El presidente Donald Trump sigue dando indicios de un giro en la política migratoria de los Estados Unidos. Ahora anunció el lanzamiento de una nueva tarjeta, una “gold card”, a través de la cual y después de desembolsar 5 millones de dólares, los extranjeros tendrán derecho a vivir, trabajar y eventualmente acceder a la ciudadanía estadounidense.
“Vamos a vender una tarjeta de oro”, declaró el presidente ante la prensa reunida en el Despacho Oval de la Casa Blanca. “Tienes una tarjeta verde. Esta es una tarjeta de oro. Vamos a ponerle un precio a esa tarjeta, de alrededor de 5 millones de dólares, y eso te dará privilegios de tarjeta verde, además de ser una ruta hacia la ciudadanía”, explicó.
La iniciativa –que se espera que entre en vigencia en las próximas dos semanas– indica un viraje en la política migratoria del país, que se centraría en atraer a extranjeros de alto perfil económico. La medida reemplazaría al programa EB-5, el visado para inversores creado en 1992 y que permitía a los inversores extranjeros obtener una “green card” a cambio de traer capitales para proyectos que generaran empleos en Estados Unidos. Fiel a su estilo, Trump calificó a ese programa como un sistema lleno de “tonterías, simulaciones y fraudes”.
La nueva iniciativa también aportará recursos para reducir el déficit fiscal de Estados Unidos, que se encuentra en niveles récord. “Personas adineradas vendrán a nuestro país comprando esta tarjeta. Serán exitosas, gastarán mucho dinero, pagarán muchos impuestos y emplearán a muchas personas”, aseguró el mandatario. Durante el anuncio, estuvo acompañado por el secretario de Comercio, Howard Lutnick.
El presidente subrayó que los portadores de la “gold card” serán “grandes contribuyentes, grandes creadores de empleo”. Luego aclaró que aquellos que obtengan la tarjeta no estarán obligados a pagar tributos sobre ingresos generados fuera de Estados Unidos, siempre y cuando no sean ciudadanos. “Si crean empleos aquí, pagarán impuestos como todos los demás”, explicó. «Podremos vender quizá un millón de estas tarjetas, quizá más que eso», dijo Trump. «Si sumas las cifras, son bastante buenas», se entusiasmó. “Si vendemos un millón, eso son 5 billones de dólares”, concluyó.