Fue todo un espectáculo: el presidente estadounidense Donald Trump anunció al mundo su tarifazo armado de sendos pizarrones con cifras y nombres. En las primeras reacciones, México y la mayoría de los países latinoamericanos sintieron “que no fue para tanto” mientras los europeos mostraron su estupefacción ante el “castigo” de su supuesto aliado. Los analistas coinciden en una realidad: esto recién comienza.
Aranceles recíprocos, aranceles universales: entender qué pasa
De los pizarrones televisados a las cifras reales hay muchos pasos y los analistas tratan de descifrar el alcance de este cambio de las premisas del comercio mundial.
Para México y Canadá no se cumplieron los peores escenarios: la lista de aranceles llamados «recíprocos» no incluyó a los dos socios comerciales de Estados Unidos en el T-MEC. En el caso de México esto significa que los productos que cumplen con el T-MEC seguirán sujetos a un arancel del 0%, mientras que los productos que no lo cumplen tendrán un arancel del 25%.
Pero las órdenes de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) sobre fentanilo y migración siguen vigentes, explicó la Casa Blanca, con lo cual, tanto México como Canadá siguen a expensas de más sanciones de Trump. Además, siguen en pie las subidas de tasas sectoriales (como al acero o los automóviles).
¿Qué significa el arancel universal? Por ahora, entidades como Barclays han hecho estimaciones de promedio y consideran que el nuevo esquema equivale a un 20% global, “el escenario más extremo considerado hasta ahora por el mercado”, según reseña un informe de la firma argentina Adcap.
Fuera de México, la mayoría de los países de Latinoamérica recibieron un arancel recíproco del 10%. Si vamos a lo concreto, al margen de las subidas de tasas sectoriales, un país como Argentina, por ejemplo, tenía hasta el 2 de abril un arancel del 2,5%.
Leonardo Chialva, portfolio manager y socio de Delphos Investment, explica:»Podemos dividir la cuestión en dos partes. La tarifa general del 10% para todos los países y las tarifas extras para los 60 países “abusadores”. Vemos a la primera como la medida de fondo, que persigue ejecutar un plan de ajuste fiscal sustentado en un «impuestazo» a todas las importaciones (aunque hay excepciones). A la segunda la vemos como parte de una estrategia de negociación para nivelar el terreno del comercio internacional».
«Algunos analistas calcularon que este «plus» resultó de aplicar una fórmula bastante básica: aplicar el coeficiente entre el déficit comercial estadounidense con dicho país en relación a las importaciones desde dicho país. Es decir, detrás de esas alícuotas exageradas no existiría ningún análisis real sobre aranceles u otra distorsión cambiaria o comercial», añade Chialva.
Reacciones desde Samarcanda
Todo en este mundo puede tener poesía y por ello Ursula von der Leyen vivió el “Día de la Liberación” desde Samarcanda, la ciudad mítica situada en Uzbekistán, donde se celebra la cumbre UE-Asia Central. La presidenta de la Comisión Europea señaló que evaluarán el impacto de los aranceles (20% para la UE) y explorarán vías de negociación, también añadió que habrá represalias.
La templanza fue también la primera respuesta de China (34% de arancel “recíproco” además de los sectoriales), país que criticó las medidas y también anunció represalias.
La reacción de Brasil fue rápida y tajante, a pesar de que parte de los analistas financieros consideran que hay oportunidades en esta reconfiguración del comercio mundial. En una nota conjunta, los Ministerios de Relaciones Exteriores (MRE) y de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios (MDIC) afirmaron que la medida “viola los compromisos de Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio e impactará todas las exportaciones brasileñas de bienes hacia ese país”.
La nota también cuestiona la justificación estadounidense de buscar una “reciprocidad comercial”. Según datos citados por el propio gobierno de EE.UU., en 2024 el país registró un superávit de 28.600 millones de dólares en el comercio total (bienes y servicios) con Brasil.
Dia de la Liberación y Día de la Recesión
En Estados Unidos, la política de Trump está lejos de recibir la unanimidad. Los demócratas recurrieron a la rima fácil y bautizaron la jornada como “Día de la Recesión”.
El informe especial de la firma argentina Adcap recordó un dato esencial a estas horas: los aranceles son impuestos a las importaciones. Aunque históricamente fueron una fuente central de recaudación fiscal en EE.UU., hoy representan menos del 3% de los ingresos federales. Con su nuevo paquete, Trump espera recaudar hasta 700.000 millones de dólares anuales, casi nueve veces más que lo que generan hoy las tarifas existentes.
Fernando Marengo, economista jefe de BlackToro, RIA de origen argentino basada en Miami, señala que «la idea de que los aranceles tienen poder recaudatorio no es así. Las importaciones de EE.UU. son menos de 15% del PIB, poner 10% de aranceles a todo implica 1,5% del PIB, hay países que tienen mayores alícuotas pero el impacto no reduciría significativamente el déficit ya que la imposición del impuesto a las importaciones afectaría el volumen de importaciones y precios con lo cual el impacto será menor aún. El impacto del arancel es de única vez, un cambio de precio relativo. Encarece los bienes importados en término de los otros bienes de la economía. Esto desincentiva el consumo e incentivaría la producción local, ya que estos bienes aumentan su rentabilidad relativa, pero la elasticidad a incrementar la producción en el corto plazo no es tan alta”.
Marengo sentencia: «Estados Unidos está condenado al déficit externo mientras el dólar sea demandado como medio de intercambio. Cada vez que el mundo demanda liquidez, el único que la puede proveer es la Fed y, a cambio, EE.UU. demanda bienes. Esto ya genera un desequilibrio externo igual a la demanda de liquidez mundial”.
Las oportunidades de una reconfiguración mundial
Algunos analistas mexicanos consideran que el tarifazo puede ser una buena noticia, pues el menor comercio que esos países tendrán con Estados Unidos, dejará libre oportunidad de mercado.
Los países latinoamericanos miran a Asia. En ese sentido se expresa también el brasileño Rodrigo Moliterno, jefe de renta variable en Veedha Investimentos, considera que Brasil podría beneficiarse indirectamente de estas medidas. “Principalmente las economías asiáticas deberían buscar a Brasil para comprar o hacer negocios, en lugar de hacerlo con Estados Unidos debido a esta tarifación”, evaluó.