampliaron y los activos de riesgo, incluida la renta variable, sufrieron considerables espirales de ventas.
Además, la correlación entre bonos y acciones pasó a ser positiva, lo que hizo mella en la propuesta de valor de la renta fija como factor de diversificación de la cartera. Ahora bien, creemos que el régimen macroeconómico del miedo de la Fed tiene los días contados, sobre todo porque el ciclo de endurecimiento de la Fed está llegando a su fin. En nuestra opinión, este cambio de régimen macroeconómico conllevará un regreso de la correlación entre bonos y acciones a los niveles normales de las dos últimas décadas. Prueba de ello es que la correlación a corto plazo, que suele reaccionar con mayor rapidez, ya se ha reajustado a la baja, de modo que la correlación móvil a 60 días entre bonos y acciones es ahora negativa. Consideramos que la correlación a 2 años a medio plazo que se ilustra más abajo empezará a tender a la baja a lo largo del año.
La confianza también debería salir reforzada. Hay escasos motivos para temer a la Fed, puesto que el ciclo de endurecimiento está a punto de culminar. En esta coyuntura, el precio implícito del tipo terminal del banco central se sitúa en el 5,42% para agosto de 2023, lo que sugiere un endurecimiento de unos 17 puntos básicos adicionales desde el nivel actual, u otra subida de casi 25 puntos básicos. Estamos convencidos de que el final del ciclo de endurecimiento ayudará a estimular la confianza de los inversores, aunque podría provocar un cierto grado de normalización en la volatilidad de los tipos, a medida que la principal causa de la volatilidad reciente, un agresivo ciclo monetario, desaparece. Por el momento, la volatilidad de los tipos se mantiene en cotas elevadas, como muestra el nivel del índice MOVE de 124 puntos, muy por encima de su media de cinco años de 77. No obstante, anticipamos que el índice MOVE mostrará una trayectoria bajista en el futuro.
El paradigma probablemente pasará de centrarse en la liquidez a girar en torno al crecimiento. El régimen del miedo de la Fed se ha observado un 50% del tiempo desde 2022 (gráfico 4); se trata, según nuestra terminología, de un régimen de «dominio de la liquidez», puesto que la liquidez actúa como el principal catalizador del mercado. En dicho régimen, el impacto de una reducción de la liquidez es lo que más preocupa a los inversores. En nuestra opinión, la principal narrativa del mercado pasará a centrarse en el crecimiento en un futuro próximo, ya que los temores de recesión están convirtiéndose en el mayor foco de inquietud de los mercados. Existen dos tipos de regímenes distintos en la categoría de «dominio del crecimiento»: los temores sobre el crecimiento y el impulso del crecimiento.
En el régimen de los temores sobre el crecimiento/de recesión, los tipos descienden, al tiempo que los diferenciales se amplían, a medida que se descuenta un mayor riesgo de recesión. En el extremo opuesto del espectro de crecimiento, el régimen del impulso del crecimiento suele caracterizarse por unos mayores tipos y unos diferenciales más estrechos. Se trata de un resultado potencial a corto plazo, sobre todo si Estados Unidos logra evitar una recesión. El riesgo principal para nuestra hipótesis es un continuado sesgo restrictivo por parte del banco central, lo que prolongaría el miedo de la Fed y provocaría casi inevitablemente una recesión más profunda.
Podríamos estar asistiendo al final del ciclo económico. En nuestra opinión, lo más probable es que Estados Unidos entre en recesión en un futuro cercano. Los analistas están retrasando una y otra vez la fecha prevista del comienzo de la recesión, dada la resiliencia de la economía estadounidense. Si bien predecir una recesión es más un arte que una ciencia, creemos que una entrada en recesión en el cuarto trimestre de este año constituye un pronóstico razonable.
Los datos preliminares de actividad sugieren que cualquier recesión estadounidense revestirá un carácter leve, habida cuenta de la ausencia de obvios desequilibrios sistémicos en los balances. Ahora bien, las perspectivas de crecimiento en este escenario base son todavía inciertas, con riesgos tanto al alza como a la baja. No puede descartarse un «aterrizaje suave», a saber, una ralentización que no es lo suficientemente significativa para considerarse una recesión. Ahora bien, una recesión grave también podría materializarse si se descubren importantes excesos financieros, por ejemplo en el universo de activos privados, o si los riesgos de estabilidad financiera se intensifican aún más.
Nuestro seguimiento del riesgo de recesión apunta a una lenta trayectoria hacia la recesión. Todavía existe un elevado grado de disparidad entre las señales de crecimiento en todo el espectro de indicadores adelantados. Las señales de recesión más alarmantes proceden de los denominados «datos blandos», en concreto, los datos de encuestas sobre la confianza empresarial, la confianza de los consumidores y las condiciones de préstamo. No obstante, los márgenes de beneficios corporativos se mantienen en cotas elevadas y el mercado de trabajo sigue mostrando fortaleza, como refleja el reducido nivel de solicitudes de subsidio por desempleo iniciales. Además, nuestro indicador del ciclo económico (BCI, por sus siglas en inglés) sugiere actualmente un riesgo de una desaceleración significativa, pero no de una recesión inminente. En el pasado, el nivel del BCI que se asociaba a unos riesgos de recesión grave se acercaba más a -1 que a -0,47.
El cambio de paradigma del mercado probablemente resultará favorable para la renta fija. El régimen del miedo de la Fed fue el peor escenario para la renta fija. A nuestro parecer, las perspectivas de rentabilidad de la renta fija probablemente mejorarán cuando se deje atrás este régimen. En el régimen del miedo de la Fed, tanto los tipos como los diferenciales aumentaron, por lo que actuaron al unísono en perjuicio de la rentabilidad total. Por este motivo la mayoría de las clases de activos globales de renta fija cosecharon rentabilidades negativas de dos dígitos en 2022.
En cambio, en los regímenes de dominio del crecimiento se espera que los movimientos de los diferenciales y de los tipos se neutralicen entre sí, lo que significa que las posibles perturbaciones en las rentabilidades no se intensificarán. Si examinamos la matriz de resultados posibles de los movimientos de los tipos y de los diferenciales en el crédito estadounidense con calificación investment grade, observamos que la rentabilidad prevista a un año solo se tornará negativa si el mercado registra movimientos significativos.
Por ejemplo, en el régimen del miedo de la Fed, la rentabilidad prevista a 1 año del crédito estadounidense con calificación investment grade solo se situará en terreno negativo si la variación neta de los movimientos combinados de los tipos y de los diferenciales ronda al menos 90 puntos básicos (una ampliación de los diferenciales de 120 puntos básicos y una caída de los tipos de 30 puntos básicos supondrían una variación neta de 90 puntos básicos). Si bien un movimiento de tal magnitud no puede descartarse, esto probablemente se asociaría con un escenario de recesión grave. En general, creemos que la probabilidad de rentabilidades negativas en el universo de renta fija debería ser menor en el futuro, después de la reciente corrección al alza de los tipos. Esto se debe a los mayores ingresos procedentes de los mayores rendimientos, lo que a continuación sube el listón para unas rentabilidades absolutas negativas.
En general, creemos que este podría ser el momento adecuado para aumentar las asignaciones a renta fija en previsión de este positivo cambio de paradigma del mercado.
Tribuna de Benoit Anne, director del grupo de soluciones de inversión de MFS Investment Management.
Un reciente estudio de Citi Business Advisory Services, en colaboración con Citi Securities Services, pone de manifiesto la necesidad de transformar los modelos operativos y de negocio de los gestores de patrimonios, ya que el descenso de las comisiones, los bajos márgenes y el creciente coste de la regulación y el cumplimiento siguen presionando al sector.
El estudio global Disruption and Transformation in Wealth – Future-proofing Service and Operating Models recoge que el 71% de los encuestados identificaron la experiencia global del cliente como una de sus principales prioridades. Esta mayor atención a la experiencia del cliente y, más concretamente, a la experiencia digital del cliente se debe a la evolución de las expectativas de los clientes y a la amenaza de los disruptores digitales.
Los cambios estructurales, incluida la aparición de nuevos patrimonios, junto con la incertidumbre en los mercados mundiales y un panorama normativo fluido han empujado al sector del patrimonio a abordar los retos fundamentales de mantener y a reforzar las relaciones con sus clientes finales.
El informe sugiere que, para ofrecer una experiencia de cliente mejorada y digitalizada, los gestores de patrimonios y los bancos privados deben centrarse en transformar sus modelos operativos, tecnológicos y de servicios. Cuando se les pregunta por su estrategia preferida de desarrollo tecnológico, un 75% de los encuestados prefiere trabajar con partes externas.
El estudio también revela que existe una clara distinción entre las funciones que es más probable que se externalicen o que se considere la posibilidad de externalizar. El 46% de los encuestados prefiere un modelo híbrido, actualizando sus sistemas internos con herramientas de terceros. El 66% de los encuestados ya subcontrata o es probable que se plantee subcontratar servicios post-negociación. Las tres áreas principales que es poco probable que los encuestados consideren o externalicen incluyen la mayoría de las actividades de cara al cliente, como los servicios al cliente, informes y datos (50%) y cumplimiento, informes regulatorios y fiscales (54%).
«La aparición de nuevas tecnologías, las demandas de una experiencia de cliente digital nativa y la mayor transferencia de riqueza intergeneracional de la historia plantean desafíos significativos para toda la industria de la riqueza», afirmó Okan Pekin, director global de Servicios de Valores de Citi. «Nuestra investigación esboza formas en las que podemos reimaginar el servicio y los modelos operativos para ofrecer soluciones a los gestores de patrimonio para hacer frente a estos desafíos», concluyó.
Otros resultados clave incluyen las tres áreas más importantes de enfoque para la tecnología y las operaciones fueron identificadas como: experiencia digital del cliente (67% de los encuestados), servicios de negociación y ejecución (53%) y modelos operativos globales y de servicio al cliente (39%). Casi la mitad (43%) de los participantes en la encuesta calificaron las limitaciones presupuestarias como el principal obstáculo para transformar su tecnología y sus operaciones.
De cara al futuro del patrimonio, la búsqueda de escala y eficiencia está acelerando la consolidación en todo el sector. «Según nuestro estudio, está claro que el sector de la gestión de patrimonios se encuentra en un punto de inflexión, y es fundamental que los proveedores de servicios de gestión de patrimonios que atienden a clientes con grandes patrimonios y a clientes con patrimonios muy elevados adopten un modelo operativo adecuado. De cara al futuro, consideramos que las asociaciones de confianza son la clave del éxito a medida que continúa la consolidación», afirmó Andrew Pitt, director de Investigación y Contenidos del Grupo de Clientes Institucionales de Citi.
El estudio incluye datos cuantitativos y cualitativos recogidos en 23 entrevistas y casi 160 participantes en encuestas en los segmentos de banca minorista, patrimonial y privada en Asia-Pacífico (40%), Europa (41%) y Norteamérica (17%). En conjunto, estos datos ofrecen una visión holística y poco común de la evolución en curso en todo el espectro de la gestión de patrimonios.
Robeco, gestora internacional de activos especializada, ha anunciado la publicación de la segunda edición de su exhaustivo manual, «The Big Book of Sustainable Investing». Esta publicación ofrece ideas sobre la forma en que los inversores pueden enfocar la inversión sostenible (IS) y explica las prácticas sostenibles de Robeco. Por ejemplo, ofrece soluciones para abordar temas de sostenibilidad complejos, como la transición a las cero emisiones netas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.
En los últimos años, el mundo ha vivido acontecimientos sanitarios, geopolíticos y climáticos de gran calado. Estos sucesos han ilustrado la rapidez con la que los riesgos pueden materializarse y propagarse con graves repercusiones en las cadenas de suministro y las economías. Desde la gestora, han sido testigos de la interrelación entre las cuestiones medioambientales y sociales, lo que ha suscitado un mayor interés y una mayor atención a la sostenibilidad en las inversiones. Cabe destacar que la primera versión de «The Big Book of SI», publicada hace cinco años, se convirtió en una de las publicaciones más descargadas de Robeco, lo que revela la importancia que ha tenido.
Varios estudios recientes revelan que la humanidad está consumiendo los recursos naturales 1,75 veces más rápido de lo que los ecosistemas del planeta pueden regenerarse. No podemos cambiar el pasado, pero tenemos la oportunidad de trazar un rumbo diferente para evitar consecuencias catastróficas en el futuro. «The Big Book of SI» explora tres retos mundiales —el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y los derechos humanos— para ilustrar la necesidad de integrar la sostenibilidad en las decisiones de inversión. La IS contribuye a mitigar los riesgos, obtener rentabilidad de las inversiones e impulsar cambios positivos mediante la coordinación de las carteras con el impacto en el mundo.
A nivel mundial, las inversiones sostenibles ascienden a unos 35 billones de dólares y abarcan cinco mercados principales. Se espera que la inversión sostenible siga creciendo porque se considera relevante a nivel financiero. Dado que su base de clientes y las expectativas sociales que despierta son cada vez mayores, la inversión en sostenibilidad sigue recabando apoyo regulatorio.
«La sostenibilidad forma parte de la filosofía de inversión de Robeco desde hace décadas. Creemos firmemente en salvaguardar los activos económicos, ambientales y sociales para garantizar la salud del planeta con el fin de que las generaciones futuras puedan prosperar. Como pioneros de la inversión sostenible e ingenieros de inversiones, nos esforzamos por liderar el descubrimiento de nuevas oportunidades para los inversores y promover un futuro sostenible tanto para las empresas como para la sociedad. Este propósito, así como el apoyo que damos a nuestros clientes independientemente de la fase en la que se encuentren en su transición hacia la sostenibilidad, se refleja en la segunda versión de «The Big Book of SI», comenta Mark van der Kroft, director de inversiones de Robeco.
El manual ya está disponible y accesible en este link.
Creemos que la oportunidad a largo plazo de inversión en los REIT cotizados es mejor que nunca y hay dos factores determinantes para esa perspectiva. El primero es la valoración y el segundo es el acceso al capital.
Las malas noticias ya están descontadas. Así que, empezando por la valoración, hemos visto que los REIT cotizados en bolsa se han reajustado a la baja de forma significativa en los últimos 12 a 18 meses, debido al entorno cambiante de los tipos. En nuestra opinión, las empresas cotizadas presentan actualmente niveles de valoración que tienen sentido y, si se compra hoy en el sector, se está comprando en términos que reflejan unos mayores tipos de interés, riesgo de recesión, ralentización de la economía, etc. Es una situación muy buena para invertir en cualquier vehículo. Desde luego, no querrán enfrentarse a una depreciación como la que creemos que podrían sufrir si estuviesen buscando en los bienes inmobiliarios no cotizados, por ejemplo. Así que las valoraciones tienen sentido. Reflejan la realidad que, en nuestra opinión, existe hoy en día.
El segundo punto que nos parece muy importante y que realmente va a configurar la oportunidad potencial de los REIT cotizados en los próximos cinco o diez años es el acceso al capital. Si pensamos en el último ciclo económico que podría decirse que está terminando en estos momentos, ha estado impulsado por una deuda muy barata y un apalancamiento muy elevado en el sector inmobiliario comercial en general. Esto ha perjudicado a los REIT cotizados en bolsa, que han operado con estructuras de capital muy conservadoras. Al no utilizar tanto apalancamiento como sus competidores no cotizados, se han perdido oportunidades de adquisición. No han podido pagar los mismos precios por los edificios que sí han podido otros tipos de compradores que pueden utilizar más deuda muy barata, pero creo que todo eso está cambiando si pensamos en el entorno cambiante de los préstamos actual.
Los REIT cotizados tienen acceso a capital. Actualmente tienen un mejor coste de capital que otros tipos de compradores inmobiliarios. Bajo nuestro punto de vista, ahora mismo no hay muchos compradores de inmuebles comerciales que puedan realizar transacciones. Los REIT cotizados son de los únicos que pueden hacerlo actualmente y en términos atractivos. Creemos que eso significa que las empresas cotizadas saldrán a adquirir inmuebles atractivos a precios atractivos utilizando el acceso al capital que tienen tanto a través del mercado de bonos corporativos como del mercado de renta variable. Pensamos que es algo de lo que se van a beneficiar mucho los inversores.
De hecho, hemos empezado a pensar que hay varios paralelismos entre el entorno que vemos actualmente en los bienes inmobiliarios comerciales en general y el papel de los REIT cotizados. Creemos que existen paralelismos entre la actualidad y los primeros años de la década de 1990. Si echamos la vista atrás en el tiempo, en la década de 1980 hubo un desplome de los bienes inmobiliarios comerciales y los bancos fueron reacios a conceder préstamos a este tipo de activos a principios de la década de 1990. A principios de los años 90 hubo un fuerte aluvión de capital de los mercados no cotizados a los cotizados, hasta el punto de que solo en 1993, por ejemplo, hubo 45 OPV de REIT. Mucho capital privado empezó a cotizar en bolsa.
Ahora bien, por aquel entonces en realidad no había un sector de REIT cotizados. Fue ahí cuando nació el sector de los REIT cotizados que conocemos actualmente. La situación es diferente ahora, ya que tenemos 2 billones de dólares1 en empresas cotizadas muy maduras, bien gestionadas y bien capitalizadas que ya existen y están preparadas para aprovechar las oportunidades que van a surgir por las posibles dificultades en otros tipos de propietarios inmobiliarios. Así que, aparte de los fundamentos que creemos que resistirán a una recesión, hay una oportunidad de crecimiento externo muy fuerte para estas empresas cotizadas y creemos que vamos a ver cómo aprovechan ese acceso al capital que tienen para impulsar aún más el crecimiento en los próximos cinco o diez años.
Tribuna de Greg Kuhl, gestor de carteras de renta variable global de Janus Henderson Investors.
Foto cedidaRicardo Tejero, miembro del equipo de trabajo del Proyecto Edufinet
Con el objetivo de reforzar el compromiso de favorecer la inclusión financiera y digital de las personas mayores, nace el Proyecto Edufinet, promovido por Unicaja Banco y la Fundación Unicaja. El objetivo es trasladar a este segmento de la población conocimientos y competencias que les permitan desenvolverse con mayor autonomía en la gestión de sus propias finanzas, así como mejorar sus habilidades en el manejo de la banca digital a través de la iniciativa educativa ‘Embajadores de Edufinet’, programa específico de educación financiera, dirigido a las personas mayores, impulsado por el Proyecto Edufinet y patrocinado por la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas).
En este contexto, se enmarca el acuerdo de colaboración firmado por el Proyecto Edufinet y la asociación SECOT (Séniors Españoles para la Cooperación Técnica), formada por jubilados voluntarios, para trabajar conjuntamente en la inserción y formación de nuevos ‘embajadores’ dentro de este programa de educación financiera.
Los ‘embajadores’ son personas que, de forma voluntaria y con vocación de permanencia, se convierten en un canal de enlace con los mayores en los municipios, con el fin de que conozcan de primera mano sus inquietudes y necesidades, facilitando así la adecuación de la formación que imparte Edufinet. Para ello, recibirán también la formación necesaria para transmitir, en coordinación con el Proyecto Edufinet, los conocimientos y competencias requeridos por las personas mayores.
Dentro de este programa, Edufinet ofreció una jornada formativa, bajo el título ‘Día del Mayor’, de carácter lúdico y eminentemente práctico, donde mayores de 65 años han adquirido nociones básicas sobre economía y finanzas.
Concretamente, estos mayores, procedentes en su mayoría del centro Vuela Guadalinfo Monachil de Granada, han aprendido cuestiones relacionadas con la gestión de presupuestos y la operativa de cuentas a la vista y tarjetas, y se han familiarizado con aspectos relacionados con la financiación e inversión segura. Asimismo, han sido atendidos de forma presencial por un empleado de banca, voluntario del Proyecto Edufinet, para resolver todas sus dudas.
Durante este taller, también han recibido información en materia de ciberseguridad por parte de agentes de la Policía Nacional, donde se ha abordado con especial atención la prevención de riesgos en el entorno de la banca digital (aplicaciones móviles y webs) y los cajeros.
Después de una década de desplazamiento de los inversores hacia estrategias pasivas y tras un 2022 malo para la gestión activa de fondos, se abre una nueva etapa. Así lo indica WTW. La consultora prevé un cambio de escenario, motivado por la evolución en los últimos meses de las condiciones del mercado. La inflación y los tipos de interés podrían mantenerse de forma estructural en niveles más altos, unido a unos niveles probables de volatilidad en el mercado de renta variable más elevados durante más tiempo, podría cambiar el terreno de juego para la gestión activa de fondos.
Tal y como explica, OriolRamírez-Monsonis, director del área de Investments de WTW España, “desde 2022, las condiciones del mercado a largo plazo han ido evolucionando y, efectivamente, nos estarían llevando hacia una nueva etapa. En la medida en que los mercados se vuelven agitados e inestables puede ser el momento de confiar gestores activos especializados, aquellos que están más capacitados para detectar empresas que pueden hacerlo mejor en momentos de incertidumbre”.
Desde WTW señalan seis razones de peso que sustentarían este cambio de escenario, que permitiría a los gestores activos volver a ganar brillo:
1. La inflación y la ralentización de la economía crean ganadores y perdedores
El motor de los mercados bursátiles se desplazará hacia un flujo de noticias en torno a los beneficios empresariales, de manera que será necesario identificar y separar los valores que se enfrentan a amenazas relevantes de aquellos otros que tienen un futuro más prometedor. Dado que la elevada inflación y la ralentización de la economía afectarán a los beneficios de las empresas de diversa manera, es probable que se produzca una amplia gama de rentabilidades bursátiles. Los gestores activos de fondos son los más capacitados para encontrar las empresas que puedan sortear un entorno complicado analizando factores como su capacidad de fijación de precios, la consecución de beneficios y los márgenes de estos beneficios, o tener bajos niveles de endeudamiento.
2. Surgen nuevos “estilos de inversión”
Si en la década anterior las rentabilidades del mercado de renta variable estuvieron lideradas por un puñado de megaempresas tecnológicas, especialmente en Estados Unidos, esta tendencia podría estar a punto de invertirse. Los ganadores de entonces podrían enfrentarse ahora a ventas continuadas, y otras áreas del mercado que se habían estancado entonces, podrían tener un mejor desempeño en esta nueva etapa, por ejemplo, las acciones de «valor». Dado el nuevo orden del mercado, es probable que haya ganadores ocultos en este nicho, y un gestor activo de fondos es necesario para encontrarlos.
3. Descenso de beneficios en algunas empresas
Durante más de una década, la globalización, la baja inflación y el bajo precio del dinero estimularon los beneficios de algunas empresas. Sin embargo, ahora, a medida que el crecimiento económico se ralentiza y los costes aumentan, es probable que los beneficios desciendan, afectando a los precios de las acciones. En este marco, los profesionales experimentados en la gestión activa aportan un inestimable valor para localizar empresas que puedan mantener la rentabilidad.
4. Estados Unidos pierde hegemonía
Estados Unidos está perdiendo la hegemonía que mantuvo durante ocho de los últimos diez años. Hoy, dado que la inflación está afectando a los países de diferentes maneras, es necesario un enfoque de inversión global, con asignadores de activos que puedan dirigir partes del efectivo de la cartera a diferentes mercados en función de cómo se vea afectada la economía. Esto no suele ocurrir con las estrategias globales de gestión pasiva.
5. La volatilidad es el paraíso de los gestores de fondos de gestión activa
Las grandes diferencias en las valoraciones de las acciones actualmente permiten que los gestores activos de fondos puedan encontrar empresas “baratas” con posibilidades de obtener buenos resultados a largo plazo, al tiempo que evitan las que parecen sobrevaloradas y “caras”. Es más, en las dos ocasiones anteriores en las que las variaciones en las valoraciones de las acciones fueron tan amplias -la burbuja tecnológica en los albores del milenio y la crisis financiera mundial-, la gestión activa obtuvo buenos resultados.
6. Los obstáculos a las comisiones se reducen
Los fondos de gestión pasiva son baratos por diseño, y el impacto ha sido reducir las comisiones en todo el sector, incluidos los fondos de gestión activa. Como resultado, los gestores de fondos de gestión activa se ven obligados a superar menores obstáculos en cuanto a comisiones cuando comparan sus resultados con los del índice de referencia de sus fondos.
Desde 2022, la inflación y los tipos de interés más altos están cambiando el statu quo, y los mercados, son cada vez más complejos. En este escenario, “se antoja necesario encontrar gestores altamente experimentados que sean capaces de destacar y sacar valor de su gestión. En WTW creemos que llega una nueva etapa de buenos resultados para la gestión dinámica y activa, realizada por equipos especializados que estén vigilando continuamente el mercado y localizando las mejores opciones de inversión”, concluye el director.
El inversor español ha sido tradicionalmente calificado como conservador. Los depósitos han sido durante muchos años el producto estrella de las distintas entidades e incluso, en estos últimos años en los que los depósitos y las cuentas a la vista no ofrecían apenas remuneración, se han mantenido en cifras inusualmente elevadas.
Sin embargo, en la inversión en fondos el ahorrador nacional hace años que se decanta por los productos de tipo mixtos, que combinen en mayor o menor medida activos de renta fija y renta variable adecuándose a las circunstancias de mercado. No en vano, desde el 2015 son los productos líderes sin discusión, y de forma sistemática se han situado desde entonces entre las categorías VDOS con mayores captaciones netas año tras año.
Sin embargo, en lo que llevamos de año, el mercado parece haber virado ligeramente y los fondos de tipo mixto se sitúan con los mayores reembolsos netos, con más de 6.700 millones. Por el contrario, la renta fija tiene captaciones netas cercanas a los 20.000 millones y los monetarios superan los 3.600 millones.
Por categorías VDOS, deuda pública euro se sitúa como la más destacada, con captaciones netas de 11.487 millones, seguida de renta fija euro corto plazo y monetario euro, con 6.814 y 3.243 millones respectivamente.
Poniendo el foco en estas categorías, podemos encontrar productos con una inversión mínima inferior a 6.000 euros y con Rating VDOS que por su trayectoria podemos destacar.
Es el caso del Generali Investments Sicav – Euro Bond 1-3 Years DX de Generali Investments, que de forma consistente está logrando rentabilidades superiores a la media de su categoría, con un 0,81 % a un año, frente a un -6,56% de la categoría; o con un 2,25 % de rentabilidad acumulada a cinco años, frente a un -6,18% medio de la categoría; y con una volatilidad a un año de un 1,81%. Gestionado por Mauro Valle, el objetivo del fondo es superar la rentabilidad del índice JP Morgan EMU 1-3 Years invirtiendo en títulos de deuda de calidad denominados en euros, lo que da como resultado un vencimiento medio ponderado de la cartera que oscila entre uno y tres años.
El fondo invertirá al menos el 70% de su patrimonio neto en valores de deuda denominados en euros con calificación crediticia de grado de inversión y al menos el 51% de su patrimonio neto en bonos del gobierno. Además, el fondo promueve características medioambientales y sociales, en línea con el artículo 8 de SFDR, aplicando de forma continua un proceso de inversión responsable. Las características incluyen el calentamiento global, la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, las prácticas fiscales, la vulneración de los derechos humanos y la corrupción.
Entre los fondos de renta fija euro corto plazo, el Allianz Euro Oblig Court Terme ISR I C ET/OU D de Allianz Global Investors, se encuentra entre los más destacados, con una rentabilidad de un 2,16 % a un año o un 1,28 % a tres años, lo que le sitúa también en el primer quintil de su categoría, con una volatilidad a un año de un 0,34%. Gestionado por Vincent Tarantino, tiene como objetivo proporcionar un rendimiento igual o superior al Índice €STR, neto de comisiones de gestión, durante el período de inversión recomendado. Para alcanzar su objetivo de gestión, el fondo expone sus activos principalmente en valores de deuda del mercado monetario y bonos o productos similares en euros.
El fondo aplica criterios ASG en línea con el artículo 8 de SFDR, aplicando criterios extrafinancieros de forma sistemática (derechos humanos, gobernanza, política social y política medioambiental) a un mínimo del 90% de la cartera. Los títulos de los emisores considerados como infractores de los derechos humanos quedan excluidos del universo de inversión.
Por su parte, el Groupama Ultra Short Term Bond IC de Groupama Asset Management destaca entre los fondos de la categoría VDOS Monetario euro, con una rentabilidad a un año de un 2,53 % y una volatilidad en este mismo periodo de un 0,83%. Gestionado por Julien Beaupuis, Frédéric Aubin, Laurent Fabiani-Lagarde y Damien Martin, tiene como objetivo obtener una rentabilidad superior a la del índice €STR, neta de comisiones de gestión, en periodos renovables de seis meses. Este objetivo se implementará a través de una gestión que valore la sostenibilidad de los emisores a través de un análisis de las características ESG de los valores en cartera. El universo de inversión es la deuda de bonos emitida por emisores privados, públicos y cuasi-públicos en los países de la OCDE.
El fondo integra los criterios ASG en línea con el artículo 8 SFDR. El fondo busca seleccionar sus emisores basándose en la calidad de su calificación ESG. El resultado de la selección de valores en la cartera debe dar lugar a una tasa mínima de cobertura y seguimiento de la calificación ESG del 90% de la cartera, excluyendo el efectivo, durante un período renovable de 12 meses y la calificación ASG media ponderada de la cartera deberá ser superior a la calificación ESG media del universo de inversión tras eliminar el 20% de los valores con menor calificación del universo de inversión.
Sin duda, la inestabilidad vivida en los últimos años, especialmente dura para los mercados en el 2022, está marcando el ánimo inversor y virando hacia posiciones más conservadoras las inversiones del inversor nacional.
Tribuna de Sergio Ortega, responsable de Comunicación de VDOS.
Fidelity, en su informe Nature Positive, da las claves para transitar hacia una cartera ESG, entre ellas, cómo hay que descarbonizar las carteras.
El estudio recuerda que en 2022, las empresas y los países empezaron a tomar medidas para cumplir sus promesas de cero emisiones netas. Los inversores también han estado considerando diferentes opciones para descarbonizar las carteras. «Aunque el camino de cada inversor será diferente, debido a la los recursos y los requisitos de la política de inversión, toda senda hacia el objetivo de cero emisiones netas debe demostrar una reducción de emisiones en el mundo real para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París», afirma el estudio.
Una vez fijados los objetivos de descarbonización para las carteras, los inversores pueden aplicar los dos pilares de la inversión respetuosa con el clima: una sería aumentar la exposición a soluciones climáticas y la segunda, reducir la huella de carbono de la cartera.
Cuatro palancas comunes para transición de carteras existentes
Cuando los inversores arrancan la descarbonización en carteras ya existentes, hay cuatro palancas que pueden utilizar, según Fidelity: el perfil de emisiones, la calificación climática, la alineación de ingresos y el compromiso. Estas herramientas pueden aplicarse por separado, pero generalmente se utilizan juntas para optimizar los resultados.
La transparencia en la medición de los avances en la descarbonización es crucial. Aunque es imposible utilizar todas las métricas disponibles para evaluar la descarbonización, el estudio las resume, a grandes rasgos, en cinco medidas: reducción de carbono, reducción absoluta de emisiones cobertura (objetivos de descarbonización más granulares), cobertura sectorial (objetivos sectoriales) e índices de temperatura.
«Pueden utilizarse solos o combinados para para alcanzar los objetivos climáticos, pero a menudo requieren interpretación para y si hacen que las actividades de descarbonización en diferentes partes de la cartera realmente comparables o no», afirman en Fidelity.
Además, los datos y procesos subyacentes que respaldan el proceso de descarbonización deben revisarse periódicamente, ya que se espera que aparezca una gran cantidad de nuevos datos de los emisores relacionados con el clima a medida que mejore la divulgación de información por parte de las empresas, impulsada por medidas reguladoras como el CSRD. Según la iniciativa Science Based Targets, las principales acciones empresariales, como fusiones y adquisiciones, desinversiones y reestructuraciones, y la oferta de nuevos productos, también deberían dar lugar a revisiones ad hoc.
Qué descarbonizar primero
La disponibilidad de datos y marcos, el apoyo normativo y las limitaciones organizativas dictan que los inversores a menudo no disponen de los recursos necesarios para aplicar una estrategia de descarbonización para toda la cartera de una sola vez. Por lo tanto, deben priorizar los mandatos de inversión considerados más factibles de descarbonizar.
De todas las clases de activos, las acciones cotizadas, especialmente en las economías economías desarrolladas, son quizás el punto de partida para la descarbonización debido a su relativa disponibilidad, comparabilidad y fiabilidad de los datos, con mejores prácticas de inversión y marcos de apoyo.
Sin embargo, las acciones cotizadas representan menos de una cuarta parte de las emisiones totales, según las estimaciones que maneja el Climate Accountability Institute. «El mercado mundial de renta fija también ofrece a los inversores atractivas oportunidades de descarbonización y es mayor en dólares que el mercado de renta variable, con una emisión anual mucho mayor», afirma el estudio.
Además, la gestión de una cartera respetuosa con el clima no puede limitarse a los mercados públicos. Eso sí, el estudio alerta de que las exigencias de descarbonización deben ser rigurosas también cuando se invierte en mercados privados, de lo contrario, los emisores y propietarios de activos pueden eludir el escrutinio público trasladándose a la esfera privada, «socavando por el camino los objetivos de sostenibilidad a largo plazo».
Activa, pasiva o ambas
La elección de vehículos indexados, sistemáticos (basados en reglas) o fundamentales activos para aplicar estrategias de descarbonización dependerá de factores como las ambiciones climáticas, los presupuestos de aplicación y los objetivos de rentabilidad-riesgo. En Fidelity creen que cada decisión «es una decisión activa, independientemente de que los inversores utilicen estrategias indexadas, sistemáticas o fundamentales activas».
Incluso cuando siguen un índice, los inversores deben decidir si utilizan un índice de referencia alineado con París, un índice de referencia de transición climática o un índice de referencia a medida, entre otras opciones. Estas decisiones implican compromisos entre, por ejemplo, el ritmo de de descarbonización de la cartera y la propensión al riesgo, el error de seguimiento y los límites de volatilidad.
Una de las dificultades a la hora de indexar es cómo desinvertir en un emisor si el compromiso fracasa en un plazo determinado. En general, «ni el gestor de activos ni el tiene un control directo sobre la construcción de la mayoría de los índices», según destaca el informe, por lo que una solución es «infraponderar, y algunos gestores están intentando influir en el comportamiento de las empresas». Por otra parte, las estrategias fundamentales activas implican un seguimiento más estrecho de los gestores sobre la alineación con los objetivos climáticos de los inversores.
Sin embargo, los cambios normativos avances tecnológicos pueden facilitar que esa tarea sea más fácil y granular, apuntan en la firma y cita como ejemplo a los informes a los clientes, que incluyen cada vez más datos sobre en qué medida una cartera contribuye a mitigar el cambio climático y adaptarse a la taxonomía de la UE. «Otros mecanismos pueden estar alineados con los ODS de la ONU, a los ODS de las Naciones Unidas o a las preferencias del cliente».
Urge actuar para garantizar la seguridad financiera
A medida que aumentan la urgencia y la frecuencia relacionados con el clima, no hay tiempo que perder a la hora de descarbonizar las carteras, según apunta el estudio. Su consejo es que quienes dispongan de recursos para alinear toda su cartera deberían hacerlo y, si no pueden, «entonces pueden definir qué parte de la cartera puede descarbonizarse y trazar una estrategia de transición clara y limitada en el tiempo».
Una cuidadosa consideración de los retos y ventajas en cada fase del del proceso de toma de decisiones ayudará a los inversores reducir la huella de carbono de la cartera al tiempo que otros objetivos financieros, garantizando la seguridad financiera tanto para los beneficiarios de hoy como para próxima generación, en consonancia con los intereses intereses fiduciarios a largo plazo.
Los grandes retos a los que se enfrenta el mundo llevan a las personas a reclamar de empresas e instituciones la puesta en marcha de planes y soluciones adaptados a cada mercado. Sin embargo, menos de la mitad (36%) considera que su gobierno nacional o las empresas (45%) planifican adecuadamente el futuro a largo plazo.
Global Trends, tras entrevistar a 48.000 personas en 50 mercados, que representan el 70% de la población y el 87% del PIB mundial, pone de relieve tendencias clave que marcas e instituciones deben tener muy en cuenta para prepararse para el futuro. Éstas son algunas de ellas:
1.- Creciente tensión entre lo global y lo local. Aunque muchos hablan de desglobalización, al menos seis de cada diez personas en todo el mundo creen que la globalización es beneficiosa para sus vidas (62%) y para su país (66%). En la última década, esta cifra ha ido aumentando progresivamente, incluso cuando las tensiones geopolíticas han empeorado.
2.- Nos dirigimos hacia un desastre medioambiental, a menos que cambiemos nuestros hábitos rápidamente, según opinan ocho de cada diez encuestados. En lo que no hay acuerdo es en cómo abordarlo, e incluso con niveles tan altos de concienciación del problema, más de la mitad coincide en que los científicos no saben realmente de lo que están hablando en cuestiones medioambientales.
3.- La población espera que marcas y empresas actúen, a pesar de las divisiones globales. La mayoría cree que las empresas pueden influir de forma positiva en la sociedad, con un 80% de acuerdo en que es posible para las marcas generar beneficios económicos a la vez que apoyar buenas causas. Sin embargo, más de la mitad no confía en que los líderes empresariales sean honestos. Por su parte, casi dos tercios de la población afirma que intenta comprar productos de marcas que actúen de forma responsable, aunque sean más caras (64%).
4.- El progreso tecnológico está destruyendo nuestras vidas, según los temores expresados por seis de cada diez encuestados, en un contexto de creciente demanda de regulación de las grandes empresas tecnológicas. Algo que choca con el hecho de que un 71% afirme que no puede imaginar su vida sin Internet. Esto refleja la contradicción que experimenta la gente al pensar en cómo la tecnología afecta sus vidas. De hecho, una proporción aún mayor (81%) se resigna a perder parte de su intimidad por la omnipresencia de las nuevas tecnologías.
5.- Confianzaen nuestras propias perspectivas, a pesar del pesimismo generalizado acerca del panorama mundial. El estudio muestra predisposición natural al optimismo; mientras que sólo el 31% es optimista respecto al mundo en general, la mayoría (57%) se considera feliz, y el 59% es optimista sobre cómo les irá en 2023 a nivel personal y familiar.
“Para líderes y altos directivos, saber navegar a través de esta caótica década significa que los detalles importan», apunta Ben Page, CEO Global de Ipsos. «¿Cómo pueden las marcas, los gobiernos y los individuos unir esfuerzos para resolver las múltiples crisis a las que se enfrenta la sociedad global apelando a la esperanza personal y el optimismo de los ciudadanos del mundo?», apostilla.
El estudio Global Trends 2023 de Ipsos proporciona los datos necesarios para dibujar escenarios futuros plausibles que ayuden a la toma de decisiones estratégicas. Analiza las macrotendencias que darán forma a la próxima década, revisa los cambios que reflejan dichas macro fuerzas y aporta posibles formas de reaccionar y ser resiliente tanto a nivel demográfico, como sectorial y de mercado.