La primavera llama a la puerta y los fríos meses de invierno empiezan a quedar atrás. En esta época del año, la idea de pasar tiempo en contacto con la naturaleza se vuelve muy atractiva. También para los profesionales de la inversión, que comparten con Funds Society algunas de sus rutas preferidas con las que disfrutar al aire libre.
En un 2025 marcado por las tensiones políticas y comerciales internacionales tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, la primavera se anticipa como un período ideal para desconectar, liberar el estrés y disfrutar de los fines de semana y de los días libres.
Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital, Javier de Miguel, asociado de inversiones de Qualitas Funds, y José Miguel Maté, consejero delegado y socio fundador de Tressis, comparten sus rutas favoritas en bici para esta época del año.
Guillermo Santos cuenta que le gusta mucho realizar una ruta “cortita, de unos doce kilómetros y escaso desnivel” que va desde Tramacastilla de Tena a la denominada Laguna Turbia. “Está en un pequeño estanque que hay en el Pirineo aragonés en el valle de Tena, cerca de la estación de Formigal”, aclara.
Javier de Miguel, por su parte, también elige la bicicleta a la hora de disfrutar de la naturaleza. Su trayecto favorito es el carril bici de la carretera de Colmenar, en Madrid, que llega hasta la sierra, concretamente, a la localidad de Soto del Real. “Es una combinación entre un trayecto urbano y rural, con el que disfrutar de buenas vistas de la sierra de Madrid. Especialmente en primavera la temperatura es ideal para hacer un entrenamiento largo de unos 90 kilómetros”, aclara.
Mientras, José Miguel Maté reconoce que le resulta difícil hablar de una única salida favorita. “Una de las ventajas de vivir cerca de la Plaza de Castilla madrileña es que puedo escapar hacia el norte sin necesidad de coger el coche, además de poder escoger entre distintas alternativas para disfrutar de una mañana de bicicleta para desconectar”.
Dependiendo del tiempo disponible suele ir en dirección a Colmenar, saliendo por el barrio de Montecarmelo hacia El Pardo, o ir a la Dehesa Boyal, cruzando Valdelatas y disfrutando del entorno de Soto de Viñuelas y los caminos del Canal. “Con algo más de tiempo, una ruta por la Pedriza no tiene precio”, se sincera el consejero de Tressis.
Realizar deporte es un pasatiempo muy atractivo para desconectar. Una prueba es que los tres gestores aprovechan estas fechas desde hace tiempo para realizar sus rutas preferidas y, generalmente, en compañía. Así lo corrobora Santos, quien destaca que lleva haciendo este tipo de trayectos en bicicleta por el Pirineo desde que tiene uso de razón. “Respirar ese aire, caminar tranquilo y retornar luego para una buena comida es un placer casi inigualable”, resume.
Maté confiesa que lleva haciendo rutas con la bici de montaña unos ocho o nueve años, aunque también admite que con la de carretera cuenta con más experiencia.
De Miguel, por su parte, añade que lleva tres años ejercitándose en bici. “Comenzó como una forma de mantenerme activo, pero con el tiempo se ha convertido en un hobby. Es una manera de reconectar conmigo mismo y disfrutar del aire libre”, reconoce el asociado de inversiones de Qualitas Funds.
Solo y en compañía
De Miguel admite que, a pesar de iniciarse en este hobby gracias a que un amigo suyo le animó, disfruta también de hacer una ruta en solitario, ya que le permite marcar su propio ritmo y disfrutar del silencio del camino.
Rutas alternativas
Los tres expertos no siempre recorren sus rutas favoritas. De Miguel, por ejemplo, comenta que uno de sus caminos alternativos es la Casa de Campo madrileña, puesto que cuenta con tramos con entornos más naturales y “es ideal para los días en los que no es posible pedalear a la sierra de Madrid”. El experto menciona que cuando dispone de tiempo, y como parte de su entrenamiento, participa en alguna de las pruebas del circuito Madrid 7estrellas o sube alguno de los puertos de la sierra de Madrid.
En cuanto a las vías alternativas, Santos destaca las rutas en el Pirineo Aragonés y confiesa que cerca de su ruta favorita, existe otra un poquito más larga, de unos 18 kms, y con más desnivel pero sencilla que discurre de Tramacastilla de Tena al Bosque de Betato y acaba en el Ibón y Arco de Piedrafita. En definitiva, unas “vistas maravillosas del valle y una bofetada de aire puro y naturaleza”.
Santos comparte este pasatiempo tanto con la familia como con amigos, además de “con quien se anime a pasear a buen ritmo y disfrutar de la naturaleza”, aunque tampoco le importa en absoluto emprender la marcha él solo.
Por último, Maté cuenta que empezó “a darle” a la bici de carretera para poder completar un triatlón. “Pero el vicio de la MTB comenzó en 2018, cuando la presidenta de la Fundación A la Par me embarcó en una aventura maravillosa: participar en una prueba de ultrafondo de MTB con un equipo compuesto por deportistas con discapacidad intelectual y empleados de Tressis”, explica.
En aquella ocasión, según rememora Maté, participaron ocho corredores -cuatro deportistas con discapacidad intelectual y otros cuatro empleados de Tressis- “y ahora tenemos un equipo de más de 50 corredores, tanto de la fundación como empleados, clientes y amigos de Tressis entre los que hay empleados de gestoras y proveedores”.
El equipo cuenta, además, con otros 40 voluntarios que les acompañan “en las locuras” que realizan cada año, “como la Madrid-Lisboa non Stop, el Camino de Santiago, la Transpyr -atravesar los Pirineos de Este a Oeste- o el KM0 Madrid-Tarifa”. Además de salir con compañeros de trabajo y de la Fundación, Maté disfruta de este tipo de ejercicio físico con otro grupo de amigos con los que sale los fines de semana y con los que ha recorrido el Camino de Santiago, los Picos de Europa o parte de Almería.