Confianza en la economía y ciclo de recortes tras el relevo de Powell: las conclusiones tras la pausa de la Fed

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confianza economia tras pausa Fed
Foto cedidaEl presidente Jerome H. Powell participa en la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC).

El S&P 500 se mantuvo cerca de máximos históricos después de que la Reserva Federal (Fed) decidiera mantener sin cambios el tipo de interés oficial en el rango del 3,50%-3,75%, en su primera reunión del año. Las gestoras internacionales destacan que el comunicado mantuvo el lenguaje de orientación futura, reiterando que “el alcance y el momento” de posibles rebajas dependerán de la evolución de los datos.

Esta decisión que, según la declaración conjunta del FOMC, pretende mantener en el tiempo y que fue interpretada como una demostración de independencia por parte de la institución y de confianza en la economía norteamericana. Es más, los votos disidentes y moderados de los gobernadores Waller y Miran ponen de relieve la división interna existente, pero la mayoría está adoptando una postura más paciente y dependiente de los datos.

Para Jean Boivin, responsable del BlackRock Investment Institute, hay tres conclusiones claras sobre esta última reunión: “Primero, el comunicado adoptó un tono más restrictivo al eliminar las referencias a los riesgos a la baja para el empleo; y segundo, este giro restrictivo en el tono no cambia demasiado el panorama general, incluso con los dos votos discrepantes a favor de un recorte de tipos. Por último, en esta fase, los comunicados de la Fed quedan eclipsados por el probable anuncio, a corto plazo, de un nuevo candidato a presidir la Fed para sustituir a Powell en mayo”.

Movimientos de mercados

Por ahora, la valoración de futuros recortes de tipos por parte de la Fed apenas ha variado y los mercados siguen contemplando dos recortes de un cuarto de punto a lo largo del año, pero el primero no se descuenta plenamente hasta julio. “Es probable que la Fed se mantenga en una pausa prolongada, ya que los datos sólidos de actividad y las señales de estabilización del mercado laboral sugieren que no es necesario adoptar nuevas medidas de carácter preventivo. No obstante, esperamos que el proceso de relajación monetaria se reanude más adelante en el año, a medida que la moderación de la inflación permita dos recortes adicionales de normalización. Estos devolverían los tipos a niveles que el miembro medio del FOMC considera neutrales”, señala Kay Haigh, co-directora global de renta fija y soluciones de liquidez en Goldman Sachs Asset Management.

A medio plazo,  Max Stainton, estratega senior de Macroeconomía Global en Fidelity International, considera que lo que realmente marcará la evolución de los mercados durante el resto del mandato de Powell será el conjunto de procedimientos legales y desarrollos políticos que rodean a la Reserva Federal y a la Junta de Gobernadores. “Prestamos especial atención a las citaciones del Departamento de Justicia a la Fed y al caso de Lisa Cook, actualmente ante el Tribunal Supremo, como indicadores del ritmo al que podría avanzar una posible politización de la institución”, reconoce. 

El sentido de los tipos bajos

Para Valentin Bissat, economista jefe y estratega senior de Mirabaud Asset Management, podríamos debatir sobre si seguirá bajando los tipos este año, pero lo que realmente importa es que los recortes aplicados en 2025 seguirán respaldando el crecimiento en 2026. Según su análisis, los tipos de interés a largo plazo son el indicador que más atentamente sigue el presidente de Estados Unidos, especialmente en un contexto de deuda pública que ronda el 100% del PIB y con una previsión de alcanzar el 120% en 2035. Se espera que el coste de esta deuda se sitúe entre 1 y 1,2 billones de dólares en 2026, alrededor del 3,3 % del PIB, y que siga aumentando a partir de entonces. 

“Una bajada de los tipos a largo plazo sería un gran alivio. Pero, como estos tipos dependen del mercado, Donald Trump está intentando influir en los tipos a corto plazo presionando a la Reserva Federal para que los baje. Esta estrategia podría salir mal: si nombra a alguien de confianza para sustituir a Jerome Powell como presidente de la Fed en abril, los mercados podrían temer una postura más tolerante con la inflación y pedir una prima de riesgo más alta, lo que haría subir los tipos a largo plazo”, explica Bissat.

Independencia y relevo de Powell

En este sentido, llamó la atención que Powell dedicó un momento a rechazar explícitamente las recientes críticas de la administración sobre su asistencia a la audiencia del Tribunal Supremo relativa a Cook, afirmando claramente que existe un precedente claro para ello. “Esta mayor disposición a adoptar un tono más firme frente a la administración Trump es también la razón por la que seguimos de cerca si Powell permanecerá como gobernador una vez finalice su mandato como presidente. De producirse, los mercados podrían interpretar su presencia continuada como un contrapeso frente a una excesiva politización de la Fed”, advierte Stainton.

Este contexto hace pensar a la mayoría de los expertos que las próximas bajadas de tipos ocurrirán cuando Powell acabe su mandato como presidente de la institución monetaria. De hecho, el experto de Fidelity prevé que el nuevo ciclo de relajación monetaria se inicie cuando se nombre a un nuevo presidente de la Fed en mayo. “Esperamos tres recortes en la segunda mitad del año, casi dos más de lo que descuenta actualmente el mercado para ese periodo. Este nuevo ciclo de recortes será, previsiblemente, más prospectivo, con un énfasis especial en supuestos de fuerte crecimiento de la productividad. En nuestra opinión, es muy probable que este enfoque de política se mantenga con independencia de quién sea designado como próximo presidente de la Fed, siendo dicha elección más determinante para establecer hasta qué punto el balance de la institución vuelve a convertirse en una herramienta activa de política económica”, concluye.

El cupón vuelve a mandar en 2026

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Foto cedidaVicky Browne, investment specialist del BNP Paribas Global Absolute Return Bond

En renta fija, la rentabilidad puede seguir siendo atractiva, pero 2026 requiere agilidad. Crédito más selectivo, inflación más incierta y oportunidades globales exigen una gestión activa, flexible y centrada en lo que de verdad paga: carry, calidad y selección, señala Vicky Browne, investment specialist del BNP Paribas Global Absolute Return Bond.

La experta destaca que mitigar el impacto de la enorme dispersión entre las distintas cestas de renta fija (ver gráfico 1) implica, entre otros, invertir de manera global y con flexibilidad.

 

No es casualidad que haya sido esta volatilidad de los mercados en los últimos años la que ha reforzado el valor que aportan las estrategias de renta fija de rentabilidad absoluta.

Pero ¿por qué? Y es que estas estrategias buscan ofrecer una rentabilidad positiva y estable a lo largo del ciclo y, en el caso de la gestionada por BNP Paribas Asset Management, con énfasis en la preservación del capital, algo especialmente atractivo cuando hay incertidumbre en torno a la trayectoria de inflación y tipos de interés, indican desde la gestora.

La demanda global de carteras de renta fija sin restricciones se mantiene sólida. Las valoraciones son exigentes en algunos segmentos, como el crédito corporativo. Además, los tipos del mercado monetario en Europa siguen siendo bajos, lo que aumenta el atractivo de invertir en un producto diversificado globalmente y flexible.

Los cambios en el posicionamiento impulsaron la rentabilidad en 2025

«La estrategia de renta fija global de rentabilidad absoluta de BNP Paribas Asset Management ofreció una sólida rentabilidad total y relativa en 2025. Los resultados superaron con creces nuestro objetivo de rentabilidad anual del 2,5% sobre el efectivo en todos los entornos de mercado[1]», destaca Browne.

A lo largo del año, se realizaron varios cambios en el posicionamiento de la cartera, con el fin de aprovechar la evolución de los mercados globales. Por ejemplo, a principios del cuarto trimestre de 2025, los gestores adoptaron un enfoque neutral en duración, con posiciones cortas en algunos mercados, como el japonés, y largas en países como el Reino Unido.

Posteriormente modificaron dicho enfoque por un ligero sesgo hacia duraciones largas. Favorecieron mercados en los que consideraban que el mercado había infravalorado la probabilidad de recortes de tipos, como el Reino Unido y Nueva Zelanda, donde el mercado estaba descontando subidas de tipos de interés de forma prematura.

En lo que respecta a la asignación de tipos de interés, cerraron 2025 con mayores niveles de exposición a las estrategias de valor relativo, donde encontraron un mejor equilibrio entre el riesgo y la rentabilidad. Concretamente, adoptaron una posición larga en Noruega frente a Suecia.

No obstante, en conjunto, la estrategia fue adoptando un posicionamiento progresivamente más defensivo durante el año. Dicho ajuste se logró combinando la venta de posiciones que habían tenido unos resultados especialmente favorables conforme su tesis de inversión se iba materializando con la reducción de posiciones más sensibles a la evolución del mercado.

La actividad de la cartera disminuyó hacia finales de 2025. Esto se debió en parte a la reducción de la volatilidad que había provocado el cierre del gobierno estadounidense en octubre y noviembre.

¿Qué oportunidades identifican en 2026?

La renta fija en su conjunto resulta hoy más atractiva; los rendimientos han aumentado con respecto a los niveles ultrarreducidos de hace cinco años. Sin embargo, las perspectivas siguen siendo muy inciertas. «En 2026, la inversión en renta fija exigirá un enfoque flexible, diversificado y dinámico», opina Vicky Browne. Y añade: «Aunque los mercados pueden mostrarse inestables, la volatilidad trae consigo oportunidades; en estos momentos, vemos un gran potencial de inversión en los mercados globales de renta fija».

Desde la gestora esperan mantener el sesgo en duraciones largas en los primeros meses del año, sobre todo en los mercados en los que anticipan varios recortes de tipos, como el Reino Unido y Brasil.

En Estados Unidos, sus previsiones apuntan a que la Reserva Federal anunciará varios recortes de tipos, con el fin de proteger a su mercado laboral en un contexto de ralentización del crecimiento económico. Esto favorecería el aumento de la pendiente de la curva de tipos, lo que a su vez impulsaría al alza la prima de plazo a escala mundial.

Browne indica que al invertir en la gama más amplia posible de títulos de renta fija juegan con ventaja, tienen gran flexibilidad para posicionarse y al hacerlo beneficiarse del aumento de la pendiente de las curvas de tipos. Este es otro ejemplo de las ventajas de adoptar tanto posiciones sobreponderadas como infraponderadas en activos de renta fija.

En Japón, su estrategia es mantener una posición larga en el yen frente a otras divisas como el dólar estadounidense, pues creen que el Banco de Japón volverá a endurecer su política monetaria a lo largo del año. Piensan que la divisa ofrece un perfil de riesgo-rentabilidad mucho más atractivo que los tipos de interés.

Al mismo tiempo, la posición corta en el dólar refleja su opinión de que el excepcionalismo estadounidense sigue estando sobrevalorado en los activos de riesgo. “Dadas las perspectivas de ralentización del crecimiento de la economía, desaceleración del mercado laboral y posible cambio en la presidencia de la Reserva Federal en un futuro próximo, lo más probable es que el dólar continúe depreciándose en 2026”, subraya Browne.

No obstante, matiza: “tenemos la intención de mantener la asignación larga estructural en MBS (bonos estadounidenses de titulización hipotecaria). Pueden ofrecer un carry positivo y el sector presenta unas sólidas características técnicas”.

Posicionamiento al comenzar 2026

La estrategia inicia 2026 con una posición corta en crédito corporativo. En caso de que los diferenciales aumentasen indican que “serían más selectivos en su enfoque para aprovechar las posibles oportunidades”.

Aunque la incertidumbre económica continúa enturbiando las perspectivas del mercado de renta fija, consideran que los inversores que opten por estrategias tradicionales y menos flexibles podrían enfrentarse a riesgos significativos.

El aumento de la volatilidad que se ha venido registrando en los últimos años no ha hecho sino aumentar la brecha existente entre los segmentos con mejores y peores resultados del universo de la renta fija. Desde el equipo consideran que “En un entorno económico tan cambiante e incierto como el actual, un enfoque global y flexible resulta más importante que nunca”.

 

Puede leer la columna de Vicky Browne en este enlace.

[1] Fuente: BNP Paribas Asset Management, enero de 2026

Por qué las acciones del sector salud podrían destacar en 2026

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transformacion de Intrum en Espana
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Durante gran parte del año pasado, la incertidumbre política dominó el sector healthcare o de salud, lo que provocó un periodo de bajo rendimiento que dio lugar a algunas de las relaciones precio-beneficio (PER) relativas más bajas de la historia del sector (Anexo 1).

Sin embargo, al comenzar un nuevo año, algunos riesgos normativos han comenzado a disminuir. Por un lado, los inversores ven ahora una forma de eludir los onerosos aranceles farmacéuticos y tienen más claridad sobre la reforma de los precios de los medicamentos. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) también ha demostrado su apoyo a una industria biofarmacéutica estadounidense fuerte, al haber cumplido en gran medida los plazos de revisión en 2025 y haber introducido nuevos programas para acelerar la aprobación de medicamentos.

Además, los avances médicos han continuado, beneficiándose de nuevas modalidades y tecnologías farmacológicas innovadoras. Se trata de una situación que, en nuestra opinión, podría dar lugar a importantes oportunidades de riesgo/recompensa para determinadas áreas de la asistencia sanitaria en 2026. A continuación, indicamos dónde creemos que deberían fijarse los inversores.

Biotecnología emergente

Las empresas biotecnológicas de pequeña y mediana capitalización fueron las más afectadas por las preocupaciones políticas durante la mayor parte de 2025, a medida que aumentaba la inquietud sobre la futura orientación de la FDA y la posibilidad de que se aplicaran aranceles elevados a los productos farmacéuticos y se estableciera un precio de los medicamentos para la nación más favorecida (lo que alinearía los precios de los medicamentos en Estados Unidos con los de otros países ricos). Las acciones de las empresas biotecnológicas emergentes se vendieron masivamente, y el índice de empresas biotecnológicas de pequeña y mediana capitalización cayó más de un 40 % en la primera parte del año.

Sin embargo, desde principios de abril, el subsector se ha recuperado y ahora está en camino de terminar 2025 con ganancias de dos dígitos. A esa recuperación ha contribuido el hecho de que, a pesar de los recortes presupuestarios y de personal, la FDA ha logrado en general funcionar con normalidad e incluso ha introducido nuevos programas para acelerar el desarrollo de medicamentos. Además, el acuerdo alcanzado entre Pfizer y la Casa Blanca, en el que Pfizer se comprometió a realizar gastos de capital adicionales y a aplicar descuentos a determinados medicamentos en Estados Unidos, demostró que la industria disponía de opciones para evitar las propuestas más draconianas en materia de aranceles y precios de los medicamentos.

Creemos que el impulso podría continuar el próximo año. A pesar de la recuperación de las acciones biotecnológicas, el sector sigue estando muy lejos de recuperar los máximos alcanzados a principios de 2021. La bajada de los tipos de interés también podría impulsar el interés de los inversores por activos de mayor duración, como los biotecnológicos, y facilitar la financiación de fusiones y adquisiciones (M&A). De hecho, para 2025, la actividad de fusiones y adquisiciones en el sector biotecnológico ya ha superado la de 2024 (gráfico 2) y podría mantener su ritmo hasta 2026, ya que las grandes empresas farmacéuticas se enfrentan a la presión de sustituir cientos de miles de millones de dólares en ingresos por medicamentos que perderán la protección de las patentes en los próximos años.

Las empresas biotecnológicas de pequeña y mediana capitalización podrían ser las grandes beneficiarias de esas fusiones y adquisiciones. En la actualidad, estas empresas están desarrollando la mayoría de los nuevos medicamentos innovadores y, en 2025, representaban el 57 % de los objetivos de adquisición del sector.

La restricción de los mercados de capitales también ha contribuido a que el sector sea más ágil y disciplinado. En 2025 había un 21 % menos de empresas biotecnológicas cotizadas que hace casi cuatro años. Las empresas que siguen siendo públicas han sobrevivido centrándose en la ciencia innovadora y ofreciendo datos clínicos positivos. De hecho, se estima que el 82 % de las empresas biotecnológicas públicas tienen ahora «muy buenas» líneas de medicamentos o terapias en desarrollo que tienen el potencial de mejorar significativamente el nivel de atención en su categoría de enfermedades. En 2022, esa cifra era solo del 47 %.

A lo largo del año pasado se observaron pruebas de esta innovación, entre ellas el primer nuevo mecanismo de acción aprobado en décadas para la esquizofrenia, los primeros tratamientos para la MASH (enfermedad del hígado graso) y el síndrome de Prader-Willi (una enfermedad genética rara que afecta al desarrollo de los niños), nuevos fármacos para la miocardiopatía causada por la amiloidosis TTR y el primer tratamiento aprobado para la bronquiectasia, una enfermedad pulmonar.

Esta mejora en el desarrollo de la cartera de productos se está traduciendo en mayores ganancias potenciales, ya que cada vez más terapias tienen una gran aceptación entre los pacientes. Entre 2017 y 2024, solo alrededor del 20 % de las empresas del índice S&P Biotechnology Select Industry Index fueron rentables, según un informe del sector. Para 2027, esa cifra podría casi duplicarse hasta alcanzar el 38 %, un hecho que podría resultar cada vez más difícil de ignorar para el mercado.

Empresas farmacéuticas diversificadas

Al igual que con la biotecnología, las acciones farmacéuticas se han recuperado en los últimos meses a medida que se ha ido aclarando el alcance de la reforma de precios de los medicamentos y los aranceles. En general, el impacto de estas nuevas políticas en los márgenes de beneficio de las empresas farmacéuticas parece manejable hasta ahora, especialmente en los casos en que los precios más bajos podrían compensarse con un mayor volumen de ventas.

Eli Lilly y Novo Nordisk, por ejemplo, acordaron recientemente reducir el coste de sus medicamentos para la pérdida de peso GLP-1, líderes en el mercado, para los programas de seguros gubernamentales y las ventas directas a los consumidores. Los nuevos precios de catálogo oscilarán entre 149 y 350 dólares al mes, frente a los más de 1000 dólares actuales. Pero, a cambio, las terapias podrán ser cubiertas por Medicare y Medicaid, los programas de salud gubernamentales que aseguran a aproximadamente 120 millones de personas en Estados Unidos. Además, Eli Lilly y Novo recibieron nuevos «cupones de prioridad nacional del comisionado» de la FDA para las versiones orales de sus GLP-1 actualmente en desarrollo, lo que podría acelerar su lanzamiento en la primera mitad de 2026.

Dado que es probable que las presiones sobre los precios persistan en 2026 y que unos 300.000 millones de dólares en ingresos por medicamentos se enfrenten a la expiración de patentes entre ahora y 2030, creemos que es importante centrarse en las empresas farmacéuticas que están creando carteras diversificadas de medicamentos nuevos y avanzados. En nuestra opinión, las empresas que lo están haciendo tienen la oportunidad de ganar cuota de mercado, especialmente en mercados finales de rápido crecimiento, como la oncología, la obesidad y otras enfermedades crónicas, y de proteger sus márgenes de beneficio aprovechando sus considerables capacidades de fabricación. También creemos que los sólidos balances de estas empresas y su fuerte generación de flujo de caja libre podrían destacar cada vez más si el aumento de las valoraciones bursátiles y las perspectivas económicas inciertas llevan a los inversores a diversificarse hacia áreas más defensivas del mercado.

Las aseguradoras se reposicionan para el crecimiento de los beneficios

Las empresas de atención médica gestionada también se han enfrentado a obstáculos normativos, como la incertidumbre en torno a las tasas de reembolso de Medicare Advantage, la elegibilidad de los pacientes para Medicaid y las preocupaciones sobre la asequibilidad en el mercado individual (con las subvenciones para los planes de la Ley de Asistencia Asequible (ACA) como principal punto de fricción en el reciente cierre del Gobierno de EE. UU.). El aumento de los costes médicos también ha lastrado los márgenes de beneficio de las aseguradoras, ya que la utilización de los servicios médicos se recuperó más de lo esperado tras la pandemia de COVID-19.

Como resultado, las valoraciones de las acciones de atención médica gestionada han caído a algunos de sus niveles más bajos en décadas. Creemos que esto crea una oportunidad para los inversores a largo plazo que pueden ser selectivos. Si bien la incertidumbre en torno a la financiación federal de Medicaid y la ACA crea riesgos a corto plazo para las empresas de estos mercados, las aseguradoras vinculadas a Medicare Advantage tienen vientos favorables más positivos. Por un lado, estas empresas han revisado el precio de sus pólizas para 2026 y han ajustado las prestaciones que ofrecen en respuesta al aumento de los costes y la reducción de las tasas de reembolso. La reducción de costes también ha sido un objetivo prioritario y ha contribuido a que varias aseguradoras hayan elevado sus previsiones de beneficios para 2026.

Creemos que las valoraciones aún no reflejan plenamente estos esfuerzos y pasan por alto otros factores de crecimiento a largo plazo, como las iniciativas de atención basada en el valor y el aumento de las inscripciones en Medicare Advantage. En nuestra opinión, esto supone una oportunidad atractiva en términos de riesgo/recompensa para los inversores, especialmente para aquellos con un horizonte temporal de varios años.

Empresas de tecnología médica y herramientas con nuevos ciclos de productos y repunte de los pedidos

Los fabricantes de dispositivos médicos no han escapado a la incertidumbre arancelaria, ya que la Administración Trump anunció a finales de septiembre que iba a poner en marcha un estudio sobre las cadenas de suministro de tecnología médica antes de introducir posibles aranceles específicos para el sector. Las interrupciones en la cadena de suministro y el aumento de los costes de los insumos también han supuesto un obstáculo para el grupo en 2025.

Sin embargo, si la experiencia del sector farmacéutico sirve de guía, creemos que los inversores no deben precipitarse en sus conclusiones y que se pueden alcanzar compromisos normativos. Mientras tanto, muchas empresas del sector están experimentando un crecimiento de dos dígitos en los ingresos gracias al lanzamiento de nuevos productos para enfermedades cardiovasculares y diabetes, dos mercados finales grandes y en crecimiento. Además, las empresas de herramientas para ciencias de la vida se han beneficiado del aumento de los pedidos, ya que su mayor cliente, la industria farmacéutica, vuelve a un entorno operativo positivo gracias a la claridad en materia de aranceles y precios de medicamentos. Una vez más, creemos que se trata de un equilibrio atractivo entre riesgo y recompensa para los inversores que pueden ser selectivos.

Tribuna de opinión firmada por Andy Acker y Dan Lyons, gestores de cartera de Janus Henderson

Rally histórico de la plata: de los factores estructurales a las decisiones políticas

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impacto adelanto electoral Japon
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Aunque todas las miradas están puestas en los máximos que está marcando el oro, lo cierto es que hay otro metal precioso que está viviendo un auténtico rally: la plata. Ésta registró una espectacular subida de cierre de año que se ha prolongado durante las primeras semanas de 2026. De hecho, en 2025, el metal se revalorizó casi un 150%, superando claramente al oro.

Hasta ahora, la actual tendencia alcista del oro ha estado respaldada por la caída de los tipos reales, un dólar más débil y la preocupación del mercado por las implicaciones del aumento de los niveles de deuda pública estadounidense, el coste de los intereses de esa deuda y el impacto en los bonos del Tesoro estadounidense, pero ¿qué elementos sostienen el comportamiento de la plata?

Según explica Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, el mercado de la plata lleva cinco años consecutivos registrando un déficit estructural de oferta. “Sin embargo, este desequilibrio no había desencadenado una reacción significativa en los precios hasta 2025, cuando la tendencia alcista se aceleró y adoptó un comportamiento prácticamente parabólico hacia finales de año”, señala. Wewel atribuye este fuerte movimiento al alza, que superó incluso los incrementos absolutos de precios previos a los picos de 1980 y 2011, a la combinación de varios factores:

  1. Descenso de las expectativas de tipos de interés en EE.UU.: en la segunda mitad de 2025, el mercado comenzó a centrar su atención en el nombramiento del sucesor del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell. “La expectativa de una Fed más acomodaticia, que pudiera acometer varios recortes de tipos en 2026, ha debilitado el dólar estadounidense y ha aumentado el atractivo de activos que no pagan intereses, como la plata y el oro”, apunta.
  2. Inclusión en la lista estadounidense de minerales críticos: a principios de noviembre de 2025, el Departamento del Interior de EE.UU. añadió la plata a su lista de minerales críticos. Gracias a su elevada conductividad eléctrica, este material es esencial para la fabricación de chips de alto rendimiento y para el desarrollo de infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial. Su inclusión en la lista, junto con el temor a posibles aranceles estadounidenses sobre la plata, alertó al mercado sobre riesgos potenciales de suministro y provocó un adelanto de los envíos de plata hacia EE.UU. Como consecuencia, el mercado de Londres registró salidas físicas del metal, reduciéndose las reservas locales.
  3. Restricciones a las exportaciones chinas: desde comienzos de año, China aplica controles más estrictos a las exportaciones de plata. Esta decisión forma parte de una estrategia más amplia para asegurar el acceso a minerales críticos y limita la exportación de plata durante 2026 y 2027 exclusivamente a empresas aprobadas por el Gobierno.
  4. Creciente relevancia como reserva de valor: por último, observamos que la plata está ganando peso como metal monetario. En comparación con otras materias primas, su coste de almacenamiento es reducido y cuenta con una larga trayectoria histórica como material clave en la acuñación de monedas. El elevado coste por unidad de las compras de oro físico está dejando fuera a muchos compradores de rentas bajas y medias en los mercados emergentes, lo que está posicionando a la plata como una alternativa “más asequible” al oro en estos países. En consecuencia, la demanda de los hogares ha aumentado en India y China. En Shanghái, los compradores están pagando una prima de alrededor de 10 dólares por onza sobre el precio del mercado de Londres.

“El fuerte repunte del precio de la plata ha situado la ratio oro/plata en torno a 50. Dado que este indicador descendió hasta niveles cercanos a 40 en anteriores ciclos alcistas, la plata podría superar ampliamente los 100 dólares por onza en el ciclo actual. En principio, nuestra visión positiva sobre el oro respalda este escenario, y las posiciones especulativas no parecen excesivas”, afirma Wewel

No obstante, advierte de que aunque el déficit de oferta física debería sostener elevados los precios de la plata a corto plazo, este metal suele registrar correcciones mucho más profundas que el oro tras un rally prolongado, debido a su mayor volatilidad. “Dado que el impulso está perdiendo fuerza, el equilibrio entre riesgo y rentabilidad nos parece ahora menos atractivo para la plata. Esto implica también que, desde estos niveles, debería resultar difícil que la plata siga superando al oro”, concluye.

Las IICs extranjeras avanzan un 13% en 2025 y consolidan el papel de la gestión pasiva

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El patrimonio de las IICs internacionales comercializadas en España creció cerca de un 13% el año pasado, hasta los 370.000 millones de euros, según estimaciones de Inverco a partir de las 44 gestoras asociadas que facilitan dato (con un volumen de activos de 340.754 millones). En concreto, teniendo en cuenta que el número de gestoras ha aumentado, el volumen estimado ajustado de activos en 2025 habría aumentado en 42.000 millones, un 12,8%.

El crecimiento siguió llegando tanto de los flujos como del mercado: la asociación calcula que en todo el año las suscripciones ascendieron a 24.000 millones, tras sumar 6.000 millones en el cuarto trimestre -dato estimado a partir de los 4.600 millones en flujos netos de las que desvelan sus cifras-.

De octubre a diciembre, BlackRock captó más de 1.700 millones de euros, y Schroders más de 766 millones, según los datos (ver cuadro).

Por categorías, en función de la información recibida, las IICs internacionales indexadas o en forma de ETFs ya supondrían el 41,4% del total (en torno a 120.334 millones de euros), mientras las de renta fija y monetarias representan el 26,8% , las de renta variable el 24,2% y las mixtas el 7,6%.

 

Selección intrasectorial: la estrategia de GVC Gaesco para ganar en bolsa este año

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Tras un excepcional 2025 en los principales índices bursátiles -con un Ibex que ha llegado a revalorizarse hasta un 49,27% y con las bolsas europeas  liderando las ganancias en euros-, de cara a 2026 las previsiones de GVC Gaesco  apuntan a que el nuevo curso podría ofrecer una rentabilidad de entre un 5% y un 15%, previsiblemente menor a la del año pasado.  

Los expertos de GVC Gaesco se han dado cita en Barcelona, en el marco de la  conferencia «Perspectivas financieras 2026: oportunidades y desafíos de los  mercados», para compartir su visión para el presente año, para el que auguran oportunidades mucho más atractivas que en 2025 en valores concretos. A su juicio,  la renta variable ofrecerá este año mayor rentabilidad que la inflación y que los activos sin riesgo. La previsión de revalorización de las bolsas se apoya, en buena parte, en la solidez de los resultados empresariales.  

En cuanto a la selección de valores, “2026 será un año para estar más selectivo y aprovechar correcciones de mercado para obtener buenos precios de entrada”, ha  apuntado Víctor Peiro, director de análisis de GVC Gaesco. “Seguimos en una estrategia de combinación entre valor y visibilidad para la selección de valores”, ha  añadido. Además, GVC Gaesco se decanta por una estrategia de selección intrasectorial, frente a una focalizada en sectores. “Podemos encontrar atractivo en todos los sectores, dependiendo del momento”, apunta Peiro.  

Respecto a valores concretos, GVC Gaesco ve oportunidades en Acciona Energía, Acerinox, Amadeus, Cellnex, Colonial, Enagás, Gestamp, LDA, Naturgy y Puig. Otros valores sobre los que pone el foco GVC Gaesco son Técnicas Reunidas y Naturgy, en este último caso por haber subido poco y estar infravalorado. En el caso de valores europeos, automoción y alimentación -penalizados en 2025- entran ahora en el radar  de GVC Gaesco, así como energía, medio ambiente y consumo. Algunos nombres  propios europeos en los que se fija GVC Gaesco este año son Stellantis, Galp, Azimut,  Rubis, Lottomatica, AbinBev, DeLonghi o Veolia. En el ámbito de las small caps, GVC  Gaesco ve atractivo en valores como Atrys Health, Audax, Dominion, Gigas, Labiana, Prim, Squirrel o Vocento.  

En el otro extremo, los cisnes negros que identifica GVC Gaesco para el presente año  son el nivel de la deuda europea -y previsiblemente mundial-, decepciones en sectores clave como IA, defensa, farmacia y lujo, la geopolítica y el nearshoring.  

Por su parte, Mª Àngels Vallvé i Ribera, presidenta y fundadora de GVC Gaesco,  subraya “el buen comportamiento de 2025, que ha dejado los mercados en máximos históricos y resultados empresariales también en máximos”. “Pese a un entorno marcado por riesgos relevantes (la geopolítica, las amenazas arancelarias y las tensiones financieras), los mercados han demostrado una elevada capacidad de resistencia y desde GVC Gaesco queremos seguir acompañando a nuestros clientes en 2026 para que prosperen en todos los sentidos a través de la inversión consciente”, ha agregado Vallvé i Ribera. 

Para Jaume Puig, director general de Grupo GVC Gaesco, “2025 ha confirmado que el  mayor riesgo para el inversor ha sido quedarse fuera del mercado por miedo a una recesión que nunca llegó, y que hace tres años y medio que ha sido anunciada”. “De  cara a los pronósticos de 2026, el entorno sigue siendo positivo, basado en la fortaleza  de la demanda de servicios, que persiste, y en las bajas tasas de paro, que permiten la financiación de este consumo. Se exige, sin embargo, selección, disciplina y foco en valoraciones, priorizando estilos, sectores y geografías donde el binomio rentabilidad-riesgo es más atractivo”, ha destacado. Destaca, especialmente, la falta  de euforia de los principales agentes implicados en los mercados, como empresas o inversores, que es muy positiva de cara a una prolongación del movimiento actual.  

En cuanto a las recomendaciones de inversión, en el capítulo de renta fija, GVC Gaesco apuesta por seguir evitando duraciones largas hasta que se estabilice la curva, pasar de duraciones cortas a duraciones medias, dado que las primeras son  inferiores a las tasas de inflación, y priorizar deuda pública frente a crédito, por spreads insuficientes. En renta variable, para Jaume Puig las estrategias de inversión pasan por evitar compañías con múltiples elevados y estilo growth, por la inversión value, favorecida por la persistente subida de los tipos largos; invertir en sectores beneficiados por la normalización de tipos (como la banca o los seguros), invertir en países que han estado esperando largamente la inflación (como Japón); potenciar  sectores en recuperación pospandémica, especialmente el turismo global; invertir en small caps, que se han quedado rezagadas, y por el favorable momento del retorno absoluto cuantitativo. Se mantiene la recomendación de invertir en mercados emergentes, favorecidos por la debilidad del dólar. 

En cambio, respecto a las criptomonedas, el director general de Grupo GVC Gaesco  advierte de prudencia extrema, ante sus altas volatilidades. Para los casos concretos del oro y la plata, de cara a 2026 se consideran activos defensivos, pero no recomendables como inversión central.  

Edmond de Rothschild ve un 2026 con oportunidades bursátiles más amplias, mercados privados en transición y oro como diversificador

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Foto cedidaNicolas Bickel, director del departamento de Banca Privada de inversión del Grupo Edmond de Rothschild; Rodrigo Cebrián, director de inversiones de Edmond de Rothschild Europe en España.

Las perspectivas y convicciones para 2026 de Edmond de Rothschild Banca Privada continúan siendo constructivas a pesar de una ligera desaceleración del crecimiento global. El año se perfila como otro ejercicio clave para los mercados financieros, aunque exigirá a los inversores un mayor grado de selectividad a la hora de posicionarse en los mercados.

“En el marco global, España presenta un perfil relativamente resiliente dentro de Europa, con un crecimiento cada vez más apoyado en la demanda interna», explica Rodrigo Cebrián, director de Inversiones de Edmond de Rothschild Europe en España. «El consumo de los hogares sigue mostrando solidez y el mercado laboral mantiene un tono robusto, aunque con una moderación gradual. De cara a 2026, se espera un crecimiento del PIB en torno al 2%, coherente con una desaceleración ordenada y una menor contribución del sector exterior, en un contexto de inflación que continúa normalizándose de forma progresiva».

En su opinión, más allá del ciclo, el principal reto sigue siendo estructural: «La baja productividad limita el potencial de crecimiento, lo que refuerza la necesidad de activar palancas que permitan aprovechar los avances tecnológicos y mejorar la eficiencia, clave para sostener la competitividad a medio plazo. En el ámbito fiscal, aunque el déficit y la deuda han mejorado recientemente, continúan siendo factores de vigilancia”.

Oportunidades de crecimiento más diversificadas en renta variable

El 2025 se caracterizó por un notable aumento de los índices bursátiles, pero con un rendimiento muy concentrado en unas pocas grandes compañías, especialmente en Estados Unidos y, en particular, en aquellas relacionadas con la inteligencia artificial (IA). Si bien el contexto sigue siendo favorable para la renta variable estadounidense, se espera que el impulso de la IA continúe, los motores del crecimiento deberían ampliarse a un rango más amplio de sectores.

Aunque el entorno sigue condicionado por la incertidumbre política (especialmente en Francia), una combinación del plan de infraestructuras alemán y un posible repunte de los beneficios empresariales podría reavivar el interés de los inversores por los activos europeos, especialmente en los sectores financiero e industrial.

En cuanto al mercado chino y los mercados emergentes, continúan estando relativamente más atractivos. Su impulso podría mantenerse, especialmente en un contexto de debilidad del dólar, pero será necesario que se den catalizadores locales, como políticas de estímulo y una posible relajación de las presiones deflacionistas.

En 2026, las incertidumbres políticas, geopolíticas y comerciales seguirán siendo una constante, generando episodios de volatilidad en los mercados, pero también oportunidades para los inversores a largo plazo capaces de aprovechar estos episodios. Mantener una amplia diversificación sectorial y geográfica será clave para reforzar gradualmente las posiciones a lo largo del tiempo.

Menor atractivo de la deuda soberana

La rentabilidad esperada de los bonos soberanos se ve limitada por los altos niveles de deuda pública, mientras que los bonos corporativos siguen siendo atractivos, pero requieren una mayor selectividad Se prevé que los tipos de los bonos del Estado se mantengan altos en 2026, con un mayor repunte de las curvas de rendimiento motivado por la inestabilidad en las finanzas públicas y las importantes necesidades de financiación. Las últimas bajadas de tipos que se esperan de los bancos centrales, en particular de la Fed, desempeñarán un papel secundario en comparación con las trayectorias presupuestarias de Estados Unidos y Europa. En este contexto, los bonos del Estado serán menos atractivos en una cartera equilibrada, sobre todo porque su carácter defensivo disminuye a medida que aumenta la prima de plazo.

En 2026, a pesar de unos diferenciales de crédito muy ajustados y de algunos impagos recientes, las rentabilidades siguen siendo atractivas en términos históricos. En este contexto, es probable que los inversores aumenten la discriminación entre sectores y calidades crediticias, lo que reduce el riesgo de contagio en el mercado de crédito y favorece el mantenimiento de la exposición a los bonos corporativos, explican en la banca privada.

Las inversiones en inteligencia artificial se han convertido en un motor estructural de la emisión de deuda corporativa junto con las fusiones y adquisiciones: las grandes compañías tecnológicas, cuyas reservas de caja están disminuyendo, recurren cada vez más al endeudamiento para financiar sus inversiones en capital. El ritmo de avance de la IA contribuirá a determinar los ganadores y perdedores en el mundo corporativo, con sectores y geografías desempeñando un papel relevante.

El oro, un diversificador útil y un año de transición en mercados privados

El oro se ha consolidado en los últimos años como un activo esencial de diversificación respaldado por la progresiva desdolarización de los bancos centrales y su papel como refugio seguro en un entorno geopolítico tenso. A pesar de una subida muy significativa desde 2022, sus fundamentos siguen siendo sólidos, respaldados por la demanda estructural de los bancos centrales en varios mercados emergentes. El petróleo, por el contrario, podría experimentar una elevada volatilidad en respuesta a las crisis geopolíticas.

En cuanto a mercados privados, el mercado de capital privado se ha enfriado en los últimos tres años. Sin embargo, el comportamiento subyacente se ha mantenido sólido y las valoraciones se consideran razonables. «El 2026 se perfila como un año de transición hacia una normalización gradual. Los mercados privados se están convirtiendo en un componente esencial para construir carteras robustas, al aportar nuevas fuentes de rentabilidad y diversificación frente a los mercados cotizados, que están más concentrados y correlacionados», explican en la banca privada.

Nicolas Bickel, director del departamento de Banca Privada de inversión del Grupo Edmond de Rothschild, concluyó: «Estamos entrando en una fase de fortaleza continuada de los mercados en la que es probable que la rentabilidad se concentre menos en un único sector o temática específica. En este contexto la diversificación y la gestión de las correlaciones entre las diferentes clases de activos volverán a ser esenciales. Los bonos, los metales preciosos y los mercados privados desempeñarán casi con total seguridad un papel clave en la construcción de carteras sólidas y resistentes junto a la renta variable cotizada”.

Los ETFs se consolidan en las carteras de las IICs españolas y portuguesas

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La llegada de neobancos y fintechs que han popularizado distintos productos de inversión, la buena marcha de los mercados o la baja rentabilidad de los depósitos, así como la proliferación de fuentes de información, son sin duda algunos elementos que han impulsado a muchos ahorradores hacia productos menos conocidos y con un mayor nivel de riesgo. Hasta hace no tanto tiempo, los ETFs eran un producto prácticamente desconocido para los inversores españoles. Hace ahora 20 años que se reguló legislativamente su funciona- miento en España y no sería hasta el 2006 cuando se lanzaron los primeros ETFs en nuestro país.

Desde entonces, su crecimiento ha sido constante, tanto  por parte de los inversores particulares, como por parte de  las carteras de las IICs nacionales. No en vano, según datos  de VDOS, en los 10 últimos años los ETFs han pasado de suponer un 17,54% del patrimonio invertido por IICs nacionales en IICs de terceros con 8.327 millones, a representar  un 39,63% con más de 29.000 millones a cierre del primer  semestre del año. O lo que es lo mismo, en una década han  registrado un crecimiento de un 248% entre los inversores  institucionales.  

En todo caso, este crecimiento continuo parece estar llegando a una fase de consolidación en la que, si bien es cierto que  continúa creciendo en términos de cuota, lo hace de una  forma más horizontal, pasando en lo que llevamos de año de suponer un 33,02% de las carteras de España y Portugal a representar un 33,36%. 


“Los selectores parecen haber llegado a un punto de equilibrio en su mix de gestión activa -con la que aportar el mayor valor posible a sus carteras- y gestión pasiva -con la que reducir costes-”


A esta evolución en el primer semestre del año ha contribuido indudablemente el movimiento positivo de los mercados.  Entre los principales índices de renta variable, el Eurostoxx  50 ha registrado un incremento de un 8,91%, el Ibex 35 ha  registrado un avance de un 21,28% y el DAX alemán lo ha  hecho en un 20,09%. Por otro lado, el S&P 500 ha logrado  una rentabilidad del 5,05%, el Nasdaq un 4,53% y el Nikkei  225 un 1,95%. Con un enfoque global, el FTSE All World  ha registrado un avance de un 8,98%

Por su parte, entre los índices de renta fija vemos cómo el TR  Eurozone 10 Years Government Benchmark ha retrocedido  un 0,70% mientras que el TRUS 10 Year Government Benchmark ha logrado un avance de un 4,83%. 

En lo referente a la evolución del euro frente a otras divisas,  cabe destacar que, en el primer semestre del año, ha sufrido una revalorización frente al dólar de un 13,26%, pasan do del 1,0353 al 1,1787, con respecto a la libra esterlina ha  aumentado su valor de un 3,52% y con el yen japonés un  4,03%. 

Pese a esta situación, el negocio institucional de las carteras de fondos de inversión y sicavs en España, así como de  los organismos de inversión colectiva (OIC) portugueses ha  disminuido en el primer semestre del año un 2,12%, lo que  sitúa el patrimonio total gestionado a 30 de junio de 2025 en  98.083 millones de euros.

Menos presencia pero más cuota en el primer semestre

En lo referente a los ETFs, su presencia en las carteras institucionales en los seis primeros meses del año se ha visto reducida en un 1,09%, 362 millones menos que dejan el total invertido en 32.725 millones. En todo caso, en términos globales aumentan su cuota de mercado entre las IICs nacionales, pasando de representar el 33,02% a cierre del pasado año a un 33,36%.

Este descenso viene principalmente por la vía de los ETFs con carácter externo al propio grupo, suponiendo estos 31.115 millones, un 95,08% del total, siendo el 4,92% restante de carácter interno.

En lo que a su distribución por el país de origen se refiere, el patrimonio de las IICs españolas en ETFs ha disminuido en 230 millones, un 0,75%, situando el total gestionado en 30.610 millones. Por su parte, las IICs portuguesas han registrado un descenso de su patrimonio en ETFs en un 5,84%, 131 millones menos que dejan la cifra de 2.114 millones.

Con el foco en el patrimonio externo, las sociedades cooperativas de crédito son las que más han incrementado en términos porcentuales su inversión en ETFs, con un 28,37%, seguidas de las aseguradoras con un 15,25% respectivamente. En todo caso, los bancos mantienen su preponderancia en el mercado, con 25.166 millones, lo que representa el 80,88% del total, seguido de los grupos internacionales con 2.685 millones.

Por tipo de activo, los ETFs de renta variable suponen un 57,13% del total, con descenso patrimonial del 6,81% en lo que llevamos de año que lleva la cifra total hasta los 17.776 millones. Les siguen los ETFs de renta fija, con 11.922 millones (38,31%) y los sectoriales con 1.347 millones (4,33%).

Igualmente, hay que destacar que, en el primer semestre del año, los ETFs con criterios ASG han disminuido su presencia en las carteras de las IICs ibéricas un 3,06%, pasando de suponer un 49,79% a un 48,66%, lo que suma 15.140 millones. El 51,34% restante no cuenta con criterios ASG.

Los cinco mayores grupos proveedores suman un patrimonio externo de 28.564 millones, una cuota del 91,80% sobre el total. El grupo con mayor volumen es BlackRock con 12.425 millones y una cuota del 39,93%, con Credit Agricole a continuación, sumando 6.696 millones y una cuota del 21,52%. Deutsche Bank con 4.717 millones (15,16%), Invesco con 3.112 millones (10%) y State Street Corporation con 1.612 millones (5,18%) completan el ranking de los cinco grupos proveedores con mayor volumen patrimonial.

Por ETF, el más destacado por patrimonio a cierre de semestre es el Invesco S&P 500 UCITS ETF con 2.017 millones gestionados, seguido del Multiunits LUX – Amundi S&P 500 II y el iShares Core MSCI Europe UCITS ETF con 1.182 y 833 millones respectivamente.

Punto de consolidación

La incorporación de los ETFs a las carteras de las IICs españolas y portuguesas parece haber llegado a su punto de consolidación, donde si bien mantienen su crecimiento a nivel de cuota, este parece haberse estancado en el último año, muy lejos ya del ritmo de los años anteriores. De este modo, los selectores parecen haber llegado a un punto de equilibrio en su mix de gestión activa -con la que aportar el mayor valor posible a sus carteras- y gestión pasiva -con la que reducir costes-.

 

Tribuna de Sergio Ortega, responsable de Comunicación de VDOS

Un año para mirar a materias primas y mercados privados: así ven las EAFs 2026

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Foto cedidaDe izquierda a derecha y de arriba a abajo, Georgina Sierra (DiverInvest); Xavier San Miguel (Bissan WM); Munesh Melwani (Cross Capital) y Juanjo Barrenechea (Lourido Partners).

2026 será un año de oportunidades pero también de retos en los mercados. La renta variable más allá de las Siete Magníficas -y también en mercados emergentes-; la duración en dólares o el crédito selectivo en renta fija; el deep value europeo, secundarios u otras estrategias en mercados privados; y, sobre todo, las materias primas se perfilan como activos favoritos para algunas de las empresas de asesoramiento financiero en España. Como riesgos, las EAFs consultadas por Funds Society apuntan a los shocks macro -especialmente fiscal-, una caída del dólar que arrastre a los activos de riesgo, potenciales correcciones, riesgos inflacionistas o burbujas centradas en la deuda o en la tecnología. Sin olvidar la geopolítica.

«Para 2026 veo como oportunidad la posible reversión del proceso de concentración extrema desde los grandes gigantes tecnológicos (las Mag7) hacia el resto del mercado. Estas compañías son tan grandes que no hace falta un cambio de flujos de inversión muy fuerte: basta con que una fracción pequeña de los flujos empiece a diversificarse para que el impacto en el resto del mundo sea enorme. Ahí encajan especialmente las small caps (sobre todo en EE.UU.), emergentes y, en parte, Europa, por valoración relativa: creo que están baratas frente a las Mag7 y con mucho terreno para normalizarse si el apetito por concentración se enfría», explica Xavier San Miguel Moragas, CFA, CEO de BISSAN Wealth Management, EAF.

En paralelo, cuenta que le parece relevante el ciclo de materias primas que empezó a asomar con fuerza en 2024, primero con el oro, y que ahora se está extendiendo al resto de commodities, tanto metales preciosos (plata, platino) como industriales (cobre). «Si a esto se suma el petróleo, el cuadro gran ciclo alcista de materias primas podría terminar de completarse», añade. «Seguimos siendo muy positivos en commodities, donde esperamos un relevo desde los metales preciosos hacia los metales industriales y la energía, tanto en los mercados físicos como en la renta variable asociada», coincide Juanjo Barrenechea, socio de Lourido Partners EAF, para quien el escenario de partida se caracteriza en los países desarrollados por balances corporativos y de los hogares saneados, abundante liquidez y unas políticas fiscal y monetaria favorables, que continúan sustentando el escenario macroeconómico.

«La ampliación de la inversión impulsada por la inteligencia artificial y el estímulo fiscal en curso añaden un impulso adicional y, en ausencia de shocks externos significativos, dibujan un escenario claramente alcista para los activos de riesgo en 2026, dentro de un marco macroeconómico resiliente y de un entorno ampliamente favorable para estrategias procíclicas», explica. En los mercados cotizados, las principales oportunidades siguen estando, a su juicio, en la renta variable de los países emergentes, donde, junto a un escenario macroeconómico positivo, las expectativas de beneficios están mejorando, el fuerte aumento del capex global en IA beneficia especialmente a Asia emergente, las valoraciones siguen siendo atractivas y el posicionamiento es ligero.

En capital privado, también ven oportunidad: «Seguimos considerando que el deep value europeo en el segmento low mid-market y los fondos de secundarios en el sector tecnológico constituyen las principales áreas de oportunidad. Para Georgina Sierra, directora de Productos Financieros en la EAF DiverInvest, mirando también a los mercados privados, las oportunidades están en secundarios, y mira también a la tecnología: «Es un mercado que sigue intentando resolver sus problemas de liquidez sin terminar de conseguirlo, y precisamente ahí surgen ventanas interesantes para el inversor paciente. Y, por supuesto, las grandes empresas privadas del momento, con grandes desarrollos tecnológicos que en 2026 pensamos que van a dar que hablar, empezando por la muy posible salida a bolsa de SpaceX».

La experta recuerda que «2026 arranca tras un 2025 excepcional. Por tercer año consecutivo, prácticamente todos los mercados han cerrado en positivo. Las valoraciones son cada vez más exigentes y el margen de error, más estrecho. Por eso, desde DiverInvest creemos que 2026 será un año para buscar, discriminar y seleccionar y que, tras varios ejercicios dominados por el índice, éste podría ser un año en el que la selección de valores marque la diferencia».  Y añade: «La concentración también es un rasgo característico del mercado en estos tiempos. El S&P 500 ha alcanzado niveles de concentración no vistos y tan elevados que, a nuestro juicio, llevan al inversor, sin quererlo (o buscarlo) a asumir un riesgo específico en ciertos nombres. Además, muchos inversores se concentran en la misma inversión: largos de bolsa americana y de IA. Pensamos que es momento de mirar algo más a Europa y Asia para construir carteras más resistentes», afirma.

Sierra advierte de que el encarecimiento de la bolsa tiene otra consecuencia: compite directamente con los bonos. «Hoy, la rentabilidad esperada de la renta variable estadounidense y la del bono americano a 10 años están prácticamente empatadas. En este contexto, aumentar duración en dólares tiene sentido: aporta descorrelación y actúa como protección ante distintos escenarios complicados que pueden materializarse a lo largo del año». En el ámbito de la renta fija europea, opta por aprovechar de forma progresiva y selectiva la normalización de la curva para ir incorporando duración a las carteras.

Munesh Melwani, socio director general de Cross Capital, también discrimina entre mercados cotizados y privados. En los primeros, habla de una distorsión entre precio y valor en muchas compañías de pequeña y mediana capitalización, e incluso en algunas grandes de calidad, castigadas por razones coyunturales del negocio o sin causas justificadas: «La fiebre inversora en torno a la IA y la gestión pasiva han catapultado los índices, que cada vez están más concentrados con compañías Big Tech. El foco inversor está centrado en esta narrativa y deja de lado negocios consolidados, y algunos disruptivos, en distintos sectores económicos, que presentan una oportunidad única de inversión con vocación de largo plazo». En deuda corporativa, particularmente apunta al segmento high yield, así como a oportunidades interesantes, tanto en países desarrollados como en alguno emergentes, en grado de inversión.

«En mercados privados, existen oportunidades atractivas en deuda privada, esto es, préstamos a empresas o colocaciones privadas de bonos; asimismo, en infraestructuras, desde la inversión en naves logísticas a data centers, así como proyectos de energías limpias; por supuesto, en real estate, desde residencias estudiantiles o para mayores, hoteles e incluso en el mercado residencial. Por último, tanto en private equity como en venture capital también existen oportunidades, pero conviene ir de la mano de los mejores gestores de fondos, dado el nivel de las valoraciones o el enorme riesgo de disrupción tecnológica, en muchos casos», añade.

IA, divisas, inflación, deuda y shock macro o geopolítico: entre los principales riesgos

Más allá de las oportunidades también despuntan los riesgos. Para San Miguel, el principal riesgo es que el escenario central de crecimiento moderado con inflación moderada se rompa por un shock macro. «Y en 2026 ese shock quizás puede venir menos de un notable incremento de la inflación “clásica” y más de una mezcla peligrosa: decisiones políticas unilaterales, expectativas de crecimiento mal calibradas y, sobre todo, del frente fiscal. Me preocupa especialmente un movimiento brusco al alza en la parte larga de la curva (tipos a 10–30 años) por un repunte del crecimiento en EE.UU. mayor de lo esperado y por un gran descontrol presupuestario. Si el mercado exige más prima por plazo y por déficit, la consecuencia puede ser muy seria: pérdidas grandes en renta fija a medio y largo plazo, incluso sin necesidad de una inflación desbocada». Y aquí viene la segunda cola de distribución, que también es relevante: el riesgo de que los tipos en EE.UU. bajen mucho más de lo que hoy descuenta la curva, por cambios de rumbo o por un giro rápido del ciclo: «Si se diera, creo que mercado puede estar mal posicionado para cualquiera de los dos extremos (tipos largos disparados o recortes más agresivos), y eso suele traducirse en volatilidad y en rotaciones violentas entre estilos y sectores», añade.

Otro riesgo que concibe, de gran magnitud, es que exista un shock severo en las divisas debido a causas geopolíticas descontroladas. «Hemos visto lo de Maduro, Irán y Groenlandia, que creo no debería tener un impacto notorio, pero sí el hecho de que el dólar estadounidense empiece a perder valor de forma importante si las medidas se aceleran. Normalmente existe la concepción de que una bajada del dólar ayuda a los activos de riesgo en Estados Unidos. Precisamente esta tesis es la que creo que se puede romper, y ver cómo una bajada del dólar este año puede ir acompañada de bajadas en sus activos de riesgo, que derivan parte de su liquidez a activos de riesgo del resto del mundo y materias primas», advierte. Y por último, otro riesgo es que se forme una burbuja tecnológica por la fuerte subida de la inteligencia artificial. «Esto sería desastroso, pero creo que el mercado, de momento, esto lo está tamizando, especialmente con las caídas de empresas Saas y al ser un suma cero entre el ecosistema OpenAi (Nvidia, Cisco) y el ecosistema Google (que creo será probablemente el ganador)».

Desde Lourido Partners descartan que los principales riesgos provengan de la incertidumbre en torno a la materialización de un mayor ciclo de relajación por parte de la Fed —que debería ser más relevante para el liderazgo relativo de la renta variable que para su dirección general, salvo que surgieran dudas sobre un giro de la Fed—, sino de otros factores como «la posibilidad de que una corrección en los mercados de renta variable, que no olvidemos tienen una valoración exigente en USA, puedan afectar al consumidor y por tanto al vigor de la demanda»; riesgos de contagio derivados de preocupaciones fiscales idiosincráticas y de un Banco de Japón rezagado, «que podría estar impulsando al alza las rentabilidades en los tramos largo y ultralargo de los JGB»; y escaladas geopolíticas más allá de los acontecimientos recientes en Venezuela.

DiverInvest también señala a la geopolítica: «Vivimos momentos de grandes cambios: La geopolítica está al orden del día, se acometen inversiones de trillones en desarrollar tecnología y bases de datos para soportarla, y casi todo está todavía por hacer… ¿Qué no puede suceder?». Según Sierra, uno de los principales riesgos es el de la narrativa, y es que no todas las historias se traducen en flujos de caja: «Creemos que en 2026 los inversores serán más exigentes y buscarán beneficios reales, escalabilidad y calidad de ingresos, penalizando proyectos basados solo en expectativas. Otro riesgo, un clásico, tiene que ver con la inflación que puede no desaparecer del todo. Tensiones salariales, geopolítica, transición energética o relocalización industrial pueden mantenerla por encima de los objetivos, obligando a los bancos centrales a ser más restrictivos de lo previsto. Este es uno de los escenarios con peores implicaciones, ya que sería desfavorable tanto para las bolsas como para los bonos», advierte la experta.

Y apunta a un cisne blanco, «acontecimiento previsible y relativamente frecuente, cuyas causas y posibles efectos son conocidos por el mercado, aquel riesgo que todos vemos, pero al que nadie quiere mirar y al que probablemente seguiremos obviando en 2026: el ingente y creciente volumen de deuda pública. A nuestro parecer, éste es un peligro que se merece, por lo menos, ser mencionado».

Para Melwani, los principales riesgos vienen de la mano de una corrección notable en los mercados, que podría estar propiciada por distintos detonantes: desde un repentino sentimiento inversor “risk off” dadas las elevadas valoraciones bursátiles en algunos segmentos, como por factores geopolíticos, tales como un bloqueo de la OTAN, una escalada militar rusa o china, o una reactivación agresiva del marco tarifario de Trump en el comercio internacional. «Hay que tener en consideración que el endeudamiento de los países desarrollados está en máximos históricos respecto a su PIB, los spreads crediticios en mínimos y la inflación permanece algo pegajosa en algunos epígrafes relativos a los servicios, que, en definitiva, hace mella en el poder adquisitivo de las familias», añade también el experto de Cross Capital.

Por otra parte, cree que una fragmentación en las relaciones internacionales vs EE.UU. debilitaría aún más el dólar, lo cual daría sustento al ya pronunciado rally de los metales preciosos, más allá del inusitado apetito de acumulación de reservas por parte de los bancos centrales vs la divisa estadounidense. «Por tanto, para los inversores en euros, conviene tener este aspecto en consideración, mitigable con coberturas FX».

Planes personales de inversión (PPI): la propuesta de BME para impulsar la inversión minorista en España

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La digitalización, la longevidad, el cambio climático y ahora también la defensa sitúan no solo a España, sino a toda Europa, ante unas extraordinarias necesidades de financiación para las que el crédito bancario o el capital privado, claramente, no serán suficientes. Desde diferentes ámbitos se ha puesto de manifiesto la importancia de canalizar parte del ahorro de las familias hacia los mercados de capitales, para que puedan contribuir de una manera más activa y eficaz al crecimiento, y que también puedan beneficiarse de sus resultados.

Una de las fórmulas que mejor ha funcionado en otras jurisdicciones es la creación de una cuenta de ahorro individual que permita la inversión en diferentes activos, con fiscalidad simplificada. Una fórmula alineada con la iniciativa Saving and Investment Union (SIU), que se incluye como recomendación a los miembros de la Comisión Europea, y en lo que ya está trabajando el Ministerio de Economía, cuya propuesta acaba de pasarse a consulta pública.

La respuesta de BME a esta consulta toma como base el desarrollo de los planes personales de inversión (PPI), que está recogido y detallado en un informe encargado por BME a César García Novoa, catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Santiago de Compostela, con el título “La necesidad de introducir un nuevo estímulo fiscal al ahorro familiar”. Se trata de una propuesta alineada con las recomendaciones de la Unión Europea y la OCDE y también planteada desde hace dos años en el conjunto de 56 medidas propuestas en su Libro Blanco para impulsar la competitividad del mercado de capitales y la economía en España, al estilo del modelo de cuenta existente en Suecia basada en los productos de ahorro e inversión conocidos como “cuentas ISK”, según explican en BME.

«En esta confluencia de pareceres, que se amplía con otras muchas opiniones de especialistas consultados, entendemos que es pertinente dar un paso orientado a poner en marcha los resortes necesarios para disponer cuanto antes en España de lo que llamamos plan personal de inversión (PPI) para las familias. Los PPI consisten en una cesta, cartera o cuenta de ahorro para personas físicas compuesta o materializada principalmente por una selección predefinida de productos de inversión y financiación empresarial negociados en mercados de valores. Estos activos financieros son intercambiables entre sí sin coste fiscal por dichas transacciones. La cuenta se somete a un régimen fiscal especial que se liquida una vez por año. El estudio trae aspectos técnicos fiscales que respaldan nuestra propuesta, además de hacer un análisis comparativo entre distintos modelos de cuentas de ahorro en los países de nuestro entorno», aseguran desde la entidad.

Entre los objetivos principales de los PPI para España están aumentar la cantidad y calidad de financiación disponible para el crecimiento y el desarrollo de las empresas españolas; atraer ahorro de los hogares hacia los procesos de financiación empresarial a través de los mercados; y hacer crecer el número de inversores, la formación financiera de las familias y la liquidez de nuestros mercados de capitales.

Características principales de los PPI

Los productos de inversión que pueden formar la cartera de cada PPI son: acciones de empresas cotizadas en países del Espacio Económico Europeo (EEE), bonos corporativos de empresas establecidas en el EEE cotizados; ETFs de índices de renta variable europea; derivados simples carentes de características especiales negociados en mercados organizados; y otros productos que inviertan en financiación de empresas como los fondos de inversión a largo plazo europeos (ELTIFs).

No existe límite de aportaciones mínimas ni máximas ni al inicio ni a lo largo de la vida del PPI. Existe una total traspasabilidad: sin límite ni coste fiscal para activos integrados en PPIs de la misma titularidad y también desde otras cuentas si son activos elegibles para formar parte de un PPI.

Tampoco hay períodos mínimos de permanencia, limitación de las retiradas de fondos ni garantía de capital por parte del Estado. Cuentan con una fiscalidad simplificada y basada en el modelo sueco: un único pago anual calculado como una parte del valor medio del capital mantenido y aportado a la PPI a lo largo del ejercicio fiscal.

Cada persona mayor de edad puede tener tantos PPI como quiera, pero solo uno por entidad. Las entidades financieras autorizadas pueden ofrecer los PPI, no solo los bancos.