Los mercados de renta fija han vuelto a sorprender a los inversores en 2015 con una nueva caída de tipos entre los bonos de los principales países (core), por lo que a muchos les resulta difícil encontrar valor, afirma David Roberts, de Kames Capital.
Según Roberts, el último rally vivido por los mercados de renta fija ha dejado las rentabilidades en niveles ‘ridículos’, por lo que es posible que muchos inversores se estén preguntando si los bonos de gobiernos core ofrecerán algún tipo de rendimiento este año. En este sentido, Roberts señala que un enfoque de valor relativo que sepa sacar provecho del repunte de la volatilidad podría generar rentabilidades atractivas.
En opinión del responsable de renta fija de Kames y cogestor del Strategic Global Bond Fund –fondo con un patrimonio de 795 millones de euros– “no está claro hacia dónde nos dirigimos a corto plazo y puede que la vía más fácil sea seguir la tendencia hacia rentabilidades más bajas: obviamente el 0% no es el límite, aunque parezca ilógico”.
“Quizás esa sea la forma de optimizar las rentabilidades, pero intentar aprovechar la mayor volatilidad y las valoraciones forzadas continúa generando ganancias para los inversores con menos riesgo. Pese a que las rentabilidades resultan ridículas –y podrían caer aún más– y la política monetaria es más acomodaticia que nunca, el crecimiento mundial se acercará a la tendencia en 2015 y la inflación repuntará en la segunda mitad del año”, asegura.
Roberts cree que 2015 ha empezado como una versión acelerada de 2014 pero, con la incertidumbre que rodea los programas de expansión cuantitativa (QE) y las políticas de los bancos centrales, los inversores deben ser precavidos.
Por ese motivo, Roberts y el otro gestor del fondo, Phil Milburn, aplican una estrategia ‘beta light’ –menos vinculada a la beta– que mantiene la correlación con los mercados en línea con el mandato del fondo pero respetando las valoraciones y los fundamentales para evitar exponerse a las áreas que podrían generar rentabilidades negativas.
“La demanda de deuda de gobiernos core sigue en niveles absurdos y se ignora algo tan básico como el valor: parece que las rentabilidades reales están pasadas de moda”, ironiza Roberts. “En un entorno de este tipo, nuestra estrategia es sencilla: no nos ponemos cortos frente al mercado ni arriesgamos el dinero de nuestros clientes poniéndonos agresivamente largos. Buscamos oportunidades de valor relativo que, por suerte, siguen siendo abundantes”. Como ejemplo, cita las posiciones largas en bonos canadienses y australianos frente a estadounidenses.
En cuanto al crédito con grado de inversión, Roberts afirma que la clase de activo suele funcionar hasta bien entrado el ciclo de subidas de tipos, que aún queda lejos.
Aunque la tasa de impagos sigue en mínimos, el experto cree que muchas empresas podrían ver rebajada su calificación de crédito de grado de inversión a bono basura.
“Los balances de muchos productores de materias primas, por ejemplo, empiezan a resentirse y es probable que eso se vea reflejado en sus calificaciones de crédito”, explica Roberts. “De momento, con los impagos en niveles prácticamente imperceptibles, seguimos fuertemente invertidos en crédito con grado de inversión. Y si tuviese que dar una fecha sobre cuándo podría cambiar la situación, diría que en el segundo trimestre de 2016”.