Las criptomonedas se están consolidando como un activo dominante a nivel mundial, con un gran interés institucional. También está siendo un activo importante los españoles, donde un 9% de los ciudadanos posee criptoactivos, según un estudio del Banco Central Europeo, lo que supone un crecimiento del 225% en los últimos dos años.
Y, en este sentido, la relación de las instituciones financieras tradicionales con las criptomonedas está evolucionando rápidamente. En España ya estamos viendo cómo los principales bancos españoles, como BBVA, han obtenido licencia de la CNMV para llevar adelante su oferta de inversión en criptomonedas. Otras entidades financieras españolas también han realizado solicitudes de licencias a la CNMV y de obtenerlas, igualmente lo harán este año.
Sin duda, es una buena noticia que la banca española esté comenzando a explorar el potencial de la tecnología blockchain para transformar los servicios financieros. El papel de la regulación europea ha sido muy importante, donde la entrada en vigor de MiCA ha sido el impulso necesario para que los bancos se adentren en este mercado, bajo un marco legal claro que les permite ofertar estos servicios a sus clientes e inversores.
Sin embargo, a medida que evoluciona la confluencia con las criptomonedas, es importante definir cómo debería ser el camino hacia una madurez cripto por parte de las instituciones financieras. Este recorrido no sólo debe plantear cómo deben ser los productos o servicios y evaluar las oportunidades del mercado, sino también, abordar los requisitos regulatorios y de cumplimiento normativo. En Chainalysis hemos definido esta trayectoria como el Crypto Maturity Journey, que resumimos en 5 pasos:
Nivel 0: Educación, estrategia y planificación
Es muy importante designar un responsable que lidere el área cripto. No es indispensable que sea un experto en criptomonedas, pero sí alguien que tenga el compromiso de reunir a quienes trabajarán directamente con estos activos y empresas del sector. Este responsable puede tener un perfil comercial, ser un experto en inversión o préstamos o incluso un gestor de patrimonio. Será el encargado de reunir a los profesionales en gestión de riesgos y fraude, como los expertos en PBC (Prevención de Blanqueo de Capitales). Además, debe crear una hoja de ruta acorde con la tolerancia al riesgo que posee el banco. La formación del equipo será muy necesaria, tanto en el conocimiento de blockchain como en el cumplimiento normativo.
Nivel 1: Creación de negocio
En este escenario, las instituciones financieras van más allá de la formación interna y planean interactuar activamente con las criptomonedas. Con un riesgo definido y el cumplimiento normativo en mente, la institución puede ahora empezar a pensar en la monetización, lo que implica identificar a sus clientes objetivo. Los bancos permitirán a sus clientes realizar transacciones con criptomonedas que se ajusten a su perfil de riesgo. Un factor clave es la evaluación de riesgos en la cadena, que permitirá a una institución financiera evaluar adecuadamente los riesgos asociados a cada una de las criptomonedas y aumentar su exposición de forma segura.
Con la tecnología adecuada, los bancos tradicionales pueden incluso aceptar empresas de criptomonedas como clientes y permitir que los clientes vinculen sus cuentas a plataformas de intercambio de criptomonedas. Esto reducirá la fricción entre las criptomonedas y las finanzas tradicionales, por lo que se facilita a los usuarios la gestión de sus activos cripto junto con sus activos habituales.
Nivel 2: Productos sintéticos cripto
El estadio 2 permite que los bancos puedan operar en el mercado de criptomonedas, e interactuar con clientes particulares e institucionales. Esto no significa que acepte depósitos en criptomonedas, pero sí puede ofrecer productos sintéticos de criptomonedas. Estas inversiones permiten a los clientes obtener los beneficios de las criptomonedas sin una exposición completa al ecosistema. Un ejemplo es la aparición de los ETFs (los productos cotizados en Bolsa) de bitcoin y ethereum, que poseen gran aceptación y ofrecen la oportunidad de invertir de una forma más amplia en el ecosistema cripto.
Nivel 3: Habilitar depósitos de criptomonedas
Los bancos de nivel 3 ofrecen a sus clientes un acceso directo a los mercados cripto y aceptan depósitos de criptoactivos. En 2024 vimos cómo ciertas instituciones financieras alcanzaban este nivel, y se espera que más bancos lo hagan este año. Una forma sencilla para hacerlos consiste en asociarse con startups nativas de criptomonedas -que asumirán las complejidades técnicas de la custodia de activos digitales- lo que permitiría al banco ofrecer soluciones integrales a sus clientes. De esta forma, el banco consigue una vía de acceso al mercado fiable y segura, reduciendo su riesgo de exposición.
Nivel 4: DeFi y otros productos
Aunque este nivel no está muy extendido, ni regulado bajo MiCA actualmente, algunas instituciones han dado un paso más allá y han ampliado sus servicios de custodia para permitir, por ejemplo, que sus clientes institucionales utilicen los criptoactivos como garantía de préstamos basados en finanzas descentralizadas (DeFi), como hizo Fidelity el año pasado con bitcoin. Además, los bancos tradicionales pueden asociarse con empresas nativas de DeFi para avanzar en este ámbito. También podemos esperar una creciente aceptación de las criptomonedas en la industria global de pagos. Visa lidera actualmente este sector, y ha ampliado sus capacidades de liquidación de stablecoins para permitir transacciones en USDC a nivel comercial.
Conclusión: una maratón, no un sprint
En 2025, las instituciones financieras españolas cuentan con estudios y análisis para evaluar el potencial de las criptomonedas. Y teniendo en cuenta que los usuarios que poseen criptoactivos siguen aumentando, es importante que respondan pronto a esta demanda. Con las herramientas adecuadas, los bancos pueden integrar los datos transaccionales basados en blockchain con sus propios registros, observar los resultados, tomar las decisiones correctas y obtener el mayor beneficio.
Tribuna de Christian Menda, responsable de Chainalysis Iberia.