El presidente Donald Trump ha golpeado con dureza a la Unión Europea al imponer aranceles del 20%. Las gestoras no dudan de que esto tendrá consecuencias para las economías europeas, pero matizan que Alemania, Italia y Suiza se llevan la peor parte, mientras el Reino Unido será el menos afectado por estas políticas. “El impacto de las tarifas en la que es manejable para la Unión Europea, aunque tendrá un mayor impacto para las economías exportadoras como Irlanda o Alemania, y no tanto para España”, apunta Luis Merino, director de renta fija de Santalucía AM. Y recuerda que la inflación europea ya está en el 2,2%, es una zona muy cómoda para que el Banco Central Europeo (BCE) siga haciendo recortes, con un euro fuerte de fondo.
Respecto a España, los analistas indican que el sector agroalimentario, con productos emblemáticos como el aceite de oliva y el vino, se verá afectado por ese 20%. Además, el 25% impuesto a la industria automotriz podría afectar indirectamente a los fabricantes y proveedores que forman parte de la cadena de suministro de este sector. Por último, estiman que estos aranceles podrían costar a la economía española alrededor de 3.600 millones de euros, impactando negativamente en sectores clave y en el crecimiento económico.
“El presidente Donald Trump va a imponer aranceles a los socios comerciales de Estados Unidos en todo el mundo, su mayor ataque hasta la fecha contra un régimen comercial global que desde hace tiempo ha criticado por su injusticia. Se anunciaron aranceles recíprocos, lo que marca el inicio de una guerra comercial global. Trump anunció el miércoles que aplicará un arancel mínimo del 10% a todos los exportadores a Estados Unidos. Mostrando un gráfico, indicó que docenas de países con los mayores desequilibrios comerciales enfrentarán aranceles aún más altos, con China y Vietnam a la cabeza de la lista”, resume Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital.
En su opinión, ahora llega el momento de analizar con frialdad los efectos directos y colaterales de estas medidas e intentar plantear negociaciones, bien por sectores bien más globales, entre cada país/zona geográfica y la Administración Trump. “A medida que nos adentramos en un período de mayor incertidumbre, los inversores se plantean: ¿Efectos inflacionistas? ¿Bloqueo de los bancos centrales en sus bajadas de tipos? ¿Incremento del desempleo? Mi conclusión: menor crecimiento de la economía global y, para los inversores, en principio, caídas en el corto plazo para los mercados de acciones y de bonos de peor calidad, mientras que la deuda soberana actuará como refugio”, añade.
Según destaca Tomasz Wieladek, economista jefe europeo de T. Rowe Price, la guerra comercial entre EE.UU. y la UE será probablemente un choque negativo para el crecimiento de la zona euro. “A menos que la Comisión Europea eleve los aranceles sobre las importaciones de energía de EE.UU., lo que es poco probable, el efecto neto siempre será que los aranceles provocarán un crecimiento negativo significativo en la zona euro. Aunque Alemania ha anunciado un importante paquete fiscal, los efectos sobre el crecimiento del gasto público en infraestructuras y defensa no se verán hasta 2026 como muy pronto”, argumenta. Y añade que, “dada la magnitud de los shocks negativos de crecimiento que está experimentando la zona euro, el BCE seguirá recortando en cada reunión hasta alcanzar el 1,75%, por debajo del tipo neutral del 2%”.
Nicolas Forest, CIO de Candriam, estima que, en un horizonte de un año, las nuevas medidas anunciadas por los líderes europeos sólo mitiguen las consecuencias negativas de la próxima guerra comercial con EE.UU. “Al igual que en Estados Unidos, el aumento de la incertidumbre también podría llevar a las empresas europeas a posponer sus planes de inversión y contratación. Además, Europa es una zona muy abierta y bastante sensible al crecimiento mundial. Por lo tanto, es más probable que se produzca un fase de desaceleración en los próximos trimestres que un escenario en el que el crecimiento aumente a su ritmo tendencial del 1%”, apunta.
Una rápida respuesta
Frente al anuncio de Trump, la respuesta de la UE ha sido inmediata, al menos, en términos dialécticos. De hecho, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, advirtió desde Samarcanda que esta decisión “encarecerá de inmediato alimentos, transporte y medicamentos” y representa un “duro golpe” para la economía global. Y señaló que el caos arancelario creado por EE.UU. afectará no solo a los grandes bloques económicos, sino también a los países más pobres, que verán multiplicadas sus dificultades comerciales.
“La UE ya prepara contramedidas que incluirían desde aranceles equivalentes a productos sensibles, hasta restricciones sectoriales en automoción, acero o productos farmacéuticos. El caos puede intensificarse si otros bloques comerciales responden con represalias. Y no se puede descartar una reconfiguración del mapa comercial global”, afirma Pablo Gil, analista.
En concreto, “la UE prevé un plan de apoyo sectorial, pero aún no se han desvelado los detalles de la política aduanera estadounidense por sectores, aparte del impuesto del 25% al sector del automóvil, añade Michaël Nizard, responsable de Multiactivos y Overlay para Edmond de Rothschild AM. En su opinión los efectos esperados para la UE se ven mitigados por la subida del euro frente al dólar y la previsión de precios competitivos para los productos chinos que necesitan salidas americanas.
Por su parte, Francia quiere perseguir a los gigantes digitales estadounidenses. Italia llama a la desescalada. “Pero seamos claros: si las amenazas se materializan, podría estar en juego hasta el 2% del PIB de la eurozona. Fabricantes, exportadores e inversores contienen la respiración”, señala Mirabaud WM en su análisis diario.
España: 14.100 millones de respuesta
En el caso de España, Pedro Sánchez ha anunciado el “despliegue inmediato” de un Plan de Respuesta y Relanzamiento Comercial de 14.100 millones para mitigar el impacto de los aranceles de EE.UU. Según ha explicado, el plan movilizará 7.400 millones de nueva financiación y otros 6.700 millones de euros de instrumentos existentes.
Al mismo tiempo, ayudará a las empresas a encontrar nuevos mercados y ampliar sus exportaciones, con 2.000 millones de euros en seguros de crédito y coberturas de riesgo a la exportación; con 500 millones para la internacionalización de pymes, y con un plan específico del ICEX que ayudará a los sectores afectados por el nuevo escenario comercial a afianzar su posición en Estados Unidos y acceder a nuevos mercados.
«El Gobierno de España no va a esperar a ver qué ocurre en los próximos días. Vamos a responder de forma anticipatoria, para estar preparados, con el despliegue inmediato del plan, «de modo que, si la tormenta se acaba desatando, España cuente con un doble paraguas: el europeo y el español», ha explicado Sánchez.
El presidente ha lamentado el anuncio de aranceles de la administración estadounidense, una «pésima noticia para Europa, para el mundo y para España», ya que «nadie, tampoco Europa ni España, serán inmunes a estos impactos», pero «esto no significa que vayamos a dejar de crecer y avanzar, ni mucho menos». «Tenemos que tener una mirada larga, viendo oportunidades donde otros solo ven obstáculos», ha enfatizado. Además, Pedro Sánchez ha negado que Europa aplique aranceles del 39% a EE.UU.: «No es cierto, en realidad, la Unión Europea solo aplica aranceles de en torno al 3%». Y ha sostenido que los aranceles anunciados no son recíprocos: «Su supuesta reciprocidad es solo una excusa para castigar países, aplicar un proteccionismo estéril, y recaudar para tratar de mitigar el déficit que está causando una política fiscal más que cuestionable».
Reino Unido y Suiza: las dos caras de los aranceles
Otro de los países más afectados de Europa es Suiza, que se enfrentará un arancel del 31%, en particular su sector farmacéutico. “Aún no se sabe cómo se tratarán las exportaciones farmacéuticas, que representan el 30% de los envíos de Suiza a EE.UU. Las farmacéuticas fueron explícitamente excluidas de los aranceles recíprocos, junto con el cobre, los semiconductores y la madera, así como el acero, el aluminio y las autopartes, que ya están sujetos a aranceles previos”, indican Michael Strobaek, CIO Global, y Samy Chaar, economista jefe y CIO de Suiza de Lombard Odier.
En cambio, el economista jefe europeo de T. Rowe Price destaca que el Reino Unido será el menos afectado por estas nuevas políticas. “Creo que el efecto negativo global sobre la economía británica sólo será de alrededor del 0,2%-0,5% este año. Esto se debe principalmente a que es probable que el desvío del comercio hacia EE.UU. a través del Reino Unido sea ahora significativo. Las plantas que produzcan cualquier cosa en el Reino Unido serán más competitivas que en la UE. Esto apoyará algunas inversiones nacionales. El Reino Unido es un país con déficit comercial y el presidente Trump acaba de crear un importante exceso de capacidad en todo el mundo. Los hogares británicos se beneficiarán ahora de bienes mucho más baratos, lo que aumentará la renta disponible. Y lo que es más importante, el Gobierno británico puso en marcha un gran paquete de estímulo fiscal hace seis meses, justo a tiempo para absorber el golpe arancelario. A pesar de estos vientos en contra, al Reino Unido le irá mejor en 2025 que a la UE”, indica Tomasz Wieladek.