Han pasado casi seis años desde que Berkshire puso el ojo en Japón y comenzó a comprar acciones en cinco compañías: ITOCHU, Marubeni, Mitsubishi, Mitsui y Sumitomo. Hoy, según afirma Warren Buffett, presidente y CEO de Berkshire Hathaway, en su carta anual a acciones, su apuesta por el país nipón es sólida y comprometida en el tiempo. “Una pequeña pero importante excepción a nuestro enfoque centrado en EE.UU. es nuestra creciente inversión en Japón”, reconoce.
Berkshire hizo sus primeras compras en julio de 2019. “Simplemente, analizamos sus registros financieros y nos sorprendieron los bajos precios de sus acciones. Con los años, nuestra admiración por estas compañías ha crecido de manera constante. Nos gustan sus estrategias de inversión de capital, su liderazgo y su actitud hacia los inversores. Cada una de estas cinco compañías aumenta los dividendos cuando es apropiado, recompran sus acciones cuando tiene sentido hacerlo, y sus ejecutivos son mucho menos agresivos en sus programas de compensación que sus homólogos en EE.UU. Nuestras participaciones en estas empresas están pensadas para el muy largo plazo y estamos comprometidos a apoyar a sus consejos de administración”, explica sobre sus inversiones.
Además, reconoce que, pese a haber acordado mantener sus participaciones por debajo del 10% de las acciones de cada empresa, al acercarse a este límite, las cinco compañías acordaron relajar moderadamente este tope. “Con el tiempo, es probable que la participación de Berkshire en estas compañías aumente ligeramente”, reconoce Buffett.
A finales de 2024, el coste total de nuestras inversiones japonesas era de 13.800 millones de dólares y su valor de mercado era de 23.500 millones. Además, Berkshire ha aumentado de manera constante sus préstamos en yenes, aunque sin seguir una fórmula estricta. “Todos los préstamos son a tasas fijas y sin fluctuaciones. Hacemos especulaciones sobre futuras tasas de cambio y, por lo tanto, buscamos una posición aproximada de neutralidad cambiaria. Mientras escribo esto, los dividendos esperados de nuestras inversiones japonesas en 2025 ascienden a aproximadamente 812 millones de dólares, mientras que el coste de intereses de nuestra deuda en yenes será de alrededor de 135 millones”, señala Buffett.
Clara convicción por EE.UU. y el capitalismo
Pese a esta apuesta por Japón, la esencia de Berkshire sigue siendo invertir en renta variable estadounidense y apoyar el progreso del país. Un progreso que considera ha sido “bonito”, pese a los retos, y en el que “los ahorros de los estadounidenses han entregado una cantidad y calidad de producción más allá de los sueños de cualquier colono”.
“En una escala muy pequeña, los accionistas de Berkshire han participado en el milagro estadounidense al renunciar a dividendos, optando por reinvertir en lugar de consumir. Inicialmente, esta reinversión fue mínima, casi insignificante, pero con el tiempo creció exponencialmente, reflejando la combinación de una cultura de ahorro sostenida junto con la magia del interés compuesto a largo plazo”, destaca en su carta Buffett.
Tras lanzar esta reflexión, defiende que el uso sensato, “o mejor aún, imaginativo”, del ahorro por parte de los ciudadanos es esencial para impulsar una creciente producción de bienes y servicios deseados. “Este sistema se llama capitalismo. Tiene sus fallas y abusos, en ciertos aspectos, más evidentes ahora que nunca, pero también puede lograr maravillas inigualables por otros sistemas económicos. Estados Unidos es el mejor ejemplo de ello. El progreso de nuestro país en sus apenas 235 años de existencia no podría haber sido imaginado ni por el más optimista de los colonos en 1789, cuando se adoptó la Constitución y se liberaron las energías del país”, afirma.
Qué ocurre con la posición de liquidez de Berkshire
Uno de los aspectos que ha abordado Buffett en su carta son las críticas acerca de la posición de liquidez extraordinaria en Berkshire. Sobre ello, el CEO y presidente de la firma asegura que la gran mayoría del dinero sigue invertido en renta variable.
“Esa preferencia no cambiará. Aunque nuestra cartera de acciones cotizadas disminuyó el año pasado de 354.000 millones a 272.000 millones de dólares, el valor de nuestras participaciones en empresas no cotizadas bajo nuestro control aumentó ligeramente y sigue siendo significativamente mayor que el de la cartera de acciones de mercado. Los accionistas de Berkshire pueden estar seguros de que siempre destinaremos la mayor parte de su dinero a inversiones en renta variable, principalmente en empresas estadounidenses, aunque muchas de ellas tengan operaciones internacionales de gran relevancia. Berkshire nunca preferirá la tenencia de activos líquidos equivalentes al efectivo sobre la propiedad de buenos negocios, ya sean controlados o solo parcialmente adquiridos”, explica en su carta.
Por último, Buffett ha hecho un guiño a su suceso. Dada su edad, Buffett quiere demostrar que no hay dudas sobre el liderazgo en Berkshire Hathaway. “Tengo 94 años, no pasará mucho tiempo antes de que Greg Abel me reemplace como CEO y sea él quien escriba las cartas anuales. Greg comparte la filosofía de Berkshire de que un informe es lo que un CEO de Berkshire debe a sus propietarios cada año. Además, entiende que si empiezas a engañar a tus accionistas, pronto acabarás creyéndote tus propias mentiras y engañándote a ti mismo”, apunta en su carta sobre el futuro CEO del holding y la filosofía que perdurará tras su march