El acuerdo para el fin de la guerra entre Rusia y Ucrania parece estar cerca. Tras una semana de reuniones, y a la espera de la celebración de una cumbre extraordinaria entre los líderes de los 27 países miembro del Consejo de Europa el próximo 6 de marzo, comenzamos a conocer las condiciones del posible acuerdo y sus repercusiones.
Según destacan los analistas de Banca March, el acuerdo final establecería un fondo conjunto para desarrollar proyectos de extracción de recursos naturales, al que Ucrania contribuirá con la mitad de los beneficios procedentes de la extracción de minerales, petróleo, gas e infraestructuras relacionadas (excluyendo los proyectos ya en marcha). “El acuerdo que, según el propio Trump, se firmará hoy viernes, viene impulsado por un especial interés estadounidense en ganar acceso a los yacimientos de tierras raras -sin conocer con exactitud el tamaño y viabilidad de estos-, incluso dejando una propuesta de hacerse con 500.000 millones de dólares en derechos extractivos de estos minerales, algo que fue rechazado en las negociaciones del acuerdo. Tampoco parece incluirse ninguna cláusula explícita sobre garantías de seguridad por parte del Gobierno americano”, señalan desde la entidad.
Este proceso de paz aún es incierto y, según algunos expertos, sigue generando inestabilidad. “Observamos una creciente presión para negociar un alto el fuego en 2025, con esfuerzos constantes de la Administración Trump para mediar en un acuerdo. La evolución en el campo de batalla seguirá siendo la variable clave que determine el ritmo y la seriedad de estas negociaciones. Mi hipótesis principal es que el conflicto continuará durante gran parte de 2025, con un aumento del riesgo para la población y las infraestructuras civiles en Ucrania, así como algunos riesgos adicionales para las tropas rusas y otros activos militares”, señala Thomas Mucha, estratega geopolítico en Wellington Management.
En opinión de Anthony Willis, gestor del Equipo de Multigestores de Columbia Threadneedle Investments, lo bueno es que el diálogo entre EE.UU. y Rusia nos ha dado muchas señales sobre las prioridades políticas del gobierno estadounidense, así como la postura de Europa. “La situación sigue siendo fluida, pero los dirigentes europeos se enfrentan ahora al reto de plantearse qué deben hacer, dado que el principal garante de su seguridad durante los últimos 75 años se ha distanciado. Los países europeos tendrán que destinar una cantidad significativamente mayor de fondos públicos a defensa”, apunta Willis.
La paz en Ucrania y sus derivadas para la energía, el euro y los bonos
En cambio, según destaca Thomas Hempell, director de análisis macro y de mercados de Generali Investments, los mercados se han centrado en el impulso que supondría para Europa la bajada de los precios de la energía si se levantaran las sanciones a Rusia en un acuerdo de paz, lo que podría aumentar el suministro de gas. “La renta variable europea y el euro se han beneficiado, mientras que el precio del gas ha retrocedido desde sus máximos anteriores”, señala Hempel.
Sin embargo, apunta que el creciente temor a un acuerdo “sucio” y a que EE.UU. se retire de las garantías de seguridad para Europa exigirá aumentos considerables en los presupuestos de defensa europeos. “Los mercados han reaccionado con un aumento de los rendimientos en previsión de una mayor oferta de bonos. Es posible que los rendimientos europeos sigan orientados a la baja ante la relajación de la inflación y los recortes de tipos del BCE, pero el aumento de la prima por plazo se convierte en una contrapartida”, explica Hempell.
Según su análisis, un plan de paz en Ucrania podría beneficiar al euro, sobre todo porque las cuantiosas posiciones especulativas largas en el dólar hacen que el billete verde sea vulnerable a una corrección. “Sin embargo, dado que el impacto de un acuerdo de paz sobre el crecimiento de la zona del euro y la senda de tipos del BCE probablemente sea modesto, consideramos que los beneficios para el euro serán, en última instancia, limitados. Por ahora, la persistencia de un mayor crecimiento en EE.UU., la ventaja de los rendimientos estadounidenses y las incertidumbres sobre el comercio y la geopolítica siguen siendo barreras clave para que el euro rompa significativamente al alza”, matiza el experto.