La Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal celebra esta tarde, en plenas turbulencias en los mercados por la guerra arancelaria desatada por Donald Trump, una reunión a puerta cerrada, tras la que podrían anunciarse medidas relativas a la revisión de las tasas de anticipo y descuento que cobrarán los bancos de la Reserva Federal.
Y es que el nerviosismo en los mercados tras los últimos anuncios de la administración estadounidense es evidente. «La llegada de Trump a la Casa Blanca ha supuesto un abrupto cambio de sentido en la política americana, que genera incertidumbre y desconfianza tanto dentro como fuera de EE.UU., lo que se está reflejando en las cotizaciones. Mientras en América el mercado parece estar anticipando una fuerte desaceleración económica, lo que lleva a una reducción de las expectativas de tipos de interés, en Europa el mercado descuenta un repunte del crecimiento y de las emisiones de deuda”, comenta en su última carta a clientes Emilio Ortiz, director de Inversiones de Mutuactivos.
Si tras las elecciones de noviembre el mercado apostaba porque las políticas del presidente electo contribuirían a revitalizar el crecimiento económico de aquel país en detrimento del resto del mundo, durante el primer trimestre de 2025 hemos vivido una fuerte reversión del “Trump Trade”. “Quizás la mejor evidencia de esto es la notable divergencia de comportamiento entre los mercados americanos y europeos. Mientras en EE.UU. vemos caídas en los tipos de interés y en el dólar, en Europa el comportamiento ha sido prácticamente el opuesto, con un repunte en los tipos de interés a largo plazo y en el euro”, explica Ortiz.
«Sabemos que la incertidumbre es y será siempre una de las variables más complejas en la gestión de inversiones. Actualmente, estamos viendo una creciente cantidad de discursos que anticipan grandes cambios en el orden económico y político global. Este tipo de predicciones ya se hicieron tras la crisis financiera de 2008, la crisis de la eurozona en 2012, e incluso durante la pandemia del COVID, generando expectativas similares que finalmente no se materializaron. Tras el anuncio de las medidas arancelarias por parte de Estados Unidos, en Value Tree, como ante cualquier shock bursátil, “pensamos en frío” para ir un paso más allá y analizar las oportunidades y amenazas de estos eventos en las inversiones que realizamos para nuestros clientes. Por ello, a pesar del innegable “ruido” y volatilidad actual, creemos que debemos hacer un llamamiento a la cautela en el corto plazo y alejarnos de reacciones de pánico, pues frecuentemente conducen a decisiones irracionales», explican desde la agencia de valores.
«Trump tendrá que negociar, pues en una guerra comercial todos pierden, sobre todo EE.UU. Por cada 10% de aumento de las tarifas a la importación, el efecto sobre el PIB estadounidense será de una caída del 0,80%, mientras que en Europa se estima que apenas será del 0,20%. Lo mismo ocurre con la inflación, pues el 70% del PIB de EE.UU. viene soportado por el consumo», afirman en la entidad.
Pero nadie se atreve a determinar si esto es el comienzo de un mercado bajista: “Determinar el punto máximo de esta corrección es una tarea imposible. Si la historia sirve de guía, un 17% de corrección en el S&P 500 suele ser una oportunidad de compra en el medio plazo. No obstante, a pesar de las fuertes correcciones recientes, no es descartable que se produzcan nuevas caídas adicionales. Siguiendo con las lecciones aprendidas en el pasado, los inversores han sufrido más al esperar nuevas caídas tratando de buscar un punto de entrada atractivo que manteniendo su inversión soportando la volatilidad durante esos descensos”, añaden. «Somos muy conscientes del elevado nivel de volatilidad e incertidumbre actual. Históricamente, este tipo de movimientos bajistas son frecuentes y no es seguro que vaya a haber un cambio de tendencia profundo o el inicio un mercado bajista (definido como una caída superior al 20%)», dicen, recordando que esta situación la hemos vivido en el pasado. Y recuerdan que, desde el punto de vista macroeconómico, el entorno sigue siendo favorable.
Objetivo: reducir el déficit
La reducción del déficit es uno de los principales objetivos en política económica de la nueva administración americana. “Trump cree que el déficit comercial es injusto y para corregirlo propone la imposición de aranceles y tasas que graven las importaciones, confirmando así el fin del proceso de globalización que los propios EE.UU. lideraron durante las últimas décadas. En teoría, estas medidas permitirían sustituir los productos importados por otros fabricados en los EE.UU., lo que contribuiría a la revitalización del sector industrial americano”, analiza el directivo de Mutuactivos.
Emilio Ortiz opina que el plan de Trump también requiere debilitar su divisa, ya sea forzando a la Fed para que baje los tipos de interés o bien mediante un acuerdo multilateral con sus socios comerciales. “Estos acuerdos incluirían exigencias para garantizar que el dólar mantiene su hegemonía como moneda de reserva mundial y sanciones para aquellos que no las acepten”, argumenta.
En el mercado, algunos economistas opinan, no obstante, que el verdadero origen del déficit exterior americano reside en la fortaleza de la demanda interna, y que la apreciación del dólar es consecuencia del mayor dinamismo económico de los EE.UU., que atrae capitales del exterior, generando un círculo virtuoso de inversión y crecimiento. “Si esto es así, la reducción del desequilibrio en la balanza de pagos requiere frenar el consumo interno y conseguir que otros países, como China, ahorren menos y gasten más. Pero, teniendo en cuenta la relevancia del consumo en la economía americana, no parece que esto sea posible sin que medie una recesión”, explica Emilio Ortiz.
“Además, dado que a corto plazo EE.UU. no tiene capacidad para aumentar su producción industrial de manera significativa, la consecuencia más inmediata de una subida de aranceles será un aumento generalizado de los precios y una merma de la capacidad de compra de los consumidores”, expresa.
El otro gran pilar de la política económica de Trump es la extensión de los recortes de impuestos aprobados en 2017, que deberá ser acordada por el Congreso este mismo año. Para tratar de equilibrar el tremendo impacto que esta medida puede tener en las ya deterioradas cuentas públicas americanas, además de contar con una mayor recaudación arancelaria, la nueva administración ha lanzado un agresivo programa de recorte de gastos, liderado por el Departamento para la Eficiencia del Gobierno (DOGE en inglés).
“El problema es que equilibrar las cuentas públicas reduciendo el gasto es un reto muy difícil de conseguir, sobre todo cuando más de dos tercios de ese gasto es no discrecional (sanidad, pensiones e intereses de la deuda). Por todo ello, hay dudas sobre el éxito de esta estrategia, que podría poner en riesgo la credibilidad de las finanzas públicas americanas a medio plazo”, comenta Ortiz.
Crecimiento en Europa
Para el directivo de Mutuactivos, aunque Europa parte de una situación económica bastante peor a la de EE.UU., el enfriamiento en las relaciones transatlánticas podría suponer un importante revulsivo para la economía del Viejo Continente. “Como ya vimos en 2011 o 2020, los grandes acuerdos europeos son siempre más fáciles cuando la situación es complicada”, recuerda.
“Parece que, finalmente, los líderes europeos se han dado cuenta de que Europa no puede depender de terceros para su seguridad y que, por tanto, necesita aumentar el gasto en defensa. Todavía queda mucho por concretar, y la maquinaria europea es muy lenta, pero Alemania, el país de la Unión con mayor capacidad fiscal, ya ha dado un paso decisivo en esa dirección, aprobando un cambio constitucional que le va a permitir una fuerte expansión del gasto público en los próximos años”, explica Emilio Ortiz.
Otra iniciativa que se está analizando es la de crear un mecanismo para que parte del exceso de ahorro que ahora mismo los europeos invertimos en los mercados de capitales americanos, unos 300.000 millones de euros al año según la Comisión Europea, se reinviertan en Europa. La idea es fomentar vehículos que ofrezcan ventajas fiscales a quienes inviertan su dinero aquí, contribuyendo así a revitalizar nuestra economía.
Teniendo en cuenta este contexto macroeconómico, en Mutuactivos, a medida que las primas de riesgo se han ido contrayendo, han ido reduciendo la exposición a renta fija privada y aumentando transitoriamente la liquidez a la espera de nuevas oportunidades de inversión. “Creemos que la renta fija sigue ofreciendo un binomio rentabilidad–riesgo interesante”, apunta Ortiz.
En relación con la renta variable, en la gestora siguen viendo oportunidades, sobre todo en Europa. “El aumento de la incertidumbre produce volatilidad y eso genera oportunidades”, concluye Emilio Ortiz.