La reactivación del capital riesgo a escala mundial está tomando forma, con un repunte de las operaciones que va ganando impulso. Sin embargo, los persistentes vientos en contra derivados de la incertidumbre económica, acentuados por la lentitud en la captación de fondos, siguen ensombreciendo las perspectivas de una recuperación total del private equity (PE), según concluye el 16º Informe anual sobre Capital Riesgo de Bain & Company.
Tanto las inversiones como las desinversiones de private equity se recuperaron el año pasado, con claros signos de un renovado vigor y dando un giro a los fuertes descensos de los dos años anteriores, que marcaron uno de los periodos más difíciles del sector desde la crisis financiera mundial, informa Bain & Company.
El apetito reprimido de los General Partners (GP) – gestores y administradores activos de un fondo de inversión- por cerrar operaciones y poner a trabajar el capital acumulado (dry poder), junto con la mejora del entorno económico a medida que los bancos centrales reducían los tipos de interés oficiales, impulsó un aumento interanual del 37% en el valor de las inversiones en adquisiciones, hasta alcanzar 602.000 millones de dólares en 2024 (excluidas las operaciones complementarias).
Paralelamente, las desinversiones también repuntaron el año pasado, mostrando un incremento del 34% interanual hasta alcanzar los 468.000 millones de dólares, mientras que el número de desinversiones creció un 22%, hasta situarse en 1.470, lo que indica un tímido pero bienvenido deshielo en la profunda congelación de este nicho, que ha paralizado las distribuciones de capital a los socios comanditarios (LP por la siglas de Limited Partner) -inversores que aportan capital a un fondo de inversión, pero no participan en la gestión diaria ni en las decisiones de inversión del fondo- así como la liquidez del sector de PE en general, dejando a los GP con una cartera de 29.000 empresas sin vender.
Para Cira Cuberes, socia de Bain & Company ,“2024 puede considerarse un año donde comienza un cambio de tendencia. Que el ímpetu renovado en 2024 pueda consolidarse dependerá de cómo se desarrollen las políticas. Creemos que los vientos en contra que han frenado la actividad desde mediados de 2022 deberían seguir disipándose. El sector está ansioso por realizar operaciones, los GP están encontrando formas creativas de aumentar la liquidez, deberían entrar más dólares procedentes de fondos soberanos y patrimonios privados y las rentabilidades siguen siendo elevadas. Sin embargo, el apetito por las operaciones sigue siendo moderado por la incertidumbre que mantiene en vilo a los mercados. Los inversores buscan claridad para disipar los nubarrones políticos sobre la economía, el comercio, la regulación y la geopolítica”.
El informe también subraya que los costes del sector para generar rendimientos superiores a los del mercado están aumentando considerablemente, incluso cuando las comisiones cobradas a los inversores están sometidas a una mayor presión. “Generar alfa nunca ha sido tan difícil. Obtener buenos resultados es cada vez más complicado. Un repunte emergente presentará inevitablemente importantes oportunidades para los inversores. Pero los ganadores serán los fondos que demuestren un modelo coherente y diferenciado de creación de valor y estrategias claras para mantener el crecimiento y el rendimiento a largo plazo. La forma más segura de aterrizar en el círculo de los ganadores es articular claramente su ambición y desarrollar una estrategia práctica sobre cómo planean competir en los próximos años”, afirma Álvaro Pires, socio de Bain & Company.
España muestra un crecimiento resiliente
A pesar de una reducción del 7% en el número de operaciones, el valor total de las transacciones aumentó un 4% frente a 2023 en nuestro país. Este aumento subraya una tendencia de inversión más selectiva y de mayor calibre en el mercado español.
“Nuestro análisis del mercado español arroja que se produjo un cambio en el panorama de capital riesgo en nuestro país, con la disminución de las operaciones en los sectores de Servicios y Energía, mientras que los de Tecnología, Educación y Productos de consumo impulsaron el crecimiento en 2024”, expone Cira Cuberes.
El análisis local revela también una recuperación importante en las salidas de inversión. Álvaro Pires señala: “Nuestros datos también revelan que las desinversiones se redujeron después de 2021 en España, pero ahora han recuperado los niveles prepandemia. Y aunque las Ofertas Públicas Iniciales (OPI) respaldadas por private equity han seguido ausentes en medio de la incertidumbre del mercado en 2024, para 2025 vemos señales preliminares de mayor interés por este canal”.
Sólido crecimiento de las operaciones en todas las regiones
Según Bain, la relajación de los tipos de interés y la mejora de las perspectivas macroeconómicas fueron los principales factores que impulsaron el repunte de las operaciones y de su valor en todas las regiones y para la mayoría de los tamaños de operaciones, si bien este crecimiento estuvo liderado por Europa, con un aumento del 54% sobre un incremento del 9% en el número de operaciones, mientras que en Norteamérica el valor de las operaciones creció un 34% sobre un aumento equivalente del 9% en el número de operaciones.
El sector tecnológico siguió siendo el principal de PE, representando el 33% de las adquisiciones en términos de valor y el 26% por volumen, con una fuerte actividad también en la intersección de la tecnología y la atención sanitaria. El valor de las operaciones en el sector de los servicios financieros se disparó un 92% interanual, mientras que las operaciones en el sector industrial aumentaron un 81%.
Las desinversiones se recuperan tras dos años de caída, pero se mantiene la escasa liquidez
El aumento de las desinversiones registrado el año pasado proporcionó más señales de vitalidad para los fondos de private equity, así como un cierto alivio al sector ante el acuciante reto de vender suficientes empresas para mantener satisfechos a los LP y dar retornos de liquidez a sus inversores. El aumento del 34% en las desinversiones globales se produjo cuando el recuento de desinversiones se disparó un 22%, hasta las 1.470 en 2024, con una fuerte actividad tanto en Norteamérica como en Europa, aunque, en general, plana en Asia-Pacífico.
A pesar de la mejora en las desinversiones en 2024, tanto el valor como el número de ellas se mantuvieron muy por debajo de sus promedios de cinco años, y tanto GP como LP ven el entorno de desinversiones como el mayor impedimento para obtener fuertes retornos, concluye el informe. Incluso con el aumento de la actividad de desinversiones del año pasado, las distribuciones como proporción del valor neto de los activos de PE se hundieron al 11%, la tasa más baja en una década y por debajo de un promedio del 29% de 2014 a 2017.
La captación de fondos cae por tercer año consecutivo
El análisis de Bain & Company señala la persistente lentitud de las desinversiones -y sus continuas consecuencias para la liquidez de la industria- como el principal culpable de la todavía mediocre recaudación de fondos de PE. La captación de fondos en todas las clases de activos privados cayó por tercer año consecutivo en 2024, un 24% interanual y un 40% desde el máximo histórico de 1,8 billones de dólares alcanzado en 2021. El número de fondos cerrados cayó un 28%, hasta los 3.000, aproximadamente la mitad del ritmo anual que mantenía el sector antes de la pandemia de COVID-19.
La clase de activos más grande de la industria, las adquisiciones, siguió acaparando más de un tercio de todos los fondos captados; sin embargo, los fondos de adquisiciones captaron un 23% menos que en 2023 y los 401.000 millones de dólares disponibles a finales del año pasado estaban un 11% por debajo de la media quinquenal de las adquisiciones. Mientras que el número de fondos de adquisición que alcanzaron o superaron su objetivo de recaudación de fondos en 2024 aumentó hasta el 85%, frente al 80% en 2023, el tiempo medio en el camino se mantuvo en torno a los 20 meses, no muy diferente de los dos años anteriores, y casi el doble del ritmo prepandémico de alrededor de 11 meses.
Los LP se están volviendo aún más exigentes con las inversiones y siguen canalizando el capital hacia los fondos más grandes y experimentados, con un rendimiento constante y estrategias diferenciadas, señala Bain. Esto ha permitido a los gestores del cuartil superior asegurar vehículos de seguimiento significativamente mayores, mientras que muchos fondos del cuartil inferior experimentan dificultades para ampliar o incluso alcanzar objetivos anteriores.
Disrupciones que marcan una recuperación diferente, e imperativos para los PE
La creciente competencia por el capital y las operaciones son algunos de los cambios estructurales de gran alcance que, según Bain & Company, sacudirán el panorama competitivo de la industria en los próximos años. Esto generará la necesidad de que las firmas adopten un enfoque estratégico más riguroso y disciplinado. La firma advierte que los agentes de PE no pueden dar por sentado que puedan subirse a la ola de una recuperación del mercado como, especialmente, ha ocurrido en los últimos 15 años, una etapa respaldada por políticas de tipos de interés nulos y la expansión de múltiplos.
Entre las principales disrupciones a las que se enfrentan las empresas, el informe señala la reducción de los márgenes en medio de la creciente presión sobre las comisiones, acentuada por una tendencia hacia la coinversión sin comisiones; el aumento de costes y de la complejidad; la feroz competencia por el capital, que convierte la captación de fondos en un juego de “los que tienen y los que no”; y la creciente importancia de la escala y su impacto en la competitividad.
Ante las disrupciones que podrían redefinir el equilibrio entre ganadores y perdedores en la industria, Bain & Company concluye que las empresas que buscan liderar necesitan definir claramente cómo diferenciarse. Esto implica establecer una visión precisa sobre en qué mercados competir y de qué manera, así como desarrollar una estrategia audaz y ejecutable que les permita alcanzar su objetivo en un horizonte de entre cinco y 10 años.